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LA REVISION DEL CONCEPTO DE "BARBARO" EN LOS ESCRITOS DE LAS CASAS.

1. EL "BARBARO" COMO NUCLEO DE REFLEXION LASCASIANO SOBRE EL INDIO

BARTOLOME de las Casas llevo a cabo una revision del concepto de "barbaro" que buscaba romper con las consecuencias de la identificacion entre este y el indio, claramente denigrante y que, lejos de ser una cuestion nominal, contribuia a facilitar su condicion de esclavo. Su oposicion a la esclavitud natural o legal de los indios es muy temprana. Desde su conversion de colono y encomendero a sacerdote y su posterior ingreso en los dominicos, hasta llegar a obispo de Chiapas, puede afirmarse que su compromiso cada vez mayor con las victimas de la conquista americana tuvo como centro el rechazo a la desposesion de sus bienes y dominios y su despersonalizacion como sujetos autonomos.

La guerra y su secuela, la esclavitud, fueron los principales instrumentos utilizados para lograr estos fines deshumanizadores. Las Casas dedico su vida a denunciar y solucionar estos males. Para influir en quienes ejercian el poder redacto numerosos escritos donde pretendia responder a cuantas informaciones le parecian infundadas o enganosas, a la vez que solicitaba remedios para las injusticias que se estaban cometiendo. En no pocas ocasiones hizo uso de una retorica en la que no faltaban exageraciones, generalizaciones excesivas, visiones unilaterales e incluso falsedades. Pero tambien aparecian en sus textos verdades indiscutibles que pocos se atrevian a senalar con su contundencia.

Su Historia de las Indias empezo a escribirse en 1527, aunque fue redactada de manera definitiva a partir de 1547 y, sobre todo, desde 1552 hasta 1561 (Perez de Tudela CVII; Perez Fernandez, 20-21 y 180-184). Sus fundamentos ideologicos, por tanto, se corresponden mas con los que guian la Apologia, dada a conocer al publico en la forma actual "entre mediados de 1552 y comienzos de 1553" (Losada 30), y la Apologetica Historia Sumaria (30 de abril), que con los escritos lascasianos anteriores a la polemica de Valladolid (1550-1551). En paralelo con los ultimos anos de redaccion de la Historia, el dominico llevo a cabo una revision de las primeras discusiones en torno al concepto de "barbaro" y la consiguiente legitimidad de la esclavitud natural. Autores como John Mair, Juan Lopez de Palacios Rubios, Bernardo de Mesa, el licenciado Gregorio, el obispo Juan de Quevedo, etc., fueron objeto de sus comentarios (Castilla, "El esclavo"). Es muy probable que en algunos de ellos intercalara ideas y valoraciones mas propias de periodos posteriores que de las dos primeras decadas del siglo xvi, cuando tuvieron lugar sus in-tervenciones (Bataillon 1976; Garcia y Garcia 1984, 111 y 1985).

Sin embargo, donde Las Casas llevo a cabo un escrutinio detallado del concepto, fue en el marco de la Junta de Valladolid (Castilla, El pensamiento 198-212), mientras polemizaba con el cronista regio Juan Gines de Sepulveda ante un tribunal elegido por el emperador Carlos. En la Apologia leida durante cinco dias ante esta Junta, el dominico expondra sus primeras conclusiones sistematicas sobre el significado de dicho concepto. Este analisis sera sucesivamente ampliado con la redaccion definitiva de la Apologia (Martija), en latin, que se publico por primera vez mas de cuatro siglos despues (ed. Poole; ed. Losada 1975), y con la de la Apologetica Historia Sumaria, que permanecera asimismo inedita hasta 1909 (ed. Serrano), y que muestra el desarrollo mas detallado de este asunto. Como senalo Bataillon (420), que "creyera su deber extraer y traducir para la parte final de la Apologetica lo esencial de los cinco primeros capitulos de la Apologia latina de 1550, y lo retomara muchas veces, puede considerarse como un indice de la importancia dada por Las Casas a su discusion de la idea de barbarie".

El empeno lascasiano por mostrar la equivocidad del concepto de "barbaro" en el propio Aristoteles y, por tanto, su insistencia en que varios de sus sentidos, aplicables a los indios en la misma medida que a otros pueblos, no implicaban su servidumbre, resultaba fundamental en su estrategia de eliminacion de la justificacion de la esclavitud en los naturales del Nuevo Mundo. Tambien lo era mostrar que el unico sentido en el que el "barbaro" aparecia como un ser que debia ser tutelado, no se correspondia con ninguna clase de indios. El obispo de Chiapas fue refinando cada vez mas estas ideas por lo que, si se quieren apreciar en su integridad y a traves del proceso en el que fueron elaborandose, deben analizarse no en uno solo de sus escritos (Martija) sino en los sucesivos anadidos, matices y distinciones que fue introduciendo desde el Sumario de Soto a la posterior Apologia, hasta culminar en la Apologetica Historia Sumaria.

2. EL CONCEPTO DE "BARBARO" EN EL SUMARIO DE DOMINGO DE SOTO

Segun el Sumario del dominico Domingo de Soto, unico documento que nos ha llegado de lo dicho en la Junta de Valladolid y donde se exponen los resumenes de las argumentaciones desarrolladas por Sepulveda y Las Casas, la reunion se habia convocado con la finalidad de

inquerir y constituir la forma y leyes como nuestra santa fe catolica se pueda predicar e promulgar en aquel nuevo orbe que Dios nos ha descubierto, como mas sea a su santo servicio; y examinar que forma puede haber como quedasen aquellas gentes sujetas a la majestad del emperador nuestro senor, sin lesion de su real conciencia, conforme a la bula de Alexandro. (Sumario 204)

Este proposito institucional no se cumplio, sino que fue sustituido por uno mucho mas concreto: si es licito hacer la guerra a los indios antes de predicarles la fe con la finalidad de transmitirles posteriormente con mayor facilidad el Evangelio. A favor de la tesis de dar prioridad a la guerra se manifesto Sepulveda, que utilizo para defenderla los cuatro argumentos que ya habia expuesto en el Democrates segundo (83-84) y en su Apologia (197-203), aunque en un orden diferente:

Fundo, pues, el dicho senor dotor Sepulveda su sentencia brevemente por cuatro razones. La primera, por la gravedad de los delitos de aquella gente, senaladamente por la idolatria y otros pecados que cometen contra natura. La segunda, por la rudeza de sus ingenios, que son de su natura gente servil y barbara y, por ende, obligada a servir a los de ingenio mas elegantes como son los espanoles. La tercera, por el fin de la fe, porque aquella sujecion es mas comoda y expediente para su predicacion y persuasion. La cuarta, por la injuria que unos entre si hacen a otros, matando hombres para sacrificarlos y algunos para comerlos. (Sumario 205)

Puede apreciarse que es en el segundo argumento sobre la barbarie de los indios donde se centra la discusion sobre su servidumbre. A pesar de su conocimiento del Aristoteles original, el siervo por naturaleza del que habla Sepulveda no era exactamente el esclavo por naturaleza aristotelico (Fernandez; Huxley; Castilla, El pensamiento 147-79). Las Casas, sin embargo, insistio en esa interpretacion y, en el intento de refutarla, convirtio el concepto aristotelico de barbaro en una categoria marginal.

En el Sumario Soto atribuye a Las Casas haber afirmado que "en las escrituras profanas y sagradas se hallan tres maneras o linajes de barbaros" (Sumario 231): los que solo lo son en sentido impropio, esto es, por la "extraneza" de sus opiniones o costumbres, pero no por carecer de "policia, ni prudencia para regirse"; los que "no tienen las lenguas aptas que se puedan explicar por caracteres y letras", es decir, que estan faltos de una escritura alfabetica. Por ultimo:
   La tercera especie de barbaros son los que, por sus perversas
   costumbres y rudeza de ingenio y brutal inclinacion, son como
   silvestres que viven por los campos, sin ciudades, ni casas, sin
   policia, sin leyes, sin ritos, ni tratos que son de iure gentium;
   sino que andan palantes, como se dice en latin, que quiere decir
   "robando y haciendo fuerza".


Las Casas reconoce a los dos primeros tipos de barbaros la capacidad de gobernarse, de manera que "nunca entendio el filosofo que sunt natura serui y que por esto se les pueda hacer guerra". Por el contrario, identifica a estos ultimos con lo que "dice Aristoteles, que, como es licito cazar las fieras, asi es licito hacerles guerra, defendiendonos dellos que nos hacen dano, procurando les reducir a la policia humana". Sin embargo, el sevillano no quiso dejar ningun resquicio en su exposicion ante la Junta y el resumen de Soto deja muy claro que lo que le interesaba era desechar que esta categoria se aplicase a los indios y pudiera servir de justificacion a su esclavitud:

Por esta ocasion el senor obispo conto largamente la historia de los indios, mostrando que aunque tengan algunas costumbres de gente no tan politica, pero que no son este grado barbaros, antes son gente gregatil y civil que tienen pueblos grandes, y casas, y leyes, y artes, y senores, y gobernacion, y castigan no solo los pecados contra natura, mas aun otros naturales con penas de muerte. Tienen bastante policia para que, por esta razon de barbaridad, no se les pueda hacer guerra. (Sumario 232)

La barbarie en sentido estricto no era, por tanto, cosa de los indios, como --segun Las Casas--se empenaba en mantener Sepulveda, justificando asi la necesidad de darles un gobierno por parte de los espanoles que facilitara su civilizacion y evangelizacion. Se hacia asi evidente lo que el Obispo mantendria en la redaccion posterior de la Apologia y de la Apologetica; a saber, que no rechazaba la validez del concepto de "barbaro", sino que su aplicacion a los indigenas americanos carecia de sentido y, con ello, denunciaba implicitamente las consecuencias tan perniciosas que se extraian para su dominio.

3. EL CONCEPTO DE "BARBARO" EN LA APOLOGIA Y LA APOLOGETICA

Aunque Las Casas publico el resumen de Soto (Sevilla, 1552), no debio quedar enteramente satisfecho con su clasificacion de los distintos tipos de barbaros, pues, cuando preparo la redaccion definitiva de la Apologia, la amplio con la introduccion de una cuarta categoria, los infieles (119), que no aparecia en el Sumario. Asimismo, en un ejercicio de atribucion e interpretacion mas que discutible, quiso identificar en los escritos del mismo Aristoteles y de santo Tomas esas cuatro especies de barbaros (83, 103, 105 y 125).

La primera de ellas corresponde a los que no carecen de policia ni son ajenos al uso de la razon para guiar su conducta, pero pierden todo ello al dejarse arrastrar por la pasion o la ira. De manera que los barbaros en este primer sentido no lo son de forma propia ni definitiva (simpliciter), sino en sentido lato y circunstancial (secundum quid). En este grupo tendrian cabida cualquier persona o pueblo por muy civilizados que sean (pulidos, con policia o politicos son las expresiones que suele usar el Obispo), si con su actitud momentanea, aunque sea de larga duracion pero no permanente, se parecen mas a quienes ignoran sus instituciones y costumbres que a quienes propiamente las tienen. Las Casas denuncia, en un pequeno parrafo que solo figura en la Apologia, que es el caso de "nuestros espanoles", que "por las obras cruelisimas que llevaron a cabo contra aquellos pueblos, han superado a todos los demas barbaros" (85 y 123). El dominico incluye dentro de esta primera clase de barbarie, tanto en la Apologia (85) como en la Apologetica (1576-1577), aunque en esta como suele ser habitual en estos asuntos con mas precision, una especie de subdivision para distinguir los que se alejan de las buenas costumbres o de la ley, como puede hacerlo un funcionario corrupto respecto de lo que deberia ser su obligacion, y los que--llevando al extremo sus opiniones enfrentadas--se implican en sediciones y rebeliones. La causa de esta barbarie oscilaria, por tanto, entre una anulacion temporal de la razon y un uso inadecuado de la misma.

Al igual que esta primera forma de barbarie, la segunda que se analiza en la Apologia y en la Apologetica, coincide tambien con la senalada en el resumen de Soto. Se trata de los pueblos rudos e incultos que carecen de una lengua escrita y por ello su barbarie es tambien relativa. Sin embargo, el dominico anade a continuacion otros dos sentidos que no se corresponden con la ausencia de escritura y que, por tanto, no aparecian en el Sumario de la Junta de Valladolid. Por una parte, se considera barbaro en este segundo sentido al que no entiende el idioma del que le habla, lo que convierte en barbaro potencial a cualquier persona o pueblo que se relacione con otro y desconozca su lengua. Asi, cuenta Las Casas, "en los tiempos antiguos, los griegos llamaban barbaros a los roma nos, y, a su vez, los romanos llamaban barbaros tanto a los griegos como a los demas pueblos del mundo" (Apologia 87). Si la primera subdivision implicaba una jerarquia entre pueblos letrados e iletrados, esta segunda subcategoria equipara a unos con otros. Las Casas, por otra parte, al mencionar a dos pueblos que siempre se utilizan como ejemplo de civilizacion--los griegos y los romanos--, parece abonar esta interpretacion.

Ademas, al anterior criterio linguistico mucho mas relativista que su antecesor, anade el dominico una tercera subcategoria que no tiene relacion con ninguno de ellos y que justifica a partir de la Politica de Aristoteles (1285a17). Se trata de los reinos barbaros, cuyos monarcas, a pesar de gobernar como tiranos, son justos y legitimos, por lo que gozan del aprecio de sus subditos (Apologia 89; Apologetica 1578). De esta manera, el Obispo, que no mencionaba en este apartado de la Apologia a los indios ni a los espanoles, se explayaba en la Apologetica para advertir que el desorden observable en "estas nuestras indianas naciones" era un producto de la conquista espanola, que habia trastocado la organizacion existente entre aquellas gentes. A ello habia que anadir que el desconocimiento de las diversas lenguas indigenas por parte de los funcionarios y religiosos que los trataban, algo que era cierto para el mismo, pero no para muchos frailes que aprendieron sus idiomas, impedia una comunicacion fluida, agravando mas el problema. Con todo, lo verdaderamente importante para Las Casas era que esa ignorancia de las lenguas indigenas no convertia a los espanoles en "barbaros desta especie segunda que quiere decir 'extrano', sino de la primera, por 'ferocisimos, durisimos, asperrimos y abominables'" (Apologetica 1578); esto venia a coincidir con el parrafo citado de la Apologia que hacia referencia a las acciones de violencia descomunal de los espanoles.

Los unicos barbaros que reconocia Las Casas en sentido absoluto eran los de la tercera clase: "faltos de razon, de costumbres propias de seres humanos y de todas aquellas cosas que todos los hombres aceptan habitualmente". A estos es a los que consideraba que aludia Aristoteles como "siervos por naturaleza" (Apologia 91; Apologetica 1580). El retrato lascasiano de estos barbaros recuerda, por via inversa, el parrafo del dominico Francisco de Vitoria en De indis (29-30), donde se resaltaba el orden de las sociedades indias:

La tercera clase de barbaros, tomado este termino en su sentido propio y estricto, es la de aquellos hombres que, por su caracter impio y pesimo o por la aridez de la region en que viven, son crueles, feroces, estolidos, incultos, ajenos a la razon; no se gobiernan de acuerdo con las leyes o el derecho, no cultivan la amistad, no tienen estado ni ciudad organizada politicamente; es mas, carecen de principe, leyes e instituciones. Estos no contraen matrimonio conformandose a ciertos ritos; finalmente no tienen ninguna forma de comercio civilizado: no venden ni compran, no dan ni toman en arriendo, no hacen contratos, depositos, prestamos, comodatos. Finalmente, no esta en uso entre ellos ninguno de los contratos del derecho de gentes a que se refiere el Digesto. Es mas, andan desperdigados de un lado para otro, habitando montes y bosques, contentandose con sus mujeres solo como lo hacen los animales tanto domesticos como salvajes. (Apologia 89; Apologetica 1580)

A pesar de esta descripcion introductoria bastante elocuente, lo cierto es que lo que Las Casas afirma de estos barbaros en la Apologia tiene un aire confuso, cuando no contradictorio, y mas bien parece que esta encaminado a senalar rasgos que los distancien de los habitantes del Nuevo Mundo que a proporcionar datos concretos sobre sus caracteristicas. En la Apologetica, en cambio, prescindio de muchos de los comentarios que, en una actitud mucho mas defensiva, habia incluido en la Apologia, logrando una argumentacion mucho mas centrada en el asunto de la barbarie y menos desconcertante. Asi, comienza por aludir a "los habitantes de aquel pais que fue llamado Barbaria", cuya localizacion como Escitia, la antigua region situada entre el mar Negro y el Caucaso donde se situaban los pueblos considerados mas barbaros por los griegos de la Antiguedad, parecia dirigir la mirada a un grupo humano reconocible, aunque asociado siempre al salvajismo. Por lo demas, poco despues de citar este ejemplo, reconoce, siguiendo la Etica nicomaquea (1145a32), que los individuos de estas caracteristicas "son raros en cualquier parte del mundo y pocos en numero si se los compara con el resto de la humanidad" (Apologia 91). Esta afirmacion, que solo aparece en la Apologia, convierte en paradojico que esos barbaros puedan constituir una nacion, lo que se confirma a continuacion al indicar--sin dejar resquicio alguno--que "seria imposible que en cualquier parte del mundo se pueda encontrar toda una raza, nacion o region o provincia necia o insensata y que en su mayor parte carezca del conocimiento natural y habilidad suficientes para regirse y gobernarse a si misma" (Apologia 97).

En realidad, lo que Las Casas intenta mostrar es que los barbaros de esta categoria no comparten ninguna caracteristica con los habitantes del Nuevo Mundo, y para ello no tiene reparo en acumular rasgos que son claramente opuestos a todos los que habitualmente ha venido asignando a los indios, resulten o no coherentes. Asi se demuestra cuando, frente a su insistencia en la predisposicion de los pueblos de America para recibir el Evangelio (Apologia 107), advierte que "los barbaros de esta clase que hemos encuadrado en esta tercera categoria son rarisimos, al estar dotados de tales cualidades naturales que no pueden buscar, conocer, invocar y amar a Dios, y no pueden tener la capacidad de ser adoctrinados ni de ejercitar las virtudes de fe y caridad" (Apologia 95). Esto no le impide volver al asunto poco mas adelante y advertir "que, aunque estos pueblos fueran barbaros en el mas alto grado, sin embargo han sido creados a imagen de Dios y no estan tan totalmente abandonados de la providencia divina que no sean capaces de entrar en el reino de Cristo, siendo como son hermanos nuestros" (99). Poco parece importarle que esta incapacidad para convertirse los excluya de la salvacion e incluso de la humanidad misma, y que tenga que insistir en su escaso numero para no romper la logica de la accion divina, que hace impensable una creacion imperfecta en un gran numero de personas: "conviene a la divina providencia y bondad que la naturaleza siempre y en la mayor parte de los casos produzca las cosas mejores y perfectas y rara vez y excepcionalmente las imperfectas y pesimas" (95).

De esta forma, aunque se confirma--como ha senalado Brian Tierney (276)--la falta de coherencia de las ideas politicas y sociales de Las Casas, el dominico esta en condiciones de cumplir con la tarea de abogado defensor de los indios que asumio durante la mayor parte de su vida (Perez de Tudela CXXXIX; Hernandez, 25-6), y de rechazar que aquellos se encuentren en esta categoria de barbarie no solo por sus caracteristicas, abiertamente contrapuestas a las de los verdaderos barbaros, sino tambien porque lo impide la tendencia general de la naturaleza que guia Dios. Las Casas, en cualquier caso, va mas alla y lo mismo que utiliza a Dios para negar una naturaleza defectiva, recurre a sus creencias religiosas para concluir que, incluso si los indios fueran esclavos por naturaleza, tampoco se deberian seguir las propuestas de Aristoteles (Politica, 1256b25), a saber, que "es licito el capturar o cazar como fieras a los barbaros de esta clase para atraerlos a un recto modo de vida" (Apologia 99). De su oposicion a la propuesta del Estagirita pasa facilmente a su airado repudio: " Adios, Aristoteles!" (101). De manera un tanto contradictoria, pero no extrana a los modos argumentativos del dominico, este rechazo no le impide regresar sobre sus pasos casi de inmediato e insistir en lo que considera una distincion aristotelica entre dos clases de barbaros:

Asi, aquellos a quienes se refiere en el primer libro de la Politica [...] son simplemente barbaros en el sentido propio y estricto del termino; a saber, los necios y faltos de razon suficiente para gobernarse, los que viven sin ley, sin rey, etc. Por este motivo, no son por naturaleza aptos para gobernar.

Ahora bien, Aristoteles admite y prueba que los barbaros a que se refiere en el tercer libro de la misma obra tienen legitimo, justo y natural gobierno. A estos, aunque carezcan del arte o uso de las letras, no les falta prudencia y habilidad para regirse y gobernarse tanto publica como privadamente. Asi, tienen reinos, comunidades y ciudades que rigen prudentemente de acuerdo con sus leyes y costumbres. De este modo, su gobierno es legitimo y natural, aunque tenga una cierta semejanza con la tirania. De todo lo cual necesariamente se infiere que los reyes de tales barbaros estan dotados de razon y que a sus pueblos y habitantes de sus provincias no les falta justicia y paz. (Apologia 105; Apologetica 1582)

El Obispo llego, por tanto, a la misma conclusion respecto a la tercera categoria de barbaros en la Apologia y en la Apologetica, pero debia ser consciente de la farragosa argumentacion de la primera, porque en la segunda opto por eliminar todas las menciones sobre la accion divina y la rareza de los barbaros en sentido estricto, explicando su singularidad de una manera mas empirica y estrictamente natural, como fruto del determinismo geografico o de los habitos adquiridos:

Estas inclinaciones provienen a estos o por razon de la region en que viven y aspecto del cielo que les es desfavorable y destemplada, por lo cual los hombres que en ella nascen y viven salen bajos de entendimiento y con inclinaciones perversas para los susodichos males, o por la mala y envejecida y depravada costumbre en algunas tierras, de donde proviene que usando muncho tiempo malas obras, no yendoles a la mano, hacen habito y asi van a parar a ser cuasi irracionales y brutales y que no sean ya regibles por ley, o que si alguna tuvieran les sea insufrible. (Apologetica 1581)

4. La novedad de la Apologetica

Sea por una razon u otra, los indios, como repite hasta la saciedad Las Casas, no son barbaros de la tercera clase, ni poseen los defectos atribuidos a estos ni, por consiguiente, estan incapacitados para regirse a si mismos y gobernar sus republicas. Pero, a estas reiteradas aclaraciones, el dominico no dejo de anadir, cuando preparo la Apologia para su publicacion, una cuarta categoria de barbaros: los no cristianos (119), a los que

con sus abyectas y corrompidas costumbres y demas detestables actos practicados por los infieles (que tienen especialmente su origen y son consecuencias de las creencias supersticiosas en materias divinas), se hacen semejantes a los animales, como dice San Pablo y ensena Santo Tomas, en verdad, todos aquellos que no estan iniciados en los misterios cristianos son considerados barbaros y miserables. (Apologia 121; Apologetica 1585)

Se ha hablado del teocratismo lascasiano mas o menos matizado por propuestas politicas de distinto orden, segun el periodo del que se trate, como caracteristica de su teoria politica (Castaneda Delgado, La teocracia pontifical 508-20). Lo que hace el dominico a proposito de esta cuarta categoria de barbarie es confirmarlo e incluso elevarlo a categoria ontologica, pues, siguiendo a san Agustin, afirma que no hay justicia ni prudencia en aquellos estados que no conocen a Cristo (Apologia 121). No obstante, tambien aqui debio darse cuenta el Obispo del peligro de confundir a quienes se resistian a aceptar la doctrina cristiana, a pesar de tener noticia de la misma, y quienes nunca habian tenido conocimiento de sus principios, por lo que esa cuarta categoria de barbaros no cristianos que introdujo en la Apologia (119), la dividio en dos "especies de infieles" en la Apologetica, "la una, de las gentes que viven pacificas entre si e que no nos deben nada, y la otra, de las que persiguen la Iglesia, que son hostes publicos del imperio romano, conviene a saber, cristiano" (1591). Se han analizado las dificultades que se desprenden de dar prioridad a esta distincion por razon de religion sobre la que tiene como base la racionalidad misma (Castaneda Salamanca 1-26), pero Las Casas no propone la sustitucion de un criterio por otro ni su solapamiento, sino que--como para el resto de las formas de barbarie que analiza--lo que parece querer decir es que son maneras de interpretar al barbaro. Cabe, por tanto, que quien es considerado barbaro por razon de su desconocimiento de la (verdadera) religion, sea a la vez plenamente racional, como es posible que seres racionales hagan abstencion de ese rasgo al dejarse llevar por la ira o cualquier otra pasion, y esto aunque se sea o no cristiano. En realidad, lo que le preocupa a Las Casas en cada una de las categorias y subcategorias de barbarie que distingue, es que quede perfectamente claro que los indios no solo no son barbaros simpliciter, clase que deja reducida a la mas absoluta marginalidad, sino que tampoco se les puede considerar barbaros secundum quid en mayor medida que a ningun otro pueblo. Como consecuencia, no se debe aceptar bajo ningun criterio que el indio es un barbaro al que le corresponda la esclavitud natural.

En definitiva, Las Casas que, por lo que cuenta en su Historia de las Indias, se opuso desde una fecha muy temprana a la equiparacion de los indios con los barbaros de los que hablaba Aristoteles como esclavos por naturaleza, va a revisar con posterioridad el concepto de "barbaro" para deducir la existencia de cuatro tipos diferentes, cuyas caracteristicas ira depurando cada vez mas en su exposicion ante la Junta de Valladolid, en la Apologia y, finalmente, en la Apologetica Historia Sumaria. De ellos, el primero, el segundo y el cuarto suponen un uso restringido del termino, mientras que el tercer tipo es el unico utilizado con caracter absoluto. Estos son los que el Obispo considera que pueden ser sometidos a esclavitud, pero su numero es reducido y--frente a los que incluyen a los indios dentro de la misma--advierte que no es el caso, y que poseen la suficiente capacidad como para constituir sus propios gobiernos.

OBRAS CITADAS

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--. Obras completas, 10. Tratados de 1552. Editado por R. Hernandez y L. Galmes, Alianza, 1992.

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Garcia y Garcia, A. "El sentido de las primeras denuncias." Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca. La etica en la conquista de America, editado por D. Ramos et al., CSIC, 1984, pp. 67-115.

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FRANCISCO CASTILLA URBANO

Universidad de Alcala
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Author:Castilla Urbano, Francisco
Publication:Romance Notes
Article Type:Critical essay
Geographic Code:0LATI
Date:Jan 1, 2019
Words:5083
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