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Jose Gabino Castillo Flores, El cabildo eclesiastico de la Catedral de Mexico (1530-1612).

Jose Gabino Castillo Flores, El cabildo eclesiastico de la Catedral de Mexico (1530-1612), Zamora, El Colegio de Michoacan, 2018, 384 p.

En abril de 2016, el inah anuncio el descubrimiento de la tumba de una "autoridad eclesiastica", la del canonigo Miguel Palomares. ?Quien era este personaje? Los arqueologos a cargo de la obra no tenian la mas remota idea, tampoco las autoridades de la Catedral. Para efectos puramente practicos y de orden patrimonial, era necesario saber el talante de dicho personaje hallado, pero el "santo y sena" del canonigo solo lo conocia Jose Gabino Castillo, quien entonces estaba haciendo la investigacion que lo condujo a escribir el libro que ahora reseno, donde Palomares es una nota dentro del complejo concierto catedralicio.

No sobra decir que fue el estudio de Oscar Mazin en torno al cabildo catedral michoacano la punta de lanza que hizo voltear la mirada de los historiadores mexicanos hacia esa senera corporacion, tan importante no solo para la Iglesia, sino tambien para la sociedad en general durante cuatro siglos de la historia de Mexico. Paulatinamente, ha crecido el interes por estudiar los cabildos catedrales, sea como corporacion o a sus miembros, mediante lecturas que van desde la formacion intelectual hasta las relaciones genealogicas.

Resulta de sumo interes actual el estudio de la historia de los cabildos, sea en colectividad o desde la individualidad de sus integrantes, porque ellos fueron la mente para la construccion de las catedrales, les correspondio la administracion del diezmo, gobernaban el arzobispado en ausencia de los prelados --los anos de vacancia en la sede metropolitana no fueron pocos--, se encargaron del lustre y boato de las ceremonias religiosas que daban nota espectacular e identidad a toda la Ciudad de Mexico, debian mantener equilibrio politico con otras corporaciones como la Real Audiencia, el Ayuntamiento y la Inquisicion, ademas de la compleja relacion con el arzobispo. En su individualidad, muchos prebendados fungieron como autoridades en la Universidad, formaron parte de importantes linajes economicos y politicos, fundaron instituciones de asistencia social, entre otras cosas. Es imposible comprender la historia mexicana sin el concurso de esa poderosa corporacion.

El ahora indispensable estudio que ha elaborado Castillo Flores analiza al cabildo catedral de Mexico durante su primer siglo de vida. Los limites temporales estan determinados tanto por la creacion de la diocesis mexicana como por la renovacion generacional de los capitulares, a principios del siglo xvii, que permitio al arzobispo Garcia Guerra estabilidad en el gobierno arzobispal. Distingue dos etapas. La primera, que el autor denomina fundacional, abarca de 1530 a 1572, durante la cual fueron ocupandose muy lentamente los sitiales de la catedral mexicana, debido a las circunstancias de poblamiento y evangelizacion, asi como a las politicas de la Corona para designar a los prebendados. El segundo periodo, sostiene Castillo, fue la consolidacion de la institucion bajo el predominio de los grupos locales, pues no solo la doto de identidad, sino que ademas se vinculo a los intereses de la oligarquia de la capital del Virreinato, de ahi que el autor busque desentranar los lazos politicos desarrollados dentro de la Catedral, lo mismo por la via de los apellidos como aprovechando la llegada de Moya de Contreras a la mitra mexicana, cuya perspectiva de un cabildo era distinta a la de su antecesor, Montufar.

Premisa central en el analisis es demostrar que el proyecto diocesano de Iglesia en la Nueva Espana estuvo vinculado, en gran medida, a la consolidacion de los cabildos catedrales mediante la construccion de una tradicion local que aglutino los intereses de la elite regional; el origen de esta tradicion estuvo en la paulatina incorporacion de los hijos de los primeros pobladores y conquistadores a este "senado eclesiastico". Desde esta perspectiva, se analiza el caso mexicano a lo largo de siete capitulos, en los cuales todas las facetas de un cabildo eclesiastico novohispano estan ampliamente estudiadas.

Resulta pertinente que, al inicio de la obra, el autor presente los cargos y puestos de los cuales hablara en su libro, pues eso ayuda a quienes no estan versados con los terminos especificos de la jerarquia eclesiastica. Hace algunos anos, Richard Greenleaf hizo la descripcion de algunos puestos catedralicios a partir de los estatutos del Tercer Concilio Provincial; ahora, Gabino Castillo lo hace tomando como marco la legislacion eclesiastica y sus transformaciones, e introduciendo la realidad historica de la catedral mexicana. Asi, se cuenta con un instrumento claro y preciso de las obligaciones y el desarrollo de funciones en cada uno de los puestos catedralicios.

El autor enfatiza las diferencias entre los capitulares de la primera etapa y quienes los reemplazaron, no solo se trataba de "naturales de la tierra" (en la literatura historiografica se les denomina criollos), sino tambien de individuos que habian pisado las aulas universitarias, por lo que la formacion intelectual comenzo a emplearse como un pivote en la carrera eclesiastica y una de las prendas valoradas por los arzobispos para promover a algunos hacia mejores posiciones dentro de la misma corporacion. Exhibe como fue haciendose mas compleja la personalidad de un capitular en razon de las caracteristicas que debia poseer para acceder a un sitial, lo que constituia ya un curso de vida y honor, tarea permanente para el pretenso.

La administracion del diezmo fue otro de los pilares del poder que tenian los cabildos, pues, de hecho, eran los responsables de administrar la riqueza del arzobispado. Aunque parco en este tema, el libro aprovecha para denotar la importancia que tuvo el crecimiento de los ingresos para fortalecerse, en primer lugar, favoreciendo la consumacion de un cabildo pleno, es decir, con la ocupacion de todos los sitiales, y, en segundo lugar, dando mayor boato a las ceremonias.

Muestra las tensiones en su relacion con los arzobispos, desde fray Juan de Zumarraga hasta fray Garcia de Santamaria. Estos conflictos, demuestra el autor, fueron uno de los principales acicates en la formacion de una identidad corporativa que hizo a los prebendados deponer, por algunos momentos, sus diferencias internas para enfrentar las pretensiones reformadoras de los prelados. De igual manera, analiza la intervencion de los Ordinarios para orientar el perfil del cabildo, en aras de un mayor control sobre este y hacerlo un auxiliar en el gobierno arquidiocesano.

El objetivo primero y ultimo de todo cabildo catedral era cumplir con el precepto evangelico de la oracion incesante mediante el rezo del Oficio divino. A partir de ahi, aunado al resto de las funciones cultuales en torno al arzobispo, se hizo de la ritualidad un tema esencial. Las discusiones acerca de las formas, la preceptiva y el "aparato" con el cual debia ejecutarse la liturgia catedralicia se expreso en el cuidadoso teatro que constituia el ritual tridentino mediante las rubricas. A este tema, Castillo Flores dedica diversos apartados en el transcurso de la obra, conforme profundiza en las etapas de constitucion de la corporacion, de modo que simultaneamente se perciben los cambios y la formulacion de una tradicion ritual de la catedral mexicana, como elemento identificador de este cuerpo frente a las demas instituciones y la sociedad en general.

Un aporte novedoso del autor es su interes por mostrar la vida cotidiana de los prebendados, haciendo un retrato de la forma de vivir de un capitular eclesiastico mediante datos de sus casas, su ajuar domestico, el tiempo y actividades vividas fuera de la catedral, incluso de sus pasatiempos y las escandalosas transgresiones morales; con ello, manifiesta el modelo inspirador de todo eclesiastico para "vivir como canonigo", y proporciona a la historia de la vida cotidiana elementos especificos sobre un perfil social que no se habia trabajado en este sentido.

Otro vector esencial a lo largo de la investigacion es el analisis de las estrategias para obtener un espiritu de cuerpo, concepto desarrollado por Mazin en la obra ya referida, y que Castillo retoma para explicar la consolidacion del cabildo catedral mexicano al finalizar el siglo xvi, haciendo acopio de todos los elementos que ya ha reflexionado en los primeros cinco capitulos del texto. Es un corolario de la interpretacion que propone, previo a identificar precisamente la renovacion capitular de la primera decada del siglo xvn como un parteaguas en la historia de su objeto de estudio y considerar la oportunidad de cerrar el libro.

El estudio demuestra un acucioso hurgar entre las fuentes primarias ineditas, propio de un tema de investigacion novedoso. Desde luego, en primer lugar, el Archivo catedralicio de Mexico, con sus actas capitulares y otros documentos que expresan las voces de esos hombres que transitaron, querellaron y decidieron el sino de su corporacion. El Archivo General de la Nacion, que guarda muchos de los papeles del arzobispado de Mexico; el de Notarias de la Ciudad de Mexico, de donde abreva material para buscar algunos pormenores de la vida cotidiana, y el Archivo General de Indias son la base documental que le permite tejer con abundantes datos, la mayoria de ellos expuesto por primera vez. Ademas, recurre a una bibliohemerografia amplia y actualizada.

El libro esta acompanado de 26 cuadros y cinco graficas. En los primeros expone el dato duro de la nomina de los capitulares, conforme a su estatus dentro de la jerarquia, su formacion universitaria y su ascendencia social; el menaje domestico de algunos prebendados; la biblioteca del medio racionero Joseph de Torres; los legados piadosos, y los censos. En las graficas hace una comparativa del valor de los diezmos que le sirven para el analisis de la administracion decimal, parte de las tareas del cabildo catedral y la forma en la que la creciente riqueza del arzobispado repercutio en la conformacion de su capitulo y las posibilidades de accion individual por parte de sus miembros. Cuenta al final con un util indice onomastico.

El libro de Castillo Flores en torno al cabildo eclesiastico mexicano abona con mucho a los estudios de la historia social de la Iglesia en Mexico, recuerda la importancia que esta institucion tuvo para la vida politica, economica y ritual de las principales ciudades novohispanas, ademas de reconocer que sus acciones dejaron una herencia material aun tangible en el patrimonio historico mexicano. El estudio de caso aqui resenado permitira un analisis comparativo con los cabildos de otras ciudades del orbe hispanico, tiende lineas de investigacion e incide en la importancia de identificar el curso de las carreras eclesiasticas que, en aquella epoca, no se constrenian a su propia diocesis, sino que formaban hilos ascendentes entre los diversos obispados, evidenciando una perspectiva dinamica que de si tenia el clero en su anhelo por incrustarse en los puestos de elite.

JESUS JOEL PENA ESPINOSA

ORCID.ORG/0000-0001-6703-7674

Instituto Nacional de Antropologia e Historia Centro Regional Puebla

iessuspena@yahoo.com.mx
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Author:Pena Espinosa, Jesus Joel
Publication:Signos Historicos
Date:Jul 1, 2019
Words:1943
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