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LOS PROCESOS DE MOSCU: MENTIRA Y PROPAGANDA. EL CASO TROTSKY DESDE LA PERSPECTIVA DE LA COMISION DEWEY.

THE MOSCOW TRIALS: LIE AND PROPAGANDA. THE TROTSKY CASE FROM THE PERSPECTIVE OF THE DEWEY COMMISSION

Hay fronteras claramente establecidas entre la devocion por la justicia y la adhesion a una faccion, entre el juego limpio y el amor por la oscuridad, que es algo efectivamente reaccionario, no importa la bandera que enarbole. Actuamos en nombre de la justicia y de la verdad como los fines en que buscamos soporte. Tenemos confianza en que ellas llegaran. Como dijo Zola en el caso Dreyfus, "la verdad esta en marcha y ya nada la detendra".

John Dewey, 9 de mayo de 1937 (1)

Aunque habia sido critico del programa politico de la Union Sovietica bajo el dominio de Stalin, nunca sospeche que el regimen sovietico estuviese dispuesto a violar todas esas normas fundamentales de decencia a partir de las cuales se ha conformado la textura de la vida civilizada. Los procesos de Moscu me ensenaron que cualquier concepcion del socialismo que rechace la centralidad de los valores morales resulta siendo solamente un disfraz ideologico para el totalitarismo.

Sidney Hook, "Recuerdos de los procesos de Moscu"

En el presente escrito, que se ofrece como una contribucion a investigaciones mas amplias (2), me propongo presentar un caso--el de la persecucion de la dictadura estalinista contra el dirigente sovietico Leon Trotsky--en que el poder de un Estado constituido y poderoso--nada menos que uno de los mayores aparatos politicos, militares y de propaganda de que tengamos noticia: la burocracia de la epoca sovietica--hace de la mentira, tanto judicial como mediatica, la estrategia por excelencia para eliminar a sus contradictores politicos.

En el ano 2017 se cumplieron cien anos de la Revolucion Bolchevique y ochenta de un acontecimiento que, aunque parezca menor, resulta de una inmensa relevancia para todos los que estamos convencidos de que el establecimiento de la verdad historica es una condicion indispensable para la construccion de una paz duradera: el examen que hizo la subcomision presidida por el filosofo norteamericano John Dewey, en Coyoacan, Ciudad de Mexico, de las acusaciones elevadas en los procesos de Moscu (Moscow Trials) por el regimen de Stalin en contra de Leon Trotsky -a quien muchos consideraban el sucesor natural de Lenin, no solo por su reconocida capacidad intelectual, sino por el rol que habia cumplido en el naciente Estado sovietico y, especialmente, por su papel como Comandante del Ejercito Rojo durante la guerra civil que siguio a la revolucion-.

Como lo sugirio en su momento Karl Kraus (1990, pp. 17-22), la inmoralidad que provoca escandalo publico, lejos de provenir de la vida privada de los individuos, tiene su origen en el tratamiento judicial y en la exposicion mediatica de los asuntos personales y las diferencias ideologicas. La mentira fabricada contra Trotsky por parte del regimen estalinista tuvo esta doble dimension: por una parte, la del montaje judicial que, a traves de confesiones forzadas, condujo a la condena y aniquilacion de los principales protagonistas de la revolucion bolchevique ; por otra, la de la propaganda mediatica que, apoyada en la naciente industria de Hollywood, creo versiones de los hechos favorables al regimen politico de turno. Los dos aspectos del asunto hicieron parte de una misma estrategia de ocultacion y falseamiento, estrategia que logro hacer pasar una mentira tanto mas exagerada como una verdad tanto mas creible. Hoy en dia, en efecto, parece inverosimil que Trotsky, uno de los lideres por excelencia de la Revolucion Bolchevique, pereciera bajo la sospecha de haberse aliado con el nazismo aleman para restablecer el capitalismo en la Union Sovietica.

El poder estatal tomo en este caso su forma mas sombria: la de una lucha ideologica en el interior del Partido marcada por alianzas, traiciones y componendas y--peor aun--la del montaje de un aparato judicial basado en la delacion, la incriminacion mutua, las confesiones forzadas y los procedimientos extrajudiciales propios de un Estado totalitario. La democracia, mientras tanto, brillaba por su ausencia, pues todo ocurria en los albores de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Alemania de Hitler, la Italia de Mussolini y la Union Sovietica de Stalin ya se habian consolidado como importantes poderes economicos, politicos y militares. Los demas Estados europeos, por su parte, se cuidaban al maximo de intervenciones o pronunciamientos politicos que los pudieran envolver en los peligrosos juegos de poder que mas tarde probarian su capacidad destructiva. Los gestos democraticos llegaron, sin embargo, del otro lado del Atlantico: del Estado mexicano y unos pocos intelectuales de ese pais y de los comites de defensa organizados por ciudadanos independientes en los Estados Unidos.

Antes de entrar al relato detallado de esta historia, tal vez sea necesario explicar la importancia actual de un asunto tan lejano en el tiempo y el espacio, que ocurrio en la Union Sovietica hace mas de ochenta anos, del que fueron protagonistas uno de los lideres de la Revolucion de Octubre y el filosofo y educador mas representativo del liberalismo norteamericano, separados por miles de kilometros, en orillas opuestas del oceano. Debo advertir, sin embargo, que no podre abordar algunos de los aspectos mas complejos de este acontecimiento, no solo por el poco espacio del que dispongo, sino porque este escrito tiene un caracter basicamente descriptivo. Tampoco entrare en las consideraciones filosoficas que podrian surgir de este asunto; y ello no solo porque implicarian otro tipo de escrito, que seguramente elaborare en un momento mas avanzado de mi investigacion, sino porque los acontecimientos mismos que rodearon los juicios a Trotsky (tanto los que se hicieron sin su presencia en Moscu como las audiencias que presidio Dewey en Ciudad de Mexico) no son suficientemente conocidos entre el publico filosofico del mundo de habla hispana y muchas veces han sido ocultados de forma deliberada, o al menos falseados, para responder a oscuros intereses politicos.

1. ?Por que Trotsky y Dewey, ochenta anos despues?

?POR QUE ELEGIR EL CASO TROTSKY? Se trata, sin duda, de un caso paradigmatico, no solo como un ejemplo relevante de fabricacion de la verdad desde las altas esferas del poder politico, sino como una tragedia politica, una historia emblematica de como un Estado poderoso puede ensanarse contra una persona (3). Lo que ocurrio en los anos treinta del siglo XX en la Union Sovietica (las purgas en el interior del Partido Comunista, los procesos de Moscu y, de modo particular, la brutal persecucion contra Trotsky y toda su familia, que condujo a su casi total aniquilacion (4)) ha quedado, sin embargo, por muchos anos casi en el olvido. A diferencia de lo que ocurrio con la barbarie nazi, que ha sido objeto de todo tipo de investigacion y difusion, los horrores del estalinismo, aunque fueron reconocidos por el sucesor de Stalin en 1956 y denunciados y documentados por algunos autores en los anos ochenta y noventa del siglo pasado, nunca fueron objeto de un juicio historico que permitiera establecer mas claramente la verdad sobre lo ocurrido en la Rusia sovietica desde finales de los anos veinte y hasta bien entrados los cincuenta; y muchos de esos crimenes, aun hoy, casi treinta anos despues de la caida del regimen sovietico, siguen sin ser suficientemente investigados y son todavia poco conocidos en buena parte del mundo occidental.

Estamos lejos de contar con una denuncia y una investigacion mas o menos completas de la barbarie estalinista. Solo recientemente el caso Trotsky, aunque no la totalidad de los crimenes del estalinismo, ha recobrado alguna relevancia publica a traves de la reconstruccion literaria que de su asesinato han hecho novelistas como Leonardo Padura (2009) y John Davidson (2016) (5). Es muy probable que todos estos crimenes--y fueron muchos-- queden por completo en la impunidad y el olvido, pues no habra ya algo semejante a los juicios de Nuremberg o comisiones de la verdad que los saquen a flote. Pero no puede quedar oculta la estrategia que convirtio una mentira tan grande en verdad indubitable.

De todo este proceso quedaron pocos recuerdos, pues inmediatamente sobrevino la Segunda Guerra Mundial, y especialmente porque la barbarie nazi termino por ocultar este y muchos otros de los mas horribles crimenes del estalinismo. Puesto que la Union Sovietica estuvo entre los vencedores de la guerra, estos crimenes solo empezaron a revelarse, y de forma muy tenue, tras la muerte de Stalin; pero muy pronto se impuso nuevamente un marcado silencio. Hoy, de diversos modos, se viene reivindicando la memoria de Trotsky como el hombre que se opuso de forma decidida a la barbarie estalinista, y estos sucesos vuelven a cobrar importancia, no solo por la relevancia historica del personaje en mencion, sino sobre todo porque constituye uno de los casos paradigmaticos de una mentira politica y judicial propiciada y ejecutada desde las altas esferas del poder estatal de una de las mas importantes potencias del mundo.

Hay, sin embargo, una dimension de este asunto que puede resultar particularmente relevante para aquellos paises, como la Colombia del posacuerdo, en los que el establecimiento de la verdad historica es un componente esencial de la construccion de una paz estable y duradera: se trata de una indagacion (evito, para empezar, el uso de terminos mas precisos como "juicio", "investigacion", etc., que tienen un tono mas especificamente juridico), de la que vino a conocerse como la Comision Dewey, en donde lo esencial no era determinar si alguien era culpable o inocente (de hecho, Trotsky y su hijo habian sido ya declarados culpables en los procesos de Moscu), sino de establecer la verdad de lo ocurrido y, por tanto, de determinar si resultaban o no sostenibles, a la luz de la evidencia recogida, las acusaciones que se habian hecho contra una persona a la que se le habia negado el legitimo derecho a la defensa.

En cierto sentido, la Comision Dewey era una especie de comision de la verdad, aunque con componentes muy distintos a las que muchos anos despues se establecerian en paises como Sudafrica, Irlanda y la propia Colombia. Estaba centrada en una sola persona (y no en el esclarecimiento de los delitos atroces ocurridos en el marco de una guerra recientemente superada); delibero por un tiempo muy corto (ocho dias) y entrego muy pronto su informe; y, sobre todo, tuvo resonancia internacional, pues en ella participaron personalidades de muy distintas nacionalidades, ideologias y profesiones. Lo que ocurrio en Coyoacan en abril de 1937 fue en cierto modo extraordinario, pues se trataba de examinar la validez de unos procesos judiciales ocurridos a miles de kilometros de alli, en los que estaban involucrados muy diversos personajes (la gran mayoria desconocidos para los presentes y muchisimos de ellos ya muertos o ejecutados). Se buscaba determinar si eran validas las acusaciones proferidas por el dirigente maximo de una de las grandes potencias del mundo contra uno de los mayores lideres de una revolucion triunfante, la primera revolucion proletaria de la historia. En la Comision obraban como jueces individuos que pertenecian a otras muy diversas naciones, entre ellas la otra gran potencia del mundo, Estados Unidos, y tuvo lugar en un pais latinoamericano, Mexico, unico Estado que dio asilo a Trotsky, venciendo las prevenciones que motivaron el rechazo de todos los demas gobiernos del mundo a los que el exiliado habia acudido, y que prefirieron no comprometerse con quien era considerado por las autoridades sovieticas como el mayor enemigo del comunismo internacional, aliado del fascismo y traidor a la patria.

Afortunadamente, toda accion del poder estatal genera algun tipo de resistencia. En este caso, la resistencia contra el estalinismo vino de un reducido grupo de ciudadanos, especialmente norteamericanos, que se organizaron en comites de defensa para garantizar que el derecho al asilo y a no ser condenado sin haber ejercido su legitimo derecho a la defensa se cumpliese en el caso de Trotsky. Al frente de estos comites de defensa estaba un filosofo y educador que habia hecho de su vida un compromiso radical con los principios democraticos: John Dewey. A el le corresponderia personalmente tomar el testimonio de Trotsky y conducir el proceso investigativo que llevo a la determinacion de su inocencia y a la denuncia de los procesos moscovitas como simples montajes judiciales. Para comprender como y por que dos personajes tan distintos, dos intelectuales de tendencias tan diversas, un revolucionario sovietico y un liberal norteamericano, llegaron a encontrarse--el uno en condicion de testigo y el otro en condicion de presidente de una comision de investigacion--, sera preciso recordar brevemente algunos acontecimientos historicos.

2. Breve recuento de los acontecimientos historicos que rodearon los procesos de Moscu

TRAS LA MUERTE DE LENIN en enero de 1924 y el ascenso al poder del dictador Joseph Stalin, Trotsky fue objeto de una severa persecucion por parte del Estado sovietico, que empezo por su expulsion del Partido Comunista (1927) y luego del territorio de la Union Sovietica (1929), tras lo cual vivio exiliado por muchos anos en paises como Turquia, Francia y Noruega. En los llamados procesos de Moscu, ocurridos entre 1936 y 1938, fue juzgado en ausencia bajo acusaciones de sabotaje, terrorismo, conspiracion con el nazismo, entre otras, y declarado culpable sin que se le hubiera permitido ejercer su defensa; su persecucion concluyo, finalmente, con su asesinato en Ciudad de Mexico en agosto de 1940.

Una de las principales herramientas de la persecucion del estalinismo contra uno de los principales lideres de la revolucion fueron estos procesos, en los que tambien se acuso de diversos crimenes a los mas reconocidos dirigentes de la Revolucion Bolchevique y lideres militares durante la Guerra Civil, muchos de ellos cercanos a Trotsky, aunque no necesariamente sus seguidores. Todos ellos, despues de juicios amanados, basados en sospechosas "confesiones" y en ausencia de toda prueba material, fueron condenados y posteriormente fusilados. Aunque para esa epoca Trotsky llevaba ya varios anos en el exilio, era, desde luego, el principal acusado y fue, por tanto, juzgado en ausencia y sin que se le permitiera, bajo ninguna circunstancia, ejercer su derecho a la defensa. La acusacion, ademas, se extendio a uno de los miembros de su familia: su hijo Leon Sedov.

?Pero que fueron los procesos de Moscu? Estos incluyeron al menos cuatro juicios que George Novack (2010) resume con precision en su introduccion a la edicion de 1969 de las audiencias de la "Comision Dewey" en Coyoacan:
   Sus secuaces [los de Stalin] montaron cuatro juicios clave entre
   1936 y 1938. El primero fue "el juicio de los dieciseis", con
   Zinoviev, Kamenev, Smirnov, Mrachkovsky y otros como acusados; el
   segundo, "el juicio de los diecisiete", que incluia a Pyatakov,
   Radek, Sokolnikov, Muralov, Serebryakov y otros, tuvo lugar en
   enero de 1937. Luego siguio el juicio secreto al Mariscal
   Tujachevsky y un grupo de generales de alto rango del Ejercito Rojo
   en junio de 1937; y, finalmente, "el juicio de los veintiuno"
   (Rykov, Bujarin, Krestinsky, Rakovsky, Yagoda y otros) en marzo de
   1938.

   Los hombres en el banquillo incluian a todos los miembros del
   Politburo de Lenin, excepto el mismo Stalin. Trotsky, a pesar de su
   ausencia, fue el principal acusado en esos procesos. El y la vieja
   guardia bolchevique estaban acusados de complotar para asesinar a
   Stalin y otros dirigentes sovieticos, de conspirar para desbaratar
   el poder economico y militar del pais y de matar a masas de
   trabajadores rusos. Tambien fueron acusados de trabajar, desde los
   primeros dias de la Revolucion Rusa, para los servicios de
   espionaje de Gran Bretana, Francia, Japon y Alemania y de hacer
   acuerdos secretos con agentes de Hitler y el Mikado, con el
   objetivo de ceder vastas porciones del territorio sovietico a los
   imperialismos aleman y japones. Los acusados en Moscu confesaron
   abyectamente su culpabilidad; solo Trotsky no lo hizo.

   Los juicios de estos notables fueron acompanados y seguidos de una
   purga espantosa de personas de todas las esferas de la vida
   sovietica [...]. Aun no se sabe cuantos fueron atrapados en esta
   red sangrienta, ya que los regimenes postestalinistas aun se niegan
   a divulgar los hechos. Pero el numero rondaba los millones (pp.
   29-30).


No resulta facilmente comprensible lo que ocurria por aquellos anos en la Union Sovietica para quienes estamos situados mas de ochenta anos despues de los acontecimientos, y sobre todo por que razones y en que contexto se monto una trama judicial como esta. Uno de los que mejor conocieron este asunto, tanto por su cercania personal con John Dewey como por su amplio conocimiento del marxismo y de las luchas politicas de aquellos tiempos, fue el filosofo norteamericano Sidney Hook (1984), quien, en sus "Recuerdos de los procesos de Moscu", nos pone de presente el clima de opinion que habia por aquellos anos entre los intelectuales norteamericanos y el significativo cambio que se dio en el movimiento comunista oficial a partir del Septimo Congreso de la Internacional Comunista de 1935, pues alli se determino que los movimientos comunistas debian ahora desarrollar lo que entonces se llamo una politica de "frente popular" en la cual se deberian admitir alianzas con otros grupos politicos siempre y cuando se emprendiese con tales grupos una defensa a ultranza de la Union Sovietica. Dejemos que sea Hook (1984) el que nos lo relate en sus propios terminos:
   A partir de un extremismo revolucionario atolondrado, en el cual
   incluso el ala de izquierda de los socialdemocratas -por no decir
   nada de los liberales- habian sido denunciados como aliados del
   fascismo, la Internacional Comunista ahora giraba en la direccion
   de una politica en que se aliaba con cualquier grupo que estuviese
   dispuesto a constituirse en un frente popular cuyo principio
   fundamental fuese la defensa de la Union Sovietica. Este giro fue
   bienvenido por casi todos los grupos liberales al tiempo,
   principalmente a causa de que ello significaba el cese de la
   previa, dura y constante artilleria verbal de denuncias contra los
   reformistas por parte de los multiples organos de la propaganda
   comunista. [...].

   Desde el punto de vista psicologico, esta transicion abrupta desde
   lo que se llamaba, en una expresion tecnica, "extremismo del tercer
   periodo" hacia una politica de frente popular estimulo la abierta
   adhesion de un considerable numero de intelectuales, academicos y
   profesionales a causas organizadas o dominadas por los comunistas.
   En los anos anteriores una adhesion publica de ese tipo acarreaba
   algun riesgo, dado que implicaba la colaboracion con un partido que
   luchaba abiertamente por la toma del poder por medio de la fuerza y
   la violencia. Ahora, en cambio, no habia riesgo alguno. Y ello
   porque, en un esfuerzo tardio por dejar establecida su legitimidad
   como un partido politico nativamente norteamericano, los comunistas
   estaban ahora citando a Jefferson y a Lincoln mas que a Marx y a
   Lenin. [...].

   En el escenario internacional, el cambio era aun mas dramatico.
   Incluso despues de que Hitler hubiese llegado al poder, el Kremlin
   seguia justificando la politica que habia mantenido hacia el.
   [...]. Hacia 1935, al comprender que la dictadura fascista, lejos
   de acelerar el desarrollo hacia una revolucion social, se iria
   contra la Union Sovietica en caso de una guerra, el Kremlin reverso
   el curso que llevaba y ordeno a sus secciones nacionales cooperar
   con todos los elementos de la poblacion que no fueran hostiles a la
   URSS (pp. 1-2; traduccion propia).


Lo que aqui nos indica Hook deja en claro al menos tres cosas fundamentales. En primer lugar, que lo unico realmente importante para el regimen estalinista era la defensa de la Union Sovietica, lo que era muy acorde con su politica del llamado "socialismo en un solo pais" y que, por tanto, toda diferencia ideologica podria ser superada si los Estados y movimientos politicos renunciaban a su hostilidad frente al regimen de Stalin; en segundo termino, que la nueva politica oficial del comunismo internacional resultaba mucho mas benevola que la anterior con los movimientos de caracter liberal, que tanta fuerza tenian en Estados Unidos y en otras partes del mundo; y que, por tanto, en tercer lugar, los movimientos politicos e intelectuales de caracter progresista verian a los comunistas no como sus mas severos criticos, sino como nuevos aliados en la lucha contra la amenaza fascista proveniente de Italia y Alemania.

Esto no explica, desde luego, el hecho de que ese mismo Estado, el sovietico, que buscaba emprender tareas comunes con las fuerzas liberales de Occidente, iniciara hacia adentro un proceso interno de purgas y persecuciones implacables contra los disidentes. Si explica, sin embargo, que las denuncias que se hacian sobre las brutalidades del regimen sovietico no tuvieran mayor resonancia en Occidente, no solo porque Moscu cuidaba mucho su relacion con las fuerzas vivas de los paises occidentales, sino porque esto ocurria muy lejos de America, poco le interesaba a los europeos (mas preocupados por el avance de la barbarie nazi y fascista) y, sobre todo, porque lo que ocurria en la Rusia sovietica solo era denunciado por un hombre que vivia casi preso en el exilio, Trotsky, que, ademas, se habia declarado en abierta rebeldia, por razones aparentemente mas personales que politicas, contra un sistema de gobierno que el mismo habia ayudado a establecer--alguien que, por tanto, podia ser percibido simplemente como un traidor--.

La dimension de lo que ocurria en Moscu por aquellos anos, el modo como, mediante una estrategia rigurosamente planeada, los mismos hombres que hicieron la Revolucion Bolchevique confesaron sin miramientos que se habian aliado, liderados por Trotsky (que ya vivia en el exilio desde hacia varios anos), para derrocar el regimen comunista de la URSS y restaurar alli el capitalismo, las purgas y las ejecuciones extrajudiciales de intelectuales, militares y politicos de altisimo rango, y todo aquello que se dio en torno a estos procesos judiciales y politicos fue algo que solo se comprendio mas tarde. Las denuncias de Trotsky, tambien el acusado por excelencia, fueron escasamente escuchadas, pues la gran mayoria seguia embelesada con la promesa de la realizacion final de la utopia comunista.

Para percibir la magnitud de los crimenes ligados a los procesos de Moscu, me permito citar solo un pequeno pasaje de la introduccion que hizo Will Reissner (2008) en 1972 al informe de la Comision Dewey conocido como Not Guilty:
   Los procesos de Moscu, que estaban dirigidos contra los mejor
   conocidos y mas influyentes oponentes politicos de Stalin, fueron
   solamente la punta de un iceberg mucho mas grande: el de los
   arrestos, purgas, ejecuciones y otras formas de represion politica
   que azotaron la Union Sovietica durante los anos en que Stalin
   estuvo en el poder. Cuantos ciudadanos sovieticos fueron victimas
   de esta epoca de terror es algo que nunca han revelado las
   autoridades sovieticas; sin embargo, una muestra de la dimension de
   dichas purgas es algo que se puede ver en la informacion que trae a
   colacion Khrushchev en el [...] Vigesimo Congreso y segun la cual
   "de los 139 miembros y candidatos del Comite Central del partido
   que fueron elegidos en el decimoseptimo congreso [en enero de
   1934], noventa y ocho personas -es decir, el 70%- fueron arrestadas
   y ejecutadas (la mayoria de ellas ente 1937 y 1938)"; ademas, de
   los 1966 delegados a ese congreso, 1108 fueron arrestados por
   acusaciones de "crimenes antirrevolucionarios". Mas del 80% de
   estos delegados habian sido miembros por largo tiempo del Partido
   Comunista, pues se habian unido a el antes de la Revolucion o
   durante la guerra civil (pp. 9-10; traduccion propia).


Si los procesos de Moscu tuvieron muchos aspectos brutales--hombres hasta entonces admirados por su valentia, teson e inteligencia confesaban haber participado de los crimenes mas atroces y la gran mayoria de ellos eran de inmediato fusilados sin que hubiese lugar a que ejercieran su derecho a la defense--, no menos brutal fue la persecucion del Estado sovietico contra un individuo en particular: Leon Trotsky (6). Cuando comenzaron los procesos de Moscu, Trotsky vivia en Noruega en compania de su segunda esposa, Natalia Sedova, pero no en condicion de asilado o algo semejante, sino como un autentico paria (se le habia despojado de la ciudadania sovietica y ningun pais lo queria aceptar en condicion de refugiado, mucho menos otorgarle una nueva ciudadania). Se mantenia en una condicion de casi completa incomunicacion, pues nadie parecia dispuesto a escuchar ni sus tesis filosoficas ni, mucho menos, sus criticas severas a la barbarie que por entonces empezaba a desatarse en la URSS.

A peticion de Stalin--recuerda su nieto Esteban Volkov--, el gobierno noruego somete a Trotsky, en sus ultimos seis meses de exilio, a un rigido arresto domiciliario, con el proposito de impedirle desmentir publicamente la avalancha de falsas acusaciones difundidas desde Moscu (Comision Dewey, 2010, p. 12).

En esta circunstancia desesperada, la esperanza vendria para Trotsky desde el otro lado del oceano, bajo la forma de dos acontecimientos distintos: en primer lugar, la constitucion, en octubre de 1936, en los Estados Unidos, de un comite provisional para la defensa de Leon Trotsky, del que participaban tanto periodistas y dirigentes politicos como reconocidos intelectuales de caracter liberal, entre ellos el propio John Dewey. Dicho comite abogaba por el derecho de asilo para Trotsky y sugeria la creacion de una comision internacional de investigacion que examinara las acusaciones hechas contra el y que recaudara evidencias y testimonios para determinar su validez. En segundo termino, la concesion del asilo, a comienzos de 1937, por parte del presidente de Mexico, el general Lazaro Cardenas, muy seguramente por mediacion del conocido muralista Diego Rivera (7). Trotsky llego ese pais latinoamericano en enero de ese mismo ano, en compania de Natalia, y fue alojado por varios meses en la casa de Rivera y Frida Kahlo.

3. Origen y propositos de la Comision Dewey

DESDE LA EPOCA EN QUE VIVIA EN EL EXILIO en diferentes paises europeos, Trotsky pidio ser procesado en un tribunal legalmente constituido. El regimen de Stalin, por supuesto, se nego a hacer tal cosa, pues le resultaba imposible garantizarle a su acusado un juicio publico e imparcial. Una vez obtuvo el asilo en Mexico, el propio Trotsky pidio la creacion de una comision internacional de investigacion ante la cual pudiera ejercer su derecho a la defensa. Lo unico que exigia era que esa comision estuviese formada por personas de un caracter irreprochable y que se le permitiera ofrecer su version de los hechos y aportar las pruebas documentales en su poder. En un discurso que fue transmitido telefonicamente desde Ciudad de Mexico ante un grupo de personas reunido en el Hipodromo de Nueva York, el 9 de febrero de 1937, Trotsky hizo la siguiente promesa: "si esta Comision decide que soy culpable en el mas minimo grado de los crimenes que me imputa Stalin, me comprometo de antemano a entregarme voluntariamente a las manos de los ejecutores de la GPU (la policia secreta sovietica)" (Comision Dewey, 2010, p. 31) (8).

Puesto que ya por entonces se habia constituido en los Estados Unidos un comite para la defensa de Leon Trotsky, conformado por intelectuales y ciudadanos de las mas altas calidades morales y sin compromisos politicos a favor o en contra de Trotsky, se formo a partir de este una Comision Internacional de Investigacion para examinar las acusaciones hechas contra Trotsky y su hijo en los procesos de Moscu y se nombro como presidente de dicha comision al filosofo y educador norteamericano John Dewey. Durante ocho dias y a lo largo de trece audiencias, entre el 10 y el 17 de abril de 1937, se le permitio a Leon Trotsky, en Coyoacan (Ciudad de Mexico), presentar los argumentos para su defensa y desvirtuar una a una todas las acusaciones que contra el habia levantado el regimen sovietico (9).

Antes de entrar en el contenido de las famosas audiencias de Coyoacan, es necesario aclarar su forma de operacion. Para ello debemos distinguir entre tres entes distintos que a menudo se confunden, aunque esten muy relacionados: (1) el Comite Norteamericano para la Defensa de Leon Trotsky, constituido en los Estados Unidos en octubre de 1936 por un amplio numero de intelectuales, politicos y periodistas (10); (2) la Comision Internacional de Investigacion sobre los Procesos de Moscu, que se formo despues de los dos primeros procesos por la presion ejercida por los comites de defensa de Trotsky (11); y (3) la Subcomision Dewey o Subcomision de Coyoacan, presidida por John Dewey, que escucho a Trotsky en Mexico en abril de 1937 (12). Para los propositos del presente trabajo, cuando hablemos de la Comision Dewey, nos referiremos a la Comision Internacional de Investigacion sobre los Procesos de Moscu. Para referirnos a lo que ocurrio en Coyoacan, hablaremos, segun sea el caso, de la subcomision o las audiencias de Coyoacan.

?De que se acusaba a Leon Trotsky y a su hijo, entonces, y por que cargos fueron condenados? John Dewey, en su discurso inaugural de las audiencias ("Introductory Statement of the Commission of Inquiry") en Coyoacan, resume las acusaciones lanzadas contra ellos (dieciocho cargos en total), en los siguientes terminos:

[...] Leon Trotsky ha sido acusado de una serie de crimenes contrarrevolucionarios cometidos a lo largo de un cierto numero de anos. Ha sido acusado de instigar actos de terrorismo individual que tenian por proposito el asesinato de lideres del Partido Comunista y del gobierno de la Union Sovietica; de organizar y dirigir numerosos intentos de sabotaje industrial y de "maniobras de distraccion"; de destrozos en fabricas y trenes que han tenido por resultado grandes perdidas de vidas; de iniciar y promover el espionaje en la URSS por parte de agentes de naciones imperialistas; de participar en conspiraciones con la Gestapo en Alemania y, a traves de sus agentes, con oficiales de la inteligencia japonesa; de conspirar, junto con representantes oficiales de la Alemania nazi y del Japon, para ayudar a esas naciones, de cualquier forma que fuese posible, a provocar y ganar una guerra en que ellas debian involucrarse contra la URSS, y ello con medidas entre las que estarian incluidas la obstaculizacion de la movilidad y de la provision de los suministros militares necesarios, el derribo de trenes, etc. Finalmente, ha sido acusado de hacer un acuerdo con Alemania y Japon para cederles territorios de la URSS a esos paises despues de que estos obtuvieran la victoria en la guerra que proyectaban; de pactar un acuerdo comercial por medio del cual se otorgarian especiales privilegios comerciales a Alemania, ademas de hacerle concesiones mineras, comerciales, etc. Se ha argumentado en su contra diciendo que el objetivo de estos actos criminales de caracter contrarrevolucionario habria sido el de restaurar el capitalismo en la URSS y el de transferir el poder politico en dicho pais a los lideres de las facciones opositoras, entre los que se incluye al propio Trotsky (Dewey, Later Works 11, pp. 307-308; traduccion propia).

?En que consistieron propiamente estas audiencias de Coyoacan, que pretendian y hasta que punto lo consiguieron? La mejor respuesta a estas preguntas nos la ofrece el informe que esta subcomision presento unos meses despues a la Comision Internacional de Investigacion sobre los Procesos de Moscu en un texto que inicialmente fue publicado como un panfleto de quince paginas bajo el titulo La verdad esta en marcha (Truth Is on the March), en recuerdo de la consigna con la que Emile Zola concluyo el famoso affaire Dreyfus. En este documento, firmado por Dewey y otros comisionados, quedan establecidos algunos elementos basicos para la comprension de las caracteristicas de la Comision Dewey; entre ellas cabe destacar las siguientes:

1. La funcion que cumplio la subcomision presidida por Dewey en Mexico no fue ni de juez ni de fiscal. Por lo tanto, no le correspondia ni acusar a Trotsky ni defenderlo; y tampoco le correspondia pronunciar una sentencia absolutoria o condenatoria. Su funcion era puramente investigativa, como lo deja claro su presidente y queda consignado en el texto "Truth Is on the March":

[...] estuvimos en Mexico solamente como un cuerpo de investigacion y en orden a recoger el testimonio del senor Trotsky con respecto a las acusaciones hechas contra el en las confesiones de los acusados de Moscu, a aceptar los documentos que el quisiera presentar en su defensa y a reportar a la Comision en pleno, sobre la base de la evidencia recaudada, cual debia ser la decision con respecto a si el caso del senor Trotsky ameritaba o no una investigacion ulterior (Dewey, LW11, p. 310; traduccion propia).

2. Trotsky no comparecio ante la subcomision en calidad ni de procesado ni de acusado, sino de testigo. La razon era clara: si bien habia sido condenado, aunque no procesado, en los juicios de Moscu, en los que nunca fue escuchado ni tuvo ocasion alguna para la defensa, haberlo obligado a comparecer como procesado o acusado hubiera equivalido a reconocer la validez de tales acusaciones, que era precisamente lo que estaba en discusion. No solo se trataba de que Trotsky no se considerara ni acusado ni procesado (de hecho, fue el mismo el que solicito ser escuchado por una comision internacional de investigacion), sino que era imposible considerarlo asi, pues en los procesos de Moscu nunca habia sido procesado; solo habia sido condenado. La Subcomision Dewey no acusaba a Trotsky de nada y, por tanto, tampoco tenia que abrir un proceso para examinar acusaciones que no habia formulado. No era un tribunal, sino una comision de investigacion que no buscaba otra cosa que determinar si eran o no legitimas las acusaciones hechas contra Trotsky y los procedimientos utilizados para juzgarlo en ausencia. Trotsky y su secretario comparecian, entonces, como testigos que darian a la subcomision su testimonio y su version de los hechos y le proporcionarian todas las evidencias documentales que les fuera posible recopilar. Con respecto a su actitud como testigo, Dewey senala lo siguiente:

A lo largo de las audiencias, [Trotsky] parecio siempre dispuesto a cooperar con la Comision en sus esfuerzos por establecer la verdad en todos los aspectos de su vida y de su actividad politica y literaria. Contesto prontamente, y con toda amabilidad y sinceridad, a todas las preguntas que le hicieron tanto el abogado como los miembros de la subcomision (Dewey, LW 11, p. 313; traduccion propia).

3. El punto de partida de la comision de investigacion no podia ser otro que los propios procesos de Moscu y las acusaciones alli presentadas por el fiscal Vyshinsky. De dichos procesos habia un reporte por escrito, traducido al ingles, con el que pudieron contar los comisionados (13). Puesto que, segun el fiscal ruso, habia dos testimonios principales en los que se basaron los procesos (por un lado, los que se refieren a la "conexion historica" de los trotskistas con actividades criminales; por el otro, las confesiones de los acusados), dichos testimonios debian ser evaluados. Y, puesto que el proposito de la subcomision era determinar la legitimidad de dichos procesos, debia examinar las acusaciones lanzadas contra Trotsky a la luz de su vida y obra (que en algunos casos habia sido alterada por el fiscal Vyshinsky). El trabajo de la comision Dewey era, entonces, en cierto modo el de investigar si habia sido correctamente conducido el proceso de investigacion desarrollado en Moscu en los juicios de agosto de 1936 y enero de 1937 (14).

4. En el trabajo de la subcomision, por no tratarse propiamente de un tribunal, sino de algo mas parecido a una comision de la verdad, las pruebas que se presentaron no podian ser del tipo de las que se presentan ante un organo judicial. Se trataba en lo esencial, ademas del testimonio de Trotsky y de uno de sus secretarios, John Frankel, de pruebas documentales como las siguientes: declaraciones juramentadas de testigos relativas a las actividades de Trotsky en sus anos de exilio, cartas de Trotsky y dirigidas a el, una fotocopia del pasaporte de su hijo, telegramas, declaraciones de empleados publicos sobre ciertos acontecimientos, citas de los escritos de Trotsky y otros autores, etc. Muchos de estos documentos buscaban desvirtuar los testimonios de los acusados en los procesos de Moscu que senalaban a Trotsky de haberse reunido con ellos para tramar una conspiracion terrorista contra la URSS. Aparte de todo lo anterior, Trotsky puso a disposicion de la comision sus archivos en Mexico y les revelo donde se encontraban sus archivos europeos.

El trabajo de la Comision Dewey (15) no se desarrollo sin una serie de tropiezos de todo tipo que empezaron desde el momento mismo de su constitucion. La sola idea de que se conformara en los Estados Unidos un comite para la defensa de Leon Trotsky fue vista por muchos miembros de la comunidad intelectual norteamericana como una toma de posicion a favor de uno de los bandos en pugna en la Union Sovietica y, puesto que muchos de ellos tenian un compromiso partidista con la perspectiva estalinista, vieron en este comite de defensa, y luego en la Comision Dewey, un blanco para sus criticas. No faltaron tampoco quienes acusaron, al mejor estilo de los partidarios de Stalin, de "trotskistas" a muchos de sus miembros. Y fueron muchos tambien los que pasaron de las denuncias a las amenazas. Ello llevo a que dos de las principales figuras de este comite, el propio Dewey y el tambien filosofo Horace Kallen, publicaran en la pagina 4 del New York Times del 17 de febrero de 1937 una declaracion publica, titulada "Statement by the American Committee for the Defense of Leon Trotsky", sobre las razones que los llevaron a participar en este caso. Cito, de dicha declaracion, su pasaje mas representativo:

No estamos comprometidos en forma alguna, y no tienen relacion con este asunto, los puntos de vista politicos de Leon Trotsky. Tampoco estamos interesados en prejuzgar con respecto a la cuestion de la verdad o falsedad de las acusaciones hechas contra el. Nuestro unico interes es el de asegurarle a el el ejercicio pleno de sus derechos como ser humano ante el tribunal de la opinion publica y bajo la ley de una tierra en la cual, y de acuerdo con la tradicion liberal mas clasica, se le deben reconocer los mismos derechos a todas las personas que se encuentren en circunstancias similares. Si fuera Stalin el que estuviera en la misma posicion precaria, igualmente estariamos defendiendo de forma vehemente su derecho a ser escuchado antes de ser declarado culpable o inocente. Las cuestiones fundamentales que estan implicadas aqui son mucho mas importantes que lo que concierne especificamente al senor Trotsky, pues, si a el le fuese negado el derecho que tiene de presentar su caso ante el mundo, los derechos de todos los demas estarian en peligro. En el pasado, muchos de nosotros, los norteamericanos, hemos invertido una considerable cantidad de tiempo, energia y recursos en defender los derechos de los comunistas, independientemente de que ellos fuesen culpables o inocentes, en orden a que ellos puedan recibir justicia ante la ley. Ellos deberian ser, entonces, los ultimos en negar a otros los derechos que han exigido para si mismos. Y, ciertamente, ningun liberal honesto podria fallar a la hora de estar de nuestro lado (Dewey, LW11, p. 598; traduccion propia).

Si los comunistas ortodoxos hacian todo lo que estaba a su alcance para evitar que se conformara la comision, los pensadores liberales mas reconocidos mostraban poco entusiasmo con el asunto y preferian quedarse al margen. Este fue el caso de personajes tan reconocidos como Albert Einstein, Bertrand Russell y George Santayana (Hook, 1984). La verdad es que al principio el propio Dewey no parecia interesado en participar en la comision, y menos aun en presidirla. Era comprensible: recibia muchas presiones de diversos lados, que lo afectaban a el y a su familia, tenia que dedicar tiempo a otros proyectos muy importantes (como la redaccion de su gran obra sobre la logica como una teoria de la investigacion) y, sobre todo, estaba cerca de cumplir los setenta y ocho anos. Todo indica que Dewey solo se decidio a presidir la comision que viajaria a Mexico a tomar el testimonio de Trotsky cuando descubrio que el propio Kremlin habia intervenido para que sus amigos sindicalistas lo disuadieran de viajar. Sorprendente fue en todo caso la actitud de algunos sectores de la opinion publica norteamericana de tradicion liberal; asi, por ejemplo, New Republic, una de las revistas mas reconocidas e independientes de los Estados Unidos, en la que Dewey habia escrito muchas veces y de la que habia sido fundador y editor, cuestiono una y otra vez los propositos de la Comision de Investigacion, hasta tal punto que Dewey se vio obligado a renunciar a su participacion en el comite editorial de la revista (16).

No menos complicada para la subcomision que viajo a Mexico fue la actitud de uno de sus miembros: el comisionado Carleton Beals, un periodista y profesor norteamericano especializado en temas latinoamericanos que, desde las primeras audiencias, asumio una actitud hostil, primero hacia Trotsky y luego hacia algunos miembros de la subcomision, entre ellos el propio John Dewey. Aunque no este claro si su actitud se debia a compromisos con sectores politicos interesados en que fracasara el trabajo de la Comision Dewey o simplemente a conflictos de orden personal, lo cierto es que en mas de una ocasion sus intervenciones fueron una fuente de tension en las audiencias. Finalmente, en la audiencia de la tarde del 16 de abril, el comisionado Beals le planteo a Trotsky una pregunta que muchos juzgaron malintencionada, pues se basaba en informaciones que no habian sido verificadas, ante lo cual el asesor legal de la comision, John Finerty, objeto la pregunta y su sentido. El comisionado Beals exigio la renuncia del asesor legal, lo que no fue aceptado por la comision. Beals, entonces, renuncio y empezo a dar declaraciones a la prensa en contra de la comision y de sus miembros. El asunto fue tan incomodo para Dewey y los demas miembros de la subcomision que este le dedico una parte de su informe basico a clarificar los hechos y a mostrar por que la actitud del senor Beals no era la adecuada. Concluye asi Dewey este enojoso asunto:

Aunque lamentamos profundamente la renuncia del senor Beals, no nos perturba. La Comision esta investigando una gran controversia historica. Poderosos intereses estan aqui involucrados intentando perturbar y sabotear nuestro trabajo. Por tanto, podemos esperar que nuevos intentos de este tipo se presenten en el futuro (Dewey, LW11, p. 314; traduccion propia).

Y Dewey tendria razon: las presiones seguirian incluso tiempo despues de que terminaran las audiencias de Coyoacan (17), despues de que se publicara el informe de la comision e incluso varios anos mas tarde, cuando surgiera la controversia en torno al libro de Joseph Davies (1941) sobre los procesos de Moscu y a la pelicula que se hiciera sobre dicha obra. Pero de ello nos ocuparemos mas adelante.

El trabajo de la Comision Dewey se extendio a lo largo de todo el ano de 1937. Despues de las audiencias de Coyoacan, otros miembros de la comision recogieron el testimonio de Leon Sedov en Paris y de otros testigos en la ciudad de Nueva York. Con todos los elementos recogidos, y despues de un cuidadoso estudio donde confrontaron fuentes y certificaron la validez de los documentos ofrecidos, la Comision Internacional de Investigacion, con Dewey como su cabeza visible, pronuncio su veredicto hacia el final de ese mismo ano: 1) los procesos de Moscu habian sido burdos montajes (frame-ups); y 2) Trotsky y su hijo eran inocentes. Pero, ?que les permitio llegar a conclusiones tan contundentes?

4. El montaje judicial: lo que revela el informe de la Comision Dewey

NOT GUILTY ("No culpable" o, si se prefiere, "Inocente") es el titulo con que se conoce el informe en donde se presentan el analisis y las conclusiones de la comision formada en 1937, y presidida por John Dewey, para investigar las acusaciones hechas contra Leon Trotsky y su hijo Leon Sedov en los procesos de Moscu. Entiendo que se haya elegido dicho titulo, si lo que se pretendia era causar un impacto en la opinion publica ante un caso tan notable; sin embargo, creo que resulta inadecuado al menos por dos razones. La primera es que contradice lo que la propia comision se habia planteado como su fin: el de actuar como un cuerpo investigativo mas que judicial, es decir, que su preocupacion no era tanto determinar si Trotsky y su hijo eran culpables o inocentes, sino el de establecer si los procesos de Moscu habian sido adecuadamente conducidos y si, con base en la evidencia recaudada, el caso de Trotsky y su hijo ameritaba o no una investigacion ulterior ("Truth Is on the March", en: Dewey, LW11, p. 310). La segunda razon es que puso el enfasis sobre la segunda conclusion (que Trotsky y Sedov eran inocentes), que no era la fundamental, pues solo era una consecuencia de la conclusion verdaderamente importante: que los procesos de Moscu fueron burdos montajes judiciales.

La inocencia era en este caso una conclusion simplemente necesaria, pues no fue posible comprobar, a pesar de todos los esfuerzos que hizo la comision, ninguno de los delitos de los que se les acusaba. En cambio, se descubrieron mentiras evidentes, pues muchas de las cosas que confesaron los acusados y testigos de los procesos de Moscu se revelaron como absolutamente falsas e incluso como totalmente imposibles. Lo verdaderamente importante no era, entonces, si Trotsky y Sedov debian ser declarados inocentes o culpables: claramente eran inocentes, o al menos no culpables, en el sentido de que ninguno de los crimenes que se les imputaron pudo ser comprobado. Lo verdaderamente importante es otra cosa: ?de que procedimientos se valio el sistema judicial sovietico para establecer su culpabilidad? Aqui es donde el informe de la Comision Dewey resulta realmente revelador. Antes de entrar a ocuparnos de su contenido, recordemos brevemente como se construyo este informe.

El trabajo de la Comision Internacional de Investigacion consistia en determinar si los veredictos de culpabilidad proferidos contra Trotsky y Sedov en los procesos de Moscu se basaban en hechos comprobados (o al menos comprobables) y, por supuesto, si tales veredictos resultaban o no creibles y legitimos. Esto debian determinarlo acudiendo a muchas estrategias y fuentes distintas: el examen de las transcripciones (al ingles) de los expedientes de los procesos de Moscu, los testimonios directos de Trotsky, Sedov y todos los demas testigos que pudiesen aportar algun elemento que obrase a favor o en contra de ellos y, tambien, todo un acervo documental que incluia desde cartas personales hasta pasajes de las obras escritas por Trotsky y otros lideres revolucionarios. Se esperaba tambien que las autoridades sovieticas pudieran proporcionar a la comision todas aquellas pruebas, materiales o documentales, que sirvieran para un mejor examen de la cuestion, pero la comision, a pesar de que lo intento de diversos modos, nunca recibio la ayuda de las autoridades sovieticas. De ello deja constancia el informe de la Comision Dewey (Dewey Commission, 2008, p. 32).

Despues de las tres audiencias ya senaladas (las de Coyoacan, presididas por el propio Dewey, y las de unas subcomisiones de caracter rogatorio instaladas en Paris y Nueva York en los meses sucesivos), y tras un estudio detallado de la documentacion aportada por Trotsky y Sedov, la comision en pleno redacto y firmo las conclusiones basicas de su investigacion el 21 de septiembre de 1937 y nombro un comite editorial (formado por John Dewey, Suzanne La Follette y Benjamin Stolberg) al que encargo la redaccion del informe de acuerdo con las conclusiones ya establecidas. Como el propio Dewey reconoce, la escritura efectiva del informe estuvo a cargo de Suzanne La Follette, pues fue ella la que reviso cuidadosamente todos los documentos que les fueron aportados, sopeso las evidencias y le dio al informe la forma que finalmente tuvo. El informe final fue aprobado por los diez miembros de la comision, presentado ante la opinion publica en diciembre de 1937 y publicado en 1938.

?Que aporto el informe de la comision para establecer la inocencia de Trotsky y Sedov y, sobre todo, en que se apoyo para determinar que los procesos de Moscu fueron montajes judiciales? Antes de entrar en los detalles propiamente juridicos, tal vez sea conveniente considerar al menos cinco aspectos en que los procesos de Moscu rayaron en el absurdo:

1. Todos los acusados eran viejos bolcheviques que habian actuado al lado de Lenin y que eran considerados autenticos heroes de la Revolucion de Octubre: ?como se explica que, de un dia para otro, todos ellos se hubieran puesto de acuerdo, liderados por un hombre que vivia en el exilio (Trotsky), para atacar al Estado sovietico y para intentar asesinar a sus principales lideres, incluyendo al propio Stalin?

2. Las acusaciones eran gravisimas, pero bastante inverosimiles: se les acusaba, entre otras muchas cosas, de actos terroristas de diversa indole (atentados, sabotajes, etc.) e incluso de aliarse con poderes extranjeros, como la Alemania de Hitler, para destruir la Union Sovietica y restaurar el capitalismo en Rusia. ?Era coherente que un hombre que vivia practicamente confinado en el exilio como Trotsky, que siempre habia criticado los metodos terroristas y que era un enemigo declarado del nazismo, pudiera planear tales acciones, coordinarlas de forma perfecta desde el extranjero y utilizar a los demas acusados de los procesos de Moscu como titeres a su servicio?

3. La conducta de los acusados en el banquillo era muy sospechosa; su autoincriminacion, el hecho de que hombres entregados por anos a la lucha revolucionaria confesaran como mansos corderos toda una serie de crimenes espantosos en contra de su pais, aun a sabiendas de que ello les costaria en muchos casos su propia vida. ?Como podia explicarse un hecho tan fuera de razon? ?Que razones tenian estos hombres para hacer ese tipo de confesiones? ?Mediante que metodos se podian conseguir tales cosas?

4. El hecho de que, cuando se examinaron los procesos de Moscu por parte de los miembros de la comision, lo mas notorio fue la ausencia de evidencia material significativa. El fiscal de estos procesos, por ejemplo, pidio la condena para algunos a partir de supuestas cartas escritas por Trotsky en donde habia instrucciones terroristas; sin embargo, tales cartas nunca se presentaron como evidencias. Peor aun: muchos hechos que se mostraron como ciertos y definitivos, una vez se indago a fondo sobre ellos, no solo resultaron muy inciertos, sino en muchos casos improbables, cuando no absolutamente imposibles. Volveremos sobre este punto.

5. Mas sorprendente que todo lo anterior fue la actitud de muchos gobiernos extranjeros y de muchos intelectuales que se decian "liberales" en Europa, los Estados Unidos y otras partes, que prefirieron dejar de lado el asunto, simplemente ocultandolo, o--lo que es peor aun--hicieron todo lo posible para justificar las practicas corruptas que se pusieron en juego en los procesos de Moscu.

El informe de la Comision Dewey, si bien aporta muchos elementos para comprender lo mucho de absurdo que hubo en los procesos de Moscu, tiene la estructura de un informe investigativo que no se centra en los casos particulares (aunque buena parte de el esta dedicado a examinar una serie de testimonios de los acusados (18)), sino en intentar develar la estrategia seguida por quienes conducian dichos procesos, y en particular el fiscal Andrei Vyshinsky. La afirmacion de que los procesos de Moscu fueron simples montajes judiciales se basa, para Dewey y los demas miembros de la comision, en por lo menos las siguientes razones:

1. No se hizo esfuerzo alguno por establecer la verdad de los hechos criminales que se les imputaban a los acusados. Esta es la primera conclusion de la Comision Dewey. La conduccion de los procesos no fue la adecuada, pues no fue guiada por el unico principio que vale en estos casos: el de seguir un procedimiento que garantice el establecimiento de la verdad hasta donde ello es posible dentro de las limitaciones humanas y con los recursos y metodos disponibles en el momento. Puesto que el fin no era establecer la verdad, sino crear una situacion politica determinada, la del castigo de todos aquellos que pudieran oponerse al regimen de turno, lo importante era demostrar la culpabilidad de los acusados y no establecer la verdad de los hechos. Establecido esto, los metodos empleados podian ser de cualquier tipo, siempre y cuando se acomodaran al fin establecido. De esta forma, la delacion, la confesion forzada y la ejecucion extrajudicial resultaban mecanismos legitimos, puesto que el fin era demostrar la culpabilidad de los acusados.

Que los procesos de Moscu eran perfectamente consistentes con el procedimiento legal sovietico fue uno de los argumentos que con mayor frecuencia invocaron sus defensores. La Comision Dewey no solo mostraria que tal cosa no era cierta, como veremos a continuacion, sino que argumento sobre bases eticas que ese criterio, de haberse cumplido, no hubiera sido una justificacion suficiente. Dice al respecto el informe de la Comision Dewey;

En opinion de la comision, la adhesion a un procedimiento legal dado no es el criterio basico para juzgar un proceso. El criterio basico debe ser la justicia y honestidad en el intento por establecer la verdad. Es bastante posible, como lo ha probado la historia, que ciertas personas hayan sido falsamente condenadas sin haberse apartado para nada de la ley que rige los procesos criminales. Esta cuestion solo puede ser planteada a la luz de lo que deberia ser la teoria del procedimiento criminal en un sistema cualquiera de jurisprudencia, a saber: que su proposito es hacer posible el establecimiento de la verdad que es posible alcanzar en un caso dado. Unicamente en la medida en que un procedimiento cualquiera cumpla con este proposito resulta justificable; y solamente en la medida en que el fiscal y la corte se conformen tanto al espiritu como a la letra de un proceder justificable podran sostener que salvaguardan el derecho de las personas acusadas a ser condenadas o absueltas sobre la base de la verdad de los cargos levantados contra ellas (Dewey Commission, 2008, pp. 46-47; traduccion propia).

2. El Fiscal del caso, el senor Vyshinsky, trastoco muchos de los hechos y, en particular, falsifico a su amano el papel jugado por Trotsky antes, en y despues de la Revolucion de Octubre. Desde las primeras sesiones de las audiencias de Coyoacan, este fue uno de los puntos que Dewey, como presidente de la comision, se propuso clarificar, pues todo indicaba que algunos aspectos de la vida y obra de Trotsky (por ejemplo, la relacion que mantuvo con Lenin) fueron claramente alterados para los fines del juicio que se le adelantaba en su ausencia. En un largo discurso de defensa pronunciado durante la ultima de las sesiones, en la tarde del 17 de abril de 1937, Trotsky se dedico precisamente a aclarar algunos aspectos de su biografia que fueron, segun el, deformados por Vyshinsky (Comision Dewey, 2010, pp. 491-498).

3. La forma de proceder de Vyshinsky violaba de forma flagrante las reglas del procedimiento legal existentes en Rusia. El capitulo 7, uno de los mas interesantes del informe de la Comision Dewey, esta dedicado al examen del procedimiento de la Corte sovietica. Alli no solo se establece el principio de que no es la adhesion a un procedimiento legal determinado--en este caso el existente en su momento en la URSS--lo que se constituye en justificacion valida para el proceder de los tribunales, sino que se muestra de forma muy clara que el procedimiento seguido en los procesos de Moscu violo de forma flagrante la ley sovietica sobre el procedimiento en asuntos criminales en por lo menos los siguientes aspectos: a) los acusados fueron condenados sobre la base de sus propias confesiones y, en el caso de los testigos que se autoinculparon, sus confesiones no fueron corroboradas por medio de ninguna evidencia documental importante; b) los testigos que fueron convocados para testificar en contra de los acusados terminaron inculpados ellos mismos a raiz de sus testimonios; c) Trotsky y su hijo fueron condenados exclusivamente con base en los testimonios de testigos (que a la vez eran acusados), lo que, segun el propio derecho sovietico constituye la evidencia "menos meritoria"; d) el Fiscal Vyshinsky no siguio las reglas establecidas en el derecho sovietico al presentar ciertas pruebas materiales (como el pasaporte de uno de los acusados, una supuesta carta abierta de Trotsky que nunca muestra, algunos cuadernos de los acusados, fotografias, etc.), con lo cual resultaba sospechosa la forma como se recaudo la evidencia, pero sobre todo que el material probatorio recaudado no resultaba relevante para establecer ni la existencia de una supuesta conspiracion trotskista ni la conexion de los acusados con dicha "conspiracion". Sin duda hay, ademas de esto, otra serie de errores procedimentales por parte del fiscal en asuntos como la forma de citar a los testigos o de confrontar sus testimonios, pero sobre todo en el hecho fundamental de que no se hizo ningun esfuerzo por hacer comparecer, y darles ocasion para que presentaran su version de los acontecimientos, a los principales acusados: Trotsky y Sedov (19).

4. Las confesiones de los acusados en los procesos de Moscu no podian tener un valor probatorio absoluto. Este fue un punto central en el analisis de la Comision Dewey: si la condena que se profirio contra Trotsky y los demas acusados se baso sobre todo en confesiones de los propios acusados, es porque se concedio a tales testimonios un valor probatorio practicamente absoluto. Cualquiera podria decir que los testimonios eran tan elocuentes que con ello resultaba suficiente. Sin embargo, en un proceso judicial esto resulta del todo inadmisible, por muy diversas razones: porque los testigos pueden ser falsos, porque pudieron ser forzados a hacer determinadas confesiones (tanto para evitar un mal mayor para ellos o sus seres mas cercanos, como para buscar algun tipo de beneficio), porque utilizan su testimonio como un modo de inculpar a otros, de salvarse ellos o simplemente de ejercer venganza; y por muchos motivos mas. Los testimonios tienen que ser examinados, confrontados ante el testigo mismo y contrastados con las versiones de otros testigos, tienen que ser evaluados a la luz de anteriores y nuevas evidencias, etc. Pero nada de eso se hizo en los procesos de Moscu: simplemente se condeno y ajusticio a hombres cuya culpabilidad nunca se demostro claramente y se les ejecuto sin posibilidad alguna de apelacion. Y ello vale tambien para aquellos casos en que los propios acusados se condenan a raiz de sus propias confesiones. ?Por que una confesion de culpa ha de tener un valor absoluto? ?Acaso no se autoenganan las personas? ?Acaso algunos, en un gesto que puede ser tan altruista como culpable, prefieren condenarse a si mismos con el fin de proteger a otros?

5. Sobre todo, muchas de las acusaciones lanzadas contra Trotsky se desvirtuaron por completo ante el descubrimiento de que muchos de los hechos senalados por los acusados de los procesos de Moscu eran simples invenciones (por ejemplo, se pudo establecer que las tres entrevistas que dijeron algunos de los acusados haber sostenido con Trotsky en Copenhague, Paris y Oslo nunca tuvieron lugar) o evidentes falsedades. Cito solo tres de los ejemplos mas notorios: a) uno de los acusados (Pyatakov) dijo haber recibido instrucciones de Trotsky para perpetrar actos terroristas y que, para ello, viajo a Oslo en diciembre de 1935; pero hay evidencias irrefutables de que en el aeropuerto de Oslo no aterrizo un solo avion en ese terrible invierno. b) Uno de los testigos de los procesos de Moscu (Holtzman) dijo haberse reunido con Leon Sedov en el Hotel Bristol en Copenhague; sin embargo, es claro -por los registros de su pasaporte y por otras evidencias recogidas- que no solo Sedov no estaba por aquella epoca en Dinamarca (habia evidencias y testimonios dignos de credito de que se encontraba por entonces en Berlin), sino que no habia movimientos trotskistas en ese pais en la fecha indicada por el testigo y, peor aun, en Copenhague no existia ningun hotel con ese nombre. c) Por ultimo, otro de los testigos dijo haberse entrevistado en Noruega con Trotsky para recibir de el instrucciones para perpetrar actos terroristas; sin embargo, ello resultaba imposible, pues el gobierno noruego tenia confinado a Trotsky en una casa de un poblado lejano y en un lugar bastante inaccesible.

Se trata solo de unos pocos ejemplos de errores de procedimiento, de inexactitudes y de falacias, pero quien lee los dos informes (el que contiene las audiencias de Coyoacan y el elaborado por la Comision Dewey) encontrara muchisimos mas ejemplos de acusaciones falsas, de confesiones malintencionadas y de mentiras evidentes. Es claro, entonces, como bien lo mostro la comision, que los procesos de Moscu fueron simples montajes judiciales; es decir, que no solo fueron irregulares desde todo punto de vista por sus procedimientos, sino que las confesiones de los testigos fueron totalmente forzadas y que, a pesar de todo ello, la gran mayoria de los acusados fueron condenados y muy buena parte de ellos ejecutados sin que hubiesen tenido ocasion de defenderse.

Lo sorprendente, sin embargo, es que tales procesos siguen siendo reivindicados aun hoy por parte de muchas personas e incluso a veces son presentados, si no como modelos de lo que constituye un juicio justo, al menos como ejemplos del modo como legitimamente un Estado tiene derecho a defenderse contra sus enemigos internos y externos (20). No quisiera ahora entrar en una polemica con quienes reivindican procesos tan irregulares desde el punto de vista politico, juridico y social. Puesto que analizo este caso desde la perspectiva del papel que la mentira, y especificamente la mentira politica, la mentira promovida desde la esfera del poder estatal, tiene en las naciones democraticas, resulta mucho mas adecuado analizar a continuacion el proceso por el cual se pretendio, en la epoca misma de los procesos de Moscu y en los anos sucesivos, ofrecer una version oficial y favorable de dichos procesos a traves de los medios de comunicacion, y particularmente de la prensa y del cine. Alli Dewey tuvo que enfrentar las versiones favorables al regimen sovietico fabricadas en su propio pais.

5. La falsificacion mediatica de la verdad

LA COMISION DEWEY PRESENTO SU INFORME en diciembre de 1937, pero su impacto no fue el deseado (21). Por el contrario, los mismos que hicieron todo lo posible para que la comision no se formara, redoblaron sus esfuerzos para desprestigiar sus conclusiones y, sobre todo, para crear una version de los procesos de Moscu que fuera favorable al regimen de Stalin. Entre tanto, el estalinismo seguia cometiendo los crimenes mas horrendos al interior de la Union Sovietica, al tiempo que acusaba a todos sus criticos de partidarios del fascismo mientras, por su parte, Stalin negociaba en secreto con Hitler un pacto de no agresion y extendia sus tentaculos hasta la propia Ciudad de Mexico para, finalmente, dar muerte a Trotsky por medio de un oscuro personaje, Ramon Mercader, el 21 de agosto de 1940.

Ya hicimos antes una breve referencia a las presiones que distintas personas ejercieron sobre Dewey para disuadirlo de que viajara a Mexico como presidente de la subcomision que recogeria el testimonio de Trotsky en la capital azteca. Veremos a continuacion la polemica que suscito varios anos despues la publicacion de una serie de versiones sobre los procesos de Moscu que buscaban justificar a ultranza las acciones del regimen de Stalin. Antes de ello, quisiera recordar brevemente el modo como la prensa mundial, y especialmente la norteamericana, dio cubrimiento a este asunto.

El caso Trotsky implico para Dewey, como ya se menciono, la renuncia al comite editorial de New Republic, uno de los principales organos de los intelectuales de izquierda norteamericanos, por el modo interesado y la poca objetividad con que alli se venia manejando el asunto. No menos agresiva fue, desde luego, la defensa a ultranza que medios de comunicacion vinculados al movimiento comunista, como la revista New Masses, hicieron de los procesos de Moscu. Mientras tanto, periodicos tan importantes como The New York Times, a traves de su corresponsal en Moscu, no solo negaba lo que ya todo el mundo empezaba a saber (la hambruna que causaba en la Union Sovietica la colectivizacion forzada de la agricultura), sino que inventaba argumentaciones falaces para insistir en lo evidente que resultaba la culpabilidad de Trotsky, a quien, ademas, buscaba asemejar al propio Hitler. Incluso un antiguo alumno de Dewey, Corliss Lamont (el hijo de un famoso banquero devenido luego defensor a ultranza del estalinismo), promovio que se escribiera una carta, firmada por varios intelectuales norteamericanos muy reconocidos, en la que se afirmaba que la critica a los procesos de Moscu se constituia en una intervencion inadmisible en los asuntos internos de la Union Sovietica; y llego a hacer una replica publica en un programa de radio, al informe de la Comision Dewey, en la cual, aunque no refutaba ninguna de sus conclusiones, exaltaba los indudables logros del regimen sovietico (22).

Sin embargo, el mas claro intento por fabricar una version de los procesos de Moscu que fuese grata al regimen sovietico vino unos anos despues, hacia 1941-1942. Todo empezo con la publicacion, por parte de Joseph Davies, el embajador del gobierno norteamericano de F. D. Roosevelt en la Union Sovietica en la epoca de los procesos de Moscu, del libro Mision en Moscu (Mission to Moscow). En el Davies (1941), despues de una curiosa "revelacion" que tuvo lugar varios anos despues de su mision diplomatica, llego a la conclusion de que dichos procesos eran completamente legitimos; y que no se habia dicho nada alli que fuese mentira ni se habia hecho nada que fuese injusto. El libro tuvo amplia difusion y fue muy bien recibido por el publico lector. El unico que se opuso a esta fabricacion de la verdad fue John Dewey, que escribio en el New York Times y en New Leader denunciando las muchas falsedades alli contenidas.

Pero tampoco alli pararon las cosas. Poco tiempo despues, la propia industria cinematografica de Hollywood convirtio el libro de Davies en una pelicula del mismo nombre, que comenzaba con el propio embajador prometiendo a los espectadores que les contaria la verdad de lo ocurrido en la Union Sovietica, pues solo el la conocia como testigo privilegiado (23). De nuevo, fue Dewey quien mostro las falsedades, contradicciones y ambiguedades de la produccion hollywoodense. Detengamonos brevemente en la critica que hace Dewey tanto al libro de Davies como a la pelicula que el inspira, pues alli el filosofo norteamericano da cuenta de algunas de las estrategias mas comunes de ocultamiento de la verdad y de creacion de una version de los acontecimientos favorable a un regimen politico por parte de los medios de comunicacion.

El libro Mision en Moscu, de Joseph Davies, fue publicado en 1941 en Nueva York por Simon and Schuster, y su publicacion tuvo un exito modesto, puesto que se ocupaba de un tema que despertaba por entonces mucha controversia: lo que venia ocurriendo en la Union Sovietica por esos anos. Buena parte de la critica, ademas, lo recibio con beneplacito. Dewey, que habia leido con cuidado el libro, preparo dos documentos sobre el. Por una parte, escribio una carta al editor de The New York Times para advertirle que, a pesar de que las resenas que se habian hecho en su periodico sobre el libro de Davies eran muy favorables, el tenia objeciones de fondo que hacer a la perspectiva sobre la Union Sovietica alli ofrecida por el exembajador norteamericano. Por otro lado, Dewey escribio una resena, un poco mas elaborada y critica, para New Leader. En este segundo texto cuestionaba de un modo radical la version de Davies sobre lo que ocurria en Rusia y, sobre todo, el hecho de que toda su vision de la URSS hubiese sido el fruto de una "revelacion" que el autor tuvo tres anos despues de su regreso a los Estados Unidos ("Mission to Moscow Reveals No New Evidence on Soviet Trials", en: Dewey, LW 15, pp. 289-294). Sin embargo, me ocupare mas del primero de estos textos, pues alli Dewey es mas contundente con respecto a su apreciacion de lo que fue presentado por el exembajador como una vulgar falsificacion de los hechos que resulta favorable al regimen estalinista. Cito algunos pasajes de la carta en mencion, publicada bajo el nombre "Russia's Position. Mr. Davies's Book Regarded as Incorrect Picture":

El senor Davies comparte la perspectiva oficial sovietica segun la cual el terror de Stalin--del cual los tres grandes procesos de Moscu y la ejecucion de los altos comandantes del Ejercito Rojo fueron los eventos mas sobresalientes--era una forma de librarse de los agentes de Hitler en la Union Sovietica. [...] Parece que tambien se trago, sin que por ello se sintiera amordazado, la ejecucion de los generales sin que mediara proceso publico alguno. Y algo semejante hizo en el posterior proceso Bukharin-Rykov de enero de 1938, en el cual, como el mismo lo indica en una casual nota de pie de pagina, "se levantaron por primera vez cargos detallados y especificos contra el Ejercito Rojo en los que se implicaba a algunos de sus lideres en actividades de 'quinta columna'". No habia ninguna prueba detallada y especifica, pero !claro!, bastaba con que hubiera "cargos" de ese tenor para que, en retrospectiva, le pareciera al senor Davies que estaba justificada la creencia de que los generales eran culpables.

[...] No se si hubo o no hubo quintacolumnistas en Rusia. Tampoco se si habia quintacolumnistas entre los acusados en los procesos de Moscu. Lo que si se, y lo se despues de un cuidadoso estudio de los informes de los procesos, es que es imposible encontrar alguna evidencia creible de una actividad de quintacolumna en medio de las contradicciones, confusiones y patentes mentiras de los acusados, los testigos autoinculpados y el fiscal de dichos procesos. Puedo decir esto aun sin tomar en cuenta mentiras tan atroces y tan puntualmente expuestas como el famoso testimonio acerca de un inexistente "Hotel Bristol" o la de aquel supuesto viaje aereo secreto de Pyatakov a Oslo en mitad del invierno. Se tambien que cualquier persona desinteresada que se ocupara del problema y que estudiara efectivamente los informes -que estan disponibles en traducciones oficiales al ingles publicadas por el propio gobierno sovietico- deberia llegar inevitablemente a la misma conclusion.

O el senor Davies desconoce las implicaciones politicas de dichos procesos o simplemente decide pasarlas por alto. A pesar de ello, hace esta significativa observacion en su informe sobre la ejecucion de los generales: "el regimen de Stalin, tanto politica como internamente, es probablemente mas fuerte que cualquiera otro que haya existido hasta el momento. Toda potencial oposicion ha sido eliminada".

Si uno examina los procesos a la luz de esta observacion del senor Davies, de alli emerge una muy diferente imagen de aquella que el ha elegido ver. Lo que surge es precisamente la imagen de un dictador totalitario que esta consolidando su poder por medio de la eliminacion de "toda potencial oposicion". Pues, ?que otros probables focos de oposicion podrian haber existido en Rusia que los socios de Lenin, y los heroes de la revolucion y la guerra civil, que aun sobrevivian y que fueron precisamente los acusados principales de los procesos de Moscu? (Dewey, LW15, pp. 338-339; traduccion propia).

Por supuesto, la carta de Dewey es mas larga y se ocupa de otros asuntos de politica internacional, especialmente del papel que en el momento cumplio Stalin en la geopolitica mundial (es un texto de 1942, escrito en plena Segunda Guerra Mundial). Pero lo que, sobre todo, quiso poner de presente fue que la version inventada por Davies solo era comprensible a la luz de su propia relacion de cordialidad con el regimen estalinista, pues aun sus criticas al regimen sovietico--y las hay en su obra--solo servian para dar una pretensiosa objetividad a su version de los acontecimientos. Dewey habia estudiado los procesos de Moscu, habia leido todos los documentos y escuchado directamente el testimonio del principal de los acusados, y no estaba dispuesto por ello a aceptar una version tan complaciente de un hecho historico de esa magnitud.

Que se trata de una version de los procesos de Moscu politicamente interesada resulta mas claro todavia cuando a partir del libro de Davies se realizo una pelicula con el mismo titulo. Dewey no tuvo problema en volver a denunciarlo ante la opinion publica. En una carta escrita junto con Suzanne La Follette, la secretaria de la Comision Dewey y redactora de su informe, y publicada en la pagina 8 del New York Times del 9 de mayo de 1943 ("Several Faults Are Found in Mission to Moscow Film"), empezaron por decirlo de forma expresa y sin ambages:

La pelicula Mision en Moscu es el primer ejemplo en nuestro pais de propaganda totalitaria para el consumo de las masas, una propaganda que falsifica la historia a traves de la distorsion, la omision o la simple invencion de hechos y cuyo efecto solo puede ser confundir al publico tanto en su pensamiento como en sus lealtades.

Incluso si se tratara de una pelicula de ficcion, el metodo utilizado resultaria perturbador. Se convierte en alarmante que, en una pelicula que se presenta como referida a hechos y como documentada, se introduzcan personalidades historicas vivientes: nuestro anterior Embajador en la Union Sovietica, Joseph Davies, introduce personalmente la dramatizacion de su mision, a la que presenta como "la verdad" sobre Rusia; y la representacion posterior del Presidente Roosevelt hablando con el senor Davies de la pelicula parece sugerir que esta es al menos semioficial (Dewey, LW15, p. 345; traduccion propia).

Viene a continuacion un analisis detallado de los distintos aspectos de la historia sovietica, las relaciones internacionales y la propia historia norteamericana que la pelicula distorsiona. Para Dewey y La Follete es claro que una pelicula es una obra de arte y que, por tanto, no se debe esperar que en ella todo sea verificable, pues necesariamente tiene algo de ficcion. Sin embargo, tratandose de una pelicula que se hace con base en un libro que ha prometido contar "la verdad acerca de Rusia" (promesa que se renueva al comienzo del filme), no es posible aceptar las muchas distorsiones que contiene y que facilmente pueden pasar por alto quienes no conocen a fondo los hechos historicos.

Sin afan de ser exhaustivo, he aqui una pequena lista de algunas de las principales falsificaciones, contradicciones e imposibilidades en que incurre la pelicula tal cual la analizan Dewey y La Follette. Aunque se ocupa de los procesos de Moscu, no los situa en el contexto mas amplio de las purgas de la era estalinista; empieza por una escena en donde el embajador participa de una recepcion diplomatica en su honor, en la que aparecen muchos lideres de la Revolucion (a los cuales ni siquiera se hace referencia en el libro) que ya por entonces se encontraban procesados o en la carcel, algo que constituye al menos una inexactitud historica. Presenta como uno de los acusados al mariscal Tukhachevsky, quien no fue juzgado, sino simplemente ejecutado secretamente en junio de 1937. La pelicula deja la impresion de que Stalin no estaba deshaciendose de potenciales opositores politicos (todos ellos considerados por mucho tiempo como heroes de la Revolucion), sino de traidores al servicio de poderes extranjeros, etc. No incluyo aqui otra serie de criticas que hacen Dewey y La Follette a la version que presenta la pelicula de muchos asuntos de la geopolitica internacional, como las actuaciones de Alemania y la URSS en la guerra, la politica britanica o cierta critica del sistema parlamentario que resulta sospechosa.

La pelicula es, para resumir--concluyen los autores de la carta--, antibritanica, anticongreso, antidemocratica y antiverdad. Ella profundiza esa crisis en la moral que constituye el problema fundamental del mundo moderno. La pelicula Mision en Moscu, y la propaganda similar, han ayudado a crear una cierta insensibilidad moral en nuestra mentalidad publica que resulta profundamente antinorteamericana. Hace poco el pueblo norteamericano recibio con comparativa calma el anuncio del gobierno sovietico de que habia ejecutado como "agentes nazis" a dos judios polacos, Ehrlich y Alter, internacionalmente conocidos como lideres de los obreros socialistas que habian sido arrestados cuando ellos invadieron Polonia. Unas pocas peliculas mas que sean aceptadas de forma tan acritica como ha sido aceptada esta--pues, mientras son miles los que leen libros, son millones los que ven peliculas--y los norteamericanos se volveran insensibles a todos los valores morales.

Mision en Moscu es una derrota mayor para la causa democratica. Al hacer esta pelicula los productores, lejos de prestar el servicio patriotico por el que les agradece el senor Davies, han asaltado los verdaderos fundamentos de la libertad, pues la verdad y la libertad son indivisibles, como bien lo sabia Hitler cuando expuso su metodo de confusion de la opinion publica por medio de la propaganda. Esta pelicula hace un uso muy eficiente de la tecnica hitleriana (Dewey, LW15, pp. 349-350; traduccion propia).

La polemica, por supuesto, no termino aqui. Por el contrario, se extendio por un tiempo mas, precisamente en la medida en que siguieron existiendo interesados en mantener una version de lo que ocurrio en los procesos de Moscu, y en los tiempos de la dictadura estalinista, que resultara favorable al regimen (24). Pero, como de costumbre, en la guerra el primer perdedor es la verdad. Lo que ocurrio en los procesos de Moscu, la brutal persecucion del Estado sovietico contra Trotsky y la propia investigacion de la Comision Dewey quedaron practicamente en el olvido con la llegada de la Segunda Guerra Mundial y, luego, de la llamada Guerra Fria (25). Y, como siempre, nuevas guerras traen nuevas mentiras. Muchos se ilusionaron con la idea de que, con las denuncias de los crimenes del estalinismo hechas por Nikita Khrushchev en el Vigesimo Congreso del Partido Comunista de la URSS, en 1956, se recuperaria por fin la memoria de tan espantosos sucesos como fueron las purgas estalinistas y ese sainete judicial conocido como los procesos de Moscu. Pero nunca ocurrio tal cosa. Nunca se examinaron de nuevo. No lo hizo Khrushchev y no lo ha hecho ninguno de sus sucesores. Y, aunque muchos de quienes defendieron a ultranza al estalinismo hoy estarian dispuestos a calificarlo de totalitarista, siempre habra quienes, por un oscuro afan de poder, estan dispuestos a recurrir a la mentira, al engano y a la falsificacion con tal de obtener un poder que aun no tienen o de aferrarse locamente a un poder que ya poseen.

En 1934, unos anos antes de que se inmiscuyera en este asunto, John Dewey se habia preguntado por que no era, ni le era posible ser, comunista en el sentido oficial y ortodoxo, estalinista, que la palabra "comunista" tenia por aquella epoca. Una de las razones de fondo para ello era el desprecio que el comunismo oficial tenia por la verdad, la deliberacion reflexiva y la libre investigacion. Decia en aquel momento, en "Why I Am Not a Communist":

[...] una de las razones por las cuales no soy comunista es porque el tono emocional y los metodos de discusion y disputa que parecen acompanar al comunismo en la actualidad resultan extremadamente repugnantes para mi. El juego limpio y una elemental honestidad en la presentacion de los hechos, y especialmente de las opiniones de otros, son algo mas que meras "virtudes burguesas"; son cualidades que se han ganado solamente a traves de una prolongada lucha. No son cosas que esten profundamente arraigadas en la naturaleza humana, y mucho menos ahora; de ello dan testimonio los metodos por medio de los cuales accedio el hitlerismo al poder. El desprecio sistematico, persistente y aparentemente intencional de estos asuntos por parte de los voceros del comunismo en el discurso publico y en la prensa, la histeria de sus denuncias, sus intentos por difamar a sus oponentes, su presentacion falaz de los puntos de vista de los "liberales" (a quienes tambien apelan, cuando lo requieren, en apoyo para sus campanas), su politica de "regla o ruina" en sus llamadas actividades de frente unido, su aparente conviccion de que lo que ellos consideran como un fin justifica el uso de cualquier medio simplemente porque este medio promete ser exitoso; todas estas cosas, a mi juicio, son fatales para el verdadero fin que los comunistas oficiales dicen albergar en su corazon (Dewey, LW 9, p. 94; traduccion propia).

Su participacion en el caso Trotsky, su ejercicio investigativo con respecto a los procesos de Moscu y la lucha contra la falsificacion de los acontecimientos por parte de los medios masivos de comunicacion de su epoca (la prensa y el cine) parecen haber incrementado en Dewey su conviccion de que la verdad es un bien social que una democracia debe proteger en contra de todos los que estan dispuestos a falsear lo realmente ocurrido, con tal de que sirva a sus mezquinos intereses economicos y de poder. En su ultimo pronunciamiento sobre el caso Trotsky, en una entrevista con Agnes Meyer publicada en las paginas 3 y 4 del Washington Post del 19 de diciembre de 1937, contaba lo que fue su experiencia personal en la URSS y lo mucho que lamentaba que un pueblo trabajador y creativo como el ruso se encontrara sometido por una casta burocratica, que seguia afirmando que la verdad no es mas que una "virtud burguesa" que conviene desechar. Atendamos a su testimonio, recogido en "Significance of the Trotsky Inquiry":

Las revelaciones que hemos tenido acerca de la Union Sovietica en el ultimo tiempo han sido, para mi personalmente, amargas y desilusionantes. Siempre senti que las tradiciones rusas y las de nuestro pais eran tan disimiles entre si que no podrian compararse literalmente las unas con las otras; creia, sin embargo, que un experimento social de la mas alta importancia estaba desarrollandose en ese pais, un experimento del cual nosotros, y las demas naciones llamadas capitalistas, podriamos aprender muchisimo. Veia a la Union Sovietica como un laboratorio social en el cual se pondrian en practica experimentos significativos. Antes de la epoca de la depresion economica--es decir, mucho antes de que cambiara la perspectiva para muchos de nuestros jovenes intelectuales--, en 1928, para ser exactos, visite la Union Sovietica; y, a mi retorno, escribi una serie de articulos en los cuales presentaba aspectos favorables de lo que habian conseguido alli en los campos educativo y cultural. Por aquello fui denunciado luego como Rojo y Bolchevique.

He dedicado mi vida al estudio de lo que ocurre en las escuelas, que fueron hechas para el desarrollo de la gente joven y para la propagacion de la cultura entre las masas, mientras que no he realizado ningun estudio sobre las condiciones economicas. A pesar de la indebida prevalencia de la propaganda en las escuelas, quede autenticamente impresionado por la esperanza de la gente joven y, al mismo tiempo, por su actitud relativamente libre. Aunque no hice examen ninguno de las condiciones politicas, no era entonces consciente de cuan imposible resultaba para cualquier viajero o turista adentrarse en los detalles, cualesquiera que ellos fueran, a traves de medios politicos.

Todo esto fue antes de la iniciacion del primer plan quinquenal. Todas las cosas se hicieron mas estrictas bajo la presion de dicho plan; sin embargo, no tengo duda ahora de que las causas de las cada vez mayores restricciones politicas que llevaron finalmente al establecimiento de un reino del terror ya venian funcionando desde entonces. Naturalmente tales causas habian afectado ya todo el sistema educativo. La propaganda y la disciplina rigida habian crecido enormemente; y ello a tal punto que ahora los alumnos ya portaban uniformes. Los germenes de libertad educativa que ciertamente existian en las mejores escuelas por aquella epoca ya habian sido, de acuerdo con informes confiables, completamente destruidos.

He aprendido a tener un gran respeto por las capacidades de la gente rusa y, pesar del oscuro horizonte actual, aun me considero incapaz de renunciar a dicha fe. Me resulta, sin embargo, imposible concebir como es que se puede lograr la transformacion social bajo las condiciones presentes de supresion de la individualidad, falsificacion y terrorismo. Un pueblo al que se le conserva sistematicamente en la ignorancia sobre lo que esta ocurriendo en el mundo, y en su propio pais, y al que se le alimenta con mentiras, ha perdido la fuerza motivacional para el progreso. Para mi, como educador, lo que esta ocurriendo hoy en Rusia es una gran tragedia.

Me resulta igualmente descorazonador que en nuestro pais algunos que se dicen liberales terminen creyendo que, por razones de conveniencia para nuestra propia gente, deberiamos permanecer en la oscuridad con respecto a la actual situacion rusa. Pues la verdad, en vez de ser una virtud burguesa, es el movil por excelencia del progreso humano (Dewey, LW11, pp. 335-336; traduccion propia).

doi:10.11l44/Javeriana.uph36-72.pmcd

Referencias

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DIEGO ANTONIO PINEDA RIVERA **

* El presente trabajo es fruto del semestre sabatico que la Pontificia Universidad Javeriana le concedio a su autor durante el segundo semestre del ano 2018.

** Pontificia Universidad Javeriana, Bogota, Colombia.

Correo electronico: diegopi@javeriana.edu.co

(1) De un discurso, pronunciado en el Mecca Temple de Nueva York, despues de haber presentado el informe de la subcomision que viajo a Mexico a tomar la declaracion de Trotsky. El texto del discurso circulo luego como un panfleto de quince paginas del Comite Norteamericano para la Defensa de Leon Trotsky bajo el titulo "Truth Is on the March", o "La verdad esta en marcha".

(2) Se trata de una contribucion a dos investigaciones distintas: por una parte, al proyecto "Mentira, poder estatal y democracia", desarrollado por varios profesores de la Facultad de Filosofia de la Pontificia Universidad Javeriana y cuyo investigador principal es Juan Samuel Santos; por otra, es parte de una investigacion mas amplia sobre la participacion que tuvo el filosofo norteamericano John Dewey, como presidente de la Comision Internacional de Investigacion que examino los cargos hechos contra Leon Trotsky y su hijo en los procesos de Moscu. Esta ultima tarea implica tanto la traduccion de los diversos textos que sobre el caso Trotsky escribio Dewey (entre ellos el informe de la Comision conocido como Not Guilty) como la elaboracion de un ensayo sobre algunos problemas filosoficos implicados en la relacion que tuvieron estos dos intelectuales, Dewey y Trotsky, y que incluye reflexiones sobre la logica de la investigacion, los derechos politicos de los individuos, la relacion entre fines y medios en la vida moral y politica, las relaciones existentes entre marxismo y pragmatismo, etc. Lo que aqui ofrezco, como lo advertire un poco mas adelante, es una presentacion general de los hechos que rodearon el caso Trotsky como un caso especifico de una mentira, a la vez judicial y mediatica, montada desde las altas esferas del poder estatal y la intervencion que en este asunto tuvo John Dewey, como una muestra de la defensa de la verdad desde la perspectiva de un liberalismo democratico.

(3) Sobre Trotsky como personaje tragico, vease Steiner, 2003.

(4) Cabe recordar que no solo Trotsky fue objeto de una implacable persecucion por parte del estalinismo. Lo fueron tambien sus hijos, e incluso otros familiares y amigos cercanos a el. Trotsky tuvo dos esposas y cuatro hijos. Su primera esposa, Alexandra Sokolovskaya, fue deportada a Siberia, donde murio en 1938. Su hija mayor, Zinaida, se suicido en Berlin, en 1933, despues de sufrir terribles enfermedades y persecuciones; la segunda, Nina, murio de tuberculosis en 1928. Tambien los dos yernos de Trotsky fueron asesinados por el regimen sovietico en las purgas de los anos treinta. Luego tuvo dos hijos, de su segundo matrimonio, con Natalia Sedova. El mayor, Leon Sedov, fue condenado, junto con el, en los procesos de Moscu; desarrollaba una importante actividad politica y literaria en Paris, donde murio misteriosamente despues de una operacion de apendicitis (todo indica que fue envenenado por agentes sovieticos). El menor de todos, Sergei, se encontraba completamente alejado de la politica y se dedicaba a ensenar matematicas en una escuela tecnica de la URSS; sin embargo, fue arrestado en 1934, condenado a trabajos forzados y finalmente fusilado en 1937. La lista de los amigos de Trotsky que fueron ejecutados por el regimen es tambien bastante larga.

(5) La novela de Padura, El hombre que amaba los perros, ampliamente conocida en el mundo de habla hispana y objeto de multiples reconocimientos, reconstruye de forma maravillosa todos los sucesos que rodearon el asesinato de Trotsky por parte de Ramon Mercader, valiendose del hecho de que este ultimo vivio los ultimos anos de su vida en la isla de Cuba. La novela de Davidson, El asesino obediente, reconstruye el mismo asunto, pero desde una perspectiva diferente: el modo como Mercader se infiltro en el circulo intimo de Trotsky, a traves de su relacion con la militante trotskista Sylvia Ageloff, para lograr dar muerte a Trotsky. Han surgido muchos otros escritos en los ultimos tiempos sobre la persecucion a Trotsky y su asesinato, asi como sobre Ramon Mercader y su familia, y especialmente la compleja relacion que este tuvo con su madre: Caridad del Rio. Destaco entre ellos el ensayo El cielo prometido: una mujer al servicio de Stalin, escrito por el filosofo espanol Gregorio Luri (2016), en donde hace una interesante reconstruccion de los antecedentes familiares y politicos de Ramon Mercader y su madre e intenta esclarecer el ambiente en que se gesto la vida de estos servidores del estalinismo, encargados de dar muerte a Trotsky.

(6) Cabe recordar que en dichos procesos, iniciados en 1936, el regimen estalinista hizo "confesar" una serie de delitos de todo tipo a casi todos los antiguos lideres de la Revolucion y a los militares mas destacados de la Guerra Civil posterior y, con base en tales "confesiones", claramente amanadas, los ejecuto de forma sumaria. Solo Leon Trotsky, que habia sido expulsado del Partido y del pais unos anos antes y que, en condicion de exiliado, habia ido pasando de un pais europeo a otro, escapo inicialmente a la venganza de Stalin.

(7) Sobre las circunstancias y pormenores que rodearon el nacimiento de esta comision de investiga cion, vease Hook, 1984, Roche, 1990/2010 y Farrell, 1950.

(8) Un fragmento del video que registro la declaracion de Trotsky esta disponible en https://www. youtube.com/watch?v=J2g1yhntWgc.

(9) Quien quiera seguir los pormenores de todas estas audiencias, tiene a su disposicion la publicacion del CEIP (Comision Dewey, 2010). En este texto estan registradas la totalidad de las audiencias de Coyoacan. Sobre el viaje a Mexico y las personalidades de Dewey y Trotsky, vease Farrell, 1950.

(10) Aunque en este comite participaron muchas personas distintas (llego a tener alrededor de cuarenta miembros), las mas destacadas entre ellas fueron filosofos como John Dewey, Sidney Hook, Horace Kallen y Max Eastman, periodistas como Herbert Solow, Suzanne La Follette y Benjamin Stolberg y dirigentes del Partido Socialista Norteamericano como Norman Thomas y Devere Allen. Este comite, como ya se indico, tenia dos objetivos basicos: la obtencion del derecho de asilo para Trotsky y la formacion de la Comision Internacional de Investigacion sobre los Procesos de Moscu, que deberia examinar todas las evidencias y testimonios recaudados (sobre todo los del propio Trotsky y su hijo Leon Sedov) y presentar un informe publico con sus conclusiones.

(11) Esta comision internacional se organizo en marzo de 1937 con sede en Nueva York y se subdividio a su vez en tres subcomisiones que realizaron sus labores en los meses siguientes: la que, presidida por Dewey, escucho a Trotsky en Coyoacan, entre el 10 y el 17 de abril, sin duda la mas importante; una subcomision francesa, presidida por Modigliani, que sesiono en Paris, y que escucho al hijo de Trotsky, entre el 11 de mayo y el 22 de junio; y una subcomision de Nueva York, que se reunio en el mes de julio para escuchar a algunos testigos norteamericanos.

(12) Esta subcomision, que fue la que se reunio en la Casa Azul de Diego Rivera y Frida Kahlo, en Coyoacan, Ciudad de Mexico, estaba conformada por cinco personas: John Dewey, en calidad de presidente de la subcomision; Suzanne La Follette, escritora y exeditora de New Freeman, en calidad de secretaria; Otto Ruehle, un antiguo miembro del Parlamento aleman y biografo de Karl Marx, que residia por entonces en Ciudad de Mexico; Benjamin Stolberg, escritor y periodista norteamericano; y Carleton Beals, un escritor y profesor universitario de California que, por desavenencias con otros miembros de la subcomision, renuncio a ella despues de la decimoprimera sesion. Aparte de las cinco personas ya mencionadas, asistieron a las audiencias de Coyoacan dos abogados (John Finerty, como asesor legal de la subcomision, y Albert Goldman, en calidad de abogado de Trotsky); Leon Trotsky y su secretario Jan Frankel, en calidad de testigos; Albert Glotzer, como taquigrafo; y un cierto numero de representantes de la prensa e invitados, para un total de aproximadamente cuarenta personas.

(13) Dewey estudio muy concienzudamente dichos reportes, lo mismo que las obras de Trotsky (vease Farrell, 1950).

(14) Hay que recordar que solo estos dos primeros procesos fueron conocidos por la Comision Dewey, pues los otros dos procesos se realizaron con posterioridad a las audiencias de Coyoacan y al trabajo de dicha comision.

(15) De las audiencias de Coyoacan, y en general de la investigacion de la Comision Dewey sobre las acusaciones hechas contra Trotsky, tenemos a disposicion al menos cuatro tipos de documentos fundamentales: 1) El caso Leon Trotsky, el libro que contiene el registro completo de las audiencias que tuvieron lugar en Coyoacan en abril de 1937 y en las que la comision presidida por Dewey recogio el testimonio de Trotsky y uno de sus secretarios; fue publicado en espanol en el ano 2010 (vease Comision Dewey, 2010). 2) Not Guilty: asi se conoce el informe completo en que la Comision Dewey presenta los resultados y conclusiones de las diversas investigaciones, realizadas a lo largo del ano 1937, por sus diversas subcomisiones en Mexico, Paris y Nueva York; es un informe de mas de 500 paginas en que se desmenuza parte por parte todo el proceso que llevo a declarar inocentes a Trotsky y a su hijo por parte de la comision y se confrontan los testimonios y documentos ofrecidos por Trotsky, Sedov y otros testigos con las acusaciones y testimonios de los procesos de Moscu. Este texto no ha sido traducido al espanol hasta el momento (vease Dewey Commission, 2008). 3) "Los escritos y conferencias de Dewey sobre el caso Trotsky": se trata de una serie de textos escritos por John Dewey (que estan reunidos en sus Later Works bajo el titulo "The Leon Trotsky Inquiry", vease Dewey, LW11, pp. 303-336), y en los cuales Dewey hace diversos pronunciamientos publicos sobre el juicio a Trotsky, su relevancia historica y la importancia que tiene el establecimiento de la verdad para la vida democratica. 4) Escritos de otros autores sobre el caso Trotsky y la participacion de Dewey en el, libros y articulos en los que tanto estudiosos de la obra filosofica de Dewey como partidarios de Trotsky examinan lo ocurrido en este acontecimiento de relevancia historica. En este grupo de documentos se destacan "Dewey in Mexico" de James Farrell (1950) y "Memories of the Moscow Trials", de Sidney Hook (1984). (En la actualidad, preparo una compilacion de muchos de estos textos traducidos).

(16) Sobre este y muchos otros asuntos ligados a los procesos de Moscu y a la constitucion de la Comision Dewey, son muy ilustrativos los "Recuerdos de los procesos de Moscu", de Sidney Hook (1984), en los que me he apoyado en esta parte.

(17) En enero de 1938, recien presentado el informe de la Comision Dewey, habia periodistas que afirmaban que esta no habia servido de nada, pues no habia logrado probar nada. A uno de ellos, Seldon Rodman, le responde Dewey en su texto de enero de 1938 titulado "En defensa de las audiencias mexicanas". Vease "In Defense of the Mexican Hearings", en: Dewey, LW 11, pp. 347-348.

(18) El informe de la Comision Dewey tiene cinco partes y tres apendices. Las dos primeras son introductorias, pues se ocupan de la comision misma y de las bases de su investigacion. La tercera, la mas larga y la mas importante en mi concepto, se ocupa de los cargos levantados contra los acusados, del procedimiento de los tribunales sovieticos y del examen detallado de los testimonios de cada uno de los principales acusados en los procesos de Moscu. Las partes cuarta y quinta examinan que tan creibles resultan los cargos levantados contra los acusados, el valor que pueden tener las confesiones realizadas por ellos y la llamada "conexion historica" aducida por el fiscal del caso como argumento para determinar la culpabilidad de los acusados.

(19) Toda esta parte procedimental esta cuidadosamente analizada en el ya citado capitulo 7 del informe de la comision. Vease Dewey Commission, 2008, pp. 46-62. Cabe destacar que la comision hizo todo su analisis partiendo de lo establecido en un conocido texto del derecho criminal sovietico, Procesos criminales. Un texto para las escuelas de leyes y para cursos juridicos, del profesor M. S. Strogovich, publicado en Moscu en 1936 y conocido por el Fiscal Vyshinsky, pues fue su editor. Esto deja en claro que Vyshinsky violo abiertamente reglas que de ningun modo podian resultarle ajenas.

(20) Para no citar sino un caso de como, aun hoy, se pretende reivindicar la legitimidad de estos procesos, vease Bolton, 2011.

(21) De hecho, excepto en algunos sectores de la intelectualidad norteamericana, el caso Trotsky y el informe Dewey terminaron por pasar casi desapercibidos. Unos anos despues Trotsky seria asesinado por un agente del estalinismo y, aunque periodicamente se busca rehabilitar su figura historica por parte de militantes trotskistas en todo el mundo, la verdad es que con el tiempo ha terminado por desdibujarse el muy definitivo papel que jugo en la Revolucion de Octubre, asi como su condicion de primer y fundamental critico del comunismo ortodoxo de caracter estalinista. Tampoco el informe Dewey corrio con mayor suerte: se publico inicialmente en Harper & Brothers, de Nueva York, en 1938 y solo se volvio a publicar mas de treinta anos despues, en 1972; la edicion mas reciente, que es la que he estudiado, es de 2008. Sin embargo, si bien no se si ha sido traducido a otros idiomas, es claro que no se consigue en espanol ni siquiera una version parcial (aunque desde 2010 contamos con una version en espanol de las audiencias de Coyoacan). Todo ello es comprensible si se tiene en cuenta, en primer lugar, que ciertamente la situacion politica en que se dio todo este asunto (los anos previos a la Segunda Guerra Mundial) no constituia el ambiente adecuado para que este se conociera mas a fondo. No invalida, sin embargo, el hecho de que el caso Trotsky es algo de lo que poco se habla, entre otras cosas porque la actuacion en el de muchos Estados, y de muchos movimientos politicos de diversa indole, fue realmente vergonzosa.

(22) La reaccion de la prensa norteamericana ante los procesos de Moscu y el informe de la Comision Dewey se describe con detalle y precision en Hook, 1984.

(23) La pelicula, dirigida por Michael Curtiz y basada por entero en el libro de Davies, fue estrenada a comienzos de 1943. La pelicula completa, con subtitulos en espanol, puede verse en el siguiente vinculo: https://vimeo.com/182767468

(24) Dewey mantuvo una polemica con Arthur Upham Pope sobre la pelicula en mencion, que se puede seguir en el volumen 15 de los Later Works de John Dewey, pero de la que no nos ocuparemos aqui.

(25) La denuncia que hizo Natalia Sedova en los juicios de Nuremberg fue desatendida.
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Author:Pineda Rivera, Diego Antonio
Publication:Universitas Philosophica
Date:Jan 1, 2019
Words:19028
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