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Fermandois, Joaquin, Politica y trascendencia en Ernst Junger, 1920-1934.

Fermandois, Joaquin, Politica y trascendencia en Ernst Junger, 1920-1934. Brickle Ediciones, Santiago, 2017, 390 paginas.

El libro que esta tarde nos concita fue publicado por primera vez en 1982 (1). Su autor, Joaquin Fermandois, por aquel entonces tenia 34 anos. Pero una cosa es la fecha de publicacion y otra la de incubacion. Probablemente este trabajo comenzo a ser elaborado cuando su autor se aproximaba a los treinta anos. Por tal motivo, bien podria decirse que este es un trabajo de juventud.

Trato de imaginar por que un joven latinoamericano nacido en el cono sur de America, a orillas del oceano Pacifico, decidio emprender una voluminosa investigacion sobre un autor poco conocido en el mundo hispanoamericano en aquel entonces y que aun lo es en la actualidad. La unica respuesta que hallo a esta pregunta es que tanto el autor del libro que nos concita como el pensador estudiado tienen cierta afinidad, cierta sensibilidad comun. Comun, pero no identica. Ambos, en mi opinion, son observadores comprometidos, a su manera, de la realidad en la cual estan insertos; no obstante, ambos miran el mundo con cierta distancia. Ambos tienen algo que va a contracorriente. Ambos tienen un pie en lo universal y el otro en lo local. Ambos abogan por la singularidad de lo humano y por la dignidad de las humanidades. Quiza, por eso, ambos se reusan a someterse servilmente a los imperativos "de la moderna ciencia natural o exacta, cuya logica intenta imponersele, cada vez con mas exito, a las artes, las humanidades y las ciencias sociales" (2).

Pese a las afinidades que pueden existir entre el autor y su objeto de estudio, glosar la obra de Ernst Junger no es en modo alguno tarea facil. Descontada la dificultad de estudiar a Junger en su propia lengua, hay otra que, en este caso, constituye una dificultad mayor. Ella es la siguiente: la prosa de Ernst Junger no es conceptual, menos aun categorial. La escritura de Junger es prodiga en metaforas y en el uso de recursos simbolicos. Su palabra esta animada por un pathos que no es facil de empaquetar en un lenguaje formal. El mismo Junger estaba consciente de ello. Por cierto, en un pasaje de su libro El corazon aventurero, una obra de 1929, apunta que "lo inefable se degrada al expresarse y al comunicarse" (3). Entonces, la dificultad que se le presenta al hermeneuta, al historiador, es ?como convertir un lenguaje que es eminentemente simbolico y metaforico en un lenguaje conceptual e historiografico? Para salvar tal dificultad, Joaquin Fermandois procede primero a configurar los conceptos (como, por ejemplo: poder, legitimidad, tecnica, ideologia, modernidad, cultura, civilizacion, entre otros) y premunido de tales herramientas enseguida comienza a rastrillar las paginas de Junger para asi acercar al lector al pathos que anima la obra temprana del autor en estudio y, en seguida, a su pensamiento.

El libro consta de cinco capitulos que estan organizados no en funcion de una variable temporal, sino que en funcion de un orden conceptual. La arquitectura del libro quizas pueda impacientar a un lector apresurado que quiere llegar cuanto antes a la cuestion que anuncia el titulo del libro: la politica y la trascendencia. Tal asunto esta desarrollado en los capitulos cuarto y quinto. Pero es imposible abordar tal asunto sin los fundamentos conceptuales que estan en los capitulos previos. Por cierto, el ensamblaje del libro es perfectamente logico y coherente.

Enseguida citare dos textos. Uno del autor en estudio y el otro del autor del libro que nos convoca. Ello con el proposito de tratar de entrever el pathos que trasminan ambos.

Rememorando el verano de 1914 Junger apunta lo siguiente: "Habiamos abandonado las aulas de las universidades, los pupitres de las escuelas, los tableros de los talleres, y en unas breves semanas de instruccion nos habian fusionados hasta hacer de nosotros un unico cuerpo, grande y henchido de entusiasmo. Crecidos en una era de seguridad, sentiamos un anhelo de cosas insolitas, de peligro grande. Y entonces la guerra nos habia arrebatado como una borrachera. Habiamos partido al frente bajo una lluvia de flores, en una embriagada atmosfera de rosas y sangre. Ella, la guerra, era la que habia de apartarnos de aquello, las cosas grandes, fuertes, esplendidas. La guerra nos parecia un lance viril, un alegre concurso de tiro celebrado sobre floridas praderas en que la sangre era el rocio" (4).

El texto citado corresponde a la primera novela de Ernst Junger, titulada Tempestades de acero, que fue publicada en 1920. Como podra advertirse, el fragmento exuda vitalidad. No hay una actitud planidera ante la guerra. Incluso se podria decir que la guerra tiene un aroma dionisiaco. Pero, creo, que no es la guerra en si misma lo que suscita ese estado de animo que tiene la frescura de un jovial oleaje maritimo. ?Que es, entonces, lo que suscita el alborozo? Me parece que es la ruptura del principio de individuacion. Por cierto, es la sensacion de pertenencia a algo mayor, a algo que logra romper el encapsulamiento individual y que, por consiguiente, ahuyenta al insipido atomismo social. Hay un cierto sentimiento simpatetico. En mi opinion, la frase clave del parrafo es esta: "en unas breves semanas de instruccion nos habian fusionados hasta hacer de nosotros un unico cuerpo, grande y henchido de entusiasmo". Notese como los preparativos belicos--y la guerra misma--arrancan al individuo de la languidez de la civilizacion y lo sumergen de subito en la vitalidad de la cultura. Asi el encapsulamiento individual se rompe y el individuo se fusiona en una unidad mayor, en algo que lo incorpora y lo trasciende, y los atomos antes dispersos se fusionan ahora en un solo cuerpo. Se constituye, en definitiva, una nueva unidad; en palabras de Junger "un unico cuerpo". Este tiene, recordemoslo, dos propiedades: es "grande y henchido de entusiasmo".

Personalmente, creo que Junger tenia un pie puesto en la civilizacion y el otro en la cultura. Su anhelo lo empujaba hacia la cultura; pese a ello aceptaba la civilizacion como algo ineludible. Por eso, se afano por sobrevivir en ella, tomando distancia de ella, replegandose temporalmente a los cuarteles de invierno para reconstituirse y regresar nuevamente al mundo de los veraneantes palidos, de los juerguistas tristes, de los plutocratas pobres. A mediados del siglo veinte a esta modalidad de sobrevivencia la denominara emboscadura (5). Como se podra advertir, el exceso de civilizacion para Junger es algo monotono, insipido e inhospito. Por eso, la trascendencia solo se puede alcanzar en el horizonte de la cultura. La esteril civilizacion clausura las posibilidades de trascendencia. En la cultura la trascendencia se despliega en tres direcciones diferentes, a saber: hacia arriba (la busqueda de la divinidad), hacia abajo (el vinculo con lo telurico) y hacia los lados (la fraternidad que cuaja en determinadas ordenaciones sociopoliticas, ya sean estas de izquierda o de derecha). El individuo (en cuanto sujeto de la civilizacion, atomizado y estandarizado) no puede alcanzar la trascendencia; en cambio, el hombre singular (como vastago de la cultura) si.

Ahora, citare un parrafo de la pagina 96 del libro que nos concita. Dice Fermandois: "La decadencia como doctrina ha sido a menudo denunciada como el peligroso lamento de actores sociales periclitados, no pudiendo ellos mismos participar creadoramente, y que denuncian su epoca como decadente, extrapolando asi su propia impotencia a la epoca y al mundo en que viven".

Seleccione este fragmento para poner de manifiesto que el supuesto pesimismo de Junger, que tambien, a veces, suele imputarsele a Fermandois no es tal. Y si lo fuera, dista mucho de asumir una actitud quejumbrosa por un pasado que irrevocablemente se fue. Evidentemente que en ambos hay una aguda sensibilidad por el pasado, pero no hay nostalgia por el pasado. Tampoco hay euforia ante el porvenir. No son progresistas. Ambos, ademas, son lectores de Oswald Spengler. Por eso, quizas, asumen que las culturas devienen en civilizaciones; que las religiones reveladas primero devienen en religiones seculares y despues en meras ideologias; que las formas sociopoliticas que son aparentemente inmarcesibles, finalmente, se marchitan. Pero para ambos el enigma de lo humano sigue en pie.

Este libro--como todos los libros que han sido escrito, simultaneamente, con el corazon y la cabeza--deja una huella y una sombra de perplejidad en el lector y lo invita a seguir reflexionando sobre el misterio de lo humano. Misterio que ha sido expulsado de las aulas universitarias y que, por lo pronto, no tiene fecha de retorno.

Luis R. Oro Tapia

Universidad Central de Chile

luis_oro29@hotmail. com

* Politologo. Actualmente cumple funciones docentes en la Escuela de Ciencia Politica de la Universidad

(1) Joaquin Fermandois, Politica y trascendencia en Ernst Junger, 1920-1934, Editorial Andres Bello, Santiago, 1982 (dos tomos).

(2) Joaquin Fermandois, Politica y trascendencia en Ernst Junger, 1920-1934, Brickle Ediciones, Santiago, 2017 (p. 9, prologo de la segunda edicion).

(3) Ernst Junger, Anotaciones del dia y la noche. El corazon aventurero (primera version), Tusquets, Buenos Aires, 2013, (p. 18).

(4) Ernst Junger, Tempestades de acero, Tusquets, Barcelona, 2011, p. 5.

(5) Ernst Junger, La emboscadura, Tusquets, Barcelona, 1988.
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Author:Oro Tapia, Luis R.
Publication:Intus-Legere Historia
Article Type:Ensayo literario
Date:Jul 1, 2017
Words:1648
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