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Geografias de la cocaina: trayectos de mujeres colombianas encarceladas por drogas en Ecuador.

Geographies of Cocaine: Trajectories of Colombian Women Imprisoned for Drug Trafficking in Ecuador

Geografias da cocaina: trajetos de mulheres colombianas encarceradas por drogas no Equador

Introduccion

?Es posible rastrear los trayectos de las mujeres que transportan cocaina por medio de sus testimonios? Sus movimientos, que recorren pequenos trechos al interior de Colombia, de Ecuador y a traves de la frontera entre ambos paises son clandestinos porque existe una lucha internacional que los combate. Rastrearlos es etnografiar las barreras que esa disputa impone y simultaneamente las formas en que la gente atraviesa esas restricciones. En Ecuador, como pais "de paso", la guerra global por el control de las drogas ilegales elige como objetos de su persecucion, entre otros, a los cuerpos sospechosos de cargar el estupefaciente y los castiga; sin embargo, las personas se mueven atravesando los limites geopoliticos, impulsadas por razones mas amplias que las de la economia ilicita. ?Cual es la geografia que producen a su paso?

El combate a la produccion, exportacion y comercializacion de cocaina que Estados Unidos promueve en suelo ecuatoriano (Coba Mejia 2015, 2) constituye una empresa global, con implicaciones muy concretas en las personas cuyas vidas estan ubicadas en el marco de esa guerra. Este es un fenomeno que puede ser abordado desde la geopolitica, como una manera de pensar los vinculos entre poder y territorio: entonces, al estilo de un tablero de ajedrez, existiria un mundo claramente dividido en bandos, compuestos por grandes hombres, con armas, en un campo de batalla. Algunos de ellos montarian una base militar, otros harian estallar un puente; todo por seguridad, para evitar la guerra o ganarla (Koopman 2011, 275).

Una aproximacion desde la geopolitica critica, en cambio, se preguntaria por los discursos e imaginarios de esos grandes hombres, que impulsan y justifican sus jugadas. Tanto en la geopolitica como en la geopolitica critica se entiende que los jugadores definen el destino del campo desde sus posiciones de poder, jugando en funcion de los limites nacionales. Pero en el campo de batalla hay cuerpos, de personas mas pequenas que esos grandes jugadores, que tambien tienen agencia. La antigeopolitica reconoce su existencia y presta atencion a sus esfuerzos por moverse, en vez de que otros decidan sus posiciones (Koopman 2011, 275).

La geopolitica feminista hace parte de la antigeopolitica, como una perspectiva de analisis y tambien como una practica (Koopman 2011, 275). La geopolitica feminista critica la manera en que los estudios sobre la globalizacion asumen, de forma implicita, que se trata de un fenomeno masculino y abstracto, y rara vez prestan atencion a los cuerpos concretos que la viven. En vez de este tipo de aproximacion, las geografas feministas proponen una mirada atenta a la vida cotidiana y al papel de las mujeres dentro de procesos que son a la vez globales y locales (Mountz y Hyndman 2006).

De este campo de interes hace parte el objetivo de este articulo, en el que, a partir de los trayectos que cuatro mujeres rememoran desde la prision, y de mi propia experiencia yendo a visitarlas, etnografio una parte de las geografias de la economia de la cocaina en el paso entre Ecuador y Colombia. (1) Este objetivo tiene dos fases: la primera, en la cual exploro la relacion entre el traspaso del limite nacional amazonico Ecuador-Colombia por parte de estas mujeres y su posterior encarcelamiento, que es analizado como una segunda frontera. En la segunda fase reconstruyo los trayectos que una de ellas evoca, como movimientos que cuestionan el orden geopolitico imperante y dan cuenta de geografias mas fluidas, capaces de traspasar barreras bastante solidas.

Nidia, Margarita y Francisca

Entre 2010 y 2015, las incautaciones de cocaina en Sudamerica pasaron de 364 toneladas a 526. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC) vincula este cambio con una mayor produccion de cocaina en Colombia y con el aumento de las actividades de trafico por fuera del territorio nacional (UNDOC 2017, 32). Ecuador, que es un pais ubicado en medio de los mayores productores de hoja de coca del planeta (Peru y Colombia), en 2015 ocupo el segundo lugar en cantidad de cocaina incautada en Sudamerica con un 12%, solo despues de Colombia, donde se reportaron las mayores incautaciones de todo el mundo (UNDOC 2017, 32). El correlato de las incautaciones de drogas es la captura de personas; en este articulo me centrare, especificamente, en el encarcelamiento de mujeres ligadas con los eslabones mas bajos de la economia de la cocaina.

Entre 2006 y 2010, el numero de mujeres que fueron a prision en America Latina aumento un 85%, y la inmensa mayoria de ellas fueron detenidas por contravenciones relacionadas con drogas ilegales (Pieris 2014, 32). En Ecuador, un pais de paso en terminos de narcotrafico y donde la feminizacion de este tipo de delito es especialmente evidente, se calcula que el 80% de las mujeres que estan en las carceles lo estan por venta, posesion o trafico de estupefacientes (Coalicion de Mujeres para la Elaboracion del Informe Sombra de la CEDAW 2014, 21). A 2006, la ultima fecha con cifras en esta materia, una de cada cuatro mujeres presas en Quito era extranjera, siendo la nacionalidad colombiana la mas frecuente (Gallardo y Nunez Vega 2006, 24-25).

Durante las ultimas dos decadas, la migracion de Colombia a Ecuador se ha hecho mas numerosa y visible de lo que habia sido historicamente, de manera especial por la llegada de personas que traspasan la frontera huyendo de la violencia. En un informe publicado por ACNUR en 2011, se afirma que a esa fecha habia unos 500 mil refugiados colombianos en el mundo, siendo Ecuador el pais que acogia el mayor numero de ellos. Se calculaba que cada mes llegaban unas mil personas "necesitadas de proteccion" y que, a la par que el fenomeno del desplazamiento en Colombia continuaba aumentando, el numero de quienes cruzaban la frontera internacional tambien lo hacia (Guglielmelli 2011). (2)

Los flujos migratorios, el encarcelamiento y el trafico de drogas son fenomenos que tienden a abordarse de manera muy abstracta, pero que, en la practica, se constituyen a partir del movimiento de personas concretas. Este articulo explora esos movimientos y la manera en que en la vida de cuatro mujeres se cruzan la migracion, la economia de la coca y la prision. La experiencia de cada una de ellas es resultado de procesos que las han atravesado desde su nacimiento o antes y que han producido su vida en particular (Mies 1991). Sus testimonios no son experiencias transparentes de la realidad, sino puntos de vista privilegiados que en su historicidad (Scott 2001) dan pistas sobre las tramas de poder en las que se enmarcan, sobre las versiones que ellas tienen del poder que las apresa (Colanzi 2015), sobre la vida y los caminos que la componen.

Cuando conoci a Nidia y a Margarita, (3) ambas se encontraban presas con condenas de 12 y 10 anos de prision. Francisca y Daniela ya habian salido de la carcel. Todas habian estado "privadas de libertad" en el Centro de Rehabilitacion Social (CRS) de Latacunga, una de las tres nuevas prisiones regionales que se han construido en Ecuador durante la ultima decada, y que hicieron parte de un esfuerzo del Gobierno de Rafael Correa por implementar un nuevo modelo carcelario en el pais.

Estos centros de reclusion tienen una estricta reglamentacion de visitas que restringe mucho los encuentros entre las personas internas y sus visitantes externos. Por esta razon mis reuniones con Nidia y Margarita se limitaron a la hora de visitas que dos veces al mes la administracion del centro les asignaba. A Nidia la visite durante 16 meses, transcurridos entre 2016 y 2017; con Margarita solo tuvimos cuatro encuentros, durante los primeros meses de 2017, mientras que con Francisca converse en una unica oportunidad, luego de su salida del CRS. Las reuniones con Nidia y Margarita fueron en la sala de visitas de la prision, rodeadas de muchos otros visitantes, y con la presencia de guardias penitenciarios. Estas mismas visitas fueron la oportunidad para etnografiar la entrada a la carcel y conocer a Daniela, con quien converse informalmente en varias oportunidades.

Ante la prohibicion estricta de ingresar cualquier objeto al CRS, la informacion fue registrada en grabaciones de voz y diario de campo a mi salida de la visita. La lectura de las conversaciones y la experiencia de visitar la prision que realizo en este articulo no pretende mas que ser un conocimiento situado (Haraway 1991), construido desde una vision critica del encarcelamiento, y especialmente de aquel que criminaliza a mujeres migrantes empobrecidas que trabajan en los eslabones mas bajos de la economia de las drogas.

Nidia, luego de haber vivido en muchas partes del Putumayo colombiano y algunos departamentos cercanos, llego a vivir a Puerto El Carmen, provincia de Sucumbios (Ecuador). Ella, sus hijos/a y su esposo se instalaron en 2003 del lado sur del rio San Miguel por aproximadamente un ano, sin que nadie nunca les pidiera "papeles de nada". Un ano despues, Nidia considero que era tiempo de "sacar los papeles" y legalizo su situacion migratoria como refugiada. Antes de venir a vivir del lado ecuatoriano de la frontera, la familia vivia en Puerto Caicedo, Putumayo. Alla Nidia trabajaba en un restaurante y criaba pollos en la finca, mientras que su esposo cortaba maderas para construir casas. La mayor de las hijas por su edad resultaba atractiva para ser reclutada por "los guerros", (4) circunstancia que Nidia argumento como el motivo de su venida a Ecuador cuando busco el estatus de refugiada.

Aunque es cierto que la intensidad del conflicto armado en el departamento en que vivian fue un elemento que motivo la venida de la familia a vivir a Ecuador, tambien el pais dolarizado aparecia como una alternativa economica deseable. Nidia fue reconocida en Ecuador como refugiada, tras comprobar el desplazamiento forzado y las amenazas que habia recibido por parte de la guerrilla y los paramilitares mientras vivia en el Putumayo colombiano. Sus hijos e hijas mayores, cuyo padre no era el esposo de Nidia, fueron adoptados/as por el y, de esa manera, adquirieron la cedula de ciudadania ecuatoriana (Nidia 2017, entrevista).

Francisca tambien fue "privada de libertad", en su caso con una condena de cuatro anos que obtuvo tras ser capturada trayendo droga en el cuerpo desde la Amazonia hacia Quito. Ella nacio en el departamento del Putumayo, donde vivia junto con su familia hasta que mataron a su esposo; entonces decidio venir a Ecuador para que sus hijos no crecieran en medio de la violencia. En Ecuador lleva viviendo mas de 20 anos y fue reconocida como refugiada. Las hijas con las que viajo, siendo ninas, tambien recibieron el estatus de refugiadas y una de ellas fue capturada unos meses antes que su madre; Francisca cayo presa cuando traia un viaje de coca a cambio del dinero para pagar el abogado de su hija (Francisca 2017, entrevista).

Por ultimo, esta Margarita, la mas joven de las tres. Ella llego al oriente ecuatoriano siendo nina; su abuelo estaba enfermo y existian mas posibilidades de atencion medica para el en este pais. La madre de Margarita presentia la intensificacion de la violencia en el Putumayo colombiano, por lo que, poco antes de morir, hizo prometer a sus hijos e hijas que no regresarian a Colombia puesto que la guerra se haria mas fuerte y cobraria la vida de mucha gente. Cuando esta investigacion fue realizada, Margarita estaba proxima a completar tres anos encerrada por posesion de cocaina; la sustancia fue encontrada en su casa durante un allanamiento que realizo la Policia antinarcoticos de Lago Agrio como resultado del seguimiento que habian realizado a quien en ese entonces era su companero sentimental (Margarita 2017, entrevista).

Los testimonios de estas tres mujeres dan cuenta de como las historias de personas concretas pueden ilustrar algunos de los mecanismos mediante los cuales fuerzas sociales muy grandes se cristalizan (Farmer 1996, 262). Sus experiencias individuales ponen de presente la necesidad de prestar atencion a las relaciones entre espacio y poder al nivel de los cuerpos concretos que las viven: las conexiones de los procesos globales no son abstractas, sino que siempre estan hechas cuerpo en lugares concretos del mundo (Cabezas Gonzalez 2013, 841).

La vida cotidiana en los lugares en los que ellas han habitado y los eslabones del narcotrafico de los que han hecho parte constituyen una dimension local de procesos mas amplios, tanto del negocio de las drogas a escala internacional como del afan por controlarlo. La politica al nivel de lo local no esta aislada de la geopolitica (Fluri 2009) y estos procesos amplios no pueden ser comprendidos al margen de los mas intimos (Mountz y Hyndman 2006, 448). De la misma manera que los movimientos de Daniela o Francisca no estan aislados de los flujos de droga a traves de la frontera y hacia el interior de Ecuador, el narcotrafico no puede funcionar si no es por los movimientos que personas como ellas realizan a diario.

La region en la que la historia de Nidia, Margarita y Francisca comienza es la misma: el Putumayo colombiano. Ubicado en la Amazonia, a lo largo del ultimo siglo su organizacion territorial ha estado visiblemente influenciada por olas migratorias que han provocado una avanzada de la frontera agricola: la primera, durante la decada de 1950, ocurrio cuando, debido la escasez de tierras disponibles en Narino, muchas personas fueron a vivir al Putumayo (CNMH 2015), a donde tambien se estaban desplazando las personas que huian de la violencia bipartidista en el interior del pais (Ramirez 2001). La segunda ola, en las decadas de 1980 y 1990, consistio en una gran cantidad de gente que llego atraida por las posibilidades economicas que el boom de la coca anunciaba (CNMH 2015).

A lo largo del siglo XX, la mirada del Gobierno colombiano hacia esta region abarco dos campos: la economia extractiva y la colonizacion militar. Si durante la primera mitad del siglo el Ejercito se habia dedicado a la defensa de la frontera nacional de las avanzadas de Ecuador y especialmente Peru, a partir de la decada de 1970 sus labores estuvieron centradas en la "lucha contrainsurgente". Al mismo tiempo la presencia de las Fuerzas Armadas tuvo como objetivo asegurar, desde la decada de 1950, las zonas con yacimientos petroliferos explotables y, mas tarde, tambien el trayecto del oleoducto que conduciria el hidrocarburo (CNMH 2015).

La coca con fines ilegales fue introducida al Putumayo a finales de la decada de 1970 por los carteles de Cali y Medellin. Desde el inicio, el cultivo y procesamiento de la pasta base, partes del negocio que no requieren tecnificacion ni mayor infraestructura, quedaron en manos de campesinos (Cancimance 2014). Mientras tanto, narcotraficantes, paramilitares, guerrillas y fuerza publica comenzaron a disputar el control de los centros poblados y los corredores (incluyendo la frontera con Ecuador), considerados zonas criticas para sacar y comercializar la cocaina, una parte mucho mas lucrativa del negocio (CNMH 2015).

La confrontacion entre distintos grupos armados implicaba mas vulnerabilidad para la poblacion campesina cultivadora de coca y los pequenos productores de pasta base de cocaina, que se veian en medio de las disputas y eran estigmatizados por colaborar con unos u otros. Las amenazas de los grupos armados no eran lo unico que les afectaba: ante la expansion de las hectareas de hoja cultivadas, el Gobierno colombiano puso en practica una serie de politicas que buscaban detener el cultivo y la elaboracion de cocaina. Estas medidas estaban incentivadas por el afan de cumplir con la lucha contra el narcotrafico promovida por Estados Unidos, que en los anos del Plan Colombia tuvo quiza su mas fuerte expresion en suelo putumayense (CNMH 2015).

El Plan Colombia fue un acuerdo bilateral entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, concebido en 1999. Este Plan incluia la erradicacion de cultivos ilicitos y el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas para el combate de la insurgencia, financiados por el gobierno estadounidense. El Plan tambien tuvo efectos del lado sur del limite nacional, en la provincia ecuatoriana de Sucumbios; las consecuencias de la aspersion aerea, que bajo el mandato del presidente Alvaro Uribe se incrementaron, asi como el bombardeo de Angostura, (5) fueron uno de sus aspectos mas visibles. Lejos de contrarrestar el narcotrafico, el Plan Colombia vulnero a los habitantes de la frontera y a los migrantes que la atravesaban, y agudizo los conflictos en las relaciones entre los dos paises (Rivera et al. 2007).

El Putumayo del que Francisca, Margarita y Nidia salieron era una zona de frontera nacional disputada militarmente por narcotraficantes, FARC, paramilitares y fuerza publica, junto con otros centros poblados y corredores estrategicos de comercio y circulacion de insumos para la produccion de hoja de coca y de la pasta base de cocaina (CNMH 2015). Es tambien una region habitada por poblaciones campesinas e indigenas que traspasan el limite nacional con frecuencia, son diestras en el uso de la moneda de ambos paises, tienen vinculos familiares en el departamento del Putumayo y la provincia de Sucumbios, y cuya economia muchas veces depende del caracter fronterizo de la region que habitan.

La geografia de las fronteras y los muros

La region en la que se ubica el limite territorial amazonico entre Ecuador y Colombia ha sido objeto de distintos esfuerzos militares. La politica colombiana en esa region durante los ultimos anos ha sido el combate de "enemigos internos", mientras que Ecuador ha defendido su seguridad nacional frente a un enemigo externo, proveniente de Colombia (Gomez Lopez 2013, 74). Estados Unidos tambien ha ejercido alli su politica internacional de defensa, centrandose en el combate a las drogas ilegales y especialmente a sus portadores y portadoras.

Las acciones de los tres paises se respaldan en terminos de seguridad, pero, en el caso de Estados Unidos, su politica se plasma en el territorio de una "frontera externalizada" (Velasco Alvarez 2016). La logica que autoriza la inversion de enormes cantidades de recursos estadounidenses en esta region, a kilometros de los limites nacionales de ese pais, tiene que ver con una especifica caracterizacion del peligro posterior al 11 de septiembre de 2001. Esta se expresa en tres delitos, cuya centralidad ha sido exportada desde el norte hacia el sur del continente: el terrorismo, la migracion irregular y el narcotrafico (Carrion y Llugsha 2013).

Luego de 2001 se dio un giro global hacia la securitizacion, que eligio como objeto de sus violentas politicas de control a un cierto tipo de migrantes. La produccion de la irregularidad migratoria y su control tiene sentido en el marco del neoliberalismo y es funcional a la acumulacion capitalista (Velasco Alvarez 2016). Asi, la presion que sobre Colombia y Ecuador ha recaido para que lleven la "lucha contra las drogas" hasta sus ultimas consecuencias es resultado de la influencia de politicas extracontinentales de seguridad, en las que migracion y los mercados ilegales van de la mano (Carrion y Llugsha 2013).

La asociacion entre migracion y narcotrafico contribuye a un imaginario en el que los y las migrantes representan una amenaza a la seguridad nacional, que a la larga lleva a justificar su criminalizacion (Viteri et al. 2017). Un ejemplo de esto es la idea de que el narcotrafico es una practica "colombiana", a pesar de ser un negocio que depende de redes globales, que si bien tienen expresiones en territorios nacionales, los sobrepasan con creces (Carrion y Llugsha 2013, 12). Un delito cuyo combate se construye sobre este imaginario inexorablemente lleva a que la seguridad de unos se convierta en la inseguridad de otros.

La distincion entre aquellos cuya salud cuenta como "salud publica" (6) y por lo tanto debe ser salvaguardada, frente a aquellos cuyo bienestar puede ser sacrificado para lograr la seguridad de los primeros, guarda resonancias con la manera en que funcionan las fronteras:

Delinean binarios entre Estados y regiones en asignaciones cartograficas que se reproducen en multiples sitios y escalas de la vida cotidiana. A traves de dualidades, los bordes producen y reproducen diferencias. Construyen a las personas como adentro/afuera, legal/ilegal, aqui/alla, blanco/racializado "otro". No solo delinean espacializaciones en el paisaje, sino que los bordes son tambien temporales: momentos de verdad cuando el poder, que generalmente opera de manera mas sutil, es expuesto en todas sus encarnaciones (Mountz y Hyndman 2006, 451, traduccion propia).

Como las autoras senalan, las fronteras delinean y reproducen dicotomias como dentro/fuera, legal/ilegal, uno/otro. En su version territorial, el poder se hace visible en toda su magnitud, pero en el fondo se trata de un poder cuya capacidad de diferenciacion tambien se reproduce en muchas otras escalas, como la vida cotidiana. La marcacion en el territorio de, por ejemplo, un limite nacional, jamas es natural; como resultado de la agencia humana es cambiante, inestable e incluso movil. Pensar las fronteras como una practica, mas que como una caracteristica natural del territorio, supone un desplazamiento que abre la pregunta sobre los lugares en los que se crean, representan y confrontan, es decir, sobre su conflictiva produccion y el lugar en el que ocurre (Brambilla 2014).

El siguiente episodio, que una mujer a la que llamare Daniela y yo vivimos cuando fuimos de visita a la prision de Latacunga, muestra como la frontera es sobre todo una practica que se realiza en lugares diferentes y a veces tambien paradojicos. El viernes 17 de marzo de 2017, mientras estabamos formados/as para el segundo control de ingreso a la prision, en el que los documentos de identidad se entregan, por la fila corrio el rumor de que estaban solicitando las cedulas antes de llegar a la ventanilla. A los pocos minutos un policia paso por la fila solicitando las cedulas. De unas 10 personas que estabamos esperando en ese momento, solo yo entregue un documento colombiano con el que el ingreso a la prision esta autorizado. El policia me pregunto como podia "justificar mi estadia en el pais" y luego me hizo salir de las instalaciones de la carcel para comprobar si efectivamente tenia visa. Afuera otro policia aguardaba junto a una mujer, Daniela, que a sus ojos tampoco podia "justificar su estadia en el pais", a pesar de que ella argumentaba ser madre de dos hijos ecuatorianos, cuyo padre era un policia de este pais. Ambas fuimos conducidas en una patrulla hacia la ciudad de Latacunga y tuvimos que pasar unas dos horas en la estacion de Policia, hasta que "se comprobara" que nuestra situacion migratoria estaba dentro de la normativa nacional.

El caso de Daniela era complejo: ella afirmaba llevar mas de 10 anos viviendo en Ecuador, donde habia llegado como solicitante de refugio. Su estatus de refugiada le fue revocado en 2015 por una orden de deportacion por venta de estupefacientes, que su vez fue luego anulada. Mientras esperabamos en la estacion de Policia, me comento que, junto con su familia, habian llegado a Ecuador provenientes de Antioquia, huyendo de la violencia. Aca se caso con un hombre ecuatoriano, policia, y actualmente tiene con el dos hijos menores de edad, nacidos en este pais. Daniela, tal y como los policias leian en un computador, hace dos anos tuvo un juicio por posesion de cocaina que termino en una condena de 20 dias de prision que ella cumplio hace ya mas de un ano. Ese dia se encontraba visitando a su madre, quien por primera vez tenia visita. Hacia poco tiempo ella tambien habia sido llevada a la carcel regional de Latacunga, con una condena de cuatro anos.

Desde que le solicitaron justificar su estadia en Ecuador, mientras estaba formada en la primera fila de ingreso a la prision, Daniela habia explicado la existencia de su esposo y sus hijos, que eran "justificacion" suficiente para estar en el pais. Sin embargo, el argumento no le sirvio ante los policias porque la afirmacion de que el padre de sus hijos era ecuatoriano, y ademas policia, a los agentes les parecia que era una descarada mentira. Esta "mentira" vino a sumarse a un segundo elemento: para los agentes, la manera de actuar de ella era incorrecta y poco respetuosa, al insistir en la legalidad de su estadia en Ecuador en vez de rogarles comprension ante su ilegitima situacion. Su insistencia, que iba contra la afirmacion de ellos, implicaba que implicitamente ponia en duda su palabra. ?Como una mujer, colombiana, visitante de la carcel, se atrevia a decir que ellos, hombres, policias, ecuatorianos, estaban equivocados? Antes de dejarnos salir de la estacion de Policia le dijeron a ella: "Usted tiene que casarse con el padre de sus hijos, para que la union sea legitima", y ademas tiene que "aprender a hablar".

La fuerte desconfianza que impulso el actuar de los dos policias es ilustrativa de los vinculos entre migracion y criminalizacion. La duda frente a la veracidad del vinculo entre esta mujer y el policia ecuatoriano padre de sus hijos ejemplifica el rol de las mujeres como reproductoras de su colectividad (Yuval-Davis 2004): en este caso, como colombiana, refugiada y ligada con el crimen, la posibilidad de la mezcla solo es posible en tanto no se trata de una relacion "legitima" porque, ante los ojos de estos dos agentes, un hombre policia ecuatoriano no podria tener con ella una relacion "oficial".

No obstante, aun antes de que el tema del marido apareciera, la posibilidad de "justificar nuestra estadia en el pais" ya habia sido cuestionada. La conviccion de los agentes frente a nuestra incapacidad de hacerlo y frente a la ilegalidad de nuestras pruebas da cuenta de algo mas. En los discursos de frontera, el riesgo y la amenaza han sido identificados en categorias amplias de elementos "indeseables" que se asocian con el trafico de armas, de drogas y de personas. Se trata de categorias difusas que tipifican actores a partir de que supuestamente atentan contra la seguridad, y entonces hacen indispensable la defensa (Espinosa 2013, 34-35). Este episodio evidencia que ser "colombiana" juega como categoria de lo indeseable y como llamado de atencion de posible peligro. Es claro que no se trata simplemente de la nacionalidad otorgada por un Estado, sino de la representacion de rasgos como el acento, el tono de la voz o el aspecto fisico, que mas alla de la adscripcion a un Estado nacional, operan como poderosos marcadores identitarios.

Los flujos migratorios fuera de control, como es percibida en Ecuador la migracion colombiana, cubana o venezolana, en el imaginario aparecen como catalizadores del crimen, con base en la construccion de la "ilegalidad". Junto con Viteri et al. (2017), puedo plantear que la extension de la securitizacion de las fronteras es la criminalizacion de unos cuerpos definidos en terminos de raza, genero, nacionalidad y estatus migratorio. La manera en que se marca como "ilegal" la presencia y el movimiento de algunos por el territorio da cuenta de una frontera que no necesariamente opera en el limite territorial Ecuador-Colombia, que en la region amazonica es mas bien fluido, sino sobre otra superficie.

Mora y Montenegro (2009) tienen un concepto para nombrar este fenomeno, el de "fronteras internas". Se trata de practicas divisorias, entre lo familiar y lo extrano, que operan en la vida cotidiana rotulando a quienes estan "fuera de lugar". Las autoras construyen su argumento en conversacion con la idea de "expulsiones" de Saskia Sassen (2015). El concepto de expulsion es una manera de pensar la desigualdad en el capitalismo avanzado, que entiende que existe una continuidad entre la expulsion en terminos territoriales y diversos tipos de marginalizacion. En el caso colombiano, la expulsion tiene el nitido aspecto de cantidades enormes de personas desplazadas forzosamente por la violencia a otras regiones del pais, o fuera de los limites nacionales, como es el caso de Francisca y su familia.

El fenomeno de la expulsion, segun Sassen (2015, 27), en el sur global se manifiesta como desplazamiento forzado, mientras que en el norte se da por medio del encarcelamiento masivo, como "almacenamiento" de las personas expulsadas. El argumento de Sassen se sustenta en pensar una situacion que ocurre fruto del desmantelamiento del estado de bienestar y que asume que el desplazamiento forzado y el encarcelamiento son formas de expulsion que ocurren en polos distintos del planeta. Las trayectorias de las mujeres sobre las que he hablado dan cuenta de como en una misma trayectoria de vida pueden articularse ambas formas de expulsion, en espacios donde dificilmente puede hablarse de que alguna vez haya habido un estado de bienestar.

Mora y Motenegro (2009, 8) retoman la idea de Sassen para senalar como esas personas "expulsadas" son quienes se tildan como "fuera de lugar" en las sociedades a las que llegan, por temas de "seguridad".

La politica criminal del riesgo busca mantener separados a aquellos que son considerados productores de riesgos de aquellos otros que pueden experimentar las consecuencias de ese riesgo y "pagar" toda la tecnologia aseguradora. Asi se nutre la logica amigo-enemigo a traves de la cual se senala, estigmatiza y justifica la expulsion del otro, pero tambien desde la que se busca reconstruir la sensacion de comunidad en la medida en la que pretende ubicar el origen de los temores fuera de esta (Mora y Montenegro 2009, 9).

La prision es un lugar paradigmatico de encerramiento de lo "peligroso" que, como otras fronteras, garantiza "seguridad" mediante el efectivo bloqueo de los flujos entre ambos lados de sus muros. Angela Davis y Gina Dent (2003), retomando las palabras de algunas personas encarceladas, dicen que la prision marca un paso fronterizo entre el mundo libre de afuera y el encierro. En ese caso la nocion de frontera opera como metafora para nombrar la separacion forzosa de unos cuerpos violentamente separados del escenario en que su vida transcurria antes de la detencion. En la prision de mujeres de Latacunga, junto con el esfuerzo de bloqueo de la circulacion, se reactualiza un distante borde nacional.

Como indicador de que los y las visitantes de las mujeres "privadas de libertad" en el CRS han pasado el primer control de seguridad, cada persona recibe en su antebrazo derecho un sello. Luego, en la medida en que las personas atraviesan nuevos controles y se adentran mas en la prision, reciben nuevos sellos que les autorizan continuar su camino hacia sus seres queridos/as. Cada sello certifica el paso de un muro invisible que se materializa en la minuciosa inspeccion de la identidad y el cuerpo, por parte de guardias, guias penitenciarios/as, perros y maquinas de rayos X. En azul o negro se pinta, no ya el pasaporte sino el propio cuerpo, cuando como visitante alguien atraviesa este otro paso fronterizo.

Otra geografia de la coca: los trayectos de Nidia

Las expulsiones, los muros y las barreras, aun con la forma de xenofobia, son los aspectos mas concretos de la geografia de la lucha por controlar la cocaina de la que he hablado hasta ahora. Sin embargo, si se piensa en que a pesar de estas restricciones hay personas como Daniela, que traspaso el limite nacional Ecuador-Colombia, se quedo a vivir en este pais, tuvo hijos en el, negocio aqui con droga, y demas frecuentemente emprende el viaje hasta Latacunga--donde esta la prision en la que antes estuvo encerrada--para visitar a su madre interna, es claro que la geografia de la cocaina es mucho mas compleja que estas violentas restricciones al movimiento que la lucha por el control de la coca impone.

Las maneras en que se bloquea la circulacion de los cuerpos marcados como portadores del polvo blanco resultan mas faciles de observar que el propio movimiento de esos cuerpos. Sin embargo, el recuerdo de una mujer sobre los trayectos por ella recorridos antes de ser capturada, da pistas sobre la existencia de una geografia de la cocaina distinta a la de su persecucion, aunque imbricada en esta. Esta otra geografia es mucho mas dificil de percibir porque de la clandestinidad de los trayectos que la componen depende su efectividad, pero es tan fuerte como la primera, porque a ras de suelo los engranajes del enorme negocio del narcotrafico son diariamente empujados por mujeres como Nidia.

Tim Ingold (2015, 10) dice que las personas habitamos la tierra como caminantes; una percepcion contraria surge de confundir los emplazamientos con los encerramientos. La geografia tiende a asumir un punto de vista estable, pero el movimiento encarna practicas que son centrales en la manera en que experimentamos el mundo: los desplazamientos y las sacudidas crean espacios e historias. Esto no quiere decir que el movimiento o el espacio que conforma sean homogeneos o universales; es necesario prestar atencion a las particularidades de cada uno, a la historia de las practicas de movilidad que se hacen cuerpo (Cresswell y Merriman 2011), en este caso en las trayectorias de Nidia.

Nidia decia que ella toda la vida se habia estado moviendo, que se habia recorrido "la Meca y la seca" hasta que la carcel detuvo sus pasos. Entre los departamentos de Cauca, Caqueta y Putumayo habia vivido la mayor parte del tiempo, aunque tambien habia trabajado trayendo mercancias de otras regiones de Colombia para vender en el costado norte y sur de la frontera con Ecuador.

La anterior imagen (figura 1) muestra algunos de los trayectos que Nidia realizo antes de ser detenida y encerrada en el CRS Latacunga, reconstruidos a partir de los lugares en que ella mencionaba haber vivido y los desplazamientos que me narraba durante la visita en la prision. Cada uno de los puntos marcados en el mapa fue un lugar en el que ella de manera explicita dijo haber habitado, y las lineas punteadas muestran las conexiones entre ellos, los trayectos que ella recorrio entre unos y otros. Aunque aparecen ciudades como Cali, Mocoa o Quito, es preciso aclarar que la mayor parte de la vida de Nidia transcurrio en el campo o en pequenos caserios que administrativamente pertenecen a los municipios que estan marcados en el mapa.

Los trayectos de Nidia, una parte de los cuales aparecen en la figura, muestran una vida que ocurre en los lugares que su movimiento delinea, y no en areas contenidas y con limites claros (Ingold 2015, 14). Esto es asi, aun si en la imagen debo representar algunos bordes, como el limite nacional entre Ecuador y Colombia, para poder, de alguna manera, aprehender el espacio que ella ha transitado. Las lineas, aunque intrincadas, son solo una representacion de los movimientos efectivos, mas numerosos, cuya cronologia y frecuencia desconozco.

Si, siguiendo la propuesta de la geopolitica feminista, pensamos que los desplazamientos de Nidia hacen parte de la manera en que en su cuerpo se encarnan procesos mas amplios, ?que nos dicen esos viajes sobre los vinculos entre la vida cotidiana de ella y la economia de la cocaina? Jamas los desplazamientos fueron el objeto de nuestras conversaciones, los cambios de residencia y los viajes mas bien aparecian como parte de sus descripciones sobre su trabajo, las amenazas de los actores armados, sus hijos y sus amores. Pero la movilidad de esta mujer, relacionada con distintos aspectos de su vida, tambien alimentaba la economia de la cocaina, como una forma de sustento para ella, su familia y muchas otras personas en la region donde habitaba.

La distincion entre los movimientos "licitos" y los "ilicitos" es una que la lucha por el control de las drogas no entiende, porque para esta todos los movimientos de cuerpos como el de Nidia son "sospechosos". Es cierto que algunos de los trayectos dibujados ella los recorrio transportando, en su cuerpo o camuflada entre otras mercancias, pasta base o cocaina, pero tambien hubo muchos otros desplazamientos que tenian que ver con su gusto por moverse, con la presion de los actores armados y, en general, con unas condiciones de vida que la impulsaban a hacerlo. Nidia se encontraba en un entramado de poder que la obligaba a moverse, pero la geopolitica feminista nos ayuda a ver que tambien ella se desplazaba porque queria hacerlo, que sus movimientos lograban atravesar fuertes barreras y constituir una geografia paralela, pero distinta, a la del narcotrafico y la lucha por su monopolio.

Los trayectos realizados por Nidia cuestionan un orden geopolitico muy poderoso que marca su cuerpo y su viaje como "sospechosos", y busca frenarles el paso. Nidia esta presa, con una sentencia por quebrantar la ley antinarcoticos y atentar contra la "salud publica": en el esfuerzo internacional por detener los flujos de polvo blanco su cuerpo es encerrado, se le prohibe el movimiento, pero ella es un eslabon prescindible de la economia de la cocaina y, como muestra el caso de Daniela, el narcotrafico continua, pero tambien lo hacen los movimientos mediante los cuales estas mujeres conforman su vida y sus afectos, mucho mas alla de la economia ilicita.

Conclusiones

Este articulo comenzo con la pregunta sobre la posibilidad de rastrear los trayectos de mujeres como Nidia, Margarita, Francisca o Daniela, y por medio de sus testimonios entender algo sobre la economia de la cocaina y la guerra para controlarla. Este esfuerzo puso de presente que existen dos geografias de la cocaina divergentes. En la primera, los aspectos mas visibles son las barreras, mientras que en la segunda se evidencia que, a pesar de estas, el movimiento de los cuerpos que transportan cocaina, que tiene que ver con muchas cosas mas que la economia de la coca, de alguna manera continua.

Respecto a la primera de estas geografias puede decirse lo siguiente: las trayectorias de vida de Nidia, Francisca, Margarita e incluso el circunstancial testimonio de Daniela dan cuenta de dos tipos de expulsion sufridos por un mismo cuerpo: la violencia armada en territorio colombiano, dentro de la que el control del trafico de cocaina tiene un papel importante, expulso a estas mujeres hacia territorio ecuatoriano; en este pais la lucha contra las drogas las llevo a una segunda expulsion, tras las rejas. Ambos procesos hacen parte de la lucha internacional por el control de la cocaina, como un fenomeno global con expresiones muy concretas en los cuerpos de estas mujeres y los lugares en los que han habitado.

El hecho de que el limite nacional amazonico entre Ecuador y Colombia sea mas bien fluido, y en el paso a traves de los muros carcelarios se active un control fronterizo mas riguroso, muestra la necesidad de repensar los lugares donde las fronteras se crean y reproducen, y tal como la geopolitica feminista ha senalado, la necesidad de centrarse en los cuerpos concretos que soportan y constituyen procesos globales. En este caso, en los cuerpos de estas mujeres la frontera se inscribe y las senala "otras" e "ilegales", pero es verdad que son sus cuerpos los que sostienen el enorme negocio del narcotrafico.

Si en la primera parte del articulo aborde las relaciones geopoliticas de la lucha contra las drogas, en la segunda me detuve a observar los trayectos que Nidia evoca desde la prision. El esfuerzo por reconstruir sus movimientos mostro como, si bien es cierto que en cuerpos como el de Daniela se depositan poderosos fenomenos que van mucho mas alla de su vida, tambien es cierto que, a pesar de estos, hay mujeres que continuan traspasando los limites nacionales, transportando cocaina y visitando a sus familiares, incluso a quienes estan encarceladas. Estas mujeres se desplazan de maneras que la geopolitica no alcanza a entender, marcando trayectos en funcion de sus propios intereses.

El articulo deja tambien algunas preguntas abiertas, como asuntos cuya reflexion esta hasta ahora insinuada, pero es necesario profundizar. Dentro de estos, el estatus de excepcionalidad de la frontera de la que el cruce de estas dos geografias da cuenta y su relacion con Ecuador como pais de paso. La geopolitica feminista continua siendo una entrada analitica absolutamente pertinente para explorar estos otros asuntos y, como hasta aqui he intentado mostrar, una apuesta politica por problematizar los efectos que en vidas concretas tiene la "lucha contra las drogas", la persecucion al "terrorismo" o la produccion de ilegalidades sobre los cuerpos migrantes.

DOI: http://dx.doi.org/10.17141/iconos.61.2018.3383

Fecha de recepcion: 26 de agosto de 2017

Fecha de aceptacion: 20 de febrero de 2018

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Entrevista a Margarita, CRS Latacunga, 12 de mayo de 2017.

Entrevistas a Nidia: CRS Latacunga, 20 de mayo de 2016; 21 de junio de 2016; 2 de julio de 2016; 23 de octubre de 2016; 10 de noviembre de 2016; 21 de enero de 2017; 12 y 24 de febrero de 2017; 7 de mayo de 2017 y 10 de junio de 2017.

Ana Maria Ceron Caceres. Magister en Antropologia por FLACSO Ecuador. Investigadora, Universidad Externado de Colombia.

[sobre] ana.ceroncaceres@hotmail.com

(1) Este trabajo hace parte de la investigacion Ceron Caceres (2018).

(2) Los flujos migratorios colombianos hacia Ecuador han tendido a aumentar o disminuir segun las condiciones internas de cada uno de los dos paises. Asi, seria importante revisar las transformaciones que, en un panorama mas reciente, han traido procesos como la desmovilizacion de la guerrilla de las FARC o la promulgacion de la nueva Ley de Movilidad Humana ecuatoriana de 2017.

(3) Todos los nombres han sido modificados.

(4) Manera generica en que Nidia se refiere a los actores ilegales del conflicto armado, generalmente miembros de la antigua guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

(5) Se trato de un ataque de las Fuerzas Armadas Colombianas en la provincia de Sucumbios, Ecuador, en marzo de 2008. Como consecuencia de ese bombardeo, murieron varios guerrilleros de las FARC, incluido alias "Raul Reyes".

(6) La salud publica es el objeto contra el que atentan las personas condenadas por trafico o venta de estupefacientes, y por el que son condenadas en Ecuador.

Leyenda: Figura 1. Los recorridos de Nidia
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Title Annotation:dossier
Author:Ceron Caceres, Ana Maria
Publication:Iconos
Date:May 1, 2018
Words:8680
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