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La Parra Lopez, Emilio. Fernando VII. Un rey deseado y detestado.

La Parra Lopez, Emilio. Fernando VII. Un rey deseado y detestado. Barcelona: Tusquets Editores, 2018, 745 pp.

La obra del profesor La Parra es el resultado de anos de investigacion en torno a la figura de una persona tan compleja como la del, primero, principe de Asturias y, luego, rey Fernando VII. Anos de investigacion en los que, a traves de articulos, libros y congresos, ha ido cercando y delimitando figura tan controvertida. Entre esos libros debemos citar Manuel Godoy. La aventura del poder de 2002 y los Cien Mil hijos de San Luis. El ocaso del primer impulso liberal en Espana de 2007. El resultado ha sido esta magnifica biografia que le ha merecido el XXX Premio Comillas de 2018 y en la que retrata con claridad a un personaje tan deseado como detestado que reino durante una etapa turbulenta de la historia de Espana. Aclamado por unos, reprobado por otros y disculpado por quienes solo veian lo que les interesaba ver fueran ilustrados o liberales, Fernando VII se debio en primer lugar a si mismo. No fue un rey del que se puedan destacar virtudes de buen gobernante, estadista o estratega. Fue ante todo egoista, voluble, conspirador, mendaz, rencoroso, vengativo y cruel con sus enemigos, incumplidor de la palabra dada y de caracter infantiloide tanto para someterse ante el de arriba comopara ejercer todo su poder arbitrario con los de abajo. Su sentido de la patria, de la religion y de la monarquia se circunscribia a sus propios intereses menoscabando cualquier valoracion moral. Su imagen en las cortes europeas no merecio ningun elogio, hasta el punto de ser definido por Chateaubriand como el cancer de Espana. Su figura no dejo a nadie indiferente, ni siquiera a las cuatro esposas con sus entornos que ejercieron una gran influencia en el y en decisiones importantes de la monarquia. Y si alguna lo describio como lelo, panfilo, estupido, tonto, sin caracter ni instruccion (al menos no la necesaria ni en conocimientos ni en valores morales), ni atractivo, otras, sin ocultar sus graves carencias, no dejaban de reconocerle ciertas virtudes. Anadamos su capacidad para el disimulo y su facilidad para cubrirse con la careta que mejor se adecuaba a cada momento y circunstancia.

El profesor La Parra no ha dejado nada al azar. Ha reunido cuantiosa documentacion que ha analizado con meticulosidad y ha contrastado al detalle tanto las opiniones contemporaneas como posteriores sobre Fernando para pintar con objetividad y fidelidad el mejor retrato posible de su persona y reinado. De sus inicios como principe de Asturias destaca su formacion si no esmerada tampoco mala. Tuvo buenos maestros y preceptores en principio, pero algo cambio con Escoquiz y el duque de San Carlos, con su interes por intervenir en la politica, su odio a Maria Luisa su madre y a Godoy, la politica matrimonial que le condujo al enlace con Maria Antonia en 1802 y el papel de esta en las conspiraciones que se tejian en el cuarto del principe teniendo a este como principal inspirador/ conspirador. Y si poco feliz fue el primer matrimonio, la pronta muerte de la princesa causo desazon y no pocos rumores. Pero fue del cuarto del principe de donde salieron la cruel campana difamatoria contra la reina y contra Godoy y las conspiraciones de El Escorial y de Aranjuez contra el rey con el apoyo de sus partidarios, el llamado partido fernandino, con la esperanza de destronar a su padre y el deseo del apoyo expreso o tacito de Napoleon. La primera fracaso y el principe quedo retratado como ese personaje mezquino, cobarde, egoista, infantil y delator, imagen que le acompano durante toda su vida, pero tambien la de martir, virtuoso e inocente ante la opinion publica. Perdonado por los reyes, sus padres, mantuvo su conducta conspirativa en la creencia de contar con el apoyo del emperador frances, poder cenirse la corona y acabar con el odiado Godoy. La entrada de las tropas francesas en Espana y el pretendido viaje de la familia al sur precipitaron los hechos que desembocaron en el motin de Aranjuez, golpe de Estado, la renuncia forzada de Carlos IV y la coronacion por aclamacion popular del conspirador Fernando, cuyas infulas de regenerador de Espana no pasaban de ser una broma de mal gusto. Y si mal sento a Carlos IV la actitud de su hijo, no fue mejor la opinion de Napoleon, quien se nego a reconocerlo como rey. Y si el padre se puso en manos del emperador Bonaparte, el hijo hizo lo propio dirigiendose como sumiso peregrino a Bayona en busca de su reconocimiento, un acto tan indigno para uno como conveniente para el otro, convertido en el arbitro de una monarquia en crisis y de una nacion desarbolada y sin timon en medio de una gran tormenta.

No desaprovecho Napoleon la ocasion haciendo llegar a Bayona primero a Fernando y luego a Carlos IV con la reina y Godoy. Y en Bayona paso lo previsible. El emperador, arbitro de la situacion, consiguio la renuncia a la corona de Fernando y de Carlos a su favor y, dueno de ella, la ponia en las sienes de su hermano Jose, si bien en el imaginario popular no habia mas rey que un candido, inocente y virtuoso Fernando prisionero de Napoleon, a quien se pintaba con los rasgos mas negros imaginables. Y por su liberacion lucharia la mayor parte de los espanoles, mientras en la jaula dorada de Valengay el supuesto prisionero llevaba una vida acomodada, sin causar problemas y fiel al emperador a quien felicito por sus victorias en Espana y por el nombramiento de Jose I. No contento con eso le solicito ser nombrado hijo adoptivo suyo e incluso que le proporcionara una esposa de su familia. Ese era el prisionero Fernando que intento recaudar impuestos (extorsionar) a personas e instituciones espanolas sin pensar en la situacion en que se encontraban. Pero no todas las guerras se ganan y el poder militar de Napoleon empezo a declinar, momento que aprovecho para pactar con Fernando su vuelta a Espana como rey absoluto con la promesa de acabar con las instituciones constitucionales supuestamente apoyadas por Gran Bretana.

La idea que favorecia a Napoleon encanto a un Fernando ansioso de sentarse en el trono y esta vez reconocido por su mentor. A ambos les vino bien la ingenuidad de las Cortes y de la Regencia y la propaganda bien orquestada de los fernandinos. Y con la intencion de hacer su voluntad entro un deseado Fernando en una Espana entregada que le aclamo en su trayecto hasta llegar a Valencia, donde sus seguidores crearon el ambiente necesario para que la ciudad volcada con su rey permitiera llevar a cabo el golpe de Estado (otro mas) contra el regimen liberal y a favor de la monarquia absoluta que se transformaba en tiranica. Y como rey absoluto-tirano (asi lo podrian haber retratado nuestros tratadistas del siglo xvii) entraba en Madrid el dia 13 de mayo mientras los diputados liberales eran encarcelados. Una limpieza ideologica que aplaudio el clero que volvia a ejercer de nuevo un poder indiscutible junto con el rey, representando ambos la alianza del trono y del altar como convenia a sus propios intereses con la Inquisicion como inestimable instrumento represor. Muchas precauciones tomo el rey contra los <<malos>> que habian defendido su trono y autoridad, empleada ahora en su contra para mantener a Espana alejada de las reformas politicas, sociales y economicas que necesitaba tanto en la peninsula como en sus dominios de ultramar. Una vez mas el egoismo real, tambien el miedo, cegaban al mal gobernante Fernando entregado como tiempo atras a la camarilla en la que justifico sus fracasos al igual que lo hacia la opinion publica. Y entre sus miedos el posible derrocamiento fuera por su padre, por los exiliados o por una insurreccion interna.

El sexenio absolutista se caracterizo por la obsesion del rey en ponerse por encima de las leyes, en perseguir a liberales y afrancesados, en su lustre personal y en su ceguera respecto los problemas de ultramar, en cuyos territorios los deseos independentistas aumentaban sin cesar. Y fueron las tropas expedicionarias con destino precisamente a America las que se sublevaron en Cabezas de San Juan a favor de la Constitucion. Sin apoyo civil ni militar, pero respetado a pesar de sus antecedentes, el rey la juro con el proposito interno de no acatarla, pasando de ser rey absoluto a constitucional y sometido a la Constitucion. En este proceso fallaron los liberales al creer a un rey falaz, artero y conspirador fuera por convencimiento o por tactica. De cualquier forma, el mismo con sus partidarios (serviles o realistas) trataron de impedir el afianzamiento del nuevo regimen favoreciendo todas las actividades contrarrevolucionarias posibles que fueron ganando terreno en la medida en que los liberales se dividian y se enfrentaban ente si. El rey, que se considero siempre prisionero del regimen liberal, fue el alma de una bien organizada y activa contrarrevolucion cuya unica mision era devolverle el poder absoluto. Y en este sentido menudearon planes golpistas que fracasaron, pero quizas por eso decidieron las monarquias europeas intervenir para impedir el contagio revolucionario y volver al estado de cosas anterior devolviendo a Fernando todos sus derechos. Esta decision se concretaria en el envio de los Cien mil Hijos de San Luis. La noticia agito la politica espanola y se penso como medida mejor el traslado del rey al sur para evitar que cayera en manos del enemigo que avanzaba sin apenas obstaculo. Eran otros tiempos a los de la Guerra de la Independencia. Las circunstancias habian cambiado respecto del rey y si fue obligado a trasladarse a Sevilla, hubo que recurrir a su inhabilitacion temporal para conducirlo a Cadiz como una prolongacion de la agonia del sistema constitucional que claudicaba poco despues entre la presion francesa y las mentiras del rey.

Una vez liberado por los franceses, Fernando se reivindico como rey absoluto-tirano, inicio una feroz persecucion contra sus enemigos (prision, exilio, inhabilitacion) y dio alas al realismo mas extremo, bien organizado y activo, encargado de borrar todo mal recuerdo constitucional con la voz autorizada y rancia del clero. Volvia la union del trono y del altar, aunque esta vez sin el restablecimiento de la Inquisicion, de las pocas cosas que pudieron impedir los franceses, desbordados por la maquinaria represiva tan fanatica como sanguinaria. Y si la Inquisicion quedo aparcada, pronto fue sustituida por la policia politica y por las Juntas de Fe, estas en manos de obispos mas sedientos de venganza que de caridad. Empezaba la Decada Ominosa en la que hubo un poco de todo. Si las monarquias europeas moderaban a Fernando VII, el realismo mas extremo se decantaba por don Carlos con la pretension de controlar el escenario politico en el que no faltaron manifestaciones, rupturas y rebeliones al igual que hicieron los liberales por otros motivos, y en ambos casos hubo arrestos y ejecuciones. El rey era el rey, aunque en esos momentos sus enemigos viscerales eran los liberales, los <<negros>>, el realismo se fracciono entre ultras y moderados. La iniciativa del rey con su largo viaje por Cataluna, el norte y otros lugares para detener el descontento ultra por su politica fue un exito, empanado pronto por la muerte de su tercera esposa y la intencion de volver a casarse con Maria Cristina de Borbon, lo que reavivo el radicalismo ultra y acentuo la crisis familiar que ponia en peligro los derechos de don Carlos, como asi sucedio con el embarazo de la reina y la derogacion de la Ley Salica a favor de su hija Isabel.

La politica moderada de Fernando estuvo impulsada por las cortes europeas de las que dependian los emprestitos que necesitaba la monarquia. Sus efectos positivos tanto economicos como politicos fueron aprovechados por liberales y realistas ultras. Unos pretendiendo la vuelta de la constitucion, otros reclamando los derechos de don Carlos y en defensa de la patria y la religion. La mala salud de Fernando VII obligo a la reina a participar activamente en la politica, que no evito la manipulacion de la incapacidad del rey para anular la derogacion de la Ley Salica, aunque recuperado poco despues la volvio a restablecer y su hija podia recibir el juramento de fidelidad como princesa de Asturias y heredera natural. Fernando moria el 29 de septiembre de 1833 y con el la monarquia absoluta, pero abria la puerta de un futuro incierto en el que las posiciones politica y religiosa constituian un obstaculo insalvable para la convivencia entre los espanoles.

La obra del profesor La Parra es de obligada lectura para especialistas y aconsejable para aficionados a la historia porque a su rigor anade la amenidad. Retrata con objetividad la figura de Fernando tanto en sus aspectos humanos como en su perfil sicologico y si recoge los aspectos mas importantes del biografiado, no olvida los detalles que los hacen comprensibles desde sus anos de principe hasta su muerte. Cincuenta anos de historia en los que filias y fobias, vicios y virtudes, miedos, frustraciones y aspiraciones, educacion o falta de ella e influjos, incapacidad e irresponsabilidad, egoismo y falsedad, traiciones y difamacion, disimulo e hipocresia, etc., etc., quedan descritos con brillantez por la pluma de Emilio La Parra.
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Author:Leon Navarro, Vicente
Publication:Cuadernos dieciochistas
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2018
Words:2399
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