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La Boca en proceso de renovacion: ?quienes pierden en este contexto? (1). (Economia regional).

Introduccion

El objetivo de este trabajo es examinar las caracteristicas de la poblacion de ingresos medios y bajos que aun vive en el barrio de La Boca, al sur de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, y que comienza a sufrir las consecuencias de la renovacion, sin que medien politicas alternativas de compra de inmuebles, subsidios, etc., para paliar los efectos que tales procesos conllevan para estos sectores sociales y que prevengan su de salojo o desplazamiento. Explicitar las caracteristicas de esta poblacion nos permite conocer cuales son los aspectos que los tornan mas vulnerables ante estos procesos.

El termino renovacion urbana alude a la recuperacion de las areas residenciales centrales por la clase media o sectores acomodados y a su resurgimiento comercial, que generalmente acompana procesos de aumento del valor de las propiedades y tiene como efecto la expulsion de las familias pobres -antiguos residentes de dichas areas (Wilson, 1992; Smith, 1996; Marcuse, 1986 y 1998). Estos procesos suponen la transformacion del ambiente construido, la emergencia de nuevos servicios locales y la presencie de nuevos habitantes que comparten ciertas preferencias de consumo o un cierto estilo de vida -cambio cultural-.

El cambio en el mosaico social de las areas centrales rehabilitadas, ampliamente documentado en las investigaciones sobre el tema, pone de manifiesto que la renovacion urbana es un aspecto de la desigualdad social (Castells, 1990) ya sea que se considere como expresion emergente o consecuencia del sistema de estratificacion social.

En las areas rehabilitadas, habitualmente se evidencia un crecimiento de poblacion de ingresos medios y altos y un desplazamiento de las familias mas pobres. La bibliografia documenta ampliamente la relacion que existe entre los programas de puesta en valor de areas deterioradas de la ciudad y los procesos de desplazamiento de poblacion de bajos ingresos, de minorias etnicas o familias trabajadoras. Segun algunos autores, los procesos de desplazamiento o desalojo constituyen el costo mas controvertido de los programas de renovacion urbana (Schill y Nathan, 1983: 43).

El barrio de La Boca. El escenario De la renovacion

El proceso de renovacion urbana que se desarrolla en este barrio a partir de los noventa forma parte de un plan mas amplio y a mediano plazo de urbanizacion de la ribera, que se extiende del norte al sur (con hitos como Puerto Madero, la Costanera, los proyectos para Retiro). Este plan ha significado la ampliacion del area central mediante la incorporacion de suelo urbano -en una ciudad donde el mismo estaba muy limitado- posibilitando el despliegue de nuevos usos comerciales, de servicios y habitacionales, a traves de actividades que, al menos en esta fase inicial, han involucrado a sectores de altos ingresos, tanto por el desarrollo de las obras como por los usos que les son asignados.

Paralelamente, a lo largo de esta decada se construyeron las obras viales que complementan la transformacion del paisaje urbano, conectando do el area central, a traves de autopistas y accesos, con la region metropolitana, al centro con los bordes y, en perspectiva macrorregional, con otras mercociudades. (2) La construccion de obras urbanas, como las autopistas y las defensas costeras en las inmediaciones de los barrios donde se localizan, generan ventajas relativas para sus habitantes, que se expresan en el precio del suelo y de los inmuebles.

En estos procesos, los gobiernos nacional y municipales han desempenado un papel relevante como gestores de las condiciones necesarias, aunque no suficientes, para el surgimiento de transformaciones economicas, sociales y ambientales en determinadas areas degradadas de la ciudad que historicamente habian sido dejadas de lado y que, en contextos como el descrito, comienzan a tomar un nuevo valor.

Si consideramos la distribucion del gasto publico destinado a obras de infraestructura para el periodo 1988-1997, correspondiente al distrito IV, (3) las cifras son contundentes.

En el conjunto se observa una tendencia en general ascendente, con dos picos claramente definidos: el primero en 1992-1993 y el segundo en 1996, que expresa las decisiones de inversion del nuevo gobierno autonomo de la ciudad. Tanto en terminos absolutos como proporcionales, las inversiones en el distrito IV se han mas que duplicado. Para 1996, esta cifra corresponde a la mayor inversion con relacion al resto de los distritos de la capital. En 1999 un funcionario del gobierno de la ciudad declaraba en este sentido que, con un presupuesto de alrededor de 3 000 millones de pesos, por cada 100 pesos que se invierten en el norte 130 se destinan al sur.

Miradas en conjunto, estas transformaciones expresan la materializacion de lo que el ejecutivo del gobierno de la ciudad denomina "incorporar al Sur en el Norte", reforzando, en esta perspectiva, la centralidad de la ciudad respecto al area metropolitana. Las modificaciones del Codigo de Edificaciones y otras en curso, como las de Planeamiento Urbano, el Plan Urbano Ambiental y la reciente creacion de la Corporacion del Sur, (4) parecieran acompanar este proceso.

La construccion de defensas costeras sobre el Riachuelo, junto a la construccion de parques en el area, desarrolladas con base en inversion publica, (5) constituye otra de las etapas de urbanizacion de la ribera y tiene como objetivo manifiesto mitigar las consecuencias de las inundaciones recurrentes por sudestadas, asi como contribuir a la recuperacion del entorno barrial. El gobierno de la ciudad abre asi la posibilidad de desarrollo del proceso de renovacion del barrio de La Boca, habitado en buena medida por sectores de bajos ingresos pero de optima localizacion urbana por su proximidad al centro de la ciudad.

Este proceso, iniciado hace ya un tiempo en la zona Boca-Barracas, hoy se ha tornado evidente a nivel barrial. El Gobierno de la Ciudad lleva adelante tres proyectos que implican la ejecucion de obras concretas en el barrio (Buenos Aires y el rio, Area Sur y obras correspondientes al saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo). (6) Al mismo tiempo, se verifica un desplazamiento de ciertos grupos de mayor poder adquisitivo que inician su anclaje en el barrio a traves de la adquisicion, a bajo costo, de antiguos galpones, astilleros y viviendas para su reciclaje y uso posterior, ligado predominantemente a actividades comerciales y de servicios que se instalan como base de un polo turistico en el centro de la ciudad. (7)

Desde 1996, a partir de un conjunto de situaciones de desalojo de familias residentes en inquilinatos del barrio, se inicia un proceso de movilizacion por parte de las mismas, con la finalidad de evitar su expulsion u obtener algun tipo de respuesta de los ambitos de gobierno. Comienzan asi a constituirse nuevas organizaciones sociales barriales, que abordan la problematica habitacional. Al menos en esta primera etapa, sectores de la Iglesia que actuan a escala barrial desempenan un papel relevante en su desarrollo.

El gobierno de la ciudad, a traves de la Comision Municipal de la Vivienda, implementa algunas acciones puntuales en materia habitacional: inicia la ejecucion de obras nuevas programadas en cuatro inquilinatos de los 21 de su propiedad, relocaliza algunas familias que residen precariamente en predios afectados con la reconversion del espigon Plus Ultra como espacio publico e implementa las operatorias 525/97 y 282/ 98, que permiten la compra directa de inquilinatos por grupos de familias organizados organizados de manera mancomunada. Las dos primeras acompanan en forma explicita los programas de renovacion barrial mencionados arriba, en tanto que la ultima pareciera resultar, en parte, una respuesta al proceso de movilizacion social iniciado en el barrio. Sin embargo, las definiciones de politica habitacional del gobierno de la ciudad, en terminos generales, son independientes de las caracteristicas de las familias de bajos ingresos y, al mismo tiempo, la politica habitacional no se articula como una linea de intervencion relevante en los planes de renovacion urbana barrial.

La Boca en proceso de renovacion: ?quienes pierden en este contexto?

En este apartado intentamos establecer cuales son las caracteristicas de los hogares de menores ingresos que presentan mejores condiciones para poder resistir las consecuencias habitacionales, sociales y economicas que emergen del proceso de renovacion urbana en curso en el barrio. Para ello intentamos establecer niveles diferenciales de vulnerabilidad en terminos socioeconomicos, particularmente a partir de la situacion de empleo y habitacionales, considerando aspectos ligados a los componentes materiales de habitat, que nos permiten establecer niveles de criticidad, asi como a la condicion de tenencia de los inmuebles que habitan las familias, que consideramos un indicador sensible respecto de potenciales procesos de desalojo.

Esta caracterizacion surge de la aplicacion de una encuesta a hogares pertenecientes a sectores de ingresos bajos identificados a partir de una tipologia de vivienda popular. Los datos provienen de una encuesta aplicada a 449 hogares del barrio de La Boca, seleccionados con base en una muestra no probabilistica, por cuotas. La asignacion de estas se realizo a partir de la mencionada tipologia de vivienda popular, que contempla las siguientes categorias: casilla en villa, casa de inquilinato, cuarto de hotel o pension, casa modesta, casa modesta con local, departamento en edificio modesto y/o antiguo con lugares comunes deteriorados, departamentos en conjuntos del Fondo Nacional para la Vivienda (Fonavi).

La Boca es un barrio con cierta heterogeneidad social, como lo son todos los barrios de la ciudad de Buenos Aires, aunque predominan los sectores de ingresos medios y bajos. Como uno de los objetivos de nuestra investigacion es conocer y evaluar como se expresa el fenomeno de la heterogeneidad en un contexto de pobreza urbana, partimos del supuesto de que un relevo fisico de tipos de vivienda popular en funcion de su aspecto externo nos permitiria obtener una muestra que de cuenta adecuadamente de los diferentes tipos de familias de sectores de bajos ingresos que podrian ser impactados por el proceso de renovacion.

El cuestionario se estructuro con base en las variables sociodemograficas fundamentales, y en la situacion educativa, laboral y habitacional de los encuestados. Tambien se incorporaron preguntas que permitieron revelar las percepciones de los vecinos respecto a la problematica del barrio, al papel de las organizaciones sociales y del gobierno local, asi como la incidencia de las obras de defensa costera en el desarrollo barrial y en su propios proyectos, entre otras.

El trabajo de campo fue llevado a cabo durante los meses de octubre a diciembre de 1998, en las fracciones numeros 4, 5, 6 y 8 del distrito escolar IV, correspondientes al Censo de 1991.

El diagnostico pone de manifiesto que 14.2 por ciento de los hogares tienen jefes sin ocupacion alguna (desocupados o inactivos marginales), el 40 por ciento de los jefes que trabajan en relacion de dependencia son vulnerables o altamente vulnerables. Esto es, no tienen un trabajo estable, no poseen cobertura social o no les retiene aportes previsionales.

La mayoria de los trabajadores por su cuenta (66 por ciento) no tienen personal ni local; podemos pensar que en parte se trata de vendedores ambulantes, de trabajadores vinculados a la prestacion de servicios, que aprovechan su ubicacion privilegiada con respecto al centro de la ciudad y toman la calle como lugar de trabajo, lo que tambien puede ligarse a un cuadro de precariedad.

Los ingresos familiares son mayoritariamente bajos (61 por ciento de las familias ganan menos de 600 pesos); si se considera que una familia promedio del barrio tiene cuatro miembros, esto significa que el porcentaje de personas que no completan una canasta basica de bienes y servicios al final de cada mes (valuada en 140 pesos por mes por persona adulta) totaliza el 60 por ciento e incluye un 22 por ciento de indigentes (estimados con base en un costo de 70 pesos). (8) Esta situacion los pone, tambien, en particular desventaja en relacion con el costo promedio de los alquileres (207 pesos) y las exigencias de las operatorias habitacionales.

Considerando los aspectos habitacionales, surge que los niveles de criticidad habitacional considerados segun las necesidades basicas insatisfechas (9) (NBI) hablan de una situacion de pobreza estructural de una intensidad significativa en un area central de la ciudad. Como se menciono previamente, la muestra seleccionada abarca casas de inquilinato (57.6 por cien-to de los casos), casas modestas (24.5 por ciento), edificios modestos (considerando entre ellos los conjuntos Fonavi, conforman el 12.7 por ciento de la muestra), ranchos o casillas (2.4 por ciento, que corresponden a una pequena villa ubicada bajo la autopista a La Plata) y cuartos de hotel pension (1.6 por ciento). Esto significa que mas del 60 por ciento de los hogares habita viviendas consideradas inadecuadas.

Si bien todos los hogares tienen acceso al agua corriente, un 12.6 por ciento no tienen agua dentro de la vivienda. En relacion con otros servicios, casi el 33 por ciento de la muestra carece de gas natural, alrededor del 10 por ciento no tiene bano en la vivienda y el 35 por ciento de las familias deben compartir el inodoro. En el contexto de la ciudad central del area metropolitana, en un barrio localizado a pocos minutos del centro y que esta siendo objeto de importantes procesos de inversion publica, la resonancia de estos indicadores se amplia. Otros servicios presentan, por el contrario, niveles significativos de cobertura propios de la localizacion urbana y central del barrio. (10)

Otro indicador significativo para dar cuenta de la precariedad habitacional se refiere a las situaciones de hacinamiento: un 14.3 por ciento de los hogares se encuentra en estado de hacinamiento critico, es decir, cuando habitan mas de tres personas por cuarto en la vivienda. Considerando los hogares hacinados (mas de dos personas por cuarto), asciende al 39.5 por ciento de los hogares. Estos valores contrastan sensiblemente con los de su entorno barrial: a nivel del distrito IV, de acuerdo con el Censo de 1991, el hacinamiento critico involucra al 4.6 por ciento de su poblacion total y el alto, al 19.7 por ciento. Esto se encuadra en que, en conjunto, la poblacion del distrito es social y economicamente mas heterogenea. En cambio, en nuestra muestra intencional, totalmente integrada por hogares residentes en viviendas populares, la situacion de hacinamiento es mas grave, pues afecta al 40 por ciento de las familias.

A partir de las caracteristicas senaladas, que incluyen condiciones materiales de las viviendas y condiciones de hacinamiento, construimos una aproximacion que integra ambos aspectos, para definir distintos niveles de criticidad habitacional de las familias. Para ello elaboramos una tipologia que combina estos indicadores de necesidades basicas insatisfechas con el nivel educativo alcanzado por el jefe del hogar. De este modo, el 64 por ciento de los hogares pueden clasificarse como pobres por NBI, en una situacion de baja o media criticidad (es decir, que presentan uno o dos de los indicadores seleccionados). El 6.7 por ciento de los hogares corresponden a situaciones de alta criticidad por NBI.

Mirando las situaciones de tenencia, vemos como se constituye una franja de situaciones de informalidad caracterizada por un submercado de alquileres precarizado, colindante con situaciones de ocupacion de hecho, que se concentra en las viviendas de propiedad privada en su mayor parte correspondientes a la tipologia de casas de inquilinatos. Los datos son sumamente ilustrativos: el 60 por ciento de los entrevistados son inquilinos. Los ocupantes de hecho abarcan el 10 por ciento de los hogares y los propietarios el 22 por ciento. Esta situacion contrasta drasticamente con los datos del Censo de 1991 para el distrito escolar IV, para el que los ocupantes de hecho constituian el 2 por ciento de los hogares, los propietarios el 45.6 por ciento y los inquilinos el 36 por ciento.

Conclusiones

Vemos como precisamente las situaciones de mayor vulnerabilidad habitacional, que se expresan a traves de otros indicadores como los niveles mas altos de hacinamiento, se desarrollan en el tejido edilicio mas blando y favorable desde el punto de vista de sus potencialidades arquitectonicas y de intervenciones edilicias como parte de la renovacion urbana. El total de las familias que habitan en viviendas consideradas inadecuadas, tal como lo mencionamos anteriormente, supera el 60 por ciento. Este porcentaje incluye a las familias con mayores posibilidades de ser afectadas negativamente por el proceso de renovacion, es decir, que presentan mayor riesgo de expulsion, por el aumento de los precios del suelo en la zona y el alza concomitante de los valores de los alquileres en el ambito de la habitacion popular. La expulsion puede verificarse por la no renovacion de los contratos de alquiler, el desalojo de las casas o predios que ocupan y la finalizacion de situaciones de alquiler informal (sin contrato). No obstante, podria ocurrir que, debido a los procesos de movilidad social descendente experimentados en las ultimas decadas, vivieran en otros tipos de vivienda no incorporados a nuestra clasificacion hogares con menores ingresos quiza tambien afectadas por el riesgo de desalojo. Esto introduce un sesgo que resulta pertinente explicitar.

La extendida situacion de informalidad del submercado de alquileres populares se suma a un contexto de baja intervencion publica en estos sectores, reflejada en un muy bajo acceso al credito publico para la compra en propiedad y la virtual inexistencia de posibilidades de regularizacion dominial (por ejemplo, en el caso de los propietarios que habitan en viviendas tipo inquilinato, que son solo 18 casos, un 7 por ciento de los propietarios entrevistados -solo 6-, es decir 2.3 por ciento de los propietarios, tuvieron acceso al credito). Se define asi un contexto de abandono del habitat popular del barrio, dejado "a la deriva" en una coexistencia de situaciones de significativa vulnerabilidad ante el proceso de renovacion urbana.

En su conjunto, los niveles de vulnerabilidad detectados hablan de la posibilidad y necesidad de intervencion de politicas que debieran atender estas caracteristicas socioeconomicas, de empleo y habitacionales, desde la concepcion misma de su planificacion y ejecucion, para potenciar los recursos y capacidades de las familias, si se quiere desarrollar criterios de radicacion o posibilitar el arraigo de la poblacion preexistente junto con el proceso de renovacion.

Nuestro diagnostico empieza a explorar en una direccion que da cuenta, por los hallazgos aun incipientes, de que las politicas debieran detectar y diagnosticar la existencia y las formas en que se relacionan los distintos niveles de criticidad o vulnerabilidad para poder disenar estrategias de accion de tipo integral, y en consecuencia tomar en cuenta, en serio, estas situaciones diferenciales. Esto seria combinar criterios universalistas con criterios de focalizacion y redefinir el sentido del "para todos", segun la "necesidad especifica". En el discurso oficial se habla de integrar la ciudad a la ribera, de recuperar espacios publicos para los portenos, ?para quienes y como? Hoy, en el barrio de La Boca, una parte de la poblacion no esta siendo tomada en cuenta en su posibilidad de seguir viviendo alli.

Por ultimo, en este sentido, entendemos que el plan de recuperacion del barrio de La Boca no presenta una posicion clara sobre como facilitar a las familias de bajos ingresos su permanencia en el barrio y que las definiciones actuales de la politica habitacional de la Comision Municipal de Vivienda presentan un cierto desfase de las caracteristicas de las familias de bajos ingresos que habitan en el barrio. Por ejemplo, situaciones como las ocupaciones de edificios publicos y privados y hoteles-pension no son reconocidos por estas operatorias como situaciones de demanda critica, hacia cuya poblacion se definan lineas explicitas de intervencion. Lo mas significativo quiza sea que, hasta la fecha, no se ha implementado un buen diagnostico habitacional oficial que acompane el desarrollo de las propuestas de renovacion urbana a escala barrial.

Notas

(1) Este articulo surge del proyecto de investigacion "Procesos de renovacion urbana: el caso de La Boca", dirigido por Hilda Herzer en el marco del Programa de Subsidios a la Investigacion UBACyT, programacion 1998-2000, de la Universidad de Buenos Aires. En la elaboracion de la base de datos participaron Lucas Martin, Vanesa Cernadas, Marcela Imori y Veronica Otto del Area de Estudios Urbanos, Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

(2) Se trata de la red de ciudades de mas de 500 mil habitantes que integran el Mercado Comun del Sur (Mercosur).

(3) Que comprende el barrio de La Boca.

(4) Entidad publico-privada conformada desde el Gobierno de la Ciudad.

(5) Se trata de 100 millones de dolares, con base en un prestamo otorgado al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el Banco Interamericano de Desarrollo, hasta el ano 2000.

(6) El segundo incluye la creacion de la Corporacion del Sur, organismo publico-privado. El tercero cuenta con un credito acordado y aprobado de 30 millones de dolares.

(7) A traves de la instalacion de restaurantes, museos, galerias y actividades ligadas al sector turistico.

(8) Banco Mundial, 1999.

(9) La medicion del tamano de la pobreza reconoce en la literatura dos aproximaciones distintas. La primera, que se denomina linea de pobreza (LP), presupone la determinacion de una canasta basica de bienes y servicios que una vez valorizada permite delimitar la denominada linea de pobreza. Segun este criterio son considerados pobres aquellos hogares que con sus ingresos no pueden cubrir el costo de esa canasta. La segunda, denominada necesidades basicas insatisfechas (NBI), remite a aquellas manifestaciones materiales que evidencian la falta de acceso a ciertos tipos de servicios. Las necesidades consideradas basicas incluyen: a) ciertos requerimientos minimos, como vivienda apropiada, de tamano adecuado y con servicios sanitarios, que se adquieren a traves del consumo privado; b) servicios tales como agua potable, cloacas, salud, educacion, etc., algunos de ellos provistos por la comunidad y el Estado y c) acceso al empleo libremente elegido. La delimitacion del umbral que define la insatisfaccion de estas necesidades para vivir es una de las modalidades que nos permite identificar empiricamente a los pobres. Si bien dentro de este enfoque existen discrepancias respecto de que necesidades considerar y como ponderar la importancia de cada una de ellas, en nuestro trabajo los creterios utilizados a efectos de definir la pobreza fueron: hacinamiento, tipo de vivienda, servicios sanitarios, educacion y criterios bomcinados indicando una posible falta de ingreso adecuado y consideramos que la insatisfaccion de una de ellas es suficiente para clasificar al hogar o persona como pobre.

(10) La cobertura de electricidad es del 99 por ciento. Respecto de los servicios ligados de acceso a la comunicacion: el 55 por ciento de los entrevistados tenia telefono publico, en tanto que el 67.5 por ciento contaba con acceso a television por cable.

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Los autores son investigadores del ?rea de Estudios Urbanos del Instituto Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
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Author:Herzer, Hilda; Di Virgilio, Mercedes; Lanzetta, Maximo; Redondo, Adriana; Rodriguez, Carla
Publication:Carta Economica Regional
Date:May 1, 2000
Words:4268
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