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In memoriam.

Ya no contaremos entre nosotros con quien, tras nombrar un rio, describia exactamente la temperatura de sus aguas y los peces propios de esas cuencas. Porque el, mas que conocer la naturaleza, la vivia plenamente.

Perdimos la oportunidad de dar sazon a un "chamu", o saber como despresar un marrano. No habra quien nos provoque describiendo matematicamente los pasos que se deben seguir para darle punto a un "cocido" cundiboyacense. No se nos reiterara sobre lo vivencial que debe ser la indagacion cuando de verdad le apostamos a la recuperacion de nuestra identidad cultural.

Ya no sabremos que curvas hay que cruzar antes de llegar al pueblo proximo, y no podremos informarnos sobre el nombre comun de los arboles que se asoman por esos caminos. Habra que retornar a los mapas y a los libros, pues ya no estara quien con su memoria prodigiosa descifre lo que albergan los senderos de su Colombia.

No tendran los estudiantes a quien consultar sobre los aparejos imprescindibles en una "enjalmada", dificilmente conoceran del momento en el que es preciso realizar los desyerbes y la razon de ser de los "aporques". Emprende viaje un devoto de las herencias campesinas.

Ala ensonacion de los crepusculos en la altillanura, y a la compania de los joropos, les faltara la aclaracion de quien es cada interprete y a que paisaje del llano se refieren. Aqui, en los claustros, la Orinoquia pierde al mas incondicional de sus cancilleres. Quedan a media tinta las historias de la colonizacion en el piedemonte, en todo caso no estaran impregnadas de la imborrable anecdota del saman que golpeaba las ventanas del marco de la plaza, recordando la feracidad de la naturaleza en su entranable Acacias.

No habra quien rete a los futuros profesionales del agro para que a mas del saber cientifico se impregnen del sudor, del abrazo directo a la tierra, puesto que segun lo recordaba, aparte del esfuerzo que resulta del trabajo y de los callos que este deja en las manos, no hay otra forma de interlocutar con las plantas y los animales.

Para que seguir enumerando vacios. No se alcanza a hacer el calculo de lo que arrastra la muerte intempestiva. Ayer no mas despediamos a Alvaro Augusto, cuando a las 6:40 de la tarde terminaba su clase de semiologia. Ya nunca mas, al momento de cambiarnos de botas y de los verdes overoles, contaremos con quien evoque la etologia y morfometria del caballo criollo, y nos de cuenta exacta de las especies de "cachicamo" que hasta hace unos anos moraban en el llano.

Alonso Correa Toro

Profesor

Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia

Universidad Nacional de Colombia

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Author:Correa Toro, Alonso
Publication:Revista Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia
Date:Jan 1, 2007
Words:482
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