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LOS PARATEXTOS DE ARTES Y GRAMATICAS MISIONERAS AMERICANAS.

THE PARATEXTS IN THE GRAMMAR BOOKS WRITTEN BY THE MISSIONARIES IN LATIN AMERICA

En las ultimas decadas, se ha delimitado como objeto de estudio los textos escritos en situaciones de contacto asimetrico, con los cuales un grupo describio la lengua de otro grupo para evangelizarlo y crear un marco conductual acorde a las nuevas creencias. Al interior de este conjunto se distinguen aquellas clases textuales que se vinculan con la descripcion linguistica y que implican, por tanto, un trabajo sobre la lengua (tratados didacticos para la ensenanza-aprendizaje de idiomas indigenas, como artes y gramaticas, vocabularios y calepinos), de otros que emplean la lengua y las reflexiones metalinguisticas para "actuar" en la comunicacion intercultural y que constituyen, por tanto, un ejercicio con la lengua (manuales de conversion y administracion sacramental, como catecismos, doctrinas, confesionarios y sermonarios). Este objeto, en conjunto, se ha venido a llamar linguistica misionera, designacion que coincide con la disciplina que lo estudia.

Estos tratados son el producto tangible de una discusion sobre politicas linguisticas que no llego a resolverse del todo hasta, por lo menos, el 10 de mayo de 1770 con la Cedula de Carlos III, que imponia el castellano en America. Asimismo, estos textos implicaron decisiones de la Iglesia catolica sobre el empleo de los idiomas vernaculos para la evangelizacion; es decir, dan cuenta de una planificacion linguistica. Se deben, fundamentalmente, a que, en la practica, los religiosos "se propusieron aprender las multiples lenguas de los indios para transmitirles directamente en su idioma la palabra de Dios" (R. Martinez Baracs 1997, p. 74).

Las obras misioneras suelen contener un amplio aparato paratextual que de forma mas o menos sistematica nos proporciona antecedentes sobre su contexto y sobre su estructura interna. El presente estudio tiene como proposito describir de manera global este componente en las artes y gramaticas misioneras de tradicion hispanica en America. Lo presentamos como un acercamiento que busca explorar y abrir posibilidades de estudio para estas obras, cuya relevancia en la historiografia de la linguistica misionera es necesario destacar por las funciones que estos tratados cumplen en el mundo colonial.

EL PARATEXTO: ANTECEDENTES TEORICOS

Las investigaciones que se realizan en torno a los paratextos tienen el trabajo de G. Genette (2001) como la fuente mas aceptada y, hasta ahora, quizas, la mas completa en la que se observa un interes teorico y metodologico por su definicion y clasificacion. Puesto que este acercamiento se ofrece desde una perspectiva enunciativa (considerando, por lo tanto, los actores del proceso de comunicacion y las circunstancias extradiscursivas), facilita la explicacion de las obras que han pasado por un proceso de edicion regular (1).

Debido a la jerarquizacion textual (C. Lopez y A. Sere 2001, p. 23), los paratextos enmarcan "el contenido nuclear de la obra" (R.H. Yanez Rosales y J.A. Covarrubias Renteria 2016). En ese sentido estan subordinados al "texto principal", razon por la cual los estudios linguisticos se han ocupado poco en examinarlos. En este trabajo, proponemos que su posicion, en realidad, es "complementaria", no "secundaria". Ademas de presentar la obra, orientan la interpretacion (Genette), de modo que instauran una relacion entre el autor, el texto y el lector (Lopez y Sere 2001, p. 27). Cumplen, asi, una funcion mediadora comunicativa y pragmatica (S. Sabia 2005-06).

En consecuencia con la perspectiva enunciativa, G. Genette (p. 10) ofrece una taxonomia segun "factores de la comunicacion" y propone un acercamiento multiple a los paratextos a partir de un "pequeno cuestionario":
   Estos rasgos describen esencialmente sus caracteristicas
   espaciales, temporales, sustanciales, pragmaticas y funcionales.
   Mas concretamente: definir un elemento de paratexto consiste en
   determinar su emplazamiento (?donde?), su fecha de aparicion
   (?cuando?), su modo de existencia, verbal o no (?como?), las
   caracteristicas de su instancia de comunicacion, destinador y
   destinatario (?de quien?, ?a quien?) y las funciones que animan su
   mensaje: ?para que?


Con ubicacion ("?donde?"), Genette se refiere a la posicion del paratexto respecto al texto, diferencia, entonces, entre peritexto y epitexto. El primero esta formado por los escritos que rodean al texto, en el mismo volumen, mientras que el segundo, por aquellos alejados del impreso, pero que hablan sobre el. En las obras de linguistica misionera aparecen componentes orientados a la reglamentacion legal, politica, eclesial, comercial, etc., que se incluyen en el volumen (cf. infra "Paratextos legales"). Asi, este epitexto pasa a formar parte del peritexto.

A nuestro juicio, lo que caracteriza el paratexto es el hecho de que forma parte del volumen publicado, de modo que paratexto cumpla con la definicion mas apegada a la etimologia, como 'aquello que esta junto al texto' (M. Alvarado 2006, p. 16). En consecuencia, no consideramos los escritos que se refieren al texto, pero que no estan en el volumen. Por esto, incluimos los documentos legales que aparecen junto con el cuerpo central de los textos misioneros.

El paratexto puede tener un caracter anaforico o cataforico, dependiendo de si se encuentra al inicio o al final del volumen. Asi, los componentes que presentan la obra van primero, mientras que los ultimos indican su conclusion (colofones, clausio). Aquellos que cumplen funciones editoriales (indices, erratas) pueden tomar ambas posiciones.

En relacion con "?cuando?", Genette propone la existencia de tres clases de paratextos: los anteriores (a la primera edicion), los originales (aparecen junto con esta) y los posteriores (por ejemplo, una segunda edicion). Sobre la sustancia ("?como?"), considera varios elementos de caracter verbal, iconico (2), material (3) y factual (4). En este articulo nos referiremos a los paratextos verbales y a los hechos factuales que repercuten en la obra.

El estatus pragmatico ("?de quien?", "?a quien?") se define por la naturaleza de emisor y receptor. El primero se identifica gracias a la atribucion y aceptacion de la responsabilidad. Es frecuente que el autor de la obra lo sea tambien de algun texto liminar; en este caso, Genette habla de paratextos autoriales, los cuales, a juicio de Sabia (2005-06), cumplen funciones premeditadas por el escritor, de modo que se relacionan estrechamente con el texto. Tambien es usual, segun Genette, que el responsable sea el editor; en ese caso, el paratexto es de tipo editorial. Es probable, igualmente, que los escriba una tercera persona; en este caso, se trata de un paratexto alografico. Algunos estudiosos, como Lopez y Sere (2001) y Sabia (2005-06), identifican dos clases en relacion con el responsable; coinciden con la propuesta de Genette sobre los paratextos autoriales, pero no diferencian entre editoriales y alograficos, por lo cual responsabilizan a los editores de los liminares que no son escritos por el autor de la obra. Molina Landeros (2016) logra dar cuenta de los paratextos no-autoriales de su corpus aplicando esta propuesta a gramaticas coloniales. Ahora bien, creemos que la delimitacion de un tipo alografico promueve una idea mas cabal del proceso editorial, pues estos componentes de los volumenes misioneros responden al mundo legal y moral que los regulaba.

Segun Genette, aunque la categoria de "receptor" es muy amplia, de modo que puede, incluso, abarcar potencialmente a toda la humanidad, algunos paratextos tienen un destinatario especifico, mientras que otros van dirigidos a un publico general. Asi distingue entre paratexto publico y privado. Finalmente, propone que la fuerza ilocutiva del paratexto determina su funcion, pues define que se pretende con el mensaje (dar a conocer una intencion, presentar una interpretacion, etc.). De esta manera, la fuerza ilocutiva es la "razon de ser" de los paratextos, ya que orienta la interpretacion.

EL PARATEXTO EN LAS OBRAS MISIONERAS

Las obras de la linguistica misionera suelen ser textualmente hibridas: en un solo volumen se halla la descripcion metalinguistica junto con los textos que auxilian la practica misionera (aunque existen tratados independientes). Aun cuando los estudios de la linguistica misionera se han ocupado de ambos aspectos, se ha descuidado el componente paratextual.

En este trabajo, nos interesan fundamentalmente los paratextos autoriales y alograficos, pues pretendemos rastrear la vinculacion del autor con la obra--y, de ese modo, con el lector--, asi como las huellas del proceso editorial. Proponemos una clasificacion de los paratextos segun los tipos textuales, los cuales son diversos en la linguistica misionera. En primer lugar, diferenciamos los "paratextos legales", que se incluyen por obligacion de la legislacion; entre estos, identificamos las siguientes clases: pareceres y aprobaciones, licencias y autorizaciones, tasas y privilegios. En segundo, hallamos los "paratextos de la tradicion escriturai", incorporados por el deseo del autor de seguir un modelo anterior de obras metalinguisticas y eclesiales; estos liminares son: dedicatorias, prologos y proemios y poesia.

PARATEXTOS LEGALES

Los documentos legales insertos en las obras misioneras derivan del hecho de que estos tratados, como cualquier obra, debian pasar por un mecanismo de censura antes de imprimirse, para obtener el permiso del Superior Gobierno y Eclesiastico, como consecuencia del control que se habia iniciado con la irrupcion de la imprenta. Particularmente, la vigilancia de la Iglesia surge tras la impresion de libros que contenian errores dogmaticos y morales. Por ello, el Concilio de Letran establece, como medida preventiva, el sistema de censura previa por parte de vicarios, obispos u otro conocedor del asunto. En tanto, el Concilio de Trento obligo a obtener la licencia de los superiores para autores religiosos (De los Reyes 2000, p. 310).

Aunque al inicio del proceso colonizador se llevaron libros a America, pronto se imprimieron in situ obras de linguistica misionera. En 1539, Juan Cromberger instalo la primera prensa en Mexico mediante Iuan Pablos, en cuyo contrato se establece que este ultimo debera conseguir la licencia del obispo para editar cada obra, cumpliendo la disposicion de 1502 que Cromberger seguia en Sevilla. En 1555, el I Concilio Provincial de Mexico prohibio imprimir y vender libros sin licencia del arzobispo (De los Reyes 2000, p. 177).

A partir de la Pragmatica de 1558, el Virrey y el Arzobispo autorizaban las obras, y las licencias se debian insertar en el volumen junto con aprobaciones y correcciones de censores e inquisidores. Asi, el aparato formal del libro se modifico irreversiblemente y se impuso una demora en el proceso editorial (A. Begue 2009). En America, las primeras obras en que influyo esta disposicion fueron las editadas por Pablos en 1558, cuyo autor fue fr. Maturino Gilberti (Arte de la lengua de Mechuacan y Thesoro spiritual en lengua de Mechuacan). Desde 1560 se estipulo que los impresos debian pasar por el Consejo de Indias (Tagle 2007), pero parece que en la practica bastaba con la licencia de las autoridades locales (De los Reyes 2000, p. 209).

El control sobre las lenguas indigenas se manifiesta en la Real Cedula del 5 de agosto de 1584, que prohibe la impresion de vocabularios sin examen del Ordinario y de la Real Audiencia (De los Reyes 2000, p. 207). Las obras debian ser examinadas por expertos en los idiomas respectivos, de modo que estaban sujetas a un proceso ideologico y linguistico de revision, (des)aprobacion y correccion (Molina Landeros 2016).

En Lima, para la primera impresion (de Antonio Ricardo), se establece un proceso engorroso, pues al acto mismo de la impresion deben asistir autoridades religiosas y civiles; solo el impresor puede ver la obra hasta el examen y tasa; la licencia debe encabezar el volumen y, previo al deposito en el archivo catedralicio, se debe corregir el impreso con el original. Desde 1612 el sistema se simplifica: se hace la edicion y se envia al gobierno para que se corrija y tase (De los Reyes 2000, p. 208).

Los paratextos legales son de caracter alografico (5). Son los epitextos que se convierten en peritexto y constituyen el relato discursivo del mundo legal y administrativo de la cultura impresa que queda registrado en los volumenes. Diferenciamos aquellos que realizan el acto de "opinar" sobre la obra (pareceres y aprobaciones) de aquellos que "autorizan" la impresion (licencias y autorizaciones). Asimismo, se encuentran los que regulan el aspecto comercial (tasas y privilegios).

Pareceres y aprobaciones. Los pareceres y las aprobaciones eran enviados, junto con el volumen, a las autoridades religiosas o civiles, o a ambas, para conseguir la licencia. Son textos argumentativos, pues presentan razones para avalar la publicacion (Molina Landeros 2016, p. 135) y pretenden convencer sobre las cualidades de los tratados, de modo que su objetivo es persuasivo: promover una accion ante el libro. Junto con las licencias, dan cuenta del control sobre los impresos y de las regulaciones legales y administrativas por las que pasaban; son una fuente para el estudio de la posicion desde la que se evaluaba la obra, asi como del apego a la moral religiosa y civica imperante.

Se diferencian de las licencias, pues su proposito consiste en emitir una opinion de la obra; posteriormente, las autoridades los utilizaban para aprobar o negar la impresion. Vemos en ello la cadena de produccion previa del impreso, la "pre" historia del libro. Asi ocurre, por ejemplo, en la Gramatica de Lugo (1619), en la cual se inserta un escrito en que fr. Gabriel Gimenez, Padre Provincial, ordena al autor elaborar la obra debido a su experiencia y pericia en la lengua y a la necesidad de contar con un tratado de esa clase. Asimismo, le otorga, a modo de galardon, el titulo de Catedratico de la lengua en la Provincia. En la Gramatica aparece otro documento en que el mismo Gimenez manda examinar la obra a fr. Alonso Ronquillo y fr. Juan Martinez, como conocedores de la lengua. Aparecen tambien los textos que contienen la opinion de estos frailes (ademas de una aprobacion de fr. Diego Valverde, Superior del Convento de Predicadores de Santa Fe). Antes de estos paratextos esta la licencia de Gimenez, de modo que encontramos un relato sobre el libro y los canales previos a su autorizacion e impresion. Estos paratextos permiten que la obra circule sin levantar suspicacias acerca de su contenido ni de su tecnica linguistica; son, por tanto, un recurso de convencimiento. De alguna manera, al exponer una opinion favorable, respaldan las obras, aunque no las autoricen.

Con este ejemplo vemos las relaciones internas entre los liminares de un volumen. Aunque aqui los estudiemos separadamente, por motivos metodologicos y didacticos (segun criterios de tipologia textual), las distintas clases "dialogan" entre si, especialmente las legales. Las remisiones dan unidad tematica al conjunto paratextual y al tratado en si, puesto que versan sobre el mismo. Sostenemos, con ello, la idea de "complementariedad" de los paratextos, en relacion con la obra principal respecto de la cual se ubican periferica, pero no marginalmente.

La tipologia de los textos no estaba claramente establecida en la epoca colonial americana. Asi queda claro, por lo menos, con respecto al termino censura, que, segun Martinez de Souza (1989), en la tradicion bibliografica designa la intervencion sobre la comunicacion o el control sobre la difusion de determinado contenido a traves de la decision sobre su oportunidad o inoportunidad. Otra acepcion indica que el primer paso para obtener la licencia era la censura, o informe favorable, sin la cual la obra no se imprimia; por ello, esta clase de texto tambien se ha denominado aprobacion (Santander 1994, p. 136). Ahora bien, aunque encontramos censuras en el corpus, esta designacion no es la que prevalece. Se halla, por ejemplo, en el Arte de Vetancurt (1673) y en el Arte de Flores (1753). En ambos casos, junto con la censura, aparecen otros textos: aprobacion y parecer, de manera que cada una de estas obras cuenta con tres escritos que las avalan. Pese a los diferentes nombres, practicamente cumplen funciones de la misma naturaleza y su superestructura no se diferencia de modo significativo. Creemos que corresponden a distintos modos de nombrar los textos para presentar una obra avalada y sustentada no solo por distintas personas, sino tambien por distintas clases de documentos, lo que evidencia la dimension argumentativa del complejo paratextual legal.

La cantidad de pareceres no es sistematica. Encontramos obras que presentan solo uno, como el Arte de Molina (1571) o la Gramatica de Gonzalez Holguin (1607). El Arte de Valdivia (1606), en tanto, contiene una aprobacion firmada por tres personas.

Es habitual que los firmantes se identifiquen por su filiacion y posicion institucional (religiosa o civil). Asi, aparece una especie de "suma de cargos", tanto actuales como pasados. Por ejemplo, en el Arte de Aldama y Guevara (1754), dan los pareceres:
   El Lic. Joseph Bu enaventura de Estrada y Montero: colegial del
   Real y Pontificio Colegio Seminario; abogado de la Real Audiencia;
   cura de Santa Cruz Teticpac; anterior Catedratico de lengua
   mexicana en la Real Universidad y cura del Real de Atotonilco.

   El Dr. D. Juan Francisco de Torres Cano, anterior colegial del Real
   Colegio de S. Ildefonso; catedratico de Theologia del Real Colegio
   Seminario de Antequera del Valle de Oaxaca; Examinador Synodal de
   Oaxaca; cura interino de Santa Clara Yxtepexi; cura interino y juez
   eclesiastico de Zaqualpa y de Santa Cruz Teticpac; juez
   eclesiastico de las parroquias de San Martin Ozoloapan, San Matheo
   Texcalyacac y Taxco; prebendado de la Colegiata de Nuestra Senora
   Santa Maria de Guadalupe.


Este recurso actua mediante el principio de cantidad ('a mas cantidad, mayor es el efecto', Agudo 2000), por lo que es una forma de accumulatio que "apabulla" al lector u oyente (no deja lugar a cuestionamientos), y refuerza la conclusion por medio de un argumento que se presenta como si fuera de autoridad. Cumple una funcion para la argumentacion, pues promueve una imagen del firmante como persona docta, cuya lectura se ha de interpretar como la mas adecuada y cercana a los intereses de su institucion y de la sociedad en general, de modo que garantiza la estabilidad para la Corona y la Iglesia.

Los pareceres habitualmente tienen una estructura tripartita que da cuenta del aparato regulador de las impresiones y del proceso editorial. En primer lugar, se incluyen formulas introductorias que contextualizaban el documento: "Exmo. Senor, mandame U. Ex. Que reconofca el Arte que en Lengua Mexicana ha compuesto el P. LeEtor." (6). En segundo, gracias a la recurrencia a topicos, se desarrolla el discurso laudatorio sobre la obra (Begue 2009): "Y digo de esta.". Por ultimo, se recomienda la impresion: "Y afsi juzgo fera de mucha vtilidad la licencia que fuplica el Author, para los moldes. Mexico y Julio 21 de 1673" (Ignacio de los Hoyos, "Censura", en Vetancurt 1673).

La evaluacion de la obra, que suele ocupar la mayor parte de los textos, se realiza sobre criterios ideologicos y morales, particularmente, desde el principio de su no oposicion a la fe y a las costumbres cristianas. Asimismo, se juzga y se valora su utilidad, ya que estos tratados tenian fines practicos: "me parece fer muy util porque todo el efta lleno de preceptos Gramaticales, co los quales no es pofible fe dexen de aprouechar los que quifieren aprender la dicha lengua" (fr. Alonso Ronquillo, autorizacion [sin titulo], en Lugo 1629).

Del mismo modo, se juzga el provecho para los indigenas debido al fin soteriologico del trabajo misionero: "el Arte. arguye bien el trabajo que aura coftado, al que correfponde la vtilidad y prouecho grande de aquellas almas" (Alonso de Toledo, presbitero; Diego Gatica, bachiller; Miguel Cornejo, bachiller, "Aprobacion", en Valdivia, 1606). Molina Landeros (2016, p. 145) senala que este es un argumento importante, puesto que situa "al misionero como el redentor del desfavorecido indio y a la <<pericia de lenguas>> como el unico camino para <<ensenarles el camino al cielo>>".

Uno de los temas recurrentes en los paratextos es el reconocimiento del autor y de sus cualidades, las cuales han facilitado la confeccion del arte y la transmision de la doctrina:

Es D. Jofeph Auguftin de Aldama hombre tan Ungular, no folo en efta lengua, fino en facultades cientificas, y mayores, que concibo fer aquel de quien hablo la divina boca, afegurando que el fruto de fus labios lo llenara de eftimaciones: De fruEtu operis fui homo fatiabitur bonis; Tiendo (porque no fe entienda inconducente) effa literatura otro argumento, fuera de los que refaltan de la mifma obra, para convencer que lo que explica en ella lo executa con magifterio, porque es fentir de el Maximo Doctor, que el A B C de la Cartilla ensena mejor un hombre letrado, u dozto, que no el que no fabe mas que elle A B C, porque para enfenar lo poco hace mucho el faber el Maeftro mucho (Joseph Buenaventura de Estrada, en "Parecer" de Aldama y Guevara 1754).

En estos paratextos tambien se situa la obra en relacion con una tradicion de la descripcion linguistica. En el siguiente fragmento se advierte el apego a esa tradicion en el interior de las ordenes:

Manantial de todo, y de buenas letras, es el Author de el libro; no me admira, porque, fi es hijo de la Provincia del Santo Evangelio, fale del Mare Magnum de la Religion del Serafin y Patriarcha Santifsimo Francifco, Archivo de los Miniftros Apoftolicos defte Nuevo Orbe Mexicano, y de los elocuentes Cicerones de fus idiomas varios. De que fe infiere, y fiento (reconocido el libro con cuidado), que de hijo del Santo Evangelio no fe puede entender efcribieffe contra el ni torciera el fentido de los Myfterios y Articulos de la Santa Fe Catholica y Sacramentos (fr. Damian de la Serna, "Aprobacion", en Vetancurt 1673).

El conocimiento que tenia la Iglesia de la tradicion retorica y gramatical, las virtudes que le atribuia y, en relacion con ellas, el proposito (o uno de los propositos) a que la destinaba, quedan de manifiesto en el siguiente fragmento:

fi en todos los tiempos fe ha eftimado el Arte como ultima perfeccion de la naturaleza, efte ... acredita y manifiefta claramente no haver Idioma alguno incapaz de cenirfe a los numeros y reglas del Arte, para fu mayor inteligencia. Afu vemos que de aquellas Lenguas primordiales del Univerfo, como la Hebrea, Caldea, Siriaca, &c. (Juvenel de Carlancas trat. De Bellas Letras tom. I.) no fe logro el perfecto regiftro de fu fuerza, viveza, y energia, hafta que el eftudio de los hombres en diftintos tiempos, y diferentes lugares, hizo brillar la hermofura de fu dialecto y profodia, eftrechandolas al methodo y preceptos.

De no menos cultura, Excmo. Senor, fe halla que fueron capaces los mas de los Idiomas regionales de efte nueftro continente. Vifto es que la lengua Quitlateca, o la Mexicana barbarizada, fe permitio al trato y manejo del Arte, cuya harmonia fue trabajada por el Dr. Efpinofa (Dr. Moreno, vida del Iimo. Sr. Quiroga); la Pirinda, o Matlatzinga, por el V.P. Bafalenque en el figlo paffado; la tarafca, por el P. VeraCruz. Pues pregunto: si todas eftas, la Othomi, ?por que no? (Br. D. Carlos Ruiz, "Parecer", en Neve y Molina 1767).

La metafora y el paralelismo son recursos que se aprovechan en la "censura" de Juan de Almeyda para el Arte de Flores (1753), en el cual el censor desarrolla un rico juego retorico a partir del apellido del autor. Declara que, cuando se enfrento al libro,
   entendi encontrarme con las efpinas de la dureza, con las efpinas
   de la afperidad, con las efpinas de fu intrincada pronunciacion,
   con las efpinas de fu cafi imperceptible fonido, que tanto hiere y
   deftempla al organo de la auditiva, y finalmente con efpinas, y
   folo efpinas fuffocantes; pero profiguiendo cargado de aculeos
   llegue a la claufula donde dice: Compuefto por el P Ex LePtor de
   Phylofophia, Predicador y Cura DoPtrinero de Santa Maria de Jefus,
   Fr. Ildephonfo Jofeph Flores: defcubri flores, y lo que avia
   imaginado tierra efteril, que folo podia producir efpinas, jufgue
   ya que avia de fer deliciofo huerto, deleytable parayfo y
   ameniffimo Jardin de belliffimas flores, q matizando la variedad de
   las reglas con la artificiofa harmonia de una florida elocuencia
   embelefaria los ojos y fuavifaria los oydos.


A continuacion, explica el metodo de revision del libro y valora las lenguas descritas, siempre en referencia al apellido "Flores". Esta dimension poetica da cuenta de un proceso por el cual las anotaciones comienzan a prestar cada vez mas atencion a lo formal (Begue 2009, p. 94). Aunque De los Reyes (2000, pp. 355-358) situa el maximo esplendor de estos textos en el siglo XVII, en las obras americanas esta actitud parece extenderse hasta el XVIII.

Licencias y autorizaciones. Como hemos visto, estos textos eran obligatorios para garantizar la impresion de las obras a partir de la Pragmatica de 1558 (Begue 2009, p. 94). Se encuentran en la mayoria de las artes americanas, aunque varian a lo largo de la Colonia (Yanez y Covarrubias 2016). A juicio de Molina Landeros (2016, p. 135), son una muestra de los procedimientos coloniales de "exclusion externos al discurso que valuaban el material propuesto a ser publicado". Debemos puntualizar que estos no eran exclusivos de los territorios anexados, sino que obedecen a una politica de control que se aplica a los libros impresos como consecuencia de su valor como transmisores de las ideas. En ese sentido, en America se dio continuidad a la legislacion europea (cf. supra el caso de Pablos).

La licencia, entendida como la "Declaracion expresa, puesta al frente de un libro, de que se publica con permiso de la autoridad civil o eclesiastica" (Martinez de Sousa 1989 p. 476), provenia del mundo eclesiastico o civil. Por ejemplo, en el Arte de Torres (1619) aparece una primera licencia firmada por Diego Alvarez de Paz, Provincial jesuita en Peru, por comision del P. Mucio Vitelesqui (Preposito General), mientras que la segunda esta firmada por el Principe de Esquilache, virrey de Peru, representante del poder politico.

La estructura de las licencias es la siguiente: datos del firmante, antecedentes y razones que derivan en la conclusion (dar la licencia). Ademas, se hallan datos como fecha y lugar, y es frecuente encontrar formulas del tipo "En teitimonio de lo qual di eita firmada de mi nombre y iellada con el iello de mi officio. En Lima, a 30 de Agoito de 1606. Eiteuan Paez" ("Licencia del Padre Provincial", en Valdivia 1606). Con esto se recurre a la tradicion discursiva notarial para que los tratados sean productos acordes con la legalidad del libro impreso y asi puedan circular.

Como hemos mencionado, los pareceres y las licencias se relacionan porque la opinion que contienen los primeros es requerida para autorizar o no la impresion. La marca discursiva de este proceso habitualmente se manifiesta en las licencias, en las cuales se remite a los pareceres como respaldo, dando cohesion al volumen. Asi, en el Arte de Aldama y Guevara (1754) hay dos pareceres, uno de Joseph Buenaventura de Estrada y Montero y otro de Juan Francisco de Torres Cano. Posteriormente, encontramos dos licencias, una de ellas firmada por Juan Francisco de Guemes y Horcasitas, Superior de Gobierno, que se basa en el parecer de Buenaventura para su autorizacion; la segunda es una licencia del Ordinario, Francisco Javier Gomez de Cervantes, que se apoya en el juicio de Torres Cano.

Hay una extensa casuistica sobre las licencias. Algunas, aunque textos independientes, son bastante escuetas, como en el Arte de Aldama y Guevara (1754), en que cada una ocupa un tercio de pagina tras el parecer de Torres Cano (Imagen 1).

Otras licencias, en cambio, son mas extensas: ocupan mas de un folio y el firmante se explaya sobre la obra y las razones para autorizarla, practica comun en los textos cuyo responsable es un hombre de iglesia. Tal situacion ocurre, por ejemplo, en la licencia (sin titulo) de fr. Bartolome de Ledesma para el Arte de Molina (1571), en la que prima una narracion de la historia del libro y el firmante, Diego Maldonado, da fe de la licencia, con lo cual el texto participa de la tradicion notarial:

En la Ciudad de Mexico de la Nueva Efpana, diez y fiete dias del mes d Junio de Mill y quinietos y fetenta y vno anos, el muy Reuerendo Padre fray Alonfo de Molina, de la orden de fenor fant Francifco, parefcio prefente ante el muy magnifico y muy Rreue. fenor maeftro fray Bartholome de Ledefma, Adminiftrador en lo efpiritual y temporal en la dicha ciudad y fu Arcobifpado por el Reuerendiffimo del. Y en prefencia de mi, Diego Maldonado, fecretario de camara, y del audiencia del dicho arcobifpado, y pidio licencia para poder ymprimir vn arte que auia hecho y compuefto en las lenguas Mexicana y Efpanola, atento a que es neceffario, util y muy prouechoso para los miniftros del fancto Euangelio y aprouechamiento d los naturales en las cofas de nueftra fancta Fe chatolica; y auiendolo fu merced vifto, dixo que cometia, y cometio el examen del dicho arte a los muy Reuerendos padres fray Domingo de la Anunciacion, Prior de fenor fancto Domingo defta ciudad, y a fray Juan Focher de la dicha orde de fenor fant Fracifco, para que, auiendolo entrambos vifto y aprouado por bueno y conuiniente para el efecto que de fufo ferrefiere, lo pueda ymprimir e ymprima qualquiera de los impreffores defta ciudad fin incurrir por ello en pena algua, que para ello precediendo la dicha aprouacion les daua; y dio comiffio, poder y facultad en forma, y firmolo, va entre reglones dixo.

El maeftro fray Bartholome de Ledefma.

Antemi.

Diego Maldonado, fecretario.

Ademas de la licencia de la Iglesia y de gobierno, hay un tercer tipo, cuyo responsable es un jerarca de la orden del autor. Particularmente, en la Compania de Jesus existia un riguroso sistema de control interno que se manifiesta en los paratextos: Esteban Paez, Provincial en Peru, autoriza a los jesuitas Valdivia (1606), Gonzalez Holguin (1607) y Torres (1619); el Tesoro de Ruiz de Montoya (1639) contiene una aprobacion de Diego Boroa, Provincial en Paraguay, y el Arte de Bertonio (1603) incluye la autorizacion de Claudio Aquaviva, Preposito General.

La vigilancia al interior de las ordenes se evidencia tambien en la "Patente de N. M. R. P. Provincial", firmado por fr. Pedro de Eguren, para el Arte de Vetancurt (1673):
   por las prefentes, concedemos a V.R. nueftra bendicion, y licencia,
   para que obtenida primero la del Excellentifsimo Senor Marquez de
   Manzera, Virrey defta Nueva-Espana, y la del Illuftrifllmo y
   Reverendifsimo Senor Arcobifpo de Mexico, pueda imprimir e imprima
   dicho Arte, fegun y como U.R. lo tiene difpuefto y trabaxado.


En este fragmento, tanto el discurso expositivo sobre los antecedentes como la conclusion anuncian la autorizacion de la orden para imprimir, previa licencia del Virrey y del Arzobispo de Mexico. El texto tambien da cuenta de los cuidados que tenian las ordenes en relacion con la institucionalidad politica y eclesial y de los limites de su independencia.

Tasas y Privilegios. En el mundo de la imprenta, ademas de los factores ideologicos, influyen tambien los economicos. Por este motivo, se otorgaban los "privilegios" con los cuales se preservan los derechos comerciales de autores e impresores (De los Reyes 2000, pp. 23-27), de ahi la necesidad de que las autoridades establecieran el precio de la obra a traves de la tasa: "Esta Tallado efte libro por los fenores del Real Confejo a cinco marauedis cada pliego, el qual tiene, con principios, ciento y dos pliegos y medio" ("Summa de la Tassa", en Ruiz de Montoya 1639).

Es usual que el limite del privilegio como tipo textual no sea claro y que se notifique en la licencia, como en: "Svmma del privilegio. La Mageftad del Rey nueftro Senor da licencia, co Priuilegio, al Maeftro fray Domingo de SanEto Thomas ..." (en Santo Tomas 1560). En general, esta clase de privilegio da exclusividad sobre la impresion: "Tiene el Padre Luys de Valdiuia priuilegio de fu Mageftad para q otro ninguno, lino el, o quien fu poder ouiere, pueda imprimir efte Arte, Cathecifmo, Bocabulario y Confeffionario de la lengua de Chile" (Valdivia 1606).

Ademas del autor, tambien se puede beneficiar una provincia (Flores 1753) o un impresor (Pedro Ocharte, en Molina 1571). El privilegio contiene las condiciones de duracion y territorio en que tiene validez, asi como las penas de la contraversion:

por la prefente doy licecia y facultad a la dicha Prouincia de Sa Antonino del nueuo Reyno de Granada de la dicha Orden de Santo Domingo, para que, por tiempo de diez anos primeros, nguientes que correran, y fe cuenten defde el dia de la fecha defta mi cedula en adelante, pueda la perfona que fu poder huuiere imprimir el dicho Arte ... y venderlo en las dichas mis Indias, Illas y tierra firme del mar Oceano; y proibo y defiendo que durante el dicho tiempo ninguna otra perfona de qualquier eftado y condicion que fea, Eclefiaftica ni feglar, fea ofada a imprimir ni hazer imprimir el dicho libro, ni lo tener en las Indias, fino fuere el y que tuuiere poder de la dicha Prouincia, fo pena que qualquier otra perfona, o perfonas, que contrauiniere a ello, podra por el mifmo cafo, y hecha la imprefion que hiziere y los moldes y aparejos con que lo hiziere demas dello, incurra en pena de cinquenta mil marauedis por cada vez que lo hizieren, aplicados la mitad a mi Camara y Fifco y la otra mitad a la dicha Prouincia (El Rey, "Privilegio", en Lugo 1619).

Estas advertencias tambien pretendian frenar el poder y la iniciativa de los comerciantes, normalizando su libertad de accion. Asi, el control es economico e ideologico, y estos ambitos no resisten lecturas aisladas en el mundo colonial americano.

Paratextos de tradicion escriturai

Las obras metalinguisticas que se imprimian en Espana a fines del XV e inicios del XVI ofrecen paratextos, como las Introductiones Latinae (1481) y la Gramatica de la lengua castellana (1492) de Antonio de Nebrija, que presentan dedicatorias. En el Dialogo de la lengua (1535) de Juan de Valdes aparecen un "preambulo" y un epilogo que no estan numerados, como el resto de los capitulos, lo que marca su calidad de textos perifericos (Yanez y Covarrubias 2016).

Estos paratextos manifiestan la posicion de los autores ante la obra y ante su entorno (ideologico, historico, institucional). Su presencia no es obligada y obedece a la tradicion escritural impresa. Segun el criterio de Genette, son autoriales. Hemos detectado clases de paratextos de la tradicion escritural, segun estos se dirijan a los aprendices de lengua (prologos, proemios) o a terceros (dedicatorias). Del mismo modo, hallamos textos poeticos (poesia).

Dedicatorias. Con la dedicatoria, el autor homenajea a una persona; su limite, en cuanto clase textual, no siempre esta establecido, como ocurre en la Grammatica de Santo Tomas (1560), en la que hallamos un "Prologo a la S. M. del rey nuestro Senor Do Philippe (iegudo deite nombre), en el qual el Maeitro Fray Domingo de S. Thomas, de la orden de S. Domingo, Le dirige y offreice la Grammatica, o Arte, que ha compueito de la lengua general de los Indios del Peru", el cual presenta la obra, junto con elementos del encomio.

La mayoria de los tratados misioneros lleva dedicatoria, ejercicio motivado por la tradicion de los impresos y por el contexto. Su formulacion suele ser extensa y bastante compleja. Segun Sabia (2005-06), esta caracteristica la convierte en una clase textual ideal para estudiar las condiciones de produccion de la obra (situacion historica y relacion con corrientes de pensamiento).

La logica de la dedicatoria es conocida por los misioneros y podemos hablar de una autentica tradicion al respecto. Asi lo reconoce Vetancurt (1673):
   Tres motivos fuelen tener los que Tacando a luz alguna obra le
   illuftran con el nombre de vna periona grande a quien la dedican:
   reconocer obligaciones, dar a la obra Protector y felicitar con
   eite agazajo algun nuevo beneficio.


Estos escritos estan dirigidos a diversas "entidades": personas, figuras del imaginario catolico, incluso, una provincia eclesiastica, como en "Dedicatoria a la Observante y Seraphica Provincia del Dulciiiimo Nombre de Jesus de Guatemala" (Flores 1753). Este paratexto se explica como un modo de acceder a todos los misioneros implicados en la conversion de los naturales, que son los potenciales lectores de la obra.

Cuando la dedicatoria se dirige a personas concretas, suelen ser autoridades civiles y eclesiasticas, cuyas virtudes se ponderan, dejando claro que se persigue un beneficio para la obra y, por medio de ella, para los indigenas. Lugo (1619) expone tres motivos para dedicar su trabajo a Juan de Borja, consejero real; el ultimo de ellos es el que manifiesta la logica del encomio, al exponer la superioridad del dedicatario en contraste con la humildad del autor y la obra (cf. M. Guell 2009):
   V.S. como periona tan Chriitiana, y que tan de proximo con los
   propios ojos experimeta eita neceisidad, no dexara de dar todo el
   fauor y apoyo que la obra pide, cuya pequenez quedara aiazmente
   luzida y engrandecida con el autoridad de V.S. y recibira la
   calidad que le falta, quedando mi buena intencion y propofitos,
   logrados. Que fiendo V.S. fu Patrono (como lo es) de los q han de
   recebir efte tan gran bie en fus almas, y tambien de la Religion
   Dominicana, como muy bien fe experimenta cada dia: hallara en
   qualquiera parte defte Reyno, y aun en los de Efpana, a donde
   pretendo y procurare (con el fauor de Dios) fe imprima, buena
   acogida (auque fea defigual a lo que fu autor merece).


Ahora bien, es necesario que las dedicatorias sean leidas en el marco contextual del cual surgen, pues tras ellas opera la red de las relaciones coloniales. Aquella de Valdivia (1606) a Alonso Garcia Ramon, Gobernador de Chile, es un ejemplo de lo anterior:
   En el tiempo q anduue con V.S. el ano pallado, y parte de efte,
   firuiedole en effe Reyno y ayudando a los foldados e Indios
   naturales en los minifterios efpirituales, algunos ratos que me
   fobrauan ocupe en hazer vn Arte o gramatica y vn Bocabulario y vn
   Confefionario en la lengua dellos, por dode pudieffen los miniftros
   del Euangelio aprenderla: confiderando que ya que de prefente por
   la guerra en q andan no les podia yo ayudar en lo principal de fus
   almas que deffeaua, a lo menos en lo por venir con la efperanca que
   de valor de V.S. tengo, mediante la Diuina gracia, que los ha de
   pacificar, pudieffe efte mi peqno trabajo fer para el dicho fin
   prouechofo a otros miniftros del Euangelio de mayor caudal que el
   mio... Y aunque por fer la obra ta pequena dudaua al principio fi
   feria digna de ofrecerla a V.S., me atreui a dedicarfela, afsi por
   conocer quan proprio le es a V.S. leuantar y dar fauor a lo humilde
   y pequeno, como porque aunque lo material defta obra lo fea, el fin
   es muy alto y grande, y muy proprio para la gradeza de animo de
   V.S. el fauorecer obras ordenadas al bien comun efipiritual de los
   Indios de effe reyno, del qual por fus muchos meritos tiene V.S. el
   cargo y gouierno. Y la principal razo es porque lo era muy grade
   deuda propria ofrecer yo a V.S. mis primicias, q fon fruto de
   trabajo de doze anos q gafte en efte Reyno, donde recebi fiepre de
   V.S. mucha merced, la qual pague a Nueftro Senor, aumetando en V.S.
   fu gracia y dandole defpues la vida eterna.


Si bien el autor expone como motivos para la dedicatoria el favorecimiento de la obra y el agradecimiento por los apoyos concedidos, se trata de una estrategia politica para establecer vinculos con una autoridad con la cual no logro acordar los metodos de conquista. El misionero necesitaba generar lazos para que Garcia accediera a sus pretensiones: buscar la "conquista espiritual" mapuche. De este modo, la finalidad es persuasiva: mover al dedicatario a una posicion favorable.

Los seres del imaginario catolico tambien aparecen en los textos, especialmente santos, como san Antonio de Padua (Vetancurt 1673) y san Jose (Neve y Molina 1767). A diferencia de las dedicatorias a personas, en este caso el agradecimiento y la peticion obedecen al convencimiento del autor. Desde el punto de vista discursivo, dedicar la obra a un santo es muy efectivo, pues para el autor y el lector (religioso) hay una alta valia del dedicatario. Asi, aunque el alocutor (a quien se dirige el enunciado, Ducrot 1984) es un tercero, la dedicatoria igualmente condiciona la interpretacion, ya que "establece una relacion directa entre, por una parte, el destinatario de la dedicatoria y/o su obra y, por otra parte, el contenido de la obra que el lector esta invitado a interpretar teniendo en cuenta esta relacion" (Sabia 2005-06).

Prologos y proemios. Son escritos del autor dirigidos a los misioneros, es decir, a los interesados en el aprendizaje de la lengua en cuestion. Suelen tratar asuntos linguisticos (7), de modo que cumplen a cabalidad con el sentido de "limite" o "frontera" que se ha otorgado a los paratextos, pues son una puerta de entrada a los asuntos que se abordaran en el tratado metalinguistico. Este sentido queda claro en la obra de Flores (1753), en la cual hay, ademas del "Prologo", un "Capitulo Proemial", no numerado, en que se tratan asuntos relacionados con las "letras caraEterifticas de efte Ydioma y fu buena pronunciacion". El capitulo siguiente, "Del Nombre", esta numerado con "II", de modo que se ha percibido el caracter liminal del texto, que funciona como proemio y primer capitulo.

Estos paratextos suelen dar una idea general de la lengua, por ejemplo, en referencia a los niveles fonico (Molina 1571 y Valdivia 1606) y gramatical (Valdivia 1606). Asimismo, asumen asuntos relacionados con la variacion, sea esta dialectal (Bertonio 1603), diacronica (Neve y Molina 1767 y Santo Tomas 1560) o diafasica (Molina 1571). Ademas, encontramos aspectos relacionados con la didactica de la ensenanza-aprendizaje de la lengua. Estas anotaciones se incorporan por el caracter "introductorio" de los prologos, que presentan la obra al aprendiz. En dicha linea, destaca la exposicion del orden interno del volumen, como Molina, que estructura su Arte (1571) segun criterios didacticos--de lo mas simple a lo mas complejo--, considerando otras lenguas (latin y espanol):

Diuifion del libro. Efte arte de la lengua mexicana fe diuidira en dos partes. En la primera fe tratara copiofa y claramente de todas las ocho partes dela oracion que efta lengua tiene, conforme a la lengua latina y caftellana. Y en la feguda parte fe trataran y declararan algunas cofas dificultofas y delicadas d la mifma lengua. Demanera que figuiendo al philofopho, primo Phifi, procedamos en efte arte d las cofas mas faciles y claras de entender, a las mas dificultofas y efcuras ("Prologo", en Molina 1571).

Tambien se refiere el asunto de la extension de la obra, el cual parece haber preocupado bastante a los misioneros:

Para mayor claridad de lo contenido en efte Arte, me parecio bien dividirlo, fegun las partes de la Oracion, en varios Capitulos, y eftos, por cotener diverfidad en las partes que les correfponden, dividirlos en diverfos Paragraphos, con alguna profucion, para dar perfecta noticia del Ydioma, fin incurrir en aquella nota de obfcuridad que le parecia al Poeta por la brevedad de fu Poema: 8. Dum brevis efe laboro, obfcurus fio. No perjudicando con efta mediocre amplitud la feleridad de los Lectores, pues omittiedo la inutil paja que offrefce lo material del Ydioma, folo multiplicare el grano, para coger los deffeados frutos de la cabal comprehencion de efta lengua ("Prologo", en Flores 1753).

Se hace referencia a los estudios de tradicion gramatical, de la lengua en cuestion, incluso aquellos insatisfactorios:

No puedo menos que lamentar el total defcuido que en efte affumpto ha havido en efte Reyno y la fatal defgracia de efte Idioma, pues haviendo florecido tantos y tan grandes Sujetos inftruidos perfectamente en el, que pudieran haver dexado algun methodo por donde regirfe, affi para aprehenderlo como para enfenarlo, no lo han hecho, calificando a efte Idioma por mas barbaro que todos los demas de efte Emisferio y dexado a fus alumnos tan errantes como ciegos fin guia ("Prologo", en Neve y Molina 1767).

Otra posibilidad es que el tratado se inserte en la tradicion gramatical como un primer recurso para el aprendizaje del idioma:

Confieffo que aura muchas faltas en efta Arte por profeffar breuedad, como quien faue quanto anima efta a los que de nuevo fe ponen a aprender vna lengua, pero las reglas generales, fufficientes para la congruydad del hablar, entiendo eftan aqui; y fobre efte fundamento podran defpues otros facar a luz la propiedad y frafes della y emedar las faltas que en este Arte fe hallaren. Mi deffeo es que aya algun principio impreffo, por donde los que deffeofos de la honra de nuestro fenor, y Zelo dela conuerfion destos Indios de Chile, quieren aprender fu lengua, puedan alcancar fu fin ("Al lector", en Valdivia 1606).

Con posiciones como las anteriores, los autores dan cuenta de su voluntad por ser parte de la tradicion en que inscriben sus obras. Por tanto, sus trabajos se vinculan a un modelo institucional que promovia esta clase de creaciones al interior de la Iglesia, dando a conocer, por ejemplo, los tratados y facilitando la ensenanza de la lengua indigena.

Los misioneros accedian al conocimiento linguistico indigena mediante una serie de recursos metodologicos basada en la recopilacion y la oralidad, como queda claro en el relato de Gonzalez Holguin (1607): "Auiendo, pues, yo juntado con alguna curiofidad por mas de veynte y cinco anos todas las cofas curiofas fubftanciales y elegantes que he hallado en efta Lengua, viendolas primero pueftas todas en vfo, y repreguntando de nueuo a muchos Indios grandes lenguas, y enterado en la pratica y vfo de todo".

Para incentivar la lectura de sus obras y el aprendizaje de un idioma, los autores exponen los motivos que los han llevado a elaborar un tratado. Estas razones pueden ser la obligacion que impone un cargo (Neve y Molina 1767) o el mandato de un superior (Vetancurt 1673). El incentivo religioso es el que mejor funciona persuasivamente, puesto que el trabajo se ofrece como un servicio a Dios, con lo cual se establece la soteriologia como finalidad, como en el fragmento de Lugo (1619):
   El intento y pretenfion mas principal que me ha mouido (prudente y
   auifado Letor) para facar a luz aquefta obra, no a fido engrandezer
   o perpetuar la fama, ni menos efperar loa de mis trabajos y
   vigilias o algun premio temporal por ellas, fino folo firuiendo a
   Dios nueftro Senor, parecerme fer (como lo es) el medio potifsimo
   para la Predicacion del Santo Euangelio en la legua de los
   naturales, cuya necefidad tanto deue apretar las conciencias de los
   Curas y aun de los Prelados que, no fabiendola, los fuftentan con
   tanto riefgo de fus almas y de las de fus feligrefes.


La obra tambien puede presentarse como un servicio a la Corona, como queda de manifiesto en el siguiente fragmento, extraido de Bertonio (1603). Una razon de esta naturaleza, junto con otras de caracter religioso, enmarca las artes en un plan mayor de evangelizacion y, a la vez, en el proceso colonizador:
   De mas defto era mucha razon enfenar principalmente la lengua de
   aquellos Indios que eftan encorporados en la corona real de la
   Mageftad del rey D. Felipe N. Senor, Como eftos Lupacas de la
   Prouincia de chucuyto lo eftan, para que los facerdotes, que en la
   dicha prouincia refiden, ayudados con efta arte puedan con mucha
   perfePtion aprender la lengua deftos naturales, y con efto
   defcarguen la confciencia de fu Mageftad, el qual deffea muy mucho
   que fus Indios fean enfenados muy bien en toda doctrina catholica y
   Chriftiana y fean pueftos cada dia en mayor policia humana.


La razon para publicar de Vetancurt (1673) alcanza un fin superior, ya que considera las obras como una necesidad ante la situacion de los indigenas. De esa forma se situa a si mismo y al resto de los religiosos (y a los espanoles), como miembros de un grupo privilegiado, lo cual obliga al aprendizaje de las lenguas y a la tarea misional:

Avnque pudiera fer efcufa el aver muchos libros defta materia, efcritos para que no falieffe a luz aquefte, a todas es fuperior el mandato del Superior, a quien fe debe obedecer atropellado dificultades y temores. Otros avra mejores; pero en cofa de tanta importancia como la adminiftracion a los Naturales, que por fu naturaleza fon mas incapaces que los Efpanoles, importa q aya libros en que efcoger ("Al lector", en Vetancurt 1673).

Para estimular a los aprendices se elogia la lengua, ya sea en comparacion con idiomas europeos conocidos por los misioneros, como el latin o el espanol (Gonzalez Holguin 1607), o con alguna lengua indigena de prestigio, como el nahuatl en Nueva Espana (Neve y Molina 1767). Por ultimo, con fines didacticos, se mencionan las dificultades del idioma, las cuales suelen ubicarse en el nivel fonico. Este problema, potencial, sera rapidamente resuelto con el estudio y con el uso:

toda la difficultad de efta lengua no confifte en mas que en fauer pronunciar una vocal imperfecta y una confonante que frequentan mucho eftos Indios, a las quales en breves dias fe haze el oydo y fe aprenden, y con folas las reglas que fe ponen en el capitulo primero desta Arte, donde fe trata dela prounciacion y ortographia, fe acertaran a pronunciar aun fin auerlas oydo. Otras tres confonantes, que estos pronuncian algo diferentemente que nofotros, fon muy faciles, como fe vera ("Al lector", en Valdivia 1606).

Poesia. Por tradicion y por motivos esteticos se insertan textos de intencion poetica. Pueden ser escritos por terceras personas, como en el caso de las dos decimas y el soneto acrostico semiparanomastico en Neve y Molina. Las primeras son, respectivamente, de un amigo y de un alumno del autor, mientras que del segundo se responsabiliza un "aficionado al autor", que destaca sus cualidades y da los parabienes a la obra. Lo reproducimos, por su curiosidad, en la pagina 430.

En la obra de Lugo (1619) aparecen sonetos en espanol y lengua chibcha en superestructura dialogica que, suponemos, son autoria del mismo Lugo. En tanto, Santo Tomas (1560) incluye una elegia en latin, que creemos de su autoria, en la cual se refiere a la lengua quechua.

LOS PARATEXTOS DEL CORPUS

Debido a que nos interesa delimitar la funcion de los paratextos en las artes y gramaticas de America, nos gustaria ofrecer una vision panoramica de aquellos componentes que hallamos en el corpus, con el fin de explorar posibilidades analiticas contrastivas dependiendo del origen y de la temporalidad de los liminares. Por ello, en la Tabla 1 presentamos una clasificacion de las obras descritas en el desarrollo de este trabajo (8):
TABLA 1

Clasificacion de los paratextos en las artes y ?gramaticas americanas

                                     Paratextos legales

                                Pareceres y     Licencias y
                                aprobaciones   autorizaciones

VIRREINATO DE NUEVA ESPANA

Arte, MOLINA, 1571                   x               x
Arte, VETAN-CURT, 1673             x x x            x x
Arte, FLORES, 1753                 x x x           x x x
Arte, ALDAMA Y GUEVARA, 1754       x x x             x
Reglas, NEVE Y MOLINA, 1767         x x             x x

VIRREINATO DE PERU

Gramatica, SANTO TOMAS, 1560                         x
Arte, BERTO-NIO, 1603                x               x
Arte, VALDIVIA, 1606                x x              x
Arte, TORRES, 1619                             x (16) x (17)
Gramatica, LUGO, 1619              x x x             x
Gramatica, GONZALEZ                 x x              x
  HOLGUIN, 1607
Tesoro, RUIZ DE                    x x x             x
  MONTOYA, 1639

                                    Paratextos legales

                                  Tasas y         Otros
                                privilegios

VIRREINATO DE NUEVA ESPANA

Arte, MOLINA, 1571                   x
Arte, VETAN-CURT, 1673
Arte, FLORES, 1753
Arte, ALDAMA Y GUEVARA, 1754
Reglas, NEVE Y MOLINA, 1767

VIRREINATO DE PERU

Gramatica, SANTO TOMAS, 1560      x (13)
Arte, BERTO-NIO, 1603
Arte, VALDIVIA, 1606                 x
Arte, TORRES, 1619
Gramatica, LUGO, 1619                x        x (18) x (19)
Gramatica, GONZALEZ               x (20)
  HOLGUIN, 1607
Tesoro, RUIZ DE                     x x
  MONTOYA, 1639

                                         Paratextos de la
                                       tradicion escriturai

                                Dedicatorias   Prologos y proemios

VIRREINATO DE NUEVA ESPANA

Arte, MOLINA, 1571                   x            x (9) x (10)
Arte, VETAN-CURT, 1673               x                  x
Arte, FLORES, 1753                   x           x x (11) x (12)
Arte, ALDAMA Y GUEVARA, 1754                            x
Reglas, NEVE Y MOLINA, 1767          x                  x

VIRREINATO DE PERU

Gramatica, SANTO TOMAS, 1560       x (14)               x
Arte, BERTO-NIO, 1603                x              x x (15)
Arte, VALDIVIA, 1606                 x                  x
Arte, TORRES, 1619                                      x
Gramatica, LUGO, 1619                x                  x
Gramatica, GONZALEZ                  x                  x
  HOLGUIN, 1607
Tesoro, RUIZ DE                      x                  x
  MONTOYA, 1639

                                  Paratextos de la     Erratas
                                tradicion escriturai

                                       Poesia

VIRREINATO DE NUEVA ESPANA

Arte, MOLINA, 1571
Arte, VETAN-CURT, 1673
Arte, FLORES, 1753                                        x
Arte, ALDAMA Y GUEVARA, 1754
Reglas, NEVE Y MOLINA, 1767            x x x

VIRREINATO DE PERU


Gramatica, SANTO TOMAS, 1560             x
Arte, BERTO-NIO, 1603
Arte, VALDIVIA, 1606
Arte, TORRES, 1619                       x
Gramatica, LUGO, 1619                    x                x
Gramatica, GONZALEZ
  HOLGUIN, 1607
Tesoro, RUIZ DE                                        x (21)
  MONTOYA, 1639


Segun los datos, entre los virreinatos de Nueva Espana y Peru no se aprecian diferencias significativas respecto del empleo de diversas clases de paratextos. Este hecho puede deberse a que, aunque existieron directrices particulares en relacion con la impresion (cf. supra) la legislacion sobre el libro (elaboracion, edicion, impresion y circulacion) fue general para todo el continente y se aplico de manera sistematica.

Encontramos, al respecto, dos excepciones. Primera: la Gramatica sobre el quechua de Domingo de Santo Tomas no presenta pareceres o aprobaciones, lo cual se explica porque es un texto que se imprimio en Valladolid, Espana, cuando aun no llegaban las prensas a Lima, de modo que no habia ningun aparato legal que pudiera regularlo en su particularidad; por tanto, se rige unicamente por las disposiciones de la Peninsula. Al tratarse tambien de una obra temprana (1560), la Pragmatica de 1558 (segun la cual las aprobaciones y autorizaciones debian incorporarse al impreso) recien comenzaba a implementarse, asi que no alcanza a condicionar la obra. Segunda: por su fecha y lugar de impresion, el Arte de Torres (Lima, 1619) deberia llevar pareceres o aprobaciones, pero en el volumen ha bastado con mencionar el tramite en las respectivas licencias; esta es una decision editorial curiosa, pues se produce cuando el aparato legislativo sobre el libro ya estaba implementado. Pese a este caso, podemos asegurar que, tras la Pragmatica, en la epoca colonial los paratextos legales parecen asentarse en su funcionalidad y empleo, por lo que aparecen con frecuencia y sistematicidad en los volumenes impresos.

Tampoco apreciamos diferencias significativas entre las ordenes religiosas, salvo el interes de los Padres Provinciales jesuitas de Peru en participar del proceso de censura de las artes y gramaticas (cf. supra "Licencias y autorizaciones"). Debido a que la Compania implemento una estrategia en el Cono Sur para la evangelizacion en lenguas indigenas, estos impresos fueron fundamentales en su quehacer. Si a ello sumamos la importancia de la jerarquia dentro de la orden, se explican las huellas textuales que hemos encontrado en los tratados. Ahora bien, el control de la Iglesia, en cuanto institucion, se deja sentir en las obras misioneras, lo que nos lleva a plantear que la produccion de la linguistica misionera se trato de una actividad altamente vigilada por dicho organismo. Este sistema de control, avalado tambien por la legislacion civil y por sus respectivas autoridades, queda de manifiesto en el amplio aparato paratextual de los impresos.

Del mismo modo, en ambos virreinatos apreciamos una recepcion similar de la tradicion paratextual de las gramaticas europeas y, mas en general, de los textos impresos, pues las obras misioneras presentan los mismos liminares de la tradicion escritural, particularmente prologos, proemios y dedicatorias. Los textos poeticos, en tanto, son escasos a lo largo del continente y parecen obedecer mas bien al deseo de determinados autores por dar a sus obras una dimension estetica. Este hecho tambien indica que es posible hablar de una tradicion paratextual en America que, mas alla de la casuistica, sigue el patron sobre la impresion.

HACIA UN BALANCE

Pese a la relevancia del componente paratextual en las obras misioneras, este tema no ha sido estudiado de manera sistematica, sino recientemente, en trabajos dedicados a los impresos del area novohispana (22). En otras disciplinas ha surgido tambien un interes por estos elementos, como se advierte en el libro editado por Arredondo, Civil y Moner (2009), que se ocupa de los paratextos en la literatura espanola (siglos XV-XVIII).

Las posibilidades de estudio de los paratextos son tantas como los contenidos y recursos que ofrecen. Exigen, por lo tanto, multiples miradas, que sistematizamos como sigue:

Desde la historia. Los paratextos son fuente de estudios historicos debido a que aportan datos para entender el contexto, como las redes de poder, las relaciones politicas y eclesiales y los vinculos entre el mundo civil y el de la Iglesia. En ese sentido, creemos que metodologicamente se debe establecer una diferencia con el trabajo de otras disciplinas, relacionadas con la literatura, la linguistica y la filologia, que podran abordar los escritos como objeto de sus respectivas investigaciones (cf. Cancino Cabello 2011).

Desde de la bibliografia. Los paratextos contienen informacion sobre las decisiones editoriales que llevaron el manuscrito a los moldes de letras y del proceso mismo de impresion (23). Asi, dan cuenta de la historia del objeto material y de su composicion, al considerar aspectos como el metodo de recoleccion de los datos, si el texto es producto de la orden de un superior, las opiniones sobre trabajos anteriores, entre otros. Los liminares tambien nos ayudan a entender el libro como un objeto condicionado por patrones legislativos que se ocupaban de asuntos morales, eticos, religiosos y economicos.

La idea del libro cual objeto patrimonial se ve reforzada desde una perspectiva como la que proponemos, puesto que, por una parte, se afirma la individualidad de cada obra y, por otra, se asume su valor segun su representacion de una epoca, de unas costumbres y de una forma de controlar y de ejercer el poder sobre la difusion del pensamiento (censura).

Desde la filologia. Los paratextos contribuyen a la explicacion de las vinculaciones internas de un tratado complejo e hibrido que, pese a su diversidad, alcanza unidad, en parte, por estos componentes. Por ello, su estudio se nos presenta como fundamental para la comprension global de las obras de la linguistica misionera. Al mismo tiempo, los liminares explican el contexto, ya que abarcan los diversos factores que influyen en el libro, ya se trate de situaciones historicas particulares o de la posicion ideologica desde la cual se escriben los tratados. De ese modo, nos permiten acercarnos a lo que Auroux (2006) llama el "horizonte de retrospeccion".

Desde la literatura. Debido a su importancia, los paratextos alcanzaron niveles de alto cuidado estetico. Estos factores se relacionan con los movimientos culturales que predominan en determinados periodos (De los Reyes 2000, p. 24). Lo anterior puede apreciarse con claridad en los escritos de caracter estetico-literario, en ciertos tipos textuales (sonetos, elegias, etc.) que se presentan en los liminares y que son, por si mismos, textos de caracter literario. Incluso, los textos no literarios tambien son ricos en recursos retoricos y se los puede estudiar, por ejemplo, a partir de las metaforas y de las comparaciones que emplean.

Desde la linguistica. La coexitencia de distintas tradiciones del discurso enriquece estos escritos, ya provengan estas, por ejemplo, del mundo religioso, de la tradicion gramatical o de patrones juridicos y notariales; igualmente valiosa es la coexistencia de diversos tipos textuales.

Los paratextos tambien ofrecen datos de la estructura de las lenguas indigenas (gramatica, fonetica), asi como informacion de asuntos dialectales, diacronicos y diafasicos. Todo ello es valioso para el estudio de la descripcion de estos idiomas o bien para la investigacion del cambio linguistico y de la historia del contacto en America. En consecuencia, los liminares complementan la informacion de los tratados metalinguisticos, por lo cual sus aspectos metadiscursivos y metalinguisticos son de interes como fuente de datos para la linguistica historica.

Ahora bien, aunque son textos que "enmarcan" obras sobre lenguas indigenas, dan informacion de la jerarquia del espanol en la epoca en cuanto lengua gramatical. Tambien constituyen una fuente de estudio para la historia del espanol (en America). En general, el empleo de distintos idiomas en las obras muestra la convivencia de varios codigos, aunque cada uno con distintos usos, ya que durante la Colonia predomino el latin como lengua de prestigio en la Iglesia--segun determinan Parodi (2010) y Helmer (2013) para Nueva Espana y Peru, respectivamente. Los paratextos, entonces, dan noticia de la recepcion de idiomas no americanos en el mundo colonial.

Desde la historiografia linguistica > linguistica misionera. La importancia de los paratextos para la historiografia linguistica deriva de un hecho obvio: son escritos que complementan obras que versan sobre idiomas. Por tanto, dan cuenta de aspectos disciplinarios, de metodos e ideas sobre esas lenguas (Esparza Lopez 2015). Asimismo, nos dan informacion de las politicas linguisticas de que son resultado y de las acciones de planificacion respectivas. En consecuencia, una mirada al paratexto enriquece tambien la linguistica misionera en cuanto subdisciplina de la historiografia linguistica. Por tanto, estos escritos facilitan la consolidacion de una perspectiva interdisciplinaria del analisis de su objeto de estudio, asi como su interpretacion.

CONSIDERACIONES FINALES

La cultura impresa en America es resultado del proceso de colonizacion de diversos grupos indigenas del continente y es uno de los aspectos cuya continuidad alcanzo un importante exito, tanto en lo comercial, como en la implementacion de una herramienta de prestigio para la importacion de una forma de pensamiento. El mismo camino siguieron los paratextos desde el establecimiento de la primera prensa en America, que continuo con el mecanismo regulador que habia en Europa.

El control y la vigilancia que las esferas civil y eclesiastica impusieron a los impresos, dejaron en ellos similares huellas textuales a lo largo de todo el continente y, tras la implementacion de la Pragmatica de 1558, durante todo el proceso de colonizacion, traspasando las diferencias que pudieran ofrecer las diversas ordenes religiosas que actuaron en la evangelizacion de los indigenas. Por lo anterior, y a partir de la lectura de estos liminares en tratados linguisticos y del conocimiento del sistema de impresion (imperativos legales, censura eclesiastica), creemos que la elaboracion de obras de linguistica misionera fue un sistema avalado por la Iglesia en cuanto institucion, y en cuanto institucion que desarrollo su labor en conjunto con la Corona.

El paratexto no solo se siguio en lo legal, sino tambien en relacion con las tradiciones discursivas que en el se implementaron, provenientes de diversos mundos, como el notarial, el eclesial y el gramatical. Asimismo, se incorporaron componentes no obligatorios, como prologos, dedicatorias e, incluso, textos en los que primaba una dimension poetica y una superestructura en verso. Esta compleja riqueza hace del paratexto una razon mas para la valoracion patrimonial del libro misionero.

De lo anterior deriva la necesidad de estudiar estos componentes que reclaman una mirada contextual amplia, siempre pendiente de la tradicion de la cual provienen, la misma que pretenden continuar. Insistimos en esto porque la investigacion de los paratextos se enfrenta a un objeto empirico que se caracteriza por la diversidad, ya sea de tipos textuales, ya sea de las tradiciones del discurso que recoge, y exige una sistematizacion metodologica, como la que aqui hemos presentado.

En estas investigaciones, en tanto, se ha de diferenciar entre el texto como objeto y como fuente, dependiendo de los intereses particulares de cada estudio y de cada disciplina. De igual manera, las relaciones de los paratextos con el texto central son importantes, puesto que complementan la descripcion metalinguistica. Es necesario, tambien, entender su relacion con la recepcion, derivada de su caracter liminal. Ahora bien, el paratexto, aunque indispensable, no es suficiente por si mismo para las investigaciones de la linguistica misionera, sino que ha de estudiarse y entenderse segun la relacion que establezca con la obra a la que sirve de complemento.

DOI: 10.24201/nrfh.v65i2.3101

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NATALY CANCINO CABELLO

Universidad Nacional Autonoma de Mexico

nataly.cancinocabello@gmail.com

(1) Los paratextos no son caracteristica exclusiva de las obras impresas. Tambien estan en manuscritos; por ejemplo, en titulos.

(2) Sobre las ilustraciones en los impresos, cf. M. TAGLE 2007, en especial pp. 152-153, 186-189. Aunque no contamos con un estudio sistematico del asunto en las obras misioneras, un comentario sobre las portadas de los vocabularios de Molina y Gilberti aparece en MARTINEZ BARACS 1997, pp. 78-79.

(3) La importancia de aspectos como el diseno editorial y la tipografia se debe a que el paratexto es propio del mundo grafico, ya que descansa sobre la espacialidad de la escritura y la impresion (M. ALVARADO 2006, p. 19). Sobre las obras linguisticas novohispanas, cf. M. GARONE GRAVIER 2014.

(4) Como el conocimiento del publico sobre la obra.

(5) Escritos por un tercero, segun la propuesta de Genette.

(6) Mantenemos los usos graficos del original en todo el articulo, pero modernizamos puntuacion y acentuacion.

(7) Los contenidos linguisticos tambien pueden hallarse en los paratextos de los tratados catequeticos, como en BARTHOLOME ROLDAN 1580.

(8) El conjunto es representativo de las artes y gramaticas elaboradas en todo el "Nuevo Continente" a lo largo de la epoca colonial, cuyos autores pertenecen a diversas ordenes (incluimos el clero secular).

(9) "Argumento".

(10) "Division".

(11) Es el primer capitulo, pero no aparece numerado como 1; luego, el segundo se enumera como tal.

(12) Nota: indica que ha usado las voces coyote y petate, provenientes del mexicano.

(13) Licencia y privilegio aparecen en el mismo documento.

(14) Aparece como "Prologo".

(15) Division del Arte.

(16) Licencia del Padre Provincial de la Compania de Jesus en la Provincia del Peru, Diego Alvarez de Paz. Aunque no hay textos probatorios, asegura que el Arte "ha fido vifto y aprobado por perfonas doctas y graues de la dicha nueftra Compania".

(17) Licencia del Principe de Esquilache, virrey de Peru. Aunque no hay documentos probatorios, se da licencia "en conformidad del parecer del Padre Iuan de Pelin".

(18) Mandato de fray Gabriel Jimenez a fray Alonso Ronquillo y fray Juan Martinez, como sabedores de lengua, para examinar la obra.

(19) Documento en que fray Gabriel Jimenez declara haber revisado los examenes y autoriza al autor a pedir el permiso de la Real Audiencia.

(20) Licencia y privilegio aparecen en el mismo documento.

(21) Comprobacion firmada por el Prelado de Rio de Janeiro.

(22) YANEZ y COVARRUBIAS 2016 y MOLINA LANDEROS 2016, en especial pp. 132-157. En tanto, los paratextos son tomados como fuente para el estudio de ideas linguisticas, en M.A. ESPARZA LOPEZ 2015.

(23) Por ejemplo, el proceso de revision de erratas (sobre las cuales no nos hemos detenido por motivos de espacio) es uno de los componentes, propiamente editoriales, que son ricos en casuistica.

Leyenda: IMAGEN 1. Licencias en Arte de Aldama y Guevara (1754).

Leyenda: IMAGEN 2. "Soneto acrostico semi-paranomastico", en Neve y Molina (Reglas, 1767).
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Author:Cancino Cabello, Nataly
Publication:Nueva Revista de Filologia Hispanica
Date:Dec 1, 2017
Words:12990
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