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La "izquierda politica" en America Latina: el "Lulismo" en Brasil y la "Izquierda" en el Uruguay.

Resumen

El presente trabajo analiza la experiencia de gobierno en Brasil del Partido de los Trabajadores (PT), bajo el liderazgo de "Lula" da Silva, y la experiencia del frente Amplio en el Uruguay, ambas signadas por su encuadramiento en una historica cultura politica particular. El accionar politico de la izquierda en Brasil bajo lo que se conoce como "lulismo", y aquel protagonizado por la izquierda politica en Uruguay, son objeto de reflexion en el presente articulo, procurando revelar como se han sustentado en practicas politicas tradicionales y con escasa transformacion sociopolitica en ambos paises. El caso de Uruguay es mas sintomatico, aun, de esta constatacion. Palabras clave: Izquierda politica, Brasil, Uruguay, cultura politica, lulismo, Frente Amplio.

Abstract

This study analyzes the government experience in Brazil of the Partido dos Trabalhadores (PT) (Workers' Party), under the leadership of "Lula" da Silva, and the experience of the Frente Amplia in Uruguay, both framed in a particular historic political culture. The political actions of the left in Brazil under what is known as "Lulism" and those protagonized by the political left in Uruguay are the main subjects for reflection in this article, which seeks to reveal how they have been supported by traditional political practices with little socio-political transformation in both countries. The case of Uruguay is the most symptomatic in this comparison. Key words: Political left, Brazil, Uruguay, political culture, Lulism, Frente Amplio.

The "Political Left" in Latin America: "Lulism" in Brazil and the "Left" in Uruguay

Introduccion

Es necesario observar las caracteristicas historicas y las practicas concretas de la actuacion politica de un pais para poder comprender el sentido y significado de lo que se puede definir como "izquierda politica". Existe un "repertorio cultural" que denota comportamientos, posicionamientos y practicas particulares que parecen definir las caracteristicas de la cultura politica de un pais. Por ejemplo, quien se proponga analizar las caracteristicas actuales del proceder politico, del discurso y de su concepcion sobre el Estado en el Uruguay por parte de la denominada "izquierda politica" (se sobreentiende que se trata del Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoria) no puede dejar a un lado lo que ha significado la matriz politica "batllista". Puede anticiparse, de esta manera, que por momentos esta "izquierda politica" no hace mas que "resemantizar" la agenda politica e institucional del batllismo historico. Tal vez para la sorpresa de muchos, y en las condiciones historicas actuales, es posible suponer que esta izquierda encarna y da continuidad a la matriz politico-institucional de una forma de proceder y de definir las tareas del Estado y a la propia sociedad materializada por el Partido Colorado en su momento de mayor influencia en el pais (1905-1929) (1). El Partido Colorado, bajo las presidencias de Jose Batlle y Ordonez, a comienzos del siglo XX, fue portador de una actuacion politica que no simplemente amplio derechos sociales y civiles, sino que dio cuerpo y contenido a una estructura estatal que podria ser considerada de vanguardia en la epoca, iniciando politicas de fuerte caracter socialdemocrata (2). Con esto, una sociedad politica antecedio, y hasta parece haber anulado, la configuracion de una amplia y heterogenea sociedad civil, sociedad politica a la que, inclusive, la izquierda actual parece aferrarse al definir y comprender el sentido de la participacion politica y la propia ciudadania.

Mientras tanto, en Brasil asistimos al fenomeno del "lulismo" (3). Este ha sido motivo de analisis por parte de muchos investigadores, en la medida que parece "aproximarse" a la matriz "populista" originada bajo las presidencias de Getulio Vargas (4), o "desvincularse" debido a una gestion politica definida como novedosa y particular. De hecho, la pregunta que muchos se han planteado es si los mandatos del presidente Lula (Luiz Inacio da Silva) se pueden entender como propios de un "neo-populismo" con ciertas facetas de "desarrollismo social" o, por el contrario, como una practica politica que ha innovado en el campo politico tradicional. Creemos que las dos interpretaciones tienen validez empirica y que el "lulismo", en todo caso, no podria haber emergido ni legitimarse entre la poblacion si no hubiese existido una cultura politica en el pais que permitiese cierto "culto" a lo que significa un conductor carismatico y un lider de masas.

Estas miradas, sin duda, se corresponden con una perspectiva epistemologica acerca del proceder politico en la region que descansa en la nocion de "larga duracion" sobre los procesos historicos (Braudel, 1978). Mas alla de anticipar ciertas "novedades" en la practica de una determinada forma de ejercer el poder desde la "izquierda", lo que se perciben son mucho mas "continuidades", la "recuperacion" de matrices fundacionales relacionadas a la cultura politica de cada region o pais. De hecho, los casos de Uruguay y Brasil resultan sintomaticos de esto: la izquierda en Uruguay parece dar continuidad al otrora Partido Colorado (gran actor en la formacion institucional del pais), y el "Mismo" en Brasil una "vuelta de tuerca" a un modelo politico precedente y originado en el populismo caracterizado por el gobierno de Getulio Vargas. A continuacion se plantean algunas interrogantes y respuestas acerca de estos procesos politicos, caracterizados por transformaciones politicas que no derivaron en considerables transformaciones de su "matriz" sociopolitica fundacional.

El "lulismo" y la "dualidad politica"

?Que es el "lulismo"? En lineas generales, se trata de una practica de gestion del Estado y de gobernabilidad politica que sobrepasa el accionar y la participacion politica del Partido de los Trabajadores (PT); estructura institucional que asumio como lider historico indiscutible a un exmetalurgico nacido en el nordeste del Brasil, Luiz Inacio "Lula" da Silva. Sobrepasa al PT porque no ha sido totalmente esa estructura partidaria la que, aisladamente, ha construido el fenomeno del "lulismo". El "lulismo", como proceso politico e historico, es el producto de una "coalicion politica" sin precedentes en la historia del pais, en la medida que incorporo, de diversas maneras, a una amplia gama de lideres locales menores, a politicos reconocidos de otras estructuras partidarias, lideres de organizaciones y de movimientos sociales activos y a diversos partidos politicos ya actuantes. La viabilidad de su accionar no se hubiese aceitado sin esta "politica de los acuerdos" y el establecimiento de un "frente parlamentario" lo suficientemente fiel a las acciones del Poder Ejecutivo. Asi, en el nordeste del pais, en el estado de Bahia, por ejemplo, "Lula" se fotografio en calido abrazo con el historico caudillo de esa region, el octogenario Antonio Carlos Magalhaes (conocido como ACM), lider del Partido Frente Liberal (PFL), asumido colaborador del regimen dictatorial en los anos 70. Asimismo, el Partido Movimiento Democratico Brasileno (PMDB), ha sido un enorme aliado al presidente "Lula", tanto que su apoyo cuantitativo en las urnas ha sido de gran importancia para el triunfo electoral. Hoy, su lider, Michel Temer, ocupa la vicepresidencia de la Republica, en tiempos de la presidencia de la primera mujer electa en Brasil: Dilma Rousseff. No menor ha representado la alianza electoral del PT con el Partido Liberal (PL), aportando la candidatura a la vicepresidencia de la Republica en la figura de Jose Alencar, notorio lider de las camaras empresariales de industrias del pais, y que acompano la formula presidencial en las dos oportunidades que "Lula" goberno.

Por otro lado, el "lulismo" no puede comprenderse sin considerar la importancia del gesto politico representado por la aglutinacion de poderes en una figura politica y social carismatica, que reune y mezcla de manera aleatoria aquellas tipologias historicas de liderazgos politicos (el caudillo, el lider sindical, el "coronelismo") con estereotipos individuales y sociales existentes en el imaginario de la heterogenea cultura nacional (el trabajador urbano, el esforzado migrante que llega a San Pablo, el que "habla como el hombre comun", el "simpatizante de un club de futbol"). Aqui radica gran parte de su exito politico y de su popularidad, mucho mas innegable entre las camadas sociales menos favorecidas. Quizas, por estas razones, una suerte de "hibridismo politico" se materializa con este proceso tan particular: el "lulismo" parece estar a medio camino entre los populismos clasicos y las socialdemocracias con rostro pragmatico. Sobre esta "dualidad" identitaria se nutre y define el fenomeno del "lulismo".

Si ahondamos en el, algunas particularidades se pueden entrever. Primeramente, que se trata de un fenomeno urbano e industrial, ya que ha sido perceptible que todas sus politicas economicas y sobre desarrollo han dado la espalda al mundo rural. No se realizaron movimientos de ningun tipo para implementar la tan anhelada "reforma agraria" para muchos "sin tierra", asi como una multiplicidad de conflictos ambientales no dejaron de aparecer, fruto, sin duda, de la carencia de una clara politica ambiental para el pais (5). Como alternativa al campo, el "lulismo" dio claro apoyo a los denominados "agro-negocios", en los que la organizacion industrial y el negocio agroalimentario condicionaron la estructura de la propiedad de la tierra y una dinamica novedosa de comercializacion de productos oriundos del medio rural. Asimismo, el "lulismo" se manifiesta (y como un elemento mas que lo torna definido a partir de una "dualidad politica"), oscilando entre un aparente "rescate" de lo social y del Estado y los intereses del mercado economico, fortaleciendo el capital privado. A proposito de esto, el ingreso de capital externo de caracter especulativo ha sido de enorme peso, e inclusive el llamado "Programa de Aceleracion del Crecimiento" (PAC) parece dar respuesta, tambien, a demandas de infraestructura y logistica en pro de mayores inversiones privadas en areas centrales para el desarrollo economico. Sin desconocer los aspectos sociales favorables al ingreso al mercado de trabajo de muchos habitantes, no se debe olvidar esta variable nada despreciable.

Pero el "lulismo" ha desarrollado un profundo cambio social y cultural en el pais: genero y es alimentado (al mismo tiempo) por la emergencia de una "nueva clase media", denominada "Clase C". Esta "nueva clase" la integran, segun la Fundacion Qetulio Vargas (FQV) de Brasil, aproximadamente el 50% (90 millones) de la poblacion total del pais, cuya renta mensual familiar percibida se encuentra entre R$ 1.064 y R$ 4.5916 (Ricci, 2010). Este crecimiento cuantitativo de la renta familiar y el ascenso social de una significativa parte de la poblacion tiene sus causas, fundamentalmente, en dos factores politicos y economicos claves: el aumento creciente durante los 8 anos de gobierno de "Lula" del salario minimo y la implementacion de un abanico de programas de transferencia de renta, como los conocidos "Bolsa Familia", Pro-Uni, Programa "Primer Empleo", asi como una ampliacion del credito y politicas de "accion afirmativa" (traducidas en "cuotas" para afrodescendientes para el ingreso a la ensenanza universitaria).

Esta "nueva clase media" la integran, preferentemente, muchos jovenes menores de 35 anos, que han podido realizar una ruptura con historias familiares de exclusion del llamado consumo de masas. Se trata de una ruptura con una generacion de familias pobres, que han sido objeto de multiples dificultades para el acceso al consumo de bienes materiales y, fundamentalmente, simbolicos. Concomitante a esto, esta "nueva clase" no se presenta "politizada" o afecta a ideologias politicas concretas, producto, inclusive, de que sus mayores vinculos sociales inmediatos son comunitarios y familiares, con una inexistente presencia en organizaciones politicas y sociales de diferente tipo. Muy por el contrario, el ambito familiar y los lazos solidos de las "comunidades de pertenencia" (sus circulos de sociabilidad inmediatos) se constituyen en fuente unica de proyeccion individual y elaboracion de valores culturales y politicos, algo que tambien puede explicar cierto "conservadurismo popular" tipico del sub-proletariado y del trabajo "informal" muy expandido entre un contingente muy expresivo de la poblacion del pais. Lo importante es que muchos ya han ingresado al mercado "formal" de trabajo, llevando consigo aquellos valores previamente consolidados propios de la inseguridad y la inestabilidad del mercado "informal". Se trata de individuos competitivos en ese ambito, que han podido ingresar, crecientemente, al mercado simbolico del consumo personalizado muy fiel al marketing de masas y que, curiosamente, y como manera (tal vez) de poder fundamentar una necesaria solidez existencial e intersubjetiva en su cotidianeidad, se presentan como "activos religiosos" (en su mayoria de las ya clasicas iglesias evangelicas y pentecostales). Los valores emanados de esas practicas cotidianas con una fuerte religiosidad parecen sumarse, paradojicamente, al avido ingreso al consumo de masas como logica macro-integradora inherente a politicas sociales propias del "lulismo". En este sentido, el "lulismo" nutre y se alimenta de una etica algo paradojica de, por un lado, el trabajo, y por el otro, el consumo material y simbolico; es decir, de un cierto ascetismo y cultura del esfuerzo individual, en un sentido, y una estetica del consumo como "camino a la felicidad", en el otro.

Consecuentemente, el "lulismo" ha incorporado a grandes masas de excluidos al consumo a traves de medidas politicas concretas que han permitido la compra a credito (por ejemplo, automoviles y motos, en este ultimo caso, inclusive, como herramienta de trabajo), el acceso a ciertos niveles de confort propiciados por la adquisicion de electrodomesticos y un claro avance en mejores niveles en la alimentacion y el vestuario. A esto, y de mayor importancia inclusive, se debe sumar una significativa proliferacion del consumo de bienes simbolicos: una nueva cultura sobre el ocio (ir al cine, viajar, "salir a comer", frecuentar espacios publicos) y una nueva cultura sobre una alianza entre la educacion y la formacion profesional. Una pleyade de nuevos cursos "profesionalizantes" se dio cita en espacios antes inexistentes, en "favelas" y barrios carentes, posibilitando el consumo de bienes culturales y educativos con mayor facilidad. Con esto, una mano de obra mas calificada ingresa al mercado de trabajo, generando, asi, el esperado aumento de la renta familiar, formula que el "lulismo" asumio como propio de un manual de "buena politica". La "auto-estima" y el reconocimiento intersubjetivo consecuentes son ejemplos de una politica economica que incidio en una aparente nueva "politica de vida". El afianzamiento de los lazos inmediatos de convivencia y la posibilidad de cada individuo de poder incorporarse a nuevos "circulos sociales" son tambien consecuencias interesantes de considerar a la hora de analizar el impacto de esta logica politica gubernamental.

No obstante este proceso "macro-integrador", la incorporacion de heterogeneas demandas de la ciudadania a la agenda politica del "lulismo" se presento de manera ambigua. Si nos preguntamos, por ejemplo, como ha sido su relacion con los movimientos sociales, la respuesta no es del todo sencilla. Por un lado, se desarrollaron muchos convenios entre algunos movimientos sociales con el Estado, siendo el Movimiento de los Sin Tierra (MST) tal vez un claro ejemplo de ello. En forma de partidas presupuestales, aportadas desde diferentes organismos del aparato estatal, estos convenios representaron la incorporacion, no del todo transparente, a la maquinaria institucional de muchas de las demandas originadas en los movimientos sociales. La creacion de secretarias de gobierno y la presencia de antiguos lideres en espacios politicos estrategicos fue sintomatico de este proceso. Sin embargo, muchas de las llamadas "bases" de los movimientos se fueron vaciando, tanto con relacion a la militancia, como a las pautas tematicas para ser discutidas por los movimientos sociales. Poco a poco, la agenda politica de estos fue perdiendo en intensidad y autonomia, generando un claro desencanto, abandono y frustracion en aquellos que habian depositado cierto optimismo politico con la llegada de la izquierda al gobierno federal. Muchos de los lideres de movimientos pasaron a convertirse en "intermediarios" entre estos y el Estado, asumiendo, en muchas ocasiones, tareas de gestion considerables en el gobierno. Esta "absorcion" politica terminaria ocasionando algo por demas importante: el divorcio paulatino de estos antiguos lideres con sus bases de apoyo de las organizaciones sociales. Aproximandose a la pauta programatica y politica del gobierno, y convertidos en funcionarios del Estado, pasaron a desempenar tareas poco visibles, aunque bastante rentables. Mientras tanto, los movimientos sociales, en muchas ocasiones, comenzarian a subordinarse a politicas de tipo compensatorias, recibiendo de instancias estatales considerables partidas presupuestales a cambio de un evidente abandono de su previo anti-institucionalismo.

En conclusion: por mas que se haya producido una estrecha relacion, una clara intimidad con la administracion publica por parte de los movimientos sociales, no se ha percibido ninguna alteracion considerable del "verticalismo" y fragmentacion de la burocracia estatal, asi como, de igual manera, no se ha podido percibir cambios en la propia cultura politica brasilena con relacion a una efectiva participacion y representacion politica y ampliacion de los derechos ciudadanos. Aceitandose el sistema politico, permaneceria inalterable su matriz historica.

Por tal motivo, la integracion social de masas de marginalizados a traves de la ampliacion del consumo y de politicas sociales de Estado no supuso una ampliacion efectiva de la participacion politica en la gestion de las acciones de este por parte de aquellos que habian sido beneficiados. La "dualidad politica" del "lulismo" gana aqui dimensiones precisas: la integracion social y politica supuso, antes que nada, la continuidad de su "matriz" politica, no generando grandes cambios sociopoliticos en el pais. Parece ser que el "lulismo" estaria encarnando un capitulo mas de una dinamica macro-integradora muy semejante a la protagonizada bajo la conocida "modernizacion conservadora" del pais. En definitiva, la incorporacion de grandes masas de la poblacion a bienes materiales de consumo y el acceso a diferentes prebendas emanadas de politicas de Estado no fueron acompanados por cambios sociopoliticos significativos, ni por la alteracion de una cultura politica particular que supusiera el "empoderamiento" politico de actores emergentes en el sistema politico de pais. Esta caracterizacion supone estar enfrentados a una "dualidad politica" constitutiva del "lulismo": incorporacion al consumo, sin una necesaria integracion al juego politico formal de manera autonoma.

"Izquierda" y continuidad politica en el Uruguay

Al observarse el devenir politico y social de un pais como Uruguay, suele comprenderse que su supuestamente eficiente institucionalizacion politica se relaciona con una cultura democratica ampliamente interiorizada. Durante su historia politica se ha difundido este capital cultural y social, atribuyendose esta dinamica a modelos modernizadores y racionalizadores "exitosos". Un Estado que "protege" a sus ciudadanos y una consecuente "sacralizacion de las instituciones" y de los valores sociales que en ellas se sustentan, parece convertirse en los dos rasgos mas sobresalientes de esta cultura presumiblemente moderna. Orgullosos de tal merecedor reconocimiento, los uruguayos tienden a dar solucion a los "desajustes" politicos y culturales coyunturales a partir de la eventual "operacionalidad" de sus instituciones, aportandose, de esta forma, otros rasgos igualmente caracteristicos: un acentuado conservadurismo politico y cultural y un excesivo ideal de seguridad, certidumbre y confianza en las instituciones (Rama, 1987).

En la actualidad, esta dinamica institucional y la confianza que le acompana parecen persistir, aunque con ciertos recelos. La etapa historica y politica iniciada con la llamada "apertura democratica" del ano 1985 puede entenderse como portadora de una serie de senales que suelen cuestionar algunos de los postulados historico-institucionales clasicos; algo que no ha sido nada sencillo, al contrario, bastante traumatico. Una crisis economica inedita (de los anos 2002-2003) y un paulatino y progresivo deterioro de las condiciones de vida material y cultural han llevado a Uruguaya una disyuntiva institucional compleja, que, asimismo, viene acompanada de una inevitable revision de su caprichosa y exagerada auto-estima legitimada en la creencia de ser una sociedad democratica, tolerante ante la diferencia y presumiblemente igualitarista.

Ya con la "apertura democratica" a mediados de los anos 80, la tradicion politica y la estabilidad institucional no pueden ocultar ciertos problemas que, con el transcurrir del tiempo, suelen manifestarse en un estado de animo crecientemente visible. Puede recordarse, por ejemplo, como con los vientos democraticos de aquellos anos (1985-1989), lograron surgir y hacerse visibles una serie de movimientos sociales y culturales (de derechos humanos, juveniles, barriales, comunitarios, ambientalistas, "alternativos") con una cierta autonomia hacia el sistema politico; aunque la falta de imaginacion y una practica politica que solo parece admitirse a traves de los clasicos canales institucionales de expresion, llevaron a su total desaparicion o a una curiosa absorcion por parte de sectores y de partidos politicos de izquierda (Perelli e Rial, 1986). Con esto se pudo visualizar y concretizar uno de los problemas y "desencantos" iniciales con el proceso de democratizacion politica: el que se refiere a la clara incapacidad y los intereses practicos de un sistema politico que no encontro nada mejor que tratar de reacomodar la nueva situacion social surgida del nuevo ambiente cultural y politico de redemocratizacion en la normatividad e institucionalidad politica pre-existente, en lugar de intentar generar una nueva normatividad para la nueva situacion real de poder social (Krischke e Qadea, 2000).

Hagamos memoria; una de las senales mas agudas de esto fue la propia campana de represion policial durante el gobierno del presidente Julio Maria Sanguinetti (1985-1989), que a traves de "razzias", detenciones indiscriminadas y un supuesto discurso de combate al consumo de drogas, consiguio generar en la poblacion joven un fuerte descontento (Bayce, 1989). Si el clima politico era de "apertura", en lo cultural no parecia tan visible, a pesar de una gran "movida juvenil" en torno al rock nacional. Si el movimiento politico era un hecho, este trajo consigo una reconfiguracion que procuro reafirmar las estructuras politicas tradicionales, las estructuras partidarias y alineamientos politicos de la pre-dictadura. Todo aquello que en apariencia transgrediera tal logica era simplemente ignorado o excluido y, en el mejor de los casos, reformulado dentro de una fuerza politica en crecimiento, hasta el momento tambien critica a esta logica politica e institucional: el Frente Amplio, la "izquierda politica". Sustentado en el mito de una historia politica estable, el sistema politico uruguayo parte de un principio de regulacion y orden normativo en el que solo atribuye derechos representativos y de expresion a aquellos representantes elegidos a traves de elecciones politicas nacionales. Asi, todos los intereses sociales surgidos suelen definirse como grupos de presion clientelizables y deslegitimados, a no ser que se sometan a la "mediacion" del partido politico o del Estado.

Puede comprenderse que la denominada "apertura democratica" en Uruguay da sus ultimos pasos en el ano 1989, ano del plebiscito para derogar la "Ley de Caducidad de la pretension punitiva del Estado" (ley que permite amnistiar a militares y policias vinculados con los actos de violacion a los derechos humanos durante el periodo del gobierno civico-militar, 1973-1985). Este acontecimiento sentencio y reafirmo la historica bipolaridad politica del pais. Como ya se sabe, el "voto amarillo" (a favor de la ley) triunfa sobre el "voto verde", y el debate concerniente a las caracteristicas generales de la "re-emergente democracia" llega a su fin. La efervescencia social generada alrededor de la movilizacion en pro del "voto verde" fue paulatinamente dando lugar a una cierta calma con sabor a desencanto. Fuerzas sindicales cansadas y debilitadas, a pesar del crecimiento del nivel de conflictividad social, una "izquierda politica" igualmente anestesiada y muchos jovenes militantes entran en un clima curiosamente proveedor de frustraciones, nuevos deseos personales y la inevitable desercion cultural de los codigos constitutivos de un "ser nacional". Entrados los anos 90, una creciente indiferencia politica y la crisis de la militancia tradicional de izquierda son sintomas claros del nuevo ambiente politico. Un respiro para los desmotivados ex militantes vino con el triunfo electoral en Montevideo del Frente Amplio. Crisis economica, gobiernos debiles e incapaces; asi continuo la historia politica-institucional hasta la actualidad. Es cierto que la "izquierda politica" uruguaya, simbolizada en el Frente Amplio, se ha transformado a fines de los anos 90 en la fuerza politica mayoritaria del pais. Nuevos sectores politicos y sociales fueron sumando sus fuerzas, hasta la conformacion de una eclectica propuesta electoral que en la actualidad se resume en el llamado Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoria. No hace falta reflexionar demasiado para entender que esta es una "izquierda politica" diferente a la que se estaba acostumbrado a observar anos atras, abandonando viejos cliches y comportamientos politicos de confrontacion directa hacia las "agencias del capitalismo mundial", como el FMI y el BID. Mas pragmatica y experiente, plantea politicas de insercion economica del pequeno pais, de la mejor manera posible, en el contexto regional y global actual. Siendo la fuerza politica actualmente mayoritaria, demostrando estar mas madura para enfrentar las situaciones criticas del pais, parece convertirse en la alternativa politica practicamente unica para la mayoria de los uruguayos, bastante angustiados y cansados ante todo lo que este tenido con lo estrictamente politico (7).

Lo que se pretende resaltar es que la propia indiferencia politica y el coadyuvante deseo por reducir la rigidez de la burocracia y enviar senales criticas hacia la institucionalidad politica historicamente consolidada son factores que, entre otros, permiten ese crecimiento rapido de la "izquierda politica" uruguaya, la identificacion de muchas personas por interpretarla como la "alternativa menos mala" (a decir por muchos ciudadanos en las calles) frente a los otros sectores. Nada de "conciencia politica" y militancia en crecimiento, y mucho menos de jovenes "politizados", de jovenes que se movilizan en torno a la agenda politica de la izquierda en esos momentos. Quienes desde la propia izquierda creen en esto, todavia ven con ojos viejos contextos nuevos. Si puede haber una percepcion de la gente hacia el caracter mas legitimo (con relacion a sus propuestas y conducta) de los dirigentes de esta fuerza politica, pero esto no quiere decir que haya sido, exclusivamente, la capacidad de convocatoria politica y social lo que ha determinado el crecimiento potencial del electorado uruguayo de izquierda. La "izquierda politica" llego a convocar y a movilizar mas adeptos en otros contextos historicos, si tenemos en cuenta una simple asociacion con niveles de euforia colectiva y "encantamiento" politico tal cual habia sucedido en algunos pasajes del pasado. Por eso, ella debe, tambien, ser comprendida formando parte de ese clima social de "desencanto", que hoy representa el desafio mas prometedor para la actual logica politica-institucional del pais.

Ante esto, permitase plantear dos factibles consideraciones sobre la "izquierda politica" uruguaya que solo pueden ser confirmadas con el transcurrir del tiempo historico. Primeramente, que la actual "izquierda politica" de Uruguay (cada dia menos homogenea, a pesar de su deseo de unidad) es un claro "espacio de transicion" en el sentido de agendar una cultura politica verdaderamente diferente, en el cual los mecanismos de expresion politica y cultural dejen de ser instrumentados y canalizados desde los aparatos institucionales y las practicas politicas tradicionales. El "nuevo contexto" politico-social encontrara nuevos desafios, siendo el principal la capacidad de poder lidiar con nuevas construcciones discursivas y "mundos de vida", en ocasiones, profundamente autonomos de los designios institucionales y politicos legitimados. Estara por verse en que medida esta "izquierda politica", hoy en el gobierno nacional, y que supo circular por los bordes del sistema politico en los anos 70 y gran parte de los 80, es capaz de sacudirse de la tendencia estructural a ejercer influencia en todas las formas de expresion social y cultural, capaz de simplemente ser un participe mas de una nueva cultura politica menos subordinada a la rigidez de la institucionalidad tradicional e historica del pais.

La segunda consideracion parece situarse a contracorriente de lo que seria supuestamente observable (y deseable) de esta "izquierda politica" (y de la cultura politica en general), al no pretender olvidar un aspecto estructural del proceso politico e historico de este pequeno pais. Por eso se reafirma, siguiendo los aprendizajes de Braudel (1978) acerca de los procesos historicos de "larga duracion", que es posible suponer que esta "izquierda politica" encarna la "continuidad politico-institucional" del Partido Colorado. El Partido Colorado precio encarnar, bajo su segundo "mito fundacional" con el batllismo, los intereses de la amplia ciudadania uruguaya, modelando una estructura social en cuya base se alojaba una amplia clase media de funcionarios, empleados de comercio, obreros de fabricas y profesionales. No obstante, como ya se pudo suponer, esta "aurea social-democrata" no iba a persistir por mucho tiempo. Puede decirse que fue abandonada a su propia suerte en los anos 608, ocupando espacios que oscilaban entre los sindicatos de trabajadores, movimientos politicos de una cuantitativamente timida "izquierda politica" y, de cierta forma, entre algunos movimientos sociales que apelaron a la lucha armada para "tomar el poder" a fines de los 60 y comienzos de los 70.

Es siguiendo este razonamiento que al escucharse desde filas politicas de la actual izquierda que deben tomarse medidas que tiendan a reducir las desigualdades de ingreso salarial, las desigualdades en el acceso a determinados derechos sociales y la necesidad de una amplia reforma del aparato estatal (para hacerlo mas eficiente, sin perder poder de incidencia en los destinos economicos del pais), parece estar asistiendose a un continuum historico-temporal que transfigura al otrora Partido Colorado en el actual Frente Amplio. Obviamente, no son solo discursos o iniciativas politicas concretas lo que permite afirmar que, en cierto sentido, el Frente Amplio es la continuidad del Partido Colorado en situaciones historicas diferentes. Es, tambien, el lugar que ha pasado a asumir en el repertorio politico del pais, tomando como suyo un espacio discursivo (antes ocupado por el tradicional Partido Colorado) que situa a la figura del Estado en el centro de sus inquietudes, intereses y perspectivas de futuro. Es de esta forma como el sistema politico y la institucionalidad del libre juego democratico en el pais consigue retornar a las fuentes que le dieron origen y fundamento: a una estructura politico-partidaria que da seguimiento a "un ser nacional" (9) que no encontro mejor cobijo que en la actual fuerza politica de izquierda, en el eclectico Frente Amplio. La bipolaridad politica continua vigente: desplazado a un tercer lugar en las preferencias del electorado, el Partido Colorado deambula en la busqueda por una nueva identidad, inevitablemente perdida por quienes hoy han sabido captar el capital politico y social historico del pais.

Sin duda, estas percepciones no pretenden agotar la discusion, y mucho menos ignorar las particularidades politicas de la izquierda uruguaya. Han solo se pretende dejar en evidencia que hay elementos constitutivos de un "ser nacional", una matriz politica historica, que la propia izquierda ha tomado para si y canalizado, de esta manera, los deseos dormidos en el imaginario del uruguayo en general. Por eso, se abandona la idea de que con la "izquierda politica" se ha dado inicio a una especie de ruptura politica e institucional en el pais, sino que, muy contrariamente, se ha profundizado su matriz constitutiva, potencializando su conservadurismo politico y cultural, y su excesivo ideal de seguridad, certidumbre y confianza en las instituciones politicas. Para eso fueron necesarios "nuevos mitos", los mitos de una renovacion que permitirian la continuidad.

Fueron el contexto de su formacion (inicios de los anos 70), su quiebra de la bipolaridad politica e historica del pais, su resistencia durante los tiempos de la dictadura civico-militar de los anos 70 y, de enorme significado, su actuacion durante los anos 80 en la denominada "apertura democratica" (con una renovacion de la "cultura de la militancia" en el pais) los factores en los que se asentaron las bases de una "mistica" fundante de una identidad politica y cultural compleja, densa (implica hasta una cotidianeidad particular--la barba, el mate, la "musica popular", etc.) y sumamente auto-confiante. Es quizas por esto que puede comprenderse su actualidad todavia muy aferrada a su "mistica del origen", apelando a cliches discursivos de mas de 30 anos y operacionalizando una memoria colectiva resguardada a cuatro llaves tal cual originada en los anos 80 para asi poder legitimar y explicarse su accionar cuando la propia realidad le "juega una mala pasada". Asi, este "aferrarse" suele convertirse en aquello que no permite la continuidad de su auto-investido "espiritu de vanguardia" en el pais actual, algo que la conduce a una crisis de gran significado.

Reflexiones finales

Realizando un simple analisis historico, puede decirse que esta "izquierda politica" no ha introducido cambios significativos en las culturas politicas de Uruguay y de Brasil. Sus agendas se vieron reducidas en este sentido. En Uruguay, por ejemplo, cerro, celosamente, los canales institucionales de expresion para aquellas "sensibilidades" que, materializadas por la "generacion del desencanto" (jovenes en los anos 90, mas vinculados con la "movida cultural", o auto-exiliados en practicas desde la cultura), podrian haber aportado nuevas inquietudes y una nueva dinamica acorde a nuevas realidades politicas y culturales. Por ejemplo, ha tenido, y tiene, grandes dificultades con una agenda tipica de los denominados nuevos movimientos sociales (con temas como el medio ambiente, el genero, cuestiones culturales, etc.), esgrimiendo posiciona--mientos politicos de poco nivel de informacion sobre sus contenidos y preocupaciones. De hecho, tiene alergia en hablar de cambios culturales o de cambios de valores, inevitablemente obvios en tiempos de globalizacion de la cultura y contactos de todo tipo en la contemporaneidad.

Tampoco lidia adecuadamente con las organizaciones sociales solidamente constituidas y que vienen actuando en diferentes ambitos de la cultura del pais: las considera "interesadas" y, por que no, hasta contrarias a la cultura politica que esta izquierda encarna. Infelizmente, esto genera una perdida de mucha informacion acerca de la experiencia del contacto con grupos vulnerables y pasibles de politicas sociales por parte de algunos gestores politicos. Al mismo tiempo, tiene dificultades en lidiar con el creciente problema de la violencia urbana y su relacion con el "mundo juvenil", presos de diagnosticos demasiado estructurales acerca de los conflictos y problemas generados por la desigualdad economica y social. La presencia policial en "barrios problematicos" y la represion al crimen, entendidos como propios de una poblacion que carece de valores si encontrados en la supuesta etica de la militancia de izquierda (el esfuerzo personal y el trabajo, el respeto por lo colectivo en desmedro de la individualidad, los codigos de la civilidad arraigados en la "cultura amortiguadora" del pais--que tiene pavor a que le pateen el "termo y el mate"), son ejemplos de ello. Pero tambien la consideracion de que la participacion politica y social solo sea practicamente posible y legitima desde iniciativas e instancias politicas institucionalizadas, y preferentemente desde el propio Estado, se transforman en problemas de enorme significado. Esa percepcion "vertica--lista", por mas que se quiera encubrir con discursos que llaman a la participacion y el debate, posee un potencial desagregador y fragmentador de consecuencias peligrosas. En definitiva, esta "izquierda politica", tanto en Brasil como en Uruguay, con sus practicas, parece haber "colonizado" el espacio de la izquierda. Se au--to-atribuye ser el espacio politico de "vanguardia" y que, consiguientemente, en su interior se encuentran las claves para emprender las soluciones concretas a los problemas del pais. Desde su celosamente cuidada cultura politica, no parece admitir que la "izquierda" es un "referente vacio", es un espacio politico en movimiento, y que su plausible institucionalizacion no hace mas que acelerar un proceso de declive y crisis. La "izquierda politica" del pais se habia sustentado en una sensibilidad que asumio la diversidad, la pluralidad y el debate de ideas y posiciones como algo inherente a los cambios necesarios en la cultura politica nacional.

Tal vez esto, todavia, muchos creen que se siga materializando en la actualidad. Sin embargo, la participacion politica, el debate de ideas y los diferentes "mundos de la vida" no pueden, ni deberian, subordinarse a una cultura politica previamente institucionalizada y que sugiere que existen "moldes" a los cuales no se los puede transgredir. Por eso, cuanto mas se crean mecanismos institucionalizados de participacion, con reglas intrinsecas a su funcionamiento, mas la ciudadania le da sus espaldas. La "izquierda" deberia comprender que la denominada "crisis de la militancia" actual no es una crisis de participacion. Es una crisis de su "cultura de la militancia". No se conoce en la historia del pais tanta "pertenencia" a grupos sociales y culturales, de voluntariado y de diferentes tipos de "ayuda", como en la actualidad. Siendo la "izquierda" un "referente vacio", resta para muchos "descolonizar" su espacio.

Referencias bibliograficas

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(1) Ver Qadea (2008) para una ampliacion sobre esta posicion.

(2) Gestion financiera (creacion de bancos), industrial (creacion de empresas de energia electrica y telefonos en 1912) y comercial del Estado se constituyo en un elemento definitivo de la relacion entre la sociedad y el Estado a comienzos del siglo XX. En el aspecto social, la "ley del divorcio" es del ano 1913, la de "ocho horas" de trabajo del ano 1915 y la que otorga el derecho al sufragio femenino es del ano 1932. Este perfil politico-ideologico fue conocido historicamente como "batllismo".

(3) Analizado en su relacion con los movimientos sociales, ver entrevista en Revista Instituto Humanitas Unisinos, IHU, intitulada "Os movimentos sociais e o lulismo" (Qadea, 2010).

(4) Goberno en dos periodos, de 1930 hasta 1945, y de 1951 hasta 1954.

(5) En este sentido, sufre una fractura politica importante en el ano 2008 con la renuncia de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva.

(6) La "Clase A" y "Clase B" (elite economica) tiene renta superior mensual familiar a R$ 4.591, mientras la "Clase D" gana entre R$ 768 y R$ 1.064. La "Clase E" (pobres) reune familias con rendimientos por bajo de los R$ 768 (Ricci, 2010: 75).

(7) Una de las tantas reflexiones recientes al respecto afirma: "(...) que el gobierno del FA -Frente Amplio- perdio el apoyo de los votantes de centro que en 2004 votaron al FA, por hartazgo y desencanto con los partidos tradicionales" (De Riz, 2008).

(8) El otro momento historico que se recuerda haber encarnado esa aventura politica fue durante el llamado "neobatllismo", bajo la influencia politica de Luis Batlle Berres (sobrino de Jose Batlle y Ordonez) entre los anos 1947-1958.

(9) Caracterizado por una alianza entre Estado y sociedad, con una sociedad politica que se ha desarrollado a expensas de la consolidacion de una sociedad civil activa y pujante.

Recibido: 28-06-2012/Aceptado: 15-02-2013

Carlos Qadea, Universidade do Vale do Rio dos Sinos (Unisinos) Sao Leopoldo, Brasil. E-mail: cgadea@unisinos.br
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Author:Gadea, Carlos
Publication:Espacio Abierto: Cuaderno Venezolano de Sociologia
Article Type:Ensayo
Date:Jul 1, 2013
Words:7284
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