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In critical dialogue with Marxism: the concept of ideology in Luis Villoro/En dialogo cratico con el marxismo: el concepto de ideologia en Luis Villoro.

Abstract: The concept of ideology is emblematic in Luis Villoro's thought. This paper aims to examine this concept in relation to the dialogue that Villoro established with the work of Karl Marx and the subsequent Marxist tradition. There are two issues of concern regarding the political dimension to the author. The first because of the vagueness of the term; the second, due to Marx's repressive use by the states that pretended to be his heirs. My main thesis is that Villoro proposed an ethics of belief as a response to his critical reassessment of the political and philosophical dilemmas contained in the concept of ideology.

KEYWORDS: VILLORO; IDEOLOGY; MARX; ETHICS; CRITIQUE.

Reception: 18/02/15

Acceptance: 17/09/2015

Resumen: El concepto de ideologaa es emblematico en el pensamiento y la trayectoria de Luis Villoro. El presente trabajo se propone examinar dicho concepto en relacion con el dialogo que Villoro establecia con la obra de Karl Marx y la tradicion marxista posterior. Dos cuestiones respecto a la dimension polatica preocupan al autor. La primera debido a lo impreciso del termino; la segunda, por el uso represivo de Marx en los Estados que pretendaan ser sus herederos. Mi tesis principal es que Villoro propone una etica de las creencias como respuesta cratica a esos dilemas polaticos y filosaficos del concepto de ideologaa.

PALABRAS CLAVE: VILLORO; IDEOLOGaA; MARX; ETICA; CRITICA.

Recibido: 18/02/15

Aceptado: 17/09/2015

No es inexacto afirmar que el tema de la ideologaa atraviesa la obra entera de Luis Villoro. Esa no es una simple cuestion de coyuntura histarica a la que el respondaa; por su naturaleza, el concepto de ideologaa arrastra consigo una serie de opciones tearicas y sociales, por ello permite caracterizar el pensamiento del autor. (1) Mi propasito es intentar una semblanza de Villoro a partir de su dialogo, pero tambien de su cratica, con el pensamiento mas revolucionario de su epoca: el de Marx y sus continuadores. Esto permitira, a manera de reconocimiento pastumo, situar firmemente al pensador en su tiempo, asa como en sus elecciones filosaficas y polaticas.

El termino de "ideologaa" no es original de Marx, pero con La ideologaa alemana, obra redactada en 1845-1846 por Marx y Engels, publicada hasta 1932, el termino se introdujo en un intenso debate no salo filosafico, sino tambien polatico que se prolonga durante buena parte del siglo XX. Villoro dialoga con la obra de Marx para definir con mayor precision el concepto que me ocupa. (2) Siguiendo su artaculo "Del concepto de ideologaa" hago una primera caracterizacion de esta:
C1) y C2) Esos enunciados presentan los productos del trabajo como
cosas independientes de este trabajo [...] y explican el proceso de
produccion de esos productos cosificados [...] Ideologaa se refiere a
un conjunto de enunciados que presentan como un hecho o cualidad
objetiva lo que es una cualidad subjetiva [...] C3) Esos conjuntos de
enunciados expresan creencias condicionadas, en altimo termino, por las
relaciones sociales de produccion [...] C4) Tales conjuntos de
enunciados expresan creencias que cumplen una funcion social: a) de
cohesion entre los miembros del grupo, b) de dominio de un grupo o
clase sobre los otros. (Villoro, 1985a: 17-20)


De la lectura de Marx, Villoro retiene que el concepto de ideologaa tiene al menos tres dimensiones: A) una noseolagica, segon la cual las ideas y creencias expresadas en proposiciones tienen una razon de ser, una determinacion material y no son productos espontoneos de la mente que piensa; ellas tienen como caracterastica ocultar la verdadera naturaleza de las relaciones sociales en las que descansan. B) El concepto de ideologaa tiene una dimension sociolagica, pues esas ideas y creencias se originan a partir de una determinada posicion que la conciencia pensante ocupa en una serie de relaciones de produccion. Esta dimension se relaciona con la precedente, pues sostiene que su no-verdad, su funcion de ocultamiento, deriva precisamente de dicha posicion social. C) El concepto de ideologaa tiene una dimension polatica, donde esas ideas y creencias aseguran la cohesion de la comunidad, ofreciendo a cada sujeto una representacion del lugar que le corresponde en el sistema y son eficaces, pues permiten la preservacion de ciertas relaciones de dominio y poder. Esta dimension tambien se vincula con la noseolagica, pues afirma que dichas ideas y creencias no son meros entes ideales, sino fuerzas eficaces materiales en tanto impulsan, dirigen o cancelan la accion de los sujetos que se encuentran bajo dichas relaciones.

En estas tres dimensiones, en la imbricacion entre conocimiento, posicion social y poder, Villoro sitaa el analisis del concepto. En la epoca en la cual reflexionaba, el termino de ideologaa se encontraba inmerso en debates tanto tearicos como polaticos de tal envergadura y complejidad, que parecaa indispensable restablecer sus alcances, reducir su laxitud, convertirlo en un concepto tearicamente utilizable. El dialogo no podaa limitarse a Marx, sino extenderse hasta las consecuencias que el concepto habaa traado consigo en la tradicion posterior. Se propuso esto "obedeciendo a la habitual manaa del filasofo" (Villoro, 1985a: 40).

DIMENSION NOSEOLOGICA

La genesis de las ideas

El concepto de ideologaa emerge en el pensamiento frances del siglo XVIII bajo la hipatesis de que es posible examinar la genesis de las ideas (y por tanto de las creencias). Este sentido del termino fue forjado en 1796 por Desttut de Tracy y el grupo llamado "Port Royal", quienes se proponaan con ello denotar "la ciencia de la formacion de Nuestras ideas". (3) Muy pronto, el termino "idealogo" fue utilizado para denostar a De Tracy y sus amigos polaticos, adquiriendo una dimension despectiva. (4) Quiza por esta razon Marx y Engels recurrieran al termino, pues para ellos la palabra "ideologaa" siempre tiene un caracter peyorativo (Corallo, 1984: 440-442).

Ahora bien, si las ideas y creencias tienen una genesis es porque poseen un condicionamiento material, un fundamento inteligible. Las ideas no son obra de impulsos arbitrarios del pensamiento, sino que poseen una determinacion, producto de la base material a la cual pertenecen y esta mas alla del pensador individual. Esta es la tesis basica de Marx contenida en La ideologaa alemana:
La produccion de las ideas y de las representaciones de la conciencia
aparece al principio directamente entrelazada con la actividad material
y el comercio material de los hombres, como el lenguaje de la vida
real. Las representaciones, los pensamientos, el comercio espiritual de
los hombres se presentan, todavaa aqua, como emanacion directa de su
comportamiento material [...] la moral, la religion, la metafasica y
cualquier otra ideologaa y las formas de conciencia que a ellas
corresponden pierden asa la apariencia de su propia sustantividad. No
tienen su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los hombres
que desarrollan su posicion material y su intercambio material cambian
tambien, al cambiar esa realidad, su
pensamiento y los productos de su pensamiento. (Marx y Engels,
1973: 26)


La tesis puede parecer banal hoy, pero sus consecuencias filosaficas fueron de largo alcance: con ella se situa al pensamiento firmemente en un lugar y un tiempo precisos. Pensar en la tradicion marxista que Villoro comparte no es entonces una aventura subjetiva, sino una practica que sin duda el agente debe realizar, pero cuya razon de ser se encuentra en un dominio que lo desborda por mucho. El concepto de ideologaa tiene mayor alcance, pues asegura que esas ideas y creencias son productos necesarios en la practica del pensar: surgen de un proceso objetivo que las hace emerger y no podraan ser de otra manera.

La apariencia y el conocimiento

En Marx, la ideologaa introduce el problema noseolagico de la verdad, pues afirma que esas ideas y creencias no revelan la verdadera naturaleza de las relaciones materiales que las producen. Villoro acepta este principio, pero agrega algo que no se encuentra en Marx: de acuerdo con su analisis, existe una distincion entre creencias justificadas tearicamente y otro inmenso conjunto sin justificacion. al no llamara ideologaa a este vasto dominio, pues entre las creencias sin justificacion cientafica hay una subclase susceptible de otro tipo de justificacion basada en valores eticos, la cual no debe llamarse asa. La ideologaa en sentido estricto seraa aquel conjunto de creencias sin justificacion ni cientafica ni valorativa, y por ende, descansan mas bien en prejuicios. (5) En su sentido tradicional, "la ideologaa no es salo una creencia injustificada, sino tambien una conciencia invertida de la realidad, esto es, una creencia falsa" (Villoro, 1985b: 51). A pesar de ello, entre Marx y Villoro hay una afinidad en torno al concepto de ideologaa que nunca es desmentida: a diferencia de otras ideas o creencias, socialmente condicionadas e injustificadas, las ideolagicas muestran ser, falsas de origen, o falsedades conscientes, esto es, mistificaciones. En su sentido amplio, para ambos, la ideologaa es definida como falsedad, esto es, algo opuesto a la verdad, al conocimiento y, segon Villoro agrega, a otras formas de justificacion. En otras palabras, en el plano noseolagico, la verdad o la falsedad no es un atributo propio de alguna idea aislada; en sa, ninguna creencia tiene una marca distintiva que la coloque de uno u otro lado de la separacion. El conocimiento revela la falsedad: al comprender el error, la teoraa la senala, vale decir, la crea ya que hasta entonces permanecaa inadvertida.

El conocimiento y la falsedad se revelan indisociables. De aha provienen dos consecuencias: primero, para Marx y Villoro, el concepto de ideologaa arrastra consigo la afirmacion de que el conocimiento verdadero esta al alcance de los seres humanos y no es una convencion o un ideal irrealizable (aun si por el momento se posee de manera parcial). En segundo lugar, desde el concepto de ideologaa el conocimiento verdadero no es uno mas de los posibles puntos de vista que la conciencia puede adoptar. En el concepto se afirma un conocimiento y con ello Villoro se opone al persistente relativismo epistemolagico en filosofaa y sociologaa, tan tenaz en nuestros daas. Es preciso hacer enfasis en lo anterior para comprender el complejo punto epistemolagico del autor, quien admite dos clases de justificaciones para las creencias: una basada en la teoraa, esto es, en la oposicion verdad-falsedad, tal como Marx; la otra, que le es propia, basada en una justificacion etica, ambas activas en su pensamiento y forman parte de su cratica al concepto de ideologaa. asta se encuentra en dos planos, una teoraa y una justificacion valorativa, cuyo caracter mostrare mas adelante:
No tendraa sentido entonces llamar a su vez "ideologaa" a ese otro
punto de vista contrario que, por definicion no es ideolagico. ?Que es
entonces? Salo puede ser frente a la inversion ideolagica un saber de
lo real; y ese es el comienzo del pensamiento cientafico. (Villoro,
1985b: 58)


LA IDEOLOGaA Y LA ACCION DE LA RAZON

El dialogo de Villoro con Marx le permite acentuar un aspecto relevante de su concepcion de razon. En efecto, la ideologaa, aun si esta compuesta por ideas y creencias no justificadas o no verdaderas, no es algo ajeno a la razon: en la genesis de las ideas ideolagicas, la razon no ha dejado de actuar. La ideologaa no es algo irracional, sino un producto de la razon que, por sus condiciones materiales de existencia, ha sido llevada a pensarse de ese modo. La ideologaa, escribe Villoro, no es un pensamiento sin razones, sino un razonamiento distorsionado por intereses particulares. La "falsedad" ideolagica "no es un error cualquiera sino un encubrimiento, una distorsion de un enunciado que puede ser verdadero" (Villoro, 1985a: 39).

Lo mismo que en Marx, ideologaa y conocimiento no son dos actividades contrapuestas de la razon, sino resultados de una onica razon siempre activa. La falsedad de las ideas y creencias ideolagicas es un producto de la razon, por ello comprender su genesis es explicar la manera en que yerra en su propia basqueda. La razon produce creencias ideolagicas; lo hace con los mismos medios que hace todas las demas creencias y, sin embargo, se equivoca: "(el concepto de ideologaa) senala una forma especafica de error en que puede incurrir la razon e intenta, a su vez, explicarlo" (Villoro, 1985a: 39). Al reconocer las ideas y creencias ideolagicas, la razon puede corregir su propia distorsion: por eso, alcanzar el conocimiento no equivale a "purificar nuestros prejuicios", sino que implica una verdadera "reforma del entendimiento" (Villoro, 1985c: 137). Puesto que la razon no es hecha identica al conocimiento cientafico, sino tambien al saber practico, se llama correctamente a esta concepcion de Villoro, "una ampliacion del concepto de razon" (Ramarez, 2011: 138).

Los dispositivos en accion

Desde Marx se conocen algunos de los mecanismos por los cuales se generan las ideas y creencias ideolagicas: en La ideologaa alemana, el se refiere a uno de ellos como una inversion, un poner de cabeza. En efecto, en esta obra temprana, la ideologaa se caracteriza porque las ideas que la constituyen, las cuales son producto de la accion colectiva de los hombres, parecen adquirir una vida independiente, al grado de revertirse como una fuerza irresistible contra sus creadores. La creatura domina a su creador. Villoro nota, correctamente, que esta primera aparicion de la categoraa de ideologaa en Marx esta asociada con la cratica de la filosofaa especulativa de Hegel (quien, de acuerdo con el joven Marx, habraa invertido la relacion verdadera entre las ideas y la realidad concreta en beneficio del idealismo), pero tambien con la cratica de los javenes hegelianos de izquierda (quienes seguaan considerando que un debate entre ideas podraa bastar para transformar las condiciones materiales que engendran a la ideologaa). (6) A pesar de su sencillez, bajo este procedimiento de la inversion suelen encontrarse una gran cantidad de concepciones filosaficas y polaticas recientes (Villoro, 1985b: 43).

La situacion del concepto de ideologaa cambia en El capital, (7) donde el termino practicamente desaparece. En esta obra de Marx su equivalente es el fetichismo, que refiere a un dispositivo diferente de generacion de estas representaciones imaginarias. Esta vez se trata de una suerte de universalizacion de las evidencias cotidianas. En efecto, una vez implantada la base material, se origina una serie de evidencias emparicas innegables para la conciencia, las cuales son elevadas a rango de valores eternos aplicables a toda accion humana, pasada o futura. Lo que ahora hace emerger a las creencias ideolagicas es un empirismo carente de cratica perceptible en las Teoraas sobre la plusvalaa, donde Marx acusa a los economistas clasicos de haberse dejado dominar por las apariencias. Villoro hace suya esta afirmacion y escribe que este es el caso, por ejemplo, de las premisas en las cuales descansa la produccion capitalista, pues la economaa polatica clasica (y sus idealogos) considera como principios perennes: la mercancaa, el valor de cambio, el dinero y otros. aste es el caso de ciertos valores basicos del liberalismo humanista que acompanan esa base material, tales como libertad, voluntad o igualdad, las cuales tambien son convertidos en una suerte de antropologaa filosafica intemporal (Villoro, 1985b: 61).

La ideologaa como inversion y universalizacion producen, en comon, una serie de representaciones que se explican por su base material y, por lo tanto, no deben nada a la iniciativa de la conciencia individual. Sin embargo, puesto que provienen de dispositivos diferentes, Villoro extrajo una conclusion propia: inversion y universalizacion representan diferentes filosofaas, o mejor, que el mismo termino filosafico de idealismo recubre en realidad diferentes doctrinas. Su tesis es entonces que el idealismo de la ideologaa no es una doctrina en particular, sino algo mas general, una actitud, lo que el llama un estilo de pensar:
...] el idealismo no es una teoraa especafica, sino un punto de
vista sobre el mundo [...] Mas que una doctrina, se trata de una
disposicion mental [...] que suele inducir a adoptar un "estilo de
pensar" que puede expresarse en esferas muy variadas de la actividad
intelectual. (Villoro, 1985b: 43)


La apariencia y la esencia

Desde Marx, la ideologaa es una cosificacion de las ideas, es decir, la apariencia de que estas poseen una legislacion independiente que les permite revertirse contra sus productores. Pero esta, como mera apariencia, de ningon modo es la verdad de su genesis y su presencia. El concepto de ideologaa introduce el problema de la relacion entre la esencia y la apariencia. La cosificacion de las ideas tiene como funcion encubrir un orden que asumimos como verdadero, las cosas tal y como son en realidad. Por eso irrumpe la pregunta: ?camo es posible pasar de la apariencia a la esencia? En la tradicion marxista, incluido Louis Althusser, este pasaje se resuelve mediante la teoraa y la accion polatica. Sin embargo, Villoro explora diferentes alternativas a lo largo de su obra. En los artaculos ya citados, en los cuales me concentrare, el parece explorar la vaa trazada por Marx. En efecto, para Villoro, Marx debia hacer dos cosas: primero, una cratica a las filosofaas idealistas que descansan en un estilo de pensar no justificado racionalmente. Lo habraa hecho siguiendo en sus obras tempranas, hasta 1845, la cratica de Feuerbach a la religion denunciaba el mecanismo de la inversion: es el hombre quien hace a la religion, la religion no hace al hombre. (8) A ese estilo de pensar, basado en creencias injustificadas dominado por la inversion, en su obra temprana Marx lo llama ideologaa. De acuerdo con Villoro, esta primera forma de cratica no descansa en la teoraa, sino en otra forma de justificacion racional:
La cratica a la ideologaa consiste fundamentalmente en mostrar que esas
categoraas (religiosas, juradicas, polaticas) se levantan sobre una
creencia basica de la que depende su validez, pero que no esta ella
misma justificada; esa creencia, base de todas las demas, es un modo o
estilo de pensar que no puede admitir ningon fundamento racional de su
verdad. (Villoro, 1985b: 55)


Segundo, Marx debia no salo mostrar que la ideologaa descansa en ideas injustificadas, sino ademas falsas. En consecuencia, debia elaborar una teoraa que vincule esas ideas con su condicionamiento social. Para relacionar los puntos de vista noseolagico y el condicionamiento social de las ideas hace falta una teoraa, pues de la falsedad o de la falta de justificacion de esas creencias no puede deducirse lagicamente nada acerca de su relacion con la sociedad, ni viceversa (Villoro, 1985b: 58). Sin embargo, y esto es crucial para su propio pensamiento, Villoro considera que Marx nunca construya tal teoraa, ni en su obra de madurez:
En La ideologaa alemana no encontramos una teoraa semejante--que en
realidad nunca llegara a completarse en la obra de Marx y Engels--sino
solo la formulacion de ciertos principios generales que serviron de
base y orientacion para construir tal teoraa. (Villoro, 1985b: 59)


Este diagnostico me parece esencial. En efecto, Villoro estima que una teoraa completa de la ideologaa exige dos cosas: mostrar que esas ideas son una representacion injustificada de las creencias sociales y que esas falsas generalizaciones corresponden a condiciones sociales particulares, expresion de intereses de una clase. Tal teoraa debe permitir transitar de una manera de pensar no justificada a la funcion social del dominio de las ideas, y a la inversa, a la carencia de justificacion: "Mientras esos puntos precisos en cada situacion especafica no se aclaren, no podemos considerar que existe esa teoraa de la ideologaa" (Villoro, 1985b: 67). Puesto que, a su juicio, en El capital, Marx salo presenta los principios generales de una teoraa de las creencias ideolagicas, queda por responder si todas aquellas creencias sin justificacion cientafica merecen ser llamadas ideolagicas. Mientras no se tenga esa teoraa mas especafica: "la nocion de ideologaa funcionara como un concepto heurastico para orientar las investigaciones en cada estudio concreto" (Villoro, 1985b: 67). (9) Villoro no encuentra en El capital una demostracion aca-bada del origen y la permanencia de todas las creencias injustificadas: desde ahora se perfila un debate que detallare mas adelante.

LA DIMENSION SOCIOLOGICA

El analisis del concepto de ideologaa en Marx ha hecho patente una dimension noseolagica, pero no se agota en esta. Si la representacion ideolagica es un error de la razon, no lo es en su mera congruencia consigo misma, ni de "forma", pues esta se piensa de un cierto modo por el hecho de que la conciencia ocupa un determinado lugar en las relaciones sociales de produccion en las que vive. Es preciso analizar una segunda dimension sociolagica.

Un concepto interdisciplinario

En El capital, las creencias ideolagicas eston salidamente arraigadas en el mecanismo de explotacion de una clase social, pues tiene un componente social innegable. Villoro hace una acotacion resaltando dos cuestiones de orden general acerca del vonculo que une a la sociologaa con la noseologaa en las creencias ideolagicas. Primero, ambas dimensiones no se recubren exactamente; en efecto, si todas las ideas y creencias ideolagicas son falsas, no todas las ideas falsas o injustificadas son ideolagicas, salo aquellas de las que se puede probar su origen y su eficacia en el dominio social: "por consiguiente, no toda creencia insuficientemente justificada puede tildarse de ideolagica, sino salo aquellas que un analisis sociolagico demuestre que cumplen la funcion de promover el poder de un grupo" (Villoro, 1985b: 56).

Por ello, a diferencia de Marx, para Villoro, el dominio de las ideas y creencias injustificadas es mucho mas amplio que el territorio de la ideologaa, pues estima muchas formas de creencia no directamente vinculadas con una situacion de dominacion polatica (aunque de un modo u otro, todas eston asociadas con un determinado orden social). De aha se deriva que si el concepto de ideologaa debe ser tearicamente atil, debe contener ambas dimensiones, esto es, ser interdisciplinario: "ni las categoraas noseolagicas por sa mismas, ni las categoraas sociolagicas por sa mismas son suficientes para caracterizar el hecho de la ideologaa" (Villoro, 1985a: 39). Ello implica a su vez que el dominio de utilidad tearica del concepto sera mas restringido que el de la determinacion social de todas las ideas. Aunque el termino de interdisciplinario suele ser ambiguo, en este caso contiene una tesis filosafica mas precisa y de mayor interes: no hay nunca una completa autonomaa del conocimiento respecto de su fundamento social, porque el conocimiento se produce necesariamente a partir de, pero tambien contra las evidencias que aporta la apariencia social inmediata. La cuestion sera saber camo se piensa contra las apariencias.

En primer lugar analizo la doctrina de Marx. Para comprender la dimension sociolagica es preciso desplazarse desde La ideologaa alemana hasta El capital. Ciertamente, aquella primera obra fue crucial para el desarrollo del pensamiento marxista, porque la cratica de la inversion permitia reorientar la mirada hacia las condiciones materiales de la existencia humana y, con ello, acceder a una teoraa materialista de la historia cuyo bosquejo esta contenido en tal obra. Pero el dispositivo de la inversion es insuficiente para comprender la genesis sociolagica de esas creencias, pues no las vincula con la produccion de la vida material. La demostracion de esta genesis no se encuentra en La ideologaa alemana y no podaa ser asa porque, entre 1845 y 1846, Marx aon no contaba con una teoraa desarrollada de las relaciones capitalistas de produccion. (10) Veinte anos de trabajo y miles de vicisitudes despues, Marx ofrece en El capital, una teoraa capaz de dar cuenta del origen objetivo de aquellas ideas y creencias imaginarias, pero que ahora lleva el nombre de fetichismo.

?En que consiste el dispositivo fetichista que las origina? Para comprenderlo es preciso exponer brevemente la teoraa del valor desarrollada en la primera seccion de El capital: debido a que nuestras sociedades eston compuestas de una multitud de productores independientes, los cuales carecen de cualquier mecanismo de regulacion preestablecido, el trabajo de cada uno de ellos adquiere existencia social mediante el intercambio de sus productos y de los mecanismos de equivalencia que descansan en el valor de cada mercancaa. Cada productor salo encuentra reconocida su existencia social en la medida en que universaliza su trabajo y sus productos mediante el intercambio generalizado. Por eso en El capital son cruciales los conceptos de valor y trabajo abstracto, pues permiten justamente comprender la manera de realizar la validacion social del trabajo de cada uno. Ningon productor independiente puede hacer por sa mismo reconocible su trabajo concreto, sino onicamente mediante el intercambio generalizado de este con otro, esto es, universalizondolo. Entonces, a causa de esa necesaria universalizacion, las relaciones de intercambio de los productos del trabajo aparecen como lo onico esencial: la vida social parece regida por las leyes del intercambio mercantil y por la valorizacion del valor, es decir, las relaciones entre las cosas producidas y no entre sus productores. Las creaturas nuevamente se imponen sobre sus creadores. De este modo, la mercancaa y el dinero (pero lo mismo puede decirse del valor o del capital) parecen seguir leyes propias, independientes de sus creadores, revirtiendose contra estos hasta imponerse a ellos y sojuzgarlos.

No obstante, una vez comprendido el mecanismo que prevalece en las relaciones capitalistas de produccion, en El capital, el termino ideologaa desaparece y es sustituido por el de fetichismo. Ahora se comprende la razon de esa desaparicion: para Marx, su obra contiene la explicacion del porque la apariencia fetichista se muestra como apariencia. Mediante un examen del proceso de valorizacion del valor (que es la primera definicion del capital) se ha alcanzado la esencia de las relaciones capitalistas de produccion y, por tanto, es posible conocer su naturaleza real, lo mismo que las razones por las cuales la apariencia es salo eso; el conocimiento explica su aparecer, el hecho como simple apariencia.

En el Marx de la madurez, no hay una clase especafica de creencias insuficientemente justificadas que podraa llamarse ideolagicas: las representaciones fetichistas tienen un fundamento, pero su razon de ser es salo descubierta despues del proceso de conocimiento y por esta oposicion son llamadas ideolagicas. En esta tradicion, las creencias fetichistas salo se hacen inteligibles por el conocimiento de las relaciones de produccion que las provocan: no existe ningon otro dominio de justificacion para las creencias.

Una apariencia peligrosamente eficaz

La teoraa de Marx explica algo mas que la simple apariencia: muestra camo las ideas y creencias falsas, que componen la ideologaa, poseen una temible eficacia social. Ellas ofrecen a los sujetos una representacion del lugar que les corresponde en el proceso objetivo de la vida social. De este modo, la ideologaa plantea inevitablemente el problema filosafico de la conciencia: el sujeto actaa en tanto es actuado, es decir, lo hace al interior de un dispositivo ideolagico objetivo, cuyas practicas se traducen en actos materiales de un individuo, quien sin embargo, cree actuar, con toda conciencia. Si bien la ideologaa interpela (el termino es de Althusser) a los individuos y los hace sujetos, ella no esta onicamente en la cabeza de esos agentes, sino en un dominio practico, porque esas creencias los impulsan a la accion o la inhiben, ellas hacen que cada accion sea legatima o ilegatima, valida o invalida.

La difacil salida de la ideologia

La ideologaa asegura la reproduccion de las relaciones sociales en las que surge, ofreciendo a los sujetos una representacion, imaginaria pero eficaz, del lugar natural que les corresponde en dichas relaciones. Sin esta eficacia, la ideologaa no tendraa razon de ser. Hasta aqua, Villoro concuerda con los analisis de Marx, sin embargo, agrega una importante precision: Marx salo describe el mecanismo que sujeta al individuo, pero no dice nada en torno a las posibilidades de escapar de esta sujecion. La teoraa de Marx establece los principios generales de su funcionamiento, pero salo responde parcialmente a la pregunta: ?camo pueden evadirse los sujetos de la ideologaa, si su razon de ser consiste precisamente en impedirlo? En mi opinion, aqua se encuentra la brecha entre Villoro y Marx. Para el pensador alemon, la salida de la ideologaa descansa en la teoraa y la polatica que hace frente a las relaciones de produccion; para Villoro existe otra alternativa para evadir la sujecion. Conviene examinar la cuestion con mas detalle, pues aha se perfila el pensamiento filosafico, educativo y libertario del pensador mexicano.

Villoro define la ideologaa por dos rasgos esenciales: a) se caracteriza por su funcion directiva en el comportamiento de los individuos, b) pero esta funcion consiste en favorecer al poder polatico y econamico de un grupo; su concepto restringido permite delimitar "una forma especial de falsedad ligada a la estructura de dominacion" (Villoro, 1998: 186). Escapar a la ideologaa quiere decir abandonar las creencias que representan a ese grupo en particular, para adoptar otras que puedan ser aceptadas por todos. Una constante en el pensamiento de Villoro es justamente la basqueda de ese punto de vista imparcial, como criterio para fundar la objetividad de los principios que deben regir la vida en comunidad.

La ideologaa es el reino del pensamiento reiterativo, el cual dirige la conciencia en su accion sin que esta se percate. Por ello, un distanciamiento reflexivo resulta liberador. Villoro admite dos modalidades de este distanciamiento reflexivo, la teoraa cientafica y la filosofia:
...] la actividad cratica es el primer paso de un pensamiento de
liberacion. De aha la importancia libertaria de la actividad cientafica
y del analisis filosafico: establecer los lamites y los fundamentos de
un saber objetivo frente a las creencias personales permite revelar la
maniobra del pensamiento dogmatico. (Villoro, 1982: 202)


La filosofaa se presenta como la segunda alternativa para evadir las creencias ideolagicas. Haciendo suya una tradicion que puede remontarse hasta Sacrates, la filosofaa es la tarea que cuestiona el reino de las apariencias:
La actividad filosafica es el tabano de la cotidianidad ideolagica.
Impide una tranquila complacencia en las creencias aceptadas, reniega
de la satisfaccion de sa mismo en las condiciones reiteradas. Con ello,
da testimonio perpetuo de la liberacion de la razon. (Villoro, 1985c:
151)


Villoro analiza los mecanismos que permiten criticar filosaficamente el reino de las apariencias. Considera, en primer lugar, en el plano de la teoraa cientafica, que la reflexion cratica debe ser llevada hasta sus altimas consecuencias, porque la fuerza de las evidencias ofrece obstaculos difaciles de superar, incluso para las mentes cientaficas. La economaa clasica puede aportar un buen ejemplo de analisis cientafico, sin embargo, se ha detenido demasiado pronto. La fuerza de las evidencias es tal, que descubrir la verdadera naturaleza de las relaciones sociales salo se logra mediante una cratica develadora de todas las apariencias, a saber, que libere a la mente de toda creencia injustificada, esto es exactamente la funcion de la teoria:
[...] el modo de pensar fetichista impide que el investigador ponga en
cuestion los conceptos de que parte y detiene el analisis. Para
proseguirlo es menester liberar a la mente de esas creencias
injustificadas [...] el analisis econamico de El capital revela el
supuesto no justificado de la economaa polatica anterior y permite asa
plantearse la pregunta que aquella no se planteaba. Esta labor no
corresponde, segon Marx, a la filosofaa sino a la reflexion cratica.
(Villoro, 1985b: 72)


Ahora bien, desde una perspectiva filosafica mas general (y no meramente cientafica), el principal obstaculo de la conciencia para liberarse de las creencias ideolagicas es ella misma, su constitucion subjetiva, pues el individuo basa su accion en motivos particulares, inevitablemente orientados por sus intereses propios. La ideologaa nubla la conciencia individual encerrondola en su universo diminuto. La salida de esas representaciones imaginarias consiste en que el individuo guae su accion ya no por motivos (inculcados por su determinacion social), sino por razones. Este es un punto crucial de Villoro: para escapar a la ideologaa es preciso que el individuo abandone su limitado interes y adopte el general que le provee la etica. En otras palabras, mientras la ideologaa parece descansar en prejuicios, la etica "esta constituida por enunciados que se fundan en razones validas con independencia del punto de vista de cualquier grupo especafico: se refieren por tanto a valores objetivos" (Villoro, 1998: 192). Esta transformacion convierte al sujeto ideolagico en agente moral. (11)

De acuerdo con Villoro, un sujeto puede abandonar su perspectiva parcial de dos maneras: a) cuando se propone hacer que sus creencias coincidan con la realidad para tener exito en sus fines y b) cuando otorga a su existencia un sentido, un interes mas alto, "salo aquel interes en la realidad y en el sentido tendraa fuerza suficiente para contrarrestar la individual tendencia a la 'precipitacion' y la 'prevencion' y para buscar el saber aun cuando pueda ir contra sus personales deseos inmediatos" (Villoro, 1982: 262). El pensamiento pasa de un estado de la mente a otro, pero este altimo es un punto de vista universal, la base de la objetividad. En la vida cotidiana, el individuo no encuentra elementos para renunciar a perseguir sistematicamente su interes privado, mas aon, suele convertir sus motivos en razones, pretendiendo que su interes personal representa la mejor alternativa para el interes general, esto es, otorga una falsa universalidad a su punto de vista subjetivo:
[...] el idealogo no puede dejar de distinguir entre creencias sobre
sus "relaciones vitales" con el objeto, determinadas por motivos y
creencias sobre propiedades del objeto mismo, basadas en razones. Lo
que en realidad sucede es que esos motivos lo conducen a preferir
ciertas razones sobre otras. (Villoro, 1982: 122)


Villoro no rechaza la existencia de una base material para la ideologaa, pero estima que el agente puede, con las fuerzas de su propia reflexion, escapar de esta. La cratica a la ideologaa en su sentido amplio consiste en modificar la base de las creencias que guaan la accion del sujeto, transformando su punto de vista subjetivo, basado en motivos, a uno universal, apoyado en razones. No es un acto sencillo, pues su estilo de pensar tiene como fundamento objetivo el hecho de que nuestras sociedades han disuelto los lazos colectivos, aislando a los individuos entre sa, acentuando la percepcion de su interes personal, pero ocultando o debilitando la existencia del interes general. Por eso requiere un impulso diferente que proviene de su caracter de agente racional. Salir de la ideologaa es comprender en que sentido las creencias tienen una justificacion insuficiente:
[...] en suma, quien esta preso en un estilo de pensar ideolagico no
tiene por que aceptar que su creencia se deba a motivos personales,
porque el salo ve razones [...] Por eso la cratica a la ideologaa no
consiste en refutar las creencias del idealogo, sino mostrar los
intereses concretos que encubren. (Villoro, 1982: 110-111)


De esta compleja relacion entre creencias, motivos, razon y liberacion proviene, a mi juicio, la respuesta mas acabada de Villoro a la cuestion de la salida de la ideologaa; esta se encuentra en la conclusion de su libro Creer, saber, conocer y es una etica de las creencias. Esta tesis es el resultado filosafico de la cratica que Villoro establecia con el pensamiento de Marx y su tradicion posterior. (12)

?Que es una etica de las creencias? Este termino se propone como la reflexion cratica que cada individuo debe hacer para dar una justificacion adecuada de las creencias que guaan su accion. Villoro la concibe como un ejercicio de autonomaa en una lonea praxima a la filosofaa de Immanuel Kant, es decir, como el rechazo a la heteronomaa. Para tal reflexion, si aquellas creencias no resisten el examen cratico, son ideolagicas en sentido estricto. Una etica de las creencias es una actitud racional ante las motivaciones del individuo para consigo mismo. En primer lugar, ante las creencias que guaan su accion, el sujeto debe optar por una actitud racional. ?Que significa eso?: "Podemos entender por 'racionalidad' la tendencia a lograr razones suficientes y adecuadas para nuestras creencias, que garanticen su verdad y a procurar que nuestras acciones sean congruentes con esas creencias" (Villoro, 1982: 280).

En este sentido procedimental, la racionalidad exige que el individuo haga suyas una serie de normas de justificacion de sus creencias, las cuales alcanzan, primero, su actitud personal y, luego, permiten universalizarla hasta lograr una dimension social:
[Norma 1.-] Todo sujeto debe procurar para sus creencias una
justificacion lo mas racional posible, de acuerdo con la practica que
esas creencias pretenden guiar y con el tipo de conocimiento que se
propone alcanzar. [Esta primera norma se universaliza para adquirir una
dimension social: Norma 1*.] Todo sujeto debe procurar que las
creencias de la comunidad a la que pertenece tengan una justificacion
lo mas racional posible de acuerdo con la practica que esas creencias
pretenden guiar y con el tipo de conocimiento que se propone alcanzar.
(Villoro, 1982: 282 y 284)


Al seguir esa Norma 1, el sujeto no busca el conocimiento en sentido tearico, sino la prudencia. En efecto, esta norma implica que toda creencia debe ser justificada en razones explacitas; ademas la justificacion debe corresponder a una ponderacion adecuada y exhaustiva de otras razones hasta que sea suficiente y, finalmente, debe ser adecuada al tipo de conocimiento pretendido, porque cada uno tiene su peculiar garantaa de verdad (Villoro, 1982: 288).

Con el fin de que esa actitud racional procedimental no conduzca a una imposicion, esa primera norma obliga a cumplir una segunda, ya implacita en ella, llamada autonomaa de la razon:
[Norma 2.-] Todo sujeto tiene el deber de atenerse, en sus creencias, a
sus propias razones, tal como a el se le presentan. [Esta norma se
universaliza igualmente para adquirir una dimension social y se enuncia
de este modo: Norma 2*] Todo sujeto debe respetar que los demas se
atengan, en sus creencias, a sus propias razones tal como se les
presentan, aunque el no las comparta. (Villoro, 1982: 285)


Con esta segunda norma se propone, por una parte, que cada agente afirme la autonomaa en sus creencias y, luego, considere un deber dar a conocer la justificacion de estas, pero que al hacerlo admita la autonomaa de los otros individuos respecto de sus propias creencias. (13) Ambas normas constituyen un ideal que involucra cuestiones como justificacion racional, comunicacion intersubjetiva, liberacion y tolerancia. No obstante, ese ideal seraa meramente un imperativo hipotetico si careciera de un postulado etico como fundamento, el cual se enuncia asa: "el postulado de una etica es perseguir el interes general y subordinar a este los intereses particulares que se le opongan" (Villoro, 1982: 280). Este postulado convierte al deber que se expresa en el imperativo hipotetico en un deber que descansa en un juicio categarico: "el interes general es el que atane a todo hombre en cuanto tal y a la comunidad mas amplia de la especie humana" (Villoro, 1982: 280).

Parti, con Marx, desde la ideologaa como mecanismo de sujecion de los individuos a ciertas creencias injustificadas, hasta llegar al problema de la posible liberacion de la conciencia. La propuesta alternativa de Villoro se encuentra en una etica de las creencias de inspiracion kantiana, a la cual se agrega una dimension social. La etica de las creencias descansa en dos grandes principios: normas de racionalidad, y directrices para la supervivencia y perfeccionamiento de la especie humana. Aunque originalmente sean consideradas reglas de prudencia individual, su aplicacion sistematica puede conducir a una reflexion susceptible de provocar una racionalidad compartida: "los preceptos de la etica de las creencias deben ser tales que su cumplimiento haga posible una comunidad del conocimiento y asegure, asa, la realizacion del interes general" (Villoro, 1982: 281). Su meta regulativa es la constitucion de una comunidad guiada por la razon en lo referente a la adquisicion, justificacion y transmision de sus creencias. Lograr ese fin concuerda con el interes de la cooperacion y el perfeccionamiento de la especie humana, que es el postulado mas alto posible de la etica.

De este modo, Villoro se aleja de la tradicion marxista. A partir de este momento, debe hacer frente a las craticas que surgen desde aquella. Para defender su posicion, argumenta que si bien hay una forma de racionalidad, tal comunidad etica no descansa en el cientificismo, (14) es decir, por una oposicion entre teoraa e ideologaa. Para Villoro, el cientificismo de la tradicion marxista sostiene que entre las creencias ideolagicas y las verdaderas hay una diferencia de naturaleza y no solamente de grado. Por el contrario, el estima que ambas creencias se separan salo por una diferencia de grado. La etica de las creencias produce ideas racionalmente justificadas; pero no conocimiento en sentido estricto, pues en cierto modo coloca los fines de la vida buena por encima del conocimiento tearico: "El conocimiento no es un fin en sa mismo. Responde a la necesidad de hacer eficaz nuestra accion en el mundo y darle a esta un sentido" (Villoro, 1982: 296).

En la etica de las creencias confluyen varios temas decisivos en el pensamiento de Villoro. No renuncia al conocimiento mediante la teoria, pero la considera de alcance restringido, lo cual permite un espacio para una salida que no es tearica ni polatica, sino filosafica. En su obra El poder y el valor llama a esta alternativa una ideologaa disruptiva y la asocia con una suerte de utopaa concreta (Villoro, 1998: 188). Considero, sin embargo, una motivacion adicional para una etica de las creencias, la cual se encuentra en el diagnastico que el autor hace acerca de la ideologizacion del concepto de ideologaa.

LA DIMENSION POLITICA DE LA IDEOLOGIA

La ideologaa actaa en una sociedad dividida en clases

Villoro no rechaza la concepcion marxista donde la ideologaa juega un papel central en las relaciones de dominacion polatica. Sin embargo, cuestiona ciertas concepciones de la filosofaa carentes de sentido cratico ante las apariencias. Por ello, ademas de hacer suyo el pensamiento marxista, le otorga una direccion propia. De acuerdo con Marx, la ideologaa es encubrimiento de las relaciones de dominacion. La fortaleza de esta se desprende de la pesadez del habito y las dificultades de la conciencia para atravesar las apariencias que la han constituido. Por ello descansa en un empirismo de la apariencia. Villoro lleva este debate al plano filosafico, para el este empirismo adopta los ropajes pragmaticos o anti-metafasicos que se niegan a ver otra cosa o algo mas alla, pues afirman que mas alla de la apariencia, no hay nada: su estrategia consiste en universalizar los valores y creencias del presente, retirondolos del tumulto de la historia. Ciertamente esos idealogos aceptan que dichos valores tuvieron una historia, pero ya no la tienen mas porque han sido declarados universales e intemporales: nuestra forma de libertad es el fin altimo de la humanidad; nuestra igualdad juradico-formal no puede ser superada. Aqua se muestra por completo la inversion ideolagica: el resultado de las condiciones materiales de la vida productiva, se convierte en su fundamento insuperable, en los valores sempiternos de la humanidad.

Segon Marx, esos dispositivos filosaficos tienen una funcion precisa. Puesto que las ideas y las creencias ideolagicas reproducen una relacion de desigualdad, al ser patrimonio de la clase dominante, no pueden realizar esta funcion, sino a condicion de hacerse pasar por validas y aceptables para todos, patrimonio de todos siempre, esto es, universales. De aha postula que la ideologaa dominante en una sociedad pertenece a la clase en el poder. Desde luego, esas ideas y creencias tienen grados muy diversos de elaboracion: en principio, provienen de las condiciones objetivas donde se encuentra la conciencia individual, pero tambien sucede que diversas disciplinas proponen formas mas o menos sistematizadas; entonces aparecen los idealogos mas o menos funcionales para esas relaciones de dominacion. No hay disciplina excenta a esa situacion, pero la cuestion se hace mas patente en las llamadas ciencias sociales y humanas. Villoro nuevamente traslada la cuestion al plano filosafico: la filosofaa debe elegir entre preservar esta relacion de dominacion o bien contribuir en la basqueda de una salida racional, el eligia esta segunda opcion. Ello explica por que la etica de las creencias busca ofrecer un observatorio exterior a esta desigualdad, un punto arquimedico: el del deber y del interes moral de la humanidad. El sujeto ideolagico se convierte en el sujeto racional y moral que reflexiona sobre el origen de sus creencias y las acepta o las rechaza en funcion de la fuerza de su justificacion. El costo de ello, sin embargo, es que la arena polatica se transforma en la deliberacion etica. (15) La solucion de la ideologaa consiste justamente en bloquear esa transparencia, porque tanto la eleccion de posibilidades como la decision han sido determinadas antes de la reflexion misma:
El derecho a la posesion personal y libre de la verdad, el rechazo a la
imposicion de creencias ajenas, los deberes correspondientes de
justificacion y comunicacion racionales de nuestras creencias cobra
ahora una nueva vigencia. (Villoro, 1982: 270)


Con tales virtudes, Villoro se propone evitar una de las distorsiones mas peligrosas del concepto de ideologaa: su politizacion.

La politizacion de la ideologia

El tema de la determinacion social de las ideas contiene un riesgo profundo de politizacion que habraa de revelarse ruinoso en la historia del concepto de ideologaa. Las sociedades que durante el siglo XX se declararon herederas de Marx llevaron a extremos de intolerancia y dictadura cualquier cuestion en torno a las creencias sociales. Un punto central de la cratica de Villoro a la tradicion marxista se refiere al uso indiscriminado del concepto de ideologaa, latente quiza desde su origen, pero llevado hasta el paroxismo por los revolucionarios del siglo XX. En efecto, en la tradicion posterior a Marx, el termino ideologaa fue usado con gran laxitud:
Ya no se referaa a ciertas creencias de las sociedades tardaas en
el dominio de clase cuya funcion era perpetuar ese dominio, sino a
cualquier conjunto de creencias--verdaderas  o falsas, fundadas o
infundadas, generales o particulares--que correspondan a una situacion
dada. (Villoro, 1985b: 82)


Como consecuencia, el enfrentamiento entre las clases fue convertido en el conflicto entre dos concepciones del mundo antagonicas, el cual cubraa todas las ideas y creencias existentes en la sociedad. Tal extension del concepto conduce a dos grandes problemas. El primero hace que la nocion de ideologaa pierda todo valor tearico: lo hace superfluo y lo inutiliza como concepto explicativo (pues alude a todo conjunto de creencias posible), o bien, puesto que pierde su vonculo con la verdad o la falsedad, ya no permite distinguir entre creencias justificadas racionalmente o simples opiniones infundadas. En otras palabras, la cratica a una ideologaa no puede ser otra, pues, por definicion, ninguna puede reclamar para sa misma algon valor de verdad. "En este sentido esta cratica de la ideologaa es tan ideolagica como la doctrina que critica" (Villoro, 1985b: 95). Es preciso no perder la dimension noseolagica del concepto, pues adoptar un punto de vista meramente polatico elimina la fuerza probatoria de tal aspiracion y por ello coloca opinion contra opinion, enfrentamiento que, como se sabe, siempre es decidido por la fuerza bruta. (16)

Hay un segundo problema mucho mas grave. Al abarcar por completo las esferas espiritual, cientafica, cultural y religiosa, el concepto ampliado de ideologaa absorbia todo modo de pensar general y discurso especafico: todo se volvia ideologaa. En este momento, dada la dimension polatica del enfrentamiento, toda creencia caya en uno u otro lado de los combatientes:
Toda creencia es vista bajo el prisma del interes de clase o de su
funcion polatica. Nada escapa a esta perspectiva [...] Toda creencia no
revolucionaria corresponde, por ello mismo a una ideologaa contraria y
por ende, condenable. (Villoro, 1995: 163)


Ese doble peligro, su banalizacion tearica y su uso como instrumento de intolerancia, que el movimiento revolucionario no supo evitar, es un elemento presente en la posicion filosafica de Villoro. Por un lado, define la relacion, a la vez de reconocimiento y de distancia que guarda frente el pensamiento de Marx:
La obra de Marx es a la vez, cratica radical y modo de pensar
ideolagico y fundamentacion de una teoraa racional sobre la sociedad y
la historia. Su funcion es liberar de los instrumentos ideolagicos de
domino. Pero pronto se cosifica en un sistema filosafico que sirvia de
base a la ruinosa experiencia del estado sovietico. (Villoro, 1985b: 96)


La etica de las creencias es, a mi juicio, la respuesta de Villoro a las dificultades tearicas y polaticas en la obra de Marx, asa como a su tradicion posterior. La respuesta perfila su pensamiento comprometido y cratico: para el, lo fundamental es recobrar una serie de creencias, cuya justificacion valorativa y moral permita escapar a la sancion polatico-ideolagica. En esta propuesta se concentran algunas de las mayores preocupaciones de Villoro: la liberacion del hombre a traves de la reflexion, el papel cratico de la filosofaa, el acceso a una comunidad razonable, la importancia de la diversidad cultural y la necesidad de la tolerancia. En su dialogo se abre una brecha, pues Villoro supone que bastan los medios de la reflexion autonoma para escapar a la ideologaa, mientras en Marx esta significa justamente bloquear la transparencia de la cratica, alterar la libertad de eleccion, porque ambas han sido determinadas antes de la reflexion individual. Marx exige un conocimiento tearico y una lucha polatica; Villoro supone un ideal regulativo, un mandato, cuyas reglas son simultoneamente parametros de la accion razonable. Las diferencias son profundas e involucran la concepcion de cada uno acerca de la accion individual y colectiva en las sociedades modernas.

Los debates en filosofaa polatica han cambiado de apariencia, en cierto modo, los javenes encontraron en todo esto un eco extrano y lejano, pero no es asa. El concepto de ideologaa es un buen signo de la actividad de un pensamiento como el de Villoro, que se definia a sa mismo "por su deseo de sacudirse de algo que nos oprime: la opresion de los prejuicios y la ignorancia en la reflexion; la opresion de la dominacion y de la injusticia en la polatica" (Aguilar, 1993: 205).

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SERGIO PEREZ CORTES (*)

Villoro, Luis (1982), Creer, saber, conocer, Mexico, Siglo XXI Editores.

Sergio Perez Cortes: Doctor en Linguastica por la Universidad de Paras X-Nanterre y Doctor en Filosofaa por la Universidad de Paras I-Sorbonne. Responsable de la Catedra de Michel Foucault creada por la UAM en colaboracion con la Embajada de Francia en Mexico. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III, y miembro del Programa del College International de Philosophie, con sede en Paras. Ha sido condecorado con la membresaa vitalicia del Clare Hall College de la Universidad de Cambridge y con las Palmas Academicas, en grado de Caballero, otorgado por el gobierno frances. Dentro de sus publicaciones destacan: La polatica del concepto (1986), La prohibicion de mentir (1998), Palabras de Filasofos. Oralidad, escritura y memoria en la filosofaa antigua (2004), Escribas (2005), La travesaa de la escritura (2006), Karl Marx. Una invitacion a su lectura (2010) y La razon en la historia. Hegel, Marx, Foucault (2013).

D. R. [c] Sergio Perez Cortes, Ciudad de Mexico, enero-junio, 2016.

(1) Coincido en ello con Ramirez, 2011.

(2) Esta decision no es trivial: hacia mediados del siglo XX, el concepto de ideologia era ya objeto de una lucha teorica y habia sido redefi nido, reduciendolo a una sociologia del conocimiento (Mannheim, 1995), a una doctrina epistemologica (Geiger, 1972), e incluso ya se anunciaba "el fi n de las ideologias" (Aron, 1955).

(3) En su obra Memoire sur la faculte de penser de 1798, Desttut escribe: "la ciencia que nos ocupa es tan nueva que aun no tiene nombre" y, puesto que se referia a las ideas, recibio el nombre de "ideologia" (citado en Guilhaumou, 2008: 36).

(4) En buena parte debido a los embates de Napoleon Bonaparte, quien acusaba a los ideologos de sostener "una tenebrosa metafisica" disociada de los "derechos del hombre". De peyorativo, Napoleon convirtio el termino en injuria y asi fue legado al siglo XIX. Vease Guilhaumou, 2008: 40.

(5) Este concepto estricto de ideologia hizo que se enfrentaran en un dialogo critico Villoro y Adolfo Sanchez Vazquez y que seguire como telon de fondo adicional. En efecto, con la introduccion de este tercer dominio de creencias que no son ni ideologicas (son creencias justifi cadas), ni cientifi cas (su justifi cacion no es teorica sino practica) se cancela de hecho la afi rmacion marxista de que existen creencias ideologicas de clase que tienen una justifi cacion teorica e historica. Vease Sanchez Vazquez, 1993: 196.

(6) En La ideologia alemana, la critica al idealismo mantiene un caracter puramente fi losofi co, pues Marx y Engels aun intentan resolver sus cuentas con los jovenes hegelianos de la epoca, haciendo uso de las tesis de Feuerbach y M. Hess. Vease Fischbach, 2008: 12 y ss.

(7) Este desplazamiento se percibe desde los Elementos Fundamentales para la critica de la Economia Politica de 1857-1858, conocidos como los Grundrisse.

(8) El joven Marx utiliza la critica de Feuerbach para volverla contra Hegel, pero tambien recurre a Moses Hess, sobre todo en su obra La esencia del dinero, para dirigir ese mecanismo de inversion ahora contra la economia politica. Veanse sus Manuscritos economico-fi losofi cos de 1844.

(9) Esto es lo que Villoro intenta en su articulo "El concepto de actitud y el condicionamiento social de las creencias".

(10) Hacia 1845, Marx ya considera que para criticar tanto a la politica como a la sociedad civil se requiere de un estudio detallado de la economia politica, pero los Manuscritos de 1844 muestran que su relacion con esta es mas de aprendizaje que de dominio.

(11) Un comentarista lo ha llamado "el paso de una fi losofia teorica a una fi losofia practica" (Ramirez, 2011: 138).

(12) Esta transformacion de la teoria y la politica hacia la etica me parece el punto de alejamiento entre Villoro y la tradicion iniciada en Marx. En efecto, la doctrina de Marx puede tener consecuencias eticas, pero no se planteo como una doctrina etica, sino como un conocimiento cientifi co. Veanse los prologos de El capital, incluido el prologo escrito por Engels a la edicion inglesa.

(13) Reconocer la razon del otro es uno de los temas constantes en Villoro, como se muestra en Ramirez, 2010.

(14) Villoro caracteriza asi la concepcion de la ideologia que propone Althusser, ante la cual afi rma: "Frente al cientifi cismo de Althusser, admitir un concepto mas restringido de ideologia que solo se refi ere a creencias insufi cientemente justifi cadas (no necesariamente falsas) que cumplan una funcion especifi ca a favor del poder de una clase o grupo social" (1995: 162).

(15) Esta conversion es uno de los principales temas de la critica realizada por Sanchez Vazquez: en efecto, bajo la etica de las creencias, la lucha politico-ideologica se transforma en una deliberacion entre razones justifi cadas. Por ello, el estima que la propuesta de Villoro es demasiado noseologica y no sufi cientemente politica, pues excluye la existencia de aquellas creencias ideologicas que han sido el soporte de la lucha de una clase determinada. Para el, la critica a la fi losofia no reemplaza, sino que complementa la lucha politica.

(16) Sanchez Vazquez (1993: 203) admite el riesgo de esta politizacion de toda creencia, pero no lo atribuye al concepto amplio de ideologia. Acusa la incapacidad del socialismo real para reconocer que no existe la ideologia en general, sino solo regiones (artisticas, culturales, literarias) que deben ser evaluadas en la funcion que le es propia.
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Author:Cortas, Sergio Parez
Publication:Signos Filosoficos
Article Type:Ensayo critico
Date:Jan 1, 2016
Words:10670
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