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LO PLAUSIBLE: SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE LA MALINCHE Y POCAHONTAS/PLAUSIBILITY: SIMILARITIES AND DIFFERENCES BETWEEN LA MALINCHE AND POCAHONTAS.

1. Introduccion. Coincidencias plausibles

Cierto es que mucho se ha narrado desde principios de los siglos XVI y XVII sobre las que se conocen comunmente como la Malinche y Pocahontas. Pocos, sin embargo, han notado que ya se las narraba desde mucho antes, aunque sera en el relato que Hernan Cortes haga de su conquista territorial (Valdeon 2011: 213) o en las cartas de Rolfe solicitando permiso en 1613 para contraer matrimonio (en Stymeist 2002: 113-114), cuando se las llame con los nombres que se indican arriba. En el caso de la Malinche, la progresion cronologica podria ser desde ce malinalli, lo que segun Maurice Collins significaria "guerra y derrocamiento del orden establecido" en el nahuatl original (1954: 43), (1) o con el sufijo indicativo de nobleza -tzin anadido "Malintzin" (Grillo 2011: 16). Cortes se referiria a ella como "la lengua" en alusion a su labor de interprete (Kirtley y Kirtley 2012: 50), pero Francisco Lopez de Gomara y Bernal Diaz del Castillo, asi como otros cronistas oficiales de la epoca, la llamarian "Dona Marina" (Grillo 2011: 18). En la busqueda de una identidad mexicana por oposicion a la espanola durante el periodo postcolonial se la rebautizaria como Malinche; Octavio Paz la identificaria con "la Chingada" en su psicoanalisis nacional de 1950 (Paz 2000), y las chicanas del lado norte de la frontera empezarian a rescatarla como figura positiva en relacion con el discurso feminista de los anos setenta en el siglo XX (Pratt 1993: 860). Pocahontas fue originariamente la powhatan Matoaka, apodada Pocahontas en referencia a su lascivia, bautizada en su conversion al anglicanismo como Rebecca Rolfe, mitificada Pocahontas como emblema de la identidad norteamericana (Downs 2008: 400) y finalmente proyectada al mundo infantil como Barbie mestiza (Ono y Buescher 2001: 32).

A pesar de las multiples versiones que se proponen de ambas historias y que revisare a continuacion, la critica actual coincide en un dato fundamental: nada de lo que se sabe de ellas proviene de ellas mismas. Ambas son "lenguas" silenciadas por el discurso de otros, ya sean conquistadores o colonos, indigenas o mestizos, contemporaneos o posteriores, que han contado sus vidas. En relacion con la Malinche, Roberto Valdeon llega a describir muy acertadamente el proceso de su creacion y evolucion como "invencion de una narrativa" (2011: 211), aunque, en mi opinion, yerra de pleno al presuponer la existencia de esas figuras historicas como factuales, muy probablemente por desconocimiento de la historiografia en si como disciplina, o quizas por prejuicio eurocentrico; idea que tambien discutire mas adelante.

Los paralelismos existentes entre los dos personajes--americanos por consenso en su atribucion y europeos por consenso en su generacion--ya han sido explorados extensamente con anterioridad por Kristina Downs (2008: 397), quien destaca similitudes tan obvias como imprecisas tales como su cultura de nacimiento (indigena, sin ahondar en diferencias insignificantes) y su papel de mediadoras con lo que llama la "cultura europea" (a la sazon dividida entre dos naciones enemigas irreconciliables en el siglo XVII). Downs destaca la similitud en su edad adolescente, su maternidad mestiza, su muerte a temprana edad y sus historias "sorprendentemente similares" (2008: 397), a la vez que resalta la disparidad de su papel cultural a uno y otro lado de la frontera. En este articulo defendere la idea contraria a esta aparente similitud en la evolucion de sus historias, asi como a la disparidad que hay en su evolucion en cuanto arquetipos culturales que han resultado de adaptaciones narrativas a los discursos literarios, politicos, religiosos, economicos y sociales y la relacion que tienen dichas adaptaciones con la admisibilidad, mas que con la verosimilitud, en los discursos mencionados. Por ultimo, contribuire al desarrollo de dichas adaptaciones con una version que quiero presentar como plausible dentro de la reconstruccion del contexto discursivo preeurocentrico.

2. Principios y narrativas plausibles

Empezare describiendo lo que podria haber sido el principio: Cortes llega al Golfo de Mexico en agosto de 1519. Para quien entonces era ce malinalli, la vida habria empezado, segun las fuentes de las que ahora se dispone, diecisiete anos antes como hija de un cacique de la region (Kirtley y Kirtley 2012: 123; Valdeon 2013: 163). Segun Diaz del Castillo, su madre la daria como esclava tras la muerte de su padre y su posterior matrimonio con un segundo esposo, del que engendro un hijo varon a quien querrian ceder el cacicazgo. A pesar de la dudosa veracidad de las fuentes de Diaz del Castillo, este fragmento de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espana debio llegarle de boca de la misma ce malinalli, aunque supuestamente le fue corroborado por la propia madre de la protagonista en 1523 (Diaz del Castillo 2005: 91). Diaz del Castillo, sin embargo, tendria una perspectiva interesada y unos motivos evidentes para subrayar su presencia y su conocimiento de lo ocurrido y narrado, ya que la propia "historia verdadera" debe enmarcarse dentro de su objetivo original, que no era otro que obtener la merced real que solicitaba en su obra. El adjetivo "verdadera" del titulo es un juramento de veracidad testimonial de los meritos y de los servicios prestados por Diaz del Castillo en la conquista, que son lo que realmente relata la obra. Si se presupone que el proposito de su narrativa podia haber influido en la forma de su composicion, no seria de extranar que los personajes que describe se adecuasen a ciertas convenciones narrativas de la epoca que no se limitarian necesariamente a las meramente historicas. Dicha adecuacion se ajustaria a lo que dichas convenciones establecian como plausible, apelando al imaginario literario mas que a la veracidad factual, y estarian en consonancia con las propias aspiraciones imperialistas de la Corona espanola. Las narrativas de aventuras en las Indias ya estaban causando furor en Europa por aquel entonces y en su vertiente oriental se remontan a El Libro de las Maravillas de Marco Polo o incluso la Odisea y la Eneida (Young 1962: 409). El patron narrativo se mantiene, mientras que cambian los nombres de los protagonistas y los detalles se adaptan a los diversos contextos geograficos y temporales. En 1519, las Indias Occidentales no estaban aun conquistadas, pero ya estaban imaginadas como la continuacion del proyecto original que las ubicaba en Oriente. Asi pues, no es de extranar que las tradiciones literarias que ya existian antes de su conquista y cuyas historias se desarrollaban en el mitico Oriente, se adaptasen a la narracion de una nueva realidad geografica mientras se mantenian los motivos literarios originales. Asi pues, ce malinalli seria, siguiendo la convencion, una princesa cautiva rescatada por un heroe cristiano; de su romance surgiran un hijo e innumerables victorias de armas. El hecho de que Cortes tuviese una esposa y varias concubinas, tanto espanolas como indigenas, o que Dona Marina se casase con Juan Jaramillo son datos factuales que no encajan en el patron narrativo que Diaz del Castillo tomaria como modelo, ademas habrian puesto de relieve ciertas practicas que hubieran sido de dificil encaje en la justificacion religiosa del expansionismo colonial espanol. Para el lector espanol a quien se dirige el texto de Diaz del Castillo, la narrativa es plausible sobre la base de los textos que ya conoce y asimilable a los discursos y codigos de conducta que pueden encontrarse en un texto de caracter oficial.

La tradicion literaria exige, en su adaptacion al contexto de las Indias Occidentales, la cristianizacion, por similitud con los patrones narrativos orientales de lucha contra el infiel, y lo hace no solo por convencion poetica, sino porque el poder de la epoca se sustenta en la coherencia de dichas narraciones: desde el expansionismo territorial de Castilla a finales del siglo XV y su alianza-connivencia con Roma, hasta la fundamentacion de la Corona sobre la herencia de sangre. Asi pues, para encajar mejor la nueva realidad en los patrones de plausibilidad aceptados por la convencion literaria y politica europea, la infiel ce malinalli se transforma en la cristiana Dona Marina. "ce" se muta en "Dona", que es un titulo comparable, y "malinalli", en la catolica "Marina". Pero la catolica Marina del relato de Diaz del Castillo no seria plausiblemente cristiana mas que por tratado. Nunca salio de Mexico ni dejo su identidad indigena, ni en el vestir, ni en el peinar, ni en el gobernar. Su imaginario religioso tambien seria azteca, como sugieren de nuevo los cronistas de la epoca, tanto espanoles como indigenas.

Malintzin, o Dona Marina, tradujo para Cortes y para Moctezuma; pero, sobre todo, y mas plausiblemente, tradujo para ella misma. Digamos que el sujeto existio y que era mujer, pues les dejo descendencia biologica tanto a Cortes como a Jaramillo. Digamos que tradujo, o los tratados y conquistas que efectivamente se llevaron a cabo no hubieran podido efectuarse. Si asi fue, Dona Marina tendria que haber sido de origen noble, y no solo porque lo afirmase Diaz del Castillo, sino por el profundo conocimiento que poseia de la retorica de la nobleza azteca (Valdeon 2013: 164), de sus politicas economicas y territoriales (Navarrete 2007: 293-294), y de sus mitos religiosos (Kirtley y Kirtley 2012: 50; Robinson en Valdeon 2013: 160; Pratt 1993: 859), vetados a la poblacion de origen humilde. Si como narra Diaz del Castillo, fue necesario fingir su muerte para usurpar sus derechos sucesorios, habria sido plausible que ejerciese como cacica o Malintzin. Asi que, cuando los espanoles le preguntasen su nombre y este saliese ya con el titulo nobiliario anadido, debia de sonar al oido castellano algo asi como "Malinche".

Tanto las convenciones literarias de la epoca como el caracter oficial del texto de Diaz del Castillo omiten los detalles explicitos de sus relaciones sexuales, pero se presupone una relacion tanto romantica como politica del hecho de que, como si se menciona en el texto, Cortes nunca se separase de ella y tuviesen una descendencia reconocida por el propio Cortes, y tambien del hecho de que los indios llamasen al propio Cortes "el Malinche", como si tras la union, el hubiera adoptado el apellido maya de su concubina (Malintzin). De donde salen pues todos estos elementos: el romance, la descendencia y la identificacion? Cortes no menciona a Dona Marina en sus cartas mas que de pasada, otorgandole un papel insignificante en los hechos heroicos de su conquista. Algunos autores (Pratt 1993: 866; Sten en Valdeon 2011: 214; Valdeon 2013: 162) argumentan que Diaz del Castillo lo hizo asi para maximizar ante la Corona espanola sus propios meritos de armas, que se hubieran visto reducidos si el merito parcial de sus logros se hubiera atribuido a su alianza con una autoridad local--y por ende, mujer--como Dona Marina. Asi pues, hasta que la bula papal reconociese a tres de sus hijos ilegitimos en 1529, Cortes no tendria el mas minimo interes en reconocer la existencia de dicha descendencia, puesto que ademas necesitaba de un matrimonio cristiano, tan conveniente para obtener su titulo de Marques del Valle de Oaxaca, como el que contraeria con la hija del conde de Aguilar en 1528. Hasta que llego la bula y mientras se aseguraban las posiciones espanolas en los territorios aztecas, la union tanto carnal como militar de Cortes y la Malinche habria sido un valioso instrumento politico para ambos al lado oeste del Atlantico. En los encuentros y batallas que desembocaron en el derrocamiento de Moctezuma, a Dona Marina se la representa como la "lengua" que traduce para Cortes, (2) un mero instrumento al servicio del capitan espanol. Sin embargo, seria plausible intuir que Dona Marina hiciera muchas cosas mas, incluyendo actuaciones de caracter diplomatico, interviniendo en las negociaciones militares con los pueblos que apoyaron la revuelta contra Moctezuma y determinando su propio margen de beneficio politico tras las victorias en las que participaria Cortes. Seria entonces la instrumentalizacion que el discurso imperialista hiciese de su intervencion lo que, tras la independencia, propiciase el desarrollo de su imagen como simbolo de traicion a una patria mexicana (Gaspar de Alba 2014: 65) cuya identidad nacional se construiria como continuacion de la herencia precolombina.

Pero volvamos a ce malinalli, la desheredada. Cuando, segun Diaz del Castillo, es cedida a Cortes como esclava, su autodenominacion como cacica (ce) supone la reclamacion de sus propios derechos dinasticos, dejando entrever el caracter politico que desde un principio tendria interes en poner de relieve en su relacion con Cortes. Dada su educacion noble, ce malinalli conoceria la anunciada llegada del dios Quetzalcoatl, que segun el calendario azteca, estaria proxima (Pratt 1993: 869), y aprovecharia el impacto intercultural que el exotismo de las naves, los animales, los soldados y las armas que Cortes llevaba tendria en la poblacion local para favorecer su interpretacion dentro del marco del discurso religioso azteca. Determinar hasta que punto dicha interpretacion realmente convenceria a los pueblos sometidos por Moctezuma o hasta que punto estos la instrumentalizarian a su vez a ella para dar legitimidad a la sublevacion es ciertamente debatible, aunque elegir la primera opcion presupondria un estado de inocencia politica en la poblacion indigena que es mas propio del discurso imperial europeo que del ejercicio del sentido comun historico.

Para los mexicanos del siglo XIX, cuyo discurso politico y de genero es herencia del propio discurso imperial, la Malinche (ya no ce malinalli ni Dona Marina) seria una mera concubina y una espia, (3) pero para los indigenas de su tiempo seria cacica desheredada (incluso resucitada) con un ejercito de caracter supuestamente sobrenatural bajo su influencia (si no bajo su control) que haria valer tanto sus derechos dinasticos como la restitucion de una justicia divina que rectificase las politicas territoriales de Moctezuma. De este modo, Cortes, con su armadura puesta por consejo de Dona Marina, seria la encarnacion plausible de Quetzcacoatl, y para los amerindios que luchaban a su lado (o mas bien que eran sus aliados), y formaban el 95% de su ejercito, "el Malinche" (Kirtley y Kirtley 2012: 50-52). Grillo explica esta identificacion de Cortes con el "Malinche" como resultado de su relacion romantica (2011: 16-17), (4) pero Diaz del Castillo la interpretara dentro de la dimension militar del apelativo: "en todos los pueblos donde pasamos y en otros en donde tenian noticia de nosotros, llamaban a Cortes Malinche [...] el capitan de Marina" (2005: 180). (5) Desde el prisma amerindio prehispanico, seria plausible entender a Cortes como el instrumento de Malinztin en la venganza contra su familia y a los tratados que estableceria con los tlaxaltecas (Navarrete 2007: 294) como el instrumento de liberacion de los pueblos oprimidos por Moctezuma (Downs 2008: 404). Asi pues, lo que seria la conquista para los espanoles se codificaria paralelamente como la primera revolucion americana con aliados europeos, un enfoque del que el nacionalismo mexicano se habria beneficiado de cara a justificar la independencia, tal como lo hiciesen las trece colonias americanas del norte. El problema de dicho enfoque seria que impediria la construccion nostalgica de la identidad nacional que toma como base la idealizacion del indigenismo originario; un impedimento que en el norte se salvo gracias a la exclusion de la poblacion indigena del discurso politico que sustenta la declaracion de independencia de los Estados Unidos.

Seria plausible suponer que la alianza militar entre Malintzin y Cortes se sellaria mejor con descendencia, tal como era costumbre a ambos lados del Atlantico (Navarrete 2007: 303-304). Tambien seria plausible que para los espanoles, que reconocerian la dimension politica y militar de su femineidad, Malintzin fuera Dona Marina, pues una alianza politica con el infiel estaria fuera de toda justificacion politico-religiosa en Europa. En la epoca de la conquista, solo Moctezuma la llamaria plausiblemente, en azteca, "la Chingada", como hiciera Octavio Paz en el siglo XX.

Antes de diciembre de 1607, la que ahora conocemos como Pocahontas era conocida localmente como Matoaka y Amonute (Downs 2008: 398). La hija del vecino jefe powhatan Wahunsenaca, segun la revision que el capitan John Smith hiciese de su encuentro en la General Historie of Virginia de 1624, tenia entre 12 y 13 anos de edad, aunque Smith los dejaria solo en 10 en su primera A True Relation de 1608. En su Historie of Travaile into Virginia Britannia, escrita alrededor de 1615 y publicada 234 anos mas tarde, William Strachey la describiria como "una jovencita bien parecida pero lasciva" (en Young 1962: 395, traduccion de la autora), (6) una opinion que justifica con detalles de sus relaciones con los colonos de Jamestown. La estancia de la joven alli a partir de 1613, sin embargo, no parece que fuese del todo voluntaria. Angela L. Daniel argumenta que fue entregada por uno de los suyos al capitan Argall (2005) a cambio de una tetera y otros enseres para que sirviera de rehen contra los ataques de su padre. Permaneceria entonces en Jamestown hasta que en 1614, fuera bautizada para poder contraer matrimonio cristiano con John Rolfe (Young 1962: 393). En 1616, viajaria a Londres con los honores de una princesa y seria recibida por el propio rey Jaime I y (segun el testimonio de Purchas) el senor obispo de Londres, incluso con mas pompa de la que se les proporcionaba a otras grandes damas de la ciudad (en Young 1962: 394).

Las costumbres que los indios de la Bahia de Chesapeake tenian a principios del siglo XVI nos llegan filtradas por los convencionalismos narrativos, impedimentos morales e intereses economicos de los colonos, para quienes era plausible interpretar la desnudez de las jovenes indigenas y su sumision al ser ofrecidas como regalo sexual a los colonos como un signo de lascivia femenina (Tremblay 2002: 121), en vez de como un gesto de bienvenida por parte de las autoridades nativas. Gail Tremblay subraya que tres historiadores diferentes informan de que los britanicos tradujeron el nombre de Pocahontas por "little wanton" (2002: 121), lo que generalmente se traduce por "traviesa", incurriendo en cierta litote que evitaria el uso de un lenguaje que, por soez, seria menos apropiado tras el matrimonio con Rolfe y la fastuosa bienvenida en Londres. El propio fundador de la colonia de Virginia, Walter Raleigh, daba vehemente e implausible (Tratner 2009: 130) fe de que ninguno de los hombres de su compania hubiera tenido jamas relacion carnal con ninguna de las mujeres indigenas, a lo que sigue una descripcion bastante significativa del merito que ello suponia, puesto que "vimos muchos cientos, y teniamos muchas en nuestro poder, que eran muy jovenes, y de excelente belleza, que se nos acercaban sin engano [entiendase 'abiertamente'], completamente desnudas" (en Stymeist 2002: 114, traduccion de la autora). (7) El detalle de la descripcion es en si mismo de caracter pornografico, lo cual puede atribuirse a la anticipacion y al deseo de satisfaccion de los animos de sus lectores, o al propio subconsciente narrativo del testigo. Se podria entender, quizas, que los propios deseos de los colonos son metaforicamente trasladados a las mujeres indigenas siguiendo el patron biblico del Genesis. En su carta al gobernador real de la colonia, donde solicita permiso para contraer matrimonio con Pocahontas, Rolfe defiende que su solicitud no esta motivada en modo alguno por los desenfrenados deseos del afecto carnal, (8) lo cual, ademas de apropiado en una misiva dirigida a un gobernador, seria cuando menos plausible. Rolfe, al igual que los nativos, veria la conveniencia de instrumentalizar el matrimonio en los ambitos politico y economico, y con ello la evidente ventaja de contraer matrimonio con la hija del jefe Powhatan, pues la pacificacion de la zona propiciaria sin duda el exito de sus plantaciones de tabaco.

A pesar del testimonio de su evidente lascivia y de que, segun Strachey, Matoaka ya estabaria casada desde 1610 con un capitan ("private captaine") de su tribu llamado Kocoum cuando conocio a Rolfe (en Young 1962: 395), el personaje de Pocahontas evolucionaria hacia la virginidad el mismo ano en que dio a luz a su primer hijo con el ingles. En un folleto de 1615, Ralphe Hamor comparaba el matrimonio entre Matoaka y Rolfe con el exito de la colonia de Virginia (Tratner 2009: 130). Una vez independizada del reino europeo, Pocahontas reemplazaria a la Reina Virgen (Isabel I) que habia dado nombre al estado en su papel de encarnacion de la maternidad de la nacion. Mientras que la inocencia que se atribuye a la tierna edad en la que Swift describe a Pocahontas permitiria una primera vision de la joven como virgen, tras su cristianizacion e inmediato matrimonio con Rolfe, seria mas adecuado para el discurso religioso colonial buscar patrones literarios en el Antiguo Testamento que reforzasen la narrativa de apropiacion de Virginia como tierra prometida al pueblo elegido por Dios. Asi pues, seria necesario que el reverendo Whitaker la bautizase, y apropiado que lo hiciese con el nombre cristiano de "Rebecca", que la identificaria plausiblemente con la buena esposa israelita que Abraham envio a buscar a su hijo Isaac (ahora Rolfe, encarnando simbolicamente en su persona a todos los "israelitas" de la Compania de Virginia), la benefactora de los extranos. El relato biblico se fusiona con la literatura de viajes y aventuras en 1624, (9) cuando Smith le atribuye a Pocahontas el merito de salvarle la vida, ayudar a los hambrientos y moribundos colonos con provisiones y de prevenirles contra un ataque de su propio padre, del que Smith saldria gravemente herido con destino a Inglaterra. (10) Y nace asi el mito de Pocahontas, no solo como 'buena salvaje', sino como belle sauvage. Con su maternidad en 1615, el simbolismo religioso e imperialista de Rebecca se extenderia al mestizaje, pues la Rebeca biblica fue madre de dos pueblos, el nomada que salio de Esau, y el descendiente del sedentario Jacob, a quien su madre preferia, y del que descenderia el pueblo de Israel. Los paralelismos con el patron del discurso colonial britanico son evidentes y justifican a traves de la figura de Rebecca la voluntad divina de entregar Virginia a los colonos (Tremblay 2002: 122). Al llegar a Inglaterra en 1616, Lady Rebecca Rolfe ya era princesa (11) por tradicion narrativa e imperativo colonial, y tenia un aspecto muy europeo cuando la recibieron en la corte del rey Jaime I. Segun Philip Young, su imagen publica en Londres estaba destinada a publicitar las plantaciones de tabaco de Virginia, tan necesitadas de fondos como del favor del rey, de los que carecian (1962: 393) incluso a pesar de haber llamado al conflictivo asentamiento en su honor. Aprovechando este interes, en 1624, Smith transformaria a Pocahontas en heroina de romance (12) al mas puro estilo europeo, incluyendo elementos eroticos de modo poco caballeroso si se considera la situacion de su viudo.

A los dieciseis anos de edad, secuestrada por los colonos y nunca rescatada por los suyos, Pocahontas contrae matrimonio con Rolfe, segun el mismo, mas atraida por la gloria de Britania que por su persona (Tratner 2009: 130), poniendo de relieve el caracter politico y economico de la union. En 1624 y en una clave mas acorde con el genero literario del romance que destilan ciertos pasajes de su narrativa, Smith atribuiria el matrimonio al mutuo afecto de los esposos, senalando sin embargo, el efecto positivo que dicho enlace tuvo en las relaciones de los habitantes de Jamestown con los algonquianos. En esta direccion apunta Edward Ragan (2005) cuando presenta el matrimonio de Pocahontas con Rolfe como parte de una tregua tras tres anos de luchas entre los ingleses y los indigenas. En 1624, el personaje de Pocahontas habria acumulado una serie de elementos narrativos pertenecientes a diversas tradiciones y convenciones que se superpondrian y competirian segun que intereses abrigase cada narracion: seria lasciva y objeto de lascivia, heroina de romance, buena salvaje y samaritana, bisagra politica, imagen publicitaria de las plantaciones de su marido, elemento de propaganda britanica, 'celebrity' (13) y madre colonial.

A pesar de que no existen fuentes que califiquen a Dona Marina de lasciva en los primeros anos de la conquista espanola de Mexico (aunque segun los estandares morales de la epoca, habia motivos para hacerlo, al menos habida cuenta de su concubinato con Cortes), para Paz sera por encima de la traidora, "la chingada", haciendo sangre del origen bastardo, mas que mestizo, de la nacion. La que seria esposa de Rolfe, sin embargo, fue repetidamente tildada de lasciva en fuentes bastante cercanas a los hechos que acontecieron o podrian haber acontecido y, por lo tanto, supuestamente mas fidedignas que las que--como en el caso de las fuentes espanolas respecto a Dona Marina--sucederian a su muerte. A pesar de ello, Pocahontas evolucionaria hacia un personaje completamente positivo a la sombra del cual se formarian las diversas identidades nacionales que la tomaron como referente. Que explicacion podria darse a esta evolucion tan dispar desde unos origenes aparentemente similares y a lo largo, sobre todo, de los siglos XIX y XX?

Seria razonable considerar que Pocahontas no fuera tan princesa como la publicitaron en Londres, ni tan cacica como la Malinche. (14) Cabria suponer que fue su padre, y no ella--tal y como relata Smith en 1608--quien enviase las provisiones a los habitantes de Jamestown. Entonces seria plausible suponer que nunca se enfrento a los suyos y que su defensa de la vida de Smith, como argumenta Chief Webster Little Eagle Custalow, fue parte de un rito de iniciacion que le permitiria a el convertirse en werowance, o jefe del area de Capahowasik (en Daniel 2005). Su papel de mediadora seria en tal caso mas fisico que verbal, mas de rehen que de senora; una indigena mas a quien asimilar al resto como exotico icono sexual con el que aderezar una buena narrativa de viajes. Digamos que los primeros relatos, donde se describe su comportamiento lascivo, no tuvieran intereses ante la Corona como los de Diaz del Castillo, sino que fueran mero entretenimiento para un publico morboso, lector de una industria editorial floreciente a la sombra del anglicanismo. La imagen de Pocahontas con su vestimenta europea, mas que de rebelion, es de sumision, como mujer y como indigena (Downs 2008: 407). Al contrario que la Malinche, su entrega a los intereses de los demas parece total e irredimible (Young 1962: 414).

De lo que pensaban los indios de Chesapeake no se sabe mas que lo que citaba Smith en su inspirada version de 1624. Sin embargo, basandose en la tradicion oral nativo-americana, Custalow argumenta que (igual que lo harian con la actitud sexual de sus mujeres) los colonos malinterpretaron los gestos de los algonquianos bajo un prisma europeo, achacandoles una mala intencion que no formaba parte de su cultura pacifica, segun la cual se debian evitar encuentros violentos siempre que fuera posible (en Daniel 2005). Con este argumento se justifican actos como el de que se abasteciese a los colonos, que Pocahontas fuera entregada por el jefe patawomeck Japazaws a Argall en 1613, que Wahunsenaca abandonase a su hija con los colonos y finalmente, que Rebecca y Rolfe contrajesen matrimonio (en Daniel 2005). Segun la logica de este patron narrativo, la nina inocente Pocahontas iria a Jamestown como simbolo y garantia de la buena voluntad de su padre o, como apunta Custalow, como simbolo de paz y garantia del orden y de los tratados establecidos por su pueblo. Nada mas alejado de imagen de la concubina Malinche que liderase la lucha contra Moctezuma; y sin embargo, ambas seran en vida para los suyos un emblema de la salvacion de su pueblo y de la derrota de sus enemigos.

3. Divergencias narrativas plausibles

La primera diferencia entre la Malinche y Pocahontas estaria ya en el origen. Las culturas que Downs tan genericamente identifica como indigenas habrian sido muy diferentes, asi como lo seria el estatus de cada una de las protagonistas en su respectiva sociedad. Tsenacommacah no era Tenochtitlan, Wahunsenaca no era Moctezuma y su dominio de los pueblos algonquianos se basaba en la alianza y no en la opresion (Daniel 2005). Nadie desheredo a Pocahontas, ni ce malinalli era la hija de Moctezuma. (15) En Virginia no habria revolucion, sino ocupacion americana. O por lo menos no la habria en el siglo XVII.

En el siglo XVIII, sin embargo, las trece colonias americanas se rebelarian ante la larga lista de repetidas injusticias de las que se considerarian objeto por parte de su legitimo rey Jorge III, y, a causa de la falta de modelos de identidad nacional frente a Gran Bretana, surgio la madre del mestizaje, que deberia ser Pocahontas como personificacion de la madre tierra Americana (16) y no la isabelina Matoaka, quien miraria entre triste y desconfiada a Simon van der Meer mientras el la pintaba en Londres en 1616. Para cuando los mexicanos quisieron independizarse de la Corona espanola a principios del siglo XIX, Mexico ya era mestizo, las deidades aztecas ya se habian fusionado con las catolicas y la figura de Dona Marina se superponia a las de Eva (Messinger Cypess 1991: 6, 147-148; Messinger Cypess 2005: 17) y La Llorona (Pratt 1993: 860; Lefevere en Valdeon 2013: 176). Pocahontas, sin embargo, fluctuaba entre las figuras y dibujos que publicitaban el tabaco de Virginia y una especie de mutacion ilustrada de la Gea Americanna. La inicial lascivia que Strachey identificase en ella, asi como la traduccion del apelativo "Pocahontas" por "little wanton" del primer periodo colonial desaparecerian cuando la identidad del personaje pasase a fusionarse con la colonia de Virginia (Young 1962: 711; Green 1975: 703-704; Downs 2008: 402), la "virginidad" (no la posesion) de cuyas tierras justificaba que los colonos se apropiasen de ellas. En el marco politico de la independencia de Estados Unidos, el rechazo a la Corona britanica requeriria la forja de simbolos nacionales que de ningun modo pudiesen relacionarse con Europa (Downs 2008: 400), de modo que en su ausencia, la adaptacion del motivo literario imperial de la princesa indigena se convertiria en la figura postcolonial de semideidad clasico-nativa identificada con la naturaleza, con quien los nativos americanos compartian la atribucion de "salvajes".

La cristianizacion, que haria una Dona Marina de ce malinalli y por la que el imperio espanol se apropiaria de su identidad cultural indigena, serviria paradojicamente a los intereses nacionalistas del Mexico sublevado, que verian en el imperio azteca un modelo de unidad politica nacional y que perderian en el proceso la oportunidad de enlazar con una narrativa plausible, de base estrictamente politica, en la que el pueblo se rebelaria contra el monarca opresor, sin necesidad de apelar a motivos etnicos o culturales. Aferrarse a dichos motivos para sustentar el rechazo a la Corona espanola supondria, tras siglos de ocupacion, el rechazo a las propias senas de identidad mexicanas, ancladas ya en el mestizaje. Asi pues "la Malinche", en la apropiacion que el castellano haria del nombre original del personaje historico, pasaria a ser "la Chingada" antes que volver a ser ce malinalli. Mientras que los colonos britanicos celebraron a Pocahontas como exotismo de las Indias, los soldados espanoles lucharian bajo las ordenes de Dona Marina, subordinando en ambos casos las caracteristicas de cada personaje a los diferentes requisitos de la respectiva narrativa colonial; economica en el caso de la colonia britanica, belica en el caso de la Corona espanola.

Una vez liberada de Moctezuma, la elite poscolonial mexicana--a la sazon descendiente directa de los colonos espanoles--esgrimiria de nuevo a Dona Marina, ahora convertida en la Malinche, a modo de Cid maldito, para minar una vez mas las fuerzas del imperio, desde dentro. Asi pues, la "little wanton" Pocahontas sera luego "Virginial", (17) con la serpiente de cascabel a sus pies, rezando el "don't tread on me" de Gadsden a modo de ensalmo de la victoria de Maria Inmaculada sobre el demonio. Y la nobleza de ce malinalli y Dona Marina, que aparece en los codices tlaxaltecas como figura central desplazando a Cortes hacia la derecha para sugerir un estatus superior politico y social (Navarrete 2007: 297), acabaria siendo primero la Malinche, luego la Chingada. De ahi que, aunque incluso despues de su matrimonio con Jaramillo la Malinche siguiese ostentando signos de identidad maya en su apariencia externa, Cortes--tambien desnudo--todavia se recreara en la desnudez de su cuerpo en los murales de principio del siglo XX (Downs 2008: 408-409). De la evolucion de estos dos personajes femeninos, desde su origen narrativo colonial hasta su mutacion en la independencia, se desprenderia que para ser mexicano sin trazas de espanolismo seria necesario renegar de la colaboracion hispano-indigena en la lucha contra Moctezuma, mientras que para ser estadounidense seria necesario celebrar la colaboracion. Los mexicanos mestizos, para borrar la conquista que subyaceria a su mestizaje, necesitarian encumbrar a Moctezuma como paradigma identitario y reducir a Dona Marina a una Chingada a partir de la identificacion de su cuerpo de mujer con la tierra mexicana, penetrada por Cortes (Downs 2008: 406). Los estadounidenses, necesitados de manera creciente de una constante celebracion de su mestizaje, por otra parte cada vez mas complejo, se identificarian con el simbolo del pacto social (Downs 2008: 407) y con la apropiacion de la tierra en la figura de Pocahontas.

Cuando en 1846, el honorable Waddy Thompson recogia en las memorias de su ministerio en Mexico que Pocahontas habia seguido la estela de la interprete de Cortes, la de Dona Marina ya estaba manchada por la lujuria, para redencion de la entonces ya virginal Pocahontas (en Young 1962: 397). En los anos que precedieron a la guerra civil norteamericana, a Pocahontas la reclamaria como emblema de identidad, la Confederacion de Estados del Sur, lo que llevo a que la Union comenzase a poner en tela de juicio las dudosas fuentes coloniales de Smith o Strachey (Downs 2008: 400). Pero tras la guerra, la apropiacion de las fertiles tierras surenas implicara tambien la apropiacion--mas que el rechazo--de sus mitos. (18)

Al igual que la Malinche, Pocahontas no se sacudiria nunca el estigma del discurso colonial. Pero al contrario de lo que hace el mexicano, el nativo americano celebra a Pocahontas, proporcionando una imagen de los indigenas del siglo XVII que es mas bien reflejo de su progresiva reduccion a lo largo de la historia de los Estados Unidos. A finales del siglo XIX, derrotados finalmente por el ejercito estadounidense, los indios powhatan, con mas necesidad de recursos economicos que de armas, trataran de rentabilizar el mito colonial de Pocahontas a traves de representaciones teatrales (Gleach 2006: 435-436). Un siglo mas tarde, esta tendencia se mantendria operativa cuando un consejo asesor nativo americano formase parte del equipo de Disney para mejor justificar la (in)correccion politica de la pelicula animada de 1995 (Faida en Ono y Buescher 2001: 36). Todavia a principios del siglo XXI, Custalow seguira la estela colonial de Smith titulando la suya La verdadera historia de Pocahontas, (19) mientras alega seguir la tradicion narrativa oral nativoamericana. Su retrato, sin embargo, representa a los indigenas tal y como los colonos los hubieran deseado que fueran en 1605: tribus enteras de buenos salvajes, tan pacifistas como los estudiantes que se manifestaban contra la Guerra del Vietnam en los sesenta. Finalmente, el discurso feminista estadounidense del siglo XX denunciara el paradigma tradicional de Pocahontas como el de una victima del racismo androcentrico, pero tambien lo reclamara como instrumento de su propia lucha de genero (Green 1975: 703-704; Dundes 2001: 355; Tremblay 2002: 123), instrumentalizandolo para su causa, como se habria venido haciendo desde el principio.

En el caso de la Malinche, esta apropiacion llegara tan lejos como Custalow en su victimizacion de los indigenas del periodo colonial, cayendo en la vision sexista que la victimiza como mujer y como indigena al intentar rescatarla de la acusacion de traidora y concubina (Downs 2008: 410). En los anos setenta, las chicanas del lado norte de la frontera incorporarian el personaje de la Malinche como motivo narrativo al movimiento de rebelion sociocultural que reclamaba sus derechos tanto de genero, como de lengua y de raza por analogia con la participacion de ce malinalli/Dona Marina en la conquista espanola de las Indias Occidentales (Pratt 1993: 860). Sin la necesidad ya de construir una identidad nacionalista mexicana, pero acuciadas por la necesidad de construir su propia identidad doblemente mestiza en terminos positivos, proyectarian su propio discurso sobre el personaje de una Malinche que adquiere cualidades que se presentan como plausibles dentro de esta nueva narrativa. Al igual que plausiblemente hiciera la Malinche, las chicanas buscan su propio empoderamiento (Kirtley y Kirtley 2012: 55) en la sociedad estadounidense que las deshereda como tales erigiendose en herederas de una Malinche que ya no es una Chingada, sino una cacica frente al discurso etnonacionalista que las reduce politica y sexualmente (Pratt 1993: 861-862). Es curioso ver como en su discurso, las diferentes narrativas coloniales a ambos lados de la frontera se fusionan, superponiendo la rebelion y la colaboracion, y establecen similitudes entre los modelos narrativos originales de la Malinche y Pocahontas.

En el siglo XXI, seran las grandes companias, aunque ya no tabacaleras, las que mas rentabilicen el emblema de Pocahontas. Desde esta perspectiva, Tremblay vera de manera retrospectiva como
la tragedia de la asimilacion britanica de Pocahontas y el exito que
estos (los britanicos) consiguieron al sobrevivir y conquistar a sus
"parientes belicosos e incomprensibles" se convirtio en un gran
romance. Primero fueron los anuncios de tabaco, luego, las
representaciones teatrales, los poemas, los musicales y ahora son las
peliculas de animacion y las munecas las que la erotizan en la
imaginacion tanto de los ninos como de los adultos. (2002: 123,
traduccion de la autora) (20)


Ono y Buescher analizan la tematizacion de Pocahontas en el film de Disney de 1995 como un codigo o una cifra (cipher), un tipo de bien de consumo del capitalismo tardio que construiria una forma visual facilmente reproducible y la usaria para comercializar miriadas de productos. La narrativa que instrumentalizaria a Pocahontas como codigo mercantil serviria para comercializar productos, identidades sociales etnicas y de genero, e incluso historias, apareciendo como un sistema de significado en si mismo (2001: 25, 33, 35). Segun Kent A. Ono y Derek T. Buescher, el "codigo Pocahontas" de Disney, prometeria satisfacer la necesidad de acabar con la historia colonial, el racismo y el sexismo, y legitimaria la apropiacion que de el hacen varios movimientos y grupos de lucha por la liberacion en el seno de la cultura nativo americana y del feminismo (2001: 35-36).

Mientras que, al norte de la frontera, el mito se generaria sobre una base narrativa de caracter economico, al sur, dicha base seria de caracter politico. Entrelazadas con estas narrativas se encuentran tambien diversas tradiciones narrativas religiosas. Pocahontas salvaria a Smith de la ejecucion interponiendo su propio cuerpo preadolescente, lo cual seria signo metonimico de la eleccion divina del pueblo de Jamestown en particular (Young 1962: 413), (21) y de la excepcionalidad estadounidense en general. Los rituales de adopcion en la tribu, tambien ligados a las concesiones de poder y a los tratados politicos, son reinterpretados en clave cristiana, con Smith como revision del personaje de Cristo a punto de ser sacrificado a modo de cordero y rescatado en el ultimo momento por una gracia divina que actuaria, salvando las distancias del simil, a traves de una pagana. El imperativo de plausibilidad narrativa dentro del discurso religioso cristiano haria que dicha pagana se adaptase al personaje de Rebeca, una israelita de pura sangre que propagaria la estirpe colonial de los "Red Rolfes" que acabarian heredando Virginia.

Tras la guerra civil, cuando la Union los desheredase de su tierra virginal, el enemigo yanqui tambien poseeria a Pocahontas, mas que renegar de ella, pero (y a pesar de la guerra) no lo haria de forma que la transformase en una Chingada, sino--siguiendo el patron narrativo biblico--como un buen hermano con su cunada viuda, todavia y a pesar de su progenie, en virgen. Cuando el Mexico mestizo expulsara a la Corona espanola, habria de renegar, como explica Paz, de su propio mestizaje; lo cual hara de manera ritual a traves del chivo expiatorio de la Chingada. La paradoja es que, al hacerlo, renegaria tambien de su herencia azteca, de los mitos precolombinos que profetizaban una nueva era tras la llegada de Quetzacoatl, de la complejidad social de una civilizacion cuya sofisticacion y fuerza serian plausiblemente la brecha que posibilitase su caida. Y aunque sea incorrecto decirlo en los tiempos que corren, renunciando a una narrativa que pusiese de relieve la liberacion politica que, con el paso de los siglos, supondria el mestizaje. Seria acaso plausible suponer que si Moctezuma hubiese sido mas benevolente, si los pueblos a los que sometiera le hubiesen amado mas que temido, estos no hubiesen apoyado la ofensiva de Cortes? El inconveniente de esta narrativa plausible estaria en que suponerla no solo minimizaria la importancia militar del imperio espanol, sino que impediria la narracion nacionalista de un Mexico unido e independiente, cuya glorificacion solo seria posible con la demonizacion del personaje de la Chingada. Dona Marina no encarnaria su tierra a los ojos de los conquistadores, sino que seria para ellos un instrumento para la conquista, mientras que los aztecas la verian como la senora y cacica que propiciase el advenimiento del dios Quetzacoatl. Desde la ironia historica de una narrativa plausible, la Malinche daria origen simbolico (en clave biologica, politica y cultural) a un nuevo orden mestizo tanto azteca como cristiano, tanto redentor como apocaliptico. Al igual que ce malinalli y Dona Marina, Rebecca Rolfe no sobreviviria a los tiempos imperiales. Una narrativa plausible podria igualmente representarla como traidora a su pueblo, a sus costumbres y religiones, asi como a su propio cuerpo; un cuerpo que junto con su tierra, rendiria a los intereses coloniales de su esposo. Dicha narrativa haria a los nativos americanos acreedores plausibles de su traicion, del injusto regalo de su herencia tanto economica como cultural, politica y biologica. En los respectivos contextos narrativos en los que los hechos que fueran factuales se producirian, estas dos narrativas no serian, sin embargo, plausibles, lo cual excluiria de entrada su posibilidad historica.

4. Conclusion

Me pareceria que se equivocan aquellos (Downs 2008; Tratner 2009; Navarrete 2007, entre otros) que tratan de discernir los hechos que realmente acontecieron de los que podrian haber acontecido, porque los primeros ocurrieron ya filtrados por las narrativas previas (22) que permitieron su codificacion en origen y nunca existirian fuera de ellas, ni siquiera para sus protagonistas, que tambien aparecieron ya entretejidos en dichas narrativas. Tambien se equivocarian quienes ven en los personajes y en los hechos el origen de posteriores narrativas, nacidas como brotes a la sombra de los intereses y visiones de generaciones posteriores (Young 1962: 414-415; Tratner 2009: 130); estas narrativas se desarrollarian sobre aquellas otras anteriores a uno y otro lado de lo plausible, dependiendo de los contextos en los que prosperasen, a la vez que los alimentarian de manera simbiotica. (23) Nunca dejara de fascinarme el poder factual de las figuras retoricas, de la genesis narrativa; su capacidad de fluctuar entre lo abiertamente ficticio y lo religioso, de saltar desde lo mitico a lo politico, y desde lo cientifico de vuelta a lo politico y lo sociologico, de sustentar tanto lo legal como lo economico. Consideradas como constructos narrativos plausibles dentro de sucesivas convenciones literarias de conquista y seduccion (o rebelion y apropiacion), la Malinche y Pocahontas muestran una direccion rizomatica y una estructura disipativa con el unico limite performativo de lo plausible.

Notas

(1.) Grillo ahonda mas en otros significados posibles de su nombre original y en la evolucion posterior en castellano: "Su nombre original, Malinalli, significa 'hierba torcida' en nahuatl--su lengua materna--, pero es tambien el decimosegundo signo del ciclo de 260 dias, dia funesto [...]. Y hay tambien otra referencia posible: la diosa lunar, unica hembra entre los hombres-estrella, que era llamada Malinal Xochtil o Malintzin. [...] En algun momento fue llamada tambien Tenepal, hecha de cal, es decir, de piel clara como la luna [ quizas con el sentido de 'la que va con los blancos?' (Pratt 1993: 864)], otra etimologia quiere que Tenepal signifique duena de la palabra" (Grillo 2011: 16). Segun Carlos Montemayor el nombre tambien significaria "hierba para hacer cordeles" (2008).

(2.) La atribucion de un papel instrumental de la Malinche es la vision mas extendida del personaje a lo largo de los siglos (Downs 2008: 397; Valdeon 2011: 212-213; Kirtley y Kirtley 2012: 50), y la que permite su transformacion en mujer objeto como Chingada y en injusta victima de la conquista machista de Cortes y del posterior machismo mestizo para las feministas del s. XX (Pratt 1993).

(3.) Cabe matizar en este sentido que en ciertas obras de la literatura indigenista de la epoca, tales como Dona Marina (1883) de Ireneo Paz, tambien se daria la necesidad de incorporar el legado indigena valorandolo positivamente.

(4.) "El proceso de identificacion entre Cortes y Malinalli en el mando de las operaciones [...] habria permitido llamar a los dos con el mismo nombre. Esto no debe extranarnos ya que la dualidad--o identificacion hombre-mujer--era propia de la cultura religiosa mexica" (Grillo 2011: 17).

(5.) Para Grillo, la explicacion androcentrica, eurocentrica de este sobrenombre seria diferente. Grillo explica que tras su bautismo como Marina, "[l]os indios siguieron llamandola Malinalli y a Cortes 'el senor de Malinalli', ya que senor, dueno, en nahua, se indica con el sufijo 'tzin', de respeto. Cortes paso asi a ser Malinallitzin. A su vez, los espanoles reconvirtieron este nombre en Malinche, cambiando el sonido dulce 'tzin' en 'che'. Asi, en un principio Malinche fue Cortes--'el Malinche' y no 'la Malinche'" (2011: 16).

(6.) "well-featured but wanton young girle".

(7.) "yet we saw many hundreds, and had many in our power, and those very young, and excellently favored which came among us without deceit, starke naked".

(8.) "no way led [...] with the unbridled desire of carnall affection" (en Stymeist 2002: 113-114, traduccion de la autora).

(9.) Young reconoce el motivo como el de "The Enamoured Moslem Princess" o la princesa musulmana enamorada (1962: 409).

(10.) El historiador "Little Bear" Custalow, sin embargo, senala lo implausible de que, segun las costumbres powhatan de la epoca, una nina de diez anos cruzase sola el rio Pamunkey (actualmente York) en una canoa de unos 180 kilos (en Daniel 2005).

(11.) En 1624, Smith se referiria a una carta que le escribiera a la reina Ana, donde le pedia que tratara a Pocahontas como a un miembro de la realeza. Y el propio Jaime I, aprovechandose de este fruto narrativo y pensando en el parlamento, manifestaria su incomodidad por el hecho de que Rolfe contrajese matrimonio con un miembro de la realeza, pues el mismo carecia de titulo (Hulme 1986: 143).

(12.) Sobre la base de un patron con larga tradicion narrativa, Smith construye una historia de Virginia que ya no es "True" (verdadera) como la de 1608, sino una adaptacion del motivo del aventurero de ultramar que es salvado por la princesa extranjera (Green 1975: 699-700; Tratner 2009: 133).

(13.) En 1616, Lady Rebecca seria la estrella de Londres, donde los pubs mas avezados cambiarian su nombre por el de "La Belle Sauvage" (Young 1962: 394).

(14.) Green (1975: 704) y Downs (2008: 408) coinciden en senalar que el titulo de "Princesa" de Pocahontas aparece unido al de su cristianizacion y que podria derivar directamente de la misma. En mi opinion, las fuentes serian mas narrativas que religiosas, y provendrian de la narrativa de viajes sobre la que se fundamenta la General Historie de Smith.

(15.) En la version de Disney de 1995, la Pocahontas animada adquiere el liderazgo politico de Malintzin ante a su pueblo cuando renuncia a su amor con Smith para seguir siendo virgen y lider (Virginia) en America (Dundes 2001: 354).

(16.) Young explica que los europeos en general, "easily adopted the Indian as the iconographic representative of the Americas [...] Indians, portrayed amidst exotic flora and fauna, stood for the New World's promises and dangers" (1962: 701) y describe como la iconografia europea de los cuatro continentes de 1575 representa America como una reina americana agresiva o como una diosa-madre reemplazando a la pareja de indigenas de principios de siglo y como esa figura agresiva se domestica en cierto modo cuando a mediados del siglo XVIII es reemplazada por la figura de la princesa indigena, quien porta el cetro de la libertad y viste una tunica clasica (702).

(17.) Tratner llega a justificar esta identificacion a traves de la concepcion humoral de la edad moderna temprana, segun la cual, tanto las tierras como las personas forman su caracter a partir de los cuatro humores que, en este caso, compartirian las tierras de Virginia y Pocahontas (2009: 133).

(18.) Young explica que, a lo largo de los ultimos 150 anos, "Pocahontas is represented in countless paintings and monuments; she gives her name to ships, motels, coal mines, town, counties, and pseudonymous writers, to secret orders and business firms" (1962: 399).

(19.) The True Story of Pocahontas, 2007. El subtitulo continua "The Other Side of History", reconociendo la dicotomia entre la version de Custalow (story) y la vision disciplinar de la "Historia", y da por sentado que la suya es relato, cuento o ficcion.

(20.) "[t]he tragedy of Pocahontas' assimilation to British ways and the success of the British at surviving in the colonies and conquering her 'war-like, incomprehensible relatives' became a great romance. First it was tobacco ads, later plays, poems, musicals, and now animated features and dolls that eroticize her in the imagination of adults and children alike".

(21.) Young tambien vera en la narracion de Smith un patron narrativo cuya simbologia religiosa ha permitido que se utilice a modo de parabola en la que el aventurero es la raza humana que cae en la prision del pecado y la joven doncella extranjera es Cristo que lo salva. Young senala la incongruencia de que en esta parabola Cristo acabe siendo hijo del diablo, pero justifica su prevalencia a lo largo de los siglos a traves de su funcionalidad (1962: 412).

(22.) Downs tambien distingue entre los personajes historicos y su posterior evolucion narrativa, como si fuesen algo diferente (2008: 397), se maravilla con sarcasmo de que la vida sea reflejo del arte hasta tal punto que la historia de Smith de 1624 siga tan fielmente el trazado del "Young Beichan" que Gilbert Becket publicarian antes de 1300 en Inglaterra (Green 1975: 699). Pero el concepto de originalidad no llegaria a Inglaterra hasta finales del siglo XVIII y, siendo narrativas ambas, es normal y hasta recomendable que se adapte algun exito previo en la redaccion de cada obra nueva.

(23.) Young describe esta forma de creacion/evolucion narrativa con increible precision lexica: "Dramatizar la historia a partir de hechos presuntos, llenando los huecos o inadecuaciones con un material inventado que se presenta normalmente como factual, da lugar a tantos tratamientos diferentes--desde lo serio hasta lo absurdo--que comienzan a parecer incontables" (1962: 399, traduccion de la autora ["Dramatizing the story from the alleged facts, and filling gaps or inadequacies with invented material usually presented as fact, there are so many different treatments, ranging from the serious to the absurd, that they begin to look numberless"]).

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Received: 22/05/2018

Accepted: 21/11/2018

MIRIAM FERNANDEZ SANTIAGO

Universidad de Granada mirfer@ugr.es
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Author:Santiago, Miriam Fernandez
Publication:Miscelanea: A Journal of English and American Studies
Geographic Code:1U9CA
Date:Jan 1, 2019
Words:9247
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