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Gerard Noiriel. Chocolat Clown Negre. L'histoire oubliee du premier artiste noir de la scene francaise.

Gerard Noiriel es un conocido historiador frances--muy recordado en nuestro medio por uno de sus libros menos destacados, pero de titulo llamativo: Sobre la crisis de la historia--, autor de una amplia obra sobre la vida de los trabajadores y los trabajadores inmigrantes en Francia, una obra que ha venido enriqueciendo ano tras ano con nuevas dimensiones de analisis. Por una parte, nuevos acentos politicos sobre los trabajadores inmigrantes y la ciudadania, una critica ferrea de la idea habitual de identidades nacionales, un estudio detallado de los instrumentos de control de los inmigrantes: el pasaporte y otros recursos de identificacion, selectivamente utilizados por los gobiernos. Por otra parte, nuevos acentos que van haciendo mas complejos y matizados sus analisis, con un acento especial sobre las formas de hacer, de pensar, y todo ello en una perspectiva sociologica deudora sobre todo de la obra de Pierre Bourdieu, que le ha permitido una mirada original sobre las relaciones entre las trayectorias individuales y los determinantes de epoca, de una forma que no empobrece--todo lo contrario-- las vidas singulares de cada sujeto con su nombre propio.

En cierta manera, si se quisiera presentar su obra mas reciente, Chocolat Clown Negre. L'histoire oubliee du premier artiste noir de la scene francaise, y si se quisiera inscribir la trayectoria de Noirel en el marco de las evoluciones historiograficas ajenas a las corrientes postmodernas dominantes, el parrafo arriba escrito deberia ser suficiente, porque esa historia olvidada de un payaso negro en la Francia de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, se ajusta, tanto desde el punto de vista del enfoque como de los criterios de analisis, a lo que arriba hemos indicado.

Rafael, escrito asi, y no Raphael, como fue rebautizado en Francia, cuyo apellido siguio siendo siempre incierto, fue un esclavo traido del Africa--debe haber nacido hacia c. 1880--, que paso su infancia en Cuba y que por azares de la vida fue arrastrado por su "dueno" a Espana, en donde trabajo en cosas varias que iban desde sirviente a obrero de las minas, hasta que, por otra suma de azares, en esta existencia sorprendente, es trasladado en 1885 por un hombre de circo a Francia, al que cautivaron su historia, su despliegue fisico de fuerza y el hecho mismo de ser "negro"--una "especie" poco conocida por los provincianos franceses--. Despues de algunas vueltas desemboco en Paris, en donde se hizo famoso como artista de circo (bailaba, cantaba, parloteaba) en compania del payaso blanco Foottit, con quien haria a partir de 1894 un famoso duo de "comicos", que termino siendo una referencia cultural mayor para los franceses y un modelo, sujeto a diversas interpretaciones, de las relaciones entre blancos y negros, en un momento que unia el ascenso del imperio colonial frances. Aqui, la critica antiimperialista de las nuevas aventuras coloniales francesas, y la propia llegada de gentes negras a Francia, comenzaban a transformar el habitual panorama urbano o, por lo menos, a hacer notorio el hecho de que gentes "no francesas" estaban ahi, habitaban, eran una parte de la sociedad, como la tradicional poblacion estudiantil haitiana de Paris.

El libro desarrolla de una manera muy bien documentada -con fuentes que sorprenden-- la trayectoria de la persona y del personaje, Rafael y Chocolat, en el marco de la sociedad francesa y de sus transformaciones en la Belle Epoque y en los llamados Anos Locos; una trayectoria que combina elementos singulares, producto de la propia historia de Rafael, y elementos generales, derivados de su caracter de artista, en una epoca en que las formas tradicionales de la diversion estan cambiando, por la llegada de los grandes publicos de masas, por el surgimiento de una literatura de diversion especializada, por la decadencia de ciertos tipos de espectaculo, por la aparicion de otros nuevos, y por el cambio en las jerarquias entre formas consolidadas del arte--como el teatro y el circo--, y el surgimiento de nuevos generos como el cine. Sobre todo, por el arribo de nuevas clases de espectaculos de masas que van a desestabilizar todas las formas anteriores de diversion popular, es decir, los deportes--sobre todo el boxeo y el futbol--, y todo ello en el marco de la primera gran corriente de americanizacion de la vida cultural francesa, con la llegada del Music Hall y el Show Business, que sera en adelante la forma dominante de la diversion popular, ahora que adquiere el caracter de industria cultural de masas.

Ese es el contexto en el que va a desenvolverse la aventura humana de Rafael/Chocolat --tambien la de Foottit, desde luego--, ese Chocolat que en sus mejores dias llego a ser uno de los grandes animadores de las noches de Paris en Montmartre, hasta el final de su vida, un poco decadente, un poco abandonado, un poco desconcertado, frente a una sociedad en la que las cosas habian cambiado, y habia cambiado lo que hacia reir ayer y lo que no hacia reir, y con pocos recursos economicos para atravesar ese tramo de la vida en que se encontraba ya, como se dice, "fuera del juego". Pero el trazado preciso de ese contexto--que no remite a generalidades del tipo "la sociedad francesa imperial, colonialista y racista", sino que envia a las propias instituciones del campo artistico y a sus cambios, que son la verdadera mediacion a tener en cuenta--no anula los avatares, los azares, las singularidades, las muestras propias de

caracter del sujeto investigado, una realidad vital, en donde, por el contrario, se concentran las luchas, los esfuerzos, los intentos, los fracasos; es decir, todo lo que recuerda que las determinaciones sociales se combinan siempre en dosis distintas, segun situaciones particulares, con esa "estructura de posibles" que alberga toda vida humana (y ello aun en las peores condiciones, que, desde luego, no fueron las que ilustra la vida de Rafael).

Dos puntos por destacar a este respecto: por un lado, la manera como Noiriel enfrenta el problema, de dificil analisis, de las formas de relacion entre la persona y el personaje, no solo en funcion de las estructuras sociales, sino tambien desde el punto de vista de las fuentes disponibles. Aqui, Noiriel muestra con rigor y cuidado a un exesclavo, de vida azarosa y que nunca pudo recibir los beneficios de la educacion formal, quien a traves de mil esfuerzos logro hacerse a una calida vida familiar, iniciar la educacion de sus dos hijos, lograr todo el respeto posible de esa familia--a pesar del apodo Chocolat, del que tambien hizo un instrumento de dignificacion--, y conducirlos de la mano por el camino inicial de formacion en el campo artistico--payaso el, contorsionista ella--, aunque cada uno de esos hijos tenga sus propios finales, que no son aqui nuestro objeto, y sin que tales finales dependan simplemente de la vida de su padre.

Por otro lado, y este es un punto muy destacado en el analisis, el estudio, en parte solo iniciado, de las relaciones complejas entre el payaso negro Rafael--que lucha por darse un puesto en la sociedad, integrarse al medio cultural al que habia llegado, y que mal o bien lo habia acogido--y el terrible gasto de energia psiquica que demandaba ese proyecto, con los costos mentales que se deben suponer, todos derivados del horizonte cultural de una sociedad que realizaba uno de sus primeros encuentros con gentes de otros colores, de otras culturas. En parte, el balance general permite decir que Rafael salio adelante en su combate y que no se observan en su vida danos terribles--formas neuroticas, alcoholismo, sadismo, etcetera--, que son comunes en gente que ha tenido que hacer ese ejercicio terrible de salir adelante, de manera respetable, en un medio adverso que los pone, desde el inicio, en una condicion de desventaja, con lo que de nuevo se muestra la gran resistencia del ser humano, y mejor en este caso, ya que Rafael no adopto el triste camino de declararse victima y solicitar ayuda a partir de esa condicion, sino que hizo acopio de sus recursos y saberes--cantar, bailar, divertir, crear con un minimo de dignidad y respeto-- para garantizarse una vida, para el y para su familia.

En relacion con la parabola de esa vida, que a su manera fue una vida lograda, si se tienen en cuenta los puntos de partida, dos asuntos mas deberian ser resaltados. El primero tiene que ver con los analisis postmodernos de las condiciones raciales tal como se practican, sobre todo, en Estados Unidos--Noiriel es claro en su critica y senala con exactitud las posiciones y obras que son objeto de su desconfianza, y el debate planteado es claro, y asi debe asumirse por quien quiera discutir sobre estos temas--. Por una parte, el problema de los publicos (clave cuando se trata del analisis del espectaculo y del artista), y la observacion de Noiriel de que no se puede proyectar hacia el pasado nuestra vision critica del racismo y superponer, sin pruebas, esa vision a la gente--los publicos en este caso--de principios del siglo XX. Por la otra, el analisis mismo de la ambiguedad de las relaciones sociales--historicas, hay que recordarlo siempre, contra el dominante espiritu del universalismo antropologico a la mode--, como resulta de la observacion cuidadosa de las formas de interaccion en la escena del duo Foottit/Rafael, payaso blanco/payaso negro, que ha sido visto en algunos estudios recientes como un caso de racismo tipico, en donde se enfrentan el blanco triunfador que oprime al negro pobre y estupido, quien es simplemente la victima de sus maldades en la escena, reproduciendo de esta manera todas las injusticias que el orden social produce en la vida.

El analisis de Noiriel muestra que los asuntos son tambien mucho mas complejos de lo que se piensa sobre este ultimo punto. Sobre ese fondo innegable de desbalance de la relacion, el modelo no solo no es racial, sino que involucra la larga tradicion de duos de circo y sus papeles simetricamente contrarios, pero siempre desestabilizados al final de la escena, cuando los clowns se retiran en medio de los aplausos del publico. Finalmente, en este punto, Gerard Noiriel presenta consideraciones teoricas basicas, hoy olvidadas, sobre la diferencia entre prejuicios raciales y racismo, lo que habia sido una consideracion basica de la primera sociologia empirica del siglo XX en Estados Unidos, en especial la de la Escuela de Chicago.

El segundo punto, ligado con el anterior, tiene que ver con la reproduccion de la imagen de Footti y de Rafael, en compania, y de Rafael, solo, en escena. La epoca corresponde a la expansion de las publicaciones de variedades, inseparables del mundo de la imagen (epoca, ademas, de avance de la industria grafica, como lo supo analizar Walter Benjamin). De tal manera que la publicidad de sus propios espectaculos y la de distintas mercancias (de chocolate, de jabon, y de muchas mas cosas) recurrio, como era de esperarse, a traves del lenguaje del cartel, a las figuras de los conocidos artistas de circo. Imagenes de epoca, a veces mas logradas, a veces menos logradas, pero que en general reproducen los prejuicios raciales en formacion sobre la gente negra en la Francia de ese entonces.

Pero dentro de esas formas de representacion visual hay una en particular sobre la que, con toda razon, se detiene Noiriel. Tiene que ver con Henri Toulouse-Lautrec, quien en mas de una oportunidad dibujo a Footitt y a Rafael; vease, por ejemplo, Foottit et Chocolat, ilustracion de la Revue Blanche de enero de 1895, en donde Foottie golpea las nalgas de Rafael en una escena de uno de sus sketches; y, mejor aun, vease el cartel pintado por el senor de Toulouse donde mostro a Rafael bailando en un cabaret, acompanado de un hombre que toca algo asi como un laud, ante la mirada del publico y de un cantinero de rostro asiatico. La escena ha despertado en anos recientes la indignacion de algunos estudiosos de los Visual Studies, que han clamado contra el racismo de Toulouse-Lautrec.

Noiriel, con buen juicio y un fino analisis, ha puesto las cosas en su lugar. Por una parte, el gran pintor, como era de esperarse--y como no resulta dificil de comprender con un minimo de sentido comun sociologico--, participaba indudablemente de los prejuicios de su epoca. Y por otro lado, y aqui el analisis tiene parrafos admirables, el recuerdo de que Toulouse-Lautrec --quien por razones que todo el mundo conoce mantenia dificiles relaciones con su sociedad y en general con la vida, que nunca le fue muy amable--es el autor de una obra compleja de significados variados encadenados en niveles diversos: espacio, color, textura, y no solo un reproductor de la realidad inmediata. El gran pintor, de origenes aristocraticos, de alta cuna, como se dice, era al mismo tiempo una persona con deformidades fisicas, que sobre todo hicieron dificiles sus relaciones con las damas, lo que hacia que lo grotesco que la epoca veia en la figura de Rafael --y hay que resaltar ese veia como mirada de la epoca--fuera un punto facil de identificacion para Toulouse-Lautrec, como lo era al mismo tiempo, de manera solamente imaginada, el payaso blanco, que le recordaba los valores deseados pero imposibles de la figura de la gente blanca aceptada, de figura normal, sin rasgo ninguno de deformacion en su cuerpo. La demostracion de Noiriel no tiene nada de fantasiosa, y su prueba mayor esta constituida por una pintura muy tardia (de 1901, cerca de la muerte del pintor) realizada por Toulouse-Lautrec, en donde se represento el mismo como una combinacion de Foottit y Rafael.

Hay que leer con cuidado este libro admirable--y tambien problematico en muchos puntos-- de Gerard Noiriel, a fin de volver a sentir la inmensa capacidad del analisis historico para interrogarse de manera compleja sobre las vidas humanas sin separarlas de las estructuras sociales, para observar como se pueden construir interrogantes sabios sobre los mundos populares sin demagogia populista y sin renunciar a las aspiraciones civicas; hay que leerlo para salir de falsas oposiciones del tipo estructura y "agencia"--como se dice ahora escogiendo la peor palabra que podria haberse elegido--, para ver las renovadas nociones de contexto, que el autor pone a funcionar en el estudio de las mediaciones diversas que vinculan al hombre con su sociedad; hay que leer la obra para constatar esa extension maravillosa de la idea de "escena del arte" que permite integrar al mundo del arte una actividad como la del circo. Finalmente, hay que acercarse al placer de los analisis (breves, porque no son el objeto de la obra) que aqui se ofrecen sobre las relaciones entre el arte, el artista y la sociedad, para desprenderse ademas de los prejuicios esteticistas que temen reflexionar sobre el arte como ventana sobre la sociedad --para utilizar la eficaz expresion de Timothy Brook, en su Vermeer's Hat--, y poder entender, como historiadores, como se tejen los lazos entre el arte y la vida, y hay que leerlo sobre todo para entender que en el estudio de los prejuicios raciales, y aun en el del racismo, los esquemas dicotomicos que denuncian la situacion de victimas paralizadas contra las cuales simplemente la vida se ha entronizado como una unica y exclusiva injusticia dejan de recoger todo lo que de azar, de lucha, de ironia, de trampa, puede introducirse en la vida social.

Hay en este libro, a pesar de algunas exageraciones--como la de declarar que Rafael ha introducido en Francia los gestos de base del hip-hop, pero claro, es que hasta el buen Homero se duerme, como decia Borges--, una leccion no "ideologica", sino analitica, de como tratar problemas de interacciones humanas y relaciones sociales complejas, en el campo dificil del descubrimiento entre sociedades y culturas diversas que no han tenido las mejores relaciones, por decirlo de manera eufemistica; una leccion sobre como rescatar el caracter equivoco, contradictorio y ambiguo de esas relaciones--por lo demas, como de toda relacion humana--. Escuchemos a Gerard Noiriel:

"En el sketch, filmado por los hermanos Lumiere, titulado La mort de Chocolat, se ve a Foottit, el payaso blanco, que intenta leer el periodico. Chocolat no lo deja, lo interrumpe, lo sacude. Foottit le asesta un tremendo punetazo. Chocolat se derrumba. Foottit, preso del remordimiento, llora por su amigo desaparecido. [Chocolat ha muerto] [...] el cortejo se pone en movimiento, conducido por el payaso blanco, que seca una ultima lagrima. Pero he ahi que el feretro se abre, y Rafael, de repente resucitado, se levanta para acompanar el cortejo, en medio de risas. La escena termina con una ultima pirueta de Rafael, el payaso negro, lo que le otorga, sino la ultima palabra, por lo menos si el ultimo gesto".

DOI: dx.doi.org/10.7440/histcrit55.2015.11

Renan Silva

Profesor del Departamento de Historia de la Universidad de los Andes (Colombia). Doctor en Historia por la Universidad de Paris I, PantheonSorbonne (Francia). rj.suva33@uniandes.edu.co
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Author:Silva, Renan
Publication:Revista Historia Critica
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2015
Words:3032
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