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Hacia la constitucion del maestro ejemplar en el Mexico ilustrado: el caso de Fernandez de Lizardi.

A comienzos del siglo ilustrado, y con el advenimiento de la politica de los Borbones, se replantea el sistema educativo en Espana y en America. El nuevo proyecto de ensenanza de la metropoli contemplaba--idealmente--la regeneracion de la instruccion de criollos e indios, a traves de una distribucion mas ordenada del gasto publico. Se penso que una medida adecuada para obtener mejores resultados en la formacion de la infancia era sustituir en muchos casos a los clerigos por maestros mas preparados. Por ello, del mismo modo que en Espana, se organiza un sistema de fiscalizacion de los educadores, quienes comienzan a ser controlados por los ayuntamientos e inspeccionados por los veedores del Nobilisimo Arte de leer y escribir. (1)

En las proximas paginas me centrare en la construccion de la imagen del maestro modelico en el Mexico de la Ilustracion con especial atencion a la obra periodistica y narrativa de Joaquin Fernandez de Lizardi, prototipo del nuevo hombre de letras y educador nato cuya obra refleja ese objetivo tan presente en la filosofia de los ilustrados de iluminar al pueblo a traves de la comunicacion de saberes, pero especialmente mediante la mostracion de formas de comportamiento positivas que pudieran conducir al bienestar general.

EL ROL DEL MAESTRO EN EL MEXICO DE LA ILUSTRACION

En el siglo XVIII, las normativas dirigidas a reglamentar la labor del maestro se incrementan notablemente. Comienza a importar que el docente, ya fuese vinculado a una institucion eclesiastica o propietario de escuela, cumpla verdaderamente con lo instituido. Se insiste ademas en la importancia del maestro como figura modelica en la sociedad. Algunos concilios provinciales hispanoamericanos de este periodo recalcan la necesaria reunion de conocimientos y virtud en la labor educadora. Asi, por ejemplo, en el IV concilio Provincial de Mexico de 1771, promovido por el cardenal Lorenzana, entonces arzobispo de Mexico, se enfatiza la importancia de los maestros de primeras letras en la formacion de los pequenos, pues ellos tienen en su mano dejar la mejor huella en estos espiritus tan maleables en la primera edad. (2) Se indica que el maestro ha de demostrar primeramente que es cristiano viejo y de buenas costumbres, porque un educador puede "inficionar toda una ciudad, y aun todo un reino, con mas facilidad que un orador excelente" (112-14); los ninos han de ver en el docente un dechado de virtud. Se insiste en que los maestros han de saber muy bien la doctrina cristiana: y no basta el recordarla de memoria, sino que es preciso tener inteligencia de ella para ensenarla sin errores. Con respecto a la lectoescritura, se apunta la necesidad de que los instructores lean con correcta diccion y escriban con buena letra, porque del mal ejercicio de esta funcion basica se derivan luego grandes males para el sistema administrativo. (3)

A partir del punto sexto de esta instruccion se aclaran aspectos practicos relacionados con la organizacion de los estudios y de la sala de clase: se pide que los maestros ensenen a los ninos y las maestras a las ninas para fomentar la decencia y la honestidad; que el docente no abuse del castigo verbal ni mucho menos de los azotes; importa tambien que las aulas sean amplias y que la casa donde se impartan las lecciones cuente con un patio interior o corral para que los alumnos no tengan que salir a la calle a hacer sus "diligencias corporales". Tambien se aconseja que las amigas no saquen a las ninas en procesion por las calles, sino que al salir de la escuela las lleven directamente a sus casas para evitar que se extravien. (4) Se sugiere ademas que se reglamente la apertura de escuelas, que se vigile que esten ubicadas en distintos puntos de la ciudad para que todos los ninos tengan acceso a ellas, etc. Finalmente se senala que el maestro ha de velar por la ensenanza de conocimientos practicos (se considera, por ejemplo, que el canto es un aprendizaje absurdo que lo unico que consigue es alborotar a la vecindad).

La ensenanza, en suma, ha de estar orientada a formar "buenos cristianos; que de este modo seran utiles a su casa, a su pueblo y a su patria" ("Instruccion para los maestros" 114). Asi, se puede apreciar que la funcion del maestro en el complejo social americano pasa a ser valorada y considerada fundamental, puesto que de ella depende el feliz desarrollo moral y civil de los ciudadanos del futuro.

A finales del siglo ilustrado, tanto en Espana como en America, se observan cambios en los metodos empleados por los maestros en la ensenanza de la lectoescritura. En un periodo en el que la eficacia es cualidad valorada, los docentes anhelan demostrar sus capacidades a la hora de instruir. Eligen por ello nuevas formas para ensenar a leer y a escribir. De esta manera, algunos pedagogos novohispanos, siguiendo la corriente de renovacion proveniente de Espana, optan por cambiar por otros el tradicional metodo del deletreo. varios docentes acogen el metodo de Santiago Palomares expuesto en El maestro de leer (1786), que combinaba el deletreo y la pronunciacion de silabas; y luego, ya entrado el siglo xix, acogeran las propuestas de Vicente Naharro en su Nuevo arte de ensenar a leer (teoria publicada en 1820 pero expuesta en ensayos anteriores), que establecia el silabeo como base de la ensenanza de la lectura. Este metodo sera adaptado a la realidad mexicana en la Nueva cartilla de primeras letras (1803). (5)

En cuanto a la caligrafia, los maestros mexicanos seguiran los postulados de Palomares expuestos en su Arte de escribir (1776), metodo basado en un sistema de muestras que el alumno aprendia calcando; y tambien las propuestas de Anduaga en su manual Arte de escribir por reglas y sin muestras (1781), que se centraba en los aspectos teoricos de la escritura. Pero sobre todo tuvo mayor aceptacion entre los novohispanos el metodo teorico practico de Torio de la Riva, que sintetizaba los dos anteriores. (6) Despues de la ensenanza de los rudimentos de la lectoescritura, los maestros novohispanos, siguiendo el procedimiento comun en la Peninsula, pasaban del silabario al Caton cristiano (1772) de Joaquin Moles, con el que, a la vez que se reforzaba la habilidad lectora, se explicaba la doctrina cristiana, se recogian las oraciones basicas y se entregaban algunas ideas generales de moral. (7)

Un cambio importante en el curriculum de la ensenanza elemental de la Ilustracion fue el enfasis en los contenidos de formacion civica. Esta disposicion fue promulgada por la Constitucion de Cadiz en 1812 y derogada luego en 1814 por Fernando VII. Sin embargo, en 1820 en Mexico se reimplanta la obligatoriedad de la educacion civil. Para la ensenanza de estos contenidos, el maestro de primeras letras utilizaba por lo general un "catecismo" (un manual que empleaba el metodo de preguntas y respuestas) que contenia cuestiones relacionadas con el dogma religioso, la moral y las obligaciones del ciudadano. Asimismo se utilizaron traducciones o reimpresiones de libros europeos. Tal es el caso del Tratado de las obligaciones del hombre, traducido del frances por Escoiquiz, que llega a Nueva Espana en 1817, o El catecismo de urbanidad civil y cristiana de las escuelas Pias de Castilla, que empezo a reimprimirse en Mexico en 1825 (Flores Padilla 177). (8) Durante los primeros anos del Mexico independiente, para formar a los pequenos en "civismo" se utilizo el Catecismo de Republica, o elementos del Gobierno republicano popular federal de la nacion mexicana (1827) de Anselmo Maria Vargas. (9)

Por otro lado, en este periodo el conocimiento de la lectoescritura pasa a estar emparentado con las obligaciones civiles. En efecto, en la Constitucion de Cadiz se habia promulgado que, al llegar el ano 1830, todo ciudadano que quisiera ejercer sus derechos y votar en las elecciones tendria que saber leer y escribir. De esta manera, no solamente era preciso formar a los ninos en primeras letras, sino tambien a los ciudadanos mayores. Por ello, de acuerdo con esta premisa, en 1814 se abre en Mexico la Academia de Primeras Letras para Adultos. (10) Mas adelante, en las naciones emancipadas este hincapie en la alfabetizacion de los mayores cobrara aun mas vigor puesto que se vera en la letra escrita un arma para luchar por la independencia.

Tal como postula Tanck de Estrada, es posible apreciar en el programa educativo novohispano de la Ilustracion un estrecho vinculo entre las ideas pedagogicas y el momento de intenso cambio politico que tiene lugar en el territorio mexicano entre los anos 1786 y 1836, periodo en el que se sucederan tres formas de gobierno: la monarquia absoluta, la monarquia constitucional y el sistema republicano (Tanck de Estrada, La educacion ilustrada 3 y ss.). Lapso temporal que, ademas, coincide practicamente con el desarrollo de la vida de Fernandez de Lizardi (1776-1827). Efectivamente la imagen del maestro que ofrece en su obra el Pensador se halla en profunda sintonia con este ambiente de drasticos cambios.

Durante el periodo ilustrado, al igual que sucedio en la Peninsula con la Hermandad de San casiano, el gremio de maestros va perdiendo fuerza hasta ser abolido. Asi, obedeciendo al decreto de las Cortes espanolas, a traves del bando del 7 de enero de 1814 se suprime en Mexico el gremio de maestros, con lo cual se refuerza el papel del ayuntamiento y la diputacion provincial para examinar maestros y otorgar titulos. Este hecho, en palabras de Flores Padilla, marca el comienzo de una nueva etapa en la que "la ensenanza de primeras letras dejo de ser un asunto gremial para convertirse en una actividad a la disposicion de quien quisiera ejercerla dentro del marco legal" (Flores Padilla 176). Con esto, la exigencia unica para el aspirante a un titulo sera probar "competente instruccion" y moralidad acreditada, sin tenerse en cuenta los anteriores requisitos de legitimidad y pureza de sangre.

Como analiza Tanck de Estrada, es posible observar una doble actitud por parte de la sociedad ante los docentes de primeras letras. Por un lado, vemos que son valorados como los transmisores de cultura, como los encargados de conseguir, con su ejercicio magisterial, la felicidad del Estado. Generalmente este es el discurso habitual en boca de los hombres de letras (muchas veces periodistas) y sobre todo en la de los mismos pedagogos que defienden su profesion como la mas valiosa y util para la sociedad. Sin embargo, la practica cotidiana del ejercicio del preceptor habitualmente tenia poco que ver con este idealismo pedagogico. Nos encontramos asi con la dura realidad del maestro elemental, sumido en penurias economicas y poco respetado por los ninos y sus padres. Tanck de Estrada recoge una serie de interesantes textos de la Instruccion Publica en general en los que se refleja la dificil vida de estos oficiantes de la ensenanza: maestros que revelan que ven a sus alumnos como "un fardo insoportable", "una carga abrumadora" o "troncos inflexibles llenos de torpes durezas"; que se quejan de la impuntualidad con la que reciben su paga, la cual apenas les alcanza para comprar alimento; otros directamente confiesan que el excesivo trabajo los va a llevar a perder la vida (Tanck de Estrada, La educacion ilustrada 207-08).

Por el otro lado, es decir, por parte del pueblo y las autoridades, tampoco escasean las criticas a los educadores de primeras letras, sobre todo en la epoca en la que los maestros se regian por el gremio. En numerosas ocasiones son atacados por el ayuntamiento en duros terminos. Por ejemplo, en una acusacion de 1801 se dice de ellos que son unos infelices que ponen escuela porque "no han podido lograr colocarse en ninguna oficina, ni en estudio de abogado, por su mala letra, o tal vez, por no ser de la mas arreglada conducta" (citado en Tanck de Estrada, La educacion ilustrada 208). La opinion social negativa hacia el papel del maestro poco cambio cuando el ayuntamiento se hizo cargo de fiscalizar el oficio. Asi, en 1818, se denuncia que los escueleros (como se les llamaba despectivamente) se vendian por propinas, "para vivir en casa de altos, comer, vestir bien y buscar dineros con perjuicio de los discipulos" (citado en Tanck de Estrada, La educacion ilustrada 208).

Una situacion especial era la de los maestros que ensenaban primeras letras en los pueblos de indios. Las escuelas de lengua castellana ubicadas en las republicas indigenas eran sostenidas con fondos de las cajas de comunidad, y con las ayudas particulares de los padres de familia. Como es de suponer, esta situacion de indole economica genera, en muchos casos, cierta animadversion hacia la figura del maestro, sobre todo si este no rendia como se esperaba, pues los contribuyentes sentian que su dinero estaba mal empleado. A pesar de esto, se puede decir que a mediados del siglo XVIII los maestros de los pueblos de indios gozaban de prestigio dentro del grupo social. Si el docente cumplia adecuadamente con sus obligaciones, ademas de su sueldo--que era mas bajo que los salarios de los maestros de localidades de espanoles (Tanck de Estrada, "El gobierno municipal" 270-71)--, recibia de los padres de sus alumnos regalos en especie (alimentos, lena o incluso ganado). Por el contrario, los pobladores tambien solian quejarse de los maestros irresponsables, que se dedicaban a otras actividades como regentar tiendas, buscar minas, dirigir dos escuelas a la vez o, peor aun, jugar a las cartas y emborracharse (Tanck de Estrada, Pueblos de indios 372-77).

Cabe senalar que los ilustrados novohispanos mostraron gran interes con respecto a la educacion como disciplina. Una muestra de ello son las propuestas de un grupo de autores que, en torno a la segunda mitad del siglo XVIII, expusieron sus ideas educativas. Es el caso de Juan Benito Diaz Gamarra, Diego Jose Abad, Francisco Javier Alegre o Francisco Javier Clavijero, entre otros. (11) Asimismo, hacia finales del siglo XVIII y comienzos del XIX abundan articulos periodisticos que insisten en la necesidad de que el maestro se comporte como "amigo" o "padre" de los ninos, que haga del estudio una actividad amena y apetecible y, especialmente, que demuestre templanza y actue con paciencia; esta ultima cuestion se vera respaldada luego por la abolicion del uso del azote como castigo promulgada por decreto de las Cortes en 1813 y 1820 (Tanck de Estrada, La educacion ilustrada 237). En este contexto ha de mencionarse el importante papel de escritores periodicos como Jose Antonio Alzate, (12) Jose Ignacio Bartolache (13) o Juan Wenceslao Sanchez Barquera (14) en tanto difusores de ideas pedagogicas. Pero, desde luego, la palma como educador-periodista le corresponde al propio Fernandez de Lizardi, quien, ademas de criticar el estado de la cuestion educativa en Nueva Espana en numerosos pasajes de su obra, sugirio recursos pedagogicos para que maestros y padres aprendieran a ensenar.

EL PROYECTO EDUCATIVO DE FERNANDEZ DE LIZARDI

La obra de Fernandez de Lizardi posee una funcion que unifica todas sus producciones ya sean periodisticas o literarias: la de promover la educacion del pueblo. (15) Para el Pensador Mexicano, la formacion de las clases bajas era el unico medio efectivo de evitar la decadencia moral y los abusos de poder. Asimismo, a traves de una ensenanza esmerada se conseguiria formar a modelicos ciudadanos para el Estado naciente. En efecto, el proyecto de una nacion libre seria inconcebible sin hombres y mujeres educados. Pero, como ya se ha dicho, Lizardi no se queda exclusivamente en la teoria y aporta ideas practicas para mejorar el sistema educativo. En este sentido, sus preocupaciones enfatizan dos aspectos basicos del proceso formativo de los ninos: la necesidad de instruir mejor a los maestros y la consideracion del importante rol de los padres en la educacion de los hijos.

Con relacion a este ultimo punto, Fernandez de Lizardi se aleja de las propuestas del modelo educativo rousseauniano que otorgaba mayor importancia al papel del ayo que al de los padres. Por ello, como indica Yanez, los personajes de las novelas lizardianas se forman (o se deforman) en relacion con el contexto familiar y social. No estamos ante seres "hipoteticos" como el Emilio o la Sofia de Rousseau, que son separados de su nucleo por un maestro ideal para educarlos alejados de cualquier estimulo que pueda perturbarlos (XXXVII). Con esto, el Pensador intenta demostrar como el medio participa de modo muy activo en la formacion del caracter de los individuos y como es necesario instruir a las distintas instancias sociales--empezando por la familia--para conseguir que Mexico se poblara de hombres y mujeres de bien. En sus obras abundan los personajes que caen en desgracia a causa de una educacion nefasta. Asi, por ejemplo, en el Unipersonal del arcabuceado (1822), el protagonista --que esta apunto de cumplir condena por haber cometido dos homicidios--culpa directamente a sus padres de su triste suerte: en la ninez sembraron las semillas de su desgracia, por no haberle ensenado entonces a dominar sus impulsos y a dirigir sus acciones hacia el bien (Fernandez de Lizardi, Obras 2 267).

Las propuestas educativas y pedagogicas lizardianas se difundieron fundamentalmente a traves de sus escritos periodisticos. A este respecto destaca el conjunto de articulos publicados en El Pensador Mexicano de marzo a abril de 1814 con el titulo de "Proyecto facil y utilisimo a nuestra sociedad" (Obras 3 419-37), en los que el autor expone las bases de una reforma general de la sociedad mediante la educacion. El proyecto lizardiano propone comenzar con la consolidacion de una educacion basica de la plebe que erradique los males acarreados por una formacion deficiente, que hasta ese momento habia estado a cargo de la administracion colonial y del clero. Para ello insta a que se aumente el numero de escuelas de primeras letras, que se promueva la ensenanza popular gratuita, pero sobre todo que se prepare a los maestros, porque abundan los necios en el gremio:

Las escuelas que hay, si he de decir la verdad, se dividen en dos clases: unas regentadas por maestros instruidos y a proposito, y otras dirigidas por unos pobres ignorantes, a cuyo destino los condujo su miseria y la consideracion de que para nada son utiles porque nada saben y, por desgracia, lo menos que saben son las obligaciones de los ayos de la juventud. (Obras 3 421)

Esta serie de articulos tambien contempla varias observaciones acerca de la ensenanza domestica, relacionadas con los distintos aspectos que han de tener en cuenta los padres a la hora de educar a sus hijos, como por ejemplo: criar a los ninos en contacto con la naturaleza, no llevarlos demasiado pequenos a la escuela, ensenarles tempranamente a respetar limites, no propiciar el excesivo regalo, etc.

Todos estos aspectos abordados en articulos periodisticos estuvieron tambien presentes en la produccion novelistica lizardiana, especialmente en El Periquillo Sarniento, La Quijotita y su prima y Don Catrin de la Fachenda, obras que, como plantea Yanez, podrian haber llevado el rousseauniano subtitulo de o la educacion (Yanez XXXVII). (16) En las novelas del Pensador lo didactico prima por sobre lo artistico y todos los recursos se ponen al servicio de la claridad expositiva y la ejemplificacion. Por ello es posible considerar, sobre todo al Periquillo y a la Quijotita, como novelas de funcion pedagogica que ofrecen una trama ficcional en la que se insertan largas digresiones morales y pedagogicas y se recogen extensas citas de tratados de educacion con el fin de que los lectores (padres y maestros) pudieran instruirse en la materia educativa y resolver dudas practicas acerca de la crianza de los hijos. (17)

Si bien resulta claro que Lizardi incorpora a sus novelas gran cantidad de postulados provenientes de la pedagogia de ambito frances--Rousseau (al que critica, pero del que toma algunas ideas), Fenelon, Blanchard y Ballexerd--, las influencias en esta materia no provienen exclusivamente de textos educativos. De este modo, se ha de tener tambien en cuenta la reformulacion que propone Lizardi del genero picaresco hispanico con miras educativas, al presentarnos a personajes apicarados (Periquillo, Pomposita y Catrin) cuyo comportamiento no es el resultado de un origen ruin, sino de una educacion deficiente.

Asimismo debemos considerar la influencia de una novela que es el resultado de la reelaboracion del genero picaresco en la Ilustracion francesa. Me refiero al Gil Blas de Santillana (1715-1735) de Alain Rene Lesage (posiblemente leida por Lizardi en la traduccion del Padre Isla publicada en 1787-1788). Esta novela, protagonizada por un picaro que asciende socialmente y se reforma, nos muestra en la conclusion como este se ha convertido en un buen padre de familia que procura aleccionar a sus hijos para que sean hombres de provecho. (18)

Finalmente, no puedo dejar de senalar la relacion que en el terreno pedagogico existe entre las obras de Lizardi y la novela educativa. Sin duda, las propuestas de "novelizacion" de premisas educativas pertenecientes a los principales exponentes de este genero (Las aventuras de Telemaco de Fenelon, el Emilio y La nueva Eloisa de Rousseau) y, sobre todo, el ideario educativo expuesto en el ambito hispanico por Montengon en el Eusebio y la Eudoxia, fueron considerados por Lizardi a la hora de componer sus textos ficcionales. (19)

EL MODELO DEL EDUCADOR DE PRIMERAS LETRAS EN EL PERIQUILLO SARNIENTO

En la primera novela de Lizardi, El Periquillo Sarniento (1816), el narrador, el reformado Pedro Sarmiento, refiere sus anos infantiles, momento en el que se gesta ya su descarriada vida. La finalidad del relato autobiografico, segun declara el mismo en el prologo, consiste en guiar a sus hijos--y a todos aquellos jovenes que se aventuren a leer sus memorias--hacia el recto vivir, al poner su propia existencia como exemplum ex contrario. En los anos escolares del protagonista actuaran tres maestros. A traves de la presentacion de estas figuras Lizardi expone un estado de la cuestion de la ensenanza de primeras letras en el Mexico colonial, critica los errores mas comunes del oficio y, finalmente, ofrece un ideal de docente. (20)

Periquillo, tras unos anos funestos de regaloneo materno, ingresa a la escuela de un pobre maestro particular: pobre en haberes y tambien en caracter. El retrato que se ofrece de este innominado instructor coincide con el de muchos docentes improvisados que por entonces ejercian el magisterio en tierras novohispanas. Este pusilanime maestrillo carecia ademas de todo talento y vocacion y, lo que es peor, detestaba su trabajo y odiaba a los estudiantes. El narrador insiste en la flaqueza de caracter del maestro, al que caracteriza como hecho de "mantequilla o de mazapan" (127), por su poca autoridad en la clase y nulo ingenio para disciplinar a sus alumnos. En ese punto Lizardi se muestra partidario de una educacion sin castigos fisicos --de acuerdo con el ideario educativo propugnado por el Humanismo (Erasmo, Vives, los jesuitas, etc.)--, pero considera necesario que el maestro sepa mostrar su autoridad. Se espera, por tanto, que el docente actue con equilibrio, que sea juicioso a la hora de reprender al alumno, que no sea tirano, mas tampoco consentidor.

La otra gran falta del primer maestro de Periquillo es su poca preparacion para la ensenanza de la lectoescritura. Lizardi--por boca de su ejemplar narrador--intercala reflexiones acerca de la importancia de la lectura con sentido, critica las lecturas extremadamente pausadas, las monotonas y afectadas, y tambien las que van a la carrerilla. De hecho, el preceptor en cuestion padecia de este mal, tanto asi que sus alumnos aprendian a leer, mas que de corrido, galopando. La caligrafia del pobre maestro era florida, de acuerdo al gusto ornamental propio del siglo ilustrado, pero llevado al extremo porque solia adornar sus escritos con puntos, comas e interrogaciones puestos sin ton ni son, con el unico fin de que se viera bonito lo que escribia. Justamente a causa de un lance "ortografico"--puntua equivocadamente una oracion a la Inmaculada, le cambia el sentido y comete una blasfemia--le cierran la escuela.

El segundo maestro de Periquillo se encuentra mas preparado academicamente es buen pendolista y diestro aritmetico, pero posee un genio tetrico. Sus criterios pedagogicos se basaban simplemente en aterrorizar a los discipulos. Lizardi se sirve de la presentacion de este nuevo personaje para reprobar el rigor excesivo en la docencia, cuestion que ya habia abordado con anterioridad en su "Proyecto sobre escuelas", cuando recordaba un feroz maestro de su ninez, del cual los ninos lo unico que aprendian era a temblar (Obras 3 428).

Finalmente los padres de Periquillo, por consejo de otro clerigo que denuncia los mecanismos docentes demasiado rigurosos de este preceptor, cambian a su hijo una vez mas de escuela. Asi, en el tercer capitulo de la novela, Lizardi presenta el retrato de un docente de primeras letras modelico: ejemplar en su actuar, de trato exquisito con el alumnado, preparado para ensenar y aconsejar. El comportamiento del tercer instructor de Periquillo concuerda plenamente con las caracteristicas del modelo de maestro propugnado por los tratados educativos de la epoca; sobre todo coincide con las ideas expuestas por Blanchard en la Escuela de costumbres (1782).

Dos puntos destacados son la edad y la apariencia fisica de este nuevo pedagogo: un semi-joven de aspecto agradable. Segun Lizardi, importa que el maestro sea y parezca decente, que vista con arreglo y moderacion y especialmente que su gesto denote delicadeza en el trato, atributos que en efecto ostentaba el tercer docente. Este maestro ensena a sus alumnos a contemplar la naturaleza y a admirarse de las maravillas de la creacion divina. Intenta con tacto explicarle a Periquillo que lo respete como a un padre porque el lo amara como a un hijo al que ensenara con dulzura. Recordemos que este metodo de ensenanza, que reune autoridad y ternura, es una constante en la pedagogia ilustrada en Europa e influye en el ideal educativo hispanoamericano.

Tambien se preocupa este instructor por los libros que son de provecho para la formacion moral y civil de los infantes. Por ello entrega al padre de Periquillo un listado de lecturas recomendadas en las que figuran compendios generales del saber (muy del gusto ilustrado) como los de Fleury y Pinton, asi como otros textos en los que se aportan las directrices de una de vida modelica. Es el caso de las tres obras cuya lectura sugiere el maestro: la Historia de los ninos celebres, antologia de relatos ejemplares adaptados para ninos (circulaba por entonces la traduccion del original frances hecha por Minano y las Casas, del ano 1800); Recreaciones y desahogos del hombre sensible (traducida del frances en 1798) de Baculard d'Arnaud; y tambien El hombre feliz, independiente del mundo y de la fortuna (1779) del erudito portugues Teodoro de Almeida. (21) En contraposicion, el docente desaconseja que el nino tenga acceso a cualquier obra fabulosa que motive las imaginaciones disparatadas (como, por ejemplo, las novelas de Maria de Zayas, las Guerras civiles de Granada de Perez de Hita o las historias de caballerias). Periquillo se rendira ante la disciplina afable de su ultimo maestro de primeras letras. Sin embargo, poco aprovechara las lecciones de vida recibidas en su tercera escuela: la falta de caracter de su padre y los torpes cuidados de su madre malcriadora lo transformaran en un inutil social que necesitara echar mano de industrias picarescas para subsistir. (22) Efectivamente, Periquillo tiene una educacion deficiente desde la cuna, pero en la edad madura toma conciencia de que las constantes caidas de fortuna que ha sufrido se han debido a su ineptitud para el trabajo honrado; y, ademas, entiende que, si no quiere tener el mismo fin que otros parasitos sociales, debe guiar su vida por derroteros diferentes. Por ello, como propone Vogeley, el Periquillo puede ser leido como una novela de formacion en la que se valora el papel de la propia experiencia en el proceso de formacion del individuo. (23)

Periquillo finalmente deja de ser un lepero inutil para la sociedad para convertirse en modelo de trabajador, de esposo y, sobre todo, en un ejemplar padre-maestro que ensena virtud a sus hijos reconociendo los errores cometidos en el pasado. Asi, se podria plantear que sus memorias pueden ser leidas como un eficaz manual educativo. Pedro Sarmiento es tambien un pedagogo que sabe encontrar el medio mas adecuado para conseguir su objetivo: hacer de sus vastagos hombres de bien. La misma finalidad que persigue el Lizardi educador con los potenciales lectores de la novela.

EL MODELO DE PADRE-MAESTRO EN LA QUIJOTITA Y SU PRIMA

En La Quijotita y su prima (1818-1819) Fernandez de Lizardi aborda el tema de la instruccion de la mujer a partir de la comparacion de la vida de dos mexicanas, Pomposita y Pudenciana: la primera es el resultado de una educacion deficiente, con todos los vicios que Lizardi considera reprobables en este sentido (excesivo regaloneo materno, poca autoridad por parte del padre, influencia negativa de las criadas, etc.); mientras que la segunda encarna, por el contrario, el exito del paradigma formativo de las ninas segun los tratadistas ilustrados.

El ideal de educacion femenina para Lizardi, segun expone en esta obra, no contempla la actuacion de un maestro ejemplar, pues las ninas deben ser instruidas en casa por su progenitor. De esta manera se presenta un padre-maestro--en la novela encarnado por el coronel Rodrigo Linarte, padre de Pudenciana--, el cual asume el papel de instructor ejemplar que ensena a la nina a leer, a escribir, a contar y la doctrina cristiana, pero tambien a saber comportarse rectamente en la vida y a ser util en el engranaje social. Por otro lado, la madre ha de preocuparse por ser para su hija un modelo de esposa, un espejo en el que la doncella pueda aprender la virtud. (24)

La importancia dada a la figura paterna en la instruccion de las hijas no es algo exclusivo de Lizardi: tiene amplio desarrollo en distintos tratados de la epoca, entre los que destaca Eufemia o la mujer verdaderamente instruida de Joachim Campe (obra citada en la novela de Lizardi). El rol paterno aparece como fundamental para la formacion correcta de las pequenas, de igual modo que para los varones, tal como se senalo al estudiar el caso de Periquillo. De esta manera, si el padre carece de autoridad y no tiene las luces necesarias para guiar a sus hijos por la buena senda e impedir, al mismo tiempo, que las madres los "echen a perder", el sistema educativo falla desde la raiz y nada positivo se puede sacar de esos ninos ni en la escuela ni en los estudios superiores. Asi sucede, efectivamente, con Periquillo, con Pomposita y con Catrin. En todos estos casos el fallo en la educacion familiar--sobre todo en la parcela que correspondia al progenitor--genera individuos desastrosos para la sociedad y para ellos mismos. Fernandez de Lizardi se muestra en este sentido seguidor del Emilio de Rousseau, obra en la que el padre tambien aparece como el primer educador, aunque luego sea remplazado en su funcion por el ayo. Se diferencia, en cambio, de la corriente iniciada por Pestalozzi, que valoraba a la madre como la principal educadora. (25) Cabe senalar que la influencia del padre en el proceso educativo de la infancia debe ser considerada dentro de la valoracion general que la intimidad familiar cobra durante el periodo ilustrado, como contexto social primario. (26)

Rodrigo Linarte, con ayuda de su ejemplar y docil esposa, hace de Pudenciana una mujer de pro. Como docente se muestra habil para motivar a su discipula, ya que todas sus ensenanzas pasan por el tamiz de la practica y por ello se tornan interesantes para la pequena. Entiende la psicologia infantil porque ha leido varios tratados educativos--sobre todo conoce las propuestas de Blanchard en la Escuela de costumbres--y porque tambien goza de sentido comun. Asi, por ejemplo, explica a su mujer Matilde que es nocivo enviar a las ninas a las escuelas de amiga porque alli las obligan a estar sentadas siete horas al dia, lo que constituye un autentico atentado contra la salud de los infantes (La Quijotita y su prima 38).

El padre de Pudenciana se muestra tambien en sintonia con los postulados pedagogicos ilustrados en relacion con el tema de la impropiedad de los castigos fisicos aplicados a la educacion. De este modo argumenta su total desacuerdo con el refran "la letra con sangre entra": (27)

Nada entra con sangre a los racionales; el rigor solo sirve de embrutecerlos, de agitarlos y envilecerlos. La experiencia diaria ensena que el muchacho muy reganado y muy golpeado, lejos de aprovechar lo que se quiere, por lo ordinario sale flojo y sinverguenza y abandonado; al principio teme mucho y se atolondra, despues teme menos y se descuida de proposito, y ultimamente no teme nada, odia a sus verdugos y se hace el animo de no complacerlos en cosa alguna, solo porque ellos se lo mandan, y esto lo lleva a efecto a costa de su pellejo, mientras esta en estado de sufrir, que en llegando a criar alas, levanta el vuelo, se sustrae del dominio de los que asi lo han tratado, se entrega a rienda suelta a sus pasiones y se pierde sin remedio. (La Quijotita y su prima, Obras 7 39-40)

En los largos parlamentos de don Rodrigo, Lizardi tambien intercala criticas a los malos maestros, las cuales se dan en plena concordancia con las deficiencias reales del magisterio novohispano de comienzos del siglo xix. El Pensador, por boca del padre ejemplar de Pudenciana, ataca especialmente a los maestros del pueblo llano que hacen alarde de inmoralidades frente a los incautos, fomentando con ello la proliferacion de la indecencia en la comunidad:

no basta que haya escuelas en los pueblos ni en las feligresias; se necesitan indispensablemente dos cosas, y faltando una de ellas, las escuelas valdran tanto como nada. Es, pues, preciso que haya escuelas; pero que esten encargadas a maestros idoneos, no solo para ensenar el catecismo y las primeras letras a los muchachos, sino tambien buenas costumbres. Mas que se podra esperar de unos maestros, como yo los he visto, no solo ignorantes, sino tambien viciosos? Alguno he conocido que desde la manana hasta la tarde estaba enviando por aguardiente. Todo el dia borracho, que podria ensenar a sus discipulos, y que aprovechados saldrian estos con un ejemplo semejante? (Obras 7 231)

La idea de impartir la educacion infantil en el hogar--si es que los padres estan capacitados intelectualmente--sera reiterada por el narrador al final de la novela, cuando confirme que Pudenciana ha decidido no enviar a sus hijos a la amiga porque alli la mayoria de las instructoras no se encuentran preparadas ni tienen la habilidad necesaria para guiar a sus pupilas en la mas tierna edad: "no son capaces de nada y todo se les va en reganar, gritar, arremedar, coscorronear, azotar y nada de ensenar, porque a ellas no las ensenaron o no tienen genio, metodo ni empeno para el lleno de sus deberes" (Obras 7 505). (28)

PENSADOR Y MAESTRO: EL PERIODISTA COMO PEDAGOGO

El "Proyecto facil y utilisimo a nuestra sociedad", publicado por Lizardi en 1814, propone un plan de reforma de la educacion popular. El objetivo de fondo del mexicano se imbrica profundamente con el ideario de la Ilustracion acerca de la necesaria productividad de todos los miembros del grupo social. La ignorancia solamente genera estancamiento, produce "vagos, inmorales, escandalosos y viciosos" que desconocen su obligacion dentro de la comunidad. Lizardi plantea ideas practicas--que no dejan de ser utopicas en muchos casos--para que Nueva Espana se limpie de "jovenes y hombres de verguenza" y se pueble de ciudadanos aplicados al trabajo (Obras 3 424). Por ello critica en varios pasajes de sus articulos y folletos el estado de ignorancia en el que se haya sumida la plebe mexicana. Asi, en uno de sus folletos da voz a uno de esos desclasados ignorantes, un cucharero (un cortabolsas), para denunciar que la mala educacion es el origen de la holgazaneria, del vicio y de la delincuencia:

Una de las causas para que abunden los de nuestro oficio, con dano y escandalo de la sociedad, es la mala educacion que nos dan nuestros padres, porque no tienen otra mejor que darnos. Si los curas y ayuntamientos de los pueblos fueran responsables ante el Gobierno de nuestra educacion, si se castigaran severamente cuando en sus feligresias y jurisdicciones se hallaran dentro de dos anos un muchacho de siete que no supiera escribir, verias menos necios en los pueblos, y por consiguiente, menos viciosos holgazanes, porque nada fomenta mas el vicio que la ignorancia. Pero como no hay quien reclame sobre esto a los parrocos ni jueces de partido, se desentienden de cumplir con su obligacion en esta parte, no estrechan a los padres de familia, y estos se descuidan enteramente de la educacion de sus hijos ("El cucharero politico en argumento con Chepe", Obras 12 21).

Recordemos tambien lo planteado por el Pensador en su "Dialogo entre un frances y un italiano", donde expone la idea de que el origen de la ignorancia americana no radica en las condiciones naturales de los habitantes del Nuevo Mundo, sino en la deficiente y escasa instruccion que reciben. Asi, por boca del frances, Lizardi define a estos "ignorantes por educacion" ("Concluye el dialogo extranjero", Obras 3 269). El Pensador considera que "la piedra fundamental" sobre la que debe erigirse el "edificio de la educacion popular" es la organizacion de escuelas gratuitas, dirigidas por maestros capaces e instruidos. Le importa de modo especial que la ensenanza llegue a toda la poblacion, sin dejar fuera a los estratos mas pobres, para lo cual insiste en la necesidad de la apertura de escuelas parroquiales ("Continua el proyecto sobre escuelas", Obras 3 429).

Lizardi explica que la eficacia del maestro va acorde con su salario, y por ello sugiere que los educadores de primeras letras perciban honorarios decentes y regulares, lo que asegurara ademas que las salas de clases que regenten sean adecuadas (amplias, alegres, con iluminacion y bien ventiladas). (29) El periodista se preocupa tambien por el sostenimiento material de las escuelas y propone que se grave el precio de la carne para poder financiarlas ("Proyecto facil y utilisimo a nuestra sociedad", Obras 3 423).

De igual modo que en sus novelas, el mexicano propone en sus articulos un modelo de maestro: instruido "a fondo en la religion catolica, gramatica castellana y las tres nobles artes de leer, escribir y contar" (Obras 3 422); de edad regular, cordial y que inspire confianza a los discipulos para que se sientan motivados a aprender.

Fernandez de Lizardi se suma a la tendencia educativa del momento que pretende estimular el placer por el estudio mediante tecnicas innovadoras que no aceptan el castigo (a no ser en casos excepcionales en los que no cabe otro recurso). En cambio, recomienda estimular a los alumnos a traves de la entrega de condecoraciones que premien la aplicacion. (30)

Otro aspecto abordado es el de la pedagogia aplicada a la lectoescritura. En concordancia con el enfasis ilustrado en el vinculo ameno entre el maestro y el discipulo, recomienda que se ensenen los primeros rudimentos de la lectura ludicamente, mediante un sistema de tablitas que contengan las letras del abecedario, las cuales puedan ser manipuladas por los infantes a modo de juego. Se inspira para ello, segun el mismo confiesa, en la idea que San Jeronimo propuso a Leta para ensenar a leer a su hija. Recomienda tambien el empleo de mesas tipograficas que contengan moldes de las letras que los ninos pudieran repasar con las manos y grabarlas luego en papel con sus plumas, con lo cual se enriquecia el sistema habitual de aprendizaje de la escritura a traves de muestras. Lizardi, siempre preocupado por las cuestiones practicas, sugiere ademas que para ejercitarse en la escritura cada alumno emplee unas pizarritas barnizadas de blanco que se puedan borrar con miga de pan, con el fin de ahorrar papel (Obras 3 435-6.).

Otro aspecto consignado en los articulos de prensa lizardianos es el de la necesidad de fiscalizar que los menores acudan regularmente a la escuela. En efecto, el absentismo de las clases por parte de los ninos pertenecientes a los estratos mas pobres era una preocupacion documentada en el Mexico de finales de la Colonia. (31) Ante esta problematica, Lizardi propone un sistema estricto de vigilancia a cargo de vecinos delegados. Estos celadores deberian elegirse teniendo en cuenta su probidad y sobre todo su amor a la patria. Su tarea fundamental consistiria en servir de conducto de comunicacion entre el maestro y los padres. Si el maestro observara la ausencia de un nino a clase, avisaria al celador y este iria a casa de los padres a pedir las explicaciones necesarias. Si no hubiera causa justificada, se avisaria al cura, este extenderia una notificacion al sindico del comun y este, con autorizacion del ayuntamiento y del superior gobierno, cobraria una multa de dos pesos a los padres (en caso de no poder costearla, el progenitor apoderado pagaria con pena de carcel o grillete). El Pensador se muestra contundente: no hay excusas para que los jovenes de escasos recursos no sean escolarizados. Si la ensenanza es gratuita, y si incluso el ayuntamiento puede ayudar a los gastos de educacion y vestido de los alumnos--como exige Lizardi--, no hay razon que justifique las ausencias. Los ninos de ningun modo se pueden quedar en casa para servir de mano de obra barata (Obras 3 431).

Para Fernandez de Lizardi, el unico secreto que explica el exitoso desarrollo del individuo y de toda la sociedad en su conjunto se halla en la educacion apropiada de la infancia. El Pensador, como otros pedagogos de la Ilustracion, considera que los ninos son esencialmente imitativos: imitan lo que otros hacen, y el aprendizaje, ademas, se consigue por medio de la repeticion de actos, lo cual engendra a la postre el habito, y con ello, el comportamiento aprendido que otros emularan en el futuro. (32) De ahi que sea tan importante la nocion de ejemplaridad, segun la cual los padres y maestros han de ser modelos para los infantes: "El ejemplo es la doctrina mas eficaz con que debian instruirse los ninos, siendo bueno, al paso que es el estimulo mas a proposito para pervertirlos, siendo malo", afirma Lizardi en el articulo "Educacion", publicado en 1813 en El Pensador Mexicano (Obras 3 107). De esta manera, la educacion basada en la ensenanza ejemplar hace posible, en primer termino, que los hombres aprendan a dominar sus pasiones, desprendiendose del estado natural y "salvaje" que les es congenito, y en segundo lugar, abre las puertas al conocimiento de las leyes naturales, divinas y civiles. (33) Por ello puede plantearse que la obra lizardiana en su conjunto constituye una "escuela de ejemplaridad" y en este contexto debe considerarse la plasmacion de un esquema de rasgos modelicos para el maestro y otras figuras sociales recurrentes en su produccion como la esposa, el trabajador, el hombre de letras y, finalmente, el ciudadano. (34)

OBRAS CITADAS

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Mariela Insua

GRISO / Universidad de Navarra

NOTAS

(1) Para un acercamiento a esta cuestion ver Gonzalbo Aizpuru 169 y ss. y la sintesis que ofrezco en Insua, Modelos de vida, capitulo III.

(2) El texto completo de la "Instruccion para los maestros de escuelas de ninos" promulgada en el IV Concilio Provincial de Mexico se recoge en Llopis y Carrasco 112-4.

(3) Ver "Instruccion para los maestros de escuelas de ninos", 113.

(4) Las "amigas" eran las escuelas particulares de infancia para ninas. Por extension se llamo tambien "amigas" a las instructoras que alli ensenaban.

(5) Ver Castaneda 37 y 41; Flores Padilla 176 y ss. y San Roman Vazquez y Christlieb Ibarrola 85 y 122.

(6) Ver Flores Padilla 176-77 y San Roman Vazquez y Christlieb Ibarrola 85.

(7) Una revision de este y otro catones utilizados en Mexico en Castaneda 46-51.

(8) Para la aplicacion del "catecismo civil" a la comunicacion de contenidos politicos en el Mexico del XVIII y XIX, ver Soberon Mora.

(9) Arredondo (2004) realiza un analisis del contenido y de la importante funcion de este texto en el Mexico recien independizado.

(10) Ver San Roman Vazquez y Christlieb Ibarrola.

(11) Mas datos sobre estos autores en Luque Alcaide 17-31.

(12) Ver Luque Alcaide 33-37; y Robles y Torres Hernandez 2004, 320-23.

(13) Para mas datos de la produccion de este autor ver Luque Alcaide 39-43.

(14) Ver Ruiz Castaneda, Reed Torres y Cordero Torres 99-100.

(15) Retomo a continuacion algunas ideas expuestas en Insua "El modelo del maestro".

(16) De hecho, el titulo de La Quijotita y su prima se complementaba con el anadido de La educacion de las mujeres.

(17) Alvarez de Testa (1994, 178 y ss.) analiza El Periquillo Sarniento y La Quijotita y su prima desde esta nocion de novela manual.

(18) Para un estudio del Periquillo en el marco de la picaresca ilustrada y de la novela educativa ver Alba Koch 13-42.

(19) El tema de la educacion en la obra de Lizardi ha sido tratado por la critica desde distintas perspectivas. Destacan en este sentido los pioneros trabajos de Spell, "Fernandez Lizardi: the Mexican Feijoo" y "The Educational Views of Fernandez de Lizardi"; las obras de Alvarez de Testa, y los trabajos de Hernandez Garcia quien revisa con prolijidad la obra del mexicano desde la disciplina pedagogica.

(20) Este tema ha sido abordado mas detenidamente en Insua "El modelo del maestro", de donde tomo algunos pasajes.

(21) Para mayores datos acerca de estas obras, ver las notas de Ruiz Barrionuevo a su edicion de El Periquillo Sarniento, 135 y Spell, "Jose Joaquin Fernandez de Lizardi" 159. Lizardi reitera esta lista de libros recomendados en "Concluye el proyecto sobre escuelas", El Pensador Mexicano, 3.9, en Obras ILL: 436.

(22) Una aproximacion a otras figuras educadoras en El Periquillo Sarniento en Insua "El modelo del maestro".

(23) Ver Vogeley, 139.

(24) El tema de la instruccion de las mujeres en La Quijotita y su prima ya lo he abordado en La mujer casada en la Nueva Espana de la Ilustracion.

(25) Lo mas probable es que, aunque fueron contemporaneos, Lizardi no hubiese conocido los trabajos del pedagogo suizo, tal como refiere Hernandez Garcia, Fernandez de Lizardi. Un educador para un pueblo 31.

(26) Hernandez Garcia, Fernandez de Lizardi. Un educador para un pueblo 55 y "La educacion familiar en la obra de un ilustrado" 22. Ver tambien Hernandez Garcia "Ilustracion y educacion en la primera infancia".

(27) Esta misma idea esta presente en el "Proyecto sobre escuelas" (El Pensador Mexicano, 3.8, en Obras ILL. 424-25).

(28) En el caso de la ultima novela de Lizardi, Don Catrin de la Fachenda, practicamente no aparece ninguna figura que ejerza el rol positivo de mentor intelectual y moral. La unica excepcion la constituyen dos personajes. el tio cura, que le explica el valor de la autentica sabiduria centrada en el propio esfuerzo y en la virtud; y don Candido, el enfermero que auxilia al miserable protagonista al final de sus dias y pone el epitafio con el que se cierra la novela. Por el contrario, el protagonista se topara en su carrera "catrinesca" con personajes que asumiran el rol de "maestros en maldades". Desarrollo este tema en Estudio preliminar 60-66.

(29) Incluso llega a plantear la posibilidad de que el ayuntamiento recompense economicamente a los maestros que ensenen a los alumnos mas aventajados conocimientos fuera del curriculum academico basico (nociones de retorica, poesia, geografia o frances). ver Fernandez de Lizardi, "Concluye el proyecto sobre escuelas", El Pensador Mexicano, 3.9, en Obras LLL: 436.

(30) El otorgar premios a los discipulos mas aventajados era un recurso habitual en la pedagogia ilustrada, que tambien fue empleado en Mexico, sobre todo por las escuelas lancasterianas. Ver Tanck de Estrada, La educacion ilustrada 234-35.

(31) Ver Tanck de Estrada, La educacion ilustrada 213.

(32) Asi explicaba Lizardi esta aptitud imitativa de los ninos en El Periquillo Sarniento. "Los ninos son los monos de los viejos, pero unos monos muy vivos; cuanto ven hacer a sus mayores lo imitan al momento, y por desgracia imitan mejor y mas pronto lo malo que lo bueno" (137).

(33) Ver Fernandez de Lizardi, "Proyecto facil y utilisimo a nuestra sociedad", El Pensador Mexicano, 3.7, en Obras ILL: 420-21.

(34) Ofrezco un estudio de conjunto de estas figuras sociales desde la nocion de modelo de vida en Modelos de vida en la Nueva Espana de la Ilustracion.
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Author:Insua, Mariela
Publication:Hispanofila
Date:Jun 1, 2014
Words:8938
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