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La <> de Jules Ferry (1883) y el laicismo escolar de la IIIa Republica Francesa *.

RESUMEN: Partiendo del valor historico --de lo que es una muestra su influencia en la politica educativa de la Segunda Republica espanola-- y de la proyeccion de su legado en nuestros dias de la <<Carta a los Maestros>> (1883) del ministro frances de Instruccion Publica, Jules Ferry, este trabajo se acerca a la vida de su autor y a su politica educativa para analizar luego con mayor profundidad los aspectos mas sobresalientes del documento --que transcfibimos en frances y castellano--, especialmente el laicismo escolar, como medio de establecer una escuela nacional y de fundacion de la Republica, la defensa de la moral comun y positiva, los modos y procedimientos --tanto directos como indirectos-- de su ensenanza, asi como el papel del maestro y del manual en la educacion moral y civica del futuro ciudadano.

PALABRAS CLAVE: Tercera Republica francesa, Segunda Republica espanola, Magisterio primario, Jules Ferry, educacion moral y civica, Carta a los Maestros.

The <<Jules Ferry's Letter to Elementary Schoolteachers>> (1883), and the scholastic laicism of the French Third Republic

ABSTRACT: Starting with the historic value --of which it is an example its influence in the educational policy of the Second Republic-- and with the influence that remains in our days, of the legate of the <<Elementary Schoolteacher's Letter>>, written by Jules Ferry, French minister of the Public Instruction, this piece of work approaches to its author's life and to its educational policy in order to analyse later in greater detail the most relevant aspects of the document --which we reproduce in Spanish and French-- specially the scholastic laicism as a way to establish a national school, and the foundation of the Republic, the defence of common and positive morality, the ways and procedures, both direct and indirect, of its teaching, and also the role of schoolteachers and the guide in the moral and civic education of the future citizens.

KEY WORDS: History of education, French Third Republic, Spanish Second Republic, elementary schoolteacher, Jules Ferry, moral and civic education, letter to elementary schoolteachers.

I. Introduccion

EN 1932, Publicaciones de la Revista de Pedagogia da a conocer en el libro La Escuela laica, algunos de los trabajos que en opinion de Maria Luisa Navarro son los <<mas significativos del pais que ha establecido por primera vez la escuela laica: Francia>> (1). El primero de ellos, como no podia ser de otro modo, es la Carta-circular que el ministro de Instruccion Publica y, a la vez, presidente del Consejo de Ministros, Jules Ferry, envia personalmente a cada uno de los maestros franceses el 17 de noviembre de 1893, pocos dias antes de dejar ese Ministerio para compartir con su cargo de presidente del Consejo el de ministro de Asuntos Exteriores. Por otra parte, la Revista de Pedagogia abre su numero de agosto de 1932 con dicha <<Carta a los Maestros>> --que en este medio aparece con la especificacion <<sobre la escuela laica>>--(2) haciendo asi participes a sus lectores no solo de la influencia de la Tercera Republica francesa en la politica educativa de la Segunda Republica espanola sino tambien de la manera de afrontar el problema de la escuela laica, el que es considerado por Felix Pecaut como <<uno de los principales titulos de honor de la tercera Republica>> y uno de los dos documentos que son <<testimonios de uno de los mas grandes acontecimientos de la historia moral contemporanea>> (3). El otro documento al que se refiere Felix Pecaut, entonces inspector general de Instruccion Publica, es otra Carta, esta de 1833, debida al eminente historiador y ministro de Instruccion Publica bajo la Monarquia de Louis-Philippe d'Orleans, Guizot, tambien dirigida a los Maestros con motivo de la Ley de 28 de junio de 1833 relativa a la Instruccion Primaria.

Con esto queremos poner de manifiesto dos cuestiones: una, el recurso reiterado a documentos franceses, esta vez por parte de dos importantes medios de divulgacion pedagogica espanola, para tratar de iluminar con ellos la disposicion constitucional del articulo 48 que establece el caracter laico de la ensenanza en la Segunda Republica. Justifica Maria Luisa Navarro de Luzuriaga la publicacion de La Escuela laica por la falta de disposiciones posteriores que precisen el concepto de lo laico y por la carencia de bibliografia pedagogica sobre el tema; esa obra viene, pues, a aclarar lo que aquella significa. El exito del objetivo perseguido parece estar garantizado de antemano porque la presentadora de esos trabajos entiende que el laicismo en la ensenanza es <<una creacion eminentemente francesa>> donde ha encontrado <<su expresion mas clara y definida>>, y porque los textos pertenecen, en efecto, a los fundadores de la escuela laica francesa, uno de los cuales, como decimos, es Jules Ferry, y su <<Carta a los Maestros>> una de las manifestaciones mas conocidas de esa politica.

La otra cuestion que queriamos evidenciar es el uso, si no habitual si frecuentado, de autoridades politicas y de los ministros franceses de educacion, de las <<cartas>> como procedimiento de comunicacion entre el vertice y la base de la piramide educativa y no solo para dictar orientaciones sino tambien para expresar intenciones, posiciones politicas, valoraciones ... y, por que no, complicidades en una determinada tarea. Ejemplos de esto serian la citada de Guizot, de 1833, la que nos ocupa en estas paginas, o sea, la que cincuenta anos despues escribe Jules Ferry y dirige a los 80.000 maestros franceses, la <<Carta a los Maestros>> de Jean Jaures (1888) ... y la <<Carta a todos los que aman la escuela>> que no hace mucho (2003) hizo llegar a los 800.000 profesores franceses otro ministro de Educacion, de apellido tambien Ferry, pero de nombre Luc, que se define <<un centrista, sea de izquierda o derecha>> y al que situan entre la variopinta etiqueta de los <<nuevos reaccionarios>>.

Este otro Ferry quiere poner fin a la <<crisis provocada por valorar la innovacion en detrimento de la tradicion, la autenticidad a despecho del merito, la diversion contra el trabajo y la libertad ilimitada en lugar de la libertad regulada por ley>>. En su <<Carta a todos los que aman la escuela>> Luc Ferry pretende acabar con demagogias como la de situar al alumno en el centro del sistema cuando lo importante es la transmision del conocimiento, como valorar la personalidad por encima del merito; defiende la vuelta a la tradicion del saber y el esfuerzo y la ruptura con la <<ideologia de la renovacion permanente>>, tributaria de Mayo del 68 contra cuyo legado centra su ataque (4). Viene a colacion esta referencia a Luc Ferry porque, atribuyendose la mision de <<transformar la escuela de ciudadania de los franceses y rehacer el edificio republicano desde la base>>, proclama la necesidad de <<volver a los principios de la laicidad, base de la escuela republicana>>. Esto lleva a algunos a ver cierto paralelismo entre los dos ministros Ferry que trascienden la mera coincidencia del apellido para reparar en que si Jules Ferry escribio su <<Carta a los Maestros>>, propugnando la ensenanza de <<las reglas elementales de la vida moral>> (C, 4) (5) doce anos despues del estallido de la Comuna de Paris tan duramente sofocada por las tropas gubernamentales, Luc Ferry, salvando las logicas distancias de mentalidad y de epoca, hace algo parecido en tiempos deudores del libertarismo de Mayo del 68 en los que parecen decaer los principios de autoridad, de la cultura del esfuerzo y del trabajo y aquellos que hacen posible el vinculo social; hoy, <<como entonces, Francia asiste a la apologia del orden tras un periodo de confusion y convulsiones>> (6). Por otra parte, el debate y polemica suscitados por la reciente ley francesa de 2004 que prohibe a los alumnos de las escuelas, colegios y liceos publicos llevar signos o vestimentas que manifiesten ostensiblemente una pertenencia religiosa, ha puesto en primer plano la cuestion de la laicidad escolar. En Espana, la polemica de la ensenanza de la religion, reeditada con motivo de la Ley Organica de la Calidad en la Ensenanza (LOCE) y la suspension de la misma por el Gobierno del Partido Socialista tras su acceso al poder en marzo del 2004, tampoco hara baldia una mirada a la historia del laicismo escolar en Francia. Asi lo hizo la Segunda Republica, aunque en situacion bien diferente.

Para contextualizar la <<Carta a los Maestros>> de Jules Ferry, sera conveniente trazar un breve esbozo biografico de su autor y exponer una sintesis de las lineas basicas del laicismo escolar de la Tercera Republica francesa, circunscrito a su actuacion politica.

2. Esbozo biografico de Jules Ferry

Julio Ferry (7) nace en 1832 en Saint-Die (les Vosges) en el seno de una familia burguesa, liberal y antimonarquica. Llega a Paris en 1850 despues de haber cursado estudios secundarios en el Liceo de Saint-Die y en el College Royal de Estrasburgo, donde se traslado con sus padres en 1846. En 1850, el ano de la Ley Falloux sobre la libertad de ensenanza, los Ferry se instalan en Paris, donde Jules obtiene el Bachillerato, la Licenciatura en Derecho y el Doctorado. Alli ejerce la abogacia llegando a ser un periodista reconocido. Como secretario de la Conferencia de abogados en 1854 es designado para pronunciar el discurso de apertura de 1855, en el que aprovecha para expresar sus ideas sobre justicia social, sobre la libertad de conciencia y sobre el laicismo. Al final del Segundo Imperio entra en politica como opositor republicano, siendo elegido en junio de 1869 diputado de Paris. Desde su escano en el cuerpo legislativo se opone a la guerra contra Prusia, en cuyo desarrollo, sin embargo, obtiene gran notoriedad. Antes, sin embargo, en abril de 1870, pronuncia su celebre discurso de la Sala Moliere sobre la igualdad de educacion que supuso todo un programa politico de futuro; de este discurso es su famoso juramento (serment) en el que se compromete a
   hacer desaparecer la ultima, la mas terrible de las desigualdades
   que tienen su origen en el nacimiento, la desigualdad de educacion.
   Es el problema del siglo y debemos dedicamos a el. Y, en cuanto a
   mi, cuando me toco en suerte ese honor supremo de representar a una
   parte de la poblacion parisina en la Camara de los diputados, me
   hice un juramento: entre todas las necesidades del momento
   presente, entre todos los problemas, escogere uno al que consagrare
   todo lo que tengo de inteligencia, todo lo que tengo de alma, de
   corazon, de fuerza fisica y moral: es el problema de la educacion
   del pueblo.

      La desigualdad en la educacion es, en efecto, uno de los
   resultados mas escandalosos y mas enojosos, desde el punto de vista
   social, del azar del nacimiento. Con la desigualdad de educacion,
   yo os desafio a obtener la igualdad de derechos, no la igualdad
   teorica, sino la igualdad real, y la igualdad de derechos es sin
   embargo el fondo mismo y la esencia de la democracia.

      (...) Senores, yo os reto a hacer de estas dos clases [la de los
   que han recibido educacion y la que no la ha recibido] una nacion
   igualitaria, una nacion animada por este espiritu de union y por
   esta confraternidad de ideas que constituyen la fortaleza de las
   verdaderas democracias, si, entre estas dos clases no ha existido
   el primer acercamiento, la primera fusion que resulta de la mezcla
   de los ricos y los pobres en los bancos de una escuela (8).


Durante el cerco a Paris de las tropas prusianas (septiembre y octubre de 1870), y en tanto que diputado elegido por Paris, es nombrado delegado en el Gobierno de Defensa nacional. En noviembre de ese mismo ano es elegido alcalde de Paris. En febrero del ano siguiente, despues del armisticio y la capitulacion de la Capital, Ferry es elegido diputado de les Vosges, escano que mantendra hasta 1889. En mayo de 1872 es nombrado embajador en Atenas, un modo de alejarlo del centro de la politica. Al ano, ante la dimision de Thiers, Ferry abandona su exilio dorado dimitiendo de su puesto de embajador. En 1875, siguiendo los pasos de su padre, ingresa en la masoneria en la logia de Clemente Amitie y se casa civilmente con Eugenie Risler, de familia de industriales y banqueros alsacianos, de sensibilidad protestante, liberal y anticlerical, lo que le permite ascender en la escala social. Escribe al respecto uno de sus biografos, Jean-Michel Gaillard, que
      Julio Ferry conocio una promocion ejemplar, individual y
   meritocratica, con la pareja clasica de la palabra (abogado) y la
   escritura (periodista) que conducen a la politica, a los salones y,
   por ahi, al matrimonio, aceleron formidable para superar las
   ultimas barreras, las mas dificiles, de la escala social. Asi,
   utilizo todos los <<ascensores sociales>> tan caracteristicos del
   siglo XIX, que se encuentran en cada pagina de las novelas de la
   epoca, de Balzac a Maupassant, en todos los heroes que las pueblan
   (9).


En 1876 es elegido presidente de la Izquierda republicana, ocupando Ferry en lo sucesivo, entre Gambetta y Clemenceau, una via intermedia, pragmatica, un sincretismo republicano que emana de sus ideas filosoficas del siglo XVIII, pero anclada en las exigencias de su tiempo. Es el lider de los republicanos llamados por eso mismo <<oportunistas>>, que se enfrentaran a menudo a los republicanos <<radicales>> de Clemenceau.

Muestra de su deseo de modernizar el Estado y las instituciones es su aceptacion y desempeno en 1878 de la presidencia de la Comision para la revision de las tarifas aduaneras, y mas tarde, en 1891, la presidencia de la Comision de Aduanas del Senado.

A partir de enero de 1879 da comienzo el llamado <<tiempo de Ferry>> que durara hasta 1885. En efecto, cuando Jules Grevy reemplaza al dimitido Mac-Mahon en la Presidencia de la Republica, Jules Ferry ocupa el Ministerio de Instruccion Publica (febrero de 1879 a noviembre de 1881) --cartera que desempenara en dos ocasiones mas (enero-julio de 1882 y febrero-noviembre de 1883)-- y el Ministerio de Asuntos Exteriores (de noviembre de 1883 a marzo de 1885), carteras que, en ocasiones, llega a compatibilizar con la Presidencia del Consejo de Ministros a la que accede en dos ocasiones (de septiembre de 1880 a noviembre de 1881 y de febrero de 1983 a marzo de 1985). Para muchos estos seis anos van a fundar la Republica democratica y laica.

Candidato de nuevo al Eliseo en diciembre de 1887, sale derrotado por Sadi Carnot. Una semana despues lo hieren en atentado. En junio de 1889 es elegido presidente de la Asociacion Nacional Republicana. En las elecciones legislativas de ese ano acaba siendo derrotado en Saint-Die. En febrero de 1891 es elegido senador de les Vosges. Dos meses despues llama a la union de los catolicos con la Republica. Durante abril y junio de 1892 dirige la mision senatorial en Argelia. En febrero de 1893 es elegido presidente del Senado. Veinte dias despues muere en Paris. Se le votan y tributan funerales nacionales. Mas de cincuenta mil personas desfilan por su capilla ardiente, anunciando, quiza premonitoriamente, el homenaje que el pueblo frances le habia de tributar en el futuro.

Ferry no fue nunca un personaje popular. Detestado en su tiempo por la izquierda y odiado por la derecha monarquica y clerical, hoy es, sin embargo, reclamado por unos y por otros, llegando a ser en nuestro tiempo <<una referencia casi consensuada, tanto de la derecha como de la izquierda. A la vista de todos los centros escolares, las calles y las avenidas, la plazas y las "squares" que llevan su nombre, se percibe hasta que punto se le ha rendido un homenaje postumo, clamoroso, diverso y siempre renovado>> (10). Algunos estudios han mostrado que la obra escolar de Ferry no ha sido tan decisiva como se habia pensado durante tanto tiempo; de hecho, argumentan algunos (11), la alfabetizacion de los franceses casi se habia logrado ya cuando Jules Ferry instaura la escuela republicana. ?Entonces? ?Que ha hecho que las famosas leyes escolares de Ferry <<formen parte del mobiliario nacional>> frances? (12). Suele responderse apelando a la mistica de las leyes de Ferry que lograron insuflar hasta en las familias mas humildes <<una profesion de fe en la instruccion>>, en la que a partir de entonces vieron realmente un medio de cambiar las cosas, tambien de hacer real la igualdad juridica: <<La "etapa Ferry" fue, ante todo, una revolucion dentro de las cabezas, una toma de conciencia colectiva del pueblo>> (13).

Las paginas que siguen tal vez proporcionen algunos argumentos para entender el lugar que la reforma escolar de Jules Ferry ocupa en la memoria de Francia.

3. La organizacion de la ensenanza laica en <<el tiempo de Ferry>>
      Decidme (...) ?Quien ensenara al catolico la fraternidad con el
   judio? ?El que por su misma creencia esta obligado a maldecir la
   creencia judia? ?Quien ensenara a Lutero el amor del papista?
   ?Acaso Lutero? ?Quien ensenara al papista el amor de Lutero? ?Acaso
   el papa? Sin embargo es necesario que estos tres o cuatro mundos
   cuya fe es execrarse mutuamente, sean reunidos en una misma
   amistad. ?Quien hara este milagro? ?Quien reunira tres enemigos
   encarnizados, irreconciliables? Evidentemente un principio superior
   y mas universal. Este principio, que no es el de ninguna Iglesia
   particular, es la piedra angular de la ensenanza laica (14).


Estas impactantes palabras son de Edgard Quinet, republicano ardiente, promotor de la ensenanza laica en Francia en opinion de Gambetta y <<uno de nuestros padres y de nuestros maestros>>, en el sentir de otro de los fundadores del laicismo escolar frances, Jules Steeg (15); y esta otra frase --<<da ciencia en la escuela y la instruccion religiosa en la Iglesia>>--(16) pertenece a otro de los padres de las leyes escolares de la Tercera Republica, Jean Mace, senador de la Republica y fundador de la Liga Francesa de la Ensenanza. Estas dos significativas posiciones no son sino un reflejo de un intenso debate sobre la escuela laica ya existente que retomara Julio Ferry cuando accede al Ministerio de Instruccion Publica y que culminara con la aprobacion de la Ley de 28 de marzo de 1882 que declara la ensenanza obligatoria y laica. Antes, sin embargo, la politica educativa de Ferry pasa por otros tests legislativos de gran importancia. El 15 de marzo de 1879, dia del aniversario de la extremadamente conservadora y reaccionaria Ley Falloux de 1850, y a los dos meses de acceder por primera vez al Ministerio de Instruccion Publica, Ferry presenta en la Camara dos proyectos de ley (17), autenticos pilares del laicismo escolar. Por el primero, que se convierte en ley en febrero de 1880, se excluye del Consejo Superior de Instruccion Publica y de los Consejos academicos toda representacion ajena al mundo de la ensenanza, clerigos y militares incluidos. En lo sucesivo solo miembros de las distintas ramas de la ensenanza constituiran esta especie de parlamento laico de ensenantes, encargado de organizar las ensenanzas, determinar los programas y juzgar al personal docente. Se separa asi decisivamente el dominio temporal y el dominio espiritual, permitiendo activar el mecanismo de las reformas en la ensenanza. El segundo proyecto de ley preve entregar al Estado la competencia exclusiva en la colacion de grados academicos, las mismas condiciones de capacitacion, plazos e inscripcion para los alumnos de la ensenanza publica y de la privada, gratuidad en la Facultades del Estado, proscripcion a los centros privados de usar la denominacion de Universidad y de designar a sus diplomas como bachillerato, licenciatura o doctorado, interdiccion a los miembros de las congregaciones no autorizadas a ensenar o dirigir centros escolares (articulo 7), reconocimiento solo por ley de los centros privados, etc. Alrededor del articulo 7 se organiza una batalla de una violencia inusitada pues lo que cuestiona es un asunto crucial: la laicizacion del personal docente; y, en el fondo, la prohibicion de ensenar a los maristas, dominicos y a los jesuitas --congregaciones no autorizadas--, sobre todo a estos, considerados por galicanos y librepensadores desde la Restauracion de la Monarquia como la encarnacion del ultramontanismo, y muy activos tras la instauracion de la Tercera Republica en la tarea de abatirla. La lucha cobra enormes dimensiones. Ferry no duda en vincular la conquista de la Republica a la presencia de los jesuitas en el ambito escolar. El centroizquierda de Jules Simon es contrario a la aprobacion del articulo 7 argumentando la libertad de ensenanza. Los republicanos piden al gobierno firmeza en sus decisiones, mientras que los republicanos radicales se manifiestan a favor de privar de libertad a los enemigos de la libertad (18). Como argumento a favor de su propuesta Ferry apela a la inconveniencia de una libertad de ensenanza ilimitada ante la fragilidad de la democracia. A propuesta de la Comision encargada, de la que era presidente y ponente Jules Simon, la ley se vota favorablemente en el Senado el 18 de marzo de 1880 aunque sin el polemico articulo 7: los 18 senadores de centroizquierda unen sus votos a los de la derecha. Pero Ferry, convencido de que la laicizacion de la ensenanza es una obra de progreso, actua mediante decreto reduciendo casi a la nada la resistencia del Senado. Dos decretos fechados el 28 de marzo de ese mismo ano se encargan de ello. El primero expulsa a los jesuitas que han de evacuar sus casas en el plazo de tres meses y sus colegios en el termino de seis. El segundo decreto obliga a las congregaciones no autorizadas a pedir autorizacion. Las congregaciones femeninas, las ordenes extranjeras y los Oratorianos de Paris son autorizados. Aunque la polemica crece, los decretos se aplican. 2.61 conventos de jesuitas son cerrados, 5.643 religiosos expulsados y se registran 200 dimisiones de magistrados a los que les repugna aplicar lo dispuesto (19). Firme en sus convicciones, Ferry sabe que debe aislar el caso de las congregaciones, especialmente los jesuitas, del conjunto del clero: aun no ha llegado la hora de la laicizacion completa del personal ensenante, que sera votada el 30 de octubre de 1886 para la ensenanza primaria (20). Tras la batalla de las congregaciones, Jean-Michel Gaillard hace esta valoracion de Ferry en la que dibuja su perfil y talante politico que reproduzco por su interes para comprender algunos de los aspectos de su politica escolar y de su <<Carta a los Maestros>>:
      Ferry queria hacer prevalecer la autoridad del Estado. De ella
   esperaba que resultase un efecto de moderacion en el conjunto de
   los ensenantes eclesiasticos. Aplicando resueltamente una politica
   moderada, desactivo la demagogia radical, evito la guerra
   religiosa, debilito la derecha clerical y monarquica, abrio la
   brecha de la laicizacion integral del personal ensenante. El metodo
   Ferry se ilustra de esta manera: hacer todo lo que se puede para
   avanzar sin provocar fracturas peligrosas; avanzar con resolucion
   una vez que se ha adquirido un compromiso; emprender los procesos
   contando con el momento adecuado para acabarlos, cuando los
   espiritus y las relaciones de fuerzas hayan evolucionado lo
   suficiente para hacer manana sin dramas, lo que es muy dificil
   llevar a cabo hoy (21).


Este es el clima social y el talante personal en el que se abren las discusiones sobre las leyes escolares de la Tercera Republica, leyes que constituyen un conjunto coherente que situan la educacion en el centro mismo de la ciudadania republicana, que hacen de ella el elemento que aglutina a los ciudadanos en torno a la Republica, el cemento que los adhiere a ella cimentandola. No en vano ha senalado Antoine Prost que el eje del debate ideologico de las leyes fundamentales de la Republica no era el desarrollo de la instruccion sino su constitucion en servicio publico (22).

La gratuidad, la obligatoriedad y la laicidad constituyen las piedras angulares de la reforma de la ensenanza que emprende Ferry y que constituyen para muchos su autentico titulo de gloria. Sabedor de la necesidad y trascendencia de esta reforma, el ministro sigue una estrategia: no someterlas a discusion en una ley de conjunto para evitar enfrentamientos y dudas en las Camaras, sino hacerlo por partes; aun asi los debates fueron apasionados; es que se trataba de una verdadera revolucion escolar. Aprovecha la coherencia de sus propuestas, sucesivamente engarzadas, para sacar adelante primero la Ley de junio de 1881 que establece la gratuidad de la ensenanza primaria, luego la Ley de obligatoriedad y laicidad del programa escolar en marzo de 1882, para en octubre de 1886, ya en una fecha que escapa a esta presentacion, ordenar la secularizacion del personal docente. Aludiremos solo a la Ley de 28 de marzo de 1882 que pretende glosar y explicar la <<Carta a los Maestros>>.

Los argumentos de la laicidad --que se refieren al local y a los programas, no a los docentes-- los expuso contundentemente Paul Bert en el <<Informe sobre la laicidad y la obligacion de la escuela primaria>> que presenta ante la Camara de los Diputados en la sesion del 11 de mayo de 1880 (23), sosteniendo la mutua dependencia de la obligatoriedad (24) y la neutralidad:
      Como se podria condenar a un padre de familia que os dijera:
   comprendo la importancia de la obligacion que me ha sido impuesta,
   acepto y apruebo vuestra ley que de una obligacion moral hace una
   obligacion legal. Pero como yo no puedo instruirme a mi mismo ni
   instruir a mi hijo, rehuso enviarlo a una escuela publica donde
   recibira una ensenanza religiosa que rechazo. Se que actuo contra
   su interes, se que por eso estara en inferioridad social, se que su
   porvenir esta en peligro, pero hay una cosa que yo considero mas
   elevada que su interes material, mas alta que su situacion social,
   mas elevada incluso que la ciencia adquirida, y es la integridad
   conservada de su conciencia. Yo no quiero, yo que soy protestante,
   enviar a mi hijo a la escuela catolica, la unica existente en el
   municipio, no lo quiero porque se le daria una ensenanza catolica;
   yo no lo quiero tampoco, yo que soy judio, porque se le dara una
   ensenanza cristiana; en fin, yo no lo quiero, yo clasificado como
   catolico, que, sin embargo, no he tenido otras relaciones con la
   religion catolica que las del primer dia de mi nacimiento, cuando
   se me llevo a la pila bautismal, yo no quiero que se le de a mi
   hijo ensenanza catolica.

      Esto es lo que diria el padre de familia a cuyo hijo vosotros
   querriais imponer la ensenanza religiosa como consecuencia de la
   obligacion escolar. Esto es lo que diria y yo os pregunto ?que ley,
   que juez podra condenarlo?

      De ahi la necesidad de hacer neutra la escuela, de quitarle la
   ensenanza religiosa y confesional para entregarla al funcionario
   que tiene como mision natural el darla, es decir, el sacerdote;
   esta neutralidad de la escuela nos ha parecido intimamente ligada a
   la obligatoriedad y ser su primera condicion.

      La escuela debera, pues, ser lo que en Francia se llama laica,
   en Holanda, neutra, y en los paises anglo-americanos, unsectarian.


Es que, establecida la obligatoriedad, el laicismo escolar era su consecuencia logica, como logico era tambien que se aplicara a la escuela el regimen laico que ya se habia implantado en las demas instituciones publicas (25). A dar satisfaccion a esa necesidad atiende la Ley de 28 de marzo de 1882 que convierte en laica la ensenanza no solo al eliminar del programa de estudios la ensenanza religiosa, a la que substituye por la <<Instruccion moral y civica>>, sino tambien al disponer que las escuelas publicas tengan vacacion un dia por semana, ademas del domingo, con el fin de permitir a los padres la posibilidad de dar a sus hijos instruccion religiosa fuera del edificio escolar.

Dos sistemas de laicismo escolar eran posibles segun Ferdinand Buisson: uno consistia en sacar de los programas escolares --pero no de la escuela-- la ensenanza religiosa, pudiendo acudir al centro escolar los ministros de los diferentes cultos para ensenar a los ninos de las diferentes confesiones sus respectivas religiones; el otro sistema relegaba el catecismo al ambito privado de la familia o de las iglesias (26); este ultimo fue el que prevalecio a pesar de las protestas de Jules Ferry como se observa en su correspondencia privada donde confiesa al librepensador Dr. Bard que el espiritu sectario de la politica le procuro en ocasiones costes electorales en temas de los que, si bien, en unos se reafirma, de otros --los menos-- se lamenta; es el caso de la prohibicion de utilizar el local escolar para la ensenanza del catecismo, una medida --dice-- a la que ha conducido el espiritu de secta que a <<todos nos arrastra>> y que pudiera haberse evitado, una medida que <<ha parecido inexplicable y vejatoria a los menos clericales de nuestros aldeanos>> (27). De hecho, Jules Ferry habia registrado en la Asamblea de los Diputados un proyecto de ley cuyo articulo primero, si bien contemplaba la no obligatoriedad de la ensenanza religiosa en la ensenanza primaria, sin embargo permitia su imparticion por los ministros de los diferentes cultos fuera de las horas de clase a los ninos de las escuelas primarias publicas cuyos padres manifestaran ese deseo (28). Sin embargo, lo que la Ley de 28 de marzo de 1882 dictamina en su articulo 2[grados] es que <<las escuelas primarias publicas vacaran un dia por semana --el jueves--, ademas del domingo, con el fin de permitir a los padres dar a sus hijos, si lo desean, la instruccion religiosa fuera de los edificios escolares. La ensenanza religiosa es facultativa en las escuelas privadas>>. Buisson, sin embargo, se muestra partidario de la medida que al final se impuso porque alejaba al sacerdote de la escuela, lo que era importante, a su entender, no solo de cara a la opinion publica, muy sensible en estos temas, sino tambien por ser la medida mas clara, mas recta <<y, en suma, preferible para la paz y la tranquilidad publica>>; la escuela seria, asi, escuela y no otra cosa (29).

La ley traduce inmediatamente sus preceptos en la laicizacion de los centros escolares y sus programas y con ello tambien en la supresion de la ensenanza del catecismo, lo cual trajo consigo una fuerte polemica cuyo debate ideologico fue monopolizado por la cuestion laica; no nos corresponde aqui abundar en esta cuestion ni en las razones historicas que sustentan estas medidas (30), sino solo en sus efectos para el tema que nos guia. Ferry y los republicanos secularizan la instruccion publica y, como decimos, introducen la instruccion moral y civica en los programas oficiales de las escuelas publicas en sustitucion de la ensenanza religiosa. Pero Ferry --en contra de la opinion de destacados pensadores como Jules Simon, Paul Janet y el mismo Ferdinand Buisson--(31) rehuso recoger en ellos los deberes hacia Dios. La ensenanza de la moral ya no iba a estar ligada a ninguna doctrina religiosa. Los catolicos, sin embargo, no conciben la ensenanza de la moral independiente de la religion; y los republicanos la quieren precisamente independiente para fundar sobre ella el espiritu nacional, como diremos luego. Ello explicaria opiniones como la de Foerster para quien el punto de partida del litigio es politico, no pedagogico, porque la escuela laica es un medio de lucha al servicio de la nueva Republica y del nuevo tipo de ciudadano que se quiere para ella. En consecuencia, la ensenanza moral que figura en los programas oficiales es para el pedagogo aleman <<la coronacion genuina de la escuela laica>> (32).

Con todo, las medidas laicistas en general, y en particular el laicismo de la ensenanza propiamente dicha o laicismo de los programas (la neutralidad escolar) (33), recibieron pronto los epitetos de sectarismo y de ateismo, y fueron criticadas por pretender arrancar a Dios de las escuelas y del alma de los ninos declarando la guerra a Dios y a la religion, y rechazadas por no dar ninguna ensenanza moral a los escolares. Ferry niega esas acusaciones: <<Este ateismo violento y provocador, si existe en alguna parte, no es ni en nuestros programas, ni en nuestras escuelas, ni en nuestras inclinaciones>>; sus medidas pretenden la deferencia a todas las opiniones, la tolerancia para todas las ideas, el respeto de todas las conciencias, tambien la del maestro a quien no quiere ver convertido en profesor de religion (34), <<y sobre todo [el respeto] de la conciencia del nino, la mas fragil y la mas venerable de todas las conciencias>> (35). Pecaut, por su parte, defiende de la acusacion de sectarismo a la escuela laica argumentando que en ella se trata de ensenar solo por la razon lo que la razon entiende y se abstiene de ensenar por la autoridad lo que la razon no alcanza (36). Que su idea de escuela laica no es sectaria es lo que quiere hacer entender a los maestros en el Congreso Pedagogico de abril de 1881 cuando les recomienda que se guarden de los dos fanatismos <<el fanatismo religioso y el fanatismo irreligioso. El segundo --anade-- es tan malo como el primero>> (37). La democracia laica, dice por su parte el gran politico socialista Jean Jaures, no puede burlarse de la religion, ni ultrajar las antiguas creencias, sino que ha de buscar lo que en ellas haya de vivo y de cierto que pueda quedar <<,en una conciencia humana liberada y engrandecida>>; no quiere el laicismo de Ferry actuar contra la religion: <<no es eso lo que queremos --dira Jaures en la misma linea de Buisson--; queremos, por el contrario, que todos los hombres puedan elevarse a una concepcion religiosa de la vida por la ciencia, la razon y la libertad. No creo, en absoluto, que la vida natural, ni social, basten al hombre>> (38). Al maestro, pues, no se le exige que ensene un minimo de ortodoxia relativa a la existencia, a la naturaleza, a Dios, que seria un terreno muy peligroso y que, por tanto, se le prohibe; lo que se le pide es que no deje crecer en el nino actitudes de irreverencia, de groseria en el lenguaje y en el pensamiento, actitudes de intolerancia y estrechez de espiritu; al contrario, se le pide que ensene al nino que hay muchas maneras de creer en Dios y de servirle, pero que solo en una cosa coincide el mundo entero: en la obediencia a las leyes de la conciencia y a las leyes de la razon (39). El programa de Education morale de 1882 dice en su preambulo:
      La ensenanza moral laica se distingue de la religiosa sin
   contradecirla. El maestro no ocupa el puesto del sacerdote ni del
   padre de familia, sino que secunda sus esfuerzos para hacer del
   nino un hombre honrado. Debe insistir en los deberes que unen a los
   hombres y no en los dogmas que los separan. Toda discusion
   teologica y filosofica le debe estar prohibida, por el caracter
   mismo de sus funciones, por la edad de sus discipulos y por la
   confianza de las familias y del Estado. El maestro tiene que
   concentrar todos sus esfuerzos en un problema de otra naturaleza,
   pero no menos arduo, aunque sea exclusivamente practico, que es
   procurar a los ninos el aprendizaje efectivo de la vida moral.

      Mas tarde, convertidos ya en ciudadanos, estaran, acaso,
   separados por las opiniones dogmaticas, pero, al menos, estaran de
   acuerdo en la practica para colocar el fin de la vida todo lo mas
   alto posible, para tener el mismo horror a todo lo vil, la misma
   admiracion por lo que es noble y generoso y la misma delicadeza en
   la apreciacion de los deberes, para aspirar al perfeccionamiento
   moral, cueste lo que cueste, para sentirse unidos en el culto
   general del bien, de lo bello y de lo verdadero, que es una forma,
   y no la menos pura, del sentimiento religioso (40).


El centro de la cuestion --sostendran los partidarios de la escuela laica-- es la negativa del partido clerical a aceptar que la ensenanza publica de la nacion no se puede entregar a la Iglesia, pues eso seria como atentar contra la libertad <<porque la conciencia solamente es libre cuando es libre la razon>>, y la ensenanza publica situa por encima de todo la libertad (41).

Como cabia esperar, la aprobacion de la ley no solo provoco grandes discusiones en las Camaras sino tambien fuera de ellas. Una de las manifestaciones contra las medidas laicistas de Ferry fue la <<polemica de los manuales escolares>>, detonante ultimo de su celebre <<Carta a los Maestros>>. Cuatro libros de educacion civica, escritos para uso en las escuelas en aplicacion de la Ley de 28 de marzo de 1882, de los que son autores Paul Bert, Jules Steeg, Mme. Henri Greville y Gabriel Compayre, son incluidos en el Indice por el Vaticano en enero de 1883 (42). Si <<los deberes hacia Dios>> figuran en los programas de moral, ?por que los pasan por alto los manuales condenados? Aunque no la unica, esa era la cuestion formal basica, por otra parte, no sin fundamento. Los incidentes se multiplican en las escuelas donde estos libros son utilizados. En las iglesias se lee el documento pontificio. Ferry prohibe su lectura en los pulpitos y amenaza con medidas de suspension a quienes continuen haciendolo. Algunos sacerdotes retiran los sacramentos a los padres cuyos hijos sigan estos manuales, y a estos mismos les niegan la primera comunion; algunos padres sacan a sus hijos de las escuelas que apoyan los <<manuales diabolicos>> ... Ferry no quiere prohibir los manuales para no conceder indirectamente a la Iglesia un control sobre el contenido de la ensenanza publica, lo que precisamente se quiere evitar con la secularizacion de la ensenanza, pero al mismo tiempo desea actuar con tacto ante las susceptibilidades religiosas. Julio Ferry y Leon XIII deciden calmar los animos; uno de los gestos de Ferry en esa direccion es la <<Carta a los Maestros>> en la que, sin renunciar a los principios de laicidad adoptados por el legislador tras intensos debates, define las reglas de una ensenanza de la moral que evite el choque con los creyentes. La <<Carta>> es una muestra de como entendio Ferry que hay que vivir la laicidad, es decir, lo mismo que la Republica: <<firmeza en los principios, moderacion en su aplicacion>> (43).

4. Laicismo escolar y educacion moral en la <<Carta a los Maestros>> de Jules Ferry (1883)

Escribe Ferry su <<Carta a los Maestros>> (44) ya iniciado el segundo ano de entrada en vigor de la Ley de 28 de marzo de 1882. El proposito es orientarles sobre el caracter y objeto de la educacion moral y la instruccion civica que substituye a la ensenanza religiosa. Para ello, lo primero que hace es resaltar la dos esenciales disposiciones de la ley, una es la separacion que establece entre el ambito de las creencias (que corresponde a la Iglesia) y el ambito del conocimiento (que compete a la Escuela); la otra es fundar una escuela nacional. La ley, dice Ferry en la <<Carta>>, <<afirma la voluntad de fundar entre nosotros una educacion nacional y de fundarla en nociones de deber y de derecho que el legislador no vacila en registrar entre el numero de las primeras verdades que nadie puede ignorar>> (C, 3). En efecto, la escuela laica o neutra, al proporcionar elementos comunes que cobijan a todos, principios de alianza en lo que une y no en lo que divide, como sucede con las confesiones religiosas, era considerada un factor de union esencial para la fragua de la nacion, pero tambien de forja de la Republica que solo es posible y perdurable con ciudadanos unidos en el mismo espiritu republicano, pero tambien responsables e instruidos. De esto derivaba otra cuestion capital, la constitucion de la Republica docente que hace de la ensenanza un servicio publico, un <<acto de nacion>> propio de la sociedad civil soberana al servicio de la emancipacion del pueblo y de la refaccion del nuevo hombre republicano. Hacer nacion exigia proclamar la soberania de la sociedad civil y reclamar la mayoria de edad del pueblo para dirigir sus asuntos. Lo que nos remite a la construccion de la ciudadania republicana que sintetiza asi Yves Deloye:
      Si los republicanos del siglo XIX defienden con fuerza la
   instruccion laica, es porque esperan restaurar una de las herencias
   fundamentales de la Revolucion francesa: la emancipacion del pueblo
   a traves de la educacion. A sus ojos, la solidez del regimen
   republicano en Francia pasa por la instauracion de una instruccion
   civica laica capaz de formar a la vez a los electores que reclama
   el sufragio universal y a los ciudadanos que la Republica espera
   gobernar. (45)


Efectivamente esto es lo que, en opinion de Ferdinand Buisson, gobernaba los propositos de la Primera Republica, no guiandole en esa determinacion
      ni un acto de pasion ni un golpe de ostracismo, sino un acto de
   emancipacion normal y meditada. Y cuando la IIIa Republica,
   reemprendiendo la tradicion rota por la monarquia y el Imperio, y
   retornando la obra interrumpida, ha decidido que la ensenanza
   primaria es un servicio publico, y que, como todos los servicios
   publicos, sera laica, no ha hecho obra de partido, sino que ha
   hecho acto de nacion (46).


Las leyes laicas de la IIIa Republica marcan para Buisson el momento de la mayoria de edad del pueblo frances, que reclama los derechos propios de esa mayoria de edad, a la vez que senalan el paso definitivo del antiguo al nuevo regimen (47).

La decisiva contribucion de las leyes Ferry a la instauracion de una escuela nacional ha hecho olvidar que esa escuela gratuita, obligatoria y laica contribuyo a hacer posible el mas grande ideal que se propuso Ferry: la instauracion de la Republica como un regimen estable y duradero despues de los fracasos en este sentido de las dos primeras Republicas interrumpidas por la Dinastia napoleonica, la restauracion monarquica y el Segundo Imperio. Atinadamente ha visto Antoine Prost que la escuela nacional se funda sobre la secularizacion, pero no solo entendida como delimitacion de competencias y de responsabilidades --algo asi como <<cada uno en su casa>>-- sino tambien como contenido positivo, o sea, como la no aceptacion de que la Iglesia --que, ademas de una religion, es una doctrina social y politica-- continuase educando a buena parte de la juventud en la condena del espiritu moderno y de los principios de la Revolucion de 1789, precisamente en los que se habia de fundar la unidad nacional (48), preocupacion que esta en la base de la politica laicista de Ferry (49). El laicismo escolar es, en efecto, la base, el fundamento, el principio mismo de la Republica. Jean Jaures sostiene que la importancia del laicismo escolar estriba en ser la entrana misma de la Republica, en que es la libertad de la razon en la educacion de las conciencias, en ser la <<unica via abierta al progreso pacifico y legal>> y el modo de lograr la <<unanimidad moral>> de la nacion (50). Transigir en esa cuestion equivalia a aceptar la existencia de dos tipos de juventud que crecerian sin conocerse, rompiendo asi la unidad moral del pais y deviniendo en <<un germen de desunion mortal>> (51). Indudablemente esto nos apercibe de la evidente dimension politica que tiene aqui el laicismo escolar.

El laicismo aparece, pues, ligado a la instauracion de una nueva Republica, moderna y libre, que quiere gobernar por si misma sus asuntos y que, para ello, necesita ciudadanos capaces tambien de autogobernarse. La escuela laica adquiere aqui un papel determinante en tanto que formadora de un pueblo ilustrado, mayor de edad, capaz de sostener la Republica, tambien una. Unidad de pueblo e indivisibilidad de la Republica que explicaran la concepcion de la moral (moral comun) de la que habla Ferry en su <<Carta>>, y la actuacion del maestro en la ensenanza laica de la moral (que no en la ensenanza de la moral laica). Por otro lado, esa relacion senala a la escuela y al profesor como transmisores del patrimonio comun a todos, de los valores de todos, de los valores republicanos comunes, sin considerar particularismos de ningun tipo. A esta moral comun y al maestro en quien se deposita la tarea de ensenarla, nos referimos ahora.

Para realizar esa tarea de fundacion de la educacion nacional y de union de la Republica Ferry apela en su <<Carta>> a los maestros a quienes, en un lenguaje directo y sencillo, quiere implicar en la labor que le encomienda el Parlamento: <<Para esa parte capital de la educacion es con vos, Senor, con quien han contado los poderes publicos (...) Al entregaros tales funciones, ?se ha equivocado el Parlamento? ?Ha confiado demasiado en vuestras fuerzas, en vuestra buena voluntad, en vuestra competencia?>> (C, 4 y 5). Con esta encomienda Ferry no hace mas que llevar a la practica su conviccion de que los maestros son <<los mejores garantes del orden republicano y de la democracia politica y social>> (52). Ferry sabe bien que el maestro de la nueva Republica no puede ser solo un maestro de escuela, ni tan siquiera un maestro (instituteur) que contribuye a <<instituir>> la Republica, sino sobre todo, un <<educador>> que, como senala Claude Lelievre, <<puede y debe ocupar el lugar del hombre de Iglesia, del congregacionista>>. En su Discurso en el Congreso Pedagogico de abril de 1880, en el que se dieron cita los inspectores primarios y los directores y directoras de las Escuelas Normales primarias, Ferry expreso ese deseo: <<queremos que nos entregueis, no solamente maestros, sino educadores>> un sueno que no le parece demasiado ambicioso, porque <<?es que se habra de decir para siempre que para ser educador, es necesario estar revestido de un cierto caracter, llevar determinado habito, y que no existen educadores laicos?>> (53). El maestro de la escuela laica, que deviene tanto mas en educador cuanto que en el aparece el hombre, no solo ensenara a leer y a escribir a los ninos, sino tambien <<esas reglas elementales de la vida moral que no son menos universalmente aceptadas que las del lenguaje y del calculo>> (C, 4); ese maestro se convierte en <<un maestro de costumbres, un educador de almas y de espiritus>> (54). La alta consideracion en que es tenido por una autoridad administrativa tan elevada y que se le transmite al maestro, esta en consonancia con la sensibilidad de la triple funcion que le senala Ferry en su <<Carta>>: por un lado, hacer realidad el verdadero concepto de escuela laica (C, 8), por otro, ser el <<auxiliar y en cierto sentido el suplente de los padres de familia>> (C, 7), Y, en tercer lugar, ser el <<auxiliar natural del progreso moral y social>> (C, 10). Los dos primeros cometidos estan estrechamente unidos, pues el verdadero concepto de la escuela laica estriba en defender con fuerza y determinacion las verdades indiscutibles, los preceptos de la moral comun, sin erigirse en jueces de las creencias personales de los alumnos y de sus familias, a cuyos hijos han de hablar los maestros como quisieran que hablaran a los suyos (C, 7). Y a modo de ejemplo a seguir en la practica de este encargo escribe Ferry unas palabras que a menudo han sido ensalzadas por su moderacion y delicadeza tanto en la forma como en el fondo (55):
      Si a veces os embarga la duda de saber hasta donde os es
   permitido ir en vuestra ensenanza moral, he aqui una regla practica
   a la que podeis ateneros: antes de proponer a vuestros alumnos un
   precepto, una maxima cualquiera, preguntaos si se encuentra, al
   alcance de vuestro conocimiento, un solo hombre honrado que pueda
   sentirse ofendido por lo que vais a decir. Preguntaos si un padre
   de familia, digo uno solo, presente en vuestra clase y que os
   escuche, podria de buena fe negar su asentimiento a lo que os oiga
   decir. Si si, absteneos de decirlo; si no, hablad resueltamente,
   pues lo que vais a comunicar al nino, no es vuestra propia
   sabiduria, es la sabiduria del genero humano, es una de estas ideas
   de orden universal que varios siglos de civilizacion han hecho
   entrar en el patrimonio de la humanidad. Por estrecho que os
   parezca, tal vez, un circulo de accion asi trazado, haceos un deber
   de honor de no salir jamas de el, permaneced mas aca de este limite
   antes que exponeros a franquearlo: no tocareis jamas con demasiado
   escrupulo esta cosa delicada y sagrada, que es la conciencia del
   nino (C, 8).


Comenta a este respecto Mauricio Wolf desde las paginas de la revista La Escuela Moderna (56), que Ferry, aunque compartia con el autor de la primera Carta a los Maestros, Guizot, la separacion neta del papel respectivo del maestro y del sacerdote, les distanciaba la mision que encomendaban al maestro cerca de las familias, pues mientras Guizot <<no temia estimular al maestro a invadir un tanto, llegada la necesidad, los derechos de los padres de familia, dando los primeros cuidados al cultivo interior del alma>>, Ferry <<invitaba a los educadores laicos a no olvidar jamas los derechos primordiales de los padres de familia que les confiaban sus hijos>> manteniendose en una actitud de maxima reserva para no lastimar sus sentimientos religiosos.

Pero ?seria posible la neutralidad del maestro que proclama Ferry? La del Estado se reduce a un programa, a una hoja impresa, pero la conciencia viva del maestro no se moldea a la medida de un programa, tiene su personalidad, sus propias creencias y sentimientos, ?como impedir que su interior salga al exterior?; si educar es darse ?no descubrira el maestro en esa entrega su interior? El buen educador es aquel que sabe ser uno mismo. ?Como actuar entonces? El maestro esta obligado a manifestar lealtad a las familias de sus alumnos y al Estado lo que cumplira cuando ensena solo lo que por su funcion esta llamado a ensenar, no siendo sectario, ni partidista, ni apostol indirecto de cualquiera causa, ni proselitista solapado; cumplira cuando diga francamente lo que el piensa que es la verdad pero sin agraviar a nadie, procediendo a la exposicion de la verdad y a la critica del error; no creara en el alma del nino conflictos entre su familia y el maestro, hara amar lo que une a los alumnos y a las familias, fomentara la armonia y no la division del pais, sera lo que es sin provocacion ni hipocresia, y, si sus creencias le dictan otra cosa distinta al ideal que las familias y el Estado le han encomendado, debera renunciar a su mision. Asi entiende Lanson, el autor de una de las mejores historias de la literatura francesa, la neutralidad del maestro en la escuela (57).

Y Ferry, creyente en la neutralidad del maestro, obstinado en poner al educador por encima de la politica --la educacion, dira, es cosa sagrada--, sabiendo que asi se podia hacer de la escuela un lugar de paz y de concordia, confia al docente la importante mision de colaborar en el progreso moral y social. ?Como? Educando a sus alumnos de tal manera que dentro de algunas generaciones la sociedad vea elevado el nivel moral de sus ideas y costumbres (C, 10). Esto nos lleva a afrontar tres decisivas cuestiones que Ferry aborda en su <<Carta>>: que tipo de moral hay que ensenar, los modos y los medios de hacerlo y la actuacion del educador en ese proceso.

Ferry lo deja taxativamente claro en varios pasajes de su <<Carta>>: es la moral comun a todas las personas de buena voluntad, la moral independiente de todo credo sea del tipo que fuere, es la moral practica, la moral usual, fruto de la civilizacion y patrimonio de la humanidad, es la moral sin epitetos. Ya lo habia argumentado en 1881 en la Camara francesa ante quienes no veian ninguna ventaja en la instruccion de la moral comun: que la moral verdadera y eterna es la moral sin adjetivos, la moral del deber, que es la moral que arraiga en la Humanidad y en la conciencia de los hombres (58). El ministro les dice en su <<Carta>> a los maestros que no tienen que ensenar nada que no les sea familiar, <<como a todas las personas decentes>>, que el legislador no les insta a nada <<que no se pueda pedir a todo hombre de corazon y de sensibilidad>>, es decir, <<esta buena y antigua moral que hemos recibido de nuestros padres y que todos nos honramos en seguir en las relaciones de la vida sin tornarnos el trabajo de discutir sus bases filosoficas>> (C, 6); les dice que en este ambito ni la familia ni la sociedad les piden otra cosa que no sea ayuda para <<educar bien a sus hijos, a hacer de ellos personas honradas>> (C, 9), que ellos se han de limitar a <<poner en el alma de los ninos los primeros y solidos fundamentos de la simple moralidad>> (C, 10), que su mision consiste en <<hacer penetrar profundamente en las jovenes generaciones la ensenanza practica de las buenas reglas y de los buenos sentimientos,, (C, 24). Ferry, el ministro de la Republica, prescinde de las ideas y las palabras grandilocuentes para servirse del lenguaje llano y diario de los maestros; se desprende del lenguaje de la filosofia y de la religion para adoptar el mas seguro, sencillo, comprensible y aglutinador de la moral usual. Es, en fin, la moral positiva, de la que ya habia dejado constancia Ferry en varios de sus discursos, como en el de su ingreso en la logia Clemente-Amitie en 1876: <<La moral es un hecho social que lleva en si mismo su comienzo y su fin; y la moral social llega a ser por encima de todo una cuestion de cultura, no solamente de la cultura que da la educacion primaria o superior, sino la que resulta de legislaciones bien hechas, y tambien de la practica inteligente del espiritu de asociacion>> (59). La moral positivista, que es la moral de la Humanidad, es capaz de instituir y asentar el cuerpo social, mientras que la moral fundada en el amor de Dios es particularista e inservible para crear un espiritu nacional que, como ya sabemos, esta para Ferry en la base de la Republica; esto explica la fuerte controversia que mantuvieron en julio de 1881 Jules Ferry y Jules Simon sobre la inclusion de <<los deberes hacia Dios>> en los programas de Instruccion moral y civica, pues aceptar su insercion --lo que sucedio en contra del criterio de Ferry, como ya sabemos-- equivalia para este a reconocer la primacia de la Iglesia alli donde solo debe prevalecer la soberania de la Republica. No sorprende que en el corazon del debate estuviera el problema de la moral independiente (60).

Como ya advirtio en 1887 Felix Pecaut, esa moral positiva esta en correspondencia con <<el espiritu positivo y practico del fin de siglo, muy alejado del misticismo y de la metafisica, se une en Ferry al sentimiento cada vez mas presionado por las necesidades morales de la democracia>>, una moral que <<es eco de una sociedad democratica, desunida, poco creyente, de espiritu "positivo", presa de grandes peligros y de grandes necesidades, muy apegada a la realidad y a la practica>> (61). Por eso a la hora de orientar a los maestros en la ensenanza de la moral les dice Ferry que lo importante son los resultados de su empeno, los efectos que su ensenanza obtenga en la enmienda real y en la mejora de los habitos de sus alumnos, si estos son mas respetuosos con sus padres, si su conducta ha ganado en rectitud, si la obediencia, el amor al trabajo y la sumision al deber son visibles en sus relaciones sociales. En su <<Carta>> dice que no es bastante con que sus alumnos <<hayan comprendido y retenido vuestras lecciones, es necesario sobre todo que su caracter se modifique con ellas: no es en la escuela, es sobre todo fuera de la escuela como se podra juzgar lo que ha valido vuestra ensenanza>> (C, II). Para comprobar si esta esta bien dirigida, les aconseja que examinen si ha conducido a sus alumnos a algunas reformas practicas, si no ha sido asi, deben comenzar de nuevo (C, 12-14). Esa moral practica, no la moral metafisica, figura a partir de 1882 a la cabeza de las materias que componen el programa, indicando tal vez la importancia capital que para el legislador tiene esta ensenanza.

La segunda cuestion a la que aludia mas arriba --los modos y los medios de ensenar la moral-- va intimamente ligada a la tercera, que tambien senalaba, referida al papel que esta llamado a desempenar el maestro en ese concreto quehacer.

Las trataremos, pues, simultaneamente. Antes, sin embargo, recojamos las recomendaciones de Ferry en su <<Carta>>. La primera es contundente y abarcadora de las dos cuestiones mencionadas: <<No se trata aqui de una serie de verdades a demostrar sino, lo que no es menos trabajoso, de una larga serie de influencias morales a ejercer sobre jovenes seres, a fuerza de paciencia, de firmeza, de dulzura, de elevacion en el caracter y de poder de persuasion>> (C, 10). Para ello, es preferible el valor de los ejemplos tomados de la vida real a las formulas y abstracciones (C, 17), es mas beneficiosa la ensenanza que procede del ejemplo del maestro que cualquier libro escolar:
   lo que importa no es la accion del libro, es la vuestra. No
   convendria que el libro viniese de algun modo a interponerse entre
   vuestros alumnos y vos, a enfriar vuestra palabra, a embotar la
   impresion sobre el alma de los alumnos, a reduciros al papel de
   simple repetidor de la moral. El libro esta hecho para vos, y no
   vos para el libro. Es vuestro consejero y vuestro guia; pero sois
   vos quien debeis ser el guia y el consejero por excelencia de
   vuestros alumnos (C, 23).


Ferry se hace eco en su <<Carta>> de lo que ya se habia establecido en los programas de las escuelas primarias de 29 de julio de 1882: la ensenanza de la moral ha de tocar lo mas vivo del alma sin que, por eso mismo, tenga que confundirse con una leccion propiamente dicha; con la ensenanza moral se trata de poner al escolar en situacion de vencer en su vida de joven y de adulto las pasiones y los vicios, y esto se logra mas apelando al corazon que dirigiendose a la cabeza, mas siendo participe de una experiencia directa donde se siente <<la majestad de la ley moral>>, que siendo sujeto pasivo de una leccion teorica. La ensenanza moral --sentencia Jaures-- no se puede reducir a recetas de utilidad, maxime cuanto los ninos atienden en mayor medida al sentimiento (62). Intencion que reiteran tanto los programas de 1887 como los de 1923, donde se dice que la ensenanza de la moral,
   no tiene por fin hacer saber, sino hacer querer; conmueve mas que
   demuestra; debiendo actuar sobre el ser sensible, procede mas del
   corazon que del razonamiento; no trata de analizar todas las
   razones del acto moral, aspira, sobre todo, a producirlo, a
   repetirlo, a hacer de el un habito que gobierne la vida. En la
   escuela primaria, sobre todo, esto no constituye una ciencia, sino
   un arte, el arte de inclinar la voluntad libre hacia el bien (63).


Claro que para lograr este efecto el maestro ha de ser el ejemplo por excelencia, pues en este orden de cosas <<ce qui ne vient pas du coeur ne va pas au coeur>>; un maestro que recita preceptos, que habla de moral sin conviccion ni calor, esta perdiendo el tiempo a la vez que incurre en falta: <<un curso de moral regular, pero frio, banal y seco, no ensena la moral porque no la hace amar>>. Y, como se repite con asiduidad, el maestro ha de ser exquisitamente respetuoso con todos y con todas las creencias (64).

Compayre, diputado y secretario de la Union Republicana en tiempo de Ferry e inspector general de Instruccion Publica, compartiendo la opinion del ministro y de Buisson de que es el maestro el autentico guia y consejero por excelencia de los alumnos, entiende que ni el mejor recurso didactico puede substituir al maestro, quien podra servirse para sus ensenanzas de las ideas morales, incluidas en los libros, pero es
   como amigo mas bien que como profesor y de su propio fondo, de lo
   mas intimo de su ser, de lo que esta mas arraigado en su conciencia
   [de donde] debe sacar la materia de su ensenanza. No debe hablar
   solamente con la punta de los labios; sino que se debe sentir que
   todo lo que dice, lo piensa sinceramente y lo siente de veras:
   ademas, su vida debe responder y dar testimonio de sus palabras
   (65).


Evidentemente esta es la actitud y el proceder que se pide a quien debe ensenar la moral comun, la moral universal, pues es a esta a la que se refiere el sentido de la mision del maestro, como expresan las instrucciones de 1887 y de 1923:
   consiste [la mision del maestro] en fortificar, en arraigar en el
   alma de los alumnos, para toda su vida, haciendoles pasar a la
   practica cotidiana, estas nociones esenciales de moralidad humana,
   comunes a todas las doctrinas y necesarias a todos los hombres
   civilizados. Puede cumplir esta mision sin tener que hacer
   personalmente adhesion ni oposicion a ninguna de las diversas
   creencias confesionales, a las cuales se asocian sus alumnos e
   introducen los principios generales de la moral (66).


En la escuela primaria la ensenanza de la moral debe, en opinion de Felix Pecaut, inspirar todo el quehacer escolar, ser <<la inspiracion superior de la escuela>>, y el sentido moral debe ser como una <<atmosfera invisible y penetrante>> que se respira (67). Idea similar expresa el filosofo y profesor de la Sorbona, Paul Janet, en su Rapport (1881) dirigido al Consejo Superior de Instruccion Publica de Francia, cuando escribe:
      Hay un primer modo de instruccion moral que se mezcla con toda la
   ensenanza, con todos los estudios del nino y aun con todas las
   acciones de la vida. Se puede ensenar la moral por la lectura, por
   la escritura, por la gramatica, por la historia y aun por las
   ciencias (...) La moral se mezcla aun en todas las acciones del
   nino a todas horas del dia, en los juegos, en las mismas
   recreaciones. A cada instante esta obligado el maestro a ensenar la
   limpieza, la urbanidad, la obediencia, el trabajo y el espiritu de
   paz y de concordia. En este primer punto de vista es la escuela,
   toda ella y por si misma, una escuela de instruccion moral (68).


De aqui la impropiedad de la acusacion de intelectualismo que se hizo contra la escuela laica francesa. Pero esto no implica que haya de excluirse el conocimiento positivo de la moral. El mismo Ferry no rechaza el libro, sino que le antepone la accion del maestro para la que el libro es un auxiliar en sus manos, un instrumento del que se sirve sin que el maestro sea servil respecto a el (C, 20). De hecho, Ferry (C, 20-23) va introduciendo el manual especial de moral y de instruccion civica en la ensenanza progresivamente, desde su ausencia en el curso elemental, pasando en el grado medio a ser un libro de lectura mas, hasta llegar al curso superior donde <<se convierte sobre todo en un medio util de revisar, de fijar y de coordinar; es como la recopilacion metodica de las principales ideas que deben grabarse en el espiritu del muchacho>> (C, 22). Pero en todos los casos, lo que importa no es el libro (69), sino la accion del maestro (C, 23) (70).

La necesidad de una ensenanza metodica de la moral es compartida por los pedagogos de la epoca. Felix Pecaut, como ya hemos apuntado, afirma que no sera una
   ensenanza moral difusa y como disuelta en las otras ensenanzas; se
   hara un lugar distinto, para facilitarle una accion mas directa,
   mas fuerte, mas duradera, en el alma de las nuevas generaciones. No
   se le dejara flotar en la region trascendente de las ideas; se le
   traera a la tierra, al seno de la vasta realidad, compuesta de
   ignorancia secular, de prejuicios, de supersticiones, de aspero
   egoismo, de costumbres groseras o violentas, de inercia y de
   servidumbre espirituales. Se exigira que atienda a los resultados
   positivos, a rectificar el juicio moral, a establecer la justicia
   en los sentimientos y en los habitos, y con la justicia algo de
   bondad, en una palabra, a erigir en cada nino una conciencia de
   hombre (71).


La ensenanza de la moral debe tener, pues, su lugar en el empleo del tiempo escolar, pero simultaneamente debe coexistir con la ensenanza indirecta, difusa o inconsciente de la moral. Gabriel Compayre (72), sostiene con solida fuerza argumental la necesidad de la ensenanza directa de la moral al afirmar que uno de sus elementos esenciales es el aprendizaje de los deberes concretos que ordena la ley moral, la precision de conocer el bien es mas imperiosa en tiempos de perturbacion donde los perfiles del bien y del mal no aparecen nitidos; y aunque conocer el bien no garantiza su cumplimiento, <<da ignorancia de los deberes, es indicio de inmoralidad>>; la consecuencia es clara: <<el estudio de la moral es indispensable>>, y se ha de hacer de modo razonado porque <<la virtud razonada, aparte de ser la que merece mayor premio, es la sola que puede responder a las necesidades de la vida. Si tan solo somos virtuosos por habito, ?que nos acontecera cuando nos hallemos en presencia de nuevas condiciones, es decir, tan pronto como nos encontremos lanzados a una situacion de la cual no tengamos experiencia?>>. Cierto que en la escuela todo debe concurrir a la ensenanza moral, pero a esa ensenanza difusa --donde la moral corre el riesgo de volatilizarse-- se han de anadir lecciones didacticas en las que se condensen e integren <<todas las ideas flotantes que las demas ensenanzas hayan sugerido al nino; un verdadero curso de moral, en fin, que le presente la definicion exacta de los diferentes deberes y las razones para cumplirlos, como un catalogo de virtudes y un sumario de la moralidad humana>> (73). La moral, pues, requiere un procedimiento didactico que variara en grado segun se trate de la ensenanza primaria o de la secundaria; en esta las lecciones didacticas se imponen con evidencia; pero advierte Compayre, siguiendo a Ferry, que no se trata de que los alumnos aprendan a clasificar las nociones de la moral, sino acostumbrarlos a que las apliquen en su vida diaria: es la educacion moral lo que importa, como dice Jules Ferry:
      Se ha colocado a la ensenanza moral en un sitio aparte; se le ha
   concedido un lugar de honor. Se le ha dicho al maestro: La
   ensenanza de la moral no esta sujeta a un procedimiento
   exclusivamente didactico, que deba darse en treinta lecciones o
   cuarenta; por el contrario, este aprendizaje debe estarse haciendo
   constantemente, y mezclarse con todas las otras ensenanzas,
   formando parte de todas las explicaciones que el maestro de a sus
   alumnos; en una palabra, es una leccion que, en todos los momentos,
   debe salir del corazon del maestro para dirigirse hacia el de los
   discipulos. No esta contenida en un cuaderno o en un libro; sino
   que consiste mas bien en un conjunto de medios que tienen por
   exclusivo fin crear en la escuela una atmosfera moral digna, una
   atmosfera sana y fortificante (74).


Es incuestionable el valor del ejemplo al que apelo Ferry en su <<Carta>> y que mas tarde desarrollo A. Vessiot (75), asi como la valia de los ejercicios practicos, pero una ensenanza de la moral basada solo en ellos seria incompleta; requiere, como decimos, de una ensenanza regular y sistematica que, evitando las partes inutiles, insista en lo que tiene un interes real y practico, que haga llamamientos a la conciencia personal del alumno, que sus maximas logren despertar en el <<un sentimiento intimo y real>>, que mediante preguntas le empujen a la reflexion que le ayude a buscar por si mismo la solucion a los problemas morales (76).

La ensenanza de la moral ha de ser sencilla, elemental y familiar --el programa oficial habla de una ensenanza impartida al modo de <<conversaciones familiares>>-pero sin que por ello pierda su caracter elevado, ni que la ensenanza moral asi dada haya de ser vulgar, simple e inferior, <<achicada>> a la edad infantil. Henri Marion es claro al respecto:
      La ensenanza moral en nuestras escuelas, para ser elemental, no
   sera, pues, achicada hasta quedar infantil, ni sobre todo vulgar;
   es preciso, por el contrario, hacer que sea muy elevada: tan
   elevada, me atreveria a decir, como en el liceo y en las
   facultades. ?Como sera esto y en que sentido? La elevacion de una
   ensenanza no se mide por su grado de abstraccion o por el rigor
   geometrico de sus formulas. Sin hablar al nino de la autonomia de
   la voluntad, o del imperativo categorico; sin hacerle penetrar en
   las sutilezas de la moral de Kant o de la de Bentham, lo que seria
   una pura aberracion, se puede y se debe tratar de excitar en el las
   mas altas aspiraciones morales. No hay necesidad alguna de esperar
   que sea mayor que para inspirarle el gusto de la perfecta
   abnegacion y de la mas rara caridad (77).


Sencillez y elementalidad, pero a la vez altura de metas, son una advertencia para no caer en el error de ensenar generalidades abstractas, sino fundarse sobre todo en la intuicion que se obtiene del apoyo de la experiencia y de los hechos; asi lo queria Ferry en su discurso en el Congreso Pedagogico de 1881: <<La ensenanza moral debe ser sometida con mas cuidado que otra al metodo intuitivo; mas que otra debe abstenerse de la exposicion abstracta>>, y aconsejaba a los maestros asistentes estas palabras que recogen sin duda las mas arriba transcritas del Rapport de Paul Janet:
      Limitareis vuestra ensenanza a lo concreto, lo cual quiere decir
   que la ensenanza moral se desprendera en la escuela de todo lo que
   se ve, de todo lo que se oye, del ejemplo de escritura, de la
   decoracion de las paredes de la clase, de una narracion historica,
   de una leccion repetida, explicada, de una lectura interpretada, de
   una conversacion, en una palabra, de esa intimidad intelectual de
   todos los instantes que debe nacer entre vos y los discipulos (78).


El recurso preferible de la intuicion no hacia inutiles las maximas que condensaran en formulas precisas las doctrinas de la moral laica como defendieran Ferry, Ferdinand Buisson y Compayre, entre otros.

Como hemos visto, tanto las instrucciones oficiales de 1882 como las de 1887 dicen que la ensenanza de la moral no se ha de dirigir solo a la inteligencia --aun reconociendo su poder ilustrador de los actos morales-- ambito al que si se dirigen las demas materias escolares, sino tambien al corazon y a la voluntad, una ensenanza que no se detenga tanto en hacer saber cuanto en hacer querer, que no pretenda el analisis de todas las razones del acto moral sino en llegar a producirlo y a inclinar la voluntad hacia el bien, que no busque tanto ensenar cuanto incitar a la puesta en practica de la accion moral, una idea en la que insiste Ferry, en su Carta a los maestros, donde les dice: <<Son necesarias muchas lecciones, sin duda, lecturas, maximas escritas, copiadas, leidas y releidas; pero son necesarios, sobre todo, ejercicios practicos, esfuerzos, actos, habitos. Los ninos tienen que hacer en moral un aprendizaje absolutamente lo mismo que en lectura o en calculo>>, pero no basta para conducirse moralmente repitiendo los preceptos de la moral: <<es necesario que se ejercite aplicandolos corrientemente, ordinariamente, casi por instinto; solamente entonces habra pasado la moral de su espiritu a su corazon y de ahi pasara a la vida>> (C, 15).

Pero ?que sera lo que vuelva a hacer de factor de cohesion y unidad? ?Que llenara de contenido la ensenanza de la moral en las escuelas? Mucho llevamos ya dicho al respecto, pero conviene traer como respuesta a estas preguntas algunas opiniones de la epoca no solo autorizadas sino tambien influyentes en la politica educativa de la Tercera Republica francesa. Ya dijimos que Buisson pedia al maestro que en la ensenanza de la moral laica transmitiera el patrimonio de la humanidad y del progreso, los valores comunes a todos, los valores republicanos, que casi podriamos sintetizar en la moral del deber y de la responsabilidad (moral etica) y en las exigencias de la sociedad democratica (moral politica). De los varios tipos de moral que distingue Buisson se decanta por la moral que ordena respetar las leyes y las instituciones siempre que respeten los Derechos del Hombre (evocacion a los de 1792 de la Primera Republica francesa) y se guie por el amor mutuo y la hermandad entre todos (evocacion del Evangelio); y la moral internacional, que <<sin suprimir, antes bien, acentuando las obligaciones del ciudadano hacia su patria, proclama, cosa nueva, las de la patria hacia la humanidad, y pone bajo el orgullo nacional, la justicia internacional>> (79).

Felix Pecaut no perfila tanto, y en 1897 asegura que es posible ensenar un fondo de creencias generalmente aceptadas aunque esten en constante ampliacion, una especie de credo moral contemporaneo implicito que integra la idea del hombre, de la humanidad, del derecho, del deber social, de la dignidad de la persona, de las leyes naturales, la idea del destino moral del hombre, la fe en que el hombre esta llamado a construirse libremente su destino, el principio de la responsabilidad personal que excluye tutelas dogmaticas, la solidaridad comun que hace que la suerte de cada uno este ligada a la suerte de todos, y coronando este credo tacito pero que actua a modo de <<monedas de ley y de curso leal>>, una verdad elevada y fecunda, <<da de la dignidad excelente, unica de la persona>>, creencias morales, reflexionadas y libres, cuyo mejor medio de comunicarlas es a traves de la instruccion mediando el sentimiento y la fe del corazon (80). Por su parte, Jean Jaures cree que la mayor concrecion de la educacion civica ha hecho que el maestro descuidara con demasiada frecuencia la ensenanza moral, cuando <<deben hablar sin temor de la excelencia del deber, de la dignidad humana, del desinteres, del sacrificio, de la santidad>> (81). Y el eminente historiador Ernesto Lavisse, en unas palabras extraidas de sus mesurados Discours a des enfants, dice que, en vez de una religion concreta, el nuevo elemento de union <<es el acuerdo sobre la ley moral comun cuyos preceptos se repiten en todas las religiones civilizadas; es el respeto y el amor a la humanidad, es la tolerancia, que es una aplicacion de la fraternidad, es la obediencia a las mismas leyes, es la cualidad de ser hijos de un mismo pais, es el conjunto de recuerdos y de esperanzas de donde extrae su pujanza el amor a la patria, es el deber hacia Francia>> (82).

En la idea del patriotismo --del que quiza fuera la imagen de los batallones escolares la que quedo en la mente del frances medio, y en la de los escolares la ensenanza de la historia de Francia destinada a exaltar el amor a la patria-- (83) insistira Compayre en orden a la construccion del espiritu y de la educacion nacional francesa. Compayre, y con el tantos otros coetaneos suyos, encuentra un nuevo dogma, esta vez, laico, el patriotismo, sentimiento generoso y despues del amor de la familia, <<el mas fecundo en influencias morales>>. Compayre habla a los maestros (84) del amor a la patria como <<el dogma laico, la religion de todos los conciudadanos>>, que no admite discusion ni analisis, que exige, por el contrario, un acto de fe (85); sin duda Gabriel Compayre, en 1908, fecha en la que escribe este tratado de educacion moral, esta todavia influido por la crisis politica por la que paso Francia a finales de siglo y por la <<sociedad desquiciada>> que, premonitoriamente, intuye:
      Ensenadles que en la sociedad desquiciada que les espera, en el
   mar alborotado en que navegaran manana, necesitan una brujula y que
   para ellos no hay otra mejor que el amor de su pais. Recordad a
   esos futuros ciudadanos que siempre que tengan que buscar donde
   esta su deber, en el regimiento a donde los llamara una ley de
   igualdad, en su vida de familia, en los diversos empleos que
   ocupen, siempre y en todas partes, deberan preguntarse si sus
   palabras, si sus actos estan conformes con el interes superior del
   pais, y que entonces no correran peligro de equivocarse. No
   pensemos que pueda haber para los ninos de nuestras escuelas
   mejores lecciones de moral que las que les ensenan el patriotismo
   (86).


Los editores de la espanola Revista de Pedagogia terminan la transcripcion de la <<Carta>> de Ferry senalando precisamente el patriotismo de la escuela laica francesa y la fuerza de sus ensenanzas morales y civicas: <<Que las esperanzas de Jules Ferry y de su gobierno no quedaron defraudadas lo demuestra, contra lo que se ha dicho, la conducta de sus alumnos en la gran guerra: la Francia educada en la escuela laica gano heroicamente la guerra de 1914-18, mientras que la Francia educada en la escuela confesional perdio lamentablemente la de 1870>> (87).

Pero, ?cuales eran las aludidas esperanzas de Jules Ferry? El mismo las expresa al final de su <<Carta a los Maestros>>:
      He intentado daros, Senor, una idea lo mas precisa posible de una
   parte de vuestra tarea que es, en ciertos aspectos, nueva, y que de
   todas es la mas delicada; permitidme que anada que es tambien la
   que os dejara mas intimas y mas duraderas satisfacciones. Quedaria
   satisfecho si hubiera contribuido con esta carta a mostraros toda
   la importancia que pone en esto el gobierno de la Republica, y si
   os hubiera decidido a redoblar los esfuerzos para preparar en
   nuestro pais una generacion de buenos ciudadanos (C, 26).


5. Una ultima valoracion

En la presentacion de este trabajo recogiamos la importancia que Felix Pecaut concedia a la <<Carta>> de Ferry, a la que tuvo por <<uno de los principales titulos de honor de la tercera Republica>>, profetizando que era un documento que testimoniaria a la posteridad <<los sentimientos que animaban hacia 1880 la elite del partido liberal en Francia>>, que haria saber a la ciudadania del futuro la amplitud de miras con que <<habia estudiado los intereses morales de la nacion>>, su comprension de la responsabilidad del Estado, asi como el plan de educacion con que habia emprendido la union de todas las clases y la prosperidad general del Estado democratico (88).

En la <<Carta>> aparece Ferry ante el maestro frances si bien no como un igual tampoco como el ministro de Educacion, sino que se muestra ante el como un <<superior escolar, al que sus funciones politicas le confieren una competencia especial y que no cree aminorar apurando los pormenores de la pedagogia moral>> (89). El tono de la carta es realmente novedoso en la pedagogia politica, quiza porque tambien lo era la fundacion de una nueva Republica a la que sus fautores se empenaron en hacer duradera asentandola sobre pilares tambien perdurables, que no excluyen, que integran y articulan a las moleculas (los ciudadanos) del cuerpo republicano, basamentos que hablan de lo comun, del bien general, de la honradez, del amor a la patria, de lo que une ... El tacto con el que aborda el problema del laicismo la <<Carta a los Maestros>>, por mas que fuese un texto de circunstancias, fue envidiado fuera de Francia; Maria Luisa Navarro de Luzuriaga finaliza la <<Nota>> de presentacion del libro La escuela laica con ese deseo: <<Con una discrecion parecida quisieramos que se abordara este [el "problema del laicismo"] en Espana al realizarlo en nuestra ensenanza segun dispone la Constitucion>> (90).

Quiza sea esto lo que hace que para algunos la <<Carta a los Maestros>> de Ferry tenga <<una llamativa actualidad>>, que sus paginas, de las que hemos transcrito numerosos parrafos, ciertamente sorprendentes, llamativas, de un alto pensamiento y una elevada finura espiritual, sean hoy para muchos padres algo que quisieran ver convertido en realidad en la educacion de sus hijos; ante el <<deber de honor>> que impone Ferry a los maestros (C, 8), se pregunta Philippe Guilhaume a que padre de nuestros dias no le gustaria que ese deber no fuera el que guiara a los profesores de sus hijos (91).

Para otros, sin embargo, la <<Carta a los Maestros>> no es mas que la expresion de la moral burguesa que en tiempo de convulsiones sociales apela a la <<buena y antigua moral que hemos recibido de nuestros padres>> para poner a salvo las conquistas de la burguesia. Pues ?que otra cosa, si no, significa para algunos la apelacion que hace Ferry a una <<mayor obediencia>>, al <<gusto por el trabajo>>, a <<mas sumision>>? (C, 25). El respeto a la propiedad, el amor a la patria, el acento puesto en las virtudes del orden y de la obediencia constituyen para Mona Ozouf <<el retrato ideal del Frances ahorrador, laborioso, honesto, disciplinado>> (92). Quien sabe si no es precisamente esto lo que lleva actualmente a algunos representantes de la <<Nueva derecha>> a querer apropiarse del legado de Ferry, obstinado en la defensa del orden, del trabajo, del esfuerzo, del respeto a la autoridad, de las tradiciones, de la paz social, del amor a la patria ...

Claro que Ferry era un representante de la burguesia industrial y no del pueblo, pero es claro tambien que las reformas escolares de la Tercera Republica habian sido alentadas por la insurreccion de la Comuna, cuya derrota, sin embargo, por mas querida que fuera por la clase dominante, <<no autoriza tampoco --en opinion de Michel Eliard-- a interpretar la obra escolar de Jules Ferry como un arma contra el proletariado>>, como han hecho a su entender algunas corrientes de pensamiento (anarquistas y comunistas especialmente) contrarias a la escuela laica burguesa. Sin duda la escuela de Ferry era burguesa, pero abrio las puertas de la instruccion elemental a los hijos de los obreros y de los campesinos, manifestandose como <<una conquista democratica de importancia equivalente a la de la libertad de prensa, el sufragio universal o los derechos sindicales>> (93). Tal vez sea esta una de las razones que hacen grande su legado; pero indudablemente es su politica escolar, concebida como factor de cohesion nacional y social, la que ha ganado para Jules Ferry un lugar en la memoria de Francia, politica de la que es buena muestra la <<Carta a los Maestros>> que ha protagonizado estas paginas.

Documento

Jules Ferry Lettre Circulaire Adressee par M. le Ministre de l'Instruction publique aux instituteurs, Concernant l'enseignement moral et civique Paris, le 17 noviembre 1883

Julio Ferry Carta Circular Dirigida por el Senor Ministro de Instruccion publica a los maestros, Sobre la ensenanza moral y civica Paris, 17 de noviembre de 1883

Monsieur l'Instituteur,

1. L'annee scolaire qui vient de s'ouvrir sera la seconde annee d'application de la loi du 28 mars 1882. Je ne veux pas la laisser commencer sans vous adresser personnellement quelques recommandations qui sans doute ne vous paraitront pas superflues apres la premiere annee d'experience que vous venez de faire du regime nouveau. Des diverses obligations qu'il vous impose, celle assurement qui vous tient le plus a coeur, celle qui vous apporte le plus lourd surcroit de travail et de souci, c'est la mission qui vous est confiee de donner a vos eleves l'education morale et l'instruction civique: vous me saurez gre de repondre vos preoccupations en essayant de bien fixer le caractere et l'objet de ce nouvel enseignement; et, pour y mieux reussir, vous me permettrez de me mettre un instant a votre place, afin de vous montrer, par des exemples empruntes au detail meme de vos fonctions, comment vous pourrez remplir a cet egard tout votre devoir et rien que votre devoir.

Senor Maestro,

1. El ano escolar que se acaba de abrir sera el segundo de aplicacion de la ley de 28 de marzo de 1882. No quiero que empiece sin dirigiros personalmente algunas recomendaciones que espero no os pareceran superfluas despues del primer ano de experiencia que acabais de pasar con el regimen nuevo. De las diversas obligaciones que este os impone, la que seguramente os llega mas al corazon, la que os produce el mayor aumento de trabajo y de preocupacion es la mision que se os ha confiado de dar a vuestros alumnos la educacion moral y la instruccion civica; no os sabra mal que responda a vuestras preocupaciones tratando de fijar bien el caracter y el objeto de esta nueva ensenanza, y para lograrlo mejor me permitireis que me ponga por un instante en vuestro lugar para mostraros, con ejemplos tomados de los mismos pormenores de vuestras funciones, como podeis cumplir en este sentido vuestro deber y nada mas que vuestro deber.

2. La loi du 28 mars se caracterise par deux dispositions qui se completent sans se contredire: d'une part, elle met en dehors du programme obligatoire l'enseignement de tout dogme particulier, d'autre part elle y place au premier rang l'enseignement moral et civique. L'instruction religieuse appartient aux familles et a l'eglise, l'instruction morale a l'ecole.

2. La ley de 28 de marzo se caracteriza por dos disposiciones que se completan sin contradecirse: de una parte, deja fuera del programa obligatorio la ensenanza de todo dogma particular; de otra, situa en el primer lugar la ensenanza moral y civica. La instruccion religiosa pertenece a las familias y a la iglesia; la instruccion moral a la escuela.

3. Le legislateur n'a donc pas entendu faire une oeuvre purement negative. Sans doute il a eu pour premier objet de separer l'ecole de l'eglise, d'assurer la liberte de conscience et des maitres et des eleves, de distinguer enfin deux domaines trop longtemps confondus, celui des croyances qui sont personnelles, libres et variables, et celui des connaissances qui sont communes et indispensables a tous. Mais il y a autre chose dans la loi du 28 mars: elle affirme la volonte de fonder chez nous une education nationale et de la fonder sur des notions du devoir et du droit que le legislateur n'hesite pas a inscrire au nombre des premieres verites que nul ne peut ignorer.

3. El legislador no ha pretendido, pues, hacer una obra puramente negativa. Sin duda tuvo como primer proposito separar la escuela de la iglesia, asegurar la libertad de conciencia de los maestros y de los alumnos, en suma, diferenciar dos dominios demasiado tiempo confundidos, el de las creencias que son personales, libres y variables, y el de los conocimientos que son comunes e indispensables a todos. Pero hay otra cosa en la ley de 28 de marzo: afirma la voluntad de fundar entre nosotros una educacion nacional y de fundarla en nociones de deber y de derecho que el legislador no vacila en registrar entre el numero de las primeras verdades que nadie puede ignorar.

4. Pour cette partie capitale de l'education, c'est sur vous, Monsieur, que les pouvoirs publics ont compte. En vous dispensant de l'enseignement religieux, on n'a pas songe a vous decharger de l'enseignement moral: c'eut ete vous enlever ce qui fait la dignite de votre profession. Au contraire, il a paru tout naturel que l'instituteur, en meme temps qu'il apprend aux enfants a lire et a ecrire, leur enseigne aussi ces regles elementaires de la vie morale qui ne sont pas moins universellement acceptees que celles du langage et du calcul.

4. Para esta parte capital de la educacion, es con vos, Senor, con quien han contado los poderes publicos. Al eximiros de la ensenanza religiosa no se ha pensado en descargaros de la ensenanza moral: eso os hubiera quitado lo que constituye la dignidad de vuestra profesion. Por el contrario, ha parecido absolutamente natural que el maestro, al mismo tiempo que ensena a escribir y a leer a los ninos, les ensene tambien esas reglas elementales de la vida moral que no son menos universalmente aceptadas que las del lenguaje y del calculo.

5. En vous conferant de telles fonctions, le Parlement s'est-il trompe? A-t-il trop presume de vos forces, de votre bon vouloir, de votre competence? Assurement il eut encouru ce reproche s'il avait imagine de charger tout a coup quatrevingt mille instituteurs et institutrices d'une sorte de cours ex professo sur les principes, les origines et les fins dernieres de la morale. Mais qui jamais a concu rien de semblable? Au lendemain meme du vote de la loi, le Conseil superieur de l'instruction publique a pris soin de vous expliquer ce qu'on attendait de vous, et il l'a fait en des termes qui defient toute equivoque. Vous trouverez ci-inclus un exemplaire des programmes qu'il a approuves et qui sont pour vous le plus precieux commentaire de la loi: je ne saurais trop vous recommander de les relire et de vous en inspirer. Vous y puiserez la reponse aux deux critiques opposees qui vous parviennent. Les uns vous disent: Votre tache d'educateur moral est impossible a remplir. Les autres: Elle est banale et insignifiante. C'est placer le but ou trop haut ou trop bas. Laissez-moi vous expliquer que la tache n'est ni au-dessus de vos forces ni au-dessous de votre estime, qu'elle est tres limitee et pourtant d'une tres grande importance, extremement simple, mais extremement difficile.

5 Al encomendaros tales funciones, ?se ha equivocado el Parlamento? ?Ha confiado demasiado en vuestras fuerzas, en vuestra buena voluntad, en vuestra competencia? Seguramente hubiera merecido este reproche si hubiese pensado en encargar de golpe a ochenta mil maestros y maestras una especie de curso ex professo sobre los principios, los origenes y los fines ultimos de la moral. ?Pero quien ha concebido nunca nada semejante? Al dia siguiente mismo de la votacion de la ley, el Consejo superior de instruccion publica se ha esforzado en explicaros lo que esperaba de vosotros, y lo ha hecho en terminos que desafian todo equivoco. Encontrareis aqui adjunto un ejemplar de los programas que ha aprobado y que son para vosotros el mas valioso comentario de la ley; no dejare de recomendaros bastante que los releais y que os inspireis en ellos. Encontrareis alli la respuesta a las dos criticas opuestas que llegan a vosotros. Unos os dicen: Vuestra mision de educador moral es imposible de cumplir. Otros afirman: Ella es banal e insignificante. Esto es colocar el fin o demasiado alto o demasiado bajo. Dejadme explicaros que la mision no esta ni por encima de vuestras fuerzas, ni por debajo de vuestra estimacion, que ella es muy limitada y sin embargo de una importancia muy grande, extremadamente sencilla, pero extremadamente dificil.

6. J'ai dit que votre ro1e en matiere d'education morale est tres limite. Vous n'avez a enseigner a proprement parler rien de nouveau, rien qui ne vous soit familier comme a tous les honnetes gens. Et quand on vous parle de mission et d'apostolat, vous n'allez pas vous y meprendre: vous n'etes point l'apotre d'un nouvel evangile; le legislateur n'a voulu faire de vous ni un philosophe, ni un theologien improvise. I1 ne vous demande rien qu'on ne puisse demander a tout homme de coeur et de sens. Il est impossible que vous voyiez chaque jour tous ces enfants qui se pressent autour de vous, ecoutant vos lecons, observant votre conduite, s'inspirant de vos exemples, a l'age oo l'esprit s'eveille, oo le coeur s'ouvre, oo la memoire s'enrichit, sans que l'idee vous vienne aussitot de profiter de cette docilite, de cette confiance, pour leur transmettre, avec les connaissances scolaires proprement dites, les principes memes de la morale, j'entends simplement de cette bonne et antique morale que nous avons recue de nos peres et que nous nous honorons tous de suivre dans les relations de la vie sans nous mettre en peine d'en discuter les bases philosophiques.

6. He dicho que vuestro papel en materia de educacion moral es muy limitado. No teneis que ensenar hablando con propiedad nada nuevo, nada que no os sea familiar como a todas las personas honestas. Y cuando se os hable de mision y de apostolado, no os dejeis enganar: no sois los apostoles de un nuevo evangelio; el legislador no ha querido hacer de vos ni un filosofo, ni un teologo improvisado. No os pide nada que no se pueda pedir a todo hombre de corazon y de sentido. Es imposible que veais cada dia a todos esos ninos que se agrupan en derredor vuestro, escuchando vuestras lecciones, observando vuestra conducta, inspirandose en vuestros ejemplos, a la edad en que el espiritu se despierta, en que el corazon se abre, en que la memoria se enriquece, sin que os asalte la idea de aprovechar esta docilidad, esta confianza, para transmitirles, con los conocimientos escolares propiamente dichos, los principios mismos de la moral, entendiendo por ella simplemente esta buena y antigua moral que hemos recibido de nuestros padres y que todos nos honramos en seguir en las relaciones de la vida sin tomarnos el trabajo de discutir sus bases filosoficas.

7. Vous etes l'auxiliaire et, a certains egards, le suppleant du pere de famille; parlez donc a son enfant comme vous voudriez que l'on parlat au votre; avec force et autorite, toutes les fois qu'il s'agit d'une verite incontestee, d'un precepte de la morale commune; avec la plus grande reserve, des que vous risquez d'effleurer un sentiment religieux dont vous n'etes pas juge.

7. Vos sois el auxiliar y en cierto sentido el suplente de los padres de familia; hablad, pues, a su hijo como quisierais que se hablase al vuestro; con fuerza y autoridad, siempre que se trate de una verdad indiscutible, de un precepto de la moral comun; con la mayor reserva, en cuanto corrais el riesgo de herir un sentimiento religioso del cual no sois juez.

8. Si parfois vous etiez embarrasse pour savoir jusqu'oo il vous est permis d'aller dans votre enseignement moral, voici une regle pratique a laquelle vous pourrez vous tenir: avant de proposer a vos eleves un precepte, une maxime quelconque, demandez-vous s'il se trouve, a votre connaissance, un seul honnete homme qui puisse etre froisse de ce que vous allez dire. Demandez-vous si un pere de famille, je dis un seul, present a votre classe et vous ecoutant, pourrait de bonne foi refuser son assentiment a ce qu'il vous entendrait dire. Si oui, abstenez-vous de le dire; sinon, parlez hardiment, car ce que vous allez communiquer a l'enfant, ce n'est pas votre propre sagesse, c'est la sagesse du genre humain, c'est une de ces idees d'ordre universel que plusieurs siecles de civilisation ont fait entrer dans le patrimoine de l'humanite. Si etroit que vous semble, peut-etre, un cercle d'action ainsi trace, faites-vous un devoir d'honneur de n'en jamais sortir, restez en debut de cette limite plutot que de vous exposer a la franchir: vous ne toucherez jamais avec trop de scrupule a cette chose delicate et sacree, qui est la conscience de l'enfant.

8. Si a veces os embarga la duda de saber hasta donde os es permitido ir en vuestra ensenanza moral, he aqui una regla practica a la que podeis ateneros: antes de proponer a vuestros alumnos un precepto, una maxima cualquiera, preguntaos si se encuentra, al alcance de vuestro conocimiento, un solo hombre honrado que pueda sentirse ofendido por lo que vais a decir. Preguntaos si un padre de familia, digo uno solo, presente en vuestra clase y que os escuche, podria de buena fe negar su asentimiento a lo que os oiga decir. Si si, absteneos de decirlo; si no, hablad resueltamente, pues lo que vais a comunicar al nino, no es vuestra propia sabiduria, es la sabiduria del genero humano, es una de estas ideas de orden universal que varios siglos de civilizacion han hecho entrar en el patrimonio de la humanidad. Por estrecho que os parezca, tal vez, un circulo de accion asi trazado, haceos un deber de honor de no salir jamas de el, permaneced mas aca de este limite antes que exponeros a franquearlo: no tocareis jamas con demasiado escrupulo esta cosa delicada y sagrada, que es la conciencia del nino.

9. Mais une fois que vous vous etes ainsi loyalement enferme dans l'humble et sure region de la morale usuelle, que vous demande-t-on? Des discours? Des dissertations savantes? De brillants exposes, un docte enseignement? Non, la famille et la societe vous demandent de les aider a bien elever leurs enfants, en faire des honnetes gens. C'est dire qu'elles attendent de vous non des paroles, mais des acres, non pas un enseignement de plus a inscrire au programme, mais un service tout pratique que vous pourrez rendre au pays plutot encore comme homme que comme professeur.

9. Pero una vez que asi os hayais encerrado lealmente en la humilde y segura region de la moral usual, ?que se os pide? ?Discursos? ?Sabias disertaciones? ?Exposiciones brillantes, una docta ensenanza? No, la familia y la sociedad os piden que las ayudeis a educar bien a sus hijos, a hacer de ellos personas honradas. Es decir, que ellas no esperan de vos palabras, sino actos, no una ensenanza mas inscrita en el programa, sino un servicio decididamente practico que podeis prestar al pais mas incluso como hombre que como profesor.

10. Il ne s'agit plus 1a d'une serie de vefites a demontrer mais, ce qui est tout autrement laborieux, d'une longue suite d'influences morales a exercer sur de jeunes etres, a force de patience, de fermete, de douceur, d'elevation dans le caractere et de puissance persuasive. On a compte sur vous pour leur apprendre a bien vivre par la maniere meme dont vous vivez avec eux et devant eux. On a ose pretendre pour vous a ce que d'ici quelques generations les habitudes et les idees des populations au milieu desquelles vous aurez exerce attestent les bons effets de vos lecons de morale. Ce sera dans l'histoire un honneur particulier pour notre corps enseignant d'avoir merite d'inspirer aux Chambres francaises cette opinion, qu'il y a dans chaque instituteur, dans chaque institutrice, un auxiliaire naturel du progres moral et social, une personne dont l'influence ne peut manquer en quelque sorte d'elever autour d'elle le niveau des moeurs. Ce role est assez beau pour que vous n'eprouviez nul besoin de l'agrandir. D'autres se chargeront plus tard d'achever l'ceuvre que vous ebauchez dans l'enfant et d'ajouter a l'enseignement primaire de la morale un complement de culture philosophique ou religieuse. Pour vous, bornez-vous a l'office que la societe vous assigne et qui a aussi sa noblesse: poser dans l'ame des enfants les premiers et solides fondements de la simple moralite.

10. No se trata aqui de una serie de verdades a demostrar sino, lo que no es menos trabajoso, de una larga serie de influencias morales a ejercer sobre jovenes seres, a fuerza de paciencia, de firmeza, de dulzura, de elevacion en el caracter y de poder de persuasion. Se ha contado con vos para ensenarles a vivir bien por la manera misma como vivis con ellos y ante ellos. Se ha osado pretender de vos que de aqui a algunas generaciones las costumbres y las ideas de las poblaciones en medio de las cuales hayais ejercido atestiguen los buenos efectos de vuestras lecciones de moral. Sera en la historia un honor particular para nuestro cuerpo docente haber merecido inspirar a las Camaras francesas esta opinion, que hay en cada maestro, en cada maestra, un auxiliar natural del progreso moral y social, una persona cuya influencia no puede dejar en algun modo de elevar en torno a ella el nivel de las costumbres. Este papel es demasiado hermoso para que sintais la necesidad de agrandarlo. Otros se encargaran mas tarde de acabar la obra que bosquejais en el nino y de anadir a la ensenanza primaria de la moral un complemento de cultura filosofica o religiosa. En lo que os concierne, limitaros al oficio que la sociedad os asigna y que tiene tambien su nobleza: poner en el alma de los ninos los primeros y solidos fundamentos de la simple moralidad.

11. Dans une telle Luvre, vous le savez, Monsieur, ce n'est pas avec des difficultes de theorie et de haute speculation que vous avez a vous mesurer; c'est avec des defauts, des vices, des prejuges grossiers. Ces defauts, il ne s'agit pas de les condamner --tout le monde ne les condamne-t-il pas?-- mais de les faire disparaitre par une succession de petites victoires obscurement remportees. Il ne suffit donc pas que vos eleves aient compris et retenu vos lecons, il faut surtout que leur caractere s'en ressente: ce n'est pas dans l'ecole, c'est surtout hors de l'ecole qu'on pourra juger ce qu'a valu votre enseignement.

11. En tal obra, vos lo sabeis, Senor, no es con dificultades de teoria y de alta especulacion con las que teneis que mediros; es con defectos, vicios, groseros prejuicios. No se trata de condenar estos prejuicios --?no los condena ya todo el mundo?-- sino de hacerlos desaparecer por una sucesion de pequenas victorias oscuramente logradas. Asi, pues, no basta, con que vuestros alumnos hayan comprendido y retenido vuestras lecciones, es necesario sobre todo que su caracter se modifique con ellas: no es en la escuela, es sobre todo fuera de la escuela como se podra juzgar lo que ha valido vuestra ensenanza.

12. Au reste, voulez-vous en juger vous-meme des a present et voir si votre enseignement est bien engage dans cette voie, la seule bonne: examinez s'il a deja conduit vos eleves a quelques reformes pratiques. Vous leur avez parle, par exemple, du respect du a la loi: si cette lecon ne les empeche pas, au sortir de la classe, de commettre une fraude, un acte, fut-il leger, de contrebande ou de braconnage, vous n'avez rien fait encore; la lecon de morale n'a pas porte.

12. Por lo demas, ?quereis juzgarla vos mismo desde ahora y ver si vuestra ensenanza esta bien comprometida en este sentido, el unico bueno?: indagad si ya ha conducido a vuestros alumnos a algunas reformas practicas. Les habeis hablado, por ejemplo, del respeto debido a la ley: si esta leccion no les impide, al salir de escuela, cometer un fraude, un acto, por leve que sea, de contrabando o de caza furtiva, no habreis hecho nada todavia; la leccion de moral ha fracasado.

13. Ou bien vous leur avez explique ce que c'est que la justice et que la verite: en sont-ils assez profondement penetres pour aimer mieux avouer une faute que de la dissimuler par un mensonge, pour se refuser a une indelicatesse ou a un passe-droit en leur faveur?

13. O bien les habeis explicado lo que es la justicia y la verdad: ?estan lo bastante profundamente penetrados de ellas para preferir declarar una falta antes que disimularla con una mentira, para negarse a una indelicadeza o a una injusticia en su favor?

14. Vous avez fletri l'egoisme et fait l'eloge du devouement: ont-ils, le moment d apres, abandonne un camarade en peril pour ne songer qu'a eux-memes. Votre lecon est a recommencer.

14. Habeis combatido el egoismo y elogiado la abnegacion: ?han abandonado, momentos despues, a un camarada en peligro para no pensar mas que en ellos mismos? Vuestra leccion tiene que volver a comenzar.

15. Et que ces rechutes ne vous decouragent pas. Ce n'est pas l'oeuvre d'un jour de former ou de reformer une ame libre. Il y faut beaucoup de lecons sans doute, des lectures, des maximes ecrites, copiees, lues et relues; mais il y faut surtout des exercices pratiques, des efforts, des actes, des habitudes. Les enfants ont en morale un apprentissage a faire, absolument comme pour la lecture ou le calcul. L'enfant qui sait reconnaitre et assembler des lettres ne sait pas encore lire; celui qui sait les tracer l'une apres l'autre ne sait pas ecrire. Que manque-t-il a l'un et l'autre? La pratique, l'habitude, la facilite, la rapidite et la surete de l'execution. De meme, l'enfant qui repete les premiers preceptes de la morale ne sait pas encore se conduire: il faut qu'on l'exerce a les appliquer couramment, ordinairement, presque d'instinct; alors seulement la morale aura passe de son esprit dans son cceur, et elle passera de la dans sa vie; il ne pourra plus la desapprendre.

15. Y que estas recaidas no os descorazonen. No es obra de un dia formar o reformar un alma libre. Indudablemente son necesarias muchas lecciones, lecturas, maximas escritas, copiadas, leidas y releidas; pero son necesarios, sobre todo, ejercicios practicos, esfuerzos, actos, habitos. Los ninos tienen que hacer en moral un aprendizaje, exactamente igual que en lectura o en calculo. El nino que sabe reconocer y reunir letras no sabe todavia leer; el que sabe trazarlas una tras otra no sabe escribir. ?Que le falta al uno y al otro? La practica, el habito, la facilidad, la rapidez y la seguridad de la ejecucion. Asimismo, el nino que repite los primeros preceptos de la moral no sabe aun conducirse: es necesario que se ejercite aplicandolos corrientemente, ordinariamente, casi por instinto; solamente entonces habra pasado la moral de su espiritu a su corazon y de ahi pasara a la vida; no podra olvidarla nunca.

16. De ce caractere tout pratique de l'education morale a l'ecole primaire, il me semble facile de tirer les regles qui doivent vous guider dans le choix de vos moyens d'enseignement.

16. De este caracter enteramente practico de la educacion moral en la escuela primaria, me parece facil obtener las reglas que deben guiaros en la eleccion de vuestros medios de ensenanza.

17. Une seule methode vous permettra d'obtenir les resultats que nous souhaitons. C'est celle que le Conseil Superieur vous a recommandee: peu de formules, peu d'abstractions, beaucoup d'exemples et surtout d'exemples pris sur le vif de la realite. Ces lecons veulent un autre ton, une autre allure que tout le reste de la classe, je ne sais quoi de plus personnel, de plus intime, de plus grave. Ce n'est pas le livre qui parle, ce n'est meme plus le fonctionnaire, c'est pour ainsi dire le pere de famille dans toute la sincerite de sa conviction et de son sentiment.

17. Un solo metodo os permitira obtener los resultados que deseamos. Es el que el Consejo Superior os ha recomendado: pocas formulas, pocas abstracciones, muchos ejemplos y sobre todo ejemplos tomados de la vida real. Estas lecciones exigen otro tono, otra actitud que todo el resto del curso, no se que de mas personal, de mas intima, de mas grave. No es el libro el que habla, no es tampoco el funcionario, es, por decirlo asi, el padre de familia en toda la sinceridad de su conviccion y de su sentimiento.

18. Est-ce a dire qu'on puisse vous demander de vous repandre en une sorte d'improvisation perpetuelle sans aliment et sans appui du dehors? Personne n'y a songe, et, bien loin de vous manquer, les secours exterieurs qui vous sont offerts ne peuvent vous embarrasser que par leur richesse et leur diversite. Des philosophes et des publicistes, dont quelques-uns comptent parmi les plus autorises de notre temps et de notre pays, ont tenu a honneur de se faire vos collaborateurs, ils ont mis a votre disposition ce que leur doctrine a de plus pur et de plus eleve. Depuis quelques mois, nous voyons grossir presque de semaine en semaine le nombre des manuels d'instruction morale et civique. Rien ne prouve mieux le prix que l'opinion publique attache a l'etablissement d'une forte culture morale par l'ecole primaire. L'enseignement laique de la morale n'est donc estime ni impossible, ni inutile, puisque la mesure decretee par le legislateur a eveille aussitot un si puissant echo dans le pays.

18. ?Quiere esto decir que se os pueda pedir que os mantengais en una especie de improvisacion perpetua sin alimento y sin apoyo exterior? Nadie ha pensado en ello, y muy lejos de carecer de apoyo, los medios externos que se os han ofrecido no pueden turbaros mas que por su riqueza y su diversidad. Filosofos y publicistas, algunos de los cuales se cuentan entre los mas autorizados de nuestro tiempo y de nuestro pais, han considerado como un honor hacerse colaboradores vuestros, han puesto a vuestra disposicion lo que su doctrina tiene de mas puro y mas elevado. Desde hace algunos meses, vemos aumentar casi de semana en semana el numero de los manuales de instruccion moral y civica. Nada prueba mejor el valor que la opinion publica concede al establecimiento de una intensa cultura moral por la escuela primaria. La ensenanza laica de la moral no es, pues, considerada ni imposible, ni inutil, ya que la medida decretada por el legislador ha despertado en seguida un eco tan poderoso en el pais.

19. C'est ici cependant qu'il importe de distinguer de plus pros entre l'essentiel et l'accessoire, entre l'enseignement moral qui est obligatoire, et les moyens d'enseignement qui ne le sont pas. Si quelques personnes, peu au courant de la pedagogie moderne, ont pu croire que nos livres scolaires d'instruction morale et civique allaient etre une sorte de catechisme nouveau, c'est la une erreur que ni vous, ni vos collegues, n'avez pu commettre. Vous savez trop bien que, sous le regime de libre examen et de libre concurrence qui est le droit commun en matiere de librairie classique, aucun livre ne vous arrive impose par l'autorite universitaire. Comme tous les ouvrages que vous employez, et plus encore que tous les autres, le livre de morale est entre vos mains un auxiliaire et rien de plus, un instrument dont vous vous servez sans vous y asservir.

19. Aqui es, sin embargo, donde importa distinguir mas de cerca entre lo esencial y lo accesorio, entre la ensenanza moral que es obligatoria y los medios de ensenanza que no lo son. Si algunas personas poco al corriente de la pedagogia moderna han podido creer que nuestros libros escolares de instruccion moral y civica iban a ser una especie de catecismo nuevo, constituye ello un error que ni vos, ni vuestros colegas, ha podido cometer. Sabeis demasiado bien que bajo el regimen de libre examen y de libre concurrencia que es el derecho comun en materia de bibliografia clasica, ningun libro os es impuesto por la autoridad universitaria. Como todas las obras que empleais, y mas aun que todas las demas, el libro de moral es en vuestras manos un auxiliar y nada mas, un instrumento del que os servis sin ser serviles respecto a el.

20. Les familles se meprendraient sur le caractere de votre enseignement moral si elles pouvaient croire qu'il reside surtout dans l'usage exclusif d'un livre meme excellent. C'est a vous de mettre la verite morale a la portee de toutes les intelligences, meme de celles qui n'auraient pour suivre vos lecons le secours d'aucun manuel; et ce sera le cas tout d'abord dans le cours elementaire. Avec de tout jeunes enfants qui commencent seulement a lire, un manuel special de morale et d'instruction civique serait manifestement inutile. A ce premier degre, le Conseil superieur vous recommande, de preference a l'etude prematuree d'un traite quelconque, ces causeries familiares dans la forme, substantielles au fond, ces explications a la suite des lectures et des lecons diverses, ces mille pretextes que vous offrent la classe et la vie de tous les jours pour exercer le sens moral de l'enfant.

20. Las familias se formarian un juicio equivocado sobre el caracter de vuestra ensenanza moral si pudieran creer que consiste sobre todo en el uso exclusivo de un libro por mas excelente que sea. Es a vos a quien os toca poner la moral al alcance de todas las inteligencias, aun de aquellas que no tuvieran para seguir vuestras lecciones el auxilio de ningun manual; y este sera el caso desde luego en el curso elemental. Con ninos pequenos que no hacen mas que empezar a leer, un manual especial de moral y de instruccion civica seria manifiestamente inutil. En este primer grado, el Consejo superior os recomienda, con preferencia al estudio prematuro de un tratado cualquiera, esas charlas familiares en la forma, sustanciales en el fondo, esas explicaciones seguidas de lecturas y de lecciones diversas, esos mil pretextos que os ofrecen la clase y la vida de todos los dias para ejercitar el sentido moral del nino.

21. Dans le cours moyen, le manuel n'est autre chose qu'un livre de lectures qui s'ajoute a ceux que vous possedez deja. La encore, le Conseil, loin de vous prescrire un enchainement rigoureux de doctrines, a tenu a vous laisser libre de varier vos procedes d'enseignement: le livre n'intervient que pour vous fournir un choix tout fait de bons exemples, de sages maximes et de recits qui mettent la morale en action.

21. En el curso medio, el manual no es otra cosa que un libro de lecturas que se agrega a los que ya poseiais. Incluso aqui, el Consejo, lejos de prescribiros un encadenamiento riguroso de doctrinas, ha querido dejaros en libertad para variar vuestros procedimientos de ensenanza: el libro no interviene mas que para proporcionaros una seleccion ya hecha de buenos ejemplos, de sabias maximas y de relatos que ponen la moral en accion.

22. Enfin, dans le cours superieur, le livre devient surtout un utile moyen de reviser, de fixer et de coordonner; c'est comme le recueil methodique des principales idees qui doivent se graver dans l'esprit du jeune homme.

22. Por ultimo, en el curso superior, el libro se convierte sobre todo en un medio util de revisar, de fijar y de coordinar; es como la recopilacion metodica de las principales ideas que deben grabarse en el espiritu del muchacho.

23. Mais, vous le voyez, a ces trois degres, ce qui importe, ce n'est pas l'action du livre, c'est la votre. Il ne faudrait pas que le livre vint en quelque sorte s'interposer entre vos eleves et vous, refroidir votre parole, en emousser l'impression sur l'ame de vos eleves, vous reduire au role de simple repetiteur de la morale. Le livre est fait pour vous, non vous pour le livre. Il est votre conseiller et votre guide, mais c'est vous qui devez rester le guide et le conseiller par excellence de vos eleves.

23. Pero, como veis, en estos tres grados lo que importa no es la accion del libro, es la vuestra. No convendria que el libro viniese de algun modo a interponerse entre vuestros alumnos y vos, a enfriar vuestra palabra, a embotar la impresion sobre el alma de los alumnos, a reduciros al papel de simple repetidor de la moral. El libro esta hecho para vos, y no vos para el libro. Es vuestro consejero y vuestro guia; pero sois vos quien debeis ser el guia y el consejero por excelencia de vuestros alumnos.

24. Pour vous donner tous les moyens de nourrir votre enseignement personnel de la substance des meilleurs ouvrages, sans que le hasard des circonstances vous enchaine exclusivement a tel ou tel manuel, je vous envoie la liste complete des traites d'instruction morale et civique qui ont ete, cette annee, adoptes par les instituteurs dans les diverses academies; la bibliotheque pedagogique du chef-lieu de canton les recevra du ministere, si elle ne les possede deja, et les mettra a votre disposition. Cet examen fait, vous restez libre ou de prendre un de tes ouvrages pour en faire un des livres de lecture habituelle de la classe; ou bien d'en employer concurremment plusieurs, tous pris, bien entendu, dans la liste generale ci-incluse; ou bien encore, vous pouvez vous reserver de choisir vous-meme, dans differents auteurs, des extraits destines a etre lus, dictes, appris. Il est juste que vous ayez a cet egard autant de liberte que vous avez de responsabilite. Mais quelque solution que vous preferiez, je ne saurais trop vous le redire, faites toujours bien comprendre que vous mettez votre amour-propre, ou plutot votre honneur, non pas a faire adopter tel ou tel livre, mais a faire penetrer profondement dans les jeunes generations l'enseignement pratique des bonnes regles et des bons sentiments.

24. Para daros todos los medios de nutrir vuestra ensenanza personal con la sustancia de las mejores obras, sin que el azar de las circunstancias os encadene exclusivamente a tal o cual manual, os envio la lista completa de los tratados de instruccion moral y de instruccion civica que han sido adaptados este ano por los maestros en los diversos distritos universitarios; la biblioteca pedagogica de la capital del partido los recibira del ministerio, si no los posee ya, y los pondra a vuestra disposicion. Una vez hecho este examen, quedais en libertad, bien de tomar una de estas obras para hacer de ella uno de los libros de lectura habitual de la clase; o bien de utilizar varias conjuntamente, tomadas todas, bien entendido, de la lista general adjunta; incluso podeis reservaros el escoger vos mismo, en diferentes autores, extractos destinados a ser leidos, dictados, aprendidos. Es justo que goceis en este respecto de tanta libertad como responsabilidad teneis. Pero cualquiera que sea la solucion que prefirais, no lo repetire bastante, haced siempre comprender que poneis vuestro amor propio, o mas bien vuestro honor, no en adoptar tal o cual libro, sino en hacer penetrar profundamente en las jovenes generaciones la ensenanza practica de las buenas reglas y de los buenos sentimientos.

25. Il depend de vous, Monsieur, j'en ai la certitude, de hater par votre maniere d'agir le moment oo.cet enseignement sera partout non seulement accepte, mais apprecie, honore, aime, comme il merite de l'etre. Les populations memes dont on a cherche a exciter les inquietudes ne resisteront pas longtemps a l'experience qui se fera sous leurs yeux. Quand elles vous auront vu a l'oeuvre, quand elles reconnaitront que vous n'avez d'autre arriere-pensee que de leur rendre leurs enfants plus instruits et meilleurs, quand elles remarqueront que vos lecons de morale commencent a produire de l'effet, que leurs enfants rapportent de votre classe de meilleures habitudes, des manieres plus douces et plus respectueuses, plus de droiture, plus d'obeissance, plus de goot pour le travail, plus de soumission au devoir, enfin tous les signes d'une incessante amelioration morale, alors la cause de l'ecole laique sera gagnee, le bon sens du pere et le coeur de la mere ne s'y tromperont pas, et ils n'auront pas besoin qu'on leur apprenne ce qu'ils vous doivent d'estime, de confiance et de gratitude.

25. Depende de vos, Senor, estoy convencido de ello, apresurar por vuestra manera de proceder el momento en que esta ensenanza sera en todas partes no solamente aceptada, sino apreciada, honrada, amada, como merece serlo. Las mismas poblaciones cuyas inquietudes se ha tratado de excitar no resistiran mucho tiempo a la experiencia que se hara ante sus ojos. Cuando ellas os hayan visto manos a la obra, cuando reconozcan que no teneis otro prejuicio que hacer a sus hijos mas instruidos y mejores, cuando observen que vuestras lecciones de moral comienzan a producir efectos, que sus hijos sacan de vuestra clase mejores habitos, maneras mas dulces y mas respetuosas, mayor rectitud, mayor obediencia, mas gusto por el trabajo, mas sumision al deber, en suma, todos los signos de una incesante mejora moral, entonces la causa de la escuela laica se habra ganado, el buen sentido del padre y el corazon de la madre no se enganaran, y estos no tendran necesidad de que se les ensene lo que os deben en estima, confianza y gratitud.

26. J'ai essaye de vous donner, Monsieur, une idee aussi precise que possible d'une partie de votre tache qui est, a certains egards, nouvelle, qui de toutes est la plus delicate; permettez-moi d'ajouter que c'est aussi celle qui vous laissera les plus intimes et les plus durables satisfactions. Je serais heureux si j'avais contribue par cette lettre a vous montrer toute l'importance qu'y attache le gouvernement de la Republique et si je vous avais decide a redoubler d'efforts pour preparer a notre pays une generation de bons citoyens.

26. He intentado datos, Senor, una idea lo mas precisa posible de una parte de vuestra tarea que es, en ciertos aspectos, nueva, y que de todas es la mas delicada; permitidme que anada que es tambien la que os dejara mas intimas y mas duraderas satisfacciones. Quedaria satisfecho si hubiera contribuido con esta carta a mostraros toda la importancia que pone en esto el gobierno de la Republica, y si os hubiera decidido a redoblar los esfuerzos para preparar en nuestro pais una generacion de buenos ciudadanos.

27. Recevez, Monsieur l'instituteur, l'expression de ma consideration distinguee. Le President du Conseil, Ministre de l'Instruction publique et des Beaux-Arts, Jules Ferry

27. Recibid, Senor Maestro, la expresion de mi consideracion distinguida. El Presidente del Consejo de Ministros, Ministro de Instruccion Publica y Bellas Artes, Julio Ferry

Fecha de aceptacion de originales: febrero de 2006

Juan Manuel FERNANDEZ SORIA

Universitat de Valencia

* Este trabajo forma parte de un proyecto de I+D financiado por la Conselleria d'Empresa, Universitat i Ciencia de la Generalitat Valenciana (GV04-B-174).

(1) NAVARRO, Ma. Luisa: <<Nota>> a La escuela laica, Madrid, Publicaciones de la Revista de Pedagogia, 1932, p. 5. Aparece reproducida bajo el rotulo -Carta dirigida a los maestros por el ministro de Instruccion Publicas>>, pp. 7-20.

(2) FERRY, Jules: <<Carta a los maestros sobre la escuela laical, Revista de Pedagogia, 128 (1932), pp. 337-344.

(3) PECAUT, Felix: <<Introduction>> a Deux Ministres Pedagogues: M. Guizot et M. Ferry. Lettres adressees aux instituteurs par le Ministre de l'Instruction Publique en 1833 et en 1883. Avec une <<Introduction>> de M. Felix Pecaut, Inspecteur General de l'Instruction Publique, Paris, Ch. Delagrave, Editeur et Haehette et Cia, Editeurs, 1887, pp. 14 y 15.

(4) Cfr. GONZALEZ CABEZAS, Jose Ramon: <<El entierro del legado del 68>>, La Vanguardia, 18 de mayo de 2003 y <<Reforma educativa en Francia>>, El Pais, 18 de marzo de 2003.

(5) Para la explicacion de esta referencia a la Carta a los Maestros de Ferry, vease la nota 43.

(6) GONZALEZ CABEZAS, Jose Ramon: <<El entierro del legado del 68>> ...

(7) Para este breve apunte biografico me baso en GAILLARD, Jean-Michel: Jules Ferry, Paris, Fayard, 1989; GUILHAUME, Philippe: Jules Ferry, Paris, Albin Michel, 1992, y NADAUX, Marc: Jules Ferry, en http://19e.org/personnages/france/F/ferry.htm.

(8) Conference de Ferry a la salle Moliere le 10 avril 1870, au profit de la Societe pour l'instruction elementaire (Extractos reproducidos en LELIEVRE, Claude: Jules Ferry. La Republique educatrice, Paris, Hachette, 1999, pp. 62-65).

(9) GAILLARD, Jean-Michel: Jules Ferry, Paris, Fayard, 1989, pp. 95-96.

(10) LELIEVRE, Claude: Jules Ferry ..., p. 3.

(11) FURET, Francois y OZOUF, Jacques: Lire et Ecrire, Paris, Editions de Minuit, 1977.

(12) Expresion de FURET, Francois, en el <<Preface>> al libro ECOLE DES HAUTES ETUDES EN SCIENCES SOCIALES: Jules Ferry: fondateur de la Republique, Actes du colloque organise par l'Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, Paris, Editions de l'Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, 1985, p. 7.

(13) GAILLARD, Jean-Michel: <<Memoria e Historia. La etapa Ferry: La escuela de la Republica entre mitologia y realidad>> en ACADEMIA UNIVERSAL DE LAS CULTURAS: ?Por que recordar? Foro Internacional Memoria e Historia (UNESCO-La Sorbona, 1998), Barcelona, Granica, p. 33. Para otros, es la coherencia de las reformas de Ferry y la estabilidad que propiciaron lo que permite explicar, con una cierta mesura, <<la nostalgia y el mito de la escuela ferrysta en un mundo y una escuela en plena mutacion desde el inicio de la quinta Republica>> (LELIEVRE, Claude: Jules Ferry ..., p. 109).

(14) QUINET, Edgard: L'enseignement du peuple suivi de La Revolution religieuse au XIXe siecle, Introduction de Daniel Linderberg, Paris, Hachette, 2001, pp. 139-140.

(15) STEEG, Jules: <<Quinet, Edgard>>, en BUISSON, Ferdinand: Dictionnaire de Pedagogie et d'Instruction Primaire, Paris, Hachette, 1878-1887, pp. 1721-1723.

(16) COMPAYRE, Gabriel: Mace y la ensenanza obligatoria, traduccion y Apendice de Isidoro Reverte, Madrid, Ediciones de La Lectura, 1930, p. 96.

(17) Para cuya exposicion me baso sobre todo en GAILLARD, Jean-Michel: Jules Ferry ..., pp. 424-446; GRONDEUX, Jerome: La France entre en Republique 1870-1893, Paris, Librairic Generale Francaisse, pp. 93-99 Y OZOUF, Mona: L'Ecole, l'Eglise et la Republique 1871-1914, Paris, Editions Cana/Jean Offredo, 1982, sobre todo para la polemica sobre el articulo 7, pp. 58-65.

(18) GAILLARD, Jean-Michel: Jules Ferry ..., p. 439.

(19) Cfr. OZOUF, Mona: L'Ecole, l'Eglise et la Republique ..., pp. 63-65.

(20) El laicismo escolar tuvo problemas de aplicacion ya que los maestros de ensenanza primaria <<eran practicamente a partes iguales, laicos y clerigos>> (BOUCHET, G.: Laicite et enseignement, Paris, Armand Colin/Masson, 1996, p. 129); sin embargo, la Ley Goblet de 30 de octubre de 1886 dispuso en su articulo 17 que <<en las escuelas laicas publicas de todo orden, la ensenanza estara confiada exclusivamente a un personal laico>>, lo que, obviamente, obligaba a las congregaciones religiosas a dejar la ensenanza publica.

(21) GAILLARD, Jean-Michel: Jules Ferry ..., pp. 445-446.

(22) PROST, Antoine: Histoire de l' enseignement en France 1800-1967, Paris, Librairie Armand Colin, 1968, p. 193.

(23) Del extracto del informe reproducido en MULLER, Philippe: Vivre l'Ecole republicaine! Textes et discours fondateurs, Paris, EJL. Flammarion, 1999, pp. 106-116.

(24) No se trata de obligacion escolar sino de ensenanza; en su informe adelanta Paul Bert lo que luego dira la ley: <<Os pedimos votar la obligacion de la ensenanza, pero no os pedimos votar la escolaridad obligatoria; nosotros exigimos que el padre de familia haga instruir a su hijo, pero lo hara instruir donde el quiera y como quiera; lo enviara a la escuela primaria publica, lo mantendra en el seno familiar para instruirlo el mismo o por un preceptor. Es su quehacer, no el nuestro>>.

(25) BUISSON, Ferdinand: La foi laique. Extraits de discours et d'ecrits (1878-1911), Paris, Hachette, 1912, pp. 15-20.

(26) BUISSON, Ferdinand: <<L'organisation de l'enseignement laique et les lois de 1881-1886>>, en BUISSON, F.; CAHEN, L. y DESSOYE, A.: La lutte scolaire en France au dix-neuvieme siecle, Paris, Felix Alcan, 1912, pp. 253-254.

(27) FERRY, Jules: Lettres de Jules Ferry: 1846-1893, Paris, Calmann Levy, 1914, pp. 387-388 (los entrecomillaclos en la p. 388).

(28) Journal Officiel, 22/12/1880, recogido en PROST, Antoine: L'Enseignement en France ..., pp. 215-216.

(29) BUISSON, Ferdinand: <<L'organisation de l'enseignement laique et les lois de 1881-1886>> ..., p. 254; tambien en BUISSON, Ferdinand: <<La ensenanza laica>>, en FERRY, Jules y otros: La escuela laica ..., pp. 22-23.

(30) Pormenorizadamente tratada en BUISSON, F.; CAHEN, L. y DESSOYE, A.: La lutte scolaire en France ..., y en PROST, Antoine: L'enseignement en France 1800-1907 ...

(31) Que no vieron con malos ojos la presencia de los <<deberes hacia Dios>> en los programas escolares aunque no ocupando el primer lugar; de hecho los famosos <<devoirs envers Dieu>> figuraron en los programas escolares de las escuelas primarias francesas hasta 1923 ano en el que se dan conocer los nuevos programas escolares donde ya no figuran. De estos <<deberes hacia Dios>>, <<cuya preeminencia se nego a reconocer Ferry, Buisson hara el corazon, la esencia, el principio de una moral que, aunque laica, concibio con una dimension profundamente religiosa, como ya ha quedado dicho. Esta religiosidad es la marca propia de Buisson y de los protestantes ultraliberales, por lo que ensayan una postura original que les desmarca del discurso oficial>> (LOEFFEL, L.: La question du fondement de la moral laique sous la IIIe Republique (1870-1914), Paris, Presses Universitaires de France, 2000, p. 38).

(32) FOERSTER, F. W.: Instruccion etica de la juventud, traduccion de la quinta edicion alemana por Luis Sanchez Sarto, Madrid, Editorial Labor, 1935 (Ia edicion alemana de 1905), p. 166.

(33) Cfr. BUISSON, Ferdinand: <<La ensenanza laica>> ..., p. 23 y <<Laicite>>, en BUISSON, Ferdinand: Dictionnaire de Pedagogie et d'Instruction Primaire ..., pp. 1470-1472.

(34) Jean-Marie Mayeur interpreta la intencion de Ferry de separar la religion y la escuela no para imposibilitar que la religion se impartiera en los centros escolares sino para evitar que el profesor fuera en lo sucesivo un profesor de religion (MAYEUR, J.-M.: <<Jules Ferry et la laicite>>, en ECOLE DES HAUTES ETUDES EN SCIENCES SOCIALES: Jules Ferry, fondateur de la Republique ..., p. 152).

(35) REUNION GENERALE DES DELEGUES DES SOCIETES SAVANTES: Discours de M. Jules Ferry. Ministre de l'Instruction Publique et des Beaux-Arts, Prononce a la Sorbonne, le 15 avril 1882, Paris, Imprimerie de A. Quantin, 1882, pp. 26-27.

(36) PECAUT, Felix: <<La educacion moral y la escuela laica>>, en FERRY, Jules y otros: La escuela laica ..., pp. 41-42.

(37) Cit. en BUISSON, Ferdinand: <<La ensenanza laical>> ..., p. 34.

(38) JAURES, Jean: <<La instruccion moral en la escuela>>, en FERRY, J. y otros: La escuela laica ..., p. 66.

(39) <<Neutralite>>, en BUISSON, Ferdinand: Dictionnaire de Pedagogie et d'Instruction Primaire ..., Iere Partie, tome second, p. 2021). Por eso Ferdinand Buisson senala a los ninos en el prefacio a las lecciones de moral que escribe para ellos que la conciencia es la <<guia infalible>> que cada uno tiene para descubrir el bien y el mal cuya obediencia les pondra en el camino seguro del cumplimento del deber (BUISSON, Ferdinand: Lecons de Morale a l'usage de l'Enseignement Primaire, Deuxieme Edition, Paris, Librairie Hachette, 1926, pp. I-II).

(40) Recogido en COMPAYRE, Gabriel: Curso de Pedagogia teorica y practica, Paris-Mexico, Libreria de la Vda. de Ch. Bouret, 1913, traduccion espanola de la decimotercera edicion por F. Sarmiento, sexta edicion, p. 375.

(41) JAURES, Jean: <<La instruccion moral en la escuela >> ..., p. 68.

(42) Sigo a GAILLARD, Jean-Michel: Jules Ferry ..., pp. 455-467; mayor informacion en DELOYE, Ives: Ecole et Citoyennete. L'individualisme republicain de Jules Ferry a Vichy: controverses, Paris, Presses de la Fondation Nationale des Sciences Politiques, 1994, pp. 199-230.

(43) GAILLARD, Jean-Michel: Jules Ferry ..., p. 466. Los cuatro manuales objeto de la polemica siguieron entre los libros recomendados para el curso siguiente: <<Roma refunfuna, pero no dice nada>> (ibidem, p. 467).

(44) Seguimos la version de la <<Carta a los Maestros>> de Jules Ferry que transcribe Felix PECAUT en 1887 en Deux ministres pedagogues. M. Guizot et M. Ferry, Paris, Publications du Musee pedagogique de l'enseignement primaire, Delagrave-Hachette, pp. 24-32. La <<Carta>> fue luego insertada en el articulo <<Morale>> del Nouveau Dictionnaire de Pedagogie et d'Instruction Primaire, Paris, Hachette, 1911, pp. 1348-1352. Se encuentra reproducida tambien con el titulo <<Carta dirigida a los maestros por el ministro de Instruccion Publica>> en el libro colectivo FERRY, Jules y otros: La escuela laica ..., pp. 7-20, y por la Revista de Pedagogia, 128 (1932), pp. 337-344. (Citaremos las palabras textuales de la <<Carta>> [C] aludiendo a sus parrafos que hemos numerado del i al 27, tal como aparecen en el texto que reproduce Felix Pecaut, alque sigo, y que se reproduce al final de este trabajo). Para la traduccion del texto frances he tenido presente la que aparece en el libro colectivo de FERRY, Jules y otros: La escuela laica ..., pp. 7-20, presumiblemente debida a Maria Luisa Navarro de Luzuriaga. Asi, pues, cuando reproduzcamos palabras, frases o ideas, por ejemplo, del parrafo 10 de la <<Carta a los Maestros>>, citaremos asi: (C, 10).

(45) DELOYE, Ives: Ecole et Citoyennete ..., p. 13.

(46) BUISSON, Ferdinand: La foi laique ..., pp. 41-48. Buisson insistio en el caracter <<nacional>> de la educacion para justificar los grandes pilares de la politica escolar republicana: gratuidad, obligatoriedad y laicismo. Fernando Buisson que entiende por educacion nacional no solo la que se dirige a todos los hombres y que abarca a todo el hombre como hombre entero, sino tambien aquella en la que toda la nacion puede participar, estima oportuna la posicion del legislador haciendo que la educacion primaria sea gratuita, obligatoria y laica, porque 10 que como servicio publico importa a todos ha de ser pagado por todos (gratuita); lo que es un derecho natural ha de ser un deber no menos natural del Estado garantizarlo no dejando a la iniciativa paterna su cumplimiento (obligatoria) --Buisson sostiene, con otros, que el padre no tiene libertad para hacer de su hijo un <<parias>>--, y es laica la ensenanza--<<es decir, independiente de los diferentes cultos>>-- porque es el medio de asegurar que todos reciban los conocimientos que la Convencion llamaba ya como los ,conocimientos necesarios a todo hombre>> sin perturbar la conciencia del nino (BUISSON, Ferdinand: La foi laique ..., pp. 15-20).

(47) BUISSON, Ferdinand: La foi laique ..., pp. 41-48.

(48) PROST, Antoine: Histoire de l'enseignement en France ..., p. 195.

(49) Lo que es habitualmente reconocido (cfr. LEGRAND, Louis: L'Influence du positivisme dans l'oeuvre scolaire de Jules Ferry. Les origins de la laicite, Paris, Marcel Riviere et Cie, 1961, pp. 104-105, y NIQUE, Christian y LELIEVRE, Claude: La Republique n'eduquera plus. La fin du mythe Ferry, Paris, Plon, p. 209).

(50) JAURES, Jean: <<La instruccion moral en la escuelas>>, en FERRY, Jules y otros: La escuela laica ..., P. 77.

(51) REMOND, R.: L'Anticlericalisme en France, Paris, A. Fayard, 1976, citado en GUILHAUME, Philippe: Jules Ferry ..., p. 87.

(52) GAILLARD, Jean-Michel: Un siecle d'ecole republicaine ..., p. 35.

(53) Extractos del <<Discours de Ferry au Congres Pedagogique du 2 avril 1880>>, recogidos en LELIEVRE, Claude: Jules Ferry ..., pp. 85-86; las comillas precedentes en la p. 37.

(54) PECAUT, Felix: <<Introduction>> a Deux Ministres Pedagogues ..., p. 10.

(55) Los editores de la Revista de Pedagogia llaman la atencion de sus lectores <<sobre la extremada delicadeza de estos pasajes que contienen a nuestro juicio el verdadero concepto de la escuela laica>> (FERRY, Jules: <<Carta a los Maestros sobre la escuela laical>>, Revista de Pedagogia, 128 [1932], p. 399, nota I).

(56) WOLF, Mauncio: <<Julio Ferry y la fundacion de la escuela laica en Francia>>, La Escuela Moderna (Revista Pedagogica y Administrativa de Primera Ensenanza), Madrid, 486 (1932), p. 101.

(57) LANSON, G.: <<La neutralidad escolar>>, en FERRY, Jules y otros: La escuela laica ..., p. 101-105.

(58) Citado en FOERSTER, F. W.: Instruccion etica de la juventud ..., p. 169.

(59) Cit. en LEGRAND, Louis: L'Influence du positivisme dans l'oeuvre scolaire de Jules Ferry ..., p. 245.

(60) Cfr. OZOUF, Mona: L'Ecole, l'-Eglise et la Republique ..., p. 74.

(61) PECAUT, Felix: <<Introduction>> a Deux Ministres Pedagogues ..., P. 13.

(62) JAURES, Jean: <<La instruccion moral en la escuela>> ..., p. 61.

(63) LUZURIAGA, Lorenzo: Programas escolares e instrucciones didacticas de Francia e Italia, Madrid, J. Cosano, 1928, p. 41. Tambien en La reforma escolar en Francia. (Los metodos, los programas y el horario), Madrid, Ediciones La Lectura, 1925 (reproducido luego, en 1935, por Espasa-Calpe), p. 30; las mismas palabras estan escritas en la entrada <<Laicite>>, del Diccionario de BUISSON, Ferdinand: Dictionnaire de Pedagogie et d'Instruction Primaire ..., 1887, pp. 1472-1473.

(64) <<Morales>> en BUISSON, Ferdinand: Dictionnaire de Pedagogie et d'Instruction Primaire ..., Iere Partie, tome second, p. 1970.

(65) COMPAYRE, Gabriel: La educacion intelectual y moral, Paris-Mexico, Libreria de la Vda. de Ch. Bouret, 1908, p. 439.

(66) LUZURIAGA, Lorenzo: Programas escolares ..., pp. 42-43 y La reforma escolar en Francia ..., p. 31.

(67) PECAUT, Felix: <<Note en reponse a cette question: Comment enseigneriez-vous la morale a I'Ecole primaire?>>, en Pages choisies et fragments inedits de Felix Pecaut, Publies par le Dr. Elie Pecaut, avec une lettre-preface de Ferdinand Buisson, Paris, Librairie Fischbacher, 1906, pp. 181 y 184.

(68) Cit. en ALCANTARA GARCIA [Y NAVARRO], Pedro de: Teoria y practica de la educacion y la ensenanza, Curso completo y enciclopedico de Pedagogia expuesto conforme a un metodo rigurosamente didactico, Madrid, Gras y Compania, Editores, 1881, tomo VI, pp. 406-407.

(69) Hemos de recordar que Ferry escribe esta <<Carta>> sobre todo presionado por la polemica de los manuales escolares de Instruccion moral y civica que ya hemos referido. Restarle importancia al manual y concedersela maxima al maestro, era una manera de suavizar los tonos de la guerra de los manuales y de tranquilizar los animos. En otro lugar de su <<Carta>> Ferry hace una alusion a las poblaciones donde esa querella fue mas agria: <<Las mismas poblaciones cuya inquietud se ha tratado de excitar, no resistiran mucho tiempo la experiencia que se hara ante sus ojos. Cuando os hayan visto en la obra, cuando reconozcan que no teneis otro prejuicio que hacer a sus hijos mas instruidos y mejores (...) entonces la causa de la escuela laica se habra ganado (...)>> (C, 25).

(70) En el primer grado se recomienda las conversaciones familiares, muy sencillas en la forma utilizando fabulas, leyendas o ejemplos historicos, aunque sustanciales en el fondo; en el curso medio el libro es un auxiliar que provee al profesor de ejemplos morales y maximas que debe utilizar el maestro para poner la moral en accion; en el grado superior el libro es ya un medio para fijar, revisar y coordinar metodicamente las principales ideas morales que se deben grabar en el espiritu del muchacho; en el ultimo grado tiene lugar la union estrecha de la educacion moral y la instruccion civica, donde a la moral individual y social (educacion de si mismos, justicia y solidaridad) sigue la moral civica (nociones sobre la organizacion politica, administrativa y judicial de Francia, los derechos y deberes del ciudadano, etc.). (Vease FERRY, Jules: <<Carta a los maestros>> [C, 20-22], en CHARRIER, Ch.: Pedagogia vivida, Curso completo y practico por -- Prologo de M. Ferdinand Buisson, traduccion castellana de la decima edicion francesa por Antonio Ballesteros Usano, Madrid, Editorial Estudio de Juan Ortiz, 1933, pp. 215-217). George Edmund Myers, en un trabajo aparecido en el BILE--MYERS, G. E.: <<La educacion moral en la escuela. Estudio comparativos>>, BILE, 578 (1908), pp. 129-137; 579, pp. 162-170; 581, pp. 231-239; 582, pp. 2-57-262 y 583, pp- 297-303-- previamente extractado por Francisco Giner de los Rios en el n.o 576 del BILE --vease GINER DE LOS RIOS, Francisco: <<La educacion moral en la escuela, segun Mr. G. G. Myers>>, BILE, 576 (1908), pp. 69-73 y recogido tambien en GINER DE LOS RIOS, Francisco: <<La educacion moral en la escuela, segun Mr. G. G. Myers>>, en Obras Completas. XVI. Ensayos menores sobre educacion y ensenanza, Madrid, Espasa-Calpe, 1927, tomo I, pp. 237-249-- nos proporciona esta noticia de los programas franceses de ensenanza moral: El programa elemental (7-9 anos) es el mas sugestivo: mediante conversaciones familiares, el maestro lee a los alumnos ejemplos morales, preceptos, parabolas, fabulas y hace ejercicios practicos tendiendo a poner en accion la moral en el aula a traves de observaciones directas e individuales sobre el caracter de los alumnos, aplicando adecuadamente la disciplina escolar, apelando constantemente a los sentimientos y al juicio moral del nino, corrigiendo los prejuicios y supersticiones, recabando el parecer de los ninos sobre vicios como la pereza, la crueldad o la embriaguez, haciendoles contemplar la naturaleza <<para despertarles el sentimiento religioso y el sentimiento de admiracion al orden universal>>. El programa para el grado intermedio (9-11 anos) es mas definido: el nino en la familia, sus deberes para con los padres, hermanos, abuelos, criados; el nino en la escuela: docilidad, asiduidad, trabajo, deberes para con el maestro y condiscipulos; el nino y la Patria: deberes con la Patria y la sociedad; deberes del nino para consigo mismo: deberes con el cuerpo (limpieza, sobriedad, templanza); deberes respecto a la propiedad: economia, trabajo, evitar deudas; deberes para con el alma: sinceridad, veracidad, dignidad personal, respeto de si mismo, modestia, deberes para con los demas hombres: justicia, caridad, fraternidad, benevolencia; deberes para con Dios: reverencia, obediencia a las leyes divinas <<como reveladas en la conciencia y en la razon>>. El programa superior (11-13 anos) es aun mas completo y se refiere a los deberes para con la familia, la Patria y la sociedad (MYERS, G. E.:<<La educacion moral en la escuela. Estudio comparativos>>, BILE, 579 [1908], pp. 164-165).

(71) PECAUT, Felix: Deux Ministres Pedagogues ..., p. 9.

(72) Para lo que sigue vease COMPAYRE, Gabriel: Curso de moral teorica y practica, traduccion castellana de la undecima edicion hecha por los alumnos del 5 ano de la Escuela Normal Veracruzana bajo la direccion del profesor de la asignatura de Moral Dr. Emilio Fuentes y Betancourt con autorizacion del autor, Paris-Mexico, Libreria de la Vda. de Ch. Bouret, 1912, pp. 13-16.

(73) COMPAYRE, Gabriel: La educacion intelectual y moral ..., pp. 273-274.

(74) FERRY, Jules: Discurso pronunciado en el Congreso Pedagogico de 1883, cit. en COMPAYRE, Gabriel: Curso de moral teorica y practica ..., p. 17.

(75) VESSIOT, A.: De l'enseignement a l'ecole et dans les classes elementaires des lycees et colleges, Paris, H. Lecene et Oudin, editeur, 1886, p. 216.

(76) COMPAYRE, Gabriel: Curso de moral teorica y practica ..., pp. 18-19.

(77) MARION, Henri: Lecons de Morale, Paris, Lib. Classique Armand Colin et Cie, 1882, p. 403.

(78) Cit. en COMPAYRE, Gabriel: La educacion intelectual y moral ..., p. 279.

(79) BUISSON, Ferdinand: <<L'Unite profonde de la Morale religieuse et de la Moral laique>>, en TEISSONNIERE, P.: Quel est le sens de la vie?, Bruxelles, Maurice Lamertin, 1923, pp. 276-282; el entrecomiliado en la p. 279. No hay que olvidar que Buisson fue presidente de la Liga de Derechos del Hombre y del Ciudadano y Premio Nobel de la Paz en 1927.

(80) PECAUT, Felix: <<La educacion moral y la escuela laica >> ..., pp. 42-51.

(81) JAURES, Jean: <<La instruccion moral en la escuela>> ..., p. 60.

(82) LAVISSE, Ernesto: <<Discursos a los ninos: La escuela laica>> (1907), en FERRY, Jules y otros: La escuela laica ..., p. 120.

(83) Estos dos factores fomentadores del patriotismo sirven a Ch. Nique y C. Lelievre para argumentar el caracter de pieza maestra que adquiere en el pensamiento educativo de Ferry la instruccion civica: <<La escuela debe jugar un papel mas importante haciendo amar a Francia y a sus instituciones a traves de la historia y la geografia nacionales, las lecturas edificantes (como el famoso Tour de la France par deux enfants), los batallones escolares, e incluso la participacion de los alumnos en las fiestas nacionales>> (NIQUE, Christian y LELIEVRE, Claude: La Republique n'eduquera plus ..., p. 209).

(84) Pues su libro La educacion intelectual y moral ..., esta concebido por su autor como un tratado escolar para los maestros de primera ensenanza, cuya utilidad extiende Compayre tambien para los docentes de secundaria y para los padres (p. VII).

(85) COMPAYRE, Gabriel: La educacion intelectual y moral ..., p. 446.

(86) COMPAYRE, Gabriel: La educacion intelectual y moral ..., p. 445.

(87) FERRY, Jules: <<Carta a los maestros ...>>, Revista de Pedagogia, 128 (1932), p. 344 (nota del Editor).

(88) PECAUT, Felix: <<Introduction>> a Deux Ministres Pedagogues ..., p. 14.

(89) PECAUT, Felix: <<Introduction>> a Deux Ministres Pedagogues ..., p. 9.

(90) En FERRY, Jules: La escuela laica ..., p. 6.

(91) GUILHAUME, Philippe: Jules Ferry ..., pp. 92-93.

(92) OZOUF, Mona: L'Ecole, l'Eglise et la Republique ..., p. 108.

(93) ELIARD, Michel: El fin de la escuela, Madrid, Edita Grupo Unison Producciones, 2002, pp. 58-59.
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Title Annotation:I. DOCUMENTACION
Author:Fernandez Soria, Juan Manuel
Publication:Historia de la Educacion
Date:Jan 1, 2005
Words:25842
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