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Factores de riesgo de homicidio de la mujer en la relacion de pareja.

Homicide Risk Factors Against Woman in a Couple Relationship

Introduccion

El fenomeno de la violencia domestica constituye una practica generalizada y profundamente arraigada (Organizacion Mundial de la Salud [OMS], 2005), con una elevada prevalencia a nivel mundial, siendo una de las formas mas recurrentes aquella ejercida contra la mujer por parte de su pareja o expareja (Krug, Dahlberg & Mercy, 2003). Al respecto, Heise, Ellsberg y Gottemoeller (1999) analizaron 50 encuestas poblacionales a nivel mundial, hallando que entre el 10% y el 50% de las mujeres reconocen haber padecido abuso fisico por parte de su pareja alguna vez en su vida. Este maltrato, de acuerdo a la dinamica victimal propia de este fenomeno, se asocia a agresiones reiteradas en el tiempo, asi como a manifestaciones polimorficas, incluyendo maltrato fisico, abuso psicologico, violencia sexual y violencia economica.

Esta violencia hacia la mujer en el contexto de pareja no solo acarrea severas consecuencias a nivel personal y relacional, sino que puede llegar a costar la vida de la victima, fenomeno denominado como "femicidio". Este concepto ha sido definido por Naciones Unidas (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo [PNUD], 2004) como:
   El asesinato de mujeres como resultado extremo de
   la violencia de genero, que ocurre tanto en el ambito
   privado como publico y, comprende aquellas muertes
   de mujeres a manos de sus parejas, ex parejas (sic)
   o familiares, asesinadas por acosadores, agresores
   sexuales y/o violadores, asi como aquellas que trataron
   de evitar la muerte de otra mujer y quedaron
   atrapadas en la accion femicida.


Dicha nocion ha sido traducida tambien como "feminicidio", concepto que pretende hacerse cargo de la mirada de genero desde la que se sustenta, siendo definido como el "asesinato de mujeres por hombres por ser mujeres" (Russell & Harmes, 2006, p. 76).

Estadisticas de diferentes paises indican que el homicidio de la mujer en el contexto de pareja constituye un grave problema mundial, revelando que "entre el 40% y 70% de los asesinatos de mujeres las victimas fueron muertas por su esposo o novio, a menudo en el contexto de una relacion de maltrato constante" (Krug et al., 2003, p. 101). De este modo, estudios recientes senalan que la media internacional de femicidios intimos es de 5.04 por millon de mujeres, incrementandose a un 8.59 en el caso de America Latina (Sanmartin, Iborra, Garcia & Martinez, 2010).

Este fenomeno, estudiado desde principios de la decada del 90, se hace evidente en America Latina a partir de los multiples hechos ocurridos en Mexico y, particularmente, en Ciudad Juarez (Instituto Interamericano de Derechos Humanos [IIDH] & Consejo Centroamericano de Procuradores de Derechos Humanos [CCPDH], 2006), erigiendose como un problema de seguridad ciudadana. Respecto al particular, expertos en los campos de la psicologia, criminologia y victimologia han sido enfrentados a una demanda social vinculada a la valoracion o prediccion del riesgo de conductas violentas, solicitud que tiene por objeto gestionar el riesgo identificado, previniendo de este modo la futura ocurrencia de hechos de sangre en el ambito domestico.

Por tanto, el presente articulo pretende realizar un recorrido, con miras a identificar aquellos aportes empiricos referidos a la evaluacion de riesgo de violencia letal hacia la mujer en la relacion de pareja, para centrarse particularmente en los factores de riesgo que permiten predecir el resultado de asesinato en la mujer.

Metodo

Entre los meses de febrero y junio de 2012, se realizo un analisis sistematico de la literatura, con el objetivo de contestar la siguiente pregunta de investigacion: de acuerdo a la bibliografia especializada a nivel internacional, ?cuales son los factores de riesgo que empiricamente han demostrado relacion con el asesinato de la mujer en el contexto de una relacion de pareja? Para responder esta pregunta, se consultaron las bases EBSCO, Jstore, Sage y Psicodoc; utilizando las siguientes palabras clave en espanol: femicidio, uxoricidio, homicidio, violencia domestica y riesgo, y en ingles: femicide, uxoricide, homicide, domestic violence, risk. Con el fin de obtener resultados de investigaciones actualizadas, se acoto la busqueda al periodo comprendido entre los anos 2000 y 2011.

Dado que la aspiracion futura de esta revision documental dice relacion con poder aplicar sus hallazgos a la realidad latinoamericana, se seleccionaron aquellos estudios realizados en culturas occidentales, las cuales resultan relativamente comparables con nuestra realidad. Por esta razon, en relacion con la carga cultural del tema examinado, se excluyeron aquellos estudios desarrollados en los continentes de Africa y Asia, en los cuales se presumen patrones culturales que distan mucho de los latinoamericanos. Del mismo modo, se excluyeron aquellos estudios cuyo nivel de representatividad estuviera circunscrito a poblaciones locales muy especificas, tal como alguna ciudad particular dentro de un Estado. Esto, por cuanto la extrapolacion de sus resultados a un contexto como el nuestro, resulta en extremo dudosa y riesgosa.

De esta forma, fueron incluidas todas las investigaciones de caracter empirico, realizadas en poblaciones occidentales, en las cuales se estudiaron factores que potencialmente se refirieran a la probabilidad de asesinato a la mujer, en el contexto de una relacion de pareja heterosexual, poblacion mayoritaria en este tipo de delitos.

Con base en dichos criterios de inclusion y exclusion, se revisaron los titulos de los articulos, a fin de cotejar su pertinencia en relacion al tema abordado. Luego de este primer filtro, se revisaron los resumenes de las investigaciones, con el objetivo de identificar aquellos articulos que se referian especificamente a investigaciones empiricas en factores de riesgo de letalidad en relaciones intimas. Producto de esta revision discriminante, se seleccionaron un total de 37 articulos, de los cuales se realizo una lectura completa, con el objeto de determinar su pertinencia a los objetivos de esta investigacion. Finalmente, con base en el procedimiento anteriormente senalado, se incluyeron 17 investigaciones empiricas que guardan relacion con factores de riesgo de asesinato de la mujer en el contexto de relacion de pareja.

Resultados

Cabe senalar que las distintas investigaciones estudiadas manejan criterios de inclusion de la muestra diversos, en virtud del tipo de relacion considerada entre sus miembros, tales como uxoricidio, relaciones de pareja con convivencia o sin ella, entre otros. Por otra parte, los estudios difieren respecto a la naturaleza y severidad de la violencia estudiada, contemplando homicidio frustrado, consumado, y/o violencia grave. Asimismo, difieren respecto a los grupos que comparan, a saber: homicidas de mujeres vs. homicidas de hombres, homicidas de pareja con y sin suicidio, victimas de violencia letal y no letal, entre otros. Por otra parte, los estudios emplean diferentes unidades de analisis, pudiendo obtener informacion a partir de victimas, imputados, informes, estadisticas, entre otros. Todo ello lleva a resultados y conclusiones diferenciales, dependiendo del foco del investigador.

Junto con esto, muchos de estos estudios no plantean el objetivo de levantar propiamente factores de riesgo para el homicidio de la mujer en contexto de pareja, razon por la cual ha sido necesario extrapolar de sus hallazgos aquellas variables que pueden ser consideradas como factores de riesgo, en tanto se asocian con la probabilidad de desencadenar este resultado.

A continuacion, en la Tabla 1 se detallan los 17 estudios utilizados para el analisis, dando cuenta de sus autores y ano de publicacion, la muestra que emplearon y el pais en el cual fueron desarrollados (EE. UU., Reino Unido, Espana, Australia y Paises Bajos), asi como los factores de riesgo que abordan.

En esta tabla, se puede apreciar que se han desarrollado fundamentalmente estudios censales, con base en el analisis de estadisticas, y estudios muestrales, cuyo diseno no siempre es controlado.

A continuacion, se procedera a detallar los factores de riesgo de asesinato hacia la mujer en la relacion de pareja, identificados por los estudios en la materia. Para organizar esta informacion, los factores de riesgo han sido agrupados de acuerdo al agente, es decir, variables propias del autor, de la victima, de la relacion o del contexto.

Factores de riesgo asociados al perpetrador

En relacion con variables sociodemograficas, Echeburua et al. (2009) han detectado una relacion significativa entre el asesinato de la mujer por parte de su pareja y la inmigracion, lo cual puede vincularse a situaciones de estres, aislamiento y condiciones de precariedad. No obstante, Latinoamerica registra un comportamiento bastante disimil y heterogeneo respecto a fenomenos migratorios, con lo cual la comparacion con la realidad europea resulta, cuando menos, arriesgada.

En la misma linea del estres psicosocial, es posible interpretar la situacion de desempleo del agresor, en tanto variable sociodemografica mas intimamente relacionada con el fenomeno (Campbell et al., 2003), encontrandose la mayoria de los sujetos que ultimaron a su pareja sin ocupacion al momento de los hechos (Dobash et al., 2007).

Por otra parte, existe una discusion en la literatura respecto al papel de las drogas y el alcohol, en el incremento del riesgo de violencia letal en la relacion. Respecto a la utilizacion de sustancias, Campbell et al. (2003) consideran que el uso de drogas incrementa el riesgo de violencia letal, relacion que no se ha podido establecer claramente con el consumo de alcohol. Esto concuerda con los hallazgos de Dobash et al. (2007), puesto que los homicidas conyugales resultan menos propensos a estar ebrios al momento del delito que los agresores de VIF. En este sentido, solo el 20% se encontraban bebidos al momento del homicidio, mientras que el 7.9% habia consumido drogas ilegales (Dobash et al., 2004). Por el contrario, Sharps et al. (2001) concluyen que el consumo problematico de alcohol por parte del agresor duplica el riesgo de violencia letal en las relaciones de pareja, conclusion avalada tambien por Echeburua et al. (2009).

Otra dimension posible de vincular con el homicidio de pareja, son los antecedentes de violencia en la biografia del autor. A este respecto, diversos autores senalan la existencia de episodios de violencia hacia parejas anteriores (Dobash et al., 2004; Dobash et al., 2007; Echeburua et al., 2009), registrando una mayor prevalencia en comparacion a agresores domesticos (Dobash et al., 2007) y homicidas comunes (Dobash et al., 2004).

Junto con la violencia hacia parejas previas, tambien se han identificado manifestaciones de violencia hacia terceros (Echeburua et al., 2009), lo cual se vincula con actividades criminales persistentes en un 59.6% de los casos (Dobash et al., 2004). Estas manifestaciones de violencia pueden correlacionarse con la tenencia de armas, particularmente de fuego. En este sentido, el acceso a armas por parte del agresor se asocia estrechamente con el riesgo de homicidio. Por el contrario, el acceso a una unica arma por parte de la victima disminuye el riesgo (Campbell et al., 2003). Cabe senalar que esta realidad resulta escasamente comparable con lo que puede ocurrir en naciones latinoamericanas, en donde tienden a predominar otros medios comisivos, como las armas blancas.

Desde la perspectiva de salud mental, se discute la existencia de psicopatologia por parte del agresor. Al respecto, Echeburua et al. (2009) consideran que el historial de enfermedad mental, asi como el abandono de terapias psicologicas y psiquiatricas, incrementan el riesgo de violencia grave en la relacion de pareja. Del mismo modo, Dixon et al. (2008) han identificado que la presencia de psicopatologia en conjuncion con la criminalidad del autor, constituye un factor de riesgo en este tipo de delito. Al analizar los tipos de cuadro psicopatologico asociados, Echeburua y Fernandez-Montalvo (2007) descartan el papel de la psicopatia, al no encontrar una prevalencia significativa de dicho trastorno en la muestra estudiada; en tanto, los hallazgos de Liem et al. (2009) vinculan el uxoricidio con parasuicidio con la presencia de un desorden depresivo al momento de los hechos. Concordantemente con el senalamiento de sintomatologia disforica, las amenazas o intentos de suicidio por parte del agresor constituyen una variable predictora muy relevante (Campbell et al., 2003), pudiendo estar asociado con psicopatologia y desesperanza, estados que no permiten valorar salidas alternativas a la finalizacion radical del conflicto. Por su parte, Liem et al. (2009, p. 509), entienden el ulterior suicidio del autor como "el resultado de sentimientos de verguenza o culpa despues del homicidio, asi como temor a las consecuencias judiciales".

Factores de riesgo asociados a las victimas

A este respecto, probablemente la dimension sociodemografica sea una de las que generan mas interrogantes respecto a su aplicabilidad al contexto latinoamericano, dado que resulta en extremo sensible a la realidad de cada pais. Esto ocurre, por ejemplo, respecto a la raza de las victimas, ambito en el cual Puzone et al. (2000) identifican en EE. UU. un mayor riesgo total en las victimas afroamericanas, en relacion con las de raza blanca. Esto indica que este tipo de ilicitos tiende a afectar mas frecuentemente a poblacion en condiciones de vulnerabilidad social, o bien en situacion de estres psicosocial (Echeburua et al., 2009). En esta misma linea, la letalidad ha sido asociada a la condicion de vulnerabilidad de la victima, debido a enfermedad, soledad o bien dependencia del agresor (Echeburua et al., 2009), pues puede dificultar la interrupcion de la relacion e incluso la identificacion de la vulneracion asociada a la violencia ejercida en su contra.

Ello puede vincularse a la percepcion subjetiva de riesgo vital en la victima (Campbell et al., 2003; Echeburua et al., 2009), relacion no del todo lineal con el riesgo asociado. Ya sea por una suerte de minimizacion, por temor o por necesidad, las mujeres frecuentemente intentan retirar las denuncias previas por VIF, o bien echan pie atras en la decision de abandonar al agresor o denunciarlo. Para Echeburua et al. (2009), la retractacion por parte de la mujer constituye una variable predictora del espectro de violencia grave, en la cual se inscribe aquella de consecuencias fatales.

Junto con esto, la existencia de un hijo en el hogar sin lazo biologico con el perpetrador incrementa el riesgo de homicidio a la mujer en la pareja en mas del doble (Campbell et al., 2003); puesto que este lazo puede agudizar los celos recurrentes e incluso violentos del agresor, en tanto recordatorio permanente de un vinculo que lo excluye.

Factores de riesgo asociados a la relacion

Se han estudiado las caracteristicas del vinculo que une a la victima y al autor en el delito de homicidio en la pareja, arribando a hallazgos un tan to disimiles. Por una parte, estudios comparados (Shackelford & Mouzos, 2005) han determinado que el riesgo al que se expone la mujer es mucho mayor en una relacion de convivencia, respecto a una relacion marital (9.5 veces en Australia y 8.9 veces en EE. UU.). La razon de ello es que las parejas en situacion de convivencia presentan niveles de separacion superiores, lo cual se puede asociar a una sensacion de control mas precario sobre la relacion y, por tanto, una necesidad creciente de mantener este control por la fuerza. Por el contrario, Puzone et al. (2000) concluyen que la mayor parte de las victimas de homicidio en la pareja han sido ultimados por su conyuge, constituyendose por tanto el vinculo matrimonial en un factor de riesgo.

Respecto a la diferencia de edad entre la victima y el agresor, las conclusiones de las investigaciones son dispares. Por una parte Dobash et al. (2007) han encontrado que las diferencias de edad de la victima y el agresor no resultan estadisticamente significativas al momento de los hechos. No obstante, Shackelford y Mouzos (2005, p. 1321) concluyen que "el riesgo de uxoricidio se incrementa con la diferencia de edad en la pareja". Ahora bien, la discrepancia de resultados en distintas investigaciones puede tener que ver con las poblaciones estudiadas, resultando distinta esta diferencia etaria en parejas que mantienen o no vinculo civil.

Otro de los factores de riesgo mas extensamente estudiados en la literatura es la convivencia y la interrupcion de la relacion, en tanto variable que incide en la probabilidad de homicidio hacia la mujer en la pareja (Echeburua et al., 2009). Sobre el particular, se ha mencionado que no haber convivido nunca con el agresor constituye un factor protector de femicidio; por el contrario, la separacion o la solicitud de que el agresor abandone el hogar comun incrementa el riesgo asociado, particularmente durante el primer ano (Campbell et al., 2003). Estos hallazgos no son compartidos por Dobash et al. (2007), quienes concluyen que las relaciones sin convivencia aumentan significativamente el riesgo letal, lo cual vinculan con un menor compromiso, mayor conflicto y menos apoyos externos, particularmente en un hombre posesivo.

Sin embargo, y consistentemente con estudios anteriores, la separacion o el rompimiento fue identificado como un factor de riesgo elevado, particularmente cuando este se asocia a celos exacerbados y posesividad del autor. Es este sentido, Dobash et al. (2004) senalan que "aproximadamente 1 de cada 3 mujeres estaban separadas de su pareja y aproximadamente 1 de cada 20 estaban tratando de terminar la relacion. De importancia es el hecho de que era la mujer y no el hombre que parecia estar terminando o haber finalizado la relacion, y asi el distanciamiento de la mujer parecia ser la fuente del conflicto" (p. 597). De este modo, Liem et al. (2009), en los casos de uxoricidio, determinan que uno de los moviles principales para cometer el homicidio es el temor al abandono (casi el 50% de los casos), lo cual refleja la dependencia del hombre, involucrado muchas veces en una relacion con caracteristicas simbiotica. En este caso, "el suicidio responde a un deseo de reunirse con la victima en la muerte, manteniendo una relacion que no ya es viable en vida" (p. 509). Otro de los motivos de uxoricidio seria la ira narcisista: "cuando la autoestima es baja y esta amenazada por el rechazo, la agresion se presenta como un instrumento de recuperacion del sentido de si mismo" (p. 509).

Otras de las dimensiones sobre las cuales se han realizado numerosos estudios son las cualidades de la relacion de violencia experimentada por la pareja. Al respecto, Dobash y Dobash (2011) senalan que los homicidas domesticos presentan un historial de violencia grave y repetida hacia la mujer que ultimaron. De hecho, Campbell et al. (2003) senalan que un 72% de las mujeres que murieron a manos de su pareja, habian sufrido previamente malos tratos. Sin embargo, esto quiere decir que el 28% de las victimas no habia vivido esta forma de violencia previa, cifra que para Dobash et al. (2007) asciende a 41%, de acuerdo a las datos provenientes de los registros de sujetos condenados. Pese a la variabilidad de esta cifra, resulta evidente que hay un porcentaje de casos significativo donde no se produce una progresion o escalada de violencia, que permita anticipar el resultado letal. Ademas de ello, no todas las formas de violencia fisica preexistente se relacionan con un resultado fatal, siendo necesario contemplar aquella que se produce en presencia de familiares y la que se agudiza a lo largo del tiempo, asi como aquella que genera lesiones intencionales en la victima (Echeburua et al., 2009).

Respecto al maltrato durante el embarazo, Campbell et al. (2003) identificaron que el 25.8% de los asesinatos de mujeres por parte de sus parejas tenian antecedentes de maltrato fisico o abuso sexual durante el embarazo y hasta un ano despues del parto. No obstante, Decker et al. (2004) han identificado que el embarazo puede constituir un factor protector para algunas de las mujeres que permanecen con su pareja; sin embargo, un quinto de las mujeres experimentan un incremento del numero de factores de riesgo de letalidad una vez embarazadas.

Una de las expresiones de violencia mas caracteristicas en casos de homicidio a la mujer en el contexto domestico, lo constituye la utilizacion de estrangulamiento o asfixia, ya sea como medio comisivo del delito o como forma de violencia anexa (Campbell et al., 2003; Dobash et al., 2007).

Por su parte, diversos autores han recalcado la relevancia de la utilizacion de armas como factor de riesgo de femicidio (Campbell et al., 2003; Dobash et Al., 2007; Echeburua et al., 2009), lo cual resulta de elevado peligro no solo por el potencial letal asociado, sino tambien por la alienacion y cosificacion que implica la figura de la victima para el agresor.

Junto con esto, el acoso por parte del agresor hacia la victima ha sido estudiado por diversos autores, existiendo posturas divergentes. Por una parte, tanto Campbell et al. (2003) como Echeburua et al. (2009) reconocen su aporte especifico, dado que, de acuerdo a sus hallazgos, resulta mas propio del homicidio hacia la mujer en la pareja que de la violencia domestica. Concordantemente con lo anterior, el estudio de McFarlane et al. (2002) concluye que las conductas de acoso preceden al homicidio intimo en el 68% de los casos, particularmente a traves de tres manifestaciones: seguir o espiar a la victima, tratar de comunicarse con la victima de modos que ella no deseaba y/o hacer llamadas no deseadas a la afectada. Por oposicion, Soria (2005) senala que, si bien la conducta de acoso es comun entre los agresores domesticos (45.7%), no es posible hacer distinciones entre el grupo de homicidas y maltratadores domesticos, respecto a la presencia de esta conducta, su causa o duracion.

En relacion con la agresion sexual, existe un nivel de consenso bastante elevado entre los investigadores, senalando que el sexo forzado con la victima incrementa el riesgo de homicidio hacia la mujer en la relacion de pareja (Echeburua et al., 2009), aproximandose a la significacion estadistica (Campbell et al., 2003). Este tipo de violencia ha sido identificada por parte de Dobash et al. (2007) en este tipo de casos, pero no en violencia domestica, reportando significativamente mas factores de riesgo que aquellas que no han sufrido violencia de tipo sexual, sino solo fisica (McFarlane et al., 2005).

Adicionalmente, las amenazas del agresor contra la victima o sus cercanos constituyen un importante factor de riesgo en este tipo de delitos (Campbell et al., 2003). A este respecto, McFarlane et al. (2002) encontraron correlacion positiva con 7 formas de amenazas: amenazar a la victima con un arma, herir mascotas a proposito, amenazar con herir a los ninos si la victima lo deja, amenazar de muerte a la victima, amenazar a la familia de la victima, dejar notas aterrorizantes y dejar mensajes amenazantes. Para Echeburua et al. (2009), particularmente las amenazas previas con arma y amenazas de muerte incrementan la probabilidad de conducta letal. Segun este autor, las amenazas y la violencia psicologica desplegada podrian ser comprendidas tambien a partir del comportamiento del agresor cruel y despectivo hacia la victima.

Cabe senalar que, con frecuencia, la conducta violenta del autor esta relacionada con celos irracionales y violentos (Campbell et al., 2003; Echeburua et al. 2009), lo que genera el despliegue de una conducta controladora hacia la victima. Esto, en conjunto con la interrupcion de la convivencia, incrementa sustancialmente el riesgo de letalidad en la relacion, efecto que es menor cuando esta variable se presenta por separado (Campbell et al., 2003).

Es necesario tener presente que la conducta maltratadora se asienta en un sistema de creencias que lo valida y permite, siendo un factor predictivo la justificacion del agresor respecto a la violencia desplegada. Al respecto, Dobash y Dobash (2011, p. 130) analizan las cogniciones de hombres encarcelados por el homicidio de sus parejas femeninas, concluyendo que "los hombres utilizan la violencia para hacer cumplir normas rigidas sobre la base de sus creencias acerca de las relaciones de parejas (sic)". De este modo, la agresion es explicada ya sea desde su propio estado (estres, alcohol o drogas), o bien desde la provocacion de la victima (Echeburua et al., 2009). Concordantemente con lo anterior, Dobash y Dobash (2011) reconocen la racionalizacion frecuente de su comportamiento, asi como la atribucion de culpas a terceros (los padres, el sistema, la victima), dada su incapacidad de aceptar la propia responsabilidad, sentir remordimiento por sus actos y empatizar con la victima: "A partir de sus creencias sobre los comportamientos adecuados para las mujeres y los hombres en las relaciones intimas, justifica la respuesta violenta, producto de los defectos de la mujer, como companera intima, madre y/o duena de casa" (p. 130).

Finalmente, se reitera un principio basico de la psicologia, el cual senala que el mejor predictor de la conducta futura es la conducta pasada (Ajzen, 1991). Desde esta perspectiva, los intentos de homicidio pasados constituyen un relevante factor de riesgo para que un acto de esta naturaleza se materialice en el futuro, principio que ha sido avalado por investigaciones como las de Campbell et al. (2003).

Factores de riesgo asociados al contexto

Frente a problematicas de violencia domestica, los Estados y la sociedad civil realizan esfuerzos por minimizar el riesgo de homicidio de la mujer en la relacion de pareja, implementando politicas publicas destinadas a promover la denuncia de este tipo de casos, instalando casas de acogida orientadas a resguardar su integridad, programas de representacion juridica para asegurar la defensa de sus derechos e intereses, entre otros. La pregunta que cabe hacer, entonces, es de que modo dichos recursos publicos y privados reducen o no el riesgo asociado en un tema tan critico como este.

A este respecto, el estudio de Dugan et al. (2003) indica que diversos recursos de prevencion estan relacionados con menores niveles de homicidio al interior de la pareja, lo cual es comprendido en terminos de su efectividad para reducir la exposicion de la victima a la violencia. Sin embargo, otros se asocian con un incremento en los niveles de homicidio, interpretado como un efecto de represalia o retaliacion, en el cual la intervencion gatilla la agresion, cuando no existe una adecuada reduccion de la exposicion.

Respecto a la actuacion de las instituciones, un tema bastante controvertido dice relacion con la denuncia de hechos constitutivos de violencia domestica y la intervencion policial. Sobre el particular, Campbell y sus colaboradores (2003) concluyen que un arresto previo por VIF reduce el riesgo de homicidio a la mujer en la pareja, sin embargo, la evasion de una detencion o el incumplimiento de ordenes de alejamiento incrementa el riesgo asociado.

En relacion con el acceso a armas de fuego, Richardson y Mercy (2006) concluyen que, comparativamente, el numero de asesinatos intimos se reduce en un 7% en aquellos estados de E.E. U.U. que incorporaron leyes de restriccion de acceso a armas de fuego.

Discusion y conclusiones

A partir de este analisis sistematico de la literatura, es posible apreciar el cuerpo de investigaciones que se ha generado, con miras a identificar factores de riesgo que inciden en la probabilidad de homicidio de la mujer por parte de su pareja masculina. A continuacion, se procede a concluir respecto a la evidencia disponible, haciendo presente las controversias que se manifiestan en la literatura en relacion con varios de los factores de riesgo estudiados.

Respecto a las variables propias del ofensor, las investigaciones han evidenciado la relevancia de aquellos factores estresores, vinculados a una situacion de precarizacion. Entre ellos se mencionan la inmigracion (Echeburua et al., 2009) y el desempleo del agresor (Campbell et al., 2003; Dobash et al., 2007).

Respecto al consumo de sustancias, no existe acuerdo entre los investigadores en el papel del alcohol antes o durante el hecho, existiendo autores que relevan su papel (Echeburua et al., 2009; Sharps et al., 2001) y otros que lo descartan (Campbell et al., 2003, Dobash et al., 2004; Dobash et al., 2007). Tal como senalan Campbell et al. (2007), dicha relacion no ha podido ser establecida con nitidez.

Un aspecto que concita acuerdo entre los investigadores es el historial de violencia y criminalidad del autor, tanto hacia parejas anteriores (Dobash et al., 2004; Dobash et al., 2007; Echeburua et al., 2009) como hacia personas de la comunidad (Echeburua et al., 2009). Estas manifestaciones de violencia pueden correlacionarse con la tenencia de armas, particularmente de fuego (Campbell et al., 2003; Campbell, Glass, Sharps, Laughon & Bloom, 2007), puesto que como senalan Campbell et al. (2007) en EE. UU. cerca del 70% de estos delitos se producen con armas de fuego.

Desde la perspectiva de salud mental, los autores han destacado la presencia de psicopatologia (Dixon et al., 2008; Echeburua et al., 2009; Liem et al., 2009) y suicidalidad (Campbell et al., 2003; Liem et al., 2009) como factores de riesgo. Al respecto, para Echeburua y De Corral (2009), el suicidio es mas frecuente entre los agresores que presentan un mayor nivel de integracion familiar y social, lo cual se vincula a un intento por evitar las consecuencias negativas de los hechos (rechazo social y castigo penal).

En relacion con los factores propios de la victima, al igual que en el caso del autor, los autores relevan variables de vulnerabilidad social y exclusion, tales como la pertenencia a minorias etnicas (Puzone et al., 2000) o bien situacion de dependencia, enfermedad o aislamiento (Echeburua et al., 2009). Adicionalmente, otros estudios han hecho alusion a la inmigracion como factor de riesgo (Echeburua & De Corral, 2009). Por otra parte, la existencia de un hijo no biologico del autor incrementa el riesgo asociado (Campbell, 2003).

Ahora bien, la percepcion del riesgo vital por la mujer, no presenta una asociacion lineal con el riesgo existente (Campbell et al., 2003; Campbell, Webster & Glass, 2009; Echeburua et al., 2009), asociacion que si se manifiesta de modo mas directo respecto de la retractacion (Echeburua et al., 2009).

En relacion con las variables propias de la pareja, la literatura arriba a conclusiones disimiles respecto a la diferencia de edad entre victima y autor (Dobash et al., 2007; Shackelford & Mouzos, 2005), asi como al vinculo marital o de convivencia (Puzone et al., 2000; Shackelford & Mouzos, 2005). Mas alla del vinculo civil, la cohabitacion ha sido extensamente estudiada, no existiendo acuerdo de los investigadores respecto a su incidencia en el resultado de homicidio (Campbell et al., 2003; Dobash et al., 2007). Sin embargo, es claro que el termino de la relacion o la amenaza de aquello se asocia a riesgo elevado (Campbell et al., 2003; Dobash et al., 2004; Liem et al., 2009). A este respecto, Campbell et al. (2007) anaden que el alejamiento puede producirse en la forma de separacion fisica y/o legal, siendo la conjuncion de ambas la que acarrea mayor riesgo letal.

Por otra parte, se suele presentar un extenso historial de violencia hacia la victima, lo cual puede incluir violencia fisica grave, estrangulamiento, uso de armas, intentos de homicidio previos, conductas de acoso, agresiones sexuales, amenazas, celos violentos y conducta controladora por parte del autor (Campbell et al., 2003; Dobash et al., 2007; Dobash & Dobash, 2011; Echeburua et al., 2009; McFarlane et al., 2002; McFarlane et al., 2005). Mas controvertidas resultan las manifestaciones de maltrato durante el embarazo (Decker et al., 2004; Taylor & Nabors, 2009) y de acoso (Soria, 2005). En general, estas manifestaciones de violencia son justificadas y/o racionalizadas por parte del autor (Dobash & Dobash, 2011; Echeburua, 2009).

En este sentido, de acuerdo a conceptualizaciones teoricas como las que se derivan del Ciclo de la Violencia (Walker, 2009), se tiende a interpretar el homicidio domestico como el punto culmine de una relacion cronica de maltrato en escalada. Si bien es cierto que "la mayoria de los asesinatos al interior de la pareja fueron precedidos por violencia de pareja" (Campbell et al., 2007, p. 247), hay que tener presente que un porcentaje de ellos no manifiesta precursores.

Entre los factores de riesgo asociados al contexto, los autores senalan que numerosos recursos de prevencion se correlacionan con menor riesgo de homicidio de la mujer en la pareja, sin embargo, otros se comportan de modo opuesto, dependiendo de su capacidad para reducir la exposicion, asi como de evitar el efecto de retaliacion (Dugan et al., 2003). No obstante lo anterior, De Leon-Granados y Wells (2003) relativizan dichas conclusiones, al objetar la validez y confiabilidad de los indicadores agregados que se utilizan para medir los recursos dispuestos para la prevencion de la violencia domestica.

Al respecto, un aspecto particularmente sensible es la denuncia de violencia intrafamiliar y la actuacion policial; en tanto las detenciones pueden reducir el riesgo o incrementarlo en caso de evasion de la detencion o incumplimiento de las ordenes de alejamiento (Campbell et al., 2003). Sobre lo anterior, un estudio Loseke y Rauma (1983 en Andres Pueyo, 2009) detecta que las intervenciones policiales y particularmente las ordenes de detencion, incrementan el riesgo de maltrato grave como consecuencia. En palabras de Echeburua y De Corral (2009, p. 140) "(...) una denuncia, si no hay proteccion efectiva de la mujer y no se cuenta con cierto apoyo social y familiar, puede ser una mala decision".

Tal como es posible deducir de los parrafos precedentes, frente al riesgo que implica el asesinato de la mujer en la relacion de pareja, la sociedad realiza esfuerzos por minimizar su probabilidad de ocurrencia, poniendo a disposicion recursos de prevencion, mecanismos de denuncia, intervencion policial, asi como la elaboracion de leyes y politicas publicas especificas en la materia. Todo ello, con resultados a lo menos discutibles respecto al control del riesgo experimentado.

Esto, por cuanto se tiende a suponer que las respuestas a este fenomeno pasan fundamentalmente por el control, lo que lleva a promover y privilegiar la denuncia, la judicializacion y acciones coercitivas por parte del Estado. Es necesario problematizar, por tanto, respecto a la enajenacion del conflicto que se genera desde el aparato punitivo, mas aun cuando la mujer no ha tomado la decision de iniciar o mantener este camino, lo cual frecuentemente se asocia con retractaciones, que generan un gasto importante para el Estado y situaciones que incluso pueden acarrear riesgo vital para la afectada. Junto con esto, somos testigos de intervenciones psicosociales de corto plazo para las victimas, que no consiguen modificar eficazmente las condiciones de vida y los lazos que perpetuan este ciclo de violencia. Esto advierte respecto al efecto de retaliacion y a la posibilidad de intervenciones iatrogenicas por parte de las instituciones, en caso de carecer de sistema de proteccion que permita acompanar procesos tan complejos como los que se elicitan a consecuencia de la violencia domestica.

De la misma manera, la preocupacion por la salud mental de los autores es leida como un privilegio inmerecido, del cual el Estado y la sociedad civil no deben hacerse cargo, obviando asi uno de los factores fundamentales de riesgo, no solo para la mujer vulnerada, sino tambien para otras en el futuro.

Frente a este escenario, el Estado y la sociedad civil deben generar condiciones que garanticen la seguridad de las afectadas tras la develacion de la violencia, en condiciones de dignidad y sustentabilidad, contemplando tanto las necesidades de las mujeres como las de sus hijos, testigos y victimas colaterales de esta forma de violencia.

Por otra parte, cabe senalar que todas las investigaciones identificadas dicen relacion con la realidad de paises como EE. UU., Espana, Reino Unido, Paises Bajos y Australia. Llama la atencion la carencia de estudios propios de la realidad latinoamericana, que permitan dar luces respecto a los factores de riesgo propios de nuestro contexto, permitiendo de este modo orientar las decisiones interventivas y de politica publica local, que obedezcan a la particular idiosincrasia latinoamericana.

Recibido: agosto 16 de 2012 | Revisado: mayo 26 de 2013 | Aceptado: octubre 3 de 2013

Referencias

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Lorena Contreras Taibo **

Universidad Diego Portales, Chile

doi:10.11144/Javeriana.UPSY13-2.frhm

* Articulo de revision

** Directora Clinica Psicologica, Facultad de Psicologia, Universidad Diego Portales, Santiago de Chile. Presidenta Fundacion Instituto Chileno para el Estudio de la Violencia, Santiago de Chile. Correo electronico: lorena.contreras@udp.cl
TABLA 1
Estudios considerados respecto a factores de riesgo de
asesinato a la mujer en la pareja

Referencia            Muestra        Factores de riesgo estudiados

Puzone,          Estadisticas        Estado civil, raza.
Saltzman,        de 44.893
Kres-now,        homicidios
Thompson y       intimos entre
Mercy (2000).    1976 y 1995
                 (EE. UU).

Sharps,          380 victimas        Consumo problematico de
Campbell,        de homicidio        alcohol.
Campbell,        consumado y
Gary y           frustrado, 384
Webster          mujeres
(2001).          maltratadas y
                 376 no
                 maltratadas
                 (EE. UU.).

McFarlane,       384 victimas        Acoso y amenazas.
Campbell y       de violencia
Watson           domestica y
(2002).          437 victimas
                 de homicidio
                 intimo,
                 frustrado o
                 consumado
                 (EE. UU.).

Campbell et      220 casos de        Escalada de violencia fisica,
al. (2003).      homicidio y         acceso a armas, separacion,
                 343 casos de        desempleo, utilizacion o
                 maltrato            amenaza con armas, intentos
                 domestico           de homicidio, evasion de
                 (EE. UU.).          detencion por VIF, hijo no
                                     biologico del agresor, sexo
                                     forzado, intento de
                                     estrangulamien-to, uso de
                                     drogas, problemas con el
                                     alcohol, conducta
                                     controladora, celos, maltrato
                                     durante el embarazo, intento
                                     de suicidio, amenazas de dano
                                     a los ninos, percepcion de
                                     riesgo vital, acoso.

Dugan,           Estadisticas        Recursos disponibles para la
Rosenfield       de homicidio        prevencion de violencia
y Na-gin         en la pareja y      domestica.
(2003).          recursos para
                 violencia
                 domestica, en
                 48 ciudades
                 entre 1.976
                 y 1.996 (EE.
                 UU.).

Decker,          53 mujeres          Embarazo.
Martin y         embarazadas,
Morac-co         maltratadas por
(2004).          su pareja
                 durante el
                 embarazo (EE.
                 UU.).

Dobash,          106 homicidas       Violencia hacia parejas
Dobash,          de pareja           anteriores, consumo de
Cava-nagh        femenina y          alcohol, actividad criminal,
y Lewis          424 homicidas       separacion.
(2004).          de hombres
                 (Reino Unido).

McFarlane        48 mujeres          Agresion sexual.
et al.           victima de
(2005).          violencia
                 fisica y 100
                 de violencia
                 sexual (EE.
                 UU.).

Shackelford      Estadisticas        Estado civil, edad y
y Mouzos         de 15.670           diferencia de edad de los
(2005).          homicidios          miembros de la pareja.
                 intimos en
                 EEUU y 456
                 en Australia
                 (EE. UU. Y
                 Australia).

Soria (2005).    46 reos por         Acoso.
                 violencia
                 domestica, 20
                 homicidas y
                 26 maltratadores
                 (Espana).

Richardson y     Estadisticas de     Leyes de restriccion para
Mercy (2006).    966 homicidios en   la adquisicion y tenencia de
                 la pareja, en       armas de fuego.
                 estados que
                 tienen o no
                 leyes que
                 restringen el
                 acceso a armas
                 (eE. UU.).

Dobash,          122 hombres         Desempleo; posesividad y
Dobash,          convictos por       celos; separacion;
Ca-vanagh y      violencia no        utilizacion de violencia
Medina-Ariza     letal a la          contra una pareja anterior;
(2007).          pareja y 106        agresion sexual;
                 por violencia       estrangulamiento a la
                 letal (Reino        victima; utilizacion de un
                 Unido).             arma o instrumento.

Echeburua y      162 agresores       Psicopatia.
Fernandez-       de violencia
Montalvo         de pareja
(2007).          (Espana).

Dixon,           90 sujetos          Criminalidad y
Hamilton-        encarcelados        psicopatologia.
Gia-chritsis     por el
y Browne         asesinato de
(2008).          su pareja
                 (Reino Unido).

Echeburua,       269 casos de        Inmigracion, separacion,
Fernandez-       violencia           acoso, violencia fisica,
Montalvo, de     severa y 812        violencia fisica frente a
Corral y         de violencia        familiares, incremento de la
Lopez-Goni       menos severa        violencia, amenazas graves,
(2009).          (Espana).           armas, lesiones, agresion
                                     sexual, celos, violencia
                                     hacia parejas anteriores,
                                     violencia previa hacia otros,
                                     alcohol/drogas, enfermedad
                                     mental, conducta cruel,
                                     justificacion de la
                                     violencia, percepcion de
                                     riesgo vital, retractacion,
                                     vulnerabilidad de la victima.

Liem,            77 homicidas        Temor al abandono,
Hengeveld,       con para-           dependencia, ira narcisista,
y Koen-raadt     suicidio, 430       separacion, desorden
(2009).          homicidas y 161     depresivo del agresor.
                 para-suicidas
                 (Paises bajos).

Dobash y         104 sujetos         Negacion de los hechos y/o su
Dobash           encarcelados por    responsabilidad, historia de
(2011).          el homicidio        violencia previa con la
                 de su pareja        victima y otras parejas,
                 (Reino Unido).      dificultades en las
                                     relaciones intimas, conducta
                                     de abuso y control,
                                     posesividad y celos, negacion
                                     de responsabilidad,
                                     culpabilizacion de la
                                     victima, ausencia de
                                     remordimiento y empatia hacia
                                     la victima, resistencia al
                                     cambio.

Fuente: elaboracion propia
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Author:Contreras Taibo, Lorena
Publication:Universitas Psychologica
Date:Apr 1, 2014
Words:7897
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