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Juan Goytisolo y sus ancestros.

Juan Goytisolo

Ensayos escogidos seleccin y pagina liminar de Adolfo Castanon, Mexico, FCE, 2007, 308 pp.

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Contra las sagradas formas

Madrid, Galaxia Gutenberg/Circulo de lectores, 2007, 308 pp.

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Autobiografia y viajes al mundo islamico, Obras completas, V

edicion del autor al cuidado de Antonio Munne, Madrid, Galaxia Gutenberg/Circulo de lectores, 2007, 889 pp.

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A Cervantes no le importaba tener discipulos sino buscarse ancestros, dice Juan Goytisolo en Contra las sagradas formas, su mas reciente recopilacion de ensayos. La frase ilumina el caracter de Goytisolo y muestra la vitalidad de una obra en prosa que, no siendo la mas influyente de las actualmente escritas en Espana, quiza sea, llamada como esta a perdurar por encima de los fuegos fatuos de lo actual, la mas significativa. Mas alla de los antiguos --del Archipreste de Ita, de San Juan de la Cruz, de Fernando de Rojas--, Goytisolo ha buscado, entre los modernos, a sus ancestros y los ha encontrado de una manera que no puede sino emocionar al lector e impresionar al critico.

Goytisolo, para empezar, busco a Luis Cernuda y lo encontro, y en la escritura de la novela familiar de su homosexualidad disfruto del aval postumo del poeta, de su heroismo. En 1963, ano de esa muerte de Cernuda que paso casi inadvertida en Espana, Goytisolo se alistaba a cambiar de vida y a iniciar una segunda epoca de novelista, la cual se nutriria de la obra de Americo Castro (1885-1972), el historiador y filologo que modifico dramaticamente la vision que Espana tenia de su pasado gracias a Espana en su historia: cristianos, moros y judios (1948) y sus secuelas.

La Reconquista, gracias al empeno "mitoclasta" de Castro, dejo de ser esa Cruzada heroica de siete siglos protagonizada por un punado de caballeros andantes para transformarse en una imagen nueva, polemica, refrescante, la del simbiotico y conflictivo mundo de los cristianos, los arabes y los judios. En Castro, con quien entro en correspondencia hasta la muerte del historiador, Goytisolo encontro una heterodoxia mestiza con la cual fue sustituyendo las ideologias sentimentales que habian ocupado la primera etapa de su vida, caracterizada por la rebelion contra la dictadura franquista: el realismo social en la novela, el compromiso sartreano en tanto que imperativo existencial y, Lomo eleccion politica, la condicion de companero de viaje del Partido Comunista Espanol (PCE). Con el revisionismo historico de Castro, Goytisolo ligo h la creacion novelesca el pensamiento critico como en pocas ocasiones habia ocurrido entre nosotros, de tal forma que Reivindicacion del conde don Julian (1970) y Juan sin Tierra (1975) no solo son sus novelas decisivas por el riesgo formal y la experimentacion.

Si Castro fue la sustancia intelectual, Jose Maria Blanco White (1775-1841), el liberal sevillano y escritor en lengua inglesa que Goytisolo redescubre como traductor y escoliasta a principios de los anos setenta, le significa el ejemplo vital del desterrado, del hereje y del militante a la vez desenganado y purista que Goytisolo ha sabido ser. Blanco White, ancestro que pareceria remoto, anacronico, lo justifica y lo acompana con frecuencia, inspiracion tangible en su abogacia del entendimiento entre la sociedad europea y el mundo arabe, en su exorcismo de las trivialidades del mercado y en su homosexualidad asumida, disidencia que lo enfrento a la Espana nacionalcatolica, primero, y a la Cuba revolucionaria, despues, donde Goytisolo creyo ir a pagar la culpa de sus ancestros --magnates del azucar en la isla--, buscando, desdichadamente, un orden libertario.

La escena de Coto vedado, la primera parte de su autobiografia, en que Goytisolo, entonces publico y entusiasta catecumeno pero todavia homosexual secreto, se ve obligado a posar como amigo de la Revolucion cubana en un estrado donde acaban de ser juzgadas maldecidas dos muchachas lesbianas, provoca en el una sensacion de desprendimiento fisico y de zozobra moral que quiza solo haya sido del todo digerida gracias al ejemplo de Blanco White. En la Espana de 1808, antinapoleonica al tiempo que fanatica del trono y el altar, Blanco White se transformara en un verdadero liberal, es decir, en un hombre indispuesto a tolerar, en si mismo, las flagelaciones que impone la servidumbre. Y es en las cartas y memorias escritas por Blanco White, durante su largo exilio en las islas britanicas, que a la vez fue una huida de la Iglesia romana a traves del anglicanismo del unitarianismo, donde Goytisolo encontrara la gravedad moral necesaria para escribir sus libros autobiograficos. Blanco White le devolvio su sombra.

Un cuarto encuentro ha reunido a Goytisolo con Manuel Azana (1880-1940), a quien le ha dedicado, apenas en 2003, El lucernario / La pasion critica de Manuel Azana, un bellisimo ensayo que no alcanzo a figurar en los Ensayos escogidos que recopilo el critico mexicano Adolfo Castanon. La lectura de Azana --y mas del escritor que del politico, si es que ambas figuras pueden disociarse-- ha completado el saber intelectual de Goytisolo con el sentido de la virtud politica, es decir, la confianza practica en formas superiores de vida democratica fundamentadas, como lo ilustra la triste y ejemplar historia de Azana, en una devocion por la independencia del intelectual que devino en deber de gobernante. Tanto como aposto por la separacion irremediable entre la Iglesia y el Estado, tanto como se anticipo a decir que Espana habia dejado de ser catolica (y asi acabo por ser), Azana vio claro que una vez pasados los totalitarismos, tocaria la literatura defenderse del gran publico, el peor de los mecenas. Que alguien como Azana --y eso se ratifica leyendo a Goytisolo-- haya llegado a ser, durante la Guerra Civil, presidente de la Republica Espanola, le da a aquella tragedia su verdadera dimension como un momento catastrofico en la historia europea, una Espesura descubierta solo recientemente por Goytisolo, segun lo confiesa, autocritico reincidente, en El lucernario.

Cernuda, Americo Castro, Blanco White, Azana: el honor del poeta, la imaginacion oracular del historiador, la libertad del hereje, la tolerancia del jefe democratico humillado y vencido, han ido completando la personalidad intelectual de Goytisolo, "imprimiendole un caracter" (la expresion es suya, le gusta mucho) infrecuente en nuestra tradicion. No me extranaria que, en los proximos anos de Goytisolo, que nacido en 1931 ya paso de los 75, nos haga saber, a sus lectores, de los nuevos capitulos de la literatura espanola que ha hecho suyos.

En Ensayos escogidos he subrayado algunos de los temas que definen o delimitan el orbe de Goytisolo, pero quiza sea la africanizacion de Espana el motivo mas rico y sugerente. Ya se cumplio un siglo de aquel ensayo de Miguel de Unamuno titulado "Sobre la europeizacion" (1906), donde el agonico se declaraba harto de querer ser moderno y europeo y preconizaba no la indeseable europeizacion de Espana sino la espanolizacion de Europa, en un arrebato que preconiza a la muerte como la ontologia de su patria, ocurrencia que le sera perversamente devuelta, como amenaza fatal, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, en 1936.

Si se le mira bien, tanto Goytisolo como Americo Castro, su inspirador, no se alejaron tanto de Unamuno como pareciera. Mas alla de los Pirineos, donde segun el desden dieciochesco empezaba Africa, existio, como se lee en La realidad historica de Espana y en Don Julian y en Juan Sin Tierra, un mundo no perfecto pero acaso singular, la Espana de las tres culturas, a cuyo elogio --apasionado y critico-- dedica Goytisolo muchas paginas en sus ensayos de ayer y de hoy. Mas aun, la destruccion de ese polemico eden multicultural por los Reyes Catolicos fue una profecia cumplida, aunque remota y olvidada, del horroroso siglo xx y de sus inquisiciones, que no inventaron nada que no hubiese preconizado el Santo Oficio con su estatuto de limpieza de sangre.

No es esta la oportunidad ni el lugar para recordar la polemica entre Claudio Sanchez Albornoz y Americo Castro, aquel duelo ocurrido entre desterrados republicanos que atraviesa todas las meditaciones de Goytisolo y que en Contra las sagradas formas es actualizado con las resenas de las contribuciones recientes de Javier Varela, Ignacio Olague y Serafin Fanjul, entre otros. Pero, abusando de la figuracion, al comparar el mundo hobbesiano y violento que describe Sanchez Albornoz, esa guerra perpetua de los visigodos contra los arabes, con la paz eterna de los mozarabes, los mudejares y los judios, uno encuentra en Goytisolo una apuesta intelectual, que se remonta al principio de los tiempos, por el "multiculturalista" Herodoto contra el terrunero Tucidides, por el imperio nomada de la diversidad contra el culto de la ciudad Estado y sus penales. A los griegos se regresa, en efecto, cuando se disfruta de un ensayista como Goytisolo.

Goytisolo se burlo de si mismo en publico al reproducir en El lucernario, Como lo habia hecho en En los reinos de taifa, fragmentos del enfatico articulo, ganivetiano, que escribiera en 1962 alertando a la izquierda espanola contra la ilusion de fundirse, algun dia, con lo que seria la Europa comunitaria. No, decia el joven Goytisolo, el nuevo lugar de Espana esta en el Tercer Mundo y sus luchas de liberacion, junto a Cuba y a Argelia. El "africanismo" de Goytisolo, el de ayer, panfletario y esencialista, el de hoy, erudito y democratico, y a veces mas indulgente con los musulmanes que con los ex cristianos que han construido las sociedades liberales, nas menos viles de la historia, ha sido siempre una causa politica que une a la historiografia con la literatura, a las aventuras de la novela moderna con las vicisitudes del relato historico. Esa eleccion, finalmente, tiene un origen religioso y erotico, discernible cuando Goytisolo, que vive en Marraquech desde hace muchos anos y es una presencia publica no solo en Paris o en Madrid sino entre los intelectuales arabes, elige el paraiso coranico contra esa Cristian dad que, gazmona y helada, fracaso a la hora suprema de pintar un cielo.

La querencia arabe de Goytisolo, que se extiende hasta autores contemporaneos como Orhan Pamuk y Gamal El Ghitani, se acompana, tanto en los "Ensayos escogidos como en Contra las sagradas formas, de una permanente vigilancia de los clasicos espanoles. Goytisolo le pide cuentas, sin pudor, a Quevedo por su antisemitismo, propone a Maria de Zayas como una fuente no contemplada por Octavio Paz del feminismo de Sor Juana Ines de la Cruz y retrata a liberales decimononicos como Mariano Jose de Larra o Clarin, insistiendo en el largo olvido de La regenta, prohibida en la Espana de Franco e ignorada durante decadas en otras lenguas. Como Clarin, debe decirse, Goytisolo ha sabido ser un critico practicante y su experiencia de lector siempre aparece relacionada, de manera directa, a sus novelas.

Goytisolo practica esa ardua empresa que consiste, como el lo dice a proposito del escritor ex yugoslavo Predrag Matvejevic, en "expresar la pertenencia en forma de negacion", actitud que en Goytisolo es caracterologica. Quiza nadie ha dicho cosas mas fuertes contra la Espana actual, en su opinion constituida por "nuevos ricos, nuevos europeos y nuevos libres", con una acritud que recuerda, otra vez, a los escritores del 98 y que es indeclinablemente espanola. Otras caracteristicas de su personalidad, de la que el se enorgullece con justicia, han sido novedad: el cumplimiento literario de su vieja vocacion de etnologo y linguista, probada en sus viajes al mundo islamico (Gaudi en Capadocia, Estambul) y en su condicion de ser el primer escritor espanol, desde Ali Bey, que habla el arabe de Marruecos, dos aspectos de su querella con la Espana sedentaria e indiferente a las lenguas no peninsulares. "Hay una esperanza. Al otro lado estan los moros", leyo Goytisolo en Tiempo de silencio (1961), de Luis Martin Santos, y esa frase lo marco.

Esa novedad de Goytisolo, tambien un tipo nuevo de escritor espanol, no paso inadvertida en los anos del Boom, cuando Carlos Fuentes (Terra nostra sera un libro decisivo para el barcelones) Mario Vargas Llosa lo convirtieron en el latinoamericano de alla, feliz circunstancia que viene de lejos, en mi generacion, para Mexico: lo leimos, muy chicos, en Joaquin Mortiz, como parte de la oferta de nuestra orilla. El mundo de Goytisolo es mas el de Las Casas que el de Ramon Menendez Pidal y su eterna Edad Media, el de un Sarmiento descubriendo Europa a mediados del siglo XIX antes que el de la Espana de la Restauracion, por mas que respete no solo a Clarin sino Juan Valera y Galdos. Manuel Puig, Reinaldo Arenas, Paz, Guillermo Cabrera Infante y Severo Sarduy son los contemporaneos de Goytisolo, sus interlocutores mas queridos y frecuentes, entre los peninsulares solo encuentra afinidades en Max Aub, en Jaime Gil de Biedma, en Jose Angel Valente, en Jorge Semprun.

Finalmente, al aparecer en el tomo quinto de sus Obras completas, el dueto autobiografico de Goytisolo (Coto vedado, 1985, y En los reinos de taifa, 1980) reafirma su lugar como una empresa sin parangon en la literatura espanola. Es dificil recuperar, en pocas lineas, lo que esa lectura ofrece, extraordinariamente dispuesta y duena de una tension implacable: el retrato del artista bajo la dictadura, la historia de como Goytisolo vive la ambicion balzaquiana de apoderarse de Paris y de como se desengana de sus primeros logros y se rebela contra su propia vanidad, la narracion de sus viajes a Cuba y a la URSS, el descubrimiento progresivo del mundo islamico, La hermandad (redundancia que vale) Con su hermano el novelista Luis Goytisolo, el caso Padilla en 1971 y la aventura interrumpida pero no esteril de la revista Libre o la muerte de Franco en 1975, ante la cual Goytisolo, como Thomas Mann cuando escribio aquel ensayo titulado "Hitler, mi hermano", se purga reconociendo en el dictador espanol a su verdadero e implacable padre, al autor de su destino desde el dia en que su madre murio victima de un bombardeo franquista sobre Barcelona.

De la autobiografia destacan dos personajes que aparecen ajusto titulo de heroes del escritor, de protagonistas sin los cuales su aventura literaria, moral y amorosa no hubiera sido la misma: Monique Lange (1926-1996) y Jean Genet. Con pocos dias de diferencia, en 1955 Goytisolo conocio a Monique, su companera de toda la vida, y a su amigo Genet. Leyendo la autobiografia de Goytisolo se asiste a una trama a menudo perfecta, la del descubrimiento de la homosexualiad de Goytisolo y la manera en que ella, su mujer, la sobrentiende, primero, y la acepta, despues, para configurar una de las mas integras y emocionantes historias de amor de la literatura de la lengua.

Genet aparece y desaparece en Coto vedado, En los reinos de taifa y Contra las sagradas formas, donde Goytisolo medita sobre El cautivo enamorado (1986), el libro postumo del novelista y dramaturgo frances. No es facil seguir a Goytisolo en su admiracion por Genet. Ser a la vez magnetico e inaceptable dada su fascinacion por el terrorismo y por la violencia sufrida por el mismo a lo largo Me aquella vida de comediante y martir exaltada por Sartre, Genet busco, con ansiedad de cenobita, la purificacion en el seno de los Panteras Negras y en los campamentos palestinos en Jordania. Goytisolo lo retrata, al final de su vida, como hijo adoptivo de una madre dolorosa que le ha dado un hijo a la resistencia palestina. En Genet, Goytisolo admira al malamati, un rebelde que se santifica negativamente contraviniendo todas las leyes humanas y divinas. Solo Goytisolo puede conciliar, a lo largo de medio siglo de literatura y con rigurosos atisbos de duda, extremos como los encarnados por Genet, el ultimo de los verdaderos malditos, con la dignidad publica del presidente Azana.

No se si Goytisolo, moderno, europeo, africano, tendra discipulos, ni si deba tenerlos. Ha sido, en tanto, el escritor que se busca y se encuentra en sus ancestros, para quien la madurez siempre esta en el horizonte y la educacion sentimental nunca puede darse por terminada.
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Author:Dominguez Michael, Christopher
Publication:Letras Libres
Date:Oct 1, 2008
Words:2917
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