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Kazuo Ohno (1906-2010): de la obscuridad a la luz.

[ILUSTRACION OMITIR]

Con la muerte del japones Kazuo Ohno el pasado 2 de junio, el arte contemporaneo pierde a uno de sus pilares fundamentales. Bailarin hasta sus 100 anos, Ohno fue junto con Tatsumi Hijikata (1926-1949) creador de la llamada danza Butoh, forma dancistica surgida como un movimiento de respuesta al horror genocida creado por los estadunidenses despues de que lanzaran bombas atomicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaky.

Y, de paso, en contra de la propia estetica de la danza contemporanea japonesa que pretendia ignorar la desgracia que vivieron miles de inocentes en uno de los actos mas infames de la epoca actual.

Arte de la inmovilidad, de la expresion milimetrica que concentra la energia, el Butoh en su origen es por definicion un espectaculo terrible al retratar sin misericordia la destruccion externa e interna del ser humano, y la pulsion irrefrenable que siente este por aniquilar la vida. Pero al mismo tiempo, es una forma artistica que toca las profundidades del budismo zen y del shintoismo.

Expresiva y abstracta, siempre esta implicitamente relacionada con la muerte y el caos y tematicamente se centra en la destruccion y la creacion, en el apocalipsis y el renacer. Las primeras obras de Butoh aparecieron en los anos cincuenta con Kazuo Ohno, Tatsumi Hijikata y Kasai Akira. Y aunque para Hijikata el eje central del Butoh es el sentido mismo de hacerlo y el imperativo espiritual por ejecutarlo, su forma siempre fue facil de identificar: cuerpos desnudos pintados de blanco, cabezas rapadas y movimientos controlados al limite, desarticulados a veces, graciles y de belleza infinita en otras, pero siempre llevados a cabo con lentitud angustiante para el ojo no preparado.

El terror

La primera obra de Butoh fue Kinjiki (Colores prohibidos), de Tatsumi Hijikata, estrenada en 1959 en un festival de danza en Japon. Basada en el libro del mismo nombre de Yukio Mishima, la puesta en escena exploraba el tabu de la homosexualidad y la pedofilia. En el final se veia a Yoshito Ohno --el pequeno hijo de Kazuo-- con un pollo vivo sostenido entre sus piernas mientras Hijikata lo perseguia por el foro hacia la oscuridad.

La idea de que el pollo habria muerto estrangulado por Hijikata, causo una enorme animadversion por parte del publico, a lo cual siguio el escandalo, y el coreografo fue vetado en todos los escenario japoneses y considerado un iconoclasta con problemas mentales.

Ohno, por su parte, era un maestro de educacion fisica que empezo a tomar sus primeras clases de danza a los 46 anos, de la mano de la alemana Mary Wigman, quien se especializaba en danza expresionista. Durante los anos sesenta colaboro con Tatsumi Hijikata y sus primeras piezas fueron interpretaciones de obras literarias de occidente. En 1977, cuando tenia 71 anos, llevo al foro su pieza catalogada como magistral, Admirando a La Argentina, durante la cual se transformaba en la legendaria bailarina de flamenco. Cuando se presento en Nueva York, la famosa critica del New York Times, Anna Kisselgolf, lo catalogo como un bailarin que lo mismo tocaba los extremos de la belleza sincera del Oriente como las formas mas absurdas del movimiento Drag Queen.

En el libro Tonos de oscuridad, de Jean Viala y Nourit Masson-Sekinea, Ohno es descrito como el "alma del Butoh", mientras que Hijikata "su arquitecto". Pero el hecho es que cada uno desarrollo su propia metodologia, esparcida mas tarde por sus alumnos por el mundo entero.

Los estudiantes de Hijikata se enfocan siempre en la parte temeraria de estimular el sistema nervioso, mientras que los de Ohno en tematicas mas organicas. Los maestros que pasaron largo tiempo con Ohno suelen ser mas eclecticos en su aproximacion a la danza y tratan de imprimir a sus propias propuestas el toque espiritual que buscaba siempre.

Al paso del tiempo, mientras el horror de las bombas atomicas quedo en la memoria de las nuevas generaciones japonesas, Ohno siguio siendo referencia vital del horror y la iluminacion de lo sucedido al final de la segunda Guerra Mundial. A la vez lograba influir a grupos de enorme trascendencia como Sankai Juku, de Ushio Amagatsu, considerada actualmente como la mejor compania de Butoh en el mundo.

Con suaves lirios acuaticos en sus brazos, Kazuo Ohno, a sus 83 anos de edad, dejo pasmado al publico que lo vio en 1989 en el Teatro Juarez de Guanajuato durante el Festival Internacional Cervantino (Proceso, 678). Nunca mas regreso.
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Author:Manzanos, Rosario
Publication:Proceso
Date:Jun 6, 2010
Words:795
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