Printer Friendly

Hacia una historia comparada de los pueblos de indios de San Joseph y San Marcos en la jurisdiccion de Cordoba, siglo XVIII: autoridades, poblacion, tierras y tribute.

Towards a comparative history of the indian towns of San Joseph and San Marcos in Cordoba's jurisdiction, 18th century: authorities, population, land and tribute

Introduccion

El punto de partida de este articulo son los procesos de resistencia y adaptacion de los pueblos de indios de la jurisdiccion de Cordoba ya que, en las ultimas decadas del periodo colonial, solo diez de ellos permanecian reconocidos en las listas de tributarios: Nono, Soto, Pichana, La Toma, San Marcos, Cosquin, Quilino y San Antonio de Nonsacate (Tell y Castro Olaneta, 2011: 245). A este grupo debemos sumar al pueblo de San Joseph pues si bien fue registrado en 1775 por ultima vez como pueblo de indios tributarios, encontramos otras referencias documentales que dan cuenta de su pervivencia, con posesion de sus tierras comunales, hasta fines del periodo colonial. Sin embargo, de este grupo, solo seis mantuvieron el reconocimiento oficial como comunidades indigenas hasta 1880, cuando el Estado provincial expropio y subdividio sus tierras (Tell y Castro Olaneta, 2011: 235).

En este marco, trabajaremos de manera comparativa con dos pueblos de indios con una larga historia de pervivencia: San Joseph y San Marcos. Reconstruir la historia de estos pueblos de indios tiene el proposito de aportar a nuestro conocimiento acerca de los procesos de transformacion y resistencia a lo largo del siglo XVIII, y analizar como los caminos divergentes que cada uno tomo repercutieron en sus historias, ya que mientras San Marcos se presenta como un caso exitoso de reconocimiento de sus derechos hasta fines del periodo colonial e incluso se sostiene hasta 1880, San Joseph desaparece de los registros hacia 1804.

Asi, analizaremos ambos casos poniendo en juego tanto su historia en comun, como las diferencias en torno a las situaciones particulares que el pacto de reciprocidad (1) tomo en cada caso. Se trata de dos pueblos que se prestan para un analisis a contrapunto, en tanto ambos se constituyeron a partir de encomiendas de indios desnaturalizados provenientes de los valles Calchaquies, y fueron sometidos a sucesivos traslados y relocalizaciones hasta que, en 1694, el oidor Lujan de Vargas ordeno que se les senalaran tierras propias. Asimismo, ambos pueblos a fines del periodo colonial debieron llevar a instancias judiciales la defensa de sus derechos a las tierras, enfrentandose a intereses de autoridades y vecinos espanoles.

A pesar de estas similitudes, a lo largo del siglo XVIII sus historias fueron apartandose: mientras que el pueblo de indios de San Joseph, ubicado en la region de llanura este, se ocupo de la defensa de la frontera de la jurisdiccion, conformando una milicia de indios soldados; el pueblo de San Marcos, ubicado en la region de las sierras, sostuvo con constancia el entero del tributo y la entidad numerica del pueblo. Asi, nos ocuparemos de analizar las situaciones particulares de cada uno, considerando tambien el rol que cumplieron las autoridades indigenas de cada pueblo, sobre todo en la coyuntura de fines del periodo colonial cuando debieron defender sus tierras.

Los casos elegidos tambien nos permiten reflexionar sobre las repercusiones que su presencia y/o ausencia en los registros coloniales tuvo al momento de buscar el reconocimiento de la Corona a instancias de los juicios por sus tierras, lograr fallos a su favor y, por tanto, sostener sus derechos como pueblos de indios.

Historias en comun: la conformacion de los pueblos de San Marcos y San Joseph

Los dos casos que abordamos en este trabajo se conformaron a partir de las mismas coyunturas. En primer lugar, tanto para reconstruir la historia de San Marcos como la de San Joseph debemos remontarnos a las guerras en los valles Calchaquies ya que un numero importante de sus habitantes provenian de encomiendas de indios desnaturalizados de esos valles. En este sentido, sabemos gracias a la investigacion de Virginia Zelada (2017) que Alonso Lujan de Medina recibio en Cordoba una encomienda de indios yocaviles, a partir de un mecanismo singular y llamativo ya que los indios desnaturalizados llegaron a manos de un vecino cordobes--que hasta el momento no era encomendero y ademas no habia participado de la campana de pacificacion de los valles. La encomienda de doce familias yocaviles--un tercio de la parcialidad--habia sido entregada por primera vez, en 1667, por el Gobernador Mercado y Villacorta, a Bartolome de Olmos y Aguilera en retribucion por los servicios prestados en la campana en los valles Calchaquies. Fue asignada a La Rioja, pero Olmos y Aguilera no solo residia en Cordoba sino que alli tambien tenia una encomienda de indios originarios por lo que decidio, en un primer momento, asentar a las familias yocaviles en chacaras de vecinos riojanos. No obstante, renuncio en 1670 a esta encomienda e inmediatamente pidio que le fueran restituidas las doce familias para ser otorgadas a su yerno, Alonso Lujan de Medina en primera vida. El gobernador Angel de Peredo atendio a este pedido y en 1670 reasignaron la encomienda yocavil a Alonso Lujan de Medina, permitiendo que la traslade a Cordoba (Zelada, 2017: 89-90). Podemos ver, entonces, que este caso devela una estrategia para extender el goce de la encomienda en manos de una familia, pues don Bartolome Olmos y Aguilera la renuncio en primera vida a favor de su yerno, Lujan de Medina, quien la recibio tambien en primera vida.

Por su parte, el pueblo de indios de San Joseph tambien se conformo a partir de la reduccion de una encomienda de ocho familias desnaturalizadas de los valles Calchaquies. Geronimo de Funes y Luduena habia participado junto a su hijo Christobal en las campanas militares de los valles Calchaquies, razon por la cual recibio una encomienda de indios quilme en primera vida en 1665, mientras su hijo Christobal de Funes y Luduena la recibio en segunda vida en 1688. Ademas, Christobal habia recibido otra familia en primera vida, por su participacion en la asistencia de la ultima campana calchaqui (Zelada, 2017: 94-95).

Otro momento que nos permite hablar de la historia en comun de San Marcos y San Joseph es la visita del oidor Lujan de Vargas en 1693, la cual constituye una coyuntura favorable de reconocimiento de los derechos de los pueblos de indios. En efecto, al momento de la llegada de este funcionario a la jurisdiccion de Cordoba ambas comunidades se encontraban asentadas en las estancias de sus encomenderos, sin tierras propias asignadas y prestando servicio personal a sus encomenderos. Como consecuencia, el visitador general de Charcas dicto sentencias con el objetivo de desagraviar a los indios, que incluian la demarcacion de las tierras en funcion de la cantidad de indios de tasa--para lo cual, ademas, los empadrono-, la asignacion u orden de construir una capilla propia y el pago de las deudas a aquellos indios que hubieran prestado servicios personales sin ser remunerados. En la jurisdiccion de Cordoba, Lujan de Vargas comisiono a Manuel Ceballos Neto y Estrada para ejecutar sus sentencias. De esta manera, para ambas encomiendas se senalaron y delimitaron las tierras de reduccion que corresponderian a cada pueblo de indios, configurando una instancia fundamental de formacion de derechos a las mismas (Castro Olaneta, 2015: 3).

Sin embargo, como veremos en el apartado siguiente, conforme avanzo el siglo XVIII sus caminos comenzaron a separarse. A pesar de que a fines del periodo colonial ambas comunidades encabezaron juicios para defender sus derechos a las tierras del pueblo de indios, solo San Marcos logro obtener una sentencia favorable. Como contrapartida, San Joseph fue desconocido por las autoridades de la gobernacion intendencia, al punto que dio lugar al establecimiento de una villa de espanoles en las mismas tierras. En este sentido, creemos que los resultados de negociaciones que los habitantes de estos pueblos de indios lograron en torno a sus obligaciones como vasallos de la Corona y las distintas estrategias implementadas en estos pueblos para cumplimentar tales obligaciones -conforme avanzo el siglo XVIII--devinieron en situaciones particulares que se convirtieron en un aspecto fundamental para su reconocimiento como tal a fines del siglo, en una coyuntura signada por el avasallamiento de los derechos comunales sobre sus tierras.

Caminos que se abren: poblacion, tierra y tributo

Si bien la intervencion de Lujan de Vargas en la Jurisdiccion de Cordoba vino a desagraviar a los indios y hacer cumplir las Ordenanzas de Alfaro, recordando a los encomenderos que los indios eran vasallos de la Corona y consolidando el contrato basado en la obligacion de asignar tierras a los indios a cambio de que paguen un tributo cuyo monto fue tasado (Castro Olaneta, 2015: 11), a medida que avanzo el siglo XVIII, el funcionamiento de este contrato en los casos de San Marcos y San Joseph adquirio distintos contenidos.

Como mencionamos, el pueblo de San Marcos constituye uno de los casos de pervivencia y sostenimiento del reconocimiento oficial de sus derechos a las tierras. Para comprender esto debemos considerar un conjunto de variables que incluyen el crecimiento demografico sostenido, situacion que le permitio garantizar el pago del tributo con cierta regularidad durante todo el siglo XVIII, incluso en el momento de transicion de encomiendas privadas a tributarios en cabeza de la Corona (Schibli, 2016).

La informacion provista por los censos de poblacion y padrones de este pueblo nos permiten afirmar que no estuvo ajeno a la situacion de crecimiento demografico consignado para la totalidad de la jurisdiccion en la segunda mitad del siglo XVIII (Celton, 1993: 19-20; Arcondo, 1992: 174-175; Tell, 2008: 55) y que, ademas, protagonizo un crecimiento considerable durante todo el siglo, despues de una caida importante en los ultimos anos del siglo XVII. Mientras que en 1693 la encomienda tenia 32 indios, en 1704 solo contaba con 12 indios. (2) No obstante, en las ultimas decadas del siglo se registraron mas de 200 habitantes, que podemos suponer vivian de manera permanente o temporal en el pueblo (Schibli, 2016).

Aun considerando las deficiencias y heterogeneidad de los registros se trata de uno de los pueblos de indios de la Jurisdiccion de Cordoba con mas crecimiento de poblacion registrada--si no el de mayor cantidad--, y hacia fines de siglo se contaba entre los de tamano intermedio dentro de la jurisdiccion (Ferrero, 2017). Siguiendo el analisis de la revisita borbonica de 1785, realizado por Paula Ferrero (2017), y relacionandolo con nuestros propios datos mas tempranos podemos inferir que el significativo crecimiento demografico que protagonizo estuvo relacionado, en buena medida, con la incorporacion de poblacion foranea, algo que se refleja en esa revisita: en un 55% de poblacion con origen externo consignado y un 66% de uniones exogamicas--donde uno o ambos miembros eran nacidos fuera del pueblo. Estas incorporaciones no eran tan recientes y en varios casos habian tributado antes, o fueron incorporados "con la venia del gobernador" (Ferrero, 2017: 80, 164). Estos foraneos procedian--en pequenos numeros--de distintos parajes del curato de Punilla, o cercanos, asi como de jurisdicciones vecinas como Catamarca y Santiago del Estero (Ferrero, 2012: 95-96).

Ademas, asi como el pueblo de San Marcos fue el caso que mas poblacion foranea recibio fue tambien uno de los pueblos de indios donde se registro menor cantidad de ausentes cuyo destino fue, en su mayoria, dentro de la jurisdiccion, lo que permite suponer la posibilidad de un facil retorno (Ferrero, 2017: 82-86). En este sentido, a partir de los lugares de procedencia de los foraneos y de destino de los ausentes, Ferrero sostiene que es posible identificar un nodo constituido por cuatro pueblos de indios de la zona (Soto, Pichana, San Antonio y San Jacinto [por San Marcos]) (3) en el que San Marcos habria tendido a funcionar como receptor de poblacion junto a Soto, en tanto San Antonio y Pichana habrian tendido a expulsar poblacion (Ferrero, 2017: 90).

La investigacion de Ferrero, ademas, nos provee informacion referida a la composicion interna del pueblo de indios, teniendo como referencia las categorias usadas por las revisitas borbonicas de 1785 y 1792: originarios y forasteros con tierras, forasteros sin tierras, mestizos, mulatos y negros. Ya dijimos que San Marcos presentaba una presencia muy significativa de matrimonios con uno o sus dos miembros externos al pueblo. Hacia 1792 el numero de originarios y forasteros con tierras crecio en base al traslado interno de estas familias hacia esa categoria. Segun la autora estos pasajes de una categoria a otra nos permiten acercarnos a la comprension de los procesos de integracion de poblacion foranea a los pueblos de indios, contribuyendo a su reproduccion y supervivencia, en tanto contrarrestaron los efectos disgregadores del ausentismo y del forasterismo. Ademas, el hecho de reforzar el nucleo de originarios y forasteros con derecho a tierras del comun puede interpretarse como una estrategia para mantener la carga colectiva del entero del tributo, permanecer registrados y, de esta manera, sostener el derecho de acceso a las tierras comunales (Ferrero, 2017: 96).

En relacion a esto, debemos aclarar que a partir de la vigencia de la Real Ordenanza de Intendentes del Rio de la Plata (1782)--en adelante, ROI-, el ramo del tributo se habia modificado. La confeccion de padrones de tributarios no podria hacerse sino cada cinco anos, al momento de las revisitas, cuando se registraria el numero de indios de tasa y el monto total que debia enterar cada pueblo; es decir que esta situacion solo podria modificarse con una nueva revisita. Ademas, la entrega de un monto total, como carga colectiva, de la que debia hacerse cargo el curaca del pueblo constituia "una novedad para el espacio tucumano, donde el tributo desde la sancion de las ordenanzas de Alfaro fue fijado como una carga individual que se calculaba por cabeza y no se asumia colectivamente como ocurria en Andes" (Ferrero, 2017: 103). Por ultimo, a partir de estas modificaciones quedaba abierta a la costumbre de cada lugar el cobro del tributo a las castas.

Lo interesante aqui es la estrategia que el pueblo de indios desarrollo en coincidencia con el interes fiscal que perseguian estas modificaciones, aunque creemos que la incorporacion de castas para hacer frente al pago del tributo fue anterior a la ROI, en tanto, en San Marcos, los foraneos identificados por los recaudadores como mestizos o afromestizos ya tributaban al momento de su puesta en vigencia, segun consta en un informe del recaudador del ramo del tributo fechado en 1770 (Tell, 2012: 14).

La informacion trabajada por Ferrero a partir de las visitas borbonicas nos brinda elementos para pensar en la estrategia implementada por los habitantes del pueblo de indios. La incorporacion de poblacion foranea no solo permitio sostener su entidad numerica, sino tambien reemplazar a los indios originarios por recien llegados para hacer frente al entero del tributo. De hecho, Ferrero nos advierte que San Marcos mantuvo una evolucion siempre positiva del numero de tributarios, dado que las incorporaciones cubrieron la totalidad e incluso superaron las perdidas de indios tributarios (Ferrero, 2017: 154-155). Del mismo modo, tambien el porcentaje de los registrados en la categoria originarios con tierras fue creciendo: "en 1792 tenia el porcentaje mas bajo de originarios con tierras, junto con Nono, esta categoria crecio mucho hacia 1804 (66%) y de nuevo entre 1804 y 1807 (30%), para luego caer un poco entre 1807 y 1809 (19%)". (Ferrero, 2017: 159).

Estos datos nos llevan a preguntarnos si se trata de un esfuerzo planificado por los habitantes del pueblo de indios, conscientes de la importancia de cumplimentar su deber como tributarios para asi sostener el goce de los derechos sobre las tierras y mantener su gobierno y representacion mediante sus autoridades indigenas. Nos resulta interesante resaltar que se trata de uno de los pocos casos--junto con Soto, Cosquin, Pichana y San Antonio de Nonsacate--en que observamos una constancia en el pago del tributo, no solo con posteridad a las reformas borbonicas y en consonancia con sus objetivos fiscales: se trata de una practica que podemos identificar desde que la encomienda vaco; es decir, durante el proceso de conversion de encomienda privada a tributarios en cabeza de la Corona. Si bien no tenemos claridad sobre este proceso, los comprobantes de los registros de hacienda dan cuenta de que los indios de San Marcos--con el toponimo San Jacinto--tributaron, a partir de 1749, por medio de su administrador Estanislao Toledo Pimentel. (4) Posteriormente, lo hemos encontrado, en conjunto con los pueblos recien mencionados, en los registros de los anos 1764 y 1772. (5) Junto al pago del tributo, se consigno tambien con bastante regularidad en los libros de la Real Hacienda, el pago--a partir de la recaudacion del ramo del tributo--del sinodo al cura de Punilla, quien cumplia la funcion de doctrinero de San Marcos, Soto, Pichana y Cosquin. (6)

Creemos que el hecho de haber sostenido el pago del tributo en esta coyuntura de transicion de encomiendas privadas a pueblos de indios en cabeza de la Corona fue fundamental para obtener el reconocimiento del pueblo de indios y sus derechos y, consecuentemente, haber sido registrados como tales por los funcionarios encargados de implementar las modificaciones disenadas por las autoridades borbonicas.

La importancia de la regularidad del pago puede comprenderse con mayor claridad si lo pensamos comparativamente. Asi, a pesar de sus conformaciones similares, el caso del pueblo de indios de San Joseph se presenta con una situacion completamente diferente. Como encomienda de Christobal de Funes y Luduena, aparece con el nombre "San Joseph" en los padrones de tributarios de los anos 1704 y 1733, (7) cuando la encomienda ya estaba vaca. Recien lo volvemos a encontrar en el padron de 1774, (8) cuando aparece por primera vez con la denominacion "Compania y pueblo de indios Los Ranchos". Posteriormente, aunque en el Censo General de poblacion de 1778 (9) fueron registrados como pueblo de indios, dejamos de encontrarlos en los documentos de tributarios; es decir, que el pueblo no fue incluido en la revisita borbonica de 1785 ni en 1792. Esta desaparicion en los padrones y revisitas fue, en efecto, uno de los argumentos usados por Antonio Rodriguez, vecino del pueblo, para intentar avanzar sobre las tierras que denunciaba como vacas en un expediente iniciado en 1790, cuando hacia referencia a "haverse acabado los expresados indios como es publico y notorio y le consta a VS por las matriculas que se han hecho para la recaudacion de los reales tributos". (10)

No obstante, al analizar los padrones y el censo de poblacion salta a la vista que San Joseph tambien asistio a un importante crecimiento demografico a lo largo del siglo XVIII, y que este crecimiento tambien estuvo relacionado con la incorporacion de poblacion foranea. Si bien en el Censo de 1778 toda la poblacion aparece registrada bajo la condicion de indios, sabemos por los padrones anteriores que el pueblo tambien habia integrado a poblacion originaria de otros pueblos de indios, mestiza y castas. (11) A pesar de este crecimiento demografico, a medida que avanzo el siglo XVIII el pueblo de indios de San Joseph presento algunas particularidades que nos llevan a preguntarnos sobre los recorridos diferentes de estos pueblos.

Para analizar su historia, es necesario partir de las memorias recogidas de los testimonios que fueron tomados con motivo del juicio por las tierras del pueblo, a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Estos testimonios nos brindan informacion valiosa sobre el recorrido de San Joseph, fundamentalmente en relacion a su participacion en la defensa de la frontera este de la jurisdiccion durante la primera mitad del siglo, como Compania de indios soldados. Mas aun, segun estos relatos los habitantes de este pueblo de indios habrian sido exonerados del pago del tributo a cambio de cumplir estas funciones. Si bien no tenemos precisiones sobre los anos en que se habria implementado este cambio, la situacion resulta mas que plausible si consideramos la conflictividad de esa frontera entre la tercera y la quinta decada del siglo XVIII. (12)

Asi es que entre los testimonios de los vecinos se afirmaba que los naturales de San Joseph habian sido fieles soldados, segun circulaba "entre los hombres antiguos del siglo pasado [...] como testigos de vista". (13) Recordaban que habian formado un cuerpo de soldados de mas de 50 integrantes, que lucharon contra invasiones de indios "guaicurus" y en distintas batallas entre las que resaltaba la de Calchin. Los informantes sostuvieron que estos indios venian sirviendo a su costa sin racion ni sueldo en el fuerte de El Tio, en tiempos de paz y de guerra. (14) Juan Luis de Funes, quien habia ejercido el cargo de comandancia del fuerte de San Carlos de El Tio durante nueve anos, afirmo que cuando se llevaban a cabo "fatigas del real servicio" en la frontera para repeler el avance de los abipones, asi como para otras correrias y servicios comunes, asistian por orden de Santiago Ramallo indios que decian ser del pueblo de Los Ranchos. (15)

Para considerar la posibilidad de la exoneracion del pago del tributo, resulta interesante recuperar los datos brindados por los padrones de tributarios y censos de poblacion. En relacion a la cantidad de indios tributarios o en edad de tributar podemos notar un pequeno crecimiento en 1704, en comparacion a los catorce tributarios de 1694 consignados por el oidor Lujan de Vargas. Sin embargo, a medida que avanzo la primera mitad del siglo vemos un decrecimiento notable en la cantidad de poblacion masculina, en comparacion con las mujeres registradas liderando las unidades censadas. Creemos que esta diferencia, si bien puede relacionarse a un subregistro de la poblacion masculina en edad de tributar, tambien puede abonar la idea de que la real ausencia de hombres en el pueblo estaria relacionada con sus tareas como soldados.

En el proximo registro, en 1774, ya fue nominado como "Compania y pueblo de indios Los Ranchos" y en este padron el censista no resalto los indios en edad de tributar, a pesar de que su numero podria ascender a 41 tributarios. Al hacer la lectura de este padron, Ana Ines Punta sostiene que "solo excepcionalmente se senalo en ellos quienes debian tributar" (Punta, 1994: 56). Creemos necesario preguntarnos si, en el caso que estudiamos, el hecho de que el padron no aclare quienes eran indios de tasa, a la vez que denomine al pueblo como "compania", podria deberse al acuerdo--aunque no hemos encontrado que este documentado--de exoneracion del pago del tributo por sus servicios en la frontera. Por otro lado, tambien nos preguntamos si el gran aumento del numero de hombres en edad de tributar podria deberse al efectivo regreso y permanencia de los hombres en el pueblo, una vez pacificada la frontera este.

Ahora bien, como dijimos, San Joseph no aparece en los registros de Real Hacienda de la segunda mitad del siglo, ni fue registrado en ningun otro documento con posteridad a la implementacion de las reformas borbonicas ?Por que el visitador Florencio Antonio Garcia no registro a este pueblo de indios como tributario en la Jurisdiccion de Cordoba?

Por un lado, debemos considerar que a diferencia del caso de San Marcos los habitantes de San Joseph quedaron, a la muerte de su segundo encomendero --despues de 1705--y segun consta en la clausula cinco de su propio testamento, en manos de su hijo Vicente Funes. (16) Como administrador de la encomienda, (17) Vicente estaba obligado a pagar el tributo a las reales cajas; sin embargo, segun la informacion brindada por Ambrosio Funes--nieto de Vicente--a instancias del juicio, sabemos que este no se hizo cargo de la administracion de la encomienda, a causa de llevar a cabo sus funciones como militar en la frontera. (18) Tampoco tenemos noticia de que alguien mas se haya hecho cargo de esta encomienda. Asi, salta a la vista una diferencia fundamental con el caso de San Marcos, que si conto con un espanol que medio en el pago del tributo, situacion que quedo registrada en documentos de la Real Hacienda. En este sentido, creemos que la presencia de la figura de administradores de encomienda, a medida que estas vacaron, pudo haber tenido alguna importancia en relacion a la sistematicidad del entero del tributo que diferencio a estos pueblos ya que, como hemos visto, luego de que la encomienda de San Marcos quedara en manos de la Corona, los habitantes del pueblo de indios entregaron con regularidad su tributo a las reales cajas, por intermedio de su administrador. Esta constancia a lo largo de todo el siglo XVIII quedo cristalizada en el registro, situacion que contribuyo positivamente al momento de mantener el reconocimiento oficial de parte de la Corona espanola y, consecuentemente, defender sus tierras de los avances y apropiaciones de sus vecinos espanoles. Creemos que esta diferencia, sumada a la posibilidad de la exoneracion a cambio de sus servicios de la frontera, podria haber ido resintiendo su categorizacion como pueblo de indios tributarios.

En este sentido, es necesario considerar que la Instruccion Metodica (en adelante, IM) del visitador Escobedo (19) --cuyos lineamientos se siguieron en las revisitas de 1785 y 1792--al igual que los mas generales de la ROI, no fueron explicitas con respecto a los indios soldados, aunque si se manifesto con claridad que todos los indios de la clase tributaria debian registrarse, estuvieran exentos o ausentes, justificando los motivos para cada situacion. Aunque se hizo mencion a casos especiales por los que determinados grupos quedarian reservados del pago del tributo, no se hizo particular referencia a los indios soldados.

A pesar de este silencio en la IM, contamos con disposiciones previas en el caso de la Gobernacion del Tucuman. Punta (1994) advierte que el gobernador Joaquin de Espinosa y Davalos habia establecido en un auto de 1761 que el hecho de que los indios estuvieran sirviendo en companias o fuertes no era un motivo para exceptuarlos del pago del tributo y solo se eximia a quienes se hallaren en ejercicio de cabos militares (Punta, 1994: 55). Sin embargo, referencias en distintos expedientes de la segunda mitad del XVIII nos permiten inferir sobre la exoneracion del pago del tributo por servicios en la frontera o milicias, o viceversa, en Cordoba. (20) En la misma linea, podemos recuperar informacion analizada por Ferrero sobre la incorporacion voluntaria de indios foraneos y castas como tributarios a los pueblos de indios de Cordoba, con posterioridad a la IM, y la alternancia entre las dos situaciones que manejaban como posibilidad estos individuos. La autora sostiene que en 1797--con motivo de la discusion sobre la realizacion de una nueva revisita--los alcaldes ordinarios cuestionaron este tipo de agregados en las listas de 1792, ya que denunciaban que perseguian el objetivo de evitar las fatigas en las milicias (Ferrero, 2017: 132), dando cuenta de que continuaba la practica de que los servicios en las fronteras y/o milicias exoneraban del tributo y viceversa, aunque las autoridades coloniales percibieran esto como un problema. (21)

La situacion estudiada con mayor profundidad, mas parecida al caso de San Joseph, es la investigada por Judith Farberman (2006, 2009) sobre los pueblos de indios de la linea fronteriza del rio Salado, en la region santiaguena, que fueron exentos del tributo a cambio de sus servicios como soldados hacia mediados del siglo XVIII. No obstante, en este caso, esto no implico la perdida de los derechos sobre las tierras. Esto sugiere una posible aplicacion diferenciada de la ROI y de la IM en distintas jurisdicciones de las gobernaciones intendencias de Salta y Cordoba, (22) que siguiera tanto costumbres como configuraciones de poder local preexistentes.

El caso de San Joseph nos sirve de ejemplo para pensar en la posibilidad de que una modificacion en una categoria de registro--de "pueblo de indios" a "compania"--y su posterior ausencia--sumada a la falta de un documento probatorio del acuerdo de exoneracion--sirvieron de precedentes para que, a fines del siglo XVIII, la administracion colonial desconociera la existencia de un pueblo de indios y se propiciasen ciertas condiciones--en los papeles--que sirvieron de base para el posterior avasallamiento de sus derechos coloniales colectivos.

Las autoridades indigenas: legitimidad y rol en la coyuntura de defensa de las tierras de los pueblos de indios

El ultimo punto que nos interesa trabajar aqui es acerca del rol que cumplieron las autoridades indigenas en la defensa de los derechos de los pueblos de indios. Para esto, ademas, recuperaremos los procesos de conformacion de las autoridades indigenas. Serulnikov (2004) nos invita a pensar en los criterios de legitimidad politica de las autoridades indigenas en el siglo XVIII, remarcando la importancia de trabajar a partir de estudios de casos locales que den cuenta de los particulares contextos sociales y que se alejen de generalizaciones abstractas para todo el espacio colonial (Serulnikov, 2004: 71). En este sentido, si bien no contamos con documentos que nos permitan conocer su accionar o negociaciones en relacion a los procesos que mencionamos a lo largo de todo el siglo XVIII, tanto el curaca de San Joseph como el de San Marcos se involucraron e incluso encabezaron los procesos judiciales para procurar la restitucion de las tierras, a fines de ese siglo. Los expedientes judiciales de fines del siglo nos permiten aproximarnos, un poco mas, a los curacas asi como a otras autoridades en estos pueblos de indios.

El expediente por las tierras de San Joseph inicia con un pedido de su curaca ante la Audiencia de Buenos Aires, solicitando que se hiciera lugar a los testimonios de personas que presentaba junto a un interrogatorio en relacion a la historia de este pueblo de indios en esas tierras. Se trataba de Don Estanislao de la Cruz Pibala quien, en una de las preguntas, hizo referencia a la historia de su familia manteniendo la linea de cacicazgo.

Asi, nos preguntamos acerca de la legitimidad que esta familia gozaba en el pueblo de indios y su presencia como agente articulador de la comunidad a lo largo del siglo XVIII. Como dijimos anteriormente, se trata de un pueblo de indios conformado a partir una encomienda de indios calchaquies desnaturalizados. Zelada (2017) encuentra la primera referencia a esta familia (23) ejerciendo como autoridad en el acto de entrega de posesion de la encomienda, en 1688 (Zelada, 2017: 135). Posteriormente, en 1693, cuando Lujan de Vargas visito la encomienda en la estancia de su encomendero, el mismo cacique--don Juan Piguala, de 66 anos--denuncio estar habitando en tierras de la estancia de su encomendero, ademas de denunciar que este los obligaba a trabajar para el -sin recibir paga ni prendas de vestir-. Manifesto que no acudia a instancias judiciales "porque conoce que no a de conseguir justicia y a lo de sauer el encomendero y se a de enojar y en este lugar se ayudan todos los espanoles los unos a los otros y no ay quien faboresca a los yndios" (Bixio et al., 2009: t. I, 347). No obstante, Zelada sugiere, para estos anos, un vinculo entre Piguala y el cacique del pueblo de indios de La Toma, Francisco Sillamay. (24) A raiz de la denuncia del propio encomendero pareceria que Sillamay, al gozar de mayores libertades por no estar bajo el sistema de encomienda privada, habria actuado como agente cohesionador de los grupos desnaturalizados y si habria acudido a autoridades espanolas jerarquicas a denunciar el abuso del sector encomendero. En efecto, Funes desmerecio las denuncias de sus encomendados apoyandose en una supuesta persuasion de parte del cacique de La Toma (Zelada, 2017: 135).

Aun cuando no tenemos mas referencias de esta posible historia en comun entre ambos caciques, si encontramos la continuidad en el traspaso del mando del pueblo de San Joseph, siempre en manos de la misma familia. La informacion provista por padrones y censos de poblacion nos permiten reconstruir el arbol genealogico de los Pibala, hasta llegar a Estanislao de la Cruz, (25) quien intervino activamente en el juicio a fines del XVIII. Es decir que, desde la llegada de esta parcialidad a la jurisdiccion de Cordoba hasta comienzos del siglo XIX, el linaje Pibala mantuvo el curacazgo en sus manos. Aunque no conocemos el origen de esta familia en el cargo, podemos decir que la legitimidad de los Pibala como autoridad en este pueblo de indios se relaciona con el criterio de sucesion por sangre y, ademas, con su actividad en la defensa de los intereses de sus habitantes.

Si consideramos que el gobierno de los pueblos de indios debia componerse, ademas, de un cabildo indigena, debemos decir que en San Joseph no hemos encontrado ninguna referencia a su constitucion. Como contrapartida, y en estrecha relacion a la particular historia de este pueblo y Compania de indios, si hemos identificado a otros cargos ejerciendo alguna funcion de autoridad. Nos referimos particularmente a la mencion de Cosme Damian Funes, (26) presentado tanto en los expedientes iniciados por el reclamo de las tierras del pueblo de indios (entre 1790 y 1800) como "Capitan de la campana de milicias", "capitan de naturales", "capitan del pueblo" e "indio capitan del pueblo de Los Ranchos". (27) Si bien es importante recuperar el titulo en si, en tanto asi lo referenciaron las autoridades coloniales, mas nos interesa recalcar que fue esta persona quien, en varias ocasiones, fue citada o notificada de acciones o modificaciones de la situacion en que se encontraba el expediente judicial; es decir, que fue el quien actuo como representante o interlocutor de la comunidad frente a las autoridades externas. Esta informacion adquiere mayor relevancia si consideramos que, por esos anos, el curaca Estanislao de la Cruz Pibala se encontraba en Buenos Aires, litigando en la Real Audiencia. Esta situacion nos muestra la existencia de un acuerdo interno para que el capitan gozara de jerarquia, no solo en relacion al reconocimiento oficial de los funcionarios coloniales, sino tambien para con la comunidad.

En efecto, en 1790 es el mismo quien presentandose como "indio capitan del pueblo de los Ranchos, situado en el Rio Segundo, en el que tanbien exerzo las funciones de curaca" (28) escribe una carta al Gobernador Intendente en la que denuncia la perturbacion de la que eran victimas por la invasion de sus tierras de parte del vecino espanol. Asimismo, en 1795 Cosme Damian fue notificado de que debian presentar los titulos en los que basaban sus derechos a las tierras que ocupaban, tambien fue el quien congrego a otros habitantes del pueblo de indios para participar de la mensura realizada ese ano, junto a otros vecinos colindantes. En esa ocasion, "el capitan, teniente y demas habitantes del referido pueblo fueron mostrando y SS reconociendo y combenidos todos sin la mas pequena disputa en los linderos que de parte a parte mostraron [.. .]". (29)

Entonces, nos parece importante remarcar la estrategia del pueblo de indios para coordinar las acciones de dos autoridades actuando en su representacion, en dos espacios distintos y distantes. Igualmente importante nos parece el hecho de sostener una doble representacion en una misma figura, como era la de Cosme Damian. Como vimos, en ausencia del curaca, fue el quien ejercio el cargo y estuvo al frente de la defensa de las tierras del comun que correspondian al pueblo de indios. Pero, ademas, no se dejo de remarcar que se trataba de un capitan, apelando al cargo militar que permitiria demostrar que tambien constituian una compania de indios soldados y que esa situacion era la que les permitiria argumentar su falta en el pago del tributo. Asi, aunque hacia fines del siglo, en terminos militares, el titulo de "capitan de la compania" no habria tenido mayor importancia, en tanto para ese momento el area dejo de implicar la necesidad de defensa, (30) dicho titulo tenia relevancia ya que rememoraba el particular acuerdo que este pueblo de indios habria hecho en relacion a sus prestaciones para la Corona, conmutando el pago del tributo por sus servicios como Compania de indios soldados.

En el caso de San Marcos, por su parte, es la familia Tulian la que encabeza la defensa de las tierras del pueblo de indios. Sin embargo, su presencia entre las autoridades indigenas comienza a registrarse a fines del siglo XVIII y, a lo largo del periodo estudiado, hemos podido identificar a otras familias ejerciendo el curacazgo.

Recordemos que tambien se trata de un pueblo de indios conformado a partir de una encomienda de indios calchaquies--yocaviles-, que habian sido desnaturalizados y trasladados inicialmente a La Rioja y luego a Cordoba. En los padrones levantados en Cordoba a fines del siglo XVII no se consigno la presencia de ningun curaca que hubiere llegado junto al grupo desnaturalizado.

Sin embargo, en otra encomienda visitada en La Rioja, que habria sido desnaturalizada en la misma campana militar que la encomienda de Lujan de Medina, en 1667 si aparece un curaca yocavil llamado Pedro Uchunga (Boixados, 2011: 8; Zelada, 2017: 139). Esta informacion nos interesa en tanto la primera referencia a una autoridad etnica en San Marcos es la del cacique principal Manuel Ochonga, en 1749. Creemos que la similitud de los nombres podria dar cuenta de alguna familiaridad de este curaca con la linea cacical de la parcialidad yocavil asentada en La Rioja (Zelada, 2017: 166).

Hasta 1768 no encontramos otros registros que den cuenta de la presencia de curacas en este pueblo de indios, y entre ese ano y 1794 el curacazgo paso por distintas manos, alternandose entre la familia Ochonga y otras (31) cuando no habia herederos de sangre de esta, o los descendientes eran aun menores de edad.

En el mismo sentido es que, entre 1794 y 1795 "en defecto de no haverlo de la sangre", (32) el gobernador intendente Sobremonte nombro a Francisco Tulian, quien ya se habia desempenado en el cabildo indigena, al igual que su padre Manuel y su hermano Jose Leandro. A partir de este momento, encontramos un periodo de estabilidad del cargo del curaca en manos de una misma persona, sin nombramientos interinos. Solo identificamos una breve interrupcion en el ano 1804, cuando Jose Antonio Tulian tomo el cargo mientras Francisco Tulian, su padre, habia viajado a Buenos Aires con motivo de la defensa de las tierras del pueblo de indios. A su regreso, Francisco Tulian retomo sus funciones como curaca hasta su muerte en 1808, cuando Jose Antonio fue nombrado por el capitan recaudador del tributo Jacinto Roque Olmos y los regidores del pueblo. (33)

Si bien no tenemos informacion sobre el modo en que la familia Tulian llego a ejercer cargos en el gobierno de San Marcos, sabemos que se trata de un toponimo originario de Cordoba (34) por lo que no se trataria de una autoridad asociada a liderazgos previos a la dominacion de los grupos calchaquies sino quiza a familias de indios originarios de la jurisdiccion, integrados al pueblo de indios.

Los casos analizados nos llevan a preguntarnos sobre los modos en que las personas accedieron y ejercieron sus funciones como autoridades en los pueblos de indios de la jurisdiccion de Cordoba, teniendo en cuenta la legitimidad que gozaban tanto al interior del pueblo de indios como frente a los funcionarios coloniales. (35)

Dado que ni en la Visita de Lujan de Vargas ni en otros documentos tempranos se indago acerca de los derechos de las autoridades indigenas ejerciendo cargos, creemos que las autoridades etnicas, bajo las nuevas logicas de dominacion colonial, se originaron o reconfiguraron a partir de la necesidad de crear y desplegar nuevas estrategias de pervivencia, sin desconocer las posibles continuidades en las lineas cacicales (Zelada, 2017: 163; Schibli y Zelada, 2017).

Tell plantea que el final del proceso de conversion de encomiendas privadas a pueblos de indios tributarios de la Corona, hacia mediados del siglo XVIII y en adelante, fortalecio a las autoridades en tanto se les asignaron tareas en el empadronamiento, cobro del tributo y administracion de la justicia (Tell, 2017). La ROI del Rio de la Plata (1782) no explicito las funciones para los curacas, pero en actas de nombramientos o en pleitos criminales en los que eran acusados, revisadas por Tell (2018), se deja entrever que se les atribuian funciones judiciales y de policia y que se los incriminaba cuando no velaban por el orden en sus comunidades. Ademas, curacas y alcaldes recibian las querellas de los vecinos contra los indios, directamente o por intermediacion de autoridades espanolas (Tell, 2018: 10-11). En relacion al nombramiento de curacas, Tell y Ferrero (2015) han identificado distintas modalidades que aun no se estudiaron en profundidad. En principio, el cargo debia recaer en aquellos indios a quienes les correspondiera como herederos de sangre, siguiendo los principios del mayorazgo espanol. Sin embargo, las autoras han encontrado curacas nombrados de manera interina. Se trata de casos en los que el gobernador intendente intervenia en el gobierno del pueblo de indios para nombrar a un sujeto que ocupara el cargo. Era habitual que para decidir sobre quien iba a recaer el nombramiento, el gobernador intendente pidiera colaboracion del capitan recaudador del tributo. Del mismo modo, las autoridades espanolas y el propio capitan recaudador podia pedir la remocion del curaca cuando considerara que no satisfacia la funcion. (Ferrero, 2017; Tell, 2018)

Los casos analizados abonan ambos mecanismos considerados en esta hipotesis: en San Joseph, como hemos visto, el cargo de cacique se mantuvo de manera hereditaria en manos de la misma familia, desde su constitucion como encomienda hasta desaparecer de los registros, a principios del siglo XIX. Por su parte, el caso de San Marcos es mas complejo dado que el acceso al cargo de curaca tambien siguio la linea familiar, por lo menos en el siglo XVIII, aunque esta forma de proceder fue interrumpida cuando no habia heredero por sangre o este era menor de edad. Segun vimos, solo una vez la sucesion fue, con seguridad, en mandatos consecutivos y de padre a hijo. Creemos que fue igualmente habitual que al encontrarse vacante el cargo--por fallecimiento de la autoridad sin descendencia o por renuncia--, las autoridades espanolas pudieran intervenir en el nombramiento de curacas interinos. Si bien la informacion con la que contamos es fragmentaria, suponemos que la eleccion de las personas que actuarian como curacas interinos fue fruto de consensos negociados con los funcionarios coloniales, en los que los miembros del cabildo indigena pudieron imponerse, y el cargo recayo en personas que, en ejercicio de sus funciones, velaron por la defensa de los derechos del pueblo de indios. (36)

En relacion al cargo de alcalde, solo contamos con la informacion provista por los documentos de San Marcos los cuales dejan en evidencia que era muy comun que las mismas personas lo ejercieran en varios periodos y, ademas, que esas personas tuvieran vinculos familiares. (37) Asimismo, era habitual que, luego de haber actuado como alcalde, se sostuvieran como regidores y que, consecuentemente, los cargos de gobierno del pueblo de indios siempre quedaran en manos de las mismas familias y personas.

Una ultima cuestion importante de remarcar es la importancia que tambien tomo el cabildo indigena en San Marcos, en tanto hemos notado no solo su presencia y renovacion periodica hacia fines del siglo XVIII sino tambien su intervencion con acciones concretas, como la de consentir el nombramiento de un curaca. Del mismo modo, en 1812 los regidores, acompanados por una larga lista de miembros de la comunidad, se manifestaron en un conflicto entre el curaca y el alcalde por una huerta; no solo se posicionaron sino que aclararon haber sido ellos quienes arrendaron la huerta al curaca, a fines de que este afrontara los costos del comisionado que actuo en las diligencias por la recuperacion de sus tierras:
   Decimos que es verdad que haora meses pasados vluntariamente, y de
   unanime consentimiento le arrendamos una huerta compuesta de varios
   arboles frutales en la cantidad de treinta y sinco pesos que exivio
   de su volsillo para la solucion de las costas que se nos hizo cargo
   por el superior Govierno a favor del comicionado Do Ramon Caseres
   por haver este senor evacuado las diligencias para la pocecion de
   nuestros terrenos. (38)


En el mismo expediente, Francisco Tulian hace su descargo manifestando que, en ocasion de decidir sobre los gastos y recursos del pueblo, tuvo "por conveniente juntar [al] mi cavildo y demas comunidad por tres ocaciones". En consonancia con la version de los miembros del cabildo, el resultado en voz publica fue arrendar por un ano una huerta con arboles frutales que eran de usufructo de la comunidad. (39)

Lo interesante de este documento es que no solo podemos ver al curaca involucrado en la administracion de los recursos comunes del pueblo de indios, y en como solventar gastos ocasionados por la defensa de esos recursos sino que nos muestra que los habitantes de San Marcos participaban de reuniones, convocadas por el curaca, en las que la comunidad era habilitada para tomar tales decisiones.

Esto nos lleva a pensar que, a fines del XVIII y principios del siglo XIX, la legitimidad de las autoridades indigenas recaia, mas que en principios de sucesion hereditaria del cargo, en la construccion de acuerdos al interior de una comunidad. Asimismo, la constitucion del cabildo indigena pudo significar la posibilidad de dar espacio a la participacion de mas miembros de la comunidad en la toma de decisiones aunque, como vemos, no se restringio a esa institucion.

En sintesis, podemos pensar que su reconocimiento a partir del criterio de mayorazgo, o incluso por el hecho de tratarse de familias que podrian haber ejercido el liderazgo en su historia previa al sometimiento, no era necesario ni suficiente, en las ultimas decadas del siglo XVIII y principios del XIX, para erigirse como autoridades representativas. Creemos que mas importante fue la capacidad que estas tuvieron para administrar los recursos de la comunidad, regular conflictos internos y externos, actuar en pos de la defensa de los derechos del pueblo de indios y, como lo sugiere el caso de San Marcos, abrir espacios para la participacion de un nucleo relativamente amplio de familias en la generacion de consensos y toma de decisiones. Asi, consideramos que la legitimidad politica estaba fuertemente vinculada a la reproduccion social de la comunidad y, en consecuencia, a la administracion de los recursos que producian. En este sentido, espacios que garantizaran la representatividad de la autoridad serian fundamentales para su sostenimiento en el cargo.

Como hemos visto, si bien en los dos casos analizados nos encontramos con autoridades defendiendo un recurso imprescindible para la comunidad, como lo es la tierra, nos preguntamos si la manera en la que en San Marcos descansaba la relacion comunidad-autoridades indigenas--que no observamos en el caso de San Joseph--pudo haber repercutido positivamente en el desenlace de los conflictos de este pueblo de indios.

Reflexiones finales

Como hemos adelantado, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, en las tierras de San Joseph se avanzo en la fundacion de una villa de espanoles, en desmedro de los derechos colectivos de las personas que habitaban este pueblo de indios. En cambio, la comunidad de San Marcos logro, en la misma coyuntura, recuperar tierras que a lo largo del siglo XVIII habia ido perdiendo.

?Por que en uno de los casos se logro sostener el reconocimiento oficial del pueblo de indios y sus derechos, mientras que en el otro no? Abordar la historia de San Marcos y San Joseph desde una perspectiva comparativa nos permite aproximarnos a algunas consideraciones respecto a los desenlaces divergentes de sus historias.

En primer lugar, es importante recuperar la capacidad que ambos pueblos de indios tuvieron para crecer a largo de todo el siglo XVIII, mayormente a traves de la incorporacion de poblacion foranea: mestizos, castas e indios originarios de otros pueblos, contribuyendo a la reproduccion y supervivencia de la comunidad. Asimismo, la movilidad interna de forasteros sin tierras a la categoria de originarios y forasteros con tierras, consignada para el caso de San Marcos en las revisitas borbonicas, nos permite pensar en una estrategia implementada para fortalecer el nucleo de indios con acceso a las tierras comunales, mantener la ocupacion efectiva de las mismas y afrontar el pago del monto colectivo del tributo, aunque se desconocen las particularidades de esta incorporacion (Ferrero, 2012). Para el caso de San Joseph, si bien sabemos que desde la primera mitad del siglo XVIII incorporo poblacion foranea al pueblo, no contamos con registros que permitan conocer la movilidad interna de sus habitantes ya que, como dijimos, este pueblo no fue registrado en las revisitas borbonicas.

En este sentido, hemos sugerido que, a pesar de las similares conformaciones de ambos pueblos de indios y de similares situaciones demograficas, las maneras particulares en que se planteo la relacion con la Corona, en particular la forma que asumio el tributo en cada caso, fueron fundamentales a la hora de luchar por sus derechos. Mientras San Marcos mantuvo con constancia el cumplimiento de su obligacion tributaria--y esto, ademas, consta en los documentos a lo largo de todo el siglo XVIII, constituyendo el paso de encomienda privada a tributarios en la cabeza de la Corona una coyuntura crucial en esa continuidad-, la existencia del pueblo de indios de San Joseph fue cuestionada justamente por no hacerlo. Recordemos que a diferencia de San Marcos, no se registro el pago del tributo por parte de ningun administrador de San Joseph en el proceso de conversion a tributarios en cabeza de la Corona. Y que, lo particular de este caso radica en la posibilidad de que los indios y las autoridades coloniales de la primera mitad del XVIII hubieren negociado la exoneracion del pago de la tasa a cambio de sus servicios en la defensa de la frontera, situaciones que--conjugadas--habrian resentido su reconocimiento como pueblo de indios a medida que avanzo el siglo, teniendo como corolario la fundacion de una villa de espanoles sobre esas tierras, impulsada por las autoridades coloniales. A pesar de que las autoridades y los habitantes de San Joseph acudieron a la justicia y llevaron una ferrea defensa de sus derechos e intereses colectivos, la falta de documentacion que demostrara este probable acuerdo asi como la ausencia de sus habitantes en los registros de tributarios contribuyeron a desacreditar su version.

Por otro lado, hemos abordado los procesos de conformacion y legitimacion de los caciques, y otros cargos de gobierno indigena, al interior de estos pueblos de indios. De este analisis se desprende que las autoridades indigenas debieron reconfigurarse bajo la situacion de dominacion y, hacia mediados del siglo XVIII, no bastaba con que los curacas se apoyaran en el criterio de mayorazgo espanol para el acceso al cargo. La gestion de los recursos, la administracion de la justicia, la defensa de sus derechos y la habilitacion de espacios de participacion para un numero mas amplio de familias en la toma de decisiones fueron fundamentales para obtener la legitimidad politica. El caso de San Marcos daria cuenta de una relacion entre las autoridades y la comunidad en este sentido, que pudo tambien haber jugado un papel importante en la coyuntura de vulneracion de sus derechos colectivos a las tierras y en la estrategia defensiva implementada, logrando un fallo favorable. Creemos que analizar el rol y la legitimidad de las autoridades etnicas en las logicas del mundo colonial constituye una de las claves significativas a la hora de estudiar la persistencia de las comunidades, en tanto las encontramos trabajando de forma sistematica en la defensa de los intereses de sus pueblos de indios. Sin embargo, el exito de sus estrategias dependio de la capacidad que tuvieron para negociar su reconocimiento tanto al interior de sus comunidades como frente a las autoridades coloniales.

Fuentes consultadas

>> Fondo Documental Pablo Cabrera (FDPC)

FDPC, Padron de indios tributarios 1704, Doc. 3357.

FDPC, Doc. 12466. Instruccion metodica del tribunal de Visita General de Justicia y Real Hacienda, para los empadronamientos o revisitas de tributarios de los Virreinatos del Peru y Rio de la Plata. Jorge Escobedo, Lima, 01/07/1784. (Copia)

>> Archivo Historico de la Provincia de Cordoba (AHPC)

AHPC, Esc. 1, Leg. 317, Exp. 6, f. 84v.

AHPC, Esc. 2, Leg. 20, Exp. 17.

AHPC, Esc. 2, Leg. 76, Exp. 6, f. 1r. y f. 5v.

AHPC, Esc. 3, Leg. 25, Exp. 7.

AHPC, Esc. 3, Leg. 35, Exp. 14, f. 526r.

AHPC, Esc. 3, Leg. 60, Exp 2. f. 1r y 2r.

AHPC, Gobierno, cajas 18-19.

AHPC, Hacienda 4 (1765-1770)

AHPC, Hacienda 11 (1772).

>> Archivo General de la Nacion (AGN)

AGN, IX 23-4-5, fs. 22r-23v; 28r-v.; 35v; 65 r; 90r; 101r.

AGN, IX 31-7-8. f. 35r.

AGN, 34-7-5 s/f.

Bibliografia

>> Arcondo, A. (1992). El ocaso de una sociedad estamental. Cordoba entre 1700y 1760. Cordoba, DGP-UNC.

>> Bixio, B. (dir.); C. Gonzalez Navarro.; R. Grana y V. Iarza (2009). Visita a las encomiendas de indios de Cordoba. i6p2-i6pj.Transcripciony estudios sobre la visita de Antonio Martines Luxan de Vargas. Tomo I. Cordoba, Centro de Estudios Historicos "Prof. S. A. Segreti". Editorial Brujas.

>> Boixados, R. (2011). El fin de las guerras calchaquies. La desnaturalizacion de la nacion yocavil a La Rioja (1667) Corpus. Archivos virtuales de la alteridad americana. I (I): 1-16. Disponible en internet: http://ppct.caicyt.gov.ar/index.php/corpus/article/view/250. Consultado el: 15 de noviembre de 2018.

>> Castro Olaneta, I. (2015). El oidor de Charcas, Antonio Martinez Lujan de Vargas, y la nueva coyuntura a fines de siglo XVII en el Tucuman. A proposito de los derechos a la tierra de los pueblos de indios. Memoria Americana 23 (1): 39-67. 2015. Buenos Aires. Disponible en internet: http://ppct.caicyt.gov.ar/index.php/memoria-americana/article/ view/5888/6185. Consultado el: 15 de noviembre de 2018.

>> Celton, D. (1993). La poblacion de la Provincia de Cordoba a fines del siglo XVIII. Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia.

>> Canedo, M. (2016). Los "pueblos de espanoles" en la monarquia hispanica. La ampliacion de jurisdicciones hacia el autogobierno (Buenos Aires, siglo XVIII y primeros anos del XIX). Prohistoria XIX (25): 1-27.

>> Farberman, J. (2006). Los caminos del mestizaje. Tributarios, soldados, indios libres y gentiles en la frontera chaquena 1700-1810. Estudos de Historia 13 (2): 177-206.

>> Farberman, J. (2009). Las margenes de los pueblos de indios. Agregados, arrendatarios y soldados en el Tucuman colonial. Siglos XVIII y XIX Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En linea], Coloquios. Disponible en Internet: http://journals.openedition.org/ nuevomundo/57474. Consultado el: 15 de noviembre de 2018.

>> Ferrero, P. (2012). "Adaptacion y resistencia en los pueblos de indios de Cordoba en las ultimas decadas coloniales: Estructura interna, tributo y movilidad poblacional". Trabajo Final de Licenciatura en Historia. Cordoba, Escuela de Historia, Facultad de Filosofia y Humanidades, Universidad Nacional de Cordoba. (Inedito)

>> Ferrero, P. (2017). Adaptacion y resistencia. Estructura interna, tributo y movilidad poblacional en los pueblos de indios de Cordoba en las ultimas decadas coloniales. Buenos Aires, Prometeo.

>> Gonzalez Navarro, C. (2015). "Los indios desnaturalizados del Valle Calchaqui en Cordoba: de rebeldes a fieles soldados del pueblo de San Joseph de los Ranchos (siglos XVII--XVII-XVIII)" en Salazar, J. (comp.), Condiciones de posibilidad de reproduccion social en sociedades prehispanicas y coloniales tempranas en las sierras pampeanas (Republica Argentina): 151-176. Cordoba, Centro de Estudios Historicos Prof. Carlos S. A. Segreti.

>> Montes, A. (2008). Indigenas y conquistadores de Cordoba. Buenos Aires, Ediciones Isquitipe.

>> Piana, J. (1992). Los indigenas de Cordoba bajo el regimen colonial 1570-1620. Cordoba, Ediciones del Autor.

>> Platt, T. (1982). Estado boliviano y ayllu andino. Tierra y tributo en el norte de Potosi. Lima, Instituto de Estudios Peruanos.

>> Punta, A. I. (1994). La tributacion indigena en Cordoba en la segunda mitad del siglo XVIII. Andes. Antropologia e Historia 6: 49-78.

>> Punta, A. I. (2001). Cordoba y la construccion de sus fronteras en el siglo XVIII. Cuadernos de Historia, Serie Economia y Sociedad 4: 159-194.

>> Rustan, M. E. (2005). De perjudiciales a pobladores de la frontera. Poblamiento de la frontera sur de la gobernacion intendencia de Cordoba a fines de siglo XVIII. Cordoba, Ferreyra Editor.

>> Schibli, M. (2015). "De traslados y despojos: historia de las tierras del pueblo de indios de San Joseph en Rio Segundo". Ponencia presentada en el XVI Encuentro de Historia Regional Comparada. Red PIHSER--CEPIHA/UNSA--ICSOH/CONICET. Salta, 4 al 6 de junio.

>> Schibli, M. (2016). "Versiones acerca de la apropiacion del territorio indigena: el caso del pueblo de indios de San Marcos en el siglo XVIII". Ponencia presentada en el II Congreso Internacional Los Pueblos Indigenas de America Latina. Universidad Nacional de La Pampa (UNLP). Santa Rosa, 20 al 24 de septiembre.

>> Schibli, M. y V. Zelada (2017). Autoridades etnicas y pueblos de indios en la larga duracion. Derrotero y persistencia de los pueblos de indios de San Marcos y San Joseph en Cordoba, fines del siglo XVII y XVIII. Ponencia presentada en el Encuentro de Jovenes Investigadores/14. Fundacion El Colegio de Santiago, CONICET/ FHCSyS--INDES-UNSE. Santiago del Estero, 11 al 13 de octubre

>> Serulnikov, S. (2004). Legitimidad politica y organizacion social en las comunidades indigenas de la provincia de Chayanta (siglo XVIII). Anuario de Estudios Americanos 61, T. I.

>> Tell, S. (2008). Cordoba rural, una sociedad campesina (1750-1850). Buenos Aires, Prometeo.

>> Tell, S (2012). Conflictos por tierras en los 'pueblos de indios' de Cordoba. El pueblo de San Marcos entre fines del siglo XVII y principios del siglo XIX. Andes. Antropologia e Historia 23 (1): 71-103.

>> Tell, S (2018). Autoridades y conflictos de jurisdiccion en "pueblos de indios". Cordoba, Gobernacion del Tucuman, 1750-1810. Revista Complutense de Historia de America 44: 163-186.

>> Tell S. e I. Castro Olaneta (2011). El registro y la historia de los pueblos de indios de Cordoba entre los siglos XVI Y XIX. Revista Del Museo De Antropologia, 4 (4): 235-248. Disponible en Internet: https://revistas.unc.edu.ar/index.php/antropologia/article/view/5484. Consultado el: 15 de noviembre de 2018.

>> Tell, S. y P. Ferrero (2015). El gobierno de los pueblos de indios: autoridades, jurisdicciones y competencias. Cordoba, segunda mitad del siglo XVIII. Ponencia presentada en el Encuentro de Jovenes Investigadores/13. Fundacion El Colegio de Santiago, CONICET/ FHCSyS--INDES-UNSE. Santiago del Estero, 7 al 9 de octubre.

>> Zelada, V. (2017). "El mundo desnaturalizado del Calchaqui en las encomiendas y pueblos de indios de Cordoba entre fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII". Trabajo Final de Licenciatura en Historia, Escuela de Historia, Facultad de Filosofia y Humanidades, Universidad Nacional de Cordoba, Argentina. (Inedito)

(1.) Tomamos la nocion de "pacto de reciprocidad" de Tristan Platt; hacemos referencia al pacto que implicaba la obligacion de la Corona en reconocer y garantizar el acceso a la propiedad comunal de las tierras de parte de la sociedad indigena, aceptando como contraparte el pago de un tributo (Platt, 1982: 20).

(2.) FDPC. Padron de indios tributarios 1704, Doc. 3357.

(3.) A lo largo del siglo XVIII el pueblo de indios de San Marcos tambien fue denominado San Jacinto. En este trabajo optamos por San Marcos, en tanto es el nombre con el que sus propios habitantes se identifican y que finalmente fue reconocido por la justicia colonial, a fines del siglo.

(4.) En 1749, Estanislao Toledo Pimentel era, desde hacia cuatro anos, administrador de la encomienda, en coincidencia con el tiempo que hacia que el habia heredado la estancia de San Marcos.

(5.) AHPC, Hacienda 4 (1765-1770) y Hacienda 11 (1772).

(6.) El sinodo al doctrinero se pagaba de la recaudacion del tributo.

(7.) AHPC, Esc. 2, Leg. 20, Exp. 17.

(8.) AHPC, Esc. 3, Leg. 25, Exp. 7.

(9.) AHPC, Gobierno, cajas 18-19.

(10.) AHPC, Esc. 2, Leg. 76, Exp. 6, f. 1r.

(11.) Es necesario recordar que no contamos con las mismas fuentes para abordar la evolucion y composicion demografica del pueblo de indios de San Joseph, pues dejo de registrarse a partir de 1775. En el padron de 1704 no se consigna la clasificacion de los empadronados. En 1733 figuran 7 individuos (de 66) clasificados como mulatos, pardo, chinita o foraneo. Mientras que en 1774 figuran 12 mulatos, 2 forasteros y 3 individuos consignados como "del pueblo" (de 134).

(12.) La frontera oriental de Cordoba, que incluia al Rio Segundo, fue muy afectada por conflictos con naciones de abipones y mocovies en la primera mitad del siglo XVIII. Segun Rustan (2005: 46), esta frontera se habria caracterizado por un estado de conflictividad permanente por las incursiones de grupos indigenas no sometidos. En la misma linea, Tell (2008: 74) recupera referencias sobre la retraccion del poblamiento colonial en esta frontera a raiz de las invasiones de las naciones del Chaco, entre 1727 y 1744. Al respecto, Punta (2001: 173-174) sostiene que las reducciones de mocovies y abipones fundadas en 1745 y 1747 en la region litoral, en las cercanias de Santa Fe, actuaron como "colchon" protector del territorio cordobes.

(13.) AGN IX 23-4-5, fs. 22r-23v.

(14.) AGN IX 23-4-5 fs. 28r-v. Segun el testimonio de Bocos, en el marco del juicio por las tierras, los indios servian en las Companias de Naturales que, como en todas las fronteras de la Gobernacion del Tucuman, debian marchar adelante y estar en las primeras filas durante el rompimiento de fuego y sangre. Asimismo, debian realizar otras actividades como recoger palmas para llevarlas a la ciudad en semana santa, trabajar en los cuarteles del presidio de El Tio y recoger ganados del Rey.

(15.) AGN IX 23-4-5 f. 101r. El pueblo de indios "San Joseph" tambien fue nominado "Los Ranchos" en varias oportunidades.

(16.) AGN, IX 23-4-5, f. 90r.

(17.) La figura del administrador de encomienda se amparaba en un auto del gobernador Mercado y Villacorta, en relacion a las encomiendas de procedencia calchaqui. Segun Zelada (2017) esto constituia un ardid que, en la practica, podria haber significado el ejercicio de una encomienda en tercera vida.

(18.) AGN, IX 23-4-5, f. 35v.

(19.) Instruccion metodica del tribunal de Visita General de Justicia y Real Hacienda, para los empadronamientos o revisitas de tributarios de los Virreinatos del Peru y Rio de la Plata. Jorge Escobedo, Lima, 01/07/1784. (Copia consultada en FDPC, Doc. 12466).

(20.) En 1753, un estanciero vecino del pueblo de indios de Nono advertia sobre la agregacion de personas que buscaban evitar las "situaciones de la frontera" (AHPC, Esc. 1, Leg. 317, Exp. 6, f. 84v). En 1766 un mulato que habitaba en las tierras del pueblo de indios de San Esteban de Guamacha sostuvo que "por estar alistado en una de las Companias de Naturales que ay en este rio le parece que no deve pagar tributo" (AHPC, Esc. 3, Leg. 35, Exp. 14, f. 526r.), dato por ahora unico pero muy sugerente en cuanto a la posibilidad de que se hubiera formado una, compania -o mas--compuesta por indios del Rio Segundo en la primera mitad del siglo XVIII. Queda tambien por responder la duda de si se formaron con indios tributarios de la Corona o con los que todavia formaban parte de encomiendas privadas.

(21.) La formacion de una Compania de naturales tambien fue pensada como contraprestacion para mantener los derechos sobre las tierras en un caso de Buenos Aires: el pueblo de indios de Santiago de Baradero. De hecho, sus habitantes se resistian a la creacion de una villa de espanoles sobre esas tierras, ofreciendo "formar una compania de naturales y volver a pagar tributo", aunque esto no fue concedido (Canedo, 2016: 17).

(22.) Agradecemos esta observacion a Isabel Castro Olaneta.

(23.) Los encontramos con los apellidos Diguala, Piguala y Pibala, a partir de la reconstruccion de la genealogia familiar hemos concluido que se trata de deformaciones del apellido del mismo grupo familiar.

(24.) Zelada (2017: 136) sostiene que el cacique de La Toma podria tener como estrategia de defensa hacia los desnaturalizados calchaquies repartidos en la jurisdiccion el asilo de los indios huidos de las encomiendas en La Boca Toma de la ciudad, donde poseian condiciones diferenciales al estar al servicio de la ciudad y no un encomendero.

(25.) Esta informacion coincide, en lineas generales, con la expuesta por Gonzalez Navarro (2015: 168) cuando expone la genealogia de los Pibala que pudo reconstruir a partir de la consulta de las actas de nacimiento y matrimonio del curato de Villa del Rosario.

(26.) En distintos documentos lo encontramos con el nombre de Cosme Damian Funes, Damian Mattos o Cosme Damian Matos. La contrastacion de datos del grupo familiar en distintos padrones nos permite asegurar que se trata de la misma persona.

(27.) Recordemos que se trata de un pueblo de indios que, en la primera mitad del siglo XVIII, habia servido en la defensa de la frontera este, por lo tanto este titulo responderia a un cargo jerarquico dentro de la Compania de indios soldados.

(28.) AHPC, Esc. 2, Leg. 76, Exp. 6, f. 5v.

(29.) AGN, IX 23-4-5, f. 65r.

(30.) Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, el area habria dejado de responder a las caracteristicas de una frontera para pasar a ser una zona con una relativa consolidacion, ya sea por el cese de malocas de grupos chaquenos que posibilito una estabilidad mayor en la cantidad de poblacion que albergaba como por la consolidacion de su orientacion productiva (Schibli, 2015).

(31.) En ese periodo tambien accedieron al cargo Francisco Xavier Bazan (en 1768) y Pablo Antonio Lujan (en 1785); este ultimo habia sido regidor y alcalde varios anos antes de ocupar el cargo y ademas defendio las tierras del pueblo de indios frente a los apoderados de los propietarios absentistas de la estancia vecina de San Marcos.

(32.) AGN, IX 31-7-8. f. 35r.

(33.) AGN 34-7-5 s/f.

(34.) Segun Piana (1992) Tulian seria un toponimo correspondiente a un pueblo de las sierras norte, mientras Montes (2008: 622) tambien identifica a este toponimo como propio de noroeste de Cordoba.

(35.) Para la Jurisdiccion de Cordoba no contamos con estudios especificos sobre los procesos de conformacion y acceso a los cargos, ni los cambios introducidos por las instituciones espanolas respecto a los modos prehispanicos de nombramiento y sucesion, tampoco sobre los lazos y la relacion que curacas, alcaldes y regidores tenian con el resto de la comunidad reducida en los pueblos de indios.

(36.) A pesar de no contar con documentos que nos permitan afirmar que los nombramientos del curacas interinos, como Francisco Tulian, fueron fruto de negociaciones entre funcionarios espanoles--los capitanes recaudadores--y los miembros del cabildo indigena, creemos que esto es plausible en tanto el cargo nunca recayo en manos de una figura que su comunidad haya denunciado por abusos o malos tratos. Por el contrario, ademas de recaer en personas que antes cumplieron funciones en el cabildo indigena, los encontramos actuando ininterrumpidamente en la gestion y defensa de los recursos comunes del pueblo.

(37.) El ejemplo mas evidente es el caso de la familia Tulian. Manuel Tulian fue el primero de esta familia que encontramos ejerciendo el cargo en 1768, posteriormente, uno de sus hijos, Francisco Tulian, lo ejercio en 1785 antes de ser curaca. Jose Leandro Tulian, otro de sus hijos, lo ejerceria por primera vez en 1787 y luego en 1792, 1793 y 1797.

(38.) AHPC, Esc. 3, Leg. 60, Exp. 2, f. 1r. El resaltado en cursiva es nuestro.

(39.) AHPC, Esc. 3, Leg. 60, Exp. 2, f. 2r.

Magdalena Schibli *

* Escuela de Historia, Facultad de Filosofia y Humanidades, Universidad Nacional de Cordoba. Area de Historia, Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofia y Humanidades, Facultad de Filosofia y Humanidades, Universidad Nacional de Cordoba. Villa Parque Santa Ana, Cordoba, Argentina. E-mail: mag.schibli@gmail.com

Fecha de recepcion: 9 de mayo de 2018. Fechas de aceptacion: 23 de agosto de 2018
COPYRIGHT 2019 Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofia y Letras Antropologia
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2019 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Title Annotation:ARTICULO DOSSIER
Author:Schibli, Magdalena
Publication:Memoria Americana. Cuadernos de Etnohistoria
Article Type:Report
Date:Jan 1, 2019
Words:12008
Previous Article:Un "partido" de "indios y christianos". Formas de organizacion y dinamicas de accion colectiva en la jurisdiccion de Jujuy (1781).
Next Article:?Una republica de "indios puros"? Comunidad, autoctonia y legitimidad. Cordoba, Gobernacion del Tucuman, siglo XVIII.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters