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Fervor de Buenos Aires en contextos.

Sabemos que es en Fervor de Buenos Aires (1923) donde la ciudad se convierte en tema poetico. Borges habia publicado poemas con temas muy variados (y en algunos casos sorprendentes, si pensamos en los que versan sobre la Revolucion rusa), pero sin ninguno que se centrara en aquel. (1) Ahora bien, algunos ensayos nos informan sobre las reflexiones que condujeron a Fervor; destacan al respecto dos textos complementarios, publicados en octubre de 1921 en la revista madrilena Cosmopolis nunos cinco meses despues de la vuelta a Buenos Aires, y dos antes del primer numero de Prisma): "Critica del paisaje" y "Buenos Aires". (2)

En el primero, caracterizado por el estilo a la vez polemico y exhortativo tipico de las vanguardias, observamos, entre varias reflexiones agudas (como esta: "La palabra paisaje es la condecoracion verbal que otorgamos a la visualidad que nos rodea, cuando esta nos ha untado con cualquier barniz conocido de la literatura", 100), la idea de que "el paisaje del campo es la retorica"; es decir, "las reacciones del individuo ante la madeja visual y acustica que lo integra han sido ya delimitadas'. Esta retorica ha sido tan eficaz que si bien el creador puede pretender renovarla verbalmente, es muy dificil que se emancipe de las posibilidades de sentir que aquella encierra; de ahi la idea de que es preciso orientarse hacia "el paisaje urbano que los verbalismos no mancharon aun", por ejemplo hacia "cualquier casita del arrabal, seria, pueril y sosegada" (101). El segundo ensayo aparece como la realizacion esbozada y provisional de este programa, aplicado al paisaje porteno cuya idiosincrasia se va perfilando. De Buenos Aires se senalan las lineas horizontales y los horizontes, las casas que serian "lo mas conmovedor que existe" en ella, y sus plazas que, "nobles piletas abarrotadas de frescor, congresos de arboles patricios, escenarios para las citas romanticas", son "el remanso unico donde por un instante las calles renuncian a su geometralidad persistente". Con respecto a las casas, se precisa:
   Tan lamentablemente iguales, tan incomunicadas en su apretujon
   estrechisimo, tan unicas de puerta, tan petulantes de balaustradas y
   de umbralitos de marmol, se afirman, a la vez, timidas y orgullosas.
   Siempre campea un patio en el medio, un pobre patio que nunca tiene
   surtidor y casi nunca tiene parra o aljibe; pero que esta lleno de
   ancestralidad y de primitiva eficacia, ya que se encuentra cimentado
   en las dos cosas mas primordiales que existen: en la tierra y el
   cielo. (103)


Se habra reconocido en esta ultima frase la prefiguracion de un verso de los poemas de Fervor "Cercanias" y "Un patio", sobre el cual volveremos, y en todo el pasaje, hitos y ecos del poemario que estaba en gestacion. De hecho, la Buenos Aires que se nos presenta aqui prefigura la de Fervor: aunque no se insista en ello, se trata de la ciudad barrial y periferica, humilde y abierta al espacio (3) --la que habia cantado Evaristo Carriego, cuya mencion final concluye de manera tan significativa como piadosa el ensayo, y la que a pesar de este maestro no habia recabado

aun el interes que merecia. (4)

A pesar del fervor que manifiesta "Buenos Aires", la motivacion del tema porteno parece basicamente externa: estribaria en su relativa novedad y por lo tanto en sus potencialidades emotivas. El prefacio de 1923 a Fervor ("A Quien leyere") proporciona otra perspectiva, entre literaria y biografica: porque quiere oponer a "la lirica decorativamente visual y lustrosa que nos lego don Luis de Gongora por intermedio de su albacea Ruben" "otra, meditabunda, hecha de aventuras espirituales", el poeta acude a Buenos Aires, que es el ambito donde--y gracias al cual--experimenta dichas aventuras.

Si consideramos el contexto de escritura, los factores explicativos se multiplican, y llegamos a un esquema mucho mas complejo. Para cada joven poeta se trata de afirmar su voz dentro de un campo literario y de un contexto cultural. El Borges que vuelve a Buenos Aires en 1921 ha conocido las vanguardias europeas, se ha interesado en especial por el ultraismo y el expresionismo, y se adhiere al imperativo de la novedad. (5) Precisemos que tal como lo enfoca Borges, este imperativo no es solo estetico sino existencial: encontrar un lenguaje poetico que, mas alla de los codigos heredados y gastados, sea capaz de decir la realidad y la sensibilidad de hoy es para el individuo una condicion sine qua non de la libertad y de la autenticidad. (6) Pues bien, en aquel entonces la novedad imponia por una parte romper con el modernismo de Ruben Dario y Lugones (ver el citado prefacio de Fervor, pero se trata de un Leiirnofia en los textos criticos de la vanguardia argentina) (7), y por otra parte instaurar un lenguaje que vinculara la poesia argentina con la vanguardia europea, sin dejar de afirmar la especificidad de la misma en el amplio ambito de la poesia occidental (ver Maier). Es aqui donde interviene como condicionante el contexto cultural argentino de los primeros decenios del siglo xx, en que el problema mas candente y discutido es el de la identidad nacional frente a los modelos contrarios entre si y diversamente pujantes de los Estados Unidos (mirados como el Caliban de Rodo) y de Europa (fascinante pero decadente), y por otro lado frente a la presion inmigratoria, a todos los cambios que esta acarrea y a las opciones politicas que plantea (ver Vazquez-Rial y Sarlo). Es la epoca en que se exasperan las tensiones entre patricios y advenedizos, entre tradicionalistas y progresistas, en que vuelven al primer plano las encrucijadas de corte sarmientino, y en que se escriben ensayos como los de Ricardo Rojas--La restauracion nacionalista (1909), La Argentinidad (1916), Eurindia (1924)--y de Manuel Galvez (El solar de la raza, 1913); y sobre todo, con respecto a nuestro tema, en que el criollismo se constituye en una poderosa corriente cultural y literaria.8 Sabido es que Borges se sumo a ella (en parte quizas debido a su condicion de recien "retornado"), pero con la voluntad, explicitada y teorizada en diversos ensayos de Inquisiciones (1925) y El tamano de mi esperanza (1926), de trascenderla gracias a la estetica vanguardista y a una perspectiva universalista, lo que define la originalidad de su criollismo poetico con respecto al de Evaristo Carriego o al de Baldomero Fernandez Moreno.

Si enfocamos Fervor de Buenos Aires como una respuesta global a los estimulos y a las cuestiones que planteaban los contextos cultural y poetico de la epoca, y si consideramos que esa respuesta se caracteriza fundamentalmente por una triple opcion tematica --la ciudad, Buenos Aires, los arrabales portenos-- y una doble opcion estilistica--la entonacion espiritualista y un barroquismo formal (9) donde destacan las imagenes inesperadas--, podemos intentar identificar, a partir de los apuntes que preceden, con que determinaciones se corresponden estas caracteristicas o respuestas parciales. Lo hare de una manera esquematica que ostenta el talante provisional del ejercicio, y desde luego se distancia de un causalismo tan ingenuo como positivista.

--La ciudad: eleccion de un tema "moderno" que contrasta con las antiguallas del modernismo y la gastada retorica del paisaje campestre; ademas, tiene el doble interes de ser relativamente original con respecto a la tradicion poetica argentina, y de vincularse con la modernidad poetica europea y norteamericana. Se piensa enseguida en Baudelaire o en Whitman, (10) pero no deberia olvidarse que Juan Ramon Jimenez, a quien Borges conocio en Madrid, publica en 1916 su Diario de un poeta recien casado en que la evocacion critica de la gran ciudad norteamericana prefigura el Poeta en Nueva York de Lorca.

--Buenos Aires: tanto el nacionalismo vigente como la adhesion personal al criollismo y las circunstancias biograficas apuntaban hacia Buenos Aires, ciudad que no habia conseguido aun la inmortalidad poetica, a diferencia de Paris o de Londres.

--El arrabal porteno: es el Buenos Aires querido de la infancia, pero tambien el que daba pie a una incipiente mitologia criollista, en especial gracias a Evaristo Carriego (quien representaba tambien la infancia de Borges) (11) y al tango, una mitologia en que Borges encontraba un "vocabulario" en el que potencialmente podian expresarse emociones intimas. Cabe mencionar aqui el probable papel de Rafael Cansinos Assens, al que Borges habia frecuentado durante su estancia en Espana y a quien dedico varios homenajes, en su vertiente de teorico del tema literario del arrabal, en cuyos valores universales habia profundizado. (12)

--La entonacion espiritualista: se corresponde sin duda con una actitud existencial, pero alentada por el expresionismo (13) y reforzada por la reaccion a "el rubenianismo y el anecdotismo vigentes" (ver "A quien leyere"); ademas, representa un medio para universalizar el criollismo.

--El barroquismo formal: procede de la participacion entusiasta en el movimiento vanguardista, en especial en su practica de los giros y de las metaforas sorprendentes (ver el expresionismo y el ultraismo, Quevedo y Ramon Gomez de la Serna). (14)

En resumidas cuentas, Fervor de Buenos Aires representa una "formula" estetica mas compleja de la que propuso Beatriz Sarlo (15), si bien sigue siendo valida la feliz expresion clasificatoria "criollismo urbano de vanguardia".

Conviene recalcar que, a pesar de lo que dejaria pensar el talante autobiografico y el tono confidencial de Fervor (16), el origen de la tematica y del enfoque general es literario y pragmatico antes que expresivo. Sin embargo, por mucho que se puedan establecer las variadas determinaciones que condujeron al tema borgesiano del arrabal y pesan sobre el, en Fervor ya esta intimamente apropiado, y se le puede aplicar este magnifico y conmovedor fragmento de "Profesion de fe literaria":
   Pienso que las palabras hay que conquistarlas, viviendolas, y que la
   aparente publicidad que el diccionario les regala es una falsia. Que
   nadie se anime a escribir suburbio sin haber caminoteado largamente
   por sus veredas altas; sin haberlo deseado y padecido como a una
   novia; sin haber sentido sus tapias, sus campitos, sus lunas a la
   vuelta de un almacen, como una generosidad ... Yo he conquistado ya
   mi pobreza; ya he reconocido, entre miles, las nueve o diez palabras
   que se llevan bien con mi corazon. (132) (17)


De tal manera que el tema resulta profundamente original. Consciente de su logro, el mismo Borges puede ofrecerse el lujo de esbozar, en un articulo apenas posterior ("La presencia de Buenos Aires en la poesia", La Prensa, Buenos Aires, 11 de julio de 1926), una breve historia de los poetas que han trabajado en el "endiosamiento" de Buenos Aires, de sus calles y de sus arrabales. Entre sus precursores, menciona por orden cronologico a: Domingo Martinto, (18) Eduardo Wilde, Evaristo Carriego, Marcelo del Mazo, (19) Enrique Banchs, Baldomero Fernandez Moreno. Y entre los contemporaneos o companeros generacionales ("Otros fueron siguiendolo, otros que historiare en un proximo ensayo") (20): Blomberg [Hector Pedro], Herreros [Pedro], Yunque [Alvaro], Olivari [Nicolas], Raul Gonzalez Tunon. (21)

Ahora bien, basta precisamente con leer a estos autores para darse entera cuenta de la trascendencia propiamente poetica de la obra de Borges, asi como de la excepcional riqueza y coherencia de la vision de Buenos Aires que nos ofrece. Esto es: en vez de relativizar su originalidad, la tradicion que apunta Borges no hace sino confirmarla.

Precisamente, es tiempo de que volvamos a Fervor para examinar en que consiste la especificidad de la imagen de Buenos Aires que cuaja en el. Sin embargo, conviene empezar formulando algunas consideraciones que matizan lo consabido.

En primer lugar, el titulo del poemario resulta retrospectivamente (o sea, despues de la lectura) algo falaz: de los 45 poemas que lo integran en 1923, solo una docena (como mucho) tienen a Buenos Aires (o incluso un aspecto de la misma) como tema central. Ademas, entre estos, solo 4 estan dedicados explicitamente al arrabal ("Las calles", "Villa Urquiza", "Arrabal", "El sur"), y 4 lo tematizan de manera indirecta ("Barrio reconquistado", "La vuelta", "Cercanias", "Atardecer"). De esta manera, buena parte del impacto del poemario (con respecto a la imagen de Buenos Aires que logra imponer) se debe explicar como un efecto de la lectura: influido por el titulo y el planteamiento inicial del autor ("A quien leyere") al igual que por el planteamiento contundente del poema inicial ("Las calles"), el lector tiende a identificar el espacio como porteno y arrabalero. Dicho efecto es mas potente aun para el lector de hoy, que descubre Fervor--normalmente en una version muy distinta--tambien a partir de los poemarios posteriores (como Luna de enfrente, que trabaja de manera mas sostenida y explicita el tema del arrabal) y del conjunto de la obra.

En segundo lugar, la determinacion y la definicion del arrabal en Fervor no es nada simple, y resulta bastante equivoca. En el mismo poema inicial, "Las calles", se hace una distincion entre
   la dulce calle de arrabal
   enternecida de arboles y ocasos
   y aquellas mas afuera
   ajenas de piadosos arbolados
   donde austeras casitas apenas se aventuran
   hostilizadas por inmortales distancias
   a entrometerse en la honda vision
   hecha de gran llanura y mayor cielo.


Esto es: el arrabal se desdobla en dos espacios: el "arrabal" propiamente dicho y "las afueras", con sendas caracteristicas. Surge una duda: ?como situar estos espacios del arrabal y de las afueras con respecto al "barrio" (palabra que aparece tambien en Fervor--ver "Barrio reconquistado"), y estos dos con respecto a los "suburbios" o a las "orillas" (palabras que tambien utiliza Borges)? Si queremos respetar la distincion inicial, parece razonable, apoyandonos en el lexico comun, distinguir entre, por una parte los arrabales / barrios / suburbios (sinonimos borgesianos para un espacio periferico pero urbano aun), y por otra las afueras o las orillas (sinonimos borgesianos para un espacio extraurbano) ... a condicion de que se recuerde que esta distincion es secundaria con respecto al rasgo esencial que comparten: se oponen al espacio centrico de las "calles energicas" "molestadas de prisas y ajetreos". De hecho, en un poema determinado puede resultar dificil decidir si estamos en uno u otro espacio periferico, y el poema titulado "Arrabal" parece mas bien remitir a las afueras. Por lo demas, en el conocido ensayo "La pampa y el suburbio son dioses" (1926), Borges utiliza las palabras "arrabal", "suburbio", "orillas" y "afueras" como sinonimos (curiosamente, no menciona "barrio"). (22) En realidad, todas esas palabras apuntan hacia un espacio ideal del Arrabal, en cuanto opuesto al espacio ideal del Centro. Cabe precisar que esta oposicion, confirmada a lo largo del poemario, no impide que aparezcan en el Centro espacios que participan del Arrabal -por ejemplo, las plazas ("La plaza San Martin"), el puerto ("Alba desdibujada", "Llamarada"), sin olvidar que, de noche, es la ciudad toda la que tiende a convertirse en Arrabal-, y tampoco impide que, inversamente, podamos encontrar en el Arrabal rasgos centricos (ver "El sur" y el tren, los ponientes gritones y gesticulantes ...). Esta imprecision confirma la idea de que lo que se ofrece es la contraposicion--mitificadora--de dos ideas que son independientes de realidades concretas y se corresponden con dos espacios axiologicos.

Las anteriores dilucidaciones indican ya la especificidad y la originalidad del enfoque borgesiano: esta consiste no tanto en el hecho de que plasme la imagen de una ciudad constituida de dos espacios urbanistica y espiritualmente opuestos, sino

1.) en la radicalizacion de la oposicion y especialmente de los valores axiologicos que encierra, hasta el punto de que eleva a rango de simbolos los dos espacios paradigmaticos, las dos ideas del Centro y del Arrabal, enriqueciendo considerablemente el sentido de este (como veremos ahora);

2.) en la postura polemica que excluye de la definicion veridica de Buenos Aires la ciudad centrica y moderna ("Las calles" identifica "las calles de Buenos Aires" con las arrabaleras, y el prologo afirmaba ya dicho rechazo).

Empecemos por examinar de manera mas detallada los rasgos definitorios del arrabal borgesiano.

Considerandolo desde los poemas arrabaleros de los contemporaneos, lo primero que llama la atencion--sin sorprender al lector de Borges--es la indiferencia con respecto a las perspectivas e incluso a los planteamientos politico-sociales de, por ejemplo, Alvaro Yunque (ver "Ninos del arrabal", "Fabrica", "Cafe del suburbio", "A la luna"), o Raul Gonzalez Tunon (a quien, por otra parte, Borges dedicara Luna de enfrente). (23) No hace sino confirmar que el arrabal borgesiano es un espacio estetico y simbolico, de hecho casi exclusivamente frecuentado por un poeta flaneur a quien brinda experiencias espirituales.

Luego, si bien participa de la corriente de la nostalgia por la Buenos Aires de antano, (24) motivo que constituia un topico desde Carriego (por lo menos), (25) que encontramos en determinados poemas de Hector Pedro Blomberg ("La casa derribada"), (26) de Baldomero Fernandez Mareno ("Elegia al viejo Nacional Central"), o de Enrique Banchs, (27) por no hablar aqui del tango, (28) Borges renueva y trasciende el motivo. Por lo pronto, el arrabal se nos presenta dentro de la tradicion bucolica del locus amoenus, perpetuo anhelo del contemplativo (poeta, filosofo), y de esta manera permite esgrimir una reivindicacion de la contemplacion contra la accion. (29) En efecto, este arrabal se corresponde con un tiempo y un espacio especificos: un tiempo ancho como una plaza y no mezquinamente medido (tiempo de mate, de guitarreo, de trucada ... de poesia (30)), que representa como una evasion con respecto al tiempo cronometrico y apocado de los relojes y ofrece un sabor de eternidad, (31) y por otra parte un espacio que esta abierto al Espacio (es aqui donde el tema del arrabal conecta con los de la pampa y de los ponientes). Esto es: el planteamiento borgesiano encierra un componente etico y ontologico (ahi esta la vida realmente moral y plenamente autentica), que rompe con el pintoresquismo y el romanticismo de Carriego, y contrasta con los topicos poeticos o tangueros de la huida del tiempo. Es mas, desemboca en una perspectiva metafisica: es en ese espacio-tiempo privilegiado, profundamente espiritual, donde se da la posibilidad de una aventura espiritual, de una revelacion (ver "Calle desconocida", y posteriormente el famoso "Sentirse en muerte"). (32) Es dicha perspectiva metafisica la que viene a justificar la palabra "fervor", con sus connotaciones religiosas. Tenemos aqui mucho mas que una mera pose criollista, o que la creacion voluntariosa de un mito: el fervor se corresponde con un profundo ensueno. (33)

Ahora bien, dicho ensueno esta amenazado y arrinconado por la ciudad moderna y la modernidad en general, y en especial por el proceso de integracion de los arrabales al centro (bajo la presion de las reivindicaciones populares y la accion de los socialistas--Gorelik 58). De ahi precisamente la segunda caracteristica del enfoque borgesiano que apuntabamos: la postura polemica que excluye de la definicion veridica de Buenos Aires aquella centrica y moderna, y por consiguiente la afirmacion, en los ensayos, de que todo verdadero criollo se identifica con la Buenos Aires de los arrabales (donde se habria preservado, pues, la esencia criolla de la ciudad).

Dicha postura resulta poeticamente atipica. Contrasta con el entusiasmo, con resabios futuristas, o por lo menos con la fascinacion por el centro y la modernidad (electricidad, tranvias, automoviles, rascacielos...), que muestran la mayoria de los contemporaneos como Alvaro Yunque (ver "Cables", "Epistola a Stello, poeta urbano"...), (34) Oliverio Girondo (Veinte poemas para ser leidos en el tranvia), (35) o el mismo Hector Pedro Blomberg (ver "La luz del rascacielo") que cultiva por otra parte la elegia; en Baldomero Fernandez Moreno, el yo lirico rechazaba los atractivos del centro solo en la medida en que no tenia dinero para disfrutarlos. Sin embargo, esa postura borgesiana se puede vincular con una tradicion literaria muy criolla: la gauchesca (son muchos los homenajes que Borges le dedica), en especial cual celebracion de una supuesta criollidad en desaparicion (la muy admirada Don Segundo Sombra es contemporanea de la trilogia portena). (36) De esta manera, enlaza tambien con El payador de Lugones (a quien por otra parte condenaba) e, indirectamente, se adscribe en el plano politico a la corriente nacionalista y criollista que reacciona al sarmientismo imperante. (37) En el gran debate sobre "Civilizacion y barbarie", la Buenos Aires centrica, moderna, progresista viene a representar la barbarie, mientras que la civilizacion se ha refugiado en el espacio agreste del Arrabal, donde sopla el espiritu de la pampa. (38) Dicho sea de paso, es innegable que en aquel momento Borges incurre en una forma de pensar tipica de las derechas, que lo emparienta otra vez con Lugones (39): defensa de una esencia nacional y rechazo a la inmigracion, veneracion de los padres de la patria y de los heroes militares, desprecio hacia la "mezquina y logrera agricultura" y apego a la "facil ganaderia" latifundista ... (40) Aunque cabe el matiz de que lo que le atrae en la pampa y en los barrios es su ambito de anarquia (de ahi la referencia al supuesto "desgobierno de Rosas"). (41) Asi pues, al reves de tantos escritores que se pretenden revolucionarios pero se muestran cansadamente conservadores desde el punto de vista estetico, el primer Borges (o el segundo si pensamos en los Ritmos rojos) presenta el caso insolito de un revolucionario estetico reaccionario desde el punto de vista ideologico. (42)

Para terminar, conviene puntualizar que el ensueno borgesiano del campo, o de la ciudad en clave de campo, resulta intrinsecamente urbano, no solo en el sentido de que se corresponde con una experiencia estetica (desde este punto de vista, mas que en la gauchesca se piensa en la tradicion bucolica, en el romanticismo, en Heidegger ... y en la sensibilidad ecologista), sino porque su misma celebracion del campo--especialmente del Espacio--supone una experiencia indirecta del mismo. En efecto, en las afueras la presencia del Espacio (la Pampa, el cielo, el ocaso) se vuelve excesiva, y tiende a percibirse como hostil y amenazante; entre atraccion y cierta repulsion, el sentimiento es propiamente de fascinacion. Es en los arrabales donde el Espacio llega a disfrutarse, ahi donde se asoman el campo y los ponientes, o en las encrucijadas donde se presienten cuatro infinitas distancias, o en el patio donde el cielo llega encauzado (43) ... Espacio, si, ma non troppo: desde la intimidad y la proteccion de la casa. Espacio domesticado. Y mejor aun si se anade la mediacion artistica (ver "La guitarra"). (44)

En realidad, el unico espacio inequivocamente positivo, y origen de la nostalgia mas sentida, es el espacio privado, a la vez cerrado y semi--abierto (gracias al jardin y al patio), de la casa patricia tradicional, con rejas y biblioteca; en especial, la de la infancia (ver "Cercanias", "Un patio", "La vuelta" ...), que de alguna manera, simbolicamente, esta toda "cimentada en la tierra y el cielo". (45) Borges lo confeso en varias ocasiones: nunca salio de aquella dichosa casa.

No obstante esta perspectiva intima, su ensueno urbano del campo, y su reivindicacion de una ciudad bucolica, acaban planteando en Fervor un concepto utopico de la ciudad, como espacio de fusion de la ciudad y del campo. En el contexto cultural y politico de la Buenos Aires de los 20 bien podia constituir una utopia reaccionaria, pero por esos anos, del otro lado del Atlantico, animaba a muchos urbanistas europeos de vanguardia: pensemos en las "cites-jardins", que, por cierto, al instituir un correspondiente democratico a los barrios residenciales de siempre, representaban tambien una utopia social.

(1) Esos poemas resultan hoy facilmente accesibles gracias a la publicacion en 1997 de Textos recobrados. 1919-1929. En el mismo volumen se encontraran los poemas expurgados de las ediciones de Fervor posteriores al 23, al igual que las versiones originales de los que mas se retocaron. Sin embargo, hay que denunciar una vez mas la ausencia escandalosa de una edicion cientifica de ese poemario propiamente fundamental.

(2) Cito por Textos recobrados. 1919 1929, pp. 100-101 y 102-104 respectivamente.

(3) En la version posterior de "Buenos Aires" que ofrece Inquisiciones, donde se observan variantes significativas, se explicita el componente pampeano de la capital: "Es mas bien un trasunto de la planicie que la cine, cuya derechura rendida tiene continuacion en la rectitud de calles y casas" (88).

(4) En la citada version posterior de "Buenos Aires" se explicita tambien el compromiso arrabalero: "Ponientes y visiones de suburbio que estan aun --perdonenme la pedanteria-- en su aseidad, pues el desinteres estetico de los arrabales portenos es patrana divulgadisima entre nosotros. Yo, que he enderezado mis versos a contradecir esa especie (...) " (89).

(5) Ver "Vanguardia y utopia" (en particular: "Lo nuevo como fundamento"), en Sarlo.

(6) Ver por ejemplo, ademas del citado "Critica del paisaje", "Al margen de la moderna estetica", "Lirica expresionista: sintesis", y la "Proclama" de Prisma.

(7) Ver aun en 1929 el largo prologo polemico de Nicolas Olivari a El gato escaldado.

(8) Para una historia de la voz y de sus diversas acepciones, asi como una contextualizacion del movimiento, ver Barrera y Olea Franco (78-92).

(9) "Barroquismo" lato sensu, por supuesto. En el prologo de 1969 a Fervor (Obras Com pletas, I), Borges declara, evocando su revision del texto: "He mitigado sus excesos barrocos".

(10) En "El sentido poetico de la ciudad moderna" (Proa I: 1), Luis Emilio Soto escribe que "La urbe, la ciudad de ahora, babelica y multiforme, puede decirse que recien esta consolidandose en cuanto nuevo valor dentro de nuestra poesia", y apunta una tradicion poetica que arranca de Baudelaire y sobre todo de Les villes tentaculaires de Emile Verhaeren. Sylvia Molloy profundiza en la herencia baudelairiana ("Flaneries"), pero conviene recalcar que cuando Borges, posteriormente (en "Poetas de Buenos Aires"), evoca la tradicion poetica del tema urbano, se refiere a la literatura anglo-sajona: Wordsworth, De Quincey, Dickens, Walt Whitman (3-4).

(11) Ver << Carriego y el sentido del arrabal >>, (en El tamano de mi esperanza) y, por supuesto, Evaristo Carriego (1930).

(12) Investigando una pista que proporciona el mismo Borges en "La pampa y el suburbio son dioses" (23), Carmen de Mora ha estudiado la probable influencia de las ideas de Cansinos Assens, recogidas en el ensayo "El arrabal en la literatura" de 1924 (recientemente reeditado en Variaciones Borges 8, 1999).

(13) Ver la interpretacion borgeana del expresionismo: "tentativa de (...) superar la realidad ambiente y elevar sobre su madeja sensorial y emotiva una ultra-realidad espiritual" ("Lirica expresionista: sintesis", Grecia, Madrid, 1 de agosto de 1920).

(14) En la obra critica del Borges joven encontramos varios homenajes a la agudeza quevediana y a las metaforas del maestro madrileno. Conviene recordar que, al constituir dicho barroquismo el aspecto mas historico de la poesia de juventud, Borges no dejara de retocar sus poemas, al hilo de las reediciones v de las sucesivas antologias poeticas, de tal manera que el Fervor de las Obras completas es muy distinto a la edicion de 1923 (ver Scarano).

(15) "Gomez de la Serna mas Carriego" (168).

(16) Ver Lefere "?Quien es el 'yo' de Fervor de Buenos Aires?".

(17) Se podria ver una prueba de esa integracion en el hecho de que, a pesar de la conciencia del caracter poeticamente desgastado del atardecer y de la declarada intencion de optar por una hora huerfana en la que nadie se fija--"Por ejemplo: las dos y pico, p.m. El cielo asume entonces cualquier color. Ningun director de orquesta nos impone su pauta." ("Buenos Aires" 102)--, Borges acabe escribiendo sobre atardeceres y ponientes. Por esas razones no observo la evolucion que apunta Carmen de Mora: "En los comienzos poeticos de Borges el arrabal representaba sobre todo un tema literario y un estilo a los que el calculo --introducido en la teoria poetica por Novalis y Poe-- no era ajeno, con los anos hizo de el, de la ciudad, una especie de autobiografia" (63).

(18) No he podido dar aun con este poeta, ni en los catalogos de bibliotecas ni en las an tologias de poesia argentina que he podido consultar.

(19) Es muy poco conocido este poeta tambien, pero Borges lo presenta y cita algunos versos en "La lirica argentina contemporanea" (133-134) al igual que en "Los poetas de Buenos Aires". Ademas, en "La pampa y el suburbio son dioses", apunta: "en la segunda serie de Los vencidos (Buenos Aires, 1910) posee algunas paginas admirables, ignoradas con injusticia" (24).

(20) No me consta que llegara a publicarse el anunciado ensayo.

(21) En "Poetas de Buenos Aires", Borges destacara tambien a Horacio Rega Molina (5). Hubiera podido mencionar tambien a Alfonsina Storni, al menos por el poema "Cuadrados y angulos" (en El dulce ano, 1918), que recalca la geometricidad de Buenos Aires.

(22) Me limito aqui a la semantica de los textos: las determinaciones serian mucho mas problematicas aun si intentaramos establecer una correspondencia con el supuesto referente de Buenos Aires (ver Gorelik). Por otra parte, el mismo Borges comento en varias ocasiones la gran diversidad de los barrios.

(23) Resulta significativo tambien que, en el comentario que dedica al poema "Sin rumbo" de Eduardo Wilde, prototipo de poesia arrabalera socialmente comprometida, Borges pase totalmente por alto este aspecto (ver "La presencia de Buenos Aires en la poesia" 251-252).

(24) Gorelik senala que se trata de una corriente poderosa, conscientemente mistificadora y mitificadora, que situa con respecto a los debates politicos y culturales de la epoca (ver 44-45).

(25) Sylvia Molloy dice que "ya es topico literario (y postura ideologica) en la obra de los escritores del Ochenta"--en la generacion de Wilde y de Cane, de Mansilla, Cambaceres, Martel, Lopez...--, los cuales habian creado tambien el motivo del paseo por las orillas: "Recuerdo de Baudelaire, el deambular borgesiano es tambien maniobra de insercion en una tradicion literaria precisamente argentina" (27).

(26) Figura en la seccion "Intermezzo" de A la deriva, cuya tematica urbana contrasta con la evocacion del mundo turbio y cosmopolita de los puertos que encontramos en el resto del poemario.

(27) Ver por ejemplo ese soneto cuyo primer cuarteto reza: "Cuando en las fiestas vago en el suburbio,/ desde las tierras altas la mirada/ de albatros tiendo a la ciudad cargada/ de hombres, al lado del Estuario turbio" (323).

(28) Si bien conviene matizar. En las letras de tango, se puede observar una evolucion de un tipo afirmativo a un tipo quejumbroso, como apunta de manera muy certera el mismo Borges: "Una cosa es el tango actual, hecho a fuerza de pintoresquismo y de trabajosa jerga lunfarda, y otra fueron los tangos viejos, hechos de puro descaro, de pura sinverguenceria, de pura felicidad del valor." La culpa de esa evolucion la tendria en parte Carriego, cuyos "simbolos" (en el sentido de motivos) son "tristes" ("la costurerita que dio aquel mal paso, la luna, el ciego"). "Son desanimadores del vivir y no alentadores. Hoy es costumbre suponer que la inapetencia vital y la acobardada queja tristona son lo esencial arrabalero." ("Carriego y el sentido del arrabal", 29-30). Luego, la nostalgia es antes que nada la de la amada o de la infancia, y no se ve mas alla de la esfera de lo personal. Ahora bien, esto se puede interpretar como "la idealizacion de un espacio comunitario que buscara recrear todo aquello que el barrio moderno debio desplazar para constituirse en el artefacto publico, civico y urbano de los anos veinte." (ver Gorelik 49-50, que cita un fragmento significativo del sainete El conventillo de la paloma, de 1929).

(29) Este trasfondo queda de manifiesto en "La Recoleta", segundo poema de Fervor ("Nos place la quietud,/equivocamos tal paz de vida con el morir/y mientras creemos anhelar el no-ser/lanzamos jaculatorias a la vida apacible./Vehemente en las batallas y remansado en las losas/solo el vivir existe"). Cabe destacar una afinidad con el enfoque de la ciudad en el Diario de un poeta recien casado (1916), que Borges debio de conocer, y que convendria tener en cuenta como posible influencia en la configuracion de la tematica borgesiana; recuerdese que los espacios gustosos y verdaderos en Nueva York son: Washington Square, los cementerios, y los otros pocos donde se puede gozar de la Naturaleza (162-163, 180-181, 191-192, 198, 209-210, 211...).

(30) Ver tambien "La pampa y el suburbio son dioses": "Entre Rios, Callao, la Avenida de Mayo son la vehemencia; Nunez y Villa Alvear los quehaceres y quesonares del ocio mateador, de la criollona siesta zanguanga y de las trucadas largueras." (23-24).

(31) Ver este pasaje significativo de "Las inscripciones de los carros", en Eaaristo Carrie go: "El tardio carro es alli [en las calles con trafico heterogeneo] distanciado perpetuamente, pero esa misma postergacion se le hace victoria, como si la ajena celeridad fuera despavorida urgencia de esclavo, y la propia demora, posesion entera de tiempo, casi de eternidad. (Esa posesion temporal es el infinito capital criollo, el unico. A la demora la podemos exaltar a inmovilidad: posesion del espacio.)" (148).

(32) Ver tambien Molloy (25). De paso observemos que, desde ese punto de vista, Borges aparece como precursor de la transfiguracion surrealista de Pans tal como la realizan Aragon en Le paysan de Paris (1926) y Breton en Nadja (1928) ... si bien, en su caso, con lucidez auto-critica y desde luego sin la mitologia freudiana.

(33) Rafael Cansinos-Assens lo apunto muy bien nada mas leer Fervor y Luna de enfrente: "La musa de Jorge Luis Borges es una musa mistica y religiosa (...) Buenos Aires en la poesia de J. L. Borges tiene, no obstante su energico realce plastico, un valor mistico e ideal, es materia de simbolos, y la pampa, que se extiende a su costado, envia hasta ella ese halito nostalgico e inmenso en que el desierto envolvia a la Jerusalen de los profetas" (40).

(34) Observemos sin embargo este "Dilema": "Son los templos sombrios, humedos, silenciosos ... /por las calles alegres, soleadas,/cruza la vida con fervido vocear ... /Y aqui surge el dilema: [??]son las calles/o son los templos los que estan de mas ?" (70).

(35) Ver Olea Franco (161-162), que senala el comentario ironico de Borges al respecto, en una "acotacion" a las Calcomanias de Girondo (ver El tamano de mi esperanza 88).

(36) En su ya citado ensayo de 1927 sobre Borges, Rafael Cansinos Assens observaba de paso, con notable acierto: "La tristeza criolla es la nostalgia de una epoca pastoril v patriarcal en los campos y sosegada y quieta en las ciudades, que ya va pasando a la Historia ante el progreso industrial y la oleada inmigratoria" (43).

(37) Segun Gorelik, se solia lamentar la falta de fronteras claras entre la ciudad y la pampa, y en particular la penetracion tanto mas insidiosa cuanto indirecta de la pampa en la ciudad: "la ciudad, a traves de la cuadricula, realiza la amenaza de la pampa. Su expansion no puede verse como culturizacion de la llanura, sino como metamorfosis" (57).

(38) Por aquellos anos todas las menciones de Sarmiento por parte de Borges son negativas, y seguiran siendolo hasta el momento en que la barbarie se vuelva una realidad historica, de forma que ya no se puede sonar con ella. El texto pivote seria el "Poema conjetural" de 1943 (cuando Borges esta combatiendo la barbarie de los germanofilos argentinos, y por otra parte se esta cerniendo la dictadura populista de Peron), y sobre todo el Prologo a Domingo F. Sarmiento, Recuerdos de provincia (1944); a partir de aqui, Borges se convierte en devoto de Sarmiento ... si bien la afectividad puede discrepar aun (ver por ejemplo la "Biografia de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)").

(39) Se pueden ver a este proposito Olea Franco (46-68), Montaldo (10-11) y Barrera (18-19). Agradezco a Trinidad Barrera la referencia del excelente volumen de Montaldo.

(40) Ver en especial "Queja de todo criollo": "Se perdio el desgobierno de Rosas; los caminos de hierro fueron avalorando los campos, la mezquina y logrera agricultura desdinero la facil ganaderia y el criollo, vuelto forastero en su patria, realizo en el dolor la significacion hostil de los vocablos argentinidad y progreso. (...) suya es la culpa de que los alambrados encarcelen la pampa, de que el gauchaje se haya quebrantado, de que los unicos quehaceres del criollo sean la milicia o el vagamundear o la picardia, de que nuestra ciudad se llame Babel. (...) Ya la Republica se nos extranjeriza, se pierde. Fracaso el criollo, pero se altiva y se insolenta la patria. En el viento hay banderas; tal vez mariana a fuerza de matanzas nos entrometeremos a civilizadores del continente." (145). Este pasaje es muy conocido; senalare otro que lo es mucho menos y que proviene del citado ensayo de 1921, "Buenos Aires":"[??]Pobres criollos! En los subterraneos del alma nos brinca la espanolidad, y empero quieren convertimos en yanquis, en yanquis falsificados, y engatusarnos con el aguachirle de la democracia y el voto..." (103).

(41) Sobre la reinterpretacion benevolente de la figura de Rosas a partir de finales del siglo XIX, ver Olea Franco 104-105.

(42) Sarlo, cuya citada formula "criollismo urbano de vanguardia" apunta a esa paradoja, destaca el hecho curioso de que "produce una mitologia con elementos premodemos pero con los dispositivos esteticos y teoricos de la renovacion" (103), recordando tambien que por esos anos Borges pone en entredicho las normas linguistica y ortografica (117). Por otra parte, tanto con el concepto de la revista mural (Prisma, 1921) como, mas adelante, con su participacion en El Hogar (1936-1939; ver a este proposito Rodriguez), Borges realiza una tarea de democratizacion de la cultura que lo acerca a los ideales de la izquierda martinfierrista que describe Montaldo; y sabemos que de manera general mezclo en cierta medida las culturas "alta" y "popular" (piensese en Historia universal de la infamia).

(43) Contrastando las topografias de Borges y de Gonzalez Tunon, Graciela Montaldo apunta sutilmente: "Si el patio reclama conectarse con lo interior--la Pampa y tambien la interioridad de lo argentino--, el puerto reclama lo extrano, lo forastero, el Mar, que se conecta con lo exterior" (187).

(44) "He mirado la Pampa / de un patiecito de la calle Sarandi en Buenos Aires. / [...] Solo se desmeleno/ al entreverar la diestra las cuerdas".

(45) Para un analisis de "Cercanias", ver Lefere Borges y los poderes de la literatura 228-230.

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Robin Lefere

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Author:Lefere, Robin
Publication:Variaciones Borges
Geographic Code:3ARGE
Date:Jan 1, 2005
Words:6993
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