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LAS MARCAS DE LA REPRESION: ESPACIOS CONFINADOS, MELANCOLIA Y VOZ IRONICA EN LAS MEMORIAS DE MAMA BLANCA.

Como ha subrayado la critica, Las memorias de Mama Blanca (1929), de la escritora venezolana Teresa de la Parra (1889-1936), es una novela evocativa sobre la ninez y el medio rural que exhibe un discurso antimodernizador que se alimenta de la anoranza de un espacio y tiempo perdidos. Sin embargo, estas memorias no se agotan en la gracia ligera y las ternuras de la infancia. Partiendo de algunos estudios sobre literatura y autoritarismo, en este ensayo, argumento que las estructuras represivas de la sociedad venezolana de entonces--en particular, la dictadura de Juan Vicente Gomez y la sociedad patriarcal en un sentido amplio--producen un discurso literario denso en elementos de duelo y melancolia. En primer lugar, siguiendo a Idelber Avelar, planteo que Parra elabora el duelo historico que significo el gomecismo--que para el momento en que se publica la obra acumula veintiun anos en el poder--a traves de una particular "espacializacion" del mundo ficcional que se expresa en la creacion de un microcosmos cerrado, que emerge como una alegoria compleja de la represion dictatorial. Asimismo, Parra elabora el duelo debido al contexto de represion patriarcal a traves de la creacion de personajes afligidos como Mama Blanca, la narradora, en cuya ironia se lee el dolor de una infancia marcada por el rechazo paterno y la distancia emocional de una madre que roza la condicion melancolica. (1)

Como senala Roger Bartra, "las manifestaciones culturales, sociales, politicas y psicologicas que giran en torno de la melancolia constituyen un conglomerado mitico de una enorme importancia en la America Latina moderna y contemporanea" (134). La novela de Parra emerge como una manifestacion de esta melancolia social que resulta, como indica Mabel Morana en su analisis de Bartra, "de la continuidad de formas de hegemonia, marginacion y resistencia que surgen en la Colonia y se entronizan en la modernidad, afectando todos los niveles de socializacion" (176). Tal vez por la sutileza con que aflora el dolor en la novela es que este aspecto no ha sido examinado detenidamente.

Las memorias de Mama Blanca--publicada simultaneamente en Venezuela y Francia--muestra como se vive, desde la intimidad del hogar, el proceso de modernizacion que experimenta el pais suramericano a partir de la segunda mitad del siglo xix. Cuenta los modos de vivir, hablar y relacionarse dentro de Piedra Azul, una hacienda de cana de azucar donde seis ninas pasan su primera infancia, hasta que el padre, don Juan Manuel, vende la propiedad y traslada a la familia a Caracas. Valiendose del tropo del manuscrito preexistente, una editora ficticia senala que habria recibido quinientos pliegos de papel de Mama Blanca, una mujer mayor a quien conoceria de nina y con quien habria mantenido una amistad muy cercana. Violando la advertencia de Mama Blanca sobre el caracter confidencial de sus memorias, la editora decidira reformar y publicar sus primeras cien paginas. Luego de esta "Advertencia", seran Mama Blanca y su yo infantil, Blanca Nieves, quienes ejerceran la funcion narrativa y recordaran la historia menuda de una familia terrateniente.

Parra publica Las memorias de Mama Blanca despues de su galardonada pero escandalosa opera prima, Ifigenia (1924), otra novela femenina de tono confesional. A traves de las cartas y diarios de Maria Eugenia, la protagonista, la autora explora los ajustes y frustraciones por los que transita la joven, de cara al entorno de rigidas normas sociales de la Caracas de principios del siglo veinte, un texto que Maria Fernanda Palacios interpreta en funcion del poder mitico de identificacion colectiva que adquiere la imagen poetica (11). De acuerdo con Velia Bosch, aunque solo escribio dos novelas, Parra es la primera narradora venezolana de "trascendencia continental" e integra, junto con Romulo Gallegos y Jose Rafael Pocaterra, una generacion de escritores marcados por la esperanza y la utopia, pero tambien por el sentimiento de frustracion que trajo la Primera Guerra Mundial (xxvii). Bosch senala que Parra toma elementos del criollismo de las primeras decadas del siglo xx y los integra a un estilo personal marcadamente evocativo e ironico (xxvii-xxviii). Ademas, sugiere la afiliacion de Parra con el modernismo por "la busqueda deliberada de la musicalidad" (xxxii), posicion que comparte Miguel Gomes (61).

Parte importante de la critica sobre Las memorias de Mama Blanca se genera a partir de la decada de los noventa, cuando se publican estudios historico-literarios (Javier Lasarte Valcarcel), de tipo estilistico (Nelida Norris y Kimberly Ann Nance) y de poetica escritural (Gomes), asi como otros que enfatizan el contenido ideologico de la obra (Jose Carlos Gonzalez Boixo y Nelson Osorio). No obstante, los trabajos que examinan la perspectiva femenina constituyen la vertiente mas fecunda. En "It's Wrong to be Right: Mama Blanca on Writing Like a Woman" y "Mirror, Mirror, in Mother's Room: Watch Us While We Tell and Groom", Doris Sommer estudia la escritura femenina como un espacio de apertura donde se relativizan los significados. Otro trabajo de interes es el de Elizabeth Garrels, quien se enfoca en las contradicciones de Piedra Azul como paraiso colonial femenino y en la ideologia "antiliberal" de la novela (296-97). En un giro queer, Sylvia Molloy explora la dimension lesbica en la obra de Parra (241). Despues del ano 2000, continuan predominando los trabajos que investigan la articulacion de lo femenino. Lucia Stecher y Natalia Cisterna se interesan por la amistad entre mujeres como trama paralela al amor heterosexual (99), en tanto que Kelley Swarthout estudia la relacion entre genero y memoria y senala que la novela destaca la superioridad moral de la mujer (53, 61). Por su parte, Melody Nixon analiza los efectos negativos de la modernizacion sobre el sujeto femenino (86).

Mi principal interes es estudiar las representaciones literarias del duelo y la melancolia en relacion con el contexto represivo del gomecismo y la misoginia de la sociedad patriarcal de entonces, abordaje que no figura en la bibliografia existente y que contribuira a una mejor comprension de la novela. Para desarrollar este argumento, utilizo diversas aproximaciones al duelo y la melancolia. Alegorias de la derrota: La ficcion postdictatorial y el trabajo del duelo de Avelar permite comprender Las memorias de Mama Blanca como un texto creado en dictadura. De interes son los planteamientos de Avelar acerca de los nexos entre el autoritarismo, el duelo y el discurso alegorico en la literatura suramericana. Asimismo, me refiero a ensayos de Roger Bartra, Mabel Morana y Victor J. Krebs que tratan sobre la melancolia como rasgo prominente de la cultura y el imaginario postcolonial latinoamericano y al ensayo de Sigmund Freud Mourning and Melancholia, que sirve de marco referencial para el analisis de dos personajes de la novela.

Las memorias de Mama Blanca vio luz tan solo un ano despues de uno de los episodios mas severos de represion registrados durante la dictadura gomecista (1908-1935). En 1928, tras nutridas manifestaciones estudiantiles que clamaban por una Venezuela libre, centenares de jovenes que conformaron lo que se llamo la Generacion del 28 fueron reprimidos, encarcelados y torturados por el regimen (Rafael Arraiz Lucca 23-24). Muchos terminaron en el exilio y retornaron despues de la dictadura para participar activamente en la escena politica. Durante su mandato, senala John V. Lombardi, Gomez impuso el orden civil y sofoco las confrontaciones regionales que venian registrandose desde el siglo xix, valiendose de un ejercito moderno y organizado (206). Elias Pino Iturrieta advierte que la constitucion de una "policia domestica especialmente temida" le permitio ejercer un control "severo y cruel" (40). En el marco de este regimen de intolerancia, el gobierno instrumento una politica de terror contra la oposicion basada en el encarcelamiento, el trabajo forzado, el interrogatorio y la tortura; los presos sufrian condiciones infrahumanas de cautiverio, eran flagelados, golpeados e, incluso, "eran colgados de los testiculos hasta perder el conocimiento" (55-56). Excepto una minoria que sufria estas arbitrariedades y se atrevia a disentir, la mayor parte de los venezolanos mantuvo una actitud pasiva frente al regimen (56).

Si, por una parte, el gobierno de Gomez significo represion, violencia y arbitrariedad, por otra, supuso la entrada de Venezuela en la modernidad capitalista. La politica de terror del regimen se tradujo en orden y estabilidad, lo que propicio el desarrollo de la industria petrolera y atrajo la confianza de los capitales extranjeros, que ya para 1920 tenian una presencia masiva en la industria de hidrocarburos del pais (Lombardi 204-06). La creciente demanda de petroleo que se genero despues de la Primera Guerra Mundial en las economias del Atlantico Norte fortalecio los lazos de Venezuela con los mercados internacionales (209). El Estado se enriquecio e instrumento un proceso de transformacion que comenzo con la modernizacion de la administracion publica y la profesionalizacion de la carrera militar; el regimen tambien privilegio la construccion de carreteras nacionales e infraestructuras de comunicacion y cultivo buenas relaciones con el capitalismo foraneo, solventando conflictos con companias extranjeras y garantizando el pago puntual de los prestamos adquiridos en el exterior (Iturrieta 40-43). El pais adopto una faz urbana, compleja y sofisticada y promovio la tecnificacion de la industria (Lombardi 211), dejando atras el modelo agrario del siglo XIX. El gomecismo no fue un fenomeno aislado. Es el punto culminante de una tradicion de autoritarismo modernizador que comenzo con Antonio Guzman Blanco, quien goberno con breves interrupciones desde 1870 hasta 1888, y que continuo con Cipriano Castro, cuyo mandato se extendio desde 1899 hasta 1908.

Bartra senala que los procesos disruptivos de la modernidad, sumados al "trauma fundacional de la conquista y la colonizacion", estan en relacion directa con la instalacion del sentimiento melancolico en la cultura latinoamericana (135). Siguiendo a Bartra, Morana senala que la melancolia "toma en America Latina la forma de un duelo nunca completado por las culturas devastadas desde el descubrimiento y por las sucesivas modernidades que le siguieron, cada una de las cuales llego acompanada de sus propias formas de arrasamiento de culturas y de naturaleza" (176). En Las memorias de Mama Blanca, Parra deja huellas de su propio duelo historico frente a los autoritarismos modernizadores.

El tiempo historico que se evoca en la novela es el de una Venezuela sometida a continuos regimenes autoritarios y enfrentamientos armados. Las guerras civiles del siglo XIX y el gobierno nepotista de los hermanos Monagas coinciden con la infancia de las ninas en Piedra Azul, mientras la autocracia guzmancista es el marco politico de la vida en Caracas.

ALEGORIAS DE ENCIERRO EN TIEMPOS DE AUTORITARISMO

Aunque Parra vivio al menos veintisiete de sus cuarenta y siete anos en Europa, paso periodos significativos de su vida en Venezuela. Su primera infancia--desde los dos hasta los ocho anos--transcurrio en una hacienda de cana de azucar, ubicada cerca de Caracas, pero el precoz fallecimiento del padre llevo a la familia a fijar residencia en Espana (Patout 158-59). Volvio a residir en Venezuela desde 1907 hasta 1923 (desde los dieciocho hasta los treinta y cuatro anos); este periodo, el mas decisivo de su formacion como escritora, coincide con las dictaduras de Castro y Gomez (166). (2) En 1923 vuelve a Paris, en 1924 regresa a Venezuela y en 1925 retorna definitivamente a Europa, donde comienza a escribir Las memorias de Mama Blanca (166).

Avelar sostiene que, durante las dictaduras y periodos postdictatoriales, proliferan narrativas alegoricas en las que se construyen espacios circunscritos o cerrados que carecen de un "afuera" (106). Senala que, en estas ficciones, se suspende la historia y el "tiempo secular", dando lugar "a experiencias que parecen eternalizadas, desprovistas de progresion, como si el orden reinante fuera el de la naturaleza" (98). Aunque Avelar estudia las dictaduras latinoamericanas de los anos sesenta y setenta en conjuncion con la novelistica de esa epoca, sus planteamientos permiten entender una obra anterior como Las memorias de Mama Blanca, que nace de la pluma de una escritora que vivio buena parte de su vida bajo sistemas autocraticos. El mundo de Piedra Azul parece replicar algunos de los rasgos que menciona Avelar. Parra crea un universo cerrado donde la presencia de una realidad exterior es apenas perceptible en los viajes que hace la madre de las ninas a la capital y en la participacion de Vicente Cochocho, uno de los peones, en las luchas revolucionarias que tienen lugar mas alla de los perimetros de la hacienda. Asimismo, como indica Julieta Fombona, Parra retrata una "historia pura" en la que no hay una progresion de eventos (xi), sino un tiempo "estatico" que, ademas, se asocia a un espacio mitico y "totemico" (xxii-xxiii), que seria inmune a elementos exogenos.

Piedra Azul es una alegoria compleja de la experiencia del gomecismo. El tiempo suspendido y la circunscripcion casi hermetica de este espacio remiten al poder "eternalizado" de Gomez por casi treinta anos y a la experiencia psicologica de confinamiento que resulta de este tipo de regimenes. Avelar--siguiendo a Walter Benjamin--sostiene que en las ficciones dictatoriales la alegoria emerge como sintoma de un proceso de duelo y un sentimiento de "derrota historica" (18, 28-29). En Las memorias de Mama Blanca, la alegorizacion de la dictadura mediante espacios cerrados puede leerse como una manifestacion del trabajo de duelo de Parra frente a este episodio historico. En su analisis sobre la melancolia social en America Latina, Krebs se refiere a los peligros de una cultura de afliccion y derrotismo cuando advierte que estos rasgos promueven la "indolencia colectiva" y, en definitiva, obstaculizan la democracia (1). Sin embargo, en tanto alegoria, Piedra Azul tambien ofrece una dimension constructiva. Este mundo encapsulado es una referencia oblicua a la dictadura, pero tambien un refugio de valores democraticos que se proyectan como contestacion frente al gomecismo. Dentro de este espacio-burbuja, Parra recrea un tiempo perdido que sirve de escenario para formular un modelo de convivencia alternativo.

En una era de represion, militarismo y avance acelerado del capital, Parra crea un discurso que atenta contra la autoridad, exaltando valores como la libertad, la pluralidad, la flexibilidad, las relaciones horizontales, la feminidad, la naturaleza y el arte. Segun Sommer, la novela promueve la tolerancia y la multiplicidad, aspectos que considera politicamente prometedores ("Mirror, Mirror" 324). Lo ironico--y esta sera tan solo una de las muchas ironias de Las memorias de Mama Blanca--es que Parra crea este oasis de valores democraticos utilizando como materia prima la imagineria de la Venezuela feudal de la segunda mitad del siglo xix, aun dominada por los valores y estructuras socioeconomicas de la colonia. Pese a las tensiones que introduce esta paradoja, Piedra Azul emerge como un lugar propicio para articular una resistencia simbolica frente a la dictadura.

De acuerdo con Avelar, las novelas escritas en dictadura piensan "el fundamento del presente, desgarrandose de el" (35) y una de las formas como Parra se "desgarra" del presente autoritario es mediante la repetida escenificacion del desacato. En Piedra Azul, como advierte Sommer, la autoridad esta en permanente crisis ("Mirror, Mirror" 310). El primer acto de indisciplina corresponde a la editora ficticia, quien viola la peticion de confidencialidad de Mama Blanca. Seguidamente, el lector asiste a la continua desobediencia de las ninas y a los experimentos linguisticos de su madre, Carmen Maria, quien cuestiona la autoridad del lenguaje dando a las hijas nombres que contradicen sus personalidades y rasgos fisicos (Sommer, "It's Wrong to be Right" 279-81). Blanca Nieves no es blanca sino triguena y Violeta, lejos de ser suave como una flor, es agresiva y varonil. En Las memorias de Mama Blanca, la palabra se vuelve maleable.

Parra tambien enfatiza la plasticidad de las jerarquias. En Piedra Azul, peones como Vicente Cochocho y Daniel ocupan una posicion ambigua de sumision y poder. Al saber lo imprescindibles que son, en varias oportunidades, se les ve manejando con habilidad a don Juan Manuel. Cuando este despide a Daniel por "malcriar" a las vacas con cantos, Daniel acepta con ligereza el castigo porque sabe que el patron lo volvera a llamar. Vicente Cochocho, por otro lado, vive en poligamia y participa por temporadas en la lucha revolucionaria, pese a haber recibido varias amonestaciones. Ademas, cuida por voluntad propia las fronteras de Piedra Azul de los grupos armados que circundan la zona. Parra da poder al peon y quita mando al jefe con miras a crear "un amable desorden" (139).

La autoridad de Evelyn, la institutriz trinitaria, esta sujeta a la misma ambiguedad. "La vida, bajo la dictadura militar de Evelyn, era una cosa desabridisima, sin amenidad ninguna, toda llena de huecos negros y lobregos como sepulcros" (22), cuenta Mama Blanca haciendo un paralelo entre Gomez y la institutriz-dictadora. Evelyn era el tipo de autoridad arrolladora que Blanca Nieves no se atrevia a desobedecer: "bajo la presion de la mano de Evelyn en mi brazo, mi cuerpo caminaba sin hacer resistencia. Pero mi alma independiente, mi alma intangible, a quien Evelyn no podia agarrar por un brazo, resistia!" (37). Como ocurre con las otras figuras de poder en la novela, Evelyn tambien esta atrapada en una ambivalencia que no le permite ser una figura definitivamente detestable. En el ultimo tercio de la narracion, Mama Blanca senala que, despues de todo, los castigos de Evelyn tenian un efecto estimulante. "Al sembrar prohibiciones sobre los objetos y lugares que nos rodeaban, Evelyn les daba vida" (118). Cuando Evelyn regresa a Trinidad y la familia se muda a Caracas, Mama Blanca llega a decir que, sin las restricciones de la institutriz, se imponia "el desabrimiento inmenso de vivir" (141). La narradora convierte la vocacion punitiva de Evelyn en un juego de placer. Esta operacion resulta en una trivializacion de la autoridad de la institutriz y, por extension, de la dictadura militar que rige el destino venezolano en ese momento. De modo oblicuo, Parra sugiere la posibilidad de mermar las formas mas deificadas de hegemonia.

En contraposicion al espiritu homogeneizador propio de las dictaduras, Mama Blanca da cabida a una pluralidad de voces. El espanol sin articulos de Evelyn, los arcaismos de Vicente Cochocho, las coplas vacunas de Daniel el ordenador, la grata pero inutil locuacidad de Primo Juancho y el hablar cursi de Carmen Maria forman una diversidad linguistica que las ninas imitan sin discriminar, produciendo, segun Sommer, un efecto democratizante ("Mirror, Mirror" 314). Aunque don Juan Manuel y Carmen Maria desaprueban que sus hijas imiten las formas del habla popular, Mama Blanca valora la singularidad de cada estilo y hace de su relato un espacio de encuentro para la diferencia.

Mama Blanca vuelca en el trapiche su deseo de una convivencia armonica entre elementos desiguales. Aunque el trapiche pertenece a la economia de la esclavitud, Mama Blanca resignifica este artefacto creando una inesperada ironia. En su afan por combatir la fijeza de los conceptos, Parra--en la voz de la narradora--convierte el trapiche en una alegoria de apertura, libertad y, como indica Fombona, de coexistencia (xii): "En el se daban cita todos los elementos y todos los valores: el agua, el fuego, el sol, todos iban andando desnudos y armoniosos [...] Libertad de movimiento y libertad de pensamiento, no son dos factores indispensables al bienestar?", dice la narradora en una clara interpelacion al gomecismo (113-16). Segun cuenta Mama Blanca, las ninas se integraban al trapiche, preguntaban a los peones sobre el proceso de produccion del papelon y se deleitaban con las sensaciones, los olores y el espectaculo visual que ofrecia la gran maquina. El momento cumbre ocurria cuando se zambullian en el estanque del "chorreron" (55), el cual se llenaba de un torrente de agua residual que arrastraba aromas a cana, ademas de hojas, ramas y algun animal pequeno. Su condicion de hijas del terrateniente no les impedia incorporarse al mundo del peon y encontrar placer en banarse entre los desperdicios de la molienda.

Ademas, Parra toma distancia de la modernizacion capitalista y sus efectos en el medio rural. Una vez que la familia se instala en Caracas, Carmen Maria y las ninas visitan Piedra Azul y comprueban los efectos negativos del "progreso". Los nuevos duenos habian talado la mayor parte de los arboles frutales y reemplazado la exuberancia vegetal de la hacienda con artificiosos huertos "a la inglesa" (152). Asimismo, habian remodelado los espacios interiores segun una estetica europea y poblado el trapiche con avisos que indicaban "Se prohibe la entrada" (153). Mama Blanca critica el aspecto destructivo, antiecologico y deshumanizante de la modernidad y sugiere el efecto embrutecedor de la naciente sociedad de consumo cuando rechaza la pasividad que promueven los juguetes comprados: "Nuestros juguetes preferidos los fabricabamos nosotras mismas bajo los arboles, con hojas, piedras, agua, frutas verdes [...] Al igual que los artistas, sentiamos asi la fiebre divina de la creacion" (119). Parra expresa su duelo por un paraiso perdido de naturaleza y creatividad.

El duelo historico de Parra se manifiesta, entonces, en un discurso alegorico de doble vertiente. En tanto espacio cerrado y sin tiempo, Piedra Azul es alegoria de la represion dictatorial, a la vez que tambien es alegoria de un modelo de convivencia democratica por las variadas formas como se desafia el autoritarismo y la rigidez de las jerarquias. Mas que nostalgia por un tiempo perdido, Piedra Azul es una metafora de la nacion deseada.

Stephen M. Hart tambien ofrece una interpretacion alegorica de la novela que complementa la que he planteado y permite hacer la transicion a la segunda seccion del ensayo dedicada al analisis de dos personajes femeninos. Hart senala: "Las memorias de Mama Blanca can be interpreted as an allegory of the way that the female world disintegrates when it comes into contact with the male world of the city" (190). En efecto, los personajes femeninos extraen un saldo negativo de la vida urbana. Aurora, la menor de las hijas, muere, Carmen Maria pierde sus comodidades y las ninas deben adaptarse a una vida que transcurre en los espacios confinados de la escuela y el hogar, entre las burlas que provocan sus habitos campestres. Sin embargo, Carmen Maria y las ninas ya venian con un "saldo emocional" negativo debido a las expectativas insatisfechas de don Juan Manuel.

CUADROS DE AFLICCION Y ESTRATEGIAS DE AUTO-PRESERVACION

Las memorias de Mama Blanca esta cargada de elementos de duelo y melancolia no solo porque moviliza alegorias de confinamiento que remiten a la dictadura, sino tambien porque dos de sus personajes mas importantes--Mama Blanca y Carmen Maria--sufren cuadros de afliccion como resultado de las presiones de la sociedad patriarcal. Las ninas vivian con el peso de sentirse rechazadas por padre y madre. Don Juan Manuel anhelaba un heredero: "Quiero tener un hijo varon y quiero que se llame como yo" (23). Sin embargo, nunca llego y esto equivalia a no tener descendencia. Si las ninas cantaban, las ahuyentaba con un grito: " Que callen esas ninas! Que las pongan a jugar en otra parte!" (21). En ausencia de los gritos, solo quedaba la indiferencia. Como senala Mama Blanca, sus hermanas y ella se sentian repudiadas por su padre y padecian por su tenaz resignacion:
   Si, mi senor mi don Juan Manuel, tu perdon silencioso era una gran
   ofensa, y, para llegar a un acuerdo entre tus seis ninitas y tu,
   hubiera sido mil veces mejor el que de tiempo en tiempo les
   manifestaras tu descontento con palabras y con actitudes violentas.
   Aquella resignacion tuya era como un arbol inmenso que hubieras
   derrumbado por sobre los senderos de nuestro corazon. (23)


La frustracion de don Juan Manuel tambien se proyectaba sobre su esposa, quien no pudo cumplir su funcion reproductiva de acuerdo con los principios de la sociedad patriarcal. Al igual que las ninas, Carmen Maria tambien se sentia insuficiente, ademas de fisica y psicologicamente sobreexigida despues de llevar adelante seis embarazos, bajo la presion de dar a luz un varon. Luego de cada parto, enfrento el abatimiento de haber invertido nueve meses en la gestacion de una criatura que no era merecedora del afecto paterno. Sin energias para convertirse en la figura compensatoria que sus hijas necesitaban, Carmen Maria, mas bien, se alejo de ellas. No solo se convirtio en transmisora de los discursos patriarcales, sino que victima de estos, cedio a la melancolia.

Segun Freud, el duelo es una respuesta normal ante una situacion de perdida, mientras que la melancolia es una reaccion patologica (243). Algunos sintomas de la melancolia son la perdida de interes en el mundo exterior, la incapacidad de amar, la inhibicion de toda actividad, el autorreproche y la expectativa de un castigo (244). Aunque el duelo y la melancolia son similares, en la melancolia parte de la perdida se procesa en el inconsciente, es decir, el sujeto no sabe lo que ha perdido; sin embargo, a pesar de esta desconexion, la perdida igual genera un trabajo interno que absorbe al sujeto (245). Para Freud, uno de los aspectos mas resaltantes de la melancolia es que conduce a la autodenigracion moral y a una suerte de autodesprecio (248). Explica que como parte de esta patologia ocurre una convergencia entre el individuo y el objeto perdido que lleva a una progresiva destruccion del yo (246). Un analisis del personaje de Carmen Maria sugiere que experimenta episodios de duelo, ademas de cuadros que se aproximan a la condicion melancolica.

En primer lugar, Carmen Maria padece por la perdida simbolica de su marido. Don Juan Manuel se distancia de su esposa porque esta no puede concebir un varon. La novela ofrece evidencias de que la perdida ocurre a nivel consciente, por lo cual se trataria de un proceso de duelo. Mama Blanca recuerda una ocasion en la cual su madre lloraba recitando los siguientes versos de Ramon de Campoamor: "Cuanto amor, Adela mia / aqui un dia / me juraste y te jure" (25). La anoranza con que Carmen Maria cita estos versos es indicio del vacio que se hace presente en la relacion matrimonial. Al duelo conyugal es preciso agregar el duelo por la muerte de su hija Aurora y por la mudanza a Caracas, que representa la perdida de todas las comodidades materiales de las que gozaba en Piedra Azul.

Sin embargo, hay otra perdida que enfrenta el personaje que parece operar a nivel inconsciente generando el estado melancolico. Carmen Maria ha perdido su yo maternal; no obstante, es incapaz de reconocerlo conscientemente. Un equipo de sirvientas y una institutriz estan a cargo de todos los quehaceres relacionados con las ninas, quienes nunca reciben autenticas manifestaciones de afecto por parte de su madre. Al menos Mama Blanca no da cuenta de ellas. Victima de los discursos patriarcales, Carmen Maria replica la actitud de don Juan Manuel y se distancia de sus hijas a quienes culpa de su infelicidad conyugal.

Mama Blanca presenta a su madre como una mujer languida y en permanente estado de fatiga. A diferencia de Evelyn, siempre activa y cuidando que las ninas actuaran conforme a sus directrices, Carmen Maria solia yacer "esponjadisima dentro de su bata blanca" (21), en una hamaca o en un mecedor, "absorta en un libro" y asistida por alguna sirvienta (36). Pese a tener seis hijas, Mama Blanca dice que su madre sufria de tedio: "por su vida aislada y campesina era bastante 'leida'" (39). La acumulacion de tiempo ocioso era posible porque Carmen Maria delegaba las funciones maternas en Evelyn y tres criadas adicionales que banaban, vestian y acostaban a las ninas (20). Solo la llegada de visitas interrumpia el letargo. Parece que Carmen Maria entraba en la fase maniaca que hace parte del cuadro melancolico (Freud 253), decidida a brillar en su rol de anfitriona para dar el mejor de los espectaculos de hospitalidad. No habia producido un heredero, pero podia ser la mas solicita de las esposas. Su "don de gentes" se desbordaba en "un diluvio universal de finuras, sonrisas, obsequios y cumplidos" (28), un despliegue de carino que las ninas nunca recibieron:
   [E]ran tales las insinuaciones, y tantas las sonrisas, que por lo
   que a mi respecta, confieso sinceramente que tenia ganas de llorar
   a gritos. Me dolia muchisimo el comprobar por la rendija de la
   puerta aquel amor desmedido que Mama profesaba a las visitas, y
   sentia una necesidad violenta de desahogar mis celos entre gemidos
   y lagrimas. A casi todas mis hermanitas les pasaba lo mismo. (30)


El abandono aparece como un sentimiento recurrente en la infancia de las ninas. Despues de la muerte de Aurora, la narradora cuenta que su madre insistia en usar la palabra "ingrima" para describir su situacion de soledad, pese a estar acompanada y ser el objeto de adoracion de cinco ninas mas, algo que las hacia sentir tan insignificantes como cuando llegaban visitas a la casa: "en homenaje a nuestra hermanita desaparecida, nunca le preguntamos por que nos equiparaba asi con el desierto" (139), cuenta Mama Blanca.

Al delegar su maternidad en el personal de servicio, Carmen Maria imponia una brecha fisica y afectiva entre ella y sus hijas. Incluso renuncia a acostarlas por las noches, pues no tiene interes en promover cercania con ellas. Tampoco se sentia inclinada a asumir funciones didacticas. Las ninas trataban de llamar su atencion portandose indebidamente para al menos obtener un regano. Sin embargo, los correctivos llegaban bajo la forma de "suaves cadencias" y aletargados llamados al orden (22). Carmen Maria ni siquiera se paraba de su silla mecedora para ejercer la disciplina, confiando en que Evelyn tomaria el control.

Ademas de la incapacidad para el afecto y la inactividad--dos rasgos del cuadro melancolico que Carmen Maria presenta--otras senales visibles de esta condicion son la perdida de interes en el mundo exterior y el autorreproche (Freud 244). Aparte de exiliarse en la literatura, Mama Blanca senala que su madre "despreciaba la realidad y la sometia sistematicamente a unas leyes arbitrarias y amables que de continuo le dictaba su fantasia" (Parra 17). Asimismo, el autorreproche se manifiesta en sentimientos de insuficiencia por no concebir un varon y ser una madre incompetente. En cierta oportunidad, Carmen Maria exclama: " Evelyn es mi tranquilidad! Que seria de mi sin ella!" (19), comentario que habla en favor de un empobrecimiento de su ego (Freud 246). Mama Blanca da otra pista cuando dice: "Yo creo que el cuerpo suele adornarse con detrimento del espiritu" (82). Es posible que "la vanidad" (31) de Carmen Maria--a quien le encantaban "las flores artificiales, el terciopelo, aunque hiciera calor", asi como "el crujido de la seda" (25)--fuera un indicador y, a la vez, una compensacion frente a sentimientos autodenigratorios.

La melancolia de Carmen Maria se debe a su incapacidad para deslastrarse de los discursos patriarcales que la llevan a menospreciarse a si misma y a sus hijas. Carmen Maria se erige en efectiva transmisora de los roles tradicionales de genero, en especial de la premisa segun la cual "el primer deber de toda mujer es el de aparecer hermosa" (32). La obsesion de Carmen Maria por la belleza se adivina en los nombres que escoge para sus hijas. Aunque Sommer interpreta la incoherencia de estos como un desafio a la autoridad del lenguaje ("Mirror, Mirror" 310), la preferencia por vocablos como Aurora, Blanca Nieves o Rosalinda tambien revela una fijacion con la blancura, la delicadeza y la hermosura, precisamente los atributos prescritos para la mujer por la sociedad patriarcal. Sin embargo, como senala Mama Blanca, la expectativa de belleza no fue satisfactoriamente cumplida. "Por los rostros, las cosas no anduvieron siempre muy en orden: habia naricitas respingadas, ojos que podian haber sido mas grandes, pestanas no muy largas y alguna que otra boca medio sin gracia" (31). El cabello de las ninas, en cambio, era el orgullo de Carmen Maria, excepto el de Blanca Nieves que requeria un tratamiento diario por ser liso. El complejo de las ninas por su aspecto era tal que, cuando llegaban visitas a la casa, aparecian con los rostros tapados. Solo mostraban sus pelos, "pregonando, en nombre de los rostros, bellezas sin cuento que en realidad no existian" (32). Las ninas eran conscientes de que su madre las creia feas, excepto por sus graciosas melenas con las cuales enganaban a los presentes. Cuenta Mama Blanca que, al final, las visitas nunca veian los rostros, pero terminaban elogiando la belleza de las ninas "y se iban muy convencidas sin haberlo comprobado" (32).

Blanca Nieves fue, entre todas sus hermanas, la mas desaventajada. A diario, tenia que pasar por una rutina de acicalamiento que le recordaba su condicion defectuosa. "Si mama sufria de que yo tuviera el pelo liso, yo sufria mil veces mas de que ella se empenara en encresparmelo" (34), dice la narradora. Sin embargo, estas sesiones frente al espejo eran una oportunidad privilegiada para que Blanca Nieves se acercara a su madre. Mientras esta le hacia los monos, la nina le pedia "cuentos de hadas, relatos mitologicos, fabulas de Samaniego y de La Fontaine, romances de Zorrilla, trozos de historia sagrada" (39), entre otros generos y obras. Blanca Nieves aprovechaba para cobrar, en moneda literaria, el afecto no recibido. Por ello, lejos de conformarse con la repeticion mecanica del mismo repertorio de cuentos, solicitaba "tiranicas reformas" (40) de tramas y finales que su madre realizaba habilmente, gracias, en parte, a su condicion melancolica. Como senala Bartra, a lo largo de la historia, la melancolia no solo se ha ligado a "estados mentales morbidos muy peligrosos", sino a "manifestaciones poeticas e intelectuales sofisticadas y refinadas" (134), como las variaciones literarias que improvisaba Carmen Maria para que Blanca Nieves se quedara inmovil. Julia Kristeva tambien destaca la relacion entre melancolia y creacion cuando senala que no puede haber acto imaginativo que no sea manifiesta o secretamente melancolico (5). Artista del disimulo y de una "finura exquisita" (146), Carmen Maria heria la autoestima de Blanca Nieves encubriendo las ofensas con literatura, con su hablar melodioso y esas frases en diminutivo que suavizaban el peso de las palabras. " Pero de donde sacarias tu el pelo tan liso, Blanca Nieves, mi hijita querida?" (33), le preguntaba. La nina respondia en clave: "Mama, que la Fiera se quede Fiera con su rabo, su pelo negro, sus orejotas y todo y que asimismo se case con la Bella" (42). Con esta reforma que pide para el clasico "La Bella y la Fiera", Blanca Nieves expresa su anhelo de ser aceptada como es. Aunque a Blanca Nieves le extasiaban estas sesiones literarias, para Carmen Maria, eran poco mas que un ejercicio performativo en favor del principio superior de la belleza.

Las ninas crecen idolatrando a una madre que no les corresponde el sentimiento y a la sombra de un padre lejano como una "deidad" (18). La sociedad patriarcal ha abierto una brecha entre creadores y criaturas. Necesitadas de afecto, las ninas hallarian su mejor consuelo en la naturaleza. En el corralon de las vacas, la "leche y el amor maternal se desbordaban a raudales entre las cuatro tapias" (123). Cada dia, a las seis de la manana, las ninas tomaban un vaso de leche recien ordenada, mientras admiraban el carino de las vacas que, junto a sus crias, formaban "una sola unidad" (125). Las ninas buscaban en la calidez del corralon la ternura que no recibian de su madre. Del mismo modo, banarse en el estanque del "chorreron", rodeadas por restos de materia organica, equivalia a un abrazo de la naturaleza, mientras el dulzor del papelon y de los frutos que comian de los arboles sustituia los besos y palabras amables que les habria gustado recibir y escuchar con mas frecuencia.

Para Mama Blanca, la ironia fue otra forma de compensacion frente al dolor de la infancia. Si las presiones de la sociedad patriarcal crearon un cuadro melancolico en Carmen Maria, no ocurrio lo mismo con Mama Blanca, quien fue capaz de distanciarse de su duelo con una refinada aproximacion sarcastica. En el capitulo de "Advertencia", la editora ficticia describe la voz de Mama Blanca: "sus palabras, que eran armoniosas tanto por la musicalidad del tono cuanto por la gracia infinita del pensamiento, mezclaban con sazonada medida la ternura y la ironia. Se burlaba afectuosamente de todo" (9-10). La voz de Mama Blanca lleva la impronta del modernismo por la musicalidad y el tallado de cada frase; sin embargo, este lenguaje embellecido encubre el dolor de muchas de sus memorias. Este desajuste entre forma y contenido genera un registro ironico que puede leerse como un acto de defensa frente al potencial empobrecimiento del yo. Mientras la melancolia lleva a la autodestruccion (Freud 252), la ironia sirve, al menos, para bloquear parcialmente la experiencia del dolor.

Mama Blanca, por ejemplo, ingenia burlas tan refinadas que parecen elogios. Cuando recuerda la obsesion de su madre por el "bejuco de cadena"--una planta con la que se hace una infusion para rizar el cabello--, convierte su propia humillacion en un pasaje jocoso:
   A mas de aquella presuncion, vanidad o amor a la propia belleza,
   fuerzas muy considerables y ya mencionadas, Mama estaba animada por
   una fuerza mucho mas formidable aun: la fe. Si, senores, la fe.
   Mama creia en el "bejuco de cadena". Es decir, que contra toda
   evidencia ella sabia muy bien que la reconocida eficacia de dicho
   encadenado bejuco acabaria por rizar mi cabello en un porvenir
   cercano y en forma natural o permanente. (34)


Mama Blanca llama acto de fe a la obsesion de su madre por satisfacer el estandar de feminidad hegemonico. Carmen Maria transforma el pelo liso de su hija en una patologia que necesita un remedio, haciendola sentir enferma, fea e inadecuada. No obstante, en lugar de una queja explicita, el lector encuentra una reelaboracion distanciada e ironica, que llega a extremos aun mayores. En lugar de senalar que su madre aborrecia su cabello, Mama Blanca dice que esta lo amaba con "ternura" por todo el tiempo que dedicaba a arreglarlo (35); y, en vez de describirla como una mujer cegada por las convenciones sociales y la frivolidad, la describe como llena de dulzura y misticismo.

La descarga ironica de Mama Blanca contra su madre esta tenida de afecto, un afecto que se evidencia en la burla sutil. Mama Blanca acusa a su madre de desatender a sus hijas, pero no lo hace con las palabras esperadas, sino con otras que apuntan a su "temperamento de poeta", a su refugio en la fantasia y a su artistico desprecio por la realidad (17). Tambien satiriza solapadamente el gusto de su madre por la literatura de baja categoria al decir que le encantaban "las flores artificiales, el terciopelo, aunque hiciera calor, el crujido de la seda, y cualquier libro" (25). La frase "cualquier libro" ya es un indicador de la falta de selectividad, pero la yuxtaposicion de dos elementos como "literatura" y "flores artificiales" termina de aclarar el punto. Ademas, senala que estos libros contienen metaforas que se ahuecan "unas tras otras muy ordenadamente, como se ahuecan los borreguitos de nube en cielos azules del verano" (25), y es este gusto por cualquier metafora vacia lo que la convertiria en una "romantica avanzada de la mas pura estirpe" (25). De nuevo, el elogio y el insulto se confunden en un ataque claramente refrenado por el afecto.

Por su ambivalencia, la ironia sugiere un estado de transito en el cual el dolor persiste, aunque matizado. El duelo de Blanca Nieves dio lugar a la ironia y tambien a las compulsiones y el aislamiento. Despues de enviudar, Mama Blanca derrocho buena parte de la fortuna que heredo de su marido en "lamentables negocios de bolsa" (8). Ademas, prefirio permanecer sola que mudarse con alguno de sus hijos, quienes insistian en acogerla. Aunque aseguraba que no queria estorbar, la razon verdadera era que no toleraba a sus nueras, quienes la creian poco inteligente e instruida (9). Si de nina habia sido burlada por su cabello liso y alma poetica, de mayor se encontraba en mejor posicion para defenderse. Con las marcas de la ninez aun presentes, Mama Blanca opto por encerrarse "en su torre de marfil", donde se sentia a salvo, pero con la puerta siempre "abierta" (9).

Junto a la voz ironica de Mama Blanca y la desconexion melancolica de Carmen Maria, he analizado el discurso alegorico de Parra para dar cuenta de las representaciones literarias del duelo y la melancolia en Las memorias de Mama Blanca. Como el ciudadano que cuestiona la dictadura desde la privacidad de su hogar con puertas y ventanas clausuradas, el mundo cerrado de Piedra Azul es tambien un refugio que Parra crea como consecuencia del entorno de represion del gomecismo. A traves de Piedra Azul, Parra expresa el deseo de una nacion menos represiva desde el punto de vista del sistema politico y las normas sociales. No basta con cambiar un gobierno si dentro del hogar se imponen visiones restrictivas sobre el genero que socavan el desarrollo del sujeto femenino en tanto agente activo de construccion nacional.

OBRAS CITADAS

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Carolina Rodriguez Tsouroukdissian

Vanderbilt University

(1) Aunque, en la segunda seccion del ensayo, utilizo la distincion que hace Sigmund Freud entre duelo y melancolia para la caracterizacion de los personajes de Mama Blanca y Carmen Maria, respectivamente, he intentado hacer un uso flexible de estas categorias, siguiendo la metodologia de Idelber Avelar, quien rechaza la "creencia ciega en la estabilidad de tal dicotomia" (20n17). En lugar de comprender los terminos del duelo y la melancolia como dos fenomenos perfectamente diferenciables, en este ensayo los utilizo mas bien como condiciones que pueden entremezclarse durante los procesos de perdida. Considero que el trabajo del duelo es una categoria mas amplia que puede o no contener facetas melancolicas. En sus reflexiones sobre el duelo y la melancolia en America Latina, Roger Bartra y Mabel Morana, aunque parten de Freud, tambien hacen un uso flexible de las categorias, si bien decantandose por el uso del termino "melancolia".

(2) Parra sostuvo una serie de intercambios epistolares con el dictador Juan Vicente Gomez, quien, durante la primera etapa de su gestion, se preocupo por enviar senales que disiparan las sospechas de otro gobierno autocratico. Al reducir el periodo presidencial de siete a cuatro anos, el general quiso marcar distancia del estilo autoritario de Castro, su predecesor (Iturrieta 42), y presentarse como partidario del principio de alternabilidad politica. Gomez incluso se granjeo la simpatia--real o aparente--de no pocos intelectuales y futuros lideres de la democracia que emergeria posteriormente. En Las luces del gomecismo, Yolanda Segnini recopila algunas de las misivas que Parra dirige a Gomez, asi como tambien las comunicaciones que le dedica Romulo Gallegos, escritor y primer presidente democratico de Venezuela, electo por voto secreto, universal y directo en 1948. En una carta, de fecha 19 de enero de 1927, Gallegos escribio: "le reitero las protestas de mi adhesion y mi reconocimiento" (253). El 27 de diciembre de 1924, Parra escribio palabras similares: "Ojala tuviese algun dia la ocasion de demostrarle de manera evidente mi adhesion y simpatia" (264). Por cartas como esta, Gonzalez Boixo sostiene que Parra simpatizaba con el regimen (236), mientras otros como Gomes senalan que la autora cultivo un vinculo pragmatico con el presidente a fin de obtener apoyo para sus empresas editoriales (61). La ambivalencia politica de Parra se hace manifiesta cuando en 1936, en su "Diario de Bellevue-Fuenfria-Madrid", escribe un comentario de signo contrario que apunta a un distanciamiento del gomecismo: "Solo iniciativa escritores [sic]--espiritu de asociacion en todas las carreras y gremios para formar una opinion publica que contrarreste cualquier tirania, me interesa" (468).
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Author:Rodriguez Tsouroukdissian, Carolina
Publication:Hispanofila
Geographic Code:3VENE
Date:Jun 1, 2019
Words:7856
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