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Fragmentos de Fuego.

fragmentos de Fuego

   Grises son ahora los pelos
   que nos cuelgan de
   las sienes.

   el Fuego ha cesado lentamente,
   desde dentro.

   lo se por tus extremos blancos
   y las esquinas gastadas de tus
   huesos

   por todos tus fragmentos

   lo se porque crepitas enroscandote
   en la arena, en el humo,

   arco luminoso

   por el perfido sentido de las cosas
   en la quietud tu simetria

   Elocuencia
   legitimo desprecio

   me preguntabas, tambien, por las senales,
   por sus sombras
      mas rugosas--lo sabes--que giba de camello

   que significado, sol iridiscente;
   si esta pobre piedra que se cae
   es la misma cabeza que peinabas

   que besabas;
   alli arriba, en el centro
   --en la orilla opuesta--
   tus canciones abrasaban mis ojos

   materia ignea

   yo te seguia yo te llamaba

   en el murmullo
   o del orden celeste de los vientos,

   Fuego
   idolo muerto o matojo de pelos

   hoy la luz nos aturdia con sus metales;
   sus segmentos de cielo deforme
   entre las rocas

   Blanco

   Era ese el tiempo que sonabamos,
   la edad en la que comiamos con los dedos,
   la que perdimos ardiendo como pajaros;
   sin saber adonde llegar, de donde partir,
   a que volver.

   pero aprendimos ...

   he ahi el senuelo de la noche,
   en las verdes praderas y en los montes;

      yo te buscaba

   entre las brasas consumidas y dispersas, vagabamos.
   Por tus extensas llanuras y tus pedazos de carne

   Soliamos regresar con el cansancio a cuestas
   y el corazon plagado de dicha. Soliamos ...

   ahora la llama se ha apagado,
   pero aun compartimos el pan y el agua
   entre nosotros.

   Los dias escuecen en los huesos,

   Bajo la lluvia

   ileo o carrona primitiva,
   ?para que

   ardemos ... Aurora apenas,

   no somos mas que eso,
   si acaso columna divina o estaca.
   Sal o azufre o mercurio calcinado:

      etcetera

   era eso lo que yo pensaba,

   Fuego. marasmo celeste.

   Te recuerdo. Teniamos acaso pocos anos,
   pero conociamos muy bien el peso del acero
   sobre nuestros afilados cuerpos, sordos como roquedales,

   rojos aunque obtusos

   aplastados entre instantes que crepitan
   nombres perdidos y escombros.

   Dime, entonces, quien eres,
   si arbol indulgente o flama sediciosa,

   acaso Fuego?

Reinhard Huaman Mori (Lima, 1979) Ha publicado el poemario el Arbol [tRpode, 2007]. Bachiller de literatura peruana e hispanoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es director de Ginebra Magnolia, recientemente convertida en sello editorial despues de una larga trayectoria como revista literaria. Ensayos, traducciones y poemas suyos han sido publicados en diversas revistas, tanto peruanas como extranjeras. Es columnista cultural para el diario peruano Expreso. Los poemas que presentamos a continuacion son ineditos.

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Author:Huaman Mori, Reinhard
Publication:Cyber Humanitatis
Article Type:Poema
Date:Sep 22, 2009
Words:451
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