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Industria de la memoria colectiva. Apuntes para la sistematizacion de un concepto desde el estudio de caso documental chileno.

The industry of collective memory. Notes for the systematization of a concept from a Chilean documentary case study

Industria da memoria coletiva. Apontamentos para a sistematizacao de um conceito desde o estudo de caso documental chileno

Consideraciones preliminares: a cuarenta anos del golpe militar (1)

Durante el ano 2013, con motivo del cuadragesimo aniversario del golpe de Estado, en Chile se emitieron una serie de programas especiales en la mayoria de los canales nacionales de television abierta. Se puede afirmar que la logica de aquellos programas era entregar a las audiencias un material audiovisual que permitiese--en parte--explicar y--en parte--rememorar, nuestro pasado traumatico reciente. (2) Se buscaba, asi, y esto fue establecido como proposito explicito en muchos de ellos, contribuir al proyecto de reconciliacion para que Nunca mas la ciudadania tuviese que vivir un quiebre institucional como resultado de la polarizacion social. Esto se desplego mediante un discurso evocativo y el accionar del dispositivo de historia oficial, que se ha ido construyendo desde el retorno a la democracia-neoliberal pactada; dispositivo que, precisamente, ha tendido a elaborar un discurso que caracteriza el periodo de 1970-1973 a traves de la violencia suscitada por creencias ideologicas que conllevaron a la polarizacion de la sociedad y al golpe de Estado.

Los programas emitidos abordaron una seleccion de acontecimientos sociopoliticos anteriores y posteriores al mismo Golpe, estructurando a partir de ella un amplio marco de referencia historica. La cronologia incluyo los procesos que habrian conllevado a la intervencion de los militares hasta la eleccion presidencial de Patricio Aylwin en 1990. Para ello, se movilizaron los testimonios de los supuestos protagonistas de los acontecimientos y una gama de archivos audiovisuales de la epoca.

Esta seleccion y relato tienen implicancias para la produccion de una o de varias memorias colectivas. Es decir, como elementos constitutivos de huellas, recuerdos y evocaciones del pasado que se realizan en tiempo presente, o en el presente del pasado. (3) Por ello, parece prudente que nos preguntemos cuales son las condiciones que han permitido el ascenso de discursos oficiales respecto de las interpretaciones que se tienen de este pasado, que se disponen como tramas narrativas con pretensiones hegemonicas, estructuradas y difundidas en los programas especiales emitidos con ocasion de la conmemoracion.

Este interrogante lo podemos enmarcar en la consideracion critica de que la television ha sido frecuentemente senalada de ser un <<dispositivo de diagramacion del lenguaje y la realidad>> (4) disenado para reinstitucionalizar la vida cotidiana, pero tambien uno de diagramacion politica y social del presente y del pasado, asi como del sistema administrativo imperante en la postdictadura (1990-presente). En general, la television es caracterizada, en lo social, por la exacerbacion del consumismo, (5) el <<individualismo negativo>> y el predominio de la vida privada, (6) y por un contexto politico definido por el avance de un nuevo tipo de estado de excepcion gubernamental (7) cuya forma, para el caso chileno, es la de un Estado neoliberal-protegido (8) que obstaculiza la democratizacion de la sociedad. Junto con ello, introduce la pluralidad social--a la memoria misma--en el acto social del consenso. (9) En lo cultural, esto esta marcado por la desritualizacion de nuestras sociedades (10) y por el predominio de medios de produccion cultural que estandarizan las expresiones culturales y las convierten en bienes de consumo. (11)

Por esto es importante analizar la posible relacion entre la existencia de memorias colectivas y su produccion en los medios, especialmente en la television. Recordemos que la memoria colectiva sobre los antecedentes que enmarcan el golpe de Estado y la dictadura posterior, constantemente ha sido objeto de disputas y modelaciones, puesto que dicha memoria <<es un instrumento y una mira de poder>> (12) para gestionar el presente mediante la evocacion del pasado. Ello implica la posibilidad de fortalecer o debilitar identidades y de legitimar o deslegitimar ciertas praxis o proyectos politicos. En estos procesos, la television es determinante, ya que <<estructura y organiza esa presencia del pasado en todos los ambitos de la vida contemporanea>> (13) mediante su capacidad discursiva de imposicion de imaginarios. (14) Aparte de ello, las caracteristicas economicas y organizacionales de la industria cultural televisiva chilena no son secundarias: esta se encuentra concentrada en empresas multimediaticas oligopolicas, (15) vinculadas directamente con las elites economicas y politicas del pais, que debilitan la independencia de los productores y editores. (16)

Atendiendo a ello, este articulo propone que los programas que se emitieron con ocasion de los cuarenta anos del golpe de Estado tendieron a reafirmar ciertas memorias colectivas. Este supuesto se desprende de la investigacion titulada <<Discurso, memoria y hegemonia en las programaciones televisivas en el marco del cuadragesimo aniversario del golpe de Estado>>, presentada por mi para alcanzar la titulacion en Sociologia.

Asi, tenemos que estas estructuras memoriales, evocativas y conmemorativas mediatizadas tenderian a facultar, por un lado, el proyecto politico-modernizador de aquellos sectores que dominan la sociedad, y por otro, a obnubilar <<los conflictos de significaciones de un pasado que todavia sigue en disputa politica, simbolica e interpretativa>>. (17) De modo que la posibilidad de construir memorias alternativas a las oficiales se ve cercada y englobada por los procesos de rememoracion y evocacion de los proyectos de Nunca mas y de Reconciliacion', proyectos memoriales que tienden a la judicializacion, a la proliferacion de los museos y archivos de la memoria, (18) a politicas publicas que de alguna manera buscan cerrar las heridas del pasado--pero a condicion de recluirlas como si de un conflicto entre particulares se tratara--, y a minimizar el proceso historico-social que llevo a miles a asumir un rol en la maquinaria del terror. (19) Asi, mas que procurar una convivencia mas igualitaria sobre la base del reconocimiento de todas las victimas, la accion de la justicia sobre todos los victimarios y la rememoracion sin impedimentos de las colectividades e individualidades mediante sus propios procesos de aprendizaje y de evocacion, dichos proyectos parecen servir a la consagracion de las bases situadas en el imaginario social, que hacen posible la perpetuacion de la estructura ideologica-discursiva funcional al entramado institucional postdictatorial.

Industria televisiva en el Chile postdictatorial

El plebiscito de 1988 marco el final de la dictadura militar y el inicio del proceso de transicion a la democracia. Una vez legitimada la <<via electoral>> de los sectores opositores mas moderados--aglutinados en la Concertacion de Partidos por la Democracia--sobre la otra via de salida a la dictadura, la <<sublevacion popular>> de sectores de izquierda y del movimiento popular-poblacional que se habia gestado incluso antes del inicio de las grandes protestas nacionales contra la dictadura en 1983, la transicion siguio los plazos y las reglas que previamente se habian pactado, (20) y con ello se preparo la futura contienda electoral presidencial de 1989, la cual daria como ganador al candidato del Partido Democrata Cristiano (PDC) y otrora gran opositor de la Unidad Popular (UP), Patricio Aylwin.

La transicion a la democracia y la <<via electoral>> pueden leerse <<no tanto como el paso de una dictadura a una democracia, sino como una doble operacion continuista: primero por el retorno hegemonico de la vieja clase politica civil y, segundo, por la consolidacion conservadora del modelo neoliberal impuesto por el terrorismo militar>>, (21) lo que significo el olvido de las reivindicaciones de los sectores poblacionales-populares en su lucha por democratizar la sociedad y cambiar el paradigma de desarrollo impuesto por Pinochet y sus colaboradores civiles.

La legitimacion final del sistema sociopolitico de la dictadura por parte de la clase politica civil, da cuenta de un <<proceso de "modernizacion reaccionaria" destinado a reubicar el papel del capital en la vida cotidiana>>. (22) Asi se habria consolidado lo que la historiadora Angelica Illanes ha teorizado como una dictadura de la burguesia no militarizada, <<que refiere a un regimen que construye un simulacro de democracia, que opera con un sistema electoral de modelo mercantil y que apela a un "pueblo-cliente">>, (23) en el cual se reafirma a la burguesia y al empresariado nacional como los actores sociohistoricos dominantes, otorgando un caracter universal al programa de sus intereses particulares, y en el que se deja <<al mercado como factor articulador de todas las practicas sociales; disminucion de la actividad politica del Estado y su aumento en el ambito del control y la administracion>>. (24)

Cabe senalar, no obstante, que hubo anhelos de reformar los medios en Chile, en funcion de generar un sistema mas participativo, transparente y equilibrado en su concentracion patrimonial, ya que algunos sectores pro-democratizadores planteaban que el modelo comunicacional heredado de la dictadura <<no permitia una adecuada diversidad de las diferentes sensibilidades politicas-culturales>>; (25) se pensaba, por ejemplo, en la importancia de ampliar las redes de informacion, ya que ellas son <<la piedra angular de la formacion de la opinion publica>>. (26) Finalmente, el primer gobierno postdictatorial termino por dar un espaldarazo a aquellos que proponian modificar las condiciones del sistema comunicacional, aunque con ello <<no se producen rupturas ni cambios dramaticos en el sistema de medios con el fin del regimen autoritario>>, (27) sino que se asiste a la profundizacion del predominio del mercado.

Como dice Illanes, la fase de <<dictadura de la burguesia no militarizada se caracteriza por el control casi absoluto de los medios de comunicacion de masas>> (28) por parte de oligopolios comunicacionales. Estos se han visto respaldados por la politica del laissez faire, es decir, por <<el supuesto de que el mismo desarrollo de la industria garantizaria la libertad de expresion y el pluralismo>>, (29) contribuyendo a generar una estructura dominada por la empresa privada mediante <<la concentracion de la propiedad y la centralizacion del capital en las industrias culturales>>. (30)

Asi, pronto se llego a una situacion precaria en cuanto a pluralidad mediatica: hegemonia de grandes editoriales periodisticas nacionales e ingreso de transnacionales de la comunicacion. (31) La frase pronunciada por el primer secretario de Comunicacion y Cultura del gobierno de Aylwin, Eugenio Tironi, resumen bien esta situacion: <<la mejor politica de comunicacion es no tener politica>>. (32)

Como consecuencia inmediata de esta politica, en la television se consolidan programaciones orientadas hacia la info-entretencion, caracterizadas por el <<espectaculo circense, cuyos heroes y heroinas son modelos de cuerpo y deporte, con despliegues de competencias y regalos>>; (33) mientras que en noticieros se informa <<excesivamente bien sobre homicidios, accidentes, inundaciones, ninos desaparecidos y toda suerte de trivialidades locales, pero [...] de manera muy pobre a la hora de ilustrar y explicar los asuntos publicos politicos>>. (34)

Asi, a pesar de las modificaciones legales--Leyes 19131 y 19132--durante los anos 90 el sistema de television se privatizo, pasando de ser un dispositivo de propaganda de la dictadura a asumir un papel <<socio-cultural, [como] productor de discursos y difusor de sentidos>> (35) que permiten reinstitucionalizar la vida cotidiana de acuerdo a los valores e imaginarios de la administracion politica. Este proceso se intensifico en la primera decada del siglo XXI, al acrecentarse la concentracion de la propiedad de las estaciones de television y al uniformarse el modelo comunicacional en terminos empresariales.

Dispositivo de historia oficial: Informe Rettig-Informe Valech

Desde 1991 y hasta la fecha, el Estado ha impulsado la formacion de dos comisiones para el esclarecimiento y reconocimiento de las victimas del terrorismo de Estado, cuyas instancias e informes se han convertido en las bases de las politicas de memoria desplegadas en la postdictadura. Dichas comisiones, ademas, tambien tienen el valor simbolico de servir de referentes para la elaboracion de las tramas discursivas que desde el sistema institucional se han reforzado como el sentido comun y el conocimiento social, y que pretenden ser hegemonicas respecto a los acontecimientos del pasado, buscando enmarcar dentro de ese saber institucionalizado gran parte de los procesos evocativos y rememorativos que se pueden llegar a realizar en la sociedad. Esto se debe a que en cada uno de los informes entregados, ya sea por la Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion -Informe Rettig, 1991--o por la Comision Nacional sobre Prision Politica y Tortura -Informe Valech, 2004--, se elaboran contextualizaciones que han servido como puntos de referencia en la discursividad historica de, por ejemplo, el sistema educativo, que las utiliza para ensenar en primaria y secundaria.

La problematica de esto ultimo radica en que dichas contextualizaciones historiograficas tienden a presentar la sucesion de acontecimientos o los periodos historicos de manera sesgada y reducida, sin abordar todas sus dimensiones politicas, sociales, economicas y culturales, ni ahondar en los aspectos de una historia social de larga trayectoria. Asi, podemos identificar que los informes elaboran las siguientes tramas discursivas sobre el periodo que va de 1970 a 1990.

Respecto al periodo del gobierno de la UP

Para ese periodo, en las paginas del Informe Rettig se proponen como exclusivos nudos convocantes histericos e institucionales que tienden a enmarcar la memoria, los aspectos del <<origen y fase final de la polarizacion>> sociopolitica, asi como el efecto de la crisis economica chilena dentro de la Guerra Fria. Para desarrollar lo anterior, en el Informe se plantea que el proceso politico social que culmino con el golpe de Estado se debe tanto a factores externos como internos.

Entre los primeros se menciona el contexto mundial, en el que las dos <<superpotencias>> de la epoca se disputaban geopoliticamente todos los espacios sobre la base del enfrentamiento ideologico entre los proyectos de sociedad capitalista y comunista. De este contexto tambien hacia parte el triunfo de la Revolucion Cubana, que influyo notablemente en los procesos de ideologizacion de los movimientos y partidos de izquierda nacionales de los anos 60, y habria motivado, tras el triunfo electoral presidencial de Allende y la UP, la politica de intervencionismo estadounidense, ya que en el pais del norte se consideraba que el proyecto de la <<via chilena al socialismo>> se inscribia en una logica de avance sovietico sobre la region.
   A partir de los anos 1950--como muchos [paises]
   en America Latina--[Chile] presencio la insercion
   de su politica interna en la lucha entre las superpotencias,
   la llamada <<guerra fria>>, que, por su carga
   de opuestos intereses e ideologias de nivel mundial,
   implicaba en si misma una polarizacion. Ella afecto
   a Chile, al comienzo quizas en escasa medida, pero
   muy fuertemente a partir de los anos 1960, con la
   Revolucion Cubana. (36)


De otro lado, entre los factores internos se destaca lo que se ha senalado como la ideacion, por parte de partidos y movimientos, de <<modelos completos de sociedad, tocante a los cuales no admitian modificaciones, postergaciones ni transacciones, si no fuesen minimas>>, (37) lo que significo para la vida politica-social real del pais la irrupcion de proyectos de sociedad intransigentes que propiciaron practicas de toda indole--politicas, economicas, organizacionales, juridicas, etc.--que transgredieron los limites constitucionales e institucionales, especialmente porque ningun proyecto politico-ideologico contaba con la base social necesaria para la aplicacion democratica de dichos modelos, con lo que se habria buscado imponerlos a la fuerza. Es asi que se explican las denominadas posturas radicalizadas de la llamada <<extrema izquierda>> -Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Partido Socialista (PS), Movimiento de Accion Popular Unitaria (MAPU)--y de la <<extrema derecha>>--Movimiento Patria y Libertad-, que representaban, respectivamente, las tesis de la <<revolucion por la via armada>> y de la <<ingobernabilidad>>, recurriendo a la formacion de <<multiples cuadros y grupos militarizados>> para la consecucion de sus objetivos. En el Informe Valech se reafirma esta representacion, sobre todo respecto a la postura de izquierda, en un corto pero revelador parrafo:
   No puede ignorarse que los sectores mas radicalizados
   de la derecha y de la izquierda hicieron alarde,
   desde los anos sesenta, de una retorica belicista que
   favorecio la validacion de la violencia. [...] En lo tocante
   a la izquierda, hubo quienes proponian acentuar
   las tensiones internas para alcanzar el punto
   culminante de un enfrentamiento final. Se confiaba
   en que este resolveria, por la via armada, el conflicto
   en escala entre las fuerzas revolucionarias y los sectores
   identificados con la defensa del capitalismo o
   contrarios al cambio radical y abrupto de las tradicionales
   estructuras socioeconomicas. (38)


Ademas, es interesante senalar como en el Informe Rettig se posiciona el proyecto politico de <<la via chilena al socialismo>>, identificandolo como el proyecto social al que se sumaban Allende y un sector de la UP--Partido Comunista (PC), Partido Radical (PR) y MAPU-OC (Movimiento de Accion Popular Unitaria-Obrero Campesino)--. De otro lado, y si bien se le caracteriza en rechazo a la <<via armada>> de la <<extrema izquierda>>, tambien se le considera responsable de la polarizacion y la crisis economica de Chile entre 1970 y 1973, senalandolo de propiciar practicas que desde el Estado promovieron no respetar los derechos de los propietarios ante las <<tomas ilegales>> de fundos y fabricas, y ante la politica de expropiacion de la Reforma Agraria y de formacion del Area Social Industrial.
   Hubo repetidos atropellos a derechos de propiedad,
   en forma de <<tomas>> (ocupaciones ilegales) de
   inmuebles agricolas y urbanos y de empresas. En
   la mayor proporcion de esos casos, los duenos no
   fueron amparados en la restitucion de su dominio,
   ni los hechores sancionados. Fue frecuente que las
   ordenes judiciales de restitucion, no recibieran,
   cumplimiento por parte de las autoridades administrativas. (39)


Por ultimo, entre los factores internos que sedimentaron el camino para la <<decisiva intervencion militar>>, (40) se reconoce que la crisis economica se debio al intervencionismo estadounidense, pero sobre todo a <<factores de manejo propiamente economico, y otros de indole politico-social, como el pobre desempeno de las empresas y tierras estatizadas o en vias de serlo>>; (41) apreciacion que desplaza las responsabilidades del quebrantamiento de la capacidad productiva del pais, de la elevada inflacion y del desabastecimiento generalizado, a las politicas que desde la UP se implementaron, mas que a los paros, sabotajes, acaparamiento de la oposicion nacional o al bloqueo internacional. Por ejemplo, se plantea que los prolongados paros de gremios opositores se usaron solo a modo de respuesta para <<defender el dominio de inmuebles, empresas y la seguridad de las personas ante la presion del Gobierno y de grupos armados irregulares agrarios y urbanos de izquierda>>, (42) y que ese fue el movil que influyo para que vastos sectores de bases y politicos adhirieran mas facilmente a la ya senalada tesis de <<ingobernabilidad>>.

Respecto al golpe de Estado

Ahora, por otro lado, en referencia al acontecimiento del golpe de Estado el Informe Rettig senala como principal antecedente para entender la intervencion de los militares, la existencia de <<un clima objetivamente propicio a la guerra civil>>. (43) Es en ese contexto que se estructura el discurso evocativo institucional, considerando principalmente los factores que conllevaron a la actuacion de <<las fuerzas armadas y de orden publico>> en los siguientes terminos: a) el factor de adiestramiento ideologico <<deformado>> de algunos mandos en torno a la ideologia de la Doctrina de Seguridad Nacional, de anticomunismo y de contrainsurgencia en un contexto de Guerra Fria, pero sin dejar de lado que de igual manera, y ante una <<inevitable guerra civil>>, el grueso de la oficialidad constitucionalista prefirio una intervencion para <<salvaguardar los intereses nacionales>>; (44) b) la actuacion frente a la posibilidad de infiltracion y division de las fuerzas militares, en especial desde grupos de <<extrema izquierda>> que criticaban el origen clasista de las Fuerzas Armadas, para conducir al pais al enfrentamiento decisivo; c) la consideracion de que ante lo convulsionado que estaba el panorama nacional, las Fuerzas Armadas, desde su rol de institucion encargada de velar por el orden publico, deciden actuar para normalizar la situacion de polarizacion y de crisis economica; d) tambien, relacionado con lo anterior, en el Informe se alude de forma mas amplia a la <<proliferacion de grupos paramilitares>> que se adscriben a las tesis de <<via armada>> e <<ingobernabilidad>>; si bien <<dichos grupos carecian de la eficacia belica proclamada, ello--naturalmente--no podia darse por sentado antes del 11 de septiembre de 1973>>; (45) y, e) el llamado desde distintos sectores de la sociedad civil, de la oposicion radicalizada y de la mas moderada, a la intervencion de los militares frente a la aceleracion de la crisis.

Respecto a los acontecimientos propios del dia 11 de septiembre de 1973 se alude a que <<Hoy en dia existe acuerdo en que las Fuerzas Armadas y de Orden lograron el control en el transcurso del mismo dia del golpe, sin sufrir mayores contratiempos en ninguna parte. Esto se explica fundamentalmente por la inexistencia de divisiones entre las propias Fuerzas Armadas, que actuaron mancomunadamente>>, (46) a lo que hay que agregar la escasa resistencia organizada de los partidarios del gobierno depuesto, a excepcion de lo acontecido en torno al <<centro de la capital, especialmente, con victimas fatales del Ejercito y carabineros alrededor del Palacio de La Moneda; algunas poblaciones perifericas, v.gr. La Legua donde tambien murieron carabineros; y ciertas fabricas de la conocida como "area social" donde actuaron los "cordones industriales">>. (47)

Respecto a la dictadura militar

En los informes se alude a la instauracion de un regimen politico marcado desde un inicio por la concentracion de los poderes, dado que la Junta Militar asumio primero el mando supremo de la Nacion (48) y luego la union de los cargos de Comandante en Jefe del Ejercito con las funciones de Presidente de la Republica en la persona de Pinochet, (49) lo que habria conllevado, por un lado, a la constitucion de las Fuerzas Armadas y de Orden como nuevo actor politico con una amplitud de poder extrema desconocida en Chile hasta entonces, (50) y por otro lado, a desarticular por completo el sistema de instituciones y de procedimientos propios de la democracia representativa que existio hasta 1973. Ademas, se reconoce la sistematizacion de todo un aparato represivo institucional sustentado sobre la idea del <<enemigo interno>>, caracteristica de la ideologia de la Doctrina de Seguridad Nacional, lo que habria conducido a la formacion de organismos exclusivamente ocupados en la guerra contrainsurgente y a la represion de los sectores dirigentes y populares adherentes al regimen depuesto.

Este ultimo aspecto no solo es crucial, sino predominante en los informes, porque el sentido de las Comisiones de 1991 y de 2004 era precisar los alcances de la represion en tanto politica de un Estado autoritario. Rettig identifica principalmente el accionar de la Direccion de Inteligencia Nacional (DINA) como agencia instigadora del quebrantamiento de los derechos humanos, mientras que el Informe Valech va mas alla y situa la tortura y represion como un <<ritual aleccionador>> en tanto instrumento politico para anular cualquier tipo de resistencia contra el regimen, persiguiendo a todo aquel que pareciera sospechoso y montando un Estado-policial con organismos especiales de inteligencia que centralizaron e infundieron cierta logica instrumental a las practicas represivas. (51)

Es importante lo planteado anteriormente, porque nos permite establecer la representacion que se elabora de la oposicion al regimen en los informes, ya que en las dimensiones de las torturas y de la represion se plantean algunas de sus caracteristicas. Primero hay que senalar que se considera que la oposicion al regimen, en tanto manifestaciones colectivas, surge a partir de mayo de 1983, principalmente desde organizaciones de ciudadanos que frente al descontento por la crisis economica y represion emprenden la accion colectiva:
   cuando se inician las jornadas mensuales de protesta
   nacional convocadas inicialmente por organismos
   sindicales y luego por dirigentes partidistas, a efecto
   de presionar a las autoridades en procura de una
   pronta salida democratica al regimen dictatorial. La
   movilizacion social, a la cual se plegaron profesionales
   y estudiantes universitarios en solidaridad con los trabajadores
   represento un desafio ciudadano que obligo
   a reconsiderar las politicas represivas en uso. Ante la
   reconstruccion de redes sociales de articulada disconformidad
   politica, la represion visible, porque ocurria
   en lugares publicos y a plena luz del dia, recayo fundamentalmente
   en Carabineros, cuyos funcionarios
   actuaron como una fuerza antisubversiva antes que
   como simples garantes del orden publico. (52)


Es interesante esta representacion porque en cierto sentido tiende a desenfocar las acciones de resistencia anteriores a la fecha senalada, emprendidas principalmente por el MIR y por las organizaciones poblacionales internas que buscaron, a traves de la asociatividad, resistir los embates represivos, economicos y sociales del regimen. Ademas se establece el imaginario de la existencia de una oposicion vinculada a la voluntad de <<lideres>> politicos de oposicion reconocidos de algun modo por el regimen dictatorial: <<En esos anos de efervescencia social, cuando las autoridades de gobierno alternaban el dialogo con lideres de oposicion y las embestidas del aparato represivo, y las jornadas de protesta comprendian a la capital [...]>>. (53)

Y tambien, aunque se menciona la existencia de otras estrategias opositoras, estas son reducidas a su caracter de adherir a la tesis de lucha armada, deslegitimando dicha opcion porque habria favorecido <<a su vez la politica confrontacional del General Pinochet, quien asi ganaba terreno para validar la necesidad de la represion y desestimar los llamados de la apertura politica como un peligro para la gobernabilidad del pais>>. (54) En el Informe Rettig de igual modo se puede verificar un trabajo de descontextualizacion de este modus de oposicion al referir: <<Tales grupos infiltraban asi mismo las "protestas nacionales", intentando llevarlas a la violencia, de modo de conducir al pais y al regimen [afirman] a la "ingobernabilidad">>. (55)

Industria cultural de la memoria colectiva

La creciente consideracion del papel de los medios de comunicacion y de los procesos de comunicacion en general, independientemente de la posicion que se tenga frente al paradigma de la sociedad de informacion, ha conducido a que numerosos investigadores y teoricos sociales planteen que los mass media y el entorno tecnologico generan cambios en la produccion de subjetividad, asi como en el modo en que se legan las distintas experiencias, entre ellas la memoria colectiva.

El etnologo Andre Leroi-Gourhan (56) (1964) planteo una relacion insoslayable entre la forma que asumia la tecnica de produccion cultural con el conocimiento de cada epoca historica, senalando que las sociedades humanas se han visto en la obligacion de <<delegar en los artefactos, en organos artificiales, sus facultades de registro del corpus de conocimientos, el capital intelectual del grupo>>. (57) El progreso tecnico, segun Leroi-Gourhan, ha sido vector del desarrollo de cinco periodos historicos definibles para la conservacion de la memoria colectiva, resumidos en: <<el de la transmision oral, el de la transmision escrita mediante tablas o indices, el de las simples esquelas, el de la mecanografia y el de la clasificacion electronica por serie>>. (58) El historiador Jacques Le Goff, (59) por su parte, reformulando lo planteado por Leroi-Gourhan, senalo la existencia de diferentes etapas memorialistas por efecto de diferentes sistemas y mecanismos de comunicacion que se insertan en contextos culturales determinados. Para nuestro interes se hace relevante que la ultima etapa reconocida sea la caracterizada por la irrupcion de los medios de comunicacion radioelectricos; entre ellos y con preponderancia, la television. Esta tendria la facultad de provocar la transformacion de las tecnicas de conservacion mnesicas orales y escritas por los efectos de lo audiovisual, configurando la episteme de la mneme del tiempo sociohistorico moderno, lo que Rosenstone (60) define como el dominio de las imagenes en la forma en que la gente idea su pasado y el conocimiento histerico, a partir del cine y la television.

Partiendo de esto podemos considerar a las industrias culturales mediaticas televisivas como uno de los lugares en las sociedades modernas donde se organiza y se transmite la mayoria de los sentidos que asume la memoria y desde donde se materializa parte del boom de la cultura de la memoria que parece haber entrado en escena durante los anos 80 en Europa y Estados Unidos, y luego del fin de los regimenes dictatoriales en America Latina dada la necesidad de buscar justicia y de saldar las cuentas con el pasado reciente. Cultura memorialista que ha tendido cada vez mas a expresarse en bienes comercializables de consumo--souvenir memorial--, o como programaciones mediatizadas que buscan objetivar la memoria en un conocimiento consensuado, limitando las posibilidades de rememoracion de diferentes grupos en fechas emblematicas institucionalizadas o nacionales.

Incluso se puede considerar a estas expresiones como un unico fenomeno, ya que las programaciones emitidas en la industria televisiva siempre buscan beneficios economicos. Asi, podemos aseverar que en lo referente a la memoria colectiva, como dice Revel, se ha convertido en una pequena y rentable industria (61) que, por medio de su consumo, busca diseminar diferentes imaginarios, sentidos y significaciones de los acontecimientos, puesto que las programaciones emitidas en la television estan inscritas en unos discursos determinados que, por lo general, se asocian a los sentidos dominantes, al estar esta industria, como hemos senalado, controlada por una clase politica civil y una clase politica empresarial de marcado caracter elitista. Y para el caso de los programas de corte historico, como las programaciones emitidas con ocasion del cuadragesimo aniversario del golpe de Estado chileno, pero asi tambien con todo tipo de acontecimientos, se buscar restituir la memoria en los marcos que la historia oficial ha estructurado como conocimiento aceptado. A este tipo de proceso lo denominaremos industria de la memoria, (62) que segun nuestra perspectiva critica, se despliega como el conjunto de programaciones y producciones culturales que sirven como sustento teorico, simbolico y representacional para ciertos grupos con predisposicion hegemonica, que buscan compartir y hacer publicos sus imaginarios sobre acontecimientos del pasado, especialmente aquellos que revisten algun grado de disputas, conflictividad o que llanamente resultan traumaticos. Ademas, la industria de la memoria es determinante en la operacion que, en la actualidad, ha hecho que las memorias colectivas se desplacen del espacio publico al ambito privado, del contexto social al testimonio individualizado, de la rememoracion colectiva al archivo, (63) ya que la memoria, con mayor fuerza cada vez, se produce para espectadores que reproducen los sentidos oficiales en el hogar y no en practicas conmemorativas o ritualistas publicas.

La television es el paradigma de la industria de la memoria, ya que es uno de los dispositivos mas eficaces, sino el mas eficaz, para producir estados de control de los imaginarios sociales, en el sentido en que Deleuze (64) planteaba el paso de las sociedades de disciplinamiento a las de control, en las cuales la modelacion ya no se realiza mediante el establecimiento de dispositivos que domestican los cuerpos para hacerlos mas dociles y utiles en funcion de la sociedad industrializada, (65) sino a traves de unos dispositivos fluetuantes de control y vigilancia de la vida cotidiana que permiten que las expresiones mas basicas de los individuos se identifiquen con los signos de la sociedad capitalista globalizada. Control que se expresa en una nueva racionalidad gubernamental que busca <<la distribucion de los sujetos que hablan en los diferentes tipos de discursos y la adecuacion de los discursos a diferentes categorias de sujetos>>. (66) Con esto, la television adquiere un posicionamiento preferente para esta tarea de control, en especial si se la piensa como un sinoptico, (67) <<donde en lugar de unos pocos mirando a muchos como sucedia en el panoptico, tenemos a muchos mirando a unos pocos>>. (68) La espectacularizacion mediatica funciona como accion de seduccion para la captacion de audiencias; con la atencion centrada en el televisor, la propagacion de signos, <<que constituyen el modelo de realidad, de comportamiento y de normas sociales a seguir>>, (69) ya no es un problema, pues permite la objetivacion de todas las expresiones de la vida cotidiana en un codigo binario entre lo normal y lo anomalo. La television, asi, es el lugar dispuesto para la realizacion de las afirmaciones colectivas e individuales dentro de los margenes de los sentidos e imaginarios institucionalizados, o como expresa el filosofo Juan Pablo Arancibia:
   un campo general de discursos, propio y consustancialmente
   politico, donde precisamente adviene y
   acontece la disputa, donde se visibilizan narraciones
   y agentes, se configuran los lenguajes y se traman los
   sentidos de aquellas disputas [siendo] parte constitutiva
   y constituyente del litigio por la hegemonia interpretativa
   de la sociedad. (70)


La television, entonces, es un dispositivo que hace una recapitulacion de los pasados, reconociendo en sus programaciones los hitos y las estaciones mas relevantes del devenir historico; identifica los personajes, actores y protagonistas de cada <<episodio>> de lo que parece ser <<nuestra historia>>, (71) articulando lo programado en un trama narrativa audiovisual que se nos presenta como un archivo historico neutral para usos academicos o como punto de referencia para el conjunto de la sociedad, pero en el cual ya operan los mecanismos de seleccion de la memoria que transformaran sus alcances y sus sentidos, y en donde se clasifica lo decible.

Por tanto, estamos frente a un fenomeno de rememoracion televisada que elabora representaciones ficcionalizadas, parcializadas, fetichizadas, conformes a una disposicion museologica de archivo, y predispuesta para el consumo de sus signos y la modelacion de las memorias colectivas (72) por una necesidad politica. El pasado, mediante la proyeccion de imagenes que totalizan los recuerdos, se convierte en un simulacro que supera la realidad del mismo pasado. En este simulacro operan mitificaciones, conservaciones, supresiones, imagenes y estructuras discursivas dominantes, que reorganizan las narrativas de lo evocado en funcion de las relaciones y proyectos socioculturales que se programan desde el poder en su necesidad hegemonica. Ello, con el fin de disolver la memoria viva en el testimonio individualizado, elaborando una historia que hace imposible toda historia que resista su variedad y drama con una verdad factica unificante, (73) y estableciendo la discontinuidad del presente con el pasado, entre el sujeto y su capacidad representacional simbolica. (74)

Esta industria de la memoria televisiva organiza, asi, las estructuras discursivas, llevando a cabo una operacion sistematica para crear efectos de sentido sobre la vida y cultura cotidiana, (75) y desplegar, asi mismo, una serie de valores culturales funcionales a la ordenacion de la sociedad, o como dice Ossa, <<una razon de Estado cuyo trabajo es regular el contrato entre publico y orden>>. (76) De este modo se transmite el discurso-imagen que normaliza, controla y vigila las expresiones sociales, articulando el consenso social en torno a una idea que es repetida frecuentemente: <<no revivir las odiosidades del pasado>>, para actuar <<como una garantia normativa destinada a sujetar los desarreglos de lo social, forzando--para ellola unanimidad de las conductas y de los discursos en torno a las consignas oficiales de la moderacion y de la resignacion>>. (77)

Resultados de la investigacion

Sobre un universo muestral que representa casi la totalidad de programaciones especiales emitidas con ocasion del cuadragesimo aniversario del golpe de Estado, (78) se ha podido verificar que las propuestas discursivas generales, presentes en los documentales televisivos que abordan los tres momentos sociohistoricos tematicos que dan forma a nuestra historia traumatica o limite reciente, han quedado resignificados en los sentidos preferentes que la institucionalidad postdictatorial ha elaborado desde las distintas politicas de memoria. Esto, pese a que en los diferentes canales de television se fundamento la exhibicion de dichos documentales a partir de la necesidad de dar pantalla a una supuesta multiplicidad de evocaciones e imaginarios que se poseen en el presente del pasado, insertando, con ese proposito, distintos testigos documentales que son considerados como reflejos de los acontecimientos, y cuyas enunciaciones posibilitan estructurar las representaciones evocativas emblematicas arraigadas en el cuerpo social, a pesar de ser dispares u opuestas. Si bien no se discute que dichos testigos hayan sido actores relevantes en los acontecimientos y que sus recuerdos puedan representar las memorias colectivas presentes en el seno de la sociedad y de las diferentes colectividades de rememoracion, si senalamos que la utilizacion que hacen los documentales de dichos testimonios, junto con el recurso visual y el rol del narrador, estructuran un cuerpo discursivo de caracter interpretativo que propone un sistema de significados en el que se organiza la experiencia de lo enunciado en torno a los codigos preferentes que han pasado a ser parte del sentido comun consensuado en el dispositivo de historia oficial. Esto, a traves, ademas, de procedimientos de activacion/pacivizacion, inclusion/exclusion, y del desenfoque de otras estructuras discursivas evocativas, debido a la labor que en este caso realiza la industria de la memoria para legitimar ciertos sentidos y representaciones sobre la base de opciones ideologicas comprometidas con la consecucion de estados hegemonicos para el bloque historico dominante desde la postdictadura.

De modo que al referirnos a las memorias colectivas que se proponen para cada periodo historico en los documentales que hacen referencia al gobierno de la UP, se pudo concluir que las memorias de aquellos sectores sociales que rememoran aquel periodo con una valoracion negativa y opuesta son predominantes. Los testimonios recogidos, entonces, en su mayoria consideran que los cambios que se impulsaron desde el gobierno y otros sectores sociales proclives a la izquierda habrian destruido las formas tradicionales del <<vivir>>, conllevando a la violacion de los derechos individuales y de propiedad de un gran sector de la sociedad que, ante la supuesta violencia, irresponsabilidad y mala gestion de la izquierda, se habria organizado para impedir la usurpacion del poder constitucional por parte de la UP, asegurando que este conglomerado buscaba conducir al pais a una <<dictadura del proletariado al mas puro estilo castrista o sovietico>>. Aseguraban, ademas, ya sobre los hechos consumados, que estos sectores opuestos, sin haber sido artifices del golpe, habrian incitado la intervencion militar. Esta rememoracion de los partidarios del gobierno es esbozada principalmente por dirigentes politicos y sindicales de los partidos de la UP, cuyos testimonios y archivos audiovisuales estructuran una reflexion conducente a un mea culpa del por que las praxis y, mas que nada, los discursos, habrian contribuido al clima de violencia. Aunque lo anterior puede ser verdadero desde una perspectiva historica, cabe mencionar que la estructuracion de la memoria de aquellos que recuerdan con nostalgia los anos de la UP se ve empanada en su dimension politica si se le considera desde una significacion preferentemente negativa al enunciarse las acciones politicas realizadas por el gobierno o por los sectores populares pre-revolucionarios, con lo que estas practicas de democracia popular se ven desplazadas y desenfocadas, y entran en primera linea solo a condicion de identificarlas como unas de las grandes causantes para que el proceso iniciado en 1970 terminase en el golpe de Estado.

Tambien, pero en menor medida, en todos los documentales senalados se considera la memoria de aquellos sectores de izquierda que buscaban realizar cambios estructurales en la sociedad chilena pero que no pertenecieron a la UP, principalmente de militantes y partidarios del MIR, y de organizaciones extremistas, radicalizadas, violentas y terroristas, cuyas practicas solo habrian conllevado a incrementar la polarizacion, la diseminacion de una <<ideologia de odio>> entre la clase trabajadora y el campesinado hacia sus empleadores y patrones, asi como el desarrollo en Chile de un enfrentamiento armado que habria sido <<devastador>> dada la intransigencia de sus cupulas directivas. En toda la estructuracion discursiva audiovisual de este tipo de memoria se ve una clara orientacion, otra vez, y a semejanza del tipo de memoria del adherente a la UP, se les quita enfasis y contexto a las practicas politico-sociales que desde el MIR se realizaron en conjuncion con amplios sectores de las clases subalternas, inscribiendo el marco memorial en la linea que el Informe Rettig traza del periodo y de la izquierda en general.

Por su parte, los tipos de memorias que se transmiten en relacion al golpe de Estado siguen la misma logica de visualizar, en apariencia, a todos los actores participantes en el desarrollo de los acontecimientos. De modo que, en los documentales, tienen cabida los testimonios del sector social implicado en la planeacion y puesta en marcha del golpe de Estado, principalmente personalidades del mundo militar y civiles colaboradores; tambien se incluye a aquellos individuos que defendieron el gobierno de la UP, representados por miembros del Grupo de Amigos Personales (79) (GAP), del MIR y los colaboradores de Allende que se quedaron en La Moneda el martes 11 de septiembre de 1973. El primero de estos tipos evocativos es estructurado discursivamente, en los documentales analizados, planteando que era necesaria una intervencion de las Fuerzas Armadas para el derrocamiento del gobierno de la UP, debido a que este ultimo estaba conduciendo al pais a la ruina social y economica, por lo que la principal significacion que se le otorga al acontecimiento es positiva, a pesar de que ello significo el quiebre de la institucionalidad. Mientras que, para el segundo caso, el golpe de Estado es visto como un acontecimiento absolutamente nefasto, que conllevo al quiebre de la democracia pero tambien de los anhelos e ideales de cambio, por lo que la intervencion militar es vista como la resultante de un complot orquestado por agentes nacionales y extranjeros para mantener las estructuras sociales que fundaban las relaciones de privilegio y dominacion de un sector social sobre otros, constituyendo, al final de cuentas, un acontecimiento-limite absolutamente traumatico.

Y en cuanto a las memorias colectivas propuestas alrededor de la dictadura militar, se identifican principalmente los siguientes tipos: la memoria del familiar de la victima de la represion dictatorial, la memoria de la victima de la represion dictatorial, la memoria de aquellos que asumieron una oposicion activa frente al regimen y la memoria de aquellos colaboradores o adherentes al gobierno autoritario. Las rememoraciones del primer y segundo tipo quedan enmarcadas primordialmente por la experiencia traumatica de haber sufrido la perdida de un familiar o por haber vivido en primera persona la tortura, lo que es reconocido como un perjuicio que una parte de la poblacion tuvo que padecer debido a las practicas represivas llevadas a cabo por el regimen militar. Pese a ello, no se menciona que estas practicas se inscribieron en un intento disciplinatorio comandado por las autoridades militares para eliminar lo que se denomino como el <<enemigo interno>>, lo cual se desprendia de consideraciones ideologicas que daban cuenta de la busqueda de la eliminacion de un <<otro>> identificado con practicas y creencias politicas de izquierda, arraigadas principalmente en sectores populares y medios. Asi, en los documentales que abordan la dictadura militar, se enuncia la represion ejercida por el regimen militar, pero sin contextualizarla en el marco de la lucha ideologica que se vivio en el pais, con lo que se despolitiza un conflicto que fue absolutamente politico, salvo, tal vez, por la mencion de la lucha para la recuperacion de la democracia. Sintomatico de lo anterior es que el tercer tipo de memoria identificada en las programaciones haga alusion a un opositor al regimen dictatorial que solo desde 1983 y con motivo de la crisis economica, se empezo a organizar para coordinar una lucha contra la dictadura, de caracter pacifico, efectuada o propiciada por organismos asociados a los partidos politicos que con posterioridad darian vida a la Concertacion. Con ello se obnubilan todas las practicas politico-culturales que los sectores populares mas segregados efectuaron despues del golpe y que continuaron algunas formas de poder popular desarrolladas en el periodo inmediatamente anterior, invisibilizando, asi, que estas sustentaron las practicas que se empezaron a evidenciar en el espacio publico desde 1983. Al identificar al opositor con una practica pacifica se buscaba criminalizar aquellas practicas de caracter mas confrontacional o violentas que emprendieron algunos partidos y movimientos, legitimando con ello la salida pactada a la democracia de la clase politica civil con la clase politica militar, frente a otras propuestas que habrian significado, segun el discurso documental, <<mayor polarizacion>>.

Por ultimo, el tipo de memoria del adherente al regimen aparece en la intervencion de algunos testigos que senalan que en el gobierno se pudieron haber cometido ciertos excesos, pero que estos fueron realizados por ciertos mandos sobre-ideologizados cuyas acciones no representaban una politica de Estado.

Es importante indicar que los cuatro tipos de memorias colectivas propuestas y reforzadas por los documentales analizados a partir de las interrelaciones evocativas de los diferentes testigos, quedan enmarcados en las estructuraciones contextuales que presentan los narradores documentales y el uso de los archivos audiovisuales que se hace. Los nudos convocantes de memoria propuestos por los narradores actuan como limites sociohistoricos para lo rememorado, mientras que los archivos audiovisuales reutilizados hacen lo propio para la evocacion de las imagenes colectivas que se han de tener del pasado, limitando de este modo la estructuracion discursiva evocativa de cada uno de los documentales, dado que activan memorias especificas, que legitiman ciertos sentidos preferentes sobre el pasado. De este modo, las memorias colectivas propuestas en los documentales e identificadas en el analisis no representan de forma alguna la gran variedad de posibles memorias respecto a los acontecimientos limites, sino que mas bien responden a procesos de conservacion y supresion inscritos en los mecanismos oficiales de evocacion.

Conclusiones a considerar para un analisis de la industria de la memoria

La pregunta que surge de lo anterior es: ?a que mecanismos de conservacion y supresion nos referimos cuando aludimos a que lo propuesto en los documentales en tanto memorias colectivas esta enmarcado en limites contextuales que seleccionan el contenido y el sentido de lo evocado? Para responder esta inquietud debemos pensar en que los tipos de memorias colectivas reafirmadas por los documentales televisivos deben ser comprendidas en su relacion con los marcos institucionales y con las politicas de memoria desplegadas por el entramado postdictatorial y desde la racionalidad evocativa de la clase politica civil. Esto, porque los marcos estructurantes de las memorias propuestas en los documentales, a partir de la actuacion del narrador y de los archivos historicos audiovisuales, se condicen casi en su totalidad con la construccion contextual evocativa del periodo sociohistorico realizada por las instancias oficiales de memorias mas reconocidas, es decir, por los informes Rettig y Valech. Comisiones que, con el retorno pactado a la democracia, surgieron como instancias esclarecedoras del quebrantamiento de los Derechos Humanos, pero tambien cumplieron el rol de facilitar la construccion de una version oficial inteligible de lo acontecido para nuestra historia traumatica reciente. Version oficial que se ha constituido en el saber que la historia oficial tiene para el periodo y que en gran medida ha conseguido posicionarse como el sentido comun hegemonico en amplios sectores sociales.

No es un tema menor lo anterior, ya que desde las industrias culturales, como lo es el medio televisivo, se configuran las experiencias en las que se difunden y se transmiten imaginarios oficiales, lo que para el caso de los procesos evocativos y rememorativos apela al reconocimiento de ciertos sentidos y significados preferentes para los hechos del pasado que siguen teniendo un alto grado de conflictividad en el presente. Es decir, se constituyen consensos interpretativos que han de funcionar como dispositivos que por un lado buscan la restitucion de todo lo evocado por la sociedad civil a las formas oficiales desenvainadas de su sentido critico y de su posible conflictividad, mientras que, por otro lado, pretenden facilitar los procesos de gobernabilidad mediante la economia del pasado. En ese sentido, parece claro que, en vista de los resultados del analisis, las memorias colectivas propuestas y reforzadas por los documentales se condicen y se conciben desde la edicion dentro de los limites y marcos evocativos que los informes han elaborado, reforzando con ello los tipos de memorias colectivas plurales que se han desplegado en la epoca postdictatorial en el aparato institucional.

La problematica de los tipos de memorias propuestas por los documentales televisados, en tanto expresion de lo que se ha teorizado como industria de la memoria, consiste en que reproduce ciertos significados oficiales para su consumo, ciertas tramas discursivas que se encuentran cercadas por los limites representacionales de la historia oficial, que promueven tipos de memorias que no se condicen del todo con los procesos evocativos que se dan en la sociedad ni con las memorias en estado vivo. Por lo tanto, las memorias colectivas identificadas en los documentales conducen a la interiorizacion por parte de los publicos y audiencias de imaginarios evocativos y de la experiencia social del pasado en los terminos operacionales preventivos de los procesos de seleccion y supresion de la memoria social inscritos en el dispositivo de consenso social, asi como tambien de los mecanismos de seleccion inherentes al medio televisivo, propiciando, entre otros fenomenos, la emergencia de las memorias archivisticas y museisticas, asi como el relego al olvido de posibles significados y sentidos disimiles a los provistos por el dispositivo memorial oficial, inscribiendo lo evocado en las resignificaciones politicas elaboradas en la television.

doi: 10.11144/Javeriana.mys22-44.imca

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Recibido: 3 de junio de 2016

Aceptado: 22 de mayo de 2017

Disponible en linea: 30 de noviembre de 2018

(1) Este articulo recibio la gran ayuda intelectual de diferentes academicos de la Universidad de Valparaiso, asi como de la doctora en Sociologia y directora de pregrado del Instituto de Comunicacion e Imagen de la Universidad de Chile (ICEI-UCH).

(2) Dominick LaCapra, Historia y memoria despues de Auschwitz (Buenos Aires: Prometeo Libros, 2009).

(3) Marie-Clare Lavabre, <<Sociologia de la memoria y acontecimientos traumaticos>>, en Guerra civil. Mito y memoria, ed. J. Arostegi y F. Godicheau (Madrid: Marcial Pons, 2006).

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(5) Zygmunt Bauman, Vida de consumo (Buenos Aires: Fondo de Cultura Economica, 2011).

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(9) Ossa, <<El estado de excepcion mediatico>>, 222.

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(22) Carlos Ossa, <<El estado de excepcion mediatico>>, 222.

(23) Maria Angelica Illanes, <<El grito de Chile actual y la independencia soterrada>>, en Escrituras del malestar. Chile del Bicentenario, comp. Carlos Ossa [Santiago; Ediciones Universidad de Chile, 2011), 105.

(24) Eduardo Santa Cruz, <<Del periodismo informativo al marketing informativo>>, en Escrituras del malestar. Chile del Bicentenario, comp. Carlos Ossa [Santiago; Ed. Universidad de Chile, 2011), 129.

(25) Valerio Fuenzalida, <<Television y cultura del protagonismo>>, en Medios de comunicacion y democracia en la sociedad neoliberal chilena de inicios de siglo XXI, comp. Alonso Azocar. Universidad de La Frontera. http;//www.comunicacionysaberescriticos. cl/Publicaciones/publicacion_centro_002.pdf [consultado el 16 de marzo de 2016), 9.

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(27) Eugenio Tironi y Guillermo Sunkel, <<Modernizacion de las comunicaciones y democratizacion de la politica. Los medios en la transicion a la democracia en Chile>>, Revista Estudios Publicos, no. 52 [1993); 240.

(28) Illanes, <<El grito de Chile actual>>, 105.

(29) Ernesto Geoffroy y Guillermo Sunkel, Concentracion economica de los medios de comunicacion. Peculiaridades del caso chileno (Santiago de Chile; LON Ediciones, 2001), 136.

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(31) Lidia Baltra, La prensa chilena en la encrucijada. Entre la voz monocordey la revolucion digital (Santiago de Chile; LOM, 2012).

(32) Gustavo Gonzalez Rodriguez, <<Medios de comunicacion en Chile bajo el signo de la concentracion>>, en The media in Latin America, comp. Jairo Lugo (Londres; Open University Press--McGraw-Hill Education, 2008), 6.

(33) Illanes, <<El grito de Chile actual>>, 105.

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(35) Santa Cruz, <<Del periodismo informativo ...>>, 132.

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(39) Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion, Informe, 31.

(40) Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion, Informe, 32.

(41) Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion, Informe, 30.

(42) Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion, Informe, 31.

(43) Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion, Informe, 32.

(44) Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion, Informe, 32.

(45) Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion, Informe, 33.

(46) Comision Nacional sobre Prision Politica y Tortura y Ministerio del Interior, Informe, 172-173.

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(48) Comision Nacional sobre Prision Politica y Tortura y Ministerio del Interior, Informe, 170.

(49) Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion, Informe.

(50) Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion, Informe, 36.

(51) Comision Nacional sobre Prision Politica y Tortura y Ministerio del Interior, Informe, 195.

(52) Comision Nacional sobre Prision Politica y Tortura y Ministerio del Interior, Informe, 199.

(53) Comision Nacional sobre Prision Politica y Tortura y Ministerio del Interior, Informe, 200.

(54) Comision Nacional sobre Prision Politica y Tortura y Ministerio del Interior, Informe, 198.

(55) Comision Nacional de Verdad y Reconciliacion, Informe, 46.

(56) Andre Leroi-Gourhan, El gesto y la palabra (Caracas: Ediciones de la Biblioteca, 1971).

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(61) Jacques Revel, <<La carga de la memoria; historia frente a memoria en Francia hoy>>, en Un momento historiografico. Trece ensayos de historia social, ed. Jacques Revel [Buenos Aires; Manantial, 2005).

(62) Este concepto lo hemos nombrado asi a partir de la obra de Andreas Huyseen, En busca del futuro perdido. Cultura y memoria en tiempos de globalizacion [Buenos Aires; Fondo de Cultura Economica, 2002). Este autor, aunque habla de una <<industria de la memoria>>, no lo hace en los terminos con los que en la presente investigacion es conceptualizada.

(63) Norbert Lechner y Pedro Guell, <<Construccion social de las memorias en la transicion chilena>>, Foro Social Science Research Council: Memorias colectiva en la represion en el Cono Sur, Montevideo, 1998, 12.

(64) Gilies Deleuze, <<Posdata sobre las sociedades de control>>, en El lenguaje libertario, comp. Christian Ferrer [Montevideo; Nordan, 1991).

(65) Michel Foucault, Vigilar y castigar. Nacimiento de la prision (Mexico D.C.: Siglo XXI, 2009).

(66) Michel Foucault, El orden del discurso (Barcelona: Fabula Tusquets, 1973), 45.

(67) Bauman, Vida de consumo.

(68) Eva Patricia Gil, <<Simulacro, subjetividad y biopolitica; de Foucault a Baudrillard>>, Revista Vestigium, no. 2 (2005): 49

(69) Gil, <<Simulacro, subjetividad y biopolitica...>>, 55.

(70) Arancibia, <<El mito de la democracia.>>, 92.

(71) Arancibia, <<El mito de la democracia.>>, 162.

(72) Jose Colmeiro, Memoria historica e identidad cultural. De la postguerra a la postmodernidad (Barcelona: Anthropos, 2005).

(73) Ossa, <<El estado de excepcion mediatico>>.

(74) Cristopher Horrocks, Baudrillard y el milenio (Barcelona: Gedisa S.A., 2004).

(75) Santa Cruz, <<Del periodismo informativo.>>, 132.

(76) Ossa, <<El estado de excepcion mediatico>>, 223.

(77) Richard, <<Recordar el olvido>>, 15.

(78) Se han considerado los programas de Los 1000 dias y 11, intimo de Canal 13; Las imagenes prohibidas de Chilevision; y, 1973, El ano que cambio nuestras vidas y Cuando Chile cambio de golpe de Television Nacional; sumando un total de 14 episodios y 934 minutos de emision.

(79) Guardaespaldas de Salvador Allende pertenecientes a Ios cuadros del Partido Socialista.

Leyenda: Programacion especial emitida en el sistema de television abierta con ocasion del cuadragesima aniversaria del golpe de Estada

Gabriel Andres Mora Galleguillos

Universidad de Valparaiso (Valparaiso, Chile)

mora89.gab@gmail.com

Articulo de investigacion. Contiene parte de las ideas principales de la investigacion que realizo su autor entre 2015 y 2016 para su tesis de pregrado en la carrera de Sociologia de la Universidad de Valparaiso.
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Author:Mora Galleguillos, Gabriel Andres
Publication:Memoria y Sociedad
Date:Jan 1, 2018
Words:11360
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