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Intercambios eruditos en la Inglaterra moderna: una carta de John Evelyn y la biblioteca de Samuel Pepys.

A comienzos de agosto de 1689, John Evelyn intento visitar a Samuel Pepys en su casa pero, afortunadamente para nosotros, historiadores, no lo encontro. Pensamos haber tenido buena suerte porque, en lugar de transmitirle oralmente sus comentarios e ideas sobre la forma de organizar la biblioteca y otras colecciones, que Pepys habia reunido ya en gran escala, quizas durante una conversacion de la que ni siquiera un registro en passant hubiese quedado pues Pepys habia interrumpido la escritura de su Diario en 1669, Evelyn se vio obligado a enviar a su amigo desde Sayes-Court una larga carta, fechada el dia 12 de aquel mes (2). Una misiva que bien podria considerarse el contrapunto ingles del Advis pour dresser une bibliotheque, compuesto y revisitado por Gabriel Naude entre 1627 y 1644 (3). De hecho, el famoso Advis habia sido traducido al ingles por el mismo Evelyn y publicado en Londres en 1661 (4). Mas aun, en la carta del 12 de agosto, sir John se refirio al librito de Naude, a su propia version inglesa y a los errores de impresion que lo habian obligado a retirar los ejemplares de 1661 (5). Y casi veinticinco anos antes, el 5 de octubre de 1665, Pepys habia asentado en su Diario que, durante un viaje hacia la oficina del duque de Albermale, habia leido la traduccion de Naude: "but the book is above my reach", aclaraba (6) (segun veremos, tiempo despues, las lecciones del sabio libertino serian comprendidas y escrupulosamente aplicadas por nuestro Samuel en su biblioteca). De modo que no parece caprichosa nuestra idea de incluir el texto de Evelyn en una de las constelaciones mas antiguas de la bibliotecologia de occidente, junto a las obras de Conrad Gesner, Gabriel Naude, Antonio de Leon Pinelo, Nicolas Antonio y Louis Jacob. Por otra parte, Pepys percibio con claridad la importancia de las recomendaciones que sir John le paso por escrito, ya que, el 30 de agosto, Samuel respondia que la lectura atenta de las cinco paginas densas rubricadas por su erudito amigo, equivalentes en informacion a cinco volumenes de los mayores, le insumiria un buen mes de tiempo. No obstante, Pepys se apresuraba a adelantar una respuesta a su corresponsal,

"the best I can give you; namely, by my endeavouring to leave no syllable unpractised of what you have had the goodness to teach me in it, and lies within the reach of my pate and purse to execute" (7).

Veamos, entonces, los contenidos y las nociones centrales de la carta.

El punto de partida es una interpelacion ironica: Evelyn habia sabido que Pepys planeaba adquirir y colgar junto a sus libros los retratos de hombres ilustres por su talento y erudicion. He aqui que uno de los primeros retratados por el pintor Kneller (8) habia sido el mismo Evelyn, y este reaccionaba diciendo que el artista seria condenado al no haberlo pintado rojo de verguenza, por cuanto tal debia de ser el sentimiento que lo embargase al ver su efigie entre las de tantos sabios. ?Como podria aceptarse a un cultivador de coles en medio de los Boyle, los Gale y los Newton de la nacion inglesa? De todas maneras, el que los personajes de la pinacoteca fuesen compatriotas merecia ser objeto de aplauso, porque la moda de colocar los bustos y cabezas de insignes mujeres u hombres extranjeros, representados por artistas de fuste como Rafael y Tiziano, poetas y escritores de Pico a Tasso, principes y politicos de Tamerlan o Carlomagno a Hernan Cortes, cientificos de Cardano a Copernico o Galileo, princesas y eruditas de Lucrecia d'Este a Elena Cornaro (quien habia recibido el titulo de doctora en Padua), esa costumbre era no solo gravosa sino ridicula, extravagante, ya que muchas veces las atribuciones de nombres rimbombantes a las figuras resultaban un fraude: "the picture of some porter or squalid chimney sweeper, whose prolix beard and wrinkled forehead might pass him for a philosopher" (9).

Otro habito condenable en los retratos mas corrientes era el de retacearles las inscripciones que permitiesen la identificacion correcta de las personas, al contrario de lo que habia hecho Holbein, sin desmedro de la calidad de sus imagenes, cuando fue pintor de la corte inglesa en tiempos de Enrique VIII y Eduardo VI. La negligencia de los retratistas del siglo XVII resultaba muy reprochable en ese aspecto, sobre todo porque la ausencia de letreros provocaba que las caras de figuras de la envergadura de Isabel I, Maria Estuardo, el rey Jacobo I, Francis Bacon, Walter Raleigh, Philip Sydney, los heroes de la Reforma religiosa, Huss, Zisca, Lutero, Calvino, Beza, varios reyes de Europa, "authors of sects, great captains and politicians", muchas veces apareciesen en los lugares mas oscuros y sucios de un desvan. Por eso, Evelyn sugeria que buena parte de los retratos pintados fuese reemplazada por monedas y medallas, de las que podia llegar a conocerse con precision cuales eran los rasgos autenticos de emperadores, emperatrices, papas, otros gobernantes, filosofos, militares y poetas celebres, dado que sus nombres acunados no dejaban lugar a dudas. "So as I do not see how Mr. Pepys's library can be long without this necessary adjunct", agregaba sir John (10).

Siguen a partir de alli un excursus acerca del cultivo de la numismatica en Inglaterra y la enumeracion detallada de las principales colecciones de monedas y medallas, de las que la perteneciente a lord Clarendon se lleva la palma. Evelyn aprovecha para detenerse en la personalidad del Canciller y en sus otras pasiones: los cuadros y los libros. Nos recuerda tambien que la traduccion de la obrita de Naude fue dedicada a ese gran hombre y politico del reinado de Carlos II a quien, tras su caida en 1667, ningun ministro de quienes lo reemplazaron podria compararsele en sabiduria o conocimiento del buen gobierno. Por otra parte, acota sir John, no hubo acusacion de prevaricato ni mal desempeno que se le probase a posteriori (11). La pinacoteca de Clarendon lleva a Evelyn a volver sobre la cuestion de los retratos en la libreria de su amigo Pepys, a mencionar la excelencia de los maestros del genero en la pintura del siglo XVII, Van Dyck y Lely, y a sugerir, a partir del problema de los precios que las obras de esos grandes han alcanzado, la compra de grabados con bustos y efigies y la formacion de una iconografia completa de la biblioteca. El tema es propicio para un nuevo excursus acerca del arte del grabado, del que Evelyn tenia por aquella epoca la expertise mas grande de Europa, segun lo testimoniaba su Tratado de Calcografia, la primera historia sistematica del grabado, publicado en Londres en 1662 (12).

Sir John vuelve a la biblioteca de Pepys y traza un elogio de los esfuerzos que su amigo ha desplegado para evitar el triste destino de disgregacion que afecto a tantas bibliotecas personales en Inglaterra, para aumentar la coleccion de libros, tomar las medidas que garanticen su mantenimiento y los recaudos destinados a convertirla en una institucion de acceso libre al publico. El modelo en este sentido es Francia, o Paris en particular, una ciudad donde existen mas bibliotecas que las que hay en las tres naciones de Gran Bretana juntas. Evelyn admira por encima de todas la del cardenal Mazarino, que acababa de integrarse con la libreria real. Nuestro autor pasa revista, no obstante, a los mayores repositorios ingleses sin dejar de senalar sus falencias, que consisten, mas que nada, en las dificultades de un acceso fluido de los sabios y hombres curiosos a sus estanterias y archivos. Sir John Cotton posee el conjunto mas notable de manuscritos de antiguedades britanicas, pero se resiste a hacer conocer su catalogo (13); los monarcas han confiado la organizacion de sus libros en la residencia de Saint James al erudito frances Justel, lo que parece garantia de buena administracion de la biblioteca real inglesa, cuyas colecciones de manuscritos y monedas, antes tan ricas, reunidas por el principe Enrique (14) y custodiadas por un gran bibliotecario como Patritius Junius (el Dr. Patrick Young), habian sufrido mermas y dispersion durante las revoluciones politicas. La libreria del eruditisimo John Selden, historiador de los diezmos eclesiasticos en la primera mitad del siglo XVII, tuvo una historia parecida de fragmentaciones y perdidas, aunque el vilipendiado arzobispo Laud consiguio salvar parte de sus manuscritos y los destino a la Bodleian en Oxford. La Royal Society tambien se encuentra por entonces en pleno proceso de reunir libros y manuscritos, gracias a las donaciones del duque de Norfolk, quien habia tenido en su mansion de Arundel House a Franciscus Junius, hijo de Patritius, por bibliotecario. La Universidad de Cambridge tiene lugares prometedores en los colleges de Christ Church, Balliol y Magdalen (a este ultimo iria la biblioteca de Pepys, donada a la muerte del personaje en 1703 e instalada en un edificio especialmente construido para albergarla en 1724). La lista de Evelyn prosigue con los avatares y contenidos de las colecciones del obispo de Ely, del famoso jurista Edward Coke, de sir Henry Savill, del obispo de Durham, de Lord Usher y de Isaac Vossius, quien habia llevado de Suecia a Inglaterra manuscritos salidos de la biblioteca de la reina Cristina (15).

Digamos que esta sintesis realizada por Evelyn en 1689 se inscribe en una tradicion erudita que habia producido, a lo largo de un siglo, bellas obras de referencia con descripciones precisas de bibliotecas en Europa y el mundo. Fulvio Orsini (1529-1600), por ejemplo, ya en fecha tan temprana cuanto el 1570, se ocupo de librerias italianas y, ademas, enriquecio sus datos con referencias a inscripciones y monedas a proposito de los retratos "virorum illustrium et eruditorum" (de modo que el paralelo entre Orsini y nuestro Evelyn incluye tambien el punto de la coexistencia estrecha de libros e iconografia que queremos subrayar en este articulo) (16). El obispo de Tagasta, Angelo Rocca da Camerino (1545-1620), edito una descripcion completisima de la Biblioteca Vaticana en 1591 (17). Justo Lipsio (1547-1606) publico en 1602, en la imprenta plantiniana de Amberes, un De Bibliothecis syntagma, que abarcaba las mayores colecciones europeas de libros. El jesuita Claude Clement (1594-1642), activo en Espana y famoso por su critica de Maquiavelo (18), siguio en 1635 las huellas de Lipsio pero se ocupo tambien de los museos y se detuvo especialmente en la biblioteca de El Escorial (19). De 1643 y de 1644 son dos textos que podriamos llamar enciclopedias bibliotecologicas: la primera, escrita por Josse a Dudinck, salio publicada en Colonia como El Palacio de Apolo y Palas, un recorrido historico de las bibliotecas de la Antiguedad y del mundo moderno (20); la segunda, obra del carmelita frances Louis Jacob, fue el resultado de un pedido especial de Gabriel Naude para acompanar la re-edicion de su celebre Advis y recogio una cantidad inmensa de datos, enviados al padre Jacob de todas partes del mundo. Nacio asi el Tratado de las mas bellas bibliotecas publicas y particulares que hubo y que hay ahora en el mundo (21), libro de libros donde quedaba demostrada la superioridad de Francia en la materia por sobre el resto de las naciones. Paris, por ejemplo, tenia ella sola mas bibliotecas que Alemania y Espana juntas. La finalidad del Tratado consistia en "pour faire voir, depuis le temps de Moyse jusqu'en notre siecle, toutes les parties habitables du monde ont eues la cognoissance des sciences, puisque les Bibliotheques y ont este erigees avec de grands soigns" (22). En 110 capitulos, Jacob pasaba revista a las colecciones de los hebreos, de los egipcios, de los griegos (con especial referencia al repositorio alejandrino) (23), de los romanos y bizantinos, de los arabes (Claude Clement aseguraba que la biblioteca de Almanzor habia reunido 55.720 volumenes) (24), de los chinos y japoneses, de los papas, cardenales y principes italianos, de las ciudades de Italia, de los alemanes, los polacos, los escandinavos, los ingleses (el carmelita citaba la biblioteca real, la de Arundel House, la Bodleiana, la de los colleges de Balliol, Magdalen y Trinity) (25), de los flamencos, de los espanoles (aparecian en la lista la escurialense, la de los Mendoza, la de Arias Montano, la del Conde-Duque). Un volumen aparte estudiaba las bibliotecas de Francia, provincia por provincia, ciudad por ciudad. El padre Jacob reservaba un comentario especial a los espanoles y con ello contribuia a configurar un modelo de erudicion europea en el que la cultura de Castilla y Aragon adquiria un peso fundamental que, segun veremos enseguida, era percibido y admirado, no solo en la misma Francia (26), sino en la Inglaterra de Evelyn y Pepys. El carmelita escribia:

"Les Espagnols sont aujourd'huy grandement affectionnez pour les lettres, ainsi que le temoignent tant de bons ouvrages qu'ils impriment en toute sorte de sciences, soit en Espagne, en France ou en Flandre: ce qui les excite a dresser de tres-belles Bibliotheques avec une despence et curiosite nompareille" (27).

Volvamos ahora a nuestra carta, que termina con la expresion de deseos compartidos entre Evelyn, Pepys y otros miembros de la Royal Society: la fundacion de una gran biblioteca publica londinense bajo los auspicios de la monarquia (cosa que ha de ocurrir solo cuando se cumpla el precepto platonico del rey filosofo) (28), acto al que deberia de seguir la organizacion de una academia para el mejoramiento del lenguaje y de la escritura, como las que existian en Italia desde el siglo XVI (La Crusca, Insensati, etc.) o la de los Beaux Esprits que habia fundado el cardenal Richelieu en Francia. El argumento de Evelyn parte de la pre-existencia de una "Society for the Improvement of Natural Knowledge", esto es de la Royal Society, ocupada en el saber de las cosas, "since things were before words" (29). Pero, claro esta, el uso ajustado, correcto, elegante de las palabras ya no puede esperar. Y la biblioteca mas el entusiasmo generoso del amigo Pepys serian la mejor base para alcanzar las excelencias buscadas del saber y del hablar, elementos fundamentales de la civilizacion inglesa a construir.

II. Del resumen de la carta, quisieramos senalar tres ideas principales expuestas por Evelyn en el texto. La primera se refiere al punto ya senalado de los modelos culturales que operan en el horizonte intelectual y en la imaginacion de nuestro autor. Italia es todavia una presencia tenaz. Su mundo humanista y estetico confi gura los automatismos del saber y de la belleza para los hombres amantes de las ciencias, de las letras, de las artes en cualquier parte de Europa. Italia se despliega como la escenografia lejana de todos los dramas en el proceso de civilizacion: los conflictos entre lo sagrado y lo profano, las relaciones de la moral y la politica, las lazos paradojicos del arte con la realidad, las tensiones entre la tradicion y las ambiciones modernas, la disparidad contradictoria que reune, sin embargo, la decadencia economica con la dulzura de la vida y la delicadeza de los habitos. El clasicismo italiano brota en los nombres de los personajes celebres, en las citas antiguas, en los autores recordados por Evelyn, en sus alusiones numismaticas y monumentales. Pero, por delante de ese fondo mediterraneo, se dibuja el modelo de Francia, cuyos reyes y nobles han llevado a cabo, con multiplicacion y brillo extraordinarios, el programa secular de la translatio studiorum et artium desde la tierra del primer Renacimiento moderno. Francia es campeona de Europa en materia de colecciones de libros, de artes y antiguedades; su monarquia senala a las demas naciones los desiderata que han de guiar la organizacion de las asociaciones cientificas y de las academias; sus ciudades proponen a las clases educadas y urbanas las formas mas elaboradas de la sociabilidad, del dominio de las pasiones, de la convivencia amable, del comercio intelectual y artistico. Los Beaux Esprits de todo el continente viajan a Paris para comprar libros, pinturas, grabados, joyas, muebles, tapices y otros objetos de coleccion.

La segunda idea tambien campea a lo largo de toda la carta y revela que las imagenes, grabadas sobre papel o esculpidas en monedas y medallas, van casi a la par de los textos, no solo en la practica del coleccionismo que comparten Evelyn y Pepys, sino en el proceso mismo de apropiacion o de acogimiento de lo escrito y de lo visualmente representado mediante los actos de lectura y de contemplacion (30). Evelyn insiste en el hecho de que los amantes de los libros han buscado siempre una via paralela de conocimiento historico y filologico en el examen del peso, la medida y la composicion mineral de las monedas, datos estos que les han proporcionado informaciones preciosas sobre la matematica practica, la economia y la ciencia del pasado, o bien se han detenido en la observacion de lo representado en los anversos y reversos de las medallas, porque, en los primeros, han descubierto los retratos reales de los grandes hombres, en los segundos, las reproducciones precisas de sus obras materiales o las alegorias didacticas de sus obras poeticas (31). Lo cierto es que sir John podia haberse inspirado para realizar tales precisiones a su amigo en un pasaje del Advis que, bien sabemos, el mismo habia traducido. En el capitulo VIII de su obrita fundamental, "L'ornement & la decoration que l'on y doit apporter", Naude habia dejado sentados los mismos vinculos entre imagenes y textos, entre observacion visual y lectura que nuestro Evelyn, habia expresado los mismos reparos que el ingles alrededor de los costos excesivos de pinturas o esculturas y habia proclamado la superioridad del grabado para complementar una libreria:

"[...] nous estant assez d'avoir des copies bien faictes et tirees de ceux qui ont este les plus celebres en la profession des Lettres, pour juger en un mesme temps de l'esprit des Autheurs par leurs livres, et de leur corps, figure et physiognomie par ces tableaux et images, lesquelles jointes aux discours que plusieurs ont fait de leur vie, servent a mon advis d'un puissant esguillon pour exciter una ame genereuse et biennee a suivre leurs pistes, et a demeurer ferme et stable dans les airs et sentiers battus de quelque belle entreprise et resolution" (32).

No ha de extranarnos, por consiguiente, que la biblioteca del cardenal Mazarino, organizada y dirigida por Naude entre 1643 y el acme de la Fronda en junio de 1652, hiciese del binomio libros-imagenes una relacion central y biunivoca de las practicas de lectura y de contemplacion estetica, un ejercicio comun en la base del conocimiento y del goce que aquella coleccion erudita hacia posible (33). Antes de partir al exilio en Estocolmo, rumbo a la corte ilustrada de la reina Cristina de Suecia, Naude quiso preservar los tesoros bibliograficos del cardenal y aparto, para confiarlas a los canonigos de la abadia de Santa Genoveva en Paris, treinta obras que el consideraba las mas preciosas de la coleccion, porque contenian figuras pintadas e iluminadas o presentaban bellos frontispicios grabados con retratos del propio Mazarino, de la reina Ana y del joven Luis XIV (34).

Por fin, otra carta de Evelyn, muy anterior a la que es objeto de nuestro trabajo, fechada el 21 de agosto de 1669 y dirigida a Pepys en visperas de un viaje de este a Paris, habia recomendado al amigo varias visitas especiales, entre ellas una que explicaba con claridad el empleo, coadyuvante a la lectura, de la contemplacion de grabados:

"Pray forget not to visit the Taille-Douce shops, and make Collection of what they have excellent, especially the Draughts of their Palaces, Churches, and Gardens, and the particulars you will have seen; they will greatly refresh you in your Study, and by the fire side, when you are many great years returned" (35).

La tercera nocion principal asoma en el largo paragrafo final de la carta de 1689 y se asocia con el programa de Bacon, reformulado en el marco de la Royal Society segun el sentido amplio de sistematizacion historica de saberes que ha subrayado Paolo Rossi (36). En efecto, Evelyn percibe en los esfuerzos de Pepys por ordenar, cla sificar y completar sus colecciones de libros e imagenes la impronta de aquella sociedad cientifica a la que el mismo distingue, en primera instancia, como una asamblea de sabios en procura de un "Improvement of Natural Knowledge", pero a la que parece faltarle un proposito y un plan mas amplios, que abracen el mundo del hombre y de la historia. Por eso, nuestra famosa epistola culmina en la propuesta de organizacion de una academia que investigue, al modo de las corporaciones italianas o de la francesa, las cuestiones del uso de la lengua, de su tesoro de palabras, de sus autoridades y su literatura. Aun cuando Evelyn no lo declare explicitamente, tal academia para el estudio de las letras completaria el arbol de las ciencias con las ramas propias y reverdecidas de los studia humanitatis, que Francis Bacon habia incluido como parte esencial en sus proyectos de renovacion del conocimiento y de las autenticas habilidades gnoseologicas y tecnicas de los hombres. Olvidamos a menudo que la reforma baconiana apuntaba no solo a los saberes de la naturaleza y del mundo fisico, sino a la incorporacion de una historia, de una mitografia, una etica y una teologia, redisenadas por medio de una logica nueva y comun que establecia su fundamento en la experiencia, identica a la logica de la indagacion natural expuesta en el Novum Organum, pero aplicada al campo de la linguistica y de la filologia (37). Una distincion radical entre mundo de la naturaleza y mundo de la cultura carecia completamente de sentido para el ordenamiento sistematico de la ciencia que postularon Bacon y sus seguidores en Inglaterra y Francia. La Encyclopedie conservaria esa aspiracion a una totalidad del saber, regida por principios y cultivada por practicas cognitivas comunes a la fisica y a la antropologia filosofica.

III. Es probable que las ideas que acabamos de exponer hubieran sido materia de conversaciones e intercambios entre Evelyn y Pepys desde bastante antes de 1689, tal cual lo prueba la intervencion ya anotada de sir John en 1669, pero la larga carta del '89 hubo de hacer bien explicitos los principios de organizacion de la biblioteca Pepys y estimular a su propietario a planear las nuevas adquisiciones de libros y grabados y la catalogacion de esos materiales en funcion de un sistema de clasificaciones y modelos consagrados. Se trata de analizar ahora los modos en que Pepys obro para conseguir los altos fines que la misiva de Evelyn habia expuesto con precision y claridad, esto es, si se nos permite una metafora optica, queremos describir la refraccion de las tres nociones generales descriptas en el apartado anterior, cuando ellas fueron aplicadas o echaron luz sobre la materia y los usos de la biblioteca por parte de Pepys.

a) En cuanto a los paradigmas culturales con los que se confronta el mundo de la produccion libresca de Inglaterra, el inventario minucioso de los ejemplares que reunio Samuel nos permite descubrir una presencia fuerte (38), segun lo que podiamos esperar, de la historia y el arte (Froissart, Commynes, Nostradamus, de Thou, Pellisson, Amelot de la Houssaye, Aubert de Vertot, escritos y memorias de reyes, politicos, militares de los siglos XVI y XVII, 35 volumenes del Mercure historique et politique, Roger de Piles, Felibien, Freart de Chambray, Le Brun), la literatura (Montaigne, Guy Patin, Corneille, Boileau, La Bruyere, La Fontaine, Moliere, Perrault, Racine, Fenelon, Furetiere), la religion (Calvino, Beza, Arnauld, Blondel, Bossuet, Caussin, Jurieu, Maimbourg, Alix, Richard Simon, varias Biblias), la filosofia (Bude, Bodin, Bayle, Gabriel Daniel, Descartes, La Mothe Le Vayer, Pierre de La Ramee, el padre Mersenne, Saint-Evremond) y la ciencia francesas (Alence, Basnage, Bernouilli, Borel, Abraham Bosse, de Caus, Gassendi, La Peyrere, Papin, el Journal des Scavans, los Recueils d'observations de la Academia Real de Ciencias en Paris). La filologia clasica practicada del otro lado del Canal y los productos editados por ella, es decir, los textos de los autores griegos y latinos, impresos con grandes aparatos criticos en Francia, llegan a tener casi el mismo peso que las ediciones inglesas de esas obras. Es raro que algun gran nombre de la Antiguedad no figure en una edicion local, acompanada casi siempre por una edicion francesa, realizada en Paris o Ginebra, de la mas alta calidad en cuanto a formato, cuidado en la impresion y densidad filologica: Cesar, Curcio Rufo, Veleyo Paterculo, Salustio, Ciceron, Homero, Horacio, Marcial, Plauto, Virgilio, Terencio, Vitruvio tienen todos una o dos versiones impresas en Francia (39).

La presencia italiana es mas limitada, pero figuran varios nombres famosos de la tradicion humanista, cientifica y artistica: Boccaccio, Platina, Pomponazzi, Valla, Savonarola, Maquiavelo, Guarini, Boccalini, Sforza Pallavicino, Cardano, Ramusio, Borelli, Malpighi, Vincenzo Galilei y su Dialogo musical, Vignola, la Iconologia de Ripa, la Perspectiva del padre Pozzo, Bellori. Buena parte de estas obras se encuentran en versiones no italianas (traducciones inglesa o francesa), un fenomeno que no se manifiesta en el caso de los textos de la tradicion francesa, que aparecen practicamente en su totalidad en la lengua original. Este hecho marca la distancia mayor que separa al modelo italiano de la nueva vida cultural de Inglaterra, salvo, quizas, en materia de iconografia, donde se destaca un libro con las imagenes biblicas reproducidas de las que pinto Rafael en las loggie vaticanas. Por supuesto que, no ya en la coleccion de libros, sino en la de grabados y estampas, las vistas de ciudades, monumentos y paisajes de Francia y de Italia se hallan en paridad de numero y calidad.

Una sorpresa, en este punto de los modelos, es la importancia excepcional que adquiere la cultura espanola en la biblioteca pepysiana. Examinemos de cerca el asunto. Cerca de un 10% de los libros impresos que forman la coleccion de Samuel se ocupan de temas espanoles, hispanoamericanos incluidos, tratados en su mayoria por autores hispanos, directamente en lengua castellana o bien traducidos al ingles. El porcentaje supera el de las obras que definimos como italianas, pero es bastante inferior al de las obras francesas que rondan mas del 15% del total. Lo mas sustancioso del lote espanol se situa en las secciones de literatura e historia, pero su peso no es nada desdenable entre los textos de religion y de ciencia (40). Mencione mos los titulos y autores mas notables. En el campo de la historia, la legislacion y la politica, encontramos: la Historia general de Espana de Juan de Mariana, publicada en Madrid en 1678; la Historia general de las grandezas y excelencias de Espana de Juan de Villasenor (Madrid, 1681); la Summa de varones ilustres de Juan Sedeno, editada en Toledo en 1590; los Annales eclesiasticos y seculares de Sevilla desde 1246 hasta 1671, impresos en Madrid en 1677; la Historia verdadera de Bernal Diaz del Castillo, editada en Madrid en 1632, la Historia natural y moral del padre Acosta en una version londinense de 1604; las Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las Indias Occidentales de Pedro Simon, editadas en Cuenca en 1627; la Historia de la Conquista de Mexico de Antonio de Solis, en la version francesa de 1691; los Comentarios Reales del Inca Garcilaso, publicados en ingles (Londres, 1688); la Historia de la China del viajero Juan Gonzalez de Mendoza, en una traduccion inglesa de 1588; la Terra Australis Incognita de Pedro Fernandez de Quiros, en la version inglesa de 1617; la Historia de las disputas entre los Cegries y los Abencerrajes, contada por Gines Perez de Hita (Sevilla, 1670); el Compendio de la vida del cardenal Cisneros, realizado por Eugenio de Robles (Toledo, 1604); los Dichos y hechos de Felipe II, compilados por Baltasar Porreno (Madrid, 1663); el testamento del rey Felipe II, comentado por Juan de Godoy (Sevilla, 1682); el Teatro de las grandezas de la villa de Madrid de Gil Gonzalez de Avila (1623); la Conservacion de monarquias de Pedro Fernandez de Navarrete (Madrid, 1626); la Defensa de los estatutos y noblezas espanolas de Jeronimo de la Cruz, publicada en Zaragoza en 1637; la Descripcion de las honras funebres de Felipe IV, hecha por Pedro Rodriguez de Monforte (Madrid, 1666); la Relacion historica del auto general de fe de 1680, escrita por Jose del Olmo; el Tratado de las ordenanzas del tabaco de Lope Falcon (Sevilla, 1680); las cedulas reales emitidas por Carlos II para organizar y reglamentar diversas instituciones en la ciudad de Sevilla (1681); la Practica de testamentos y modos de suceder de Juan de la Ripia, editada en Pamplona en 1692, y una buena cantidad de opusculos sobre pompas funebres, "vejamenes", "relaciones verdaderas" de faits divers, sermones sobre hechos militares y politicos, relatos de viajes reales.

En materia de religion, descuellan los libros siguientes, que hubieron de ser fundamentales para nutrir la idea que Pepys se formo del catolicismo hispano: Historia de la vida y excelencias de la Virgen Maria, por Jose de Jesus Maria, impreso en Madrid en 1657; Flos sanctorum de Pedro de Ribadeneyra en una edicion francesa (Rouen, 1659) y otra espanola (Madrid, 1675); Historia eclesiastica del scisma del reyno de Inglaterra por el mismo Ribadeneyra (Madrid, 1674); Vida y milagros de la bienaventurada Santa Teresa de Jesus por Diego de Basurto, editado en Sevilla en 1680, mas la Autobiografia de esa santa en frances (Paris, 1645); Introduccion del simbolo de la fe por Luis de Granada (Madrid, 1676); El principe del mar San Francisco Javier de Lorenzo Ortiz, publicado en Bruselas en 1682; Preguntas y enigmas de Diego de la Cruz, impreso en Sevilla en 1683; los Romances a lo Divino del mismo autor (1675); las Consideraciones para la conversion de un pecador, por Andres de Espinosa (1682); la Oracion panegyrica de la Hermandad sevillana de la Caridad, publicada en 1683; un Index librorum prohibitorum, editado en Lisboa en 1624, amen de descripciones de fiestas religiosas y liturgias especiales, bulas, interdictos, vespertinas y sermones, "epitalamios sacros", "triunfos gloriosos", "relaciones verdaderas" de milagros y "aparecimientos". En cuanto a las ciencias, el papel de la bibliografia hispanica es bastante mas lucido de lo que un prejuicio, aparentemente arraigado ya a partir de 1600, acerca del "atraso" cientifico espanol permitia presagiar. La produccion castellana es todavia conspicua en el campo de la nautica, de la balistica y de la matematica aplicada, segun lo prueban varios textos en la biblioteca de Pepys, i.e.: los Tratados militares de Juan Benitez Montero (Madrid, 1679); las Excelencias del arte militar de Francisco Davila Orejon (Madrid, 1683); tres ejemplares en ingles del mismo Arte de la navegacion por Martin Cortes (Londres, 1572, 1584 y 1596); el Arte de navegar, navegacion astronomica, theorica y practica de Lazaro Flores (Madrid, 1673), y el Examen de ingenios para las ciencias, escrito por Juan de Dios de Huarte Navarro (Madrid, 1688).

Pero, claro esta, los reinos de la literatura y del teatro se llevan la palma. Pepys poseia casi todo aquello, y mas aun, de lo que hoy consideramos el canon del Siglo de Oro espanol, a saber: el Origen y principio de la lengua castellana por Bernardo Aldrete (Roma, 1606); el Tesoro de Covarrubias en su edicion de 1674; las Coplas de Manrique (Sevilla, 1678); la Diana de Montemayor en frances y espanol, edicion bilingue hecha en Paris (1611); el Belianis de Grecia por Jeronimo Fernandez, en ingles (1683); el Palmerin de Inglaterra por Luis Hurtado, tambien en ingles (1685); las Novelas ejemplares de Cervantes (Sevilla, 1664); el Quijote en tres versiones, una castellana (Bruselas, 1662) y dos inglesas (Londres, 1675 y 1686); el Buscon y los Suenos de Quevedo en ingles (Londres, 1670 y 1668 respectivamente); cinco comedias de Lope de Vega (1675-1683) y dos comedias de Tirso (16781683); las Obras de Gracian en castellano (Madrid, 1674) y su Criticon en ingles (1681); testamentos ridiculos de Cristobal Bravo (1676-1682); comedias de Maria de Zayas; dramas sacros de Perez de Montalban (1675-1682); cuatro comedias de Calderon (1671-1680), y una ristra de "romances famosos", loas, coplas, "casos notables", "relaciones verdaderas" acerca de sucesos increibles y ridiculos, refranes, proverbios y "modos de hablar castellanos", "cuentos graciosos", panegiricos, mas y mas comedias u otras piezas dramaticas.

El valor que Pepys asignaba a sus volumenes espanoles se puede medir por la recurrencia con que nuestro coleccionista se enfrascaba en su lectura y por la fruicion con que buscaba comprarlos, cosas ambas que el mismo dejo consignadas en el Diario. Por ejemplo, el 11 de febrero de 1660 (1659 para Pepys, ya que en Inglaterra el ano comenzaba entonces el 1 de abril), Samuel escribia: "[...] to my office, where I read all the morning my Spanish book of Rome" (41). El 3 de julio de 1661, registraba que, camino de su casa, habia preguntado en Duck Lane "for some Spanish books", pero ninguno le habia gustado (42). El 27 de marzo de 1663, decia haberse detenido un poco en la plaza de San Pablo, "at the foreign bookseller's looking over some Spanish books" (43). El 24 de abril de 1668, Pepys volvio a Duck Lane, curioseo la biblioteca, recien comprada por un comerciante londinense de libros, que habia pertenecido a Nicolas Fouquet, el ministro de finanzas de Luis XIV caido en desgracia, pero compro al fin una obra espanola, Los ilustres varones (que probablemente era la Summa de varones ilustres de Juan Sedeno, ya citada) (44). El 6 de noviembre de 1668, Samuel vio un libro que ansiaba poseer, desde que Lord Sandwich se lo habia prometido una vez: La descripcion de El Escorial en Espana; debio de tratarse del in-folio sobre la "unica maravilla del mundo", editado por Francisco de los Santos en Madrid en 1657 (45). El 28 de abril de 1669, Pepys recibio los dos tomos de la Historia de Espana escrita por Juan de Mariana y agradecio por ello efusivamente al senor Sheres, quien le habia enviado la obra (46).

Sin embargo, a partir de la ubicacion de esos materiales librescos en el catalogo confeccionado por el mismo Samuel (47), podemos deducir otros rasgos importantes de la apropiacion de la cultura espanola que Pepys realizaba. Por una parte, pareceria que nuestro hombre consideraba central la comprension del papel historico y politico de Espana en Europa, si se queria alcanzar un conocimiento fundado sobre la formacion de la sociedad moderna. En la entrada "History, Ancient and Modern, Foreign and Domestick", indicador fundamental del catalogo manuscrito, Pepys discriminaba una parte especial bajo el titulo "Spain" y los subtitulos "Grandezas y excelencias", "perdida de [Espana]" y "Poblacion general de [Espana]", en contrapunto con las secciones dedicadas a "Church", "England", "Wales", "Scotland", "Ireland", "France" y "Roman historians, Ancients and Moderns" (48). Por otra parte, la gran entrada "Plays and Dramatick Poetry" dedicaba doce paginas del manuscrito al teatro ingles, tres al teatro frances, dos al espanol y nada mas, con lo que se asentaba la preeminencia contemporanea de esas tres dramaturgias por sobre las del resto de Europa (49). Pero, un punto tambien revelador es que la literatura castellana de ficcion figuraba en el catalogo de Pepys como la pieza maestra del apartado "Diversion", donde Montemayor, Cervantes, Quevedo, Gracian, Maria de Zayas y las "contiendas graciosas" prevalecian respecto de Erasmo, Boccalini y el Hudibras (50). Una Espana hasta cierto punto paradojica, mezcla de Clio y Talia, maestra austera de los dolores de la historia y musa de la risa reparadora de una humanidad herida.

b) Acerca del binomio semiotico textos-imagenes y de la presencia simultanea de los objetos materiales que son los libros y las estampas, la biblioteca de Pepys era un bello ejemplo del empleo equiparable de los unos y las otras que promovia la cultura letrada europea en la segunda mitad del siglo XVII (51). En el Diario, son una constante las muestras de la pasion de Pepys por las imagenes en general, fuesen pinturas, grabados, estampas o dibujos. El 9 de octubre de 1660, durante una visita al enfermo Lord Sandwich, Samuel quedo prendado del retrato de ese noble amigo, pintado por Lely (52). Un mes mas tarde, nuestro hombre concurrio a la taberna del Globe y aprovecho para adquirir dos pinturas que no gustaron a su esposa; Pepys devolvio uno de los cuadros que representaba una vista de Paris (53). Entre enero y junio de 1662, Samuel fue a encontrar al miniaturista Samuel Cooper y al gran Peter Lely en su taller (54). Las excursiones se repitieron, en el caso de Cooper, el 30 de marzo de 1668 y, en el caso de Lely, el 18 de abril de 1666 (55), ocasion en la que Pepys concurrio tambien al negocio del vendedor de estampas cerca de la Bolsa: "[...] and there did see great plenty of fine prints; but did not buy any, only a print of an old pillar in Rome made for a Naval Triumph which for the antiquity of the shape of ships, I buy and keepe". El 25 de enero de 1669, al regresar a su casa, Samuel quedo extasiado frente a los grabados "most excellent" que le mostro su esposa y que el agente Batelier le habia conseguido en Francia: se trataba de retratos, hechos por Robert Nanteuil, de Luis XIV, el ministro Colbert y otros personajes de la corte de Versalles (56). El asesoramiento y la guia de John Evelyn en la apreciacion y compra de imagenes se hizo patente en el asiento del 5 de noviembre de 1665: en Deptford, "there made a visit to Mr Evelyn, who, among other things, showed the most excellent painting in little, in distemper, Indian Incke, matter colours, graveing, and, above all, the whole secret of Mezzo-tinto, and the manner of it, which is very pretty, and good things done with it" (57).

La correspondencia de Pepys despliega ese mismo entusiasmo iconografico. El 8 de febrero de 1700, Pepys se dirigia a su sobrino, John Jackson, y le pedia que le comprase laminas para poner en marcos en los siguientes terminos:

"As for prints, I wood be glad of a few, but those very good ones only, of any thing to publick prosesions, cavalcads, canonizations, or any other solemnitys extraordnery relating to the Church, anticuteys, or town of Rome; I meane single prints, not books of setts, for of those you know I have good pleanty" (58).

Recordemos que el viaje a Francia realizado por Pepys en 1669 y 1670 fue el momento en el que nuestro amigo, a instancias de Evelyn, vio despertar su amor por los grabados y estampas. En Paris, adquirio obras de Nanteuil, de Bosse y del caballero ingles Mr. Faithorne, al que conocio personalmente y quien tal vez lo conecto con otro insigne coleccionista de la epoca: Michel de Marolles, abate de Villeloin (1600-1681), un personaje sobre el que valdria la pena detenerse un poco. Marolles habia convencido a Faithorne de que se dedicase al grabado. Su lema era el verso siete del Salmo 39 (38):iiIn imagine pertransit homo", "el hombre pasa como una imagen", frase revelada que proporciono al abate la justificacion de su afan casi religioso de acumular estampas y grabados. Hacia 1666, Marolles habia reunido 123.000 piezas, realizadas por mas de 6000 maestros, en 400 grandes volumenes, a los que debian de sumarse otros 120 pequenos biblioratos. En aquel ano, el clerigo de Villeloin realizo e imprimio el catalogo de su calcoteca, digna de la biblioteca de un rey (59), para el caso en que, por causa de la debilidad de su vista, ya no le resultase accesible su contemplacion y se viese en la necesidad de venderla. Marolles encontraba en las estampas un medio privilegiado para el conocimiento de la historia, de las ciencias divinas y humanas y de las bellas artes. Los grabados habian puesto frente a sus ojos los combates de tierra y de mar, los retratos de los hombres ilustres, los arboles genealogicos, las vestimentas de las naciones y sus ceremonias, las ciudades, las divisas y los emblemas, los edificios, las estatuas, las medallas y monedas, las maquinas de la guerra y de las artes mecanicas, los torneos, las cabalgatas y mascaradas, hasta las torturas, masacres y suplicios. "Les Proverbes mesmes n'y ont este oubliez, declaraba Marolles, non plus que beaucoup d'avantures facecieuses: car je n'ay rien voulu negliger dans cette sorte de curiosite" (60). Pero el abate enfatizaba el hecho de que una coleccion de estampas no solo hacia mas bella y rica una biblioteca sino que, aun cuando los libros de estampas eran mas caros y mas raros que los libros comunes, las imagenes grabadas costaban sensiblemente menos que las pinturas o las esculturas que tambien solian adquirirse para adornar una biblioteca. De cualquier manera, no solo se trataba de una cuestion de ornamento, porque la rareza senalada de los libros de ilustraciones convertia a las imagenes en objetos preciosos para acceder a un conocimiento mas completo, mas cargado de matices, de las ciencias y de las bellas letras (61).

Volvamos a Pepys. Basado en todos los testimonios que consignamos, P.H. Hulton, el comentarista del tercer volumen sobre grabados y dibujos en el catalogo de la Pepysiana (1994), ha considerado que Samuel no fue un connoisseur en materia de arte, al contrario de su consejero y amigo Evelyn, sino un hombre obsesivamente curioso quien, llevado por un "inmense appetite for information", alcanzo "a deeper and better informed desire" cada dia "to acquire more prints from whatever source" (62). A pesar de la validez generica de semejante punto de vista, creemos que el examen de las formas de apropiacion, que Pepys cultivaba, de los significados y las representaciones contenidos en los textos y las imagenes de sus colecciones, nos permite descubrir una practica de construccion del conocimiento fundada en una experiencia bifronte, lo mas densa y sistematica posible, del ojo y de la mente. La nota del 2 de octubre de 1664 en el Diario consigno un hecho curioso. Pepys vio expuesta, ese dia, en la iglesia de Bishopsgate la anteportada del gran Prayer Book de Jacobo I, editado como in-folio en 1661: era un grabado con la representacion de un altar (63). Tal practica de exhibir ese tipo de estampas en las iglesias se remontaba, por lo menos, a los tiempos de Isabel I (64) y parecia inducir una contemplacion serena de imagenes, a la par de admirativa en los planos estetico y tecnico del dibujo y de la actividad tipografica de lujo, mucho mas que en el plano de la devocion religiosa. Quiza se intentaba con ello eliminar el aura sacra de las imagenes cristianas tradicionales, solo permitidas en semejante caracter por el culto catolico a partir de mediados del siglo XVI, pero conservarles o directamente crearles un aura artistica que proporcionase alguna emocion --el sentimiento de maravilla ante las destrezas del hombre, por ejemplo--, de las pocas admisibles para las representaciones visuales segun la nueva axiologia protestante. Lo cierto es que, desde su viaje a Paris, Pepys se dedico con fruicion a conseguir y comprar frontispicios grabados de libros, estampas que debian de venderse separadas de los volumenes y de las que Samuel logro reunir 888, independientemente de las que acompanaban, por supuesto, a los libros de su biblioteca (65). La cifra es impresionante, por cierto, mas si se tiene en cuenta que entre esas ochocientas y tantas portadas ninguna coincidio con los frontispicios ilustrados de los ejemplares completos de la libreria. De manera que, en primer lugar, podemos suponer que nuestro coleccionista buscaba objetos bellos de por si y hermosamente realizados, aunque, en una segunda instancia, es probable que el haya querido tener tambien un "reader's first encounter" visual e iconografico con el contenido de un libro, que le resultara inaccesible por su precio o rareza, si aceptamos la descripcion tan ajustada que Kevin Sharpe hizo del empleo de los frontispicios en los actos complejos de lectura, precisamente para el caso ingles del siglo XVII (66). Asi pues, en la contemplacion de portadas separadas de los textos, Pepys habria sintetizado una experiencia sublimada, intelectual a la par de sensible, medular y constituyente de la apropiacion logica y emocional de los materiales reunidos en su biblioteca.

c) Por ultimo, intentemos percibir el modo en que Samuel Pepys vinculo sus colecciones con el programa baconiano de ordenamiento y clasificacion de las ciencias, tal como Evelyn habia sugerido en el final de su carta de 1689 (La sistematizacion emprendida por nuestro coleccionista fue tambien un eco lejano de los criterios aconsejados por Naude en el Advis) (67). El catalogo manuscrito, que Pepys realizo los ultimos anos de su vida, nos brinda una clave preciosa en aquel sentido, porque descubrimos enseguida "refractadas" en el las ideas expuestas por Bacon en la edicion de 1605 del Advancement of Learning sobre las partes de la historia: eclesiastica, civil, natural y literaria. En la entrada general del catalogo bajo la denominacion "History, Ancient and Modern, Foreign and Domestick", "Church" es una seccion equiparable a "Natural", mientras que la historia civil se despliega en la historia antigua y en las historias particulares de las naciones modernas, de acuerdo con lo que ya explicamos. La literatura se dispersa en varias entradas generales como "Grammars, Dictionaries, Etymologicons, Glossaries and Lexicons", "Letters", "Plays and Dramatick Poetry" (con las distinciones consignadas), "Poems" (discriminados entre "latin and greek", "english, french and others") (68).

Sin embargo, la irrupcion de las nociones del Advancement se hace notoria en la parte primera y mas importante del catalogo manuscrito, la dedicada a las "Arts and Sciences" (69). Alli, Pepys realiza el desideratum de Bacon sobre el arbol del conocimiento o la maquina de la memoria y del saber universales. La biblioteca pepysiana clasificada se convierte en una suerte de matriz de la historia de las artes mecanicas o de la naturaleza modificada, que el senor de Verulam planteo como base del progreso y la renovacion de las ciencias (70). Desfilan de tal suerte: la agricultura, la arquitectura, la aritmetica, la astrologia, la astronomia, el arte de escribir, la carpinteria, el corte de piedras para pavimentos y para esculturas, la quiromancia, la quimica, la confiteria, la encuadernacion, la criptografia, el arte de cocinar, el damasquinado, la danza, el arte de ensenar a hablar a los mudos y a los sordos, el dibujo, el dorado, la tintoreria, el esmaltado, las tecnicas del grabado, el arte de abocetar, la fortificacion, la geografia, la geometria, la vidrieria y el arte de los espejos, la heraldica, la equitacion, la jardineria, la marqueteria, el arte de la miniatura, la logica, la albanileria, la metrica, la mnemotecnia, el arte del mosaico, la musica, la natacion, la navegacion, la optica y la perspectiva, la pintura, la plomeria, la retorica, el arte de imprimir, la orfebreria y otras artes y ciencias, que se vera reaparecer medio siglo mas tarde, sin grandes cambios de nombre ni de definicion de los objetos y alcances de cada una de ellas, en la Encyclopedie de Diderot y D'Alembert.

IV. Larga y fundada es la tradicion historiografica que hizo de Samuel Pepys un arquetipo del burgues moderno (71). Por eso creemos que nuestra incursion en la correspondencia entre Evelyn y Pepys a proposito de las colecciones de libros, monedas y estampas, extendida luego al catalogo manuscrito de la biblioteca de Samuel, nos ha permitido, a partir de algunas huellas y detalles, trazar un cuadro del saber de la burguesia en ascenso en la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XVII. Quizas hemos mostrado que ese conocimiento de la nueva clase tenia una doble faz: complejo, abierto al mundo y fluido, sus constructores no dejaban por ello de sentir una necesidad imperiosa de sistematizacion sobre la que residian la comunicabilidad de ese saber inedito, su capacidad para convertirse en un legado o tradicion moderna (valga el oximoron) y su caracter in fieri de trabajo colectivo de la humanidad a lo largo de las generaciones. Al mismo tiempo, hemos descubierto en el sujeto lector que fue Samuel Pepys una multiplicidad de practicas culturales y un vaiven central entre textos e imagenes en la composicion de todas ellas. Discursos legibles y representaciones visuales formaban ya el nucleo de la lucidez que buscaban los modernos (72).

APENDICE

Carta de sir John Evelyn a Samuel Pepys sobre el orden y ornamento de su biblioteca 12 de agosto de 1689

Traduccion por Adriana Pawelkowski.

John Evelyn a Samuel Pepys Sayes Court, 12 de agosto de 1689.

Senor,

El ultimo miercoles por la tarde, fui [a su casa] para saludarlo, pero al encontrar que usted estaba afuera y, por mi parte yo estaba obligado a regresar esa misma noche, ya que debia recibir a la condesa de Sunderland, quien me envio un mensaje de que me visitaria en mi casa a la manana siguiente temprano, antes de embarcarse para Holanda, ahora le escribo lo que le hubiera dicho a usted, si el tiempo lo hubiera permitido, y que es darle a conocer [mi opinion] respecto de su ultimo comunicado sobre su deseo de adornar su selecta biblioteca con los cuadros de hombres ilustres, por sus conocimientos y erudicion. Ni siquiera sospechaba su intencion de colocar mi pobre cabeza entre la de esos heroes, quienes sabiendome no merecedor de tal honor, a pesar de vuestra buena opinion sobre Mr. Kneller, por su habilidad para dibujar del natural, o bien condenarian su color al no retratarme sonrojado, o bien mi impudicia por no haberlo hecho. Pero esto no es todo, porque los hombres cuestionaran su juicio o sospecharan de su lisonjeria si no depone [su actitud], porque, en honor a la verdad, cuando considero seriamente cuan desubicado he de parecer entre la clase de aquellos caballeros eruditos, no puedo menos que avergonzarme totalmente y diria, con mucha mas razon que Marullo (despues de una recension de los famosos poetas)
   Nos, si quis Inter caeteros locat vates,
   Onerat, quam honorat verius (73).


Es una lastima y una disminucion que un lugar tan elegante y una coleccion tan preciosa tuviera algo vulgar, tal como Pablo Giovio ha dicho, tal como usted me conto que queria lograr; los Boyles, los Gales y los Newtons de nuestra nacion: en nombre de Dios ?que haria un plantador de coliflor entre tales celebridades? Dejando esto de lado, le confieso que no me desagrada la ocurrencia del ultimo Lord canciller Hyde, que para adornar su majestuoso palacio (ya demolido), colecciono los cuadros de tantos de nuestros famosos hombres del pais como pudo comprar o conseguir, en lugar de cabezas y bustos de extranjeros, cuyos nombres, debido al error imperdonable o (lo llamaria) orgullo de los pintores, desdenan poner en sus obras; imaginando que asi deshonrarian su arte, no queriendo transmitir nada valioso a la posteridad, mas que caras, lo que nada significan para el poseedor (a menos que sus parientes fueran a vivir para siempre y eternamente), de tal manera que uno no puede decir si fueron dibujados a partir del retrato de alguno de sus amigos o ancestros, o [si se trata del] cuadro de algun maletero o de algun escualido deshollinador, cuya barba prolija y su frente arrugada podrian hacerlos pasar por un filosofo. Estoy totalmente indignado con esta tonteria, cada vez que considero que se pagan sumas extravagantes por una cabellera seca de alguna pintura italiana, ya sea de Rafael o del propio Tiziano, y seria infinitamente mas aceptable si se nos asegurara que se trata del cuadro del sabio conde de la Mirandola, Policiano, Guicciardini, Maquiavelo, Petrarca, Ariosto, o Tasso; o de algun Papa famoso, principe, poeta u otro heroe de aquellos tiempos. !Dadme un Carlomagno, un Tamerlan, un Scanderbeg, Soliman el Magnifico, Mateo Corvino, Lorenzo y Cosme de Medici, Andrea Doria, Fernando Cortes, Colon, Americo Vespusio, Castruccio Castracani y un Sforza; las efigies de Cardano, y ambos Escaligeros, Tycho Brahe, Copernico y Galileo. Quiero decir, dadme los retratos de una Isabel de Aragon o Castilla, y sus cuatro hijas; Lucrecia D'Este (con quien nuestra reina esta emparentada), Victoria Colonna, Hipolita Strozzi, Laura de Petrarca, Ana Maria Schurman, y sobre todo, Helena Cornaro, hija de un procurador de San Marcos (una de las familias mas ilustres de Venecia), quien recibio el grado de doctora en Padua por su conocimiento universal y por su erudicion, debido a la porfia de esa universidad famosa que prevalecio sobre su modestia. A menudo habia sido solicitada en matrimonio honorable por muchas personas notables, pero ella prefirio a las musas antes que otras consideraciones, se mantuvo virgen, y no hace mucho tiempo que fallecio, sus exequias fueron celebradas en Roma, por medio de una procesion solemne, y el elogio de todos los presentes de aquella famosa ciudad. No debo olvidar a los ilustres de nuestra nacion, de ambos sexos: los Westons, los Moores, los Seymours, Sir J. Cheke, Ana Condesa de Oxon (cuyo monumento se halla en la Abadia de Westminster), la fallecida senora Philips, y la princesa Isabel, la hija mayor de la desafortunada reina de Bohemia, a quien el gran Descartes dedica sus libros, junto a un mundo de los personajes mas celebres, famosos por las armas y las artes, apenas mas que la cortesana mas hermosa o prostituta de todas ellas, quien no tiene nada para elogiar sino solo su impudicia y el haber sido una prostituta retratada. ?Alguna vez se ha visto perjudicada la gloria del inimitable Holbein por poner los nombres de nuestro gran Duque de Norfolk, Enrique VIII cuando era menos corpulento, Eduardo VI y el tesorero Cromwell, Jane Seymour, Ana Bolena, Charles Brandon, Althea Talbot condesa de Arundel, el cardenal Wolsey, Tomas Moro y sus sabias hijas, Sir Brian Tuke, el Dr. Noel, Erasmo, Melancthon, e incluso el honesto Frobenius entre otros innumerables ilustres de esa epoca, por sabiduria y otras virtudes? Me pregunto si todo ello implico la mas minima disminucion de la fama de quien realmente pinto del natural, respecto de los otros hombres coetaneos suyos, pero en honor a la verdad, los pintores, desde el principio, parecen celosos de su propio honor y temerosos de ser olvidados, por eso encontramos TAATKQN A0HNAIUC EnOIEI (74) esculpido en el Hercules Farnesio, y Michael Angelo Fecit, P.P. Rubens pinxit, Marco Antonio caelavit, etc. No hay una sola de estas miserables impresiones que lleve el nombre del que no es el artista, de la misma manera nuestros pintores no tienen el cuidado de transmitir a la posteridad los nombres de las personas a quienes [ellos] representan; debido a dicha negligencia tantas piezas excelentes llegan, luego de algun tiempo, a estar dispersas entre buhoneros y tapiceros, quienes las exponen en las calles, en cualquier esquina sucia e infame. Es entre sus trastos polvorientos que nos encontramos, con frecuencia, con la reina Isabel, la reina Maria de Escocia, la condesa de Pembroke, los condes de Leicester y Essex, Sir Walter Raleigh, Sir Philip Sydney, Cecil, Buckhurst, Walsingham, Sir Francis Bacon, el rey Jacobo y su favorito Buckingham, y otros (que hicieron el gran perfil de esta nacion); John Huss, Zisca, Lutero, Calvino, Beza, Sozzini, los principes de Orange Guillermo y Mauricio, Carlos V, Felipe II, Francisco I; los duques de Alba, Parma, Don Juan de Austria, y el conde Egmont; autores de sectas, grandes capitanes y politicos (famosos de nuestra historia y la de otros paises), muchas veces arrumbados detras de los percheros cubiertos de polvo y telaranas. El hecho es que hombres interesados en libros y antiguedades han tenido siempre en tal estima las medallas, que las han convertido en el mueble mas necesario de su biblioteca; porque gracias a ellas, no solo estamos informados de la imagen real y el titulo que llevaban, sino que tambien nos han desvelado, en sus reversos, que heroica hazana realizaron. Sus famosos templos, basilicas, termas, anfiteatros, acueductos, circos, naumaquias, puentes, arcos de triunfo, columnas, estructuras pomposas historicas y otras constracciones [realizadas] por ellos. Y todo esto ha sido de gran ayuda para la recuperacion de la arquitectura antigua y magnifica, cuyos monumentos reales habian sido desfigurados tan barbaramente por los godos y otros invasores truculentos, que sin esta luz (y algunas pocas ruinas aun existentes justifican aquellas representaciones), sin el orden tan util, el ornamento de las columnas y sus partes asociadas habrian sido conocidos muy dificilmente, a partir del texto de Vitruvio y todos sus comentaristas eruditos; y hasta Daniel Barbaro, Leon Alberti, Rafael, Miguel Angel, y otros rescataron del polvo y restauraron tan noble arte, por si mismos y con la ayuda de otros hombres sabios, gracias a la consulta y la comparacion de los reversos de medallas y medallones. Ademas de lo que contribuyeron considerablemente a la elucidacion de muchos pasajes de historia, cronologia y geografia. Asi que no veo como la biblioteca de Mr. Pepys puede continuar sin este complemento necesario. Es entre las medallas que encontramos a los antiguos legisladores, Licurgo, Solon, Numa, etc. Alli encontramos a Orfeo, Lino, y los antiguos bardos; y hay una mencion del nummus Homericus por Estrabon, y (si recuerdo bien) tambien por el propio Aristoteles, como tambien existen las del bravo Hector y de Aquiles. Asi como entre ellas podemos ver que tipo de personas eran Aristides, Temistocles, Epaminondas, Milciades, Alejandro, Ciro, Dario, etc. Los filosofos importantes Socrates, Pitagoras, Platon, Aristoteles, Epicuro, Zenon, y Demostenes, muestran sus caras hasta el presente, veneradas en nuestras medallas. Las de los hebreos, representan para nosotros la vara de Aaron y el pote de mana, y muestran como Juda fue llevado cautivo. Por las medallas llegamos a entender las antiguas pesas y medidas y el valor de las monedas. Usted vera alli cuando fue que esos principes asumieron las coronas radiantes, y de que [material] era la diadema. Deberia continuar con el punico Anibal, Juba, etc. hasta el consulado y el imperio romano, desde Romulo, los Escipiones, Catones, descendiendo hasta nuestra epoca, si despues de Pertinax y la decadencia de ese imperio, las esculturas y todas las buenas artes no hubieran caido con el [imperio]. Por lo tanto, usted estara interesado en tener los primeros Cesares, el gran Julio (despues de su victoria en Farsalia), por tratarse del primero a quien se honro con efigies, viejo, encorvado y calvo tal como era, en medallas, o mas bien en monedas, las cuales es dificil conseguir, ya sea en oro o cobre. Hay de esos y tambien de otros emperadores con inscripciones griegas. ?Quien no se ha de deleitar al contemplar las efigies verdaderas del famoso Augusto, el cruel Neron, y su maestro Seneca? ?Vespasiano, Tito, Nerva, Trajano, Antonino, Severo, el gran Constantino y su devota madre Helena? Porque nosotros tenemos en medallas a la bella Cleopatra y su amante; Drusila, Livia, Julia, Agripina, Antonia, Valeria, Mesalina, Octavia, Popea Sabina, todas ellas augustas; y varias mas del bello sexo que gobernaron el mundo. Yo he visto una serie de Papas desde San Pedro; y entre los reputados/famosos herejes, el medallon del martirio de John Huss y de Jeronimo de Praga, con la inscripcion memorable Post centum annos vos Cito, plazo que coincidio con la aparicion de Martin Lutero, exactamente en ese periodo. Pero, senor a esta altura soy consciente de que lo he agotado absolutamente con las medallas; por consiguiente no dire nada respecto de las observaciones sobre la clasificacion, el filo, el brillo y otras senas necesarias para ser un experto, para prevenir el ser enganado y abusado con copias y falsificaciones de lo antiguo y original, (aunque inclusive todas las copias, si estan bien reproducidas y estampadas, o fundidas no han de ser rechazadas); porque tanto por esto como por todo el resto, usted consultara a Fulvius Ursinus, Goltzius, Monsieur St. Amant, Otto, Dr. Spon, Vaillant, Dr. Patin, e (instar omnium) el mas erudito Spanhemius en ese tratado De praestantia et usu Numismatum Antiquorum. Ademas usted aprovechara a sus amigos, el Dr. Gale, Mr. Henshaw, Hill, y Mr. Justell, sobre cuya destreza y juicio usted puede confiar; aunque incluso el mas habil puede, ahora y entonces estar equivocado; pero usted estara seguro de que no ha de ser pagado con desechos, tal como no llamo (segun dije) a lo antiguo moderno si esta bien imitado. Estas personas, sus amigos que mencione, estoy seguro estaran listas para asistirlo en esta loable curiosidad. Y si ellas [las medallas] pueden ser compradas juntas, como accidentalmente algunas veces se puede hacer, esto lo salvara de un gran desgaste de esfuerzo y lo enriquecera de una sola vez. Pero, por otra parte, [las medallas] probablemente sean halladas entre los orfebres, y casualmente, cuando uno camina por las calles, y pasa frente a sus negocios, el Sr. Ashmole, nuestro comun amigo, habia coleccionado todas las monedas antiguas y modernas de este reino, las cuales eran muy raras, junto con algunas medallas de nuestros reyes britanicos, sajones y otros, con motivo de nacimientos, coronaciones, casamientos y otras solemnidades. No se si esas medallas escaparon del incendio de su estudio en el Middle Temple. Pero para mayor precision en el orden y la disposicion de medallas, de tal manera que uno pueda sacarlas con mayor comodidad de sus repositorios, Mr. Carlton (75), miembro de esa sociedad, tiene un metodo peculiar, por ser el mas elegante y raramente provisto en todas sus otras colecciones. Por otro lado, los interesados en esta clase de conocimientos (me refiero a las medallas), antiguamente, y creo que todavia en la actualidad, eran muy pocos en Inglaterra. Porque ademas de Sir Robert Cotton, Mr. Selden, Sir Simon D'Ewes, Sir Thomas Hanmer de Hanmer, Sir William Paston, y el fallecido Mr. Hervey, dificilmente encuentre algun otro [interesado]. Aquel gran amante de lo antiguo, Thomas conde de Arundel, tenia una coleccion muy rica, tanto de medallas como de otros sellos, pertenecientes al gabinete de Daniel Nice, que [Arundel] compro por un costo de diez mil libras. Esa coleccion, junto con otras rarezas innumerables, ha sido fragmentada y dispersada por la condesa, cuando llevo ese tesoro a Amsterdam mientras que mi Lord estaba en Italia, donde murio. Ademas, gran cantidad de las medallas las entrego tambien a su amado hijo, el fallecido e infeliz Vizconde Stafford; y las que quedaron, Lely, Wright y el resto de los pintores alcahuetes y "senoritas" se las han arrebatado al fallecido Duque de Norfolk. El mismo destino tuvo una coleccion noble de medallas, perteneciente al entonces curioso Sir Simon Fanshaw, de Ware Park; despues de su deceso, las medallas fueron desperdigadas por la casa (como me ha contado ese valioso caballero, su hijo, Sir Richard, Lord embajador en Espana, de quien obtuve el relato) para que los ninos jugaran a contarlas: asi sucedio con aquellos elegantes tipos [de imprenta] que Sir Henry Savill en Eton, erudito caballero, se procuro con gran gasto para su edicion de San Crisostomo; y asi comunmente sucede con tales curiosidades cuando el proximo heredero no es un virtuoso. Pues vana cosa es unir el propio corazon a algo de tal naturaleza con tanta pasion y mania como hizo el insaciable conde que he mencionado en detrimento de su propiedad y su familia; mediocria firma. Las medallas de nuestras bibliotecas universitarias todavia no son importantes para nada, aunque Obadiah Walker fuera un promotor incansable de las medallas, y no un torpe en la materia. Mr. Ralph Sheldon de Weston, en Warwickshire, dejo una bella coleccion de oro, plata y cobre, antigua y moderna, parte de la cual fue legada a una hermana de mi Lady Tukes, quien no hace mucho ofrecio venderlas. La lleve a Mr. Justell para que las viera, pero estaban muy sobrevaluadas. Nunca supe si, desde entonces, mi Lady las ha vendido. En la actualidad, no conozco a nadie que pueda mostrar una coleccion mas selecta que la del Conde de Clarendon, a cuyo padre fallecido (despues de este tedioso parentesis) vuelvo, y tengo en mente entretenerlo a usted un poco mas con lo que habia comenzado, donde hable de su proposito de acondicionar todas las habitaciones de la casa y otras dependencias con los cuadros de los mas ilustres de nuestra nacion, especialmente de la epoca y conocimiento de su Senoria [el padre del actual conde de Clarendon], y de algunos anteriores. Alli estaban de cuerpo entero, y como no dudo de que usted recordara bien haberlos visto, el gran duque de Buckingham, el bravo Sir Horace y Francis Vere, Sir Walter Raleigh, Sir Philip Sydney, el gran conde de Leicester, el tesorero Buckhurst, Burleigh, Walsingham, Cecil, Lord canciller Bacon, Ellesmere, y pienso que todos los ultimos cancilleres y jueces importantes en los reinados de Isabel y sus sucesores Jacobo y Carlos I. Porque estaban el tesorero Weston, Cottington Duke Hamilton, el magnifico conde de Carlisle, los condes de Carnarvon, Bristol, Holland, Lindsey, Northumberland, Kingston, y Southampton; los lores Falkland y Digby (los nombro desordenadamente segun me vienen a la memoria); y Carlos II, ademas de la familia real, los duques de Albemarle y Newcastle, los condes de Derby, Shrewsbury, St. Alban's, el bravo Montrose, Sandwich, Manchester, etc.; y los del birrete, Sir Edward Coke, el juez Berkely, Bramston, Sir Orlando Bridgman, Geoffrey Palmer; Selden, Vaughan, Sir Robert Cotton, Dugdale, Mr. Camden, Mr. Hales de Eton. Los arzobispos Abbot y Laud, los obispos Juxon, Sheldon, Morley y Duppa. El Dr. Sanderson, Brownrigg. El Dr. Donne, Chillingworth y algunos del clero, y otros de tiempos pasados y presente. Porque alli estaban los cuadros de Fisher, Fox, Tomas Moro, Thomas Lord Cromwell, el Dr. Nowel, etc. y los que eran mas agradables para el humor general de su Senoria, el viejo Chaucer, Shakespeare, Beaumont y Fletcher, estos dos ultimos estaban en una sola pieza, Spenser, Mr. Waller, Cowley, Hudibras, que por ultimo el coloco en la habitacion donde acostumbraba a comer y cenar en publico; la mayoria de ellos, sino todos, estan en la actualidad en Cornbury en Oxfordshire; junto con la biblioteca, que el actual conde ha mejorado mucho, ademas de que los libros que el tiene en Swallowfield no son nada despre ciables; y las copias manuscritas de los registros parlamentarios, periodicos y transacciones sobre los cuales he oido, de el mismo y del fallecido infortunado conde de Essex, (quien tambien tenia el mismo interes) asegurar que cuestan 500 libras de trascripcion y encuademacion para albergarlos en una gran sala muy bonita. Para completar y promover esta coleccion noble y singular envie a su Senoria una lista de los siguientes nombres: los cardenales Pole y Wolsey; Gardner obispo de Winchester, Cranmer, Ridley, el viejo Latimer, el obispo Uscher, Mr. Hooker, Occham, Ripley, John Duns, Roger Bacon, Suisset, Tunstal obispo de Durham (corresponsal de Erasmo), Tompson, el venerable Beda, si por casualidad tales retratos se encuentran en algun antiguo libro de oficios o de misa, donde he visto algunas de aquellas viejas personas famosas cuidadosamente pintadas tanto del natural como de copias. Sir John Cheke, Sir Thomas Bodley, Smith, John Berkeley, Mr. Ascham, Sir Fulke Greville, Buchanan, el Dr Harvey, Gilbert, Mr. Oughtred, Sir Henry Wotton (todavia los nombro desordenadamente y no como un heraldo), Sir Francis Drake, Sir Richard Hawkins, Mr. Cavendish, Martin Frobisher, etc., algunos de los cuales, su Senoria consiguio, pero como usted sabe fue interrumpido, y despues de todo este aparato y grandeza murio en el exilio y en medio del disgusto de su Majestad y el de otros que envidiaban su ascenso y su fortuna, !tam breves Populi Romani amores! Pero no dire nada mas de su ministerio y lo que fue la confirmacion de su caida, pues hemos vivido para ver grandes revoluciones. Los bufones, parasitos, proxenetas y concubinas que lo suplantaron en la corte, no llegaron a nada poco despues y por consiguiente merecen poca piedad. Aun es demasiado temprano para publicar los nombres de sus delatores, para precaucion de los propios dientes. Pero el tiempo dira la verdad y estoy seguro de que las cosas terminaran bien. Los negocios fueron infinitamente peor manejados desde su desgracia, y los dos ultimos reyes cayeron en consejos tan perniciosos como siempre les sucedio a los principes. Cualquiera sea la habilidad de mi Lord canciller, en la ley o en politica, los cargos de Estado y Justicia entonces fueron ocupados por hombres de antiguo honor y probidad inglesa menos dispuestos al soborno y a la ostentacion; por lo menos, habia algo de mayor seriedad y formalidad (cosas, no obstante cuestionables, necesarias en las Cortes); la magnificencia y la antigua hospitalidad en las casas de su Majestad, mas acorde al genio de esta nacion que la abierta y confesada lujuria y la vida profana que lo sucedio, a la mode de France, de la cual aquel favorito era un declarado enemigo, segun mi conocimiento certero. En verdad, habia asuntos abominables adjudicados a su cargo, lo cual nunca pude ver probado; y Ud. y yo podemos contar de muchos que han caido y aun sufren bajo esta desgracia.

?Pero a que viene todo esto --dira usted-- para nuestro tema? Si, el conde de Clarendon fue un gran amante por lo menos de libros, y proveyo una biblioteca muy extensa, escribio el mismo en un estilo elegante, favorecio y promociono el diseno de la Royal Society; y fue por esto y, en particular, por haber sido muy amable conmigo en el extranjero y en casa, que le envie el Naudeus con una dedicatoria, de la cual no estoy tan avergonzado como de la traduccion. Habra algunos quienes, no disconformes con el estilo de esa epistola, se han enojado respecto de su destinatario. Pero ellos no consideran que las grandes personas, y las que estan en posicion de hacer cosas grandes y notables, sean cuales fueren sus defectos han de ser elogiados en cuanto al cultivo de aquellas virtudes, sin las cuales hemos de suponer que ellos mismos nunca habrian llegado al poder ni sido capaces de estimularlas. Qui monet ut facias, usted recuerda lo que sigue. Y esto es una figura justificada; no es exactamente una adulacion, sino una calificacion justa para sus caracteres. Con respecto a la traduccion, ha sido tan insufriblemente modificada en la imprenta, que la verguenza de que cualquier copia no corregida llegara al extranjero me ha hecho suprimir tantas como pude hallar; no sin el proposito de publicar una nueva edicion, la cual, quizas ahora podria ser mas adecuada, por cuanto la costumbre de exponer libros, sub hasta se ha vuelto tan epidemica, posiblemente ello pueda proporcionar algun orden a los caballeros que estan formando colecciones a partir de ellas. Ademas, yo escucho que la primer impresion es bonita, muy usada y seria demasiado infeliz si se malograra dos veces, o me encontrara con otros accidentes como sucedio, segun parece, al manuscrito borroneado de Oxford: sobre cuyos detalles no lo complicare a usted ahora.

Y asi he hecho con mi Lord canciller. Pero no tan pronto con mi valioso amigo Mr. Pepys, a cuya curiosidad erudita y loable de mejorar aun mas su selecta biblioteca yo no le recomendaria el gasto cuantioso de tener los cuadros de tantas personas importantes pintadas en oleo, lo cual seria una carga inmensa e innecesaria, aunque no seria un gasto tan extraordinario para mi Lord canciller tal como uno puede imaginar, porque cuando su proyecto fue dado a conocer, todos, pues, o bien los tenian en su propiedad o bien los pudieron comprar a cualquier precio, se esforzaron para proveer a sus cortes con estos regalos; por este medio el obtuvo muchas piezas excelentes de Vandyke y otros originales de Lely, y lo mejor de las manos de nuestros maestros modernos. Pero si en lugar de estos, usted pensara en agregar a sus portadas, en un volumen distinguido, las cabezas y efigies de los que he enumerado, y de tantos otros que en esta o en otra epoca hayan sido famosos [ya sea] por las armas o por las artes, en taille douce, que con un gasto muy accesible ha de conseguirse entre los vendedores de grabados, yo no lo reprobaria; estoy seguro de que usted se deleitaria infinitamente con el conjunto, y algunos estan tan bien hechos del original vivo que pueden competir con las mejores pinturas. Esta seria una originalidad mas barata y mucho mas util, porque ellas, las laminas, rara vez no tienen sus nombres, epoca y elegias de las personas cuyos retratos representan. Le aseguro que usted estara extremadamente satisfecho de contemplar las efigies de aquellos que han hecho tanto ruido y trajin en el mundo, ya sea por su locura y desatino, ya sea por una figura mas conspicua por su ingenio y erudicion. Tampoco lo limitaria a detenerse aqui, sino a coleccionar continuamente, en la medida en que usted se encuentre con otros generos instructivos. Porque bajo esta clasificacion, usted puede adquirir batallas, sitios, triunfos, justas y torneos, coronaciones, cabalgatas, y entradas de embajadores, procesiones, funerales y otras pompas, tumbas, juicios y ejecuciones; edificios majestuosos, maquinas, jarrones antiguos, ruinas, bajorrelieves, tallas, y camafeos sacados de agatas, onix, cornalita y otras piedras preciosas; ruinas, paisajes, si de temas reales [hablamos] no imaginarios, los cuales son innumerables e innecesarios, sino los que se relacionan con la historia, y por motivos especificados mas ampliamente en mi Tratado de calcografia. Su biblioteca ha de ser idonea por medio de esta adquisicion para su mente generosa y virtud equilibrada; no conozco a ningun maestro vivo mas feliz, ademas, a partir de la posesion de tantas curiosidades, usted ha de entender su uso y mejorarlas de la misma manera; ha de declarar que usted se esforzara para legar (76) lo que con tanto costo y trabajo usted ha coleccionado, evitando las tristes dispersiones que muchas nobles bibliotecas y gabinetes han sufrido en estos ultimos tiempos: un remate al que llamaria un defecto, de un dia o dos, ha dispersado lo que ha sido reunido a lo largo de muchos anos. En consecuencia, asi es como en Inglaterra, estamos tan carentes de buenas bibliotecas entre los caballeros y en nuestras mas grandes ciudades: estoy convencido de que Paris sola es capaz de mostrar mas que las tres naciones de Gran Bretana [juntas]; las bibliotecas de Memius, Puteanus, Thuanus, Cordesius, Segur, Colbert, Conde, y otros innumerables obispos, abades, abogados, anticuarios, y un mundo de personas eruditas de toga; ademas de las bibliotecas publicas en St. Victoire, la Sorbona, y sobre todo la de Mazarino (ahora, con la de Richelieu y varias otras, absorbidas en la del rey actual) (77), excediendo lejos cualquier biblioteca que podamos mostrar en casa; aunque nosotros tenemos mucha abundancia (si no la mas grandiosa) y variedad de los mejores libros, tanto como cualquier pais en el mundo erudito. Pero tal como dije, esos libros estan en gabinetes privados, y rara vez bien selectos, salvo en las Universidades, donde, si uno puede juzgar por las pocas producciones de tantos hombres eruditos que estan alli ociosos, estos representan muy poco para el mundo instruido. La grandiosa y augusta ciudad de Londres, plena de tantas personas inteligentes y letradas, apenas tiene una biblioteca acondicionada y dotada para el publico. La biblioteca de John Cotton, creada por su noble tio, sin discusion, es la mas valiosa en manuscritos, especialmente en antiguedades britanicas y sajonas; pero el se niega a compartir con nosotros el catalogo de este tesoro, por temor a ser molestado, segun me confeso. La de Westminster no es muy importante, menos aun la del Sion College. Pero existe la esperanza de que la de su Majestad, en St. James, pueda resurgir y ser restaurada nuevamente en alguna medida, ahora que esta bajo la supervision del experto Mons. Justell, quien usted sabe que era propietario de una biblioteca muy importante en Paris. En ella hay muchos manuscritos nobles que aun permanecen, ademas del Tecla; y se haria mucho mas si alguna mano real o generosa interviniera para que aquellos manuscritos fueran regresados a la biblioteca, los cuales aun descansan en manos mercenarias porque pretenden [cobrar] de doscientas a trescientas libras por su encuadernacion. Muchos de ellos al estar [escritos] en lenguas orientales, pronto encontraran judios y buhoneros que los compren y se los lleven, y asi nunca los recuperariamos. Porque tiene un gabinete de diez mil medallas, no inferior a la mayoria del exterior, y muy superior a cualquiera en casa que hayan sido coleccionadas por ese esperanzado amante de las cosas grandiosas y nobles, el principe Enrique, [habiendo] sido despojado y echado durante nuestra ultima rebelion barbara, por quien y adonde, nadie puede descubrir lo que fue de esa coleccion, no solo de libros y medallas sino tambien de estatuas y otro mobiliario elegante. Permitid que el bibliotecario erudito, Patritius Junius, os lo explique en sus ad Epist. Sti. Clementis ad Corinthos: 'Quem locum', (hablando de la de St. James) 'si vicinam pinacothecam bibliothecae celeberrimae conjunctam, si numismata antiqua Graeca ac Romana, si statuas et signa ex aere et marmore consideres, non im'erito thesaurum antiquitatis et Tajiieiov instructissimum nominare potes', & C (78).

Esta perdida ?no seria suficiente para romper el corazon de un amante? La Royal Society, en el Gresham College posee una miscelanea, aunque poco apropiada para la institucion y el designio de esa valiosa asamblea, pero provista de muchos libros excelentes y algunos pocos manuscritos, que le fueron cedidos, debido a mi intervencion, por el ultimo duque de Norfolk, los cuales no son sino solo una parte de esa rara coleccion de buenos autores que, por la dedicacion y direccion de Francis Junius, el hijo erudito del sabio Patrick, Mr. Selden, y la compra de lo que fue traido de Alemania, fue dejado y descuidado en la Arundel House antes de que esta fuera demolida y convertida en arrendamientos. Ahora que menciono a Mr. Selden, hay una parte de la biblioteca de ese gran anticuario en el Middle Temple; pero sus manuscritos y las mejores colecciones fueron legadas a la [biblioteca] Bodleian en Oxford, de la cual, ambos, el mismo [duque de Norfolk] y especialmente el arzobispo Laud fueron los benefactores mas importantes; aun con todos estos [libros], [eran] tan pobres en manuscritos que ellos [la biblioteca Bodleian] se avergonzaban de publicar su catalogo con el de los impresores, pero podria haber sido igualmente rica como cualquier otra en Europa, si hubiesen comprado lo que les fue ofrecido ultimamente por los albaceas de Isaac Vossius, aunque de hecho a un precio muy elevado. Estos albaceas, desde entonces se han llevado de vuelta a Holanda los manuscritos, donde esperan un mercado mas dinamico. Deseo con todo mi corazon que algun bravo o noble mecenas hubiera hecho un regalo de ellos [los libros y los manuscritos] al Trinity College en Cambridge, donde esa suntuosa estructura (disenada para una biblioteca) hubiera sido el repositorio mas adecuado para tal tesoro. ?Donde estan nuestros Suissets, Bodleys, Lauds, Sheldons, obispos y opulentos cancilleres? El nepotismo nunca sera satisfecho -Sed praestat motus componere (79). Las que mas se aproximan a la [biblioteca] Bodleian son las bibliotecas del Magdalen College, Christ Church, de la Universidad, y la del Baliol College; esta ultima ha sido dotada con algunos manuscritos importantes, y recientemente (gracias a la generosidad de Sir Thomas Wendie) con un buen numero de libros curiosos. Pero para regresar mas cerca de esta ciudad; la de Lambeth, actualmente esta repleta de libros excelentes, [aunque] baja y fluye [su volumen] tal como lo hace el Tamesis que la recorre, en cada sucesion o traslado de prelados. Actualmente hay una buena cantidad de manuscritos en una habitacion sola para ellos. El obispo de Ely tenia una biblioteca muy bien surtida; pero la mejor es la que tiene el Dr. Stillingfleet, dean de St. Paul, en Twickenham, a diez millas fuera de la ciudad. Solamente ese hombre bueno y erudito (el Dr. Tenison) de St. Martin cerca suyo, ha realizado un legado, ya que asi lo considero, asi como el de sus dos escuelas, etc., valioso por su espiritu publico y generoso, y la estima de todos los que lo conocen. Nuestro famoso abogado Sir Edward Coke compro una biblioteca muy selecta de manuscritos griegos y otros, los cuales le fueron vendidos por el Dr. Meric Casaubon, hijo del erudito Isaac; y estos [la biblioteca y los manuscritos] junto con su deliciosa villa Durdens llegaron a la posesion del actual conde de Berkeley, [heredado] de su tio Sir Robert Cook. En alguna oportunidad, el me ha contado que construiria un repositorio apropiado para ellos [los libros y manuscritos] el cual seria publico, para el uso del clero de Surrey; pero que es lo que ha hecho o pensado hacer desde entonces no lo se. ?Por que tal provision no es acordada por una ley publica y por una contribucion en cada condado de Inglaterra? Pero este genio no siempre prevalece en nuestros representantes. He oido que Sir Henry Savill fue propietario de muchos manuscritos preciosos, y frecuentemente el ha sido celebrado por ello por parte del erudito Valesius, casi en cada pagina de las anotaciones de ese hombre sabio sobre Eusebio y los historiadores eclesiasticos, publicadas por el. El difunto Mr. Hales, de Eton, que ya mencione, de la misma manera, tenia una muy buena biblioteca; y tambien el Dr. Cosin (el fallecido obispo de Durham), una parte considerable de esa biblioteca ya la compre con su acuerdo durante su exilio en el extranjero, como puedo demostrar por su propia mano, pero su difunta hija, luego mi Lady Garret, penso que yo no habia ofrecido lo suficiente y puso dificultades en enviarmelos antes del tiempo de la restauracion de su Majestad; y despues de eso, el Dean, su padre, al convertirse en Obispo de esa opulenta sede, los dono a la biblioteca de alli [Durham]. Pero [la biblioteca] del Lord primado Usher no era inferior a ninguna de las que he mencionado entre el clero por sus raros manuscritos, gran parte de ella fue traida de Irlanda y legada a su yerno, Sir Timothy Tirrill, fue luego vendida para dar alimento a ese incomparable prelado durante la ultima guerra fanatica; asi, los que permanecieron en Dublin fueron preservados y restaurados mediante una colecta publica y colocados en la biblioteca del college de esa ciudad. Ya he mencionado que Isaac Vossius trajo lo que le habia pertenecido a su erudito padre, y muchos otros manuscritos que el propio Isaac habia obtenido de la reina Cristina de Suecia en recompensa de sus honorarios, cuando fue invitado alli [junto] con Salmasius, Descartes, Blundel, y otros, por la heroica y real errante. Pero aquellos pajaros, como yo digo, han tomado su vuelo y se han ido. Me abstengo de nombrar a las bibliotecas del ultimo conde de Bristol, y la de su pariente, Sir Kenelm Digby, con mas pompa que valor intrinseco, ya que principalmente consisten en libros de poetas modernos, romances, quimica y astrologia; porque tuve el catalogo en mi poder antes de que los libros fueran vendidos, puesto en mis manos por mi Lord Danby, entonces tesorero, quien deseaba que yo le diera mi opinion al respecto, lo cual hice fielmente. Como para aquellos libros de Sir Kenelm, el catalogo estaba impreso y la mayoria de ellos fueron vendidos en Paris, y otros muchos lo fueron, ultimamente en Londres. La biblioteca del Duque de Lauderdale, aun esta completa, delimitada selectamente, y [lista] para ser vendida por un amigo mio, con quien los Lauderdale estan empenados; pero esta biblioteca esta lejos de la de su pariente, Lord Maitland, la cual era ciertamente la biblioteca mas noble, sustancial y lograda que alguna vez paso bajo la lanza, y me hizo sufrir profundamente contemplar sus miembros que, como los del casto Hipolito, fueron separados y desgarrados de ese cuerpo tan bien elegido y compacto. La biblioteca del conde de Anglesey y algunas otras desde entonces por un envidioso destino, cuya naturaleza desconozco, atravesaron la misma suerte debido a alguna influencia y constelacion que reina ahora malevolente para los libros y las bibliotecas, las que no presagian nada bueno para el tiempo futuro.

Ahora que he terminado con las bibliotecas, aunque aun no lo suficiente con Mr. Pepys, porque no he mencionado a todas estas bibliotecas como si yo pensara que es necesario que todo estudio privado de un caballero deba ser publico, sino porque quisiera que nosotros nos comunicaramos mejor y estuvieramos mejor provistos de buenos libros, en una de las ciudades mas grandes del universo (Londres); y que para ese fin se erigiera asi, un portico majestuoso en el West End de St. Paul, como el que podria mantener un palatino, capaz de tal proyecto, y que cada compania y cada corporacion de la ciudad, cada aprendiz a su arbitrio (asistidos al principio por una colecta general en toda la nacion, entregaran una copia de cada libro impreso en la ciudad y en las universidades), los dejaran alli con sus marcas para formar una reserva en el presente y un fondo muy amplio para el futuro. Pero para esto hemos de esperar a que los reyes sean filosofos o filosofos los reyes, lo cual, pienso que no puede suceder en esta revolucion sino en la revolucion platonica. A todo esto, yo agregaria respecto de los caballeros que, al estar provistos con bibliotecas competentes y porque la mayor parte reside en la ciudad, estan obligados a colaborar y [seria] de efecto infinito para la promocion de una conversacion noble y util de los caballeros eruditos; asi como existe una Sociedad para el mejoramiento del conocimiento de la naturaleza y como lo correcto debe ser primero y las cosas fueron antes palabras, asi ha habido una academia para el arte y el mejoramiento en el hablar y escribir bien: de este estilo (usted sabe) existe alguna en Paris, y casi en cada ciudad imaginable de Italia, las que funcionan bajo el nombre de La Crusca, Humoristi, Insensati, etc.; asi como la de los Beaux Esprits en Francia, fundada por el fallecido gran cardenal de Richelieu para el perfeccionamiento y enriquecimiento de la lengua, que publican obras tan cuidadas como las que han sido producidas de tiempo en tiempo. En estas asambleas, donde un selecto numero de hombres sabios, personas de primera calidad, no solo asisten para escuchar, sino que consideran un honor que sus ingeniosos ejercicios hayan pasado la prueba y la censura de tantos ingenios civilizados y cultos. Y todo el requerimiento para esto es solamente el uso de una habitacion adecuada, en la casa de un caballero, donde hay sillas y una mesa, donde la persona que declama, al estar sentada un poco mas elevada, como en una tribuna romana, y eligiendo su materia en prosa o verso, recita o lee sus composiciones ante el grupo. Esta [actividad], al no llevar mas que medio dia o media tarde en la semana y al retirarse justo a tiempo, es de muy poca inconveniencia para el dueno de la casa. He aqui, digo yo, que los caballeros y los estudiosos traen sus ensayos, poemas, traducciones y otras producciones oratorias sobre mil temas curiosos. Aqui, ellos le dan ley a las palabras y frases y a la Norma Loquendi. Estas [producciones] pasan la censura y llevan a los autores a retocar, rechazar o mantener las cosas exoticas, etc. No necesito explicar a Mr. Pepys el beneficio y la nobleza de tales asambleas, el que ha visto por si mismo que ilustres personas acostumbran honrar a Monsieur Justell; cuantos grandes duques y cintas azules, embajadores, tanto como obispos, abades, presidentes y otros hombres eruditos y viajeros, estas academias han reunido en una conversacion de lo mas humana y servicial del mundo; y cuanto ha deseado algun caballero noble y valioso pagar por una diversion tan apropiada y totalmente entretenida como seria esta. Entonces, nosotros no tendriamos tantas rapsodias groseras y exageradas, impuestas al mundo ingles como si fueran cosas de ingenio y de lenguaje genuino y el teatro, asi como los auditores y espectadores, se verian librados de cosas intolerables. Ello inflamaria, inspiraria y encenderia otro genio y otro tono de la escritura, con nervio, intensidad natural y belleza, genuino, y de nuestro propio acervo, sin pedir siempre prestado ni hurtar lo de nuestros vecinos. Y en verdad, asi fue una vez concebido desde la restauracion de Carlos II (1665), y en funcion de ello fueron iniciadas tres o cuatro reuniones en Gray's Inn, a instancias de Mr. Cowley, el Dr. Sprat, Mr. Waller, el Duque de Buckingham, Matheu Clifford, Mr. Dryden y algunos otros promotores. Pero debido al fallecimiento del incomparable Mr. Cowley, la distancia y la inconveniencia del lugar, la peste, y otras circunstancias intervinientes, se desmorono y se redujo a nada. Cuanta esperanza yo habia depositado en los cimientos de esa pretendida piramide (teniendo el honor de ser admitido como un trabajador inferior), por lo que usted puede ordenar y disponer si es capaz de padecer mis impertinencias. Y no le he mostrado el plan que disene y que fue expuesto ante ellos para ese proyecto, el cual consistia, digo yo, en el refinamiento de la lengua inglesa y en ser uno de los primeros intentos y temas principales de los academicos.

!Que verguenza, que he hecho! Me imagino que lo escucho a usted gritar "!Que divague ha hecho Mr. Evelyn! !Que despliegue de conocimientos para un tema tan pequeno!" Bien, usted ve lo que ha producido la existencia de una cabeza vacia, que cantidad de tinta se ha desperdiciado. Y en verdad, yo habria sido criminalmente responsable de perjuicio, en detrimento del publico y de su propio descanso; no me habria atrevido a molestarlo con un garabato tan tedioso y desmedido, mientras que usted no era (tuo jure) (80) completamente autonomo. Lo que prueba ser un padecimiento, como el que yo he provocado, el unico expediente para librarse de tales impertinencias seria el de asumir su ultimo cargo tan pesado y honorable de nuevo; en cuyo caso nadie podria ser tan impudicamente incivilizado como para esperar que usted leyera largas cartas, teniendo en cuenta cuantas cosas estaria usted obligado a escribir.

Adriana Pawelkowski

(Universidad de Buenos Aires, Argentina)

Jose E. Burucua

(Universidad Nacional de San Martin, Argentina) (1)

(1) Agradecemos las observaciones de Nicolas Kwiatkowski a nuestro texto. Algunas de ellas han sido incorporadas, con la aclaracion debida, en las notas que siguen.

(2) Evelyn, John, F.R.S., The Diary and Correspondence, Londres-Nueva York, George Routledge-E. P. Dutton, s.f., pp. 677-686. Publicamos la traduccion completa al castellano de esta carta, realizada por Adriana Pawelkowski, como un apendice de este articulo.

(3) Naude, Gabriel, Advis pour dresser une bibliotheque. Reproduccion de la edicion de 1644, Paris, Klincksieck, 1990.

(4) Naude, Gabriel, Instructions concerning erecting of a Library ... Interpreted by Jo. Evelyn, Londres, 1661.

(5) Evelyn, John, The Diary and Correspondence ... op. cit., pp. 681-682.

(6) The Diary of Samuel Pepys M.A. F.R.S. ... with Lord Barybrooke's notes, edited with additions by Henry B. Weathey F.S.A. 10 tomos. Londres-Cambridge, George Bell-Deighton Bell, 1899, tomo 5, p. 104.

(7) Evelyn, John, The Diary and Correspondence ... op. cit., p. 686. Nota de Nicolas Kwiatkowski:Por otra parte, la influencia de los artistas alemanes en el siglo XVII ingles, sobre todo la de los grabadores, dificilmente pueda exagerarse. Durante la primera mitad del siglo, la mayoria de los grabadores activos en Inglaterra tenian aquel origen: baste mencionar como ejemplos a Renhold Elstracke, encargado, entre otras obras, de la magnifica portada en las Works de Jacobo I en 1616; y a Simon Van de Passe, el autor del celeberrimo frontispicio de la Instauratio Magna de sir Francis Bacon, en 1621. El decano ingles en el arte del grabado fue Thomas Cecil, cuya produccion se inicio en la segunda mitad de la decada de 1620 y entre cuyas obras se destaca la portada de Sylva Sylvarum de Bacon, en 1627. Al respecto, puede consultarse con provecho M. Corbett y R. Lightbown, The Comely Frontispiece, Londres, Routledge & Keagan Paul, 1979. Sobre los vinculos fundamentales entre la cultura y la sociedad inglesas y sus equivalentes de los Paises Bajos en los siglos XVI y XVII, vease J. J. Murray, <<The Cultural Impact of the Flemish Low Countries on XVIth. and XVIIth. Century England>>, en American History Review, 62, IV, 1957, 837-854.

(8) Sir Godfrey Kneller nacio en Lubeck en 1646 y murio en Londres en 1723. Estudio pintura en Amsterdam y se traslado a Inglaterra a fines de la decada de 1670. Enseguida se destaco como retratista en los medios aristocraticos, lo que le valio convertirse en pintor real bajo Guillermo III y Maria II. Conservo su posicion en la corte inglesa durante los reinados de Ana Estuardo y del primero de los Hannover. Nota de Nicolas Kwiatkowski: Meses despues de la carta de Evelyn a Pepys, sir John tomaria parte en la llamada batalla de los libros, el capitulo ingles de la disputa entre antiguos y modernos. Si bien los modernos ingleses no serian tan radicales como sus colegas franceses, ambos compartian la valoracion de sus compatriotas como personajes de gran valia intelectual, comparable incluso a la de los hombres de la Antiguedad. Asi como los franceses ensalzaron a los artistas de la corte, los ingleses tendieron a resaltar la actividad cientifica de la Royal Society. Para modernos como Evelyn, esto no era contradictorio con una gran admiracion hacia la cultura italiana o la francesa, segun se vera en el punto II del presente articulo. Acerca de las posiciones de Evelyn en la disputa, puede consultarse J.M. Levine, Between the Ancients and the Moderns. New Haven y Londres, Yale University Press, 1999, cuyos dos primeros capitulos estan dedicados al <<consejero>> de Pepys.

(9) Evelyn, John, The Diary and Correspondence ... op. cit., p. 678. Nota de Nicolas Kwiatkowski: Ademas del desarrollo de la numismatica, existia en Inglaterra una larga tradicion de anticuariado, que se remontaba a la segunda mitad del siglo XVI. Es famosa la historia de John Leland, quien enloquecio al intentar convertir su coleccion de vestigios de la antiguedad en una historia completa de Inglaterra, de la que solo se publico un Itinerary de sus exploraciones proto arqueologicas en 1549. El ejemplo de anticuariado mas relevante en Inglaterra, aun en la segunda mitad del siglo XVII, era la famosa Britannia, de William Camden, publicada por primera vez en 1586 y varias veces reeditada. La combinacion de trabajo de campo riguroso y formidable erudicion convirtio a las obras de este tipo en pilares fundamentales de la modernizacion de la historiografia en Inglaterra y permitio, entre otras cosas, terminar con el asidero historico de leyendas como las de Bruto, el troyano que, se creia hasta entonces, habia fundado la Bretana pre romana. Sobre los anticuarios, vease por ejemplo D.R. Wolf, <<Erudition and the Idea of History in Renaissance England>>, in Renaissance Quarterly, 40, I, 1987, 11-48.

(10) Ibidem, p. 679.

(11) Ibidem, p. 681.

(12) Evelyn, John, Sculptura, or the History and art of chalcography and engraving in copper, with an ample enumeration of the most renowned masters and their works, to which is annexed a new manner of engraving, or mezzo tinto, communicated by His Highness Prince Rupert to the authour of this treatise. Londres, G. Beedle and T. Collins, 1662.

(13) Acerca de la biblioteca reunida por sir Robert Cotton, padre del John nombrado por Evelyn, vease Kevin Sharpe, Sir Robert Cotton, 1586-1631, History and Politics in Early Modern England, Oxford University Press, 1979. Debemos esta referencia a Nicolas Kwiatkowski.

(14) Se trata del principe de Gales, hijo de Jacobo I, muerto antes de cumplir los 18 anos de edad en noviembre de 1612. A pesar de su juventud, el principe ya era famoso por su cultura y su pasion poetica.

(15) Evelyn, John, The Diary and Correspondence ... op. cit., pp. 683-685.

(16) Imagines et elogia virorum illustrium et eruditor[orum] ex antiquis lapidibus et numismatibus expressa, cum annotationib[us] ex bibliotheca Fulvii Ursini. Roma, A. Lafrerii, 1570, in-folio.

(17) Bibliotheca apostolica vaticana a Sixto V, ... in splendidiorem ... locum translata et a fratre Angelo Roccha, ... commentario variarum artium ac scientiarum materiis curiosis ac difficillimis, scituque dignis refertissimo illustrata ... Roma, ex typogr[aphia] apostolica vaticana, 1591, in-4

(18) El machiauelismo degollado por la christiana sabiduria de Espana y de Austria : discurso christiano-politico ... / por el Padre Claudio Clemente de la Compania de Iesus ...; traducido de la segunda edicion latina, anadida con cosas muy particulares ... Alcala, Antonio Vazquez, 1637, in-4

(19) Musei sive bibliothecae tam privatae quam publicae extructio, instructio, cura, usus, libri IV. Accessit accurata descriptio regiae bibliothecae S. Laurentii Escurialis ... Auctor P. Claudius Clemens ... Lyon, J. Prost, 1635, in-4.

(20) Palatium Apollinis et Palladis, hoc est, designatio praecipuarum Bibliothecarum mundi veteris novique saeculi. Colonia, Iosse Kalkouen, 1643, in-8

(21) Jacob, P. Louys, Traicte des plus belles bibliotheques publiques et particulieres, qui ont este, et qui sont a present dans le monde. Paris, Rolet Le Duc, 1644.

(22) Ibidem, p. 6.

(23) Ibidem, pp. 16-23.

(24) Ibidem, p. 51.

(25) Ibidem, pp. 242-303.

(26) Schaub, Jean-Frederic, La France espagnole. Les racines hispaniques de l'absolutisme francais. Paris, Seuil, 2003, pp. 306-309 y 338.

(27) Jacob, op. cit., p. 308.

(28) Recuerdese que ese mito no solo fue reinstalado en la cultura inglesa del siglo XVII por el conocimiento directo de la obra de Platon, sino que se vio reforzado por la utopia baconiana de la Nueva Atlantida y su Casa de Salomon.

(29) Evelyn, The Diary and Correspondence ... op. cit., pp. 685-686.

(30) Para los aspectos europeos generales y espanoles particulares de esta cuestion, vease Bouza Alvarez, Fernando, Comunicacion, conocimiento y memoria en la Espana de los siglos XVI y XVII, Salamanca, Publicaciones del Seminario de Estudios medievales y Renacentistas, 1999; y del mismo autor: Palabra e imagen en la corte. Cultura oral y visual en el Siglo de Oro, Madrid, Abada, 2003.

(31) Ibidem, pp. 679-680.

(32) Naude, Advis ... op. cit., pp. 146-147.

(33) Bredekamp, Horst, The lure of the Antiquity and the Cult of the Machine. The Kunstkammer and the Evolution of Nature, Art and Technology, Princeton, Markus Wiener, 1995, pp. 11-36.

(34) Mazarin, Naude et la Bibliotheque Mazarine, XVIIe. Congres de l'Association Internationale de Bibliophilie. Paris, 1991, pp. 15-18.

(35) Cit. en Catalogue of the Pepys Library at Magdalen College Cambridge, Nueva Jersey, D.S. Brewer Ltd. Rowman & Littlefield, vol. III: Prints and Drawings. Part I. Compiled by A.W.Aspital, with an introduction by P.H.Hulton, p. XIV.

(36) Rossi, Paolo, Los filosofos y las maquinas. 1400-1700, Barcelona, Labor, 1965, pp. 139-161.

(37) Ibidem, pp. 113-116.

(38) Catalogue of the Pepys Library at Magdalen College Cambridge, Nueva Jersey, D.S. Brewer Ltd. Rowman & Littlefield, vol. I: Printed Books. Compiled by N.A. Smith.

(39) H.S. Bennett, English Books and Readers. 1603-1640, Cambridge, 1965, pp. 88-104.

(40) Acotemos que estas secciones han sido establecidas a priori por nosotros, aunque luego comprobaremos que coinciden bastante bien con la clasificacion hecha por Pepys en el catalogo manuscrito de su biblioteca.

(41) The Diary of Samuel Pepys M.A. F.R.S. ... with Lord Barybrooke's notes, edited with additions by Henry B. Weathey F.S.A. 10 tomos. Londres-Cambridge, George Bell-Deighton Bell, 1899, tomo 1, p. 50. Podria tratarse, en realidad, de un libro de autor italiano pero en traduccion espanola, que se encuentra en la biblioteca pepysiana: Girolamo Franzini, Las cosas maravillosas de la Sancta Ciudad de Roma. Roma, 1651.

(42) The Diary ... op. cit., tomo 2, p. 63.

(43) Ibidem, tomo 3, pp. 77-78.

(44) Ibidem, tomo 7, pp. 408-409.

(45) Ibidem, tomo 8, p. 144.

(46) Ibidem, tomo 8, p. 309.

(47) Catalogue of the Pepys Library ... op. cit., Nueva Jersey, D.S. Brewer Ltd. Rowman & Littlefield, vol. VII: Facsimile of Pepys's Catalogue, ed. by David McKitterick, 1991.

(48) Ibidem, pp. 81-108.

(49) Ibidem, pp. 207-223, especialmente 222-223 para las piezas espanolas.

(50) Ibidem, pp. 57-60.

(51) No esta demas subrayar que el lote espanol se hace notar entre los casi 2000 retratos que compilo Eric Chamberlain en Catalogue of the Pepys Library ... op. cit., Nueva Jersey, D.S. Brewer Ltd. Rowman & Littlefield, vol. III: Prints and drawings. Part II: Portraits, 1994. Algunos de los personajes espanoles presentes en la galeria de la historia europea son: Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Ana de Austria, Maria Teresa de Austria, Gonzalo y Antonio Perez, Olivares, el cardenal Portocarrero, Francisco Pizarro, San Francisco Xavier, Francisco Fernandez confesor de Ana de Austria.

(52) The Diary ... op. cit., tomo 1, p. 257.

(53) Ibidem, 19 de noviembre de 1660, tomo 1, p. 285.

(54) Ibidem, 2 de enero de 1661, 18 de junio de 1662, tomo 2, pp. 163 y 260.

(55) Ibidem, tomo 7, pp. 382-383; tomo 6, pp. 272-273.

(56) Ibidem, tomo 8, p. 211.

(57) Ibidem, tomo 5, p. 137.

(58) Cit. en Catalogue of the Pepys Library ... op. cit., Nueva Jersey, D.S. Brewer Ltd. Rowman & Littlefield, vol. III: Prints and drawings. Part I ... op. cit., p. XIII.

(59) Marolles, M. de, abbe de Villeloin, Catalogue de livres d'estampes et de figures en taille douce. Avec un denombrement de pieces qui y son contenues. Fait a Paris en l'annee 1666. Paris, Frederic Leonard, 1666, in-12.

(60) Ibidem, pp. 7-13. El volumen CXCVII del Catalogue era un libro de Faceties, <<c'est a dire, de choses bouffonnes et grotesques, est compose de plusieurs pieces de divers Maistres de tous les pais, 1034 pieces>> (ibidem, p. 105). J.E.B. tiene en preparacion un articulo sobre este lote, que compro Colbert para la biblioteca del rey de Francia y se encuentra hoy en el Cabinet des Estampes de la Bibliotheque Nationale de France.

(61) Ibidem, pp. 6 y 18.

(62) Catalogue of the Pepys Library ... op. cit., Nueva Jersey, D.S. Brewer Ltd. Rowman & Littlefield, vol. III: Prints and drawings. Part I. op. cit., p. XIII.

(63) The Diary ... op. cit., tomo 4, p. 256.

(64) Vease S.R. Westfall, Patrons and Performance, Oxford, Clarendon Press, 1990, p. 24. Debemos este dato a nuestro ya citado colega Nicolas Kwiatkowski, quien tambien ha escrito paginas esclarecedoras, aun ineditas, acerca del papel asignado a los frontispicios de libros en los procesos de lectura y de apropiacion de los sentidos presentes en los textos impresos. Agradecemos a Nicolas el que nos haya permitido leer sus cuartillas.

(65) Catalogue of the Pepys Library ... op. cit., Nueva Jersey, D.S. Brewer Ltd. Rowman & Littlefield, vol. III: Prints and drawings. Part I ... op. cit., pp. 87-175.

(66) Sharpe, Kevin, Reading Revolutions. The Politics of Reading in Early Modern England. New Haven & Londres, Yale University Press, 2000, pp. 46-50.

(67) Naude, op. cit., capitulo IV, pp. 38-94.

(68) Rossi, Paolo, Francesco Bacone. Dalla magia alla scienza. Bari, Laterza, 1957, pp. 132-148.

(69) Catalogue of the Pepys Library ... op. cit., Nueva Jersey, D.S. Brewer Ltd. Rowman & Littlefield, vol. VII: Facsimile of Pepys's Catalogue ... op. cit., pp. 1-12.

(70) Rossi, Paolo, Francesco Bacone ... op. cit., pp. 23-49 y 494-504.

(71) Hill, Christopher, The Collected Essays, Amherst, Mass, 1985, vol. 1: Writing and Revolution in 17th Century England; Amelang, James S., "El burgues", en Villari, Rosario (ed.), El hombre barroco, Madrid, Alianza, 1992, pp. 392-395.

(72) Para esta cuestion basica, remitimos al capitulo <<Ocio y negocio en la Edad Moderna>>, en Chartier, Roger, El presente del pasado. Escritura de la historia, historia de lo escrito. Mexico, Universidad Iberoamericana-Departamento de Historia, 2005, pp. 133-165.

(73) Quien nos coloca entre varios poetas sobrecarga mas que honra a la verdad.

(74) Lo hizo Glaucon el Ateniense.

(75) Ver Diary, p. 456

(76) Esto es lo que hizo Pepys posteriormente, lego sus libros y su coleccion de cuadros al Magdalen College de Cambridge, donde estan ahora, bajo el nombre de Pepysian Library, aun permanecen en los estantes e impresiones originales, ubicados en una habitacion perfectamente acondicionada.

(77) Luis XIV.

(78) ... a la epistola de San Clemente a los Corintios: a ese lugar, si consideras la pinacoteca vecina agregada a la biblioteca celeberrima, las monedas antiguas de Grecia y Roma, y las estatuas y los signos de bronce y de marmol, puedes llamarlo merecidamente el tesoro de la antiguedad y Taflieiov muy instruido, etc.

(79) Pero las cosas se compondran por si solas.

(80) Por propio derecho.
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Author:Pawelkowski, Adriana; Burucua, Jose E.
Publication:Cuadernos de Historia Moderna
Date:Jan 1, 2005
Words:18576
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