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LA SALVACION A TRAVES DE LA CONCIENCIA Y LA LIBERTAD.

Salvation through conscience and freedom

Introduccion

Podemos decir que hasta el Concilio Vaticano II, la teologia moral de corte casuista, tenia como centro la ley, entendiendo por ley los diez mandamientos, y esta era la clave hermeneutica para comprender, interpretar y explicar los actos humanos como pecaminosos o no. Es decir, la salvacion de la persona se creia ser alcanzada por medio de estos parametros. Asi se ubicaba una moral que se enmarca dentro del esquema ley-cumplimento.

En este contexto, el Concilio Vaticano II significo un impulso renovador para la teologia moral y en esta linea han estados centrados todos los esfuerzos, que han realizado, en estos 50 anos, eminentes teologos, quienes han trabajado por una puesta al dia y una renovacion de la teologia moral. En este camino recorrido han estado presentes los esfuerzos por mostrar, que la teologia debe ser renovada y fundamentada en la revelacion, (OT 16) es decir, en la auto comunicacion de Dios mismo y su plan de salvacion (DV 2). Por tanto, es una moral cristocentrica, una moral de la vocacion en Cristo y una moral del seguimiento. La moral ya no esta situada en el marco del cumplimiento de la ley, sino en el marco de la llamada de Dios en Cristo y la libre respuesta por parte del ser humano. Por tanto, entran en juego dos aspectos antropologicos fundamentales, ellos son, la conciencia y la libertad.

No ha resultado facil comprender, por parte de los teologos de una linea conservadora, en que consiste una salvacion por medio la conciencia y libertad de cada persona, haciendo su opcion fundamental, que, entre otras cosas se ha calificado de relativismo, y de subjetivismo. Este es el problema que hemos planteado en esta investigacion, tratar de comprender como sucede la salvacion por medio de la conciencia y libertad, las cuales son motivadas por la fuerza del Espiritu de Dios, por aquella Gracia que motiva a cada persona de hacer el bien, y evitar el mal. Cada persona es libre en su actuar, un actuar que siempre estara en consonancia al bien de los demas y de la comunidad.

Como norma moral, tendremos la conciencia, en ella resuena la voz de Dios que incita a cada persona a seguir a Cristo, aceptando la Gracia de Dios, iniciando una opcion fundamental. En sintesis, la finalidad de este estudio es tratar de comprender, que es y en que consiste la salvacion desde la propia conciencia y libertad desde el marco de una moral renovada, segun los lineamientos del Concilio Vaticano II, desde una antropologia teologica que comprende la persona de una manera dinamica y procesual.

La salvacion cristiana

Es necesario introducir que comprendemos por salvacion, pues este termino no se acuna a una vieja comprension que se mantuvo durante siglos, hasta la llegada del Concilio Vaticano II. Ahora, desde una postura postconciliar, situamos la figura de Cristo en el centro de la moral y a su vez, la responsabilidad, desde donde se asume un camino libre y se es consciente del rumbo de la propia salvacion. Queremos enfatizar que el hombre no se salva por el cumplimiento de unas leyes o normas, como teniamos en la moral tradicional, sino por la razon del seguimiento de su conciencia, al optar por el bien y evitar el mal. La conciencia moral constituye las mediaciones centrales, en el proceso de la salvacion de la persona, donde se renueva la reflexion entre la Gracia y la libertad que estan en el proceso de la salvacion (Romo, 2001).

Con esta breve consideracion, es posible partir desde una comprension paulina de la ley de Cristo, que deja atras toda una doctrina legalista cargada de derecho canonico. San Pablo lucha por la libertad de los cristianos procedentes del paganismo, mostrando que el unico camino para la salvacion no es la ley, sino Cristo (Bockle, 1970) y nuestra participacion con el. De alli la repeticion paulina, de que ningun hombre es justificado por las obras de la ley, sino por la fe (Rm 3: 20-28; Gl 2: 16-21; 3: 11). La salvacion cristiana para San Pablo, es la liberacion de la esclavitud del pecado (Rm 6: 11; 18: 22; 8: 2), de la esclavitud de la muerte (Rm 6: 16-23) y de la esclavitud de la ley, (Gl 4: 21-31; Rm 8: 20-23).

El legalismo preconciliar no podria ser el camino de la salvacion, sino el estar con Cristo, desde la respuesta positiva a ese llamado recibido 'vocacion'. Bockle afirma que:
   la ley nunca pudo ni puede ser camino de salvacion lo prueba Pablo
   tambien por la misma Escritura. (...), segun la Escritura (Gn
   15-16), nunca la ley fue ni podria ser un camino, sino que la
   justicia le es otorgada al hombre en virtud unicamente de la fe,
   como inmerecida y pura gracia de Dios. Quien concebida a la ley y
   la realizacion de las obras por ella exigidas como camino hacia la
   salvacion esta malentendiendo su significado; contra tal
   equivocacion Pablo no puede menos de protestar (1970, pp. 27-28).


Es decir, en el proceso salvifico no dependemos del cumplimiento estricto de la ley, sino de una conciencia que actua con total libertad. "(...) la ley como tal nunca puede dar al hombre la fuerza para obrar el bien que exige" (Bockle, 1970, p. 28). Como explica Bockle, Pablo no pretende negar la obligacion moral al hombre que es salvado solo por la Gracia, sino que el cristiano ha de ponerse, voluntariamente y totalmente, al servicio de Dios, a quien pertenece por el bautismo (Rm: 6); mediante el Espiritu que le fue concedido.

Por eso la "ley del Espiritu no es una codificacion de leyes, sino un impulso hacia el bien, que parte del Espiritu Santo" (Bockle, 1970, p. 29). El cristiano percibe el bien que debe hacer, es decir, escucha la voz que le invita a la propia salvacion; un camino que debe trazar con conciencia, autonomia y libertad. Queremos subrayar que la salvacion acaece a traves de una libre opcion fundamental positiva, de cada persona, con la fuerza de la Gracia que confiere el Espiritu Santo mediante la fe en el Cristo, porque como afirma San Pablo, sin su Gracia no podemos ni siquiera decir Jesus es Senor (1 Cor 12: 3).

Aqui consideramos el aporte del Concilio, que situa la salvacion en la libre decision de realizar la voluntad divina con buenas obras; amar es ayudar a los demas, segun lo pida la conciencia, desde su propio contexto historico y circunstancial, tal como lo muestra el teologo jesuita Munera (2015). La conciencia es la mediacion personal de la salvacion (Romo, 2001). Esto nos permite afirmar que la salvacion es subjetiva, pero no un mero subjetivismo, Bockle nos explica que:
   En el acontecimiento salvifico subjetivo el hombre, naturalmente,
   dentro de su pasividad ha de ser en extremo activo; ha de someterse
   en la fe al veredicto divino, es decir, mediante la justicia de
   Dios, manifestada en su ley, ha de convencerse de su pecado y
   estremecerse saludablemente, y luego aceptar con confianza la
   palabra perdonante de Dios. Este "cooperar" no es propiamente un
   "obrar junto con", sino una "colaboracion del que ha sido activo
   solamente por la obra de Dios" (1970, pp. 32-33).


La persona no esta sola en el camino de su salvacion, cuenta con Dios y con la Gracia del Espiritu. Ahora, Haring, advierte que "nadie podra alcanzar su propia salvacion, su libertad, dignidad y amistad final con Dios si no se preocupa por la salvacion de todos. Mas aun: jamas podremos separar la salvacion de la realidad omnipresente de la gloria de Dios" (1981, p. 222). Asimismo, debemos enfatizar la afirmacion hecha por el Concilio, alude:

No se salva, sin embargo, aunque este incorporado con la Iglesia, quien, no perseverando en la caridad, permanece en el seno de la Iglesia en cuerpo, pero no en corazon. Pero no olviden todos los hijos de la Iglesia que su excelente condicion no deben atribuirla a los meritos propios, sino a una gracia singular de Cristo, a la que, si no responden con pensamiento, palabra y obra, lejos de salvarse, seran juzgados con mayor severidad (Lumen Gentium, No. 14).

Para una eficaz salvacion, la persona necesita actuar con misericordia; amar al projimo, hacer el bien a los demas como lo pide la conciencia. Quisieramos aclarar una idea, introducida por Bockle, que concibe a la justificacion y a la santificacion en conjunto, como un don del Evangelio:

Sin la santidad conferida por Dios, la santificacion humana esta desprovista de valor; porque aquella fundamenta a esta. Sin la santificacion del hombre por la gracia, la santidad conferida por Dios es infecunda (...). En toda santificacion humana es evidente que no puede tratarse de un complemento que ponga el hombre, sino solo de una repercusion de la accion divina. Cuando el justo que vive de la fe pone actos y realiza acciones, lo hace no propiamente esforzandose por la perfeccion, sino exultando desde la perfeccion, no en la distincion de ser y deber, sino desde el postulado y conocimiento incondicionados de que la unidad divina de ser y deber, que vive en el por la gracia, tienen que mantenerse en su vida (Bockle, 1970, p. 35).

Estamos justificados ante Cristo, gracias a su obra redentora. ?En que consiste esta justificacion? Al respecto, Munera responde:
   La justificacion consiste en la adquisicion, por parte del ser
   humano, de la justicia divina, atributo equivalente a la santidad
   divina, aquella caracteristica por la cual Dios es Dios, que
   designa su propio ser de plenitud infinita. Por eso la
   justificacion se identifica con la participacion de la vida divina,
   la divinizacion (2006a, p. 3).


La teologa Maria Gil, lo complementa, al decir que Gracia y justificacion, al igual que redencion y salvacion, son terminos esenciales de la revelacion, convirtiendose en elementos fundamentales de una moral, especificamente, cristiana (2015, pp. 412-413), a la cual nos referimos.

El cristiano que sigue este camino, conoce la senda que nunca debe abandonar, pues esta moral postconciliar debe convertirse en una historia de salvacion (Vidal, 1995). Quienes no conocen a Cristo, tambien pueden salvarse, segun el Concilio Vaticano II:

Pues quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan no obstante a Dios con un corazon sincero y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, en cumplir con obras su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvacion eterna (Lumen Gentium, No. 16).

En este sentido, todos los hombres estan llamados a esta union con Cristo (Munera, 2015), suscitando la salvacion. La persona, debido al juicio de su conciencia, reconoce cual es la voluntad de Dios, con la ayuda de la Gracia proveniente de Cristo. Es asi como obtiene su divinizacion o participacion en la naturaleza divina, que es la salvacion.

La salvacion cristiana es la liberacion del mal, plenitud de vida, y divinizacion. Esta salvacion es autodonacion de Dios mismo que se comunica al hombre, libre y gratuitamente, que es Gracia que justifica, que diviniza a la persona. En sintesis, la salvacion depende "(...) de la percepcion del bien y del mal en su propia conciencia, y del ejercicio inalterado por motivo alguno, de su propia libertad" (Munera, 2015, p. 46). Como afirman muchos teologos, es hacer una opcion fundamental por el seguimiento a Cristo. Ahora, para comprender mejor el acontecimiento salvifico, intentaremos vislumbrar algunos de los aspectos de la conciencia.

La conciencia

Pretendemos hablar de la conciencia en sentido teologico y no psicologico, (2) como dice el teologo jesuita Alberto Munera, "(...) uno de los elementos fundamentales e ineludibles de toda Etica y de toda Moral: la conciencia" (2006b, p. 1). Desde el sentido teologico, veremos el influjo que tiene la conciencia en el proceso en que la persona realiza y configura su salvacion.

El teologo Haring (1981) llama a la conciencia de facultad moral, al ser el nucleo interior y el santuario donde la persona se conoce a si misma en confrontacion con Dios y con su projimo. En este sentido, afirma que "la conciencia, facultad moral del hombre, es, junto con el conocimiento y la libertad, la base y la fuente subjetiva del bien: es ella la que nos amonesta a la practica del bien" (Haring, 1973, p. 190). Aqui, podemos abrazar la comprension paulina de la conciencia, en donde se manifiesta la presencia del Espiritu de Dios.

San Pablo hace, frecuentemente, un llamado a esta como facultad para dirigir la vida moral, al mostrar que la ley esta escrita en el corazon de la persona, siendo asi, testigo de su conciencia. Alli sustenta el apostol Pablo, que su conciencia es testimonio del Espiritu Santo, es decir, que el hombre la debe escuchar (Rm 9: 1). Asi lo plantea padre Munera:
   Las afirmaciones paulinas sobre la conciencia nos llevan a saber
   que, en el proceso de transformacion del sujeto humano en
   cristiano, el Espiritu Santo, Espiritu de Jesus y del Padre, es
   derramado en nuestros corazones, habita en nosotros, opera, actua
   en nosotros. Esta presencia activa del Espiritu en el cristiano
   genera una unidad de actuacion (...): lo que el cristiano opera es
   obra suya, pero al mismo tiempo es obra de Dios en cuanto ya es
   participe de la naturaleza divina. Las acciones del espiritu del
   cristiano son, por consiguiente, obra tambien del Espiritu divino:
   el es quien clama a Dios (Gal 4: 6), el es quien intercede y gime
   en nosotros (Rm 8: 26). La forma como actua el Espiritu en nuestro
   espiritu es a traves de lo que llamamos "mociones espirituales" que
   son impulsos o movimientos que el cristiano siente, percibe, capta
   en su interior y que, logicamente requieren un discernimiento para
   determinar si realmente provienen del Espiritu Santo o no (2006b,
   p. 1).


Nuestras acciones tienen una motivacion mas profunda porque provienen desde el Espiritu de Dios. Delhaye dice que "este caracter divino de la conciencia es tanto mas marcado en un cristiano por cuanto la conciencia esta habitada por el Espiritu Santo que la guia y la ilumina" (1969, p. 45). Referente a la naturaleza de la conciencia, (3) debemos entenderla desde una vision integral, individual y social de lo humano, es decir, en la totalidad de la persona humana y cristiana (Vidal, 1981), que es como la percibe el Concilio Vaticano II. Munera ilustra tres actitudes en la conciencia que se afectan con la presencia del Espiritu Santo:

La primera es una funcion cognoscitiva. Es decir: el cristiano "conoce" con su conciencia. Pero conoce de una manera especifica, distinta, diferente a como conoce cualquier ser humano. ?En que sentido? Capta, percibe, asume, percibe la realidad de una manera propia. Precisamente como el mismo Cristo la capta o percibe. Esto lo manifiesta San Pablo indicandonos que el cristiano es modificado en su "nous" o capacidad de conocer. Al cristiano le ocurre una "meta-noia" o cambio, o transformacion del "nous" (Rm 12: 2). Le acontece una meta-morfosis en el "nous". El cristiano cambia de mente o mentalidad y entiende o percibe la realidad como Cristo la percibe y entiende. Asi adquiere el Pneuma, se hace "espiritual", se le afecta el "kardia" o corazon. (...).

Todo esto quiere decir que el cristiano comienza a entender las cosas como Cristo las entiende. Asi entiende al ser humano como creado en Cristo Jesus, como rescatado o redimido por el misterio pascual, como constituido en hijo de Dios, como destinado a la posesion eterna y definitiva de la vida divina. Asi el cristiano capta la infinita dignidad del ser humano. (...). En otras palabras: el cristiano entiende la realidad como Cristo la entiende, porque su "nous" o mente ha sido transformada por la presencia activa del Espiritu de Cristo (Munera, 2006b, p. 2).

Es fundamental considerar la importancia de la fe y de la caridad, que suman fuerzas a la Gracia que actua en el hombre. De esto, la importancia de reconocer la capacidad subjetiva existente en toda persona, donde puede discernir profundamente si su conducta moral esta de acuerdo al bien que el Espiritu le motiva o no (Delhaye, 1969). Munera afirma:
   El orden objetivo de moralidad o las normas objetivas de moralidad
   son los referentes extrinsecos al sujeto, en razon de los cuales
   cada individuo esta en condiciones de calificar su comportamiento
   de bueno o malo.

   La conciencia viene a ser, entonces, la capacidad inherente a todo
   ser humano, de captar los valores normativos para su obrar, esto
   es, las normas objetivas de moralidad, y de juzgar sus opciones
   como buenas o malas en la medida en que se acomoden o no a dichas
   normas (2006b, p. 7).


La conciencia no puede reducirse a una funcion de la naturaleza, pues el valor de la persona supone un salto cualitativo con relacion al orden cosmico. Como escribe Sanchez:
   Si la ley es el camino de la opcion cristina, la conciencia es la
   luz para caminar; si la ley representa los aspectos objetivos de la
   moralidad, como la norma obligatoria, universal e inmutable para
   las opciones, la conciencia recoge los elementos personales y la
   situacion como la norma particular, concreta y obligatoria para
   cada opcion. Si la ley esta junto a la autoridad, la conciencia se
   alinea con la libertad (1984, p. 207).


Con referencia a la primera actitud de la conciencia, Munera amplia que:
   La segunda es una funcion subsecuente. Es la funcion de los
   "criterios" o parametros para el obrar. Es la funcion de los
   valores o referentes frente a los que la conciencia confronta sus
   posibles opciones. El cristiano no solamente "sabe" con saber
   cristico producido por la accion del Espiritu, sino que, ademas,
   reflexiona o aprecia valorativamente. El cristiano pondera, sopesa,
   delibera, se da cuenta, razona con madurez cristiana. Logra
   conjuntamente con el Espiritu identificar ("syn-eidenai". "Syn" =
   conjuntamente, "Eidenai" = identificar) que vale mas. (...).

   En consecuencia: los valores cristianos residen en la conciencia
   cristiana y son infundidos por el Espiritu Santo, el Espiritu de
   Cristo, Espiritu de la Verdad. Los valores cristianos se van
   formalizando en la historia cuando los cristianos los van haciendo
   explicitos en su comportamiento y por comunicacion verbal explicita
   de los mismos (2006b, pp. 2-3).


De lo anterior, hacemos manifiesto lo afirmado por Sanchez, al considerar la conciencia como guia, puente, luz, semaforo, juez interno, (4) antena y radar, freno y acelerador, brujula, voz que avisa lo que esta bien y mal. Como indica Vidal, "(...) de la conciencia recibe la persona su dignidad, en cuanto que la abre el dialogo con Dios. Pero la persona da una dignidad inalienable a la conciencia" (1981, p. 365).

Si la persona no es honesta consigo misma, la conciencia no pierde tampoco su propia dignidad. "La buena conciencia se caracteriza aqui por esa voluntad constante de perseverar en el bien, por esa estabilidad en la fidelidad a Dios" (Delhaye, 1969, p. 47). Asi aludimos a esa tercera consideracion sobre la conciencia, donde el padre Munera, le da importancia al discernimiento:
   La tercera funcion es el discernimiento o funcion selectiva de la
   conciencia cristiana. El cristiano no solamente posee el "saber" de
   Cristo. No solamente convierte en valor ese "saber" cuando
   delibera, juzga, confronta cualquier asunto frente a ese "saber".
   Sino que el cristiano discierne o identifica cual es el
   comportamiento que coincide con el querer de Dios, con la voluntad
   divina.

   El discernimiento, en terminos paulinos de "epignosis" (una
   capacidad sobrecognoscitiva) o de "aisthesis" (sensibilidad), viene
   a ser una especie de capacidad de resonancia de la accion o mocion
   del Espiritu Santo. Quizas un ejemplo nos ayude a entender: es como
   una membrana espiritual que vibra o se agita al mas leve impulso
   del amor divino. Es como la antena parabolica espiritual que capta
   la mas leve onda emitida por el Espiritu. Entonces esa
   perceptibilidad permite rapidamente captar que comportamiento,
   confrontado con el valor especificamente cristiano que surge por el
   "saber" cristico, es el que el Espiritu Santo quiere que uno elija.
   Es la docilidad al impulso del Amor divino.

   Debido a que el discernimiento es el ultimo paso que da la
   conciencia cristiana antes de obrar, este proceso requiere una
   especial atencion. Esto hace que la oracion, entendida como tiempo
   y espacio para percibir los impulsos del Espiritu en nuestro
   espiritu, sea indispensable para la actividad moral. El cristiano
   debe dedicar tiempo y espacio para discernir sus comportamientos.
   Porque es obvio que, teniendo la mente y el corazon ocupados en
   otras actividades, es muy dificil poner atencion a las mociones del
   Espiritu Santo para poder discernir sus impulsos. Sin embargo, es
   posible llegar a vivir en estado de oracion y lograr estar siempre
   atentos al impulso del Espiritu Santo (2006b, pp. 3-4).


Con estas consideraciones, evocamos a Delhaye que se refiere a algunos tipos de conciencia: la buena, la mala y la conciencia debil; aunque lo importante es apreciar que es una guia y si ella juzga actos pasados, debemos seguirla, y de ese control interno nadie puede sustraerse. La "conciencia cristiana no se equivoca, es infalible. Para el cristiano es imposible no saber que es lo mas conveniente. Siempre le indicara el Espiritu Santo que es lo mas conforme con el amor" (Munera, 2006b, p. 4).

Las acciones son, de cierta manera, orientadas (5) por la voluntad del Espiritu de Dios. "Y esta voluntad de Dios se nos manifiesta por la conciencia, se funda en ella" (Delhaye, 1969, p. 50). Como afirma Haring, "es en la conciencia donde el hombre siente claramente que todo su ser esta ligado con Cristo" (Haring, 1973, p. 191). Estamos bajo a la Gracia de Dios. La conciencia es una luz para la persona, "(...) es claridad de la persona en referencia a Dios" (Vidal, 1981, p. 365); ?Por que? Munera afirma que:
   La conciencia del cristiano opera, por consiguiente, guiada por el
   Espiritu Santo y considerando siempre las normas objetivas de
   moralidad. Ahora bien, la capacidad conciencial de discernimiento
   de todo ser humano, le permite seleccionar los valores y las normas
   objetivas de moralidad de su contexto, en razon de principios
   ultimos y extremadamente simples de operatividad moral relacionados
   con la participacion de la Verdad divina, como son el fin del
   hombre y el designio de Dios sobre el mismo (2006b, p. 7).


Desde esta conciencia, con la presencia del Espiritu Santo, es desde donde Dios se comunica con cada persona. Vidal expresa que la conciencia es norma de moralidad, pues tiene una fuerza normativa. Asi que ninguna accion humana puede ser considerada, en concreto, buena o mala si esta en concordancia con su propia conciencia (Vidal, 1981). Pero, ?en que se basa esta afirmacion? Eso lo responderemos desde el sustento de muchos teologos que tienen un mismo punto de partida: la Constitucion Pastoral Gaudium et spes, donde senala:

En lo mas profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que el no se dicta a si mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oidos de su corazon, advirtiendole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su corazon, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual sera juzgado personalmente. La conciencia es el nucleo mas secreto y el sagrario del hombre, en el que este se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto mas intimo de aquella. Es la conciencia la que de modo admirable da a conocer esa ley cuyo cumplimiento consiste en el amor de Dios y del projimo. La fidelidad a esta conciencia une a los cristianos con los demas hombres para buscar la verdad y resolver con acierto los numerosos problemas morales que se presentan al individuo y a la sociedad. Cuanto mayor es el predominio de la recta conciencia, tanta mayor seguridad tienen las personas y las sociedades para apartarse del ciego capricho y para someterse a las normas objetivas de la moralidad. No rara vez, sin embargo, ocurre que yerra la conciencia por ignorancia invencible, sin que ello suponga la perdida de su dignidad (Gaudium et spes, No. 16).

Entonces, se reafirma la dignidad de la conciencia moral de cada persona, que, al estar equivocada, no cesa en nombre de la verdad sobre el bien. "Es tal esta fuerza de la conciencia que hay que seguir sus juicios incluso cuando son erroneos. Si uno se aparta de ellos, peca" (Delhaye, 1969, p. 51). "La conciencia es recta cuando se ajusta a la verdad, pero la conciencia puede fallar, puede incluso encontrarse en medio de una ignorancia inculpable. En ese caso, el que obre en conciencia cierta, no peca" (Sayes, 1997, p. 104). Por eso escribe Haring, que dice:
   Y nadie puede atropellarnos, apoyandose en la propia conciencia. El
   que yerra inculpablemente tiene el derecho y aun la obligacion de
   seguir su conciencia; pero esto no quita a la comunidad el deber de
   impedir los actos del que yerra, para prevenir cualquier funesta
   consecuencia. Es esta la raiz de ciertos amargos conflictos (1973,
   p. 206).


Ahora, queda claro que se puede equivocar, por tanto, se habla de una conciencia erronea, como resalta Rudin (1961, pp. 215-217). A ese respeto, consideramos la claridad de Munera:

Reconoce, sin embargo, el Concilio, la posibilidad de la conciencia erronea, que supone, precisamente, la diversa comprension e interpretacion de la realidad por parte de cada individuo; aunque, logicamente existe la obligacion de formar adecuadamente la conciencia:

"No rara vez, sin embargo, ocurre que yerre la conciencia por ignorancia invencible, sin que ello suponga la perdida de su dignidad. Cosa que no puede afirmarse cuando el hombre se despreocupa de buscar la verdad y el bien y la conciencia se va progresivamente entenebreciendo por el habito del pecado" (GS 16).

Tambien considera el Concilio que todos nos salvamos, en ultimo termino, por la fidelidad en el seguimiento de la conciencia. Asi lo afirma incluso de los/la no cristianos/as: "Pues quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazon sincero y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, en cumplir con obras su voluntad conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvacion eterna" (LG 16) (Munera, 2006e, p. 6).

No podemos juzgar al inocente que yerra, mas si este obra con su propia conciencia, incluso si esta equivocada. "Si determinada conciencia yerra inocentemente frente a esa otra verdad que poseemos, sigue en pie el principio de que el sujeto en tal condicion tiene la obligacion de seguir su conciencia y asi, ante Dios, no yerra" (Munera, 2006b, p. 5), y este no pierde su dignidad.

Cuando la persona busca, realmente, lo bueno, se produce en su conciencia una especie de indefectibilidad. Entonces, ?que es eso de la conciencia como voz?

La conciencia como voz de Dios. Dios es nuestro guia, por tanto, la conciencia es norma subjetiva suprema del obrar moral. "En si misma, la conciencia es una vela apagada. Recibe su verdad de Cristo que es verdad y luz, y el resplandece con su brillo y calor" (Haring, 1981, p. 234).

Ahora bien, la voz a seguir proviene de Dios y suena en el sagrario de la persona, en lo mas profundo de si. La conciencia (6) se concentra en "(...) la interioridad de la persona, que de modo admirable da a conocer el orden natural de la personalidad singular, cuyo cumplimiento consiste en el amor de Dios y del projimo" (Vidal, 1981, p. 365). Esa voz que resuena, en el interior, es indiscutible, imposible no oirla, es la nocion de lo justo y de lo injusto, del bien y del mal (Rudin, 1997). El teologo aleman Haring, al igual que Schnackenburg enfocan, desde una concepcion paulina, el valor de esta syneidesis, que se traduce por conciencia y que es entendida como "la voz de Dios en el hombre, el conocimiento natural del bien y del mal, la conciencia de las buenas y las malas acciones, una fuerza humana que empuja hacia el bien, o como quiera explicarse este multiforme fenomeno" (Schnackenburg, 1991, pp. 57-58).

Esa syneidesis es el estimulo constante que urge a la persona en la busqueda de la verdad y le lleva a la practica, a obrar bien y evitar el mal (Haring, 1981). En los cristianos esta syneidesis (7) debe ser guiada por la fe, pues es una instancia de vigilancia, control y juicio de las acciones segun las normas de la razon. La conciencia se ilumina y cobra seguridad cuando se da apertura a la luz de la fe, convirtiendose en una fuerza interior vigorosa que nos empuja a abrazar la doctrina de Cristo (Haring, 1973).

Para nosotros, los cristianos, estas normas no son apenas una razon natural, tambien son luz de la razon iluminada por la fe (Schnackenburg, 1991). "La conciencia moral aparece alli como voz del 'corazon' o del 'alma', o sencillamente como expresion del 'interior' " (Rudin, 1961, p. 192). La conciencia es guiada por la Gracia de Dios y desde ella, la persona elige una efectiva opcion fundamental.

Cada persona debe escuchar a su discernimiento, "(...) la conciencia permanece como el sagrario del hombre desde el cual puede y debe retomar el camino de una renovacion espiritual y moral de todos y cada uno" (Tremblay y Stefano, 2009, p. 263). El cristiano, por su unidad con Cristo, posee la norma objetiva para su actuar y por ello, nadie le puede juzgar. La que actua en el interior de la persona es la Gracia, al permitir discernir sus acciones morales. En este sentido, la misma persona sabe que es movida por el Espiritu Santo. ?Eso nos lleva a un relativismo de la conciencia moral cristiana? Munera responde:
   Esta referencia de la conciencia al Espiritu Santo hace que la
   Moral cristiana no pueda ser relativista. Siempre esta referida a
   un parametro absoluto con la maxima absolutez porque su parametro
   es el mismo Dios-Amor. Toda Etica y toda Moral son relativas a
   tiempos, lugares y circunstancias. Y asi lo es la Moral cristiana.
   Pero no es relativa sino absoluta frente al Amor. Este criterio
   absoluto nunca permitira que alguien proceda al vaiven de sus
   propios intereses. A la propia conciencia poseida por el Espiritu
   Santo no se le puede enganar, no se le puede mentir, no se le puede
   hacer trampa. Tambien en este sentido se dice que la conciencia es
   infalible: no se equivoca en la percepcion del Amor. Y es
   insobornable.

   La honestidad frente a la conciencia cristiana es la maxima
   garantia de fidelidad a la voluntad divina, al seguimiento de
   Cristo o reproduccion de los rasgos de Cristo Jesus en nosotros.
   Por eso la obediencia al Espiritu Santo es lo que nos constituye en
   hijos de Dios: "todos los que son guiados por el Espiritu de Dios,
   son hijos de Dios" (Rm 8:14). Esta honestidad frente a la
   conciencia cristiana es lo que determina que estemos en Cristo, que
   estemos en el Amor, que estemos en Dios y, por consiguiente no
   estemos en el pecado que seria precisamente todo lo contrario
   (2006b, pp. 9-10).


Son muy precisas las indicaciones del valor del juicio de la conciencia como norma subjetiva de la accion (Delhaye, 1969). Aquel hombre que ha obrado mal, quizas en la norma objetiva pero no en la subjetiva, de la vida moral, quizas obro de acuerdo a la voz de su conciencia y en pecado al acto objetivo. "La conciencia de cada persona esta estrechamente unida a Cristo, es 'su vicario originario', profetico en las palabras, soberana en su perentoriedad, sacerdotal en sus bendiciones y anatemas" (Tremblay y Stefano, 2009, p. 264). La conciencia (8) juzga con sinceridad la accion realizada y discierne, rectamente, lo que se debe hacer u omitir en el orden del bien y del mal, pues alli habla Dios. De alli se desprende su norma en la moralidad, una norma subjetiva y autentica, que opta por los buenos valores, es responsable ante el deber, evita radicalizaciones y colabora para que la persona sea prudente, coherente, sincera y para que actue con rectitud y paz (Sanchez, 1984). La gran novedad fue:

Como podemos ver, el Concilio insiste en que es necesario distinguir entre la verdad que uno posee, sobre todo en el cristianismo, y la situacion de la conciencia de los demas: incluso cuando claramente percibimos que los demas estan errados segun nuestro criterio cristiano, no tenemos derecho a juzgarlos. Solo Dios es juez de las conciencias. (...).

Por eso el Concilio entiende que la salvacion de las personas no ocurre por la pertenencia explicita al cristianismo, sino por el seguimiento honesto de su conciencia. Entre otras cosas porque la Gracia y, por tanto, el cristianismo real (no el explicito) operan en todas las conciencias de todos los seres humanos desde la creacion, de manera que la percepcion conciencial del bien y del mal y la libre escogencia de lo primero y libre rechazo de lo segundo es lo que determina la relacion positiva con Dios y, por ende, la salvacion: "Pues quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazon sincero y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, en cumplir con obras su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvacion eterna" (LG 16).

Asi, pues, el Concilio nos da la clave para interpretar en Teologia Moral la conciencia de todo ser humano. Pero, con mayor razon, estos criterios de interpretacion son aplicables a la conciencia especificamente cristiana, donde sabemos como opera el Espiritu Santo y como la guia para el cumplimiento de la voluntad divina (Munera, 2006b, p. 6).

Cada persona es libre de decidir su destino, de hacer su opcion fundamental hacia el bien, al escuchar su conciencia o al tomar una alternativa contraria a la que la Gracia le motiva. Vemos que conciencia y libertad se entrelazan en las decisiones personales de cada individuo (Garcia de Haro y Goytisolo, 1978). Vidal muestra la importancia de no actuar bajo una conciencia dudosa, antes de obrar hay que eliminar esa duda. La conciencia moral debe obrar siempre con certeza. (9) Solo la conciencia cierta es regla de moralidad (Vidal, 1981).

De acuerdo con el propio discernimiento, cada persona sera juzgada, pero nadie puede enjuiciar la conciencia de otro, pues es el nucleo mas secreto del hombre, jamas podra quebrantarse, es la intimidad de la persona donde ninguna autoridad puede introducirse. La conciencia es lugar de dialogo entre Dios (Sayes, 1997). Dios se hace presente en la intimidad de cada persona y, por tanto, debe ser inviolable e infalible:

Inviolable en relacion con los demas, en cuanto nadie tiene derecho alguno de juzgar desde fuera la bondad o maldad del juicio conciencial de alguien sobre un dato concreto, porque solo Dios conoce todos los procesos de formacion de esa conciencia particular y todas las circunstancias que contextualizan el juicio que emite sobre ese asunto determinado. Infalible en relacion con Dios, en cuanto la percepcion conciencial de cada sujeto es la que vale ante Dios inevitablemente, para que a partir de ella proceda la persona a ejercer su libre decision (Munera, 2015, p. 47).

Como afirma Vidal, "la conciencia, al ser el fundamento mas grande de la dignidad humana, debe ser formada. El deber moral mas fundamental del hombre es formar su propia conciencia" (Vidal, 1981, p. 396). Desde esa formacion, tendra mayor capacidad de escuchar la voz en lo mas valioso que tiene, su sagrario. Haring dice, "(...) la formacion de la conciencia pertenece a lo esencial del conocimiento de salvacion" (1981, p. 263). De ahi la importancia de estar vigilantes.

-Para establecer la moralidad subjetiva de todo comportamiento, cada persona posee una conciencia donde ocurre, en ultimo termino, su relacion fundamental con Dios.

-La salvacion ocurre en razon del seguimiento de la ley escrita por Dios en cada conciencia: "por la cual sera juzgado personalmente".

-Esta ley le ordena al individuo practicar el bien y rechazar el mal que percibe en su conciencia, y esta en condiciones de hacerlo, movido por la Gracia.

-Quienes observamos el proceder de una persona, vemos su acto y podemos considerarlo un error: una violacion del orden objetivo de moralidad como lo captamos en nuestra propia conciencia.

-Pero no tenemos derecho alguno para "juzgar la culpabilidad interna de los demas". Por eso tenemos que distinguir entre el error (plano objetivo), tal como lo percibimos en nuestro propio contexto, y la persona (plano subjetivo) que actua erroneamente segun nuestro parecer. Es nuestra obligacion rechazar lo que consideramos error objetivo, pero no rechazar a la persona cuya situacion subjetiva solo es conocida por Dios.

-Lo anterior indica que en la moralidad de los actos ocurre un fenomeno objetivosubjetivo. Lo objetivo son las normas de la moralidad a las que esta referido el individuo, y la Gracia, la accion del Espiritu Santo presentes en su conciencia. Lo subjetivo es el proceso interior por medio del cual el sujeto despues de confrontar el comportamiento que va a elegir, con las normas objetivas de moralidad y con el impulso del Espiritu Santo, libremente opta por el bien o por el mal que percibe como tales en su conciencia.

-Asi podemos declarar objetivamente un mal moral, pero no podemos declarar subjetivamente malo moralmente a quien lo realiza.

-Esto supuesto, es posible afirmar que la maldad moral subjetiva del individuo, aquella que solo Dios juzga, no acontece sino en la conciencia del mismo, como claramente lo expresa el Concilio basandose en el Evangelio. Aunque, quienes estan fuera del sujeto, objetivamente puedan calificar este comportamiento de moralmente malo (Munera, 2006e, pp. 7-8).

Esto nos permite comprender como es el proceso de la salvacion en cada persona. Una autentica conciencia cristiana emerge cuando estamos profundamente enraizados en Cristo, conscientes de su presencia y de sus dones, y dispuestos a unirnos a El en su amor para todo su pueblo, como afirma Haring (1981). La fe y la caridad son vitales. La primera, nos ilumina y la segunda, nos lleva a la accion con los demas.

La conciencia contra el orden objetivo de la moralidad. Surge un interrogante, ?al seguir a nuestra conciencia, podriamos ir en contra de las leyes o de algunas normas objetivas? A esto responde Munera:
   En razon de su capacidad de discernimiento o de aplicacion de los
   valores normativos a los casos concretos, se explica tambien que
   cualquier ser humano pueda rechazar determinados valores que le
   media su contexto, y los considere como anti-valores. De alli que
   pueda obrar en contra de postulados eticos propuestos por su
   realidad contextual como buenos, pero que el no los capta asi y, en
   su conciencia, considere estar actuando correctamente al proceder
   contra ellos.

   Por supuesto que existen reglas de discernimiento para determinar
   que valores o normas objetivas de moralidad mediadas por una
   realidad contextual pueden ser considerados inaceptables y, por
   tanto, carentes de validez normativa. (...). La accion del Espiritu
   hace que el cristiano sopese estas normas y discierna en
   conformidad con los valores especificamente cristianos.

   De alli que el cristiano no actua moralmente en terminos de
   subjetivismo omnimodo, sino que esta sometido al referente objetivo
   que proviene de su contexto historico, cultural, social y eclesial,
   y a la realidad mas objetiva de todas, el Amor infinito de Dios que
   actua en su conciencia (2006b, pp. 8-9).


Es importante precisar que es menester la presencia de leyes que garanticen un orden objetivo. Rudin lo confirma cuando plantea que "(...) el Estado tiene que tener en cuenta por encima de ella (conciencia) el punto de vista del bien comun e intervenir a favor de su orden por conviccion que su conciencia esta en contradiccion con el orden valido" (1961, p. 216).

Haring tambien se refiere al tema, al responder a nuestra pregunta, incluso, al hablar de la ley eclesiastica. Puede haber confrontacion entre la conciencia y la autoridad eclesiastica que, aunque es legitima no es infalible, de alli que el discernimiento podria estar, en cierta medida, en contra de la norma eclesial. Haring (1973) muestra, ademas, que la conciencia esta sometida tambien a la autoridad civil, pues requiere, de igual manera, una autoridad para la recta formacion de su juicio. Aunque, tal autoridad civil:

(...) no tiene competencia alguna que le permita dirigir y atar con imposicion de sanciones las conciencias de sus subditos en materia religiosa. Su mision es mas bien garantizar el ambito de la libertad en que los individuos puedan seguir su conciencia (Rudin, 1961, p. 205).

De ahi se desprende la afirmacion de que no es una autoridad secular, sino la conciencia, normalizada por la ley de Dios, la norma suprema de la moral; tal como lo ha demostrado el teologo Haring.

Las personas con error de conciencia, no pueden ser obligadas a obrar en contra de esta, pero si corresponde a un organismo mayor (Estado) estar al pendiente de que no afecte el bien de los demas. Podriamos hablar de una libertad de conciencia, aunque no puede usarse en una moral comun (Rudin, 1961). "La ultima palabra la tiene la caridad fraterna. Esta obstruira el juicio de licitud, que era positivo" (Delhaye, 1969, p. 53). Por ello, escribe Munera:
   Pero aun en la Iglesia, el cristiano, iluminado por el Espiritu
   Santo, necesita discernir que valores mediados por su comunidad
   eclesial son conformes al Evangelio--existen tambien reglas de
   discernimiento para detectar que es producto de accion del Espiritu
   Santo-. Porque desafortunadamente ocurre, en ocasiones, que la
   fragilidad humana introduzca en la Iglesia valores, normas
   objetivas de moralidad y comportamientos usuales o acostumbrados,
   que claramente resultan contrarios al Amor infinito de Dios, a la
   caridad cristiana y a los postulados evangelicos (2006b, p. 9).


Es evidente que tenemos unas normas objetivas para seguir y las conocemos, pero en el contexto donde estamos, tenemos que ver cuales pueden ser aceptadas o rechazadas, por cada individuo, al oir la voz del ser profundo, lugar donde Dios habla. Ese proceder, desde la conciencia, debe ser totalmente libre para que tenga validez. Entonces, debemos mostrar la relevancia de la libertad en el proceso salvifico.

La libertad

Al considerar la relevancia de la libertad, en todo el tema moral, pretendemos tocar apenas lo referente a la teologia, sin entrar en comprensiones psicologicas. (10) Entonces, es oportuna una breve comprension de las dos categorias de la libertad. Munera plantea que:
   Todo ser humano posee una libertad sicologica. En esta libertad
   reside propiamente la moralidad. Porque, en ultimo termino, la
   libertad es la capacidad del sujeto para elegir el bien o el mal
   que se le presenta a su conciencia. Y de esta eleccion depende su
   relacion positiva o negativa con Dios (asi lo interpretamos desde
   la religion cristiana). Esta misma capacidad para el bien y para el
   mal determina que en la libertad resida la eticidad del sujeto. La
   consideramos moralidad en el momento en que establecemos que de esa
   eticidad depende su relacion con Dios, esto es, miramos esta
   realidad desde el angulo religioso (2006c, p. 1).


Desde esta misma perspectiva teologica, escribe Richter:

La libertad, en sentido teologico, es uno de los muchos conceptos con que el Nuevo Testamento expresa e ilustra el efecto de la accion salvifica de Dios por medio de Jesucristo en el hombre. La libertad del creyente, su condicion de liberado, consiste en el estado de la posesion actual de la salvacion visto desde un angulo determinado. Ser libre es una afirmacion soteriologica: el hombre, antes de Cristo o sin Cristo, estaba o esta en esclavitud. Esta aceptacion de la idea de libertad es comun a todos los escritos del Nuevo Testamento en que se habla de libertad en sentido teologico (Vidal, 1981, p. 298; Richter, 1966, p. 515).

Vemos que, por Cristo, el hombre pasa a una dimension de libertad. Considera Harig, "solo hay libertad cuando la persona puede tomar una actitud de aceptacion o de repulsa respecto al llamamiento del bien o del mal" (1973, p. 149). En este sentido, escribe Rahner:
   Libertad es libertad del si o no a Dios y en ello y por ello
   libertad para si misma. Si el sujeto esta soportando precisamente
   por su inmediatez transcendental respecto de Dios, entonces una
   libertad realmente subjetiva, que dispone sobre el sujeto como un
   todo de cara a lo definitivo, solo puede encontrar en el si o no
   Dios, pues solo desde ahi puede el sujeto ser afectado como tal en
   su totalidad. Libertad es libertad del sujeto para si mismo en su
   caracter definitivo y asi es libertad para Dios, por poco tematico
   que este fundamento de la libertad sea en el acto particular de la
   misma, por poco que este Dios, con el que hemos de habernoslas en
   nuestra libertad, sea invocando y pretendiendo explicita y
   tematicamente en la palabra y en el concepto humano. (...).

   Por tanto, el hombre como ser libre puede negarse a si mismo en tal
   manera que en toda realidad diga no a Dios mismo, y desde luego, a
   Dios mismo y no solo a una representacion desfigurada o infantil de
   Dios. A Dios mismo, no solo a una maxima intramundana de la accion,
   que con razon o sin ella podamos hacer pasar por "ley de Dios"
   (1979, p. 129).


La libertad, en esencia, es la facultad de obrar el bien. La libertad existe en la fuerza con que se vence el mal, mientras que la fuerza para el bien procede de la semejanza con Dios, de la participacion de su libertad (Haring, 1973).

Indudablemente, la Gracia juega un papel fundamental en la libertad humana. Es desde y a traves de la libertad en la Gracia donde la persona construye una opcion fundamental; una libertad absoluta, mas no relativa. El teologo Bockle propone dos aspectos, en el acto moral de la libertad, no pueden separarse, pero tampoco equipararse, "(...) primero, el acto libre originario inteligible del hombre en cuanto tal (libertad transcendental) y, segundo, su necesaria materializacion en los actos humanos a traves de la "naturaleza" (1970, p. 140).

Podremos afirmar que,

un acto primero de libertad es aquel que no solo tiene un objeto inmediato y concreto, sino que expresa al mismo tiempo, en la simultaneidad de la decision unica, la profundidad autodeterminacion de la persona en relacion al fin ultimo de su vida, al Bien, a Dios" (Nello, 1995, p. 185).

O sea, "(...) en el cristiano, transformado por la Gracia, la libertad resulta constituida por el amor. Esta es la libertad propia de los hijos de Dios. Como en Jesus, en quien la libertad es capacidad y posibilidad de solo amar, de solo si al otro" (Munera, 2006c, p. 3). La libertad debe orientarse hacia el bien y a la verdad (Jn 8: 32). Tremblay y Stefano afirman:
   Si la plenitud que busca la libertad debe ser realizada, la
   capacidad del hombre de personalizarse a si mismo por medio de
   actos libres debe ser ejercida a la verdad del bien y de la
   persona. Preeminente en el discernimiento del bien, es la ley
   revelada en su plenitud en la nueva ley: Jesucristo (2009, p. 251).


En esta tendencia hacia el bien, mencionada por muchos teologos, podemos situar la centralidad de la Constitucion Pastoral Gaudium et spes, sobre la libertad:

La orientacion del hombre hacia el bien solo se logra con el uso de la libertad, la cual posee un valor que nuestros contemporaneos ensalzan con entusiasmo. Y con toda razon. Con frecuencia, sin embargo, la fomentan de forma depravada, como si fuera pura licencia para hacer cualquier cosa, con tal que deleite, aunque sea mala. La verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina en el hombre. Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decision para que asi busque espontaneamente a su Creador y, adhiriendose libremente a este, alcance la plena y bienaventurada perfeccion. La dignidad humana requiere, por tanto, que el hombre actue segun su conciencia y libre eleccion, es decir, movido e inducido por conviccion interna personal y no bajo la presion de un ciego impulso interior o de la mera coaccion externa. El hombre logra esta dignidad cuando, liberado totalmente de la cautividad de las pasiones, tiende a su fin con la libre eleccion del bien y se procura medios adecuados para ello con eficacia y esfuerzo crecientes. La libertad humana, herida por el pecado, para dar la maxima eficacia a esta ordenacion a Dios, ha de apoyarse necesariamente en la gracia de Dios. Cada cual tendra que dar cuenta de su vida ante el tribunal de Dios segun la conducta buena o mala que haya observado (Gaudium et spes, No. 17).

El hombre, por la libertad recibida, tiene probabilidad de conocer y de amar a Dios, incluso posibilita su incorporacion en el plan divino de su creador. "La libertad se realiza en plenitud al buscar y seguir la voluntad divina" (Garcia de Haro y Goytisolo, 1978, p. 69). Es la energia para el bien. Escribe Munera:
   Cada persona procede entonces a ejercer su libertad a partir de lo
   que percibe en su conciencia como el bien que debe hacer y el mal
   que debe evitar, por lo que va a ser juzgado personalmente por
   Dios.

   Pero la libertad tiene que estar absolutamente libre de cualquier
   presion o coaccion que limite o impida su plena responsabilidad.
   Asi la culpabilidad subjetiva moral de un determinado
   comportamiento humano objetivamente malo, puede quedar disminuida o
   totalmente suprimida dependiendo de las circunstancias en que la
   libertad personal actua: la accion que la persona ejecuta, aun
   siendo mala en si (objetivamente), no determina la culpabilidad
   moral subjetiva de la persona si intervienen elementos que reducen
   o impiden la plena imputabilidad (subjetivamente) (2015, pp.
   47-48).


Avistamos una libertad en la que el sujeto se orienta hacia una opcion fundamental, en un si a Dios (Lopez, 2003). Eso nos permite confirmar que la libertad cristiana proviene de Cristo (Bockle, 1970). Esta libertad por Cristo "(...) es participacion en su libertad filial--la que realiza a toda persona como un hijo y glorifica al Padre--de manera que una presentacion de la libertad tiene mucho que ofrecer a la explicacion postmoderna de la vision cristiana;" (Tremblay y Stefano, 2009, pp. 242-243). Bockle senala:
   Jesus ensena al hombre a obrar bien libremente, etsi Deus non
   daretur (Mt 25: 3146); no necesita presentar a Dios como
   'necesidad' del hombre, con lo cual salvaguarda la suprema libertad
   de Dios y promueve la libertad humana. (...). La libertad de Jesus
   solo puede interpretarse como la libertad de este hombre liberada
   por el Espiritu de Dios. (Como libertad de Dios para los hombres)
   (1970, p. 149).


Nuestra autonomia procede de la accion liberadora de Jesus, de su filiacion y de su comunion e incorporacion con el Padre, proviene de una oferta del propio Cristo (Bockle, 1970). En este sentido, dice Schnackenburg que es la "(...) libertad interior, que conduce al autentico ser y permanecer del hombre ante Dios" (1991, p. 54). Cristo nos regalo una autonomia que se constituye en si misma como objetivo esencial de toda redencion. Esa libertad no puede convertirse en libertinaje, sino en un amor que busca servir a los demas, que pretende el bien de la comunidad, hemos sido llamados a la libertad (Schnackenburg, 1991). Esa autonomia esta en funcion del servicio al otro, desde la caridad, por el amor, como afirma Vidal (1981). "Esta libertad esta constituida por la posibilidad del amor, del si al otro y, por tanto, del si a Dios. Pero a la vez esta constituida por la posibilidad del no amor, del no al otro, del no a Dios" (Munera, 2006c, p. 3). A su vez, Haring complementa que "(...) la verdadera libertad no puede existir sin reciprocidad, sin relaciones humanas en las que cada uno sea respetado y honrado" (1981, p. 173).

En la comprension paulina de la libertad, (11) la existencia cristiana ha de ser un vivir en libertad; todo se resume en el amor mismo, sin convertirse en un valor absoluto. El pecado no tendra ya dominio sobre nosotros porque ya no estais bajo la ley sino bajo la gracia (Rm 6: 14). Donde esta el Espiritu del Senor, esta la libertad (2 Cor 3: 17). "La mas alta participacion en la libertad divina esta en obrar completamente bajo el influjo de la gracia" (Haring, 1973, p. 151).

Pablo ve en el amor una verdadera prueba de la libertad cristiana y es, en Cristo, donde la persona logra su plena libertad (Schnackenburg, 1991). Es una autonomia de Dios, otorgada al hombre, es una aceptacion del misterio absoluto que llamamos Dios (Rahner, 1969). Escribe Haring, que: "los creyentes estan llamados a construir un reino de libertad que les sirva de morada verdadera" (Haring, 1981, p. 167). En esta libertad, "El Espiritu Santo es mucho mas que un maestro o un guia que dirige o ensena desde afuera; es un principio interior activo que "obra en el el amor", que le hace amar" (Lyonnet, 1967, p. 55). El cristiano que se deja guiar por este Espiritu de Dios, en su interior, es libre, sin opresion exterior. Libanio, teologo brasileno, nos confirma que "la libertad verdadera se ejerce en el nivel de la conciencia" (1976, p. 65). Ahora debemos subrayar que "(...) la verdadera libertad no es indiferencia ni facultad de eleccion, sino que es mas bien la participacion en la vida interior del Hijo, es decir, de su corazon" (Tremblay y Stefano, 2009, p. 253).

En cada acto libre, esta presente la opcion fundamental, sea para bien de Dios o para el mal de si mismo, el egoismo. "La opcion fundamental es un acto de libertad fundamental frente al Absoluto en que el hombre incluye la totalidad de su ser, mismo que no sea en la totalidad" (Libanio, 1976, p. 66). Estas son las acciones libres del hombre:

Hombre libre es aquel que se pertenece a si mismo; esclavo, aquel que pertenece a su senor. De este modo, el que obra por si mismo, obra libremente; pero el que recibe el movimiento de otro, no obra libremente. Aquel que evita el mal no porque es un mal, sino en virtud de un precepto del Senor--dicho con otras palabras: que el solo motivo de "estar prohibido"--no es libre. Pero el que evita el mal porque es mal, este es libre. Esto es lo que obra el Espiritu Santo que perfecciona interiormente nuestro espiritu, comunicandole un dinamismo nuevo (la gracia), de modo que haya del mal por amor como si lo mandase la ley divina. De este modo, es libre, no porque no este sometido a la ley, sino porque su dinamismo interior le inclina a hacer lo que prescribe la ley divina (Lyonnet, 1967, p. 57).

Con lo expresado, vemos como la libertad ha de ser direccionada hacia el bien para evitar el mal. La autonomia debe enfocarse al propio Dios y no apenas a un simple horizonte de eleccion categorial; Aclara Rahner que:
   Libertad no es en su origen la capacidad de eleccion de un objeto
   cualquiera o de un modo particular de comportamiento frente a esto
   o aquello, sino libertad de auto comprension, posibilidad de
   decirse a si mismo si o no, posibilidad de decision en favor o en
   contra propia que corresponde al ser-cabe-si, a la subjetualidad
   cognoscente del hombre. La libertad jamas sucede como una relacion
   meramente objetual, como mera eleccion "entre" unos y otros
   objetos; es autorrealizacion del hombre que elige objetualmente
   (1969, p. 219).


Tal libertad debe proceder, ante Dios, en favor del bien y debe considerar a los demas, al projimo; sin ser meramente personal, egoista o particular, pues ha de honrar a otras personas y ha de ser responsable.

El teologo Rahner (1972, pp. 84-97), formula cinco tesis para hablar sobre el tema, en donde fundamenta y relaciona la importancia de todo lo visto. Por ejemplo, en el caso del amor que proviene de Dios y se habita en nosotros, al buscar la verdad, el bien con caridad y al tener una relevancia social, desde la que se contempla al otro, pero que parte de una decision propia. De ahi la importancia del dialogo con el otro y de la educacion de esa libertad. No es un poder, es una Gracia que libera. Es una accion a la que nadie obliga, pero que se hace con una motivacion de actuar a favor del bien, del otro, por tanto, no es egocentrista, sino que conduce al ambito comunitario.

Una libertad responsable. De lo dicho hasta el momento, es fundamental mencionar, brevemente, la importancia de la responsabilidad. "La libertad responsable se transforma enormemente y se hace mas honda si el hombre puede determinarse y disponer de si por entero y definitivamente por medio de su libertad" (Rahner, 1969, p. 217). Eso significa libertad de ser, donde todo esta permitido, pero no todo es conveniente (Haring, 1981).

Desde esta perspectiva, Vidal habla de una libertad, proxima a la responsabilidad, que se considera en el nivel mas profundo de la persona. De esto, se desprenden tres puntos importantes. El primero, lo decisivo de todo es ser libre, no apenas tener la libertad, considerando libertad un modo de ser. Segundo, la libertad es una Gracia humana y cristiana, pero tambien un quehacer, de alli la responsabilidad de estar y tener que, continuamente, liberarse. El tercero, hay libertad de y para, son dos momentos dialecticos de la misma realidad. El primero, mas existencial y el segundo, mas dativo, mas cerca de una filosofia marxista (Vidal, 1981). "La libertad hace al hombre responsable de sus actos; es un don que se le ha dado y que lo mismo compromete su responsabilidad" (Haring, 1973, p. 153).

La persona "(...) tiene que conquistar dia a dia y minuto a minuto su libertad" (Vidal, 1977, p. 157). Ese proceso se completa cuando encuentra una autonomia definitiva. Es aquella condicion de ser persona, direcciona hacia Dios, al amar a las personas y al El mismo; alli se confirma una opcion fundamental positiva en la vocacion recibida. "La fidelidad a una libertad responsable, el respeto incondicional a la libertad de cada hombre, el amor al projimo y al lejano" (Rahner, 1972, p. 92). Karl Rahner, al referirse a la libertad considera que:
   La libertad es por de pronto misterio, porque lo es solamente desde
   Dios y hacia el, y porque este es esencialmente el misterio
   incomprensible que en cuanto tal es precisamente el desde-donde y
   el hacia-donde de la libertad. El fondo de la libertad es el abismo
   del misterio, que nunca puede ser concebido como lo meramente no
   sabido todavia, pero que se comprendera algun dia, sino mas bien
   como el dato mas originario de nuestra experiencia trascendental en
   conocimiento y libertad (1969, p. 225).


Entonces, tenemos una libertad que proviene de Dios y que, a su vez, debe dirigirse hacia El. Alli nace la opcion fundamental que representa una actuacion radical de la libertad por la que el hombre decide, sobre si mismo, frente a Dios (Nello, 1995). Para el filosofo moral Matin Deutinger, "la verdadera libertad del hombre, "la posibilidad de obrar libremente, esta condicionada por la posibilidad de amar a Dios; de donde resulta que no puede llegar a su perfeccion sino en el amor afectivo a Dios" (Haring, 1973, p. 70).

Somos totalmente responsables de la gracia recibida, "(...) lo positivo de la libertad es la posibilidad de abrirse al otro, de amar. Y lo negativo, esto es, la no-libertad o libertad cautiva, es la posibilidad de encerrarse en si mismo, en el egoismo absoluto, en el no-amor, en el mayor de los absurdos" (Munera, 2006c, p. 3).

La exhortacion esta hecha. Elijamos una libertad que nos permita actuar a favor del bien y considerar la existencia de los demas. Nos falta mencionar algunas consecuencias que pueden emerger de ese uso inadecuado de la libertad o de un actuar en contra de la conciencia.

Algunas consecuencias

Persiste un interrogante al considerar la existencia de un no a Dios, siendo la negacion a la Gracia del que habla Haring, ?es posible una opcion fundamental contraria? Munera, con plena certeza, responde:

Por supuesto que es posible hacer la opcion fundamental contraria: seria la opcion por el no al otro, la cerrazon en si mismo, el egoismo como proyecto de vida y como decision existencial. Esta seria la negacion de la Gracia (...)" (2006c, p. 8).

Todo se reaviva durante el proceso de la vida, no ocurre de un solo golpe-acto o instante. "Este proceso de salir de la Gracia y pasar al pecado en donde el sujeto resulta muerto a la vida divina, es lo que hoy en dia, siguiendo los planteamientos del Nuevo Testamento, entendemos por "pecado mortal" (Munera, 2006d, p. 2).

Entonces, en ese contexto ?es posible actuar contra la voz de la conciencia, o sea, hacer un cambio de opcion fundamental? Explica Munera:
   Lo importante es que la direccionalidad de su vida la va forjando
   cada ser humano con el ejercicio de su libertad. Y, podemos
   asegurar, ningun ser humano que ejercite su libertad, carece de
   esta direccionalidad; esto es, ningun ser humano que ejercite su
   libertad, procede sin opcion fundamental.

   Nos queda la pregunta sobre la posibilidad de cambio de opcion
   fundamental. Es evidente que se puede cambiar, y en eso radica la
   libertad. Hasta el ultimo momento de nuestra existencia
   espacio-temporal podemos modificar nuestra decision fundamental.
   Sin embargo, los teologos coinciden en afirmar que no es nada facil
   llegar a un cambio de tal magnitud que trastoque la orientacion
   estructural, existencial, vital, de la existencia. En un sentido o
   en otro.

   Es decir, a medida que se avanza en la vida, lo normal es que las
   opciones se vayan fortaleciendo y solidificando y no que se hagan
   giros gigantescos que transforman la existencia. Pero esta
   posibilidad existe, y aunque sea dificil es de gran importancia.
   Porque la conversion a Cristo, la "meta-noia" como compromiso para
   seguirlo de una manera incondicional, no es facil, pero es
   definitiva para la salvacion. Y el cambio a una opcion fundamental
   por el Pecado, una "meta-noia" en reversa, tampoco es que
   facilmente le ocurra a un cristiano (explicito o anonimo)
   comprometido, pero es una posibilidad siempre presente y que nos
   debe hacer temblar. Pues por descuido, por inadvertencia o por no
   estar reafirmando permanentemente nuestra opcion por Cristo,
   podemos ir cambiando paulatinamente de orientacion y terminar en el
   punto de partida (...) Depende todo de nuestra libertad (2006c, pp.
   8-9).


Se puede hablar de pecado, desde una comprension postconciliar, en el sentido de una negacion de Dios y de sus planes. "Eso no significa que todo pecado grave sea una opcion fundamental contra Dios y contra el bien, asi como no toda dolencia grave lleva necesariamente a la muerte" (Haring, 1981, p. 224). Es un no rotundo al otro y a Cristo, ejercida contra Dios, contra el bien, en donde se rechaza la vocacion en Cristo y se niega el seguimiento al llamado recibido. Es una respuesta negativa, inmersa en una actitud pecaminosa, "tiene su origen en un acto con el que destruimos la opcion positiva cerrandonos en nuestro yo y rechazando el amor de Dios" (Bockle, 1970, p. 141) y al projimo.

El pecado es la negacion-rechazo de la Gracia, en respuesta al seguimiento de Cristo, donde entra en juego el mismo hombre. Sucede porque hay oscilaciones en el comportamiento del individuo, por su condicion de ser procesual y dinamico. La caridad y el Espiritu, que operan en nosotros, nos impulsan a crecer siempre en el bien y a comenzar de nuevo despues de un fracaso, (caida o de no hacer el bien que queriamos hacer). Nos obliga a esforzarnos, sinceramente, en obrar bien, aunque temamos sucumbir. Finalmente, nos invita a intentar pasar de lo bueno a lo mejor, aun cuando nos figuremos que somos buenos (Fuchs, 1969).

Demmer explica que "el impulso ultimo es determinante de la opcion fundamental, y de ella dependeria la moralidad de la persona" (1996, p. 83), al hacer considerar, desde esta perspectiva, la intencionalidad principal del seguimiento y no valorar, de manera real, las pequenas caidas o salidas en respuesta a este. Resalta Munera que:
   En el caso del sujeto que pasa del Pecado a la Gracia, es una
   opcion fundamental por el bien, por el beneficio del projimo.
   Porque la opcion por Cristo sucede primordialmente en la opcion por
   el otro. No es cuestion de palabras sino de toda una orientacion de
   la vida al beneficio y servicio de los demas, como claramente lo
   senala el Nuevo Testamento. Podemos decir, correlativamente, que
   para que suceda un paso de la Gracia hacia el Pecado, el sujeto
   cristiano tiene que cambiar su opcion fundamental. Tiene que hacer
   una opcion fundamental por no-a-Cristo, por el mal, por el egoismo,
   por el rechazo del otro, por la negacion de la entrega y de la
   participacion de si mismo a los demas (2006d, p. 2).


Eso nos demuestra que no se puede concebir que, por un acto aislado, se rompa definitivamente la relacion con Dios, eso implicaria, sin duda, una elevada pretension de asignar a una accion temporal una carga de eternidad (Demmer, 1996). Si quisieramos hablar de pecado mortal, habria que considerar una total ruptura en el seguimiento a la llamada de Cristo a la salvacion, por tanto, aclara Demmer:
   Al pecado mortal se le define de ordinario como la ruptura y
   destruccion de la opcion fundamental. Se interrumpe la relacion
   vital con Dios. Esta tragedia no se produce como llovida del cielo.
   Tiene una larga y profunda prehistoria, habilmente oculta a una
   mirada superficial. Se ha ido preparando lentamente el terreno. Se
   llegada a la situacion final a traves de una multitud de
   inconsistencias, de omisiones, que aumentan la distancia respecto
   de las propias posibilidades (1996, p. 95).


Es evidente que no es posible en un solo acto, por malo que sea, como hemos visto con Munera, sino en la sucesividad y constancia en la vida. Por eso, la invitacion de la moral postconciliar, es contemplar a la persona en su totalidad, en todo lo vivido. Jamas podriamos considerar que un nino puede estar en pecado mortal, pues es incapaz de tamana decision. Con respecto al tema, Haring aclara: "Pecado en su sentido plenamente maligno es rechazar a Dios. Destruye la opcion fundamental en favor de la propia entrega al servicio de Dios y al amor al projimo" (1981, p. 225). Sin lugar a dudas, retomaremos el pensamiento de Munera:
   Nos preguntamos si este cambio de opcion puede suceder por un
   simple acto en un instante de la vida. Teoricamente si, como
   tambien teoricamente el no-cristiano puede en un solo acto optar
   por Cristo y optar por el bien. Pero normalmente, en la practica,
   tanto la opcion por el bien como la opcion por el mal se realizan
   en un proceso psicologico no muy explicito y super-consciente, sino
   en un diario y permanente ir orientando la vida en un sentido o en
   otro. Con momentos en que esa opcion positiva o negativa se acentua
   o se intensifica, se explicita de manera mas consciente y formal.

   Por otra parte, determinar o precisar con absoluta certeza que
   alguien esta dentro de una opcion fundamental positiva o negativa,
   es supremamente dificil. Por tres motivos: Primero, porque nuestras
   obras corresponden a nuestra percepcion conciencial. Esto quiere
   decir que alguien que desde nuestro punto de vista esta obrando
   mal, es posible que segun su conciencia este obrando bien y
   viceversa. Segundo, porque para detectar una opcion fundamental se
   requiere tener en cuenta un periodo suficientemente largo de la
   vida y captar cual ha sido el proceso seguido. Esto quiere decir
   que por una obra determinada o por el comportamiento en un momento
   preciso, no necesariamente se puede deducir la totalidad de la vida
   de una persona. Tercero, porque las opciones fundamentales, tanto
   la positiva como la negativa, admiten comportamientos momentaneos
   contrarios a la opcion sin que ello implique el cambio de opcion.
   (2006d, pp. 2-3).


Cuando no nos arrepentimos de cada pecado cometido, se encierra la posibilidad aterradora de que sea el primer y proximo paso para las demas caidas, que, por supuesto, debemos evitar. Haring acentua, detalladamente:
   Aun cuando es esencialmente sincera, la opcion fundamental puede
   estar en peligro, si tiene aquellas cualidades negativas a las que
   consideramos "abortivas". Abandonar el compromiso basico con Dios y
   entregarse a los idolos, dejar el amor genuino por un amor falso es
   un acto grave. Normalmente se llega a esta meta a traves de muchas
   imperfecciones y de pecados veniales, actos que no responden
   plenamente a la gracia de Dios, y omisiones del bien que estaria a
   nuestro alcance. Los pecados veniales, que pueden ser mas o menos
   graves, atacan y debilitan, en primer lugar, algunas de las
   virtudes importantes o actitudes fundamentales; a traves de ellas
   debilitan indirectamente la realidad de la opcion fundamental.

   Podemos considerar dos tipos extremos de como se pierde la amistad
   con Dios. En un caso puede suceder a traves del pecado mortal
   cometido por una persona que ve con claridad, que tiene clara
   conciencia de que un determinado acto contradice la amistad de
   Dios; no obstante, decide a favor del acto que repercute en la
   profundidad de su corazon y configura todo su ser. El otro extremo
   podria ser el resultado de muchos pecados veniales: a traves del
   abuso frecuente de la gracia de Dios y de una creciente laxitud que
   amortigua cada vez mas la sensibilidad de la persona para el bien,
   su agradecimiento a Dios y la responsabilidad por las necesidades
   de los otros, se llega finalmente a una situacion donde la opcion
   fundamental es revocada por medio de un acto libre de eleccion, aun
   cuando no sea plenamente consciente; como si una corriente ligera
   de aire hubiese apagado una vela que estaba a punto de extinguirse
   (1981, pp. 226-227).


Con esta claridad de Haring, se demuestra que en un dia es imposible cambiar la invitacion de nuestra salvacion, (12) pero si se logra con el paso del tiempo; incluso, pequenos actos infructuosos pueden conducir hacia la negacion de la salvacion, optando por el pecado mortal. (13) De modo claro, Gil muestra como ha de ser comprendido este pecado:
   Siguiendo la tradicion de la Iglesia, llamamos pecado mortal al
   acto mediante el cual un hombre, con libertad y conocimiento,
   rechaza Dios su ley, la alianza de amor que Dios le propone,
   prefiriendo volverse asi mismo, a alguna realidad creada y finita,
   algo contrario a la voluntad divina (conversio adcreaturas) (...)"
   (2015, p. 335).


Solo podemos, en este sentido, hablar de un pecado mortal y resaltar que es la negacion del llamado y de la Gracia de Dios, que la persona hace. Por eso, Haring aclara que:
   La negativa directa a Cristo (en el pecado de odio a Dios y en la
   incredulidad positiva) solo constituye, en cuanto a su intencion y
   malicia intrinsecas, una grabacion, aunque tremenda, de la negativa
   indirecta, la que es a inherente toda desobediencia en materia
   grave.

   Mas por otra parte, hay notable diferencia entre un "pecado de
   malicia>> y un pecado <<de debilidad", aunque sea grave y mortal.
   El primero expresa la voluntad hostil y la respuesta definitiva de
   Cristo; el segundo no es una negativa definitiva, aunque por un
   grave abuso de la libertad, y siguiendo su orgullo o sensualidad,
   el pecador se prefiere a si mismo a Cristo, y de hecho abandone su
   seguimiento (1973, p. 407).


En todo pecado grave, la consciencia advierte, de alguna forma, que ese volver a si mismo es incompatible con la amistad de Dios y con el seguimiento de Cristo, de tal modo, que cuando se vuelve la espalda hacia Dios, se renuncia tambien al seguimiento de Cristo, pues ese es el significado intimo de tal acto. Mientras la conciencia no se haga manifiesta frente a este alejamiento de Dios, no podremos hablar de pecado mortal ni, incluso, de un cambio en la opcion fundamental antes existente. Recordemos que los manuales de teologia moral no "(...) prestan gran atencion a la forma en que la Gracia de Dios obra en nosotros, dan, con frecuencia, la impresion de que un cristiano medio puede caer siete veces al dia en pecado mortal y salir de otras tantas" (Haring, 1981, p. 226).

El pecado es una opcion fundamental en contra de Dios y en contra de los demas, es una vida egoista-egocentrica, en otros terminos, es la negacion de la Gracia recibida, rechazo de la voz que resuena en su ser. Debemos dejarnos guiar, continuamente, por la Gracia de Dios, el escuchar su voz en nuestro ser nos permitira obrar correctamente, siempre con la mente en el projimo, en ese entorno donde estamos invitados al amor, la misericordia y la caridad.

Conclusiones

El debate sobre la salvacion a traves de la conciencia y libertad, no es un tema cerrado todavia. Pero es muy importante considerar las contribuciones del Concilio Vaticano II, el cual nos aporta un camino mucho mas personalista-subjetivista que objetivista, superando asi una moral tradicional, que aun sigue presente; no solo en la perspectiva de una moral formulada, sino tambien en la perspectiva de una moral vivida, afectando la vida de fe en los creyentes.

Por esta razon, nos parece oportuno presentar en estas conclusiones, las palabras del Papa Francisco (2016) en la Exhortacion Apostolica Amoris Laetitia;

A partir del reconocimiento del peso de los condicionamientos concretos, podemos agregar que la conciencia de las personas debe ser mejor incorporada en la praxis de la Iglesia (...). Pero esa conciencia puede reconocer no solo que una situacion no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio. Tambien puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo esta reclamando en medio de la complejidad concreta de los limites, aunque todavia no sea plenamente el ideal objetivo (Amoris Laetitia, No. 303).

El Papa Francisco, en la linea de Gaudium et spes, y en el marco de una teologia moral renovada devuelve a la conciencia su lugar correcto en la ensenanza de la Iglesia; sin duda, este es un aspecto sumamente relevante que esta intimamente vinculado con nuestra reflexion sobre la salvacion de cada sujeto, desde su proceso personal de conciencia y libertad. En la linea del discernimiento el Papa Francisco (2014) en Evangelii Gauidium, tambien nos indica que:

En su constante discernimiento, la Iglesia tambien puede llegar a reconocer costumbres propias no directamente ligadas al nucleo del Evangelio, algunas muy arraigadas a lo largo de la historia, que hoy ya no son interpretadas de la misma manera y cuyo mensaje no suele ser percibido adecuadamente. Pueden ser bellas, pero ahora no prestan el mismo servicio en orden a la transmision del Evangelio.

No tengamos miedo de revisarlas. Del mismo modo, hay normas o preceptos eclesiales que pueden haber sido muy eficaces en otras epocas pero que ya no tienen la misma fuerza educativa como cauces de vida. Santo Tomas de Aquino destacaba que los preceptos dados por Cristo y los Apostoles al Pueblo de Dios "son poquisimos"47. Citando a san Agustin, advertia que los preceptos anadidos por la Iglesia posteriormente deben exigirse con moderacion "para no hacer pesada la vida a los fieles" y convertir nuestra religion en una esclavitud, cuando "la misericordia de Dios quiso que fuera libre"48. Esta advertencia, hecha varios siglos atras, tiene una tremenda actualidad. Deberia ser uno de los criterios a considerar a la hora de pensar una reforma de la Iglesia y de su predicacion que permita realmente llegar a todos (Evangelii Gaudium, No. 43).

Es decir, no debemos tener miedo de revisar las normas eclesiales, porque el centro debe estar, no tanto en defender la ley y la norma, aunque son importantes y cumplen una funcion, sino en honrar mas al Espiritu Santo presente en las conciencias de las personas y en tratar con ternura y amor misericordioso a cada uno de sus hijos. Como muy bien senala el Papa:

Esto nos otorga un marco y un clima que nos impide desarrollar una fria moral de escritorio al hablar sobre los temas mas delicados, y nos situa mas bien en el contexto de un discernimiento pastoral cargado de amor misericordioso, que siempre se inclina a comprender, a perdonar, a acompanar, a esperar, y sobre todo a integrar. Esa es la logica que debe predominar en la Iglesia, para "realizar la experiencia de abrir el corazon a cuantos viven en las mas contradictorias periferias existenciales" (Amoris Laetitia, No. 312).

No debemos olvidar que es la Gracia la que libera, santifica y salva; Gracia que esta presente en la conciencia de cada persona y nuestra responsabilidad es colaborar con ella para que actue de la manera mas eficaz posible. !Dios nos ayude!

Conflicto de intereses

El autor declara la inexistencia de conflicto de interes con institucion o asociacion comercial de cualquier indole. Asimismo, la Universidad Catolica Luis Amigo no se hace responsable por el manejo de los derechos de autor que los autores hagan en sus articulos, por tanto, la veracidad y completitud de las citas y referencias son responsabilidad de los autores.

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Articulo de reflexion derivado de investigacion (1)

DOI xxxxxxxxxx

Recibido: 26 de octubre de 2017 / Aceptado: 2 de mayo de 2018 / Publicado: 14 de junio de 2018

Andrei Zanon, c.s *

(1) Este articulo hace de la investigacion: La opcion fundamental en el debate teologico moral postconciliar, ejecutado en la Facultad de Teologia de la Pontifica Universidad Javeriana, Bogota.

* Filosofo de la Faculdade Vicentina, Curitiba--Brasil. Pregrado Eclesiastico en Teologia de la Pontifica Universidad Javeriana, Bogota--Colombia. Miembro del Grupo de investigacion, Processos Midiaticos--Comunicao, Midia e Sociedade (UNOESC), Joacaba--Brasil. Orcid 0000-0002-36557877 Correo: azanon@javeriana.edu.co

(2) Para la comprension de una conciencia psicologica, podemos ver, Vidal, Moral de actitudes I, 1981, pp. 349-358.

(3) En la filosofia griega, sobre todo en la corriente estoica, la conciencia moral adquiere ya unos perfiles de testigo y juicio valorativo donde el propio sujeto ejerce sobre sus acciones. En esta capacidad de juzgar, la conciencia adquiere un caracter religioso, sea en reconocimiento o arrepentimiento de las faltas que se hacen en el orden a la salvacion (Miranda, 1992, pp. 319-320).

(4) A la conciencia se le asigna la funcion de fiscal en un proceso (Schnackenburg, 1991, p. 60).

(5) Una profunda actitud de fe y responsabilidad, configuran todas las disposiciones morales, dando totalidad a la conciencia y firmeza a la opcion fundamental cristiana (Haring, 1981, p. 259).

(6) Hoy se habla de la conciencia como lugar hermeneutico de la exigencia moral al constituirse en 'instancia de inteligencia, de decision y de control al mismo tiempo (Miranda, 1992, pp. 337-339).

(7) Este concepto poseia mayor capacidad de atraccion para los helenistas y les recordaba la exigencia basica de asumir con responsabilidad interior las formas de comportamiento. Ahora, la conciencia puede ser buena o limpia, tambien mala o manchada. Por eso la fe tiene grande importancia en la normativa de la conciencia, por eso para Pablo la syneidesis es una instancia juzgadora que acompana las acciones humanas (Schnackenburg, 1991, pp. 66-69).

(8) Trigo entiende que la conciencia que el hombre adquiere es gradualmente por su relacion con el mundo y, con el otro. De alli considera que surge la personalidad moral, la instancia etica donde puede tomar decisiones libres. Los valores nacen junto a la conciencia de lo que el hombre capta de si mismo, siendo juzgados por el segun la propia realizacion (Trigo, 2003, pp. 446-451).

(9) Vidal muestra algunos tipos de conciencia, como es el caso de la conciencia como norma, donde se afirma su fuerza de moralidad, recta donde actua con la autoridad de la persona, viciosa, donde no es sincera con ella misma y erronea de la cual hay que tener cuidado (Vidal, 1981, pp. 394-400).

(10) Sobre algunas consideraciones psicologicas incluyendo la ambiguedad de la libertad encontramos en, Fromm, El miedo a la libertad, 1982, pp. 47-61.

(11) Pablo analiza la idea de libertad bajo el aspecto etico, manifestando el deber, unido a la libertad que se nos ha concedido; hacer libremente el bien (Schnackenburg, 1991, p. 55).

(12) Bockle entiende que la eventualidad de la inversion de la opcion fundamental en un caso concreto es algo que ocurre en consecuencia de la ininteligibilidad de la Gracia, no podemos comprobar con nuestras facultades cognoscitivas naturales (Bockle, 1970, p. 143).

(13) Es cierto que peca quien niega que Jesus es el Cristo (1 Jn 2,22s; Jn 16,9; 3,19), asi como que el pecado es incompatible en el seguimiento de Jesus. Porque el cristiano que muere de una vez para siempre al pecado (Rm 6,2s), ya no esta bajo la ley, sino bajo la Gracia, posee la fuerza de Cristo vencedor del pecado (Rm 6, 14-18.22); con Cristo es un ser nuevo, una criatura que ya no vive en la carne, sino en el Espiritu (Rm 6,5; 2 Cor 5, 17; Rm 7,5; 8,9) (Sanchez, 1984, p. 252).
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Author:Zanon, Andrei
Publication:Perseitas
Date:Jul 1, 2018
Words:15189
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