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Gil Martinez, Francisco--Villarreal Brasca, Amorina (eds.). Estudios sobre la corrupcion en Espana y America (Siglos XVI-XVIII).

Gil Martinez, Francisco--Villarreal Brasca, Amorina (eds.). Estudios sobre la corrupcion en Espana y America (Siglos XVI-XVIII). Almeria: Editorial Universidad de Almeria, 2017. 384 pp.

A la vez que los escandalos politicos relacionados con la corrupcion llenan las paginas de la actualidad, el mundo academico en general, y los historiadores en particular, se estan adentrando cada vez con mayor interes en el estudio de esta materia. La corrupcion, al respecto, constituye una lacra que no cesa; en efecto, podemos avalar que las malas practicas llevan siglos de historia. La obra que se resena, coordinada magistralmente por los historiadores Francisco Gil Martinez (Universidad de Almeria) y Amorina Villarreal Brasca (Universidad Complutense de Madrid), recoge historias entrelazadas por la omnipresencia de la corrupcion que recorren una amplia geografia, Espana y America "como partes estrechamente interrelacionadas de un mismo tronco comun"--la dimension imperial de la monarquia hispanica--, y acaecidas entre los siglos XVI y XVIII. Y es de celebrar que se incluya este ultimo siglo si reparamos en que la mayor parte de los trabajos historicos sobre corrupcion en el mundo iberico se han centrado en los siglos XVI y XVII, como si en el Siglo de las Luces se hubieran agotado las dinamicas de mal gobierno por parte de los diferentes agentes al servicio de la Corona.

La obra se encuentra estructurada en seis bloques tematicos articulados en torno al estudio de la corrupcion en el contexto politico, socio-economico y cultural de la Edad Moderna. El primero de ellos presenta dos trabajos sobre "conceptos y percepciones" que introducen la obra en el debate historiografico en torno a la comprension del fenomeno. Al respecto, Francisco Gil propone una definicion de la corrupcion con el objetivo de canalizar la controversia acerca del termino y que aplica despues al siglo XVII a traves de un escrito politico portugues titulado "El arte de furtar". Aceptando que se trata de un concepto de fronteras difusas y en constante transformacion, el autor enuncia cuatro elementos comunes a todas las acciones que pueden ser conceptuadas como corruptas, a saber, practicas irregulares relacionadas con el ejercicio del poder, cuyas consecuencias supusieran un perjuicio al bien comun y que ejecutadas con la pretension de obtener un redito particular, atesorasen una valoracion moral negativa de los coetaneos. Con respecto a este ultimo punto, Ruben Galvez Martin nos descubre como el cronista Luis Cabrera de Cordoba reflejo a principios del siglo XVII el fenomeno de la corrupcion y cuales fueron las percepciones de la Corte, y la suya propia, ante los escandalos distinguidos.

El segundo bloque esta consagrado al estudio de los "aspectos economicos de la corrupcion". En primer lugar, Angel Gomez Paz expone los mecanismos de control de los eventuales fraudes de las cecas castellanas e indianas, con especial hincapie en el estudio del gran fraude que afecto a la casa de la moneda de Potosi a principios del siglo XVII. En segundo lugar, Alvaro Sanchez Duran analiza las interacciones sostenidas por asentistas y arrendadores de rentas de origen portugues con agentes de la monarquia hispanica. Al respecto, centrandose en la actividad del doctor Andres de Fonseca, el autor desentrana el entrecruzamiento de intereses que favorecieron la cooperacion entre ambas partes para la ejecucion de politicas que persiguieron la lucha contra el fraude y el contrabando. Por otra parte, Roberto Quiros Rosado pone el acento en las consecuencias de las actividades corruptas en tomo a la fiscalidad y gestion del patrimonio napolitano de los Neoburgo desde finales del siglo XVII y ante los cambios dinasticos en la monarquia espanola. Para cerrar el bloque, Carlos Infantes Buil se detiene en el proyecto de Guillermo Eon en el marco de la administracion borbonica para solventar los problemas del comercio indiano, en particular, a los referidos al trafico ilicito y al contrabando de mercancias en las Indias espanolas.

El tercer bloque propone acercarse a "los mecanismos de control" y fiscalizacion por parte de la monarquia hispana para prevenir y detectar irregularidades en la gestion de los agentes a su servicio. Amorina Villarreal presenta el proceso de compra de una plaza de consejero de Indias por parte del Licenciado Francisco Alonso de Villagra a traves de la gestion de Pedro Franqueza, todopoderoso secretario de Felipe III, planteando la permeabilidad entre las fronteras de la corrupcion y la venalidad y destapando, para ello, el papel profesado por la parte que procuro y pretendio, la que intermedio y tercio, y la que libro y concedio. En segundo lugar, Ricard Torra i Prat examina las sentencias de las visitas al General de Galeras de Cataluna como base para la creacion del impreso de galeras de 1621, un instrumento legislativo concebido para la prevencion, fiscalizacion y sancion de los comportamientos fraudulentos de los oficiales dependientes de la Generalitat. En tercer lugar, Alfonso Heredia Lopez indaga sobre la oposicion que ordinariamente generaba el sistema de visitas por parte de los agentes al servicio de la Corona. A partir de la inspeccion ordenada a Juan de Gongora a los oficiales de la Casa de la Contratacion y Consulado de Sevilla en 1642, Heredia desvela la conjuncion de intereses y razones que explican las fuertes resistencias que se generaron en torno a la fiscalizacion de las diligencias de estos ultimos. Por ultimo, Pablo Ortega del Cerro analiza los informes reservados del cuerpo general de oficiales navales como instrumento de prevencion por parte de la Corona para contender la corrupcion de la Armada en el siglo XVIII.

El cuarto grupo de trabajos aborda la corrupcion en el ambito de la alta administracion. Al respecto, Nelson Gonzalez Martinez analiza los marcos de confianza que mantuvieron vigentes las concesiones a particulares del cargo de Correo Mayor, a la vez que saca a relucir las circunstancias que favorecieron las sospechas acerca del uso indebido que estos agentes hacian de los privilegios correlativos a su asignacion, en particular, a la posibilidad de captacion de recursos de forma fraudulenta. Por su parte, Marcos Gimenez Carrillo documenta mecanismos y actividades que vulneraron la legalidad para superar los requisitos exigidos para la tramitacion de las Ordenes Militares castellanas durante los reinados de Carlos II y Felipe V. En tercer lugar, Ismael Jimenez estudia, entre otros aspectos, la necesidad que algunos virreyes tuvieron de formar una red clientelar nepotista que sirviese como plataforma, no solo para administrar el virreinato, sino tambien para ser empleada desaforadamente en la consecucion de reditos particulares. Y, para completar el bloque, Laura Borragan Fernandez llega a la conclusion de que las practicas que pudieron desembocar en corrupcion estuvieron presentes de manera continua en el proceso de confeccion del Catastro de Ensenada, llevadas a cabo tanto por parte de los contribuyentes, como de los gestores, evidenciando, con ello, que la corrupcion afecto a todos los niveles y estratos de la sociedad.

Un quinto apartado esta dedicado al estudio de la corrupcion en el marco de la administracion local y regional. Alvaro Pajares Gonzalez nos exhibe la concesion de cargos y regalos en los gobiernos municipales a cambio del apoyo a las politicas senoriales, asi como el recurso a la extorsion y coaccion a quienes se oponian a ella. O, lo que es lo mismo, a la creacion de redes clientelares que permitieron el mantenimiento de corruptelas. El estudio subraya, de igual forma, los conflictos emanados del choque entre las instancias de justicia realengas con respecto a las senoriales. Por su parte, Javier Garcia Benitez analiza el cargo de alferez mayor por parte del linaje Torres y Portugal como un instrumento de dominio politico en el cabildo de Jaen mediante la politica de arriendo del cargo. Es decir, la utilizacion fraudulenta de un cargo publico en beneficio de los propios intereses del linaje. Por ultimo, Jesus Rodriguez Galvez profundiza en el estudio del control y utilizacion del concejo de Motril por parte de las elites politicas y economicas durante la primera mitad del siglo XVII, y mas particularmente, la patrimonializacion de oficios a traves de la venalidad, lo que permitio a dicha elite el manejo del concejo a su antojo, propiciando la impunidad de practicas abusivas y fraudulentas.

El sexto y ultimo eje tematico lleva por titulo "El clero y la corrupcion". Existen casos que sacan a la luz escandalos de simonia y corrupcion eclesiastica de magnitudes herculeas; un caso fue el del dean de Jaen Bernardo de Rojas y Sandoval en la segunda mitad del siglo XVII y lo estudia magistralmente Francisco Martinez Gutierrez. Para cerrar la obra, Alvaro Romero Rodriguez revela la participacion de religiosos sevillanos en redes de contrabando tabaquero a mediados del siglo XVIII. En concreto, el estudio aborda algunos casos sugerentes que ponen de manifiesto el importante papel que jugaron algunos conventos sevillanos al ser usados tanto como almacenes de mercancias ilicitas, como refugios de contrabandistas y estafadores de tabaco.

Los ensayos sucintamente extractados no proporcionan por si mismos informacion confiable sobre la clase entera de los fenomenos considerados, ni podemos, por ello, generalizar sus resultados. En cualquier caso, no debemos entender la obra como una simple sucesion de estudios de caso. Al respecto, lejos de generalizar las aportaciones especificas de cada estudio, el valor de la misma radica en los modelos teoricos y metodologicos que han conducido exitosamente a los analisis particulares y que pueden llevar a resultados similares--no necesariamente exactos--para otros casos. El compendio de trabajos que se resena, en efecto, nos conduce hacia formulaciones que nos permiten obtener pautas generales sobre dinamicas comunes de la corrupcion, ya sea en aspectos metodologicos, documentales, tematicos o conceptuales, y que favorecen e incitan, de forma paralela, el debate historiografico acerca del fenomeno.

En primer lugar, y de acuerdo a lo argumentado por Jean Claude Waquet, Michel Bertrand o Ponce Leiva (1), los autores aceptan, bien de forma directa, bien de forma implicita, que podemos hablar de corrupcion para el periodo temporal correspondiente a la Edad Moderna, no solo porque el termino se revele de forma expresa en la documentacion de la epoca, sino tambien porque estiman que existia una percepcion negativa y condenatoria por parte de la sociedad de los siglos XVII y XVIII en torno a numerosas conductas ilicitas juzgadas por aquella como contrarias al 'buen gobierno' y perniciosas al 'bien publico'. Al respecto, y entre otros autores, Alvaro Pajares ilustra excepcionalmente esta realidad al revelar como eran los propios vasallos quienes promovian los pleitos sustanciados en la chancilleria de Valladolid cuando consideraban que el Senor jurisdiccional se excedia de sus funciones, lo que descubre, en gran medida, la existencia del discurso condenatorio referido. En cualquier caso, el tradicional debate historiografico sobre el concepto de corrupcion, lejos de cerrarse, se aviva en la obra, sobre todo en lo que se refiere a los difusos y diferentes limites del fenomeno establecidos por los autores.

Al respecto, Francisco Gil plantea la posibilidad de extender las dinamicas corruptas no solo a las practicas tipificadas como delito en el ordenamiento juridico, sino a aquellas que, aunque legales, resultaron censurables en base a una valoracion moral negativa por parte de la sociedad coetanea. Y, en la misma linea, Ruben Galvez y Amorina Villarreal perseveran en como la corrupcion era percibida por la sociedad de la Edad Moderna como una cuestion moral. Y asi, esta ultima autora destaca que aunque el licenciado Francisco Alonso de Villagra no fuese sentenciado juridicamente por la compra de un cargo de consejero de Indias--dignidad cuya consecucion no contemplaba legalmente la via de la venalidad-, el reputado oidor de la Audiencia de Mexico si sufrio, por el contrario, una descollante condena moral que situo su diligencia en los margenes de la corrupcion. Por su parte, Torra i Prat distingue en su estudio entre "disfuncion" y "corrupcion", existiendo entre ambas desviaciones, en cualquier caso, una relacion de causa a efecto. Por ultimo, y entre otras aportaciones al debate, Ismael Jimenez, retomando de la historiografia los conceptos de 'margenes de tolerancia' y 'zona de permision' en torno a practicas que la Corona y la sociedad estuvieron dispuestas a transigir, y que encontraron, por ello, un particular grado de aceptacion, da por validos planteamientos funcionalistas que sostienen la idea de "choque" de intereses entre las elites americanas y la Corona, asi como de "flexibilidad" a ciertas transgresiones a la jurisprudencia indiana como mecanismo ineludible y elemento equilibrador para el conveniente funcionamiento de las instituciones americanas. En definitiva, diferentes visiones en torno al fenomeno de la corrupcion que manifiestan la actualidad del debate y la obligada continuidad en la busqueda de una consensuada definicion en torno a los propios limites del concepto.

En segundo lugar, los trabajos resenados contemplan el estudio de los mecanismos e instrumentos de fiscalizacion y prevencion de practicas fraudulentas implementados por la monarquia hispanica para el control del buen desempeno de sus agentes. Un aspecto que, a pesar de contar con una larga tradicion en los estudios historicos sobre corrupcion, se reconsidera en la obra desde una optica critica y con nuevas y divergentes aportaciones. Asi, ademas del tradicional examen de juicios de residencia, pesquisas y visitas como principales fuentes para el estudio de los mecanismos de deteccion de practicas tipificadas como delito, diferentes autores llaman la atencion sobre la necesidad de encartar a estos instrumentos anticorrupcion aquellos otros que se aplicaron de manera anticipada para evitar irregularidades y practicas contrarias al honrado cumplimiento de la jurisprudencia. A este respecto, Angel Gomez destaca la propia regulacion interna de la fabrica de moneda de Potosi como modelo de prevencion de practicas fraudulentas, instrumento que, advierte, se hizo extensible a otras instituciones; Pablo Ortega, por su parte, encumbra los informes reservados del Cuerpo General de oficiales navales como una de las maniobras de control y prevision de la corrupcion en la Armada del siglo XVIII; Nelson Gonzalez, en la misma linea, alude a los registros e inventarios de correspondencia para supervisar probables fraudes que podrian ser llevados a cabo por los oficiales del Correo Mayor; Carlos Infantes, de igual forma, rescata el teorico proyecto de Guillermo Eon que, por medio de observadores externos, debia vigilar la conducta de los agentes implicados en el comercio indiano para soslayar practicas ilegales; mientras que Alvaro Sanchez, en el mismo sentido que los anteriores, revela la ejecucion de una politica anticorrupcion en la cooperacion de arrendadores privados de rentas con la Corona por el interes privativo de ambas partes por evitar de manera precoz el fraude y el contrabando. Instrumentos de prevencion, y no solo de detencion, en suma, como mecanismos precautorios anticorrupcion.

En relacion a lo anterior, no obstante, constituye un punto de debate manifiesto la 'eficiencia' en torno a los referidos mecanismos urdidos para enfrentar la corrupcion. Ismael Jimenez, al respecto, hace alusion en su articulo a los juicios de residencia y al sistema de visitas, justipreciandolos como "herramientas inutiles" suscritas al fracaso en "todo intento de represion de la corrupcion" por parte de la Corona en el contexto de la Audiencia de Lima a finales del siglo XVII, aspecto trabajado con mayor profundidad en otra de sus investigaciones. Otros autores, por su parte, sostienen como la fiscalizacion de la monarquia--ya fuese por la via de la detencion de practicas ilicitas, como por la de la prevencion de las mismas--tuvo un alcance practico y real, en tanto que sirvio para proponer nuevos ordenamientos juridicos o alterar el funcionamiento de las instituciones y de las dinamicas sociales. En concreto, Ricard Torra prueba como las sentencias de las visitas al General de Galeras de Cataluna contribuyeron a la creacion de un corpus legislativo de persecucion y castigo a las pericias fraudulentas. El sistema de visitas tambien sirvio, a juicio de Nelson Gonzalez, para poner en tela de juicio la concesion a particulares del cargo de Correo Mayor en Espana y America, lo que llevo, de hecho, a un intento de derogacion de aquel sistema en Indias y a la creacion en territorio peninsular de una administracion de las comunicaciones gobernadas directamente por la monarquia. Y en la misma linea, Marcos Gimenez pone de manifiesto como la deteccion de ciertas corruptelas en torno a la tramitacion de las veneras militares castellanas constituyo un elemento que apremio a incrementar la severidad y los controles en las averiguaciones de calidad de las respectivas pretensiones. Que el incremento de medidas inquisidoras, asi como el surgimiento de nuevas ordenes reguladoras y de fiscalizacion, favorecieran la "eficacia" de la lucha contra las practicas convergentes en corrupcion, no obstante, constituye una materia aun por deliberar y consensuar.

En tercer lugar, varios autores encaran el estudio de las resistencias al control real y llaman la atencion sobre las "practicas silenciadas"--al decir de Amorina Villarreal--por la ignominia y el temor a la justicia. Al respecto Alfonso Heredia desnuda la rebeldia y las obstrucciones interpuestas por parte de los oficiales de la Casa de la Contratacion y el Consulado de Sevilla a la visita de Juan de Gongora. Desde otra perspectiva, Laura Borragan hace lo propio con la ocultacion de varias practicas tendentes a la evasion y el fraude durante el proceso catastral por parte de diferentes actores, mientras que Alvaro Romero y Francisco Martinez ponen de relieve "el manto de silencio e impunidad" en el que fueron muchas veces guarecidos los corruptos en el entorno eclesiastico. Los citados autores, en suma, abren un campo de estudio basado en la posibilidad de registrar y probar aquellos mecanismos que actores sociales del pasado pusieron en marcha para silenciar determinadas practicas indebidas, lo que nos lleva a determinar, ademas, que la corrupcion conocida es una parte infima de la real. Para ello, en cualquier caso, se hace ineludible el trabajo y el cruce de informacion contenida en fuentes documentales alternativas a las explicitamente judiciales.

Por otra parte, la obra considera las mas recientes aportaciones historiograficas que invitan a estimar el alcance social de la venalidad y de la corrupcion. Al respecto, Javier Garcia destaca en sus conclusiones un punto senalado ya por el historiador Francisco Andujar (2): si bien la venta de cargos y honores no puede ser considerada como un procedimiento corrupto, pues estuvo regulada por la legislacion, no podemos considerar que esta no fue perniciosa para nadie. Tampoco el clientelismo y el nepotismo que, como bien senala Ismael Jimenez, aun no siendo objeto de sancion legal, su practica si favorecio el ejercicio de tramas corruptas. Al respecto, Ruben Galvez realiza un llamamiento a no valorar unicamente la dimension politica de los comportamientos corruptos, sino tambien la magnitud social de los mismos. Y asi, dando por valida la premisa de que los agentes de la administracion no solo debian custodiar los intereses de la Corona, sino tambien responsabilizarse del "bien publico", Laura Borragan certifica que los intentos de corrupcion en el desarrollo del proceso catastral hubieron de suponer un perjuicio no solo a la monarquia, sino tambien a ese 'bien comun' que integraban los vasallos. Y, de la misma forma, Angel Gomez descubre como el gran dano que el fraude de la fabrica de moneda de Potosi infringio a la calidad de la misma provoco graves problemas economicos que comportaron, a la vez, gran preocupacion y descontento social. En suma, estudios que contemplan los danos que determinados comportamientos contrarios al buen gobierno suscitaron, no solo a los intereses de la Corona, sino a la sociedad misma en su conjunto.

Finalmente, la obra tiene el valor anadido de no circunscribir los estudios sobre corrupcion unicamente al ambito de la alta administracion politica y al de las instituciones asociadas a esta, como tradicionalmente ha hecho la historiografia que ha examinado el fenomeno. En efecto, diversos autores nos descubren que no solo los altos cargos de la administracion participaron en negocios ilicitos, sino que, por el contrario, tambien en el ambito local o en el eclesiastico, entre otros, diferentes actores sociales dieron la espalda a la autoridad regia y se vieron involucrados en practicas delictivas que fueron acompanadas, en mayor o menor medida, de un discurso condenatorio por parte de las instituciones judiciales y de la sociedad misma. Javier Garcia, como se vio, estudia la utilizacion fraudulenta y corrupta del cargo del alferez mayor en el Cabildo de Jaen; Jesus Rodriguez la patrimonializacion de oficios en la elite motrilena en el siglo XVII; mientras que Alvaro Pajares informa de la corrupcion en el ambito senorial. Por su parte, Francisco Martinez y Alvaro Romero manifiestan, como ya se refirio, como el mundo eclesiastico tampoco estuvo exento de alteraciones que terminaron confluyendo en corrupcion. Finalmente, otros autores incluyen tambien a diversos actores sociales que a pesar de no aparecer vinculados directamente a la toma de decisiones, fueron participes si se quiere, indispensables--en las componendas corruptas. Al respecto, Laura Borragan senala como comisionados, contadores, escribanos y peritos que participaron en la elaboracion del proceso catastral favorecieron, por accion u omision, actuaciones censurables y perniciosas, mientras que Marcos Gimenez, en la misma linea, constata la aparicion de una serie de actores que intervinieron de forma fraudulenta en la tramitacion de las ordenes militares, tales como testigos, escribanos, archiveros y, sobre todo, genealogistas que confeccionaban linajes simulados para proveer al interesado de una red relacional de falsos testigos.

Lo anterior nos lleva a enfatizar una ultima idea: la corrupcion requiere complicidad. La puesta en practica de este planteamiento constituye, no obstante, el reto prorrogado de los estudios que componen la obra resenada y, en general, de los trabajos historicos sobre corrupcion. Partiendo de la base probada--e implicita en los propios articulos--de que para proceder de forma estable un actor que lleve a cabo practicas que converjan en corrupcion debe establecer vinculos con otras personas e instituciones, el reto de los estudios historicos que aborden el fenomeno debe considerar la identificacion y definicion de la serie de intercambios relacionales a partir de los cuales los corruptos se sirvieron para delinquir. Y, a partir de ello, examinar la forma en que las redes generadas lograron influir en el comportamiento de las instituciones, de las dinamicas sociales y en la toma de decisiones de caracter politico y economico. Para ello, no obstante, se hace ineludible la implementacion de una nueva metodologia que abogue por el cruce de la informacion contenida en fuentes documentales publicas y privadas y, principalmente, la tributada por los fondos notariales. Algunos autores, en este sentido, llaman la atencion en la obra con respecto a este imperativo.

En definitiva, la obra que se resena, a pesar de compendiar estudios de caso sobre el fenomeno de la corrupcion en diferentes contextos geograficos y temporales, debe ser leida a partir de las conclusiones que emana una interpretacion de conjunto de la misma, lo que permitira al lector descubrir tanto las similitudes como las diferencias de las diversas experiencias examinadas y, en consecuencia, la obtencion de una vision mucho mas amplia del fenomeno de la corrupcion en Espana y en America durante la Edad Moderna. De forma paralela, la obra inserta nuevas tematicas en el contexto de los estudios historicos sobre corrupcion, a la vez que ofrece novedosos enfoques metodologicos y conceptuales que, si bien, como se ha analizado, no siempre logran el consenso de todos los autores, si buscan una relectura critica de los clasicos discursos historiograficos y de las narrativas sobre el fenomeno investigado. Una obra que, a pesar de los retos que enuncia y aplaza, ha de insertarse en el debate historiografico actual y ha de convertirse, en suma, en pieza ineludible para la construccion de nuevos marcos teoricos encauzados al estudio historico de la corrupcion.

http://dx.doi.org/10.5209/RCHA.61089

Referencias bibliograficas

Andujar Castillo, Francisco. Necesidad y venalidad: Espana e Indias, 1704-1711. Madrid: Centro de Estudios Politicos y Constitucionales, 2008.

Bertrand, Michel. "Viejas preguntas, nuevos enfoques: la corrupcion en la administracion colonial espanola". En El poder del dinero: ventas de cargos y honores en el Antiguo Regimen, editado por Andujar Castillo, Francisco--Felices de la Fuente, Ma del Mar. Madrid: Biblioteca Nueva, 2011, 46-62.

Ponce Leiva, Pilar. "Percepciones sobre la corrupcion en la Monarquia Hispanica, siglos XVI y XVII". En Merito, venalidad y corrupcion en Espana y America. Siglos XVII y XVIII, editado por Ponce Leiva, Pilar--Andujar Castillo, Francisco. Valencia: Albatros, 2016, 193-211. Waquet, Jean Claude. Corruption: Ethics and Power in Florence, 1600-1700. University Park: Pennsylvania State University Press, 1991.

Antonio Luis Rodriguez Ridao

Universidad Autonoma de Chile--Universidad Complutense de Madrid

antonio.rodriguez@uautonoma.cl

(1) Bertrand, 2011; Ponce, 2016; Waquet, 1984.

(2) Andujar, 2008.
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Author:Rodriguez Ridao, Antonio Luis
Publication:Revista Complutense de Historia de America
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2018
Words:4502
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