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Gertrude Duby y la historia de las mujeres zapatistas de la Revolucion Mexicana.

?ES POSIBLE HACER una historia de las mujeres? ?Es posible hacer la historia de las mujeres en la Revolucion Mexicana? La primera pregunta fue planteada por la historiadora francesa Michelle Perrot en una de las obras fundadoras del proyecto intelectual y politico de colocar a las mujeres en el centro de las narraciones historicas (Perrot, 1984). La respuesta afirmativa a la primera interrogante se encuentra en las aportaciones de historiadoras de distintas generaciones y paises que han hecho del campo una de las especialidades mas ricas de la historiografia en las ultimas decadas. La propia Perrot hizo una resena reciente del campo de la historia de las mujeres en Francia y otras autoras han hecho lo propio para la historiografia de America Latina (Perrot, 2008; Lavrin, 1994; Caulfield, 2001).

La segunda pregunta surge ante la persistente invisibilidad de las mujeres en la historia de la Revolucion mexicana. mas que ningun otro tema de la historia de America Latina, la Revolucion mexicana ha sido objeto de "una historiografia (...) abundante y metodologicamente refinada" (Joseph y Nugent, 2002: 33). Sin embargo, solo hasta fechas recientes la historia de las mujeres mexicanas "se ha dejado de desdenar como un empecinamiento romantico femenino; la busqueda de pequenos grupos y actores en lugares oscuros" y el interes academico por el movimiento revolucionario y sus consecuencias ha abarcado a las mujeres (Vaughan, 2009: 41). El refinamiento metodologico ha llegado, por fin, a los estudios sobre la historia de las mujeres en el Mexico revolucionario y posrevolucionario dando lugar a novedosas investigaciones (Blum, 2010; Cano, Vaughan y Olcott, 2009; Olcott, 2005; Porter, 2008) que muestran las formas como el estado, la guerra, los mercados, la familia, el trabajo y las practicas de consumo, entre otros aspectos de la sociedad, moldean, y a la vez estan moldeados, por el genero, es decir, por el conocimiento aceptado (pero inestable) sobre la diferencia entre los sexos que norma las relaciones sociales entre hombres y mujeres (Scott, 2008). Aunque tardiamente, los enfoques de genero han permitido dejar atras la tan perdurable como equivocada idea de las mujeres que fueron un actor social unitario del proceso revolucionario. Esa arraigada vision de la presencia o participacion revolucionaria de las mujeres como actor unico pasa por alto los criterios de regionalizacion y estratificacion socioeconomica, entre otros elementos metodologicos empleados provechosamente desde hace tiempo por las interpretaciones revisionistas y postrevisionistas de la Revolucion Mexicana (Joseph y Nugent, 2002; Cano, 2000).

Con frecuencia se piensa que la insuficiencia de fuentes historicas con informacion de epoca sobre las mujeres es el obstaculo principal de la investigacion historica. Sin embargo, cuando formulamos las preguntas de genero pertinentes, apoyadas en perspectivas metodologicas refinadas, las fuentes documentales ya conocidas (informes gubernamentales, estadisticas, cartas, censos, memorias, periodicos y revistas, entre otras) pueden ofrecer una gran riqueza de datos (Scott, 1992: 44). Por otra parte, tambien es posible (y deseable) localizar colecciones de documentos y materiales impresos sobre las actividades de las mujeres. Reunidos generalmente por feministas de generaciones anteriores, convencidas de la necesidad de ofrecer pruebas y testimonios de las capacidades de las mujeres, este tipo de acervos generalmente se recopilaron en momentos de activismo politico feminista y permanecieron mucho tiempo en el olvido, sin ser catalogados o aprovechados, para ser revalorados posteriormente en el contexto de investigaciones dirigidas a considerar a las mujeres como actores historicos centrales (Scott, 1992: 45). Uno de esos acervos es la coleccion de apuntes y documentos sobre la participacion de las mujeres en el constitucionalismo, reunidos por Leonor Villegas de Magnon y hallados por Clara Lomas en Texas (Lomas, 2004). Otro conjunto de materiales sobre la participacion de las mujeres en la Revolucion mexicana, de una naturaleza muy diferente a los documentos de Villegas de Magnon, son las notas, escritos y fotografias y cronicas publicadas sobre mujeres zapatistas, producto de la investigacion de campo que Gertrude Duby llevo a cabo en el ano de 1942 y que por primera vez se analizan de manera sistematica en estas paginas.

La mayor dificultad para hacer historia de las mujeres no es, pues, reunir informacion sino lograr que esa informacion sea considerada relevante para las narrativas historicas. Conseguir lo anterior requiere rebatir la arraigada idea de que la informacion sobre mujeres nada tiene que ver con los intereses de la historia, la cual es el sustento de la invisibilidad de las mujeres en la mayor parte de los recuentos historicos (Scott, 1992: 44). En esta nota de investigacion, que constituye un adelanto de un trabajo mas amplio, exploro la riqueza y los limites del material reunido por Duby y reflexiono sobre el entorno sociocultural que provoco que las notas de campo, fotografias y cronicas publicadas de la exiliada de origen suizo sobre las mujeres zapatistas permanecieran en el olvido. A lo largo de diez meses, Duby entrevisto y fotografio a una veintena de revolucionarias zapatistas que habian actuado como espias, mensajeras clandestinas, curanderas y luchadoras armadas en las fuerzas del Ejercito Revolucionario del Sur que comandaba Emiliano Zapata. El conjunto de apuntes de campo, negativos y hojas de contacto, producto de un recorrido de investigacion por pueblos de Morelos y Guerrero y barrios populares de la ciudad de Mexico, si bien tienen un caracter fragmentario, constituyen la documentacion visual y narrativa mas extensa y variada sobre las mujeres zapatistas de que hasta ahora se tenga noticia. (2)

A pesar de la buena calidad artistica y documental de las fotografias y de la profundidad de las semblanzas de las zapatistas, el material de Duby sobre la Revolucion mexicana permanece casi desconocido. Solo dos articulos periodisticos (uno sobre las mujeres zapatistas y otro en torno a Emiliano Zapata) escritos por Duby aparecieron publicados a principios de los anos cuarenta, en revistas de poca circulacion e influencia. El primero de ellos aparecio en aleman y en espanol, y el segundo solo se publico en aleman (Duby, 1942, 1945a, 1945b), mientras que una brevisima sintesis de la investigacion zapatista de Duby se incluyo en un libro publicado decadas despues (Duby, 1979). Solo en fechas recientes el material de Gertrude Duby sobre mujeres zapatistas comenzo a llamar la atencion academica (Cano, 2009). (3)

El poco exito periodistico de la investigacion zapatista de la exiliada contrasta con la pronta y buena acogida de las fotografias y cronicas de la Selva Lacandona que le dieron renombre a Gertrude Duby como fotografa del Mexico indigena. Sus textos e imagenes de la selva chiapaneca tuvieron una entusiasta recepcion en la prensa y su primer libro sobre los lacandones se publico a poco mas de un ano en una coleccion bibliografica publicada por la SEP (Duby, 1944d). Hasta la fecha sus fotografias sobre los lacandones gozan de reconocimiento a su valor artistico y documental y se utilizan como testimonio de la forma de vida en la selva, mientras que sus fotografias y entrevistas sobre las mujeres zapatistas apenas se mencionan en los estudios sobre su obra. La propia Duby apenas se detenia en su breve episodio zapatista y la bibliografia disponible dedica solo unos cuantos renglones a esa labor, que fue el primer paso de su integracion al pais en el que permanecio aun despues del fin de la Segunda Guerra Mundial y de la derrota del nazismo (Harris y Sartor, 1984; Pappe, 1994).

En las paginas que siguen argumento que la idealizacion de Mexico como un pais revolucionario e indigena (Tenorio, 2009: 159-171) propicio el interes de Duby por documentar las experiencias y recuerdos de mujeres participantes en la faccion revolucionaria que encabezo Emiliano Zapata. Paradojicamente, la idealizacion de la historia ancestral fue un elemento que la llevo a abandonar este proyecto y dedicarse de lleno a la selva lacandona y a sus habitantes.

Desde su primer viaje a la selva, en una expedicion organizada por el gobierno de Chiapas en 1942, las cronicas y fotografias de Duby encontraron espacio en revistas ilustradas y en publicaciones oficiales (Duby, 1944a, 1944b, 1944d). El interes de la prensa por su trabajo, aunado a su fascinacion personal con los lacandones, llevaron a Duby a trabajar a lo largo de cincuenta anos en proyectos periodisticos, sociales y ecologicos relacionados con la selva (Harris y Sartor, 1984; Pappe, 1994). A diferencia de la mayor parte de los exiliados de habla alemana como Anna Seghers o Egon Erwin Kisch, quienes regresaron a Europa a poco del triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, Gertrude Duby permanecio en Chiapas toda su vida.

Las mujeres zapatistas de la Revolucion Mexicana

Ningun archivo es transparente, y el material de la investigacion de Duby --integrado por notas de campo, escritas principalmente en ingles y aleman (y con frases sueltas en espanol), reportajes periodisticos en espanol y aleman, asi como fotografias impresas y otras en negativo--se aprecia mejor si en lugar de versele como un informe objetivo, que tan solo recoja las voces de las excombatientes, se le considera como un testimonio de las interacciones entre Duby y las antiguas zapatistas: fue un encuentro armonioso, pero no exento de tensiones, entre la extranjera recien llegada al pais y las mujeres rurales, mas o menos desconfiadas, pero deseosas de ser escuchadas, de figurar como protagonistas en reportajes de prensa y quizas hasta obtener algun beneficio de las conexiones de Gertrude Duby con la elite politica e intelectual posrevolucionaria.

Las entrevistadas eran mujeres pobres cuya situacion socioeconomica apenas se habia modificado con las reformas posrevolucionarias, pese a haberse comprometido en la causa del Caudillo del Sur. Cuando se llevaron a cabo las conversaciones con Duby, la mayor parte de ellas vivia en algun poblado de la zona zapatista y permanecia al margen de las decisiones politicas locales y nacionales del Mexico posrevolucionario. En el mejor de los casos, alguna de ellas, como la coronela Rosa Bobadilla, formaba parte de la Union de Mujeres de Morelos, una organizacion corporativa encabezada por Ana maria Zapata, hija del revolucionario (4) (AGD, DA/1942/10).

Animada por una vision comunista de la emancipacion de la humanidad y con una perspectiva exotizante basada en criterios raciales, Duby veia al Mexico rural como un pais de tradiciones ancestrales y de revolucion social. Fue por eso que la exiliada encontro en la recuperacion de la memoria de las mujeres zapatistas un tema periodistico que le dio un nuevo sentido a su vida y compensaba, en parte, la decepcion que vivia a raiz de los acontecimientos de la guerra en Europa ante el avance de la fuerzas del Tercer Reich. En las montanas de Morelos disfrutaba el paisaje y se sentia "muy lejos de la guerra mundial, hablando de otra guerra, la guerra del pueblo de Morelos contra los grandes terratenientes" (Duby, 1945a: 36).

Gertrude Duby se propuso escribir un recuento periodistico, narrativo y visual y socialmente comprometido, sobre la actuacion de las mujeres en el zapatismo. Sin embargo, su mirada se extendio mas alla de los recuerdos sobre la Revolucion mexicana y, aprovechando su formacion profesional como trabajadora social, registro aspectos sociologicos del entorno cotidiano de las antiguas luchadoras. Al mismo tiempo, se intereso por indagar la actualidad politica del agrarismo zapatista. Si bien su proyecto era el de recabar historias de lucha en la Revolucion, su enfoque no ofrece una vision cronologica que permita hacer una reconstruccion de la participacion de las mujeres en los distintos periodos y regiones en que se desenvolvio el movimiento de Emiliano Zapata; sin embargo, y a pesar de esa limitacion, el material de Duby constituye el conjunto informativo mas rico sobre las mujeres zapatistas, tema que no ha sido tratado en las principales obras sobre el zapatismo de la Revolucion Mexicana (Magana y Perez Guerrero, 1951-1952; Sotelo Inclan, 1943; Womack, 1985; Brunk, 1995; Avila Espinosa, 2001).

A contracorriente del estereotipo de la soldadera sumisa y victima, los retratos de las ex luchadoras zapatistas elaborados por Gertrude Duby son un testimonio unico sobre las revolucionarias del centro del pais, que permanecian al margen de la politica y de las instituciones gubernamentales y, que en muchos casos, estaban sumidas en la pobreza. La figura de la soldadera anonima que cobro auge en el discurso conmemorativo de la Revolucion mexicana durante el gobierno de Lazaro Cardenas significo un reconocimiento parcial de la participacion de las mujeres en el proceso revolucionario, pero paradojicamente, dicha imagen tambien contribuyo a invisibilizar a las mujeres como actores sociales complejos y a celebrar la sumision como una caracteristica nacional de las mujeres mexicanas. A diferencia de la soldadera anonima, las ex combatientes zapatistas retratadas con la pluma y la camara de Duby tienen rostro y nombre propio y si rememoran los sufrimientos de los dias de batalla, no lo hacen para presentarse a si mismas como victimas de guerra, sino como luchadoras convencidas de la causa del zapatismo. Aunque no era su intencion, los materiales de Duby constituyen una impugnacion de la figura de "la Adelita", que tambien cobro importancia en estos anos como simbolo de la belleza, juventud y feminidad de las mujeres activas en la etapa armada y como modelo a seguir de las nuevas generaciones de mujeres nacionalistas. Por no caber dentro de los discursos de la soldadera anonima ni de la Adelita y ofrecer, en cambio, una mirada original de las mujeres activas en la Revolucion mexicana, los retratos de mujeres zapatistas de Gertrude Duby no cabian dentro del discurso conmemorativo de la Revolucion mexicana, como tambien ocurrio con las memorias de Villegas de Magnon (Lomas, 2004).

La invisibilizacion de las mujeres activas en la etapa armada de la Revolucion mexicana fue senalada desde finales de los anos treinta por feministas vinculadas con el Frente Unico de los Derechos de la mujer, que reunio a una amplia gama ideologica de organizaciones de mujeres a favor del sufragio y de demandas sociales y economicas que modernizaran las condiciones de vida de la poblacion femenina (Olcott, 2005). Con un afan de ofrecer pruebas de las capacidades y compromiso revolucionario de las mujeres, algunas intelectuales vinculadas al Frente reunieron datos y redactaron semblanzas biograficas de mujeres participantes en el movimiento revolucionario (Rodriguez Cabo, 1937; Rocha, 1947). Publicadas en folletos con poca circulacion, las breves semblanzas biograficas de mujeres fueron preparadas a partir de referencias indirectas; casi siempre estan redactadas con apresuramiento y no integran a los personajes a un discurso narrativo que vincule a las biografiadas entre si o con su faccion revolucionaria o con un entorno socioeconomico o regional. En cuanto a la seleccion de los personajes, los textos privilegian a las mujeres urbanas, profesoras de escuela y obreras que apoyaron al maderismo, combatieron al gobierno de Victoriano Huerta y en muchos casos tomaron partido por la causa del constitucionalismo. En cambio, apenas se menciona a las mujeres rurales que actuaron en el movimiento zapatista y se ignora casi por completo a las que apoyaron al villismo.

La historia de Gertrude Duby

Nacida en 1901, en un poblado rural del canton de Berna, Suiza, Gertrude Duby fue protagonista de una generacion que en el primer tercio del siglo xx creyo en la emancipacion de la humanidad y en un mundo mejor sin explotacion; el movimiento socialista primero y despues el Partido Comunista fueron el marco de su activismo politico. Trabajo como agitadora y periodista en distintos paises europeos y, al igual que muchos otros comunistas, Duby colaboro con las fuerzas de la republica Espanola y durante una corta estancia en Barcelona aprendio algunas palabras de espanol. (5)

Colaboraba en la oposicion al gobierno frances cuando fue arrestada en Paris, en 1939, en circunstancias aun no precisadas. Por varios meses estuvo detenida en un campo de concentracion en el Sur de Francia hasta que obtuvo la libertad mediante las gestiones del gobierno de su natal Suiza y de inmediato viajo a Estados Unidos, donde colaboro con el Joint Anti-fascist Committee de Edward Barsky, con sede en Nueva York, y que se ocupaba de reunir fondos para apoyar a los refugiados de la Guerra Civil Espanola (Harris y Sartor, 1984).

La superficialidad y el consumismo que conocio en Nueva York le produjo "un choque cultural" tan severo que no quiso permanecer en Estados Unidos (Anonimo, 1987) sino que prefirio trasladarse a Mexico, pais al que como tantos otros izquierdistas extranjeros, Duby veia como un eden de revolucion social (Tenorio, 2009). Duby llego como inmigrada a finales de 1940 y asi inicio una nueva etapa en su biografia, en la que ya no podria dedicarse al activismo politico, que habia sido para ella una forma de vida.

Sabia poco de Mexico--le habian contado del Popocatepetl de nina--, pero como muchos otros activistas radicales del siglo xx se sentia intuitivamente atraida por un pais al que idealizaba por su potencial revolucionario y ancestrales tradiciones indigenas. Una de las referencias clave sobre el Mexico revolucionario fue el libro Mexico, tierra india del etnologo frances Jaques Soustelle (1971) [1936], que habia leido en el barco que la transporto de Genova a Nueva York (Pappe, 1994). El breve libro de Soustelle relata su recorrido por el Morelos zapatista y una expedicion a la selva chiapaneca, un viaje alternativo por el Mexico de Lazaro Cardenas, y que para el autor represento una impugnacion directa al turismo convencional de ferrocarriles y carreteras modernas. A los habitantes de la selva lacandona Soustelle los describe como "un pequeno grupo de hombres, inimaginablemente alejado de lo que llamamos la humanidad civilizada" y en Emiliano Zapata, ve al "indio de Anenecuilco, el unico jefe revolucionario que comprendio la situacion del campesinado" (Soustelle, 1971 [1936]: 139). Ambas descripciones cautivaron al espiritu militante de Duby desde la primera vez que tuvo noticia de estos personajes. Los lacandones rebeldes y los revolucionarios zapatistas permanecieron grabados en su agenda indigenista. Tambien peso en algo la lectura juvenil de Karl May, el escritor mas leido en lengua alemana, y autor de una saga de imaginativas novelas en primera persona sobre el Lejano Oeste, que moldearon la vision sobre los indigenas americanos de acuerdo al estereotipo romantico del buen salvaje que tenian muchos lectores alemanes en el siglo XX. Si muchos de los jovenes aficionados a May se identificaban con el vaquero noble de origen aleman, Gertrude se identificaba con los indios y, en sus juegos, preferia el papel de Winnetou, el jefe de los apaches, hoy reconocido como un icono de la cultura popular en lengua alemana (Harris y Sartor, 1984: 7).

Ya en Mexico, Gertrude Duby se establecio en la capital del pais donde habian llegado otros escritores antifascistas germano hablantes, como Anna Seghers, Egon Erwin Kisch, Gustav Regler y Bodo Uhse, entre muchos mas. Los exilios aleman, checo, austriaco, suizo y hungaro formaban una comunidad poco homogenea, con presencia de todo el espectro de los credos politicos que van de la centro-izquierda al comunismo y de todas las convicciones esteticas de vanguardia. El club Heinrich Heine, un salon literario que actuo como sitio de identidad cultural y convivencia social al organizar conferencias, conciertos, lecturas literarias y hasta representaciones teatrales, entre otros actos culturales, fue el espacio propicio para que Duby presentara sus primeras conferencias sobre las "tierras indias" de Chiapas y Oaxaca, pero quizas lo mas importante fueron los amigos que hizo entre los exiliados: el escritor Egon Erwin Kisch enriqueceria su estilo de escritura; el director escenico Albrecht Viktor Blum la iniciaria en la fotografia, y sus viajes de fin de semana a Cuernavaca en compania de amigos de este circulo fueron un primer acercamiento a la zona zapatista. Ruschin y Bodo Uhse contribuirian a despertar el interes de Duby en las mujeres zapatistas, sobrevivientes de la Revolucion Mexicana (Kloyber, 2002: 146 y 149; Pappe, 1994: 60).

Al mismo tiempo, Gertrude Duby obtuvo un empleo como trabajadora social en la Secretaria del Trabajo que encabezaba Ignacio Garcia Tellez. Su encomienda fue investigar la situacion de las trabajadoras de fabricas textiles en los estados de Nayarit, Jalisco y Sinaloa. Una companera de trabajo, quizas Ana Maria Hernandez, quien estaba convencida de la importancia de utilizar datos historicos en la defensa de los derechos de las mujeres (Hernandez, 1940), le hablo del papel de las mujeres en la revolucion de Emiliano Zapata.

El empleo en la Secretaria del Trabajo fue una "util introduccion a Mexico"; sin embargo, la oportunidad que Duby estaba esperando le llego a traves de una invitacion a Tehuantepec: "en el Istmo encontre a Mexico", aquel pais indigena que habia permanecido oculto a sus ojos, ya que el ano de vida en la capital le parecio "un ano de vida de Europa en pequeno". Por invitacion de Andres y Alfa Henestrosa, Gertrude Duby paso cinco semanas en Juchitan y en varios pueblos y ranchos de la costa oaxaquena. Con la ayuda de Alfa en la traduccion del zapoteco, en Juchitan comenzo a indagar sobre la participacion revolucionaria de las mujeres (Duby, 1944c).

A su regreso de Oaxaca, Duby inicio una investigacion sobre las sobrevivientes del zapatismo. El recorrido la llevo a los pueblos de Yautepec, Tepoztlan y Anenecuilco, asi como a las ciudades de Cuautla y Cuernavaca en Morelos y a pequenos poblados en Puebla y en Guerrero. En el Distrito Federal anduvo por los rumbos de Jamaica, Tlalpan y Tacubaya, en donde se habian establecido mujeres que en los tiempos del combate revolucionario se desplazaban por Morelos y el Estado de Mexico (Duby, 1945b).

Duby se documento sobre la historia de la Revolucion mexicana en el libro de Gildardo Magana, Emiliano Zapata y el agrarismo en Mexico, obra que entro en circulacion en 1934 con el apoyo del gobierno de Lazaro Cardenas. magana ofrece una vision optimista de la Revolucion mexicana como un movimiento unitario que emancipo a las masas trabajadoras y a Emiliano Zapata lo describe como un hombre honorable, con vision y caracter y sin ambiciones personales, imagen que debio confirmar la simpatia de Duby por el revolucionario morelense (AGD, DA/1942/45; Magana y Perez Guerrero, 1951-1952; Brunk, 2008: 105-106). Ademas de publicar el libro de Magana, el gobierno de Cardenas promovio la imagen de Emiliano Zapata al incluir su nombre, en letras doradas, en los muros de la Camara de Diputados, al lado de otros proceres, y apoyo el levantamiento de una estatua del revolucionario en Cuautla y su incorporacion a los libros de texto (Brunk, 2008: 116).

Entre las imagenes de Zapata que circulaban en el Mexico poscardenista Duby se entusiasmo particularmente con la vision del revolucionario sureno que lo hermanaba con la revolucion sovietica, que promovia Jenaro Amescua, creador de la Union de Revolucionarios Agraristas del Sur en 1935 (Duby, 1942). Pero su vinculo emocional mas fuerte fue con el Zapata indigena de autores como Frank Tannembaum y Carleton Beals quienes vinculaban la personalidad revolucionaria del morelense con una herencia cultural ancestral, como tambien lo hizo Jaques Soustelle (Brunk, 2008: 171-172).

Por encima de las cuestiones ideologicas y politicas, la personalidad de Zapata le parecia avasalladora y a Duby le fascinaban su piel morena y sus ojos negros. La idealizacion del mexico rural como potencialmente revolucionario en Duby va de la mano de una exaltacion de los ojos negros y la piel morena, como rasgos fisicos que indicaban una personalidad atractiva y confiable y hasta una propension al compromiso revolucionario. Al referirse a Ventura Garcia, Felipa Castellanos y Apolinaria Flores, tres de las revolucionarias que mas le simpatizaron, la exiliada destaca el color oscuro de su piel y ojos que son semejantes a los de Zapata (AGD, DA/1952/45, 61, 72).

Las veintiun revolucionarias entrevistadas y fotografiadas por Duby no son una muestra sociologicamente representativa de las distintas condiciones sociales, formas de participacion y zonas de accion de las mujeres que colaboraron con el zapatismo, pero informan sobre la naturaleza de las actividades que desempenaron como correos espias y mensajeras. El ejercito zapatista no era un cuerpo militar de caracter profesional sino "un pueblo en armas", una fuerza compuesta por grupos rebeldes de hombres reunidos en torno a sus jefes que se mantenian cerca de los pueblos en una zona geografica restringida que abarcaba los valles de Morelos, algunas partes de Guerrero y la region de los volcanes en la colindancia de Puebla y el Estado de Mexico (Espejel y Rueda, 1985). Dada la restringida movilidad del ejercito, las tareas de mensajeria y traslado de armas y viveres eran cruciales para mantener viva la guerrilla.

El conjunto de mujeres entrevistadas por Duby incluye principalmente a espias y mensajeras, campesinas anonimas, como Buenaventura Garcia viuda de Quintana y Apolinaria Flores, que colaboraron en el espionaje y en el traslado de armas; a comandantes con mando de tropa, como Rosa Bobadilla y Amelia Robles, quien se convirtio en Amelio Robles cuando se unio al zapatismo y adopto una identidad masculina, misma que conservo durante toda su vida (Cano, 2009). Duby tambien se entrevisto con profesoras que habian participado en el magonismo como Elisa Acuna y Rosetti. La celebre y radical activista Juana Belen Gutierrez de Mendoza habia fallecido, pero Duby hallo en Tlalpan a su hija, Laura Mendoza de Orozco, quien preparaba una biografia sobre su madre, proyecto que al parecer no se concreto (AGD, DA/1942, 10, 50, 52 y 61).

Con referencias recabadas entre las mismas entrevistadas, Duby formo una lista de varias decenas de nombres, la relacion mas larga de mujeres zapatistas que hasta ahora se conozca. (6) Los contactos iniciales los hizo a traves de Centros de Salubridad en Morelos, pero fue mas provechosa la asistencia a una comida en Palmira, el rancho del General Lazaro Cardenas en Cuernavaca, donde Duby platico con el doctor Jose G. Parres, gobernador de Morelos a principios de los veinte y Secretario de Agricultura durante el gobierno de Cardenas, quien le ofrecio a Duby los nombres de las mujeres que ella finalmente entrevistaria (AGD, DA/1942/37).

La mayor parte de los relatos que Duby escucho y registro eran sobre mensajeras clandestinas y espias que caminaron largas distancias para cumplir misiones secretas y peligrosas. Felipa Castellanos hizo seis viajes al norte del pais llevando correspondencia de Zapata a Villa, el ultimo lo hizo en tren pero las primeras cinco veces se movio a pie; y tardaba casi tres meses en llegar y otros tres en regresar a Morelos (AGD, DA/1942/45); Vicenta Flores, responsable del comercio zapatista con pueblos de Guerrero, viajo siete veces a ese estado para traer ganado y cotidianamente transportaba viveres de la ciudad de Mexico a Tepoztlan o Cuernavaca; unas veces iba por Ozumba y otras por Atlixco (AGD, DA/1942/43). Para lograr su mision, las mensajeras generalmente se hacian pasar por comerciantes y ocultaban los documentos en canas de azucar huecas o en los dobladillos de las faldas.

Obtener armas y parque era todavia mas arriesgado y exigia usar distintas estrategias de encubrimiento. Mercedes Haro vendia lena para disimular que su casa en Tacuba era un centro de distribucion de armas. Haro tambien se desempeno en el importante cargo de prebosta ya que durante la breve ocupacion zapatista de Cuernavaca tuvo la responsabilidad de imponer el control de precios y localizar y distribuir viveres que estuvieran en manos de acaparadores (agd, da/1942/48). La historia de Apolinaria Flores, espia y curandera que atendia a heridos zapatistas con herbolaria y metodos tradicionales, le entusiasmo mas a Duby. Su casa, en una barranca al pie del Tepozteco, tenia una ubicacion idonea para ser refugio de guerrilleros. En varias ocasiones Zapata paso ahi la noche y eso le emocionaba a la exiliada antifascista (AGD, DA/1942/71).

Una de las personalidades que mas le intereso a Duby fue Buenaventura Garcia viuda de Colima, quien estuvo al servicio directo de Zapata. La vieja de 86 anos de edad era una "campesina rustica", hablante de nahuatl con ojos parecidos a los del jefe suriano (AGD, DA/1942/58). Su compromiso con la causa zapatista, los riesgos y sufrimientos que enfrento durante su trabajo campesino interesaron especialmente a Duby quien preferia los relatos vividos, en vez de las explicaciones historicas y opiniones ideologicas de las mujeres intelectuales, como Paulina Maraver o Elisa Acuna y Rosetti. La conversacion con Paulina Maraver le resulto especialmente frustrante: "Siempre es mas dificil obtener algo de los intelectuales. Te dan un panorama historico que casi siempre ya conoces y no entienden que lo que tu necesitas es la parte vivencial de la historia. Con gente comun ocurre lo contrario". Tanto irrito la vieja profesora a Duby que la exiliada reconocio solo parcialmente la importancia de Maraver, quien gozaba de la confianza politica del general suriano y actuo como enlace en distintos momentos (AGD, DA/1942/62).

Sin embargo, a Gertrude Duby no todas las mujeres sencillas le parecian interesantes ni agradables, especialmente si no estaban a la altura de sus expectativas o le solicitaban algo que ella no esperaba. Se decepciono con Rosa Bobadilla, porque la coronela repetia consignas politicas a favor de la democracia y los aliados, pero a juicio de Duby, la mujer no comprendia nada de la guerra europea (AGD, DA/1942/39). Aun mas irritante le parecio la limitada perspectiva de Dina moreno, profesora de ensenanza basica para adultos, que recordaba vagamente a Otilio Montano y Gildardo Magana pero no tenia memoria de nada mas. A Duby tambien le molesto la determinacion de moreno de corregirle su manera de hablar espanol. moreno era profesora y corregir la sintaxis y la pronunciacion de la extranjera debia darsele con facilidad y el gesto era quizas un recurso para no sentir y hasta contrarrestar los desplantes de superioridad de la exiliada hacia alguien que consideraba poco inteligente y con una vision politica muy limitada. Pero lo que mas irrito a Duby de Moreno fue que la mujer le tuviera la confianza como para pedirle que se desatara el turbante y le mostrara como se enredaba en la cabeza esa prenda de moda, que en Morelos no se conocia. Duby accedio con condescendencia, como si la moda del turbante a la manera como lo usaba ella o Simone de Beauvoir fuera inadecuado para una mujer como Dina Moreno, que vivia con estrechez, en una casa con piso de tierra en un poblado rural de Morelos (AGD, DA/1942/36).

En cambio, Felipa Castellanos le causo una buena impresion porque narraba los hechos con gran claridad. Felipa le confio que habia escrito un libro sobre la revolucion, pero Duby no logro vencer su desconfianza y convencerla de mostrarle el manuscrito ni los documentos y fotografias que ocultaba detras de cuadros colgados en los muros de la porteria donde vivia. Quizas Duby no insistio porque sabia de los temores que atormentaban a Felipa desde que un bebe murio en sus brazos, durante un ataque de los federales (AGD, DA/1942/45 y 52). Por su parte, Apolinaria Flores vencio sus reservas hacia Duby luego de que la periodista paso una manana sentada en el piso con ella, en su puesto de platanos en el mercado de Tepoztlan. No obstante, Apolinaria por momentos interrumpia su relato al dudar sobre si era seguro revelar a la extranjera los detalles confidenciales de la guerrilla zapatista (AGD, DA/1942/71). Con Amelio Robles formo una relacion amistosa, y aunque le tenia gran admiracion, Duby no llego a comprender el que Robles hubiese adquirido una identidad masculina en todos los aspectos de su vida (Cano, 2009).

Duby se gano la confianza de las otras entrevistadas mediante gestos de consideracion y pequenos regalos. A muchas de ellas las visito varias veces y con algunas establecio una relacion de amistad, y ellas le abrieron las puertas de sus casas, compartieron recuerdos muchas veces dolorosos y le mostraron sus documentos y fotografias. Ventura Garcia se mostro muy complacida de que Duby cumpliera su palabra de regresar y le agradecio mucho un kilo de cafe y una panoleta bordada que le regalo (AGD, DA/1942/43).

Los reportajes

Duby tenia una larga trayectoria como periodista, dedicada a temas de politica. Sin embargo, en Mexico sus escritos omiten cualquier asunto politico: son cronicas de sus recorridos sobre el pais que iba descubriendo, escritos con gran agilidad. El estilo se acerca a las propuestas sobre la cronica o reportaje literario de valor intemporal con vuelos imaginativos, pero fieles a los hechos a la manera de Egon Edwin Kisch, escritor exiliado en Mexico que entendia el reportaje como un genero artistico, liberado de "las ataduras de la actualidad". Autor de varias cronicas del Mexico poscardenista, Kisch tuvo amplia divulgacion en revistas y reunio sus cronicas en un libro (Schmidt, 1995: 25).

Narradas en primera persona, las cronicas de Duby relatan lo visto y vivido por una reportera que evita la distancia etnologica y se presenta como una protagonista mas del relato, que interactua con las revolucionarias en su entorno cotidiano, en las calles de sus pueblos, en sus casas, o en los sitios que frecuentan: el mercado o la fonda. La mirada de Duby se detiene en rasgos distintivos del aspecto fisico y de la personalidad de las revolucionarias que hacen de ellas personajes memorables, aun antes de comenzar la narracion de su actuacion revolucionaria.

Las fotografias

La investigacion zapatista fue la iniciacion de Gertrude Duby en la fotografia. Comenzo a tomar fotos porque vio en la camara una herramienta de apoyo a su trabajo periodistico. Su primera camara--una AGFA sencilla, de lente fijo, con diafragma de escasas aperturas y de segunda mano--, la adquirio por cincuenta pesos de Victor Blum, amigo del Club Heinrich Heine. El mismo companero fue quien le transmitio los rudimentos del funcionamiento de la camara y de las tecnicas de revelado e impresion. Con respecto a la iluminacion, Blum le recomendo evitar el sol directo del medio dia mexicano y los fondos excesivamente iluminados. Fue un consejo util que Duby siguio al fotografiar a las mujeres zapatistas sin el apoyo de un exposimetro (Harris y Sartor, 1984).

Duby se jactaba de que los aspectos tecnicos y artisticos del quehacer fotografico nunca despertaron su interes. Y en efecto, raras veces, se ocupo de revelar e imprimir sus imagenes ella misma sino que, por lo general, acudia a los servicios de un estudio comercial. Con el mismo sentido, en distintas ocasiones declaro su desconocimiento de la obra de otros fotografos y aseguraba que sus imagenes carecian de influencias artisticas, e insistia en que sus encuadres no obedecian a decisiones formales premeditadas, ni mucho menos a una intencion creativa sino que su pretension, sencillamente, era hacer un registro objetivo de la realidad, capturar las cosas tal y como ella las veia (Harris y Sartor, 1984).

Sin embargo, es innegable que la de Duby es una mirada fotografica muy refinada y con una amplia cultura visual, que incluia el conocimiento de las vanguardias artisticas y de las revistas ilustradas que en distintas partes del mundo publicaron fotografia documental y artistica. Duby puede caracterizarse como "una lograda paisajista y una consumada autora de retratos fotograficos. Al observar la composicion de sus imagenes y los logrados claroscuros es imposible aceptar que se trate de una persona a quien le importe poco la estetica de sus imagenes" (Dorotinsky, 2007: 5).

Son fotografias con una sintaxis adecuada para la prensa, pensadas para acompanar los reportajes de mujeres zapatistas. Aunque Duby lo rechazara, su trabajo fotografico se inscribe en la fotografia documental que florecio en Estados Unidos en los anos posteriores a la gran depresion del ano 1929 (Stott, 1986).

Epilogo

A finales de 1942, Duby cumplio la cita mas importante de su agenda indigenista: mediante la recomendacion de Vicente Lombardo Toledano y Heriberto Jara, Gertrude Duby se incorporo como periodista a la que fue la primera expedicion oficial a la selva lacandona en el siglo XX, organizada por el gobernador de Chiapas, Rafael Gamboa, y a cargo de Manuel Castellanos (Anonimo, 1987). Era la primera vez que una mujer se incorporaba a una expedicion a la region lacandona.

En la selva, Duby reafirmo su confianza en el gobierno mexicano al ser parte de los proyectos de beneficio social impulsados en esa region de Chiapas. Los indios de la selva lacandona eran sujetos de estudio idoneos: luchadores invictos, "se habian mantenido al margen de la civilizacion, un grupo jamas conquistado ni colonizado" (Duby, 2003); eran tema de interes para la prensa y de relevancia social para el gobierno, ademas de ser fotogenicos. A un ano de la expedicion, el primer libro de Duby fue publicado por la Secretaria de Educacion Publica (Duby, 1944d) y sus reportajes se habian dado a conocer en distintas revistas. Y lo mas importante, con los indios de la selva Duby podia involucrarse de manera practica en proyectos sociales a favor del Mexico rural. En cambio, las combatientes revolucionarias carecian de interes periodistico o intelectual: para ellas no habia espacio en las narrativas de la Revolucion Mexicana. No sabemos las dificultades que Duby enfrento para publicar sus escritos sobre zapatismo, (solo fueron tres articulos publicados en revistas menores), pero conocemos la dolorosa experiencia de Leonor Villegas de Magnon. El manuscrito autobiografico de Villegas de Magnon, en donde la autora relata sus hazanas y las de otras mujeres en el norte del pais, recibio veintidos cartas de rechazo a su publicacion entre 1920 y 1959 (Lomas, 2004: XXXIII). Sea cual haya sido la experiencia de Duby al colocar sus escritos en revistas ilustradas, lo cierto es que el periodismo era su principal fuente de ingresos y naturalmente prefirio escribir sobre temas que tuvieran buena acogida. Ademas, el profundizar en analisis de la marginalidad politica y economica de las mujeres zapatistas podia desembocar en una critica al gobierno mexicano, el cual le habia dado refugio de las persecuciones del nazismo, mientras que las expediciones a la selva reforzaron por algun tiempo su confianza en las instituciones gubernamentales y la alejaron para siempre de Europa. La mayoria de los exiliados de habla alemana regresaron al Viejo Mundo al termino de la Segunda Guerra Mundial, pero Duby prefirio quedarse en las "tierras indias" de Mexico, donde murio en 1993.

Recibido y revisado: marzo, 2010

Siglas

AGD Archivo Gertrude Duby

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(1) Una version anterior de este trabajo se discutio en el Seminario de Historia Social de El Colegio de Mexico que dirige la profesora Clara E. Lida. Agradezco los comentarios que en esa y otras ocasiones me hicieron Samuel Brunk, Deborah Dorotinsky, Javier Garciadiego, Daniela Gleizer, Antonio Saborit y Phyllis Smith. Estas notas forman parte de una investigacion en curso sobre los discursos de genero sobre la Revolucion mexicana.

(2) En los anos setenta, un grupo de estudiosas del zapatismo entre las que figuran Alicia Olivera de Bonfil, Salvador Rueda y Laura Espejel entrevistaron a varias mujeres zapatistas, como Rosa Bobadilla, Maria de la Luz Barrera, Juliana Flores y Celsa Gonzalez Perez, entre otras.

(3) La historiadora Phyllis Smith prepara una biografia sobre Gertrude Duby a partir de los documentos de la exiliada suiza en Mexico.

(4) Al frente de la Union de mujeres de Morelos desde 1937, Ana maria Zapata reclamo pensiones para viudas, hijos y hermanos de los revolucionarios; una decada mas tarde solicito un aumento para su propia pension y luego del establecimiento del sufragio femenino ocupo un cargo en la Confederacion Nacional Campesina (CNC) y, algunos anos despues, se convirtio en la primera diputada federal por el estado de Morelos (Brunk, 2008: 143).

(5) Su nombre de soltera era Gertrude Loertscher. En Mexico, tal vez por comodidad, prefirio usar el apellido Duby, de su primer marido, el suizo Kurt Duby (escrito a veces como Dueby). Posteriormente, adopto la costumbre de agregar a su nombre el apellido del danes Frans Blom, con quien se unio sentimentalmente y compartio la vida en Chiapas, para llamarse Gertrude Duby Blom. Frans fallecio en 1964 (Tejeda Bouscayrol, 1995: 179-185).

(6) Entrevisto alrededor de veinte mujeres que habian tenido alguna forma de relacion con el zapatismo y registro los nombres de varias mas a quienes no contacto. En seguida enumero los nombres de zapatistas identificadas por Duby: Rosa Bobadilla vda. de Casas, Ana Maria Garcini, Paulina Maraver, Ignacia Vazquez de Pacheco, Donaciana Mojas, Amelia Robles, Dina Querido de Moreno, Buenaventura Garcia vda. de Colima, Isabel Quintana, Aurea Olivares, Isabel Ramos, Guadalupe Bastida, Felipa Castellanos, Mercedes Haro Hernandez, Laura Mendoza vda. de Orozco, Elisa Acuna Rossetti, Carmen Serdan, Maria Reyes Gonzalez, Apolinaira Flores, Carmen Valderrama vda. de Marino Sanchez, Vicenta Flores, Julia Mora, Ana Manzanilla, Coronela Simona Rodriguez, Esperanza Chavarria, Petra Ortiz, Carmen Valderrama, Julia Urrutia, Maria Felix, "La Surena" y Carmen de la Costena.

Correspondencia: Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer/El Colegio de Mexico/Camino al Ajusco num. 20/Pedregal de Santa Teresa/ C. P. 10740/Mexico, D. F./correo electronico: gabcano@colmex.mx
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Title Annotation:Nota de investigacion
Author:Cano, Gabriela
Publication:Estudios Sociologicos
Date:May 1, 2010
Words:8484
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