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Implicaciones pragmaticas del discurso teologico/Pragmatic Implications of Theological Discourse.

Introduccion

Una de las criticas planteadas al discurso teologico en la actualidad se relaciona con la carencia de un sentido en cuanto lenguaje estimulante y pragmatico. Un discurso teologico que se basa en la argumentacion abstracta y metafisica de las verdades de fe, al margen de las problematicas y empenos de las personas, asi como de los rigores de todo saber cientifico, no logra incidir en la construccion de sociedad hoy. Un discurso semejante acaba convirtiendose tan solo en reproductor de formulas carentes de vida o novedad, incapaz de forjar palabras generadoras de acciones humanas alternativas.

Aunque existan distintas implicaciones en torno del asunto de la significacion del discurso teologico en la actualidad, el presente escrito enfatizara especialmente en la dimension pragmatica de dicho discurso. Por tanto, se esbozara la dimension manifestativa, concreta y vivencial que hace de el un discurso posibilitador de acciones, de practicas, de nuevas actitudes y realidades en contextos siempre nuevos y constantemente desafiantes.

En primer lugar, esta reflexion abordara la teologia como praxis necesaria en la esfera publica. Posteriormente planteara la pertinencia de la revelacion como acontecimiento y como Palabra. De igual manera tratara el paso de la Palabra y la accion divina hacia el discurso de la fe. Finalmente, planteara algunos desafios de la teologia entendida como praxis transformadora.

Teologia y debate publico: una praxis de la fe

Discurso teologico en un ambito plural

La sociedad global actual es una sociedad que demanda explicaciones, argumentos, contenidos y razones acerca de las practicas y las tendencias historicas del sujeto en cuanto individuo y colectividad. Por eso, aunque la experiencia de fe se funde sobre el orden practico de las convicciones y resoluciones privadas del sujeto, la teologia tiene el cometido de proporcionar explicaciones, argumentos y razones que permitan contribuir a la busqueda de humanizacion en la sociedad (1). Esta mision le viene dada de su caracter disciplinar y discursivo acerca y a partir del Dios revelado en Jesucristo como culmen y plenitud de la verdad. Su intento por comprender, explicar y esclarecer esta verdad dada en el Hijo de Dios la erige como aporte en el concierto de la gran busqueda humana de la verdad.

De esta manera, el cristianismo se ve enfrentado a la tarea de dar cuenta de la pertinencia y el valor de tal confesion en el seno de las sociedades, esto es, a hacerse presente en el espacio publico (2), en el escenario politico, en el agora de una epoca posmoderna fascinante e intensa, pero tambien paradojica y desafiante. Este contexto paradojico, desigual y alarmante taladra aun mas la conciencia cuando se mira en America Latina y el Caribe (3).

No resulta conveniente hoy prescindir de los contenidos humanisticos implicados en los modos como los creyentes desarrollan su pensamiento y su praxis, pues esto seria alimentar una esquizofrenia entre la fe y la razon, lo privado y lo publico. Tampoco seria procedente ni democratico disponerse a la discursividad social reprimiendo las convicciones particulares y las resoluciones privadas de los sujetos.

Es preciso reconocer que tanto en el debate publico como en el dialogo interreligioso e intercultural no se trata solo de defender las verdades aceptadas y confesadas--de un simple mencionar a Dios--sino de argumentar lo que ellas implican para la existencia de los individuos y para la buena marcha de la sociedad humana.

A partir del contexto europeo es posible afirmar que la articulacion entre el mundo de la vida y el mundo de las ideas, entre las convicciones privadas y las apariciones publicas, entre la confesion y la argumentacion, resulta un elemento necesario en la praxis discursiva o en la interaccion comunicativa al interior de las sociedades actuales (4.)

Esta participacion en el consensus reflexivo daria un impulso a la tarea que toda religion tiene con vistas a desarrollar su identidad y asumir la diversidad cultural, sin renunciar a lo fundamental ni perderse en lo circunstancial. Se trata de una articulacion entre razon publica y conviccion privada. Una practica religiosa reflexiva, que no desconozca la dimension pragmatica de la fe, ni su dimension etica, puede desempenar un papel significativamente constructivo en la sociedad actual.

Discurso teologico en el contexto cristiano

En medio de este panorama se insiste en que la fe tiene un componente conceptual y otro praxico, esto es, que ella implica tanto las experiencias como las argumentaciones (5). La fe conlleva una resolucion o conviccion interior y una comprension o reflexion que se juega en un orden externo. De ahi que desde el origen de la tradicion judeo-cristiana la existencia de Dios sea puesta en simultaneidad con la existencia del creyente: "Ustedes seran mi pueblo y yo sere su Dios" (Ex 6,8; Lv 26,11-12; Ez 36,28; Za 8,8).

Nuestra fe asiente que la revelacion de Dios esta implicada en la existencia del sujeto humano; y en la existencia del sujeto humano, individual y colectivo, esta implicado el nombre de Dios. Para explicar el misterio de Dios y el del ser humano solo se puede recurrir a la existencia humana y a la revelacion divina, respectivamente, aunque la mediacion o comunicacion de este misterio sera el lenguaje humano. Por eso, "el destinatario de la teologia, o sea, de la interpretacion de la Palabra de Dios, siempre es el ser humano" (6).

Si la discusion en torno de la revelacion y el anuncio de Dios conduce hacia algun lugar es hacia la dignificacion de la vida humana, y si algo debe aportar una discusion creyente respecto del sujeto humano es la existencia real y la intervencion eficaz y salvadora de Dios en nuestra historia (7).

En efecto, el nombre de Dios es honrado y apreciado por la existencia de los creyentes, o todo lo contrario (Ez 36, 22-23). La existencia de hijos, discipulos, o amigos de Dios dice o desdice de la existencia de Dios. Asi, cuando los creyentes manifiestan una existencia despreciable, impia, deshonesta, inhumana, es tambien la comprension de Dios la que esta en juego.

La primera Carta de Juan aclara, al respecto, que "nadie ha visto nunca a Dios, pero si nos amamos los unos a los otros, Dios habita en nosotros y su amor se dilata libremente entre nosotros" (1Jn 4,12); por eso, "quien no ama, no ha conocido a Dios, pues el es amor" (1Jn 4,8) y "quien dice amar a Dios"--y, desde luego, conocerlo--pero "odia a su hermano, es un mentiroso" (1Jn 4,20). De esta manera, la vivencia del amor es la consecuencia o ilacion evidente entre la persona creyente y el Dios Trinidad.

La existencia de Dios se pone en juego tambien en la existencia de los creyentes. Son ellos quienes--con sus modos de vivir y sus practicas--muestran la pertinencia y la credibilidad de su Dios. En consecuencia, nuestra existencia debe dar cuenta de la existencia de nuestro Dios; de ahi el desafio de intentar vivir frente al otro como si se estuviera frente a Dios, y como si el mismo estuviera ahi actuando, o como si el fuese destinatario de nuestras acciones, tanto en el nivel individual como en el comunitario (8). En la medida en que estamos implicados Dios y nosotros en el discurso de la fe, este tiene, para nosotros al menos, plena relevancia.

Principio revelador: Dios irrumpe como acto y como Palabra

Dios como acto y Palabra en nuestra historia

El fundamento del hablar desde la fe, propio de la argumentacion teologica, remite a la experiencia fundante de esta fe, a saber, el acto inaugural de darse Dios a los seres humanos en la historia y mas alla de ella. Lo propio de este acontecimiento revelatorio originario reside en que Dios irrumpe en la historia humana y se hace el encontradizo para quien asi lo desea.

Desde la comprension de la revelacion que Israel tiene, Yahveh habla, manifiesta su ser, su pensar, su sentir, su voluntad; y a partir de la predicacion y praxis de Jesus es posible afirmar que en el Dios mismo se esta haciendo presente: en Jesucristo Dios se hace palabra, acto, carne, vida. Esta "Palabra divina, por tanto, se expresa a lo largo de toda la historia de la salvacion, y llega a su plenitud en el misterio de la encarnacion, muerte y resurreccion del Hijo de Dios" (9).

Este darse u ofrecerse original de Dios propicia una palabra y una accion en el ser humano. En efecto, Dios hace pensar, hablar y actuar (10). Por ello, este manifestarse propio de Dios constituye un fundamento para la vida de fe y para la reflexion de esta.

Asi, la revelacion obrada por Dios segun el Genesis no es propiamente el hecho mediante el cual Dios da a conocer sus deseos y dicta las sentencias propias de su corazon a los hombres y mujeres dispuestos a vivir segun sus designios.

La revelacion es algo mas que palabras; ella es vida, acto, amor, misericordia, la cual tiene que ver con las entranas, con el corazon y con el pobre. Es accion liberadora, transformadora de la existencia humana; por eso la Escritura plantea la posibilidad de un cielo nuevo, una tierra nueva, un hombre nuevo, un nuevo eon.

Aunque Dios se manifiesta en todo ser que existe en el mundo, esta donacion tiene sus particularidades en la creatura humana; dada nuestra condicion racional y consciente, este darse de Dios es comprendido como una irrupcion en la vida humana y en la historia toda. Dios, entonces, irrumpe en nuestra historia, en nuestro propio contexto vital a traves de su ser, su vida, su amor. Este emerger de Dios como acto se halla en la base del acontecimiento revelatorio en bien de la humanidad. Aqui radica, por tanto, la esencia del misterio de la encarnacion en el Hijo: Dios irrumpe en nuestra realidad historica y en nuestra condicion humana como hecho, como accion, como acontecimiento.

Y dado que todo acontecimiento humano posee una textura linguistica--es decir, en tanto que sucede y puede ser narrado, contado, recordado, celebrado--, se impone el caracter verbal de esta revelacion, como afirma Paul Ricoeur: "Asi, el sentido es la objetividad que hace frente a la conciencia; esta objetividad correlativa de lo vivido es lo que aflora en nuestros enunciados" (11).

El Dios que surge en nuestra historia mediante hechos es al mismo tiempo exprimentado como Dios que habla, que comunica, que tiene algo a decir, el Dios palabra. De ahi que, tras haber experimentado y asumido la entrega de Dios en el Hijo como dabar o acto, en la Carta a los Hebreros, en la literatura biblica, sobre todo evangelica, la palabra adquiera rasgos concretos: "la Palabra se hizo carne" anuncia enfaticamente el autor del cuarto Evangelio en su prologo:
La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viviendo a
este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el
mundo no la conocio. Vino a los suyos y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de
Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre,
ni de deseo de carne, no de deseo de hombre, sino que nacieron de Dios.
Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros y hemos
contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigenito,
lleno de gracia y de verdad. (Jn 1,9-14)


Dios ha sido experimentado por hombres y mujeres porque de el se puede tener experiencia, la cual se realiza en el corazon de la vida en movimiento y en relacion con el conjunto de experiencias que tiene un ser humano en su historia. De tal manera puede afirmarse que esta experiencia de Dios pertenece al universo de lo real concreto, pero que no puede conocerse como se conocen otras realidades objetuales. Jesus da a conocer al Padre (Jn 1,18) porque de el ha tenido una honda experiencia existencial; y de Jesus pueden dar testimonio los discipulos y discipulas porque de el han tenido experiencia: "Hemos contemplado su gloria" (Jn 1,14). Por ello, el anuncio evangelico esta marcado por lo que de Dios han experimentado:
Lo que existia desde el principio, lo que hemos oido, lo que hemos
visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos
a cerca de la Palabra de vida--pues la vida se manifesto, y nosotros la
hemos visto y damos testimonio y les anunciamos la vida eterna, que
estaba junto al Padre y que se nos manifesto--lo que hemos visto y oido
se lo anunciamos, para que tambien ustedes esten en comunion con
nosotros. Y nosotros estamos en comunion con el Padre y con su Hijo
Jesucristo. Les escribimos esto para que nuestro gozo sea completo.
(1Jn 1,1-4)


En este tipo de textos se revela que Dios irrumpe en la historia afectando las vidas de hombres y mujeres en funcion de su bien y felicidad, por lo cual su testimonio adquiere relevancia (12). He aqui una caracteristica del lenguaje testimonial: su caracter beneficioso y pertinente para quienes lo reciben o acogen. Ello supone que el mensaje de Dios conviene tanto a la persona que no es posible quedarse con el egoistamente sino compartirlo con otros y otras para que tambien reciban sus beneficios. Aqui radica --segun Ladriere--la especificidad del relato evangelico como testimonio (13).

Dicho lo anterior, puede aseverarse que el Dios cristiano, que irrumpe en la historia, irrumpe tambien en el lenguaje y se hace lenguaje, esto es, accede a la palabra, se hace discurso, gracias a la fe de los primeros testigos, mediante sus relatos de fe. Por eso, el Dios revelado en la vida y para la vida, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, es un Dios testimoniado, abierto a la comunicacion y a la interpretacion interminable. De el se habla porque de el se puede tener una real experiencia; y en el testimonio de la fe se refleja la realidad del lenguaje humano.

Implicacion de esta revelacion practica y linguistica: la conversion

Los relatos de la creacion del Genesis, asi como los de la encarnacion de Jesus y la experiencia pascual apostolica, tienen como fin revelar a un Dios autenticamente posibilitador de lo insospechado. En esta misma linea, el texto biblico afirma que Dios llama a la existencia a lo que no es, para que sea; asi, de la nada puede crear vida, hacer surgir lo inesperado, revertir el orden de las cosas establecido y transformar lo que parece inmutable. Todo ello supone la accion etica de quienes confian, adoran y aman a Yahveh, de manera que hablando puedan ser realizadas muchas cosas en bien de la humanidad, especialmente de los sufridos y empobrecidos de la historia. He ahi una constante de los relatos de milagro en los evangelios: al instante quedo sano (14).

El acto creador de Dios se convierte entonces en acto performante, posibilitador de lo que aun no llega, lo inedito, lo no realizado. Dios es experto en novedad y renovacion, en apertura y transformacion. Este Dios actor mueve a la accion de los creyentes en el; no se queda quieto y, ademas, espera que ninguno de quienes creen en el se quede de brazos cruzados en la historia. Recordemos el "vete y haz tu lo mismo" (Lc 10,37). La experiencia y el testimonio de Dios pasan por nuestros actos y nuestras palabras; "Es asi como, incluso en el genero profetico, Dios es nombrado en y por el acontecimiento, y no solamente como voz detras de la voz" (15).

El Dios cristiano, en tanto que Padre creador, esta en toda vida humana; por tanto, cada vida debe ser salvada, sacralizada, honrada, dignificada. En cuanto que Hijo salvador, esta en todas las vidas pisoteadas y en todas aquellas donadas con vistas a una transformacion de la historia. En tanto que Espiritu renovador se hace presente a lo largo de los tiempos, haciendo nuevas todas las cosas y las personas (Ap 21,5).

Dios se da a si mismo y, en consecuencia, el esta y es en sus creaturas y quiere, desde alli, desplegar su ser divino en todo cuanto ha creado, y de manera privilegiada lo despliega en la creatura humana. La accion o voluntad divina en cuanto que accion movilizadora en bien de la humanidad se inaugura en su accion liberadora de la dominacion egipcia. Pasa por la constitucion de un pueblo libre y autonomo, y por la constante denuncia profetica en defensa de la dignidad humana como clara expresion de la gloria de Dios. En esta tradicion profetica se ubica Jesus de Nazaret, de manera que su predicacion y su praxis realzaran la correlacion entre maxima humanizacion nuestra y perfecta gloria divina. De ahi que ya en el siglo II, al interior del cristianismo, se haya afirmado que la gloria de Dios es el ser humano viviente:
Asi como su grandeza es insondable, asi tambien es inefable su bondad,
por la cual da la vida a quienes lo ven: porque vivir sin tener la vida
es imposible, la vida viene por participar de Dios, y participar de
Dios es verlo y gozar de su bondad. Pues los hombres veran a Dios para
vivir, haciendose inmortales por la vision, por la que se aproximaran a
Dios. [...]. Porque la gloria de Dios es el hombre viviente: y la vida
del hombre es la vision de Dios. Si la manifestacion de Dios por la
creacion da vida en la tierra a todos los vivientes, mucho mas la
manifestacion por el Verbo del Padre da vida a aquellos que contemplan
a Dios. (16)


En tal sentido, quien habla de Dios o sobre Dios debe hacerlo desde su propia experiencia divina. Si hemos dicho que de Dios se habla porque de el es posible vivir una experiencia, es decir, con el se puede tener un encuentro, entonces debemos asumir que quien habla de Dios debe hacerlo desde su propia experiencia y no exclusivamente desde la experiencia de Dios que otros han tenido.
El testigo, en y por su palabra, reproduce de algun modo los
acontecimientos en que ha estado implicado, los incorpora a su propia
vida, y los presenta a sus oyentes (o lectores) como acontecimientos
con capacidad de convocatoria, que les invitan, a ellos tambien, a
abrirse a su significado verdadero, que es existencial (en el sentido
que les interpela en lo mas profundo de su existencia, que les exhorta
a la conversion). (17)


El lenguaje existencial o testimonial es, entonces, una implicacion que se desprende de la misma revelacion cristiana por cuanto--por medio de este del acontecimiento--Dios se ha dejado ver y escuchar en Jesus nazareno, precisamente para aclarar el sentido de su intencion creadora desde los comienzos de la humanidad. Asi, Dios se ha revelado con vistas a la salvacion de todo el genero humano, y esta salvacion posee tambien una dimension constructiva, pues se expresa en la existencia concreta de las personas. En virtud de la revelacion de Dios en Jesucristo, cada creyente ha de disponerse a una marcha particular que no le dejara nunca conforme con lo que es en cada momento; y esta caminata la emprende desde la total entrega al Dios que todo lo transforma y que nunca nos deja intactos despues de darsenos a conocer y a amar en su Hijo hecho carne.

Por ello, en Jesus de Nazaret, se nos ha dado a conocer que la confianza en Dios consiste en un modo de ser, mas que el acumular un compendio de verdades en la mente. A Dios no se le puede comprender y permanecer igual, sin ninguna mutacion o transformacion. Al revelarse y entregarse Dios a la humanidad, no la deja incolume; al contrario, la remueve y la desplaza, para producir unas formas vivas de referir la experiencia de fe. En consecuencia, puede aseverarse que, en el cristianismo, el creyente vive a Dios en su propia vida. De nada nos sirve reconocer la existencia de Dios sin propiciar una afectacion en la existencia de cada creyente; a Dios no se le puede amar y seguir como si tal, y por ello, la conversion sera el mensaje de todo el mensaje evangelico.
La ensenanza del Evangelio en los labios mismos de Cristo: "... si no
se convierten, todos pereceran por igual", nos hace preguntarnos: ?Que
es convertirse, que es conversion? Es la sintesis de todo el Evangelio.
Asi comenzo Juan Bautista, asi prosiguio Jesucristo y asi mando
predicar hasta el confin de los siglos: "!El Reino de Dios ha llegado,
convertios y creed en el Evangelio!" Esta es la base de este Reino de
Dios. Convertirse es lo mismo: haced penitencia; es lo mismo que la
famosa palabra griega: metanoia, cambiar de mentalidad; eso es
convertirse, cambiar la mentalidad. El que estaba de hinojos ante los
idolos de la tierra, cambie de mentalidad y pongase de rodillas ante el
unico Senor. Convertirse es volverse a Dios y ya que volverse a Dios
tiene un camino, Jesucristo que dijo:
"Yo soy el camino, nadie llega al Padre si no por mi", convertirse es
adherirse a Cristo y buscar al Padre. (18)


De la Palabra y accion inspiradoras al discurso de la fe

Teologia como un hablar sobre Dios: El discurso de la fe

Hacer teologia implica, en consecuencia, una constante confrontacion de la palabra humana con la divina; pero, de igual manera, una constante confrontacion de la accion humana con la divina. Pensar a Dios y garabatear sobre el es intentar captar las formas como Dios incide en la historia de los seres humanos, empezando por la propia.

Una dialectica entre la palabra escrita en la Biblia y la palabra hablada por los hombres y mujeres de hoy, asi como entre los actos contenidos en la Escritura y los realizados por ellos y ellas, se convierte en un recurso para la adecuada interpretacion y actualizacion de la Palabra de Dios.

Hacer teologia--en este sentido--equivale al discernimiento permanente de las actitudes divinas canalizadas en los textos de fe, asi como en nuestra vida, para precisar el designio de Dios para con los seres humanos y para el conjunto de la historia. La vida humana, la cultura, la realidad historica constituyen, entonces, el lugar privilegiado tanto de la vivencia como de la reflexion de fe.

Pensar teologicamente significa leer en clave existencial el querer de Dios presente en los relatos de fe transmitidos, teniendo en cuenta las actuaciones humanas de cada tiempo (19). Ello implica explicar el actuar humano en la historia concreta a la luz de la accion comunicada en los textos de la Escritura, del magisterio y de la tradicion. La teologia habla de Dios hablando del ser humano, y habla del ser humano para entender su misterio a partir del Dios encarnado (20). De ahi la importancia de moverse sabiamente entre la Palabra y la historia, entre los textos y las acciones, tanto los divinos como los humanos.

Dado que hacer teologia no consiste en un simple repetir del mismo modo y con los mismos registros linguisticos las palabras y los textos por medio de los cuales fue transmitida la experiencia original de los primeros creyentes, ni en epocas diversas a la nuestra, este saber ha de instituirse como una discursividad original y creativa.

El saber teologico, como saber en constante e inacabable evolucion y renovacion, debe tener los oidos, los ojos, la mente, y el corazon fijos en el Senor que se ha revelado de manera decisiva y se sigue manifestando cotidianamente, pero tambien en las gentes que pueblan esta tierra de Dios: contemplar, interpretar, actualizar su vida, sus luchas, su habla, sus suenos. El desafio que se desprende de esta verdad es la urgente atencion a las condiciones que posee el lenguaje de la fe para hacer asequible y cercana la realidad de Jesucristo (21).

Entonces, el discurso teologico se erige como momento segundo despues de asumir y captar la historicidad de la vida y los desafios de esta concrecion existencial, a la luz de lo que en Jesus de Nazaret se ha revelado a los seres humanos, especialmente a quienes compartimos la fe en el. Sin embargo, aunque la teologia constituye un saber acerca de Dios, es preciso tener siempre presente que de Dios no sabemos del mismo modo como sabemos acerca de las demas cosas que nos circundan. La teologia es un saber en el Espiritu. En efecto, la fe es un don proveniente de Dios mismo quien se ofrece como a si mismo para ser amado, confesado, comprendido: "!Dichoso tu, Simon, hijo de Jonas! Porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que esta en el cielo" (Mt 16, 13-19).

Teologia como discurso sobre y desde Dios: la praxis de la fe

La razon de la funcionalidad teologica en esta Iglesia comprometida con el Reino de Dios se halla en que, en definitiva, la verdad de la fe cristiana no se juega meramente en los conceptos y argumentaciones sino--y sobre todo--en las obras, las practicas, las conductas (22) que continuen la mision de Jesus de Nazaret en este mundo. Asi nos desafia el mismo Jesus en el Evangelio de Juan: "Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, aunque a mi no me crean, crean por las obras, y asi sabran y conoceran que el Padre esta en mi y yo en el Padre" (Jn 10,37-38).

Dentro de esta concepcion teorico-pragmatica de la teologia, de la fe y de la mision de la Iglesia, debe fundamentarse toda argumentacion que la teologia pretenda ofrecer como aporte a la busqueda de la verdad y a la dignificacion humana. La teologia asi entendida, entonces, mas que una simple retorica, es un saber en funcion de la vida de fe en este mundo, un discurso con sentido vital.
La naturaleza de la teologia es, por consiguiente, teorica puesto que
su reflexion investiga, descubre, conoce el "sentido" de la fe. Sin
embargo y, no en un grado menor, es al mismo tiempo practica puesto que
el "sentido" que descubre es para vivir la fe, para impregnar y
constituir la cultura. Nos hallamos entonces ante una disciplina
teorico-practica. Lo anterior pone de manifiesto una caracteristica
fundamental de la teologia: su dinamismo. (23)


La dimension pragmatica del discurso teologico se funda en una justa y necesaria articulacion entre su comprension y su puesta en marcha, por cuanto la accion requiere de la reflexion, lo que posibilita una accion improvisada y una reflexion abstracta (24). En tal sentido, el discurso teologico posibilita y sirve a una dinamica existencial que supone y conlleva la identificacion con Jesucristo, a quien se le conoce en el proceso en que se le acoge, ama y sigue.

Jon Sobrino insiste en esta mutua relacion entre la epistemologia y la etica de la fe: a Jesus se le conoce en el proceso de seguirle; y mientras mas se le conoce, mas nos hunde en el misterico, desafiante y fascinante proceso de seguimento:
Al camino teorico del conocimiento hay que anadir, y con prioridad, el
camino historico--el seguimiento--, pues solo en el nos hacemos afines
a la realidad de Jesus, que es lo que hace posible el conocimiento de
Cristo desde dentro. Que se confiese, despues, a Jesucristo como lo
ultimo, esa es la entrega, el salto de la fe; pero es sumamente
importante determinar con la mayor precision posible el lugar de ese
salto. Fuera del seguimiento de Jesus, pensamos, no se sabe a ciencia
cierta de que estamos hablando al confesar a Jesucristo. (25)


En consecuencia, puede afirmarse que el saber teologico posibilita la facultad de comprender la cercania de Dios en la vida propia y en el contexto que nos circunda y nos abarca. Esto supone la captacion del paso de Dios en lo mas cotidiano de la vida. Por ello, teologizar es leer la vida y la historia desde y a partir de Dios. No es solo una praxis nocional y abstracta, sino un "saboreo" (26) permanente de la realidad divina que impregna de sentido cuanto nos arriba y nos invade.

Hacer teologia, por tanto, no consiste meramente en pensar o hablar acerca de Dios, sino en pensar y hablar en clave de Dios, en clave de su Reino, de su llegada, de su estar en el mundo, de su irrupcion en el corazon de la vida y de la historia toda. Por eso, el discurso de la fe, el discurso teologico, ha de dar cuenta de la realidad de Dios como sentido de las realidades existentes, las cuales han de ser vistas e interpretadas desde la optica de la salvacion que se nos ha ofrecido gratuita y beneficamente en Jesus. Asi, la teologia deja de ser simple compendio teorico o bagaje nocional sobre las cosas divinas y se convierte en una sabiduria que posibilita nuevas expresiones de la vida humana (27).

Teologia como saber pertinente: sentido de vida en medio de la cultura

La teologia, como pensar y hablar desde y a partir de Dios, es realizada en el seno de la historia, de una cultura. Aqui adquiere relevancia la definicion de teologia presentada por Bernard Lonergan: "La teologia es una mediacion entre una determinada matriz cultural y el significado y funcion de una religion dentro de dicha matriz" (28). Ello significa que la teologia es una reflexion acerca del sentido (o significado) que la fe ha de tener al interior de una determinada cultura, entendida esta como "el conjunto de significaciones y valores que informan un estilo colectivo de vida" (29).

Lo anterior senala la pertinencia de la reflexion teologica y su concomitante relacion con la vida, la historia, la cultura. Asi, puede decirse que los creyentes cristianos recibimos el don de la adhesion a la persona de Jesucristo resucitado, pero esa adhesion ha de ser vivida operativamente en las circunstancias concretas. La teologia es una mediacion reflexiva que busca descubrir el sentido de la cultura para nuestra religion, de manera que permita comprender como la vida de fe fluye al interior de la cultura (30).

Al acudir a los relatos evangelicos, se puede percibir que la originalidad del discurso parabolico de Jesus no se halla meramente en la creatividad o innovacion de terminos para referir lo innombrable y lo misterico de Dios, sino en su capacidad para ayudar a comprender que la llegada de Dios se da en la casa, en los caminos, en las relaciones diarias entre padres e hijos, en la amistad de las mujeres, en la siembra que hacen los campesinos, en las cocinas donde se amasa el trigo para el pan, en el incierto trabajo de la pesca, en las comidas y las fiestas, en todo lo que se hace y se vive. He aqui el sentido de la inculturacion del discurso de fe.

La actividad teologica encuentra su razon de ser en la accion de Dios Padre y del Hijo encarnado, quien por iniciativa propia ha tenido a bien revelarse, darse, entregarse, es decir, irrumpir en nuestra historia, en el seno de la humanidad. Por eso, los evangelios dejan clara la sintesis y el fundamento de la venida de Jesus: "El Reino ha llegado". Esta verdad hecha confesion equivale a la afirmacion tambien fundamental: "Dios esta aqui" (31). Y esta verdad hecha realidad inaugura la fe como modo de vida que supone un logos o logica particular (32), es decir, como fe que supone una experiencia; por tanto, genera una teologia como accion alternativa ante las manifestaciones y misterios de la vida, incluso y sobre todo ante la tragedia y el sufrimiento.

Una aproximacion analitica a la praxis de Jesus en los evangelios permite concluir que el vive sus relaciones con las personas a partir de la misma relacion que Dios establece con el mismo. Si Dios esta intimamente unido a el, entonces establece una profunda relacion con toda la gente. Si Dios mira preferentemente a los ultimos de la historia, entonces privilegia una cercania y amistad con los pobres y enfermos y pecadores. Vivir desde Dios implica dejarse inspirar por las acciones del mismo Dios; y justamente desde alli se proyecta a todos demas seres humanos.

Eso es lo que significa que la teologia es un pensar desde Dios, a partir de Dios, y no solo un pensar sobre Dios. Pensar a partir de Dios significa, entonces, vivir desde lo que de el se afirma y se cree: vida, libertad, justicia, misericordia, amor, perdon y paz. Asi, el saber vivir que la teologia debe procurar--como lo expresamos en el apartado anterior--remite a una comprension del saber vivir en medio de las particularidades culturales del contexto en el cual nos hallamos inmersos (33).

Ello significa que la teologia se hace discurso al servicio del ser humano, de las personas y de las comunidades, las cuales desarrollan su vida inmersos en la cultura. De alli se desprende la condicion alternativa que posibilita vivir a la manera de Jesucristo y estar al servicio del Reino de Dios; esto es, un saber vivir que tiene que contrastar con la injusticia, el odio, el orgullo, la desesperanza y la violencia en todas sus formas. La teologia consiste en un saber que permite dar sentido a la vida, especialmente a la vida de quienes parecen haber podido perder las razones para seguir luchando.

Discurso teologico y praxis transformadora: desafios

Un hablar de Dios que produce efectos transformadores

No basta con que el discurso teologico conlleve practicas humanas, pues esto es propio de todo discurso humano. En efecto, en teologia--como en otros saberes--siempre se ha hecho. En teologia no se trata meramente de hablar por hablar, de gritar por gritar, o escribir por escribir. Su hablar conlleva ademas una novedad en cuanto al actuar y al vivir, es decir, un modo de ser diverso.

Incumbe, entonces, a la teologia determinar permanentemente eso que grita o murmulla (34), que habla o escribe, que testimonia y anuncia; el para que de sus palabras y mensajes; los medios y formas de levantar su voz; los emisarios que han de portar sus afirmaciones, asi como los escenarios y destinatarios de lo que ella propone y suscita. Aqui se hacen presentes los elementos constitutivos de un lenguaje que significa y produce efecto: sus contenidos, formas, sujetos, contextos e intenciones.

El discurso teologico constituye, en ultimas, un decir en funcion de un mundo mejor, un hablar que logra estar al servicio de sociedades justas, incluyentes, honestas, tolerantes, respetuosas y reconciliadas. Por tanto, el lenguaje teologico ha de ser humanizador, liberador, dignificador, reivindicador, pues tales son los rasgos con los que se ha revelado el Dios del cual y a partir del cual ella habla.

De nada serviria una praxis creyente si ella es una simple conservacion de los regimenes injustos, desiguales, excluyentes y violentos en los diversos ambitos de la vida. Una teologia comprometida y transformadora no solo pregunta que decir ante estas situaciones y busquedas humanas. Mas bien pregunta: ?Que me dice y me pide esta realidad historica y Dios en ella? (35) Se trata de pasar de una actitud ilustrada a una actitud popular, en el decir de Pedro Trigo (36), la cual supone la autocritica, la propia renovacion y el reconocimiento del otro como parte de dicho crecimiento en humanidad.

Ello conlleva otros cuestionamientos: ?Que se me dice y me hace decir y obrar a la luz de la fe frente a las urgentes necesidades, problemas y anhelos actuales? ?Que se me esta pidiendo como teologo o como teologa mediante la tendencia a la justicia, la igualdad, el amor, la reconciliacion y la no violencia en nuestra patria? Entonces, los asuntos teologicos terminan siendo plurales, sistematicos, complejos y desafiantes.

Desafios actuales de un discurso teologico pragmatico y transformador

El discurso teologico, entonces, debe promover la fe como modo de ser y vivir, de actuar y pensar que desata dinamismos transformadores y posibilita eso de lo cual requieren los hombres y mujeres del planeta y del pais para vivir como autenticos hijos e hijas de un Dios amante de la vida en abundancia.

En un discurso enriquecido por la vida de los pobres y los excluidos, asi como de quienes se ponen de su parte, la teologia en Colombia esta llamada a superar la vision que asume la pobreza como asunto pasado de moda o que correspondio a una epoca y al gusto de unos pocos revoltosos y descentrados de la fe (37). Ella es el gran asunto que toca el presente y el futuro de la vida para las mayorias de nuestro planeta y de nuestro pais. Ademas, estas realidades humanas son lugar teologico (38) y asunto central en la fe cristologica (39).

Este es un discurso teologico que se incultura, haciendose popular, comprensible. La teologia, desde esta perspectiva popular, ha de superar la tendencia al ilustrismo que lleva al uso de terminos complicados; estos, mas que hacer asequible el mensaje de salvacion, lo sacan y alejan de la vida cotidiana de la mayoria de hombres y mujeres que espera una palabra dignificadora y liberadora. Ello implica tener en cuenta las variadas formas en las que se expresa y realiza nuestra fe cristiana: oracion, predicacion, catequesis, ensenanza, mision, vida en comunidad.

Aqui se juega la comprensibilidad del discurso de la fe y la transmision de su sentido original, de manera que este resulte significativo y asequible a los hombres y mujeres de hoy, como lo ha sido el que se ha desarrollado en otros momentos y contextos de la historia del cristianismo. El caracter academico del quehacer teologico se halla determinado entonces por la fidelidad al deposito de la fe y por un lenguaje cercano a los destinatarios de nuestro tiempo.

Tambien es un discurso que se descentra y sale de si para hacerse presente ahi donde la vida palpita y clama. Se trata de interactuar con los actores sociales y eclesiales haciendose presente en medio de comunidades ubicadas en sectores populares, en parroquias de distinta estratificacion, en organizaciones y movimientos de estas ciudades inmensas y plurales. Asi sera una teologia en salida hacia las fronteras existenciales de hoy, es decir, supone desplazarse hacia las distintas coordenadas sociales, geograficas, segun el papa Francisco (40), y este salir no solo implica un cambio de ubicacion sino tambien de mentalidad:
Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo. Repito aqui
para toda la Iglesia lo que muchas veces he dicho a los sacerdotes y
laicos de Buenos Aires: prefiero una Iglesia accidentada, herida y
manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el
encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No
quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine
clausurada en una marana de obsesiones y procedimientos. Si algo debe
inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos
hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la
amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin
un horizonte de sentido y de vida. Mas que el temor a equivocarnos,
espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos
dan una falsa contencion, en las normas que nos vuelven jueces
implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras
afuera hay una multitud hambrienta y Jesus nos repite sin cansarse:
"!Dadles vosotros de comer!" (Mc 6,37). (41)


Los teologos y las teologas hemos de interesarnos por lo que viven, anhelan y hacen los hombres y mujeres, ya sea por iniciativa propia, por acuerdo comunitario o por decision social, por dar valor a las busquedas y acciones promovidas por el Estado o por distintas instituciones en medio de las comunidades y barrios. Las vidas, las acciones, las intenciones y los contextos son propiamente lo que el discurso teologico debe ayudar a configurar, transformar, concretar y renovar constantemente. Lo mas importante para la Iglesia y, por tanto, para la teologia, es lo que tiene que ver con la vida humana y su dignificacion.

Es urgente hacer que la reflexion de la fe parta de lo que nos interesa como personas, como pais y como sociedad que busca la reconciliacion y la paz. Enraizar esta reflexion en lo que acontece a nuestro rededor y en medio de nosotros podria ayudar a que hoy el discurso teologico sea mas significativo. En perspectiva latinoamericana se afirma insistentemente que la teologia hoy debe arriesgar, innovar y sugerir nuevas cosas, y no repetir lo dicho.

Llegar a decir lo no dicho hasta ahora en relacion con la revelacion no deja de ser una tarea interminable e inquietante. Solo cuando un lenguaje teologico crea, es decir, provoca al compromiso y desata transformacion en orden a la presencia de Dios entre nosotros, este adquiere significacion, porque conlleva efecto y novedad. En tal sentido puede hablarse, de acuerdo con algunos teoricos, de la facultad creadora del lenguaje (42).

Por tanto, no se puede olvidar que Dios pasa por nuestra propia realidad, por nuestras multiples y variadas experiencias. Asimismo, la teologia no puede olvidar que ese Dios que se entrega y salva siempre desbordara dichas experiencias, estara mas alla de ellas. Esto es precisamente lo que posibilita la pertinencia y actualidad de la reflexion teologica. En sintonia con lo dicho, los teologos y teologas deben tener siempre presente que lo propio de Dios es suscitar lo nuevo, lo que todavia no ha llegado a ser o que parece que no puede existir. Es de Dios hacer pasar del sinsentido a la esperanza, de la tristeza al gozo, del egoismo a la comunion, del odio a la paz, de la muerte a la vida. Eso nos lo ha revelado en el mismo Hijo suyo: Jesucristo resucitado; y de ello da cuenta la teologia.

Una teologia que ayuda a practicar a Dios, que es amor

Resulta valida y tremendamente sugestiva la expresion que subyace en el pensamiento teologico liberador de America Latina, "Dios necesita ser practicado", porque el es accion, no solo palabra, ni misericordia, y no solo retorica (43). Por tanto, la fe es un modo de vida, y si es asi, la teologia como saber que reflexiona sobre ella ha de visualizar las practicas concretas y efectivas que den cuenta del Dios en el cual se cree, esto es, el Dios que fundamenta esa fe. En cuanto que habla a partir de la cotidianidad --como se ha dicho antes--, la teologia debe estar atenta a lo que se sienta, se piensa, se hace, se vive, se espera; y tambien a lo que se deja de sentir, pensar, hacer y esperar. Por medio todo ello se transmite el decir y el callar propio de Dios, que habla a traves de nuestra historicidad, como mediacion primordial.

En tal sentido, es preciso centrar la mirada en Jesus, quien hablaba de lo que la gente vivia para, asi, ayudaba a tomar conciencia de que el reinar de Dios se daba precisamente en medio de la vida cotidiana y no fuera de ella: en comer, pelear, discutir, amasar el pan en la cocina, relacionarse con la vecina, pescar en el lago, en el relacionarse del padre con el hijo, etc. No hay otro lugar: por ahi pasa y se expresa el Reinado de Dios.

Tal es--a mi juicio--el sentido autentico de la inculturacion del mensaje Cristiano; y el sentido del salir a la calle, en el que tanto insiste el papa Francisco, que implica no tener miedo, arriesgarnos como teologos y teologas. Asi, al lado del salir a dialogar con otros saberes y cosmovisiones, la teologia lograria ser como aceite que cura las heridas de hombres y mujeres que tanto estan sufriendo.
No se conformen con una teologia de despacho. Que el lugar de sus
reflexiones sean las fronteras. Y no caigan en la tentacion de
pintarlas, perfumarlas, acomodarlas un poco y domesticarlas. Tambien
los buenos teologos, como los buenos pastores, huelen a pueblo y a
calle y, con su reflexion, derraman unguento y vino en las heridas de
los hombres. (44)


En sintesis, podria afirmarse que el discurso sobre Dios tiene mucho que ver con el discurso sobre el amor y la misericordia, la justicia y la paz, la comunion y la esperanza, la libertad y la conversion. Asi, la confesion de fe y el hablar de Dios no se entienden ni comprenden sino en y desde la fe. A Jesus le conocemos confesandole, siguiendole, amandole, adhiriendonos a el. De ahi surge el hablar de el y desde ahi puede afirmarse y confesarse que Dios salva y Dios es amor. En consecuencia, me salvo porque vivo en amor; y solo el amor salva: es decir, el amor manifiesta o despliega el sentido de todo hombre y mujer en este mundo. Tal es el nucleo de la revelacion que nos ha hecho Jesus.
Si Dios es amor, solo puede ser verdaderamente conocido a traves de la
experiencia del amor. Todo amor procede de Dios (1Jn 4,7) y, por tanto,
todo amor revela de algun modo a Dios. Se entabla la relacion con el
cuando se le reconoce como origen y fuente del amor. No se adquiere,
por tanto, el conocimiento de Dios a traves de la pura inteligencia ni
de la lucubracion sobre su ser. En esto radica el defecto del Dios de
los filosofos (1Jn 4,8: "... el que no ama, no tiene idea de Dios,
porque Dios es amor"). La experiencia del amor de Dios al hombre se
tiene a traves de la comunicacion del Espiritu, tanto mas plena cuanto
mas libre de obstaculos este el que lo recibe. (45)


Que "Dios es amor" solo puede afirmarse y creerse desde la misma entrega de su Hijo encarnado en bien de la salvacion humana. Tambien puede percibirse y confesarse en virtud de la donacion realizada a lo largo de la historia por parte de quienes le aman y confiesan como Senor y Dios que salva. El lenguaje de la teologia es el lenguaje de Dios, el del amor y la misericordia, el perdon y la reconciliacion, la comunion y la no violencia.

En consecuencia, la teologia podria ayudar a desarmar el lenguaje impregnado de odio y venganza, violencia y opresion, engano y exclusion. De ello da cuenta el testimonio acerca de la revelacion divina que nos ha hecho Jesus, de lo cual dan cuenta los textos del Nuevo Testamento, Palabra en la cual debe inspirarse toda teologia cristiana.

Conclusion

La investigacion acerca de la significacion del discurso teologico hoy, a la luz de la cual se realiza este escrito, ha permitido acrecentar el grado de conciencia respecto del lenguaje empleado por los estudiantes en sus reflexiones y en su trabajo de grado, en cuanto a la clase de lenguaje empleado por nosotros mismos como docentes de teologia, y respecto del caracter de la reflexion teologica que los estudiantes estan llamados a ofrecer en sus diversos escenarios evangelizadores. Ademas, puede aportar a la discusion en torno del tipo de reflexion teologica que una facultad de Teologia esta llamada a ofrecer en el hoy de nuestro pais y de nuestra Iglesia.

El analisis realizado acerca del lenguaje teologico, especialmente en su dimension pragmatica, permite afirmar una vez mas y de manera decisiva que este no es una mera reformulacion de los tratados doctrinarios, sino un sistema de creacion de significacion y transformacion en la existencia concreta de los sujetos, las practicas y los contextos especificos en los que se desarrolla la vida de las personas.

En consecuencia, el discurso teologico esta retado a erigirse como expresion de un conocimiento sugestivo, pragmatico y transformador. En los diversos escenarios en donde transcurre la vida de hombres y mujeres, y en lo que ellos y ellas hacen, se expresa y se nutre la implicacion practica de la fe y de la teologia.

Referencias

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Luis Alfredo Escalante, S. D. S. (a)

Pontificia Universidad Javeriana, Colombia

http://orcid.org/0000-0003-3799-2317

* Articulo de investigacion.

(a) Autor de correspondencia. Correo electronico: luis.escalante@javeriana.edu.co

COMO CITAR:

Escalante, Luis Alfredo. "Implicaciones pragmaticas del discurso teologico". Theologica Xaveriana 186 (2018): 1-22. https://doi.org/10.lll44/javeriana.tx68-186.ipdt

RECONOCIMIENTO

El presente articulo hace parte del proyecto titulado "Significacion del discurso teologico hoy" (PUJ, ID 004510. Fecha inicial: 12/08/2013; fecha final: 11/02/2015), del grupo de investigacion Teologia y Mundo Contemporaneo al cual esta vinculado el autor.

(1) Assmann, Teologia desde la praxis de la liberacion. Ensayo teologico desde la America dependiente, 153.

(2) Ferry, "Experience religieuse et raison pratique", 4.

(3) Hopenhayn, America Latina desigual y descentrada, 40.

(4) Habermas, Accion comunicativa y razon sin trascendencia, 92-93.

(5) Jimenez Rodriguez, "El punto de partida de la teologia", 154.

(6) Higuet, "Teologia y nuevas antropologias", 150.

(7) Por eso, San Ireneo, ya en el siglo II, decia que la gloria (vida) de Dios es la vida del hombre, del hombre vivo; asi que Dios viviente y hombre dignamente vivo se implican mutuamente.

(8) Ellacuria, "El pueblo crucificado", 215; Asprey, "Karl Barth et Dietrich Bonhoeffer: actualisme theologique ou ontologie sociale, 179-181.

(9) Benedicto XVI, Exhortacion apostolica postsinodal Verbum Domini, sobre la Palabra de Dios en la vida y en la mision de la Iglesia 7.

(10) De ahi lo sugestivo del pensamiento del teologo belga Adolphe Gesche al relacionar en un mismo sistema reflexivo aquellas realidades que, segun el, confluyen en la fe como Dios, el hombre, el cosmos, el mal, el destino, asuntos que constituyen los titulos de sus obras publicadas. En frances: Gesche, Dieu, Lhomme, Le cosmos, Le mal, Le destin.

(11) Ricoeur, Del texto a la accion. Del texto a la accion. Ensayos de hermeneutica II, 21.

(12) Aqui adquiere mayor relevancia la afirmacion de Paul Ricoeur segun la cual el hecho de ser contada hace que una realidad o acontecimiento exista; asi, la realidad existe en la medida en que puede ser contada, narrada, sacada del anonimato. A este respecto ver su pequena obra Del texto a la accion. Ensayos de hermeneutica II.

(13) Ladriere, La articulacion del sentido, 291-292.

(14) En este sentido, son especialmente sugestivos textos como Jn 5,1-16.

(15) Ricoeur, "Nommer Dieu", 491. Traduccion del autor.

(16) San Ireneo de Lyon, Contra los herejes, 4, 20, 5-7.

(17) Ladriere, La articulacion del sentido, 292.

(18) Romero, "La conversion personal, requisito indispensable de la verdadera liberacion (tercer domingo de Cuaresma). Homilias: 9 de marzo de 1980".

(19) De esta comprension surge el concepto de signos de los tiempos, sugerido ya en el Evangelio y desarrollado en el Concilio Vaticano II: signos que constituyen lugares y realidades que sugieren preguntas, planteamientos y ratificaciones acerca del Dios revelado en Jesus de Nazaret; signos que posibilitan una actualizacion permanente del mensaje evangelico.

(20) Higuet, "Teologia y nuevas antropologias", 150.

(21) Jimenez Rodriguez, "El punto de partida de la teologia", 148.

(22) Ibid., 148.

(23) Remolina, "La autonomia del metodo teologico", 159.

(24) Gonzalez, Teologia de la praxis evangelica. Ensayo de una teologia fundamental, 71-75.

(25) Sobrino, La fe en Jesucristo. Ensayo desde las victimas, 455.

(26) Martinez, Los caminos de la teologia. Historia del metodo teologico, 12.

(27) Gutierrez, Teologia de la liberacion: perspectivas; Assmann, Teologia desde la praxis de la liberacion. Ensayo teologico desde la America dependiente.

(28) Lonergan, Metodo en teologia, 9.

(29) Remolina, "La autonomia del metodo teologico", 159.

(30) Ibid.

(31) Pagola, Jesus. Aproximacion historica, 239.

(32) Madera, "A fe dos pobres: desafio a nova evangelizado", 109-113.

(33) Azevedo, "Comunidades eclesiales de base", 247-255.

(34) Sobre el murmullo como alternativa discursiva de la teologia posmoderna, basada en el grito ultimo de Jesus en la cruz y en las victimas, ver a Mendoza-Alvarez, O Deus escondido dapos-modernidade. Desejo, memoria e imaginacao escatologica. Ensaio de teologia fundamental pos-moderna, 274-276.

(35) Teologia desde la praxis de la liberacion. Ensayo teologico desde la America dependiente, 72. Sobre la necesidad de este giro reflexivo alerto desde sus comienzos la teologia de la liberacion en America Latina.

(36) Trigo, Echar la suerte con los pobres de la tierra. Propuesta para un tratamiento sistematico y situado, 79-84.

(37) Madera, Firmes en la esperanza. Hacia una vida religiosa mistico-profetica, 24-26.

(38) Ellacuria, Conversion de la Iglesia al Reino de Dios. Para anunciarlo y realizarlo en la historia, 153-178.

(39) Benedicto XVI, "Discurso inaugural de su santidad Benedicto XVI, domingo 13 de mayo de 2017".

(40) Francisco, Exhortacion apostolica Evangelii gaudium: sobre la alegria del Evangelio 49.

(41) Ibid. 49.

(42) Ver a Austin, Como hacer cosas con palabras. Palabras y acciones. [En ingles se titula How to Do Things with Words (Oxford: Oxford University Press, 1975), y en frances, Quand dire c'est faire (Paris: Editions du Seuil, 1970).

(43) Sobrino, "Espiritualidad y seguimiento de Jesus", 471-476.

(44) Francisco, "Carta al gran canciller de la Pontificia Universidad Catolica Argentina en el centenario de la Facultad de Teologia (9 de marzo de 2015)". Sobre el modo de formar nuevos teologos y teologas dice el Papa en la misma carta: "No un teologo 'de museo', que acumula datos e informacion sobre la revelacion, pero sin saber muy bien que hacer con ello. Y tampoco un 'balconero' de la historia. [...] una persona capaz de construir en torno a si la humanidad, de transmitir la divina verdad cristiana en una dimension verdaderamente humana, y no un intelectual sin talento, un eticista sin bondad o un burocrata de lo sagrado".

(45) Mateos y Camacho, El horizonte humano. La propuesta de Jesus, 124.

RECIBIDO: 21-06-17. APROBADO: 14-03-18

DOI https://doi.org/10.11144/javeriana.tx68-186.ipdt
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Author:Escalante, Luis Alfredo
Publication:Revista Theologica Xaveriana
Date:Jul 1, 2018
Words:10394
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