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Giorgio Antei (curador), Tesoro mexicano. Visiones de la naturaleza entre Viejo y Nuevo Mundo.

Giorgio Antei (curador), Tesoro mexicano. Visiones de la naturaleza entre Viejo y Nuevo Mundo, Mexico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Franco Maria Ricci, 2015.

por Rodrigo Martinez Baracs

El fastuoso libro titulado Tesoro mexicano. Visiones de la naturaleza entre Viejo y Nuevo Mundo reune cinco estudios "que convergen sobre un unico tema, el de las relaciones entre dos visiones de la naturaleza americana, la de los europeos y la de los indigenas", como escribe su coordinador Giorgio Antei. Los estudios son valiosos y tambien lo son las ilustraciones, por su belleza y rareza. Todo impreso en Italia para el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, hoy Secretaria de Cultura, por Franco Maria Ricci, editor de la legendaria revista de arte FMR, y que, en palabras de Rafael Tovar y de Teresa (1954-2016), es "uno de los maximos artesanos editoriales del mundo". El historiador italiano Giorgio Antei aparece como "curador" del libro, como se es curador de una exposicion en un museo. Let us go and make our visit...

El trabajo principal, que le da titulo al libro y abarca su mayor parte (140 de 255 paginas), es obra del mismo Giorgio Antei y esta dedicado a los 16 grandes volumenes in folio encuadernados de la Historia natural de la Nueva Espana, con cientos de pinturas y descripciones y comentarios sobre las plantas y los animales mexicanos, que realizo entre 1571 y 1577 el protomedico de Felipe II (1527-1598), el doctor Francisco Hernandez (1514/1517-1578/1587), el "Plinio mexicano", y que fue quemado en el incendio de El Escorial de 1671.

La vida del doctor Hernandez, su imponente obra, su perdida, el compendio cercenador que le encomendo Felipe II al doctor Antonio Nardo Recchi en 1580, en el que se baso la edicion romana de 1651, y las ediciones posteriores, han sido objeto de importantes estudios. Existe, por ejemplo, una gran edicion mexicana de las Obras completas del doctor Francisco Hernandez dirigida por los doctores Efren C. del Pozo (1907-1979) y German Somolinos d'Ardois (1911-1973), en siete bellos y contundentes infolios editados por la Universidad Nacional Autonoma de Mexico entre 1960 y 1984. El primer volumen introductorio de esta edicion incluye el estudio del jurista e historiador espanol Jose Miranda, "Espana y Nueva Espana en la epoca de Felipe II", y el estudio de German Somolinos d'Ardois, "Vida y obra de Francisco Hernandez". Participaron en la edicion destacados estudiosos en este proyecto multidisciplinario que unio a cientificos mexicanos y exiliados espanoles y europeos. Era una manera de realizar y continuar el gran aporte espanol al conocimiento de Mexico. En una fotografia ya clasica, que aparece en el tomo VI de estas Obras completas, aparecen los colaboradores principales del proyecto. De pie estan el profesor, periodista y promotor cultural universitario mexicano Henrique Gonzalez Casanova (1924-2004), el historiador mexicano Wigberto Jimenez Moreno (1909-1985), el antropologo aleman Roberto Weitlaner (1883-1968), el odontologo austriaco Samuel Fastlicht (1902-1983), el historiador y nahuatlato mexicano padre Angel Maria Garibay K. (1892-1967), el medico espanol German Somolinos d'Ardois, el historiador y nahuatlato mexicano Miguel LeonPortilla y el biologo espanol Faustino Miranda (1905-1964), hermano del historiador Jose Miranda; y sentados estan el odontologo mexicano Jose J. Rojo, el historiador espanol Jose Miranda (1903-1967), el biologo espanol Enrique Rioja (1905-1963), el funcionario universitario Efren C. del Pozo, el antropologo espanol Juan Comas (1900-1979) y el biologo Roberto Llamas. Entre otros colaboradores, menciono al editor espanol Marti Soler y a varios mexicanos: el latinista Tarsicio Herrera Zapien, la historiadora y editora Elsa Cecilia Frost (1928-2005), el historiador de la ciencia Elias Trabulse y el zoologo Rafael Martin del Campo (1910-1987).

Durante esos anos, la historiadora extremena Ascension Hernandez Trivino se caso con Miguel Leon-Portilla y, antes de concentrarse en los estudios nahuas, filologicos e historiograficos, hizo su tesis de doctorado sobre la historia del exilio espanol en Mexico: Espana desde Mexico. Vida y testimonio de transterrados, 1978. Mas adelante, Ascension Hernandez retomo en una edicion de bolsillo, en la editorial Dastin, la edicion de las Antiguedades de la Nueva Espana y del Libro de la conquista hecha por Miguel LeonPortilla para las Obras completas. El texto, escrito en latin por el doctor Hernandez (titulado De Antiquitatibus Novae Hispaniae y De Expugnatione Novae Hispaniae), fue traducido al espanol por Joaquin Garcia Pimentel (1880-1943), nieto de Joaquin Garcia Icazbalceta (1825-1894) e hijo de Luis Garcia Pimentel (1855-1930).

Miguel Leon-Portilla advirtio la deuda de las Antiguedades de la Nueva Espana del doctor Francisco Hernandez con la Historia general de las cosas de Nueva Espana de fray Bernardino de Sahagun (1499-1590) y su equipo de colaboradores nahuas, que llevaban treinta anos trabajando sobre las antiguedades mexicanas. Como es sabido, la obra de Sahagun, con sus columnas de texto en nahuatl y en espanol y con sus ricas pinturas, entro en la fase final de su elaboracion precisamente cuando el doctor Hernandez (1571-1577) llego a Mexico.

El doctor Hernandez aprovecho igualmente para su Historia natural de la Nueva Espana a los medicos y pintores nahuas formados en el equipo de Sahagun, lo cual explica en cierta medida la excepcional productividad del doctor Hernandez en la elaboracion de cientos o miles de pinturas bellisimas y en las descripciones y comentarios. Pero tambien es cierto que el doctor Hernandez era un humanista de alto vuelo y sumamente vigoroso: durante su mision cientifica en Mexico, ademas de las descripciones y comentarios de su monumental Historia, y de su De antiquitatibus Novae Hispaniae, estudio la corografia de la tierra con el apoyo del cosmografo Francisco Dominguez, y escribio sobre el cocoliztli (la epidemia de 1576), sobre los peces, sobre la historia de Asia, sobre la filosofia natural y sobre diversos problemas filosoficos. Ademas, mando traducir al nahuatl su investigacion sobre las plantas y se dio tiempo para traducir del latin al espanol la Historia natural de Plinio (23-79 d. C.), lo cual habla de la magnitud y la naturaleza de su ambicion en la Nueva Espana.

El trabajo de Giorgio Antei sobre la Historia de Francisco Hernandez nacio de su desesperacion al imaginar la desaparicion del "tesoro americano" del doctor Hernandez en las llamas del incendio del Escorial de 1671 y de la necesidad imperiosa de saber como era este tesoro, como se hizo, y por que, si era una obra tan maravillosa, no la imprimio el rey Felipe II en 1578.

Giorgio Antei es un historiador obsesivo y con fuerte olfato archivistico. Lo mostro en su libro sobre El caballero andante. Vida, obra y desventuras de Lorenzo Boturini Benaduci (1698-1755), catalogo de la exposicion sobre Boturini que se exhibio en el Museo de la Basilica de Guadalupe en 2007, libro, por cierto, no menos elegante que el que ahora resenamos. En este libro sobre Boturini, Antei se propuso dar un paso mas respecto a los conocimientos aportados sobre el caballero milanes por Manuel Ballesteros Gaibrois (1911-2002) y Miguel Leon-Portilla, y ofrecio valioso material documental. A Giorgio Antei le intereso indagar por que Lorenzo Boturini nunca pudo concluir su gran obra y tan solo pudo publicar una Idea de una historia general de la America septentrional en 1746. Gracias al estudio de Antei sabemos que no termino la Historia general de la America septentrional porque nunca pudo recuperar su gran coleccion, su Museo Historico Indiano, confiscada por el virrey de la Nueva Espana y posteriormente dispersada y parcialmente perdida. De igual modo, en su interes por la obra de Francisco Hernandez, Antei se pregunta sobre una obra que pudo ser pero no fue, que antes de poder ser publicada fue destruida. Una generalizada falta de interes de las autoridades por los estudios historicos: al mismo tiempo que la obra del doctor Hernandez fue despreciada y archivada, la de fray Bernardino de Sahagun fue prohibida y dispersada.

Asi, el estudio de Giorgio Antei, todo un libro en realidad, lleva el titulo de "Historia verdadera de un tesoro malogrado". No es solamente erudito, bien documentado, preciso y completo, sino que alcanza a ser verdaderamente intrigante, desde su primer capitulo titulado en latin "Lex ignea / La ley del fuego", sobre el misterio de los multiples incendios que, por razones insondables, castigaron al Escorial en 1577, 1671, 1731, 1744, 1763, 1827, 1872 y 1964. Entre estos, el incendio del lunes 8 de junio de 1671 quemo los 16 volumenes de la Historia natural de la Nueva Espana de Francisco Hernandez. Y Antei percibe algo parecido a una cruel justicia poetica en la destruccion de este Tesoro de historia natural mexicana, por la destruccion de los libros, imagenes y templos realizada por los espanoles en Mexico a partir de la conquista, serie infinita de tesoros malogrados.

Realmente la Historia natural de la Nueva Espana nacio entre malentendidos y dificultades. En 1570 el rey Felipe II designo al doctor Hernandez con el titulo recien creado de Protomedico General de las Indias y lo mando a Mexico para realizar un trabajo de descripcion de las plantas y animales que permitiera--dice Giorgio Antei--recuperar para beneficio de la Corona el comercio privado de las plantas medicinales americanas, que habia mostrado el Libro de todas las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales que sirven al uso de medicina del sevillano Nicolas Monardes (1493-1588), publicado en 1565 y varias veces reeditado y ampliado. Antei advierte una ambiguedad en la Instruccion del rey al protomedico del 11 de enero de 1570, pues en un primer momento solo le ordena describir las plantas medicinales, pero despues le manda hacer la Historia natural de las Indias. Recuerdese que el doctor Hernandez entendia "historia natural" en el sentido fuerte de la palabra, como las de Aristoteles y de Plinio. Felipe II queria una expedicion breve y barata, mientras que Hernandez pensaba en una mision de varios anos en Nueva Espana y otros mas en el Peru.

A la prisa del mercantilista Felipe II se agrego el hecho de que designo a Juan Lopez de Velasco (1530-1598) como cronista mayor de Indias, con el encargo de escribir una historia moral y natural de las Indias, lo cual duplicaba el esfuerzo del doctor Hernandez, con la diferencia de que el cronista de Indias debia trabajar compendiando las muchas relaciones, historias y descripciones que se encontraban en el archivo del Consejo de Indias, mientras que el doctor Hernandez estaba en el terreno describiendo plantas verdaderamente existentes.

En 1576 el doctor Hernandez le mando al rey Felipe II el gran producto de su trabajo: los 16 grandes y maravillosos volumenes in folio finamente encuadernados de su Historia natural de la Nueva Espana, guardados en dos grandes cofres reforzados. El rey Felipe II los recibio con indiferencia. ?De que le servia un regalo tan bello como inutil? Lo que el queria era apropiarse y aprovechar el comercio de las plantas medicinales americanas. El doctor Hernandez regreso a Espana y llego a Madrid a fines de 1577, con 22 grandes tomos mas, con las demas obras que realizo en la Nueva Espana, y entrego al Consejo de Indias un memorial sobre todos sus trabajos realizados en tierra americana y la peticion de que su historia de las plantas y los animales se imprimiera.

Siempre se habia creido que fue el Consejo de Indias el que rechazo la publicacion de la Historia natural de Francisco Hernandez. Un aporte relevante de Giorgio Antei es haber encontrado la respuesta de este Consejo a la consulta del rey sobre el tema. Dicha consulta no fue negativa. Por el contrario, se apoyo la impresion que, acotaba el oidor don Diego de Zuniga, debia hacerse "a costa de VM". Pero precisamente en la hoja de la respuesta del Consejo de Indias Antei encontro una nota manuscrita al margen escrita por el mismo Felipe II, en la que se oponia a la publicacion, por lo caro que seria imprimir 16 grandes volumenes con texto y cientos o miles de grabados, y propuso a cambio editar algunos fragmentos en libros de mano. De esta forma, triunfo nuevamente lo que el historiador Carlos Sempat Assadourian llamo "el principio de la utilidad economica" que permeo toda la politica indiana de Felipe II. El monarca que habia intensificado la explotacion de los indios en beneficio de la Corona, dificilmente iba a gastar en una bella enciclopedia sobre la naturaleza de las Indias.

Hay evidencia, sin embargo, de que en ese mismo ano de 1578 el doctor Hernandez penso que la edicion de su libro habia sido rechazada por el Consejo de Indias, lo cual, ademas de desalentarlo, lo debio ofender y lastimar personalmente, al no ver apreciado por sus pares un trabajo en el que habia invertido tanto empeno. Sin embargo, a Giorgio Antei le queda la duda de si algun dia el doctor Hernandez supo que su gran obra fue apreciada en el Consejo de Indias, y que fue el mercantilista Felipe II el que se opuso a la impresion de su trabajo. El asunto tiene relevancia por otro importante descubrimiento documental de Giorgio Antei: el doctor Francisco Hernandez muy probablemente fallecio, no en 1587, sino el 28 de mayo 1578. Como lo expreso un testigo de los hechos, Hernandez "murio de tristeza y desaliento...". De este modo, podemos pensar que, agotado y enfermo por un trabajo de la mayor intensidad durante seis anos en Mexico, el gran sabio no resistio el golpe de ver rechazada la publicacion de la gran obra de su vida.

El gran caco en el estudio de Giorgio Antei sobre Francisco Hernandez es el rey Felipe II. Acusacion que concuerda bien con la actitud antiespanola de un italiano como Antei, pues no debe olvidarse que Italia, al igual que America, vivio el dominio espanol y, mas que America, lo vivio como una imposicion, como un yugo.

Cuando Giorgio Antei se pregunta sobre como pudo haber sido la destruida Historia natural de la Nueva Espana, piensa inmediatamente en el libro XI de la Historia general de las cosas de la Nueva Espana de fray Bernardino de Sahagun, pues, como vimos, colaboraron con Hernandez los pintores nahuas del equipo de aquel fraile erudito. Es notable que en la "recta final" de la obra de Sahagun, su equipo haya sido lo suficientemente amplio y consolidado como para cederle pintores al doctor Hernandez para que pudieran pintar plantas y animales novohispanos. Quisieramos saber mas sobre estos anos de cooperacion entre el doctor Hernandez y el ya viejo pero aun vigoroso padre Sahagun.

Al respecto, Giorgio Antei muestra que las actitudes de Sahagun y Hernandez hacia los indios eran diferentes, mucho mas positiva la de Sahagun que la de Hernandez. Aun asi, el medico siempre cuido de pagarles su salario, en medio de las dificultades economicas.

Giorgio Antei sugiere que otro camino para hacernos una idea de como fueron las pinturas de la perdida Historia natural de la Nueva Espana es examinar las once pinturas de plantas americanas, copiadas en Venecia entre 1552 y 1554, que incluyo Pietro Antonio Michiel (1510-1576) en sus Cinque libri di piante que, al parecer, copio y reprodujo Ulisse Aldrovandi (1522-1605), hoy resguardadas en la Biblioteca Marciana de Venecia, y que se reproducen por primera vez en el libro Tesoro mexicano.

El libro incluye la fina reproduccion de algunas otras raras bellezas del siglo XVI cuyos estilos alguna afinidad tienen con el de la Historia natural del doctor Hernandez. Entre estas obras se encuentra el Codice Pomar o Jardin de camara o Retrato de la naturaleza, de la Biblioteca Universitaria de Valencia; el Teatro de la naturaleza de Ulisse Aldrovandi, de la Biblioteca de la Universidad de Bolona; el Gabinetto dei Disegni e delle Stampe, Museo de los Uffizi, Florencia; y el Hortus Pisanus, de la Biblioteca Universitaria de Pisa, sobre los que tratan Giorgio Antei, Lucia Tongiorgi Tomasi y Giuseppe Olmi en sus respectivos ensayos. Aunque es de un periodo muy posterior (finales del XVIII), es importante el manuscrito Dendrologia natural, que se conserva en la Biblioteca Francisco Burgoa de la Universidad Autonoma Benito Juarez de Oaxaca, y que estudia Maria Isabel Granen Porrua en su contribucion a este libro. Ademas, es agradecible la publicacion del Mapa de Cuauhtlantzinco (Codice Campos), que se conserva en la Biblioteca Nacional de Antropologia e Historia en esta ciudad de Mexico, asi como de algunas portadas de libros y de documentos tan valiosos como la aprobacion del Consejo de Indias de publicar la Historia natural, el rechazo de Felipe II o el acta de defuncion del doctor Hernandez en 1578. Dada la rareza de estos materiales, resulta acaso menos necesaria la publicacion de pinturas mejor conocidas, tomadas de fuentes como la Relacion de Mechuacan, de la Biblioteca de El Escorial. Se justifica mas la publicacion de pinturas de historia natural del Codice De la Cruz-Badiano, de la Biblioteca Nacional de Antropologia e Historia, que estudia Alejandro de Avila en uno de los capitulos del libro, y del Codice florentino, de la Biblioteca Medicea Laurenziana de

Florencia que, como vimos, es un manuscrito intimamente asociado a la Historia natural de la Nueva Espana de Francisco Hernandez. Grandes ausentes en las ilustraciones de Tesoro mexicano son las imagenes de lo que queda de la Historia natural de la Nueva Espana. La investigacion iconografica esta en camino.

Las joyas de historia natural que aun existen, de las que Giorgio Antei nos da una pequena muestra en el libro-museo que curo, son otros tantos tesoros mexicanos que hace falta difundir y estudiar. Pero, respecto a la perdida Historia natural de Francisco Hernandez no nos queda sino lamentar lo inevitable (pues un rayo provoco el incendio) y lamentarnos aun mas de la destruccion de los bienes culturales que continua hasta la fecha por nuestra incuria o iniquidad. Mas aun, acaso su destruccion en el incendio de 1671 es un justo castigo retrospectivo por permitir la destruccion de nuestro verdadero Tesoro mexicano: la naturaleza y la cultura mexicana misma.
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Author:Martinez Baracs, Rodrigo
Publication:Estudios de Cultura Nahuatl
Article Type:Resena de libro
Date:Jul 1, 2017
Words:3279
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