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La Republica de Venecia ...

<<La Republica de Venecia ... (1617) and the Castigo esemplare de' Calunniatori (1618): a literary and political contest between Francisco de Quevedo and Giacomo Castellani?>>

A principios del siglo XVII el clamor levantado en Italia por la publicacion de los Ragguagli di Parnaso (1612-1613) y de la Pietra di paragone politico (1615) de Traiano Boccalini ocasiona el florecimiento de una literatura menor de matriz propagandistica, que es expresion de un malestar historico-politico debido al creciente antagonismo entre los representantes de la Corona espanola y los Estados de Venecia y Saboya. Esta conflictividad exacerbada, y que culmina en el controvertido episodio de la <<Conjuracion de Venecia>> de 1618 (2), fuerza inevitablemente a los literatos contemporaneos a hacerse partidarios de uno u otro bando, originando, de tal manera, una interminable profusion de opusculos, invectivas, folletos, apostrofes y escritos polemicos de toda indole (3), que se resuelven, con frecuencia, en violentas escaramuzas verbales entre sus propios autores. Este es el caso, tambien, de la supuesta polemica entre Francisco de Quevedo y Giacomo Castellani que veremos a continuacion.

Las razones del amplio desarrollo de tan gloriosa produccion paraliteraria hay que buscarlas no solamente en el acertado cliche boccaliniano de la Pietra diparagone, ejemplo de literatura de diversion, capaz, al mismo tiempo, de vehicular contenidos morales, politicos e intelectuales (4), sino tambien en tres factores, respectivamente, de ambito historico, el primero, y literario, los otros dos, que contribuyen a su vez a la preparacion de un humus propicio. Me refiero, en primer lugar, a los sucesos del Monferrato y, especialmente, a la paz de Asti (5), que despierta fuertes inquietudes en los pueblos italianos, conscientes, por primera vez y gracias a las arriesgadas hazanas del duque Carlos Manuel de Saboya, de lo vulnerable del coloso espanol y de la concreta posibilidad de independizarse (6). Secundariamente, aludo a la publicacion, a finales de 1614, de las Filippiche contro gli Spagnuoli di Alessandro Tassoni, que abren el camino a las mordaces e ironicas alegorias antiespanolas de la Piera, y a la circulacion, ya en 1614 en version manuscrita y anonima, del Discorso -que cierra la misma Piera- fatto allltalia da un gentil'hiiomo Italiano intorno alie azioni e disegni del Cattolico Re di Spagna (7). Por ultimo, no hay que descuidar la circunstancia de que, oportunamente, se publica la propia Piera diparagone justo en el momento de alta tension, antes mentado, entre las veleidades expansionisticas del duque saboyano y las reacciones espanolas.

Este encrespado contexto politico-cultural marca, pues, el comienzo de una extensa produccion de obrillas de propaganda, manuscritas o impresas, anonimas o autografas, hispanofilas o prosaboyanas, inspiradas en el paradigma de los Ragguag/z (8). El artificio literario ideado por Boccalini se convierte en instrumento eficaz e indispensable de divulgacion politica, y es muy probable que las cortes de los numerosos Estados italianos llegaran a reclutar anonimos libelistas para que compusieran escritos difamatorios contra sus enemigos politicos (9). Es lo que sostiene Victoriano Roncero a proposito del virreinato de Napoles que, en la segunda decada del siglo XVII, llegaria a ser un verdadero centro de propulsion de esta seudoliteratura civil, dando lugar a <<una campana de panfletos y pasquines antiespanoles, promovida por la Republica de Venecia>> (10).

Y es justamente en este tenso clima politico, dentro del marco literario que acabamos de esbozar, donde se insertan asimismo los textos que nos ocupan: un aviso de Parnaso anonimo antiveneciano atribuido a Francisco de Quevedo (11)-titulado La Republica de Venecia llega al Parnaso y refiere a Apolo el estado en que se falla ... (12)- y, especialmente, las tres correspondientes y mordaces respuestas provenecianas, constituidas por unas cortantes Annotazioni, una Allegazione y otro aviso parnasiano, el Castigo esemplare de' calunniatori. En ellas el autor, Giacomo Castellani, ocultandose bajo el seudonimo de Valerio Fulvio Savoiano, refuta de manera taxativa las afirmaciones exhibidas en el libelo espanol (13).

Cuando, en la segunda mitad de 1617, La Republica de Venecia empieza a circular manuscrita en Italia (14), filovenecianos y simpatizantes de la causa saboyana reaccionan inmediatamente con fuerte indignacion frente a las criticas infamantes contenidas en el panfleto. Por su parte, Valerio Fulvio (cuyo seudonimo denuncia, de por si, su devocion a Carlos Manuel i) toma enseguida a su cargo la venganza en favor de la Serenisima, concretandola en sesenta y una agresivas Annotazioni que acompanan el aviso en su primera edicion comentada (en espanol), aparecida en 1618 (15). En ellas Castellani, al acudir a puntuales citas historicas sacadas de renombrados autores italianos y espanoles (Bembo, Sabellico, Mariana, Aleman e Illescas, entre otros), contesta sistematicamente las acusaciones del anonimo panfletista, retorciendo contra Espana las violentas contumelias que el libelo dirigia a Venecia. A este proposito, en el discurso AWautore di esso (del aviso) que introduce las corrosivas glosas se lee:
   E capitato alle mie mani il vostro Avviso di Parnaso, [...] vi ho
   trovato tanti intrighi e tante menzogne, che la vostra mi e paruta
   o grandissima malignita, o grandissima ignoranza. Perilche ho
   determinato di fare alcune Annotazioni e dichiarazioni sopra la
   verita delle cose pio importanti [...] e perche vediate che non
   parlo, come voi, senza fondamento, andero sempre confirmando cio
   che io havero detto con l'autorita di huomini gravi e dotti (16).


Atestigua el rigor y la autenticidad de las confutaciones de Savoiano una adjunta o, segun su definicion, una Allegazioneper confirmare quanto si scrive en la apostilla numero 57 del Aviso de Parnaso (17), sacada de la primera biografia italiana de Bartolome de Las Casas, compuesta por Michele Pio (18). Aqui Castellani no hace sino reimprimir la biografia del dominico para colocarla en un marco polemico que le confiere un valor antiespanol totalmente ausente en el texto original. De esta manera pretende destacar, condenandola asperamente, la penetracion armada espanola y portuguesa en las Indias, apoyandose en las declaraciones irrefutables de un testigo directo de los hechos, <<que por anadidura es obispo y espanol--es decir, no es sospechoso de ser un enemigo de la corona>> y <<ademas va firmada por un prestigioso eclesiastico italiano>> (19). Nos lo confirma el propio Quevedo en Lince de Italia comentando a Felipe IV la intencion de la allegazione:
   [...] por disfamar esta nacion [Espana], con asenso y sabiduria del
   duque [de Saboya], y aceptacion, anadio con nombre de alegaciones
   al dicho tratado Micael Pio Bolones, traducidas en italiano, todas
   las cosas que escribe fray Bartolome de las Casas, obispo de
   Ch[i]apa, execrables, de malos espanoles que contra vuestras
   ordenes cometieron en las Indias [...] contra el credito de
   vuestros reinos (20).


Para Castellani, pues, el pensamiento del dominico espanol se convierte en una muy eficaz arma propagandistica en contra de la monarquia espanola que va a corroborar el fin de sus dos alegatos: desacreditar la grandeza de Espana y acreditar la de Venecia y Saboya. A pesar de todo esto, su afan vengativo todavia no se aplaca y poco despues compone su tercera y ultima respuesta al Aviso, el citado Castigo esemplare. Valiendose, esta vez, del mismo paradigma literario, inserta sus tajantes argumentaciones dentro del marco espacio-temporal fantastico de las alegorias boccalinianas. Contemporaneamente, acude a la tecnica de la <<retorsion>> (muy elogiada por Baltasar Gracian (21)), caracteristica del autor de los Ragguagli di Parnaso, para retornar contra Espana las acusaciones antivenecianas del original espanol.

Segun una praxis narrativa recurrente entre los imitadores de Boccalini (22), Castellani concibe su Castigo esemplare como una continuacion del opusculo (supuestamente) quevediano (23). Imaginando que los eventos se han interrumpido alli donde el panfletista espanol habia terminado su Aviso, el empieza su libelo contando el asombro y las sospechas de Apolo frente a la inesperada caida en desgracia de la Serenisima y a la inusitada antipatia de la Reina de Italia hacia la propia Venecia, hasta entonces su favorita entre los reinos de la peninsula (24). Reune, pues, <<a consiglio secreto i pio accorti Politici del suo Stato>> (25) para echar luz en tan enrevesada cuestion. El concilio delfico confia la resolucion del misterio a uno de sus mas ilustres miembros: el propio Traiano Boccalini,
   unico e singolare fra' Politici de' nostri tempi, il quale per
   molti anni volse vivere nella citta di Venezia solo per contemplare
   con la vista le meraviglie di quell'eccelsa Repubblica, [...] che
   pio d'una volta fece bilancio e paragone fra lei e gli altri
   Potentati maggiori ch'oggidi governano il mondo (26) [...]: huomo
   nobile [...]: ma soprattutto libero d'animo e di lingua e, pero,
   non adulatore, ma veridico (27).


Boccalini, el unico detentor de la verdadera piedra de parangon politico, descubre con rapidez la falsa identidad de los tres embusteros que habian llegado al Parnaso presentandose, respectivamente, como la Reina de Italia, la Republica de Venecia y el Duque de Saboya. Interrogada y sometida a severo tormento, la Reina de Italia, a la hora de identificarse a si misma y a los otros dos personajes, confiesa que no son sino <<due tristi femmine>> y un <<vigliacco>> espanol, amante de una de ellas, cuya intencion era desacreditar a los gobiernos italianos (Venecia y Saboya) y a la propia Italia para redimir la reputacion de la corona espanola, perdida ya a causa de sus excesivas ingerencias en los asuntos politicos europeos. Una vez acabado el proceso, el monarca delfico proclamara el siguiente <<esemplare castigo>> contra los tres picaros:
   Che si facessero fare tre corone di carta, una in forma Imperiale,
   l'altra Reale, la terza Ducale [...]. Che con tre sigilli di ferro
   [...], ben infocati, si dovesse segnare tutti tre, come s'usa per
   le persone schiave, nella fronte e nelle guance. Che con
   quest'adornamenti fussero, all'uso di Spagna, posto ciascuno sopra
   un asino, passeggiati per le piazze e strade principali di questa
   Corte [...] e frustati con ducento stafillate per ogn'uno. Che
   fussero confinati in una perpetua carcere; la quale dovesse havere
   una gran fenestra con fortissime ferrate [...] accio stessero
   sempre alla vista di tutti. Che per vitto loro non havessero mai
   altro che pane et acqua (28).


De acuerdo con los canones de esta paraliteratura civil de matriz boccaliniana, el Castigo lleva al extremo la airada contienda entre el parnasista filoespanol y el partidario de Venecia, aniquilando definitivamente el espiritu antiveneciano del primer aviso, debilitado ya por las dos primeras y corrosivas replicas. Al recalcar la forma alegorica de los Ragguagli di Parnaso, pero sin parodiarla--como, al contrario, hacia La Republica--, el Castigo derriba una tras otra todas las imputaciones contra la Serenisima, evidenciando su inclinacion fuertemente antiespanola. Inclinacion que asevera tambien a traves de nuevos violentos ataques, diseminados a lo largo de todo el texto, contra Espana y los espanoles, retratados aqui como un pueblo de impios, hipocritas y fanfarrones.

El antiespanolismo del autor del Castigo esemplare emerge desde el principio del aviso, cuando la especulacion de los virtuosos parnasianos sobre la inusitada llegada de Venecia a la corte de Apolo brinda la ocasion a Castellani para esbozar un cuadro ultrajante de Espana, en donde hace hincapie en la jactancia de sus principes:
   per ragione di Stato deve ogni Principe fare ostentazione di pompe
   e di splendore, anco sopra il suo potere, accio la sua grandezza
   sia in maggior opinione appresso il mondo e gli sia tenuto rispetto
   e riverenza maggiore. Ragione insegnata in pratica da' moderni
   Principi Spagnoli c'hanno fondata tutta la grandezza loro nella
   opinione senza fondamento e nell'apparenze prive di sostanza (29).


Mas adelante, el autor refuerza su afan antiespanol referiendose, de nuevo, a las crueldades cometidas por los espanoles en las Indias y a su conducta hipocrita y desleal con respecto a los pueblos indigenas, torturados barbaramente so pretexto de convertirlos a la fe catolica:
   come se la Repubblica di Venezia fusse venuta in Parnaso a
   pretendere da Apollo il superbo dominio dell'Indie, sotto colore di
   puro zelo d'insegnar a quei barbari la luce della santa Religione e
   del vero viver politico: ma solo a fine di levare gli Stati a'
   Principi naturali; privar quei popoli della robba e dell'honore;
   fare schiave le persone, che Iddio ha create libere: dare a
   mangiare a cani le carni humane; arrostir gli huomini vivi: vender
   gli Idoli a chi vuol adorarli; e far idoli a se stessi solo l'oro e
   l'argento: e insomma scoprirsi lupo dopo entrata sotto pelle di
   pecora fra quei miseri greggi semplici et innocenti [...]. Ma [...]
   la Repubblica di Venezia non pretese mai sotto cappa di santita e
   co'l pretesto di religione di ingannar altrui (30).


Al margen del citado fragmento se lee una nota: <<Vedi il libro intitolato Destruccion de las Indias de Fray Bartolome de Las Casas, o Casaus, Obispo de Chiapa>>; de nuevo, pues, Castellani acude al pensamiento lascasiano, protegiendose tras su autoridad, para avalar sus recriminaciones contra Espana. La ideologia de Las Casas le aparece tan cargada de un potencial valor antihispanico que Savoiano no puede ni quiere descuidarlo, en cuanto solido apoyo de sus teorias. Ademas, la alusion le permite establecer un enlace muy fuerte entre sus tres replicas, que aparecen asi como un conjunto homogeneo, una especie de guia a la lectura del aviso espanol (de hecho en muchos casos van encuadernados juntos, como ya hemos visto), cuya unidad depende tanto de la comun intencion antiespanola como de la presencia de un fil rouge constituido por las propias alusiones a los alegatos del obispo espanol.

Una breve alusion a la actitud parasitaria de Espana hacia la republica de Genova va a completar este primer infamante retrato de la monarquia iberica:
   Di casa della Repubblica di Genova usci fama che fusse stata solo
   per poverta: essendosi sparsa voce c'havesse dimandato un milione
   d'oro a cambio a' suoi Genovesi: come suol fare d'ordinario la
   Serenissima Monarchia di Spagna, che senza questo aiuto molte volte
   si troverebbe a mal partito (31).


Si la imagen de Espana, tal como la acabamos de reconstruir basandonos en algunas argumentaciones del Castigo, logra un alto nivel de hostil irreverencia, igualmente aspera resulta la refutacion, por parte de Castellani, de las ofensivas acusaciones antivenecianas contenidas en el panfleto espanol. Es justamente en esta fase de la narracion donde mas se reconoce, en el vibrante debate literario entre Savoiano y su, todavia anonimo, adversario, un reflejo miniaturizado de la controversia politica hispano-veneciana, vinculada a episodios tales como la guerra para la anexion del Monferrato, las tensiones con la Casa de Austria y, sobre todo, la supremacia por el mar Adriatico; cuestion, esta, a la que Castellani parece conceder mayor importancia, quizas porque le brinda la oportunidad de embestir tambien contra el fanatico y despreciable -para el- duque de Osuna:
   E venuta questa Repubblica a' piedi della tua Maesta a
   rappresentarti la sua miseria e l'ingratitudine de' Principi da lei
   ne' loro bisogni favoriti e per consequenza a lei obbligati: e a
   supplicarti, gia che non puo confidare nell'aiuto loro, che tua
   Maesta si compiaccia di far quietare la Casa d'Austria, acciocche
   l'esercito di Spagna non passi dal Piemonte alle sue riviere del
   Garda e che il Duca d'Osuna le restituisca la possessione del Mar
   Adriatico. [...] E cosi il Duca d'Osuna fatto ladronee corsaroe
   entrato nel mar Adriatico. [...] Ha mandato [...] senza ordine del
   supremo l'armata di Napoli nel Mare Adriatico. Hanne cacciato forse
   quella della Repubblica? Non gia. S'e ben veduta con lei, ma non ha
   preso ardire di combatterla. Aspettava quella di Napoli che la
   Veneziana attaccasse la zuffa [...]. Ma il mettersi a combattere
   solo contra un ministropazzo et arrogante, che dopo una
   bravatafanfaronesca di necessita s'havea da ritirare, chi non
   conosce che sarebbe stata pazzia? [...] Senza combattere dunque,
   [...] si diede la valorosa armata di Osuna a predare, dove non pote
   haver resistenza (32).


Enemigo supremo de la ciudad lagunar, don Pedro Giron, duque de Osuna, habia llevado a cabo, en efecto, una actuacion politica belicista proyectada hacia el aniquilamiento de la antigua reputacion de la Republica; objetivo, este, alcanzable--segun sus planes--arrebatando la hegemonia de la Serenisima en el Adriatico (33); de aqui la violenta acritud de Castellani, quien gastara contra el virrey violentos tonos satiricos tambien en las paginas sucesivas.

Pero volvamos a la contienda entre los dos parnasistas que, en la segunda parte del Castigo, se hace cada vez mas airada, a medida que la narracion tiende a su climax.

Tras construir, a lo largo de toda la obrilla, una creciente atmosfera antiespanola y despues de desenmascarar el engano de los tres calumniadores, por fin Castellani pone de manifiesto el nombre del fantomatico autor del ultrajante Aviso antiveneciano. La revelacion coincide, en el texto, con la confesion de un personaje de la ficcion literaria, la presunta Reina de Italia, quien, sometida a tormento, admite: <<Io sono Donna Francesca di Quevedo, naturale di Spagna>> (34). La injuriosa y parodica encarnacion femenina del poeta aqui exhibida alude a un lugar comun en la representacion que de don Francisco elaboran sus detractores y, mas en general, los cronistas de la epoca, que se relaciona con su habitual manera de vestirse, <<pues--como recuerda Encarnacion Juarez--solia llevar un sayo largo al estilo de los clerigos--tal vez para disimular su falta en los pies>> (35).

Hasta aqui el Castigo no contenia ningun tipo de insinuacion personal contra Quevedo, ni habia en el texto expresiones que pudieran sugerir que fuera don Francisco el libelista antiveneciano contra quien se lanzaba la pluma maliciosa de Castellani. Sin embargo, de ahora en adelante la fisonomia del libelo cambia completamente: de critica generica a la nacion espanola y a su pueblo, el Castigo esemplare de' calunniatori pasa a ser ataque personal contra otro literato, adversario en politica, en quien Valerio Fulvio ve al autor del pasquin contra la Serenisima. Reforzados gracias a la presencia de un blanco concreto al que referirse, los afilados flechazos satiricos de Savoiano, junto con sus muy puntuales confutaciones, resultan mas cortantes, al tiempo que la tension politica hispano-veneciana se reduce a un debate a dos voces: la de Castellani y la del propio Quevedo.

Una vez descubierta la identidad del libelista espanol, Valerio Fulvio se lanza a una degradante y destructiva satira contra su rival, partiendo, como hemos visto, de la parodica representacion femenina del poeta en el momento mismo de la confesion. Movido, primero, por la intencion de mofarse de su, para el, presunto linaje noble, critica Castellani el abuso, por parte del adversario, del tratamiento de respeto entonces destinado de ordinario a personas de alto rango social, Don (en la ficcion narrativa, como hemos dicho, Quevedo es <<Donna Francesca>>):
   Signore, gia in Ispagna non si guarda a questo; anzi si stima
   reputazione della nazione nostra, che la maggior parte degli
   huomini e delle donne si facciano credere Cavalieri e Dame con un
   titolo di Don e Donna che non costa nulla (36)


afirma Donna Francesca defendiendose frente a la reaccion divertida del juez delfico al saber que un individuo 'de tan baja envergadura' como Quevedo pueda gozar de tal titulo.

Pasa luego Savoiano a destacar con tono caustico los medios por los cuales habia conseguido la acusada hacerse pasar por la Reina de Italia. Leamos las palabras de Donna Francesca:
   Io nacqui di padri assai onorati, ma poveri; onde per la poverta
   non potei sostentar l'honore. [...] Io non fui bella per poter
   servire d'amica; seppi pero servir molto bene per mezzana e
   ministra d'amori. Nell'inventar menzogne e ordir inganni sono stata
   sempre singolarissima. Per adornarmi di qualche virto
   soprannaturale, attesi un poco di tempo all'arte magica: e
   particolarmente volli sapere il modo di far andare gli huomini
   invisibili e, quasi altra Circe o Medea, trasformare tutte le
   creature. [...] E con l'istessa arte me stessa nella Regina
   d'Italia e Donna Urraca e Don Beltran, che sono gli altri miei
   compagni presi, quella nella Repubblica di Venezia, questi nel Duca
   di Savoia ho trasformato (37).


Al desprestigiar a su enemigo, Giacomo Castellani acude, en el pasaje citado, a otro topico de la representacion--de matriz italiana--de Francisco de Quevedo: su supuesta pasion por las--hoy llamadas--<<ciencias ocultas>>. Se divulga, en efecto, en los ambientes culturales italianos de entonces, y especialmente en los provenecianos, la idea de que <<al cultivo de las humanidades>> se sume, <<en el poeta, el interes por la astrologia y la magia>> (38). En realidad, prescindiendo de sus intereses personales y aceptando la hipotesis sostenida por Martinengo, resulta evidente que, en cuanto portavoz del virrey de Napoles, Quevedo persigue, en esa epoca,
   una politica cultural al mismo tiempo respetuosa de las exigencias
   de los intelectuales y garantizadora del status quo politico. Don
   Francisco [tiene] por consiguiente que mantenerse al tanto de lo
   que se discutia entre los sabios de la ciudad, adquirir y leer
   muchos libros de tema historico, filosofico, astrologico, etc. (39)


Sin embargo, sus enemigos siguen utilizando ambiguamente sus intereses politico-culturales hasta caricaturizar a don Francisco como a un mago o un nigromante (40) que empleara el ocultismo para plagiar la voluntad del virrey de Napoles (41). Parece compartir dicha opinion el libelista saboyano que, al seguir adelante en su irrisorio e irreverente bosquejo de la personalidad de Quevedo, declara, con palabras de la pobre <<Donna Francesca>>:
   Nel che [nell'attendere alle arti magiche] compiacendo pio d'una
   volta agli humori piacevoli di Don Pedro di Giron Duca d'Osuna mio
   Signore e mio Idolo, hora in forma di Lupo, hora di Porco, hora di
   Tigre l'ho fatto andare nel Regno di Sicilia e in quel di Napoli.
   Et altre volte, mutando la sua forma in altra forma humana l'ho
   saputo assomigliare ad Amurat Rais, famoso corsaro, a Mahometto,
   Gran Turco, e a Dionisio di Siracusa, tiranno. Con quest'arte m'ho
   appresso di lui acquistato tal grazia, che ancora me ha fatto
   partecipe di que' tanti beni, de' quali ha la Sicilia spogliato e
   Napoli va spogliando (42).


El fragmento resulta muy tajante en el ambito del encarnizado altercado politico-literario entre nuestros dos parnasistas, tanto en la perspectiva de la denuncia personal contra Quevedo, como en la optica de la critica global de la nacion espanola. Por un lado, las asperas palabras de Savoiano aluden, con tonalidades altamente irrespetuosas, a la amistad casi fraternal entre don Francisco y el duque de Osuna (43). Castellani pretende poner de relieve el fuerte ascendiente que el primero ejerce sobre el segundo mediante el empleo de alegorias animales--resultado, en la invencion literaria del Aviso, de los ocultos manoseamientos de Quevedo--cuya funcion es la de denunciar simbolicamente la conducta violenta del duque. Por otro lado, y a nivel de un mas generico antihispanismo, la actitud de Valerio Fulvio se expresa a traves de concretos ataques satiricos hacia la politica belicosa del propio Osuna, visto como una de las figuras mas representativas de la supercheria y opresion practicadas por la dominacion espanola en Italia. Conforme con esto, Savoiano identifica al virrey de Napoles, con tono mofador y alusivamente acusatorio, alternativamente con un corsario, un turco y un tirano, hasta sellar, ademas, su polemica con la acusacion, mas grave aun--dirigida contra Osuna, pero extensible a todo el pueblo opresor--, de haber saqueado, primero, a Sicilia durante su anterior virreinato y de depredar, en el presente, al reino partenopeo, haciendo participe al propio don Francisco en sus acciones fraudulentas.

Las ofensivas acusaciones de Castellani siguen, con tonalidad creciente, en el epilogo del Castigo, donde se revela el movil del engano urdido por los tres bribones espanoles. Guiados por <<Donna Francesca>>, persuadida, a su vez, en nombre del honor patrio por algunos <<Ministri principali>> de la monarquia iberica, los tres criminales admiten haber actuado con la unica finalidad de restaurar la reputacion de Espana, en realidad fallecida ya, segun Valerio Fulvio:
   E perche la riputazione consiste nella stima et opinione che s'ha
   delle cose e l'opinione nasce dalla fama, che nel volgo si va
   spargendo, giudicarono esser modo opportuno per questo intento, il
   far credere al volgo ignorante di Spagna et a' Principi di questa
   Delfica Corte, che Venezia fusse in somma miseria et il Duca di
   Savoia affatto in ruina sottomessi e conculcati dal valore
   dell'armi nostre, e che la Regina d'Italia a noi amica, contra di
   loro con molta ragione, con esser suoi naturali, si fusse sdegnata
   (44).


La referencia a la causa del enredo y al motivo alegorico, habitual en la propaganda antiespanola, de la 'muerte' de la reputacion de Espana, permite al autor del Castigo esemplare renovar su critica a la naturaleza vanagloriosa y fanfarronesca de los espanoles--siempre propensos al cultivo de las apariencias y a disfrazar la verdad--y reanudar el hilo de la disputa personal con Quevedo. Las acusaciones contra <<Donna Francesca>>, a quien Castellani atribuye el liderazgo de la politica enganosa contra la Republica de Venecia, Carlos Manuel y la Reina de Italia, reflejan, a primera vista, una patente denuncia de la posicion preeminente de don Francisco en el movimiento propagandistico difamatorio, entonces tan en boga: aquella guerre de plume contra Venecia y Saboya, concomitante a la tension politica hispano-veneciana de principios de siglo, que Valerio Fulvio habia puesto de relieve ya en la dedicatoria al duque saboyano, en el prohemio de la primera edicion impresa del Aviso espanol:
   Es tan grande el odio de la Nacion Espanola contra V. A. y contra
   la Republica de Venecia, que adonde no puede llegar, como quisiera,
   a ofender con las armas, procura de acometer con la pluma, y con la
   lengua (45).


Una guerra, esta, que, por anadidura, los espanoles no combaten lealmente, sino utilizando relaciones falseadas, mendaces, que alteran la realidad de los hechos:
   De aqui provino aquella falsa relacion de lo sucedido en la guerra
   de Asti el ano [de] 1615. De aqui nacio aquella descomedida carta
   del Duque de Osuna escrita al Sumo Pontifice. De aqui salio a luz
   la relacion con titulo de verdadera, llena de mil mentiras, sobre
   el negocio de los Uscoques. Y de aqui ha tenido su origen este
   Aviso de Parnaso, que tira como en su blanco a herir derechamente
   la reputacion de la Republica y juntamente a la de V. A. (46).


Conforme con lo afirmado en la dedicatoria a Carlos Manuel, en el Castigo Castellani incluye, de nuevo a manera de confesion, por boca de <<Donna Francesca>>, una critica asestada, esta vez, contra algunos cronistas ibericos (47) quienes, con sus relaciones enganosas <<sono andati celebrando con la voce, con le scritture e con le stampe le sciagure successe alla Repubblica et al Duca di Savoia, e le gloriosissime vittorie di Spagna, adulterando le vere et raggiungendone di false>> (48). A la denuncia sigue un catalogo de las principales impiedades atribuidas a la corona espanola, omitidas adrede por sus historiadores.

Una vez concluida esta breve invectiva contra los malevolos cronistas hispanicos, Valerio Fulvio vuelve a embestir contra su blanco favorito: Francisco de Quevedo / Donna Francesca, quien, al finalizar su confesion, insiste en su culpabilidad hasta declarar haber actuado como una <<bestia>>--y sin tener que acudir al arte magico en este caso--ejecutando, con sus companeros, el sordido engano descubierto por el Concilio Delfico (49).

El rencor que anima al aviso antiespanol de Castellani es tan desproporcionado que hace sospechar la presencia de insinuaciones mucho mas graves que la de la sencilla y generica acusacion del cultivo de una literatura de propaganda politica antiveneciana, justificada por el papel preeminente jugado por don Francisco en la politica cultural del virreinato de Napoles. Pienso, concretamente, en la denuncia de la presunta implicacion del poeta y sus complices en el episodio culminante de aquel ano: la conjuracion de Venecia del dia de la Ascension de 1618, un episodio que, a pesar del tiempo transcurrido, sigue aun envuelto en una tiniebla de polemicas e hipotesis conflictivas (50).

En efecto, el texto presenta muchos elementos que afianzan nuestra teoria: me refiero, por ejemplo, a la aludida habilidad de Donna Francesca / don Francisco en urdir enganos (<<Nell'inventar menzogne, e ordir inganni sono stata sempre singolarissima>> (51)); a la idea de que la maquinacion fuera decidida por algunos influyentes ministros (aludiendo, tal vez, a Osuna) y despues encargada a Quevedo; a la complicidad de dos personajes que lo acompanan (<<Don Beltran>> y <<Donna Urraca>>), facilmente indentificables con Alonso de la Cueva-Benavides y Pedro de Toledo--respectivamente, embajador espanol en Venecia, el primero, y gobernador de Milan, el segundo--, presuntamente implicados tambien en el oscuro asunto (52); la promesa de <<grandissime remunerazioni>> (53); la referencia al desentenderse hipocrita de las cuestiones italianas por parte del gobierno madrileno y, finalmente, el empleo de terminos semanticamente significativos como <<mistero>>, <<impresa>>, <<negozio>>, <<inganno>> (54), para designar el complot. La cronologia de los hechos parece ratificar ulteriormente nuestras aserciones: teniendo en cuenta que la dedicatoria al duque de Saboya, incluida en la primera replica al Aviso (las Annotazioni) esta fechada, en la primera edicion en espanol, en <<Marzo a 30 de 1618 anos>>; que Allegazioni y Castigo se han publicado en el mismo ano y que la conjuracion fue descubierta en mayo de 1618, resulta, efectivamente, imposible considerar el Castigo esemplare como una mera respuesta al contenido calumnioso del primer Aviso, sino tambien, y sobre todo, como una reaccion indignada frente a la grave intriga antiveneciana atribuida a los representantes espanoles en Italia; como una contestacion a la pujante urgencia de vengarse por el ultraje sufrido, si no militarmente, por lo menos a nivel literario, es decir, gracias a una herramienta afilada y perfectamente experimentada, ademas de digna de tan ilustre adversario.

Una confirmacion definitiva se encuentra, finalmente, en las palabras del propio Quevedo quien, al comentar en su Lince de Italia las acusaciones infamantes y particularmente venenosas que Savoiano le dirige, define el Castigo esemplare de' calunniatori como una obra escrita
   contra mi persona, con mi nombre proprio, Heno de maldades y
   mentiras, por vengarse de que dicen que yo y otros dos, por orden
   del Duque de Osuna, tratamos en Venecia de saquearla u disponerlo;
   caso de que tuvo noticia el Consejo de Estado y su Majestad (que
   esta en el cielo) por quejas de la Republica de Venecia, cuando
   castigo a Jacques Pierres (55).


Bajo la perspectiva que venimos trazando, pues, el Castigo se manifiesta como un texto de doble finalidad, tendente, por un lado, a rescatar a Carlos Manuel i y a la republica de Venecia--blanco de maliciosas contumelias en el aviso espanol--por medio de una habil retorsion contra Espana de las mismas acusaciones injuriosas. Y, por el otro, a vengar a la Serenisima por la conspiracion de 1618 mediante la denuncia de la implicacion directa del presunto autor de la Republica de Venecia en el oscuro episodio.

Fuera o no real la implicacion de nuestro poeta en el misterioso suceso veneciano, es un hecho que su carrera diplomatica fue marcada de manera indeleble por los asuntos aqui evocados y por la accion subterranea, aunque igualmente decisiva, de las malevolas voces que, como la de Giacomo Castellani, contribuyeron a la caida del virrey Osuna y a la consiguiente interrupcion de la experiencia italiana de don Francisco de Quevedo.

BIBLIOGRAFIA

AG = Aviso de Parnaso, en el cual se refiere la pobreza, y miseria, a que han llegado la Republica de Venecia y el Duque de Saboya. Escrito por un curioso Novelista Espanol. Con unas anotaciones muy importantes sobre las cosas que en el se contienen, por Valerio Fulvio Saboyano. Dirigidas al Sereniss. e Invitiss. Carlos Emanuel Duque de Saboya, &c. [Fregio], Antopoli, Imprenta Real, 161856. Ambrosini, F., Paesi e mari ignoti. America e colonialismo europeo nella cultura veneziana (secoli XVI-XVII), Venezia, Deputazione Editrice, 1982.

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Federica Cappelli

Dipartimento di Filologia e Critica della Letteratura

Universita degli Studi di Siena

Palazzo San Niccolo. Via Roma, 56

f.cappelli@rom.unipi.it

(1.) Trate el tema de manera mas detallada en el tercer capitulo de mi tesis doctoral (Cappelli, 2002); aqui se ofrece una version reducida, pero bibliograficamente actualizada de tal capitulo.

(2.) Sobre la conjura de los espanoles contra Venecia--uno de los episodios mas discutidos y novelescos de la historia de las relaciones hispano-venecianas--ver, entre otros: Von Ranke, 1838; Levi, 1899; Spini, 1949 y 1950; Perez Bustamante, 1953; Seco Serrano, 1955; Mansau, 1982 y Preto, 1996 y 1999; sobre la presunta implicacion de Quevedo y Osuna en la conjuracion remito a Crosby, 1955; Lopez Ruiz, 1985; Benigno, 1992; Linde, 2005 (cap. v, especialmente pp. 163 y ss.) y Martinengo, 2007.

(3.) Entre estos, muchos proceden directamente del modelo del <<ragguaglio>> periodistico de Traiano Boccalini (ver Masi, 1917, p. 49 y Beneducci, 1896, p. 49).

(4.) Asi describe Quevedo la Pietra di paragone en La Hora de todos, pp. 231-232: <<Trajano Bocalino apunto este secreto en el peso de su Piedra del parangon, verificandose en la Monarquia de Espana, de quien pretendemos quitar peso que juntandole al nuestro nos le desminuya con el aumento>>.

(5.) Sobre los sucesos del Monferrato y la paz de Asti, remito a Cozzi-Knapton Scarabello, 1992, pp. 94 y ss.

(6.) Ver Juarez, 1990, pp. 196-197: <<Su [del duque de Saboya] valiente e insolito enfrentamiento con la monarquia espanola, especialmente a partir de la paz de Asti en 1615, le habia conferido una aureola de heroe y asi se gano la adhesion y simpatias de muchos principes italianos que pusieron en el sus esperanzas de liberacion y union nacional>>; el propio Quevedo en Lince de Italia u Zahori espanol, pp. 73-74, satiriza asi el abusado heroismo de Carlos Manuel, aludiendo ademas al uso instrumental, para fines meramente propagandisticos, de la obra de Boccalini: <<el Duque de Saboya, para disimular el mal color de tirano de Italia, y las arrugas de su heredada ambicion, y las canas de su intento [...] que ahora disimula mal con la tinta de sus manifiestos y relaciones, se afeito estos defectos con dotes y pactos, y deudas y justicia. [...] Para librar a Italia de los barbaros, hase dado por entendido las sutilezas del Bocalini, y de las malicias y suposiciones de la Piedra Paragon [sic]; y determino edificarse libertador de Italia, titulo dificil cuanto magnifico>>.

(7.) Ha demostrado lo indudable de la circulacion manuscrita del Discorso Beneducci, 1896, p. 73.

(8.) De entre los muchos textos que se acercan al modelo boccaliniano y que son contemporaneos del aviso espanol del que nos vamos a ocupar recordamos, a manera de catalogo, entre los libelos proespanoles: Cetra dltalia (1614); Ilvecchio della montagna (1616); Supplimento agli avvisi di Parnaso (1616-1617); entre los prosaboyanos o provenecianos: la anonima Relazione del consiglio generale del Parnaso (1614); le Esequie della reputazione di Spagna (1616); Repica alia risposta contra la quarta Centuria de'Rcggucgli di Parnaso (1616); Centuria quinta (1618), etc. (para un detallado recuento de las innumerables imitaciones del paradigma boccaliniano circulantes en la Europa del siglo XVII, vease la seccion <<Imitazioni>> en Hendrix, 1995, pp. 345a-358b).

(9.) Segun afirma Ettinghausen, 1995, p. 242, el propio Quevedo emprendio su carrera de <<tratadista y panfletista politico>> con <<los informes y memoriales que redacto como hombre de confianza de Osuna>>.

(10.) Roncero, 1984, p. 365.

(11.) El propio Quevedo en Lince de Italia, p. 77, rechaza la paternidad del libelo: <<Estos pensamientos de libertador de Italia [del duque de Saboya] tan delincuentes como desvariados, han gozado aplauso de Italia y asistencia: aplauso, en el libro que imprimieron contra mi en Antinopoli, compuesto por Valerio Fulvio Saboyano, dirigido al propio Duque de Saboya, enganados por haber creido habia sido mio un raguallo, a que responden>>. Son favorables a la paternidad quevediana, entre otros, Astrana Marin (<<Para nosotros no hay duda de que La Republica de Venecia le pertenece>> (ver Quevedo, Obras completas, p. 831b, nota a) y Martinengo, 1977; entre los que la rechazan estan Jauralde Pou, 1998 y Blanco, 1998.

(12.) El titulo completo del Aviso es: La Republica de Venecia llega al Parnaso y refiere a Apolo el estado en que se halla y el la manda llevar al Hospital de los Principes y Republicas que se dan por fallidos. Siguese en este discurso la metafora de los Avisos de Parnaso que escribio Trajano Bocalini. Sobre la deuda del aviso espanol con respecto a la formula alegorica de Boccalini, remito a mi precedente trabajo: Cappelli, 2003a; para la genesis del genero del aviso de Parnaso y su influencia en la literatura espanola, ver Cappelli, 2001. Para las citas de La Republica ... remito a Cappelli, 2003b, que reproduce el texto--parcialmente modernizado a nivel grafico--segun el manuscrito de la Real Biblioteca de Palacio en Madrid, sign.: ms. II / 2423, fols. 53r-56v. Me atengo a criterios de actualizacion grafica (inclusive mayusculas, signos diacriticos, acentos y puntuacion interpretativa) tambien en el caso de citas procedentes de las traducciones italianas del aviso y de los restantes textos citados por ediciones del siglo XVII.

(13.) Avviso /di Parnaso. /Nel quale si racconta /lapoverta e miseria, dove e giunta /la / Repubblica di Venezia /et UDuca di Savoia. /Scritto da un curioso Novellista Spagnuolo. /Con alcune annotazioni / molto importanti / sopra le cose che in esso / si contengono. / Per Valerio Fulvio /Savoiano. / Il tutto tradotto dalla lingua spagnuola in questa nostra italiana. / Con privilegio. / [Fregio] / In Antopoli. /1619. /Nella stamperia Regia. Cito la edicion italiana, comprendente Annotazioni Allegazione y Castigo esemplare de* calunniatori por el ejemplar presente en la Biblioteca Nacional de Espana, sign.: R/16932, en cuarto; Aviso, Annotazioni y Allegazione: fols. 1-60; Castigo: fols. 1-22 (segunda numeracion) = ANE.

(14.) Ver Juarez, 1990, p. 73: <<El tratadito habia sido enviado al duque de Osuna, divulgandose rapidamente por Napoles segun afirma Gaspar Spinelli [...] en un despacho enviado a Venecia en octubre 1617 en el que informa: "Appunto in questo periodo fu divulgato per Napoli un discorso a stampa [...] dal titolo: Aviso de Parnaso ... scritto da un curioso novellista spagnolo">>.

(15.) Ver AG. Las citas relativas a la edicion comentada, en espanol, proceden del ejemplar de la Biblioteca Universitaria de Genova, sign.: 2 N II 16, en cuarto, fols. 1-60.

(16.) ANE, Annotazioni, fol. 11. Castellani une a sus puntualizaciones exegeticas--en las que, en palabras de Jauralde Pou, 1998, p. 369, <<se daba un severo repaso a mitos historicos, incluso recientes, como la batalla de Lepanto, la expulsion de los moriscos, la anexion de Portugal>>--violentas apostrofes al autor, <<ignorante e malizioso>>, de La Republica (ANE, Annotazioni, fol. 11).

(17.) La apostilla, que pretende probar la tirania del poder espanol, pone en evidencia el conocimiento directo, por parte de Castellani, de la Brevisima relacion de la destruccion de las Indias de Las Casas, que circulaba en Italia, y especialmente en los ambientes venecianos, en version original castellana, segun escribe Forti. La primera traduccion integral en italiano de la Brevisima relacion fue publicada solo en 1626 por el editor veneciano Marco Ginammi y realizada por el propio Giacomo Castellani quien utilizo, en dicha ocasion, el seudonimo de Francesco Bersabita. En 1630 salio la segunda edicion y la tercera en 1643. Mientras tanto, dado el enorme exito de la obra, el editor habia conseguido y hecho traducir otros dos textos de Las Casas: el Tratado sobre la materia de los indios que se han hecho esclavos de America y el Octavo remedio para la reformacion de las Indias, publicados, respectivamente, en 1636 y 1640 con los titulos, mucho mas evocadores: Supplice schiavo indiano y La liberta pretesa dal supplice schiavo indiano (ver Ambrosini, 1982, pp. 144-145; Nuovo, 1990, pp. 181-183; Forti, 1989, pp. 73-74 y Sepulveda, 1996, p. 11).

(18.) La biografia esta en Pio, Delle vite degli huomini illustri.

(19.) Sepulveda, 1996, p. 33.

(20.) Quevedo, Lince de Italia, pp. 77-78. En realidad, <<Pio e lontanissimo dall'intenzione di fare propaganda antispagnola>> y, de hecho, al retomar puntualmente la biografia espanola de Davila Padilla, <<distingue sempre le responsabilita e la condotta dei conquistadores da quella dei sovrani, Carlo v e Filippo II, che ascoltano Las Casas e su sua ispirazione fanno buone leggi>>; es, pues, unicamente Savoiano quien utiliza la biografia compuesta por Pio con finalidades propagandisticas antiespanolas (Forti, 1989, p. 75).

(21.) Sobre las tecnicas boccalinianas de la <<retorsion>> y <<transposicion>>, elogiadas por Gracian en la Agudeza y arte de ingenio, remito a Martinengo, 1983.

(22.) Veanse, entre otros, los ya mentados: Il vecchio della montagna y La Replica a la Risposta contra la Quarta centuria dei Ragguagli di Parnaso.

(23.) El aviso espanol narra la llegada de la Serenisima al Palacio Delfico sin el fausto habitual y quejandose por haber caido en desgracia. Su desdichada condicion actual procede de un excesivo desperdicio de energias en el intento de proteger a Italia contra el enemigo espanol, que, por anadidura, le ha arrebatado la supremacia politica en la peninsula. El texto se cierra con la prudente deliberacion de Apolo de enviar a la Republica de Venecia y al duque de Saboya <<al Hospital que tenia hecho para todos los Principes y Republicas que se daban por fallidos>> (Cappelli, 2003b, p. 267, lineas 184-185), esperando, entre tanto, a que los virtuosos politicos de Parnaso examinaran con mayor atencion las vejatorias acusaciones pronunciadas por Venecia.

(24.) A continuacion reproducimos las dudas que Apolo desvela a los politicos parnasianos: <<L'improvvisa venuta della Repubblica di Venezia a questa mia Corte nel modo che voi havete veduto, il suo parlare, che voi havete inteso, m'ha tutto ripieno il pensiero di confusione e di meraviglia. Gia sono pochi giorni, che per certi avvisi si seppe, com'ella si stava nell'inclita sua citta e tutta sollecita [...] ad ingrossar [...] la sua armata marittima [...]. Il Duca di Savoia parimente noi sappiamo sicuro, [...] apparecchiando le sue genti [...] per ricuperare col suo valore quello c'ha perduto per altrui inganno. [...] Et hora, io non so come, veggio comparir qui la Repubblica di Venezia ridotta in miseria fra le vittorie. Veggio il Duca di Savoia [...] venir fatto Scudiere [...]. E veggio insieme la Regina d'Italia, ch'io presupponeva essere gia molte miglia da questa corte lontana, tornar alla mia presenza, solo per mostrarsi contraria alla Repubblica di Venezia, gia tanto sua diletta. Hor, che poss' io pensare? Strane novita, straordinarie cose; contra ragione e quasi contra il senso mi paiono queste; e a dirlo liberamente mi sembrano larve, fantasme, incantamenti tutti>> (ANE, Castigo, fols. 5-6).

(25.) ANE, Castigo, fol. 6.

(26.) El pasaje alude claramente a la Pietra di paragonepolitico.

(27.) ANE, Castigo, fol. 7.

(28.) ANE, Castigo, fol. 19.

(29.) ANE, Castigo, fol. 4.

(30.) ANE, Castigo, fol. 4.

(31.) ANE, Castigo, fol. 4.

(32.) ANE, Castigo, fols. 9-11 (subrayo yo).

(33.) Vease especialmente Linde, 2005, pp. 125 y ss.

(34.) ANE, Castigo, fol. 16.

(35.) Juarez, 1990, p. 74.

(36.) ANE, Castigo, fol. 15. Castellani aprovecha, asi, nuevamente la ocasion para insistir en la jactancia de los espanoles.

(37.) ANE, Castigo, fols. 15-16.

(38.) Martinengo, 2007, p. 113.

(39.) El interes de Quevedo hacia las ciencias ocultas, la astrologia y la alquimia ha sido probado por Martinengo, cuyo estudio del Indice de la biblioteca del monasterio madrileno de San Martin (que contenia muchos libros poseidos o, simplemente, leidos por nuestro poeta) ha evidenciado la presencia de varios titulos de alquimia y, aun mas, de magia y astrologia. Segun Martinengo, tales predilecciones culturales de don Francisco se incrementaron durante su estancia napolitana, <<ciudad donde pudo entrar en contacto [...] con una pujante y brillante cultura magico-astrologica, como lo atestiguan las numerosas obras de este tipo, procedentes de Italia, que figuran en el Indice>>. Tuvo que ser especialmente significativo el influjo, respectivamente, de Giovan Battista Della Porta y de Tommaso Campanella (Martinengo, 1983, p. 3 y p. 94; sobre el tema vease tambien Jauralde Pou, 1998, p. 370).

(40.) En su curiosa cronica del virreinato de Osuna, el noble napolitano Francesco Zazzera (Giornali di Fran /cesco Zazzera /Nel felice Governo dell'Ecc." / D. Pietro Girone Duca d'Ossuna Vi / cere del Regno di Napoli dalli 7 / di luglio 1616 ...) refiere, en octubre de 1616, haberse Quevedo comprometido en una rara aventura de aojamiento y hechiceria concerniente a cierta <<Donna Vittoria Mendozza que por medio de la brujeria habia tratado de ganarse la voluntad de Osuna>> (Juarez, 1990, p. 75 y Jauralde Pou, 1998, pp. 338339); en una noticia de febrero de 1617 el embajador veneciano en Napoles, Gasparo Spinelli, define a don Francisco como a <<un prete che fa professione di mago>> (Levi, 1899, p. 23) y reitera su juicio en una carta a la republica de Venecia de abril del mismo ano: <<Ha espedito [Osuna] a Roma il suo nigromante Don Francesco de Chevedo>> (ver Perez Bustamante, 1933, p. 394).

(41.) Jauralde Pou, 1998, p. 370.

(42.) ANE, Castigo, fols. 15-16.

(43.) Veanse las cartas entre los dos, publicadas por Crosby, 1956, pp. 1117-1126; comenta --con tonos evidentemente injuriosos hacia Quevedo--la relacion entre el propio don Francisco y Osuna el autor del Tribunal de la justa venganza, que recuerda el <<aborrecimiento que le [a Quevedo] tiene [el reino de Napoles] por haberse fingido privado del virrey Duque de Osuna; por cuanto por otros avisos habia constado que solo habia sido entre familiar y mozo de entretenimiento>> (Quevedo, OCV, pp. 1258b-1259a; en el mismo Auto del Tribunal se cita tambien, entre los testigos fidedignos de la experiencia italiana de Quevedo, <<el Raguallo del Saboyano Valerio Fulvio, diligente y fiel historiador de su vida y costumbres>>, p. 1259a; ver tambien p. 1323b).

(44.) ANE, Castigo, fol. 16.

(45.) AG, fol. *1r.

(46.) AG, fol. *1r.

(47.) Entre ellos destaca la figura de Manuel Tordesillas, contra quien habia polemizado ya Savoiano por su falsa Relacion verdadera en el citado pasaje de la dedicatoria, pero sin mencionarlo. Lo nombra, al contrario, expresamente en la anotacion num. 28: <<28 Sono stata sforzata, ancorche io habbia discoperto i miei mancamenti La conclusione della vostra ciarlaria e conforme al rimanente tanto basta per dire senza proposito. Rappresenta Venezia l'ingratitudine de' Principi [...], il suo pericoloso stato [...]. Supplica che si faccia quietare la Casa d'Austria [...] e che il duca di Osuna le renda la possessione del mar Adriatico [...]. Spropositi molto propri al vostro poco giudizio. Ma poiche toccate questo punto della possessione [...], et il vostro amico Emmanuel Tordesiglia nella vera Relazion falsa tratta alcuna cosa del dominio e della padronanza di esso; voglio con brevi ragioni mostrarvi il giusto titolo, col quale la Signoria di Venezia il domina e possiede>> (ANE, Annotazioni, fols. 28-29). En vano he buscado informaciones biograficas acerca de Tordesillas o Tordesiglia; Nicolas Antonio Sanchez, en su Bibliotheca hispana nova, p. 359a, dice de el: <<scripsit: Relacion verdadera donde se discurre de la presente guerra del Frioli [sic.]. Matriti. 1616. Adversus quam Prosperus Urbanus quidam edit Diffesa della Republica di Venetia &c>>. A proposito de Tordesillas, Fernandez-Guerra escribe: <<En la advertencia [annotazione] 28 [...] hay una ligera alusion a un tal Tordesillas, que creo sea el mismo que en 1615 publico una Relacion de la guerra delFriul>> (ver Obras de Francisco de Quevedo, p. 643; para la figura de Tordesillas y su papel en la cuestion de los Uscoques remito a Nider, 2010).

(48.) ANE, Castigo, fol. 17.

(49.) ANE, Castigo, fol. 18: <<Assai bestie siamo stati tutti e tre a mettersi a questa impresa>>.

(50.) Ver Linde, 2005, p. 163: <<La "conjura" [...] contra Venecia es uno de los episodios mas novelescos en nuestra historia y, tambien, de la historia de Venecia. Ha dado lugar a multitud de intentos de aclaracion; ha inspirado obras literarias y trabajos historicos [...] y ha dado lugar a polemicas entre historiadores que han durado [...] casi cuatro siglos. En lo que parece un alineamiento de inspiracion nacionalista, los historiadores italianos y franceses han tendido a defender la realidad de la conjura, los espanoles y alemanes a rechazarla. Para los escepticos, la denuncia veneciana de la supuesta conjura fue una genial simulacion, una intriga para poder expulsar de Venecia al embajador espanol y provocar la destitucion de Osuna como virrey de Napoles>>.

(51.) ANE, Castigo, fol. 15.

(52.) Apoyan la tesis de la identificacion de don Beltran y dona Urraca, respectivamente, con Alonso de la Cueva, marques de Bedmar, y con Pedro de Toledo, marques de Villafranca, entre otros, Fernandez-Guerra y Menendez y Pelayo (Juarez, 1990, pp. 7374); Crosby (1955, p. 262) y Jauralde Pou (1998, p. 370), quien afirma: <<La parodia se centra en "donna Francesca di Quevedo", el Marques de Bedmar y Don Pedro de Toledo. Todos ellos relacionados con incidentes de la propaganda politica>>. Sobre Bedmar y su papel en el complot, remito a Seco Serrano, 1955 y al mas reciente Troyano, 2005, espec. pp. 85 y ss.; para la implicacion del marques de Villafranca, ver, Linde, 2005, pp. 163 y ss.

(53.) ANE, Castigo, fol. 16: <<alcuni Ministri principali della Serenissima Monarchia di Spagna le havevano persuaso che per honore della sua patria conveniva che cosi si facesse ed ella havea indotto gli altri due, che in tutto dependevano dalla sua mano, a seguitarla, et esequire quanto da lei fusse loro commesso, con promessa di grandissime remunerazioni>>.

(54.) ANE, Castigo, fols. 18, 14 y 13.

(55.) Quevedo, Lince de Italia, p. 78.

(56.) Biblioteca Universitaria de Genova; sign. 2 N II 16; en cuarto; fols. 1-61.

(57.) Biblioteca Nacional de Espana; sign.: R/16932; en cuarto; Aviso, Annotazioni y Allegazione: fols. 1-60; Castigo: fols. 1-22 (nueva numeracion).

(58.) Luego publicado en Homenaje a Fernando Antonio Martinez. Estudios de Linguistica, Filologia e historia cultural, Bogota, Instituto Caro y Cuervo, 1979, pp. 447-473

(59.) Edicion original Die Verschwonunggegen Venedig im Jahre 1618, Berlin, 1831.
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Title Annotation:Estudios
Author:Cappelli, Federica
Publication:La Perinola
Date:Jan 1, 2011
Words:9933
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