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In memoriam Robert Spaemann (1927-2018).

"Si la filosofia deja de ser la doctrina de la buena muerte, tampoco lo es de la vida buena. Entonces desaparece, deja de existir y ya no quedan mas que los sofistas". El 3 de mayo de 2001, tras evocar la vida y la muerte de Socrates, Robert Spaemann concluia con estas palabras su discurso con ocasion de la recepcion del Premio Roncesvalles de Filosofia, otorgado por este Anuario. Y no es aventurado decir que, con su vida y con su obra, se ha convertido en uno de los mejores epigonos del sabio ateniense en nuestro tiempo. Advertia en su biografia dialogada que "cada filosofo, cada persona que piensa, reflexiona sobre las experiencias que va teniendo en la vida, las cuales en absoluto se basan en la teoria, sino que estan determinadas por el eros que mueve a los hombres" (1). Resulta oportuno, pues, hacer memoria de ese eros que, desde la ninez hasta la muerte, movio su intelecto.

Hijo de padres conversos, el recuerdo mas temprano de su infancia describe la sensacion de alegria y plenitud indescriptible de un nino de tres anos que, en el regazo de su madre, escuchaba medio dormido la salmodia cantada por los monjes benedictinos en la abadia westfaliana de Gerleve. Seis anos despues de la temprana muerte de su madre, acaecida en 1936, su padre recibiria la ordenacion sacerdotal de manos del heroe de la resistencia contra el nazismo, el Beato Clemens August von Galen. Con su padre, precisamente, se aficiono a leer durante las comidas algunos dialogos de Platon. Asi, el afan de verdad frente a la simple apariencia, la fe cristiana sencilla y la resistencia a la presion del ambiente politico hostil fueron los tres signos bajo los que se empezo a edificar su existencia.

En 1945 comenzo sus estudios de Filosofia en la Universidad de Munster. Se doctoro en 1952 bajo la supervision de Joachim Ritter, con una tesis sobre Louis de Bonald: El origen de la sociologia en el espiritu de la Restauracion. En 1962 se habilito como catedratico de Filosofia y Pedagogia con un libro sobre Francois Fenelon: Reflexion y espontaneidad; y en 1969 fue llamado a suceder a Hans-Georg Gadamer como catedratico de Filosofia en la Universidad de Heidelberg, a la edad de cuarenta anos.

Fue catedratico de Filosofia en la Universidad de Munich entre 1973 y 1992, ano de su nombramiento como emerito. En la capital bavara alcanzo la madurez como filosofo, y entonces comenzaron a ver la luz algunas de sus obras mas relevantes. Entre ellas destacan su estudio sobre la teleologia en la historia de la filosofia, publicado en 1981 y reeditado en 2005 con el titulo: Fines naturales; su gran obra dedicada a la Etica: Felicidad y benevolencia, publicada en 1989 y traducida al espanol en 1992; y, ya como profesor emerito, Personas. Acerca de la distincion entre 'algo' y 'alguien', obra aparecida en 1996 y traducida al espanol en el ano 2000.

Doctor honoris causa por la Universidad de Navarra en 1994, uno de los grandes empenos de su obra--tal vez el mas recurrente--consistio en reivindicar el lugar indispensable del pensamiento teleologico en la Filosofia. Subyacente al cientificismo preconizado en los albores de la Modernidad por Bacon, Hobbes o Descartes se encuentra la reduccion del deseo de conocer a un mero interes por dominar el mundo, por ser "maitres et possesseurs de la nature" (2). Spaemann, sin embargo, afirmaba que existe otro interes de la razon de caracter mas elevado que, a diferencia del interes por dominar, no conduce a examinar el mundo como un objeto extrano sino a familiarizarse con el. Un interes que, por utilizar un simil de Goethe, mueve al ser humano a un conocimiento cuyo paradigma no es el dato objetivo extraido en un interrogatorio forzoso, sino la intimidad vivida en la conversacion amistosa (3). El contenido de este interes, en el cual se basa la contemplacion y la reverencia ante la realidad, fue identificado por Spaemann con lo que los estoicos denominaban oikei?sis: "enraizarse", "familiarizarse", "hacerse un hogar"; y en el desprecio a este interes, a la oikei?sis, cifraba su critica de la Modernidad cientificista:
   Si (el ser humano) 'desteleologiza' completamente el mundo,
   entonces se cumple lo que dijo Pascal acerca del silencio de
   los espacios infinitos, que aterra profundamente al hombre: se
   ve a si mismo como un solitario vagabundo en un universo sin
   sentido (4).


En su afan por dominar el universo, el ser humano dejaria de aproximarse a el familiarmente. Es mas, llegaria a despreciar los antropomorfismos con que interpretamos la realidad, como si fuese posible conocer la realidad de un modo no antropomorfico. Desde una arrogancia ignorante y cacareando un "progreso" a la deriva, el hombre subyugaria el universo como un esclavo. Se produciria entonces lo que Adorno y Horkheimer denominaron la dialectica de la Ilustracion: siendo parte de la naturaleza subyugada, el hombre se convertiria en esclavo de su propio poder (5). Un sinfin de problemas extendidos en nuestro tiempo como la crisis ecologica, la negacion de normatividad en la naturaleza o la hybris transhumanista, serian la consecuencia logica de querer ser un dios sin patria, de acallar el interes antropologico elemental, humilde y gozoso, por eso que los estoicos llamaban oikei?sis.

La oikei?sis, ese interes en "familiarizarse" y "encontrar-la-patria", caracteriza bien el eros que movio a Spaemann desde que, en el regazo materno, escuchaba con gozo la salmodia de los monjes benedictinos de Gerleve. Expresamente recordaba este momento en sus Meditaciones sobre los Salmos, elaboradas durante decadas y publicadas poco antes de su muerte: laetatus sum in his quae dicta sunt mihi: in domum Domini ibimus--"!Que alegria cuando me dijeron: 'vamos a la casa del Senor'!" (Sal 122,1)--. Desde una lucida consciencia de la caducidad de este mundo y una profunda fe en la bienaventuranza eterna, su vida refleja aquello que San Josemaria afirmaba del cristiano: "ser del mundo sin ser mundano". En sintonia con este pensamiento se expresaba al hilo de su meditacion sobre el Salmo 119,19: "soy un forastero en la tierra, no me ocultes tus promesas":
   La vida del cristiano es la vida de un 'extranjero' que,
   naturalmente, pertenece a algun lugar, posee incluso la ciudadania,
   cumple sus deberes civicos y se comporta amable y servicialmente
   con todos; si bien, alla donde este, nunca esta del todo
   'a tono con las cosas'. La tierra de su anhelo esta en otro lugar,
   dado que no puede olvidar la belleza que experimento una vez (6).


Asi vivio, tratando cordialmente a unos y a otros, mas nunca del todo "a tono con las cosas". Esto le llevo a poner su talento al servicio de la verdad, sin ceder a una correccion politica que, teniendo en cuenta su inteligencia, podria haber alimentado, sin grandes esfuerzos, a base de sofismas ingeniosos. Habria cosechado mas aplausos y menos criticas, pero no era ese su eros ni, por consiguiente, su alegria. Auch dieser da war bei Jesus von Nazareth (Mt 26, 71).

FERNANDO SIMON YARZA

Universidad de Navarra

Departamento de Derecho Publico e Instituciones Juridicas Basicas

Facultad de Derecho

31009 Pamplona (Espana)

fsimon@unav.es

(1.) R. SPAEMANN, Sobre Dios y el mundo (Palabra, Madrid, 2014) 87.

(2.) R. DESCARTES, Discourse de la Methode (Librairie Joseph Gibert, Paris, 1943) 56.

(3.) J. W. V. GOETHE, Goethes Werke (Sophien-Ausgabe, Weimar, 1893) II, 11, 147.

(4.) R. SPAEMANN, Sobre Dios y el mundo (Palabra, Madrid, 2014) 241.

(5.) M. HORKHEIMER Y T. W. ADORNO, Dialektik der Aufklarung. Philosophische Fragmente (Querido, Amsterdam, 1947) en especial el capitulo primero (Begriff der Aufklarung).

(6.) R. SPAEMANN, Meditaciones de un cristiano. Vol. II: Sobre los salmos 52-15O (BAC, Madrid, 2017) 165.
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Author:Simon Yarza, Fernando
Publication:Anuario Filosofico
Article Type:In memoriam
Date:Apr 1, 2019
Words:1405
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