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Jerusalen en el Medievo espanol desde una perspectiva cristiana.

Resumen: Jerusalen y, por extension, Tierra Santa tienen para los cristianos espanoles de la Edad Media una gran relevancia. Esto vendra reflejado en algunos campos de interes, como las peregrinaciones, que se comienzan en el siglo IV y se intensificaran durante los siglos VIII y IX. Tambien, la aportacion hispanica a las Cruzadas sera significativa, no solo en el aspecto militar, sino en el ambito literario de los trobadores y en el de las ideas con las contribuciones del Beato Raimundo Lulio. Por ultimo, se destaca la accion protectora de Espana, despues de las Cruzadas, a favor de Tierra Santa.

Palabras clave: Jerusalen, Peregrinaciones, Cruzadas, Trovadores.

[JERUSALEM IN MEDIEVAL SPAIN, FROM A CHRISTIAN PERSPECTIVE]

Abstract: Jerusalem and by extension, the Holy Land, were of great importance for Spanish Christians in the medieval era. This is reflected in some areas of interest, such as pilgrimages, which began in the 4th century and became more intense in the 8th and 9th centuries. The Spanish contribution to the Crusades was also very important, not only in the military aspect, but also in the literary ambit of the troubadours and in the world of ideas, with the contributions of Blessed Raymond Lull. Lastly, the protective actions undertaken by Spain in favor of the Holy Land after the crusades are discussed.

Keywords: Jerusalem, Pilgrimages, Crusades, Troubadours.

1. INTRODUCCION

Tierra Santa y, de modo mas significativo Jerusalen, ha tenido un especial atractivo para los hispanos, tanto cristianos como judios, durante la epoca medieval.

El origen de esta atraccion hay que buscarlo en la memoria colectiva del pueblo israeli, que considera Jerusalen, y en sentido extensivo toda la Tierra Santa, como el centro y el simbolo de la Alianza de Dios con su pueblo. Esta concepcion judia aparece fuertemente andada en los textos biblicos de los Profetas, asi como en los libros de Samuel, Reyes, Cronicas, y de modo muy senalado en los Salmos. (1)

Si tenemos en cuenta que los cristianos hacen tambien suyas estas lecturas biblicas sobre Jerusalen, y que ademas le anaden un nuevo incentivo, al considerar a Jerusalen como el lugar donde culmina la Nueva Alianza establecida por Cristo, es claro que ese interes se vera acrecentado en ellos.

Por otro lado, durante la Edad Media se desarrollara ampliamente otro fenomeno coadiuvante: las peregrinaciones a lugares de hondo significado religioso para los cristianos, como Jerusalen, Roma y Santiago de Compostela. En consecuencia, no nos puede extranar la enorme capacidad de convocatoria que tendran los Santos Lugares en este periodo historico.

Con estos precedentes vamos a analizar los principales factores historicos, que perfilan las actuaciones de los espanoles en relacion con Tierra Santa en este periodo de tiempo. Lo haremos desde una perspectiva cristiana.

El estudio de la perspectiva judia escapa a los limites propuestos en este trabajo. Sin embargo, queremos hacer mencion, aunque sea muy somera, de la considerable aportacion de los judios espanoles del Medievo respecto a Tierra Santa, y a Jerusalen en particular. (2) Seanos permitido recordar aqui los nombres de Benjamin de Tudela y su famoso Libro de viajes, (3) al gran poeta Yehuda ha-Levi (1075-1141), con sus celebres Sionidas; (4) la destacada figura de Maimonides (1153-1204) (5) y la no menos relevante de Moises de Leon y su conocido Zohar. (6) Todos ellos y algunos mas (7) dedicaran a Jerusalen palabras inolvidables llenas de sentido carino.

Asi pues, a partir de estas coordenadas nos centraremos en un planteamiento analitico de las fuentes medievales, tanto en relacion con personas singulares, como en relacion con instituciones y acontecimientos, que nos ofrecen un cierto protagonismo hispanico.

Nos atendremos al siguiente orden expositivo: Primero, las peregrinaciones a los Santos Lugares. Despues, la participacion espanola en las Cruzadas. Y, por ultimo, la posterior accion protectora de los reyes aragoneses y castellanos hasta el final de la Edad Media.

2. LAS PEREGRINACIONES

Desde una optica cristiana la atraccion de Tierra Santa como lugar de peregrinacion, aunque arranca ya de los primeros siglos de la era cristiana, sera a partir de la Antiguedad Tardia cuando encontremos testimonios fehacientes en Hispania de esa forma piadosa de viajar. Bastenos recordar aqui el Itinerarium de la virgen Egeria, que en el siglo IV peregrina a los Santos Lugares, (8) y su memoria estara presente todavia en la segunda mitad del siglo VII, cuando Valerio del Bierzo escribe a sus monjes una carta laudatoria de la susodicha Egeria. De ella y de su viaje dira que "guiada por el Senor llego a los sacratisimos y suspirados lugares del nacimiento, pasion y resurreccion del Senor". (9) El influjo del Itinerarium Egeriae sera considerable, incluso fuera de los confines hispanicos, como lo acredita el Itinerario de Pedro Diacono, monje de Montecasino que escribe en 1137 esta obra recogiendo diversos materiales, entre los que figura el famoso Itinerarium de la virgen gallega. (10)

Recordemos aqui, aunque sea brevemente, la motivacion de estas peregrinaciones en el Medievo. Podria decirse que tienen un sentido preponderante de caracter penitencial. La peregrinacion no perdonaba los pecados: era preciso que, en los lugares a donde los penitentes se dirigian, hubiese confesores, que tuvieran la potestad de absolver toda clase de pecados. Conseguido el perdon, quedaba, sin embargo, la reparacion por el dano causado por el pecado. Para eso servian las peregrinaciones: preparaban el animo, lograban la confesion con sincero arrepentimiento y proporcionaban la penitencia compensatoria. (11)

Entre los lugares santos a donde se dirigian los peregrinos medievales hay que destacar a Jerusalen. En esta ciudad se habia producido la pasion, muerte y resurreccion de Jesus. Se puede decir que en todo el mundo conocido hasta entonces no habia un lugar mas santo. A cierta distancia de Jerusalen estaban Roma y Compostela, en donde se veneraban las tumbas de los Apostoles Pedro y Santiago respectivamente.

Las peregrinaciones se intensificaran a partir de los siglos VIII y IX en todos los reinos de la Cristiandad medieval. El auge de estas peregrinaciones se vera favorecido por la politica de los monarcas carolingios, (12) que suscribieron diversos acuerdos con los Khalifas de Bagdad para asegurar la proteccion de los peregrinos cristianos a los Santos Lugares. Tambien conviene senalar, en este mismo sentido, otro evento de importancia: la conversion del rey Esteban de Hungria (979-1038), que abrio la ruta del Danubio a los peregrinos. (13)

Las peregrinaciones a Tierra Santa se desarrollaban con cierta normalidad mientras duro el dominio khalifal, pero con la llegada de los turcos las cosas cambiaron y durante el siglo XI comenzaron a circular por Occidente noticias de impedimentos y prohibiciones a los peregrinos cristianos. "Estas expediciones --dice Brehier-- no son aun cruzadas.., pero tienen un lugar no menos importante en la historia de sus origenes". (14)

3. LA PARTICIPACION ESPANOLA EN LAS CRUZADAS

Pero ademas de estos presupuestos existieron otras concausas que desencadenarian esa gran aventura politico-religiosa, conocida con el nombre de las Cruzadas, y cuyas motivaciones han sido estudiadas por ilustres medievalistas. (15) Sus grandes dimensiones historicas han dado lugar a una amplia bibliografia. (16)

Como se comprendera facilmente, no vamos a entrar en un analisis pormenorizado de las Cruzadas. Solo nos referiremos a ellas en la medida que tuvieron una participacion espanola. Tengase en cuenta, ademas, que, en el momento de iniciarse las Cruzadas a Tierra Santa, los cristianos espanoles llevaban casi cuatro siglos de lucha contra el Islam, fenomeno historico que se conoce con el nombre de Reconquista.

La lucha contra los moros contribuyo a perfilar el propio ser de la historia espanola, dandole una fuerte personalidad, original y unica en la historia de Europa. (17) La Reconquista tenia en sus mismas raices un caracter religioso, frente al Islam, como ponen de relieve las Cronicas de la epoca. (18) Estas acciones belicas merecieron el apoyo del papado, a partir sobre todo, de Alejandro II (1061-1073), que promulga una Bula dirigida al clero vulturnense con motivo de la reconquista de Barbastro sobre remision de los pecados, es decir, una verdadera indulgencia. (19) Algunos autores han visto en esta Bula la primera indulgencia de Cruzada que se conoce. (20)

Urbano II (1088-1099), que seguia con cierta inquietud los avatares de la contienda contra los musulmanes en la Peninsula Iberica, despues de proclamar la Primera Cruzada en el Concilio de Clermont (1095), (21) considero que los espanoles debian quedar al margen de toda participacion en la Cruzada de Ultramar y extendio la indulgencia de Cruzada a quienes tomaran parte en la Recanquista hispanica. (22)

No obstante estas actuaciones de Urbano II, la capacidad de convocatoria de la Primera Cruzada fue tal, que no impidio la participacion en ella de gentes provenientes de los reinos cristianos de la Peninsula Iberica. (23)

Desde el ano 1095, fecha de la predicacion de la Cruzada, comienza ya a manifestarse el interes de los espanoles por la recuperacion cristiana de Tierra Santa. En el mismo Concilio, el arzobispo Bernardo de Toledo, frances de nacimiento, se comprometio, como los restantes obispos alli presentes, a formar parte de la Cruzada. Con estas disposiciones regreso a Toledo, pero la revuelta de unos clerigos de la catedral le obligo a volverse. Una vez solucionado el conflicto marcho a Roma, donde el Papa Urbano II le disuadio de abandonar su sede y le absolvio de su voto de cruzado. (24)

Podemos destacar, en primer lugar, la intervencion de numerosos caballeros catalanes. Asi, el conde de Cerdana Guillermo Ramon declara en 1095 su proposito de marchar a Tierra Santa, pero debio de morir en el viaje. (25) Mas tarde, su heredero Guillermo Jordan decide tambien partir hacia los Santos Lugares, haciendo previamente disposicion de sus bienes en 1102. (26) En Siria se reunio con su tio Raimundo de SaintGilles, conde de Toulouse, y a su muerte se hizo cargo de su herencia. Obtuvo grandes exitos militares sobre el atabeg de Damasco Tughtekin, consiguiendo la conquista de la plaza de Arcas (1108). (27)

Los exitos logrados por Guillermo Jordan y su fama debieron impulsar a no pocos catalanes a probar fortuna en las Cruzadas. Entre ellos podemos mencionar a Gerardo, conde del Rosellon, que participo en la primera Cruzada, siendo uno de los primeros que entraron en Jerusalen. (28) Anos mas tarde, decidio volver a Tierra Santa donde consta su presencia en 1109. (29) Tambien podemos consignar que el caballero Ramon Arnaldo viajo a Ultramar, tomando parte en la conquista de Tripoli y muriendo en 1109. (30)

La ola de adhesiones a la primera Cruzada alcanzo igualmente a los Reinos de Navarra y Aragon. (31) Tenemos referencia de algunos caballeros de esos reinos que toman la cruz y parten para Tierra Santa en la primera Cruzada, como el navarro Sancho Iniguez y su hermano Fortun, asi como el ribagorzano Mir Gombal. (32). El rey de Aragon Pedro I (1094-1104) decidio acometer una Cruzada contra Jerusalen en 1101. (33) Pero no pudo llevar a cabo su proposito por la prohibicion del Papa Pascual II (1099-1118), que le encargo, en cambio, la reconquista de Zaragoza. (34)

Un caso similar es el de Alfonso VI (1065-1109), rey de Castilla y Leon, que ya antes de Pedro I sintio el deseo de acudir a Tierra Santa como cruzado, o tal vez como peregrino, segun parece deducirse de una Bula de Pascual II, en la que se le prohibe viajar a los Santos Lugares, cuando su patria estaba siendo vejada por los musulmanes. (35) Estos deseos de incorporarse a las Cruzadas debieron ser compartidos por muchos castellanos y leoneses de su epoca, aun cuando los territorios de ambos reinos estuvieran amenazados por los Almoravides. Solo asi se explica la insistencia de Pascual II en no permitir que caballeros y clerigos hispanicos se trasladaran a Tierra Santa. Sirvanos de boton de muestra la Bula del 14 de marzo de 1100, dirigida por Pascual II a Alfonso VI, indicandole su prohibicion de que los caballeros de su reino y de los reinos vecinos marcharan a Ultramar, y concediendo a cambio la gracia del perdon de sus pecados a quienes lucharan en sus reinos y condados. (36) Se da tambien la circunstancia de expedir otra Bula similar, con la misma fecha, dirigida al obispo de Lugo y al clero de Santiago, (37) de donde parece deducirse que hasta la apartada Galicia se habia extendido el entusiasmo por las Cruzadas. (38)

De todas formas, esas prohibiciones papales no debieron ser rigurosamente acatadas, como lo demuestra la insistencia del Romano Pontifice en este mismo asunto, al escribir de nuevo a Alfonso VI y al clero compostelano en 1101 (39) para que no se enrolaran en las expediciones ultramarinas.

La ilusion por la Cruzada en Oriente espoleaba a los caballeros castellanos, como el conde de Lara, Rodrigo Gonzalez, que al percatarse de haber perdido el favor de Alfonso VI, partio para Jerusalen luchando valerosamente contra los musulmanes y construyendo frente a la ciudad de Ascalon el castillo de Toron, dotandolo de numerosas fuerzas de a pie y de a caballo, y entregandoselo mas tarde a la Orden del Temple. (40) Otro testimonio de la presencia castellana es el de Garcia Alvarez, senor de Caifa, (41) por su matrimonio con Helvis, senora de aquella plaza. (42) Una referencia curiosa es la de Rorgo Fretellus, que en la segunda mitad del siglo XII dedica su obra De locis sanctis Terre Jerusalem a "Rodrigo Dei gratia Toletano comiti", (43) que bien podria ser D. Rodrigo Ximenez de Rada. (44)

La presencia espanola en Jerusalen debia de ser numerosa en el siglo XIII. Una de las calles mas centricas se llamaba de los espanoles, tal vez la que corresponde a Bad el-Amud, o la que sigue la direccion de la V Estacion de la Via Dolorosa. (45) Otra manifestacion de la presencia espanola en Jerusalen es la capilla espanola de Nuestra Senora de Montegaudio, perteneciente a la Orden militar de esta advocacion, fundada por el conde Rodrigo o Rodriguez. (46) Estaba situada a cinco kilometros al norte de Jerusalen, en el pueblo de Safat. La Orden poseia, ademas importantes propiedades en varios territorios de Palestina, en Tell enNasba, Dar el-Benat, etc. (47)

Una participacion significativa fue la del rey Teobaldo I de Navarra (1234-1253), que siguiendo el llamamiento de Gregorio IX (1227-1241) hizo el voto de cruzada en 1235. Logro superar una serie prolongada de dificultades, consiguiendo reunir un ejercito compuesto por unos 1.000 o 1.500 caballeros, muchos de ellos navarros, sin contar escuderos y peones. (48) Por fin los cruzados consiguieron hacerse a la mar en agosto de 1239, desembarcando Teobaldo en San Juan de Acre el 1 de septiembre de ese ano. Las acciones belicas del ejercito cruzado de Teobaldo tuvieron una evolucion desigual, aunque el saldo se puede considerar positivo. Asi ha podido escribir Grousset: "Cuando Teobaldo de Champana embarco en San Juan de Acre a fines de septiembre del ano 1240, pudo hacerlo con la satisfaccion de que su campana, a pesar de su apariencia deshilvanada, habia tenido mejores resultados que las dirigidas por predecesores suyos en la reconquista de Tierra Santa, habiles en juegos diplomaticos, pero menos afortunados que el". (49)

Tras la caida de Jerusalen en 1244, el Papa Inocencio IV (1243-1254) hizo un llamamiento a los principes cristianos para que pusieran sus armas al servicio de Tierra Santa. La ayuda prestada por Espana, segun lo acordado por el Concilio I de Lyon (1245), se cino al terreno economico. (50)

Jaime I de Aragon (1213-1276) compartio tambien el ideal de las Cruzadas. Consiguio reunir una flota en Barcelona, compuesta por 30 naos gruesas, 22 galeras y un gran numero de pequenos bajeles. Se hizo a la mar el 4 de septiembre de 1269, pero una inesperada tempestad disperso las embarcaciones y el rey hubo de regresar a los pocos dias. Sus hijos bastardos Fernando Sanchez y Pedro Fernandez siguieron viaje con parte de la flota, arribando a San Juan de Acre a finales de octubre del mismo ano. Esta expedicion militar tuvo una actuacion poco brillante, a juzgar por sus resultados, retornando la escuadra aragonesa a su patria en febrero de 1270. (51)

Tambien nos parece digna de mencion la Cruzada de Teobaldo II de Navarra (1234-1253), que encontro amplio eco entre los nobles y edesiasticos de su reino. En union con San Luis, rey de Francia, y sus respectivas fuerzas, salieron el 4 de julio de 1270 del puerto de Marsella, pero no en direccion a Tierra Santa, como se habia previsto inicialmente, sino en direccion a Tunez. Alli Teobaldo II y sus tropas navarras se distinguieron por sus exitos militares. (52)

Mas enigmatico resulta el comportamiento de Alfonso X el Sabio (1252-1284) en relacion con la idea de la Cruzada ultramarina. El Papa Clemente IV (1265-1268) tenia noticia que el rey castellano, compadecido de las angustias de Tierra Santa, parecia dispuesto a socorrerlas, pero cuando Gregorio X (1272-1276) promovio la liberacion de los Santos Lugares, no encontro en el la esperada acogida, tal vez por las dificultades que tuviera el propio rey Sabio en el interior de sus reinos.

3.1. La aportacion literaria hispanica relativa a las Cruzadas

Un fenomeno de tan colosales dimensiones como las Cruzadas no solo desperto el interes de los diversos componentes de la vida politica medieval de Espana, impulsandoles a la reconquista de los Santos Lugares, sino que movio tambien la pluma de pensadores y poetas, que animaron e inmortalizaron esas hazanas. (53) Dados los limites de nuestra relacion solo podremos mencionar algunos autores y creaciones literarias de mas realce, sin ninguna pretension de exhaustividad.

Las composiciones poeticas mas exitosas de este periodo eran las de los trovadores, (54) que se expresaban en lengua provenzal y se acompanaban con musica. Esta poesia caballeresca adquiria con frecuencia la forma de sirventes o serventesio, que era una especie de oda no amatoria, de interes comun, moral o politico ". Una variedad que podemos destacar es la del sirventes politico, que tiene singular importancia para el conocimiento de hechos, actitudes y estados de opinion de la Europa occidental en los siglos XII y XIII. Se ha llegado a decir que el sirventes politico se podria comparar, salvando las distancias, a las modernas campanas de prensa. (56) Entre los grandes temas del sirventes politico figuran las Cruzadas, tanto en Oriente como en la Peninsula Iberica. Y es aqui donde se puede incluir el genero llamado canses de crozada. (57) Estas poesias tenian como finalidad animar a los cristianos a participar en las Cruzadas y a crear un ambiente propicio a estas. (58)

Veamos algunos ejemplos. De un trovador alvernes, Pons de Capduelh, nos ha llegado una canso de crozada de 1213, dirigida a Pedro II de Aragon:

"I: Todos debemos abandonar y dejar lo que mas se quiere y mas agrada y lo que mas se desea y aprecia, pues vemos que es lugar y ocasion de que vayamos a servir a aquel Senor que es leal perdonador, rey de piedad, justiciero y salvador, porque El nos creo, en verdad, y recibio muerte por nuestra salvacion [...]

VI: Rey de Aragon, generoso, humilde, de buen origen, vos servis a Dios humildemente con buen corazon; sea El con vos y digamos todos "Amen"". (59)

En las estrofas transcritas se puede observar que el trovador invita a dejar una situacion de vida comoda y placentera para ir a la Cruzada. El motivo queda tambien senalado, en cuanto que este hecho comporta un servicio a Dios, y a la vez hace patente el aspecto de poder alcanzar el perdon de Dios. (60)

Otro autor, Peire Vidal, dedica su canso (61) a Alfonso IX de Leon (1188-1214). Y en ella aparece tambien la invitacion a ir a Tierra Santa para recuperarla, pero la razon que expone es de otra indole: recuperar la tierra donde murio nuestro Salvador. (62)

Un caso mas singular es el de Olivier lo Templier, que en 1269 compuso una canso de crozada a proposito de la expedicion a Tierra Santa de Jaime I el Conquistador. (63) En ella se alude a la recuperacion del Santo Sepulcro como motivo principal de realizar esta Cruzada, y exalta la figura del rey de Aragon como la persona mejor dotada para dirigirla por su valentia y su victorioso historial militar. (64)

En un contexto distinto hay que situar el poema !Ay Jherusalem! de mediados del siglo XIII, escrito despues de la caida de Jerusalen en manos sarracenas (1244). Hay que considerarlo como un "canto de cruzada", escrito en castellano y con una construccion ritmica y estrofica diferente de las cansons provenzales, y a la vez es tambien un "planto", propio del "mester de clerecia". (65) El narrador cede su voz al maestre de Acre (66) en las primeras estrofas para manifestar el dolor que representa la perdida de Ciudad Santa. (67)

En resumen, cabria afirmar que la lirica que promueven las Cruzadas en Espana tiene, como en el resto de Occidente, un valor estimulador para que los caballeros cristianos se enrolen en las empresas ultramarinas. No hay que olvidar a este respecto que los trovadores ejercian su arre precisamente en las cortes senoriales. Otro dato caracteristico de estos poemas es el personalismo en las dedicatorias y en el cantar las excelencias y el valor de algunos caudillos aragoneses y castellanos, como hemos visto, sobre todo en el caso de Jaime I el Conquistador. No hace falta recordar aqui el enorme valor de los exempla en la retorica clasica y en la retorica de todos los tiempos.

3.2. La posicion de Raimundo Lulio

Un caso un tanto singular en relacion con las Cruzadas es el de Ramon Lull. (68) Estaba reciente aun el fracaso de las Cruzadas de Jaime I y Teobaldo II cuando escribe en su Libre de contemplacio en Deu que es preciso cambiar el sentido de la Cruzada y convertirla en algo pacifico y espiritual. (69) En la novela Blanquerna critica la utilizacion de la fuerza por parte de los principes cristianos en la conquista de Tierra Santa al seguir los mismos metodos empleados por Mahoma, e insiste en facilitar la conversion por metodos pacificos. Para llevar a cabo ese proyecto senala como tarea prioritaria el establecimiento de catedras de lenguas orientales en centros de estudio. (70) La realidad, sin embargo, no se ajusto a esos planteamientos ideales. Lo que llama mas la atencion es que en esa misma novela Blanquerna recurre a la cruzada armada para recuperar los Santos Lugares, en abierta contradiccion con lo que acaba de expresar en paginas anteriores. (71)

A principios de 1292 presento al Papa Nicolas V (1288-1292) dos memoriales sobre la conquista de Tierra Santa, en los que la guerra adquiere un protagonismo creciente. Mas tarde, en 1294, escribe a Celestino V (1294-1296) insistiendo en su doble manera de actuar con los musulmanes y senalando a la vez la conveniencia de recuperar para la Iglesia a los ortodoxos orientales mediante controversias, de manera que se convirtieran en unos buenos aliados contra los sarracenos. (72)

Ante la negativa de Celestino V, Ramon quedo muy afectado. Despues de una nueva peticion a Bonifacio VIII (73) (1295-1393), que fue desoida, manifestara su tristeza y desconsuelo en su celebre Desconhort. (74) En su Libre de contemplacio en Deu, redactado en 1298, proclama la superioridad de la cruzada pacifica sobre la militar. (75)

En el Liber de Fine Ramon insiste en su idea de realizar una accion simultanea de las fuerzas militares y de los predicadores del Evangelio para reconquistar los Santos Lugares. (76) El libro es entregado en 1305 a Clemente V (1305-1314) y al rey Jaime II (1324-1349).

Nuevos planes de Cruzada le impulsan a escribir el Liber de acquisitione Terrae Sanctae, (77) en el que recomienda --entre otras cosas-- llevar la guerra contra los sarracenos por via maritima, dado que los cristianos tienen una superioridad naval sobre los musulmanes. El libro es presentado en 1309 al papa Clemente V, con el ruego de que lo tuviera presente en el proximo Concilio de Vienne (1311-1312).

Ramon asistira al Concilio Viennense y sometera a la aprobacion de los Padres conciliares diez esquemas de decretos. De estos proyectos tuvo excelente acogida el de la ensenanza de lenguas orientales. En efecto, el decreto 24 de dicho Concilio determina que se erijan catedras de hebreo, griego, arabe y caldeo en Roma y en las Universidades de Paris, Oxford, Bolonia y Salamanca. (78) Este mismo Concilio hizo suya la idea luliana (79) de asignar los bienes de los templarios a los hospitalarios para la lucha contra el Islam.

Sin entrar a valorar la inmensa obra luliana, es de justicia destacar en Ramon su gran intuicion de las necesidades que planteaba el mundo de las Cruzadas. Tambien es preciso subrayar en el pensador mallorquin la gran importancia que le concede a la accion misional, complemento necesario de las expediciones militares, cosa que no acertaron a ver otros pensadores y publicistas de la epoca. Naturalmente estas afirmaciones no significan el ocultamiento de las sombras que tambien se perciben en su vida. Fue, como se ha dicho acertadamente, <<un proyectista y un propagandista, no un realizador>> (80).

4. LA ACCION PROTECTORA DE ESPANA EN FAVOR DE TIERRA SANTA

Una vez finalizada la contienda belica de las Cruzadas, la influencia de los reinos hispanicos en Tierra Santa se ira haciendo presente a lo largo de toda la Baja Edad Media. Seran los reyes de Aragon quienes ejerceran una benefica accion de protectorado sobre los Santos Lugares dominados por el Islam.

A pesar de las prohibiciones de Roma de realizar tratados de amistad y comercio con los sultanes mahometanos, Alfonso III de Aragon (1285-1291) inicia relaciones comerciales con el sultan de Egipto Kalaum, mediante una embajada, el 25 de abril de 1290 (81). Con Jaime II se desarrollaron mas relaciones entre Aragon y Egipto. Se conocen unas ocho embajadas entre los anos 1300 y 1330.

Los acuerdos suscritos entre Jaime II y el sultan de El Cairo, ademas de las estipulaciones comerciales, establecian el reconocimiento por el sultan de la asistencia religiosa en el Santo Sepulcro de Jerusalen, y que esta seria encomendada en 1323 a los dominicos, aunque poco mas tarde, en 1328, los franciscanos aparecen ya como encargados de esa asistencia (82). Es muy probable, que a peticion de Jaime II se concediera tambien a los mismos religiosos el cuidado de la basilica de Belen (83).

La proteccion espanola se hace presente tambien en las gestiones de los reyes de Napoles y Sicilia, Roberto de Anjou (1309-1343) y Sancha de Mallorca, con el sultan de Egipto, encaminadas a recuperar el Cenaculo jerosolimitano. Las gestiones fueron coronadas por el exito y fueron recompensadas por el Papa Clemente VI (1342-1352) con el Patronato sobre los Santos Lugares por la Bula Gratias agimus de 31 de noviembre de 1342. En ella se concede a los franciscanos la posesion oficial eclesiastica sobre los santuarios (84). <<Sin mermar los meritos del rey Roberto --afirma Quecedo--, es innegable que la residencia de los franciscanos en el Cenaculo se debe a la reina Sancha y a la infanta espanola Margarita, hija de Federico II de Aragon, rey de Sicilia. Sancha, a la muerte de Roberto, construye a sus expensas el convento, asiste economicamente a los doce religiosos senalados en la Bula, y Margarita costea por su parte, dos terrenos proximos al convento en el lugar llamado el Horno>> (85).

Pedro IV de Aragon (1334), despues de los reyes de Napoles, es quien ejerce el protectorado de los Santos Lugares y de los cristianos en el proximo Oriente. Este monarca aragones gestiona diversos concesiones con el sultan en 1361, pero ademas agencia el envio de alimentos para los religiosos y costea, con importantes donativos la reparacion de edificios y santuarios (86).

La misma politica de proteccion seguiria Juan I (1387-1393) (87) y Martin el Humano (1399-1410) favoreciendo la restauracion de la iglesia de Santa Maria del valle de Josafat (88). Anos mas tarde, Fernando I (1412-1416) escribe una carta al papa Benedicto XIII (1394-1423), el 12 de mayo de 1413, en la que declara ser de su Real Patronato la iglesia de Santa Maria de Belen y todos sus religiosos (89). Finalmente, Alfonso V (1416-1458) continuara con el Real Patronato de los Santos Lugares consiguiendo pactar acuerdos beneficiosos para los cristianos de Tierra Santa con el sultan El-Asraf Bars Bey (90).

Pero no solo fueron los reyes aragoneses quienes realizaron una mision protectora en los Santos Lugares. Tambien lo hicieron los reyes de Castilla. Es de sobra conocido el testamento del rey Alfonso X el Sabio (1252-1282) en donde establece que su corazon sea llevado a Jerusalen y enterrado en el monte Calvario. En el mismo documento dispone, entre otros legados, uno a la Orden del Hospital de San Juan de Acre de mil marcos de plata, y otros mil marcos de plata para misas por su alma en la iglesia del Santo Sepulcro (91).

Enrique III (1390-1406) y Enrique IV (1454-1474) manifestaron tambien afecto por los Santos Lugares. Del primero se dice que lego fondos pecuniarios para restaurar el convento del Monte Sion, destruido por los musulmanes, instigados por los judios (92). Enrique IV, ante una nueva expulsion de los franciscanos del Cenaculo dispone en represalia la demolicion de las mezquitas existentes en sus dominios y amenaza al sultan con la expulsion de ochocientos mil moros de sus reinos (93).

Con los Reyes Catolicos se marcan los limites de la Baja Edad Media en Espana. Durante su reinado se siguen realizando embajadas entre los reyes hispanicos y el sultan de Egipto. De ellas la mas relevante fue la de Pedro Martir de Angleria, con resultados muy beneficiosos para Espana y Tierra Santa 94. Tambien fueron considerables las ayudas economicas que asignaron a los Santos Lugares (95).

Con lo que acabamos de exponer, no es dificil colegir la continuidad del interes de los reinos hispanicos por Tierra Santa despues de las Cruzadas, no solo en el orden politico con la creacion del Real Patronato de los Santos Lugares, que favorecia la permanencia de los franciscanos en aquellas tierras, sino tambien en el terreno economico, con el aporte de ayudas pecuniarias de cierta importancia.

5. CONCLUSION

Nos parece que ha quedado ya expuesto de una manera fehaciente el interes y la devocion de los espanoles por Jerusalen, a lo largo de toda la epoca medieval. Han quedado tambien patentes las diferentes maneras de expresion que ese interes ha suscitado de acuerdo con los avatares de la historia: desde la devocion privada que impulsa el peregrinaje a esas tierras hasta la participacion activa en las Cruzadas impulsada por reyes como Teobaldo II de Navarra y Jaime I de Aragon. Y lo que es mas llamativo: la continuidad de la accion de los monarcas aragoneses y castellanos en favor de la Custodia franciscana de Tierra Santa y de los cristianos, que siguieron peregrinando a esos lugares.

A la vista de este somero analisis se podria decir que los cristianos espanoles eran consecuentes con lo que se declaraba ya en el Salmo 137:
   <<Si yo me olvidara de ti, Jerusalen,/
   sea echada en olvido mi diestra.
   Peguese mi lengua al paladar si yo no me acordase de ti,/
   si no pusiera a Jerusalen por encima de toda alegria>> (96)


Domingo RAMOS-LISSON

Facultad de Teologia

Universidad de Navarra

PAMPLONA

(1.) Cfr. S. TALMON, "The Biblical Concept of Jerusalem", en Journal of Ecumenical Studies, 8 (1971), 397; M. ORFALI, "El significado de Jerusalen y Sion en la tradicion judia medieval", en Anuario de Historia de la Iglesia, 4 (1995), 183.

(2.) Un estudio relativamente reciente es el de E. GUTWIRTH, "Viajes y viajeros hispanojudios en la Baja Edad Media", en E. RUBIO TOVAR (dir.), Viajes y viajeros en la Espana Medical (Actas del V Curso de Cultura Medieval celebrado en Aguilar de Campoo [Palencia] del 20 al 23 de septiembre de 1993), Aguilar de Campoo-Madrid 1997, 293-308.

(3.) Una buena edicion de esta obra y de su autor se encuentra en B. DE TUDELA, Libro de viajes, edicion trilingue en euskera, espanol y hebreo, Pamplona 1994.

(4.) YEHUDA HA-LEVI, Poemas, ed. A. Sanz-Badillos y J. Targorona Borras, Madrid 1994.

(5.) Cfr. su famosa Guia de perplejos, ed. G. Gonzalo Maeso, Madrid 1984.

(6.) G. SCHOLEM, "Zohar", en Encyclopedia Judaica, 16, Jerusalen 1972, 1209-1211.

(7.) No citaremos a otros autores hispano-judios de menor tango, que tambien consagraron a Tierra Santa bellas paginas de su creacion literaria. De entre ellos podriamos destacar a Yosef ibn Chiquitilla (1248-1325) y su poema Jerusalen la bien amada (I. DAVIDSON, Thesaurus of Medieval Hebrew Poetry, 1970, 436).

(8.) Itinerario de la virgen Egeria (381-384), ed. A. Arce, Madrid 1980.

(9.) Epistola de Beatissimae Echeriae laude, 1; o.c., 9.

(10.) Itinerarium Petri Diaconi, Corpus Christianorum, Series Latina, 175, 93-103.

(11.) Cfr. L. SUAREZ FERNANDEZ, "Las cruzadas: un sentimiento y un proyecto", en L. GARCIA-GuIJARRO RAMOS, La primera cruzada novecientos anos despues: El Concilio de Clermont y los origenes del movimiento cruzado, Madrid 1997, 13.

(12.) Dejamos a un lado el tema del protectorado de Cario Magno en Oriente.

(13.) Cfr. E. BENITO RUANO, "Espana y las cruzadas", en Anales de Historia Antigua y Media, 2 (1951), 94.

(14.) L. BREHIER, L'Eglise et l'Orient au Moyen Age: Les Croisades, Paris 3 1911, 48.

(15.) L. SUAREZ FERNANDEZ, o.c., 11-16. Ver tambien E. BENITO RUANO, o.c., 94-96; B. BEINERT, "La idea de cruzada y los intereses de los principes cristianos en el siglo XV", en Cuadernos de Historia, 1 (1967), 45-59.

(16.) La bibliografia existente sobre las Cruzadas es muy abundante. A modo de orientacion se puede consultar: J.F. MICHAUD, Histoire des Croisades, Paris 1857; R. GROUSSET, Histoire des croisades et du royaume franc de Jerusalem, Paris 1934-1936; S. RUNCIMAN, A History of the Crusades, Cambridge 1951, trad. esp., Madrid 21997; H.E. MAYER, Geschichte der Kreuzzuge, Stuttgart 1965; F. COGNASSO, Storia delle crociate, Varese 1967; R. PERNOUD, Los hombres de las cruzadas, San Lorenzo del Escorial 1987; H.E. MAYER, The Crusades, Oxford 1988; L. GARCIA-GUIJANO RAMOS, Papado, cruzadas y ordenes militares, siglos XI-XIII, Madrid 1995; A. MAALOUF, Las cruzadas vistas por los arabes, Madrid 1996.

(17.) E. BENITO RUANO, o.c., 100. Cfr. J. HEERS, Liberer Jerusalem. La premiere croisade, Paris 1995, trad. esp., Barcelona-Buenos Aires-Mexico D.F.-Santiago de Chile 1997; M. BULL, Knightly Piety and Lay Response to the First Crusade. The Limousin and Gascony, c. 970-c. 1130, Oxford 1998, 70-71.

(18.) Cfr. J. GONI GAZTAMBIDE, Historia de la Bula de la Cruzada en Espana, Vitoria 1958, 20-38.

(19.) S. LOEWENFELD, Epistolae Pontificum Romanorum ineditae, Lipsiae 1885, 43, n. 82.

(20.) Cfr. A. GOTTLOB, Kreuzablass und Almossenablass, Stuttgart 1906, 46.

(21.) Sobre este Concilio y la Primera Cruzada se puede consultar Le Concile de Clermont de 1095 et l'appel a la croisade: actes du Colloque universitaire international de Clermont-Ferrand, 23-25 juin 1995, ed. A. Vauchez, Rome 1997; J. HEERS, La primera cruzada, trad. esp., Barcelona-Buenos Aires-Mexico D.F.-Santiago de Chile 1997.

(22.) P. KEHR, Papsturkunden in Spanien, I, Katalonien, Berlin 1926, 287-288, n. 23.

(23.) Sobre la predicacion, participacion y reclutamiento de la primera Cruzada ver J. RILEY-SMITH, The First Crusaders, 1095-1131, Cambridge 1997.

(24.) Cfr. A. SANCHEZ CANDEIRA, "Las Cruzadas en la historiografia espanola de la epoca", en Hispania, 20 (1969), 327.

(25.) J. GUDIOL, "De peregrins i peregrinatges religiosos catalans", en Analecta Sacra Tarraconensia, 3 (1927), 98.

(26.) Ibid.

(27.) R. GROUSSET, Histoire eles Croisades et du royaume franc de Jerusalem, I, Paris 1934, 345-362.

(28.) A. SANCHEZ CANDEIRA, o.c., 327-328.

(29.) J. GUDIOL, o.c., 98.

(30.) Ibid.

(31.) Navarra y Aragon, unidos desde 1076 con el rey Sancho Ramirez, asi como el resto de la Espana cristiana estaban tambien sensibilizados por la idea de Cruzada (A. UBIETO ARTETA, "La participacion navarro-aragonesa en la primera Cruzada", en Principe de Viana, 7 [1947], 357-383).

(32.) Cfr. ibid., 364 y 369.

(33.) Asi consta en un documento procedente de San Juan de la Pena fechado "in anno quando rex accepit crucem per ad Iherosolimitanis partibus" (Archivo Historico Nacional, Clero, San Juan de la Pena, n. 459).

(34.) A. UBIETO ARTETA, o.c., 370.

(35.) Ph. JAFFE y S. LOWENFELD, Regesta Pontificum Romanorum, Leipzig 1885, n. 5814. Segun Ubieto esta Bula podria haber sido interpolada (A. UBIETO ARTETA, o.c., 359).

(36.) Ibid., n. 5840; E. FLOREZ, Espana Sagrada, 20, Madrid 1747-1775, 29-30.

(37.) E. FLOREZ, o.c., 20, 28-29.

(38.) A. SANCHEZ CANDEIRA, o.c., 329.

(39.) E. FLoREZ, o.c., 20, 88-89 y 30-31.

(40.) Chronica Adefonsi Imperatoris, ed. L. Sanchez Belda, Madrid 1950, 40, par. 48.

(41.) "Inscripcion de Garcia Alvarez, senor de Caifa", en G. DE SANDOLI, Corpus Inscriptionum Crucesignatorum Terrae Sanctae, I, Jerusalen 1974, n. 337.

(42.) Cfr. A. SANCHEZ CANDEIRA, o.c., 330.

(43.) R. Fretellus de Nazareth et sa description de la Terre Sainte. Histoire et edition du texte, ed. P.C. Boeren, Amsterdam-Oxford-New York 1980, 53. En esta edicion critica la dedicatoria aparece en la segunda version que colaciona su editor.

(44.) Debo esta informacion a la gentileza del Prof. Jean Richard que me ha facilitado esos datos.

(45.) F. QUECEDO, "Influencia diplomatica y economica de Espana en Tierra Santa", en Hispania, 9 (1949), 4; G. GOLUBOVICH, Biblioteca Bio-Bibliografica della Terra Santa e del'Oriente francescano, I, Quaracchi 1906, 406.

(46.) Entre los restos de inscripciones de la epoca de las Cruzadas recogidas por Sandoli figura un sello de la citada Orden de Caballeria (G. DE SANDOLI, Corpus Inscriptionum Crucesignatorum Terrae Sanctae, I, Jerusalen 1974, 248, n. 337).

(47.) F. QUECEDO, o.c., 4; cfr. J. DELAVILLE LE ROULX, "L'Ordre de Montjoye", en Revue de l'Orient Latin, 1 (1893), 42-57.

(48.) R. GROUSSET, o.c., III, 373. Alenson da la cifra de 400 caballeros navarros (J. GONI GAZTAMBIDE, o.c., 176, n. 174).

(49.) R. GROUSSET, La epopeya de las cruzadas, Barcelona 1944, 286.

(50.) J. GONI GAZTAMBIDE, o.c., 179.

(51.) Cfr. ibid., 213-215.

(52.) Cfr. ibid., 218-220.

(53.) Una orientacion general de estas composiciones literarias se puede consultar en P. AUBRY y J. BEDIER, Les Chansons de croisade, Paris 1909; E. SIBERRY, "Troubadours, Trouveres, Minnesingers and the Crusades", en Studi Medievali, 29 (1988), 19-43.

(54.) La obra mas importante sobre la literatura trovadoresca es la de M. DE RIQUER, Los trovadores, 3 vols., Barcelona 1975. Sigue conservando cierto valor el libro de M. MILA y FONTANALS, "De los trovadores de Espana", en Obras Completas, II, Barcelona 1889.

(55.) M. MILa Y FONTANALS, o.c., 38.

(56.) M. DE RIQUER, o.c., I, 56.

(57.) Cfr. K. LEWENT, "Das altprovenzalische Kreuzlied", en Romanische Forschungen, 21 (1907), 321-443.

(58.) Existen unas treinta y cinco poesias provenzales de estas caracteristicas (M. DE RIQUER, O.C., I, 57).

(59.) M. DE RIQUER, o.c., III, 1267-1269, n. 255.

(60.) Podemos recordar aqui el caracter de remision de la pena debida por los pecados, que llevaba aparejada la indulgencia proclamada por las Bulas pontificias de Cruzada, y que constituye un elemento esencial a la nocion misma de Cruzada (cfr. J. GONI GAZTAMBIDE, o.c., 46).

(61.) Debio de escribirla entre agosto de 1201 y setiembre de 1202 (M. DE RIQUER, o.c., II, 903).

(62.) "I: Barones, Jesus, que fue puesto en la cruz para salvar a la gente cristiana, nos manda a todos en general que vayamos a recuperar el santo pais al que vino para morir por nuestro amor" (ibid., 903-906).

(63.) Mila considera a este trovador como catalan (M. MILA Y FONTANALS, o.c., II, 379).

(64.) "II: Los falsos paganos --dice-- tendran que abandonar el rescate y el sepulcro brevemente, porque ello ha motivado que muchos hombres de aqui se crucen [...] III: Rey de Aragon, indiferente a todo dano, que habeis conquistado desde Tortosa hasta Biar y Mallorca, acordaos de ultramar, pues ningun otro puede ser posesor de su Templo, al que habeis servido tan bien. Y pues en el mundo vos sois el mas valiente en hechos de armas, y Roma os incita a ello, llevad socorro alli donde todo el mundo os llama" (M. DE RIQUER, o.c., III, 1476, n. 309).

(65.) Cfr. F. GOMEZ REDONDO, Poesia espanola, I, Edad Media: Juglaria, Clerecia y Romancero, Barcelona 1996, 163-164.

(66.) El personaje es Guillaume de Chateauneuf, maestre de la Orden del Hospital, autor real de una carta que difunde por la Cristiandad los horrores de la perdida de Jerusalen (ibid., 165).

(67.)
   "A los que adoran en la vera cruz,
   salud e gracia de la vera luz,
   que enbio sin arte
   el maestre d'Acre
   a Jherusaem.
   Bien querria mas convusco planir,
   llorar noches e dias, gemir e non dormir,
   que contarvos prosas
   de nuevas llorosas" (F. GOMEZ REDONDO, o.c., 165).


(68.) Nacido en Palma de Mallorca alrededor del 1232, tuvo una gran preocupacion por la conversion de los infieles (cfr. "Vita beati Raymundi Lulli", en Analecta Bollandiana, 40 [1930], 130-131).

(69.) R. LULIO, "Libre de contemplacio en Deu", II, 112 y 346, en Obres de Ramon Lull, Palma de Mallorca 1905 ss., IV, 58-59; VII, 366-380.

(70.) R. LULIO, Blanquerna, 80, 1-3; ed. M. BATLLORI y M. CALDENTEY, Ramon Llull. Obras literarias, Biblioteca de Autores Cristianos, 31, Madrid 1948, 403-411.

(71.) Ibid., 81, 5-6; BAC, 31, 413-414.

(72.) "Petitio Raymundi pro conversione infidelium ad Celestinum V", en G. GOLUBOVICH, o.c., I, 373-375.

(73.) Petitio Raymundi pro conversione infidelium et recuperatione Terrae Sanctae ad Bonifacium VIII, en H. WIERUNSZOWSKI, "Ramon Lull et l'idee de la Cite de Dieu. Quelques nouveaux ecrits sur la croisade", en Estudis Franciscans, 47 (1935), 100-103.

(74.) R. LULIO, Desconhort, 25-36, 649-673; ed. M. Batllori y M. Caldentey, BAC, 31, 1096-1097, 1134-1137.

(75.) IDEM, Libre de contemplacio en Deu, en Obres de Ramon Lull, Palma de Mallorca 1906 ss., I-IV; cfr. A. GOTTRON, Ramon Lulls Kreuzzugsideen, Berlin 1912, 20.

(76.) R. LULIO, Liber de Fine, I, 1; Corpus Christianorum. Continuatio Medievalis, 35, 255, Palma Majoricarum 1946.

(77.) Publicado por E. LONGPRE, "Le Liber de acquisitione Terrae Sanctae du bienhereux Raymond Lull", en Criterion, 3 (1927), 265-278.

(78.) G. ALBERGO, J.A. DOSSETTI, P.P. JOANNOU, C. LEONARDI y P. PRODI, Conciliorum Oecumenicorum Decreta, Bologna 3 1973, 379; H. DENIFLE, Chartularium Universitatis Parisiensis, 2, 154-155, n. 695, Bruxeles 1964.

(79.) Esta idea habia sido ya expresada en el Liber de acquisitione Terrae Sanctae.

(80.) M. DE IRIARTE, <<Genio y figura dei iluminado maestro B. Ramon Lull>>, en Arbor, 4 (1945) 435.

(81.) G. GOLUBOVICH, o.c., I, 329.

(82.) Para atender el culto del S. Sepulcro se concedio a los religiosos una residencia proxima, en el llamado Muristan, antiguo hospital de la Orden de los Caballeros de San Juan (cfr. ibid., I, 406).

(83.) Asi parece desprenderse de una alusion de Pedro IV (1336-1387) en una carta al Sultan de 26 de diciembre de 1363 (J. VINCKE, <<Pedro IV de Aragon y Tierra Santa>>, en Analecta Sacra Tarraconensia, 13 [1937-1940], 79-88).

(84.) S. EIJAN, El Real Patronato de los Santos Lugares en la historia de Tierra Santa, I, Madrid 1945, 14-27.

(85.) F. QUECEDO, o.c., 6.

(86.) S. EIJAN, o.c., 22-27; 30-37.

(87.) Realiza diversos reparaciones en el convento y la iglesia del Monte Sion, gracias a las limosnas recolectadas en sus reinos (S. EIJAN, Espana en Tierra Santa, Barcelona 1910, 28 ss.; F. QUECEDO, o.c., 8).

(88.) Martin el Humano escribe una carta a los religiosos del Monte Sion con fecha 9 de octubre de 1399 en la que les comunica el envio de dinero para restaurar su iglesia (S. EIJAN, El Real Patronato, 77; F. QUECEDO, ibid.).

(89.) Archivo de la Corona de Aragon, Reg. 2.397. Cfr. F. QUECEDO, ibid., 8-9.

(90.) M.A. ALARCON y R. GARCIA DE LINARES, Los documentos arabes diplomaticos del Archivo de la Corona de Aragon, Madrid-Granada 1940, 272.

(91.) Cfr. MARQUES DE MONDEJAR, Memorias historicas del rey don Alonso el Sabio, Madrid 1777, 434-435; G. DAUMET, <<Les testaments d'Alphonse X le Savant>>, en Bibliotheque de l'Ecole des Chartes, 67 (1906), 70-99.

(92.) F. QUECEDO, o.c., 9.

(93.) S. EIJAN, Hispanidad en Tierra Santa, Madrid 1943, 32.

(94.) Entre los beneficios conseguidos figuran el privilegio de proteccion para los cristianos y la autorizacion para reedificar varias iglesias y reparar los conventos (S. EIJAN, El Real Patronato, I, 328).

(95.) Asi, Isabel la Catolica otorga in perpetuum en 1477 una limosna de 300 florines a las religiosas de Jerusalen, destinada a la reparacion de sus casas. Igualmente hace una donacion perpetua en 1490 de 1.000 ducados anuales. Por su parte, Fernando el Catolico hace entrega de otros 1.000 ducados de oro a los frailes franciscanos de Jerusalen (F. QUECEDO, o.c., 12).

(96.) Ps 137(136), 5-6.
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Title Annotation:Notas
Author:Ramos-Lisson, Domingo
Publication:Scripta Theologica
Date:Sep 1, 2009
Words:8071
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