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Ideologia, retorica y dialectalismo en las "vidas paralelas" de Plutarco: una nota sobre "Pirro", 26, 11 y "Cimon" 14, 3-17, 2.

El arte del biografo antiguo, como bien explica Plutarco de Queronea, es el de esbozar un retrato casi impresionista de su biografiado, a partir de senales diversas, desde las expresiones fisicas hasta las del habla, con las que perfila su caracter. Frente al historiador, el lienzo historico del biografo se nos antoja de un estilo, por asi decir, impresionista. Plutarco conjuga, sobre la base de su magnifica y compleja retorica prosistica, una vision profunda de la historia universal y de la historia personal en las biografias paralelas de grandes hombres griegos y romanos. La [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII] del biografo, frente a la investigacion o inquisicion historica ([TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII]), reside precisamente en trazar con pocas pinceladas maestras una narracion biografica, un pioc, que vaya desde el detalle hasta el cuadro general. Sobre esta tecnica se suele citar un celebre pasaje de la Vida de Alejandro en el que Plutarco establece las directrices del genero del que es, en cierto modo, creador. Previniendo de que no habra un recuento de batallas y grandes hechos, dice Plutarco: "No escribimos historias, sino biografias, pues la manifestacion de la virtud o maldad no siempre se encuentra en las gestas mas famosas, sino que, por el contrario, frecuentemente una accion insignificante, una palabra o una humorada dan mejor prueba del caracter que las batallas en que hay millares de muertos, impresionantes despliegues de tropas y sitios de ciudades" (Vida de Alejandro I 1,3). Asi, el "caracter" ([TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII]) queda reflejado a traves de estas "senales" ([TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII]), pequenos detalles percibidos por el biografo para, a partir de ahi, extrapolar a un plano mas general con una vision moralizadora del momento historico que protagonizo el biografiado. Se trata de una pequena historia o acaso de una historia de las pequenas cosas en la cual, a traves de los rasgos individuales del retrato de una persona, se esboza el gran retablo de una epoca.

Sobre la tecnica narrativa del biografo, Plutarco sigue diciendo en este pasaje: "Pues igual que los pintores tratan de captar las semejanzas en el rostro y en las expresiones de los ojos en las que se manifiesta el caracter, sin preocuparse practicamente de las demas partes, asi tambien a nosotros se nos ha de permitir que penetremos con preferencia en las senales del alma y que a traves de estas configuremos la vida de cada personaje, dejando a otros los sucesos grandiosos y las batallas" (I 1,3). Como ha visto sagazmente Carlos Garcia Gual a proposito de esta comparacion, "piensese que el retrato aparece en Grecia en epoca helenistica, al comienzo un tanto idealizado, luego aproximandose mas al realismo. [...] El biografo defiende la importancia de captar los pequenos detalles reveladores de un caracter, y tal vez para defenderse de la omision de otros muchos hechos aparentemente de mayor relieve historico" (Garcia 2006, 76).

Para su arte biografico Plutarco se basa en habilidades tecnicas que ciertamente se enraizan en la retorica clasica, como el uso de los modos de hablar en los discursos, como parte de estas "senales del alma", consiguiendo una imitacion verosimil del posible caracter de una persona, como haria el moderno monologo dramatico. Cuan diferentes estos discursos de los de un Herodoto o un Tucidides, que ponen el enfasis mas en el resultado panoramico para la historia global, mientras que las breves alocuciones plutarqueas se asemejan mas a las etopeyas de los tradicionales progymnasmata retoricos. Otro tanto ocurre con la xpsia o anecdota, que bien sirve para reflejar esos aiineia: cualquier breve hecho--o, como expondremos aqui, dicho--anecdotico de la persona biografiada, de caracter edificante o singular, una frase memorable o un modo de decir o actuar, pueden hacer que el lector perciba mucho mejor al personaje y su manera de pensar y de ser. En efecto, si se repara en la composicion de las vidas de Plutarco pueden hallarse reclamos a diversos ejercicios retoricos, como es evidente: la propia comparacion o [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII] final que Plutarco situa al termino de sus pares de vidas se corresponde bien con el ejercicio retorico del mismo nombre que consiste en la suma de dos encomios o de un encomio y un vituperio, para procurar que uno prevalezca sobre el otro.

En las Vidas de Cimon y Pirro, por ejemplo, se constatan esos detalles retoricos de la tecnica biografica con ese cierto gusto por la miniatura, por los pequenos detalles percibidos por el biografo que son marca del "caracter" personal a la hora de definir el alma del personaje. Se buscan asi la anecdota, la frase pronunciada en un momento crucial, la broma y toda accion menor en apariencia, con la certeza de que de esta forma se puede reflejar su verdadera personalidad y, ademas, su arete, la virtud de aquella persona. La manera de hablar, como se argumentara en lo que sigue, y en concreto la imitacion de dialectalismos, puede ser una marca de caracter y de ideologia: es sin duda un artificio retorico y literario de Plutarco que conviene analizar, sobre todo en dos vidas como las de Cimon y Pirro que ensalzan una manera de obrar y de ser que se refleja en ciertos modismos laconios.

Curiosamente, en el epigrafe que introduce la Vida de Cimon, Plutarco ha querido retomar sus consideraciones programaticas, o al menos tan relevantes para aprehender el caracter hondamente retorico del genero biografico, de la imitacion de la pintura y del retrato. El biografo, de nuevo, quiere compararse aqui con un retratista. "Puesto que estimamos mucho mas hermosa que una estatua, que reproduzca solo el cuerpo y el rostro, otra que refleje el caracter y las costumbres, evocaremos con la escritura de Vidas paralelas los hechos de este hombre contando en detalle la verdad acerca de el" (Cim. II 2-3). Plutarco se reafirma en la creencia de que la verdad sobre las personas se encuentra en el retrato del caracter, a partir de esas pinceladas que esboza en su obra. Y en las vidas que ahora se presentan al lector, Plutarco va a acometer esta tarea de forma ejemplar, defendiendo la veracidad de su testimonio, que incluye los detalles negativos y positivos del caracter en su justa medida: "Pues asi como estimamos justo para los que pintan acciones hermosas y llenas de gracia que, aunque en ellas haya alguna pequena imperfeccion, no deba esto pasar totalmente inadvertido ni ser, por el contrario, exacerbado (pues lo uno produce una vision negativa y lo otro inexacta); de la misma manera, puesto que resulta dificil--y tal vez imposible--mostrar la vida de un hombre libre de reproche y sin tacha, en los hechos positivos se ha de narrar lo mas de acuerdo posible con la verdad" (Cimon II 3-4).

El arte del retrato literario incluye, pues, todo tipo de anecdotas que han de configurar la semblanza mas fidedigna de los personajes. De hecho, tanto en el caso de Cimon como en el de su par romano Luculo, ambos son personajes ambivalentes y, curiosamente, amantes y protectores de las artes plasticas, (1) por lo que este simil predilecto de Plutarco entre la biografia y las artes plasticas --el retrato narrativo de un personaje frente a su busto esculpido o su efigie dibujada--tiene aqui mas vigencia que nunca. La lengua y el modo de hablar, comun o solecista, atico o laconio, elevado o popular, tambien tendran una enorme importancia en el retrato del biografiado: en el caso de la Vida de Luculo, por ejemplo, la diferencia de pronunciacion en latin de un nombre celebre que existe entre populares y optimates marca una cesura fonetica, retorica y, a la vez, ideologica. (2)

En sus Vidas el retratista Plutarco va a recrearse especialmente en el nivel dialectal de sus personajes para configurar sus caracteres, enmarcandose conscientemente en las corrientes retoricas de su tiempo, que propugnan un aticismo modelico y, a la vez, teorizan sobre las distintas partes del discurso, la composicion literaria, las clausulas y su disposicion y las palabras y su significado. Como ha visto Aurelio Perez Jimenez, Plutarco "domina magistralmente las tecnicas de la retorica y las pone al servicio de su pensamiento filosofico" (Perez 2006, 800--801).

Plutarco, por formacion retorica y academica, es un buen ejemplo de la nivelacion linguistica que se propugnaba en las escuelas del siglo II de nuestra era, siendo las senas de identidad de su estilo tanto una elegante sencillez y claridad como una pronunciada distancia con respecto al retoricismo. Hombre de profunda sensibilidad linguistica, Plutarco es uno de los pocos griegos que se acercan al estudio de la lengua latina y la contemplan con admiracion en virtud de su belleza y concision, como afirma en la Vida de Demostenes 2, 4.

A ese respecto, Plutarco es maestro del puro helenismo. El verbo [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII] significa "comportarse a la griega", pero bien es sabido que desde Aristoteles se refiere particularmente a la lengua, y que para los estoicos el [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII] constituye, frente al [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII], la lengua buena y correcta, esto es, la de uso comun o [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII]. Ello ocurre precisamente en la epoca en que, siglos despues de que Alejandro Magno hubiera borrado las fronteras del mundo conocido y se hubiera impuesto sobre todo el Mediterraneo una lengua de uso griego universal, Roma habia asimilado tanto la kowii como la retorica niveladora como lengua de cultura y habia difundido su uso en todos los niveles. En esta kowii, la lengua griega de uso comun en la epoca postclasica, el atico, junto al jonico en la forma y construccion sintactica, servian de elemento base y formaban una suerte de lengua franca. En una epoca en la que se habian abolido las fronteras politicas y el Imperio romano prevalecia sobre las particularidades y localismos del mundo griego, los dialectalismos ya no tenian razon de ser. Salvo, por supuesto, para su uso retorico y literario, cuando interesadamente el autor quisiera enfatizar virtudes o modos de ser que estuvieran intimamente relacionados con una rama linguistica del pueblo griego.

Es acaso su gusto por la concision lo que lleva a Plutarco, un escritor estilisticamente perteneciente a la "koine literaria media" con ciertas tendencias aticistas, a intercalar en el oceano de sus escritos lo que no puede dejar de ser considerado alguna visible arista en el [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII] que imperaba en la prosa retorica, filosofica e historiografica de los siglos I y II d. C. Se diria que es un interes, acaso de linguista anticuario, con el que realzar a ciertos personajes, pues los laconismos de Plutarco parecen subrayar, en nuestra opinion, un alto concepto por parte del poligrafo griego acerca de Esparta y sus valores historicos. E incluso literarios, como acreditan los fragmentos liricos de colorido dialectalismo que se han transmitido gracias a el. (3)

El caso mas conspicuo es seguramente el de la Vida de licurgo, donde Plutarco tiene palabras elogiosas para el modo de vida espartano. En el plano linguistico, ademas, el escritor incluye unas treinta palabras en dialecto laconio, o en una especie de dorio arcaico bastante complicado textualmente, que recoge un oraculo delfico traido a colacion para demostrar el respeto de Licurgo a la Asamblea de Ancianos (6, 2). (4) Ya Herodoto (I 65 2) recoge este antiguo oraculo que recibio Licurgo, y cuyas ultimas lineas amplifica Diodoro de Sicilia (VII 12) para honrar a la ciudad que la tradicion delfica ennoblecia especialmente entre todas las de la Helade:
   Vienes a mi rico templo, oh Licurgo,
   querido a Zeus y a todos los habitantes del Olimpo
   dudo si declararte dios u hombre.
   Pero mas bien espero proclamarte dios, oh Licurgo.
   y vienes pidiendo el buen gobierno. Pues yo
   te dare el que ninguna otra ciudad tendra en la tierra. (5)


Este vaticinio fue seguido, segun la leyenda, por la famosa Rhetra o decreto basico y fundacional de la especial legislacion espartana. Siguiendo las instrucciones del oraculo, afirma Plutarco, Licurgo honro a Zeus y Atenea, y dividio la ciudad en tribus y fratrias, creando un Senado y fijando las atribuciones de los dos reyes. Este pasaje, bien analizado en el citado articulo de Wade--Gery en cuanto a dialectologia y critica textual por los problemas que plantea, es el ejemplo mas conocido de utilizacion del dialecto dorio en Plutarco. Pero tambien es una base ideologica: el oraculo delfico, tan apreciado por quien fue su sacerdote, establecio en multitud de ocasiones su preferencia por el estilo y el modo de vivir--y tambien de hablar--de los laconios. (6)

Se trata, en todo caso, de un visible aprecio del mundo dorio en general que se concreta en un cierto modus dicendi mixto, imitacion del laconio, con el que Plutarco se desmarca del [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII] uniforme y muestra clara indulgencia por el [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII]. Claramente, son las Vidas dedicadas a los espartanos (otro es el caso de Lisandro) las que mas elementos de este tipo podrian ofrecer; otro tanto ocurre con los opusculos de propaganda prolacedemonia transmitidos entre los Moralia o [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII] de nuestro autor. Tras las consideraciones previas sobre retorica, biografia y nivelacion linguistica, en lo que sigue tendremos ocasion de considerar brevemente en que sentido--si solo linguistico o tambien literario y personal--esta presente el laconismo de Plutarco, incluso en obras que en principio estan dedicadas a caudillos de otras partes de Grecia, a traves de los ejemplos propuestos en las Vidas de Pirro y Cimon. Queremos mencionar, en un aparte, que la coincidencia de hacer constar estos dos casos en la presente contribucion se debe a que la traduccion y el comentario de estas dos vidas en lengua castellana estuvieron a nuestro cargo en la benemerita Biblioteca Clasica Gredos hace algunos anos: (7) a raiz de algunas conversaciones sobre retorica e ideologia en Plutarco en el seminario de estudios clasicos de la Universidad Carlos III, las hemos retomado en esta ocasion. (8)

En estas biografias de dos personajes no espartanos Plutarco subraya intencionalmente el elemento laconio del que hablamos en diversos registros que dejan ver a las claras la preferencia del autor por Esparta y sus modos --de hablar y actuar--ilustrando de la mejor manera su uso del lakwnismo/j y su repercusion en varios niveles del discurso. Pues ello influye en los planos morfologico, sintactico y de contenido--todo lo que en el biografo de Queronea contribuye al retrato de sus caracteres--cuando se desea resaltar el modo de hablar y de pensar de los espartanos, por otra parte a menudo admirados y encomiados en las Vidas paralelas.

Un primer ejemplo de laconismo ideologico en Plutarco, pero visible tambien para los niveles fonetico y morfologico, puede verse en la Vida de Pirro (que opone a la figura del romano Mario), el legendario rey del Epiro, quien, dando por concluidas sus aventuras occidentales, encuentra en la llamada del espartano Cleonimo una nueva oportunidad para pasar una vez mas a la accion. Asi es, despues de ofrecer de palabra garantias de que unicamente pretende la conquista de Esparta para Cleonimo, pronto da suficientes pistas de que lo que desea es obtener el Peloponeso para si mismo: tan pronto como toco territorio espartano comenzo a rapinar y saquear el pais, y ante la protesta de los embajadores por estarles haciendo la guerra sin haberla declarado previamente, les respondio lo siguiente (26, 11): "Bien sabemos que vosotros los espartanos jamas avisais de vuestras intenciones", a lo que uno de los embajadores le replico tv= fwnv= lakoni/zwn, es decir, "hablando en laconio": Ai) me\n e)ssi\ tu/ ge qeo/j, ou)de\n mh\ pa/qwmen: ou) ga\r a)dikeu=men: ai) d )a)/nqrwpoj, e)/ ssetai kai\ teu= ka/rrwn a)/lloj. (9)

Antes de entrar en consideraciones de contenido, pasemos breve revista a las propiedades foneticas y morfologicas de esta laconica respuesta, de este tv= fwnv= lakoni/zein: (10)

a) ai): equivalente dorio de la particula condicional ei).

b) e)ssi, e)/ssetai: mantiene la doble sigma (rasgo propio de Homero y de los dialectos dorios), que no ha sido simplificada y, por ende, no ha podido desaparecer en posicion intervocalica.

c) pa/qwmen, a)dikeu=men: resultados contradictorios. Por una parte, en pa/qwmen, que es primera persona del plural de aoristo de subjuntivo activo, Plutarco no subraya la desinencia de primera persona plural propia del dorio,--mej, sino que usa la de la koine,--men. Se marca asi una mezcla dialectal interesante en los "laconismos" plutarquianos. Sin embargo, en la forma verbal a)dikeu=men encontramos acaso una ambiguedad morfologica deseada. La contraccion e--o en eu= se resuelve asi en esta forma que puede ser una primera persona del plural del presente o del imperfecto de indicativo en forma epica jonica, dorica o eolica.

d) tu/, teu=: respetando la forma antigua de nominativo *tu, con u breve (su/ en atico y en koine), y con tema en *te en el genitivo, mientras que en atico y en koine se asume la desinencia de la flexion tematica: sou=.

e) ka/rrwn: en vez de kra/toj comparativo krei/sswn, el laconio parte de la silabacion anterior de la r, es decir, ka/rtoj; a la hora de anadir la desinencia de comparativo se produce la siguiente evolucion al anadirse la desinencia de comparativo ka/rt--ywn > ka/rswn > ka/rrwn.

Vemos, pues, como el dialecto se integra perfectamente en el discurso y en la intencion del poligrafo beocio, destacando el modo de hablar y de pensar del pueblo espartano por boca de este embajador--es una moral de trasfondo fuerte y directo, casi como una retra oracular--, pero con ciertas concesiones a la koinh/ que regia las convenciones del genero literario en que desarrolla Plutarco su actividad literaria. Tv= fwnv= lakoni/zwn es, pues, "hablando en laconio", pero tambien "a las claras".

Hay un segundo ejemplo de este modo laconico que queremos destacar en el celebre estratego ateniense Cimon, cuya vida gloso Plutarco en paralelo a la del romano Luculo. Seria un caso, por asi decir, de tv= gnw/mv lakoni/ zein, en el que los laconismos plutarquianos dejan entrever una preferencia clara en un plano de contenido, ya en los niveles sintactico y semantico.

Por otra parte, en la Vida de Cimon Plutarco cuenta como el estratego ateniense fue acusado de venderse al enemigo, de ser filolaconio. Se trato de un proceso politico en que los enemigos de Cimon trataron de deshacerse de el. El propio Pericles fue uno de los acusadores principales (14, 3-5). En el juicio por este asunto, Cimon se defendio de la siguiente manera:
   En su defensa frente a los jueces alego que no era proxeno
   de jonios ni tesalios ricos, como otros, de forma
   que fueran cuidados y recibieran bienes, sino de los
   lacedemonios, porque imitaba y encomiaba la temperancia
   de estos y su prudencia, frente a lo cual no preferia
   ninguna riqueza, sino que, tomando las riquezas de
   los enemigos, embellecia la ciudad. (11)


La proxenia espartana de Cimon ha sido sospechada en numerosas ocasiones, de modo que se le podria equiparar a un Pindaro, proxeno de los atenienses, o a un Demostenes, proxeno de los beocios (Mosley 1971). Cimon pudo escapar de esta querella, pero no de la acusacion de filolaconismo, que Plutarco se ocupa de subrayar con modos y palabras. El partido democratico lo denuncio en otra ocasion por tratar de instaurar de nuevo una tirania como la de Clistenes y por ser filoespartano, ademas de calumniarlo por incestuoso (15,2-3):
   Y como tratase de devolverle las funciones judiciales
   [scil. al Areopago] y resucitar la aristocracia que habia
   existido bajo Clistenes, ellos se reunieron con grandes
   voces e incitaron al pueblo contra el, renovando las
   calumnias de tiempos pasados acerca de su hermana
   y acusandole de ser prolacedemonio. (12)


Este lakwnismo\j de Cimon era en realidad una tendencia a la virtud extrema y aristocratica al modo dorio, aunque sus enemigos politicos quisieron relacionarlo con una acusacion de incesto con su hermana Elpinice y con una cierta tendencia a la tirania. Esta tendencia filolaconia de Cimon es un topico extendido en la historiografia griega y en los estudios plutarqueos (Piccirilli 1984). (13) Plutarco la ejemplifica en este lugar citando unos versos del comediografo Eupolis (c. 446-410 a.C.) sobre el caudillo ateniense:
   Malo no era, pero si un borracho descuidado.
   Y si de vez en cuando dormia en Lacedemonia,
   dejaba aqui a su Elpinice sola. (14)


Este modo "espartano" de actuar lo confirma el hecho de que Cimon llamara a uno de sus hijos Lacedemonio (16,1: que paradojicamente desempenaria algun cargo militar en la epoca de la guerra). (15) E incluso en su manera de hablar, Cimon imitaba la caracteristica sintaxis copulativa y paratactica, de oraciones cortas y simples, que caracterizaba el modus dicendi laconico, y que llego a resultar odioso para los atenienses (o(/qen fqo/non e(autw=? sunh=ge kai\ dusme/neia/n tina para\ tw=n politw=n):
   Asi tambien este [scil. Cimon] en todo momento exaltaba a Esparta
   frente a los atenienses, y sobre todo cuando se daba el caso de que
   los reprochaba o los zaheria, como narra Estesimbroto, solia decir:
   Pues los lacedemonios no son asi. (16)


Esta especie de "muletilla" que usaba Cimon continuamente ante cada situacion cotidiana a modo de juicio moral, para molestia de sus conciudadanos, es en si un ejemplo de extremo laconismo: a)ll' ou) Lakedaimo/nioi/ ge toiou=toi. Por el contrario, los espartanos, al parecer, correspondieron a este afecto por parte de Cimon, pues lo preferian a Temistocles.

El ostracismo ya pendia sobre Cimon, como se ve en esta notable animadversion ciudadana, y el camino fue allanado por la ayuda que presto el estratego a Esparta, cuando, durante el reinado de Arquidamo (469-427 a.C.), (17) un devastador terremoto la asolo en 464. (18) Contra el parecer de Efialtes, Cimon accedio a la peticion de ayuda del embajador lacedemonio Periclidas, (19) y evito que hilotas y mesenios aniquilaran a sus admirados esparciatas aprovechando la debilidad y mortandad causadas por el seismo. Aun acudiria Cimon otra vez en auxilio de los espartanos (esta segunda ocasion en vano, pues los propios lacedemonios, temerosos de la osadia del ateniense, lo evitaron al fin) antes de que el general fuera sometido a ostracismo en 462-1 a. C. durante diez anos por sospechas de tirania.

Como vemos en ambos ejemplos, Plutarco es un escritor de erudicion linguistica y formacion retorica enormes que pesan con absoluta exactitud cada detalle de lo que escribe en cada nivel linguistico, en la expresion de caracteres y en la habil etopeya de sus personajes. Como sagaz perfilador de caracteres, probablemente lo que busca con estos rasgos laconios en el discurso es resaltar los trazos de cada escena y subrayar cualidades propias del pueblo espartano en ciertos personajes. Asi, este hablar o pensar dialectal, en un artificio retorico con ribetes ideologicos, esta puesto en boca--nada mas y nada menos--de unos embajadores que se dirigen a un rey en lengua laconia (tv= fwnv= lakoni/zwn) o de un gran caudillo ateniense de marcadas tendencias filolacedemonias (a)ll' ou) Lakedaimo/nioi/ ge toiou=toi), que no en vano acabarian causando su destierro. Ambas intervenciones con rasgos dialectales perfilan dos momentos memorables de las historias particulares que refleja cada vida, en los que, quod erat demonstrandum, destaca sobremanera una senal del alma, en este caso una virtud digamos "espartana", gracias a su mas destacada concrecion, el habla o, mejor, la concision y parquedad en su uso. Huelga senalar aqui que esta cualidad ha pasado a nuestra lengua y a muchas otras en lo moderno. (20)

En la Vida de Pirro, por una parte, Plutarco subraya el patetismo, la dignidad y el orgullo espartano ante este pretendido sucesor de Alejandro Magno, en una frase que, de alguna manera, condensa filosoficamente la historia de Grecia "a la laconia": Esparta era la mas fuerte, hasta que otros llegaron. Por otra parte, en la Vida de Cimon, los modos laconios acreditan la trayectoria de un aristocratico estratego ateniense, jefe del partido conservador, que trato por todos los medios de impedir la gran guerra civil que desangraria Grecia, entre su admirada Esparta y su Atenas natal. Gracias a testimonios como estos --marcados linguistica e idealmente con toda intencionPlutarco no pierde la perspectiva de quienes fueron los espartanos, y en una epoca completamente tamizada por el helenismo uniformador, hace hablar al embajador de Esparta como un verdadero laconio, mientras retrata al caudillo de Atenas como espartano en su comportamiento. No en vano, la idealizacion de la antigua Esparta estara presente en su obra, como muestran los apotegmas de espartanos y espartanas, en su Moralia.

En definitiva, se han expuesto brevemente dos ejemplos paralelos de un lakwnismo/j--hasta ahora no resaltados--en Vidas plutarquianas no referidas a espartanos, que evidencian a la vez el profundo [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII] del autor, una clara preferencia prolacedemonia y la depurada tecnica retorica del biografo en el retrato de sus caracteres, siguiendo el motto del retratista de las artes plasticas. Las virtudes de Esparta--el honor, el valor, la rectitud y el companerismo--pueden seguir hoy inspirando a los lectores de Plutarco, acaso tambien en nuestra traduccion castellana de estas vidas, gracias al claro empeno del poligrafo griego en elogiar un [TEXTO IRREPRODUCIBLE IN ASCII] retorico e ideologico. Este, como vemos, queda tambien consignado en el plano de la lengua, que toma casi la forma de una Kunstsprache moral. Que mejor conclusion para este articulo laconico, entonces, que la breve respuesta del rey espartano Leonidas, epitome de todas estas virtudes, cuando replico en su dialecto artificial al soldado temeroso del inminente ataque persa (Apotegmas laconios 5): "Dicen que el enemigo esta cerca y perdemos el tiempo, pues o matamos a los barbaros o hemos de morir nosotros mismos". (21)

doi.org/ 10.7440/res44.2012.04

Fecha de recepcion: 17 de mayo de 2012

Fecha de aceptacion: 3 de agosto de 2012

Fecha de modificacion: 8 de agosto de 2012

Referencias

[1.] Buck, Carl Darling. 1955. The Greek Dialects. Chicago: Chicago University Press.

[2.] Cano, Jorge, David Hernandez de la Fuente y Amanda Ledesma. 2007. Plutarco, Vidas paralelas. Vol. V: lisandro--Sila. Cimon--luculo. Nicias--Craso. Madrid: Gredos.

[3.] Chantraine, Pierre. 1983. Morfologia historica del griego. Barcelona: Avesta.

[4.] Garcia, Carlos. 2006. Historia, novela y tragedia. Madrid: Alianza Editorial.

[5.] Guzman, Juan Manuel y Oscar Martinez. 2007. Plutarco, Vidas paralelas. Vol. V: Aristides--Caton. Filopemen--Flaminino. Pirro--Mario. Madrid: Gredos.

[6.] Hernandez de la Fuente, David. 2009. Entre Claudio y Clodio: fonetica y politica en la traduccion de Plutarco, Luc. 21,1. Cuadernos de Filologia Clasica (estudios griegos e indoeuropeos) 19: 29-39.

[7.] Hoffmann, Otto, Albert Debrunner y Anton Scherer. 1973. Historia de la lengua griega. Madrid: Gredos.

[8.] Mosley, Derek J. 1971. Cimon and the Spartan Proxeny. Athenaeum XLIX: 431-432.

[9.] Page, Denys Lionel. 1962. Poetae melici Graeci. Oxford: Clarendon Press.

[10.] Perez, Aurelio. 2006. Retorica y critica a los estoicos en Plutarco: relevancia estilistica de una clausula metrica en "De esu carnium" (II 6, 999 A--B). En Koinos logos: homenaje al profesor Jose Garcia Lopez. Vol. 2, eds. Mariano Valverde, Esteban Calderon y Alicia Morales, 795-802. Murcia: Universidad de Murcia.

[11.] Piccirilli, Luigi. 1984. Il filolaconismo, l'incesto e l'ostracismo di Cimone. Quaderni di storia X, no. 19: 171-177.

[12.] Plutarco. 1985. Vidas paralelas Vol. I: Teseo, Romulo, licurgo, Numa. [Introduccion traduccion y notas de Aurelio Perez]. Madrid: Gredos.

[13.] Real Academia Espanola (RAE). 2001. Diccionario de la Real Academia Espanola. [Vigesimo segunda edicion]. Madrid: Espasa Calpe.

[14.] Strobach, Anika. 1997. Plutarch und die Sprachen. Ein Beitrag zur Fremdsprachenproblematik in der Antike. Stuttgart: Franz Steiner Verlag.

[15.] Wade--Gery, Henry Theodore. 1943. The Spartan Rhetra in Plutarch Lycurgus VI: A. Plutarch's Text. The Classical Quarterly 37, no. 1/2: 62-72.

(1) Plutarco menciona las pinturas de Polignoto en la Stoa Poikile--con un retrato secreto de Elpinice, hermana de Cimon--, asi como la labor del caudillo griego como renovador de las artes, para ornato de Atenas (Cim. IV 6, XIII 6, etc.). Otro tanto ocurre con Luculo, mecenas de las artes y las letras, propietario de la biblioteca mas senalada de su epoca y de numerosas obras de pintura y escultura que atesoraba en sus lujosas villas (luc. XXXIX 2).

(2) Vease sobre el particular Hernandez de la Fuente (2009). Sobre el uso de lenguas extranjeras y de etimologias en Plutarco cf., en general, Strobach (1997).

(3) En concreto, los fragmentos de Alcman 41, 57, 64 de Page (1962): por ejemplo, cf. el fr. 41: e(/rpei ga\r a)/nta tw= sida/rw tokalw=j kiqari/ sdhn. Sin embargo, el 64 es casi jonico (Eu)nomi/hj te kai\ Peiqou=j a) delfh\ kai\ Promhqei/aj quga/thr), con algun rastro dorico (Promhqei/ aj), en una mezcla dialectal que veremos en nuestros ejemplos.

(4) El pasaje en cuestion ha sido bien estudiado por Wade--Gery (1943), para quien se trata mas bien de un decreto real de la asamblea espartana.

(5) h(/keij w)= Luko/orge e)mo\n poti\ pi/ona nho/n Zhni\ fi/loj kai\ pa=sin )Olu/mpia dw/mat" e)/xousi. di/zw h)/ se qeo\n manteu/somai h)\ a)/nqrwpon. a)ll' e)/ti kai\ ma=llon qeo\n e)/lpomai, w)= Luko/orge. h(/keij d' eu)nomi/an ai)teu/menoj: au)ta\r e)/gwge dw/sw th\n ou)k a)/llh e)pixqoni/h po/lij e(/cei.

(6) Entre otras anecdotas, recordemos cuando el dios del oraculo prometio su ayuda a Esparta frente a Atenas en la guerra del Peloponeso, "tanto si le invocaban como si no" (parakalou/menoj kai\ a)/ kletoj, Tucidides I 118).

(7) Se trata, en concreto, de los volumenes IV y V de las Vidas paralelas, aparecidos en la Biblioteca Clasica Gredos con los numeros 356 y 362: cf. Guzman y Martinez (2007), y Cano, Hernandez de la Fuente y Ledesma (2007).

(8) Conste aqui tambien nuestro agradecimiento a nuestro companero y amigo el profesor Diony Gonzalez Rendon, que ha propiciado numerosos encuentros y reflexiones sobre retorica, literatura y mundo clasico en Madrid, Bogota y Medellin (como el I Coloquio de Retorica Grecolatina: la Palabra Mimetica y la Palabra Critica. Funciones Plurales de la Representacion, Madrid, 3 de junio de 2011); asi como nuestro reconocimiento a la profesora Catalina Gonzalez Quintero, que ha propiciado dos encuentros de nuestro grupo de investigacion hispano--colombiano sobre mundo clasico.

(9) "Si eres un dios, nada malo sufriremos, porque no te hemos hecho ningun mal; pero si eres un hombre, alguien habra que sea mas fuerte que tu".

(10) Veanse, en general, Buck (1955), Hoffmann (1973) y Chantraine (1983).

(11) "a)pologou/menoj de\ pro\j tou\j dikasta\j ou)k )Iw/nwn e)/fh procenei=n ou)de\ Qessalw=n, plousi/wn o)/ntwn, w(/sper e(te/ rouj, i(/na qerapeu/wntai kai\ lamba/nwsin, a)lla\ Lakedaimoni/ wn, mimou/menoj kai\ a)gapw=n th\n par' au)toi=j eu)te/leian kaiswfrosu/nhn, h(=j ou)de/na protima=n plou=ton, a)lla\ plouti/zwn a) potw=n polemi/wn th\n po/lin a)ga/llesqai".

(12) "kai\ peirwme/nou pa/lin a)/nw ta\j di/kaj a)nakalei=sqai kai\ th\n e)pi\ Kleisqe/nouj e)gei/rein a)ristokrati/an, katebo/wn sunista/ menoi kai\ to\n dh=mon e)chre/qizon, e)kei=na/ te ta\ pro\j th\n a) delfh\n a)naneou/menoi kai\ Lakwnismo\n e)pikalou=ntej".

(13) La tendencia a la tirania queda patente en Plutarco por el recurso de Cimon al uso propagandistico de la historia mitica, como en el episodio del descubrimiento de la tumba de Teseo en Esciro (8, 5 ss.).

(14) "kako\j me\n ou)k h)=n, filopo/thj de\ ka)melh/j: ka)ni/ot' a)\n a)pekoima=t' a)\n e)n Lakedai/moni, ka)\n )Elpini/khn th/nde katalipw\n mo/nhn.".

(15) Tucidides I 45, 2.

(16) "kai\ ga\r au)to\j e)pi\ panti\ megalu/nwn th\n Lakedai/mona pro\j )Aqhnai/ouj, kai\ ma/lista o(/te tu/xoi memfo/menoj au)toi=j h)\ parocu/nwn, w(/j fhsi Sthsi/mbrotoj, ei)w/qei le/gein: a)lT ou) lakedaimo/nioi/ge toiou=toi ".

(17) Quien, ironicamente, invadiria el Atica durante la guerra del Peloponeso.

(18) Plut, Cim. 16, 4. Atestiguado tambien en Tuc. I 101, 3, Jenofonte, Hel.VI 5, 33, Paus. I 29, 8, etcetera.

(19) A quien retrata Aristofanes, lisistrata 1138 s.

(20) Laconismo: 1.m "cualidad de laconico, especialmente aplicado a la brevedad de la expresion"; laconico: 2. adj. "Breve, conciso, compendioso"; 3. adj. "Que habla o escribe de esta manera" (RAE 2001).

(21) "h(/dh ga\r h(/kamej tou\j barba/rouj, h)/ au)toiteqna/nai me/llomej".

por David Hernandez de la Fuente ** Oscar Martinez Garcia ***

* Este trabajo es producto de la investigacion adelantada en el marco del Instituto Universitario de Investigacion en el area de Estudios Clasicos de la Universidad Carlos III de Madrid.

** Doctor en Filologia Clasica por la Universidad Complutense de Madrid, Espana. Docente del Departamento de Historia Antigua de la Universidad Nacional de Educacion a Distancia (UNED), Espana. Correo electronico: dhdelafuente@geo.uned.es

*** Doctor en Filologia Clasica por la Universidad Complutense de Madrid, Espana. Miembro del Instituto de Estudios Clasicos Lucio Anneo Seneca de la Universidad Carlos III de Madrid, Espana. Correo electronico: oscarmartinezseecmadrid@gmail.com
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Title Annotation:Dossier
Author:Hernandez de la Fuente, David; Martinez Garcia, Oscar
Publication:Revista de Estudios Sociales
Date:Dec 1, 2012
Words:6088
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