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LA GLOBALIZACION TEMPRANA. REPLICA A MARIANO BONIALIAN.

Si alguien publica un libro, lo peor que puede sucederle es que pase desapercibido. Se podria pensar que lo optimo es que el texto reciba muchos elogios. Pero, por lo menos a mi, me anima mucho mas que mis propuestas estimulen el debate. De esta suerte, siento un enorme gusto que Mariano Bonialian se haya tomado el tiempo para escribir varias paginas sobre mi reciente libro Historia minima de la globalizacion temprana (El Colegio de Mexico, 2018), y tanto mas porque es un autor que se ha distinguido por sus importantes aportes a la tematica sobre la que tambien versa mi tomo. (1) Bonialian encuentra muchos meritos en mi texto (de los que en parte no me habia dado cuenta), senala algunas deficiencias y omisiones (en lo que basicamente le doy la razon), y abre el debate sobre una de las hipotesis centrales que he formulado acerca del papel de la America hispanica en desarrollo que denomino la globalizacion temprana.

Hay que resumir brevemente el argumento. (1) Sostengo que la globalizacion temprana entre los siglos XVI y XIX se desplego en una dinamica multipolar a partir de la expansion iberica al Nuevo Mundo. Sus bases economicas las formaron la produccion manufacturera de Eurasia y los metales preciosos de America. Los europeos desempenaron en este sistema, en primer lugar, una funcion intermediaria entre los productos asiaticos y los metales preciosos americanos. Las ganancias que obtuvieron, sin embargo, fueron considerables. (2) La America espanola con los envios de plata (y en menor medida, de oro, el que, entre finales del siglo XVII y finales del XVIII, constituiria la riqueza de Brasil) sostuvo los circuitos transcontinentales del comercio, asi como las estructuras administrativas y fiscales de los imperios, en fin, los vinculos que enlazaron de modo sostenido las diferentes regiones del globo en la epoca investigada.

Hasta aqui Bonialian parece que esta de acuerdo conmigo. Lo que cuestiona es el rango protagonico que atribuyo a la America espanola y la explicacion que doy a los flujos de metales preciosos, explicacion que para mi, como Bonialian esta bien consciente (p. 800), resulta esencial para poder hablar de Hispanoamerica como uno de los polos de la globalizacion temprana. Es importante destacar que parto de un enfoque centrado en actores y sus practicas, lo que Bonialian quiza no toma suficientemente en cuenta. Voy a plantear la idea un poco mas ampliamente. El punto de partida de mi argumentacion es que las aspiraciones originales de Colon, de llegar por la ruta occidental directamente a China y acaparar parte de la lucrativa importacion europea de los productos asiaticos, se vieron frustradas por las realidades indianas. A los primeros espanoles en el Nuevo Mundo, en ese momento, les era imposible enriquecerse mediante la reventa de productos americanos en Europa (e igualmente mediante la reventa de productos eurasiaticos en America). Por ello, y sin abandonar sus anhelos de volverse ricos y ascender socialmente, intentaron resolver la situacion mediante la conquista y el saqueo. Pero el oro acumulado por las culturas prehispanicas solo enriquecio a unos cuantos y se agoto demasiado rapido, y el tributo que se extrajo de la poblacion sometida tampoco aporto riqueza duradera. Asi se afrontaba la necesidad de buscar otra forma de beneficio que pudieran sacar del Nuevo Mundo.

Es crucial tener en cuenta que las aspiraciones de los espanoles solo se podian satisfacer dentro de los parametros culturales que llevaban consigo. Pretendian ser senores a la usanza europea. Nunca pensaron en adaptar su cultura material y simbolica a las costumbres indigenas (si bien cierto mestizaje, por ejemplo, en el campo de la alimentacion, era inevitable). No ambicionaban acumular plumas de quetzal, piedras de jade o turquesas, sino telas italianas o asiaticas, vino espanol, especies orientales u objetos de vidrio; querian celebrar las misas en iglesias adornadas con lienzos al oleo, y necesitaban armas de hierro y de fuego. Por consiguiente, tanto su riqueza y su estatus como su seguridad dependian de los bienes traidos del Viejo Mundo; y desde el principio la America conquistada engendro una demanda de productos de importacion que solo pudo ser satisfecha por el comercio transoceanico. Asi sucedio que, no obstante, la revitalizacion de los valores senoriales en el contexto de la conquista, el comercio mantuvo su importancia crucial. Para adquirir los productos de importacion requeridos se necesitaba con que intercambiar, es decir, para poder importar, fue imprescindible exportar (o hacerse de dinero de otra manera, pero esta otra manera no se presento). Como las sociedades americanas no disponian de suficientes productos exportables, los espanoles se vieron forzados a promover con urgencia una produccion destinada a los mercados externos. La solucion se les ofrecio en forma de abundantes yacimientos de metales preciosos, y fue sobre todo la produccion de la plata a gran escala lo que le permitio a la nueva elite de los territorios conquistados mantener, fortalecer y reproducir su rango social y su correspondiente habitus y cultura. De esta forma, produjeron la "mercancia dinero" (3) que no podian obtener con el comercio. A partir de ahi, la plata pasaria a ser la mercancia mas importante de exportacion hispanoamericana. Solo poco a poco se pudieron organizar otros productos para la exportacion, como el tabaco, tintes como el anil o la cochinilla, cueros y azucar, los que, sin embargo, nunca pudieron competir con la plata como el producto de exportacion mas importante.

Para evitar malentendidos, hay que subrayar que el nuevo sector minero nunca funciono como un enclave, desde el cual se organizara el directo intercambio metales-productos de importacion. La explotacion de las vetas estaba inserta en lo que Carlos Sempat Assadourian ha llamado el sistema de la economia colonial. (4) Con sus efectos de arrastre estimulo una dinamica produccion interna y la reorganizacion del espacio, en el que gran parte de la plata circulaba antes de salir a los circuitos externos. Pero esto no afecta mi argumento. Sostengo que tuvo que circular para introducir toda la fuerza de compra del espacio colonial (analogamente al otro lado del Atlantico, la plata circulaba por el continente europeo antes de seguir su camino hacia el sur y este de Asia).

A esta interpretacion, que atribuye una funcion central a los intereses de consumo de los espanoles, Bonialian le opone principalmente tres argumentos, relacionados entre si. Cuestiona si el uso de una categoria como el consumo no resulta anacronico para la epoca estudiada (p. 799). Ahora, si el termino sugiere alguna nocion de una "sociedad de consumo" como hoy en dia la conocemos, esta totalmente fuera de mis intenciones. Uso el termino sin implicaciones teoricas, para describir la practica de usar (y querer usar) productos especificos (ponerse ropas, beber vino, etc.). Para ello no se me ocurre mejor palabra.

Bonialian, ademas, sostiene que sobrestimo la fuerza de compra del mercado hispanoamericano, en realidad reducido a unas pocas ciudades no muy grandes y a un estrecho sector de notables espanoles; opina que antes de proponer mi hipotesis, "hubiese sido sugerente detenerse en la relacion consumo/poblacion para ponderar la valoracion de la variable consumo en ese momento historico" (p. 799). Ahora, es verdad que en la America espanola de aquella epoca no vivian tantos consumidores de productos de importacion, aunque habria que tomar en cuenta que pronto tambien parte de la poblacion indigena y de las castas estimaron, por ejemplo, las herramientas de hierro y tambien aspiraron a adquirir bienes de prestigio, aunque solo fuera para adornar sus iglesias y sus fiestas. Con todo, el mercado hispanoamericano era pequeno, en comparacion con los europeos o asiaticos. No obstante, sigo creyendo que fue suficientemente grande, y lo que me hace creerlo es que la mayor parte de la plata salia de America movida por el comercio privado. He presentado numeros mas detallados en mi libro, (5) y me parecen datos dificilmente de pasar por alto. El comercio envio estos metales en su aplastante mayoria como paga de las importaciones. Estas se compraban en America para su uso (consumo), no para almacenarlas y menos para dejarlas echar a perder.

En suma, me sigue pareciendo defendible suponer que fueron principalmente los intereses minero-mercantiles hispanoamericanos los que incorporaban los metales preciosos a los circuitos internacionales, movidos por su demanda de productos importados de Eurasia. Obviamente, la exportacion masiva de metales preciosos de America beneficio a la corona espanola y a los comerciantes andaluces, asi como a la administracion y la economia del imperio chino. Pero igualmente obvio es que no fue la voluntad del rey de Espana o del emperador de China, ni tampoco de los banqueros de Genova, Augsburgo, Amsterdam o Londres, la que hizo fluir los metales. Los monarcas solo pudieron fomentar, pero no gestionar la produccion, y menos aun tal gestion estuvo en manos de los chinos y, antes del siglo xix, tampoco de los capitalistas britanicos.

La tercera objecion de Bonialian es mas fundamental. Alega que doy una explicacion demasiado estrecha a los flujos de los metales preciosos al no tomar en cuenta de manera plena el contexto en que se inscribe; siente que subestime "en gran medida, el papel de las politicas metropolitanas espanolas. Valdria recordar la politica mercantilista que reinaba por entonces en los estados europeos, donde la concentracion de metales preciosos hacia a la grandeza del reino [...]. Creemos que el surgimiento del sistema minero obedecio, ante todo, a logicas mas globales, que van mas alla de una cultura consumidora hispanoamericana" (p. 800).

Considero que lo que aqui se juega no es tanto que subestime el contexto sino la validez de mi enfoque en los actores, su agencia y sus practicas, en fin, la eterna pregunta por la relacion entre actores y estructuras. Yo insisto en que fueron las nuevas elites americanas las que hicieron fluir la plata, movidos por sus propios intereses. Pero asimismo creo que es necesario seguir discutiendo si estas elites no solo siguieron fuerzas estructurales mayores y, a un nivel mas concreto, si no fueron solo agentes de intereses externos, en fin, si no fueron elites dependientes, aunque exitosas, como existen en todos los contextos coloniales o semicoloniales. Como tal, no se podrian considerar como representantes de un polo del desarrollo.

Es verdad que todo lo que describo se inserta en un contexto o en una logica mayor, ya instalada en el momento de la conquista, impuesta a los territorios americanos desde afuera y ejecutada por los que yo llamo "las nuevas elites americanas". Sin profundizar demasiado, en este contexto o logica habria que tomar en cuenta la formacion de imperios que caracteriza toda la epoca y, sobre todo, el comercio de larga distancia que estaba prosperando desde hacia siglos y se caracterizaba, entre otras cosas, por un sistema monetario basado en metales preciosos y por el flujo de estos metales hacia el oriente para su intercambio por mercancias manufactureras. La America espanola fue vinculada a este sistema comercial como su nueva extension occidental, y sus nuevas elites no hicieron otra cosa que aprovechar las posibilidades que se les ofrecieron, pues esto era su funcion. Considerando todo esto, se explica el papel de la plata americana en el mundo de la globalizacion temprana y entendemos por que el modelo minero les funcionaba a los empresarios mineros y comerciales, pero aun no sabemos por que mecanismos concretos salio la plata.

Hay dos reflexiones que me persuaden a considerar la America espanola como polo de la globalizacion temprana, a pesar de su dependencia del contexto estructural en que se ve insertada. La primera reflexion es general. Es que vale la pena preguntarse si habia alguien que pudiera actuar de forma realmente independiente de la logica imperante o con la suficiente fuerza para transformarla profundamente. Diria que en mi epoca tambien los europeos, los musulmanes y los chinos solo aplicaban las reglas del sistema vigente intentando sacarle provecho. En el fondo estamos frente al simple hecho de que tanto en China como en Europa nunca se tomo en consideracion renunciar a la importacion de plata mayoritariamente americana, y a su vez en America nunca se penso en renunciar a la mineria. Pues en China y en Europa se necesitaba la plata y en America se necesitaban las mercancias del Viejo Mundo. Seria arbitrario determinar quien, en este momento, dependia de quien.

La otra reflexion, mas concreta, nos lleva a observar que los americanos si lograron controlar en gran medida su participacion en los circuitos transcontinentales. Habia solo una fuerza que podia hasta cierto grado imponerles las reglas del juego, y esto era la metropolis espanola, pero lograron reservarse suficiente autonomia para manejar la situacion a su favor, por lo menos hasta el ultimo cuarto del siglo xviii, cuando los reformadores borbonicos realizaron grandes esfuerzos parar quitarles esta autonomia. Obviamente, la llegada masiva de metales preciosos le vino muy bien a la corona, siempre necesitada de dinero. Desde los inicios del dominio espanol en America, vigilaba la navegacion y el comercio, creaba y defendia monopolios, otorgaba privilegios y cobraba impuestos. Pero fueron los intereses hispanoamericanos los que desencadenaron estos flujos, y no la necesidad de los monarcas ni tampoco lo fue la demanda china; y la forma del intercambio, a nivel de las reglas y mucho mas a nivel de las practicas, favorecia considerablemente a los americanos. Un buen ejemplo serian los peruleros, a los que en el libro no menciono explicitamente, lo que Bonialian (pp. 797-798), con toda razon, echa de menos, aduciendo que los "llamados peruleros o los grandes comerciantes de la ciudad de Mexico se convierten en mediadores globales independientes, con intereses propios, con plena division de invertir sus caudales en la compra de bienes en las islas Filipinas, en Canton, en Sevilla, en Genova, en Amsterdam, etcetera. En definitiva, son actores sociales en movimiento que no estan sujetos a los intereses ni a los propositos de los estados y corporaciones europeas".

Admito que, de esta manera, discretamente he regresado a los actores, y esquivado la cuestion de si se puede entender una dinamica historica de esta forma, y si no hay que buscar fuerzas estructurales que determinan el desarrollo historico. Yo no pretendo poder contestar esta pregunta. En todo caso, no es mi intencion sustituir un enfoque por el otro. Creo mas bien que hay que verlos como complementarios. Pues, las estructuras no realizan acciones por si mismas, sino que siempre necesitan agentes que actuen conforme a sus logicas, las aprovechen y las reproduzcan. Pero al cumplir con esta funcion los agentes las manipulan o renuevan; muestran agencia y se convierten en actores. Aun si suponemos que la agencia esta totalmente determinada por las estructuras (lo que yo no hago), vale la pena investigar las ideas, estrategias y practicas de los actores, porque permiten conocer la articulacion y la naturaleza de las fuerzas, reglas y normas a las que obedecen. Por lo tanto, sigo convencido que mi hipotesis puede aportar a la comprension del funcionamiento de la globalizacion temprana, pero tampoco pretendo dar la explicacion definitiva. Si hubiera llegado a tal explicacion, seria el fin de la investigacion historica o, por lo menos, de este debate. Por suerte, aun no la he alcanzado.

Bernd Hausberger

El Colegio de Mexico

(1) Habia desarrollado estas ideas anteriormente en otros lugares, sobre todo en "Consideraciones acerca del papel de America Latina para el arranque de la globalizacion", en Carlos RIOJAS y Stefan RINKE (coords.), Historia global. Perspectivas y tensiones, Stuttgart, Verlag IIans-Dieter IIeinz, Akademischer Verlag, 2017, pp. 55-76.

(2) HAUSBERGER, Historia minima, p. 235. Solo en las decadas finales del siglo XVIII, pero sobre todo en el siglo XIX la industrializacion europea cambiaria este panorama.

(3) Carlos Sempat ASSADOURIAN, "La produccion de la mercancia dinero en la formacion del mercado interno colonial", en Enrique FLORESCANO (ed.), Ensayos sobre el desarrollo economico de Mexico y America Latina (1500-1975), Mexico, Fondo de Cultura Economico, 1979, pp. 223-292.

(4) Carlos Sempat ASSADOURIAN, El sistema de la economia colonial. Mercado interno, regiones y espacio economico, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1982.

5 Hausberger, Historia minima, pp. 132-133.
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Title Annotation:REPLICA
Author:Hausberger, Bernd
Publication:Historia Mexicana
Date:Apr 1, 2019
Words:2919
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