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Frontera, limites y espacios de confrontacion en la America hispana durante el siglo XVIII.

RESUMEN

Este trabajo analiza el papel de la frontera, los limites y los espacios de confrontacion desde una multiple perspectiva, atendiendo al notable interes dedicado al tema por parte de la historiografia durante las ultimas decadas.

A continuacion nos centramos en la aplicacion del sentido de frontera al espacio hispanoamericano donde el espiritu de frontera, a traves de las nuevas fundaciones urbanas de norte a sur, dejada su impronta. Por ultimo, entendemos que la singularidad de la frontera tiene connotaciones especiales en algunos territorios y, en especial, en el de la banda oriental del Rio de la Plata, un espacio sin frontera que seria objeto de distintas incursiones, sobre todo por parte de misioneros, indigenas rebeldes, corsarios y portugueses hasta terminar por resolverse tras un conflicto centenario entre las cortes de Espada y Portugal.

PALABRAS CLAVE

frontera--guerra--diplomacia--America espanola--siglo XVIII

ABSTRACT

This paper analyses the frontier role, the borders and the conflict areas from a multiple perspective, a topic that has been very important for the historiography during the last decades. Later on, we focus on the meaning of frontier applying in the Spanish America where the spirit of frontier, through the urban fundations from north to south, would leave. Finally, we think that the singularity of frontier has a special meaning on the oriental border of the Rio de la Plata, an area without borders in which misionaires, indian rebels, privateering and portuguese made several incursions. The large conflict in this area was solved thanks to the series of treaties between the Crowns of Spain and Portugal.

KEY WORDS

frontier--war--diplomacy--Spanish America--XVIIIth century

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El tema de la frontera ha suscitado un notable interes por parte de la historiografia durante las ultimas decadas. De hecho, ha sido uno de los asuntos de investigacion estelares desde el siglo XIX, principalmente desde el boom surgido por los nacionalismos y la aparicion de nuevas fronteras, de caracter estatal o nacional (1). Desde que Turner (2) formulo por vez primera, en 1863, que la frontera habia contribuido claramente a la formacion nacional, o Westernfrontier, el debate teorico sobre la misma no ha dejado de aumentar.

La "era de la globalizacion" en la que nos encontramos deberia a priori rebajar el nivel de cualquier debate que quisiesemos abrir en tomo al estudio de la "frontera" o las "fronteras". Un siglo mas tarde de la afirmacion de Turner, los Tratados de Roma, firmados el 25 de marzo de 1957, permitian la creacion de la Comunidad Economica Europea, con seis paises--R.F. de Alemania, Francia, Italia, Belgica, Holanda y Luxemburgo--que aspiraban a la desaparicion de las fronteras en el terreno aduanero. En 1992, el Tratado de la Union Europea, decidido en Maastricht, representaba una reforma global de los anteriores tratados para iniciar una hoja de ruta hasta la union economica y monetaria. Hoy en dia, a finales de 2011, las tensiones en los mercados financieros, que ha ocasionado el rescate de algunos Estados miembros, y las iniciativas franco-alemanas para ponerles freno, airean el debate de una Europa a dos velocidades, con un eje estrategico Berlin-Paris, sobre una periferia en graves dificultades economicas que pudiera conllevar la recuperacion de la soberania por parte de algunos miembros e, incluso, mecanismos que habilitaran su salida de la Union.

En el presente estudio nos ha parecido conveniente y oportuno hacer unos planteamientos iniciales sobre el concepto de frontera, limites y espacios de confrontacion, para centramos despues en la aplicacion del sentido de frontera en el espacio hispanoamericano, donde se activaria el espiritu de frontera--a traves de las nuevas fundaciones urbanas de norte a sur--y, por ultimo, la transformacion experimentada en un espacio sin frontera que terminaria por resolver un conflicto centenario en el Rio de La Plata.

Fronteras, limites y espacios de confrontacion

Entendemos el concepto de frontera como el de un termino multiforme que abarca diferentes perspectivas de analisis y ha experimentado una distinta evolucion a lo largo de la historia, mas alla del prisma exclusivamente territorial. El limes romano, la raya islamica, la Marca Hispanica o cualquier limite o confin han determinado, desde epoca antigua, aquellos aspectos que separaban y que de alguna manera han servido para crear claros componentes culturales y diferenciadores a uno y otro lado de la frontera (3). En consecuencia, en muchos de estos casos, la frontera no solo ha intervenido en los procesos de poblamiento sino tambien en parte del entramado urbano, sobre todo cuando a la fundacion de una ciudad le ha seguido el establecimiento de un trazado bajo un patron mas o menos rigido (4). La frontera, desde esta perspectiva, mas que un hecho fisico o de caracter politico, se ha transformado en un agente de orden psicologico, social y cultural (5).

Con el paso del medievo a la modemidad y la emergencia del Estado se produce el cierre, en cierta forma, de las fronteras medievales. Parafraseando a Carlos Barros, "de la concepcion medieval de las fronteras como un sistema de puentes bajo las cuales vemos correr un continuum social y cultural, pasamos a un proceso de concentracion de la soberania y de homogeneizacion del espacio social que entrana: el fin de las aduanas senoriales interiores, la nacionalizacion de las jurisdicciones y senorios eclesiasticos y el control comercial, fiscal, judicial, cultural, de las fronteras entre los Estados" (6).

Si nos detenemos en la Espana del Antiguo Regimen podremos considerar una serie de premisas que claramente han determinado, modelado y ayudado a explicar el significado de frontera. Por una parte, y teniendo en cuenta el arraigado localismo existente en la sociedad espanola del Antiguo Regimen, precisamente se ha tendido a difuminar la conciencia de frontera, ya que, desde este punto de vista, se empiezan a configurar las fronteras politicas estatales. Por el contrario, las tierras de "no/frontera" o "tierras de nadie" han sido en ocasiones lugares de fecunda convivencia, como sucedio, por ejemplo, en la frontera de Granada, con las luchas entre cristianos y musulmanes durante la Espana medieval (7).

En muchos casos, la frontera no ha actuado con un efecto disolvente o separador; al contrario, el linde es el que ha originado determinados procesos de permeabilidad conduciendo a distintos espacios de convergencia. Sirva de ejemplo lo que sucedia con los tratados de buena correspondencia (la conversa) que interrumpian las hostilidades entre gran parte de los territorios vascos y en todo el reino navarro, con las tierras situadas al otro lado de la frontera en suelo frances (8). Convivencia, solidaridad e interdependencia fueron asimilables a determinados procesosfronterizos, de los que tenemos numerosos ejemplos en el caso de la cordillera de los Pirineos que separa Espana y Francia (9). En este sentido, los Pirineos sirvieron durante muchos anos de limite entre dos reinos, pero la frontera que formalmente los separo se configuro gracias a los Tratados de Bayona, una vez que se hubo atestiguado la creciente politizacion de las fronteras nacionales que daban sentido a la expresion de la soberania nacional de caracter territorial (10).

Ademas, la frontera ha generado sobre quienes han vivido con proximidad a las mismas unas condiciones de vida que han terminado plasmando caracteristicas intelectuales de gran importancia. Por ejemplo, las obras de los viajeros del periodo colonial en adelante describen ciertos rasgos comunes, tales como: la rudeza y la fuerza combinadas con la agudeza y la curiosidad, la disposicion mental practica, el individualismo dominante, etc., algunos de los cuales sobrevivieron tambien cuando se dio una organizacion social mas elevada (11). Podriamos decir, siguiendo a Turner, que desde que las carabelas de Colon entraron en las aguas del Nuevo Mundo, America fue otra cosa, y los Estados Unidos asumieron la expansion incesante que no solo habia sido accesible a todos sino que termino por ser inevitable para ellos (12).

La frontera tambien ha servido para activar la personalidad de los pueblos y de las naciones, pudiendo alimentar los llamados espacios de confrontacion o superficies de friccion, a diferencia de las zonas "sin frontera". No cabe duda, y tenemos numerosos ejemplos que lo confirman, que los perimetros fronterizos pueden llegar a ser o convertirse en la clara expresion de las sensibilidades de cada pueblo incidiendo en su componente nacional (13). Sirva el ejemplo de lo que sucede en America del Norte en nuestros dias desde los parametros de los Estados Unidos de America. La frontera sur, en particular, ha sido y es objeto de representaciones encontradas si consideramos la poblacion mexicana, mientras la poblacion angloamericana convive en el norte con una casi tacita desaparicion de la frontera (14).

Cabe resenar que en determinadas epocas de la historia europea, el Rin, los Pirineos, el Canal de la Mancha, los Carpatos, los Urales o el Mediterraneo, han llegado a reflejar todos ellos espacios de tension fronteriza. En consecuencia, la soberania ha conferido un caracter absoluto a la definicion de frontera, entendiendo el concepto con un sentido exclusivo y excluyente, al definir, por contraposicion, la existencia del "otro", el reconocimiento de su alteridad y el respeto de su identidad (15).

A los componentes previamente aludidos se debe anadir otro factor: el de la guerra. Como ha senalado Lucien Bely, "la guerra, la voluntad de la guerra, tiene un lugar esencial, legitimo, en el mundo de los Tiempos Modernos" (16). Si, como sostenia Treistchke, es la guerra lo que convierte a un pueblo en nacion, podriamos indicar que el poder militar es el menos permeable a la frontera, a lo largo de la que se predisponen una serie de poderes o fuerzas sobre un espacio definido que actua de elemento separador. Evidentemente, cuando nos referimos a los poderes instalados en la frontera o poderes enfrentados, en ocasiones a traves de un sistema de fortificaciones instalado sobre el territorio (17), lo frontero se convierte en lo contiguo pero tambien en lo contrario. Desde esta perspectiva, lo politico, lo social, lo economico y lo cultural tambien se superponen.

Por ultimo, la frontera ejerce tambien un hinterland sobre su entorno circundante. Corresponderia a los "efectos colaterales" de los conflictos de los que se habla hoy en dia. Sirva el ejemplo de lo sucedido en la frontera luso-extremena durante la guerra de secesion portuguesa (18) o en la frontera catalano-aragonesa entre 1640 y 1652 (19). Quiza se produjo aqui una jerarquia de fronteras por parte de la Monarquia Hispanica, concediendo una mayor prioridad a la pacificacion de una frontera y de un espacio de confrontacion concreto, en este caso el catalan, frente al de la frontera lusa.

La frontera de la America espanola en el Norte.

De las fronteras pioneras a las nuevas fundaciones urbanas (20)

En la ultima etapa de la epoca colonial se reactivo el ciclo de nuevas fundaciones de ciudades ensanchando, todavia mas, ese espiritu de frontera; surge asi, en consecuencia, la ciudad ilustrada, en un marco de nuevos conflictos (21). En ocasiones, para ocupar espacios vacios; en otras, por motivos de indole politica o economica; en cualquier caso, para asegurar la defensa imperial que conllevaba la afirmacion de la soberania espanola en aquellas tierras (22).

Con respecto a la America del Norte, los nuevos intentos colonizadores se llevaron a cabo desde el virreinato de Nueva Espana (23). Las zonas mas septentrionales, denominadas Provincias Internas, fueron, sobre todo desde mediados del siglo XVIII, lugar comun para el asedio y la rapina frecuente por parte de las tribus indigenas, ahora apaches (24) y antano chichimecas, que asolaban las escasas poblaciones de espanoles asentadas en las areas de Arizona, Nuevo Mexico y el oeste de Texas, con notable perjuicio para su seguridad y el desarrollo de las actividades comerciales de la zona (25).

Por tanto, mantener la soberania sobre Nuevo Mexico y Texas suponia salvaguardar los yacimientos de Nueva Espana y Nueva Galicia. Con el dominio militar, a traves de los presidios (26), se pusieron en marcha otras dos alternativas: la evangelizacion necesaria para la aplicacion de los proyectos pacificadores sobre los indigenas de la zona; y la economica, al supervisar el problema del contrabando con la Luisiana francesa, una autentica obsesion de las autoridades espanolas. Con este objetivo se iniciaron las gestiones pobladoras a traves de la fundacion de presidios, misiones y pueblos ranchos, todos ellos unidos entre si por una red de caminos reales, al mismo tiempo claves para entender la ordenacion territorial de Texas (27). El proceso de colonizacion tejano, financiado a traves de las provisiones de la Corona, la Iglesia--sobre todo los franciscanos--y los particulares, supero los costos previstos inicialmente. La hacienda real se hizo cargo del pago de los salarios de la milicia, la fundacion de asentamientos, la inspeccion del territorio con expediciones, etc. Segun un censo que data de 1760, el territorio de Nueva Vizcaya era el mas poblado, con 117.200 habitantes; seguido de Sonora, con 89.000; Nuevo Mexico con 20.400; y Texas, con solo 2.400. La escasa presencia espanola en el territorio se explica por las dificultades geograficas, la fuerte resistencia indigena y los impulsos, no siempre decididos y continuos, de la Corona. Si estrategicamente se habia logrado el objetivo, manteniendo a distancia a otras potencias coloniales, la politica de poblamiento no obtuvo los resultados esperados.

La inestable situacion fronteriza obligada a la aprobacion de un decreto en 1787, que proponia una nueva reorganizacion del territorio con la division de la antigua comandancia: la occidental o de Poniente (incluyendo las Californias, Sonora, Nueva Vizcaya y Nuevo Mexico) bajo el gobierno de Ugarte; y la de Oriente (Coahuila, Texas y Nuevo Reino de Leon, con algunas dependencias menores) al mando de Ugalde, con estrictos poderes militares (28). Unas entidades que tuvieron poco futuro, como demuestra la aprobacion de un nuevo plan para reunificar la comandancia, con dependencia absoluta del virrey. Establecida la capital y residencia oficial del Comandante en Chihuahua, la organizacion territorial abarcaba las provincias de Sonora, Nueva Vizcaya, Nuevo Mexico, Texas y Coahuila.

De la escasa cobertura defensiva desplegada para asegurar la frontera tenemos buena prueba si consideramos que en 1725, con poco mas de veinte presidios y algo menos del millar de hombres, debia asegurarse todo este territorio. La visita de Jose de Galvez a las Provincias Internas modifico los planteamientos estrategicos tras el informe por el que se procedia a la reorganizacion de la zona (29). Las propuestas de Galvez y las del marques de Rubi, integrante de una mision militar a la zona entre 1766 y 1768, acabaron fructificando en una serie de reformas que descansaban en la coordinacion de los enclaves defensivos y fortalecian la frontera natural de rio Grande y el nucleo de San Antonio. Se estaba fraguando el proyecto definitivo, sancionado posteriormente por Carlos III (30), para la creacion de una Comandancia General de las Provincias Internas, cuyos limites con el Virreinato de Nueva Espana quedaron fijados por el sur de Sinaloa, Durango y Coahuila hasta pasado el rio Grande (31).

Esta serie de provincias tenian en comun dos rasgos principales: por un lado, la defensa de los ricos yacimientos mineros de Nueva Espana, ante las invasiones extranjeras y las incursiones de los indios; por otra, ese espiritu de frontera, debido a su alejamiento con respecto a los mas importantes centros urbanos del virreinato. La colonizacion espanola de estos territorios tuvo un claro objetivo de indole militar. Con el control de estos territorios, Espana pretendia mantener a raya cualquier intento de injerencia extranjera (franceses e ingleses) o indigena (apaches, comanches y karankawas) en pueblos que controlaban los enclaves estrategicos de la frontera tanto con Sonora como con Nueva Vizcaya. Las correrias de los apaches y de los comanches, estas a partir de 1780, asolaron las poblaciones de Coahuila y Chihuahua, obligando a la esporadica organizacion de movilizaciones militares de castigo por parte de los comandantes de los presidios espanoles para alejarlos de las poblaciones fronterizas (32).

Los conflictos anglo-espanoles que tuvieron lugar durante el siglo XVIII y se plasmaron en la America del Norte y en el area del Caribe (33), afectaron especialmente el dispositivo militar de las islas y del Istmo de Panama, desde Portobelo hasta Cartagena de Indias (34). La guerra colonial de los Siete Anos, entre 1756 y 1763, reflejo el creciente temor de Espana a que los ingleses le arrebataran algunos dominios de sus extensos e inexplorados territorios de Norteamerica, que consideraba de su propiedad, pero que no podia explotar por falta de medios (35). Para conjurar esta amenaza se organizaron, en la primera mitad del siglo XVIII, una serie de nuevos gobiernos militares: en Texas en 1718; en Sinaloa en 1734; y en Santander en 1746. Sin embargo, la penetracion por las salvajes y semideserticas tierras del sudoeste norteamericano--proceso iniciado por misioneros, marineros y soldados--no se produjo hasta la segunda mitad del siglo XVIII, con el envio, a partir de 1774, de una serie de expediciones maritimas hacia Vancouver y Alaska (36), fundandose San Francisco en 1775; con la colonizacion de California, y la fundacion de Los Angeles en 1780; el establecimiento de la jurisdiccion militar de las Provincias Unidas de Nueva Espana; y la expansion hacia el norte, con las ciudades de San Francisco y Monterrey, que verian su progreso y desarrollo urbano obstaculizado tanto por la resistencia inglesa--en Nootka-Sound, cerca de la isla de Vancouver--, como por la llegada de los rusos desde Alaska (37).

Otra de las fronteras mas activas durante el siglo XVIII correspondio a la de la Luisiana y el Mississippi, que conocieron un respiro tras la firma del Tratado de San Lorenzo en 1795. El acuerdo sirvio para poner fin a las disputas hispano-norteamericanas y delimitar la frontera entre Espana y las antiguas trece colonias inglesas (38). El definitivo Tratado de Limites determinaria aspectos tan relevantes como: la navegacion por el Mississippi, de gran interes para los Estados riberenos de Kentucky y Ohio; los aranceles comerciales; la delimitacion de las tribus asentadas en los territorios fronterizos; y la posibilidad de comerciar con las colonias espanolas de America (39). Hacia 1763, cuando la Luisiana pasa a manos espanolas segun el Tratado de Paris, la provincia se extendia por la frontera del Mississippi e Iberville, lagos Maurepas y Ponchartrain. La otra linea que delimitaba estos territorios se situaba al oeste del rio Rojo, en las inmediaciones de Natchitoches. Por lo tanto, una gran extension territorial, cuyo foco comercial mas importante era su capital: Nueva Orleans. La ciudad alcanzaba por esas fechas unos 3.500 habitantes, casi la mitad de ellos de ascendencia europea, un modelo que facilmente reflejaba el de la provincia, lo que hacia de la colonia una excepcion en el panorama imperial espanol, dado el elevado numero de europeos y africanos frente a los pocos nativos. Tras una intensa pugna de mas de seis decadas, la provincia francesa era cedida a les espanoles, que ya habian realizado algunos asentamientos desde su descubrimiento en 1519 por Alonso Alvarez de Pineda. Sin embargo, el escaso interes espanol por la zona hasta la decada de 1680 estaba avalado por el fracaso de algunas expediciones realizadas a mediados del siglo anterior, como la protagonizada por Tristan de Luna y Arellano, en 1560 y 1561.

A finales del siglo XVII, espanoles y franceses se lanzan a sucesivas fundaciones: en 1698, los espanoles ocupan la bahia de Pensacola; en 1699, Pierre Le Moyne, senor de Iberville y capitan de la marina francesa, inicia la colonizacion de la Luisiana. Entre 1698 y 1723 continuan las disputas franco-espanolas por el dominio del Golfo de Mexico. Un establecimiento enemigo en la zona podia hacer peligrar el control de las minas del norte de Mexico en Nueva Vizcaya. Entre 1715 y 1731 las companias francesas dirigen el proceso colonizador de la Luisiana, hasta que Paris vuelve a tomar su control entre 1731 y 1763, momento en que vivio su etapa de esplendor, especialmente entre 1745 y 1755. La ciudad de Nueva Orleans, que habia sido fundada en 1718, ejercera su dominio economico sobre el valle del Mississippi. La ciudad atraveso distintas vicisitudes entre 1718 y 1803, cambiando sucesivamente de manos francesas a espanolas hasta su venta a los Estados Unidos (40).

La Luisiana volvio a manos espanolas a partir de 1762, como "regalo" de Luis XV a Carlos III por la perdida de la Florida tras la guerra de los Siete Anos. Con la llegada del general Alejandro O'Reilly, en 1769, enviado por Carlos III, con un fuerte convoy militar, se recupera el orden en la zona y, despues, se intenta incorporar la Luisiana al sistema administrativo colonial espanol. Luis de Unzaga, sustituto de O'Reilly, tuvo que hacer frente, primero, a la depresion economica que azoto la colonia entre 1770 y 1772; y, despues, con la crisis de las Islas Malvinas, en 1771, prepararse para una situacion prebelica debido al envio de una expedicion militar britanica a Pensacola y a la caida de los intercambios comerciales en el Mississippi. Aunque aparecen indicios de recuperacion economica a partir de 1772, la crisis en las colonias britanicas, agudizada a partir de 1775, y el advenimiento de la revolucion americana instaron a una mejora en el dispositivo militar de la Luisiana. Los fuertes en Manchac, Pointe Coupee, Natchitoches, Arkansas y a la entrada del rio Missouri carecian de artilleria funcional y tenian escasa dotacion militar. Las dificultades inglesas en Norteamerica abrieron la posibilidad a los espanoles para conquistar la Florida britanica, cada vez mas evidente desde 1776. Con el gobierno de Bernardo de Galvez, entre 1777 y 1783, Espana inicio los preparativos en la Luisiana ante una probable guerra. Nueva Orleans estaba suministrando distintos equipamientos a los Estados Unidos, en rebelion contra Inglaterra. La conquista espanola de Baton Rouge, en 1779; Mobile, en 1780; y Pensacola, en 1781 a los ingleses, con ayuda norteamericana, favorecieron el rapido final de la guerra. Los tratados de paz de 1783 dejaron la cuestion de la frontera entre Espana y Estados Unidos sin resolver, aunque la nueva nacion americana reclamaba derechos de navegacion en el rio Mississippi (41).

En virtud de los tratados, Espana consiguio la cesion inglesa de la Florida occidental y el reconocimiento de la soberania espanola en la Florida oriental. Con ello, la anterior frontera de Nueva Espana se habia desplazado hacia el este, pero la disputa con los nacientes Estados Unidos de Norteamerica no tardaria en llegar como consecuencia de la prohibicion espanola para navegar por el rio Mississippi. Desde 1787, un decreto real permite el comercio limitado por el rio a los norteamericanos y hacia 1793 los Estados Unidos se han hecho con la mayor parte del comercio de la Luisiana. Debido a nuevas disputas fronterizas, en 1795 se firmaba el Tratado de San Lorenzo o Tratado de Pinckney, y en 1800, por el Tratado de San Ildefonso, Espana cedia nuevamente la Luisiana a Francia, que era vendida en 1803 a los Estados Unidos por 60 millones de francos.

Con respecto a la provincia del Yucatan y la costa de las Mosquitos, la difusa frontera que se fue configurando durante el siglo XVIII se articulo, en parte, gracias a las necesidades defensivas con respecto a las costas yucatecas que estaban infestadas de piratas y salteadores, y debido a los ingleses asentados en las proximidades de la laguna de Terminos, con las nefastas consecuencias que tenia para el trafico mercantil (42).

La defensa interior de la provincia descanso en el presidio de Campeche y en la ciudadela de San Benito de Merida. Las fortificaciones de San Francisco de Campeche, siguiendo al especialista Calderon Quijano, experimentaron distintas transformaciones militares durante los siglos XVI y XVII (43). Desde su primera torrecilla, convertida despues en el castillo de San Benito y que en 1597 permitio la defensa de la ciudad ante el acoso del pirata Willian Parck, hasta las defensas propiciadas tras los asaltos ingleses de 1663 y 1678, sufrieron una evolucion considerable. Los proyectados planes de Bazan, Campero, Escobedo y otros gobernadores de la plaza durante el siglo XVII habian ido mejorando sistematicamente su nivel defensivo gracias a una dotacion permanente de 300 hombres. Por otra parte, la ciudadela de San Benito, construida en la ciudad de Merida de Yucatan --fundada por Francisco de Montejo en 1542--, se situaba mas hacia el interior de la Peninsula, lejos, por tanto, de las itinerantes incursiones piraticas. Quiza por ello no tenemos constancia de intento de fortificacion alguno hasta 1633, siendo gobernador don Jeronimo de Quero. Sea como fuere, las obras resultaron lentas y poco afortunadas segun se desprende de las cronicas de la epoca. Por ultimo, junto a la ciudad de Merida, debe citarse el puerto de Santa Maria de Sisal. Desde 1580 al menos existia una torre de vigilancia que daba cuenta del trafico maritimo costero. Cuando en 1722 se levanta el plano de la costa de Yucatan y Merida, aparecen ya claras referencias a su forma y estructura. A finales del siglo XVIII, el castillo, con seis canones y una reducida guarnicion--un oficial, un sargento y 25 soldados--, constituia una pequena avanzadilla que servia de enlace con la capital.

La ampliacion del espiritu de frontera en la America hispana del Sur

En la America del Sur, como ya hemos expuesto en otros trabajos (44), el espiritu de frontera ensancho los limites territoriales conocidos y extendio el proceso de urbanizacion de las ciudades de frontera, quedando atestiguado en la region chilena, la America Austral, Paraguay, Venezuela, Nueva Granada y La Plata.

Haciendo un rapido repaso a algunas de las regiones fronteras nos encontramos con una idiosincrasia muy particular. En lo que respecta a la America del Sur, destacan las regiones de Tucuman, Chile, el area de Patagonia-Malvinas y la region del Paraguay. En la frontera del Tucuman, en la dificil region del Chaco la estrategia defensiva de la Monarquia, durante los siglos XVII y XVIII, abordo un reforzamiento y control de la zona a traves de la creacion de una linea de fortificaciones para contener las invasiones de los indios. Se llevaron a cabo una serie de asentamientos militares que convivieron durante los primeros anos con la tarea misional y la creacion de nuevas encomiendas en sus alrededores. Desde mediados del siglo XVII intereso mas el control de la frontera y la captura del indio rebelde que la fundacion de ciudades en un territorio como el Chaco, ofrecido como reclamo para un gran numero de hombres desubicados social y economicamente tras la caida del Imperio Inca que se dirigieron hacia la exploracion de nuevas tierras de conquista (45).

La dificultad para consolidar el territorio del Tucuman se demuestra una vez mas con las campanas militares promovidas por el gobernador Esteban de Urizar y Arespacochaga, entre 1707 y 1724. Como un cronista de la epoca nos dejo en su relato, refiriendose a la bravura de aquellos indigenas: "A estos jamas se conquistaran con campanas anuales, porque un ejercito volante de dos a tres mil hombres no hara mas que retirar a los indios de un corto espacio del y si dejan algunos destacamentos, que precisamente seran cortos, los exponen a ser victimas de la multitud de indios, que se opondran a lo menos cincuenta contra uno" (46). Por ello, se crearon una serie de fuertes en el Tucuman y en Salta, con los de Nuestra Senora del Rosario y de San Juan, mientras en el norte se reconstruia el fuerte de Ledesma, medidas todas ellas necesarias para asegurar la entrada hacia el interior del Chaco.

Con respecto al territorio chileno, a lo largo del siglo XVIII seguian las dificultades para mantener a raya, es decir, en la frontera del rio Biobio, a los araucanos. Ni los proyectos de reforma para mejorar la situacion de las plazas ni la milicia americana en esta zona parecian suficientes dada la especial situacion orografica del terreno, las enormes distancias y la dispersion de las unidades.

Por ultimo, la region del Pacifico Sur, o mas concretamente el area de Patagonia-Malvinas, fue durante los siglos XVI y XVII lugar de paso para los corsarios ingleses, piratas holandeses y filibusteros franceses (47). Si ya habian sido conocidos los desmanes de Drake, las expediciones de Cavendish y Hawkins, las incursiones piraticas de los holandeses Mahu y Cordes o las de los franceses Beauchesne-Gouin y Marcant, durante el siglo XVIII aparecen nuevos alicientes para fijar asentamientos por parte de otras potencias en las costas del Pacifico. La expedicion que al mando de John Narbrough alcanzo el Puerto Deseado, en la actual Argentina, tomando posesion del mismo en nombre del rey de Gran Bretana, en marzo de 1670, tenia por objeto fijar las bases para establecer el comercio en la zona. Aunque mostraba su interes en no agraviar a los espanoles, interferir en sus asuntos o perjudicar a los indigenas, la incursion inglesa no hizo sino provocar la protesta de la Corona espanola ante lo que suponia cuestionar la soberania hispana de aquel territorio. Los rumores de las correrias de corsarios de otras naciones impelio a la fundacion de nuevas ciudades al sur de Buenos Aires, donde una difuminada frontera englobaba conceptos y terminos como los de territorio, violencia, intercambio, politica, interaccion etnica y mestizajes (48). Sin embargo, los intentos producidos a mediados del siglo XVIII por el gobernador de Buenos Aires para efectuar reconocimientos en el puerto de San Julian, al sur, y en las ensenadas y caletas intermedias fueron un autentico fracaso. La Patagonia veria aparecer un entramado de fuertes por todo el territorio, entre 1779, con la fundacion de San Jose, y 1781, con el de Carmen de Patagones. Un nuevo intento de fundar una colonia en tiempos de Floridablanca no paso de la creacion de un fuerte militar con escasa vigencia, entre 1781 y 1783.

La ocupacion espanola de las Islas Malvinas vino precedida de algunos intentos y escaramuzas francesas, desde septiembre de 1763, e inglesas, durante 1764 y 1765, por buscar un asentamiento permanente. La fundacion francesa del Puerto de San Luis, Puerto Soledad y la inglesa de Puerto Egmont levantaron el recelo y la animadversion de la Monarquia espanola, que reclamo con insistencia la soberania del archipielago de las Malvinas. El escaso eco de la protesta en Londres y en Paris promovio la creacion de un proyecto de colonizacion con familias espanolas y criollas de Rio de la Plata que subordinaba las islas a la capitania general de Buenos Aires. La guarnicion de las Malvinas permanecio bajo el dominio espanol hasta el momento de la guerra de independencia americana. Poco despues y en virtud de la importancia estrategico-militar de la region, por los continuos conflictos con portugueses e ingleses, la Corona tomo la determinacion de la creacion del Virreinato de La Plata, en 1776, comprendiendo parte del anterior virreinato peruano, con territorios de la actual Argentina, parte sur de Bolivia, Paraguay y Uruguay (49). Su capital, Buenos Aires, gracias a las reformas comerciales borbonicas, conseguiria la autorizacion para comerciar libremente por su puerto. En virtud del Reglamento de Comercio Libre, en 1778, se abrian, entre otros puertos americanos, los de Montevideo y Buenos Aires, en el Rio de La Plata, y Valparaiso y la Concepcion en Chile, permitiendo el despegue economico y comercial de toda esta region.

Por ultimo, en las regiones del interior como la del Paraguay, dada la existencia de una mayor influencia portuguesa que interferia las actividades economicas de su ciudad mas importante, Asuncion, la Corona ordeno la creacion de pueblos y de presidios en la linea de frontera, convertida desde entonces en una frontera de guerra. La fundacion de misiones por parte de los jesuitas era la avanzadilla espanola que refrendaba su soberania frente a las incursiones de los bandeirantes de Sao Paulo. La problematica frontera originada en esta area llevo a la creacion de nuevas ciudades de frontera espanolas y portuguesas. Mientras por el bando portugues aparecian las ciudades de Miranda Nova Coimbra y Nossa Senhora de Pazeres, ambas en el Paraguay, la Corona espanola impulsaba la fundacion de Villa Real de la Concepcion, en 1769; y despues llegarian las de San Agustin de la Emboscada, Pilar de Neembucu, Rosario de Caurepoti y San Pedro Apostol de Ycua-Mandiyu. En Venezuela y en Nueva Granada, ante la desproteccion de algunas ciudades por las incursiones inglesas y holandesas, se refundaron algunos nucleos, como el de Puerto Cabello, en 1735, trasladandose otros como el de Santo Tome de la Guayana, en 1765. Por ultimo, Nueva Granada seguiria tambien la misma dinamica, con la fundacion de ciudades como: San Pedro Apostol de Pinchorro, San Jose de Ezpeleta, San Benito Abad, San Luis de Sinse, San Onofre de Torobe, Sincelejo y Sinu.

Un espacio sin frontera.

Limites y conflicto en el Rio de la Plata: Montevideo versus colonia do Sacramento

Todas las embarcaciones espanolas, sean de guerra o de comercio, de dicha nacion que hicieren escala por las islas del Principe y de Santo Tome, pertenecientes a la Corona de Portugal, para refrescar sus tripulaciones, o proveerse de puertos viveres u otros efectos necesarios, seran recibidas y tratadas en las dichas islas como en la nacion mas favorecida: y lo mismo se practicara con las embarcaciones portuguesas de guerra o de comercio que fueren a la isla de Annobon o a la de Fernando del Po, pertenecientes a Su Majestad Catolica.

Tratado de El Pardo, entre Espana y el Portugal, 1778 (art. XIV)

El tratado de El Pardo, en 1778, como recoge uno de los articulos previamente citados, cerraba un conflicto fronterizo centenario que habia enfrentado a Espana y Portugal en la cuenca de la desembocadura del Rio de la Plata con motivo del establecimiento de la colonia do Sacramento portuguesa--desde 1680--en la Banda Oriental de la cuenca del Plata frente a la ciudad de Buenos Aires. Durante un siglo, ambas Coronas incentivaron sus esfuerzos por controlar una zona geoestrategica desde el punto de vista militar con notables riquezas agropecuarias que darian el definitivo impulso al fenomeno urbanizador del Uruguay.

El caso paradigmatico de la urbanizacion de Montevideo explica claramente los pasos dados en el avance de una colonizacion estrategica y del poblamiento de la Banda Oriental (50). Evidentemente, el desinteres espanol en la zona habia sido tan evidente durante los siglos XVI y XVII, que la cuenca rioplatense fue sometida a distintas incursiones, sobre todo por parte de misioneros, indigenas rebeldes, portugueses y corsarios (51). Sin embargo, la region pronto llamo la atencion de otras potencias coloniales. La Francia de Luis XIV se intereso por la fundacion de un emplazamiento en dicho estuario. Segun los informes que llegaban a Versalles, los resentimientos de los comerciantes portenos por el control de Lima y de la metropoli, el odio de los indigenas a los espanoles y la escasa presencia militar en la zona, de unos 200 hombres, daban posibilidades a la intentona francesa.

La ciudad de Buenos Aires, segun todas las cronicas, ofrecia una escasa capacidad para su defensa, lo que hacia plausible la fundacion de una colonia frente a la ciudad portuaria, cerca de la isla de San Gabriel. La intentona francesa no pasaria del papel puesto que la politica europea concentraba toda su atencion. Sin embargo, despues de que el papa Inocencio XI, con la bula "Romani Pontificis Pastoralis", declaraba en 1676 el Rio de la Plata como frontera meridional del nuevo obispado de Rio de Janeiro, los portugueses no desaprovecharon la oportunidad y, en 1680, establecian en la Banda Oriental del rio de La Plata la Nova Colonia do Santisimo Sacramento (52). Con su fundacion por Manuel Lobo, gobernador de Rio de Janeiro, segun Marta Canessa, "el imperio portugues y su dominio americano del Brasil, materializaban el fin de un largo proceso" (53). Desde entonces, la historia de Sacramento se convertiria en una "historia de necesidad" por parte de Brasil y de Portugal de recuperar los grandes beneficios que el comercio clandestino habia estimulado gracias a la ruta: Potosi, Tucuman, Buenos Aires, Rio de Janeiro y Lisboa. En otras palabras, el establecimiento de la colonia desperto de su lentitud, de su morosidad, a las dos fronteras: la juridico-politica, o sea la del limite entre ambos Estados; y la pionera, sobre un espacio despoblado o "vacio de humanidad" (54). No cabe duda de que la politica portuguesa en la zona iba a configurar el perfil de un nuevo modelo familiar o "familia platina" que iba a trascender la formacion politica, economica, social y cultural al sur de Brasil y tambien en las republicas vecinas de Uruguay y Argentina (55).

Con motivo de la Guerra de Sucesion espanola, Felipe V decidiria reconquistar Sacramento, en 1705. Sin embargo, los intereses europeos y espanoles que primaban sobre los americanos llevaron a que, tras los acuerdos de paz, la colonia y su area de influencia pasase de nuevo a manos lusas, en 1715. Lo cierto es que la presencia lusitana en la zona atraia a tantos contrabandistas que los Borbones espanoles decidieron la fundacion de otro asentamiento, poblando y fortificando la bahia de Montevideo con familias canarias y bonaerenses. En consecuencia, y dados los problemas hispano-lusos existentes en la banda oriental, entre 1680 y 1777 fue la autoridad real espanola la que tomo la iniciativa, con la fundacion de San Felipe y Santiago de Montevideo, en 1714, plaza militar, y despues la de la ciudad de Montevideo, en 1724, dependiente durante todo el siglo XVIII de la gobernacion de Buenos Aires.

La ciudad de Montevideo, con una clara funcion estrategico-defensiva, pronto se convirtio en centinela adelantado a la entrada del rio de La Plata, fortificada con murallas que encerraban toda la ciudad, mas algunas fortalezas ubicadas estrategicamente (56). Concebido como el "gran baluarte militar del Sur del continente americano" y como centro portuario de primera magnitud, durante las ultimas decadas del siglo XVIII (57), la Corona utilizo todos los recursos a su alcance para incentivar a los nuevos pobladores. Por ello, se concedio la calidad de "hidalgo de solar conocido" a todos los espanoles que concurrieran al poblamiento de las tierras americanas, amen de adjudicarse tierras en el pueblo donde el subdito se asentara como poblador. El crecimiento fue realmente espectacular. La ciudad paso en dos decadas de tener poco menos de 2.000 habitantes, en 1759, a 4.681, en 1780, con un crecimiento superior al 134%. En consecuencia, no se escatimaron esfuerzos para hacer de Montevideo y de otras ciudades de la banda oriental, lugares poblados, y en tanto tales, lugares soberanos. Quedaba claro--como ha senalado Luque Azcona--que la configuracion del espacio urbano del Montevideo colonial se iba a convertir en el espejo de una sociedad en formacion (58).

En 1730 quedaba constituido el primer cabildo de San Felipe y Santiago de Montevideo, bajo la direccion de un comandante militar dependiente del gobernador de Buenos Aires. Sin embargo, la fundacion de la ciudad de Montevideo anadio nuevos problemas a la tensa situacion que ya mantenian Sacramento y Buenos Aires. Por una parte, hubo intentos espanoles por recuperar la colonia. En ocasiones frustrados, como en 1735, y en otras con mas exito, con Pedro de Ceballos, en 1762. Tambien los hubo por la fuerza de la diplomacia. Con la nueva delimitacion de las fronteras, en virtud del tratado de limites entre Espana y Portugal, tambien conocido como Tratado de Permuta o Tratado de Madrid, en 1750, firmado entre Fernando VI de Espana y Juan V de Portugal, Lisboa devolvia Sacramento a Espana aunque, en base al principio de derecho romano "Uti possidetis, ita possideatis"--quien posee de hecho debe poseer de derecho--permitia ampliar los territorios de Portugal extendiendo los limites de Brasil a los territorios del Sur, al nacimiento del rio Ibicui y las misiones, asi como al margen derecho del rio Guapore, dejando los limites practicamente en su estado actual.

La Guerra de los Siete Anos, que habia supuesto la perdida temporal de Manila y La Habana y la cesion de Florida, abrio el camino para las necesarias reformas (59). Por lo que respecta a la colonia, segun el Tratado de Paris, firmado en 1763, Espana se vio obligada a la devolucion de Sacramento a Portugal. La inestable frontera seria rebasada por la expedicion militar lusa promovida por el marques de Pombal, en 1766, que ocuparia los fuertes espanoles de Santa Teresa, Santa Tecla y Montevideo. La respuesta espanola no se haria esperar con el envio de la otra expedicion militar, al mando de Pedro de Ceballos, que ocuparia la isla de Santa Catalina y recuperaria las anteriores fortalezas en manos de los portugueses.

La creacion del Virreinato del Rio de La Plata en 1776, a propuesta de Jose de Galvez, ministro de Indias, pretendia dotar a la zona de mayor seguridad militar frente a las amenazas exteriores (60). La argumentacion habitual para la aparicion del Virreinato del Rio de La Plata era la enorme superficie que abarcaba el Virreinato del Peru y las dificultades para gobernar tan amplios dominios desde Lima. En una frontera tan activa como la del Rio de La Plata, en la que los portugueses se extendian desde el Brasil sobre los territorios hispanicos, por una parte, mientras se registraban permanentes expediciones inglesas y francesas sobre las costas de Patagonia y las Malvinas, por otra, no es de extranar que se plantearan informes y proyectos desde antes de 1770 aconsejando su creacion. Del Virreinato, nacido con un claro corte militar, terminarian dependiendo las gobernaciones de Buenos Aires, la del Paraguay, la del Tucuman y las cuatro del Alto Peru, la provincia de Cuyo, dependiente de la Audiencia de Santiago de Chile, y el Chaco y la Patagonia, con una superficie de aproximadamente 5 millones de [km.sup.2], a cuyo frente se situaba a don Pedro de Ceballos. Poco despues, en 1782, el virreinato se dividia por la Real Ordenanza de Intendentes de Ejercito y Provincia en ocho intendencias, siendo la de Buenos Aires la mas relevante, y cuatro gobiernos militares, encabezados por el de Montevideo. Con este bagaje y en la coyuntura belica en que se crearon, los nuevos virreinatos de Nueva Granada o Rio de La Plata tenian otro perfil a los creados en el siglo XVI (61). El primero de ellos, en 1717, en la llamada desde los inicios de la colonizacion Tierra Firme una zona de alto valor estrategico y geopolitico--que incluia Panama, Colombia y Venezuela--sobre el que realizaban incursiones otras potencias europeas desde el siglo XVII (62). El del Rio de La Plata, seis decadas mas tarde, tambien venia a satisfacer a los rioplatenses de nuevos organos de gobierno y justicia y, a pesar de su corta duracion, permitio avanzar en la transformacion interna de la region, convertida en un autentico polo de atraccion internacional (63).

Como ha senalado Manuel Rivero, con quien no puedo estar mas de acuerdo, con la disminucion de la autoridad vicerregia, el desarrollo de las capitanias generales, las intendencias y la provincializacion del gobierno, se produjo la devaluacion de las cortes de Lima y Mexico (64). Estaba claro que Buenos Aires no iba a jugar el papel de las cortes virreinales novohispana o limena cuando la elite colonial surgida venia marcada por el desarrollo comercial ganadero y la consecucion de objetivos, sobre todo, de indole militar. Sin embargo, como ha senalado Victor Tau, "esa merma de imagen y autoridad no impide que se mantuviera un despliegue ceremonial que ofrecia elementos simbolicos con efectos vinculantes sobre el ejercicio de un poder politico superior" (65).

Volviendo al conflicto fronterizo con Portugal en el Rio de La Plata, el Tratado de San Ildefonso, de 1777, entre el conde de Floridablanca, en nombre del rey espanol Carlos III, y Francisco Inocencio de Souza, en representacion de la reina Maria de Portugal, se firmo con intencion de "extinguir las desavenencias que ha habido entre las coronas de Espana y Portugal y sus respectivos vasallos por casi el espacio de tres siglos sobre los limites de sus dominios de America y Asia" (66). El acuerdo, ademas de ratificar los tratados de 1668, 1715 y 1763, y la restitucion mutua de las presas realizadas, conllevaba cesiones territoriales en Asia, en Africa y en America. Entre ellas, Lisboa renuneiaba a los posibles derechos sobre las islas Filipinas y Marianas; cedia las islas de Annobon y Fernando Poo, en la costa occidental africana, a Espana; y en la zona del conflicto se formaba una comision mixta que debia fijar los limites, supuestamente siguiendo el curso de los rios Negro, rio Uruguay, rio Pepiri Guazu, rio San Antonio, rio Iguazu, Parana e Igurey, mientras otra serie de rios y afluentes llegaban al Amazonas pasando por el Yapura y Orinoco y de ahi a la desembocadura en el Oceano Atlantico. La isla de Santa Catalina quedaria en manos lusas, quienes debian negar el acceso portuario a embarcaciones que no fueran espanolas o portuguesas. El ultimo de los tratados, firmado en El Pardo, en 1778, permitiria a Espana extender su dominio sobre el Rio de la Plata, incluyendo Sacramento y los campos del rio Ibicui, en el margen oriental del Uruguay.

A resultas de todos estos cambios fronterizos en la cuenca del Rio de La Plata, la vieja y nebulosa linea de Tordesillas, establecida como frontera oficial en 1494, era definitivamente enterrada para atestiguar el avance de otra frontera, pionera en estos terminos y, en cualquier caso, empujada por razones estrategicas y socioeconomicas tanto por los bandeirantes portugueses como por los contrabandistas britanicos, franceses y holandeses.

* Me siento especialmente orgulloso de participar con este breve aporte de caracter americanista al merecido homenaje que la revista Cuadernos de Historia de Espana tributa a quien ha sido durante tantos anos mentora de la misma, la profesora Maria Estela Gonzalez de Fauve.

(1) Sobre el concepto de frontera, vease: BAZZANA, A., "El concepto de frontera en el Mediterraneo Occidental en la Edad Media", en Actas del Congreso, La Frontera Oriental Nazari como Sujeto Historico (s. XIII-XVI), Almeria, 1997, pp. 25-46.

(2) TURNER, F. J., "El significado de la frontera en la historia americana". Discurso leido en la reunion de la Asociacion Historica Americana en Chicago, el 12 de julio de 1893. Vease, en: SOLANO, F. DE y BERNABEU, S. (coord.), Estudios (Nuevos y Viejos) sobre la frontera, Madrid, 1991, pp. 9-44.

(3) Desde esta perspectiva la copiosa historiografia se ha referido a un sin fin de vocablos relativos a la frontera, hablando de: fronteras blandas y fronteras duras; de fronteras activas o pasivas; de fronteras calientes of tias; de fronteras moviles o fronteras estables; o de fronteras sencillamente olvidadas. Nos ocupamos de todas estas cuestiones en nuestro aporte: "Fronteras, poder y milicia en la Espana Moderna. Consecuencias de la administracion militar en las poblaciones de la frontera catalano-aragonesa durante la Guerra de Secesion Catalana (1640-1652)", Manuscrits, no. 26, 2008, pp. 53-77.

(4) LUCENA GIRALDO, M., A los cuatro vientos. Las ciudades de la America hispana. Madrid, 2006, pp. 38-59.

(5) Vease: JOHNSON D. E., y MICHAELSEN, S., "Los secretos de la frontera: una introduccion", en MICHAELSEN, S., y JOHNSON D. E., (comp.), La teoria de la frontera. Los limites de la politica cultural, Barcelona, 2003, p. 25.

(6) BARROS, C., "La frontera medieval entre Galicia y Portugal", Medievalismo, Madrid, no. 4, 1994, pp. 27-39.

(7) Las tierras y ciudades que se apellidan "de la frontera" indican precisamente la finalizacion de un proceso de estabilidad en la zona, mas alli de lo que pudiera pensarse. La vecindad y la coexistencia, asi como la llamada alteridad positiva entre cristianos y musulmanes de municipios fronterizos colindantes en periodos de treguas, originaba logicamente contactos culturales comunes y procesos de aculturacion. Vease, GARCIA FERNANDEZ, M., "Sobre la alteridad en la frontera de Granada (Una aproximacion al analisis de la guerra y la paz, siglos XIII-XV)", en Revista de la Faculdade de Letras, Historia, Porro, III Serie, vol. 6, 2005, pp. 213-235. La cita en la p. 232.

(8) RILOVA JERICO, C., "Marte Cristianisimo". Guerra y Paz en la frontera del Bidasoa (1661-1714), Irun y Hondarribia, 1999, p. 114.

(9) En el caso del Pirineo aragones, que conozco algo mejor, el problema se producia con el cierre de los puertos de montana en epoca de guerra, situacion que sensibilizaba tanto o mas a la poblacion aragonesa que el propio conflicto belico hispano-frances. En consecuencia, la denominada porosidad de la frontera permitio, en muchos casos, que imperase el respeto a los acuerdos y derechos de paso, llamados pacerias, como

sucedio entre Aragon y Bearn. Vease, POUJADE, P., Une vallee frontiere Dans le Grand siecle. Le Val d'Aran entre deux monarchies, Aspet, 1998, y del mismo autor, "Conflictualite, solidarites et relations frontalieres dans les Pyrenees (v. 1550-v. 1650)", en VV. AA., Tolerance et Solidarites Dans les Pays Pyreneens, Actes del Col.loqui de Foix pel IV Centenari de l'Edicte de Nantes, Saint-Girons, 2000. pp. 431-447.

(10) SAHLINS, P., Boundaries. The Making of France and Spain in the Pyrenees, University of California Press, 1989.

(11) TURNER, F. J., "El significado de la frontera ...", op. cit.

(12) Ibidem, p. 43.

(13) Pueden citarse a distintos autores que tratan del tema, entre ellos: RANUM, O., National Consciousness, History and Political Culture in Early Modern Europe, Baltimore-Londres, 1975; SMITH, A. E., The Ethnic Origins of Nations, University of North Carolina Press, 1982; ANDERSON, B., Imagined Communities: Reflections on the Origins and Spread of Nationalism, London y New York, 1983; KOHN, H., Historia del Nacionalismo, Mexico, 1984; BEAUNE, C., Naissance de la nation France, Paris, 1986; COHEN, A. P., Symbolizing Boundaries: Identity and Diversity in British Cultures, Manchester, 1986; GELLNER, E., Nacion y nacionalismo, Madrid, 1988; HOBSBWAUM, E., Naciones y nacionalismo desde 1780, Barcelona, 1991.

(14) GIMENEZ, G., "La frontera norte como representacion y referente cultural en Mexico", en Revista Cultura y Representaciones Sociales. Un espacio para el dialogo transdisciplinario, ano 2, no. 3, 2007, pp. 17-34.

(15) En este sentido, el "nosotros" y el "otro" puede entenderse en los mismos limites de la enunciacion de la cultura. BUSCHGES, C., y LANGUE, F., (coords.), Excluir para ser. Procesos identitarios y fronteras sociales en la America hispanica (XVII-XVIII), Madrid, 2005.

(16) BELY, L., "La representacion de la frontera en las diplomacias durante la Epoca Moderna", Manuscrits, no. 26, 2008, pp. 35-51. La cita en la p. 37.

(17) Sobre el caso de las fortificaciones en America hay una abundante bibliografia, entre las que podemos destacar: Puertos y Fortificaciones en America y Filipinas, CEHOPU, 1984; CALDERON QUIJANO, A., Fortificaciones espanolas en America en la Edad Moderna, Madrid, 1985; y GUTIERREZ, R. y ESTERAS, C., Territorio y Fortificacion, Madrid, 1991.

(18) La extensa frontera con Portugal tendra en el frente extremeno su escenario prioritario, mientras los esporadicos conflictos en los frentes gallego, castellano o andaluz, no harian sino confirmar la estrategia de Lisboa con respecto a la guerra. Vease, CORTES CORTES, F., El Real Ejercito de Extremadura en la guerra de la Restauracion de Portugal (1640-1668), Caceres, 1985, y VALLADARES RAMIREZ, R., La rebelion de Portugal: guerra, conflicto y poderes en la Monarquia Hispanica (1640-1680), Valladolid, 1998.

(19) SANZ CAMANES, P., Estrategias de poder y guerra de frontera. Aragon en la guerra de secesion catalana (1640-1652), Zaragoza, 2001.

(20) Seguimos las pautas que en su momento ya adelantamos en nuestro libro: Las ciudades en la America hispana. Siglos XV al XVIII, Madrid, 2004, pp. 412-414 y 417-423.

(21) LUCENA GIRALDO, M., A los cuatro vientos ..., pp. 129-172.

(22) La defensa imperial en America puede seguirse en: HARING, C. H., El Imperio Hispanico en America, Buenos Aires, 1958. Para el autor, este Imperio se articulo sobre tres elementos basicos para su mantenimiento: las minas, fuente de riqueza y fundamento economico de la politica imperial; los puertos, como agentes transformadores de las ciudades y de sus regiones; y las flotas, necesarias para el transporte, la informacion y la defensa entre los dominios americanos y la metropoli.

(23) CALDERON QUIJANO, J. A., Historia de las fortificaciones en Nueva Espana, Sevilla, 1953 (reed. 1984).

(24) Sobre la frontera con los pueblos apaches, vease MOORHEAD, M. I., The Apache Frontier. Jacobo Ugarte and Spanish-Indian Relations in Northern Spain, 1768-1779, University of Oklahoma, 1968.

(25) Podemos destacar las obras de: WEBER, D. J., La frontera norte de Mexico, 1821-1846, Mexico, 1988; La frontera espanola en America del Norte, Mexico, 1992; y Barbaros, Barcelona, 2006; y de BERNABEU, S. (coord.), El gran norte de Mexico, Sevilla, CSIC, 2009, y El septentrion novohispano: ecohistoria, sociedades e imagenes de frontera, Sevilla, CSIC, 2000.

(26) El termino presidio no tuvo originalmente la acepcion de institucion penitenciaria como tiene en nuestros dias, mas bien se referia a guarniciones para la proteccion de distintos caminos y poblaciones. Vease, JIMENEZ NUNEZ, A., El gran norte de Mexico: una frontera imperial en la Nueva Espana (1540-1820), Madrid, 2006, p. 280.

(27) Cuestiones de las que trata MOORHEAD, M. I., The Presidio. Bastion of the Spanish Borderlands, University of Oklahoma Press, 1991, p. 27 y ss. Desde su edicion original, en 1975, sigue siendo una obra de referencia para todos estos temas.

(28) MOORHEAD, M. I., The Apache Frontier. Jacobo Ugart e ..., op. cit.

(29) El gran proyecto reformista de Galvez puede verse en: NAVARRO GARCIA, L., Don Jose de Galvez y la Comandancia General de Provincias Internas del norte de Nueva Espana, Sevilla, 1964.

(30) El proyecto carolino de 1769, recogido en el reglamento de los presidios del virrey Croix de 1770, pretendia impulsar la penetracion espanola en el interior, sin olvidar los dos grandes problemas existentes en la region: contener las incursiones de los pueblos apaches y observar el despliegue de los rusos en la costa noroeste. Vease, SERRANO ALVAREZ, J. M., "Situados y administracion militar en Texas a mediados del siglo XVIII", Temas americanistas, no. 18, 2005, pp. 44-55.

(31) Ibidem, pp. 44-55.

(32) Puede verse el clasico: GERALD, R. E., Spanish Presidios of the Late Eighteenth Century in Northern New Spain, Santa Fe, 1968.

(33) Sobre el dispositivo defensivo del Caribe, puede verse: HOFFMAN, P. E., El desarrollo de las defensas del Caribe. Siglo XVI y principios del siglo XVII, La Rabida, 1981; y del mismo autor, The Spanish Crown and the Defense of the Caribbean, 1535-1585: Precedent, Patrimonialism, and the Rotal Parsimony, Baton Rouge, 1980.

(34) La proteccion del Istmo de Panama y los ataques corsarios de Morgan son algunos de los aspectos tematicos mejor tratados en la obra de CESPEDES DEL CASTILLO, G., La defensa militar del istmo de Panama afines del siglo XVII comienzos del XVIII, Sevilla, 1952. En este sentido, las ciudades mas estudiadas en el Istmo de Panama corresponden a Nombre de Dios, Panama y Portobelo. Vease tambien, MARTIN, M. A., Fundacion, desarrollo y decadencia de tres centros urbanos espanoles en el Istmo de Panama, Buenos Aires, 1982. Por ultimo, cerrando el dispositivo defensivo del Caribe, destaca la ciudad de Cartagena de Indias, una de las mas estudiadas, como demuestran los libros de: BORREGO PLA, M. C., Cartagena de Indias en el siglo XVI, Sevilla, 1983; DOUSDEBES, E J., Cartagena de Indias, plaza fuerte (capitulos de la historia militar de Colombia), Bogota, 1948; del mismo MARCO DORTA, E., Cartagena de Indias, la ciudad y sus monumentos, Sevilla, 1951, y Cartagena de Indias, puerto y plaza fuerte. Cartagena, 1960. Finalmente, ZAPATERO, J. M., Fortalezas espanolas en America. Cartagena de Indias, Madrid, 1967.

(35) Sobre la politica exterior inglesa en estos anos, vease: BLACK, J., Eighteenth-Century Europe, 1700-1789, London, 1990, "British Foreign Policy in the Eighteenth Century. A Survey", en Journal of British Studies, 26, 1987, pp. 36-37; y "Parliament and Foreign Policy, 1763-1793", en Parliaments, Estates and Representation, vol. 13, 2, 1993, pp. 153-171.

(36) Mc KAY, D. y SCOTT, H. M., The Rise of the Great Powers, 1648-1815, London, 1991, pp. 270-271.

(37) SANZ CAMANES, P., "Inglaterra en el cambio de alianzas de la politica exterior espanola en visperas de la Guerra contra la convencion de 1792", en el III Congreso de Historia Militar, Zaragoza, 1997, pp. 405-414.

(38) El tratado de San Lorenzo de 1795 tambien ha sido conocido como el "Tratado de amistad, limites y navegacion" o tratado Pinckney en los Estados Unidos, firmado por Manuel Godoy en nombre de Carlos IV de Espana, y por Thomas Pinckney, en representacion de Estados Unidos. Con el tratado se definian las fronteras entre los Estados Unidos y las colonias espanolas en Norteamerica, especialmente la Luisiana y las dos Floridas, ademas de regularse los derechos de navegacion en el Mississippi. Vease, ARMILLAS VICENTE, J. A., El Mississippi, frontera de Espana. Espana y los Estados Unidos ante el Tratado de San Lorenzo, Zaragoza, 1977.

(39) Ibidem, pp. 163-176.

(40) Como ciudad de frontera, sufrio las consecuencias de los conflictos intermitentes con los ingleses, fundamentalmente durante la Guerra de los Siete Anos (1756-1763), la depresion economica de la decada de 1770 y hasta dos graves incendios (1788 y 1794) que la dejaron destruida. SANZ CAMANES, P., Las ciudades en la America hispana, pp. 419-420.

(41) ARMILLAS VICENTE, J. A., El Mississippi ..., pp. 163-176.

(42) Los problemas del nuevo trafico mercantil se tratan en: CHAUNU, P., Sevilla y America. Siglos XVI y XVII, Sevilla, 1983; OTERO LANA, E., Los corsarios espanoles durante la decadencia de los Austrias. El corso espanol en el Atlantico Peninsular en el siglo XVII, Madrid, 1992; GALL, J. E., El filibusterismo, Mexico-Buenos Aires, 1957; y LUCENA SALMORAL, M., Piratas, bucaneros, filibusteros y corsarios en America, Madrid, 1992.

(43) La plaza de Campeche era considerada "plaza y presidio antemural" de la provincia, mas aun teniendo en cuenta la latente amenaza de los corsarios ingleses que, radicados en las islas de Tortuga y Jamaica, realizaban sus correrias por toda la zona. Vease, CALDERON QUIJANO, J. A., Las murallas de Campeche, Campeche, 1969.

(44) SANZ CAMANES, P., Las ciudades en la America hispana ..., pp. 414-415.

(45) Muchos de quienes se alistaron en estas empresas militares para hacer retroceder a los indios del Chaco o extender los limites de la conquista fueron recompensados con encomiendas y ascensos en la carrera militar durante la segunda mitad del siglo XVII.

(46) SANZ CAMANES, P., Las ciudades en la America hispana ..., pp. 415.

(47) Resulta de interes el libro de LUCENA SALMORAL, M., Piratas, bucaneros, filibusteros y corsarios en America, Madrid, 1992.

(48) En este sentido, puede seguirse el siguiente estudio de QUIJADA, M., "Repensando la frontera sur argentina: concepto, contenido, continuidades y discontinuidades de una realidad espacial y etnica (siglos XVIII-XIX)", en Revista de Indias, Vol. LXII, n. 224, 2002, pp. 103-142.

(49) BERMUDEZ, A., "La implantacion del regimen virreinal en Indias" en BARRIOS, F., El gobierno de un mundo. Virreinatos y audiencias en la America Hispanica, Cuenca, 2004, pp. 253-298.

(50) LUQUE AZCONA, E. J., "Evolucion urbana de Montevideo en el siglo XVIII: un mundo de frontera, luchas y contrabando", en MARTIN ACOSTA, E., PARCERO TORRE, C., y SAGARRA GAMAZO, A., Metodologia y nuevas lineas de investigacion de la Historia de America, Burgos, 2001, p. 83-99.

(51) AGUILERA ROJAS, J., Fundacion de ciudades hispanoamericanas, Madrid, 1994, pp. 239 y ss.

(52) KAHLE, G. "America Latina como esfera de los intereses europeos desde el siglo XVI hasta el siglo XIX", en SCHROTER, B. y SCHULLER, K. (Eds.), Tordesillas y sus consecuencias. La politica de las grandes potencias europeas respecto a America Latina (1494-1898), Madrid, 1995, p. 5.

(53) CANESSA DE SANGUINETTI, M., "La importancia de la fundacion de la Colonia del sacramento en la cuenca del Plata", en Boletim da Sociedade de Geografia de Lisboa, Serie 104, no. 7-12, 1986, pp. 161-170. La cita en la p. 163.

(54) CANESSA DE SANGUINETTI, M., "La importancia ...", pp. 162 y 165.

(55) FERRAND DE ALMEEDA, L., "A "politica dos cassais" na Colonia do Sacramento (1680-1777)", en Biblos: Revista da Faculdade de Letras da Universidade de Coimbra, Vol. 77, 2001,. pp. 239-258. La cita en la p. 254.

(56) ABADIE-RICARDI, O., "El papel de Montevideo en el sistema defensivo espanol", en ARTEAGA, J. J. (comp.), Uruguay, defensas y comunicaciones en el periodo hispano, Madrid, 1989, p. 37.

(57) LUQUE AZCONA, E. J., Ciudad y poder: la construccion material y simbolica del Montevideo colonial (1723-1810), Sevilla, 2007, p. 293.

(58) LUQUE AZCONA, E. J., "Evolucion urbana ...", pp. 87-96.

(59) LUCENA GIRALDO, M., A los cuatro vientos ..., pp. 132-133.

(60) KossoK, M., El virreinato del Rio de La Plata--su estructura economica y social, Buenos Aires, 1972, pp. 23 y ss.

(61) BERMUDEZ, A., "La implantacion ...", pp. 253-298.

(62) TAU ANZOATEGUI, V., "Las reformas borbonicas y la creacion de los nuevos virreinatos", en BARRIOS, F., El gobierno de un mundo ..., pp. 431-446. La cita en la p. 435.

(63) Ibidem, p. 437.

(64) RIVERO RODRIGUEZ, M., La edad de oro de los virreyes. El virreinato en la Monarquia Hispanica durante los siglos XVI y XVII, Madrid, 2011, p. 306.

(65) TAU ANZOATEGUI, V., "Las reformas borbonicas ...", p. 439.

(66) "Tratado de El Pardo entre Espana y el Portugal ajustado entre el muy poderoso don Carlos III, rey de Espana y de las Indias, y la muy poderosa dona Maria, reina de Portugal", El Pardo, 11 de marzo de 1778, Consta de XIX articulos.

PORFIRIO SANZ CAMANES

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Author:Sanz Camanes, Porfirio
Publication:Cuadernos de Historia de Espana
Date:Jan 1, 2011
Words:11062
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