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Filantropia y anarquismo: imaginario prometeico y espacios de representacion de Valparaiso en Edwards Bello, Swinglehurst, Dario, V. D. Silva y Gonzalez Vera.

PHILANTHROPY AND ANARCHISM: PROMETHEAN IMAGINARY AND SPACES OF REPRESENTATION OF VALPARAISO IN EDWARDS BELLO, SWINGLEHURST, DARIO, V. D. SILVA AND GONZALEZ VERA

1. INTRODUCCION

El prometeismo desprendido de la Kulturphilosophie y que instituye el imaginario social asociado a los desarrollos del capitalismo y del positivismo suscito, con la explosion (Reinhardt, citado en Garcia Gual) de toda su riqueza simbolica durante la modernidad, la evolucion y derivacion de mitemas que se le asocian, como la cultura, la tecnica, la filantropia, el martirio, el sacrilegio (engano, robo), etcetera, que recibieron nuevas y contrapuestas expresiones en las manifestaciones literarias, compendiando una actitud que desafia y combate las opresiones politicas y religiosas. Ya en la modernidad romantica, la imagen prometeica funciona como un simbolo que no se articula en la sucesion del mito, pero si en nuevos y diversos conjuntos (como el Fausto goetheano o el Prometeo de Shelley y el Frankenstein de Mary Shelley), que dramatizan una figura que se ha fosilizado, un mitologema constituido por diversos mitemas (1) que, como senala Durand, se desarrollan fragmentandose, derivando, deteriorandose, pero conservando cierta perennidad, a traves de un proceso cuya evolucion no es ajena a las alteraciones tanto de la literatura como de la historia.

En el espacio literario latinoamericano, dicho imaginario prometeico se aprecia particularmente en algunos aspectos del modernismo, donde los mitemas prometeicos se conciben y surgen de esa nueva coyuntura social que, segun Rama (Ruben Dario), termina con el poeta de profunda influencia y participacion en el escenario politico del pais y lo situa frente a una sociedad que se distanciaba de la generacion de nuevas demandas de produccion artistica.

Me propongo observar de que modo se manifiesta y se pone en tension el imaginario prometeico en el espacio local de Valparaiso, considerando textos que refieren a centros o ejes geoculturales (2) que influyeron en la articulacion de los espacios de representacion (3) del Valparaiso de la epoca. Se trata de textos de escritores implicados en las migraciones extranjera e interna, que entran en dialogo con los espacios urbanos y el imaginario social de un Valparaiso signado por el progresismo y la modernizacion: Valparaiso Songs (1913) del poeta ingles y empresario del acero radicado en el Puerto, Henry Edward Swinglehurst; "Album porteno", incluido en Azul (1888) del nicaraguense Ruben Dario; "Tragame" en Hacia alla (1905) de Victor Domingo Silva, migrante del interior que vivio quince anos en Valparaiso; "Una mujer", relato incluido en Vidas minimas (1921) de Jose Santos Gonzalez Vera; Valparaiso, ciudad del viento (1931) de Joaquin Edwards Bello, descendiente de los precursores migrantes extranjeros, que mas tarde, rememora fantasmaticamente el Valparaiso de principios de siglo xx.

Los sujetos representados en los textos de estos autores entablan con Valparaiso relaciones de otredad bastante singulares, a partir del hecho de establecer con la ciudad-puerto "zonas de contacto" (Pratt) (4) diferidas y diferenciales (5) (Chaitin), de cuya conjuncion e interrelacion, en otras palabras, de cuya emergencia (Foucault, Nietzsche) se puede reconocer una identidad "geocultural" de Valparaiso, distinta de la impuesta a escala nacional desde las decisiones de la metropolis. De esta forma, el "conocimiento local" (6) de Valparaiso se intersecta y conflictua con un conocimiento otro, a partir de una relacion primeramente de espacialidad. Este "conocimiento otro" se asienta en las distintas images (7) de Valparaiso que los escritores senalados sustentan, develando en un plano macrodiscursivo el valor ideologico y politico de los textos literarios, al condensar y elaborar significaciones imaginarias del medio social y cultural en el que se producen y recepcionan.

2. "LA MUSA DE VALPARAISO ES LA BOLSA"

Una vez completada la independencia del pais hacia 1818, y en el marco de las ideas de progreso, Valparaiso dejara atras la impronta colonial de ser un nucleo urbano sin acta de fundacion, un fondeadero logistico para el controlado comercio ultramarino, "un poblacho mal construido y secundario, un aldeon adonde recurrian los santiaguinos por pura necesidad", como lo describia en 1910 Victor Domingo Silva (Monografia historica 28), y recibira, primero con cierta vacilacion desde la decada de 1830, pero desde medio siglo en adelante con energica resolucion, la fuerte inmigracion extranjera e interna, que contribuyo a desarrollar una economia asentada en la revolucion industrial. Esto le fue otorgando la fisonomia de una ciudad cosmopolita y pujante, transformandola en pocas decadas en un emporio comercial, centro de actividades navieras y mercantiles, principal foco economico y la ciudad mas moderna de la nacion, lo que se manifesto en una serie de iniciativas y de obras debidas al empuje del capitalismo mercantil-liberal y los avances de la tecnica. De este modo, el que fuera un puerto marginal en la red de puertos del Pacifico, en un lapso de poco mas de cincuenta anos--desde mediados de la decada de 1850 a fines de la decada de 1910--triplica su poblacion y eleva de manera exponencial su recaudacion por derechos de aduana (8). En todo caso, su impulso como ciudad se debio, sobre todo, a la incorporacion de importantes grupos de migrantes internos y extranjeros seducidos por lo que Estrada describe como "la notoria vitalidad de la ciudad, de la cual ellos mismos eran la principal fuente de origen (...) conformando asi una sociedad que desarrollara una identidad dinamica y peculiar totalmente distinta de la del pais" (9) (13, destacado es nuestro).

En efecto, el arribo de comerciantes ingleses, norteamericanos, franceses, incremento la febril actividad comercial y bursatil, asentada en la incorporacion de las tecnologias modernas, que caracterizo al Valparaiso decimononico, pero a su vez incorporo conflictos y dinamicas sociales provenientes de las ideas positivistas y liberales que "enfatizaron el rol del individuo y las formas de sociabilidad como un modelo representativo de lo moderno" (Rubio 21) que vinieron a cambiar el austero ideario de progreso y sacrificio de la antigua aristocracia ilustrada nacional, reemplazandolo por el cosmopolitismo, la frivolidad, la ostentacion y el lujo de una pujante oligarquia portena. Ello trajo aparejado una transformacion en las practicas espaciales urbanas y los espacios de representacion mediante los cuales el individuo liberal, enriquecido rapidamente, promueve un imaginario cosmopolita y comercial que determina emplazamientos y espacios representados, publicos y privados, de una burguesia que fundo su reconocimiento social en la riqueza lograda y en el refinamiento de sus costumbres, resultantes de los avances tecnologicos incorporados a la produccion.

Esta circunstancia supuso que el prometeismo, al menos para el caso del imaginario local de Valparaiso, se desplego en un flujo delimitado por un extremo "positivo", que tomo figura en la filantropia impulsada por la ideologia dominante y otro "negativo", de los marginados y disidentes, que se manifiesta principalmente en la solidaridad y en la actividad de raiz anarquista. Estos extremos revelan la prevalencia de distintos mitemas de la poderosa figura moderna de Prometeo, por una parte, el filantropo como donador generoso del fuego (la tecnica y el progreso) a los hombres, bienhechor y altruista, que sin embargo, escamotea y oculta formas de poder hegemonico, control social y de dominacion caracterizadores del desarrollo del capitalismo oligarquico decimononico, heredero del colonialismo en nuestro continente, cuestion que a su vez explica el surgimiento de una suerte de filantropia negativa representada por el anarquismo que asume el mitema de "arrebatador del fuego".

De hecho, la oligarquia portena, conformada en parte importante por extranjeros y sus descendientes, no podia justificarse ante si misma con una aristocratica "pureza de sangre", pero si por su afan progresista cuya "distincion individual con proyeccion social, se fundaba en la consolidacion publica de una conducta ajustada a la dignidad y la honradez" (Rubio 28). Esto explica el incremento de la filantropia en el Valparaiso de la epoca, que vino a ejercer como una forma de validacion social, sin que ello impidiera, por otra parte, que se practicara una forma de vida dispendiosa y derrochadora, experimentada casi como consecuencia natural de la fe en el progreso comercial e industrial (10), como la representa Edwards Bello en su novela de 1931 ambientada a principios del siglo xx, novela varias veces revisada y retitulada, para terminar por llamarse simplemente Valparaiso. Escribe Edwards Bello:
   A mediados de ano la temperatura de los negocios bajo. Era cosa
   corriente en la ciudad convulsionada por la bolsa. "La musa de
   Valparaiso es la Bolsa" habia dicho Stepton. El mineral andino
   salia por la calle Prat; lo cotizaban en la calle Prat, entre las
   tortillas de erizos del Restaurante del Cambio y las sopas de
   tortuga de Bunout. El nerviosismo del Puerto anunciaba un trastorno
   apocaliptico; la gente bebia, jugaba, remolia. El perfume violento
   de la riqueza mareaba a la gente metodica; la hacia salir de sus
   negocios donde habian juntado plata y la perdian en pocos dias
   (267).


En efecto, la Bolsa de Valparaiso, la primera que inicia actividades en el pais, potenciara no solo la riqueza local sino que, de la mano con la industria, incrementara la fe ciega en el progreso que trae la tecnica y el capitalismo posterior a la revolucion industrial, como lo sostiene en sus Valparaiso Songs de 1913 Henry Edward Swinglehurst, que arribo a Valparaiso en 1880 como comerciante, llegando a ser un acaudalado filantropo y mecenas de pintores y poetas. Expresa en "Spes et lux nostra", titulo suficientemente decidor de uno de sus poemas (Swinglehurst 130): "Soy un Matterist. La materia es la electricidad. La electricidad es la Materia. Dios es la Electricidad" (11). El sujeto de sus poemas, condensado en la denominacion de "El poeta imperial" (?el propio Swinglehurst? (12)), representa esa figura foranea que arrastra hasta esta parte del mundo la logica capitalista. En un texto titulado "Jottings" expresa a manera de aforismos ideas como: "No es el dinero que usted tiene, lo que le hace rico, sino el empleo que usted le da", y tambien: "Un caballero lleva sus calidades a su negocio, y lo dignifica" (Swinglehurst 160) (13). Su conviccion recae en las potencialidades del individualismo, "El socialismo es una fuerza: el Estado sin embargo no puede hacer todo, y la mayor altura del Estado siempre sera esa donde la individualidad tiene el juego mas libre" (Swinglehurst 161) (14) y deposita sus convicciones en el capitalismo, confiando que "el mundo pagara bien a un buen capitalista", guardando en consideracion que "no todo capitalista es ladron, asi como no todo hombre de trabajo es honesto". Se desprende tambien de los textos de Swinglehurst que la cultura debe ser una especie de filtro o prisma tecnico por el que atraviesa la naturaleza, que de esta forma se ve conquistada por el arte. Asi lo expresa en una breve prose titulada Culture:

El arte es lo mejor de la Naturaleza, modificada por lo mejor del Arte. (...) la Cultura no es el privilegio del rico, sino mas bien de todo el que trabaja: de los que la buscan temprano por la manana, antes que comiencen a ganarse el pan, y en el reposo de la tarde, cuando su jornada ha terminado. (...) la Cultura es alegria: es paz, pero sobre todo, esto es la forma mas alta de conquista, la conquista de Mi mismo (Swinglehurst 61) (15).

Como se aprecia, la idea de cultura de Swinglehurst es la posibilidad filantropica de armonia, concepcion nacida de la segunda Revolucion industrial, y que se corresponde con la idea burguesa de la cultura y el arte, en un intento por orientarlos hacia la sociedad de consumo. "La burguesia [sostiene Kusch (69)] crea museos, salas de concierto, o habla de eternidad o de universalidad sencillamente para ratificar que arte es materia de consumo y no de creacion". Pero precisamente de esta posicion burguesa armonizadora y universalista sobre la cultura y el arte nace la crisis cultural (16), debido a que la cultura, sobre todo en el continente americano, que arrastra consigo un proceso colonial, no puede entenderse como una armonia de elementos, ni menos como una sumatoria o acumulacion de obras dispuestas para el consumo, sino en su funcion en tanto estrategia resolutiva de un problema vital de la comunidad fisica y simbolica que entendemos por lo local. Sin embargo, no puede obliterarse del todo la posicion sostenida por Swinglehurst y otros mecenas y filantropos portenos decimononicos. La instalacion burguesa de salas, museos, certamenes y circulos literarios cumplio la funcion de legitimar, en tanto practicas y discursos, el movimiento artistico en general, que comenzaba a situarse en la nueva coyuntura social que empujaba a los artistas hacia la profesionalizacion. De hecho, es el prometeismo filantropico instituido el que permite sostener la estadia de Ruben Dario en Valparaiso y la publicacion de Azul en 1888. Mas aun, aportara el sustrato institucional de una cultura armonica en la conflictiva renovacion de las artes y las letras en el espacio americano, que traera el modernismo dariano desplegando otros mitemas del imaginario prometeico.

3. DEL "POETA IMPERIAL" AL "LIRICO INCORREGIBLE"

En "Album porteno", relato contenido en Azul (1888), se construye la siguiente image del Valparaiso de la decada de 1880:

Sin pinceles, sin paleta, sin papel, sin lapiz, Ricardo, poeta lirico incorregible, huyendo de las agitaciones y turbulencias, de las maquinas y de los fardos, del ruido monotono de los tranvias y el chocar de las herraduras de los caballos con su repiqueteo de caracoles sobre las piedras; de las carreras de los corredores frente a la Bolsa; del tropel de los comerciantes; del grito de los vendedores de diarios; del incesante bullicio e inacabable hervor de este puerto; en busca de impresiones y de cuadros, subio al cerro Alegre que, gallardo como una roca florecida, luce sus flancos verdes, sus monticulos coronados de casas risuenas escalonadas en la altura, rodeadas de jardines, con ondeantes cortinas de enredaderas, jaulas de pajaros, jarras de flores, rejas vistosas y ninos rubios de caras angelicas. Abajo estaban las techumbres del Valparaiso que hace transacciones, que anda a pie como una rafaga, que puebla los almacenes e invade los bancos, que viste por la manana terno crema o plomizo, a cuadros, con sombrero de pano, y por la noche bulle en la calle del Cabo con lustroso sombrero de copa, abrigo al brazo y guantes amarillos, viendo a la luz que brota de las vidrieras, los lindos rostros de las mujeres que pasan (Dario 82-83).

Sin abandonar las imagenes del progresismo y el cosmopolitismo, el poeta nicaraguense instala el conflicto mediante perspectivas criticas que revelan un "cosmopolitismo discrepante" (Clifford), que segun Mellino "viene a significar una especie de localismo progresista, de resistencia de lo local ante lo global. En pocas palabras, el 'cosmopolitismo discrepante' no se presenta como una superacion de las identidades culturales a favor de un universalismo igualitario y abstracto" (179).

La discrepancia dariana del universalismo burgues igualitario y abstracto se aprecia primero en la division entre lo que significan para la modernidad local el plan y los cerros. El primero, receptaculo directo del progreso y la tecnica, los segundos como el espacio donde refugiarse del ruido y el vertigo articulando una geografia simbolica que propone un Valparaiso en que se tensiona la ciudad moderna. Un segundo aspecto se aprecia al interior de uno de los espacios, el plan, donde coexisten las contradicciones resultantes de las implantaciones ortopedicas de lo moderno en la periferia: asi en el texto dariano, las agitaciones y turbulencias corresponden tanto a los modernos tranvias como al chocar de las herraduras de los caballos.

Ahora bien, quien coloca en tension estos espacios es el "lirico incorregible", que se desplaza develando las multiplicidades que habitan y conforman las resistencias locales de la ciudad-puerto ante la incipiente globalidad, resistencias de la "pequena ciudad" (Kusch) que reside en, y ala vez, se confronta con la ciudad latinoamericana forzadamente cosmopolita. La modernidad agudiza y propone un nuevo escenario social a la escision de la ciudad, pero a la vez sus habitantes y las practicas de estos fragmentan esta misma escision. Por ello el relato dariano se presenta como "Album"; un conjunto de fragmentos cuasi fotograficos, a traves de los que se presenta la emergencia de nuevas tensiones entre descendientes de emigrantes (empresarios, capitalistas, comerciantes, liberales) y poblacion flotante del interior del pais.

4. "EN LA OLLA REVUELTA DE RAZAS"

La confrontacion entre los cerros y el plan se amplia y acentua en la representacion de los espacios locales que hace Edwards Bello, al tiempo que la mirada del narrador protagonista incorpora una otredad que es el mar. El nino que fuera el sujeto burgues que narra sus memorias en Valparaiso ciudad del viento se siente maravillado por "esas calles del puerto donde se leen ensenas cosmopolitas" (37). Sin embargo, para Edwards Bello, Valparaiso se termina asimilando a la pequena ciudad provinciana ("el viejo Almendral") que permanece alojada al interior del puerto cosmopolita:

En Valparaiso, cuando comenzaba este siglo, no habia secretos. Todo se sabia. Si nos comprabamos zapatos, si nos cortabamos el pelo, se notaba enseguida. Se sabia cuando habia enfermos y se contaban detalles truculentos de las operaciones. Despues, la muerte, deseada casi siempre era lamentada en coro (Edwards Bello 126).

Una practica que termina por influenciar a sus habitantes, excepto a los ingleses:

No obstante el progreso y el cosmopolitismo, Valparaiso padecia de las manias de los pueblos chicos. Solamente los gringos demostraban un tacto especial para vivir olimpicamente, ajenos a las pequenas intrigas. Yo no podia librarme de las manias microscopicas y de orden visual (Edwards Bello 268).

Esta fisura se ira ampliando y acentuando en la dicotomia entre plan y cerro. Asi lo denota el nino que sube por primera vez al cerro a matricularse en un "colegio famoso en el Pacifico", un nucleo fronterizo en que coexisten los hijos de emigrantes ingleses y los hijos de "buenas familias peruanas, argentinas y bolivianas, [que] trajeron a sus hijos para que se nutrieran en las aulas de Mac-Kay and Sutherland" (Edwards Bello 36).

Mi padre reflexiona y suspira mientras sube el cerro. Se ve el mar chiquito desde arriba; es un pozo. No se porque el paisaje es triste, violento, amargo.

(...) Bajamos el cerro. El abismo. La mirada se derrumbaba en el mar infinito, sin darsenas, ni islas, ni golfos, como vi en las fotografias que tiene mi padre de Napoles y Amsterdam. Impresion de crater, de cosmos. La retina es incapaz de sujetarse en los arboles y las casas; rueda al mar, al fondo del mar. Es un paisaje para gente fria, sin imaginacion.

(...) Misterio del plan y del cerro; dos mundos que ni se quieren ni se conocen. Uno es intruso arriba y ellos son intrusos abajo. (Edwards Bello 35, 36 y 37).

Si la subjetividad se construye entre la praxis social--el aqui/ahora--y el ejercicio de la memoria--entonces/alla--que, siguiendo a Lefebvre (17), generan con su articulacion las tres experiencias del espacio interconectadas, la construccion representational de Valparaiso del nino burgues que sube por vez primera el cerro no termina por desplazarse por completo desde las "representaciones del espacio" (las imagenes de Amsterdam y Napoles que median su vision) al "espacio representacional". En otras palabras, el conocimiento local se encuentra eclipsado por ese conocimiento otro nacido de la practica y la memoria mediada de los hijos de emigrantes europeos. Para el narrador de Edwards, con el correr del tiempo, Valparaiso progresivamente se vuelve distinto, configurado en suertes de fragmentos caleidoscopicos de variopintos elementos europeos que se mezclan, se confunden, se trastruecan, se amalgaman construyendo un nuevo paisaje interpretado y un nuevo tipo de hombre:

El Puerto, con sus negocios quimericos, (...) Tiendas, hoteles, caballerizas, studs, modistas de Paris, afloraban como callampas bajo la lluvia de oro.

(...) La poblacion enriquecida preferia el plan, el Cerro Alegre y Vina del Mar, lo mas lejos posible del chango nativo, de la moral nona y de la hipocresia levitica. (...) En la calle Esmeralda triunfaban los rostros flamantes de los importadores de novedades. Habian surgido tiendas inglesas, chilenas, italianas, espanolas. La ciudad tomaba un caracter propio. (...) En la olla revuelta de razas se formaba un tipo de hombre inconfundible, de flor en el ojal y chaleco de pique: el porteno. Hombre nuevo aficionado al Sandow y los bailes novisimos: Boston, Pas de Patineurs, Washington Post y Valse Renversante (Edwards Bello 269-270).

No obstante, en los resquicios coloniales que aun guardaba la ciudad el asunto era distinto, incluso parece tratarse de otra ciudad, esa pequena ciudad inserta en la cosmopolita y que al sujeto comienza a parecerle cada vez mas lugubre y sombria, y de alli el particular extranamiento de los hijos de los emigrantes que articulan un espacio fronterizo de nuevas intersecciones:

Me senti contento de estar en la calle Prat, cerca de la Bolsa. Cada pais da lo suyo. Chile es famoso por sus negociantes, sus marineros y sus jugadores. (...) El aspecto tetrico de Valparaiso, que para mi se condensaba en los acordes de la opera Guarani, habia desaparecido. Estaba en el otro lado de la ciudad, en la parte de los negocios, de las tiendas de lujo y de las tabernas de marinos (Edwards Bello 267).

Junto a los distingos del habitat interpretado en terminos de plan y cerros (y tambien cerro y cerros, pues no es lo mismo el Cerro Alegre que otros como el Cordillera) representado por Dario, Edwards incorpora otro espacio urbano: el Almendral (no en vano la novela se titulo tambien En el viejo Almendral):

Cuando los habitantes de Valparaiso quisieron parecer modernistas pusieron a sus casas techos de calamina. No solamente clavaron calamina en los techos, sino en las paredes, y las casas tomaron aspectos de latas de sardinas. La nuestra, que conservo las tejas morunas, era tenida por fea. Estaba situada en el Almendral, en la parte donde antes estuvieron los "cuartos del diablo", y los corrales de esclavos. En la epoca de nuestra historia, el barrio se habia cultivado y era romantico (Edwards Bello 40).

El entonces/alla que da configuracion al ejercicio de la memoria se materializa en el aqui/ahora de la praxis social a traves de la conservacion de las tejas morunas de la casa paterna en el barrio del Almendral, que da cuenta que la familia del narrador no vive al ritmo que marca el progresismo de los migrantes europeos del barrio del Puerto, lo cual si por una parte conflictua al protagonista, por otra incorpora con su interseccion una critica al prometeismo oligarquico monolitico, configurando un espacio representacional de la ciudad, signado por el imaginario de la complejidad, lo multiple y lo fragmentario.

5. EL MITEMA ANARQUISTA

Si en la acumulacion y superposicion de mitemas ya se percibe tenuemente una busqueda que avanza hacia una filantropia que combata las opresiones politicas, religiosas y sociales, esta sera desplegada sin ambages por la actividad anarquista en Valparaiso. La procedencia anarquista se puede apreciar en diversas manifestaciones literarias y culturales portenas, como la poesia de Victor Domingo Silva y de Zoilo Escobar, en la Universidad Popular de Valparaiso (creacion de ambos), en la poesia de Carlos Pezoa Veliz, los textos y las actividades vanguardistas de Zsigmond Remenyik y Julio Walton, y posteriormente, en Jose Santos Gonzalez Vera y Manuel Rojas, entre otros.

En efecto, hacia principios del siglo xx comienza a tener representacion literaria otra version del imaginario prometeico que es asumida principalmente por sectores de la poblacion flotante (18) de bajos ingresos proveniente del interior del pais y que a partir de la actividad anarquista en Valparaiso (19) alcanzara una especifica puesta en discurso a traves de algunos poetas, intelectuales y escritores que textualizaran las experiencias del proletariado migrante, acogiendo la propuesta acrata que se revela como el negativo del filantropismo prometeico.

La perspectiva anarquizante de la modernizacion no supone un desmantelamiento total de la fe en la tecnica y el progreso, de hecho el migrante interno cree en ellos, sin embargo sostiene que esta modernizacion debiera estar redirigida, de alli que en estos discursos se la represente matizada de contradicciones, como en los versos del poema "Tragame" de Victor Domingo Silva que se autodesigna "antes que poeta, revolucionario", y en que el hablante, viajero del tren que lo trae desde el interior, exclama ante el "puerto augusto y abominable":
   (...) harto de sus miserias,
   desenganado de sus mirajes,
   bajo la noche i entre el tumulto
   del tren que avanza lanzado a escape
   echo mis ojos sobre su espectro
   con el doliente valor de un martir
   i cierro el puno para decirle:
   --Tragame! Tragame! ...


El mismo puerto, con sus faenas y su tumulto igualitario de hombres y destinos hara exclamar a Zoilo Escobar, en un fragmento de su extenso y nunca publicado unico libro Lenguas de fosforo:
   Y el estremecimiento de un cristalino diafano
   que crea un nuevo mundo....
   y un nuevo hombre
   hijo de la revolucion....
   que aparece por todas partes
   !como un robot de acero!
   caminando en pureza y en linea siempre recta
   a la organizacion de la abundancia,
   de la cultura,
   y de la seguridad de la vida.


Jose Santos Gonzalez Vera, en el relato "Una mujer", incluido en Vidas minimas, ofrece una vision de Valparaiso desde la mirada de un joven muchacho capitalino y anarquista que se queda sin trabajo y decide viajar, c o n el subterfugio de ir a buscar trabajo en el Puerto, en busqueda de una mujer que conocio hace algun tiempo en reuniones politicas. La primera image de Valparaiso en este texto esta fuertemente marcada por la discontinuidad:

Ibamos por calles estrechas cuyos edificios parecian juntarse en la altura. Empezamos a trepar por una callejuela empinada que torcia a derecha e izquierda. Las casas estaban construidas en todas las formas concebibles. Algunas eran de laton; otras, de madera; estas, de barro; aquellas, de ladrillos, y muchas habian sido hechas con una mezcla de todo.

(...) Figurabame que los edificios habian caido de otro planeta. Las casas apretabanse desalineadamente. Unas avanzaban hacia la calle; otras se escondian; estas descansaban en muros vecinos; aquellas se erguian, se inclinaban, y varias ahogabanse con la presion de los edificios laterales (Gonzalez Vera 83).

Esta discontinuidad podemos identificarla como un elemento esencial del "conocimiento local" que se ha ido sedimentando en Valparaiso tras todo su proceso de modernizacion. La expresion "los edificios habian caido de otro planeta" se nos presenta como la interpretacion portena de la aseveracion kuscheana de que "no hay mas universalidad que el estar caido en el suelo", expresando por esto que la cultura no puede dejar de entenderse sin la consideracion fundamental del suelo que la cobija. La ciudad descrita por Gonzalez Vera es la "portenizacion" de la cultura y la ciudad burguesa; una cultura y ciudad que se encuentran asfixiadas por el desarrollo del "conocimiento local" de Valparaiso que interpreta geoculturalmente la propuesta universalizante de ciudad y cultura.

Este desarrollo del "conocimiento local" porteno se nos presenta por medio de los recorridos del migrante capitalino, que nos muestra espacios hasta entonces no re-presentados por los discursos anteriores. Un ejemplo significativo de ello es el Cerro Cordillera, donde el protagonista vivira en una casa cuyo "aspecto era despersonalizado, anonimo" (Gonzalez Vera 83), que contrasta casi como el negativo fotografico del Cerro Alegre antes representado por Dario y Edwards Bello. En el Valparaiso que devela el recorrido del anarquista, el cosmopolitismo ya no es el de los comerciantes y empresarios de Edwards Bello, ni el de los banqueros de sombrero de pano y guantes de Dario. Gonzalez Vera recoge--como tambien lo habia hecho Silva en Hacia Alla--mas que una existencia cosmopolita, una muchedumbre confusa que deambula merodeada por la cesantia:

Deseoso de curiosear, me fui al puerto, atravese calles brillantes, estrechas, y luego estuve en el muelle. Encontre gente de todos los paises. Unos marineros alemanes fumaban pipas. Obreros cesantes, acodados en las barandillas del muelle, seguian con mirada indiferente el ir o venir de los transeuntes. El mar era una monstruosa masa de elastico. Estuve largos minutos como disuelto ante la arremetida cansadora y monotona de las olas. Despues anduve sin objeto (Gonzalez Vera 84).

La fe ciega en el progreso que traerian las industrias, expuesta por de la Barra en "Canto a la fraternidad en la industria", se ve sometida a un juicio critico por esta nueva realidad plasmada en el discurso migrante del relato de Gonzalez Vera:

En la primera semana, Joaquin me llevo a ciertas fabricas; pero en todas me rechazaron. Las industrias languidecian. Las maquinas estaban dominadas por un sueno sin variante. Los patrones tenian el gesto afeado.

Las calles congestionabanse de obreros con las piernas flojas y los brazos en abandono. Mujeres pobrisimas vagaban aleladas. Desde el fondo de las tiendas, los comerciantes vigilaban con nerviosa preocupacion el movimiento del hambre hecho hombres y mujeres (Gonzalez Vera 95).

La ciudad fracturada en plan y cerros revelada por Dario y luego mas agudamente por Edwards Bello, ahora acoge un transito sostenido entre el plan y los cerros por medio de un capitalismo "fuera de lugar", es decir, por medio de una adaptacion local de la propuesta ideologica burguesa. Ironicamente, el anarquista de Gonzalez Vera se incorpora al mercadillo informal del consumo local:

Con la idea de un hallazgo, me detuve extranado ante la variedad de ventas que habia en la subida de San Juan de Dios. Cubrian la acera desde el plan hasta el comienzo de la falda del cerro. Vendian carne, limones, vasijas de greda y chucherias mil, ademas de los frutos de la estacion. Recorde que en mi maleta tenia ciertos libros perfectamente vendibles. La casualidad me condujo a una tienda en que realizaban, a veinte centavos el tomo, las obras de Ruben Dario y Joaquin Edwards Bello. Adquiri las que mas pude (Gonzalez Vera 97-98).

En sintesis, el movimiento de consolidacion de un "conocimiento local" de Valparaiso de fines del siglo xix y comienzos del xx avanza desde una propuesta burguesa de comunidad cultural representada por la filantropia de Swinglehurst, que se ve desequilibrada por Ruben Dario y dislocada por Edwards Bello, para ser finalmente discontinuada y sofocada por los poetas de raigambre anarquista. Un "conocimiento local" que se erige desde la materialidad espacial de las salas, museos y edificios hacia un desarrollo particular de la "pregnancia simbolica" (Cassirer 238) que solo una interpretacion consciente de su propio horizonte simbolico local puede otorgarle.

6. VALPARAISO: UNA HETEROTOPIA CRONICA DE LA MODERNIDAD

En los textos revisados, las manifestaciones autonomas de las unidades de base del imaginario prometeico y su interdependencia con el espacio de representacion local tienen, de manera mas o menos explicita, como transfondo inevitable la relacion del espacio urbano-portuario con el mar que determina su estatuto geocultural. Ahora bien, para Kusch (61), hay dos formas que puede llegar a establecer una determinada cultura para referirse al mar: referirse a el por su simple condicion de facil acceso, o bien, considerarlo en si mismo como un ente explotable o de instrumento de soberania.

En el caso de Valparaiso, se trata mas bien de esto ultimo. Sin embargo, para Schmitt las culturas que han mantenido con el mar una relacion de dominio, en tanto elemento diferenciador de una forma de vida historica, son aquellas que han logrado transponer un acto simbolico de la existencia humana de la tierra hacia el mar. Desde nuestro punto de vista, el acto simbolico propio de Valparaiso para con el mar se concreta paradojicamente en "un tierra adentro" que ira separando cada vez mas el puerto de la ciudad que le vuelve la espalda en el barrio del Almendral o lo contempla distanciado desde la impavidez de los cerros, planteandose asi un conflicto de flujos entre migrantes venidos del interior del pais y de emigrantes extranjeros y sus descendientes del que se desprende una perspectiva cultural de dominio frente al mar, influencia directa del dominio comercial ingles. Sostiene Schmitt, que durante el siglo xix se lleva a cabo la separacion definitiva entre tierra (Behemot) y mar (Leviatan): "La tierra firme pertenece ahora a una docena de Estados soberanos; el mar, a nadie, a todos y, en realidad, a uno solo: Inglaterra" (Schmitt 67), siendo este el nomos de la tierra que se desprendia de aquella contingencia historica.

Para Schmitt, durante el periodo de dominio britanico sobre el mar "los ingleses, y los pueblos que han sufrido su influencia se han acostumbrado a ello" (Schmitt 68). De la automatizacion ejercida por este dominio maritimo es que podemos comenzar a entender la particular emergencia entre el mar y el Valparaiso prometeico. Swinglehurst expresa sin reservas este sentimiento de dominio, en el poema titulado "The imperial poet", utilizando la misma metafora biblica de dominio maritimo retomada luego por Schmitt:

Leviatan--como el sacude el mar, Y aguas hirviendo en su propio rocio; El es los oceanos britanicos libres, Y el dia que amanece del Imperio (Swinglehurst 223) (20).

Pero, las similitudes con Schmitt no terminan alli. En la hoja volante anexada al ejemplar de Valparaiso songs, corregido de su puno y letra, en la que comenta su poema "El poeta imperial", es enfatico en aclarar: "Hay muchas naciones, pero un solo Imperio para nosotros" (21). La intencion del volante es responder a la pregunta ?quien es el Poeta Imperial?, que para Swinglehurst: "(...) es la voz de la grandeza de este pais, y, sin aquella grandeza el es silencioso. (...) El es uno en la grandeza, la anchura, la longitud, y la profundidad, con el Imperio britanico, y con los oceanos cuyos hijos indomables navegan" (22).

Es el afluente que llega desde el ambito europeo el que lleva a Valparaiso a un trato con el mar que redundara en la dimension cosmopolita, modernizante y filantropica. Los restantes flujos del imaginario prometeico entraran en conflicto con el, en tanto para ellos el mar corresponde a un objeto de contemplacion, cuya imagen mas representativa podria ser la del nino de la novela de Edwards Bello que contempla el mar desde el cerro y ve un crater abisal. Vision que instala un Valparaiso de tierra adentro, que se apropia a su modo del espacio urbano-portuario, empleando las estrategias de lo multiple y lo fragmentario y que funciona como contrapunto del proyecto totalizador sostenido por la modernidad y simbolizado por el mar y sus rutas comerciales. Sin embargo, las divisiones referenciales de la ciudad: puerto, Almendral, cerros, traslapan y adhieren a su arquitectura la "reserva de imaginacion" (Foucault) que acarrean los barcos--la heterotopia por excelencia--de puerto en puerto. Asi, las representaciones espaciales de Valparaiso en los autores revisados convergen en un ritmo de vida y en construcciones tormentosas como el oceano: figuradas en imagenes de lo contradictorio y lo discontinuo en Silva y Zoilo Escobar, lo disparatado y cosmopolita en Edwards, lo alienado y discrepante en Dario. No importa si es Almendral, plan o cerro, todos llevan tierra adentro el ritmo feroz que la modernidad les trae via maritima. Sin embargo, el mayor efecto en la emergencia prometeica de esta tension entre los afluentes geoculturales que pujan desde el mar y desde la tierra, se encuentra en el nomos de la ciudad, en su division referencial en la que el puerto opera como sinecdoque de la Ciudad: 'Tinica luz con que la humanidad / Reviste y engalana /Esa negra caverna de horror que es la ciudad" (Brandi Vera).

Si consideramos el hecho de que los imaginarios locales se fundan en la experiencia y las practicas espaciales determinadas por el paisaje fundamental de cada territorio, los versos de Brandi Vera permiten pensar que en el caso de Valparaiso ese paisaje fundamental (23), corresponde a la compleja y conflictiva relacion puerto-ciudad, que--vamos a decirlo asi--, se "teatraliza" en las relaciones plan-cerro, puerto-Almendral, Almendral-cerros, etcetera. En efecto, Valparaiso es primeramente "puerto de Santiago"24 y durante largo tiempo es unicamente puerto. La existencia "urbana" gira en torno al puerto, que es el centro de la actividad. No obstante, a medida que la ciudad crece va apartandose de las faenas portuarias y relegando al puerto propiamente tal como un espacio que se interpone entre la ciudad y el mar. Las relaciones puerto-ciudad se complejizan y van teatralizandose en distintos imaginarios que se "racionalizan", conformando el "super yo" colectivo local, dejando otros, marginados como reserva de revitalizaciones del paisaje cultural primigenio, desmitologizando el imaginario "racionalizado" y postulando otros diferentes.

El reconocimiento de esta fractura representada espacialmente y de las relaciones desprendidas de ella en el caso de Valparaiso permite proponer un imaginario prometeico instituyente frente a ese imaginario prometeico instituido que apreciamos en Swinglehurst. En ellos, el mito prometeico se definia en un mitema caracterizado por una filantropia que perseguia consolidar un valor esencializante de lo humano y la cultura humana; alternativo a esto, en Dario el prometeismo desplegaba el mitema de la busqueda de autonomia y libertad discrepantes de cierto universalismo (alienacion plan-cerro), colocando enfasis en lo local; en cambio Edwards Bello se presenta como una sintesis--conflictiva--del universalismo y lo local, de lo que viene por el mar y lo que se construye en la tierra.

Con el correr del tiempo, ese Valparaiso como espacio con una identidad diferente de la nacional dentro de la interrelacion Latinoamerica/ modernidad, configurado a partir de la preponderancia comercial y cultural que tiene como fuerza dinamizadora las diversas migraciones y que trabo fuertes vinculos con el imaginario nacional, fue cediendo su lugar a nuevas topicas del imaginario. Foucault ("Los espacios otros") llama "heterotopias cronicas" a esas heterotopias fugaces, en donde el tiempo es futil, precario, como en las casas de veraneo habitadas solo por un par de semanas durante el ano. Valparaiso con respecto a la modernidad se presenta como tal, una heterotopia cronica en tanto se constituyo y sostuvo como el espacio mas propio de la modernizacion, mientras sus ventajas geograficas y naturales fueron funcionales a la metropolis decimononica.

Este hecho termino por fraccionar las tensiones que configuraron el imaginario prometeico de Valparaiso, llevando a sus diversos fragmentos a replantear su relacion con el mar, reconfigurandose, a lo largo del siglo xx, en nuevos imaginarios con elementos tanto residuales como emergentes.

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Adolfo de Nordenflycht B.

Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso

adolfodenordenflycht@gmail.com

(1) Nos interesa destacar que los mitemas son entendidos como unidades de base, o minimo comun denominador de sentido simbolico, que estan relacionados en un sistema mitico mas amplio, pero que a la vez funcionan autonomamente.

(2) Como se sabe, la expresion pertenece a Rodolfo Kusch, para quien "detras de toda cultura esta siempre el suelo" (109). La distincion de centros o ejes geoculturales que "repercuten en todo sentido a traves de toda la historia ..." explican el enraizamiento de una determinada cultura a un territorio. (Para el caso de la conformacion de la geocultura argentina--que es la analizada por Kusch--los ejes examinados explicarian su mediterraneidad).

(3) Los espacios de representacion no necesitan obedecer a reglas de consistencia o cohesion. Llenos de elementos imaginarios y simbolicos, tienen su origen en la historia--en la historia del pueblo y en la historia de cada individuo que pertenece a este pueblo--(Lefebvre 41).

(4) Pratt usa esta expresion para referirse "al espacio en que pueblos geografica e historicamente separados entran en contacto y establecen relaciones duraderas, relaciones que usualmente implican condiciones de coercion, radical desigualdad e insuperable conflicto (...) 'zona de contacto' es un intento de invocar la presencia conjunta, espacial y temporal, de sujetos--anteriormente separados por divisiones geograficas e historicas--cuyas trayectorias se intersectan" (Pratt 26). El uso de este concepto para fines de este trabajo radica en la relacion conflictiva que se establece entre dos culturas en un espacio-tiempo particular y no en su sentido de encuentro colonial en que lo piensa la autora.

(5) Chaitin advierte que "ni la totalidad ni lo individual existen en si mismos y por si mismos; sino que lo individual es producto de las diferencias con los otros; y, por tanto, la totalidad no puede existir de forma independiente, ya que entonces no habria nada de lo que diferir, excepto de la no-existencia, de la nada" (Chaitin 156).

(6) "(...) local no unicamente por lo que hace al lugar, tiempo, clase y variedad de resultados, sino en referencia a sus acentos--caracterizaciones vernaculas de lo que sucede conectadas a imaginarios vernaculos de lo que puede suceder--" (Geertz 241).

(7) En el ambito del comparatismo, Moll sostiene que "toda image se constituye a traves de una comparacion continua que va de la identidad a la alteridad, porque siempre hablar de los otros es tambien una forma de revelar algo de si" (Moll 349).

(8) Como bien senala Rama, "la incorporacion de America Latina a la economia-mundo, se intensifico a partir de 1870 y aunque dejo marca profunda en todos los paises, privilegio a las antiguas zonas marginales del Imperio Espanol" (Mascaras democraticas 109). Por su parte, Leopoldo Saez (64-65) senala que el crecimiento de Valparaiso hasta el siglo XVIII fue muy lento, y cita a Vicuna Mackenna quien dice que "Valparaiso no era, a la verdad, sino un pueblo de frailes y canones". En todo caso, consigna Saez que en el ultimo tercio del siglo XVIII "[l]a poblacion portena puede estimarse en tres mil habitantes". El censo realizado en 1796 "registro 2973 habitantes, un aumento notable, ya que la poblacion en 1775 no pasaba de 2000 personas".

(9) La expresion completa de Estrada, senala que "la notoria vitalidad de la ciudad, de la cual ellos mismos eran la principal fuente de origen: aventureros, buscadores de riqueza, jovenes dispuestos a enfrentar desafios y a lograr una posicion que dificilmente podrian alcanzar en los pueblos del interior, conformando asi una sociedad que desarrollara una identidad dinamica y peculiar totalmente distinta de la del pais" (13).

(10) Eduardo de la Barra ya exponia su fe en el progreso que traian las fabricas en la balada de 1875 "Canto a la fraternidad en la industria", en la que hace decir a esta: "Yo todos los pueblos / Reuno en un haz, / Empujo el progreso / El yunque es mi trono, / La fragua mi altar, / Mi ley el trabajo, / Y afianzo en el mundo la union y la paz. / Mi imperio la tierra, y el aire y el mar. / La inerte materia / Yo se transformar, / Y aduno en mis moldes / La luz de la ciencia, del arte el ideal".

(11) "I am a Matterist. Matter is electricity. Electricity is Matter. God is Electricity".

(12) Ademas del poema que tiene este titulo, el ejemplar que revisamos (con correcciones y anotaciones de puno y letra del autor) incluye un volante adosado que se encabeza con la pregunta "Who is the imperial poet?", que da a entender que, al menos, se trataria de una idealizacion del propio Swinglehurst.

(13) "It is not the money that you have, that makes you wealthy, but the use you put it to". "A gentleman carries his qualities into his business, and dignifies it".

(14) "Socialism is a force: the State however cannot do everything, and the greatest State will always be the one where individuality has the free-est play".

(15) "Art is the best in Nature, modified by the best in Art. (...) Culture is not privilege of the rich, but rather of all who work: of those who seek it in the early morning, before their bread-winning begins, and in the repose of the evening, when their toils are over. (...) Culture is joy: it is peace, but above all, it is the highest form of conquest, the conquest of Self".

(16) "No hay paz en la cultura, como no hay belleza, ni tampoco universalidad" (Kusch 69).

(17) A saber: "practica espacial", es decir, la percepcion y sensibilidad de la experiencia espacial, atribuida a un criterio de productividad instaurado por la modernidad; "representaciones del espacio", el espacio conceptuado por esa practica espacial (como las primeras representaciones sobre America desde Europa), el espacio de cientificos, planificadores, urbanistas; y por ultimo, el "espacio representacional", el espacio representado por los usuarios de cada cultura particular, por medio de imagenes y simbolos (ver Lefebvre).

(18) La expresion, referida al caso del puerto de Valparaiso, la utiliza no sin ironia, Benjamin Subercaseaux en Chile o una loca geografia.

(19) Para mayor informacion sobre el tema puede consultarse el texto de Andres Brignardello Valparaiso anarquista. Notas para una historia social de la ciudad.

(20) Leviathan--like he shakes the sea, /And boils in his own spray; /He is the British oceans free, /And Empire's dawning day.

(21) There are many nations, but only one Empire for us.

(22) (...) is the voice of this country's greatness, and, without that greatness he is silent. (...) He is one in greatness, breadth, length, and depth, with the British Empire, and with the oceans her indomitable sons sail on.

(23) Ese paisaje fundamental es el primer motor de las pregnancias simbolicas (Cassirer) que forman los imaginarios. Con respecto a esto mismo, Kusch indica que todo habitat interpretado nunca y en ningun caso se da fuera de un horizonte simbolico local (Kusch).

(24) "No era propiamente una ciudad, incluso podria dudarse de llamarla aldea" (Saez 55).
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Author:de Nordenflycht B., Adolfo
Publication:Meridional. Revista Chilena de Estudios Latinoamericanos
Date:Oct 1, 2013
Words:8667
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