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LA MEDIACION ECLESIASTICA EN LAS CORONACIONES DE BIZANCIO Y SUS IMPLICACIONES SIMBOLICAS.

THE ECCLESIASTICAL MEDIATION IN THE CORONATIONS OF THE BYZANTINE EMPEROR AND ITS SYMBOLIC IMPLICATIONS

Las coronaciones en Bizancio se muestran como un extraordinario campo de experimentacion, de entidad ritual y ceremonial, donde convergen buena parte de las ideas politicas relacionadas con origen divino de la soberania de los emperadores (1). La ceremonia de investidura del emperador se manifesto desde el principio como una de las formas mas eficaces de hacer tangible esta realidad, particularmente a traves de la fuerza visual del momento de la coronacion (2). Sin embargo, fue en Bizancio, paradojicamente, donde se introdujo la costumbre de que el obispo (en su caso, el patriarca de Constantinopla) ejerciera de ministro de la coronacion. La intervencion del patriarca en las ceremonias de inauguracion de los emperadores en el siglo V esta relacionada con el contexto de las herejias cristologicas de la epoca. De hecho, junto a esa intervencion directa del patriarca en la coronacion, se introduce tambien la costumbre del juramento de ortodoxia por parte del emperador, con el patriarca de testigo, lo que supuso un nuevo ambito de influencia mayor de la jerarquia eclesiastica.

La introduccion de la figura del patriarca como ministro de la coronacion supuso una mengua, a nivel simbolico y a nivel visual, de la idea del origen divino de la soberania del emperador, pues se anadia de hecho una mediacion entre Jesucristo y el emperador a la hora de solemnizar el traspaso de poder.

Partiendo de estas premisas, este articulo esta dedicado a un analisis comparativo de la realidad de la intervencion eclesiastica en la ceremonia de la coronacion imperial, dejando para una segunda parte el examen de la ficcion de la coronacion del emperador recibida directamente por Jesucristo, sus angeles y sus santos, tal como aparece fijada en el motivo iconografico de la coronacion celeste (3). Cada una de estas realidades implica una realidad historica y simbolica respectivamente, lo que exige un tipo de tratamiento especifico para cada una de ellas desde un punto de vista historiografico, reflejadas la primera (la historica) en este articulo y la segunda (la ficcional) en el articulo del numero siguiente de la revista.

La introduccion de la mediacion eclesiastica en la coronacion imperial (siglo V)

Si al reino Visigotico le corresponde la rehabilitacion del rito de la uncion hacia mediados del siglo VII, procedente de la tradicion del reino biblico de Israel, el imperio Bizantino fue el primero que introdujo la realidad de la coronacion real por parte del obispo, en su caso el patriarca de Constantinopla, hacia mediados del siglo V (4). Ambas realidades, uncion y coronacion por parte del obispo, fueron asumidas posteriormente por la mayor parte de las monarquias de Occidente a lo largo de la edad media. Estas dos variaciones en el rito, que enfatizaban el papel mediador de los eclesiasticos en la recepcion del poder del soberano, se introdujeron en Bizancio (aunque la uncion mucho mas tardiamente que la coronacion) porque la proclamacion de un emperador no implicaba un ceremonial fijo, sino que asumia diferentes formas segun la coyuntura politica del momento, el modo de acceso del emperador al poder, o la propia personalidad del soberano que era investido (5).

Aunque los autores difieren en este punto, parece que fue Marciano el primero que introdujo la costumbre de ser coronado por el patriarca en 450, tal como parece desprenderse de algunos testimonios externos pero fiables (6).

Marciano habria acudido al patriarca para legitimar su proclamacion, la cual habia sido puesta en duda al ser ejecutada sin el consentimiento el emperador reinante en Occidente, Valentiniano III. Marciano habia violado el viejo principio constitucional que daba derecho al emperador en el trono a elegir a su colega en Oriente o a su sucesor en Occidente. Esta podria ser una razon plausible que habria hecho a Marciano acudir al patriarca, consiguiendo una legitimacion por parte de una autoridad externa a el mismo, mas cercana y respetada ademas por su autoridad espiritual y por su natural prestigio en el propio Bizancio al simbolizar, como obispo de la nea Roma, su tradicion imperial. (7) Todo ello habria sido favorecido tambien por la incesante divulgacion de la creencia del origen divino de la autoridad imperial, una idea bien consolidada en Bizancio por la herencia helenistica y su proximidad con Persia, lo que tendria logicamente tambien una influencia en el ceremonial. (8) Marciano mismo declaro en varias ocasiones que el mismo habia sido ascendido al trono no por el senado y el ejercito sino tambien por Dios. Aunque la idea de Dios como fuente de potestad imperial no era nueva, ya que databa por lo menos del siglo III, Marciano fue el primer emperador en nombrar a Dios, el senado y el ejercito conjuntamente como los tres elementos responsables de su eleccion. Mientras el senado y el ejercito podian actuar por si mismos, a traves de representantes visibles, Dios debia ser representado por sus sacerdotes, por lo que la solucion de la coronacion por parte del patriarca tenia su sentido tambien desde esta perspectiva, asi como por la mencionada del control de la ortodoxia por parte del patriarca. De este modo, se produce una conjuncion de intereses politicos y religiosos: la legitimacion del emperador ante su pueblo y la defensa de la fe por parte de la jerarquia (9).

Otros autores sostienen que el primer emperador coronado por el patriarca fue Leon I en 457. Antes de esas fechas, sus predecesores habrian recibido la corona de un alto mando militar o un funcionario, segun la tradicion romana, siendo elevados sobre un escudo y aclamados por el ejercito, el pueblo y el Senado, distinguiendose en esa ceremonia los momentos y ceremonias de la proclamacion, la aclamacion y la coronacion (10). Sea uno u otro, en todo caso la coronacion implica, a partir de Marciano y Leon I, un significado de consagracion religiosa, un rito con fuertes connotaciones simbolicas. Es evidente tambien que la coronacion por parte del patriarca es una "anomalia" respecto a la tradicion romana, incluso entre los emperadores cristianos, y en cierta medida tambien respecto a la tradicion persa.

A partir de Marciano y Leon I, la costumbre de la intervencion del patriarca en la ceremonia de coronacion del emperador quedo ya solidamente fijada en Bizancio. De hecho, a lo largo de los mil anos de su existencia, se han podido documentar unicamente tres excepciones a este modo tradicional de coronacion. Constantino XI, el ultimo emperador, fue coronado por un laico, pero de hecho nunca se hizo efectiva su proclamacion como emperador. El usurpador Niceforo Brienio se corono a si mismo. De todos modos, esta excepcion no es demasiado significativa, pues Niceforo nunca llego a ser considerado oficialmente emperador porque su revuelta fracaso. Probablemente hubiera organizado una coronacion "ortodoxa" de haber tenido exito, porque el triunfo militar implicaba automaticamente legitimidad. Finalmente, otro usurpador, Juan Cantacuzenus, anuncio su revuelta poniendose la corona en su cabeza con sus propias manos, pero cuando accedio realmente al trono, ansioso por conseguir el acuerdo con la Iglesia, fue coronado por el patriarca al modo tradicional. En este caso, la autocoronacion asumio un significado claramente subversivo, pero en cuanto la situacion politica se estabilizo, el propio emperador se avino a una coronacion en el modo tradicional, de manos del patriarca. Primero se hizo coronar por el patriarca de Jerusalen en Adrianopolis, por sus desavenencias con el titular de Constantinopla, que era partidario de Juan V Palaeologus y claramente hostil a Cantacuzenus. Pero incluso esta ceremonia fue considerada inadecuada por los partidarios de Cantacuzenus, ansiosos por hacer desaparecer cualquier duda acerca de la legitimidad de su autoridad, y finalmente el emperador se avino a ser coronado por el patriarca de Constantinopla una vez se verifico su predominio en la ciudad. Pero el anterior patriarca habia sido removido y fue sustituido por Isidoro, que habia sido nombrado precisamente por el nuevo emperador. Esta historia es muy expresiva de la situacion a la que habia llegado Imperio en el siglo XIV: Cantacuzenus y Isidore devinieron la fuente del poder de uno y otro: el primero propiciando la eleccion del segundo y el segundo coronando al primero (11). En todo caso, todas estas excepciones confirman, por su propia naturaleza, el hecho de la importancia que asumio la intervencion del patriarca en la investidura real. Si esta relevancia es de tipo simplemente simbolico o tiene consecuencias constitucionales es algo que la historiografia ha discutido mucho, aunque sin llegar a un acuerdo definitivo.

La mediacion simbolica del patriarca en las coronaciones

El primer conjunto de coronaciones que conocemos con un cierto detalle son las practicadas desde mediados del siglo V a mediados del siglo VI. Cuando Constantino VII Porphyrogenitus, a mediados del siglo X, mando compilar todo el material para la elaboracion del "Libro de las Ceremonias" (De Caerimoniis aulae Byzantinae), en algun momento se decidio incorporar algunos pasajes redactados siglos atras, alrededor de la epoca justinianea, por el maestro de ceremonias de Justiniano, Pedro el Patricio (12). Por tanto, los relatos que Pedro el Patricio realiza de las coronaciones de los emperadores del siglo V son bastante fiables, pues la cercania cronologica es mucho mayor que las otras ceremonias consignadas en el "Libro de las ceremonias". Este tratado situa las coronaciones, quizas sorprendentemente, a la cabeza de la seccion de las ceremonias civiles y de la promocion de los dignatarios, y por tanto la aleja deliberadamente de la seccion de las ceremonias religiosas, a pesar del papel sustancial ejercido por el patriarca (13). Distingue tambien entre una "vieja ceremonia", realizada durante el siglo V, que se inicia con una parada militar situada en la "Milestone" diecisiete de Constantinopla, el Hebdomon, y una "nueva ceremonia" (desde finales del siglo V), que se concentra en el Hipodromo y en la Iglesia de Santa Sofia (14).

La primera coronacion que recoge el "Libro de las ceremonias" es la de Leon I, proclamado emperador en el ano 457. La sucesion de acontecimientos que se produjeron en ese ascenso al trono son ilustrativos de los diferentes actores que solian participar en este tipo de ceremonias. Despues de su eleccion en el Senado, Leon fue proclamado emperador por aclamacion por la multitud reunida en el Campo de Marte (Campus Martius). La proclamacion popular se basaba en la legitimidad de los senadores, los militares y los oficiales de la corte, que eran los tres grupos a quienes correspondia la eleccion. Leon fue conducido entonces al tribunal donde Bousalgus, el compiductor--un oficial de alto rango--, coloco alrededor de su cuello una cadena militar (torques), mientras Olympius, otro compiductor, le colocaba otra cadena alrededor de su brazo derecho. Alli tambien asumio las ropas imperiales y se auto-impuso la diadema--un dato muy revelador, pues el emperador cedio esa prerrogativa al patriarca durante la parte religiosa de la ceremonia (15). De hecho, Gilbert Dagron comenta que este es el verdadero momento de la coronacion imperial--y que, por tanto, se trataria de una autocoronacion en su sentido mas estricto--mas que la que tuvo lugar posteriormente en Santa Sofia de manos del patriarca, que seria mas bien una confirmacion del investidura imperial (16). Armado con lanza y escudo, recibio el homenaje de los oficiales, segun el orden de su rango. Entonces se dirigio al pueblo, refiriendose a si mismo con los titulos de Autocrator, Caesar, Victor y Augustus para siempre, nombrado por Dios y elegido por los soldados. La segunda parte de la ceremonia de su proclamacion se produjo en Constantinopla, en la que visito diversos lugares, la Iglesia de Santa Sofia entre ellas. Ahi deposito su corona en el altar, estando presente el patriarca Anatolio.

En este laconico relato de la coronacion de Leon I, los autores han discutido sobre si, en la segunda parte de la ceremonia, fue realmente el patriarca quien puso la corona sobre la cabeza del emperador--y por tanto, si el fue el primer emperador realmente coronado por el patriarca. Sin embargo, la mayor parte de ellos coinciden en la relevante circunstancia de que el emperador debio quitarse la corona al entrar en un lugar sacro. Y es precisamente en ese lugar sacro donde correspondia al patriarca volver a ponerle la corona para que pudiera abandonarla con la bendicion de Dios. Edward Gibbon, mostrando cautela respecto al hecho de si realmente fue Leon I coronado por el patriarca pero en todo caso amparado por el hecho de la consolidacion de esta costumbre en los inmediatos sucesores de Leon I, remarco en su obra clasica la trascendencia historica de este momento desde el punto de vista del ceremonial real (17). Gibbon se baso en los testimonios de Teodoro el Lector y Tehophanes, que afirmaron que Leon fue coronado por el patriarca Anatolio. Sin embargo, el relato de Pedro el Patricio, compilado en el siglo X por el "Libro de las Ceremonias" de Constantino VII, refiere unicamente la presencia del patriarca en la ceremonia pero sin tomar parte activa. En todo caso, fuera o no efectivamente coronado por el patriarca, es evidente que a partir de la coronacion de Leon I--y probablemente ya en la de su antecesor Marciano--se introduce un elemento eclesiastico que ya no dejara de estar presente en la ceremonia de proclamacion del emperador hasta la caida de Bizancio en 1453, e incluso tendra su continuidad en la Rusia moderna y contemporanea de los zares.

Mas alla del debate sobre la actuacion del patriarca, tambien es importante destacar que en la coronacion de Leon I se distingue claramente la parte militar de la coronacion (que recoge muchos de los simbolos y las ceremonias mas tradicionales, como la de Juliano el Apostata en Paris en 360, que tan expresivamente narro Amiano Marcelino (18)) de la parte sacra. Esta distincion se repite en la proclamacion de Anastasio (491), aunque la ceremonia se realiza ya toda ella dentro de los muros de la ciudad de Constantinopla. Primero tuvo lugar la investidura civil y militar. Anastasio fue elevado en un escudo (gesto muy tradicional, de claras reminiscencias militares de origen germanico) y el campiductor le impuso el collar en el cuello, una costumbre en esta ocasion de origen celta. (19) Despues tuvo lugar la parte religiosa de la ceremonia, pero todavia fuera de la Iglesia: el emperador regreso al triklinos, donde el patriarca Eufemio, despues de pronunciar un Kyrie eleison, le invistio con el chlamys (las ropas imperiales) y le impuso la corona en su cabeza. La presencia cada vez mas activa del patriarca no implica todavia un reconocimiento institucional de la funcion de la Iglesia en la investidura del emperador, aunque ya se le asigna la tarea de garantizar la ortodoxia doctrinal del nuevo soberano. La verdadera coronacion se produce todavia en un ambito civil y militar, aunque ahora ya no se trata de una autocoronacion como en el caso de Leon I sino de una coronacion por parte del campiductor. Este esquema tambien se repitio en la proclamacion de Justin I, quien fue coronado por el patriarca Juan II (519).

Las coronaciones de Leon I, Anastasio I y Justin I consolidaron el modelo de coronacion del Autocrator, es decir, del emperador proclamado como unico soberano. Junto a esa realidad, ya en el siglo V se fue desarrollando una ceremonia paralela, cuyos fundamentos se remontan al Imperio Romano tardoantiguo, y que mas adelante seria tomada como modelo en Occidente por los reyes visigodos y posteriormente los francos y carolingios: la de quienes eran asociados al trono como co-emperadores, estando todavia en vida el emperador reinante (20). Asi sucedio, ya en el siglo V, en la coronacion de Leon II por Leon I (473) y de Zeno por Leon II. En estos casos, no era el patriarca quien imponia la corona, sino el propio emperador--habitualmente, perteneciendo a la misma dinastia de quien era nombrado co-emperador. Esto sucedio por primera vez cuando Leon I cayo gravemente enfermo y decidio nombrar como co-emperador a su nieto Leon II, quien ya habia sido proclamado previamente Cesar. En este caso, la parte militar se realizo de la forma acostumbrada: el pueblo y los legados de diversas partes del Imperio se reunieron en el Hipodromo, donde los soldados llamaron al emperador. Este aparecio escoltado por los senadores, y fue requerido por la multitud para que coronara de co-emperador a su nieto. El Cesar aparecio en la escena, colocandose a la izquierda del Emperador, mientras el patriarca Acacio permanecio a su derecha y recito una plegaria antes de la coronacion--es bien significativo de la prelacion del emperador que aparezca en el centro, con el patriarca a un lado. Entonces el emperador tomo la corona y la coloco en la cabeza del Cesar, siendo proclamado a partir de ese momento como Augusto.

Respecto a este segundo grupo de proclamaciones, las de los coemperadores, el derecho de eleccion y captacion provenia del propio emperador ya soberano. Esta costumbre provenia del bajo imperio, sin embargo en ningun momento se hizo automatico que el hijo del emperador o cualquier otro miembro de su familia tuviera el derecho de ser nombrado soberano simplemente por razon de su nacimiento, sino solo por el deseo del emperador ya reinante, hecho explicito en el acto de la nominacion. En estos casos, parecia natural que la coronacion fuera realizada por el emperador, en lugar del patriarca--que, en todo caso, ejercia de testigo cualificado. Este hecho confirma que la funcion del patriarca (incluso cuando, en el primer grupo de coronaciones, las del unico soberano, Autocrator, el mismo imponia la corona) no tenia propiamente efectos juridicos, por lo menos en los primeros siglos de existencia del imperio bizantino.

En el caso de la proclamacion de un emperador cuando el trono esta todavia vacante, el derecho de la nominacion provenia de dos fuentes: los senadores y los militares. El pueblo de Constantinopla no tenia propiamente el derecho reconocido como agente de proclamacion del emperador, pero estaba presente en la parte de la ceremonia que se tenia en el Hipodromo, reunido segun distincion de colores (los Azules y los Verdes) como en las ocasiones en las que asistian a las carreras de caballos--una costumbre con mucha influencia por lo menos hasta la epoca de Justiniano (21). Cuando el candidato era presentado al pueblo, este podia aclamarlo o mostrar su desaprobacion, pero no tenemos base para suponer que el pueblo podia forzar un rechazo de la proclamacion de un emperador una vez habia sido nombrado por el senado y los militares. Quizas lo mas propio sea decir que la fuente de autoridad del Emperador provenia de la eleccion de los senadores y los militares, y era sancionado por el pueblo. En realidad, y tecnicamente hablando, a los emperadores los elige Dios, el ejercito los proclama, el pueblo los aclama, el senado los nombra y eleva, y el patriarca los bendice. Por tanto, todos ellos no hacen sino reconocer la voluntad divina. El ceremonial, los gestos y los simbolos, incluso la escenificacion del poder, se ponen al servicio de esa idea: el emperador es el "senescal" ("Hipostrategos") de Dios, en frase grafica de Pisides. En este contexto, el hecho de que el especifico acto de la coronacion fuera realizado por el patriarca suponia un reforzamiento simbolico de la soberania del nuevo emperador, pero en ningun caso esa ceremonia tenia efectos propiamente constitucionales y juridicos. De hecho, en el caso de los usurpadores, fue siempre el patriarca quien impuso la corona al emperador entrante, con la evidente intencionalidad de hacer ganar en legitimidad simbolica al nuevo soberano, pero siendo consciente de que no era un gesto suficiente para transmitir la soberania.

El caso de la investidura de Basilio I (867-886), el fundador de la dinastia macedonia, representa una novedad importante, fundamentada por su condicion de "soberano victorioso", mas que por su condicion de "heredero legitimo". Su investidura adquirio forma de "triunfo" mas que de una coronacion propiamente dicha, pues tuvo lugar tras su glorioso regreso a Constantinopla tras sus victorias en Tephrike y Germanikeia (878-879) (22). Este dato es importante para nuestra investigacion, pues Basilio es el primero que introduce el tema de la "coronacion celeste" en la iconografia bizantina, como veremos en la siguiente seccion. Quizas Basilio incentivo este tipo de representaciones acuciado por el hecho de que no accedio al poder del modo tradicional y ortodoxo, basado en una sucesion hereditaria, sino a traves del triunfo militar. De hecho, el tema de la herencia dinastica es una ficcion que se basa en usos, practicas y tradiciones, mas que en normas constitucionales o leyes. Ya desde los isauricos se intento definir esencialmente y fijar juridicamente de algun modo la idea dinastica, para que no entrara en colision con la idea del emperador providencial ("pronooitikos"). Por tanto, tecnicamente, en Bizancio funciona mas bien una monarquia absoluta de caracter electivo, de ahi lo acuciante de la legitimacion y justificacion de cada emperador, aunque con las naturales diferencias a lo largo de toda su dilatada historia. Ademas, una vez asentado ya en el poder, y aprovechando todo su prestigio militar, Basilio se preocupo por organizar una segunda coronacion, completando la que habia recibido en 866 de manos de Miguel III, como co-emperador. Con esta segunda coronacion, quizas Basilio trataba de superar su delito al asesinar a su propio protector Miguel III, a quien habia tenido que quitar de en medio para acceder al poder. Pero esta segunda coronacion debia realizarse "a la manera tradicional", tal como lo hacian los antiguos emperadores (23).

Lo relevante de todos estos ejemplos para nuestra aproximacion al tema es que, hasta finales del siglo V, recogiendo la tradicion bajo imperial iniciada durante la segunda mitad del siglo III, la parte esencial de la proclamacion era la ceremonia militar, mientras que la segunda parte de la ceremonia, la que tenia lugar en el lugar sacro, era de importancia subsidiaria. Sin embargo, no se puede pasar por alto que, ya desde el principio, el emperador se quitaba la corona al entrar en el lugar sacro, lo que daba pie a que el patriarca se la volviera a imponer durante una ceremonia sacra, habitualmente al final de la santa misa. Esto genero, de modo natural, que cuando fuera desapareciendo esa primera parte de la ceremonia--la propiamente militar--, la funcion del patriarca, que era a quien correspondia indudablemente la coronacion dentro del espacio sacro, fuera cobrando relevancia, tanto simbolica como constitucionalmente.

La intervencion del patriarca: del significado simbolico al real En todo este proceso, se hace evidente en el creciente protagonismo del patriarca en la ceremonia de la proclamacion. Su funcion evoluciono de un significado meramente simbolico hacia uno con mayores implicaciones juridicas y constitucionales. En Occidente este maridaje entre Iglesia y Estado era mas dificil que se produjera, teniendo presente la debilidad politica de la ciudad de Roma. En Constantinopla, en cambio, la fortaleza politica de la ciudad de Constantinopla fue paralela a la consolidacion del patriarcado de Constantinopla frente a sus principales competidores, Antioquia y Alejandria, sobre todo a partir del concilio de Calcedonia (451)--significativamente, una fecha situada entre las coronaciones de Marciano y Leon I, los primeros emperadores que acudieron a la mediacion del patriarca para su coronacion.

Se entiende asi mejor la progresiva relevancia del papel del patriarca de Constantinopla, el eclesiastico con mayor dignidad dentro del Imperio--que las fuentes refieren como Obispo mas que como Arzobispo o Patriarca--como mediador entre Dios y la persona que, en adelante, gobernaria "por la gracia de Dios". Esto nunca implico en Bizancio que el patriarca de Constantinopla tuviera una prelacion sobre el emperador, como lo confirma el hecho de que correspondia al emperador imponer la corona cuando se investia a un coemperador, asi como a la emperatriz. Pero la propia carga simbolica de estos ritos implico, en la practica, que el patriarca llegara a tener una autoridad muy grande de facto, sobre todo desde el momento en el que al emperador se le exigia una declaracion explicita de fe cristiana, que correspondia al patriarca confirmar. Esto parece que sucedio por primera vez ya a finales del siglo V, en la coronacion de Anastasio (491), pues el patriarca Eufemio requirio al nuevo emperador un juramento escrito en el que se comprometiera a mantener y defender la fe integra y no introducir novedades doctrinales en la santa Iglesia de Dios (24). Aunque la peticion de este juramento--que en el caso de Anastasio podria estar ocasionado por su reputacion de heterodoxia--solo se produjo de modo ocasional en los siguientes emperadores (Ciriaco lo pidio a Focas en 602 y Germano a Leon III en 716), esta costumbre se retomo ya definitivamente a partir del siglo IX, cuando Niceforo lo pidio a Miguel I en 811, deviniendo una parte fija del ceremonial (25).

A raiz de estos datos, los historiadores se han preguntado si la participacion del patriarca en la coronacion de los emperadores bizantinos tenia solo una significacion religiosa y espiritual o implicaba tambien cambios juridicos y constitucionales. Wilhelm Sickel fue el primero que se planteo a fondo la cuestion, y llego a la conclusion de que la introduccion del patriarca en la ceremonia de la coronacion nunca tuvo efectos juridicos. Al imponer la corona, el patriarca actuaba simplemente como representante de los electores --los magistrados, los senadores y los militares--y no estaba legitimado como fuente de autoridad. Por tanto, la coronacion no tenia tampoco ninguna significacion eclesiastica y el emperador podia prescindir de ella si asi lo deseaba (26). Para bizantinistas de la escuela alemana, la figura del emperador Marciano es esencial en esta cuestion, pues el fue quien confirio el privilegio de la coronacion a los patriarcas, y por tanto el emperador mismo podia retirarlo. En esta linea, Steven Runciman concluyo que aunque la intervencion del patriarca en la ceremonia de la coronacion llego a tener en ocasiones una gran relevancia, sobre todo cuando se dudaba de la capacidad moral del candidato, en realidad el patriarca era politica y constitucionalmente siervo del emperador (27). Sin embargo, poco tiempo despues algunos autores influyentes como John B. Bury, M. Manojlovic, Peter Charanis, y Andre Grabar postularon que la decisiva participacion del patriarca en la ceremonia introdujo el nuevo principio constitucional de que la profesion de fe cristiana era una condicion indispensable para asumir el oficio imperial e implicaba que el nuevo emperador habia sido no solo elegido por el ejercito, el senado y el pueblo, sino tambien aceptado por la Iglesia (28). Peter Charanis sostiene que la idea de que mientras que en el Imperio Romano cristianizado la idea de que la Iglesia era la unica fuente de soberania nunca acabo de implantarse, en cambio el juramento de fe requerido por los patriarcas en Constantinopla a los emperadores implico una mayor relevancia constitucional de la Iglesia, que incluso podia llegar a tener derecho de veto en el caso de los emperadores heterodoxos (29).

Mas alla de su diferente interpretacion, todos estos autores estan de acuerdo con la idea bizantina de que el emperador recibe el poder de Cristo--como es confirmado por la iconografia de la "coronacion celeste"--y que la coronacion del emperador por el patriarca representa el sacramento por el que el soberano queda conectado con Dios. Sin embargo, difieren en el grado de necesidad de la coronacion por parte del patriarca. Este debate es relevante para el tema de las autocoronaciones, puesto que se trata de ver hasta que punto el emperador era capaz de superar el caracter mediador de los eclesiasticos--en este caso representados por el patriarca de Constantinopla. A mi me parece que lo mas relevante en este debate es la progresiva implantacion y consolidacion de un gesto ceremonial que tiene unos inicios titubeantes, que se convierte con el tiempo en una costumbre, y que llega finalmente a tener caracter de ley. Mas que una postura esencialista, me parece que es preciso arguir por una postura historicista: si los emperadores de los siglos V al VIII valoraban la intervencion del patriarca en terminos mas simbolicos que constitucionales, a partir del siglo IX, significativamente en el momento en el que se desarrolla la iconografia de la coronacion del emperador por parte Cristo, la funcion mediadora del patriarca no es solo simbolica sino que tiene caracter de necesidad. Asi, si la funcion del patriarca en la coronacion conoce una evolucion de lo simbolico a lo real, la funcion de Jesucristo en la coronacion conoce una evolucion de lo simplemente teorico a lo iconografico. Parece que el emperador siente la necesidad de enfatizar la intervencion de Cristo, creando una iconografia especifica a tal efecto, justo en el momento en el que se consolidan los efectos reales de la intervencion del patriarca y en el momento en el que finaliza el decisivo interludio iconoclasta (30).

Los testimonios de los contemporaneos bizantinos ponen de manifiesto el incremento de la dimension sacra de la ceremonia de la coronacion imperial (31). Cuando, a mediados del siglo V, el patriarca empezo a intervenir en la ceremonia, los elementos militares y seculares no sufrieron ninguna transformacion, e incluso en muchas ocasiones la coronacion no tenia lugar en un lugar sacro. Pero con el paso del tiempo los elementos militares y seculares remitieron, dejando paso a una ceremonia plenamente religiosa, habitualmente celebrada en la iglesia de Santa Sofia. Ademas, el hecho de que el patriarca no interviniera en las coronaciones de los co-emperadores y de las conjugues del emperador pero estuviera presente y rezara las oraciones previstas, es una prueba mas de su funcion de garante de facto, aunque su presencia y actuacion no tuvieran consecuencias juridicas e institucionales sino mas bien simbolicas. No hay que olvidar tampoco, tal como lo ha analizado Panayotis Yannopoulos, los paralelismos que existen entre la ceremonia de la coronacion imperial y la ceremonia de la ordenacion de los obispos, lo que enfatizaria todavia mas esta dimension religiosa a la que me refiero (32).

Algunos autores han relacionado la introduccion de la costumbre de la coronacion del emperador por el patriarca con la tradicion persa en la que, despues de algunos siglos en los que la autocoronacion habia dominado el ceremonial, se habian decantado en la epoca contemporanea a Marciano y Leon I por la coronacion por parte del sumo sacerdote de los magianes. La misma diadema habia sido importada de Persia, a traves de la tradicion helenistica, por lo que pensar en estos intercambios simbolicos no es ni mucho menos descabellado. Ambos sacerdotes actuaban como representantes de su religion pero tambien de su estado (33).

La evolucion de la funcion del patriarca en las coronaciones imperiales, y el incremento de la dimension sacra de esta ceremonia, es acorde con la idea de que la autoridad del emperador bizantino proveniente de Dios. Desde los tiempos de Julian el Apostata (siglo IV) las ceremonias de coronacion habian tenido un caracter claramente militar tanto en Roma como en Bizancio. Hacia el siglo XII, Manuel I considero que su coronacion, realizada en las montanas de Cilicia por su padre Juan II e incluso con el acuerdo del ejercito, no habia sido suficiente, y quiso ser coronado de nuevo emperador por el patriarca en Constantinopla (1143). La idea de Dios como fuente de poder imperial encontro su mejor expresion en la dimension religiosa de la ceremonia de la coronacion. El patriarca no ejerce una funcion politica, sino mas bien sacerdotal, pues confiere la consagracion al emperador y realiza la funcion de instrumento de la voluntad divina. Esta idea de "consagracion" contribuye a explicar la expresion utilizada por Leon III de que el soberano en Bizancio es a la vez "sacerdote y emperador"--teniendo presente de que se trata de una fuente indirecta al propio Bizancio (34). La amenaza para la Iglesia es clara, pero al mismo tiempo esta formula pone de manifiesto el fondo institucional de la idea de que el emperador es tambien el jefe supremo de los cristianos, aunque no en terminos sacerdotales y de jerarquia sino mas ministeriales.

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JAUME AURELL

UNIVERSIDAD DE NAVARRA. Espana

Recibido: 19.05.2016--Aceptado: 23.08.2016

Correspondencia: Jaume Aurell.

Email: saurell@unav.es

Profesor Departamento de Historia. Universidad de Navarra--31080--Pamplona (Espana).

(1) Este articulo se ha realizado en el marco del grupo de investigacion "Las formas de representacion del poder en la Peninsula Iberica bajomedieval: ceremonias, juramentos y divisas>> (ref. HAR2014-58542-P, 2015-2017), Ministerio de Economia y Competitividad del Gobierno de Espana, y del grupo "Religion y Sociedad Civil", del Instituto de Cultura y Sociedad (ICS), Universidad de Navarra. Quiero dejar constancia tambien de mi agradecimiento a Jose Marin Riveros, por sus valiosas sugerencias.

(2) Las tres fuentes basicas para la ceremonia de inauguracion de los emperadores bizantinos son: Jacob Goar, Euchologion sive Rituale Graecorum, Paris, 1647; Pseudo-Codinus, Treatise, ed. J. Verpeaux, Le traite des offices du Pseudo-Kodinus, Paris, 1966; y, por fin, el "Libro de las Ceremonias", comisionado por Constantino VII, con varias ediciones: Constantini Porphyrogeniti imperatoris, De cerimoniis aulae Byzantinae libri duo, ed. J. J. Reiske, 2 vols., Bonn 1829-30; Constantine Porphyrogenitus, Livre des Ceremonies, ed. A. Vogt, 2 vols., Paris, Societe d'Edition Les Belles Lettres, 1967 (edicion francesa parcial); The Book of Ceremonies, eds. Ann Moffat, Maxeme Tall, Camberra, Australian Association for Byzantine Studies, 2012, 2 vols. (edicion inglesa parcial).

(3) Andre Grabar, L'empereur dans l'art byzantin, London, Variorum Reprints, 1936, 112-122; Andrea Torno Ginnasi, L'incoronazione celeste nel mondo bizantino. Politica, ceremoniale, numismatica e arti figurative, Oxford, Archaeopress, 2014. Ver tambien, Miguel Cortes, "El tema de la coronacion simbolica en el arte bizantino de la edad de oro", Erytheia 9 (1988): 133-141.

(4) Sobre la introduccion en Bizancio de la figura del patriarca como ministro de la coronacion: Wilhelm Ensslin, "Zur Frage nach der ersten Kaiserkronung durch den Patriarchen und zur Bedeutung dieses Aktes im Wahlzeremoniell", Byzantinische Zeitschrift 42 (1943-49): 101-115. Sobre la introduccion de la uncion real en Bizancio: Chistopher Walter, "The Significance of unction in Bizantine icongraphy", Byzantine and Modern Greek Studies 2 (1976): 53-73; Gilbert Dagron, Emperor and Priest. The Imperial Office in Byzantium, Cambridge, Cambridge University Press, 2003, 267276; Miguel Arranz", "L'aspect rituel de l'onction des empereurs de Constantinople et (des tsars) de Moscou, Roma. Costantinopoli, Mosca. Da Roma alla terza Roma, Roma, La Sapienza, 1981, 407-15

(5) Dagron, Emperor and Priest, 60.

(6) Wilhelm Sickel fue el primero que documento y discutio esta importante

realidad: Wilhelm Sickel, "Das byzantinische Kronungsrecht bis zum 10. Jahrhundert", Byzantinische Zeitschrift 7 (1898): 511-557, especialmente 517 y 539; Friedhelm Winkelmann, "Zur Rolle der Patriarchen von Konstantinopel bei den Kaiserwechseln in fruhbyzantinischer Zeit, "Klio 60 (1978): 467-481; Arthur E.R. Boak, "Imperial Coronation Ceremonies of the Fifth Centuries", Harvard Studies in Classical Philology XXX (1919): 37-47; Ernst Kantorowicz, Laudes Regiae. A Study in Liturgical Acllamations and Mediaeval Ruler Worship, Berkeley, University of California Press, 1958, 78-79; sin embargo, Frank E. Brightman, "Byzantine Imperial Coronations", Journal of Theological Studies 2 (1901): 359-392, especialmente p. 377, argumenta que la primera coronacion con asistencia eclesiastica data de 602; Gilbert Dagron, por su parte, tambien manifiesta sus dudas, pues arguye que el patriarca no tuvo una significacion real en la coronacion hasta la coronacion de Constancio II (Emperor and Prest, 80-82). Ver tambien Panayotis Yannopoulos, "Le Couronnment de l'empereur a Byzance: rituel et fond institutionnel", Byzantion 61 (1991): 71-91, especialmente 86-89; Peter Charanis, "The Imperial Crown Modiolus and Its Constitutional Significance", Byzantion, 12 (1937): 189-195; John B. Bury, "The Constitution of the Later Roman Empire", in Selected Essays, ed. H. Temperley, Cambridge, 1930, 103 y siguientes, donde arguye el posible origen persa de la intervencion del patriarca en la ceremonia--que, en todo caso, no tendria el mismo significado, pues mientras el sumo sacerdote actuaba como representante de la religion en Persia, el patriarca constantinopolitano lo haria como representante del estado bizantino.

(7) Francis Dvornik, Early Christian and Byzantine Political Philosophy, Washington, Dumbarton Oaks, 1966, II: 828. Ver tambien Dvornik, The Idea of Apostolicity in Byzantium and the Legend of the Apostle Andrew, Cambridge, Harvard University Press, 1958. Sobre el significado de la funcion del patriarca en la coronacion imperial: Peter Charanis, "Imperial Coronation in Byzantium: Some New Evidence", Byzantina 8 (1976): 37-46.

(8) Sobre la influencia del oriente Persa en el ceremonial bizantino, ver Hector Herrera, "Simbologia politica del poder imperial en Bizancio: los pendientes de las coronas", en Herrera, Dimensiones de la Cultura Bizantina: Arte Poder y Legado

Historico, Santiago de Chile, 1998, 395-438. [Publicado originalmente en Byzantion Nea Hellas 13-15, (1996): 15-53].

(9) Peter Charanis, "Coronation and Its Constitutional Significance in the Later Roman Empire", Byzantion 15 (1940-41): 49-66, especialmente 53-54.

(10) Louis Brehier, Les institutions de l'empire byzantine, Paris, A. Michel, 1949.

(11) Charanis, "Coronation", 54, 62-63; Steve Runciman en Journal of Hellenistic Studies LVIII (1938): 127 (book review).

(12) Comentarios al Libro de Ceremonias, cuyas ediciones estan citadas en la nota 1, en Jonh B. Bury, "The Ceremonial Book of Constantine Porphyrogennetos", The English Historical Review 22 (1907): 209-227; 417-39; Tsirpanlis, "The Imperial Coronation", 63-91; Louis Brehier, Les institutions de l'empire byzantine, Paris, A. Michel, 1949; Arnold J. Toynbee, Constantine Porphyrogenitus and his World, Oxford, Oxford University Press, 1973.

(13) Dagron, Emperor and Priest, 57.

(14) Raymond Janin, Constantinople Byzantine. Development urbain et repertoire topographique, Paris, Archives de l'Orient Chretien, 1964, 446-9.

(15) Boak, "Imperial Coronation", 38.

(16) Dagron, Emperor and Priest, 63, 81.

(17) "This appears to be the first origin of a ceremony which all the Christian princes of the world have since adopted, and from which the clergy have deduced the most formidable consequences" (Edward Gibbon, The decline and fall of the Roman Empire, London, Dent, 1993, capitulo 36).

(18) Sobre el caracter germanico y militar de la coronacion de Juliano, su influjo posterior, y la narracion de Amiano, ver Ginnasi, L'incoronazione, 34-35. Ver tambien Brightman, "Byzantine Imperial", 365-366.

(19) El campiductor era un militar de alto rango: Boak, "Imperial Coronation", 38. Sobre la elevacion del escudo, Hector Herrera, "El significado del escudo en la Germania de Tacito", Anales de la Universidad Catolica de Valparaiso, 4 (1957): 205-221.

(20) Christopher Walter, "The Coronation of a Co-Emperor in the Skyllitzes Matritensis", Actes du XIVe congres international des etudes Byzantines, eds. M. Berza y E. Stanescu, Bucarest, Editura Academici Republicii Socialiste Romania, 1975, 453-8.Respecto a la ceremonia de investidura real de los visigodos, Jose Orlandis, "La Iglesia visigotica y los problemas de la sucesion al trono en el siglo VII". Settimane di Studio del Centro italiano di studi sull'alto Medioevo, 7 (1960): 333-351. Respecto a la ceremonia de investidura en los carolingios, es probable que Carlomagno deseara una ceremonia civil (como hizo el mismo con su hijo Luis el Piadoso) y luego un simple bendicion, pero el papa Leon III se le adelanto, y "creo" un rito inexistente en la tradicion imperial, antecediendo la coronacion religiosa a la civil (Janet L. Nelson, Politics and Ritual in Early Medieval Europe, London, Hambledon, 1986).

(21) Alan Cameron, Circus Factions. Blues and Greens in Rome and Byzantium, Oxford, Clarendon, 1976.

(22) Michael McCormick, Eternal Victory. Triumphal Rulership in Late Antiquity. Byzantium and the Early Medieval West, Cambridge, Cambridge University Press, 1986, 154-7 y 169.

(23) El dato de la "apelacion a la tradicion" de Basilio en su segunda coronacion lo aporta sutilmente Dagron, Emperor et Priest, 74. Para el contexto de la compleja sucesion de Basilio I, ver Norman Tobias, Basil I Founder of the Macedonian Dynasty. A Study of the Political and Military History of the Byzantine Empire in the Ninth Century, Lewiston, The Edwin Mellen Press, 2007.

(24) Peter Charanis, Church and State in the Later Roman Empire: The Religious Policy of Anastasius I, Madison, The University of Wisconsin Press, 1939.

(25) Charanis, "Coronation", 57-60; Brightman, "Byzantine Imperial", 374.

(26) Sickel, "Das byzantinische Kronungsrecht", 511-557. La tesis de Sickel fue seguida por Boak, "Imperial Coronation", 37-47, especialmente 46 y siguientes, aunque reconoce que el patriarca era la persona logica para representar el simbolo que indicaba que el emperador gobernaba "por la gracia de Dios". Otros autores alemanes que siguieron a Sickel fueron Franz Dolger, Otto Treitinger y Wilhelm Ensslin y Ernst Stein. Ver Georg Ostrogorski y Ernst Stein, "Die Kroenungsordnungen des Zeremonienbuches. Chronologische und Verfassungsgeschichtliche Bemerkungen", Byzantion 7 (1932) : 185-233.

(27) Steve Runciman, The Byzantine Theocracy, Cincinatti, The Weil Lectures, 2004, and, more especifically, his comment in the review, Steve Runciman in Journal of Hellenistic Studies LVIII (1938): 127.

(28) John B. Bury, History of the Eastern Roman Empire from the Fall of Irene to the Accession of Basil I, London, Macmillan, 1912; M. Manojlovic, "Le people de Constantinople", Byzantion 11 (1936), 617-716; Peter Charanis, "Coronation and Its Constitutional Significance in the Later Roman Empire", Byzantion 15 (1940-41): 49-66.

(29) Charanis, "Coronation", 59.

(30) Para la epoca preiconoclasta, especialmente para la dependencia inicial de la iconografia religiosa de la imperial antigua, ver el libro de Ernst Kitzinger, Byzantine Art in the Making, London, Faber and Faber, 1977.

(31) Constantini Porphirogeniti De Cerimoniis Aulae Byzantinae, ed. Johan J. Reiske, Bonn, 1829-30, I: 191 y siguientes.; Jacob Goar, Euchologion sive Rituale Graecorum, Paris, 1647, 925 y siguientes; John Cantacuzenus, Historiae, ed. J. Schopen, Bonn, 1828-32, I: 196 y siguientes.; Pseudo-Codinus Curopalates, De Officis, ed. Immanuel Bekker, Bonn, 1839, 86 y siguientes; Symeon Bishop of Thessalonica, De Sacro Templo, en Migne, Patrologia Graegca CLV, Paris, 1866, 352 y siguientes.

(32) Yannopoulos, "Le Couronnment de l'empereur", 71-91.

(33) Sickel, "Das byzantinische Kronungsrecht, 511-577; John B. Bury, The Constitution of the Later Roman Empire, Cambridge, Cambridge University Press, 1910, 11 y siguientes; Constantine N. Tsirpanlis, "The Imperial Coronation and Theory in "De Ceremoniis Aulae Byzantinae" of Constantine VII Porphyrogennitus", Kleronomia 4 (1972): 63-91.

(34) A esta dualidad del emperador dedico una magnifica monografia Dagron, Emperor and Priest. Ver tambien George P. Majeska, "The Emperor in His Church: Imperial Ritual in the Church of St. Sophia", Byzantine Court Culture from 829 to 1204, ed. Henri Maguire, Washington, Dumbarton Oaks, 1997, 1-11.

Leyenda: Fig. 1. Constantino VII coronado por el patriarca de Constantinopla. Codex Graecus Matritensis Ioannis Skyllitzes, Cronica de Juan Skylitzes. Italia bizantina, siglos XI-XII, Synopsis of Histories by John Skylitze, Biblioteca Nacional de Espana manuscrito Graecus Vitr. 26-2--Codex Graecus, Madrid.

Leyenda: Fig. 2. Matrimonio y coronacion de Constantino IX y Zoe en la basilica de Basilio I. Codex Graecus Matritensis Ioannis Skyllitzes, Cronica de Juan Skylitzes. Italia Bizantina, siglos XI-XII, Biblioteca Nacional de Espana, manuscrito Graecus Vitr. 26-2--Codex Graecus, Madrid, Espana, f. 222v escena inferior.
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Author:Aurell, Jaume
Publication:Byzantion Nea Hellas
Date:Jan 1, 2017
Words:8465
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