Printer Friendly

Gil Martinez, Francisco. La Junta de Vestir la Casa (1636-1643). Juntas, financiacion de la Corte y venalidad.

Gil Martinez, Francisco. La Junta de Vestir la Casa (1636-1643). Juntas, financiacion de la Corte y venalidad. Madrid: Polifemo, 2017. 333 pp.

Precedido por excelentes articulos, aparece en estas fechas el primer libro del historiador almeriense Francisco Gil Martinez, excelente tambien. La obra narra la historia de una institucion singular, la Junta de Vestir la Casa. Y la narracion se convierte a su vez en una perspectiva original desde la que pensar el poder cortesano en la Espana de Felipe IV. Una bella evocacion pictorica nos introduce en la mirada historica de la obra. La explicacion equipara dos retratos del principe Baltasar Carlos, ambos ejecutados por Velazquez entre 1635 y 1636. En el primero, la celebre representacion ecuestre destinada al Salon de Reinos, el regio nino acapara todo el protagonismo y el entorno no figura mas que como un mero paisaje de fondo. En cambio, el segundo cuadro muestra a Baltasar Carlos tomando una leccion de equitacion, rodeado de otras figuras que compartian la vida cotidiana de palacio. Algunas de esas figuras pueden ser reconocidas, pero otras no. Podrian parecemos insignificantes. No obstante, todas formaban parte de aquel marco comun, en el que Baltasar Carlos "solo" ocupaba un lugar central. Los historiadores podemos adoptar los dos puntos de vista de Velazquez. Podemos reconstruir la corte resaltando solo las figuras mas relevantes. Pero tambien podemos asumir la inmensa variedad de aquel hormiguero politico y fijarnos en los personajes anonimos. Estaremos viendo otros fragmentos de realidad o contemplando esa realidad desde una perspectiva diferente. Francisco Gil Martinez se ha decantado por la segunda posibilidad.

La Junta de Vestir la Casa, en efecto, puede pasar desapercibida ante una primera mirada. No cabe situarla entre los organismos mas destacados del sistema polisinodial. Su nivel jerarquico era inferior al de cualquiera de los grandes consejos que asesoraban al rey. Y su funcionamiento resulto relativamente efimero. Existio entre 1636 y 1668, unas tres decadas, aunque en realidad no gozo de una actividad intensa mas que hasta 1643, no mas de siete u ocho anos. Despues solo languidecio. La pregunta surge de inmediato: ?merece la pena dedicar una investigacion completa a una institucion asi? El minucioso libro de Francisco Gil demuestra rotundamente que si. Que lo pequeno (lo relativamente pequeno, claro esta) tambien es importante, y que sin su conocimiento no hay modo de entender integramente las realidades historicas, la corte en este caso. Al fin y al cabo, en los anos de Olivares los mecanismos ordinarios del gobierno conocieron la intromision constante de estos organismos mas fugaces y manejables. Entre ellos, la Junta de Vestir la Casa se introdujo en los medios de obtencion de recursos economicos de la Monarquia, via venalidad. Por tanto, su comprension nos ofrece una perspectiva enriquecedora respecto a la proyeccion politica del olivarismo y el arbitrismo economico en un reinado de apuros financieros. La vision, si se me permite la expresion, de una trastienda del poder politico, embozada tras las fachadas mas reconocibles.

Por otro lado, las abarcables dimensiones del objeto de estudio abren la posibilidad de una experimentacion metodologica abordada por Gil Martinez con exito sobresaliente. Cada capitulo es el ensayo de una manera diferente de hacer Historia, especialmente en la segunda parte, que nos ofrece ejercicios tradicionales de narracion factica, analisis de estructuras institucionales, reconstrucciones prosopograficas o estudios fiscales. Lo mejor es la naturalidad con la que todo eso se engarza. Una metodologia tan mestiza podria tropezar facilmente con una articulacion interna poco coherente. Sin embargo, el libro elude este peligro y se convierte en una especie de camara de 360[grados], que nos permite contemplar un espacio determinado desde todas las perspectivas posibles, no desde una sola.

Todo este despliegue es posible porque el autor conoce magnificamente su tema de investigacion. Tal bagaje se cimenta sobre anos de esfuerzo reuniendo y analizando un corpus documental completo y variado. Varios archivos han nutrido de fuentes dicho repertorio, pero hay tres que destacan entre los demas: el Archivo General de Simancas, el Archivo Historico Nacional y el Archivo General de Indias. Por tanto, la investigacion se ha basado sobre todo en la exploracion de los archivos estatales. Y es logico. Tratandose de un estudio sobre el poder cortesano, donde buscar, sino en los fondos documentales generados por la Monarquia. La relacion de fuentes conduce a secciones como Consejos Suprimidos en el AHN, Consejo y Juntas de Hacienda en el AGS o Indiferente General y Contaduria en el AGI; asi como a series documentales con gran protagonismo de tipologias tales como consultas y cuentas de cargo y data, de la Junta de Vestir la Casa, de otras juntas y de los consejos entre los cuales intento incrustarse. Nuevamente, la concordancia entre la documentacion y la materia historica resulta clara, pues este es un libro sobre decisiones politicas, contabilidades secretas e inversiones institucionales.

Francisco Gil estructura el cuerpo principal de la obra en torno a dos partes. La primera es de tono mas general y versa sobre "La administracion en tiempos de Olivares". Esto es, aborda el contexto politico-institucional en el que surgio la Junta de Vestir la Casa, explicado en dos capitulos. La segunda parte es mas extensa. Abarca seis capitulos y en ellos encontramos la exposicion pormenorizada de "La Junta de Vestir la Casa". De lo general hemos pasado a lo concreto, lo cual nos brindara las claves para reflexionar en la conclusion sobre problemas historicos de gran amplitud.

El capitulo 1 sintetiza la evolucion de la arquitectura institucional de la corte. La Junta de Vestir la Casa fue un elemento caracteristico de los usos politicos del olivarismo. Por tanto, el punto de partida discursivo solo podia situarse en una explicacion de aquella etapa historica fundamental: los origenes en la Casa Real, donde el Conde Duque se granjeo el favor del principe Felipe desde su puesto de gentilhombre de la camara; los programas politicos, caracterizados por el activismo exterior, el reformismo interior y la depuracion de la propaganda; los intentos por controlar el sistema polisinodial a traves del patronazgo; o la creacion de una administracion paralela a la usual a traves del recurso a las juntas, definidas por Gil Martinez como una "nueva forma de concentrar el poder". La Junta de Vestir la Casa fue una entre otras.

El segundo parametro en el que debe entenderse la Junta es el de la venalidad. Las pulsiones reputacionistas de la Monarquia de Felipe IV supusieron una expansion colosal de las partidas de gasto, que no pudo ser satisfecha solo con la ampliacion de los ingresos fiscales ordinarios. Eso convirtio la privanza de Olivares en un periodo de intensa creatividad financiera, donde la venalidad jugo un papel fundamental. Se ha escrito mucho al respecto desde la obra seminal de Dominguez Ortiz sobre la Real Hacienda de la epoca pero, segun argumenta Gil Martinez, aun desconocemos muchos aspectos importantes, especialmente en lo relativo a los mecanismos de obtencion de recursos extraordinarios y la evaluacion cuantitativa de los montantes que aportaron al conjunto de las arcas reales. Por supuesto, el entramado de la venalidad era complejisimo, en manos de consejos, juntas y comisionados que frecuentemente se superponian y colisionaban entre si. Algunos fragmentos de esa historia pueden conocerse mejor por haber sido relativamente publicos, al menos consentidos por las Cortes de Castilla y las ciudades, como las comisiones que en 1630 recayeron sobre el factor general Bartolome Spinola. Otros, en cambio, se llevaban mucho mas en secreto y su conocimiento depende de indagaciones tan intrincadas como la que Francisco Gil nos ofrece en la segunda parte de su obra.

La confusion domina en los origenes de la Junta de Vestir la Casa. Queda abierta la posibilidad de si existio un documento fundacional que la crease, pero no cabe duda de que nacio sin una reglamentacion nitidamente fijada. La Junta fue construyendo paulatinamente su espacio jurisdiccional. Destinada inicialmente a encontrar financiacion para las libreas de los servidores de la Casa, las expresiones en torno a ella no tardaron en volverse ambiguas e indeterminadas, declarandola util para el "beneficio de expedientes". Tal indefinicion fue la base para que la Junta comenzase una expansion de competencias en las que combatio habilmente ante la resistencia de otras instituciones mas anejas, como los Consejos de Castilla, Indias y Hacienda, o la Comision de Millones. En esa lucha, la beneficiaba el apoyo que le brindaba el conde duque de Olivares, facilmente perceptible en la nomina de sus ministros: Juan de Chaves y Mendoza, Luis Gudiel y Peralta, Lorenzo Ramirez de Prado y Jeronimo de Villanueva. Nombres bien notorios, todos al amparo del valido.

De hecho, la Junta funcionaba en buena medida gracias a la implicacion personal de sus escasos miembros, bastante leve en el caso de Chaves, mucho mas acentuada en el de Ramirez de Prado y verdaderamente decisiva en el de Villanueva, hombre sumamente proximo a Olivares y a quien la opinion publica asociaba con las practicas venales mas opacas. No obstante, mas alla de los personalismos, la Junta desarrollo unos protocolos habituales de funcionamiento, que Gil Martinez sintetiza en un interesante grafico (p. 166). El diseno comprende dos areas, una de toma de decisiones y otra de gestion de pagos. El comprador se dirigia a la Junta a traves de un memorial que, resumido, el secretario Matias Fernandez Zorrilla ponia a disposicion de los consejeros para que consultasen al monarca. La resolucion seguia el camino inverso y, si era positiva, habilitaba al comprador para efectuar el pago al tesorero Sebastian Vicente. Este recogia el dinero y, satisfecho, expedia dos certificaciones, una al comprador en cuestion y otra al contador, encargado de la contabilidad.

Los registros del tesorero y el contador serian la fuente idonea para reconstruir la actividad de la Junta. No obstante, segun lamenta Gil Martinez, la conservacion de estos fondos ha sido bastante incompleta. La documentacion de la tesoreria es sumamente fragmentaria y la de contaduria, aunque mas completa, tambien dista de ser optima. Por tanto, no puede aspirarse mas que a valoraciones aproximativas, pero en todo caso suficientes para mensurar el exito de la Junta a la hora de generar ingresos. Las cifras aportadas no son muy altas desde la perspectiva de la administracion monarquica, pero no cabe achacarlo a las lagunas en la informacion. Gil Martinez estima con buenos argumentos que es el nivel que cabe esperar de una institucion pequena, pero eficaz y eficiente. Apenas tres hombres proporcionaron al rey millones de reales, conseguidos a cambio de una oferta de mercedes entre las que se distinguen tres categorias principales: oficios, privilegios y licencias, y honores. Toda una sintesis de los territorios de la venalidad en el siglo XVII.

Tampoco se ha conservado una documentacion idonea para entender como se gasto el dinero, problema frecuente en el analisis de las instituciones pequenas, recurrente en el caso de la Junta de Vestir la Casa. No obstante, el paciente analisis de Gil Martinez ha conseguido superar las dificultades tecnicas y ofrecemos una radiografia fiable y clara sobre los mecanismos para librar dinero y sobre la estructura del gasto. La recaudacion de la Junta sirvio para retribuir ocasionalmente a sus propios miembros, pero mas frecuentemente para la satisfaccion de gastos cortesanos generales. "Haciendo honor a su nombre", nos dice el autor, "la mayor parte del dinero recaudado por la Junta de Vestir la Casa fue efectivamente destinado a la financiacion de la Casa Real" (p. 238). Al pago de las libreas, a la preparacion de jornadas reales como la de Aragon y, entre otros gastos, a la construccion del palacio del Buen Retiro. Algunas sumas se invirtieron en otros menesteres como la guerra, pero lo fundamental fue este gasto cortesano puro.

Tras la campana aragonesa de 1642, la carrera politica del Conde Duque quedo lista para ser finiquitada. A principios de 1643 el valido cayo en desgracia, provocando un terremoto politico que se llevo por delante a la Junta de Vestir la Casa. El ultimo capitulo cierra la historia cronologicamente, con la fosilizacion y marginacion de la institucion hasta su tardia desaparicion en 1668. A la caida del valido continuo una drastica reduccion del enjambre de juntas que habian caracterizado su epoca y un cuestionamiento de las politicas de venalidad que la habian inundado. Entre ambos ejes, la Junta de Vestir la Casa se hallaba sentenciada, maxime cuando Jeronimo de Villanueva, su miembro mas activo, sucumbio en medio de ruidosos procesos inquisitoriales. La sentencia, sin embargo, se cumplio lentamente. A partir de 1643, la Junta no genero mas ingresos, pero funciono para tramitar el gasto de lo anteriormente recaudado. Y despues de 1650 se unio a la Junta del Donativo (o al reves) y sobrevivio peor que mejor hasta que en 1668 toco su fin.

El libro podria acabar tambien en este punto. Sin embargo, la obra revela todo el valor que atesora al abordar varios desafios actuales de la investigacion modernista en la conclusion final. Ya previamente habiamos podido comprobar en que medida Gil Martinez es capaz de construir discursos generales con investigaciones particulares. Por ejemplo, cuando evalua el impacto potencial de la venalidad sobre las cuentas de la Casa Real y afirma que las cifras oficiales, donde esta via de ingreso no se contemplaba con cierta frecuencia, deben ser corregidas al alza. Ocasionalmente, Gil prefiere manifestarse cauto y advertir que "entender el funcionamiento de la administracion desde el estudio de una unica institucion seria descabellado" (p. 299). No obstante, el libro despliega completamente sus alas en las ultimas paginas y nos eleva hacia dos cuestiones de largo alcance que desvelan muchas de las deudas intelectuales contraidas por el autor, especialmente hacia Francisco Andujar Castillo, su maestro.

En primer lugar, Gil reflexiona sobre la necesidad de reequilibrar los enfoques metodologicos en el estudio del poder politico. Con gran claridad analitica, detecta dos perspectivas principales para su estudio: aquella que subraya las estructuras del poder formal, es decir, las instituciones de gobierno en el sentido mas clasico de la expresion; y la que pone el acento en las relaciones interpersonales construidas a traves de la praxis del patronazgo. Para Gil, ambas posibilidades no se excluyen entre si y, de hecho, deberian combinarse con mas conviccion de la que se emplea normalmente. En la conjugacion de los mecanismos de iure y de facto hallamos la intrincada complejidad politica de la Espana Moderna. Gil Martinez se propuso entender asi la Junta de Vestir la Casa y, desde ella, el edificio del olivarismo, y al lector no le queda duda alguna respecto a lo bien que lo ha conseguido.

El segundo motivo de discusion es la delegacion de la autoridad regia. El gobierno directo del rey en pleno era una fantasia, que solo podia resolverse en la practica reservando implicita o explicitamente una cantidad de responsabilidad creciente a los ministros de su Majestad. Este factor otorgaba mayor relevancia aun a la capacidad de determinados sistemas de fidelidad personal para volcarse sobre los organismos de la Monarquia y controlarlos. Sistemas como los que construyo el Conde Duque, cuya arquitectura de valimiento se termina mostrando como el tema principal de un libro que concluye sentenciando (p. 308): "el magistral uso que hizo el valido de la gracia regia le permitio controlar la administracion de la monarquia de una forma mucho mas eficaz que sus predecesores, limitando la autonomia del aparato burocratico y sometiendolo para llevar a la practica sus ambiciosas politicas".

http://dx.doi.org/10.5209/RCHA.61095

Jose Manuel Diaz Blanco

Universidad de Sevilla (Espana)

diazblanco@us.es
COPYRIGHT 2018 Universidad Complutense de Madrid
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2018 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Diaz Blanco, Jose Manuel
Publication:Revista Complutense de Historia de America
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2018
Words:2849
Previous Article:Truchuelo, Susana--Reitano, Emir (eds.). Las fronteras en el mundo atlantico (siglos XVI-XIX).
Next Article:Candau Chacon, Maria Luisa (ed.). Las mujeres y las emociones en Europa y America. Siglos XVII-XIX.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters