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JOVENES RURALES: TRABAJO Y MOVILIDADES ESPACIALES EN UNA REGION HORTICOLA EN ARGENTINA.

INTRODUCCION

En el presente articulo se abordan las practicas y las representaciones acerca del trabajo; asi como, las movilidades espaciales en jovenes pertenecientes a familias de pequenos productores del cinturon horticola de Santa Fe (Argentina), en un contexto de paulatina disminucion de la actividad en la zona. Estas juventudes son estudiadas en el contexto de las transformaciones sociales y productivas en el medio rural en que viven y trabajan, considerando las diferencias y desigualdades de genero, asi como en relacion a la propia condicion juvenil al interior de las familias.

A pesar de la creciente preocupacion de las ciencias sociales por las juventudes, sus particularidades en los espacios rurales han sido invisibilizadas en America Latina y principalmente en Argentina. Desde una perspectiva etnografica, este trabajo busca generar un aporte a los estudios sobre la poblacion joven rural, considerando los contextos territoriales y situacionales especificos; asi como, sus relaciones al interior de las familias a las que pertenecen.

Se inicia el articulo refiriendose a las decisiones metodologicas tomadas en la investigacion de la que deriva el presente trabajo. En segundo lugar, se realiza una aproximacion a las discusiones en torno al concepto de juventudes rurales. Luego, se presentan las particularidades del cordon horticola y las condiciones de vida de las familias de pequenos productores, partiendo de las transformaciones socio-productivas en la region pampeana. Posteriormente, se profundiza en las dimensiones consideradas: trabajo y movilidades espaciales. Por ultimo, se comparten las reflexiones finales y las lineas de indagacion para continuar el estudio.

ALGUNOS APUNTES SOBRE LAS DECISIONES METODOLOGICAS

Este texto es resultado de un proceso investigativo realizado desde una perspectiva etnografica. La investigacion se llevo a cabo entre junio de 2016 y junio de 2017 junto a familias de pequenos productores del cordon horticola de Santa Fe. Se valora la etnografia a partir de la conviccion de que la investigacion no se hace sobre una poblacion, sino con ella y a partir de ella. Esto a su vez permite "documentar lo no-documentado" (Rockwell, 2009, p. 48) y ahondar en la comprension de los procesos y relaciones sociales, lo que potencia el estudio de la complejidad de las realidades rurales y las familias a las que pertenecen las personas jovenes horticultoras.

Esta perspectiva se tradujo en un seguimiento sistematico del hacer de esta poblacion, es decir, sus actividades, rutinas e interacciones cotidianas en y a traves de las cuales creaban, transformaban, deshacian y rehacian sus relaciones, practicas, pertenencias, espacios y organizaciones (Quiros, 2015). La tecnica principal fue la observacion participante, la cual permite "detectar las situaciones en que se expresan y generan los universos culturales y sociales en su compleja articulacion y variedad" (Guber, 2001, p.56). En este sentido, se participo en ferias, trabajo en las quintas y espacios de socializacion junto a las familias. Ademas, se realizaron entrevistas no directivas--es decir, conversaciones guiadas por preguntas abiertas a posibles derivaciones y enunciados no contemplados (Guber, 2001)--a jovenes, otros integrantes de sus familias, referentes de organizaciones de productores (1) y trabajadoras de la Agencia de Extension Rural del Instituto Nacional de Tecnologia Agropecuaria (inta) identificadas como agentes estatales con historia de trabajo en la zona (2).

A PROPOSITO DE LAS JUVENTUDES RURALES (3)

Una afirmacion resulta incuestionable para los estudios sobre juventudes rurales en America Latina: si hay algo por lo que estas se destacan es por su poca o nula visibilidad. Esta situacion tiene su correlato en el sesgo urbanocentrico de la mayoria de las politicas publicas destinadas a las juventudes, asi como, en la escasa o nula perspectiva generacional de los programas dirigidos a la poblacion en contextos rurales. En Argentina, esta invisibilizacion se ve acompanada por uno de los procesos de urbanizacion mas evidentes en la region: en el pais, solo el 8,9% de la poblacion vive en contextos rurales; el 3,2% habita en localidades de menos de 2 mil habitantes y el restante 5,7% pertenece a poblacion rural dispersa (INDEC, 2010) (4). En la provincia de Santa Fe, aunque la principal actividad economica esta vinculada a la produccion primaria, solo el 7% habita en areas rurales (Gobierno de la Provincia de Santa Fe, 2011).

Las juventudes rurales argentinas no emergen en la escena publica encarnando "conductas disruptivas del orden socialmente aceptado" (Bruniard y otros, 2007, p. 72), lo que si sucede con sus pares urbanos, quienes con frecuencia protagonizan producciones mediaticas con fuerte resonancia social que inciden tanto en la agenda publica y academica como en las politicas publicas. Si puede decirse que mediante el discurso mediatico se refuerzan estereotipos sociales que estigmatizan a la poblacion joven urbana como peligrosa, pero tambien como desinteresada o exitosa, para senalar tres grandes condensaciones de sentido (Saintout, 2009), en cambio, las juventudes rurales en Argentina "brillan por su ausencia".

Particularmente, en el ambito academico, aunque desde la decada de 1980 en America Latina se ha desarrollado el campo de estudios sobre juventudes (Chaves, 2009), las investigaciones que presentan a jovenes en su vinculacion con el contexto rural, han sido relativamente escasas y las vulnerabilidades de lo que a grandes rasgos se podria llamar como jovenes rurales se encuentran poco estudiadas (Kessler, 2007) (5). A pesar de que en las ultimas decadas, esta tendencia comienza a revertirse, se pueden senalar algunos problemas como la centralidad de trabajos que consideran a esta poblacion en tanto actores estrategicos para el desarrollo rural, con las dificultades que conlleva en terminos de generar imposiciones identitarias y referir a estos solo en tiempo futuro (Roa, 2017). Emerge, entonces, un gran desafio: generar aportes sobre estas juventudes que atiendan a las particularidades experienciales, territoriales y sociales en la diversidad de los espacios sociales rurales, y que a su vez, contemplen los enfoques teoricos de la tradicion de estudios de juventud.

En este trabajo se entiende que la juventud se construye socialmente y varia en cada sociedad en diferentes periodos historicos, encontrandose condicionada tambien por cuestiones como el genero y la clase social; es un producto historico resultado de relaciones sociales, relaciones de poder, relaciones de produccion, etc. (Braslavsky, 1986; Margulis y Urresti, 1996 y 1998; Saltalamachia, 1989; Perez, 2000 y 2004; Chaves, 2005). Por ello, al estudiar las juventudes es necesario apartarse de una mirada que se base exclusivamente en la cuestion etaria para pensarlas en sus contextos historicos y culturales especificos, lo que debe ser especialmente considerado al referirse a las juventudes rurales dado el caracter amplio, dinamico y plural de este sujeto de estudio (Gonzalez y Roman, 2012). En este sentido, se abordan las particularidades de las personas jovenes rurales en sus contextos territoriales y situacionales especificos, remitiendo especialmente a las relaciones articuladas al interior de sus familias.

El adjetivo "rural" que compone la categoria de juventudes rurales tambien debe ser problematizado. A partir de la decada de 1990, el reconocimiento de la pluralidad de modos de entender la ruralidad y los procesos de urbanizacion impulsaron discusiones en torno a nuevas categorias como rurbanidad, rururbanidad y nuevas ruralidades (Weller, 1997; Klein, 1992; Carneiro, 1999; Graziano da Silva, 1999; Moreira, 2003), nociones que se encuentran en proceso de estudio y discusion (Garayo, 1996; Dirven et al., 2011; Matijasevic y Ruiz, 2013). Los cambios en los procesos productivos, el acceso a la tecnologia y los medios de comunicacion, el desarrollo del transporte, entre otros, permiten problematizar las concepciones dicotomicas de espacio rural y urbano; sin embargo, a pesar de haberse estrechado las relaciones, la diferencia entre estos contextos sigue existiendo en terminos de ingreso, incidencia de pobreza y oportunidades, especialmente en las areas rurales mas dispersas y apartadas de los centros urbanos (Kay, 2009).

LAS DESIGUALDADES EN EL CORDON HORTICOLA DE SANTA FE: LA SITUACION DE LAS FAMILIAS DE PEQUENOS PRODUCTORES

En las ultimas dos decadas, en el campo argentino, sucedieron cambios vertiginosos a partir de la expansion del monocultivo de granos--fundamentalmente de soja transgenica--para la exportacion, proceso que se consolido primero en la region pampeana y con el avance de la frontera agricola se ha ido expandido hacia otras zonas, al tiempo que presenta una fuerte semejanza con las transformaciones desplegadas en el sur de Brasil, el oriente paraguayo y boliviano, y Uruguay (Hocsman, 2014).

La emergencia de un nuevo modelo agrario, basado en procesos de innovacion tecnologica, apertura externa y cambios en las formas de regulacion de la produccion y la distribucion de la riqueza, genero un escenario de crecientes dificultades para la supervivencia de la llamada produccion familiar, incluso en la provincia de Santa Fe, situada en el corazon de la llamada pampa gringa (Gras, 2012). En esa linea, en el agro pampeano se conjugan procesos de consolidacion de pooles de siembra y de expulsion de productores cuya modalidad mas significativa la encarna la figura del rentista: estos sujetos retienen la propiedad de la tierra pero relegan el control de la produccion y pasan a percibir un ingreso bajo la forma de renta de la tierra (Rosati y Masello, 2013).

Este proceso de desaparicion de explotaciones adquiere caracteristicas especificas en el caso de la horticultura. El cordon o cinturon horticola de la ciudad de Santa Fe esta comprendido entre cuatro nucleos urbanos: Santa Fe, Angel Gallardo, Monte Vera y Recreo; se caracteriza por las optimas condiciones del clima y el suelo que permiten cultivar una gran variedad de hortalizas durante todo el ano (figura 1). La superficie de tierras destinadas a la produccion horticola en 2005 era de aproximadamente 1800 hectareas, cifra que representa un 50% menos de la cantidad utilizada 25 anos atras y significa una disminucion promedio de 50 hectareas por ano (Bouzo et al., 2005). Los estudios oficiales aportan numeros en el mismo sentido: entre 2001 y 2006, la superficie ocupada con horticultura cayo un 57% y la cantidad de productores disminuyo un 42% en el mismo periodo, de 288 a 166 productores (Ministerio de la Produccion del Gobierno de Santa Fe, 2009).

Esta paulatina disminucion de la produccion horticola en la zona se pone de manifiesto en los relatos de los pequenos productores entrevistados. Juan tiene 57 anos, ha nacido en Bolivia y desde mediados de la decada de 1980 reside en las afueras de la ciudad de Recreo con su familia. En las ultimas horas de la tarde, mientras trabajaba en su quinta, expreso su extrema preocupacion por la notoria disminucion de la actividad:

Quedamos muchos menos aca, muchos dejaron. Antes, cuando yo vine, este campo estaba lleno de tomates de epoca, ese tambien. Habia gente de todos lados, de aca del norte de Santa Fe, del Chaco decian que habia, de Bolivia habia. A esta hora habia un movimiento de camiones que venian de Buenos Aires, tres, cuatro, pasaban cargando mercaderias por las quintas, pero ahora se perdio. Escuchen el silencio que hay (Gonzalez, comunicacion personal, agosto de 2016).

Cuando se explica esta considerable disminucion, los estudios coinciden al senalar que el creciente precio internacional de cereales y oleaginosas de exportacion alento a muchos productores, sobre todo a quienes poseian mayor cantidad de tierras, a abandonar la produccion de hortalizas de consumo interno. Tambien se menciona la creciente competencia de la produccion de otros centros del pais con mayor acceso a las tecnologias. La inundacion de 2003 que afecto a mas del 90% de los cultivos y otros fenomenos climaticos significaron perdidas historicas para los productores (Bouzo et al., 2005). La referente de una de las organizaciones de productores y productoras, sin embargo, lo atribuye principalmente a la creciente urbanizacion y valoracion de la tierra.

La situacion de la produccion horticola es muy sensible, sobre todo si se le suma la especulacion inmobiliaria (--) y los loteos para viviendas. La ciudad de Santa Fe va creciendo hacia el norte y las ciudades y comunas aledanas tambien van avanzando sobre los periurbanos, comiendose los cordones verdes donde se producia el alimento. Y todo obviamente sucede sin una planificacion urbana que tenga en cuenta las voces y los intereses de todos (Lipozky, comunicacion personal, agosto de 2016).

Las condiciones de vida y trabajo en las quintas no son homogeneas, sino que existen diferencias entre dos grupos distintos de productores del cordon. En primer lugar, se puede identificar al grupo de los pequenos productores, que son en su mayoria descendientes de bolivianos que han llegado al pais en las decadas de 1960 y 1970.

Nosotros trabajamos con dos agrupamientos de productores que son muy distintos. Los productores con los que yo tengo contacto son los mas pequenos que estan organizados en el consorcio La Verdecita: estan muy poco capitalizados y generalmente no son duenos de la tierra, que es el principal escollo por la inestabilidad que genera a la hora de planificar la produccion. En cambio, los otros productores, que se identifican mas con la Sociedad de Quinteros, son propietarios, estan mas capitalizados y trabajan mayor cantidad de hectareas. Este grupo generalmente se compone de descendientes de inmigrantes italianos, asi como mas del 90% de los productores nucleados en La Verdecita son bolivianos o descendientes de bolivianos. Esto no es siempre asi, ya que tambien hay productores bolivianos que han logrado capitalizarse mucho, pero es casi una generalidad (--) Varios productores bolivianos tambien participan de otras organizaciones e incluso tambien van a la Sociedad de Quinteros, aunque no tomen decisiones (Paez, trabajadora del inta, comunicacion personal, noviembre de 2016).

Una de las jovenes de las familias productoras entrevistadas es categorica al referirse a esta diferenciacion entre los dos grupos de productores.

Ellos son los mas grandes, en la mayoria son gringos, nosotros no tenemos relacion con ellos. Porque La Verdecita es de los pequenos productores, de los que no pueden vivir solo de ir al mercado (6). Ahi tenes que pagar derecho de piso. No se si fueron, pero ahi te dan un pedacito asi mas o menos, como el grandor de la mesa. Y vos tenes que estar ahi, arreglartelas ahi. Y si no tenes movilidad no podes llegar (Gomez, comunicacion personal, agosto de 2016).

Segun la informacion mas actualizada sobre la situacion en el cordon horticola, el 50% de los productores trabaja entre una y cinco hectareas. En relacion a la propiedad de la tierra, cabe destacar que del total de productores, solo el 31% es dueno del total de la tierra que produce, mientras un 8% posee una parte de las tierras y a la vez arrienda hectareas adicionales. El 61% restante de las familias produce bajo la forma de arrendamiento o alquiler o lo hace bajo prestamo, comodato, en tierra fiscal o en sucesion (INTA, 2013). Entre los principales problemas que sufren los pequenos productores, nuestros informantes coinciden en subrayar las irregularidades que existen en los contratos de alquiler y los abusos por parte de los propietarios.

Las familias productoras senalan que en el cinturon persiste la medieria, un contrato informal que, aunque segun su denominacion deberia implicar el aporte y la distribucion igualitaria de capital y produccion entre socios, en la practica disfraza una relacion desfavorable entre los trabajadores y el propietario de la tierra (Benencia, 1992; Benencia y Quaranta, 2003) (7). La irregularidad de estas situaciones deja siempre al pequeno productor "en desventaja y sin poder pensar a futuro porque no saben si manana a esas tierras las van a lotear para viviendas, si los van a echar y van a tener que irse a otro lado" (J. Paez, trabajadora del INTA, comunicacion personal, noviembre de 2016). Asi, las vulnerabilidades de muchas familias productoras en gran parte se explican por la falta de acceso a la tierra.

La mayoria somos bolivianos o de familia boliviana y muchos se han vuelto. En el 2003 o despues de otras inundaciones o pedradas, muchos patrones despachaban a la gente con el boleto. Se querian volver a Bolivia y entonces el dueno de la tierra les pagaba el boleto y nada mas. Muchos con tal de irse aceptaban esas condiciones, como los hermanos de mi marido, y ahi se fueron disminuyendo las quintas (Sinfin, comunicacion personal, septiembre de 2016).

La falta de acceso a la tierra, a su vez, puede senalarse como uno de los aspectos que dificultan que las pesonas jovenes continuen con la labor de sus padres.

Si pienso, desde que me acuerdo cuando era chiquita hasta ahora, te puedo decir que muchos quinteros de antes no estan mas. Y ya muy pocos quinteros veo y muchos quinteros que veo son los mas viejos que quedaron, los que conoce mi papa. Y de los hijos pocos quedan, de esta generacion, de la mia, ya muy poco. Es que se van. Se van porque tambien esta mas dificil que antes. A veces se quedan a trabajar con el papa y la mama pero no suelen arrancar su produccion propia, no se animan a arrancar una nueva. Aca tenes que esperar tres meses o mas para tener una cosecha y a veces te puede pasar que el agua, una tormenta, unas piedras, te arruinan todo (--). Y ahi tenes que aguantar y para el alquiler tenes que estar al dia, a ellos no les importa que te paso, nada (Gonzalez, comunicacion personal, agosto de 2016).

Con respecto a las condiciones de vida y trabajo de los pequenos productores, la zona en que residen y trabajan las familias no tiene agua corriente y en los hogares existen pozos de donde se extrae agua de napas subterraneas. El alumbrado publico es insuficiente y las vias de acceso no cuentan con mantenimiento en ocasion de lluvias, lo cual dificulta el ingreso o salida de las quintas. Por otra parte, los productores no han alcanzado alto grado en la tecnificacion del trabajo, por lo que siembran de forma manual: solo una de las familias estudiadas posee una sembradora mecanica y un tractor que ha logrado adquirir a partir de ahorros generados en actividades extra a la huerta familiar. En cuanto a la movilidad, el vehiculo destinado a trasladar la verdura, sin preparacion especifica para el traslado de produccion horticola ni habilitacion de los organismos de sanidad, suele ser el unico vehiculo del hogar, a excepcion de algunas motos que poseen las personas jovenes.

EL TRABAJO: ENTRE LA QUINTA Y EL MUNDO

Para estudiar las practicas y representaciones de las juventudes de familias horticolas en torno al trabajo, se parte de una concepcion amplia que permite tomar en cuenta no solo el empleo que algunos integrantes de las familias desarrollan en forma autonoma o en relacion de dependencia fuera del hogar, sino fundamentalmente el trabajo familiar que se lleva a cabo en las quintas de produccion horticola, incluyendo el trabajo domestico y de cuidado (8). Las viviendas de las familias horticolas suelen estar en el mismo predio que las quintas, por lo que muchas veces el trabajo en la huerta en el que participa toda la familia no se diferencia del todo del trabajo domestico. Las tareas se cruzan y se confunden; el "estar en la quinta" incluye tareas estrictamente ligadas a la produccion, aunque en otras ocasiones, cuando los limites entre la quinta y el hogar se borran, puede contemplar tareas relacionadas con el trabajo domestico y de cuidado, asumido exclusivamente por las mujeres de la casa.

En las familias horticolas se advirtio un fuerte involucramiento de ninas, ninos y jovenes en diferentes tareas vinculadas a la produccion, lo que se expresa en los relatos sobre la infancia.

Mas de chica me gustaba limpiar y estar en la quinta. Cuando fui creciendo y fui creciendo, aprendi yo sola ahi (--). Mi hermano, el varon, era el que mas ayudaba pero yo me ponia a la par de ellos cuando tenia que cargar repollo, el que te piden suelto. O ir tirando, viste, de arriba a abajo, la verdura al camion o para pasarle a mi papa. Era igual el trabajo de mujer o varon, total teniamos que ir a ayudar. Igual que mi papa, que desde los siete anos que trabaja en la quinta y como mi mama (Gonzalez, comunicacion personal, agosto de 2016).

Para las personas adultas de las familias, el trabajo durante la infancia aparece relacionado con la necesaria transmision de los saberes horticolas: "los haciamos trabajar en la quinta para que vayan aprendiendo, igual que como aprendimos nosotros", "no lo haciamos para explotarlos a ellos, era para ensenarles, era todo una cosa en familia" (A. Sinfin, comunicacion personal, agosto de 2016). En otros casos, la "ayuda de los chicos" ademas se relaciona con una necesidad material. Desde la infancia se identifica una tension entre el trabajo en las quintas y la inclusion en la educacion formal, aunque las familias garantizan la educacion primaria de sus hijos. La escolaridad secundaria de la poblacion joven, en cambio, presenta diferentes trayectorias:

Yo termine en el eempa (9) porque antes habia dejado la secundaria, termine ahi porque sin secundaria no haces nada, pero nosotros tambien teniamos mucho que hacer en casa y es asi. Muchas de mis companeras tuvieron que abandonar la escuela porque ayudaban mucho en la casa, en su familia solo vivian de la quinta y eran muchos, tenian que ayudar siempre, mucho (Torres, comunicacion personal, septiembre de 2016).

En la vida de las personas jovenes que han finalizado o abandonado la educacion secundaria, el trabajo vinculado a la produccion horticola se complementa con otras actividades. Si los ninos y las ninas parecen realizar el mismo tipo de tareas durante la infancia, a medida que transcurren los anos se comienzan a diferenciar ciertos roles entre varones y mujeres. Mientras que los jovenes varones suelen encaminarse a realizar changas (10) de albanileria, trabajar como peones de campo o en relacion de dependencia en negocios o industrias de la zona, las mujeres buscan continuar sus estudios--se destaca la eleccion de la carrera docente o enfermeria y la realizacion de cursos cortos ofrecidos por instituciones de formacion en las ciudades proximas--, ademas de realizar trabajo domestico y de cuidado.

En el trabajo horticola tambien se observan diferencias. Es significativa la participacion de las jovenes mujeres junto a sus madres en tareas como la recoleccion, el lavado de la verdura y el agregado de valor a la produccion, asi como, su presencia en puestos de venta en las ferias y talleres brindados por organizaciones de productores y productoras de la zona (11), mientras los varones estan mayormente ligados a la carga y al traslado de la produccion, la venta en el mercado central de productores, la utilizacion del tractor y actividades que demandan mayor uso de fuerza fisica. Sin embargo, tanto jovenes varones como mujeres no perciben una remuneracion economica en base a la cantidad de horas trabajadas, sino que, en palabras de una productora, "todo va a la misma bolsa y despues de acuerdo a las necesidades. Por ahi a los chicos no los podes hacer conformar con poco, pero entienden" (N. Gonzalez, comunicacion personal, septiembre de 2016).

La poblacion joven construye sus representaciones sobre el trabajo horticola en estrecha relacion con el momento de produccion en las quintas, sin referenciar tareas relacionadas con otros aspectos del proceso, como es la venta en la feria, los cursos y talleres de formacion o el valor agregado a las verduras y hortalizas. La produccion horticola, entonces, es relacionada con un trabajo exclusivamente ligado a la tierra, marcado por el cansancio, la imprevisibilidad, la desolacion en las quintas y la constante descripcion de las dificultades sufridas por sus familias. Asi, en los relatos de las mujeres, su propio trabajo esta invisibilizado al ser referenciado como una "ayuda a la familia" o como tareas que realizan en los tiempos libres o hacia el final de la jornada. Una joven, aunque vive con su pareja y en la descripcion de las actividades que realiza solo menciona el estudio y la produccion de plantines, sigue vinculada al trabajo con su familia de origen: participa de la venta de las verduras, ayuda a trasladar los productos a la feria y, cuando no tiene que estudiar o en epocas de mucho trabajo en la quinta, incluso asiste a su madre en la recoleccion.

En lo que respecta a las expectativas laborales a mediano o largo plazo, ni mujeres ni hombres jovenes imaginan un futuro fuertemente vinculado a la actividad horticola, lo que a su vez se relaciona con dos afirmaciones que pueden identificarse en sus relatos: si por momentos remiten a la dureza de la vida y el trabajo inherentes a la actividad horticola para expresar una toma de posicion y erigirse como protagonistas de la decision de elegir un camino diferente al de sus familias, en otras ocasiones pareciera que son las condiciones en las que se encuentra la produccion horticola y la situacion desfavorable de sus familias las que expulsan a estas juventudes hacia otros rumbos porque "no hay trabajo para todos" o "la quinta no tiene mucha salida hoy, no queda otra que buscarse un sueldo seguro".

MOVILIDADES ESPACIALES: IR Y VENIR

Las practicas y las representaciones de las juventudes que han nacido, habitan y pasan gran parte de sus vidas en lo que llaman "el campo" no pueden comprenderse, sin referir a los desplazamientos periodicos hacia "la ciudad". Una semana cualquiera, Maria recorre alrededor de 4 kilometros para dirigirse a la ciudad de Recreo, en cuyo ejido rural se encuentra la casa y la quinta en la que vive y trabaja; asimismo, al menos una vez a la semana, transita 9 kilometros hacia la zona norte de la ciudad de Santa Fe, donde se realizan las reuniones de las organizaciones de productores y productoras, y los fines de semana participa de una feria en el centro, a 15 kilometros de su vivienda. Ademas, se dirige a Santa Fe para recibir atencion medica en el sistema publico de salud y "dejar curriculums en los negocios para trabajar de vender ropa", pero fundamentalmente se trata de desplazamientos realizados con regularidad, de trayectos integrados a la rutina.

Es interesante destacar que los desplazamientos que protagonizan tanto jovenes mujeres como varones se relacionan con el hecho de que complementan el trabajo en las huertas, ubicadas en sus viviendas en zonas rurales, con otras actividades como estudiar, trabajar en relacion de dependencia y participar de cursos, talleres, ferias o reuniones en distintas localidades intermedias (Recreo, Laguna Paiva y Monte Vera) y en una gran ciudad como Santa Fe. Las juventudes no cambian su lugar de residencia, no abandonan el hogar familiar ni migran definitivamente a los centros urbanos en busca de nuevas oportunidades, sino que se mueven a lo largo de una misma jornada con diversa periodicidad y en funcion de objetivos puntuales, incluso cuando esto les requiere trasladarse con mucha frecuencia entre los distintos puntos que configuran su mapa cotidiano:

Voy a la Facultad a Santa Fe la manana y a la tarde. Curso de lunes a viernes, asi que a veces voy y vuelvo dos veces. Hay dias que llego a comer y ya tengo que salir otra vez. Como y me voy porque a las 4 entro otra vez y tengo que tomar el colectivo (--). Depende el dia y el cole que agarro, pero a veces son como dos horas hasta que llego a casa (Torres, comunicacion personal, septiembre de 2016).

Asi, las juventudes se desplazan en torno a una zona comun que conforma lo que se identifican como sus espacios de vida: la porcion de espacios, que exceden sus lugares de residencia, por los que transcurren en sus interacciones cotidianas o periodicas y realizan las distintas actividades de sus vidas (Courgeau, 1990; Domenach y Picouet, 1990).

La frecuencia y la regularidad con que las personas jovenes se trasladan por el cordon verde de Santa Fe marca una diferenciacion entre sus trayectos cotidianos y los de las personas adultas de las familias horticolas. Estos ultimos tienden a pasar mas tiempo dentro de las quintas y resolver el cumulo de actividades de sus vidas en ese ambito, incluso cuando los adultos complementan la produccion familiar con trabajos en relacion de dependencia fuera del hogar y las adultas protagonizan la venta en las ferias y los talleres de las organizaciones de productores y productoras. Sin embargo, las historias de vida de la generacion anterior tambien han estado marcadas por movilidades espaciales, aunque aqui podrian identificarse trayectorias de otro tipo: migraciones de Bolivia y traslados entre distintas localidades de la zona que implicaron cambios temporales de residencia en busca de nuevas oportunidades laborales o escapando de situaciones adversas, como las inundaciones en 2003.

Si en la dimension del trabajo las diferencias y las desigualdades entre jovenes mujeres y varones son significativas, en lo que respecta a las movilidades espaciales, en cambio, pueden senalarse solo algunas especificidades en los modos de desplazamiento: la vulnerabilidad de las mujeres se expresa en que dependen de los varones; sus parejas y/o sus padres aparecen referenciados como quienes las "llevan" y las "acompanan" hasta las paradas de transporte publico o sus lugares de destino por la "inseguridad". En palabras de una joven que sufrio un robo llegando a su casa: "Yo decia 'bueno, mi papa esta trabajando, no lo molesto'. Pero tengo un kilometro y medio del colectivo a mi casa. Bueno, ahora dependo mas de el. Cuando salgo lo llamo, cuando llego, lo llamo".

Hasta aqui se ha referido a las crecientes interrelaciones que existen entre lo que las juventudes estudiadas nombran como "el campo" y "la ciudad" y los desplazamientos cotidianos que configuran sus espacios de vida entre "lo urbano" y "lo rural". Sin caer en concepciones dicotomicas entre campo y ciudad ya problematizadas, se debe atender a la persistencia de diferencias entre los dos espacios. De hecho, los desplazamientos mediante los cuales las juventudes rurales se mueven entre estos contextos, que en sus relatos se constituyen como puntos distantes y diferenciados en el mapa, refuerzan su identificacion como espacios antagonicos. Asi, el campo aparece como un lugar aislado, sin acceso a comodidades y servicios, sin oportunidades laborales y de esparcimiento, mientras la ciudad se relaciona con las posibilidades laborales, donde "tenes todo a mano" y es "mas facil llegar a un lugar". En otro orden, el campo es para las juventudes un lugar "tranquilo", "pacifico", "natural", donde se sienten comodos y a gusto; la ciudad, en cambio, es asociada a la contaminacion, el ruido, el humo y lo desconocido.

En la ciudad, viste, vivis sobre la calle y te pasan los autos. Y el olor del combustible no me gusta tampoco. Porque tenes algun vecino y por ahi queres escuchar musica fuerte a la hora de la siesta cuando limpias, por ejemplo, y no le gusta al de al lado. Yo sabia ir a la casa de mis companeras en Recreo y ahi estaban: 'el vecino esto', 'el vecino lo otro', 'baja el volumen' (--). Pero en Recreo tenes mas cosas para hacer tambien, como Santa Fe, que tenes de todo y ademas esta todo a mano (Gonzalez, comunicacion personal, agosto de 2016).

Si bien, en el apartado anterior se ha senalado que gran parte de las representaciones sobre el futuro de las personas jovenes rurales los aleja de la actividad horticola, estas expresiones se encuentran en tension con cierta aprehension y deseos de permanecer en el campo.

No, no viviria en Santa Fe. Yo cuando el colectivo va llegando a Santa Fe me doy cuenta porque me empieza a doler la cabeza. No se como es pero desde que entro hasta que me voy me duele la cabeza. Ya cuando me vuelvo aca no se siente el olor a humo, que se yo, a nafta de los vehiculos, es re tranquilo, es muy tranquilo (--). Por ahi me voy capaz que una hora y ya me quiero volver. Quiero estar tranquila porque yo aca estoy tranquila, nadie me molesta, ni incluso se escuchan--Y aca no escucho nada, solamente los animales, es muy raro que pase un vehiculo aca, no es muy transitado (Gomez, comunicacion personal, agosto de 2016).

CONSIDERACIONES E INDAGACIONES FINALES

A lo largo de este trabajo se han planteado las interrogantes acerca de las practicas y representaciones de la poblacion joven rural perteneciente a familias de pequenos productores horticolas del cinturon verde de la ciudad de Santa Fe. En funcion de lo estudiado acerca de las dimensiones abordadas en este articulo--el trabajo y las movilidades espaciales--en este estudio se recuperan algunas tensiones que a su vez invitan a pensar en una serie de interrogantes para futuras investigaciones.

En primer lugar, se senala una tension entre los modos en que las personas jovenes representan el trabajo horticola--que aparece exclusivamente ligado a la tierra, marcado por el cansancio, la imprevisibilidad y la desolacion en las quintas--y el hecho de que las mujeres jovenes suelen realizar tareas relacionadas con otros momentos del proceso como es la venta en la feria, los cursos, talleres de formacion y agregado de valor desarrollados por las organizaciones de productores y productoras.

Una segunda tension se relaciona con las expresiones de la poblacion acerca de sus expectativas laborales a mediano o largo plazo, en las que no imaginan un futuro fuertemente vinculado a la actividad horticola: afirmaciones que remiten a la dureza de la vida y el trabajo inherentes a la actividad para expresar una toma de posicion y erigirse como protagonistas de la eleccion de un camino diferente al de sus familias. Se contradicen con relatos de expulsion, que relacionan las condiciones en las que se encuentra la horticultura y la situacion desfavorable de sus familias con sus proyecciones de vida lejos de las quintas.

Por otro lado, se ha senalado que las juventudes estudiadas no cambian su lugar de residencia, no abandonan el hogar familiar ni migran definitivamente a los centros urbanos en busca de nuevas oportunidades, sino que se trasladan con diversa periodicidad y en funcion de objetivos puntuales en torno a una zona comun que conforma sus espacios de vida. Se identifica una tercera tension entre estas movilidades que constantemente vinculan "lo rural" y "lo urbano" estrechando la relacion entre ambos contextos, y el hecho de que estos desplazamientos, que en sus relatos se constituyen como puntos distantes y diferenciados en el mapa, refuercen su identificacion como espacios antagonicos: el campo aparece asociado al aislamiento, la falta de acceso a servicios, comodidades, oportunidades laborales y esparcimiento, mientras la ciudad se relaciona con las posibilidades laborales y la accesibilidad; en otro orden, el campo es un lugar "tranquilo", "pacifico", "natural", donde se sienten comodos, mientras la ciudad es asociada a la contaminacion, el ruido, el humo y lo desconocido.

Este estudio se realiza a partir del reconocimiento de las multiples diferencias y desigualdades de genero que tinen las dimensiones abordadas. En las paginas que preceden se identificaron a las jovenes mujeres rurales como un grupo que podria nombrarse particularmente vulnerable. Aqui se presenta el desafio de profundizar en la pregunta acerca de los modos en que las multiples vulnerabilidades se conjugan en el grupo abordado, lo que amerita trabajos posteriores--que podrian realizarse desde una perspectiva interseccional (Anthias, 2006; Davis, 2008; Phoenix y Pattynama, 2006)--que avancen en la indagacion de como se imbrican las variables de genero, generacion, clase, pertenencia territorial e incluso etnica, en funcion de la ascendencia boliviana y aymara de la mayoria de las personas jovenes.

Finalmente, se identifico otra linea de futuras indagaciones que permitan profundizar este estudio. Se indico la participacion de las mujeres en instancias de formacion y ferias realizadas en el marco de las organizaciones de productores y productoras de la zona, espacios que les permiten ensayar alternativas de produccion y transitar por nuevos lugares. Resta indagar los modos en que, si bien, la participacion en estas organizaciones no asegura la permanencia en el campo y en la actividad horticola, abre un abanico de posibilidades de formacion y distribucion de la produccion que incluye nuevas herramientas para "ir y venir" al "campo".

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Fecha de ingreso: 16/08/2018

Fecha de aprobacion: 05/11/2018

Lucia Marioni *

Emilia Schmuck **

* Instituto de Estudios Sociales, uner-conicet del Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnicas (conicet), Argentina. marionilucia@gmail.com

** Instituto de Estudios Sociales, uner-conicet del Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnicas (conicet), Argentina. emilia.schmuck@gmail.com

(1) Cabe aclarar que, aunque un estudio mas detallado del tema excede las posibilidades de este articulo, se puede senalar que la gran mayoria de las familias integran al menos una organizacion de productores y productoras. Aunque se advierten distintos modos de participacion, en todos los casos la inclusion en estos espacios se valora por la posibilidad de asegurar ambitos de comercializacion de la produccion.

(2) Para preservar la identidad de las personas integrantes de las familias, se utilizaron pseudonimos en el documento.

(3) Parte de estas reflexiones pueden encontrarse en Schmuck, M. E (2018). Juventudes en plural, territorios en transformacion. Hacia un estado del arte de los estudios sobre juventudes rurales en Argentina. Revista Pos, dossie: "Jovens pesquisadores latino-americanos", 14.

(4) El Instituto de Estadistica y Censo de Argentina (indec) considera que la poblacion urbana es aquella que reside en areas de 2 mil o mas habitantes, mientras clasifica como poblacion rural a la que se encuentra agrupada en localidades de menos de 2 mil habitantes y dispersa en campo abierto. Acerca de discusiones y propuestas en torno a la definicion de "rural" con fines estadisticos, ver: Dirven, M. y otros (2011).

(5) Para un estado de la cuestion acerca de los estudios sobre juventudes rurales en America Latina, ver: Kessler, G. (2007).

(6) La entrevistada se refiere al legendario Mercado de Productores y Abastecedores de Frutas, Verduras y Hortalizas de Santa Fe, que fue fundado en 1980 por la Federacion Nacional de Operadores de Mercados Frutihorticolas y actualmente posee 30 hectareas. Pertenece al Grupo Mercado de Productores, integrado por dos sociedades anonimas: Servicios Personales y Mersfin.

(7) En noviembre de 2003, el ex presidente Nestor Kirchner sanciono el decreto 1056/03 que establece la prohibicion del sistema de medieria y deja sin efecto otro decreto sancionado en 2001, que establecia las caracteristicas del Contrato de Medieria Frutihorticola presentando al productor mediero como "sujeto agrario autonomo". Actualmente, dado el vacio en la reglamentacion, la medieria horticola puede ser amparada como un contrato asociativo de acuerdo a la Ley 13.246 de Arrendamientos y Aparcerias Rurales (Garcia y Gonzalez, 2014).

(8) Se conciben a las familias como unidades domesticas que, aunque suelen estar asociadas a la fami lia nuclear o el hogar, refieren a la organizacion economica propia de la economia popular que se caracteriza por buscar la reproduccion de la vida de sus miembros y puede estar fundada en relaciones de parentesco, etnicas o de afinidad (Coraggio, 2003). En este sentido, se identifican jovenes que, aunque no comparten la vivienda con su familia de origen y han conformado un nuevo hogar, integran una unidad domestica con sus padres y hermanos porque siguen trabajando en la huerta familiar y son referenciados al interior de este nucleo como "hija o hijo" y "hermano o hermana".

(9) Se refiere a la Escuela de Ensenanza Media Para Adultos, una modalidad de educacion secundaria que facilita la finalizacion del nivel a personas mayores de 18 anos en la provincia de Santa Fe.

(10) Es un termino utilizado de manera informal en Argentina para referir al trabajo temporal, a un empleo que tiene una duracion definida, generalmente de corto plazo.

(11) Estos talleres incentivan procesos de valor agregado y diversificacion de la produccion mediante la realizacion de mermeladas caseras, conservas, bandejas de verdura fresca, huevos, plantines y quesos.

Leyenda: FIGURA 1 MAPA DEL CORDON VERDE DE LA CIUDAD DE SANTA FE, ARGENTINA
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Author:Marioni, Lucia; Schmuck, Emilia
Publication:Revista de Ciencias Sociales
Date:Mar 1, 2019
Words:8431
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