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Fundamentacion trascendental y analisis logico en la obra de Robert Alexy. .

RESUMEN

En este trabajo expongo las dificultades mas relevantes que afronta la teoria de la argumentacion juridica de Robert Alexy en el campo de fundamentacion de las reglas del discurso y en el campo del analisis logico, evaluando las dificultades que se derivan para una concepcion racionalista de la decision juridica.

Palabras clave: teoria de la argumentacion, argumento pragmatico trascendental, logica.

ABSTRACT

In this paper I discuss the most important challenges facing the Robert Alexy's theory of legal argumentation in the field of foundation of the rules of discourse and in the field of logical analysis, assessing the difficulties that arise for the rationalist conception of legal decision.

Keywords: argumentation theory, transcendental-pragmatic argument, logic.

TRANSCENDENTAL FOUNDATION AND LOGIC ANALISIS IN ROBERT ALEXY

[ILUSTRACION OMITIR]

1. INTRODUCCION

La teoria de la argumentacion juridica surge a mediados del siglo XX como respuesta a una doble deficiencia de la llamada "metodologia juridica": por una parte, la descripcion incompleta del proceso racional de aplicacion de normas juridicas en aquellos casos que pueden denominarse "dudosos" y, por otra, la enorme confusion generada sobre los instrumentos de que disponen los jueces y demas sujetos a la hora de tomar decisiones juridicas no arbitrarias. A los criterios juridico-positivos, analiticos y morales comunmente utilizados por la metodologia juridica, las teorias de la argumentacion oponen un conjunto de reglas pragmaticas de caracter -mas o menos- universal que garantizan la correccion de las decisiones juridicas y la racionalidad de los procedimientos. Esta labor suele ir acompanada en mayor o menor medida del analisis logico de los procesos argumentativos en campos juridicos, y de una recopilacion de los argumentos efectivamente utilizados en la practica del derecho. Se evidencia asi una triple dimension de las teorias de la argumentacion juridica: normativa, analitica y empirica.

La teoria de la argumentacion juridica de Robert Alexy (en adelante la teoria) engloba estas tres dimensiones, siendo predominantemente normativa. En este sentido, la teoria formula un conjunto de reglas pragmaticas que rigen la conducta de los participantes y las condiciones que deben cumplir los argumentos aducidos por ellos. Estas reglas definen las condiciones ideales bajo las cuales cualquier enunciado adoptado via decision o consenso por los participantes en el discurso debe ser calificado como correcto y, en caso de resultar transgredidas las reglas, como incorrecto. En cuanto analitica, la teoria estudia la estructura logica de los argumentos juridicos, el papel que en el discurso juega el razonamiento logico y la estructura de los razonamientos no estrictamente logicos (e.g. la ponderacion). La adecuacion logica de los argumentos es, ademas, una exigencia impuesta por las mismas reglas del discurso.

El principal problema que afrontan las teorias de la argumentacion en su dimension normativa es, sin duda alguna, la manera en que deben ser fundamentadas las reglas del discurso. Al ser normas que exigen de los participantes la observancia incondicional de una determinada regla--racional-, su fundamentacion no resulta sencilla. Alexy opta por una fundamentacion pragmatico-trascendental que retoma casi integramente las propuestas de Apel y (en menor medida) las de Habermas. Con esta fundamentacion pretende Alexy senalar a las reglas del discurso no solo como constitutivas del un discurso racional particular, sino como constitutivas de un unico discurso racional universal estrechamente ligado a "la forma de vida mas universal de la persona" (Alexy 1997, pag. 146), y presupuesto en toda situacion argumentativa (real) del habla.

Por su parte, el caracter analitico de las teorias de la argumentacion juridica afronta dificultades relativas a la incapacidad (connatural) de la logica para controlar la correccion de las premisas utilizadas en el razonamiento. La posibilidad que existe en principio de estructurar todo argumento bajo esquemas de inferencia se ve opacada por las caracteristicas propias de los contextos discursivos: razonamiento no monotono, decisionismo, arbitrariedad, etc. que limitan considerablemente la utilidad de la logica en las teorias del discurso. En la teoria de Robert Alexy resulta especialmente problematico el uso de la ponderacion.

En este trabajo tratare de exponer las dificultades mas relevantes que afronta la teoria de Robert Alexy en el campo de fundamentacion de las reglas del discurso y en el campo del analisis logico. Ambas cuestiones definen a grandes rasgos la idea de racionalidad juridica que defiende el autor y la alternativa que ofrece frente a las teorias de la metodologia juridica. Por eso, tales criticas pueden tomarse tambien como dirigidas a su idea particular de "racionalidad juridica", o, mas concretamente, a su idea de superar la irracionalidad de las decisiones discrecionales.

2. LA TEORIA DE LA ARGUMENTACION JURIDICA DE ROBERT ALEXY

Segun Alexy, siempre que como usuarios de un lenguaje regulativo emitamos enunciados que ordenen o permitan determinada conducta elevamos necesariamente una pretension de correccion. Con ella damos a entender, expresa o tacitamente, que nuestros enunciados son correctos y que estamos en capacidad de aportar los argumentos que lo justifican. La pretension de correccion incluye asi una pretension de fundamentabilidad y un deber prima facie de fundamentar. Ambas tareas, tanto la de emitir el acto de habla regulativo como la de tematizar (fundamentar) la pretension de correccion presuponen necesariamente un conjunto de reglas pragmaticas que, por una parte, fungen como condiciones de posibilidad de la asercion y de la fundamentacion y, por otra, regulan las actividades de enunciar y argumentar. Este doble caracter de las reglas del discurso (constitutivo y regulativo del habla) se hace evidente--segun Alexy- si se muestra de que manera su transgresion genera contradicciones pragmaticas (performativas), que a los ojos de todo hablante competente aparecen como absurdos (Alexy, 2007, pag. 209). Las reglas del discurso definirian asi una competencia linguistica universal en cuestiones practicas que garantiza el ingreso al discurso practico racional y, concretamente, garantiza (en caso de su observancia) la satisfaccion de la pretension de correccion (i.e. la correccion de los enunciados normativos objeto del discurso). El aspecto decisivo en este punto seria el consenso de los participantes sobre el enunciado finalmente adoptado, que se convierte en condicion formal de la racionalidad del discurso y de la correccion de las aserciones. El cumplimiento ideal de las reglas del discurso, bajo el que cualquier enunciado adoptado por consenso resultaria correcto, constituirian, finalmente, las "condiciones ideales" del discurso (Alexy, 2007, pag. 213).

Lo anterior vale tanto para el discurso moral como para el discurso juridico (grandes extensiones de la razon practica), pero en diferente medida. Segun Alexy, la pretension de correccion formulada en el derecho coincide solo parcialmente con la pretension de correccion moral: mientras que con un enunciado moral se formula una pretension de correccion ilimitada, en el discurso juridico "(n)o se pretende que el enunciado juridico normativo.... sea sin mas racional, sino solo que en el contexto del ordenamiento juridico vigente pueda ser racionalmente fundamentado" (Alexy, 2007, pag. 208). Este contexto esta definido en la mayoria de los actuales ordenamientos juridicos por la necesaria sujecion a la ley, al precedente y a la dogmatica, asi como por limitaciones de caracter procesal (e.g. los terminos procesales o la ilegalidad de algunas pruebas). De ahi que el discurso juridico se constituya como "un caso especial del discurso practico general", en el que se tratan cuestiones normativas cenidas a una pretension de correccion, pero en un contexto institucional. Lo que aqui resulta relevante es que el discurso juridico, en cuanto sujeto a la ley, al precedente y a la dogmatica, suele ver agotados sus recursos institucionales para dar una solucion "racional" a determinados casos, debiendo acudir entonces al discurso practico general (discurso moral) para justificar las premisas agregadas al razonamiento. Una vez mas, la cuestion decisiva en este punto es que la decision adoptada via consenso puede ser considerada en todo caso como "correcta".

Asi presentada, la teoria expone un modelo significativamente diferente a muchos de los expuestos por la metodologia juridica o por corrientes logicistas del razonamiento judicial (1). La medida de correccion de las decisiones juridicas no viene dada por la utilizacion de argumentos de un determinado tipo (e.g. argumentos fundados en la ley o determinados tipos de interpretacion), o por la utilizacion de esquemas de inferencia que garantizan el paso de premisas dadas a la conclusion, sino, en ultima instancia, por la satisfaccion de las reglas del discurso. Cabe aclarar, por supuesto, que la utilizacion de determinados argumentos y la adecuacion logica de las inferencias son una exigencia de las reglas del discurso (Alexy, ....) Pero, en todo caso, ello debe complementarse con exigencias relativas a la conducta de los participantes que, referidas a ciertos valores como la imparcialidad y la universalidad, pueden ser transgredidas y excluir solo por ello la correccion de la decision adoptada (2). Se trata, en conclusion, de lo que Gianformaggio (1993, pag. 161) ha llamado "una concepcion de la racionalidad procedimental fuerte", en la que el procedimiento no aparece como un simple sustitutivo de la esquiva racionalidad en cuestiones practicas, sino como definitorio de la misma.

Atienza (1999, pag. 44) identifica tal procedimiento como "un tipo de accion--o interaccion- linguistica" fruto de una nocion "pragmatica o dialectica" de la praxis argumentativa. El que sea pragmatica resalta el hecho de que "la argumentacion sea inconcebible haciendo abstraccion de los sujetos que argumentan" (pag. 44), es decir, que la sola referencia a las propiedades del lenguaje no basta para explicar un proceso argumentativo racional. Una tal abstraccion constituye lo que tanto Apel como Habermas denominan "falacia abstractiva": un analisis linguistico donde "ya no puede verse la conexion constitutiva que se da entre las operaciones generativas de los sujetos capaces de lenguaje y de accion, por un lado, y las estructuras generales del habla, por otro" (Habermas 1976, pag. 303). De ahi que surjan diferencias muy puntuales, por ejemplo, con la argumentacion en sentido logico. En la logica utilizamos argumentos estructurados de tal forma que de un conjunto de sus enunciados se sigue (se deduce, se infiere) necesariamente la conclusion. Esta propiedad "deductiva" conserva la verdad de las premisas en la conclusion, pero no dice nada sobre la aceptacion previa de las premisas. En la argumentacion en sentido pragmatico, por el contrario, juegan un papel central las ideas de "consenso" y de "decision" como acciones humanas que contribuyen a la correccion de las premisas. En palabras de Atienza (1999, pag. 44) "inferir consiste aqui en el paso de unos enunciados a otros mediante la aceptacion, el consenso; para cada interviniente en el proceso, funcionan como premisas los enunciados cuya aceptacion pueda darse por supuesta o por alcanzada en cada momento del proceso; y la conclusion es lo que se pretende sea aceptado por el otro". Con esta conjuncion entre "inferencia" y "aceptacion" se persigue, pues, no solo la adecuacion formal de los argumentos sino tambien la correccion material de los enunciados (al paso que se formula una superacion al famoso trilema de Munchhausen). De forma muy simplificada, podriamos caracterizar este modelo como una labor conjunta de busqueda de premisas correctas que apoyan--logicamente- una determinada conclusion.

Asi las cosas, podriamos puntualizar aun mas las diferencias entre el modelo alexyano de argumentacion y el modelo definido por la logica. Esta labor resulta necesaria para referenciar algunas de las criticas al modelo de Alexy que se formularan mas abajo.

La primera diferencia apunta a la naturaleza del lenguaje utilizado en ambos modelos. En la logica clasica se usa un lenguaje formalizado que toma del lenguaje natural la estructura semantica y, concretamente, aquellas palabras que contienen un significado logico (Tugendhat, 1997, pag. 75). Incluso en los clasicos modelos de logica deontica se asumen los operadores normativos O y P como signos de naturaleza logico-semantica. En la argumentacion juridica propuesta en la teoria, por el contrario, resulta imprescindible operar sobre actos de habla, es decir, sobre unidades linguisticas inmersas en su particular contexto de emision (3). Esta circunstancia resulta problematica si se tiene en cuenta que las propiedades del lenguaje que pueden denominarse logicas no pueden ser aplicadas a las acciones: de un acto humano no puede "deducirse" otro acto (4). La naturaleza de la deduccion logica ha sido explicada en terminos semanticos y sintacticos (Alchourron, 1995), pero resulta poco probable una nocion "pragmatica" de deduccion. Las relaciones entre acciones, es decir, entre hechos empiricos pueden ser explicadas en terminos de causalidad, pero no de necesidad (logica). Esto sugiere que la aplicacion de la logica de enunciados a un modelo de argumentacion como el expuesto por Robert Alexy no puede aceptarse sin ciertas reservas. Habermas (1973, pag. 656) es consciente de ello cuando afirma: "La logica del discurso es una logica pragmatica. Investiga las propiedades formales de los plexos de argumentacion ... Entre estas unidades pragmaticas del habla el transito no puede fundarse en terminos exclusivamente logicos (pues no se trata de enunciados, sino de emisiones o manifestaciones y justificaciones)" Una segunda diferencia esta referida a la consistencia de las conclusiones adoptadas. En los sistemas de logica clasica (y algunos de logica deontica) resulta imposible la adopcion de premisas o conclusiones inconsistentes: rige el principio relativo al condicional material ([flecha diestra]) segun el cual "de una contradiccion se deduce cualquier cosa". Las contradicciones cercenan en la logica clasica toda su capacidad deductiva y exigen la aplicacion incondicional del principio de no contradiccion [sin correspondencia],(p [conjunto] [sin correspondencia]p). En el modelo pragmatico de argumentacion, por el contrario, existe un amplio espectro denominado "posibilidad discursiva" donde, en principio, "pueden fundamentarse dos proposiciones normativas o reglas incompatibles entre si" (Alexy, 2007, pag. 202) (5). La razon para ello deriva de la naturaleza misma de las reglas del discurso que no regulan--a diferencia de las reglas logicas- cada uno de los pasos en el proceso argumentativo, y enfatizan las contradicciones surgidas en contextos pragmaticos antes que las contradicciones logico-semanticas.

La tercera diferencia afecta la estructura de las normas (premisas, razones) utilizadas en el razonamiento. Los enunciados condicionales en la logica proposicional clasica estan estructurados de tal manera que su antecedente constituye una razon suficiente para inferir el consecuente. Si el antecedente resulta satisfecho por una nueva premisa, no queda mas alternativa al hablante que adoptar el consecuente como conclusion. Las normas condicionales en la teoria, por el contrario, se caracterizan por su naturaleza derrotable, es decir, por la posibilidad siempre abierta de reformular las reglas condicionales y adoptar conclusiones diversas aun permaneciendo como tales las antiguas premisas. Ello acarrea dos consecuencias importantes para el razonamiento, que adquieren el cariz de dilema: por una parte, podrian producirse consecuencias juridicas contradictorias y, por otra, el caracter inferencial de la logica podria reducirse a sus minimos (6). En los ordenamientos juridicos contemporaneos la mayoria de las reglas estan consignadas de tal manera que poseen excepciones implicitas, es decir, el legislador las ha concebido derrotables. Ello no resulta ser, sin embargo, un problema para el razonamiento monotonico (no derrotable) mientras todo dependa de un particular estilo nomografico adoptado por el legislador. Alchourron (2010) ha demostrado que no es necesario abandonar la nocion clasica de logica deductiva para razonar con normas juridicas derrotables, pues en todo caso se pueden "revisar las premisas con tanta frecuencia como sea necesario" (pag. 126). Esta revision ("de creencias") esta encaminada a hacer de los antecedentes de las normas juridicas "razones suficientes" que junto con la premisa factica desaten el consecuente. Una solucion semejante, sin embargo, esta lejos de ser posible en el modelo de argumentacion juridica expuesto en la teoria. Para Alexy, los resultados obtenidos en la argumentacion no pueden pretender una certeza definitiva, por lo que se hace "necesario que su revision siempre sea posible" (Alexy, 2007, pag. 201), es decir, las premisas (y con ellas la conclusion) siempre estan abiertas a nuevas excepciones implicitas que pueden cancelar la consecuencia juridica inicialmente adoptada. Ello es asi, sobretodo, porque las razones validas para que se de la derrota de un deber no son solo de tipo juridico, sino tambien moral. Para Alexy, siempre existe la posibilidad de que un juez falle en contra del tenor literal de una norma por razones practicas. Ello es evidente en citas como esta: "Si la ley, el precedente o la dogmatica establecen claramente la decision, y "o existen reparos serios en el aspecto de la correccion material, el caso se decidira solo mediante lo autoritativo e institucional" (Alexy, 2009, pag. 81). La naturaleza moral de esos "reparos" hace que, en principio, "ni siquiera sea posible identificar de antemano en su totalidad el conjunto de circunstancias genericas que constituirian sus excepciones" (Bayon, 2001, pag. 52). De ahi que el contenido del antecedente de la norma de derecho permanezca siempre indeterminado, y que la aplicacion de las reglas logicas del modus ponens y del refuerzo del antecedente (y con ellas de la logica monotonica) al razonamiento juridico quede en entredicho.

Cabe resaltar que en el modelo de Alexy la derrotabilidad no solo es un problema del ambito de la justificacion intema sino, fundamentalmente, de la justificacion externa. Al problema de indeterminacion de las reglas generales (juridicas o no) que fungen como premisas en la justificacion intema corresponde el problema de la indeterminacion de las reglas generales aducidas como premisas en la justificacion externa. Ello se hace mas evidente cuando en la toma de decisiones las razones institucionales se agotan y debe acudirse al discurso practico general: la famosa "saturacion" exigida por las reglas del discurso remite ineludiblemente a enunciados morales (Alexy, 2007 pag. 236) (7). Asi vista, la derrotabilidad pone en duda la tesis de Robert Alexy segun la cual la logica formal clasica rige la inferencia en el ambito de la justificacion interna, y la tesis expuesta en 1980 (pag. 50) segun la cual la logica deontica de G. H. von Wright sirve como criterio para analizar la adecuacion formal de los argumentos en la justificacion externa. En el sistema estandar de logica deontica de von Wright rige la regla metalogica de monotonia, lo que lo hace inaplicable a un modelo argumentativo en la que todas sus reglas sean "semanticamente" derrotables.

Una diferencia adicional entre un modelo definido por la logica y el modelo expuesto por Alexy en la teoria se refiere a la diferenciacion entre el contexto de la justificacion y el contexto del descubrimiento. Tal cual se senalo arriba, en el modelo de Alexy los participantes no solo tratan de aportar las premisas que apoyan formalmente una determinada conclusion, sino que buscan a traves de la actividad argumentativa alcanzar un consenso fundado que aporte correccion a las premisas y a la conclusion. Con ello, podria decirse, los participantes "descubren" las premisas correctas en el mismo contexto en el que las justifican y, de esta manera, mantienen indistintos ambos contextos. Para la logica, por el contrario, esta diferenciacion es siempre posible: "la justificacion en sentido logico es ajena a la correccion material del argumento ... Asi como en una razonamiento teorico la validez del mismo no supone la verdad de las premisas, en una razonamiento practico la validez del argumento no supone la correccion o bondad de aquellas" (Moreso, Jose J. et al, 1992, pag. 255). Para llevar a cabo una justificacion en sentido logico no es necesario, pues, partir de premisas verdaderas o correctas, y tampoco se obtiene verdad o correccion (mayor a la contenida previamente en las premisas) utilizando axiomas y reglas de inferencia. En otras palabras, "la eleccion de las premisas de una inferencia es el resultado de un proceso de deliberacion y argumentacion que se desarrolla conforme a criterios diferentes a los proporcionados por la logica deductiva" (Ibid .., 1992, pag. 258). Uno de esos criterios no logicos es, sin duda, la ponderacion. Alexy trata de mostrar la estricta toma de decisiones normativas no como una operacion de inferencia logica entre enunciados sino como una operacion matematica de balanceo entre principios (o valores) contrarios. La inclusion de este procedimiento demuestra la importancia de la "decision" en la practica argumentativa y reduce el papel de la logica al de un mero instrumento (entre muchos) utilizado por los participantes.

En este punto cabe hacer una ultima diferenciacion relativa a los alcances del modelo de la argumentacion expuesto por Alexy. La teoria no solo alberga un modelo para la aplicacion y la justificacion de normas juridicas, sino que expone una determinada teoria de la correccion moral. El discurso, como actividad linguistica descargada de experiencia, y el consenso, como factum de la voluntad perseguido por los participantes, se constituyen asi como elementos definitorios de la razon practica. A ello apunta tambien Habermas (2002, pag. 285) cuando afirma: "un acuerdo sobre normas o acciones ideales que haya sido alcanzado discursivamente bajo condiciones ideales posee algo mas que una mera fuerza autorizante: garantiza la correccion de los juicios morales".

Hasta aqui he tratado de dar una caracterizacion general de teoria de la argumentacion juridica de Robert Alexy y de mostrar sus diferencias con un hipotetico modelo "logicista" de argumentacion. Con ello pueden despejarse las dudas sobre el eventual estado de la teoria en caso de que prosperen las criticas sobre la adecuacion del argumento pragmatico-trascendental. Si los criterios de racionalidad de la teoria no pueden ser justificados pragmatico-trascendentalmente, ?como integrarlos en el razonamiento juridico si, ademas, no son criterios logicos?

3. EL ARGUMENTO PRAGMATICO-TRASCENDENTAL Y LAS REGLAS UNIVERSALES DEL DISCURSO

El problema de fundamentacion de las reglas universales del discurso lo soluciona Alexy con un argumento pragmatico-trascendental. Aunque originalmente inclinado por una fundamentacion pragmatico-universal en el sentido de Habermas (1976), Alexy opta en 1989 por la version mas "fuerte" ofrecida por Apel. Ambas son, sin embargo, versiones actuales -"debilitadas"- del argumento trascendental de la filosofia critica kantiana. Kant pretendio mostrar las condiciones objetivas de la experiencia posible a traves un conjunto de categorias a priori que toda consciencia humana deberia presuponer necesariamente en sus percepciones del mundo. Sin ese marco categorial a priori, hecho explicito mediante la reflexion trascendental, no seria posible en principio la racionalizacion de la experiencia y la superacion del puro hecho de la percepcion. Kant planteaba asi un argumento efectivo contra el escepticismo filosofico: si el esceptico aceptaba la posibilidad (o necesidad) de un determinado tipo de experiencia, deberia aceptar--para ser consecuente- aquellas categorias que la hacen posible. A tal argumento lo llamaria Kant "trascendental" y al metodo de su construccion "reflexion trascendental".

En el modelo kantiano, sin embargo, se plantea una relacion cognoscitiva no mediada entre la consciencia humana y la experiencia. El sujeto cognoscente percibe objetos del mundo que adquieren directamente las estructuras provistas por el sistema categorial, sin que medie hecho empirico o entidad analitica alguna. De este modo, el conocimiento objetivo de la realidad se decide en un contexto monologico y la nocion de verdad se confunde con la de objetividad de la experiencia. En las versiones de Apel y Habermas, por el contrario, el concepto amplio de "lenguaje" moldeado por los tres "giros" de la filosofia contemporanea juega un papel de necesario mediador entre la consciencia y el mundo. Asi, del positivismo logico se aprende la necesidad de desplazar el interes filosofico por la conciencia hacia un interes creciente por el lenguaje como "tema y medio de la reflexion trascendental" (De Santiago (1996, pag. 288). La hermeneutica filosofica, por su parte, ensena que no es en principio posible la representacion de objetos del mundo mediante signos linguisticos sin que medie una interpretacion real en un contexto definido por reglas convencionales del lenguaje: reglas que fijan el sentido sintactico y semantico de los signos. De ahi que, finalmente, de las corrientes pragmatistas originadas con el segundo Wittgenstein se comprenda la necesidad de incluir en el analisis linguistico los contextos reales de emision de actos de habla y el comportamiento de los sujetos que actuan como usuarios del lenguaje. De especial importancia resulta aqui el analisis de las condiciones bajo las cuales se producen consensos entre los participantes del discurso y que, en algunos casos, constituyen las condiciones universales del discurso ideal (Habermas) o de la comunidad ideal de comunicacion (Apel). Esta "actualizacion" de la filosofia kantiana efectuada por Apel y Habermas permite sustituir la nocion de "experiencia" por la nocion "entendimiento", y atribuir a la investigacion trascendental (o pragmatica universal) la labor de "identificar las condiciones universales del entendimiento posible" (Habermas, 1976, pag. 299) (8). Tales condiciones universales estan definidas por las pretensiones de validez intersubjetiva que se satisfacen en el ambito del discurso y de la accion comunicativa. Se produce asi, pues, un desplazamiento de la idea de conocimiento objetivo hacia un contexto dialogico en el que, a diferencia de los contextos monologicos, es posible la comprension intersubjetiva de significados. De Santiago Guervos (1996, pag. 290) resume de la siguiente manera este cambio de enfoque: en Apel y Habermas "la filosofia trascendental kantiana es trasformada en una filosofia que reinterpreta las condiciones de posibilidad de la racionalidad como condiciones formales del discurso, es decir, las normas y reglas que rigen todo dialogo".

Ahora bien, los argumentos pragmatico-trascendentales constituyen una "variante" del tipo mas amplio de argumentos trascendentales y, como tal, se componen de dos premisas (Alexy, 1997a, pag. 143). La primera de ellas postula que determinado campo de la experiencia, del lenguaje o del conocimiento no seria posible si no se presupone la existencia de determinado conjunto de condiciones a priori (conceptos, reglas, etc.). La segunda premisa formula que aquella porcion de la experiencia, del lenguaje, o del pensamiento es, "en algun sentido, necesaria". Finalmente se concluye, mediante la regla del modus tollens, la necesariedad de los elementos presupuestos a priori. El argumento pragmatico-trascendental presentaria, pues, la siguiente estructura (9):

([sin correspondencia] q [flecha diestra] [??] p)

[] p

[] q (1-2) (10)

Alexy propone como premisa (1) de su argumento el enunciado condicional: "las afirmaciones son solo posibles si valen algunas reglas de la asercion" (1997, pag. 143). Las reglas de la asercion, por su parte, constituyen las denominadas "condiciones ideales del discurso", es decir, el presupuesto necesario de la accion orientada al entendimiento (asercion). Para Alexy, sin embargo, no todas las reglas del discurso racional cabrian dentro del antecedente de esta premisa (11). Al respecto solo senala las reglas que confieren el caracter universalista a la teoria del discurso en su doble sentido de validez universal y contenido universal: las reglas de razon. Estas reglas hacen referencia a la admision universal de sujetos capaces de habla en el discurso y a la igualdad de derechos en el ejercicio de la palabra. Por su parte, Alexy elige como premisa (2) el acto de la asercion o, en terminos habermasianos, la accion encaminada al entendimiento (accion comunicativa). En el terreno de la razon practica las aserciones son actos de habla regulativos de tipo moral o juridico.

Al argumento pragmatico-trascendental asi expuesto le pueden ser formuladas criticas en tres sentidos. El primero de ellos va dirigido a la insuficiencia logica del argumento para deducir una conclusion tan fuerte como la pretendida por Alexy (con operador modal de necesidad). La segunda y la tercera critica estan referidas, respectivamente, a la adecuacion de las premisas (1) y (2). Estas criticas, aunque dirigidas en forma directa contra el argumento pragmatico-trascendental, pueden tomarse tambien como criticas contra la idea de universalidad del discurso.

3.1. NECESIDAD, POSIBILIDAD Y ARGUMENTOS TRASCENDENTALES

Todo argumento trascendental enfrenta dificultades relativas a su estructura logica. La mas importante de ellas esta referida al tipo de condicion dispuesta en el antecedente de la premisa (1) (del modus tollens). En logica clasica, la afirmacion del antecedente de un enunciado condicional constituye razon suficiente para deducir el postsecuente, mientras que de la negacion del mismo es dable deducir cualquier cosa. Si los presupuestos que hacen posible un determinado tipo de experiencia, pensamiento o lenguaje existen, no es dable deducir de ello la existencia de ese tipo de experiencia, lenguaje o pensamiento. La idea de "necesariedad" atribuida a los argumentos trascendentales resulta de esta manera insostenible. La existencia (12) de las reglas o conceptos trascendentales no constituye en ningun modo prueba--real o hipotetica- a favor de la existencia de un objeto particular. Como mucho podra sostenerse que el argumento trascendental aporta una razon contingente para generar un campo de la experiencia, del lenguaje o del conocimiento, pero no una razon necesaria y suficiente que defina la posibilidad incondicional de los mismos.

Aunque esto pueda parecer algo trivial para los argumentos kantianos puesto que la existencia de los hechos no es algo que suela discutirse, si acarrea serias dificultades a los argumentos pragmatico-trascendentales. Si la reconstruccion de un conjunto de reglas que constituyen las condiciones ideales del discurso orientado al entendimiento no puede garantizar la obtencion de tal discurso, entonces los participantes que buscan la correccion discursiva de sus enunciados no encontrarian en ello razon suficiente para el seguimiento de las reglas. Esto es valido aun cuando los participantes acepten que solo mediante las reglas del discurso pueden obtener consensos racionales. Aun en este caso, queda la posibilidad logica y factica de que mediante el seguimiento de las reglas del discurso se produzcan, por ejemplo, discursos irracionales o enunciados incorrectos (injustos) (13). Ello es asi porque, a diferencia del argumento kantiano, el argumento de Apel y Alexy no pretende ser una explicacion (trascendental) para un determinado campo indubitable de la experiencia, sino fundamentalmente una propuesta normativa sobre como debemos hablar y discutir racionalmente. Pero en este caso siempre habra duda sobre lo que sea una accion orientada al entendimiento, o un discurso racional, o un enunciado correcto; duda que, como se ve, ni siquiera la idea de un discurso ideal guiado por reglas ayuda a despejar.

3.2. LA UNICIDAD CONCEPTUAL DEL LA PREMISA (1)

Es de resaltar que la deficiencia del argumento pragmatico-trascendental no es un problema atribuible solo a la estructura logica del argumento. De ser asi, bastaria introducir un operador bicondicional en la premisa (1) para que la negacion del antecedente constituyera tambien razon suficiente para la negacion del consecuente, y de la afirmacion del consecuente se siguiera necesariamente el antecedente ([sin correspondencia] q [flecha diestra] [??] p). En este caso, sin embargo, aun persistirian los problemas relativos a la fundamentacion material de la premisa (1), es decir, las dificultades relativas a la necesidad del esquema conceptual. En principio, quienes defienden la posibilidad de las fundamentaciones trascendentales advierten que un esquema conceptual determinado aporta una explicacion plausible a un especifico conjunto objetos. Toda situacion real o hipotetica resulta adecuadamente configurada por los criterios del esquema conceptual, lo que hace impensable que los mismos objetos puedan presentar las mismas propiedades bajo otros esquemas conceptuales. Estas impresiones -intuitivamente convincentes- permiten que se generalicen los elementos constitutivos del esquema y se les considere llanamente como "condiciones de posibilidad". Sin embargo, como senala Komer (1999, pag. 42), llegara semejante conclusion es solo posible si se logra demostrar que el esquema incluye las condiciones necesarias y suficientes de determinado campo de experiencia (o del lenguaje o del conocimiento). Pero la dificultad subyace, dice Komer (1999, pag. 42), en que "las condiciones suficientes nunca se distinguen de las necesarias. Las primeras... se satisfacen con el establecimiento de un esquema. Las ultimas serian satisfechas solo si la unicidad del esquema fuera tambien demostrada". Mientras esto no suceda, falla cualquier argumento trascendental aun cuando se adopte un operador bicondicional en la premisa (1).

Las propuestas para reforzar el argumento han sido variadas y en su mayoria insuficientes. Komer (1999, pag. 40) senala en relacion con el argumento trascendental kantiano que demostrar la unicidad conceptual del esquema "es imposible" (14). Por su parte, Cabrera (1999, pag. 23) senala como la propuesta de Bennett y Walker de considerar la premisa (1) como un enunciado analitico oponible a cualquier esceptico es inadecuada por fundarse en definiciones previas y en el concepto de sinonimia. Finalmente, no parece admisible aceptar la adecuacion y la necesidad del esquema conceptual por razones religiosas o puro dogmatismo. Lo infructuoso de todos estos intentos parece sugerir mas bien, en ultima instancia, lo conveniente de reformular la exigencia de "necesidad" impuesta al argumento trascendental. La misma experiencia en el campo de la ciencia ha ensenado que la supuesta necesidad de los esquemas conceptuales bajo los cuales explicamos el mundo en ciertas etapas historicas se muestran insuficientes y exigen su reformulacion una vez se hacen nuevos descubrimientos. La misma estetica trascendental kantiana fundo su esquema conceptual en la ciencia newtoniana de su tiempo, mostrandose insuficiente para exponer las condiciones trascendentales de la experiencia tal cual es reflejada en la ciencia contemporanea. Lo mismo podria decirse de muchos paradigmas cientificos que aunque no pretendieron ser una exposicion trascendental de la experiencia, en su momento fueron concebidos como fundamentos suficientes y necesarios de la misma. Una "relativizacion" del esquema categorial seria consecuente con la falibilidad (Popper) del conocimiento humano, lo que en ultimas restaria al caracter trascendental del mismo. El argumento expondria entonces el mas plausible (15) de los esquemas pero mantendria siempre abierta la posibilidad de ser remplazado por otro.

La situacion ideal del habla fundamentada pragmatico-trascendentalmente parece ser especialmente susceptible a un cambio de esta naturaleza. En primer lugar, porque no parece posible encontrar (de hecho) en la enorme variedad de teorias metaeticas un acuerdo sobre lo que signifique correccion normativa y las condiciones bajo las cuales es posible hablar de razon practica. En segundo lugar, porque en principio los sujetos que buscan motivaciones a sus conductas cuentan con acciones alternativas a las fijadas por las reglas del discurso racional (e.g. la accion estrategica o las acciones simbolicas -Habermas, 1976, pag. 340). En tercer lugar, porque el hecho de poder concebir enunciados morales y juridicos no provenientes de discursos racionales, es decir, el hecho de que las reglas no sean constitutivas de los enunciados sino de un atributo particular de los mismos: su correccion (16), hace que de hecho sean posibles las discusiones sobre cuales--entre una amplia variedad- sean los enunciados correctos. El que existan posiciones teologicas, intuicionistas, naturalistas, etc., es muestra de como los "paradigmas" son especialmente endebles en materia etica (y tambien juridica) y de como, en ultima instancia, la observancia incondicional de las reglas del discurso racional resulta solo exigible a quienes tengan un interes particular de ingresar en el discurso y desechen las demas alternativas existentes. El caracter personal de esta motivacion redunda, finalmente, en un debilitamiento "dramatico" de la fundamentacion trascendental. (A esto me referire mas adelante).

Alexy (2007, pag. 306 y 1997, pag. 143) parece ser consciente de todo esto cuando se decide por una fundamentacion pragmatico-trascendental "debil". El mismo Apel, siguiendo a Habermas, ha senalado la necesidad de relativizar el apriorismo del esquema conceptual (17). Por su parte, Habermas (1976, pag. 322 y ss.) admite la posibilidad de que las reglas del discurso racional sean relativas en la medida en que su formulacion puede derivarse tanto del analisis conceptual como del analisis empirico. La particularidad que en este punto presenta Alexy es que trata de reforzar el argumento con una premisa empirica relativa a la maximizacion individual de utilidades. Segun esta premisa, siempre hay un numero tan elevado de personas que tienen interes en la correccion que resulta mas conveniente ingresar en el discurso racional aun cuando subjetivamente no se persigan resultados correctos o procedimientos racionales. Asi planteada, sin embargo, parece que la premisa empirica no ayuda a superar en mucho la debilidad del argumento pragmatico trascendental. Como ha senalado Betegon (1998, pag. 189): "en tanto empirica, la premisa puede ser tan cierta como falsa, es decir que podemos suponer tambien la existencia de individuos no interesados en la pretension de correccion de la etica discursiva, o la de quienes no esten interesados en maximizar su propia utilidad". Esto resulta especialmente cierto en el caso -muy comun- de personas que no comparten posiciones cognoscitivitas o que las comparten en manera adversa a la teoria del discurso. Entre ellos estarian los ya mencionados escepticos o quienes sostienen que la correccion de sus enunciados normativos proviene, por ejemplo, de un ser supremo o de algun tipo de intuicion moral. Es perfectamente posible concebir una comunidad profundamente religiosa (y el mundo actual esta lleno de ellas) en la que, por razones de fe, quede vetada cualquier tipo de opinion personal, o una comunidad de escepticos donde cualquier intento de fundamentacion normativa sea ridiculizado.

3.3. NECESIDAD Y PREMISA (2) DEL ARGUMENTO

Un factor de vital importancia en los argumentos trascendentales es la naturaleza necesaria de la premisa (2), formalizada con el operador modal de necesidad. Segun Alexy (1997, pag. 146), el caracter necesario de las aseveraciones proviene de su vinculacion con una forma de vida universal: "quien nunca en su vida formula ninguna aseveracion... y no ofrece ninguna fundamentacion ... no puede participar en aquello que uno puede llamar "la forma de vida mas universal de la persona"". Esta forma de vida se caracteriza por estar presente en cualquier comunidad de seres humanos, independientemente del lugar y la epoca, y por su plena identificacion con el modelo expuesto en la teoria del discurso. Para Alexy, todo ser humano deberia formular aseveraciones y fundamentaciones, pues "resulta imposible no participar de la forma de vida mas universal" (pag. 147). De este modo termina identificando la observancia de las reglas del discurso racional con las condiciones bajo las cuales cabe decir que hacemos parte de la vida mas universal de la persona. Pero, como se ha visto, las condiciones de ingreso al plano del discurso siempre dependen de la motivacion de los sujetos que en principio se encuentran ante diversos cursos alternativos de accion. El ingreso a la forma de vida se reduce asi a una cuestion de eleccion personal (motivada, por ejemplo, por el mero gusto o por alguna necesidad de comunicacion) y su caracter necesario se vuelve tan solo contingente. De esto parece ser consciente Alexy (2007, pag. 309) cuando senala que "... a la forma de vida mas general de los hombres solo pertenece el plantear en cualquier momento afirmaciones serias, pero no el que esto suceda siempre", lo que finalmente hace que su tesis incurra en una inconsistencia.

Dicho sea de paso, la vinculacion postulada por Alexy entre los conceptos de "aseveracion" y de "forma de vida mas universal" no constituyen--creo yo- una autentica fundamentacion del caracter necesario de las primeras. Alexy pretende que las aseveraciones sean necesarias por el hecho de estar vinculadas a la forma de vida mas general de la persona, pero luego identifica esa forma de vida general con la practica de aseverar y fundamentar. Asi vista, la argumentacion seria evidentemente circular (o "definitoria"), ademas de insuficiente porque, como se ha visto, la practica de aseverar y fundamentar no es necesaria. La premisa (2) deberia simbolizarse entonces con el operador modal de posibilidad: [??]p.

Ahora bien, la consecuencia directa del relativismo en que incurre la premia (2) no es la incorreccion logica de la fundamentacion de las reglas del discurso (pues los argumentos pragmatico trascendentales pueden proponerse con premisas necesarias o contingentes), sino un debilitamiento aun mas pronunciado del argumento pragmatico trascendental. En ultimas lo que el argumento estaria postulando es que todo sujeto que opte por entablar una aseveracion y una fundamentacion se encuentra constrenido por las reglas del discurso, pero no que el sujeto este obligado a aseverar y fundamentar. En cualquier situacion que requiera una decision moral podria optarse simplemente por la accion estrategica, o por la fuerza, sin cometer algun tipo de contradiccion preformativa. Analogamente, ante un caso dificil que requiera una decision juridica un juez puede optar por no entrar en el campo del discurso y decidir conforme a una simple opinion desprovista de cualquier pretension de validez (18).

Hasta aqui he tratado de mostrar las deficiencias logicas y de fundamentacion en que incurre la premisa (1), y los problemas de fundamentacion del operador (de necesidad []) de la premisa (2). He sostenido que todo ello implica un debilitamiento del argumento pragmatico-trascendental y una perdida del caracter universal de las reglas del discurso practico. Sin embargo, aun resulta posible demostrar como el argumento de Alexy puede debilitarse hasta que las reglas del discurso adquieran paulatinamente los rasgos de una mera propuesta normativa (no universal, ni trascendental, ni analitica). Para ello basta mostrar las dificultades derivadas de la fundamentacion material de la premisa (2), especialmente los aspectos relativos a la pretension de correccion. La vinculacion entre el habla aseverativa y las reglas universales es lograda por Alexy a traves de la pretension de correccion, convirtiendose esta en la piedra angular de la fundamentacion universalista de la teoria del discurso. Por ello voy a referirme a las criticas relativas a la pretension de correccion no como problemas de fundamentacion de la premisa (2), sino como problemas que afectan--especialmente- la universalidad del discurso.

3.4. PRETENSION DE CORRECCION Y UNIVERSALIDAD DEL DISCURSO

Un aspecto irrenunciable de la teoria del discurso racional de Alexy es el caracter necesario de la pretension de correccion: todo sujeto que asevera algo entabla (necesariamente) una pretension de correccion que a su vez resulta vinculada (necesariamente) con las reglas universales del discurso. Esta cadena de nexos fuertes permite que la situacion ideal de habla adquiera visos de universalidad y que todo sujeto que opte por la aseveracion se encuentre irremediablemente bajo el influjo de las reglas pragmatico-universales (so pena de incurrir en contradicciones preformativas). Para que tengan lugar estos nexos la pretension de correccion debe cumplir a su vez con dos requisitos fundamentales: formular (necesariamente) unapretension de justificabilidad que implique (necesariamente) un deber prima facie de fundamentar (19). Solo cumpliendo con estos requisitos conceptual-pragmaticos es que pueden los actos de habla aseverativos fungir como premisa (2) del argumento pragmatico trascendental. Esta condicion no esta exenta, sin embargo, de algunas objeciones. En acapites anteriores ya se ha sugerido que los nexos entre una y otra condicion no son estrictamente necesarios, por lo que aqui hare enfasis en determinar que tan relativos resultan ser. Si se lograra establecer que las condiciones mencionadas no son constitutivas de la nocion de aseveracion el argumento quedaria desprovisto de toda su fuerza (20).

En primer lugar, resulta pertinente senalar que la nocion meta-teorica de "necesidad conceptual" postulada por Alexy no coincide con nociones fuertes defendidas desde posturas metafisicas. El vinculo necesario que existe entre la pretension de correccion y el acto de habla aseverativo no constituye una legalidad eterna e in mutable en sentido platonico, sino una necesidad dentro de una practica linguistica no inmune a la revision: "la pretension de correccion solo es necesaria dentro del marco de una practica especifica; en consecuencia, la necesidad en cuestion es solo una necesidad relativa" (Alexy, 2008, pag. 66). Podria encontrarse asi que bajo esquemas conceptuales diversos -en otros tiempos y espacios- los actos de habla regulativos no formulan necesariamente una pretension de correccion, o la formulan en un sentido distinto. La nocion de "necesidad relativa" permite de esta manera descargar la teoria de Alexy de fuertes supuestos ontologicos, pero conservando aun una nocion fuerte de necesidad conceptual. De ahi que resulte irrenunciable la tesis segun la cual todo individuo participe de una cierta practica linguistica debe formular la pretension de correccion en sus emisiones aseverativas, y evitar de esta forma las contradicciones pragmaticas. El punto crucial aqui es que Alexy identifica esa practica linguistica en la que la pretension de correccion se encuentra vinculada con las aserciones morales como propia de las comunidades constituidas por me dio del derecho y la moral. Para Alexy, la pretension de correccion constituye un elemento esencial de ambos discursos (el juridico y el moral), de manera que "no puede existir derecho sin pretension de correccion" (2008, pag. 66) (21). Asi, puesto que es dificil concebir sociedades humanas desentendidas de normas morales y juridicas, Alexy logra conservar el aspecto universalista de su teoria.

Este universalismo se ve apocado, sin embargo, cuando los elementos pragmaticos de la premisa (2) resultan ser estrictamente contingentes. De lo que se trata aqui es de determinar si el argumento conceptual relativo a la pretension de correccion es adecuado. Por adecuacion debe entenderse tanto la consistencia analitica como el exito empirico. Si el argumento de la correccion no resulta suficiente para dar cuenta de la manera en que emitimos enunciados eticos en contextos reales (o genera inconsistencias facticas) no es empiricamente exitoso ni analiticamente necesario. A continuacion me referire a ello en la doble dimension en que Alexy pretende fundamentar la pretension de correccion: subjetiva y objetiva.

Como se vio antes, la pretension de correccion (moral y juridica) solo es formulada por quien tiene un interes especial en la correccion (Alexy, 1997, pag. 148). Dicho interes viene dado, en principio, por motivaciones particulares que tiene el usuario del lenguaje. En este sentido la fundamentacion de la pretension de correccion y de sus propiedades necesarias es tan solo subjetiva. Las personas pueden optar por otro tipo de lenguaje que de hecho sirva mas a sus intereses y sus alternativas pueden ser mas o menos amplias. Esto hace que la formulacion de la pretension de correccion en las aseveraciones sea contingente, y que su status analitico resulte equivoco. En algunos casos reales, como el del esceptico, esto resulta especialmente cierto. De un esceptico--entre los muchos que hoy existen- podriamos decir incluso que no formula necesariamente, por principio, una pretension de correccion. Sus enunciados morales -que los tiene realmente- estan encaminados a influir positiva o negativamente en la conducta de los demas sin esperar que sus interlocutores se convenzan de la justicia o bondad que predican. Lo mas relevante aqui es que el esceptico, que no se encuentra vinculado a las reglas del discurso por falta de interes, no incurre en contradiccion preformativa alguna. Sus enunciados y argumentos "psicologicos" o "estrategicos" obedecen, pues, a una pragmatica no universal-discursiva.

La figura del intuicionista resulta tambien problematica desde este punto de vista subjetivo. Un intuicionista pretende siempre que sus aseveraciones morales y juridicas son correctas, pero a su vez no se interesa en aportar argumentos que lo fundamentan. Para el la bondad o justicia de sus aseveraciones provienen de una cierta intuicion moral o analitica (mas o menos desarrollada), y no de los argumentos ni del consenso. Aunque el intuicionista no se margina de las practicas linguisticas, cabria esperar de sus argumentos solo una explicacion de como las evidencias morales funcionan, o de como podrian ser refinadas. De ninguna manera pretendera deducir la correccion de sus juicios a partir de razones y reglas generales adoptadas por consensos discursivos. Como el mismo Alexy ha senalado, si el intuicionismo "es incluido en una argumentacion, entonces ya no se trata de intuicionismo. Las evidencias no pueden remplazar a los argumentos".

Otra actitud de este tipo es la que asumen quienes dan por valido solo una cierta clase de argumento no falsable. Para un religioso o metafisico, por ejemplo, la correccion de los enunciados morales viene dada--necesaria y suficiente mente- por un conjunto mas o menos amplio de dogmas no susceptibles de fundamentacion ni de critica. Aunque no resulta posible, en principio, aportar pruebas racionales que sirvan de justificacion a los enunciados, tampoco se esta dispuesto a renunciar a ellos. Los procesos de fundamentacion se agotan asi en la formulacion de los dogmas, reduciendose la expectativa de aceptacion a un simple acto de voluntad del interlocutor. Una posicion semejante atenta, como es obvio, contra los postulados de la situacion ideal de habla, en particular contra las reglas de razon (22). Para Alexy (2003, pag. 170), "la teoria del discurso exige que, cuando en una cuestion la resolucion publica de intereses y la formacion de un ordenamiento comun de individuos libres e iguales, como ocurre en el caso de las cuestiones de justicia y las cuestiones constitucionales, se puedan tener en cuenta solo los argumentos que son susceptibles de ser puestos a prueba". Pero el que no se deban tener en cuenta los enunciados del dogmatico no obedece a su caracter no-aseverativo, sino a la limitacion impuesta por el dogma a la pretension de fundamentabilidad y al conexo deber prima facie de fundamentar. El dogmatico pretende que sus enunciados son correctos, pero a esa pretension de correccion no se vincula necesariamente una pretension de fundamentabilidad en el sentido de Alexy. Solo se aceptan como razones validas cierto tipo de enunciados, y el deber de fundamentar se agota en ellos. Asi, en consecuencia, el nexo existente entre la pretension de fundamentabilidad y el deber prima facie de fundamentar se vuelve relativo y con ello, una vez mas, relativo el ingreso al discurso racional a traves de la aseveracion y la pretension de correccion.

Como estas, aun podrian citarse muchas actitudes subjetivas que ponen en entre dicho la consistencia analitica de la nocion alexyana de "aseveracion". La actitud del dictador o del sujeto que ejerce una autoridad ilimitada es una de ellas. Sin embargo, basta concluir con lo ya dicho que desde el punto de vista subjetivo de la actitud del hablante no puede Alexy proporcionar una fundamentacion adecuada a su nocion de aseveracion. Los hablantes pueden--sin incurrir en contradicciones preformativas- asumir diversas posiciones que hacen de la pretension de correccion un elemento no analitico, y de la pretension de fundamentabilidad un elemento no necesariamente implicado por la pretension de correccion. Ahora queda por revisar la fundamentacion en sentido objetivo.

Para Alexy la formulacion de la pretension de correccion y el interes subjetivo en la correccion no depende de la actitud particular que adopte el hablante. Aun cuando un sujeto actue de forma insincera frente a sus interlocutores subsiste para el un deber objetivo o institucional de formular la pretension de correccion: "si todo aquel que decide, juzga o argumenta en un sistema juridico, debe formular dicha pretension, se trata de una pretension objetiva de correccion. Esta pretension de correccion objetiva no es un asunto privado sino que esta necesariamente relacionada con el rol de participante en el sistema juridico" (Alexy, 2010, pag. 29). En el ambito juridico--pero tambien en el moral- cabria preguntarse entonces en que consiste ese deber que dota de validez objetiva a la pretension de correccion.

Las posibles respuestas parecen ser todas ellas insuficientes. Si, en primer lugar, se trata de un deber etico, la fundamentacion incurre en circularidad: se pretende mostrar la objetividad de la pretension de correccion, que es constitutiva de la moral (en el sistema de Alexy), a traves de un deber moral. Si, en segundo lugar, el deber es juridico, ademas de ser fundamentada circularmente, la pretension de correccion dependeria del hecho de que sea ordenada en el correspondiente sistema normativo, es decir, dependeria de un hecho siempre contingente. La opcion mas plausible parece ser, entonces, la que ve en el deber de formular la pretension de correccion una exigencia de tipo pragmatico. Se considera asi que en la emision de enunciados morales o juridicos (23) debe concurrir la pretension de correccion para que sea--en terminos austinianos--feliz (por oposicion a infeliz, que corresponderia a la contradiccion preformativa). No obstante, la naturaleza misma de las reglas pragmaticas y los casos ya analizados en los que de hecho la pretension de correccion parece ser un elemento contingente hablan en contra de esta tesis. En efecto, si hablamos de reglas pragmaticas formuladas en el ambito de una ciencia linguistica empirica (Habermas, 1976, pag. 313 y ss.) la regla que exige la formulacion objetiva de la pretension de correccion seria contingente y, ademas, por lo ya dicho, probablemente falsa en una multitud de casos. Si, antes bien, pretendemos reconstruir desde una pragmatica universal o trascendental una regla que exija la formulacion objetiva de la pretension de correccion en todo caso posible, nos encontrariamos con una multitud de casos reales en los que hablar moral o juridicamente no nos compromete con una pretension de correccion, ni aun siendo participantes del sistema juridico. Es perfectamente posible encontrar, por ejemplo, comunidades de escepticos empedernidos o de fundamentalistas religiosos en las que no resultan validos enunciados morales o juridicos que pretenden ser correctos (en el sentido en que Alexy entiende el termino: correccion discursiva). Objetar diciendo simplemente que en estas comunidades los enunciados regulativos no son morales o juridicos, o que son fruto de un uso incorrecto del lenguaje, seria una exageracion: las reglas que rigen el habla, como reglas pragmaticas, se originan en la praxis y no en idealizaciones sobre como deberiamos usar el lenguaje.

En resumen, los aspectos facticos del lenguaje normativo nos permiten concluir que Alexy no logra aportar una fundamentacion adecuada de la premisa (2) del argumento pragmatico-trascendental, ni subjetiva ni objetivamente. Sin embargo, aun podriamos preguntamos si la fundamentacion del caracter analitico de dicha premisa, en caso de lograrse, resultaria conveniente en el campo juridico. Refiriendose a algunos aspectos de la pretension de correccion, Alexy (1998, pag. 151) ha llegado a afirmar: "los respectivos participantes en un discurso juridico, si sus afirmaciones y fundamentaciones han de tener un pleno sentido, deben, independientemente de si existe o no una unica respuesta correcta, elevar su pretension de que su respuesta es la unica correcta. Esto significa que deben presuponer la unica respuesta correcta como idea regulativa". Como en el caso de la pretension de fundamentabilidad y del deber prima facie de fundamentar, este deber de presuponer la idea regulativa de la unica respuesta correcta es de naturaleza pragmatica y en cuanto tal susceptible de las objeciones aducidas arriba. Estas objeciones, sin embargo, no se agotan alli. Como ha senalado Ulfried Neumann (2006), los actuales ordenamientos juridicos cuentan con procedimientos judiciales en los que resulta prejudicial la idea regulativa de la unica respuesta correcta. Un ejemplo diciente es el del proceso penal en el que se acusa a un juez por prevaricato. Si en principio el sistema normativo permite multiples respuestas juridicamente "sustentables", la reduccion de las alternativas a una sola por parte del juez encargado de dictar sentencia vulneraria derechos fundamentales del juez sentenciado. Lo mismo cabria decir, con algunas reservas, de los procedimientos de revision de sentencia por parte de tribunales superiores: a menos que quieran sentar un cambio de jurisprudencia la decision sustentable del juez que ha fallado en ultima instancia no deberia ser revocada. Asi pues, otro aspecto necesariamente vinculado a la pretension de correccion en el modelo de Alexy resulta ser no solo relativo sino tambien inconveniente.

3.5. LA CONCLUSION [] Q DELARGUMENTO PRAGMATICO-TRASCENDENTAL

Despues de lo ya dicho sobre la adecuacion de las premisas (1) y (2) del argumento pragmatico-trascendental resulta evidente que su conclusion (3) [] q es incorrecta. Las reglas ideales del discurso deberian reflejar un tipo de necesidad analitica o sintetica a priori para resultar reflejadas adecuadamente bajo este esquema modal. Aunque en principio no puede descartarse que una empresa tal sea posible (siempre que se sostenga un esquema "debil"), en el caso del argumento propuesto por Alexy el relativismo en que incurren las reglas del discurso no se compadece con una fundamentacion trascendental (o universal). Las reglas pragmaticas relativas a la igualdad discursiva o a la ausencia de coercion, mas que necesidades analiticas del acto de habla aseverativo parecen reducirse a una simple propuesta normativa coincidente con los principios democraticos de los actuales estados constitucionales. Nada distinto a las motivaciones particulares, a reglas institucionales (juridica o sociales), o a un cierto codigo moral laico parece constrenir a los sujetos a comportarse conforme a las reglas que definen la situacion ideal del habla. La teoria de la argumentacion funge asi como una explicacion plausible de como en las sociedades occidentales resulta adecuada la emision de un acto de habla aseverativo y la ejecucion de una fundamentacion (y de como resultan absurdos o "contradictorios" otros modelos), pero no como clarificacion de una competencia universal del habla.

4. LA DIMENSION ANALITICA DE LA TEORIA DE LA ARGUMENTACION JURIDICA: JUSTIFICACION INTERNA Y JUSTIFICACION EXTERNA.

En su teoria de la argumentacion juridica distingue Alexy dos dimensiones de fundamentacion: la justificacion interna, que trata sobre la adecuacion logica de las premisas y la conclusion, y la justificacion externa cuyo objeto es la correccion de las premisas (2007, pag. 214). Ambas tareas vienen definidas por las reglas universales del discurso que, entre otras cosas, exigen la consistencia logica de los argumentos. Por consistencia entiende aqui Alexy la aplicacion de las estructuras formales de la logica deductiva al conjunto de enunciados que apoyen una determinada conclusion o norma. El estudio de este aspecto del discurso no corresponderia ya a una teoria normativa sino analitica de la argumentacion. El punto a tratar aqui es, pues, si el instrumental logico que ofrece la dimension analitica de la teoria de Alexy define suficientemente un procedimiento racional de aplicacion del derecho, teniendo en cuenta que la dimension normativa que garantizaba la racionalidad del procedimiento y la correccion de las decisiones no parece contar con una justificacion adecuada. Todo indica, sin embargo, que tal posibilidad tambien fracasa.

Consideremos en primer lugar la aplicacion de la logica clasica al modelo silogistico de la justificacion interna. La construccion de la decision juridica como un argumento guiado por la regla del modus ponens afronta las mismas dificultades expuestas en la primera parte de este escrito. Por un lado, la naturaleza esencialmente derrotable del lenguaje juridico--predicada en la teoria de Robert Alexy- impide la aplicacion correcta del condicional material de la logica clasica y genera problemas serios de consistencia. Una consecuencia drastica al respecto seria la imposibilidad de estructurar silogisticamente una decision juridica, y la reduccion de la actividad de los operadores juridicos a una actividad irracional. Por otro lado, la posibilidad siempre abierta de que se presenten conclusiones normativas contradictorias resulta incompatible con los axiomas constitutivos de la logica clasica. Finalmente, los instrumentos analiticos que ofrece la logica clasica resultan insuficientes en aquellos casos--dificiles- en que la premisa normativa del silogismo juridico debe apoyarse en enunciados normativos adicionales, o simplemente sustituida por una nueva norma general.

Por su parte, la justificacion externa -que se corresponde con la argumentacion juridica en estricto sentido- tambien afronta los problemas resenados previamente. Con contadas excepciones (como el argumentum e contrario, el argumentum ad absurdum o algunos argumentos semanticos) los argumentos que entran a fundamentar las premisas adicionales del silogismo juridico presuponen a su vez enunciados no controlables racionalmente por las reglas logicas o semanticas. Asi, por ejemplo, el argumento analogico presupone una valoracion sobre lo que es semejante en dos o mas casos distintos, el argumento genetico requiere de suposiciones sobre la intencion real de un legislador historico, y el argumento teleologico (objetivo) presupone una valoracion sobre las finalidades objetivas del ordenamiento juridico. Las premisas adicionales, que segun Alexy deben ser saturadas -como una exigencia de razon practica-, solo pueden ser objeto de fundamentacion mediante argumentos que a su vez presuponen enunciados--premisas--no controlables racionalmente. Esto es especialmente cierto en el caso de los argumentos practicos generales que, como se ha visto, acuden en ultima instancia a la simple decision y al consenso, o, en el mejor de los casos, a la ponderacion.

Ademas, cabe considerar que los esquemas de argumento expuestos por Alexy pierden considerablemente su universalidad como criterios de racionalidad: por una parte, pierden el caracter de exigencias generales de la razon practica (por ejemplo el argumento analogico, que es una exigencia del principio de universalidad) y, por otra, su esquema no es como tal analitico (es decir, necesario) sino probabilisimo.

5. CONCLUSIONES

Este articulo ha querido senalar los problemas de justificacion trascendental que padece la teoria de la argumentacion de Robert Alexy, y la insuficiencia del analisis logico que en la misma se ofrece. Las dificultades inherentes a las teorias del discurso del tipo Apel-Habermas en la definicion de una pragmatica trascendental (o universal), y la naturaleza formal de la logica que dificulta su insercion en un contexto discursivo de este tipo, muestran, por una parte, el "particularismo" del modelo argumentativo, y por otra, la discresionalidad que subyace--inevitablemente- a la aplicacion de normas juridicas. Si las criticas asi formuladas tienen exito, el modelo propuesto por Alexy no constituye una autentica alternativa a las diversas teorias de la metodologia juridica, pues la introduccion de argumentos no juridicos en los procesos de aplicacion de normas no estarian justificados. En otras palabras, en los denominados "casos dificiles" (aunque no solo en ellos) los operadores juridicos no pueden evitar la discrecionalidad, y ni siquiera, como pretende Alexy, ubicarse en un punto medio entre desicionismo y determinismo.

Fecha de recepcion: abril 3 de 2013

Fecha de aprobacion: mayo 14 de 2013

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Esteban Buritica Arango, Estudiante de noveno semestre de Derecho (Universidad de Antioquia), integrante del semillero Saber, poder y derecho.

* Articulo final de la investigacion sobre la teoria de la argumentacion juridica de Robert Alexy, financiado por el CODI y la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia.

(1) Por corriente logicista entiendo aqui, por ejemplo, la representada por Alchourron y Bulygin (1991).

(2) Alexy (2007, pag. 297) afirma: "La argumentacion juridica puede ser consistente, no contravenir principios de racionalidad de fines, apoyarse solo en enunciados empiricos verdaderos y, sin embargo, por ejemplo a causa del fin que le sirve de fundamento, ser considerada "irracional"". Alexy entiende aqui por "consistencia" la aplicacion de las reglas logicas.

(3) Al respecto, Habermas (1973, pag. 656) afirma: "la expectativa de que la pertinencia de un argumento habria de basarse en la necesidad logica y/o la evidencia empirica surge de la erronea suposicion de que una argumentacion consta de una cadena de oraciones. Esta alternativa no se plantea en cuanto nos percatamos de que una argumentacion no consta de una cadena de oraciones, sino de actos de habla".

(4) Sobre esto: Alchourron y Bulygin (1991, pag. 121 y ss.)

(5) Al respecto Alexy ha dicho: "Un juicio es tan solo discursivamente posible cuando una persona puede justificarlo sin violar ninguna regla o principio del discurso, mientras que otra persona, al mismo tiempo, puede hacer lo mismo con respecto al principio contrario". La cita la tomo de Gaido (2011, pag. 156). Igualmente senala Alexy (2007, pag. 301): "si no hay ninguna garantia de consenso, entonces debe mantenerse como posible el que ... se defiendan por los participantes normas que son sin embargo incompatibles entre si. Segun la concepcion de la correccion teorico-discursiva... esto significa que tanto N como no N serian calificadas como correctas".

(6) En las logicas no monotonicas no rige el principio del refuerzo del antecedente ni la regla del modus ponens. Vease: Alchourron (2010, pag. 106 y ss.) y Bayon, Juan C. (2001). Ello hace que la capacidad inferencia de la misma sea muy reducida, y much o mas en aquellos campos que, como el derecho, la mayoria de sus premisas suelen tener estructura condicional.

(7) "... un argumento de una determinada forma solo es completo si contiene todas las permisas pertenecientes a esa forma. A esto se le llama el requisito de saturacion" Alexy (2007, pag. 236)

(8) Algo similar dice Apel: "... una pragmatica trascendental del lenguaje... se ocupa de la reflexion sobre las condiciones de posibilidad del conocimiento formulado linguisticamente y, en cuanto tal, valido intersubjetivamente". La cita la tomo de De Santiago (1996, pag. 291).

(9) La forma logica aqui expuesta la tomo de Cabrera (1999, pag. 9). La utilizacion de la regla del modus tollens es logicamente equivalente a la utilizacion del modusponens, pero enfatizan situaciones diferentes. Mientras que en el primero el antecedente del condicional es razon suficiente para la inexistencia del consecuente, en el segundo lo es para su existencia. Sin embargo, ambos padecen del mismo defecto: no postulan condiciones necesarias, que son las relevantes en los argumentos pragmatico-trascendentales.

(10) El paso de las premisas y la conclusion esta mediado por la aplicacion del axioma [gamma] p [flecha diestra] [??] p.

(11) Alexy (2007, pag. 183): "Una tal fundamentacion (pragmatico-trascendental) solo sera posible para relativamente pocas reglas fundamentales".

(12) En caso de utilizar un esquema con modus ponens deberia hablarse de "inexistencia".

(13) Podria objetarse que la produccion de un discurso irracional no es posible por ser las normas del discurso definitorias del discurso racional. Sin embargo, ello reduciria (aun mas) la fudamentacion pragmaticotrascendental a una construccion artificial del concepto de racionalidad.

(14) "Es la imposibilidad de demostrar la unicidad un esquema conceptual lo que vuelve imposibles las deducciones trascendentales" (pag. 39).

(15) Asi, Cabrera (1999, pag. 15) habla en el sentido de reducir el argumento a una "explicacion plausible", y Chrisholm (1978, pag. 89) a una "hipotesis explicativa".

(16) Esto no se contradice con las afirmaciones de Alexy (199, pag. 144): "... las reglas (de asercion) son presupuesto necesarios de la posibilidad de las aseveraciones. No puede haber ninguna alternativa a ellas". (17) Al respecto: De Santiago (1996, pag. 308).

(18) En este caso habria que descartar, por supuesto, que no exista la obligacion legal-positiva -y por lo tanto contingente- de fundamentar.

(19) Sobre este tipo de deber Habermas (1976, pag. 363) sostiene: "En el uso interactivo del lenguaje el hablante oferta una obligacion de justificar, inmanente al acto de habla".

(20) Lo mismo sostiene Gaido (2011, pag. 157): "Si se demostrara que es falsa la afirmacion que dice que toda afirmacion sobre lo que debe ser realizado esta vinculada de manera necesaria a una pretension de correccion, o, de manera especifica, que la pretension de correccion no implica de manera necesaria una pretension de justificabilidad en los terminos descritos por Alexy, se privaria a su teoria del eje que la sostiene".

(21) Alexy (2008, pag. 66): "Una practica social que no estuviera constituida por nada distinto al poder, la emocion, la subjetividad y la voluntad no seria un sistema juridico".

(22) La primera regla de razon dice: "Todo hablante debe, cuando se le pide, fundamentar lo que afirma, a no ser que pueda dar razones que justifiquen el rechazar una fundamentacion". Alexy (2007, pag. 283)

(23) En el caso de los enunciados morales la no formulacion de la pretension de correccion llevaria a su inexistencia, mientras que en los juridicos serian, en principio, deficientes.
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Author:Buritica Arango, Esteban
Publication:Estudios de Derecho
Date:Jun 1, 2013
Words:12652
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