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LOS PESCADORES EN EL LITORAL CENTRAL DURANTE LOS SIGLOS COLONIALES (SIGLOS XVII Y XVIII), MEMORIA E IDENTIDAD EN MOVIMIENTO.

FISHERMEN IN THE CENTRAL COAST DURING COLONIAL CENTURIES (XVII-XVIII CENTURIES), MEMORY AND IDENTITY IN MOVEMENT

Introduccion

Entre las perspectivas con las que se ha visualizado a los sectores populares durante el denominado periodo colonial destacan aquellas que han establecido las relaciones entre economia y sociedad, dentro de una cierta logica procesual de las etapas o momentos en que se encontraria el despliegue de los procesos historicos desde este rincon del Imperio Espanol, respecto de otros espacios economicos coloniales o de Europa, en donde Inglaterra impulsaba la Revolucion Industrial.

Los retrasos de la economia respecto de los centros economicos capitalistas explicarian a su vez el escaso desarrollo no solo de la produccion artesanal sino tambien de los modos de organizacion de los trabajadores. En razon de lo anterior es que Sergio Grez plantea que la genesis del movimiento popular en Chile esta ligada de manera estrecha a la urbanizacion e industrializacion, que tendran un impulso significativo a partir de la decada de 1860. Aunque comparados con aquellos espacios historicos (v.gr., Europa occidental y la Norteamerica anglosajona) impulsores de estos procesos, los que se dieron en America Latina fueron de proporciones modestas, no obstante, "hicieron posible durante la segunda mitad del siglo el crecimiento del artesanado y la formacion de nucleos mas o menos estables de proletariado minero e industrial. En el cuadro de una estructura economica que permanecio ampliamente dominada por las actividades mineras (que transitaban rapidamente hacia formas mas modernas de produccion) y agricolas, el desarrollo de un minoritario, pero significativo sector artesano industrial fue la base material del surgimiento de dicho movimiento" (1).

Igualmente, Gabriel Salazar considera como un momento de inflexion la creciente apertura economica que vivio Chile a partir de la emancipacion, y el consiguiente impacto que tuvo en terminos economicos la afluencia de inmigrantes; dicho autor, en este contexto, visualiza a los sectores populares con una gran capacidad de emprendimiento. En efecto, en el siglo XVIII, la expansion economica asociada al ciclo triguero exportador hacia el Peru tuvo una doble consecuencia. De una parte, los hacendados reclutaban individuos de menor confiabilidad (inquilinaje); de otra, compraban, a bajo precio, la produccion cerealera de los campesinos independientes o de los pequenos artesanos. Desde esta perspectiva, en los albores del siglo XIX, los verdaderos impulsores de la economia en terminos productivos fueron los sectores populares, que posteriormente serian reemplazados por la oligarquia, la cual, con ese proposito, establecio una alianza con los comerciantes extranjeros (2).

La relacion entre procesos de modernizacion y organizacion sociopolitica de los sectores populares es la predominante en la literatura sobre los origenes de los movimientos sociales para Europa y America Latina. Para el primer caso, por razones de espacio, se puede citar esencialmente el clasico trabajo de Eric Hobsbawm, Rebeldes Primitivos, en que reconoce el tratamiento que se le ha otorgado a la sociedad en movimiento en el contexto de la transicion capitalista. Su principal preocupacion fue dar cuenta no de esa transicion, sino de la existencia de ciertos movimientos que denomina como "rebeldia primitiva" o "prepoliticos" en sociedades en vias de modernizacion, como es el caso de lo que denomina como "bandolerismo social" (3). Para el caso de America Latina, se han planteado nuevas interpretaciones de los actuales movimientos sociales, pero no para los de la llamada sociedad tradicional (4). Por lo que nuestra historiografia, desde ese punto de vista, es expresion de las perspectivas analiticas predominantes en este tema.

En relacion con estos analisis, en este articulo se propone una mirada diferente: profundizar en las dinamicas sociales y culturales de los sectores populares, mas alla de sus capacidades de emprendimiento y de lo que ello pudo significar en terminos economicos. A partir de las ideas desarrolladas por Carlos Aguirre siguiendo a Immanuel Wallerstein, parece necesario avanzar desde las perspectivas que han puesto a la historia en trayectorias progresivas o evolutivas, hacia otras en donde lo que se visualiza son mas bien escenarios inciertos (5). En efecto, mirado retrospectivamente, los despliegues historicos se han concebido a traves de etapas que van desde lo simple a lo complejo, considerando que avanzar en cierta direccion significa dar un paso hacia adelante, mientras que si no se avanza o se hace en direccion opuesta, o simplemente hacia otro destino, se estaria en una situacion de estancamiento o retrocediendo. Ello ha implicado pensar la historia desde un punto en donde supuestamente esta deberia llegar y no respecto de hacia donde esta se despliega, ya sea de manera fortuita o planificada. Se trata mas bien de multiples trayectorias posibles que se van abriendo, cada una de las cuales tiene a su vez variados condicionamientos o posibilidades que las limitan o facilitan.

En ese sentido, en este articulo se plantea que el enfasis deberia estar puesto en comprender la multiplicidad de posibilidades o de situaciones de despliegue, lo cual sin duda se puede visualizar mas claramente cuando, siguiendo las perspectivas de Giovanni Levi, acercamos el lente de observacion sobre la realidad; pero si, al mismo tiempo, considerando los planteamientos de Jacques Revel, tenemos en consideracion los contextos macro (6). Pues evidentemente, no se puede desconocer que desde lo general existen dinamicas que permiten entender la realidad particular de lo que estudiamos; como tampoco se puede ignorar que, efectivamente, se dan convergencias y hay ciertas trayectorias que se mantienen por cierto tiempo.

A partir de lo planteado, se analizara de modo especifico la situacion de una parte de los sectores populares durante los siglos coloniales. Nos referimos a los pescadores. Grupo humano escasamente estudiado por los historiadores, no solo para ese periodo, sino como actores historicos en general (7). No es el proposito de este trabajo problematizar cuando surgen los movimientos populares, sino simplemente demostrar que: 1) los sectores populares no solo se organizaron debido a los procesos de modernizacion capitalista. El surgimiento de un conjunto de practicas judiciales en los tiempos coloniales, posibilitadas por el gobierno colonial, favorecieron su organizacion desde el seno de estas practicas juridicas. 2) Al mismo tiempo, ello fue posible a partir de la conformacion de grupos que, al interior de los estamentos coloniales, desarrollaron identidad a partir de su trabajo, espacio y memoria.

Para la elaboracion de este articulo se consultaron esencialmente fuentes originales que se encuentran en el Archivo Historico Nacional de Santiago de Chile, en el fondo Real Audiencia. Los volumenes correspondientes al siglo XVII fueron revisados en una aproximacion geohistorica al area de Concon en un estudio preliminar (8). Las fuentes citadas en este trabajo correspondientes al siglo XVIII son ineditas. De hecho, segun se nos informo, el original de uno de los volumenes consultados fue destruido totalmente por la corrosion de la tinta con la que estaba escrito, por su alta concentracion de hierro (tinta ferrogalica) (9). Maria Eugenia Albornoz consulto documentacion referida a la misma problematica, desde la perspectiva de la historia de la justicia--con el que dialogaremos en este articulo--, para los anos inmediatamente posteriores a la documentacion revisada (10).

Sociedad en movimiento: lancheros, marineros y pescadores en el Valparaiso de 1825

En el invierno de 1825, en Valparaiso se genero una situacion que fue oportunamente valorada por Marcelo Segall--dimensionada igualmente por Sergio Grez Toso--, como la "primera resistencia de los trabajadores que se proyecto con fuerza sobre la correlacion politica del pais" (11). Muy sucintamente volveremos a relatar aca la problematica, que importa para este trabajo, porque entre los actores comprometidos habia pescadores. Grez explica que el problema fue suscitado por dos decretos. Uno que establecio el desarme de los buques de la Escuadra, que no estaban en servicio activo, dejando sin trabajo e ingresos a las tripulaciones, a las que se les adeudaban meses de sueldo que no serian cancelados. Y otro, que en definitiva fue el que provoco el estallido de "un vasto movimiento de protesta ciudadana": el 19 de agosto se decreto que la carga y descarga de mercaderias del puerto de Valparaiso se realizara por doce embarcaciones del Estado y sus empleados. Con esa medida, los pescadores que hasta ese momento habian realizado esa labor perdian una importante fuente de trabajo. Ademas, debian matricular sus canoas y mantenerse a una distancia prudente de los buques, para evitar el contrabando. De contravenir las disposiciones arriesgaban diez anos de presidio (12).

Los decretos provocaron gran indignacion en Valparaiso, ya que "no solo los lancheros y pescadores se verian afectados, tambien lo serian los comerciantes y capitanes de buques" (13). A lo anterior se suma que el gobierno local liderado por Jose Ignacio Zenteno era opositor al gobierno central, por lo que junto al cabildo, solidarizaron con la gente de mar y demas vecinos afectados. El climax de esta historia se dio cuando el 30 de septiembre de 1825, cerca de mil personas se congregaron en la plaza San Agustin, acordando no obedecer decreto alguno, ademas de solicitar la construccion de un muelle, suprimir el impuesto de patentes, el establecimiento de un Tribunal del Consulado y libertad para fabricar cigarros (14). El resultado de la presion social fue que el general Freire abolio el reglamento y decreto de carga y descarga, por sus graves consecuencias tanto para la "gente del mar" como para el comercio. En tanto, el gobernador Zenteno, por ponerse de parte de la sociedad local, fue desterrado (15).

Segun Sergio Grez, el movimiento en cuestion se trato de una situacion excepcional dentro de la primera mitad del siglo XIX, porque participo mucha gente y convergieron multiples reivindicaciones sociales, tanto de los sectores populares, como de grupos medios y acomodados; confluyo la oposicion politica del cabildo y gobierno local de Valparaiso al de Santiago; y porque se utilizaron variadas formas de lucha, "desde la realizacion de asambleas populares, la agitacion, la difusion de proclamas, el envio de delegados portadores de las reivindicaciones ante las autoridades, hasta la preparacion de una resistencia armada al gobierno central" (16). Fenomenos similares--asegura--solamente volverian a producirse en Chile el ano 1859, "cuando las contradicciones al interior de la clase dominante permitirian la irrupcion masiva del descontento popular" (17). Por su parte, recientemente Gabriel Salazar le ha otorgado una valoracion similar a este acontecimiento. A modo de afirmacion general indica que las tendencias modernizadoras que surgieron en ciertos sectores productivos de la economia nacional respecto de las relaciones laborales, "contribuyeron en mayor grado a la formacion de una clase productora laboral propiamente tal ...", destacando en ese proceso, el trabajo de carga y descarga en los puertos chilenos a partir de 1824 y el desarrollo, a partir de 1845, de un sector industrial metal-mecanico moderno (18).

Entre los multiples acontecimientos del pasado, y con mayor razon si este es mas lejano, solo podemos volver a reconstruir algunos en el presente y de manera parcial, porque estamos limitados por las fuentes de las que disponemos. Sin embargo, es obvio que si para cierto periodo y en relacion con determinadas situaciones las fuentes guardan silencio, esto perfectamente puede llevarnos a concluir cierta excepcionalidad de un hecho o su relevancia.

Ahora bien, si no puede dudarse de la singularidad de este movimiento social en relacion con ese momento historico y mas puntualmente, con la problematica de la que estaba dando cuenta Sergio Grez, como es el surgimiento de un movimiento popular como actor historico, si invertimos la pregunta y nos preguntamos por aquellas razones mas especificas que explican el problema en cuestion, llegamos entonces a los pescadores en su cotidianeidad, con su identidad y memoria, forjada en espacios y tiempos concretos. Entenderemos identidad, como la conciencia que adquirio este grupo de su singularidad y caracteristicas distintivas; y memoria, como la capacidad de retener y recordar el pasado (19).

Encontramos entonces un tejido social que se fue urdiendo con la misma paciencia que sus redes y en la dureza de sus vidas. Se trata de un fragmento de la sociedad visualizado en sus multiples movimientos. La pregunta es si podemos reconstituir parte de la memoria de estas comunidades para el periodo colonial. Y de ser asi, ?podriamos entender de otra manera la movilizacion del 30 de septiembre de 1825?

"Patrones de Pesca" y el conflicto con los hacendados durante el siglo XVII

A partir de los albores del siglo XVII, los estancieros de Concon (actual region de Valparaiso), intentaron, a traves de diversos mecanismos, que fueron desde la negociacion y la via judicial hasta la coaccion, la expulsion de los pescadores que desarrollaban su actividad economica en el borde costero. Para ello fueron respaldados por la Real Audiencia, que a partir del 23 de febrero de 1618 determino repetitivamente su lanzamiento. El caso de Concon es relevante por ser uno de los principales puntos de pesca en el area de Valparaiso, y porque si bien se trata de una microsociedad, puesta en un contexto mas vasto, es evidente que representa una de las expresiones de una problematica mas amplia. Desde ese punto de vista, las actuaciones de los pescadores en agosto de 1825 podrian tener parte de su fundamento en experiencias similares a las que vamos a presentar.

Como ya lo enunciamos en el titulo de este apartado, para el siglo XVII una de las principales caracteristicas de las relaciones sociales en la zona fue el conflicto entre una suerte de patrones de pesca y los terratenientes. Para efectos de este trabajo, entenderemos como patrones de pesca aquellas personas que conducian las embarcaciones y dirigian la actividad pesquera de una embarcacion o de varias en particular, que podian ser de su propiedad, de algun socio o de una sociedad. En las fuentes revisadas hasta ahora, queda claro que trabajaban esencialmente con indigenas, pero no estamos seguros de que haya sido gente con experiencia previa o dotada de una cultura especializada en ese oficio, y de haber llegado a serlo, no corresponderian a nativos locales, pues en un estudio anterior ya fue evidenciado que la mayoria de los indigenas pescadores del area fueron exterminados durante la conquista o desplazados por la misma. Se trata entonces de personas de ascendiente espanol que se van a dedicar a esta actividad por ser parte de su acervo o de sus intereses, y que se sirven de mano de obra en los terminos en como se disponia de esta en el periodo: como indigenas de encomienda, esclavizados en la frontera del Biobio o arrendados (20).

En 1618, por ejemplo, Diego Hernandez solicito a la Real Audiencia que el propietario de Concon, Pedro de Recalde, no le impidiese la pesca. Por el contrario, en 1629 fue el terrateniente, Pedro de Recalde, que en una declaracion y pedimento de ejecucion dirigido a la Real Audiencia, explico que sus mayordomos le indicaron que Juan Leiva, en compania del capitan Antonio Hidalgo, "con quince indios", se sitiaron a pescar en la boca del rio Aconcagua, con lo cual le estaban provocando una serie de danos. En 1670 se sugiere una situacion distinta, que anuncia la logica que tendra el conflicto en el siglo XVIII, pues el hijo de Pedro de Recalde abrio un juicio contra Lorenzo Gonzalez de Soto y "otros companeros suyos" que habian hecho "ranchos para vivir" y "sementeras" en la caleta de Cochoa, cercanos a sus vinas y vivienda. Para 1690, Jeronimo Zapata de Mayorga, en nombre de su mujer, se queja que Jeronimo Venegas, en un barco a cargo de Juan Pinto, con "indios y mozos", estaba pescando en Cochoa danando con ello de manera irreparable su terruno (21).

El principal argumento de los terratenientes para oponerse a la pesca fue que no era posible se realizara esta actividad sin danar los bienes o la produccion de su propiedad. En diciembre de 1611, por ejemplo, Pedro de Recalde, en nota elevada al Corregidor de Quillota, capitan Francisco Matias del Hierro, explica que Diego Hernandez pretendia "poner pesqueria y citar su gente en la boca del rio de Quillota que era en medio de sus vinas y almendrales y solo a fin de hacer mal y dano", ya que unicamente tenia salida deshaciendole la cerca que tenia puesta en los dichos almendrales y vina, y deshecha la dicha cerca "entrarian por ella muchos bueyes y caballos y lo destruirian de manera que todo se perderia". Esta argumentacion se reiteraria de manera invariable en el tiempo. En 1629, Pedro de Recalde, en una declaracion y pedimento de ejecucion que dirige a la Real Audiencia, conto que habia sido
   avisado por mis mayordomos como Juan de Leiva en compania del
   Capitan Antonio Hidalgo con quince indios se han sitiado a pescar
   en el dicho rio junto a mi mismo corral de vacas con cantidad de
   caballos y perros que ellos tienen y dichas personas que los vienen
   a buscar ... con que los ahuyentan de la principal engorda en que
   los tengo ... de que se me sigue notorio dano y perjuicio no solo a
   los dichos ganados [sino tambien a] las dichas heredades (22).


A partir de los menoscabos indicados, Recalde solicito una Real Provision y un decreto que estableciese el lanzamiento de las personas que estuviesen afincadas en ellas con el "pretexto" de dedicarse a pescar, "por el grande perjuicio que se sigue a mis haciendas y ganados y engordas", y que se les expulsase "con sus indios y carretas y que no se aloje ni situe en una legua desde la boca del dicho rio ...". Los herederos de Recalde, hacia 1670, abrieron un proceso judicial por las mismas razones, pues a pesar de las reales provisiones libradas en su favor por la Real Audiencia, de nuevo los pescadores se habian sitiado "en las dichas caletas y particularmente en una que llaman Cochoa cercana a mis vinas y casa de vivienda". Se trataba de Lorenzo Gonzalez de Soto y de "otros companeros suyos", que habian hecho "ranchos para vivir" y "sementeras". Tambien nombro a Alonso Jeria y sus hijos. En virtud de lo anterior y de los "irreparables danos" que asegura causaban, solicito a la Real Audiencia su lanzamiento (23).

En 1690, Jeronimo Zapata de Mayorga, defendiendo los intereses de su mujer, propietaria de la hacienda de Concon, Nicolaza de Arrandolasa y Recalde, se extendio largamente respecto de los numerosos "autos", "decretos provisionales" y "mandamientos de lanzamiento" a los pescadores que habian pretendido introducirse en "la boca del rio de Quillota" y en las caletas adyacentes. Ahora se habia entrado en sus tierras Jeronimo Venegas con un barco a cargo de Juan Pinto, "y con dichas personas indios y mozos", que le causarian "irreparable perjuicio asi en los frutos de dichas vinas por ser [muy] tempranos en su maduro como de los ganados mayores y menores que en dicha estancia se contienen con inmediacion a los dichos parajes siendo todo destruido por la dicha gente, sus perros y cabalgaduras y demas entrantes ...". Indico ademas que, entre las personas que pretendian "guardar las dichas vinas y ganados", y los pescadores y demas agregados, "se habian originado graves pendencias y debates sobre que se han seguido pleitos dilatados en esta Real Audiencia" (24).

La defensa de los pescadores tuvo dos momentos. Hasta el segundo tercio del siglo XVII, la preocupacion se centro en demostrar que la actividad pesquera no provocaba danos a los propietarios riberenos. Tambien se buscaron salidas alternativas, procedimiento que pudo haber sido mas habitual de lo que se deja traslucir en la documentacion, de manera que cuando no se lograban o no se buscaba establecer acuerdos, se podria haber llegado a una judicializacion de la situacion. En efecto, en 1629 por ejemplo, Pedro de Recalde realizo a un convenio con Juan Leiva. En el texto que se conservo se indica que
   por cuanto me ha [significado] Juan de Leiva el grande gasto que ha
   hecho en el barco y redes que hizo para pescar en este puerto de
   Concon y caletas y que de impedirle y quitarle la dicha pesca era
   de gran dano y destruccion suya; por lo cual presto con sentimiento
   para que el dicho Juan de Leiva se situe en la caleta de don Garcia
   que esta en mis tierras y de alli pesque, con condicion que ninguna
   persona de fuera admita consigo en la dicha caleta ni en mis
   tierras y que el pescado que cogieren no lo pueda dar ni vender a
   ninguna persona en el termino de mis tierras por el dicho perjuicio
   y que si sus indios me hicieren algun dano en los ganados caballos
   [o en otra] hacienda me lo ha de pagar con las costas de la
   cobranza ... la mitad para la causa de su majestad y la otra mitad
   para mi y esta [admision] le hago de aqui al mes de febrero del ano
   que viene de seiscientos y treinta (...) (25).


En estos acuerdos, el propietario busca salvaguardar sus intereses y establecer restricciones temporales a la pesqueria.

El segundo momento es bastante significativo, pues marca un cambio importante en el discurso de defensa de los pescadores, anunciando lo que ocurrira durante el siglo XVIII. En efecto, en el proceso de 1670, Joseph Collart, Regidor, Fiel Ejecutor y Procurador de la ciudad de Santiago, incorporo argumentos en su amparo que seran utilizados en lo sucesivo por ellos o por sus defensores. Collart senalo que a pesar de los numerosos fallos adversos, "se ha de servir V. A. demandar que el dicho Don Jeronimo Zapata y las demas personas que tienen sus estancias citas al mar no impidan el uso de las pesquerias a las personas que se destinan a este ejercicio ni les embaracen el que en las riberas del mar puedan fabricar sus cabanas para su habitacion imponiendoles las penas para ello convenientes". Argumenta que ello debia ser asi,
   por lo general de derecho y porque hallara VA. que el mar y su
   ribera es comun a todos los hombres y que pueden con libertad
   entrar y salir en el y ejercitar la pesqueria sin que se les pueda
   impedir por persona alguna por ser asi que por la naturaleza de ser
   comun [...] conservando el primitivo ser que por derecho de las
   gentes se le hubiese por vertido pues de la misma fuente que en sus
   principios fueron todas las cosas comunes, aunque respecto de
   muchas cosas se invirtio la naturaleza permitiendose el senorio de
   ellas, en particular el mar y sus riberas la han conservado y
   conservan= y asi es licito a cualquier persona el que pueda
   libremente ejercitar la pesqueria en ellas y fabricar sus cabanas
   en las riberas que el mar contiene cuyas terminos se extienden
   hasta la mayor distancia, que alcanzan sus aguas, en el plenilunio
   de marzo o equinoccio de otono, o en los meses y tiempos que en
   nuestras Indias corresponde a los referidos sin que lo que en
   dichas riberas se fabrico se pueda devastar por persona alguna ni
   los pueda ... menos en caso que el mar los haya destruir ... en
   cuyo supuesto, el dicho don Jeronimo Zapata ni otra persona alguna
   puede justificadamente impedir las pesca en las riberas del mar
   aunque con ellas confinen sus estancias (26).


El procurador argumento ademas que no era valido afirmar que tenian ganada la ejecutoria para que no se pudiese ejercitar la pesqueria en la ribera de Concon, "porque la excepcion de lo juzgado, se destruye por ser asi que no debe tener subsistencia siendo contra el derecho natural y de gentes"; "porque el interes particular no puede anteponerse al interes comun"; "porque hasta la ribera del mar como las caletas hasta donde ... aguas en su mayor creciente tienen terminos comunes y en ellas no puede recaer merced alguna"; y por "no ser de sustancia el decir que con la entrada y salida a las dichas caletas y riberas del mar se ocasionan a la parte adversa graves danos en sus mieses y ganados" (27).

Este discurso se fortalecio a su vez por la posicion que asumio el gobernador de Chile frente a la problematica. Asi se deja entrever en el ultimo proceso sobre la pesca en Concon que encontramos para el siglo XVII. Los testigos comparecientes al juicio indicaron que en una de las etapas del conflicto, Juan Hurtado habria sacado "un decreto de el senor Maestre de Campo don Joseph de Garro, Caballero de la Orden de Santiago del Consejo de su Majestad, Gobernador y Capitan General del Reino, presidente de su Real Audiencia, para que pudiese en virtud de dicho decreto entrar a las Caletas del dicho mar a pescar", documento que Zapata desestimo por las numerosas provisiones favorables que le habia hecho la Real Audiencia (28). Se trata de una situacion importante, porque es la primera fuente en que consta que el gobernador actuo con un criterio diferente a la Real Audiencia en esta materia, sentando con ello tambien un precedente favorable que podria llevar al empoderamiento de los pescadores en el futuro. Situacion similar encontramos respecto del uso de los pastos y de las palmas (29).

Como ya ha sido senalado, salvo en un fallo de 1618, en que la Audiencia determino que no se prohibiese la practica de la pesca en Concon, posteriormente todos los fallos fueron a favor de los terratenientes. ?Por que entonces se siguio desarrollando la actividad pesquera en la zona? Habria que considerar las condiciones especiales para la pesqueria de este espacio. No es casualidad que cuando Frezier visito Valparaiso, indicara que la gran pesca de ese puerto se hacia en Concon (30).

"Gremio de Pescadores" y el conflicto con los hacendados durante el siglo XVIII

En el siglo XVIII, el conflicto entre quienes desarrollaban la pesca en el litoral de Concon y los duenos de las propiedades contiguas se exacerbo. Los fallos de la Real Audiencia que determinaron el lanzamiento de los pescadores fueron sucediendose regularmente a lo largo del periodo. Despues del dictado en 1692, que ya revisamos, sabemos de otros seis: del 8 de septiembre de 1750; 21 de agosto de 1762; 23 de marzo de 1763; 12 de diciembre de 1770; 23 de septiembre de 1793 y 3 de abril de 1794. Todos ellos tuvieron como antecedente el primer fallo, del 7 de marzo de 1618, "en el que se habia prohibido a los pescadores entrar a pescar en la embocadura del rio de Quillota, por los perjuicios que provocaban a la dicha hacienda y a sus planteles". Se aplico la jurisprudencia ateniendose a lo establecido en el Titulo 17, Libro 4 de Castilla, en donde se establecia que "cuando algun pleito fuese determinado en la Audiencia, por sentencia dada en grado de revista, sea luego tal sentencia ejecutada y llevada a ejecucion con efecto, en todo y por todo" (31). En todos estos casos, la reiteracion de los fallos es demostrativa: los pescadores habian llegado para quedarse.

Profundizando en algunas de las argumentaciones de los procesos, podemos senalar que en 1762, el ahora "gremio de pescadores de Concon", se presento ante "el superior Gobierno", solicitando se les permitiese seguir adelante con su actividad economica. Las razones esgrimidas fueron multiples: el derecho natural, el largo tiempo que desarrollaban la actividad, lo cual les otorgaba memoria e identidad; los problemas de abastecimiento de pescado que se provocaban al prohibir la actividad tanto en Santiago como en Valparaiso; y un argumento nuevo, la violencia del propietario ribereno y su condicion de pobreza:
   El capitan Francisco Delgado, Pedro Flores. Por si y en nombre del
   Gremio de Pescadores del Puerto y caleta de Concon, parecimos ante
   VA. y decimos que la pesca en dicho puerto o caletas es tan antigua
   como la conquista del este Reino y aunque no lo fuera es principio
   elemental de derecho que a los pescadores no se les pueden
   [embarazarse] la entrada y uso de las playas y riberas de los rios
   para el uso de las pescas o para cualquier otro ejercicio por ser
   dichas playas y riberas comunes y destinadas al uso publico contra
   lo que hasta lo presente no sea ofrecida ni disipada por persona
   alguna sino es solo por el dueno que hoy lo es de la estancia de
   Concon General Don Francisco Cortes y Cartavio, que impide la
   entrada a dicho puerto y aun se quiere hacer dueno y senor absoluto
   a despojado de su propia autoridad aquellos pescadores que tienen
   su habitacion y casas en la misma playa del mar a costa de un
   incesante trabajo y [crecido] costo para repararselas de las olas e
   inundaciones de dicho mar queriendose el dicho general don
   Francisco apropiar para si toda la playa contra el beneficio comun
   y tambien contra el abasto del publico de esta ciudad por ser el
   lugar [de] donde ocurre el mayor numero de pescadores a vender
   todas las semanas y abastecer esta ciudad como asi mismo del puerto
   de Valparaiso y principalmente por el tiempo de Cuaresma y afin de
   evitar el dicho Don Francisco este abasto publico y lo principal
   para creerse dueno de toda la playa a compelido con amenazas y
   armas a los pescadores para que no entren ni salgan a dicho puerto
   y para que quemen sus casas y ramadas que [en] el tienen fundadas
   de mas de treinta anos a esta parte pues a mi Pedro Flores que
   habra cuarenta anos que vivo en dicha playa en ejercicio de
   pescador me mando con gran aspereza y con palabras injuriosas que
   quitase luego mi casas y porque le replique por que era aquella
   crueldad echo mano a una pistola diciendo que destaparia los sesos
   y mando a un criado suyo tomase un tizon y pegase fuego a mis casas
   lo que no tuvo efecto por la interpelacion y lagrimas de las pobres
   mujeres que las exponia a perecer quemandoles sus trastecillos y
   demas bienes. Pero en odio de este le dio palos a un hijo mio
   porque iba por el camino para mi casa y le quito el poncho [que]
   con el se ha quedado hasta el presente y despues entro en casa de
   otro pescador y no habiendolo encontrado en ella, se llevo un
   pellon y una hacha y porque el referido esta cometiendo notables
   excesos y agravios a todos los pescadores con perjuicio del publico
   con toda razon y derecho se ha de servir V.S. de mandar que el dicho
   General don Francisco bajo una grave multa se abstenga de
   semejantes operaciones y que no inquiete ni perturbe en la posesion
   y uso publico de dicha playa y que no se atraviese de obra con
   nosotros por ser unos pobres, y que si tuviese que pedir use de su
   derecho en este superior gobierno mandandoles asi mismo que
   devuelva el poncho pellon y hacha que se ha quitado a los
   pescadores (...) (32).


Reforzando la idea de que trabajaban en esas playas "desde tiempo inmemorial", Delgado y Flores solicitaron que el corregidor de la villa de San Martin de la Concha (Quillota), notificase a Cartavio, "no nos impida la entrada y salida a dicha playa bajo de la multa de quinientos pesos" y que tampoco los ofendiese "ni de obra ni de palabra" (33). Los pescadores que integraban el gremio al que se alude fueron Luis Duran, Santiago [Tureu], Pedro Flores, Domingo Turku, Pedro Verdejo, Miguel Fuentes, Manuel Figueroa, Gregorio [...], Manuel Gonzalez, [Juan] Briceno, Joseph Gonzalez, Manuel Pizarro, Pedro Figueroa, Pablo Gonzalez, Juan Flores, Segundo Flores, [Soriano] Flores, Gregorio Flores, Joseph Carvajal, Bruno Briceno, Matheo Briceno, Fernando Robles, Pedro Romero, Ramon Gonzalez, Nicolas Geria, Juan [Ingos], Felipe Robles, Timoteo Briceno, Francisco [Aliende] y Francisco Torres. Estas treinta personas se declararon "pescadores y duenos de canoa", ubicados en la estancia y playa de Concon" (34).

El 14 de septiembre de 1762, el gobernador de Chile, Antonio de Guill y Gonzaga, ordeno se diese traslado a Cartavio de la causa que se habia levantado compeliendolo a que dentro de ocho dias compareciese ante el superior gobierno a dar explicaciones. En la primera nota que Cortes dirigio a las autoridades indico que Faustino Morales habia pasado a notificarle de "cierta providencia" en la que se establecia que "los pescadores pudieran libremente habitar las playas de dicha hacienda y sus caletas para el beneficio de la pesqueria". Senalo que estando en Vina del Mar, a dos leguas de distancia, su mayordomo le hizo ver a Morales que no podia dar por sentado que el dueno de las tierras se diese por enterado, observaciones que este desestimo. Segun Cortes, esa forma de proceder de la autoridad habia "inviolentado de muerte a los pescadores y a todos los demas que con este titulo se han querido introducir, que me tienen poblada toda mi dicha hacienda". El terrateniente, con los antecedentes de las reales provisiones libradas por la Real Audiencia en su poder, mas lo aprendido como corregidor, expreso que comprendia "que los terminos de la Real Provision" que le habian comunicado no eran "ni los que expuso el comisionado, ni los que han comprendido los pescadores"; que estaba seguro "se expediria a ejemplo de lo juzgado con los pescadores en San Antonio y en los terminos generales que prescriben las leyes, sobre la libertad de pesca". No obstante, puntualizo que su hacienda era de "distinta naturaleza" y que sobre ella, "habia cosa juzgada por esta Real Audiencia en sentencia de vista y revista", en cuya virtud, el ano pasado de 1762 se habia mandado por el Superior Gobierno, "fuesen lanzados todos los que con pretexto de pescadores ocupasen las tierras de dicha mi hacienda de la boca del rio hasta la caleta de Cochoa, pagando canones de los arrendamientos que hubiesen causado". En virtud de lo anterior, pidio que le fuese librada una nueva Real Provision en los mismos terminos, "sin que sobre ella se admita escrito, ni otro algun recurso de los pescadores". Tambien senalaba que debia tenerse en consideracion el mal procedimiento del corregidor de la Villa de Quillota, "a quien a mayor abundamiento lo acuso por haber causado toda la presente revolucion, con haber mandado de su propia autoridad publicar bando, en que declaro ser libre y facultativo, a todos los que quisieren dedicarse a la pesca, gozar de las tierras inmediatas a la ribera del mar, cada uno una cuadra, sin pagar arrendamiento", procedimiento que tildo de "sospechoso" (35).

En otra nota dirigida al gobernador de Chile, Francisco Cortes y Cartavio, que habia adquirido las haciendas de Concon y Vina del Mar en 1759, hizo una detallada relacion de la situacion que encontro en Concon cuando compro la propiedad. Explico que, al tomar posesion de las tierras, "halle viviendo en ellas sobre sesenta familias, que unos pagaban arrendamientos y otros vivian de balde por [consentimiento] de los administradores que habia tenido dicha hacienda"; que "por los ruegos que los dichos me hicieron" los habia dejado en dichas tierras, "con estipulado arrendamiento de las ... siembras y ganados que en ellas tienen". El acuerdo fue que "habian de ayudar a las precisas faenas de la hacienda quince dias en cada ano en esta forma: tres en las siembras, tres en las sacas de pangue, tres en los rodeos y matanzas, y tres en las haciendas de trigo y tres en las vendimias y conforme a este ajuste que es bien moderado con respecto a las tierras que gozan cumplieron los mas pagandome el arrendamiento y asistiendo a las faenas". Aseguro que habia otros que se no habian pagado nada y que ademas estaban "tan inviolentados que no quieren salir de ellas ocasionandome inexplicables perjuicios y graves danos y robos ..." (36). Segun detallo, el mismo dano lo habian experimentado las plantaciones de canamo, y el ganado, pues le eran hurtados. Por ultimo, indico que varias veces habia recurrido al corregidor del valle y le habia requerido que le pagasen el arriendo y saliesen los pescadores de sus tierras, pero que no habia conseguido nada (37).

Como adelantamos, los pescadores fueron lanzados en agosto de 1762 y en marzo de 1763. El fallo de 1762 obligaba a que el corregidor de Quillota exigiese el pago de los arriendos a quienes lo adeudaban y a que luego "sin la mayor dilacion salgan de las dichas tierras" (38). No obstante, los pescadores estaban dispuestos a no acatar la Real Provision, y la aplicacion de la misma fue limitada por muchas razones.

En primer lugar, como ha dado cuenta Maria Eugenia Albornoz, lo primero que se debe tener presente es que los pescadores son subditos de la corona, definidos desde su pobreza y miseria, sujetos con derecho a una proteccion particular, que debia ser asegurada por las autoridades y sus representantes judiciales. Ello nos permite acceder a sus reclamos, denuncias, pues era obligacion de la autoridad, en cuanto eran subditos de la corona, resguardar sus derechos y justicia. Lo anterior se expresa en los apoyos que a la causa de los pescadores otorgaron el procurador del Cabildo de Santiago y el gobernador de la Capitania General; o bien el corregidor de Quillota (39). Con todo, no es suficiente considerar solamente la conformacion de una cultura judicial, ni menos la proteccion particular que debia ser asegurada por las autoridades, en tanto que los fallos de la Real Audiencia seran sucesivamente desfavorables a los pescadores. En este caso, y segun lo estudiado por Pablo Camus y Rodrigo Hidalgo, el marco judicial colonial busco garantizar la practica de la pesca, no solo a partir de la condicion de miseria y pobreza, sino por ser parte del derecho natural (40).

En segundo lugar, tambien es importante destacar los cambios que se fueron produciendo en la forma de desarrollar la actividad, lo cual se constata con claridad en los procesos judiciales. En el siglo XVII dominaron la escena los "patrones de pesca", mientras en la centuria siguiente fueron los gremios de pescadores. En el primer caso, se trato de espanoles o criollos, pertenecientes al llamado segmento intermedio de la sociedad colonial, que se dedicaron a la actividad pesquera en aquellos bordes del litoral con las aptitudes economicas mas favorables. La pesqueria la desarrollaron principalmente con indigenas. En consecuencia, las fuentes indican que quienes se dedicaban a esta actividad no integraban solamente el estamento mas bajo de la sociedad. Es mas, a comienzos del siglo XVIII, esta actividad era impulsada tambien por los propietarios riberenos (41). Para mediados del siglo XVIII, en cambio, los gremios corresponden a un conjunto de personas que ejercia una misma actividad y pertenecia a un estamento comun: en este caso, todos si eran parte de lo que se ha denominado como el bajo pueblo o sectores populares, de hecho, se definen desde su condicion de pobreza. En el caso de Concon, si los calculos de Cartavio no son interesados, pues lo estima en sesenta familias, podria haberse tratado como minimo y sin exagerar de unas doscientas personas las que se habian asentado en ese lugar. La mayor presencia de pescadores en este lugar fue posible a su vez por un menor control de los hacendados sobre la propiedad (42). El mismo Francisco Cortes y Cartavio asegura que cuando tomo posesion de ella, en 1759, se encontro con que su anterior mayordomo habia permitido que se asentaran numerosas familias. Esa tenencia dio pie a que los pescadores consideraran todavia mas legitima su permanencia alli. Las observaciones que posteriormente realizara Ambrosio Higgins sobre la importante concentracion de poblados de pescadores en el litoral desde Copiapo hacia el sur dan cuenta de que este proceso estuvo lejos de ser una situacion aislada.

En este punto, y en tercer lugar, habia que reflexionar en lo que implica la conformacion de un gremio en terminos sociales y culturales. Al tratarse de un grupo de personas de una condicion social similar, que viven de su trabajo, en un espacio determinado, claramente debio conformarse entre ellos una identidad y memoria comun. Y uno de los elementos importantes de esa memoria fueron las dificultades que debieron enfrentar para desarrollar su labor, independientemente de la posibilidad de judicializar los abusos de los que eran objeto. En el siglo XVII, los enfrentamientos fueron entre los trabajadores de los hacendados y los indigenas que laboraban con los "patrones de pesca" y residian en el borde litoral, en tanto el propietario y el dueno de la embarcacion se enfrentaron en tribunales. En cambio, para el periodo en cuestion, son entre el terrateniente y el gremio de pescadores. Es decir, de un estamento sobre otro. Ciertamente que el gremio de los pescadores no es un anticipo de las organizaciones politicas que conformaran los sectores populares en la segunda mitad del siglo XIX, pero su organizacion surge primero desde su trabajo, identidad y memoria que construyen con su entorno espacial, y luego, en el marco de las practicas juridicas que permitio el contexto colonial y a partir de los abusos de poder de los potentados. Como veremos, en tanto el marco judicial no les permitio romper su vulnerable condicion frente a ellos, aunque eso fuese no porque el sistema asi lo amparase sino por como los poderosos se las arreglaban para burlarlo, los pescadores tambien van a actuar fuera de lo permitido por el marco judicial colonial, como un mecanismo de resistencia.

En efecto, la convergencia de un conjunto de situaciones llevo a que si bien los fallos de la Real Audiencia les fueron desfavorables, los pescadores fueran sintiendose validados en su posicion frente al terrateniente y en terminos sociopoliticos. Contribuyeron a ello, los excesos en los que incurrio Cartavio. El gobernador Francisco Javier Morales se refirio a esos abusos en un proceso seguido por Francisco y Tomas Moran sobre restitucion de unos esclavos (43). Segun explica, Moran habia interpuesto una querella contra Cortes ante el corregidor de Quillota, "por habersele quemado los remos de una canoa en que habia estado pescando en el lugar que llaman la Isla, no del dominio del dicho Cartavio,embargandole el pez que conducia para su expendio, redes, petacas y otros varios muebles, conduciendolo todo a su estancia o habitacion, y arrestado en ella misma al referido Moran llevando para estos hechos uno que dijo ser teniente o comisionado pero siendo en realidad el juez y ejecutor dicho Cartavio". Morales agrego que, independiente de la causa seguida en la Real Audiencia sobre el derecho a pescar en las caletas de Concon, y "sabiendo que Cartavio estaba acostumbrado a ejecutar estos y otros muchos excesos y atropellamiento con los pobres miserables pescadores, sobre que [hay] repetidas quejas cuando pase a visitar los Castillos [de] Armas y Municiones de el Puerto de Valparaiso", llegando a la capital y enterado que Cortes y Cartavio no prestaba el menor obedecimiento, lo habia condenado a la devolucion de las especies embargadas a Moran, cuyo monto una vez calculado, se rebajo por las apelaciones de Cartavio, de "trescientos cuarenta y tres pesos cinco reales" a "doscientos cincuenta pesos". Morales decia que el hacendado habia puesto un laborioso pleito al "infeliz Moran", por lo que le habia negado su apelacion. Pensaba que ello contribuiria a una rapida solucion del problema, pero en realidad habia ocurrido todo lo contrario, pues
   un hijo del enunciado Cartavio con el ejemplo de su padre por razon
   y causa de la pesca dio en estos dias pasados una atroz herida a un
   pobre partiendole la palma de la mano que tengo vista y creo
   perdera infaliblemente sobre que hay causa criminal pendiente en
   este Gobierno: de suerte que me veo ya precisado a tomar otras mas
   sendas providencias para contener tan irregulares procedimientos
   (44).


Frente a estos oprobios, los pescadores, que ostentaban un temperamento forjado en la dureza de su trabajo, no se amilanaron. Es ilustrativo leer sus declaraciones a proposito de una acusacion que se les hizo de haber querido destruir la casa patronal de la hacienda a principios de 1771, despues de que se les comunico que debian abandonar las tierras. Tomas Moran, de edad de mas de treinta anos, que como ya contamos, sufriria el robo de sus bienes por Francisco Cortes, senalo que no habia participado del intento de incendio de la casa patronal, "por haberse hallado en Valparaiso esa noche", y afirmo ser "cierto que les han notificado la Real Provision y que no ha obedecido y se ha mantenido alli donde lo halle: con su ramada trastes y canoa". Tampoco "habia ocurrido a pedir venia ni licencia para dentrar a vivir ni pescar y que lo habia hecho de su espontanea voluntad y que no sabia que ninguno hubiese ocurrido a pedir al dueno de la hacienda licencia para vivir ni pescar"; finalmente aseguro "que de su espontanea voluntad esta viviendo alli y pescando y que todos los demas han cortado maderas y sembrado chacras de su propia autoridad". Otro testigo, Gabriel Gonzalez, senalo "que hallandose este declarante en la caleta grande oyo decir que el jueves once del corriente tarde de la noche habian venido de porcion de gente a las casas del amo de la hacienda y que en ella habia [pleiteado su hijo] Pablo Gonzalez y Manuel Figueroa y Bruno Briceno que eran unos de los que venian en el tumulto [...]. Agrego que "era cierto que se les habia notificado orden de la Real Audiencia que saliesen de las caletas los que no fuesen arrendatarios en la Hacienda o estuviesen con permiso del amo y que el declarante se quedo alli por estar a pie y despacho a su mujer al puerto (de Valparaiso) y que los demas no han obedecido". Afirmo que Cartavio siempre habia permitido libremente la pesca a quienes le pedian licencia y que, tras la notificacion del lanzamiento, "no les ha hablado palabra y que ninguno ha querido ocurrir a pedir licencia". Finalmente, tal como lo declararon los otros pescadores expuso "que sabe que todos los que querian de su espontanea voluntad se [entraban] a vivir y cortar maderas para ranchos y ramadas y pescar para ellos ..." (45).

Debido a que conocio directamente su realidad, el gobernador Ambrosio Higgins va a defender con mayor consistencia argumentativa a los pescadores. En una larga carta dirigida a la Real Audiencia fechada el 3 de diciembre de 1793, se extendio detalladamente en el analisis de la problematica que los afectaba. Explico que a fines del ano 1788, en que habia tomado posesion del mando, habia emprendido una visita general de los partidos septentrionales del Reino de Chile, no reconocidos hasta entonces por gobernante alguno. El objetivo general de esa empresa era "aumentar en ellos la agricultura, promover el comercio, excitar la industria y desagraviar a los particulares que se hallaren quejosos o perjudicados por las justicias subalternas o de los poderosos que en todas partes oprimen a los pobres y desvalidos". Higgins senalo que habia hecho todo "cuanto el amor a la justicia le imponia", respondiendo a los "desvelos e intenciones de Su Majestad", sobre la singular queja que le hicieron "los pescadores de estas inmensas costas que por trescientas leguas corren desde el partido de Copiapo hasta Valparaiso". Aseguro que "en casi todas partes me representaron los impedimentos, las trabas y embarazos" para pescar, y "la asombrosa opresion y violencia que les hacian los duenos de las haciendas que tocan con ellas". Pudo constatar que "en unas les imponian contribuciones haciendoles ofrecer una parte de la pesca como primicias de un campo que les pertenece". En otras, "les prohibian absolutamente practicarla", y para encubrir este exceso, "les exigian arrendamientos subidos por el piso de las playas" (46).

El futuro Virrey del Peru senalo que "penetrado mi corazon" de ese desorden, determino dar varias providencias para "fomentar y allanar" el uso libre de la pesca. No obstante, sabia que esas medidas eran parciales y que aliviaban, pero no curaban el mal que se padecia. Por ello, apenas regresado a Santiago "despues de siete meses de peregrinacion", expidio una orden en que, "declarando por incontestable la facultad de pescar en todas partes, hice entender de uso comun las playas y que para quitar las dudas que mas generalmente habian ocurrido ... inteligencia y extension, debian tenerse por tales no solo los terrenos que bana periodicamente el agua del mar sino cien varas mas arriba de la mas alta marea". Indico que para esta declaracion no solo tuvo presente el ejemplo de algunas "gentes de Europa" en que se habia adoptado esta maxima a favor de los pescadores, "que como aqui son perseguidos por los poderosos", sino tambien "la pura necesidad de no hacer ilusorio el derecho de las playas denegando a los hombres un terreno en que existir libres de las olas y tener a cubierto los instrumentos y efectos de su loable ejercicio". Higgins afirmaba en aquella carta que desde ese entonces, esta medida se practicaba "sin contradiccion alguna" con utilidad del publico y "senaladamente de esta Capital", ya que desde entonces, "abundo en ella el pescado de manera que se hizo inutil la tarifa" (47).

Tal como se venia dando ya desde fines del siglo XVII, las disposiciones del gobernador, para el caso de Concon, por lo menos, entraron en abierta contradiccion con los fallos de la Real Audiencia, y que en este caso, volvio a reiterar en 1793 y en 1794. En Concon, la paradoja fue todavia mayor, pues Higgins respondio favorablemente una solicitud del subdelegado de Quillota, el licenciado Blas Lucero, de establecer un pueblo de pescadores. La primera respuesta de Ambrosio Higgins fue:
   A su tiempo comunicare a Usted la resolucion que se tomase sobre
   establecimiento de un pueblo en Concon de que me trata en carta de
   doce del corriente. Y entre tanto, cuidara usted, de que conforme a
   lo que tengo declarado generalmente a favor de los pescadores no se
   ponga a los del mismo Concon, y demas de la costa de este partido,
   embarazo alguno para construir y habitar sus ranchos o barrancas en
   ella [en] cien varas mas arriba de la mas alta marea, y que tampoco
   se impida a las pobres gentes, por distantes que residan el que se
   acerquen a las playas para colectar marisco, luche o cochayuyo y
   demas efectos maritimos con que se alimentan celando que al
   pretexto de esta franquicia se causen perjuicios a los hacendados y
   castigando a los que ejecutaren con designio de ... conforme a las
   reglas de las justicias que deben distribuirse y administrarse con
   equidad. Dios guarde a usted muchos anos, Santiago, marzo 28 de
   1791. Ambrosio Higgins de Vallenar (48).


En virtud de "tan benigna y paternal" determinacion, el 5 de abril de 1791, el subdelegado de Quillota ordeno que se publicase en los lugares publicos acostumbrados, dirigiendoles una copia a los diputados de las costas y a la de la villa Santo Domingo de La Ligua, "para que cada uno en la parte que le toca, haga guardar, cumplir y ejecutar lo declarado, sin consentir en el menor disimulo". En el asiento de placilla de La Ligua se hizo el 10 de abril, "ante dieciseis pescadores que se hallaban y mas de cuarenta almas de vecindario y en presencia de don Vicente Puga, mayordomo de la Hacienda de Pullalli". En la villa Santo Domingo de Rozas se hizo el 17 de abril, tras mandar "citar a todos los pescadores mas inmediatos a esta jurisdiccion", y en presencia de "mas de seiscientos hombres", se les comunico la providencia "que a su favor y al de todas las gentes habia mandado despachar el muy ilustre presidente gobernador ...". ?Y en Concon? Segun el documento con el que contamos, la disposicion se habria dado a conocer el 18 de agosto de 1793, esto es, dos anos despues. Se hizo en forma de bando en tiempo de misas y en presencia de "mucha gente" (49).

La receptividad y reaccion de los pescadores a estas noticias, como se puede inferir, fue absolutamente opuesta a la de los terratenientes. Francisco Cortes y Cartavio habia muerto en 1790, de modo que quien recibio la comunicacion fue su hijo Diego Cortes y Madariaga, el nuevo propietario de la hacienda de Concon. En una nota del 26 de octubre de 1793 dirigida a Alderete, Cortes dijo que no tenia "obligacion de escuchar, ni obedecer providencias del subdelegado sobre el particular", pues el caso estaba radicado en el tribunal de la Real Audiencia, que como sabemos, siempre habia favorecido a los terratenientes. De hecho, unos dias antes, la Real Audiencia le habia vuelto a despachar una Real Provision a su favor. De vuelta en su hacienda, volvio a limitar el ejercicio de la pesca.

Acogiendo las denuncias realizadas por los pescadores, el subdelegado de Quillota las remitio ademas al gobernador, acompanadas de una nota del juez de las pescas de Concon, Narciso Bernal, en donde este explicaba los obstaculos que desplegaba Cortes para usar el "camino de la pesca" que "iba por la orilla del rio", porque pasaba "por la puerta de su casa", impidiendo "que dentre la gente que comercia bastimentos para nuestra manutencion". Indico que Cortes se oponia arrendarles tierras para sus animales, con los que conducian "el pescado para alimento" de Santiago (50).

Las cartas enviadas desde Quillota fueron revisadas por el fiscal de su majestad, Dr. Perez Uriondo, quien insistio en que debia cumplirse lo proveido por el gobierno con respecto a los pescadores en abril de 1791, agregando que a Narciso Bernal se le mantuviese el arriendo de tierras para sus cabalgaduras. Tambien considero una "falta de respeto" la actitud de Cortes, a quien se dio plazo de ocho dias para que compareciese en Santiago a "dar razon de su conducta". Senalo que no podia escudarse en una Real Provision, anadiendo que "no era creible" que la Real Audiencia hubiese decretado el despojo de los pescadores, "porque las playas por derecho natural son comunes a todos los hombres segun la L 3a tit. 28 Part. 2a, y mucho mas, cuando el uso que se hace de ellas redunda en provecho de la Republica". Agrego que lo que la Real Audiencia debio mandar "es que los pescadores no se introduzcan en los predios vecinos ni hagan dano en ellos: que es cosa muy distinta de lo que se manda por ... cuyo animo ni es tampoco el de fomentar, sino antes evitar perjuicio de los hacendados conciliando la indemnidad de estos con el alivio de aquellos" (51).

Por su parte, Higgins se mostro sorprendido de la respuesta de Diego Cortes de Madariaga, solicitando a la Real Audiencia se le hiciesen llegar las Reales Provisiones que el hacendado aseguraba le habia proveido para tomar una determinacion adecuada. Higgins explico que, "una noticia tan extrana como inesperada me tuvo en estado de resolver hacer traer aqui a Cortes para castigarle con toda la demostracion que correspondia a la audacia inconsideracion y arrojo que manifestaba en su carta original que me acompano el subdelegado y que su modo de producirse era insolito para mi y no tenia ejemplar de que algun habitante de este Reino se hubiese jamas expresado con una arrogancia tan barbara ...". Entonces consulto al Fiscal, que le respondio, como apreciamos mas arriba, "que contestando, no dudo en resolverse a negar el hecho de la Provision que habia sentado Cortes y afirmar le era increible [se] hubiese expedido en los terminos que el decia". Higgins considero muy juicioso el dictamen del fiscal, pero para estar seguro, pidio a la Audiencia le informase del contenido de la Real Provision "pues imbuido yo de aquel fundamento que aquella podria haber dado a Cortes, graduaria tambien por su contexto la excusa que podia prestarle", o la "gravedad de su exceso". Tambien para ver la diferencia entre la providencia del tribunal y la suya (52).

A la solicitud de Ambrosio Higgins, se acompano un documento del Fiscal, en el que solicitaba a la Audiencia que se constituyera en real acuerdo, para discutir sobre esta ardua materia y resolverla "con mejor acierto" (53). Paralelo a estas disquisiciones, los pescadores de Concon volvieron a ser lanzados, en virtud de la Real Provision dictada por la Real Audiencia el 23 de septiembre de 1793. El 16 de diciembre, su juez de pesca, Narciso Bernal, elevo una dramatica carta a las autoridades. En ella decia que debido al lanzamiento, debieron desamparar sus ranchos, por lo cual estaban "pasando mil enfermedades al rayo del sol por no hallar donde acogerse por la [pension] de no pagar veinte y cinco pesos de multa que se les impuso a cada uno de ellos si dentro del termino de ocho dias por mandato del Sr. Alcalde no salian de los ranchos ...". Suplicaron entonces se les permitiese volver a sus habitaciones, porque se encontraban en "suma inopia", pues eran "unos pobres constituidos a un mero trabajo aun en peligro de nuestras vidas pues nos hallamos con una crecida familia sin mas amparo que la esperanza que nos sirve de que como nuestro padre se ha de servir V.S." (54).

Reflexionesfinales

Como lo evidencian los estudios de Maria Eugenia Albornoz, Pablo Camus y Rodrigo Hidalgo, el fallo de la Real Audiencia del 20 de mayo de 1794 no fue el final de esta historia (55). Sin embargo, es posible realizar algunas reflexiones a partir de propuesta de analisis en la que situamos este articulo. En primer lugar, volviendo de nuevo al movimiento de 1825 del que nos da cuenta Sergio Grez, que tuvo como principales protagonistas a los pescadores de Valparaiso y Concon, evidentemente que la singularidad del mismo en el tiempo se relativiza. No se trata de acumular mas antecedentes sobre los precursores de lo que desde la segunda mitad del siglo XIX va a ser denominado como movimiento obrero. Pero es evidente que es necesario ampliar la comprension de por que la sociedad se moviliza, incluso en el contexto de las llamadas sociedades tradicionales. En el caso de los pescadores, la historia aca explicada segun lo asegura el mismo Higgins estuvo lejos de ser una excepcion. Fue una problematica que cruzo la historia del litoral de la entonces gobernacion de Chile, desde la desembocadura del rio Copiapo al rio Maule aproximadamente.

Si bien este estudio sugiere que la practica de la pesca se desplego en la adversidad no solo por la fuerza de los elementos sino tambien por la oposicion de los propietarios riberenos, igualmente hubo espacios o posibilidades para que esta se desenvolviese. Y no solo porque hubiese autoridades dispuestas a propiciar el desarrollo de esta actividad economica. En ocasiones fueron los mismos terratenientes o administradores de los terrunos quienes la facilitaron, voluntaria o involuntariamente, con o sin limitaciones. Relevante en el caso estudiado fueron las condiciones que se dieron para la gran concentracion de poblacion en el borde costero de Concon, lo que permitio ciertas condiciones de estabilidad para el arranchamiento de los pescadores y de sus familias.

Sobre las multiples barreras que impusieron los hacendados a esta actividad, este estudio da cuenta de la vigencia de la tesis de Gabriel Salazar sobre la capacidad de emprendimiento de los sectores populares, y las restricciones que sufrieron de parte de los grupos dominantes a sus actividades economicas (56). Aunque en este caso las consecuencias de aquello no fueron necesariamente que la gente de mar fuese desplazada de sus tareas y obligada a emigrar en busqueda de nuevos horizontes. Primero, porque las restricciones judiciales no significaron una limitacion absoluta a la actividad, pues estas medidas no tenian unicamente efectos a nivel de las economias domesticas de los pescadores, sino tambien, sobre el abastecimiento de productos del mar en las poblaciones de Valparaiso y Santiago. Por lo tanto, como lo indico Higgins, era de interes publico que no fuese limitado su ejercicio. Segundo, se aprecia que si bien la composicion del Estado es oligarquica, no necesariamente, para entonces, esta actuando exclusivamente como expresion de los intereses de esa oligarquia, sobre todo si estos estan por sobre el denominado bien comun. En este sentido, es muy interesante constatar la diferencia de pareceres y de toma de decisiones entre el gobernador y sus representantes locales, frente a la Real Audiencia. ?Por que, aplicando las mismas leyes, unos defienden a los pescadores y los otros a los terratenientes? Mas alla de cuanto supuestamente se estan ajustando a derecho los fallos, habria que avanzar hacia estudios como los de Michel Bertrand para Mexico, buscando desnudar redes de relacion con sus consabidas influencias asociadas (57).

Desde la perspectiva de los estudios sobre historia de la justicia, a partir de las consideraciones que ha venido desarrollando Maria Eugenia Albornoz, se constata que las posibilidades de accion eran multiples, y en ningun caso unidireccionales, desde arriba hacia abajo. Tanto era posible se acogieran las demandas de los grupos dominantes, como tambien de los sectores populares, en donde las situaciones no llegaban a resolverse de manera definitiva, sino que siempre estaba la posibilidad de estar litigando. Parece importante subrayar que para las autoridades el argumento mas importante para facilitar la pesca fue el del derecho natural, en tanto para los gremios de pescadores--a partir de la segunda mitad del siglo XVIII--, fue su condicion de pobreza.

Aunque nuestra perspectiva puede ser erronea, pensamos que algunos de los aspectos de este conflicto podrian explicarse la luz de "la economia moral de la multitud" desarrollado por Edward Palmer Thompson (58), al menos en los aspectos que tienen que ver con una cultura o costumbres de los pescadores, con ciertos atributos singulares. Sin duda, los caracteres de quienes se dedicaban a la agricultura o la ganaderia eran diferentes de los que vivieron de la mineria o de la pesca. Las actitudes o comportamientos de los pescadores no obedecian solo a una cultura exclusivamente plebeya, pues en esta historia fue importante el discurso y la determinacion adoptada por las autoridades. Lo mismo en lo relacionado con la frontera entre lo correcto e incorrecto, legitimo e ilegitimo, si consideramos que los pescadores fueron defendidos a partir de las consideraciones del derecho natural. En ese caso, se trata de una situacion distinta a la del "aparaguayamiento" estudiado por Mauricio Rojas para la frontera del Biobio (59). Ciertos aspectos podrian relacionarse con como los grupos subalternos, a pesar de vivir en una situacion de dominacion permanente, resisten a traves de multiples mecanismos que generan un discurso clandestino, segun como lo ha analizado James Scott; discurso oculto que en ciertas coyunturas se hace publico (60).

En definitiva, volviendo al episodio de 1825 resaltado por Segall, Grez y Salazar, no fue casual que los pescadores portenos se levantaran contra la medida de la autoridad que establecia que la carga y la descarga de mercaderia se realizara solo por doce embarcaciones del Estado y sus empleados. Contaban con una memoria de resistencia, pasiva y activa. Y es que frente a situaciones en que se ponia en riesgo su patrimonio e identidad, en el pasado, no fue algo excepcional que un grupo de pescadores enfrentaran a quienes los estaban avasallando. Pudieron hacerlo mediante los recursos legales que proporcionaba el Estado colonial, pero tambien pudieron hacerlo a traves de acciones de resistencia.

A su vez, no fue algo nuevo que hubiese convergencia de situaciones. Asi como en este caso el Cabildo y el gobernador de Valparaiso se alinearon con los pescadores y ciudadania portena, como pudimos constatar, en los siglos coloniales, tambien hubo convergencia de criterios o pareceres: desde los gobernadores, pasando por los corregidores y/o subdelegados y sus representantes, llegaron a validar las demandas de los pescadores, oponiendose en ese caso, a los intereses de los hacendados.

En definitiva, siendo indudable que el avance del capitalismo, al generar procesos de proletarizacion, explica en lo general el surgimiento de los movimientos sociales como los que a posteriori de esta historia se desarrollaron en las salitreras o en centros urbanos como Santiago o Valparaiso, parece ser igualmente cierto que explicar la sociedad en movimiento solo a partir de esa perspectiva, es insuficiente, especialmente cuando al observar los conflictos a una escala microhistorica, se constata como conmociona a las sociedades locales dimensionar que su comunidad, relaciones laborales, contexto ambiental, identidad y memoria, estan siendo amenazados. Desde ese punto de vista, y guardando las proporciones obvias con las movilizaciones sociales de los ultimos anos (61), sin duda que entre estas y las de los pescadores en cuestion, hay un sustrato comun.

Fuentes consultadas

Archivo Nacional Historico, Fondo Real Audiencia, vols. 2277, 2258, 2150, 2571 y 3237.

FREZIER, AMADEO, Relacion del viaje por el mar del sur a las costas de Chile y Peru, Imprenta Mejia, Santiago de Chile, 1902.

Recibido: Febrero 2018 Aceptado: marzo 2019

Bibliografia

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WALLERSTEIN, IMMANUEL, Las incertidumbres del saber, Barcelona, Editorial Gedisa, 2004.

* Esta investigacion es parte de los resultados del Proyecto Fondart No. 60981. Este articulo fue expuesto inicialmente en el Seminario sobre Historia de la Justicia organizado por el profesor Dr. Juan Caceres Munoz en el Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso (2015). Agradezco los comentarios y sugerencias realizados en el marco de ese seminario, por la Dra. Maria Eugenia Albornoz, el Dr. Eduardo Tellez Lugaro y por los evaluadores de este articulo.

(1) Grez, 1998, p. 751.

(2) Salazar, 1988, pp. 40-41.

(3) Hobsbawm, 1983.

(4) La literatura al respecto es infinita. A modo de ejemplo podemos citar: Molina y Caicedo, 2012, pp. 211-250.

(5) Las perspectivas son desarrolladas por: Wallerstein, 2004. Por su parte, Aguirre elabora sus reflexiones en Aguirre R., 2004, pp. 126 y ss.

(6) Revel, Jacques, 2011, pp. 15-26.

(7) En sucesivos pie de pagina se dara cuenta de investigaciones referidas a los pescadores y a la pesqueria. Para el periodo que abarca esta investigacion, destacamos el articulo de: Camus e Hidalgo, 2017, pp. 97-117. Pablo Camus y Rodrigo Hidalgo, con otros investigadores, han realizado un conjunto de publicaciones sobre esta tematica, especialmente para el periodo republicano. Por razones de espacio, las citamos en la bibliografia.

(8) Venegas E., 2000, p. 46; Venegas E., 2005, pp. 74-85; Venegas E., Avalos y Saunier, 2011, pp. 212-222.

(9) Se trata del siguiente proceso: Archivo Nacional Historico, Real Audiencia: "Francisco Cortes y Cartavio, autos con Tomas Duran sobre derecho a esclavos, 1771", vol. 3237, Pieza 31a, 123 fs. Al respecto, revisar, por ejemplo: Betancor, 2012.

(10) Albornoz, 2014, pp. 122-167.

(11) Grez,1998, op. cit., p. 202.

(12) Ibid, p. 198.

(13) Ibid.

(14) Ibid, p. 200.

(15) Ibid, p. 201.

(16) Ibid.

(17) Ibid.

(18) Salazar, 2016, pp. 461-463.

(19) Al respecto, consultamos: De Zan, 2008, pp. 41-67.

(20) Venegas E., 2005, op. cit., pp. 76-80. La presente sintesis fue realizada a partir de la revision de los siguientes procesos judiciales: Archivo Nacional Historico, Real Audiencia: 1) "Blas Lucero y otros, Causa sobre ereccion de un pueblo de pescadores en Concon, 1791-1794", vol. 2277, Pieza 2, 69 fs.; 2) Jeronimo Zapata Cortes, "Causa con Juan Hurtado. Sobre derecho a pescar en las caletas de la estancia de Concon de propiedad de los herederos de Pedro de Recalde, 1691", vol. 2258, Pieza 1, 46 fs.

(21) Venegas E., 2005, op. cit., pp. 82-85.

(22) Ibid.

(23) Ibid.

(24) Ibid.

(26) Ibid.

(27) Ibid, p. 84.

(28) Ibid.

(29) Venegas E., 2009, pp. 42-104.

(30) Frezier, 1902, pp. 106-107.

(31) Venegas E., 2005, op. cit., p. 85.

(32) Archivo Nacional Historico, Real Audiencia: "Francisco Delgado con Diego Cortes y Madariaga, causa sobre impedirles la pesca, Concon, 1793", vol. 2150, pieza 6, 41 fs.

(33) Ibid.

(34) Ibid. En un testimonio del 15 de enero de 1771, se da cuenta del inventario de los bienes de uno de ellos, que es sugerente respecto de su cultura material: "primeramente un par de petacas con un canoa [...], tres pares de zapatos para mujer y unos para hombre, ocho varas dos tercias de bayeta de la tierra en pedazos, dos varas y media de panete, cuatro libras de azucar, unas tijeras, dos pedazos de tabaco, unas balanzas con una pesa, cuatro redes viejas, doscientos pejegallos y pescadas entre frescas y secas. Con lo que se cerro dicho inventario.".

(36) Ibid.

(37) Ibid.

(38) Ibid.

(39) Albornoz, 2014, op. cit., pp. 159-166.

(40) Camus e Hidalgo, op. cit., pp. 97-117.

(41) Villada Fernando, causa criminal contra Cristobal Zapata, sobre derecho a pescar en las caletas de la estancia de Concon de propiedad de los herederos de Pedro de Recalde, 1691, Real Audiencia, vol. 2258, pieza 1, 46 fjs.

(42) Ibid.

(43) Archivo Nacional Historico, Real Audiencia: "Francisco Cortes y Cartavio, autos con Tomas Duran sobre derecho a esclavos, 1771", vol. 3237, pieza 31a, 123 fj.

(44) Ibid.

(45) Ibid. El parentesis es nuestro.

(46) Ibid. Sobre esta visita, ver: Barros Arana, 1999-2005, pp. 9-37.

(47) Ibid.

(48) Ibid.

(49) Ibid.

(50) Ibid.

(51) Ibid.

(52) Ibid.

(53) Ibid.

(54) Ibid.

(55) Albornoz, 2014, op. cit., pp. 152-158; Camus e Hidalgo, 2017, op. cit., pp. 97-117.

(56) Salazar, 1988, op. cit.; Salazar, 2009.

(57) Bertrand, 2011.

(58) Thompson, 1995. Siguiendo la deconstruccion que hace de este Carlos Aguirre, lo comprenderemos como "el conjunto de fuerzas y de mecanismos de regulacion y autorregulacion que, establecidos a partir de la etica y moral populares,--que no es la etica cristiana, sino desde los codigos de la vasta y rica cultura popular--, fijan la barrera entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo aun aceptable y lo intolerable, para determinar asi, en el momento de la ruptura del pacto social entre clases antagonicas, o en la situacion de quiebre del equilibro social al interior de las propias clases populares, los objetivos, la logica del comportamiento y las formas en general de las acciones concretas de la multitud, es decir, del conjunto de las clases, sectores y grupos subalternos de una determinada sociedad", en Aguirre R., 1991, p. 19.

(59) Rojas G., 2007, pp. 23-56.

(60) Scott C., 2003, pp. 20 y 264.

(61) Al respecto, revisar por ejemplo: Salazar, 2016, op. cit., pp. 160-193.

Fernando Venegas Espinoza, Doctor en Historia. Academico Universidad de Concepcion. Correo electronico: fervenegas@ udec.cl

Leyenda: Mapa del espacio geohistorico en el que se desenvolvieron los pescadores de Concon. Fuente: elaboracion propia.

Leyenda: Extension de los pescadores en el litoral de la gobernacion de Chile, hacia 1790. Fuente: elaboracion propia.
Situaciones de caracter judicial que involucraron a los pescadores de
Concon entre 1750 y 1794

Anos    Demandante    Demandado      Motivo            Resolucion

1611    Diego         Pedro de       Impedirle la      Real
          Hernandez     Recalde        pesca en          Audiencia
                                       Concon.           de
                                                         Santiago
                                                         (RA Stgo.),
                                                         establece
                                                         no se
                                                         impida la
                                                         pesca a
                                                         Hernandez
                                                         (11 de
                                                         diciembre
                                                         de 1611).
1618    Pedro de      Diego          Se le impida      RA Stgo.,
          Recalde       Hernandez      poner             establece
                                       pesqueria         que
                                       en Concon         Hernandez
                                       por danar         no pesque
                                       su propiedad.     en tierras
                                                         del
                                                         capitan
                                                         Recalde
                                                         (7 de
                                                         marzo de
                                                         1618).
1629    Pedro de      Juan de        "Se ha sitiado    RA Stgo.,
          Recalde       Leiva en       a pescar en       establece
                        Cia. Del       dicho rio         lanzamiento
                        capitan        junto a mi        de los
                        Antonio        mismo corral      pescadores;
                        Hidalgo        de vacas ...      Recalde
                        y 15           con que los       negocia un
                        "indios"       ahuyentan".       acuerdo
                                                         directamente
                                                         con Juan de
                                                         Leiva (25
                                                         de
                                                         septiembre
                                                         de 1629).
1670    Pedro de      Lorenzo        De nuevo se       RA Stgo.,
          Recalde       Gonzalez       habian            libro
          (hijo)        Soto y         sitiado, en       provision
                        "otros         una caleta        de
                        companeros     llamada           lanzamiento
                        suyos";        Cochoa,           contra los
                        tambien,       "cercana a        pescadores
                        Alonso         mis               (10 de
                        Jeria y        vinasllamada      diciembre
                        sus hijos.     Cochoa,           de 1670).
                                       "cercana a
                                       mis vinas y
                                       casa de
                                       vivienda".
1682-   Juan                                           Joseph de
1689      Hurtado,    --             --                  Garro,
          pescador                                       Gobernador
          en Concon                                      de Chile,
                                                         Presidente
                                                         de la RA
                                                         Stgo.,
                                                         decreto:
                                                         que se
                                                         pudiese
                                                         entrar a
                                                         pescar a
                                                         las
                                                         caletas
                                                         "del dicho
                                                         mar".
1690    Jeronimo       Jeronimo     "... irreparable   RA Stgo.
          Zapata de      Venegas,     perjuicio asi      libro Real
          Mayorga        con          en los frutos      Provision
                         barco        de dichas          Ejecutoria
                         que          vinas; como de     de
                         esta a       los ganados        lanzamiento
                         cargo        mayores y          de los
                         de           menores que en     pescadores,
                         Juan         dicha              el 1 de
                         Pinto        estancia ..."      enero de
                                                         1690
1691-   Joseph         Jeronimo     "no impidan el     RA Stgo.
1692      Collart,       Zapata       uso de las         ratifica
          procurador     de           pesquerias a       Real
          del            Mayorga      las                Provision
          Cabildo                     personas ...";     Ejecutoria
          de                          "por lo            de 1618,
          Santiago                    general del        en que se
                                      derecho y          impide la
                                      porque hallara     pesca en
                                      V.A. que el        Concon (1
                                      mar y su           de marzo
                                      rivera es          de 1692)
                                      comun a todos
                                      los hombres ..."

Fuente: elaboracion propia a partir de la consulta de Archivo
Nacional Historico, Real Audiencia, vols. 2277 y 2258.

Situaciones de caracter judicial que involucraron a los pescadores de
Concon entre 1750 y 1794

Anos   Demandante         Demandado    Motivo         Resolucion

1750   --                 --           --             RA Stgo.,
                                                        ratifica
                                                        lanzamiento,
                                                        8 de octubre
                                                        de 1750
1762   Francisco          Francisco    "impide la     RA Stgo.,
         Delgado            Cortes y     entrada        ratifica
         y Pedro            Cartavio     a dicho        lanzamiento,
       Flores, en                        puerto--       21 de
         representacion                  Concon--;      agosto
         del                             ha             de 1762
         Gremio de                       despojado
         pescadores                      de su
         de Concon                       propia
                                         autoridad
                                         aquellos
                                         pescadores
                                         que tienen
                                         su
                                         habitacion
                                         y casas en
                                         la misma
                                         playa del
                                         mar"
1762    Antonio de     Francisco      Sobre           Resolucion:
          Guill y        Cortes y       impedimento     "que los
          Gonzaga,       Cartavio       de la pesca     pescadores
          gobernador                    de manera       pudieran
          y                             libre a los     libremente
          presidente                    pescadores      habitar
          de la Real                    de Concon       las playas
          Audiencia                                     de dicha
                                                        hacienda y
                                                        sus caletas
                                                        para el
                                                        beneficio
                                                        de la
                                                        pesqueria".
1763    Francisco      Gremio de      Dano a su       Real
          Cortes y       Pescadores     estancia        Audiencia,
          Cartavio       de Concon                      ratifica
                                                        lanzamiento,
                                                        23 de
                                                        agosto
                                                        de 1763
1770    Francisco      Gremio de      Dano a su       Real Audiencia,
          Cortes y       Pescadores     estancia        ratifica
          Cartavio       de Concon                      lanzamiento,
                                                        12 de
                                                        diciembre
                                                        de 1770
1791-   Ambrosio                      Visita          Comunica
1793      Higgins                       realizada       resolucion a
                                        a los           pescadores
                                        partidos        dela
                                        septentrio-     jurisdiccion
                                        nales de la     de La Ligua
                                        gobernacion     y de
                                        de Chile a      Quillota,
                                        fines           "no se
                                        de 1788         ponga ...
                                                        embarazo
                                                        alguno para
                                                        construir y
                                                        habitar sus
                                                        ranchos o
                                                        barrancas
                                                        en cien
                                                        varas mas
                                                        arriba de
                                                        la mas alta
                                                        marea".
1793    Diego Cortes   Gremio de      Dano a su       Real
        y Madariaga      Pescadores     estancia        Audiencia
                         de Concon                      ratifica
                                                        lanzamiento,
                                                        23 de
                                                        septiembre
                                                        de 1793,"en
                                                        atencion a
                                                        ser este un
                                                        negocio
                                                        decidido y
                                                        ejecutoriado
                                                        ..."
1794    Diego Cortes   Gremio de      Dano a su       Real Audiencia,
        y Madariaga      Pescadores     estancia;       ratifica
                         de Concon      que Narciso     lanzamiento
                                        Bernal, "ha     el 3 de abril
                                        convertido      de 1794
                                        su
                                        habitacion
                                        en un tambo
                                        publico en
                                        donde en
                                        ninguna
                                        hora cesan
                                        la
                                        embriaguez,
                                        las rinas
                                        y las
                                        heridas ..."

Fuente: elaboracion propia a partir de la consulta de Archivo
Nacional Historico, Real Audiencia, vols: 2150, 2258 y 3237.
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Author:Venegas Espinoza, Fernando
Publication:Cuadernos de Historia
Date:Jun 1, 2019
Words:13972
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