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J. EBBELER, Disciplining Christians: Correction and Community in Augustine's Letters.

J. EBBELER, Disciplining Christians: Correction and Community in Augustine's Letters, Oxford University Press, New York 2012, 254 pp. ISBN 9780195372564

El presente estudio analiza la correspondencia agustiniana con el objeto de mostrar como el obispo de Hipona procuro transformar el intercambio epistolar tradicional en un medio para corregir el pensamiento y la conducta de sus destinatarios. Ebbeler senala que las cartas de Agustin han sido utilizadas como una valiosa fuente de informacion para la vida del autor y su epoca, pero que han despertado poco interes por si mismas. La autora reconoce que las cartas puedan ser una fuente de informacion valiosa tanto para el historiador como para el biografo, pero sostiene que esto no debe hacer perder de vista el hecho de que tambien permiten reconstruir importantes redes sociales y literarias. Para apreciar mejor la innovacion que supuso la practica epistolar agustiniana hay que tener presente que tanto en la epoca clasica como en el periodo Tardoantiguo el intercambio de cartas era concebido como un colloquium absentium amicorum, es decir, como una conversacion entre amigos ausentes. Dado su caracter semi-publico, la correspondencia permitia tender redes sociales entre los miembros de la elite y la critica o humillacion del destinatario eran cuidadosamente evitadas. Frente a esto, Agustin se propuso conducir sus intercambios epistolares de un modo diferente, en tanto sus cartas apuntan a reprender y corregir al destinatario y esperan de el no solo una respuesta sino tambien un reconocimiento por escrito del error en que han incurrido. La Introduccion (pp. 3-26) examina tanto la historia de la transmision del texto cuanto las principales ediciones criticas del corpus epistolar agustiniano y llama la atencion sobre la escasez de monografias dedicadas a esta correspondencia. Interesa senalar que Ebbeler no se propone una indagacion de los motivos psicologicos de Agustin sino de los rasgos de su practica epistolar, que habria sufrido una evolucion gradual desde mediados de la decada del 90 del siglo IV hasta la muerte del autor, en 430.

El cp. 1 (<<Rebuke, Friendship, and Community>>, pp. 27-62) comienza por ubicar la practica epistolar agustiniana en el contexto mas amplio de su concepcion sobre la amicitia en las Confesiones. Hay en ese texto (escrito c. 397) una critica incisiva a la formulacion clasica segun la cual el amicus ideal es un alter ego, pues esto implica una cierta anulacion de las fronteras personales. Mas que un alter ego un amicus es un companero de viaje en el camino plagado de obstaculos que conduce a la vida eterna; asimismo, las reprimendas entre amigos deben hacerse en publico para que la correccion del pecador individual beneficie a la comunidad cristiana en su conjunto. Ebbeler explora a continuacion los antecedentes filosoficos y literarios (pp. 42-50) de la practica de la correccion en el marco de la amicitia epistolar. Aunque hay indicios de que el epicureismo (Filodemo) favorecio un ideal similar, Ebbeler considera que la Sagrada Escritura (especialmente el Antiguo Testamento) ejercio una influencia decisiva en Agustin: la correccion de Pablo a Pedro en la Epistola a los galatas (2) fue su principal modelo inspirador (p. 48). Si bien la epistolografia antigua (PseudoDemetrio) discute sobre varios tipos de cartas correctivas, en la practica--siempre teniendo en cuenta el estado fragmentario de la evidencia conservada--las cartas de este tipo son rarae aues, pues entre los escritores antiguos parece haber primado un sentido intuitivo de acuerdo con el cual el envio de una carta era un gesto esencialmente amistoso, o al menos un gesto cuya finalidad era dar la impresion de amicitia (p. 51). Tras examinar los antecedentes latinos de Agustin (Ciceron, Jeronimo, Cipriano y Seneca), Ebbeler concluye que <<Seneca's letters are the closest we come to a reciprocal, corrective correspondence before Augustine>> (p. 54), aunque advierte sobre el hecho de que Agustin no lo menciona como influencia especifica. Un rasgo llamativo de la correspondencia agustiniana es la relativa escasez de Freundschaftbriefe convencionales, en vista de su inclinacion a utilizar la carta como un medio para ofrecer correccion in absentia antes que para el cumplimiento de los officia amicitiae: << [...] Augustine constructs the epistolary persona of a churchman who is too preoccupied with his clerical duties to engage in playful correspondence with friends>> (p. 61). Con todo, hay que tener presente que, para Agustin, las cartas de tipo correctivo son mas amistosas aun que las tradicionales, en tanto << [...] the most amicable action one Christian could take toward another was to correct his errors and, in so doing, assist in his progress toward salvation>> (p. 62).

El cp. 2 (<<Experiments in Epistolary Correction>>, pp. 63-99) examina los primeros intentos (c. 391-395) que hizo Agustin por emprender un intercambio epistolar correctivo con un heterogeneo grupo de destinatarios: Maximo de Madaura (Ep. 1617), el obispo donatista Maximino (Ep. 23) y Jeronimo (Ep. 28), el estudioso de la Biblia mas famoso de su tiempo. Agustin intento persuadirlos de que se avinieran a participar seriamente en un intercambio epistolar correctivo. Sin embargo, hasta donde se sabe, estos intercambios fracasaron, ya porque el destinatario hizo caso omiso de los avances de Agustin, ya porque la carta nunca llego a destino. A pesar de que en Paulino de Nola Agustin parece haber encontrado un destinatario dispuesto a secundarlo en su iniciativa epistolar, la correspondencia que intercambiaron es llamativamente convencional y llena de formulismos: <<These evident differences in tactics are, in part, the result of Paulinus' own requests for guidance and direction rather than overt correction. They might also reflect Augustine's belief that Paulinus's misunderstandings of scripture or proper Christian practice [...] did not pose a significant threat to the larger Christian community>> (pp. 82-83).

El cp. 3 (<<The Honeyed Sword: Rebuking Jerome>>, pp. 101-150) se ocupa en la tensa relacion epistolar que Agustin mantuvo con Jeronimo, de la cual han sobrevivido 19 cartas. Esta correspondencia se desarrollo en dos etapas: 394/ 395 a 405 y 415 a 419. Aunque ambos tenian desacuerdos exegeticos importantes, el punto especifico de disenso se centro en el rol de la critica en el marco de un intercambio epistolar: <<For Jerome, a letter was either friendly or hostile. The very presence of rebuke, even if charitable and well intentioned, made a letter hostile and allowed for a hostile response>> (p. 131). Jeronimo habia empleado la critica franca en tratados polemicos (contra Rufino, Joviniano y otros), pero, en su opinion, entre amigos la correccion debia ocurrir en un encuentro cara a cara y no en el marco potencialmente publico de una carta (p. 128). En el cierre de la primera fase de la correspondencia con Jeronimo, Agustin tuvo que abandonar su esperanza de embarcarse junto a su destinatario en una correspondencia de tipo correctivo, cuya maior caritas resultaba inalcanzable, y contentarse con la minor caritas de una correspondencia amistosa convencional (p. 145). En el analisis de Ebbeler, la irascibilidad y resistencia de Jeronimo frente a los avances de Agustin resultan justificadas.

El cp. 4 (<<The Donatists and the Limits of the Corrective Correspondence>>, pp. 151-189) examina las cartas que el Obispo de Hipona envio a sus adversarios donatistas. Aunque no se dirige a ellos como amici, Agustin creia que la caridad cristiana debia alcanzar incluso a los propios adversarios en tanto seres humanos, aunque mas no fuera que para corregirlos (pp. 151-2). A pesar de sus esfuerzos por abrir el dialogo, sus destinatarios nunca respondieron a sus cartas. A principios del siglo V, habiendo abandonado toda esperanza de correccion por via epistolar, utilizo fragmentos de viejas cartas intercambiadas entre donatistas a fin de embarcarse en un dialogo ficticio con obispos donatistas como Petiliano o Parmeniano (pp. 177-180). Asimismo, trato las cartas como documentos cuasi legales que ofrecian testimonio de la desviacion donatista. Aunque las cartas fueron una parte importante de la campana de Agustin por unificar la cristiandad africana antes del ano 405, dado que ese ano el edicto de unidad de Honorio puso en marcha los procesos legales que culminaron en el Concilio de Cartago en 411, Agustin parece haber abandonado sus esfuerzos de persuadir a los donatistas por via epistolar y recurrio a la intervencion coercitiva del Estado Romano.

El cp. 5 (<<The Retrospective Correction of Pelagius>>, pp. 191-225) presenta una reconstruccion de la correspondencia entre Agustin y el asceta britanico Pelagio, de la que solo una carta se ha conservado (Ep.146). A lo largo de su carrera como clerigo, Agustin recurrio repetidamente al intercambio epistolar como un primer paso para corregir el error entre los miembros de la comunidad cristiana. Con todo, no hay evidencia de que haya intentado iniciar una correspondencia correctiva con Pelagio, a pesar del hecho de que los dos habian intercambiado al menos una serie de cartas a comienzos de 410. Este capitulo sugiere que la ausencia de una correspondencia de tipo correctivo entre Agustin y Pelagio es consecuencia de la completa ignorancia por parte de Agustin de la perspectiva teologica de Pelagio. Hasta el 416 Agustin creia que sus escritos antipelagistas eran respuestas a las ensenanzas de Celestio y sus discipulos sicilianos. La hipotesis de Ebbeler es que despues del regreso de Orosio de Palestina a mediados del ano 416, Agustin capto la participacion de Pelagio en el movimiento que acabaria llevando su nombre y asumio una energica campana para rescribir la historia de su relacion con Pelagio, de manera evidente en De gestis Pelagi. Al caracterizar a Pelagio como inmune a la correccion amistosa en un marco epistolar, Agustin encontro una manera de justificar ante la comunidad cristiana internacional la decision de que los obispos africanos emplearan con el tacticas mas abiertamente coercitivas.

La Conclusion (<<The Paper Trail>>, pp. 227-234) ofrece interesantes reflexiones respecto de la primacia de la escritura en el periodo Tardoantiguo y senala que, en general, los esfuerzos del Obispo de Hipona por hacer de la correccion un rasgo esencial de la practica epistolar deben ser considerados como un fracaso rotundo (p. 231). Asimismo, es notable el hecho de que Agustin haya evitado ser el mismo objeto de critica o reconvencion por parte de otros miembros de su comunidad (p. 233).

En suma, el libro de Ebbeler abunda en originalidad e ideas estimulantes y resulta altamente recomendable para todos los interesados no solo en Agustin, sino tambien en la cultura literaria de la Antiguedad Tardia.

SOLEDAD CORREA

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Author:Correa, Soledad
Publication:Scripta mediaevalia
Article Type:Correction notice
Date:Jan 1, 2014
Words:1858
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