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John Stuart Mill about suicide/John Stuart Mill sobre el suicidio /John Stuart Mill sobre o suicidio.

Introduccion (2)

John Stuart Mill no se suicido (3). Pero pudo haberlo hecho en 1826. Si hubiera tenido que defender en aquel momento la decision que no tomo, lo que hubiera dicho entonces habria nacido de las mismas concepciones de base que fueron la fuente de las ideas expresadas muchos anos despues sobre la naturaleza y el ser humano.

En el presente articulo se quiere mostrar como determinadas ideas de Mill sobre la naturaleza (que incluyen sus ideas sobre el origen de esa naturaleza, sobre la religion y sobre la existencia y los atributos de Dios) estan enlazadas con, y afectan a, su planteamiento sobre el suicidio. Creo que este planteamiento de Mill es favorable a la permision del suicidio y creo que esto puede inferirse de algunas de sus afirmaciones contenidas en obras que pertenecen a la misma epoca de madurez que las referidas a la naturaleza. Por otro lado, el enlace con su crisis emocional puede apoyar mejor la actitud favorable a la que me refiero (4). Cabe decir, pues, que la aceptacion del suicidio por parte de Mill queda mejor sustentada recordando como el mismo estuvo cerca de cometerlo.

Las ideas de Mill sobre la naturaleza a las que quiero referirme estan contenidas en sus ensayos La naturaleza, La utilidad de la religion y El teismo (5). Aunque se trata de tres trabajos escritos en un periodo largo de la vida de Mill, lo cierto es que se puede apreciar en ellos un pensamiento consistente internamente, y consistente tambien con otras ideas plasmadas en obras tales como El utilitarismo o Sobre la libertad (5).

Las ideas de Mill sobre la naturaleza, Dios y la religion

Para este autor la naturaleza es amoral, en consecuencia, no cabe deducir de ella planteamientos morales que sirvan de guia a nuestros comportamientos (7:377) (7). Es mas, si tuvieramos que darle una interpretacion moral, tendriamos que decir que lo que vemos a nuestro alrededor es, en muchos casos, lo que corresponderia con la voluntad e intencion del mas cruel, canalla, injusto y perverso de los hombres (8). De manera que la forma de desarrollarse los acontecimientos no puede ser el modelo a seguir; ni puede ser, mucho menos, interpretado como la obra de un ser bueno y omnipotente, lo que nos abocaria a dejar sin explicacion la existencia del mal y, en cambio, nos permitiria justificar sobre esa base todas las atrocidades de los seres humanos (9). Asi pues, de la forma en la que la naturaleza se comporta o de las supuestas intenciones de Dios plasmadas en la naturaleza nada podemos obtener que nos sirva como criterio moral. En este sentido, la religion es una mala consejera. Si algun criterio puede ayudarnos a guiar nuestra vida, ese es el criterio utilitarista de la mayor felicidad; y si alguna religion puede servirnos de faro, esa es la religion utilitarista, verdadera religion de la humanidad, que dirige al ser humano a un perfeccionamiento moral progresivo y constante.

No se puede negar que la religion ha sido tradicionalmente el vehiculo de transmision de la moral, pero no se ve, por otro lado, que ese sea su unico fundamento posible. Al contrario, somos muy capaces de entender que la funcion que en su dia tuvo la religion puede no ser ya necesaria (7:430) y que se pueden sostener las verdades y alcanzar similares objetivos sobre otro fundamento distinto al sobrenatural. El progreso ilimitado de nuestra especie, por ejemplo, puede ser un objeto lo suficientemente noble como para hacer de el la meta de nuestra vida (7:420); buscar el bien general, promover la excelencia humana o esforzarse por amar al mundo son objetivos suficientemente grandes como para colmar las aspiraciones de cualquier ser humano y ofrecerle una fuente de felicidad terrenal, eliminando las ansias de una vida ultraterrena (7:421).

Mill no quiere decir con esto que haya que rechazar de principio toda alusion a lo sobrenatural, pero se trata de un ejercicio de imaginacion que solo es aceptable mientras no entre en contradiccion con nuestros conocimientos cientificos ni nos exija retorcer nuestros sentimientos morales (7:429-430). En particular, solo es aceptable un planteamiento sobrenatural que rechace a un creador omnipotente y conciba la naturaleza y la vida como el resultado de una lucha entre el bien proyectado y la materia ingobernable (7:425). Un planteamiento asi nos permite explicar la existencia del mal y nos situa en una posicion mas atractiva, al convertirnos en participes de este enfrentamiento y coadyuvantes de Dios (7:425, 489). Esta idea, ademas, no es incompatible con la religion de la humanidad que Mill postula. Se puede tener como meta moral en este mundo el bien general y el progreso de la humanidad y defender al mismo tiempo la posibilidad (pero solo la posibilidad) de que exista un ser benevolo y un plan divino (7:426). Sin duda, algunos necesitan esa esperanza y ese consuelo; pero otros son muy capaces de disfrutar de esta vida terrenal, concibiendose como parte de una humanidad en continuo progreso, sintiendose parte en este proceso de mejora y sin ansiar ni necesitar la vida futura (7:427). Esas personas son muy capaces de entender que la verdadera recompensa esta en este mundo y que una parte de la vida feliz consiste en que esta se termine cuando se ha disfrutado larga e intensamente de los placeres que pueda ofrecer, y cuando ya nada quede que "estimule la curiosidad y mantenga el deseo de prolongar la existencia" (7:428).

Me parece que esta idea es perfectamente compatible con una posicion favorable al suicidio. En definitiva, lo que Mill nos dice es que parte de la felicidad propia consiste en que mi vida finalice cuando nada quede por desear. Puede entenderse que eso sucede cuando la vida ha sido larga y uno ha gozado suficientemente de ella, pero cabe tambien pensar que ese momento depende, en buena medida, de la particular vision que uno mismo tenga de su vida; y no es descabellado considerar entonces que ese momento final puede ser buscado de proposito como el ultimo elemento de una vida feliz.

Frente a ello, ningun planteamiento religioso que pueda ser base de un argumento contrario al suicidio parece tener fuerza suficiente. Los planteamientos teistas que defienden la existencia de varios dioses o la de un dios voluble quedan eliminados, pues chocan con la idea de que el mundo obedece a leyes generales (7:432-433). De entre los que pueden asumir esa idea hay que desechar los que se basan en el consenso general de la humanidad (que ni existe ni aunque existiera serviria de fundamento) (7:442); los que se basan en la percepcion clara de nuestra conciencia (sobre la que no se puede construir ningun conocimiento) (7:444); y los que postulan de manera aprioristica la mente de Dios como causa primera de todo lo que hay (pues ni es cierto que todo tenga una causa --la energia parece no tenerla--ni es necesario acudir a una explicacion tal cuando pueden bastarnos otras explicaciones naturales) (7:437-439).

En definitiva, el unico argumento admisible (por su caracter empirico e inductivo) es el referido al plan divino: asi como encontramos trazas de un plan en las cosas hechas por los seres humanos, asi podemos encontrar trazas similares en el orden de la naturaleza, de lo cual inferimos que hay alguien que ha tenido el proposito de hacer esto. La analogia es desde luego debil, y en el mejor de los casos solo se puede afirmar que el hecho de que exista un planificador es mas probable que el hecho contrario (que no deja de ser posible) (7:449, 450). No es poco, pero no es por cierto una certeza.

En todo caso, aun aceptando esta conclusion queda por ver que tipo de planificador es ese que tal vez exista. Parece sensato pensar que una posicion contraria al suicidio que enlaza de algun modo con la voluntad de Dios debe sostenerse sobre la base de unos atributos divinos adecuados. Y tampoco en este punto es facil de mantener la postura tradicional. Si, como se ha dicho, el argumento del plan es el unico defendible, no es posible afirmar ni la omnipotencia divina (pues quien es omnipotente no necesita plan alguno) ni la omnisciencia (pues los notorios defectos en el diseno de la naturaleza no se concilian bien con un creador infinitamente sabio) (7:451-453). De manera que, en conclusion, hay que pensar que Dios posee un poder limitado y no puede (porque el material con el que trabaja no se lo permite, por ejemplo), o no sabe realizar su plan de mejor modo (7:455).

Pero, aceptado esto, ?acaso sabemos con que intencion trazo su plan en relacion con nosotros? Por lo que conocemos, tal vez podamos decir que quiso que lo creado tuviera cierta duracion, pero de esto nada podemos inferir respecto de su disposicion para con las criaturas racionales (7:457). Tal vez su proposito fue benevolente y quiso nuestra felicidad, si bien es evidente que ese no pudo ser su unico proposito, visto el sufrimiento que nos rodea (7:458) (10). Y lo mismo puede decirse de la justicia divina, de la que no hay prueba alguna en la naturaleza (7:459).

En resumen, desde la teologia natural podemos concluir que, en el supuesto de que exista Dios, se trata de un ser con un poder muy grande, pero limitado (sin que podamos decir a que obedece esa limitacion); con una inteligencia enorme, pero quizas tambien limitada; y que desea, o esta de acuerdo con, la felicidad de sus criaturas, pero que parece haber tenido otros motivos para actuar, no siendo aquella, por tanto, su unica finalidad. Todo lo que vaya mas alla de esto no sera sino producto de nuestros propios anhelos y deseos (7:459).

Y llegamos al punto que nos interesa. Concebido un Dios asi, cabe preguntarse tambien que tipo de seres ha hecho; en particular, con que atributos ha creado a los seres humanos y si les ha concedido la propiedad de la inmortalidad. Desde luego, nuestra experiencia nos indica que la muerte del organismo supone el cese de la actividad mental (7:461). Pero nuestra experiencia tiene un limite y mas alla de el cabe imaginar que un ser divino de un poder limitado y relativamente benevolo nos haya concedido la inmortalidad (7:466) (11).

Este es el planteamiento de Mill sobre la naturaleza y sobre la existencia de Dios, sus atributos, la inmortalidad y la revelacion. Es claro que Mill desea situarse en una postura esceptica o agnostica, que le impide afirmar algo definitivo mas alla del limite de la ciencia y negar tan solo aquello que parece ser incompatible con ella (la omnipotencia, la omnisciencia). Todo lo mas que se puede afirmar es que no sabemos si existe un creador; que, en todo caso, se trataria del creador del orden, pero no del universo (la materia y la energia parece que se escapan a esta creacion); que posee un poder limitado y tiene una benevolencia relativa; y que quiza, pero solo quiza, ha tenido a bien concederos la inmortalidad (7:482). De manera que, dice Mill, "toda la esfera de lo sobrenatural pasa del ambito de la creencia al ambito de la simple esperanza" (7:483).

Podemos tener la esperanza de que las cosas sean asi (lo que no es una cuestion menor). El ser humano, sometido como esta a privaciones y miserias inevitables en una vida corta y limitada, necesita ampliar sus aspiraciones y la idea de su destino (7:483). Y no es una insensatez dejar que la imaginacion se desarrolle y de satisfaccion a ese anhelo, aprovechando los campos que la ciencia no puede roturar, para tomar en consideracion otros elementos diferentes que nos permiten construir una vida amable y atractiva (7:485). Y si la razon es necesaria para saber, la imaginacion puede serlo para vivir (12), para el religioso y tambien para el esceptico, que puede fortalecer con ella esa religion de la humanidad, que es la religion del deber moral configurada por el utilitarismo (7:488).

Lo que debe ser destacado de todo esto no es solo el hecho de que estas conclusiones queden relega das al ambito de la imaginacion (y vean debilitado su impacto en la vida de los seres humanos), sino tambien el que, sea cual sea la influencia que tengan, esta no llega al punto de permitir que sobre ellas se constituya el deber moral. Con esas ideas en la mente uno puede sentir que el cumplimiento de su deber sirve de ayuda al plan de Dios para hacer que triunfe el bien sobre el mal, pero eso no le permite concluir que ese bien depende de la voluntad de Dios. En terminos mas concisos: el bien se configura de acuerdo con el principio utilitarista. Y ese criterio es el unico que permite llegar a una conclusion moral acerca del suicidio.

Sobre el suicidio de Mill y Mill sobre el suicidio

En el otono de 1826 Mill pasa por una profunda crisis emocional (5:139). Sin alicientes y persuadido de que su amor por la mejora del genero humano habia desaparecido, va sintiendose cada dia mas apesadumbrado y acaba concibiendo la idea del suicidio (13). No sabemos que habria pasado si no hubieran llegado a sus manos las Memorias de Marmontel (14). En cualquier caso, interesa destacar ahora el hecho de que la idea del suicidio no le era ajena. Es verdad que en la Autobiografia no afirma que sea la mejor opcion en cualquier situacion dada o que baste con haberlo decidido para considerarlo aceptable, pero no es menos cierto que tampoco dice que se trate de una conducta reprochable en si misma y que se deba evitar (15). El hecho de darse muerte a uno mismo no parece que merezca, por si, ningun juicio negativo, ni religioso ni moral (que es de suponer que habria aflorado si el se hubiera sentido arrepentido de aquella decision o si hubiera pensado que era, en el fondo, inmoral o pecaminosa). Esta actitud puede enlazarse con lo planteado en el ensayo Sobre la libertad (16).

En esta obra Mill defiende la necesidad de limitar el poder de la sociedad sobre el individuo, de impedir la tirania de la mayoria, que lo agobia y le impide desarrollar su caracter original, encauzando y sometiendo su conducta de acuerdo con las formas particulares de ver las cosas que tienen aquellos que dirigen la sociedad (11:9-11) (17). Lo que se pregunta Mill es hasta que punto es admisible esta intromision y este control. La respuesta es sobradamente conocida: "El unico fin por el cual la humanidad esta justificada, individual o colectivamente, para interferir en la libertad de accion de alguno de sus miembros es la propia proteccion. (...) La unica finalidad por la que el poder puede ser ejercido legitimamente sobre un miembro de una comunidad civilizada, contra su voluntad, es la prevencion del dano a otros. Su propio bien, fisico o moral, no es justificacion suficiente. No puede ser legitimamente forzado a hacer o abstenerse de hacer porque eso sera lo mejor para el, porque eso le hara mas feliz, porque, en la opinion de otros, eso seria mas sabio, o incluso correcto. Esas son buenas razones para discutir con el, razonar con el, convencerlo o suplicarle, pero no para obligarle o para infligirle un mal si hace otra cosa. Para justificar eso, debe considerarse que la conducta de la que se le desea disuadir produce mal alguien. La unica parte de la conducta de cualquier persona por la que es responsable ante la sociedad es la que tiene que ver con otros. En la parte que le concierne a el mismo, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre si mismo, sobre su propio cuerpo y mente, el individuo es soberano" (11, p. 14). Merece la pena esta larga cita porque ella contiene la idea nuclear que nos interesa destacar, a saber, que los individuos poseen un ambito de libertad cerrado a la compulsion social (del tipo que sea) constituido por todos aquellos comportamientos que solo le afectan a el y no perjudican a los demas.

Conviene llamar la atencion sobre varios puntos. Para empezar, esta afirmacion esta dirigida a los individuos adultos de sociedades que han llegado a un determinado estado de civilizacion (11:14-15), lo que viene a sugerir, como afirma Gray (12:198), que la autarquia es condicion necesaria de la autonomia.

Por otro lado, lo que queda proscrito es la compulsion, la coercion, el control mediante sanciones. Cabe discutir, aconsejar o suplicar, mas no obligar. Bien es cierto que la frontera entre lo que pueda ser una suplica y una orden es sutil en la practica, pero al menos en la teoria puede marcarse con cierta precision: si creemos que la conducta del individuo merece sancion, lo que hagamos para evitar que la realice podra ser calificado de instrumento de compulsion; si, por el contrario, creemos que el individuo es libre de actuar como quiera, lo que hagamos para convencerle de que actue de otro modo podra ser calificado de instrumento de persuasion, pero no de control. Cuando en El utilitarismo se refiere a la moral y a la simple conveniencia (11:184), distingue una de otra por el hecho de que solo en la primera se trata de deberes. Hay cosas, afirma, que nos gustaria que la gente hiciera, pero que sabemos que no esta obligada a hacer; y, en consecuencia, aceptamos que no merecen un castigo si no lo hacen (11:184). En Sobre la libertad habla precisamente de esas cosas, de esos comportamientos que quiza nos gustaria que otro siguiera, pero que no podemos controlar con sanciones, porque ningun individuo debe nada a la sociedad en aquellas cosas que le atanen solo a el (18).

Por supuesto, podemos pensar que todo lo que hace un individuo afecta de una u otra forma a la sociedad. Pero no es menos cierto que hay comportamientos que solo de una manera indirecta y amplia se puede decir que afectan a otros; comportamientos cuyos efectos directos y primarios se circunscriben al individuo que los realiza (11:16) (19). Respecto de ellos se configura ese ambito de libertad en el que es el individuo el que decide, sin verse compelido por las sanciones sociales, ni siquiera aunque esa compulsion consiguiera que fuera mas feliz. Es sorprendente que esto lo afirme un utilitarista, pues cabria pensar que lo que debemos procurar por encima de todo es la maximizacion de la felicidad. Si queremos mantenernos dentro del utilitarismo (como creo que debemos hacer), sostener que no hay que aumentar la felicidad del individuo solo es posible si concebimos algun tipo de compensacion por otro lado. En otros terminos, el hecho de permitir que la esfera privada de un individuo sea controlada produciria tal disminucion de felicidad (a el y sobre todo en terminos generales) que es perfectamente razonable rechazar lo primero en nombre, precisamente, de la felicidad: la mayor felicidad se alcanza cuando se permite que las personas hagan su voluntad mientras no perjudiquen a otros, aunque, en nuestra opinion, se hagan a si mismos mas infelices (20).

Ese ambito de libertad permite reunirnos o asociarnos con quienes queramos, sentir y pensar lo que queramos, y, por lo que nos interesa en este momento, disenar nuestra vida como queramos. Las palabras de Mill son claras: tenemos libertad para "disenar el plan de nuestra vida que encaje con nuestro caracter; de hacer lo que queramos ateniendonos a las consecuencias; sin impedimentos de nuestro projimo en tanto lo que hacemos no le perjudique, aunque puedan pensar que nuestra conducta es estupida, depravada o incorrecta" (11:17).

Bastarian estas ideas para inferir de aqui una posicion favorable al suicidio: si puedo pensar como yo quiera en asuntos de moral y religion, y si puedo trazar mi propio plan de vida, parece obvio que puedo decidir como vivir y en que momento poner fin a mi existencia, con independencia de lo que opinen o quieran los demas (siempre y cuando no les cause con ello ningun perjuicio). Pero, por si esto no fuera suficiente, en las paginas siguientes Mill se explaya sobre la libertad de pensamiento, que es precisamente la que esta en juego en el suicidio. Porque, en efecto, el suicidio no se relaciona con el derecho a la vida, que me permite atajar la pretension de otros de quitarme la vida contra mi voluntad, pero que nada dice acerca de mi voluntad de quitarme la vida. Desde luego, si no pudiera quitarmela nos veriamos obligados a sostener que hay un deber de vivir (en vez de un derecho a la vida, que es lo que hay). Pero si lo que queremos es sostener, ademas, que la decision de no vivir este protegida de la intromision de otros, entonces debemos buscar un derecho que me permita precisamente hacer tal cosa. Ese es el derecho al pensamiento libre; que no se puede circunscribir solo al ambito de la mente (cuya libertad no precisa ser protegida con un derecho), sino que unicamente tiene sentido si se refiere a los comportamientos que son la plasmacion de tal pensamiento en palabras o en obras. Esta es la idea que expresa Mill cuando enlaza la libertad de pensar y la libertad de trazar nuestros planes de vida (11:16-17).

El planteamiento es claro: las opiniones y las acciones de un individuo pueden ser limitadas y controladas cuando perjudican a los demas, "pero si se abstiene de molestar a otros en lo que les concierne, y simplemente actua de acuerdo a su propia inclinacion y juicio en cosas que le conciernen solo a el, las mismas razones que indican que la opinion debe ser libre, prueban tambien que a esa persona se le debe permitir, sin importunarle, que ponga en practica sus opiniones por su cuenta y riesgo"(11:62-63). Desde luego, no todos los comportamientos son igualmente valiosos, pero con independencia de eso lo valioso es el desarrollo de la propia capacidad de discernimiento, el fortalecimiento de la capacidad de pensar, de razonar, de decidir, en funcion de lo que uno es (11:65) (21). Eso es lo importante y lo que debe ser protegido; incluso aunque, en un caso determinado, pensemos que la persona se equivoca al actuar asi: "Lo que importa--asegura--no es solo lo que los hombres hacen, sino tambien que tipos de hombres son los que lo hacen" (11:66). Y lo que la humanidad pierde con hombres que imitan a otros, lo gana con hombres que son capaces de poner en funcionamiento sus capacidades para observar, comparar, prever y decidir por si mismos. Los primeros son los hombres empequenecidos, los hombres mediocres de los que habla Ingenieros (19:40), o los hombres masa, que no se diferencian de otros hombres, de los que habla Ortega (20:49) (22). Los segundos son los que expresan la condicion deseable de la naturaleza humana; los que son capaces de producir ideas y sentimientos originales, es decir, nacidos de si mismos (23). Esos son los individuos valiosos y dignos; que lo son cuales sean esas ideas y sentimientos originales (24). Cosa diferente es que haya que limitarlos cuando y porque perjudican a los demas, y precisamente porque impiden que los demas puedan desarrollar sus propias capacidades. Pero no siendo ese el caso, la limitacion solo "opaca y embota" la naturaleza humana (11:70). La individualidad es uno de los elementos del bienestar humano y las medidas que la reducen y aplastan se convierten en medidas despoticas, cuales sean las razones por las que se toman (11:71). Por el contrario, permitir que la individualidad de cada cual se desarrolle libremente genera seres humanos utiles y sociedades felices; sociedades que pueden contar con individuos desarrollados, fuertes y libres, que son la fuente de las mejoras, y seres humanos que pueden dar a la sociedad lo mejor que tienen de si mismos, que es su propio modo de vivir. Si se acaba con la libertad, pues, se acaba con el unico lugar de donde pueden surgir las mejoras sociales y el progreso (11:78) (25).

No se refiere Mill aqui de manera explicita al suicidio, pero era importante destacar esta defensa absoluta de la libertad de accion, de la capacidad para desarrollar ia vida como uno quiera, porque tamana amplitud nos inclina a pensar que abarca tambien ei momento y ei modo de poner fin a ia vida. Mili asegura que "si una persona tiene una cantidad aceptabie de sentido comun y experiencia, su propio modo de disponer su existencia es ei mejor, no porque sea ei mejor en si mismo, sino porque es su propio modo" (11:75); insiste despues en que "ninguna persona ni ningun conjunto de personas estan justificados a decirie a otra criatura humana de edad aduita que no debe hacer con su vida por su propio beneficio io que ha eiegido hacer con eiia"(11:84). No se ve ia razon para exciuir de estas decisiones ei modo en ei que ia propia existencia iiega a su fin.

Aun si afecte a otros; mientras no se produzca un dano cierto (o exista riesgo de eiio), se trata de un inconveniente que ia sociedad debe soportar por ei bien de ia iibertad (11:91). Es cierto que ia distincion no es precisa, y probabiemente Gray tiene razon cuando afirma que ia concepcion de ios intereses humanos y dei dano que tiene Miii es tan vaga que impide saber de que manera se apiica su principio y en definitiva io hace inutii (23:XIX) (26). Pero, con todo y con eso, nos basta para nuestros fines saber que para Miii hay un ambito inexpugnabie. Es posibie que no podamos saber con exactitud que pensaba Miii que afectaba a ios intereses de otros o ies causaba dano, pero sabemos que pensaba que habia casos en ios que eso no se producia (27). Lo que interesa diiucidar es si ei suicidio es uno de eiios.

Podemos preguntarnos entonces si ei pianteamiento de Miii tiene aigun iimite que impida inciuir ei suicidio en ese conjunto (28). Creo que ios unicos iimites que Miii estabiece estan impiicitos en ia misma formuiacion dei principio. Esto viene ai caso de una observacion que hace acerca de ia esciavitud, de acuerdo con ia cuai uno no puede usar su iibertad para entregarse como esciavo porque estaria eiiminando su iibertad. En sus paiabras: "Ei principio de iibertad no puede requerir que uno pueda ser iibre de no ser iibre. No es iibertad que se ie permita aiienar su iibertad"(11:114). Podria pensarse que si uno no puede entregarse como esciavo usando su iibertad, mucho menos podria quitarse ia vida, pues tambien en este caso se empiea ia iibertad para eiiminar ia iibertad. Entiendo, no obstante, que hay una diferencia sensibie entre ambos supuestos. Lo que Miii hace en Sobre la libertad es estabiecer una norma: "Cada cuai debe poder decidir iibremente en aqueiias cosas que soio ie afectan a ei". Como eso se presenta como una norma, va de suyo que pretende ser impuesta con independencia de ia voiuntad de ios destinatarios. Asi es como deben ser ias cosas. Y si esto es asi, no cabe entonces que sea vaiido que yo, destinatario de ia norma, anuie ia norma con mi voiuntad, vendiendome como esciavo. Cosa distinta es que yo no pueda decidir hacer siempre io que quiera otro. En principio, mi conducta no se diferenciara de ia dei esciavo; pero si en un momento dado ei esciavo y yo queremos hacer nuestra voiuntad, ei no podra y yo si. Es decir, para mi sigue existiendo ia norma (puedes hacer io que quieras) mientras que para ei esciavo ia norma dejo de existir (que es io que no puede suceder). En otras paiabras, uno no puede convertirse en esciavo (desde ei punto de vista normativo) sin anuiar ia norma, pero puede comportarse como esciavo, usando precisamente ia iibertad que ia norma ie concede.

Y en ei mismo sentido se puede decir que ei destinatario puede, sin anuiar ia norma, poner ias condiciones para iimitar su apiicacion o inciuso haceria inapiicabie. Por ejempio, respecto dei derecho de reunion, puedo escapar a una isia desierta con viveres suficientes para ei resto de mi vida y quemar ia nave. Nunca mas podre reunirme con otros seres humanos. Pero eso no significa que anuie ia norma. Lo que he hecho es poner ias condiciones para que no pueda ser apiicada, que es cosa diferente.

Asi ocurre tambien con ei suicidio. Ai quitarse ia vida, ei destinatario de ia norma no anuia ia norma que protege su iibertad (que es io que no puede hacer); io que hace es poner ias condiciones para que no pueda ser apiicada (29).

Esta es la posicion que, segun entiendo, plantea Mill acerca del suicidio. Y creo que esta postura favorable al suicidio esta enlazada al planteamiento que ofrece sobre la naturaleza en general, sobre la naturaleza humana en particular y sobre la existencia de Dios y la inmortalidad. Me parece que la propuesta sobre la libertad y--por lo que a nosotros nos interesa--sobre el suicidio seria muy diferente si la conclusion acerca de las otras materias hubiera sido la de que en efecto existe Dios, autor de la ley moral, que interviene en el acontecer humano y que nos ha transmitido un determinado mensaje a traves de la revelacion; la propuesta habria sido muy diferente si hubiera llegado a la conclusion de que tenemos un alma inmortal y, por tanto, de que nuestra existencia continua mas alla de este mundo. Pero, por el contrario, lo que piensa es que no podemos afirmar que la naturaleza este sometida a las ordenes de Dios ni que nosotros le debamos obediencia. Podemos hacer un ejercicio de imaginacion y suponer la existencia de Dios, en la medida en que no es incompatible con lo que la ciencia establece, pero eso significa tambien que no hay base suficiente para afirmarlo como conocimiento y que, en consecuencia, no podemos ofrecerlo como base de una moral utilitarista. Y es aqui donde se enlaza el planteamiento sobre la libertad. Al margen de esta postura teista, que se situa en el campo de lo posible, se puede defender la libertad absoluta sobre todo aquello que afecta al propio agente y no dana a los demas. Sea cual sea el concepto de dano al que Mill se refiere, parece que el hecho de quitarse la vida (si no causa dano a otros) es una plasmacion de esta libertad. Dificilmente se hubiera podido defender esta idea si se hubiera partido de una postura diferente, es decir, religiosa, acerca de la naturaleza y de la naturaleza humana.

La naturaleza nada tiene que ver con la moral; y presentarla como criterio para dirigir nuestras conductas y valorar nuestros comportamientos es plantear algo irracional (porque nuestros esfuerzos se dirigen precisamente a separarnos de la naturaleza) y algo inmoral (porque lo que vemos en la naturaleza es justamente lo que repudiamos desde el punto de vista moral). En definitiva, en el terreno moral lo que hay que preguntarse no es ?como actuaria la naturaleza en este caso? sino ?cuanta felicidad general se produce con este acto?

Referencias

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Recibido: 5 de diciembre de 2014

Aceptado: 29 de enero de 2015

Inigo Alvarez Galvez (1)

(1) Departamento de Filosofia, Facultad de Filosofia y Humanidades, Universidad de Chile, Chile Correspondencia: ialvarezg@uchile.cl

(2) El presente trabajo se enmarca en el proyecto de investigacion titulado "La pregunta por la naturaleza del suicidio" (Fondecyt regular 2014, No. 1140721).

(3) Murio en su cama el siete de mayo de 1873, a resultas de la erisipela contraida apenas cuatro dias antes (1:507-508).

(4) Con otro sentido, pero no muy lejos de lo que decimos, hay quien, como el reverendo Howowat, relaciono la crisis mental de Mill (y por tanto su plan para suicidarse) con su postura sobre la religion, producto de la educacion recibida de su padre(2:184). En cualquier caso, bien se puede decir, como recuerda Berlin(3:132), que la vida de Mill encarno sus creencias.

(5) Aunque en todos los casos aparecera la misma referencia, las citas del intervalo de las paginas 373 a 402 se refieren al ensayo La naturaleza; las del intervalo 403 a 428 se refieren al ensayo La utilidad de la religion; y las del intervalo 429 a 489 se refieren al ensayo El teismo. Una exposicion breve de los tres puede verse, por ejemplo, en McCloskey (4:161-173).

(6) La muerte de Harriet Taylor, a quien veneraba, no le afecto sin embargo hasta el punto de cambiar su punto de vista sobre estas cuestiones (5:193-195, 6:44).

(7) "La conformidad con la naturaleza no tiene ninguna conexion con el bien y el mal", dice mas adelante (7:400).

(8) "Todo esto--acaba diciendo--lo hace la naturaleza con el mas arrogante desprecio por la piedad y la justicia" (7:385).

(9) Las palabras de Mill son menos amables: "Ni siquiera la mas distorsionada y estrecha teoria del bien que el fanatismo religioso o filosofico pueda formular puede hacer que el gobierno de la naturaleza se parezca a la obra de un ser bueno y omnipotente"(7:389). Y mas adelante: "Si la imitacion de la voluntad del Creador, tal como se revela en la naturaleza, se tomara como regla para la accion en este caso, las mayores atrocidades de los peores hombres estarian mas que justificadas por la evidente intencion de la Providencia, que es que en toda la naturaleza animada el fuerte abuse del debil" (7:399).

(10) "Pero dar un salto de aqui--dice Mill--(de la consideracion de la benevolencia como uno de los atributos morales de Dios) a la inferencia de que sus unicos o principales propositos son los de la benevolencia y que su unico fin y objetivo es la felicidad de sus criaturas, no solo no esta justificado con ninguna prueba, sino que es una conclusion que se opone a todas las pruebas que tenemos"(7:458).

(11) Lo mas dificil es sostener una idea asi sobre la base de la revelacion divina mediante milagros. Las pruebas con las que contamos al respecto son escasas y de biles (7:470). No tenemos experiencia directa de tales sucesos sobrenaturales, y la prueba testimonial que se aduce es tremendamente fragmentaria e imperfecta(7:478). Lo que podemos afirmar, de acuerdo con la ciencia, por el contrario, es que los eventos de este mundo se producen por causas naturales y que el gobierno de Dios, de existir, responde tambien a esas causas.

(12) Para Millar, en este punto Mill va demasiado lejos. Plantear esta esperanza tal como lo hace Mill, dice Millar, cuando no hay razon para pensar en esa posibilidad de lo sobrenatural, no encaja de manera coherente con lo afirmado a lo largo de todo el ensayo(8:198-199).

(13) "Frecuentemente me preguntaba--dice--si podia o si tenia que seguir viviendo, cuando la vida iba a transcurrir de este modo. Usualmente me contestaba que no creia que pudiera soportarlo mas de un ano '(5:145).

(14) La lectura del pasaje al que Mill se refiere(9:93-94) le hace llorar y le permite darse cuenta de que todavia hay en el sentimientos dignos de consideracion. A partir de entonces comienza una recuperacion paulatina y tambien, por lo demas, una cierta desviacion doctrinal. Una interesante interpretacion de la crisis y su superacion desde un punto de vista psicoanalitico puede verse en Mazlish(10:205-230).

(15) Lo mismo podemos inferir de otros fragmentos (por ejemplo, en su Diario) en los que aparece la misma idea suicida (6:44).

(16) Las citas referidas al intervalo de paginas 5 a 128 corresponden a la obra Sobre la libertad y las referidas al intervalo 129 a 201 corresponden a El utilitarismo.

(17) "Todo lo que da algun valor a nuestra existencia--afirma-- depende de la restriccion impuesta a las acciones de los demas" (11:9).

(18) Mill no deja el asunto claramente delimitado. El individuo no merece sancion por los actos que solo a el conciernen, pero--dice-- eso no es obice para considerarlo como loco, inferior, rehuirlo o marginarlo(11:85-86). Esas son consecuencias naturales de su hacer libre y del hacer libre de los demas, y no un verdadero castigo(11:86). Si, como afirma Ryan, calificar una accion como incorrecta supone admitir que es socialmente danosa(13:166), entonces habria que decir que la accion de ese individuo no es incorrecta. Pero quiza saber eso no le sirva de mucho, pues no se ve con claridad cual pueda ser la diferencia en relacion con la coercion que esa persona puede sentir.

(19) En este sentido, podemos distinguir, como sugiere Rees, entre los comportamientos que afectan, sin mas, a otros y los comportamientos que afectan a los intereses de otros (14:180).

(20) "Gana mas la humanidad--afirma--tolerando que cada cual viva como cree que es mejor para el, que obligando a cada cual a vivir como le parece mejor al resto"(11:17). Para Mill, buena parte de la felicidad y del desarrollo cabal de una persona se cifra en atender a los requerimientos de su propia naturaleza, como recuerdan Gray (12:201), Skorupski(15:348,357) y Donner (16:231), de manera que la sociedad es mas feliz (he ahi la ganancia) porque sus miembros son mas felices. Pero tambien gana la sociedad (y la humanidad) porque el progreso social y economico depende a la postre de esa individualidad(17; 233,18:223).

(21) Skorupski se refiere a lo mismo cuando afirma que Mill acepta que las personas tengan diferentes ideales acordes con sus diferentes formas de vida, a la vez que propone determinados ideales de vida, lo cual--dice--no es incompatible. "Lo incompatible--concluye-- seria prescribirlos a los que no los comparten, salvo sobre la base de la utilidad" (15:362).

(22) Para Skorupski(15:354), el planteamiento de Mill es, desde luego, contrario al autoritarismo, pero no es, en absoluto, contrario al elitismo. Donner(16:233), en cambio, advierte algunos elementos que inclinarian la postura de Mill hacia el igualitarismo radical.

(23) Y, por tanto, imputables a ellos. Lo que le preocupa fundamentalmente a Mill, dice Smith(21:247) en este sentido, es mostrar como la libertad esta enlazada a la responsabilidad por los propios deseos y acciones.

(24) Que pueden ser, como sugiere Clor(18:215), ciertamente reprobables. Tal vez, dice Clor, Mill tenga un concepto demasiado optimista de la naturaleza humana y de lo que un ser humano libre puede hacer de manera espontanea(18:216).

(25) Arneson(22:263) apunta a lo mismo cuando indica que "incluso en los casos extremos en los que los individuos eligen voluntariamente algo catastrofico para ellos, la intervencion (paternalista) debilitara el clima general de libertad que sabemos que es tan dificil de mantener como necesario es para los seres humanos florecer".

(26) Lo mismo reconocen, por ejempio, Skorupski (15:342), Smith(21:240), Cior(18:208) y Rees(14:183), aunque eso no ie impide a este uitimo defender ei principio.

(27) En un sentido simiiar, dice Rees que es faiso suponer (como hacen ios criticos) que ia vaiidez dei principio de Miii dependa de que existan comportamientos que no afectan a ia sociedad(14:172). Puede que no existan comportamientos que, de un modo u otro, afecten a aiguien, pero para Rees es ciaro que hay casos en ios que ios intereses de otros no se ven afectados, que es a io que apunta Miii(14:174).

(28) Como podria ser un pianteamiento perfeccionista de ia naturaieza o de ia vida humanas. Creo que tiene razon Gray(12:208-210) ai negar esa interpretacion.

(29) Queda ai margen de este pianteamiento ia discusion sobre si la libertad que Mill pretende proteger es la que corresponde a los individuos preocupados (y capaces) de progresar y de mejorar sus capacidades. Vease al respecto Smith(21:257-258). Sea lo que sea de esto, cabe concebir el suicidio como el punto final de ese progreso y desarrollo de las capacidades individuales.
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Author:Galvez, Inigo Alvarez
Publication:Acta Bioethica
Article Type:Ensayo
Date:Nov 1, 2016
Words:7144
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