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Historia y cognicion. Una propuesta de epistemologia desde la teoria de sistemas.

FERNANDO BETANCOURT MARTINEZ, Historia y cognicion. Una propuesta de epistemologia desde la teoria de sistemas, Mexico, Universidad Nacional Autonoma de Mexico, Universidad Iberoamericana, 2015, 344 pp. ISBN UNAM: 978-607-026-586-0; ISBN UIA: 978-607-417-316-1

Todo libro requiere de claves, y todo lector busca y encuentra aquellas que marcan su lectura. Una de las muchas claves evidenciadas por Fernando Betancourt en Historia y cognicion es la teoria de sistemas. Llegar a pensar la historia como sistema social, observar las operaciones dentro de este sistema y las unidades de distincion que lo constituyen en el tiempo; indagar por el como de la historia mas que por el que, y autoobservarse en ello, no es mas que el principio, y resulta ya de una enorme densidad. Desde el inicio, el autor se distancia de lo "convencional", y aclara en una de las primeras notas a pie que "el grado de convencionalismo refiere a la imposibilidad de acceder a la unidad de la diferencia", remitiendo a los tres ambitos propios de la reflexion a lo largo de este libro: la teoria de la historia, la filosofia de la ciencia y la epistemologia.

Fernando Betancourt se ha caracterizado por la complejidad que distingue sus estudios a partir de la obra de autores como Foucault, Luhmann, Freud, Blumenberg, De Certeau, entre otros--autores, justamente, no convencionales. Para el caso de este libro, el pensamiento no convencional implicara pensar desde la discontinuidad y las diferencias. Plantear, en estas condiciones, algo como las grandes lineas que atraviesan el libro, resulta literalmente imposible, menos por la brevedad de una resena que por lo contradictorio que resultaria, dada la importancia que el autor le otorga, justamente, a las diferencias como unidades de reflexion, es decir, como estrategias de exposicion y argumentacion.

Como historiador que es, Betancourt requiere, no obstante, de un punto de partida, y lo situa en lo que describe como el gran cambio en la filosofia clasica y el surgimiento de la ciencia moderna que acompana este cambio. Ciertamente, hay un antes y un despues, es decir, una diferencia temporal cuya unidad implica historicidad. Pero mas importante para la manera de pensar y argumentar es entender este cambio como discontinuidad. A ello se debe agregar la aparente tautologia, hecha explicita casi a la mitad del libro (la racionalidad solo se puede pensar desde la racionalidad), tautologia que para la teoria de sistemas resulta ser constitutiva: la diferencia no se puede pensar sino desde la diferencia. Mas aun: "[...]es necesario utilizar para describir la unidad de la distincion del sistema--por ejemplo, la distincion historico /no historico--la propia unidad de la distincion y no otra cualquiera".

Si bien Betancourt concentra en los primeros dos capitulos su lectura de la teoria de sistemas, a partir de Luhmann y otros, como Maturana y Alfonso Mendiola, y a lo largo del resto del libro desarrolla la propuesta epistemologica en torno a la historia y el conocimiento, me parece que es la manera de argumentar desde las distinciones y la discontinuidad lo que le da cuerpo al texto en su conjunto. Las diversas modalidades de la historia moderna se basan en tres distinciones: temporal o antes-despues; formal (categorias) o interior/exterior; y comunicativo o ego-alter; estas distinciones son asimetricas, es decir, no estan sujetas a soluciones dialecticas. El conjunto tiene que ver con el sistema de conocimiento que, necesariamente, tiene que operar en el modus sentido para una comunidad. Las decisiones que se toman por un lado u otro de una distincion no implican que se abandone el otro, ya que este sigue formando parte del conocimiento, en especial del conocimiento historico. No obstante, toda decision, toda seleccion implica, siempre, un riesgo. Para la lectura, este procedimiento obliga a cuestionar continuamente la exposicion, a partir de conocimientos previos propios, y a reintroducir aspectos dejados atras, afuera, o considerados ajenos--algo que tambien se observa en toda operacion historica. Alli radica la importancia de mantener funcionales los elementos que se constituyen en distinciones. Uno de los ejemplos mas "tempranos", por asi decirlo, es la racionalidad del pensamiento historico moderno y sus operaciones, en el que se recurre una y otra vez a aspectos prerracionales.

A grandes rasgos, la teoria de sistemas, al pensar la historia como conocimiento, permite observar como parte de la propia historia el surgimiento de conceptos como formas de concentrar las condiciones de conocer y hacer ciencia, y explicar como afecta eso la propia forma de la historia, considerando o no los postulados dentro del quehacer cientifico y filosofico. Para la teoria de la historia, eso significa que sus transformaciones no se vean simplemente en funcion de cambios o sustituciones paradigmaticas, sino en vista de la dispersion teorica que se desarrolla en el interior del sistema. En otras palabras, no se trata de la imposicion de nuevos modelos teoricos, sino de la perdida de centralidad del modelo imperante previamente. Asi, las condiciones del trabajo teorico se ven desplazadas hacia una operacion del propio sistema eminentemente reflexiva. Y surge la pregunta: "?como tratar teoricamente una ciencia como la historia, que opera produciendo observaciones de segundo orden sobre la sociedad?".

Desplazamientos y perdidas de centralidad similares se observan, desde este enfoque, tambien en los planos metodologicos y en la practica de las operaciones historicas: cuando damos cuenta, por ejemplo, del cambio de valor del metodo documental y la perdida de centralidad del documento como testimonio; o cuando planteamos la ampliacion del territorio de la historia con nuevos objetos de investigacion: locura, mentalidades, historia de genero, subalternidad, no son sistemas distintos al de la historia, sino que expresan "una suerte de colonizacion del campo historico por partes de tematicas trabajadas desde tiempo atras por otras disciplinas sociales".

Esta "colonizacion" se puede ver asimismo como transversalidad en funcion de otras disciplinas sociales, otros sistemas sociales, como lo hara el autor mas adelante. Hacia finales del siglo xx, distintos tipos de historia muestran que la reflexion epistemologica que fundamentaba la disciplina, ha perdido su predominio, favoreciendo ahora sus vinculos con las operaciones de la investigacion social en su conjunto. Casi de paso, Betancourt presenta asi su aportacion a las discusiones en torno a la multi y la transdisciplinariedad: la historia es un complejo operativo que puede ampliarse continuamente para reproducirse de manera autorreferencial.

La dispersion paradigmatica se explica a partir de la capacidad del sistema de autoobservarse y de autorreproducirse, y es esta capacidad la que acerca el sistema historia a las ciencias sociales. La dispersion, por lo tanto, no solo se puede ver como riqueza analitica; Betancourt afirma que es tambien una de las condiciones de emergencia social de un orden cognitivo.

Pero volvamos una vez mas sobre las distinciones asimetricas que se transforman en el tiempo, caracteristica que el autor aprovecha al retomarlas una y otra vez desde el momento en que determinados conceptos y nociones empiezan a usarse de manera diferenciada, marcando asi su discontinuidad. Si bien no se trata de aspectos que observa desde la historia conceptual, si utiliza las estrategias de esta para fines de diferenciacion en el propio sistema.

Del amplisimo espectro de distinciones, diferenciadas a lo largo de temporalidades historicas, solo puedo mencionar unas cuantas que me parecen de la mayor trascendencia para los propositos de Historia y cognicion. A partir de la nocion de ciencia moderna, diferenciada como sistema de la filosofia clasica, no habra verdades cientificas independientes de la accion, con lo que se introducen tanto los ambitos de lo social como la historicidad a las operaciones cientificas. Eso se entiende mejor cuando se reflexiona en torno a las acciones posibles ante la experiencia de una expectativa frustrada: al mantener la expectativa, pese a la frustracion, se establecen normas que responden a una determinada cosmovision, mientras que, al cambiarla en vista de la experiencia, se abre a la cognicion, a la transformacion del sistema ciencia. Segun Luhmann, esta disyuntiva no depende de acciones de sujetos, sino que es propia del sistema en el que se presenta: un sistema, justamente, con la capacidad de autorreproducirse y de aprender, es decir, un sistema que es capaz de producir informacion sobre si mismo y su entorno.

De aqui deriva una segunda distincion entre las ciencias humanas o del espiritu y las ciencias sociales; desde el momento en que las acciones mencionadas no se adscriben a sujetos, sino al sistema, incluso ciencias como la historia se desplazan para convertirse en un sistema social en cuyo interior operan. No solo es una empresa de la sociedad que produce conocimiento, sino que su funcionalidad se define desde el sistema social. Betancourt habla de un proceso de desantropologizacion de la historia, un proceso, podemos entender, que es cercano a aquel otro que racionaliza las operaciones de la historia moderna, quitandole centralidad a sus aspectos de moralizacion (las ensenanzas de la historia), para privilegiar o seleccionar y enlazar aquellos otros que resaltan sus condiciones cognitivas. En este contexto, el autor califica la relacion entre ciencias humanas e historia como "equivoco de origen", por lo que busca "liberar" la historia de las ciencias humanas como unica linea rectora, y del hombre como sujeto productor de la historia vivida y la historia explicada. Incluso ciencias modernas como la sociologia o la psicologia, plantea Betancourt, estudian las conductas humanas no desde la moral o la etica, sino desde operaciones cientificas.

En este "equivoco de origen" tenemos que situar tambien lo que el sujeto percibe como acontecimientos, vinculados convencionalmente ya sea por logica causal, por verosimilitud narrativa, o por alguna otra condicion metodologica. En la logica de las operaciones del sistema de la ciencia moderna, el acontecimiento es objeto de una transformacion (una distincion) significativa: rearticula continuamente la diferencia temporal pasado-presente. Los acontecimientos son vistos no como entes tematicos de un relato, sino como elementos que mantienen la estructura autopoietica del sistema historia y permiten su autorreproduccion. Estructura se entiende como capacidad de seleccionar y enlazar los elementos de un sistema "con el fin de permitir la operacion continua del sistema en su conjunto". La funcion de los acontecimientos es multiple: forman parte del saber historico, y a la vez indican la condicion temporal o historicidad del propio sistema. El conjunto de acontecimientos no representa, por ende, uana realidad historica determinada; las ideas que tenemos acerca de acontecimiento, realidad y representacion se transforman, por lo que se tienen que reconsiderar como operaciones de un sistema autopoietico.

El mundo es uno, observaciones, entendidas no como percepcion sino como comunicacion, hay muchas. Ciertamente, la comunicacion es social, pero en la teoria de sistemas no se entiende como acto entre dos, sino como continuacion de la operacion comunicativa. Y aun falta otra precision: las observaciones son contingentes (ni necesarias ni imposibles), las operaciones, sistemicas. En otras palabras, estamos ante una nueva distincion asimetrica en la que la realidad es construccion y pierde consistencia ontologica. Las descripciones posibles de esta realidad son "radicalmente historicas".

Posiblemente sea a partir de estas ultimas precisiones que estemos en condiciones de afirmar, como lo hace Betancourt en su propuesta epistemologica, que la ciencia historica es "un orden cognitivo emergente". No obstante, se nota un ligero cambio en el ultimo subcapitu-lo del libro, con terminos como "quizas", "posiblemente", "a lo mejor". Pero incluso eso no parece ser una forma arbitraria de suavizar la argumentacion: entre las distinciones no seleccionadas a lo largo del libro, equivalentes a las distinciones no seleccionadas dentro del sistema historia, se encuentran las "semanticas heredadas". No contamos, en todos los casos, con las operaciones de comunicacion adecuadas para expresar, con toda certeza, un orden cognitivo emergente, por lo que recurrimos a algunas que dejaron de ser pertinentes. Lo que si se puede afirmar desde la teoria de sistemas es la pertinencia de observaciones de tercer orden que "confrontan directamente el factor de inseguridad autoproducida propio del sistema de la ciencia y resultante de la contingencia involucrada, no para limitarlo sino para encuadrarlo en marcos manipulables para las operaciones autopoieticas", extendiendo la tarea de la ciencia que, siguiendo a De Certeau, no esta en resolver problemas, sino en formular nuevos problemas. Con Historia y cognicion, Fernando Betancourt presenta una propuesta de epistemologia en forma de sistema autorreferencial, capaz de describirse a si misma y a otras propuestas, y dar cuenta de si misma y de su entorno.

Silvia Pappe

Universidad Autonoma Metropolitana-Azcapotzalco
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Author:Pappe, Silvia
Publication:Historia Mexicana
Date:Apr 1, 2019
Words:2215
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