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Introduccion a la lexicografia.

SUSANA RODRIGUEZ BARCIA

Introduccion a la lexicografia

Madrid: Sintesis

2016, 309 paginas

ISBN 9788490773840

Las reflexiones teoricas sobre la practica lexicografica toman un cariz determinado segun las diferentes tradiciones culturales y cientificas. En el caso del espanol, juega un papel esencial el importante valor simbolico del diccionario general monolingue, como ocurre tambien en las del frances y el italiano, clara consecuencia de una historia en cuyos origenes, entre los siglos XVII y XVIII, se entremezclan las ideas de lengua y nacion, y de normatividad y purismo academicos. Esto ha llevado a acercamientos historiograficos que ponen en perspectiva ambientes socioculturales y productos lexicograficos o, en la actualidad, a acercamientos glotopoliticos que discuten en que medida los diccionarios academicos jerarquizan las variedades del idioma o defienden solapadamente una norma monocentrica. El rumbo de otras tradiciones metalexicograficas ha sido distinto; por poner algunos ejemplos, pensemos en lo que ocurre en el caso del ingles, donde son mayores las reflexiones en torno a la lexicografia didactica; en la del aleman, en la que se ha desarrollado una solida y especifica critica de las estructuras del diccionario impreso, o en aquella actualisima noreuropea que se centra de una manera renovada en las funciones del diccionario segun las necesidades de usuarios objetivos. Teniendo en cuenta este panorama, se debe decir desde un primer momento que la introduccion de Rodriguez Barcia se destaca de entre otros manuales elaborados en el mundo hispanico al beber conscientemente de estas diversas perspectivas teoricas, en especial de la ultima, sin dejar de tomar en cuenta la idiosincrasia del caso de la lexicografia del espanol.

Este tratamiento teorico, sin embargo, no termina siendo el mayor punto a favor de la obra. Tambien con plena conciencia, la autora da un paso decidido e importante hacia una concepcion del diccionario general monolingue en el ambito del espanol que, en primer lugar, supere perspectivas anteriores, tanto academicas--en el sentido universitario y en el institucional--como de la opinion publica, y que, sobre todo, este estrechamente relacionada con cuestiones centrales en la sociedad de hoy. Determinante resulta, asi, plantearse en que medida y como el diccionario reproduce, produce y perpetua un imaginario social que responde a ideologias dominantes y de que manera la practica lexicografica puede revertir y transformar esta situacion. Con esto, puesto en papel en una obra de formacion universitaria posicionada en un lugar privilegiado para la difusion y divulgacion academicas, el trabajo de Rodriguez Barcia cumple una tarea necesaria en esta epoca.

En el breve prologo (11-12), tras relacionar el diccionario con los procesos de descripcion y aprendizaje de una lengua, la autora menciona rapidamente las diferentes miradas cientificas que se pueden echar sobre el como objeto de estudio para apelar por ultimo a una puramente lexicografica, si bien esta se encuentra bastante comprometida con los estudios linguisticos. Muestra de ello es precisamente el hecho de que se privilegien en estas breves paginas la descripcion y el aprendizaje frente a una multiple variedad de funciones para las que se elaboran las obras lexicograficas. Esta es, sin embargo, solo una primera impresion: a lo largo de su introduccion, Rodriguez Barcia tendera a plantear la labor lexicografica en estrecha relacion con las necesidades del usuario antes que con las pretensiones de los estudios linguisticos, si bien sin llegar a separar por completo lexicografia de linguistica. De cualquier modo, habria valido la pena, quizas, tematizar en un primer momento la cuestion de la especificidad del diccionario como objeto de estudio, cuestion que en las ultimas decadas se viene discutiendo en diferentes tradiciones metalexicograficas. Tal especificidad relativiza esta supuesta relacion entre lexicologia y lexicografia, de tal forma que el diccionario no se concibe mas como el producto de estudios linguisticos ni la lexicografia como una disciplina linguistica, todo lo cual tiene consecuencias determinantes en el estudio de las estructuras del diccionario o en el de los diferentes tipos de obras lexicograficas, entre varios otros. Mas alla de esto, en el prologo se senala ademas y con acierto la naturaleza del diccionario como producto social, especialmente en cuanto a su carga prescriptiva (y seguramente tambien normativa, aunque esto no se menciona), tanto en el nivel del hablante-usuario como en ambitos terminologicos. Esta perspectiva desde la recepcion de la obra por parte de la sociedad le sirve a la autora para aludir a una de sus preocupaciones mas importantes: la responsabilidad de los autores en la elaboracion de las obras.

Ademas del prologo, el libro esta dividido en seis capitulos, cuyos titulos, especialmente los primeros, se presentan en un estilo amable para el lector y recurren a una vision simbolica del diccionario (por ejemplo, el primero "En el principio era el verbo... y despues el diccionario", o el segundo, "Un diccionario, un universo", etc.) y se proponen al final de cada uno actividades y preguntas de evaluacion, todo lo cual muestra un claro objetivo formativo. Los dos primeros capitulos y el quinto podrian formar una unidad dedicada directamente al diccionario, desde unas ideas basicas preliminares en torno a el (1), pasando por el proceso de su elaboracion (2) para terminar en el analisis de su estructura (5), cuestion que se desarrolla de manera mas amplia: de hecho, el quinto capitulo ("Poniendo orden: la estructura del discurso") es el mas largo del libro. Los tres capitulos restantes trascienden el objeto concreto del diccionario y ofrecen miradas mas amplias: la tipologia de las obras lexicograficas (3), la lexicografia digital (4) y la lexicografia critica (6); este ultimo constituye, alejandose de las miradas tradicionales de manual, una solida propuesta de un modelo de analisis critico del discurso del diccionario, con la cual sintomaticamente la autora cierra su obra.

En el primer capitulo resulta de interes el primer apartado de nombre "Que es la lexicografia" (1.1.), en el que se repasa el estatus de esta en cuanto disciplina cientifica a partir de lo dicho por otros autores, cuestion para la cual se recurre tradicionalmente a dos distinciones que la autora tambien senala: la primera entre el estudio del lexico y la practica misma de la elaboracion de diccionarios, sobre la que Rodriguez Barcia se posiciona explicitamente: "[lexicologia y lexicografia] constituyen disciplinas diferentes que actuan de forma sinergica" (15), y la segunda entre la practica y la reflexion critica sobre ella, comunmente llamada metalexicografia, que, por cierto--decimos nosotros--, no debe confundirse de ninguna manera con un acercamiento linguistico al lexico, sino que se refiere de modo exclusivo a una mirada analitica sobre el diccionario como objeto especifico de estudio. Esta metalexicografia constituiria, volviendo a lo que dice la investigadora, la faceta teorica de la lexicografia, junto con la tecnica y la plastica. En 1.2. se presentan algunos conceptos clave de la lexicografia. El primer subapartado dedicado a diccionario resulta el mas importante (el segundo presenta brevemente la definicion de glosario, lexico, lexicon, tesoro, tesauro y vocabulario) y nuevamente se ofrecen en el aportes de distintos estudiosos al tema tratado, en medio de lo cual aparecen como ideas de fondo tanto el valor simbolico del diccionario como su carga ideologica. En consonancia con la perspectiva critica desde la que Rodriguez Barcia se acerca al estudio del diccionario, lo define como
un genero discursivo singular en el que se recoge un catalogo de voces
y locuciones de una lengua o de una materia determinada junto con el
significado de estas, asi como otra serie de informaciones linguisticas
de diversa indole; su ordenacion mas habitual es la alfabetica, y se
nutre de la cultura en la que esta inserto, a la vez que influye de
manera determinante en la sociedad (24).


Es evidente que esta definicion resulta adecuada para el tipo de mirada analitica que propone el libro y que se mostrara de forma explicita cuanto mas se avance en el. Esto no nos deberia sorprender: esta claro que los constructos teoricos en torno a un objeto de estudio existente en la realidad dependen de lo que al teorico le interesa analizar, para lo cual resaltara caracteristicas del objeto que en otra situacion quedarian en segundo plano. Tengamos en cuenta, de cualquier manera, que en otras tradiciones metalexicograficas de lenguas europeas, por ejemplo, en la alemana dirigida por Wiegand--preocupada no por la carga ideologica del discurso lexicografico sino por las formas y las estructuras de un diccionario, no necesariamente general monolingue, y por la interaccion entre ellas para ofrecer informacion--un diccionario se define en primer lugar como una obra de consulta que constituye un conglomerado de textos con determinadas caracteristicas estructurales y de funcionamiento e interaccion. Lo interesante de Rodriguez Barcia es precisamente que aun conociendo estas perspectivas, lo que demuestra inequivocamente, apuesta por un derrotero cientifico propio, como hemos dicho, mas comprometido con la realidad social en la que interviene el objeto diccionario.

El tercer apartado del primer capitulo es en buena cuenta un recuento historiografico, primero sobre el origen de los diccionarios en el mundo segun las lenguas, donde es necesario destacar el espacio dedicado a la lexicografia de lengua de senas. El criterio exclusivo de la lengua para referirse a las diferentes historias de la lexicografia, no obstante, resulta un poco cenido: se pierde, por ejemplo, una necesaria vision de conjunto de la historia de la lexicografia de las lenguas romanicas o una atencion transversal a la lexicografia bilingue. En segundo lugar, se presenta en este tercer apartado una historia de la lexicografia espanola a partir de diez hitos facilmente reconocibles.

El primer capitulo se cierra con una reflexion actual sobre la practica lexicografica y tematizando la estrecha relacion entre diccionario y sociedad. Nuevamente, es aqui donde la autora se acerca a sus propios objetivos y propuestas. Especificamente se refiere a tres ambitos relevantes en los que la lexicografia esta llamada a jugar un papel determinante: la politica linguistica, la jurisprudencia y el sistema educativo.

El tema del segundo capitulo, si bien el titulo resulta bastante opaco, es el de la labor de redaccion del diccionario. Acierta completamente la autora al hacer explicita una idea que, por muy logica y de sentido comun que parezca, mas bien se le ha prestado muy poca atencion tanto en la practica lexicografica como en los acercamientos teoricos a ella, especialmente en el ambito hispanico:
Cada repertorio lexicografico se caracteriza por una serie de
particularidades que atienden o deberian atender como minimo al quien y
al para que, es decir, deberian tener en consideracion a las personas a
las que se dirige la obra y la finalidad de uso, o, al menos, de los
usos mas generales y de las situaciones extralexicograficas en las que
puedan surgir dudas cuya resolucion compete al diccionario. Asi, no es
lo mismo un diccionario especializado destinado a traductores y
traductoras que un diccionario general de lengua para escolares, por
poner un ejemplo (49).


Este criterio basico de partida para la elaboracion de una obra lexicografica, a partir del cual se llega tambien a una tipologia de ellas, se complementa con un criterio general, el de "responder al dinamismo, flexibilidad y actualizacion que demanda la sociedad actual" (50). En todo esto se nota claramente la influencia de la teoria funcional de la lexicografia, de Bergenholtz y Tarp, que Rodriguez Barcia tambien demuestra conocer con profundidad, de tal forma que en el primer apartado del capitulo (2.1.) establecera una relacion directa entre los postulados generales de esta teoria y la descripcion del proceso de redaccion de un diccionario. Antes de llegar a eso, en la introduccion de tal apartado y tras plantear algunas cuestiones mas bien practicas y al parecer teniendo en cuenta siempre un diccionario general monolingue, trata la conocida distincion entre lexicografia prescriptiva, que puede identificarse directamente con los productos academicos--"mas o menos continuistas, mas restrictivos y puristas" (54)--, y la descriptiva, que mas bien estaria abierta a registrar usos no canonizados por una institucion normativa. Es indudable que tal distincion existe, aunque para poder entreverla en su real dimension hay que tomar en cuenta necesariamente la cuestion de la recepcion por parte de los usuarios, no solo en cuanto a la forma en que se posicionan frente a la consulta lexicografica --normalmente asumiendo por defecto el papel prescriptivo de la obra, aunque esta no tenga ese objetivo--, sino tambien en cuanto a la capacidad real del diccionario para intervenir en una norma de uso. Tampoco hay que dejar de lado el hecho de que no se trata de una distincion estricta sino mas bien de un continuo entre cuyos polos opuestos podemos encontrar una gran variedad de diccionarios que constituyen mas bien hibridos entre prescripcion y descripcion. En todo caso, a partir de esta distincion tradicional, la autora presenta otra relativamente semejante pero mucho mas sugerente y de alcances mas amplios: entre una lexicografia retroactiva y otra proactiva. Quizas la caracteristica mas importante de la primera de ellas sea el hecho de que la elaboracion de un diccionario no parta de una nueva planta, sino que se recoge informacion ofrecida por materiales ya muy anticuados, lo que claramente se puede percibir en una macroestructura--entendida aqui como nomenclatura--en gran parte anacronica y en una microestructura cuya informacion no toma en cuenta el uso real. Se trata, como senala con insistencia Rodriguez Barcia, de un problema de fuentes: la renuncia al uso de corpus de frecuencia como la principal fuente de informacion para empezar a elaborar un diccionario es a estas alturas practicamente un sinsentido. De cualquier manera, sin embargo, hay que decir que tambien resulta arriesgado fiarse completamente de los corpus, incluso cuando se elaboren exclusivamente para un proyecto lexicografico determinado, ya que su representatividad siempre tiene que ponerse en tela de juicio; en este sentido, tampoco resultaria muy aconsejable renunciar a priori a la consulta sistematica a los hablantes. Finalmente, se deben mencionar otras dos tendencias senaladas por la autora como caracterizadoras de la lexicografia retroactiva y que resultan esenciales para empezar a concebir una lexicografia que deje atras taras del pasado y se proyecte a una nueva realidad: el hecho de ir detras del cambio social y el de ser reflejo de la ideologia dominante (66).

Como decimos, Rodriguez Barcia se apoya con decision en la teoria de las funciones al pensar en una lexicografia mas actual. En 2.1.2. ("Lexicografia proactiva: hacia la funcionalidad lexicografica") dice asertivamente, repitiendo una idea ya deslizada anteriormente: "La proactividad en la lexicografia ha de entenderse, por tanto, como anticipacion a los requerimientos de las personas usuarias y a las necesidades del nuevo escenario social" (67). No menos importante es lo que dice inmediatamente despues, tambien a la luz de una solida base teorica: "Lo cierto es que los rasgos definitorios de un buen diccionario que se anticipe a esas necesidades referidas, guarda dependencia directa con el tipo de repertorio que trate" (67). Como decimos, estas ideas se encuentran en la misma linea de la metalexicografia mas actual. A continuacion, la autora enumera y desarrolla los rasgos que una obra lexicografica deberia cumplir para considerarla proactiva, si bien por cuestiones practicas se centra mayormente en diccionarios generales monolingues: actualizacion, accesibilidad, pluralidad y didactismo. La exposicion aqui es clara y rica en alusiones a otros autores y en ejemplos. Quizas valga la pena hacer solamente un comentario: en cuanto al ultimo rasgo nombrado, no queda muy claro si se postula que todas las obras lexicograficas tienen que tener un componente didactico o se refiere solo a aquellos elaborados exclusivamente como diccionarios didacticos, cuyas caracteristicas especificas no tienen por que ser compartidas con otras obras de funciones y usuarios objetivos distintos.

El segundo capitulo se cierra consecuentemente con un apartado dedicado a corpus y bases de datos (2.2.); en el se plantea la estrecha relacion entre estos y la elaboracion de un diccionario a partir de la exposicion de algunos ejemplos, en especial, claro, del caso del espanol, sean generales o para fines especificos.

Continuando con la metafora del diccionario como un universo, si bien en este caso un poco dificil de seguir, Rodriguez Barcia titula el tercer capitulo, con "El universo se expande, pero a veces se contrae: tipologia de las obras lexicograficas" (3.). Ciertamente, y como demuestra la autora en su exposicion, las propuestas tipologicas son multiples y en gran medida divergentes, por lo que queda claro desde el principio que resulta mas efectivo renunciar a la idea de una sola tipologia y plantear la cuestion, mas bien, a partir de criterios de clasificacion distintos en cada caso segun las caracteristicas que se proponen distinguir. El cuadro 3.1 (98-99) constituye en este sentido un importante esfuerzo de sintesis. Los dos subapartados siguientes los dedica la autora al desarrollo de dos dicotomias tradicionales: lexicografia normativa y descriptiva, y lexicografia monolingue y bilingue, cuyas caracteristicas estructurales y de uso comenta a partir de ejemplos concretos. Aqui tambien valdria la observacion de que es mas provechoso pensar mas bien en continuos antes que en dos tipos claramente diferenciados de obras lexicograficas. El siguiente apartado constituye una necesaria puesta al dia del estado de la cuestion de la lexicografia didactica, tema en el que la autora se detiene con mayor atencion, si bien se parte de una quizas discutible afirmacion: "cualquier diccionario es por naturaleza una obra de caracter didactico" (106), asuncion que se seguira incluso en capitulos posteriores sin justificarse plenamente. Es valida la pregunta de si esto no iria en contra del espiritu de las teorias de las funciones de la que se esta partiendo; en este sentido, quizas sea necesario distinguir la funcion para la cual se elabora un diccionario y aquella concreta para la que lo consulta un usuario. De cualquier forma, esta es una cuestion bastante menor frente a toda la exposicion que se nos ofrece en estas paginas. El capitulo se cierra con un corto apartado sobre la lexicografia especializada, en el que sobre todo se tematiza la cuestion del uso de obras lexicograficas para la traduccion.

El capitulo dedicado a la lexicografia digital (4.) constituye tambien una muy buena puesta al dia de este necesario tema por parte de la investigadora, que incluso supera el marco de un manual introductorio, manejando, como en todo el conjunto, una importante base bibliografica, y presentando y desarrollando generosamente ejemplos especificos pertinentes. El primer acercamiento a la cuestion esta marcado por una perspectiva que podemos calificar de historica, que se repite en todo el capitulo, y una indispensable terminologica. A continuacion (4.1.), se vuelve de alguna manera al tema ya tratado anteriormente de soportes tecnicos, aqui especificamente bancos de datos, como fuentes directas de obras lexicograficas, esta vez digitales. Sigue un apartado dedicado a la clasificacion de las obras lexicograficas pertinentes a partir especialmente de sus caracteristicas tecnicas (4.2.); aqui se refiere sobre todo a las propuestas de Tarp, que resulta ser la mas actual, Gelpi y Svensen. Siempre poniendo como ejemplos concretos sobre todo obras dedicadas al espanol, especialmente aquellas academicas, la autora se decide en las siguientes paginas por una distincion entre diccionarios digitales offline y diccionarios online, al parecer guiada por la propuesta del tercer autor. No quedan fuera de la atencion del manual productos tan actuales como cotidianos como Wikipedia y las aplicaciones de dispositivos moviles. Seguidamente, se dedica un apartado nuevo (4.3.) a los diccionarios especializados en linea. La constante preocupacion por la lexicografia didactica se muestra nuevamente en el apartado 4.4., "Lexicografia digital y proceso de ensenanza-aprendizaje de lenguas". El capitulo se cierra pasando revista a las ventajas de la lexicografia digital, pero tambien--y esto es importante para no dejarnos llevar por la ilusion de lo mas moderno--a los inconvenientes de la lexicografia digital (4.5.).

El quinto capitulo, dedicado a la estructura del diccionario, constituye evidentemente uno de los mas importantes de la obra. Como es comun, la autora parte de la idea de que el diccionario esta compuesto por diferentes estructuras: la infraestructura, la microestructura, la macroesrructura y la megaesrractura. A la segunda y la tercera, tradicionales en los estudios lexicograficos y que se entienden normalmente de forma dinamica (especificamente, la lematizacion de las unidades lexicas para su registro en la nomenclatura y el consecuente ordenamiento de esta, y el ordenamiento y la interaccion de los diferentes segmentos textuales de un articulo), la autora anade dos mas, en las que tal dinamismo pierde fuerza: mientras que la megaestructura parece ser entendida aqui como el conjunto de paratextos, la infraestructura se entiende mas bien de forma concreta como las bases documental, tecnica e ideologica del diccionario. Si bien Rodriguez Barcia maneja una buena cantidad de estudios metalexicograficos, no esta de mas senalar algunas ausencias importantes en la descripcion de la microestructura, que se podria haber complementado mejor con las contribuciones de Werner sobre la definicion, de Wiegand/Fuentes desde la teoria de las formas y de Jacinto sobre los ejemplos. Esto no quita en absoluto el gran merito de la obra en el esfuerzo por mostrar un panorama importante de la cuestion de la estructura del diccionario, para lo cual no deja de hacer comentarios terminologicos importantes, ademas de presentar y desarrollar un buen numero de ejemplos pertinentes dentro de la tradicion lexicografica espanola.

La nocion de la infraestructura le da pie a Rodriguez Barcia para entrar de lleno en la cuestion central del estudio de la lexicografia que ella propone: la base ideologica del diccionario (6., "Lexicografia critica"). Despues de una nueva distincion terminologica entre critica lexicografica y lexicografia critica (6.1.), dedica este ultimo capitulo exclusivamente a la segunda; queda la impresion, a pesar de la coherencia interna de la obra, de que no habria estado de mas ofrecer mayor informacion de la primera, especialmente sobre el diagrama de Wiegand en cuanto a las areas de estudio metalexicografico (256). Este claro desequilibrio entre ambos ambitos, no obstante, tiene que leerse como una explicita toma de posicion de una investigadora frente a su objeto de estudio y a su labor cientifica. En otras palabras, se establece con muchisima claridad cual es para ella la cuestion relevante al emprender la practica lexicografica y su estudio de obras lexicograficas:
[la lexicografia critica] exige por parte de los lexicografos y
lexicografas una determinada forma de ver el mundo, comprometida con
las ideologias minoritarias y minorizadas por la cultura dominante;
implica, por ende, una toma de posicion ideologica frente al ejercicio
lexicografico, independientemente de que su analisis se apoye tambien
en aspectos tecnicos (255).


En adelante, la exposicion girara en torno a un modelo propuesto de analisis critico del discurso lexicografico (ACDL), exposicion que Rodriguez Barcia llevara a cabo nuevamente de manera solvente, en primer termino, haciendo distinciones terminologicas y enumerando los topicos a los que se enfrenta el ACDL (6.1.2.), justificando la decision de concebir el diccionario como un discurso (6.2.) y enmarcando su propuesta en los estudios de diccionario e ideologia, de los cuales tambien presenta un acercamiento historiografico (6.3.). A continuacion, ya en la explicacion misma del ACDL (6.4.), se muestra en primer lugar la evidente relacion con los estudios tradicionales y muy conocidos de analisis del discurso y el analisis critico del discurso para proponer a continuacion cuatro niveles de analisis: el analisis del contexto, la identificacion del tipo de diccionario, la identificacion de estrategias globales y el analisis segun la estructura e identificacion de recursos de modalizacion. Este cuarto nivel se desarrollara en 6.4. y a continuacion se pondra a prueba el modelo analitico sobre la produccion lexicografica de la Real Academia Espanola en 6.5., si bien este ejercicio de aplicacion resulta un poco breve, lo cual esta completamente justificado si tomamos en cuenta que se trata de un manual general. El capitulo se cierra con una historia critica de la lexicografia monolingue espanola (6.7.), que de manera muy rapida repasa temas esenciales (por ejemplo, la cuestion de una identidad panhispanica), y con dos temas pertinentes, si bien tratados tambien muy brevemente: la lexicografia como acto politico (6.8.), que tambien constituye una revision bibliografica sobre el tema, y la mediacion lexicografica (6.9.), donde se plantean nuevamente dos reflexiones centrales relacionadas con toda la propuesta: la necesidad de tener en cuenta que las obras lexicograficas son mediadores no imparciales entre la sociedad, la lengua y la realidad, y tambien la necesidad de superar la idea de que los diccionarios son obras casi notariales que se limitan a dar fe de una realidad, sino que tambien intervienen en la sociedad, con lo cual la tarea de su cuidadosa elaboracion cobra una importancia esencial.

En general, se trata de una obra introductoria muy completa si pensamos en los temas cubiertos y en el gran panorama de acercamientos cientificos al quehacer lexicografico que nos ofrece y, ademas, decidida al proponer una mirada actual comprometida con la sociedad y al mostrar un propio derrotero de analisis, que seguramente inspirara a otros investigadores y a lexicografos.

JOSE CARLOS HUISA TELLEZ

Johannes Gutenberg-Universitat Mainz

huisaj@uni-mainz.de
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Author:Tellez, Jose Carlos Huisa
Publication:Boletin de Filologia
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2019
Words:4684
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