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JUAN POLTI, "HALF BACK", UN CUENTO DE HORACIO QUIROGA.

El mejor homenaje que se ha hecho al uruguayo Horacio Quiroga (Salto 1878-Buenos Aires 1937) lo realizo Julio Cortazar en Ultimo round. Cortazar rescato, por su lucidez impecable, un punto de un decalogo del perfecto cuentista organizado por Quiroga. El precepto dice: "Cuenta como si el relato no tuviera interes mas que para el pequeno ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento". Quiroga lo hizo asi en La Gallina degollada o en Anaconda. Pero tambien en sus importantes textos de futbol, cuyos alcances se notaron mucho despues en sus compatriotas Mario Benedetti (El cesped y Puntero izquierdo) y Eduardo Galeano (Futbol a soly a sombra). Esta es una leccion de vida y que mayor vida que la que se hace acompanar de una pelota.

Cuando un muchacho llega, por a o por b, y sin previo entrenamiento a gustar de ese fuerte alcohol de varones que es la gloria, pierde la cabeza irremisiblemente. Es un paraiso demasiado artificial para su joven corazon. A veces pierde algo mas, que despues se encuentra en la lista de defunciones.

Tal es el caso de Juan Polti, half back del Nacional de Montevideo. Como entrenamiento en el juego, el muchacho lo tenia a conciencia. Tenia ademas, una cabeza muy dura, y ponia el cuerpo rigido como un taco al saltar; por lo cual jugaba al billar con la pelota, lanzandola de corrida hasta el mismo gol.

Polti tenia 20 anos y habia pisado la cancha a los 15, en un ignorado club de quinta categoria. Pero alguien del Nacional lo vio de cabeceador, comunicandolo en seguida a su gente. El Nacional lo contrato, y Polti fue feliz.

Al muchacho le sobraba, naturalmente, fuego y este brusco salto de senda de la gloria lo hizo girar sobre si mismo como un torbellino. Llegar desde una porteria de juzgado a un ministerio, es cosa que, razonablemente puede marear: pero dormirse de forward de un club desconocido y despertar del half back del Nacional, toca en lo delirante. Polti deliraba, pateaba, y aprendia frases de efecto:

Yo, senor presidente, quiero honrar el baldon que me han confiado.

El queria decir blason, pero lo mismo daba, dado que el muchacho valia en la cancha lo que uno o dos docenas de profesores en sus respectivas catedras.

Sabia apenas escribir, y se le consiguio un empleo de archivista con 50 pesos oro. Dragoneaba furtivamente con mayor o menor lujo de palabras rebuscadas y adquirio una novia en forma, con madre, hermanas y una casa que el visitaba.

La gloria circundaba como un halo. "El dia que no me encuentre en forma", decia, "me pego un tiro".

Una cabeza que piensa poco, y se usa, en cambio, como suela de taco de billar para recibir y contralanzar una pelota de football que llega como una bala, puede convertirse en un caracol sonante, donde el tronar de los aplausos repercute mas de lo debido. Hay pequenas roturas, pequenas congestiones y el resto. El half back cabeceaba toda una tarde de internacional. Sus cabezazos eran tan eficaces como las patadas de un equipo entero. Tenia tres pies: esta era su ventaja.

Pues bien: un dia Polti comenzo a decaer. Nada muy sensible; pero la pelota partia demasiado a la derecha o demasiado a la izquierda; o demasiado alto, o tomaba demasiado efecto. Cosas, estas, todas que no enganaban a nadie sobre la decadencia del gran half back. Solo el se enganaba, y no era amable hacerselo notar.

Corrio un ano mas, y la comision se decidio por fin a reemplazarlo. Medida dura, si las hay, y que un club mastica meses enteros, porque es algo que llega al corazon de un muchacho que durante cuatro anos ha sido la gloria de su campo.

Como lo supo Polti antes de serle comunicado, o como previo --lo que es mas posible-- son cosas que ignoramos. Pero lo cierto es que una noche el half-back salio contento de casa de su novia porque habia logrado convencer a todos que debia casarse el 3 del mes entrante, y no otro dia. El 3 cumplia anos ella --y se acabo.

Asi fueron informados los muchachos esa misma noche en el club, por donde paso Polti hacia media noche. Estuvo alegre y decidor como siempre. Estuvo un cuarto de hora, y despues de confrontar, reloj en mano, la hora del ultimo tranvia a la Union, salio.

Esto es lo que se sabe de esa noche. Pero esa madrugada fue hallado el cuerpo del half-back acostado en la cancha, con el lado izquierdo del saco un poco levantado, y la mano derecha oculta bajo el saco.

En la mano izquierda apretaba un papel, donde se leia:

"Querido doctor y presidente: Le recomiendo a mi vieja y a mi novia. Usted sabe, mi querido doctor, por que hago esto. !Viva el club Nacional!"

Y mas abajo estos versos:

Que siempre este adelante

el club para nosotros anhelo

Yo doy mi sangre por todos mis companeros

Ahora y siempre el club gigante

!Viva el club Nacional!

El entierro del half back Juan Polti no tuvo, como acompanamiento de consternacion, sino dos procedentes de Montevideo. Porque lo que llevaban a pulso por espacio de una lengua era el cadaver de una criatura fulminada por la gloria, para resistir la cual es menester haber sufrido mucho tras su conquista. Nada menos que la gloria es gratuito. Y si se la obtiene asi, se paga fatalmente con el ridiculo, o con un revolver sobre el corazon.
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Title Annotation:TT: Juan Polti, Half-back: a short story by Horacio Quiroga.
Publication:Proceso
Article Type:Cuento corto
Date:Feb 24, 2002
Words:999
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