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LAS REPRESENTACIONES GEOGRAFICAS DE LA ARCHIDIOCESIS DE MEXICO EN TIEMPOS DEL ARZOBISPO LORENZANA (1766-1772).

THE GEOGRAPHICAL REPRESENTATIONS OF THE ARCHDIOCESE OF MEXICO IN TIMES OF THE ARCHBISHOP LORENZANA (1766-1772)

En las ultimas decadas, los estudios en historia de la cartografia han puesto en valor la dimension cultural y social de los mapas. Desde que John Brian Harley explicase como las cartas--ademas de mostrar el territorio--son reflejo del sistema social y politico que las genera y consume, cada vez mas los historiadores procuran analisis integradores y multidisciplinares de dichas representaciones, entendiendolas como "representaciones sociales" del mundo. Por otro lado, el llamado "giro espacial" en las humanidades ha aportado nuevas formas de mirar los mapas, comprendiendo que estos son, ante todo, "construcciones del territorio" y que, por tanto, son parte y resultado de las practicas humanas de interpretacion, ordenacion y apropiacion del medio, aquello que Lefebvre vino a denominar "produccion del espacio". (1) En esta linea, el objetivo de este articulo es analizar los mapas y las imagenes del territorio del arzobispado de Mexico que se realizaron durante la prelacia de Francisco Antonio de Lorenzana (1766-1772). Atendiendo a sus particularidades, se estudian tres modelos cartograficos bien distintos que se ejecutaron sucesivamente en un breve periodo de tiempo: una coleccion de tres pinturas anonimas con el esquema de los caminos y pueblos de la archidiocesis, dos mapas generales de dicho ambito y el Atlas eclesiastico de el Arzobispado de Mexico, con sus vicarias, y lugares dependientes, donde se recopilaron los croquis de los diferentes curatos, realizado junto con los anteriores por el sacerdote Jose Antonio de Alzate. A pesar de su diferente tipologia, los tres disenos se explican en conjunto gracias a los mecanismos de retroalimentacion que se propiciaron entre el abandono de unos modelos y la creacion de nuevos productos.

Algunos de los disenos que aqui se presentan han sido reproducidos en numerosas ocasiones, con motivo de exposiciones o empleados como mera ilustracion en trabajos relativos a cuestiones religiosas o territoriales en la segunda mitad del siglo XVIII novohispano. De manera parcial, estas laminas se cuentan entre las referencias y las fuentes de otros estudios sobre cartografia, donde se aborda algun aspecto especifico de la imagen, como su iconografia, o en trabajos sobre las personalidades de Alzate o Lorenzana, quedando pendiente un estudio en profundidad de los mapas y su contexto de produccion. (2) En este articulo no solo se ahonda en cada uno de dichos modelos cartograficos, sino que se concatena su realizacion en un proceso logico y continuo de aprehension e interpretacion del territorio y sus representaciones. Esta diversidad de mapas coetaneos, vinculados con un mismo promotor (el arzobispado de Mexico) y concernientes a una misma problematica espacial (la administracion del territorio arzobispal), nos permite profundizar en los mecanismos de uso y valoracion de las representaciones territoriales a la luz de las capacidades representacionales de los disenos, la funcionalidad demandada al dibujo y las practicas espaciales implicitas en el manejo de los materiales cartograficos. En tanto que el bachiller Alzate fue autor de dos de los referidos materiales, recibiran especial atencion sus metodos y juicios sobre la naturaleza de los mapas.

Lorenzana, los espacios y los mapas

Miembro de una generacion de eclesiasticos formada a mediados del siglo XVIII, con un amplio bagaje academico y proxima a lo que se ha denominado la Ilustracion catolica, hispana y europea, Francisco Antonio de Lorenzana y Butron (1722-1804), arzobispo de Mexico y despues de Toledo, mantuvo a lo largo de su vida un gran interes por el estudio y el conocimiento. (3) Entre las disciplinas que cultivo o propicio, la historia y la geografia ocuparon un lugar destacado. Asi, por ejemplo, en 1770, alento la edicion de la Historia de Nueva Espana de Hernan Cortes, a la que se incorporarian diferentes mapas, tanto antiguos como modernos, del territorio mexicano. (4) El autor de una de dichas laminas fue el bachiller Jose Antonio de Alzate y Ramirez, prolifico sacerdote--aficionado a las matematicas, la astronomia y la geografia--a quien, precisamente, el prelado ya habia requerido por sus aptitudes cartograficas al poco tiempo de tomar posesion de la sede de Mexico. (5) Trabajando a su servicio, entre las labores de Alzate destacaron los memoriales y planos que realizo para la reforma de la division territorial de los curatos de la Ciudad de Mexico, (6) un mapa general de la archidiocesis, un Atlas eclesiastico con imagenes de sus pueblos, (7) asi como el "Nuevo mapa geographico de la America Septentrional Espanola", firmado en 1767 y coronado con el blason de dicho arzobispo, a quien fue dedicado. (8)

Como ha explicado Antonio Reguera Rodriguez, el papel de Lorenzana como promotor de obras geograficas no fue excepcional entre los religiosos de su siglo en America. Ademas de la reconocida produccion de los misioneros, especialmente de los jesuitas, otros prelados solicitaron mapas e informes actualizados de sus respectivos territorios. Asi, por ejemplo, el arzobispo de Guatemala, Pedro Cortes y Larraz, coetaneo de Francisco de Lorenzana, realizo entre 1768 y 1770 una visita pastoral a su jurisdiccion, de la cual resulto la Descripcion geografico-moral de la diocesis de Goathemala, en la que se compilaba mas de un centenar de croquis, algunos esbozados por el mismo. (9)

Apenas cinco meses despues de iniciar su mandato al frente de la archidiocesis de Mexico (en agosto de 1766), Lorenzana emprendio personalmente una visita pastoral a sus pueblos en enero del siguiente ano. Ademas de los fines eminentemente religiosos que se perseguian con la inspeccion --tales como administrar el sacramento de la confirmacion, revisar el estado de las iglesias y procurar que "todo este con el debido orden y decencia"--, al prelado le movia el deseo de descubrir las gentes y las tierras que le habian sido encomendadas: "conocer nuestras ovejas e instruirnos con la propia vista y experiencia de sus necesidades". (10)

Desde comienzos del siglo XVIII, la gestion territorial del arzobispado de Mexico se habia enfrentado a una serie de problemas. Como ya advirtio Rodolfo Aguirre, el incremento poblacional y los cambios cualitativos en la composicion social aceleraron los procesos de secularizacion de las doctrinas y de division de los curatos en unidades mas manejables, al tiempo que se volvio a cuestionar la congregacion de los indios dispersos en una unica sede parroquial. (11) En buena medida, tales circunstancias devenian de la vasta extension de la jurisdiccion arzobispal y la desigual distribucion de sus habitantes. No era extrano que pueblos "distantes diez, doce, catorce y mas leguas" fuesen atendidos por un mismo cura, con todas las consecuencias negativas que, a ojos de los poderes politico y religioso, ocasionaba el "dilatado intermedio que ofrecen semejantes distancias". Para solventarlo, en 1764, Carlos III ordeno al arzobispo Rubio y Salinas, predecesor de Lorenzana, proveer de ministros a las poblaciones que, estando "a mayor distancia de quatro leguas de su cabecera, carezcan de este tan preciso auxilio". (12) Sin embargo, aunque la cedula prevenia los arbitrios necesarios para sufragarlo, el mandato apenas llego a consumarse. (13) Por un lado, debido a la inmediata muerte del prelado en 1765, apenas unos meses despues de dictarse la orden. No obstante, por otro lado, el metropolitano ya habia manifestado con anterioridad un parecer contrario acerca de las causas del desgobierno parroquial, achacable a la "monstruosa extension de las parroquias". En su opinion, tal circunstancia "no procede de la distancia de los pueblos entre si", cuestion que --segun argumentaba--ya habian contemplado e intentado subsanar sus antecesores en el cargo, sino que se debia a la "grande extension" de las "haciendas e ingenios de azucar y otras granjerias [...] de quatro, de diez, de veinte, y mas leguas, hasta ciento". Puesto que dichos establecimientos no solo mantenian a los indios privados de libertad, sino que estaban "agrupados a las parroquias sin regla que la mayor o menor inmediacion", por lo que se agravaba el distanciamiento de los fieles que moraban en su interior respecto de su cura parroco. (14)

Aquel era el escenario al que se enfrentaba Lorenzana al iniciar su mandato, si bien, para el prelado recien llegado, las distancias y las dificultades del terreno no se presentaban como un obstaculo. Asi, habia anunciado que comenzaria su visita pastoral "con el animo de penetrar hasta lo mas remoto de este nuestro arzobispado y misiones mas distantes en la Huasteca". (15) Con este fin, en los primeros dias de su gobierno, requirio un informe sobre el estado de todas sus parroquias. Con fecha de 14 de agosto de 1766, la situacion de las colaciones fue recopilada en el "Mapa de los curatos del arzobispado de Mexico", un listado donde se anotaron las poblaciones, el titulo de su iglesia de cabecera, la lengua de sus vecinos y el nombre de su parroco. (16) En primer termino, alfabeticamente, se enumeraron los lugares regentados por eclesiasticos seculares, sumando un total de ciento setenta curatos y veintiocho auxiliares, contando siete parroquias en la capital. (17) Seguidamente, se compilaron las feligresias del clero regular: dominicos, con diez curatos y dos auxiliares; franciscanos, con quince doctrinas y veintiseis auxiliares, y agustinos, con seis curatos y siete auxiliares. Aparte, se agregaron las veinticinco misiones administradas por los religiosos dominicos y franciscanos en los margenes territoriales de la archidiocesis, distinguiendo, entre estos ultimos, los observantes, los fernandinos (del Colegio de Propaganda Fide de San Fernando, en la Ciudad de Mexico) y los dieguinos (del convento de San Diego, tambien en la capital). En total, mas de doscientas parroquias, de desiguales proporciones, repartidas en un espacio inmenso e inabarcable que dificultaba su administracion material y espiritual. (18)

Pinturas de itinerarios

Con una informacion muy proxima a la declarada en el referido "Mapa de los curatos del arzobispado de Mexico", actualmente se conocen tres versiones de una pintura diagramatica del arzobispado; esto es, la representacion de una abstraccion espacial a modo de esquema. Las tres laminas estan compuestas de una forma semejante. Sobre una recreacion paisajistica del territorio, se despliega un sucinto circuito de caminos y parroquias, que son sintetizados respectivamente mediante tubos y circulos, en los cuales se senala su nombre y las abreviaturas referentes a su organizacion eclesiastica y a la lengua de sus fieles. (19) De manera particular, este diseno ofrece a quien lo contempla una doble dimension espacial: si, por un lado, se esquematizan los recorridos con el apunte de las distancias entre cada pueblo, inscritas en leguas en el interior de las lineas blancas que simbolizan las rutas, por otro lado, pervive la representacion figurativa de la naturaleza como soporte de la representacion.

Con ligeras variantes entre si, las tres composiciones pictoricas muestran el estado de las parroquias entre el final de la prelacia de Rubio y Salinas y los primeros meses del gobierno de Lorenzana. Fisicamente, cada una de ellas es un oleo sobre lienzo, provisto de una vara de madera en la parte inferior, sobre la que se enrollaba y guardaba en un estuche cilindrico --tambien de madera--prendido en el extremo superior, cualidad que apunta a su naturaleza de mapas portatiles. (20) Es muy probable que la primera version del diagrama se realizase justo antes o inmediatamente tras la llegada de Lorenzana, si es que no fue elaborada en paralelo al antedicho "Mapa de los curatos", como sintesis visual de dicha relacion documental y, dado su caracter portable, como parte de los rudimentos necesarios para iniciar la visita pastoral del arzobispo recien llegado.

El ejemplar mas antiguo, y el que mas se ajusta a lo descrito en el sobredicho inventario, es una pintura en muy mal estado de conservacion custodiada en el Museo Nacional del Virreinato, en Tepotzotlan, Mexico (imagen 1). (21) Entre sus particularidades, en primer lugar, se muestra como fondo una recreacion topografica mas elaborada y minuciosa que en las otras dos, la orografia se dibuja muy viva y acentuada, acercandose mas a la idea de una vista de paisaje. En segundo termino, es el unico de los lienzos donde se jerarquizan las parroquias, pues se senalan con un bonete negro las que servian como cabeceras, tal y como ocurre en el caso de Xochimilco, Cuernavaca, Chalco, Tulancingo, Atocpan, Ixmiquilpan, Huichapan, Villa de Cadereyta y la ciudad Queretaro. Como tercera caracteristica, en este ejemplar no se dibujan las iglesias auxiliares. Esto puede observarse, por ejemplo, en el caso de la parroquia de Tlalnepantla, a la derecha de la Ciudad de Mexico, que aparece sin Atzcapotzaltongo ni Xilotzingo, auxiliares que fueron agregadas en las sucesivas versiones del mapa. Por ultimo, ha de senalarse como la organizacion parroquial descrita en esta pintura precede a las intervenciones territoriales de Lorenzana, lo que nos permite datarla con relativa precision. A diferencia de las otras dos imagenes, en esta version aun no se senala la division del curato de Achichipico, que dicho prelado desmembro de la parroquia de Yecapixtla en 1766. (22) No obstante, si aparece secularizada la feligresia de Tacubaya, que fue de los dominicos, cuya exoneracion ejecuto Rubio y Salinas en 1765. (23)

De las dos pinturas restantes, una se conserva al presente en el Museo Regional de Queretaro (imagen 2), (24) mientras que la otra se exhibe en la coleccion permanente del Museo Nacional del Virreinato (imagen 3). (25) Este par de lienzos presenta una factura muy similar, salvo por diferencias minimas en la transcripcion de los textos, la variacion de los trazos o la ubicacion precisa de algunos elementos figurativos. El ejemplar custodiado en Queretaro ostenta senas de haber sido repintado, agregandosele a posteriori las parroquias auxiliares no recogidas en la version mas antigua. Por tanto, en un primer momento, esta pintura habria seguido mas de cerca al modelo original, si bien luego fue modificada. Verosimilmente, dado su aspecto mas cuidado y definitivo, la imagen expuesta en el Museo Nacional del Virreinato sea una copia directa de la anterior.

A pesar de su tipologia portatil, no es posible afirmar que alguno de estos mapas, u otro ejemplar identico, fuese empleado por Lorenzana durante su visita. Sin embargo, al igual que en el caso anterior, si cabe la certeza de que estos dos lienzos se realizaron antes de recabarse los informes de la inspeccion pastoral y que no fueron corregidos durante el desarrollo de la misma ni una vez concluida la campana en 1769. Esto puede comprobarse al cotejar dichas representaciones con la relacion textual que resulto de la visita pues, por ejemplo, son numerosas las faltas de concordancia entre el numero de leguas que se asigna entre dos mismos pueblos. (26) En este sentido, tambien se verifican algunos detalles que ayudan a datar su confeccion, posterior a la referida division de Achichipico, en el mismo ano de 1766, y anterior a la secularizacion de la parroquia urbana de San Pablo, consumada en 1767, (27) que sigue establecida en los dibujos bajo la direccion de los agustinos.

Es interesante el hecho de que las pinturas, aun siendo portatiles, mantuviesen sus contenidos inalterados y que no se tenga noticia, tampoco, de ningun encargo o deseo de actualizarlas al concluir la visita. Sospecho que, de una forma u otra, los disenos diagramaticos pudieron--desde un primer momento--no satisfacer las necesidades de Lorenzana y que, por tanto, optase por menospreciar su valor cartografico. En consecuencia, dejando a un lado las pinturas, el prelado habria demandado a Jose Antonio de Alzate la elaboracion de un mapa mucho mas convencional de los territorios de su diocesis que, consiguientemente, vendria a sustituir al modelo de representacion abstracto empleado en los lienzos. Asi pues, la demanda y la construccion de nuevas imagenes las habria provocado una valoracion negativa--tanto funcional como grafica--de los materiales disponibles. Por este motivo, antes de analizar la cartografia preparada por Alzate, es necesario ahondar en la hechura grafica y en la propuesta visual de las pinturas desdenadas por el arzobispo.

Compositivamente, en los lienzos, el soporte de la representacion esquematica esta planteado como un idealizado panorama que, de oceano a oceano, muestra a grandes rasgos los caracteres orograficos de la archidiocesis de Mexico. En las pinturas se perfilan las cadenas montanosas senalando, con sus respectivas cartelas, donde "Empieza la Sierra Alta", "Empieza la Sierra Vaxa" y el "Ramo de la Sierra", tambien algunos rios, especificamente con su nombre, el "Rio Verde", los penoles de Banos y "de la Marquesa", asi como los principales lagos, Xochimilco, Atenco, Zumpango, San Cristobal, Xaltocan, Metztitlan y Texcoco, al que se le agrega la noticia de que "tiene el vazo 16 leguas de voz y 5 de atravesia". Completando la vista, junto a representaciones arboreas mas o menos abundantes segun la naturaleza del terreno, se dibujan numerosas edificaciones con forma de casa o de iglesia que, a modo de icono, aluden a las poblaciones. Ademas de los rotulos que marcan los puntos cardinales, otros letreros sirven para confinar los limites de la circunscripcion. En el extremo izquierdo, donde se apunta el sur, se emplazan Puebla y Valladolid, mientras que al poniente, encerrados en dos circulos, aparecen Michoacan y Guadalajara. En la esquina inferior derecha se lee donde "Empieza la Huasteca" y en su extremo superior una alusion mitica para entonces superada: "Aqui comienza la gentilidad hacia la Gran Quivira". (28)

No obstante, todo el protagonismo compositivo recae en el sistema grafico de parroquias construido para orientar los desplazamientos. Los circulos estan distribuidos en el espacio y enlazados entre si mediante una red tubular que parte de un gran nodo establecido en "La Imperial Ciudad de Mexico", en el centro izquierda del cuadro. Los conectores adoptan formas mas o menos rectas y equilibradas. Como un mapa de metro actual, el diagrama de las localizaciones sacrifica la precision geografica en aras de una mayor economia visual. En este caso, las irregularidades geograficas son compensadas con el senalamiento de las leguas entre una localidad y otra. Como hiciese Harry Beck al concebir el plano del metro de Londres en 1931, el autor del diseno amplio la seccion central--la mas compleja y poblada, donde se situa la capital--y redujo la distancia aparente entre los puntos mas alejados. (29) Con este efecto de espejo convexo, se logra mayor orden y claridad de lectura, al tiempo que, funcionalmente, se racionaliza la expresion de la orientacion y facilita su memorizacion por parte del usuario.

La antedicha superposicion de espacialidades, esto es, la de la vision paisajistica y la del croquis, acentua la contingencia geografica como estructura donde se desarrolla el lugar del arzobispado. Una vez expandida la inmensidad, el diagrama de las rutas se revela como estructura venosa que articula el territorio y lo dota de significado. El caminar, aquella "tactica" creativa de la que hablase De Certeau como "proceso de apropiacion del sistema topografico", (30) se constituye en la estrategia fundamental de produccion del lugar a traves de los recorridos. Salvo el doble anillo que encierra a la Ciudad de Mexico (distinguiendo graficamente las parroquias estrictamente urbanas de sus auxiliares que rebosan los contornos), no hay ruptura ni corte entre la mayoria de los circulos y los caminos, haciendo visualmente fluido el paso de un punto a otro. La representacion visual de este "espacio producido", siguiendo a Henri Lefebvre, "surge de una practica y es elaborado mediante la formalizacion, la aplicacion de un orden logico", (31) puesto que remite al ambito de la experiencia, pero tambien al de la proyeccion futura de nuevos viajes. Asi pues, el enfasis en los caminos como canales de comunicacion alude tanto a las practicas como a las posibilidades de administracion y control parroquial, es decir, las dificultades inherentes al desplazamiento, esencialmente, las distancias y el tiempo requerido. En este sentido, las rupturas en la continuidad de la red viaria resaltan visualmente la incomunicacion y el aislamiento de ciertas areas. Asi ocurre, en las dos versiones mas tardias del lienzo, en el caso de las misiones de la Sierra Gorda (Pacula, Landa, Xalpan, etcetera), en el extremo superior derecho de la imagen, asi como en el valle del rio Amatzinac (Jonacatepec, Zacualpan, Tleyecac, etcetera), en el costado opuesto, donde se muestran--sin conexion con el gran tejido de parroquias--las dos breves hileras que conforman dichas regiones.

A pesar de su aparente modernidad, esta cartografia de itinerarios no era novedosa. Practicamente un siglo antes, en 1677, John Adams (1650-1738) publico su mapa "Angliae totius tabula cum distantiis notioribus in itinerantium usum accommodata", literalmente, "una carta de toda Inglaterra con las distancias mas importantes, dispuestas para uso de los viajeros" (imagen 4). (32) El diseno, con gran popularidad y numerosas reediciones durante las sucesivas decadas, fue concebido por el abogado Adams con fines meramente practicos y mercantiles. La longitud de los trayectos se inscribia en pequenos anillos en medio de la recta que unia dos poblaciones. El exito de la imagen radicaba no tanto en su capacidad de mostrar la totalidad de las ciudades y las multiples vias practicables, sino en resolver de un vistazo el calculo de las distancias entre los lugares. (33) Como estrategia de analisis, es plausible comparar las criticas que recibio este mapa y la evolucion grafica que desarrollo en versiones posteriores con el aspecto de las pinturas del arzobispado, arrojando luz sobre las posibles carencias que pudo apreciar Lorenzana.

En "Angliae totius tabula", las ciudades no solo estan mas o menos bien ubicadas, sino que se jerarquizan por el tamano y el aspecto de la forma geometrica que las identifica. Al contrario ocurre en el caso de las pinturas (salvo en la version con los bonetes marcando las cabeceras), donde todas las localizaciones, sea cual sea su rango, aparecen homogeneizadas en circulos identicos. El emplazamiento aproximado de los lugares, que el autor ingles logra al enmarcar sus recorridos dentro de una proyeccion cartografica ortogonal, es imposible emularlo sobre cualquiera de los lienzos novohispanos, cuyo soporte es una composicion completamente figurativa, proxima a la pintura de paisaje. (34) Sin embargo, los detractores de la primera version de "Angliae totius tabula" se focalizaron en su acusado caracter sintetico. En coherencia con la deseada claridad visual, Adams apenas preciso detalles orograficos, unos pocos rios y escasas fronteras internas que, en reelaboraciones posteriores, serian aumentados. (35) Probablemente, aquella "deficiencia" pudo tambien ser observada en las imagenes del arzobispado, en donde la geografia se expresa como una recreacion alegorica: no se trazan los limites territoriales de las circunscripciones parroquiales ni municipales ni, mucho menos, se senalan las haciendas o las pequenas poblaciones dependientes de cada vicaria. No obstante, la gran ventaja del mapa britanico es que, por su propia matriz ptolemaica, despliega una amplia posibilidad de movimientos, y mas precisos, que los ofrecidos en las pinturas. En la carta de Adams, desde cada localizacion es posible escoger diversos caminos en multiples direcciones. En las pinturas, sin embargo, predomina la imposicion de un desplazamiento lineal, de punto a punto, salvo en las contadas ocasiones en las que una localidad sirve de nexo entre varios sistemas viarios, meramente como un cruce de caminos. En este sentido, la representacion geografica dada en las pinturas no solo restringia el acceso a una informacion topografica y de ubicacion mas o menos precisas, sino que ademas limitaba las opciones reales de circulacion sobre el territorio, condicionando a una sola via la planificacion de tiempos e itinerarios.

El mapa "muy malo" que uso Humboldt

En este horizonte de dudas y carencias pudo Lorenzana haber interpretado las pinturas diagramaticas de su territorio. De manera que, tras dejarlas a un lado, encomendase a Jose Antonio de Alzate en los primeros meses de su gobierno nuevos mapas que reflejasen la "verdadera" forma del arzobispado. En su haber intelectual, el prelado traia un conocimiento critico de las caracteristicas formales y tecnicas de la cartografia. Ademas de al prolifico Benito Feijoo, durante sus anos de formacion Lorenzana habia leido al erudito benedictino Martin Sarmiento, inquieto tambien por la geografia, la discusion de los mapas y avido de un conocimiento enciclopedico del mundo. (36) En no pocas paginas, por ejemplo, de su Demostracion critico-apologetica, Sarmiento habia abordado la apariencia, los contenidos y la utilidad de los mapas de su tiempo, entre otros, de los publicados por los jesuitas en las Cartas edificantes. (37)

Alzate debio empezar a trabajar con el arzobispo hacia 1767, ano en el que le dedico el referido "Nuevo mapa geographico de la America Septentrional Espanola" y fecha en la que ya se encontraba reconociendo las parroquias de la capital, con el objetivo de plantear una nueva distribucion territorial. (38) Sin ofrecer una data precisa de inicio o conclusion de su labor, cuenta el bachiller en su relacion de meritos y servicios como, en cumplimiento del encargo episcopal, dispuso una carta de la archidiocesis: un "mapa puntual, auxiliado unicamente de las pesadisimas fatigas o de combinar las situaciones locales, con noticias privadas, venciendo la dificultad de concordar multitud de informes, de sujetos del todo ignorantes en la geografia". (39) La version mas antigua que conocemos de aquel "Mapa geografico del arzobispado de Mexico" es la pequena copia manuscrita con la que daba comienzo el referido Atlas eclesiastico, firmado por Alzate en 1767 (imagen 5). (40) Si damos por valida la referencia que aporta Alexander von Humboldt en su Essai politique, el geografo aleman debio de consultar un ejemplar fechado en 1772 donde, no obstante, se aludia a un modelo previo de 1768: "Mapa del arzobispado de Mexico, por don Jose Antonio de Alzate, carte manuscrite dressee en 1768, revue par l'auteur en 1772". (41) Tambien de 1772, aunque posiblemente sea una copia ligeramente posterior, es el mapa--con identico titulo--conservado en la John Carter Brown Library (imagen 6). (42)

Al cotejar las dos laminas conocidas, se revela como ambas estan basadas en un prototipo comun. Tanto el pequeno e impreciso mapa del Atlas como la gran carta de 1772 presentan una acotacion geografica muy similar, ajustando el territorio del arzobispado a la extension del soporte. Ambos mapas reproducen la rosa de los vientos en un mismo sitio y, aunque tienen un tamano muy diferente, traen indicada una barra de escala similar, "17 leguas y media en un grado", como correspondencia entre la regla y las medidas terrestres dibujadas en el mapa. Por ultimo, respecto de la cartela, aunque el ultimo ejemplar la muestra muy desarrollada en el extremo inferior derecho, en la esquina superior izquierda se presenta un espacio en blanco ligeramente perfilado, sin color ni representaciones orograficas, en el mismo lugar donde esta el cartucho con el titulo en la hoja del Atlas. Con todo y con eso, las dos imagenes se diferencian por la disimil correspondencia en la distribucion de las coordenadas, pautadas en ambos casos respecto del meridiano de la isla de El Hierro.

El mapa de 1767 comprende, aproximadamente, entre los 16[grados] 50' y 23[grados] 10' de latitud norte y los 273[grados] 10' oeste y 276[grados] 50' este de longitud, ubicando la Ciudad de Mexico a una altura alrededor de los 275[grados], posicion en la que tradicionalmente se habia calculado la capital del virreinato. (43) Aquel emplazamiento es semejante al que Alzate dispuso, en aquel mismo ano, en el antedicho "Nuevo mapa geographico de la America Septentrional Espanola", asi como en el "Plano de la Nueva Espana" con los viajes de Hernan Cortes que ilustro la citada Historia que edito Lorenzana. (44) Unas coordenadas, por cierto, muy cercanas a los 275[grados] 40' de longitud, respecto del meridiano de El Hierro, que informo a la Academia Real de Ciencias de Paris en 1770. (45)

Por su parte, la carta de 1772 incorpora sustanciales modificaciones en el computo de las coordenadas, consecuencia de las nuevas estimaciones realizadas por Alzate tras la observacion de varios fenomenos celestes acaecidos en 1769, el transito de los planetas Venus y Mercurio frente al disco solar y un eclipse de luna. (46) Calculos que permitieron corregir la longitud que "en los mapas se suponia mas occidental de cuatro y medio grados". (47) Asi pues, el diseno de la John Carter Brown Library abarca aproximadamente desde los 277[grados] 30' oeste hasta los 281[grados] 30' este de longitud, manteniendo no obstante una latitud muy semejante al mapa anterior, entre los 16[grados] 30' y 23[grados] 30' norte. Con dichas variaciones, la longitud de la Ciudad de Mexico quedo fijada en torno a los 279[grados] 30' y su altura en los 19[grados] 25'. Una renovada posicion de la urbe que Alzate incorporaria a su "Plano geografico de la mayor parte de la America Septentrional Espanola", firmado en 1775. (48) Sin reparar en los aportes de otros cientificos, de los cuales se habia servido, el bachiller no dudaria en atribuirse un merito exclusivo en la correccion de las referencias geograficas: "Ya en los mapas recientes, aunque con algunas pequenas variedades, se establecen la longitud, y latitud de Mexico, y por congruencia las de las costas de Nueva Espana, reguladas a mis observaciones, las que tiene adoptadas la Real Academia de las Ciencias de Paris". (49)

Sin embargo, a pesar de las actualizaciones, a Alzate nunca terminaron de satisfacerle ni un mapa ni otro de la archidiocesis. En las primeras paginas de su Atlas escribio que "El Mapa general que se halla a la frente, no dudo tenga sus defectos, pero puede a lo menos servir para conocer la respectiva situacion del Arzobispado". (50) Con sorprendente modestia, a finales de 1772, en su ensayo titulado "Estado de la geografia de la Nueva Espana", reconocia no recomendar sus cartas de la diocesis como parte de los materiales "para facilitar la perfeccion de la geografia" novohispana: "No estoy tan poseido de la arrogancia que entre estos enumere el general del reino y particular del arzobispado que tengo ejecutados, me falta lo mas principal para darles la perfeccion posible". (51) Alzate era consciente de que la funcion primordial de sus imagenes era ilustrar y proporcionar una idea general del territorio, pues "la geografia es ciencia que solo entra por los ojos". (52)

La constante evaluacion y critica a la que Alzate sometio sus propios mapas, la confrontacion entre lo que se quiere y lo que se puede ver representado en ellos, lo obligaba a expresar implicitamente el contexto practico y visual en el que nacian sus imagenes del territorio arzobispal. Al haberse formado sus cartas a partir del decidido abandono de las pinturas diagramaticas, quizas como contestacion o justificacion frente a las capacidades denotativas inherentes a los disenos desechados, Alzate redacto una extensa e inusual nota acerca de las distancias que recogio en su mas reciente "Mapa geografico del arzobispado de Mexico". Y es que, a pesar de todo, su nuevo dibujo no lograba expresar--ni con precision ni concision--las relaciones de recorrido que si se manifestaban en unos grandes esquemas cuyo espacio se habia organizado en funcion de las leguas de camino entre los distintos pueblos:
   En el ["Mapa geografico del arzobispado de Mexico"] se fijan las
   poblaciones en sus respectivos rumbos, sin atender al numero de las
   leguas caminadas, en que hay notable variedad, por lo que el
   pitipie debe entenderse de las verdaderas distancias, ni es posible
   ejecutarlo de otro modo por la tortuosidad de los caminos, y
   asperezas del terreno que aumentan las distancias: por ejemplo,
   entre Zacualtipan y Santa Ana Tianguistengo, la distancia verdadera
   no llega a tres, y para ir de pueblo a pueblo, se necesita un dia
   entero; si se colocaran estos dos lugares segun lo caminado, ya
   quedaban en desproporcion con las poblaciones laterales, y era una
   confusion indiscernible. (53)


Pequenas diferencias respecto de este ultimo mapa debio presentar un tercer ejemplar que manejo Humboldt durante su estancia en Mexico, el cual, a su juicio, era "muy malo" al menos para la parte que el habia recorrido: "carte [...] tres-mauvaise, du moins pour la partie que j'ai parcourue". (54) Segun el geografo aleman, aquella version de 1772 se la habia regalado --junto a otra carta de Velazquez de Leon--(55) el padre filipense Jose Antonio Pichardo, autor de un tratado sobre los limites de Luisiana y Texas y de una biografia del santo mexicano Felipe de Jesus. No podemos saber si dicha lamina era un original o una de las multiples copias de materiales cartograficos que realizo Pichardo a lo largo de su vida, (56) ni tampoco si, de ser una reproduccion, habria sido retocada por el religioso. A ojos de Humboldt, las dos "curiosas" cartas que habia recibido de Pichardo presentaban "la situacion de muchos enclaves de minas notables", (57) una interesante caracteristica que particularizo al tratar puntualmente del mapa del arzobispado. (58) No obstante, este apunte mineralogico no aparece recogido en las imagenes que conocemos. En cambio, el "Mapa geografico del arzobispado de Mexico" aporta una informacion climatica sobre la que nada escribio el sabio aleman: junto a cada poblacion, un icono marca su temperamento, clasificado en caliente, muy caliente, templado, frio y muy frio. Un intento de clasificacion meteorologica de los territorios por el que, en numerosas ocasiones, se habia interesado Alzate, especialmente al tratar de los cultivos y la vegetacion de las distintas partes de Nueva Espana. En ese sentido, en la cartela del mapa, el bachiller tambien explico el origen de tan amplia variabilidad atmosferica:
   La causa fisica de los temperamentos templados y frios del
   Arzobispado, no obstante de hallarse comprendido todo el en la Zona
   Torrida, es la grande elevacion que gozan dichos territorios,
   respecto de las riveras del mar. De las operaciones que tengo
   ejecutadas en esta ciudad resulta, que su terreno esta elevado 1543
   toesas o 2650 varas mexicanas, que corresponden a 21 pulgadas 5
   lineas de la elevacion media del mercurio en el barometro. (59)


Con todo, a efectos de la administracion de la archidiocesis, poco mas que una vision de conjunto podia aportar una carta general como esta. Dado que tan solo se apuntan algunos de los principales rios y se omite el trazado de los caminos, dificilmente seria util para desplazarse, comprobar las distancias (en la manera en que si, aunque parcialmente, se habia logrado con los diagramas) o analizar las verdaderas dificultades del terreno. El diseno de los mapas de la jurisdiccion del arzobispo no daba pauta para afrontar los problemas pastorales mas acuciantes, pues unicamente se mostraban las cabeceras y algunas vicarias, sin determinar los limites de los curatos, las poblaciones adscritas o la localizacion de las haciendas.

Toda esta informacion, no facilitada en los mapas de Alzate, era fundamental si lo que se perseguia era una reorganizacion racional de la diocesis. Y es que, para dar cumplimiento a lo ordenado por la Corona en 1769, en el llamado Tomo Regio, era imprescindible controlar las leguas de separacion y la cantidad de iglesias dependientes de cada colacion: "Que se dividan las parroquias donde su distancia, o numero, lo pida para la mejor asistencia y administracion de sacramentos de los fieles". (60) De hecho, todavia en 1771, en las sesiones del IV Concilio Provincial de la Iglesia de Mexico, mas de un clerigo pensaba que el arzobispado de Mexico "esta en muchas partes despernancado y era necesario fundirlo de nuevo, uniendo algunos curatos que estan muy inmediatos y son muy pobres y dividiendo otros que tienen los pueblos muy separados". (61) Asi pues, aunque cumplia con los requisitos minimos de la cartografia cientifica de su tiempo, sin embargo, como compendio visual util para la reflexion y la resolucion de las problematicas espaciales, el "Mapa geografico del arzobispado de Mexico" aun dejaba mucho que desear.

El Atlas de Alzate

Entre los documentos que el arzobispo Lorenzana se llevo a Toledo cuando tomo posesion de la sede primada de Espana se encuentra el referido manuscrito Atlas eclesiastico del Arzobispado de Mexico que encargo a Jose Antonio de Alzate. Ademas del sobredicho mapa general firmado por el bachiller, el volumen comprende una coleccion de ciento noventa croquis de los "curatos con sus vicarias y lugares dependientes", organizada en setenta y cuatro laminas. (62) Los disenos, coloreados en aguada, son muy disimiles entre si. En algunos casos solo se indica el nombre de la localidad, si bien suele venir acompanado del icono de una iglesia. Como ha senalado Dorothy Tank, al ser el edificio mas importante, tanto en los mapas hechos por indios como en los elaborados por agrimensores espanoles, la iglesia se representaba como simbolo del pueblo. (63) En la mayoria de los casos, la representacion emula una vista de paisaje mas o menos sencilla, con los rasgos geograficos estandarizados y pocas veces identificables, donde se ubican las poblaciones y ocasionalmente algun elemento individualizador del entorno, como una fuente, un puente o una montana en particular. Como complemento de los mapas generales ya analizados, estas imagenes aportan una rica y valiosa informacion, pues establecen relaciones espaciales hacia el interior de cada curato: bajo el nombre del pueblo o trazando una linea punteada a modo de camino se designan las leguas de distancia entre cada lugar y su cabecera correspondiente (imagen 7).

Los bosquejos, carentes de indicacion de coordenadas y no siempre orientados con el norte en la parte superior, no son validos para ubicar las localidades en posiciones geograficas absolutas ni tampoco relativas respecto de otros curatos. El propio Alzate lo reconocia y se excusaba argumentado que "no se ha seguido escrupulosa situacion geographica, por evitar el continuo manejo del compas". (64) Si el usuario requeria esa informacion, debia remitirse continuamente al vago "Mapa geografico del arzobispado de Mexico", emplazado en las primeras paginas del Atlas. Sin embargo, ni con uno ni con otro instrumento se lograba averiguar cuales eran los limites o la extension de un curato, ni cuales eran o a que distancia se situaban las circunscripciones colindantes. Son excepcionales los croquis que ponen en relacion varias unidades parroquiales en un mismo diseno, como es el caso de la lamina de Otumba y Axapusco (imagen 8), o aquellas que marcan las lindes de las haciendas y vicarias, como Tlalnepantla (imagen 9). En el mejor de los casos, una linea bastante difusa servia parcialmente como demarcacion de las fronteras en los margenes de la colacion. Asi, a pesar de solucionar algunas de las insuficiencias observadas en las cartografias anteriores, este conjunto de imagenes seguia siendo ineficaz para proyectar una redistribucion parroquial coherente. La expresion grafica de los curatos como entes aislados, encerrados en su respectivo marco, dificultaba una vision de conjunto y condicionaba una reforma parcial que solo miraria hacia dentro de cada adscripcion. Un problema que, de manera muy similar, fue advertido en las sesiones del IV Concilio a consecuencia de la practica cum onere divisionis, (65) pues habria que plantear el fraccionamiento o agrupamiento de las poblaciones no solo en relacion con otras parroquias proximas, sino hacerlo a un mismo tiempo y no cuando quedase vacante alguna de estas:
   Dos curatos vecinos, que ambos son pingues cada uno por el mismo
   viento dos a cuatro pueblos pobres muy distantes de la cabecera y
   es necesario o conveniente dividirlos para la buena administracion
   de los feligreses. Para que se haga una division justa, es
   necesario que se haga un curato de aquellos pueblos de los dos, lo
   cual no se hace ni se podria hacer, si solo esta vacante o cum
   onere divisionis el uno de los dos. De los dos curatos, se debian
   hacer tres para que quedasen utiles o por lo menos llevaderos. (66)


Son pocas las noticias que tenemos acerca del proceso de ejecucion de esta obra. Segun el titulo, el Atlas fue "dispuesto de orden" del arzobispo Lorenzana. Anos despues, el propio Alzate explicaria, en su relacion de meritos y servicios, como los "gastos de escribiente y dibujante, sufri de mis haberes". (67) Por la nota con la que cierra la pagina inicial de "Advertencia", se deduce la participacion de una segunda mano que, quizas, transcribiese o pasase en limpio una primera version del trabajo, pues alega el bachiller que "no siendo posible estar al presente a la copia del Atlas no tengo culpa en las faltas orthographicas". (68)

Probablemente, la idea de recopilar mapas particulares de los curatos se empezase a gestar al tiempo de planearse la visita pastoral a la archidiocesis. No obstante, como advertimos en la cartografia precedente, es dificil afirmar que este instrumento fuese empleado por Lorenzana durante su periplo. Por su hechura, cuidada elaboracion y fina decoracion, el Atlas responde mas a las caracteristicas de un objeto de lujo que a un instrumento de trabajo. Si alguna vez fue pensado como una herramienta autorizada, sobre la que discernir intervenciones territoriales, lo cierto es que muy tempranamente dejo de utilizarse. El cotejo de las distancias y el nomenclator de los pueblos ofrecidos en el libro de la visita y en el Atlas muestra como este no fue modificado a la luz de las mas recientes averiguaciones. De hecho, analizando las escasas adiciones y reescrituras que incorpora el Atlas, apenas se observan algunas correcciones aisladas o cambios muy puntuales no relacionados con la visita. Tal es el caso de la incorporacion de la palabra "cabecera" junto al referido pueblo de Achichipico, en la lamina correspondiente al curato de Yecapixtla, del que fue desgajado en 1766, y al que inicialmente ya se le habia incorporado la nota de que estaba a "2 leguas de mal camino a la cabecera" (imagen 10). (69) Ya fuese por falta de tiempo o de informacion, las ultimas hojas del volumen se dejaron inacabadas en el momento de la entrega. Tampoco se actuo sobre ellas cuando, por ejemplo, tras un largo expediente, Lorenzana decidiese erigir en 1769 la nueva parroquia de Amanalco, dividiendo el curato de Zinacantepec. (70)

Ajustado al poco tiempo que tardo Jose Antonio de Alzate en preparar su Atlas, lo mas verosimil es que se apoyase fundamentalmente en materiales cartograficos y textuales ya existentes pues, como afirma, "el presente Atlas ha sido construido con las noticias que se han podido adquirir por hallarse tan poco escrito de este reino". (71) Entre dichas fuentes, estarian algunos levantamientos y registros eclesiasticos, como los "dos mapas que se guardan en la contaduria de la Santa Iglesia Catedral, de los curatos de Tampamolon, Tancanhuitz y misiones de Tampico", que cita el presbitero como ejemplo de recurso cartografico en su "Estado de la geografia", mapas que, verdaderamente, presentan en el Atlas una factura muy disimil respecto de los demas disenos (imagenes 11 y 12). (72) Por otro lado, el bachiller se serviria de obras impresas, a cuyos autores no dudaria en criticar en la "Advertencia" del Atlas, como forma de justificar y contextualizar las posibles insuficiencias de su obra:
   Pueden faltar algunos lugares, siendo tan dificil de adquirir
   noticia de la situacion de los lugares que Betancur en su Theatro
   mexicano (73) advierte, que aun con las patentes de sus superiores
   no habia conseguido noticia individual de los curatos que poseian
   los de su orden; lo mismo advierte Villasenor en su Theatro
   americano, (74) no obstante de haber conseguido decreto del virrey
   que entonces gobernaba para que se le informase por los alcaldes
   mayores respectivamente a las jurisdicciones que gobernaban, por lo
   que no afianzo el exito en todo lo que concierne al Atlas, por lo
   que yo mismo hago critica de la obra refiriendo los dos lugares tan
   sabidos de Marcial y Oven. (75)


Mordaz y resabido, el presbitero desenvainaba la pluma contra sus censores en la "Advertencia", antes de que cualquiera reprobase los alcances de su trabajo. Retomando el estilo satirico de algunas de sus publicaciones, Alzate nombraba al epigramista latino Marcial y al ingles John Owen, conocido en los dominios hispanicos como Juan Oven. (76) En oposicion a los laureados Betancur y Villasenor, cuyo Theatro americano amonestaria como "tejido de contradicciones, superficialidades y caprichos", (77) Alzate podria haberse referido al poema del "Ignorante aplaudido" de Owen que, en otra ocasion, tambien apareceria entre las paginas de sus Gazetas: (78) "Crecio de aplauso al compas, / tu ignorancia con jactancia. / Dexa ya este aplauso atras, / que si es como tu ignorancia, / ya no puede crecer mas". (79) En consonancia con el referido aviso acerca de los errores ortograficos del manuscrito, con mayor o menor mala intencion, quizas Alzate estuviese insinuando a Lorenzana--dada la premura con la que hubo de concluir su encargo--aquella otra observacion del citado poeta de la Tarraconense:
   Si encuentras en estas paginas, lector, algunos pasajes / o
   demasiado obscuros o en dudoso latin, / no es culpa mia: el dano es
   del copista / al darse prisa en completar todos los versos para ti.
   / Mas si piensas que no es el sino yo el culpable, / entonces
   considerare que no eres nada avispado. / "Con todo, estos versos
   son malos". !Como si yo negara lo manifiesto! / Claro que son
   malos, pero tu no los haces mejores. (80)


Con independencia de la heterogeneidad y validez de las fuentes documentales que empleo, el bachiller admitiria anos despues haber recopilado algunos testimonios graficos preparados ex professo, mayormente, por parrocos: "me vali de la industria de hacer que los practicos, muchos de ellos de ningun talento, me fuesen senalando materialmente las situaciones de los lugares de cada curato, y en verdad que logre algo mas de lo que esperaba". (81) Desde un primer momento, Alzate sabia que en aquellas representaciones de los curas no iba a encontrar la "precision" geografica de los ingenieros y peritos, y en consecuencia ni las firmo ni las asumio como propias en el Atlas (a diferencia de la copia de su mapa general del arzobispado). No obstante, con clarividencia, si supo reconocer dichas visiones --emanadas de las experiencias territoriales de la comunidad--como la propia "realidad": "el que los formo [los mapas] ignoraba lo que era dibujo: en ellos no se ve mas de la ejecucion de una mano torpe, pero con tal naturalidad estan descritos los lugares, cerros, caminos, arroyos, etcetera, que arrebatan a la imaginacion, lo que no percibe en ellos otra cosa que la realidad". (82) Como apunto Ruiz Naufal, con esta practica, Alzate logro canalizar y dar continuidad a la antigua tradicion--tanto indigena como novohispana--de representar en dibujos la "faz del terruno". De modo que, a finales del siglo XVIII, las visiones locales pudieron ser aprovechadas para lograr una "vision total" del territorio novohispano. (83) A pesar de las criticas que verteria anos despues contra los autores de aquellos esbozos, el bachiller no dudo en valorar positivamente su metodo de pesquisa geografica basado en los aportes de los parrocos:
   ?Que otros sujetos se hallan con mas proporcion para formar este
   edificio? No hay cura que pueda ignorar a que rumbo, a que
   distancia estan los lugares de su curato, como tambien las
   corrientes de los rios, direccion de las montanas, y demas cosas
   dignas de atencion de su curato. Tampoco puede ignorar cuales son
   los curatos colindantes con el suyo. ?Y todo esto, no puede
   dibujarlo, y escribirlo, en una cuartilla de papel, y con demasiada
   facilidad? Pues asentemos que en la Nueva Espana haya mil curatos;
   entonces con una resma de papel bien empleada a costa de un
   cortisimo y sencillo trabajo, veriamos la geografia en un excelente
   estado; y los que se dedicasen a unir en un cuerpo aquellas
   pequenas partes lo ejecutarian muy de pronto; pues como supongo,
   cada cura especificaba los limites de su curato con los de los
   vecinos; y cada dibujo, o diseno particular, reclamaba los que le
   pertenecian. (84)


El manejo de mapas de multiples autores explica las acusadas diferencias visuales entre unos croquis y otros, desde los mas minuciosos y elaborados, con rica informacion geografica, a los esquemas mas simples o aquellos que solo aportan uno o dos toponimos. Y aunque Alzate se atribuyo a si mismo un proceso de adaptacion o traduccion de dichos informes, "apurando la verdad ofuscada", (85) lo cierto es que, ni aspiro ni logro homogeneizar el semblante final de los esbozos territoriales. Aunque la apariencia externa es mas o menos similar en la mayoria de los dibujos (gracias a la uniformidad de los iconos, los elementos geograficos o los recursos cromaticos), muchas de las laminas remembran el aspecto de su bosquejo matriz. Esto se evidencia, por ejemplo, en la particular orientacion de los puntos cardinales o en el sistema elegido para marcar las distancias, ya sea creando caminos punteados o por acotacion textual, especificando el numero de leguas. A pesar de que no conocemos los dibujos originales que llegaron a manos de Alzate ni la orden o las preguntas que, con el fin de que representasen su territorio, se pudieron plantear a dichos parrocos, es posible tantear cuales fueron las cuestiones interrogadas en funcion de la informacion y las pautas representacionales que predominan en los disenos: "Mi idea es el que los curas describan sus territorios, materialmente, al modo que si a uno le dijesen formase un pequeno plano de su habitacion, lo haria formando una imagen de lo que se presenta a su vista, o a su memoria". (86)

En primer termino, los croquis debian responder a la organizacion eclesiastica de su curato, indicando la cabecera, sus vicarias y las visitas anejas. Pocos mapas del Atlas levantan los limites internos de la circunscripcion, demarcando la extension de cada vicaria, aunque si anotan las relaciones de subordinacion mediante textos o trazando caminos hacia la respectiva iglesia de referencia. Igualmente, son escasos los ejemplares que senalan linealmente el contorno o las fronteras exteriores del curato. Aspectos, sin duda, dificiles de precisar, maxime cuando las circunscripciones eran mas conocidas por una nomina de localidades dependientes que por la extension fisica de sus ambitos territoriales. Es frecuente que en una misma lamina tan solo se puntualice una parte de los terminos colindantes o un elemento de friccion concreto como frontera entre dos jurisdicciones, al tiempo que, por otro lado, se dejen sin delinear--o se tracen muy vagamente--los demas margenes del curato. En oposicion a los bordes mas certeros, estos ultimos espacios de frontera, difusos u omitidos sobre el croquis, en teoria, se corresponderian con ambitos carentes de conflicto o, por diferentes condicionantes, no necesitados de una particular declaracion visual por parte de la comunidad que se auto representa. (87) En este sentido, valga como ejemplo la referida lamina de Otumba, donde solo se fija la divisoria con Axapusco. De igual modo, en otros casos, aparecen establecidos como firmes linderos algunos accidentes geograficos: "Barranca que divide el obispado de Puebla", (88) "Cerro que divide el partido con Tanquayalab" (89) o "Arroyo que divide a Coscatlan del curato de Tampamolon". (90)

En segundo lugar, la mayoria de los bosquejos aporta informacion relativa a las distancias y a la capacidad de movimiento sobre el territorio. Este debio ser un asunto sobre el que se incidio particularmente a los parrocos, si bien, como se ha dicho, cada mapa lo incorporo de una forma diferente. Ya fuese especificando el numero de leguas sobre los conectores punteados o por escrito bajo el toponimo, algunos esbozos recogieron las distancias de manera imprecisa, apenas indicando si tal lugar queda "cerca" o "inmediato". Como factores vinculados necesariamente a los desplazamientos, tambien se dibujaron puentes y se senalaron vados, apuntando incluso la demora por tomar una u otra via: "por el vado 3 leguas, por la puente 5 a Tula" (91) o "Tegueguetla, 18 leguas se vadea el rio de las Truchas mas de 30 veces para venir de Tetela [su cabecera]". (92) Teniendo presente una imagen general del territorio, como elemento de orientacion y comunicacion, se individualizaron con diversos nombres los principales caminos de la Nueva Espana: "Camino Real para Acapulco" (93) o Camino Real para el Puerto; (94) "Camino Real de Mexico" (95) o "Camino de Mexico"; (96) "Camino Real del Monte", (97) etcetera.

Unido a lo anterior, una tercera dimension que procuran resenar los mapas--y sobre la que seguramente habrian sido preguntados los parrocos--es el panorama geografico del lugar, sus rasgos predominantes y, especialmente, los obstaculos: rios, lagunas, sierras y grandes desniveles, como la "barranca profunda de media legua nombrada la Alaxa", en la lamina del curato de Tochimilco (imagen 13). De esta forma, puesto que sortear una hondonada incidia negativamente en el tiempo de los recorridos, asi quedo precisado en el dibujo: "Pueblo de Santa Cruz, dista de Guayapa legua y media, a Tochimilco 4 equivalentes a 6". En la mayoria de las representaciones, no todos los accidentes aparecen por su nombre y solo unos pocos son designados con ciertas referencias, como el "Rio que inunda a Oculma". (98) Con todo, aunque la informacion orografica es bastante escasa, ciertamente se detallo en aquellos casos donde las formas territoriales tenian la capacidad de crear o distinguir espacios dentro de las colaciones, como los rios que separaban pueblos a una y otra orilla. En este sentido, las revueltas que por aquellos anos se sucedieron en la Sierra Gorda acentuaron el interes por los factores geograficos en la representacion de Xichu de Indios y, consecuentemente, al croquis inicial se le agregaron a posteriori los trazos con el curso de los rios, asi como diversas notas y detalles relativos a las misiones, haciendas y ranchos de la zona (imagen 14). (99)

No obstante, en el conjunto de las laminas, los elementos geograficos se tratan de manera generica y sin gran precision. Tal deficiencia podria deberse a que muchas de las "relaciones o especies necesarias" (100) que se recopilaron, ya hubiesen sido graficas o narrativas, apenas se habrian reducido al nomenclator y a las distancias de los pueblos, como se aprecia en algunos croquis--en apariencia, muy apegados a su original--que se incorporaron en ultimo momento al final del Atlas, sin depurarse ni homogeneizarse respecto de las laminas precedentes (imagen 15). (101) Precisamente, el manejo de descripciones fundamentalmente textuales habria llevado a adoptar, con mayor motivo, el empleo de paisajes y formas geograficas estandarizados, apenas como una decoracion que envolviese la construccion del esbozo territorial del curato. Ardua labor seria rastrear, en la mayoria de las laminas, una clara correspondencia en terminos topograficos, pues no dejarian de constituir una suerte de paisajes inventados. Como ya advirtiese Alzate, "las noticias de esta especie [las narrativas], sin plano, siempre son susceptibles de equivocos y confusiones". (102)

En definitiva, el espiritu que movio el levantamiento del Atlas no era otro que conocer, con la mayor precision posible, las formas y la organizacion del poblamiento, particularmente de aquellos lugares sobre los que se podria intervenir para lograr una mejor administracion parroquial. Asi, en los esbozos, se plantearon problemas de tipo pastoral, por ejemplo: "Apaquesalco, no hay misa. Hacienda", (103) "Xalmolonga, hacienda de tanta feligresia como un pueblo" (104) o Maconi y San Cristobal "estos dos se hallan sin sujecion a curato alguno". (105) Por otro lado, sobre los disenos, se tantearon sutiles estrategias visuales para persuadir de la necesaria modificacion del curato. Muy cerca de la cabecera de la parroquia de Oapan se dibujo el pueblo de Tuloman, indicando que "es del curato de San Juan Totolsintla del Obispado de Puebla, dista de su cabecera 6 leguas", (106) al igual que en el croquis de Chalco, donde se senala "San Joseph hacienda, pertenece a Tlalmanalco". (107) En otros casos, el mismo texto creaba interrogantes, ya fuese dudando sobre cual podria ser la mejor adscripcion para un pueblo, "San Pedro de los Petates o de la Laguna, 1 y media de Metepec [su cabecera] como de Atengo [otra parroquia]", (108) bien destacando las condiciones de una localidad para tener su propia autonomia, "Pueblo grande, cabecera de San Juan Acatitlan [vicaria] con dos iglesias, gobernador y dos alcaldes, con mucha gente de idiomas mexicano, su temperamento caliente, dista a [San Pedro] Texupilco 8 leguas", (109) "San Antonio, pueblo grande", (110) o sobredimensionando las condiciones poblacionales recogidas en el dibujo: "Tepequaquilco, cabecera, con mas de cincuenta ranchos y haciendas" (111) o "Curato de Apa, que tiene muchas mas haciendas y ranchos que las que aqui se ponen". (112)

Consideraciones finales

La cartografia constituye un instrumento fundamental en el proceso cognoscitivo de construccion y articulacion de los territorios. Los mapas, por su propia naturaleza como representaciones, tienen la capacidad de expresar visualmente las relaciones humanas con el medio fisico, sintetizando, en consecuencia, las practicas y los territorios que resultan de las experiencias de recorrido, ubicacion y control concreto del espacio. En las imagenes analizadas en este articulo, hemos observado un gradual proceso de busqueda de nuevas formas de representacion como alternativa o complemento de un corpus grafico anterior. De la confrontacion de los mapas existentes con las practicas concretas sobre el territorio y los caracteres teoricos de representatividad atribuidos a la cartografia, se fueron evaluando, corrigiendo y desechando aquellos productos que no respondian a las necesidades concretas de los usuarios. Ciertamente, no solo se sucede un proceso de modificacion o rehechura del mapa ya existente, sino la recreacion de un mismo espacio, en este caso, el territorio del arzobispado de Mexico, en un nuevo medio de expresion visual, esto es, en una tipologia cartografica distinta. En este sentido, la confeccion de nuevos disenos y el reemplazo de un modelo por otro estan ligados a un necesario mecanismo de autojustificacion frente a las cualidades denotativas inherentes a la tipologia precedente. Evidentemente, el mapa general del arzobispado no puede expresar las distancias de la misma forma en que lo hacian las pinturas, ni las laminas del Atlas llegan a poner en relacion diferentes ambitos tal y como se conseguia en cualquiera de los antedichos.

Cada tipologia cartografica esta asociada, de manera preclara, a un disimil proceso de articulacion y reconocimiento del espacio. Las pinturas de itinerarios responden al conocimiento practico del desplazamiento relativo por el territorio, indicando las distancias y conexiones de un punto respecto de otro. Los mapas generales del arzobispado persiguen, en cambio, la ubicacion abstracta de las localizaciones, facilitando los rudimentos necesarios para posicionar los lugares en unas coordenadas globales, pudiendo extrapolar su situacion a cualquier otra carta regional o global. Por ultimo, los croquis del Atlas aportan una descripcion a gran escala de los curatos. Dejando a un lado la precision de los modelos cartograficos mas cientificos, las laminas procuran una representacion sociografica de las circunscripciones, haciendo hincapie en los aspectos naturales, experienciales y politicos concretos de cada ambito: una forma de descripcion corografica, pegada a la vida del terreno, necesaria para la administracion de las cuestiones mas puntuales. A pesar de que cada modelo, de por si, aspira a instituirse como portador de una nueva y valida vision del territorio, en el discurso en torno a las capacidades del mapa--generado por los propios usuarios--queda explicito el reconocimiento de que un unico instrumento siempre resulta insuficiente. Aunque se persigue la busqueda de un mapa perfecto, en el fondo subyace el asentimiento de que diferentes tipologias terminan por complementarse. Esta progresiva recreacion visual del territorio no llega a significar un perfeccionamiento gradual ni de la ciencia ni del conocimiento geografico, de hecho, el propio Atlas--el ultimo de los productos--termina por quedar como un libro curioso, inutil por si solo para las aspiraciones de reforma territorial planteadas por el arzobispo.

Analizados en conjunto, los tres modelos cartograficos de la arquidiocesis de Mexico que se realizaron bajo el gobierno de Lorenzana nos permiten comprender los mecanismos de retroalimentacion entre unos mapas y otros: Una comunicacion cartografica no fundada en el mero trasvase de la informacion geografica, sino en la comparacion de las capacidades representacionales de cada modelo y en la jerarquizacion de las funcionalidades practicas que se esperan del diseno, una expresion de la construccion territorial decidida a una mejor administracion pastoral del territorio.

DOI: http://dx.doi.org/10.22201/iih.24486922e.2018.59.63115

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JOSE MARIA GARCIA REDONDO

Investigador posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Historicas de la unam. Doctor por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla, Espana), especializado en historia de la cartografia y las representaciones territoriales en la Edad Moderna.

Informacion del articulo

Recibido: 15 de enero de 2018.

Aceptado: 23 de agosto de 2018.

Correo para correspondencia: jmgarciared@gmail.com

(1) Harley (2005); Pickles (2004); Withers (2009); Lefebvre (2013).

(2) Entre otros, Garcia Rojas (2017); Antochiw (2003); Reguera Rodriguez (2003); Azuela Bernal y Moncada Maya (2001); Lombardo de Ruiz (1996); Alzate y Ramirez (1985).

(3) Escamilla Gonzalez (2005, p. 129); Malagon Barcelo (1970, p. 225). Sobre la vida y la labor de Lorenzana en Mexico, veanse los trabajos de Sierra Nava-Lasa (1975) y Zahino (1996).

(4) Cortes (1981, vol. i), ademas de otras laminas, incluye el "Plano de la Nueva Espana en que se senalan los viages que hizo el Capitan Hernan Cortes assi antes como despues de conquistado el Imperio Mexicano ... 1769", firmado por Jose Antonio de Alzate, asi como una copia del mapa de la costa del Mar del Sur levantado por el piloto Domingo del Castillo en 1541, grabado por Navarro tambien en 1769. Sobre este ultimo mapa, vease Manso Porto (2014, pp. 37-38).

(5) Entre otros autores, para una breve sintesis de la vida y obra de Jose Antonio de Alzate (1737-1799), veanse los trabajos de Moreno de los Arcos (1980) y Saladino Garcia (2001).

(6) En este articulo no se abordan los planos de la Ciudad de Mexico ni los proyectos de reforma de los territorios parroquiales que realizo Alzate entre 1767 y 1772.

(7) Jose Antonio de Alzate, Atlas eclesiastico de el Arzobispado de Mexico, con sus vicarias, y lugares dependientes: dispuesto de orden del Yllmo. Sr. Dr. Dn. Francisco Antonio Lorenzana Buytron Dignissimo Arzobispo de esta Sta. Uglesia Metropolitana: por el Br. Dn. Joseph Antonio de Alzate, y Ramirez ano de 1767, Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo (en adelante, BCM), Coleccion Borbon-Lorenzana, Papeles Varios, ms. 366 (en adelante, la referencia se abreviara como Atlas ...). El volumen tiene unas medidas de 21 x 26 cm. Se puede acceder a una reproduccion digital del mismo en http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=397651.

(8) Jose Antonio de Alzate, "Nuevo Mapa Geographico de la America Septentrional Espanola", Mexico, 1767, Museo Naval de Madrid (en adelante, mn), 7-A-8.

(9) Reguera Rodriguez (2005, p. 345). Descripcion geografico-moral de la Diocesis de Goathemala, hecha por su arzobispo, el Ilmo. Sr. don Pedro Cortes y Larraz, Guatemala, 1770, Archivo General de Indias, Guatemala, 948, n. 2.

(10) Circular de Lorenzana a los parrocos, 29 de diciembre de 1766, Archivo Historico de la Arquidiocesis de Mexico (en adelante, AHAM), Secretaria Arzobispal, Libros de Visita, lib. 23-3, ff. 1r-1v.

(11) Aguirre (2012 y 2014). Sobre el proceso secularizador, especialmente impulsado durante la prelacia de Rubio y Salinas, vease Alvarez-Icaza Longoria (2015).

(12) Taylor (1999, vol. i, pp. 107-108). Real cedula de 18 de octubre de 1764, Archivo General de la Nacion de Mexico (en adelante, AGN), Reales Cedulas Originales, 85, exp. 99.

(13) Aguirre (2012, p. 130).

(14) Carta del arzobispo Rubio Salinas al rey, sobre extension de los curatos y medidas para su mejor administracion, c. 1765. BCM, Papeles Varios, ms. 65, n. 3, f. 8r-8v.

(15) Circular de Lorenzana a los parrocos, 29 de diciembre de 1766. AHAM, Secretaria Arzobispal, Libros de Visita, lib. 23-3, ff. 1v.

(16) "Mapa de los curatos del arzobispado de Mexico", 14 de agosto de 1766. BCM, Papeles Varios, ms. 26, n. 9.

(17) En 1766, las parroquias de la Ciudad de Mexico se dividian entre las que correspondian a espanoles y aquellas reservadas a los indios. El clero secular regentaba, para los primeros, las feligresias del Sagrario, San Miguel, Santa Catarina y Santa Vera Cruz y, para los segundos, San Sebastian, Santa Cruz y Santa Maria la Redonda. Por su parte, los curatos de naturales de San Jose y Santiago Tlatelolco estaban a cargo de los franciscanos y San Pablo, de los agustinos. Moreno de los Arcos (1992).

(18) Zahino (1996, pp. 61-63).

(19) En consonancia con lo recogido en el "Mapa de los curatos del arzobispado de Mexico", en la cartela inferior se explican las abreviaturas empleadas para senalar si las parroquias son de castellanos, mexicanos, mazahuas, otomies, tepehuas, huastecos o totonacos; si estan regidas por clerigos seculares o regulares (dominicos, agustinos o franciscanos); si sirven como auxiliares o misiones y, en tal caso, si dependen de las referidas ordenes religiosas y, especificamente, de los dieguinos o de los fernandinos. Ha de advertirse que el grupo de los totonacos unicamente es senalado en la cartela, no marcandose como tal ninguna poblacion de la pintura ni del referido listado.

(20) Stratton-Pruitt (2007, p. 392).

(21) [Plano del Arzobispado de Mexico], c. 1766. Museo Nacional del Virreinato (en adelante, MNV), Instituto Nacional de Antropologia e Historia de Mexico (en adelante, INAH), numero de inventario 10-9386. El oleo tiene unas dimensiones de 123.5 x 171 cm. El mal estado de conservacion del lienzo impide actualmente su consulta. Para este trabajo nos hemos servido de la reproduccion facilitada por el INAH.

(22) Aguirre (2012, p. 133). Autos sobre la separacion del curato de Ayacapixtla (Yecapixtla) y ereccion del de Achichipico, 1766. AGN, Bienes Nacionales, vol. 431, exp. 3. En el "Mapa de los curatos del arzobispado de Mexico" aparece Achichipico como parroquia auxiliar de Yecapixtla, BCM, Papeles Varios, ms. 26, n. 9, f. 1r.

(23) Alvarez-Icaza Longoria (2015, p. 147).

(24) [Plano de los curatos de los arzobispados de Mexico], c. 1766, MNV, en deposito en el Museo Regional de Queretaro, INAH, numero de inventario 10-133667. Tiene unas dimensiones de 130 x 190 cm. Una antigua fotografia de este mapa fue publicada en Lombardo de Ruiz (1996, pp. 52-53).

(25) [Plano del Arzobispado de Mexico], c. 1766, MNV, INAH, numero de inventario 1054050. El lienzo mide 120.5 x 171 cm. Imagen reproducida y comentada en Stratton (2007, pp. 392-393).

(26) Libro de la visita pastoral del arzobispo Lorenzana, 1767-1769. AHAM, Secretaria Arzobispal, Libros de Visita, lib. 23-3.

(27) Alvarez-Icaza Longoria (2015, p. 161).

(28) Desde la segunda mitad del siglo XVI, gracias a las relaciones de Vazquez de Coronado y fray Marcos de Niza, el mito de la ciudad de la Gran Quivira, "que tiene rey, que es muy grande y populosa"--como escribio Nicolas de Cardona en 1632--, quedo establecido en el imaginario cartografico en el difuso septentrion de la Nueva Espana. Gil (1989, pp. 80-82, 153).

(29) Garland (1994).

(30) De Certeau (2000, pp. 109-110).

(31) Lefebvre (2013, p. 135).

(32) John Adams, "Angliae Totius Tabula cum Distantijs notioribus in Itinerantium usum accommodate", Inglaterra, 1679. Puede consultarse una imagen en alta resolucion en http:// gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b5966977t/, Bibliotheque Nationale de France, Departement Cartes et Plans, CPL GE DD-2987 (1968 B).

(33) Delano-Smith (2006, pp. 59-60), Thrower (1972, pp. 23-25).

(34) No obstante, reforzando esta idea, en los margenes laterales de "Angliae totius tabula" se expresa un largo listado emplazando correctamente en longitud y latitud cada una de las localizaciones.

(35) Thrower (1972, p. 24-25).

(36) Sierra Nava-Lasa, (1975, pp. 27-31), Reguera Rodriguez (2005, pp. 333-336).

(37) Reguera Rodriguez (2006, pp. 164-177).

(38) Alzate y Ramirez (1985, p. 31), Moreno de los Arcos (1980, p. 26).

(39) Alzate y Ramirez (1985, p. 142).

(40) Atlas ..., s/p. El mapa viene plegado y mide 42 x 26 cm. En la cartela con el titulo se agrega que fue hecho "Por el B. D. J. A. A. R." (Bachiller don Jose Antonio de Alzate y Ramirez).

(41) "Carta manuscrita, dibujada en 1768, revisada por el autor en 1772". Humboldt (1811, t. I, p. 97).

(42) Jose Antonio de Alzate, "Mapa geografico del arzobispado de Mexico", Mexico, 1772. John Carter Brown Library (en adelante, JCB), Map Collection, roll Ee772 /2 Ms. El mapa tiene unas dimensiones de 112 x 78 cm. Fue subastado el 26 de enero de 2013 por la casa Louis C. Morton en la Ciudad de Mexico (subasta 660, lote 25) por un importe final de 49 000 pesos mexicanos. http://auction.mortonsubastas.com/sp-auction-lot-detail/ Alzate,-Jos&233;Antonio.-Mapa-Geogr&225;fico-del-Arzobisp&salelot=660+++++++25+&refno=++275519 [consultado el 5 de junio de 2017].

(43) Alzate y Ramirez (1831a, pp. 125-126).

(44) Cortes (1981, vol. I).

(45) Cuando la Academia Real de las Ciencias de Paris imprimio el "Nuevo Mapa Geographico de la America Septentrional" que en 1768 Alzate habia dedicado a sus miembros, se modificaron las posiciones que inicialmente este habia facilitado. Sus coordenadas se reemplazaron por otras nuevas, calculadas a partir de los reportes del viaje de Jean Chappe d'Auteroche, quien viajo a Mexico en 1769 para observar el transito de Venus. En el mapa, aparecido en Paris hacia 1775, se conservaron en una nota las estimaciones originales de Alzate frente a las mas recientes. Alzate y Ramirez (1831d, pp. 59-60); Antochiw (2003, pp. 78-79); Bernabeu (1998).

(46) Moreno Corral (2013).

(47) Alzate y Ramirez (1831b, p. 194, n. 1). Sobre la obra periodica de Alzate titulada Observaciones sobre la fisica, historia natural y artes utiles, aparecida entre 1787 y 1788, donde publico y anoto la traduccion del discurso de Bernard le Bovier de Fontenelle en la Real Academia de las Ciencias de Paris en 1699, al cual se refiere esta cita, vease Clark (2009, pp. 155-157).

(48) Jose Antonio de Alzate, "Plano geografico de la mayor parte de la America Septentrional Espanola", Mexico, 1775. MN, 7-A-9. Antochiw (2003, pp. 79-80).

(49) J. A. Alzate y Ramirez (1831b, p. 194, n. 1).

(50) Atlas ..., "Advertencia", s/p.

(51) Alzate y Ramirez (1831a, p. 129).

(52) Alzate y Ramirez (1831d, p. 59).

(53) Jose Antonio de Alzate, "Mapa geografico del arzobispado de Mexico", jcb, Map Collection, roll Ee772 /2 Ms.

(54) Humboldt (1811, t. I, p. 97).

(55) Sobre el matematico y astronomo novohispano Joaquin Velazquez de Leon (17321786), vease Moreno de los Arcos (1977, pp. 21-44).

(56) Burrus (1959, p. 71).

(57) Humboldt (1811, t. I, pp. 99-100).

(58) "On y trouve indiques quelques endroits de mines qui interessent le mineralogiste", Humboldt (1811, t. I, p. 97).

(59) Jose Antonio de Alzate, "Mapa geografico del arzobispado de Mexico", JCB, Map Collection, roll Ee772 /2 Ms.

(60) Real cedula de Carlos III a los arzobispos de Nueva Espana y de Filipinas, conocida como Tomo Regio, San Ildefonso, 21 de agosto de 1769. Reproducida en Zahino (1999, pp. 49-53).

(61) "Extracto compendioso de las actas del Concilio IV Provincial Mexicano, hecho y apuntado diariamente por uno de los que asistieron a el", sesion del 23 de julio de 1771, transcrito en Zahino (1999, p. 470).

(62) La organizacion de la obra es similar a la de otros atlas: en las primeras paginas se presentan mapas generales, tras los que siguen las cartas particulares y, por ultimo, los indices. En este caso, al final se agregan seis paginas con el "Indice alphabetico de los curatos y vicarias". El volumen se abre con una anteportada barroca, con decoracion vegetal, que en marca el blason de Lorenzana. El escudo esta sostenido por dos angeles tenantes que portan las borlas del capelo color verde, propio de arzobispo.

(63) Tanck de Estrada (2005, p. 39).

(64) Atlas ..., "Curato de Senor San Joseph", lam. 1.

(65) El fraccionamiento de parroquias cum onere divisionis significaba que este se realizaria en un momento futuro, cuando fuese posible, ya sea por defuncion o cese de un parroco. La institucion eclesiastica quedaba comprometida "con la obligacion de llevar a cabo la division".

(66) "Extracto compendioso de las actas del Concilio IV Provincial Mexicano, hecho y apuntado diariamente por uno de los que asistieron a el", sesion del 23 de julio de 1771, transcrito en Zahino (1999, p. 469).

(67) Alzate y Ramirez (1985, p. 142).

(68) Atlas ..., "Advertencia", s/p.

(69) Atlas ..., "Curato de Yecapixtla", lam. 23, n. 1.

(70) Alvarez-Icaza Longoria (2015, pp. 172-175). En la lamina 74 del Atlas., donde se emplaza el curato de Zinacantepec, este es representado unicamente mediante su toponimo, sin iconos ni coloracion.

(71) Atlas ..., "Advertencia", s/p.

(72) Alzate y Ramirez (1831a, p. 127, n. 1). Atlas., "Curato de Tampamolon" y "Curato de Tancanhuic" y "Curato de Coscatlan" y "Misiones de Tampico", lam. 50 y 51.

(73) Fray Agustin de Betancur o Vetancur (1620-c. 1700), religioso franciscano, cronista de la provincia del Santo Evangelio de Mexico, fue autor del Teatro mexicano, impreso en 1698, un compendio de historia natural, politica, militar y religiosa de Mexico. En su cuarta parte ofrece un catalogo de las doctrinas franciscanas, indicando su ubicacion, distancias y pueblos dependientes de ellas.

(74) El erudito novohispano Jose Antonio de Villasenor y Sanchez vivio en la Ciudad de Mexico a mediados del siglo XVIII. Entre otros trabajos de matematicas y astronomia, fue autor del Theatro americano (1746-1748), donde describio la geografia de Nueva Espana por obispados.

(75) Atlas ..., "Advertencia", s/p.

(76) Por ejemplo, en la polemica sostenida con Antonio de Leon y Gama, a proposito de la aurora boreal, Alzate refirio a Marcial para embestir contra el astronomo mexicano, retandolo con el conocido ride si sapis, "rie si sabes" (1831c, p. 95). Por otro lado, los epigramas del ingles John Owen fueron recopilados y traducidos en 1674 al castellano por Francisco de la Torre y Sevil (1625-c. 1681) bajo el titulo Agudezas de Juan Oven, obra muy popular durante la siguiente centuria.

(77) Alzate y Ramirez (1831a, p. 128, n. 1).

(78) En la carta "Apologia por la Margileida y su prospecto", publicada en las Gazetas de Alzate, Bruno Larranaga protesto por las criticas recibidas a su obra en dicho medio. Larranaga ataco al autor de la resena diciendole que bien podria acabar sus parrafos "con los aplausos de Oven". Larranaga (1831, p. 432). Sobre esta polemica, vease Teran Elizondo (2001).

(79) Oven (1721, n. 84, pp. 271-272).

(80) "Si qua uidebuntur chartis tibi, lector, in istis / siue obscura nimis siue Latina parum, / non meus est error: nocuit librarius illis / dum properat uersus annumerare tibi. / Quod si non illum sed me peccasse putabis, / tunc ego te credam cordis habere nihil. / 'Ista tamen mala sunt'. Quasi nos manifesta negemus! / Haec mala sunt, sed tu non meliora facis." Marcial (2004, lib. ii, ep. 8, pp. 65-66). Sobre la importancia e interes por los autores clasicos en la obra de Alzate, vease Sarabia Viejo (2006).

(81) Alzate y Ramirez (1831a, p. 127).

(82) Alzate y Ramirez (1831a, p. 127).

(83) Ruiz Naufal (2003, pp. 68-69).

(84) Alzate y Ramirez (1831a, p. 127).

(85) Alzate y Ramirez (1985, p. 142).

(86) Alzate y Ramirez (1831a, p. 127).

(87) Sobre la representacion esquematica de los ambitos locales en el siglo XVIII, veanse Ortega Chinchilla (2011), asi como Vayssiere (1980).

(88) Atlas ..., "Curato de Tochimilco", lam. 10.

(89) Atlas ..., "Curato de Tampamolon" y "Curato de Tancanhuic", lam. 50.

(90) Atlas ..., "Curato de Coscatlan" y "Misiones de Tampico", lam. 51.

(91) Atlas ..., "Curato de Tula", lam. 61.

(92) Atlas ..., "Curato de Tetela del Rio", lam. 22.

(93) Atlas ..., "Curato de San Agustin de las Cuevas", lam. 5.

(94) Atlas ..., "Curato de Cuernavaca", lam. 22.

(95) Atlas ..., "Curato de Oculma", lam. 16.

(96) Atlas ..., "Curato de Otumba", lam. 18.

(97) Atlas ..., "Curato de Tulanzingo", lam. 32.

(98) Las tres referencias anteriores corresponden a Atlas., "Curato de Tochimilco", lam. 10.

(99) Atlas ..., "Curato de Xichu de Indios", lam. 29, n. 1. Sobre las revueltas indigenas en Xichu de Indios, entre 1767 y 1769, vease Lara Cisneros (2003).

(100) Alzate y Ramirez (1985, p. 142).

(101) Atlas ..., "Curato de Amealco", lam. 64. Las anotaciones sobre los recursos naturales de la region aparecen en los mapas mas como una glosa curiosa del parroco, que como parte de una recopilacion sistematica de informaciones geograficas o economicas. Por ejemplo, en el "Curato de San Miguel Atitalaquia" (lam. 28, n. 3) se lee "Atotonilco tiene banos de azufre", o en el "Curato de Mazatepec" (lam. 58, n. 3) dice "Quatetelco en donde pescan las mojarras".

(102) Alzate y Ramirez (1831a, p. 127).

(103) Atlas ..., "Curato de Yautepec", lam. 28.

(104) Atlas ..., "Curato de Malinalco", lam. 33.

(105) Atlas ..., "Curato de Zimapan", lam. 56.

(106) Atlas ..., "Curato de Tepequaquilco", lam. 20.

(107) Atlas ..., "Curato de Chalco", lam. 42.

(108) Atlas ..., "Curato de Metepec", lam. 13.

(109) Atlas ..., "Curato de Texupilco", lam. 17.

(110) Atlas ..., "Curato de Tulanzingo", lam. 32.

(111) Atlas ..., "Curato de Tepequaquilco", lam. 20.

(112) Atlas ..., "Curato de Apa", lam. 42.

Leyenda: Imagen 1. [Plano del Arzobispado de Mexico], c. 1766. MNV, INAH, inv. 10-9386

Leyenda: Imagen 2. [Plano de los curatos de los arzobispados de Mexico], c. 1766. MNV, en deposito en el Museo Regional de Queretaro, INAH, inv. 10-133667

Leyenda: Imagen 3. [Plano del Arzobispado de Mexico], c. 1766. MNV, INAH, inv. 10-54050

Leyenda: Imagen 4. Detalle de "Angliae totius tabula"

Leyenda: Imagen 5. "Mapa geografico del arzobispado de Mexico" en el Atlas eclesiastico

Leyenda: Imagen 6. "Mapa geografico del arzobispado de Mexico por don Jose Antonio Alzate ano de 1772", JCB, Map Collection, roll Ee772 /2 Ms.

Leyenda: Imagen 7. Atlas ..., "Curato del Senor San Joseph", lam. 1. Biblioteca de Castilla-La Mancha, Coleccion Borbon Lorenzana, ms. 366

Leyenda: Imagen 8. Atlas ..., "Curatos de Otumba y Axapusco", lam. 18. Biblioteca de Castilla-La Mancha, Coleccion Borbon Lorenzana, ms. 366

Leyenda: Imagen 9. Atlas ..., "Curato de Tlalnepantla", lam. 4. Biblioteca de Castilla-La Mancha, Coleccion Borbon Lorenzana, ms. 366

Leyenda: Imagen 10. Atlas ..., "Curato de Yecapixtla", lam. 23, n. 1. Biblioteca de Castilla-La Mancha, Coleccion Borbon Lorenzana, ms. 366

Leyenda: Imagen 11. Atlas ..., "Curatos de Tampamolon y Tancanhuitz", lam. 50. Biblioteca de Castilla-La Mancha, Coleccion Borbon Lorenzana, ms. 366

Leyenda: Imagen 12. Atlas ..., "Curato de Coscatlan" y "Misiones de Tampico", lam. 51. Biblioteca de Castilla-La Mancha, Coleccion Borbon Lorenzana, ms. 366

Leyenda: Imagen 13. Atlas ..., "Curato de Tochimilco", lam. 10. Biblioteca de Castilla-La Mancha, Coleccion Borbon Lorenzana, ms. 366

Leyenda: Imagen 14. Atlas ..., "Curato de Xichu de Indios", lam. 29, n. 1. Biblioteca de Castilla-La Mancha, Coleccion Borbon Lorenzana, ms. 366

Leyenda: Imagen 15. Atlas ..., "Curato de Amealco", lam. 64. Biblioteca de Castilla-La Mancha, Coleccion Borbon Lorenzana, ms. 366
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Author:Garcia Redondo, Jose Maria
Publication:Estudios de Historia Novohispana
Date:Jul 1, 2018
Words:16102
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