Printer Friendly

Extinctions in the sea: myths anf realities/Extinciones en el mar: mitos y realidades/Extincoes no mar: mitos e realidades.

SUMMARY

It is a fact that humans have caused several extinctions, particularly in the terrestrial realm. In the marine realm, however, assessing the complete disappearance of a species from the face of the earth beyond any reasonable doubt, is a formidable task. In this contribution, the main results of an extensive review on the marine extinctions documented during the last 200 years are presented. It seems that ~50% of the recent documented marine extinctions may be over-estimated because there is no explicit consideration of critical uncertainties such as species' spatial distribution, or the evidence used to support some cases is misinterpreted or unconvincing. It is concluded that 1) humans are fully capable of eliminating marine species, particularly those that are naturally extinction-prone; 2) marine extinctions are less frequent than those in the terrestrial realm, and despite that the average number of documented extinctions per year shows a positive trend since the XIX century, the trend during the last 100 years is negative; 3) before declaring an extinction, all available supporting evidence must be scientificaUy evaluated; and 4) when declarations of extinctions are premature or improperly supported by ali available scientific evidence, they can negatively affect the very efforts dedicated to species conservation.

RESUMO

Nao ha duvida de que o homem tem provocado quantidade de extincoes, sobretudo no meio terrestre. No mar, ao contrdrio, comprovar alem da duvida razoavel que o ultimo representante de uma especie tem desaparecido da face da terra e uma tarefa mais difi'cil. No presente trabalho se mostra os resultados mais importantes de uma rigorosa revisao das extincoes marinhas documentadas durante os ultimos 200 anos. Encontrou-se que ~50% das extincoes e extirpacoes de especies marinhas resultam duvidosas porque nao se considera informacao critica sobre a sua distribuicao espaco-temporal, ou bem a evidencia que se utiliza para avalia-las e insuficiente ou inadequada. Concluise que 1) o homem e capaz de eliminar especies marinhas, em particular aquelas que naturalmente sao mais propensas a extincao; 2) as extincoes registradas no mar sao menos frequentes que as do meio terrestre, e apesar de que existe uma tendencia positiva no numero medio de extincoes documentadas durante os seculos XIX e XX, a tendencia das extincoes registradas e negativa nos ultimos 100 anos; 3) antes de declarar uma especie como extinta, a evidencia que apoia tal declaracao deve ser avaliada com todo o rigor cientifico; e 4) declarar de maneira prematura a extincao de especies, pudera afetar negativamente os proprios esforcos investidos na conservacao.

RESUMEN

No hay duda de que el hombre ha provocado cantidad de extinciones, sobre todo en el medio terrestre. En el mar, en cambio, comprobar mas alla de la duda razonable que el ultimo representante de una especie ha desaparecido de la faz de la tierra es una tarea mas dificil. En el presente trabajo se muestran los resultados mas importantes de una rigurosa revision de las extinciones marinas documentadas durante los ultimos 200 anos. Se encontro que ~50% de las extinciones y extirpaciones de especies marinas resultan dudosas porque no se considera informacion critica acerca de su distribucion espacio-temporal, o bien la evidencia que se utiliza para evaluarlas es insuficiente o inadecuada. Se concluye que 1) el hombre es capaz de eliminar especies marinas, en particular aquellas que naturalmente son mas propensas a la extincion; 2) las extinciones registradas en el mar son menos frecuentes que las del medio terrestre, y a pesar de que existe una tendencia positiva en el numero promedio de extinciones documentadas durante los siglos XIX y XX, la tendencia de las extinciones registradas es negativa en los ultimos 100 anos; 3) antes de declarar una especie como extinta, la evidencia que apoya tal declaracion debe ser evaluada con todo el rigor cientifico; y 4) declarar de manera prematura la extincion de especies, pudiera afectar negativamente los propios esfuerzos que se inviertan para la conservacion.

PALABRAS CLAVE / Erradicacion / Extirpacion / Perdida de Biodiversidad / Sobrexplotacion /

**********

Las extinciones en perspectiva

El destino inexorable de cualquier especie es la extincion. Se estima que 99% de todas las especies que alguna vez habitaron la tierra han desaparecido (Jablonski, 2004). De hecho, a lo largo de la historia de la vida en el planeta ha habido eventos de extincion masiva, como el que acabo con los dinosaurios hace 65 millones de anos. Dicho evento, a pesar de ser uno de los mas conocidos, queda empequenecido cuando se compara con la gran extincion del Permico, hace 245 millones de anos, que causo la desaparicion de mas del 95% de la biodiversidad marina y terrestre (Raup, 1994). Se ha sugerido que las causas que provocan las extinciones masivas van desde el impacto de grandes meteoritos, desequilibrios ecologicos a nivel global, eventos anomalos de enfriamiento y calentamiento del planeta con duracion de entre 20 mil y 100 mil anos, y alteraciones en la topografia continental, hasta reducciones drasticas en la productividad primaria global (Sole et al., 2002).

Si bien la influencia de los factores que se hallan tras las extinciones masivas es a escala global, al parecer las victimas acaecidas durante los eventos no suelen serlo al azar. Por ejemplo, durante una modificacion extensiva del clima las especies cuya distribucion geografica sea muy restringida, adaptadas a condiciones puntuales (i.e. especialistas), tienen menos probabilidades de sobrevivir al cambio que aquellas que tienen poblaciones distribuidas en una mayor diversidad de habitat. Asimismo, las especies con gran tamafio corporal, dispersion y movimiento limitados, metabolismo lento y baja fecundidad, poseen poblaciones menos numerosas y tienden a recuperarse mas lentamente ante reducciones drasticas en su abundancia que aquellas que son de menor tamafio, metabolismo mas acelerado y mayor fertilidad. De esta forma, en la naturaleza se tiene un gradiente de vulnerabilidad a la extincion que depende del ambito ecologico e historia de vida de cada especie.

Bajo el contexto de la evolucion, la importancia de los eventos de extincion esta en que cuando las especies desaparecen "liberan" una cantidad proporcional de recursos (alimento, espacio), los cuales son utilizados por nuevas formas de vida. Reflejo de ello son los incrementos igualmente espectaculares de la biodiversidad tras cada extincion masiva. Esta sucesion ancestral ba promovido un reemplazo continuo de linajes evolutivos, con una tendencia siempre creciente de la biodiversidad. En la actualidad, efectivamente, existen mas especies que en cualquier otra epoca pasada (Signor, 1990). Bajo esta perspectiva, el mismo evento que extermino a los dinosaurios fue precedido por la diversificacion de los mamiferos, abriendo asi un canal evolutivo que fue aprovechado por numerosas especies, entre ellas el hombre.

Las extinciones recientes

Desde la aparicion de la especie humana, hace no mas de 50 mil anos, el impacto pernicioso que hemos ejercido sobre los ecosistemas marinos es evidente. La perdida de habitat, la introduccion de especies exoticas y la sobreexplotacion son considerados como los principales factores antropogenicos que afectan negativamente la biodiversidad en el mar (y en la tierra). Los efectos mas extremos e indeseables de estos factores y otras actividades, actuando en lo individual o en con junto, son la extincion de las especies y el costo ecologico correspondiente, efectos que reducen la calidad y cantidad de bienes y servicios que obtenemos de nuestro entorno natural (Worm et al., 2006). Por ello, la idea de que las especies marinas estan desapareciendo, y seguiran haciendolo a un paso acelerado, se ha difundido y aceptado cada vez mas durante los ultimos 10 anos.

Si bien este argumento resulta intuitivamente razonable y emblematico para las plataformas de conservacion, no esta del todo justificado ni probado. La tesis que aqui se expone es que las extinciones en el mar provocadas por el hombre no solo son mucho mas dificiles de evaluar y corroborar que las que suceden en el medio terrestre, sino que tambien ocurren en menor proporcion. Este planteamiento, de permear en la sociedad, pudiera servir como pauta para que las afirmaciones que se hacen acerca de las extinciones marinas y del concepto mismo de extincion sean evaluadas con mayor cautela y rigor cientifico.

A pesar de la difusion que se le ha dado al tema de la perdida de biodiversidad en el mar, los trabajos de revision de extinciones marinas son escasos (Malakoff, 1997; Carlton et al., 1999; Roberts y Hawkins, 1999) y mas aun lo son las investigaciones que permiten elaborar un marco teorico respecto al significado que tiene dicha perdida sobre los ecosistemas (Solan et al., 2004; Hooper et al., 2005; Worm et al., 2006). Por ejemplo, se ha demostrado que en terminos probabilisticos los peces marinos son menos vulnerables a las amenazas de origen humano que el resto de los vertebrados (del Monte-Luna y Lluch-Belda, 2003), al menos en parte porque el mar representa para nosotros un medio comparativamente menos accesible y mas hostil que el terrestre (en el agua, cada 10m de profundidad la presion aumenta una atmosfera). Esto, sin embargo, no es en si prueba suficiente como para sostener la tesis planteada, para lo que se requieren mayores evidencias.

Hace relativamente poco tiempo se publico un articulo en el que se presenta una lista de 133 especies marinas extintas durante los ultimos dos mil anos, que incluye mamiferos, aves, peces, invertebrados y algas (Dulvy et al., 2003). Una de las especies que llama particularmente la atencion en la lista es el abulon chino Haliotis sorenseni, porque habria representado la primera especie marina extinta por pesca. La informacion existente, no obstante, sugiere lo contrario. Por ejemplo, en Mexico, la distribucion vertical del abulon chino va mas alla de los 30m de profundidad y eso la hace practicamente inaccesible al buceo autonomo, que es la forma en la que es capturada; ademas este molusco, que se distribuye desde California, EEUU, hasta la parte central de la Peninsula de Baja California en Mexico, es naturalmente raro (poco abundante). Aun con estos inconvenientes, se tiene la seguridad de la existencia de algunas poblaciones en el Pacifico mexicano, lo que seria suficiente para asegurar que la especie no esta extinta.

Considerando que la evidencia que apoyaba la supuesta extincion del abulon chino no era concluyente, se hizo una revision especie por especie de toda la lista y otra bibliografia para documentar eventos adicionales. al final, tras analizar meticulosamente las circunstancias tecnicas y biologicas relacionadas a cada extincion, se encontro que en el 50% de los casos existe evidencia que indica lo contrario, o bien que no es concluyente, y la informacion publicada mas reciente que fue revisada tampoco aporta datos utiles en este sentido.

El hecho que la lista de extinciones marinas incluyera desde mamiferos hasta algas, fue un excelente pretexto para buscar e integrar la opinion de varios especialistas hacia un tema relevante y lleno de controversias como es la perdida de biodiversidad en el mar, bajo el contexto de la conservacion y manejo de los recursos vivos. Asi, la experiencia profesional acumulada de los autores del presente trabajo suma mas de 200 anos y las conclusiones expuestas son producto de una discusion plural y consensuada.

Por resultar demasiado prolijo desarrollar en este trabajo el analisis de cada uno de los 133 casos mencionados, baste mencionar la informacion y los ejemplos que ponen de manifiesto los problemas relacionados con la evaluacion del estado de vulnerabilidad de las especies marinas. Dicha revision se detalla en del Monte-Luna et al. (2007).

Es necesario destacar que los 133 casos de extincion corresponden a 118 especies. La falta de correspondencia entre las dos cifras (se esperaria una relacion univoca) se debe a que la desaparicion de una o varias sub-poblaciones de una misma especie (UICN, 2001) tambien ha sido considerada como extincion; ya sea local, regional o global; dependiendo de la extension espacial de la perdida. Asi, la lista mencionada esta compuesta por 21 casos de extincion global, 4 regionales y 108 locales, de estos 16, 1 y 50 respectivamente (la mitad del total) parecen ser casos bien documentados que estan mas alla de la duda razonable; la evidencia utilizada para apoyar el resto de los casos es aparentemente insuficiente o inadecuada.

Con el fin de evitar las dificultades relacionadas a la definicion de cuando una desaparicion es local o regional y manejar una terminologia uniforme, la palabra extincion se usara para referir la desaparicion global de una especie, y la palabra extirpacion o erradicacion se usara para denotar la desaparicion de una o varias subpoblaciones de una misma especie en una o varias partes de su distribucion geografica total. De igual forma, considerando que las extinciones recientes son aquellas ocurridas despues del ano 1500 (MacPhee y Flemming, 1999), los registros presentados en la lista estan comprendidos entre 1768 (la primera extincion sucedida despues de 1500) y 2000.

Extinciones marinas reeientes

Se ha documentado la extincion de tres mamiferos marinos: la vaca marina de Steller (Hydrodamalis gigas), una especie relacionada con los manaties que fue cazada hasta su total aniquilacion durante la segunda mitad del s. XVIII; el vison marino (Mustela macrodon) tambien explotado hasta que desaparecio hacia finales del s. XIX; y la foca monje del Caribe (Monachus tropicalis), vista por ultima vez en 1952, cuya perdida se atribuye tanto a la explotacion como a la perdida del habitat.

En cuanto a las aves marinas, existen registros de cinco extinciones, todas ocurridas desde hace mas de 90 anos: el alca imperial (Pinguinus impennis), ave considerada como equivalente al pinguino en el hemisferio norte, desaparecio en 1844; el cormoran espectacular (Phalacrocorax perspicillatus), extinto en 1850; el pato de Labrador (Camptorhynchus labradorius), avistado por ultima vez en 1875; el pato de las Aucklands (Mergus australis), desaparecido en 1902; y el ostrero de las Islas Canarias (Haematopus meadewaldoi) que se extinguio en 1913. al parecer, el comun denominador de todas estas perdidas fue la sobreexplotacion, aunado a un intervalo de distribucion estrecho.

Dentro del vasto grupo de los peces marinos, existen solo dos extinciones documentadas: la doncella verde (Anampses viridis), una especie propia de arrecifes, y el grayling de Nueva Zelanda (Prototroctes oxyrhynchus), especie emparentada con los capelanes. La distribucion geografica de la primera se restringe a las costas de Mauritius, una isla ubicada en el suroeste del Oceano indico, cerca de Madagascar. Esta especie se extinguio a mediados del s. XIX, posiblemente victima de la contaminacion. Por otro lado, el grayling de Nueva Zelanda no era un pez enteramente marino, sino que se reproducia en cuerpos de agua dulce. Su extincion, ocurrida alrededor de 1923, se atribuye a la perdida de habitat en los sitios dulceacuicolas.

En el caso de los invertebrados, se conoce la extincion de cuatro especies marinas: la lapa (Lottia alveus), desaparecida durante la decada de 1930 a causa de una enfermedad que afecto cierto tipo de pasto marino del que dependia por completo. El coral de fuego (Millepora boschmai), exterminado por completo despues de haber sufrido el embate repetido de varios eventos extremos de calentamiento del agua de mar (el fenomeno conocido como El Nino) sobre todo el ocurrido entre 1997 y 1998. Los caracoles Littoraria fiammea y Cerithidea fuscata, fueron vistos por ultima vez en 1840 y 1935, respectivamente. El primero era oriundo de China y el segundo habitaba solo en la costa de San Diego, California.

En cuanto a las algas marinas, en la literatura se reportan dos extinciones: el alga Vanvoorstia bennettiana, y la toalla turca Gigartina australis. La distribucion geografica de ambas especies se limitaba a un resquicio dentro de la Bahia de Sydney, Australia. A pesar de que se han llevado a cabo esfuerzos importantes para detectarlas, ninguna de las dos se ha visto durante mas de 50 anos. Es posible que la modificacion del habitat tuviera relacion directa con su desaparicion.

El elenco de especies matinas extintas recientemente, las referencias bibliograficas correspondientes a cada caso, asi como las propuestas mas recientes de adicion y eliminacion de especies extintas en listas internacionales de conservacion, pueden consultarse en la Lista Roja de la UICN (www.iucnredlist.org), en la pagina del Comite de Organismos Extintos Recientemente (CREO; http://creo.amnh.org) y en The Extinction Forum (http://extinctanimals.proboards22.com).

Extirpaciones

Tal vez el unico caso valido de erradicacion a gran escala sea el de la ballena gris (Eschrichtius robustus). En definitiva, la caza indiscriminada se encargo de arrasar hasta la ultima ballena gris del Oceano Atlantico hace algunos siglos. Sin embargo, esta misma especie cuenta con poblaciones mas o menos numerosas en el Pacifico (Moore et al., 2001), donde se han llevado a cabo importantes esfuerzos para conservada.

Los casos restantes de extirpacion se refieren en su mayoria a especies que, por diversas causas, desaparecieron de algunas localidades de sus ambitos de distribucion. Por ejemplo, la raya (Dipturus batis) distribuida en el Atlantico del norte y Mar Mediterraneo, no se ha observado en el Mar de Irlanda durante mas de 20 anos, aunque en regiones cercanas, como Escocia, aun es abundante. Si bien no es objeto directo de la pesca, su extirpacion del Mar de Irlanda se atribuye a que forma parte de la fauna asociada a la pesca de los barcos arrastreros (DEFRA, 2005; ICES, 2005).

Otra especie que muy posiblemente ha desaparecido de una o varias partes de su distribucion es la lamprea marina del Pacifico (Lampetra tridentata). En el Pacifico norte, esta especie se ha observado desde Japon hasta Alaska, y en el sur hasta la peninsula de Baja California, Mexico. Sus poblaciones en rios y presas a lo largo de los EEUU han disminuido de forma dramatica. En algunos lagos de EEUU, de haberse registrado cerca de 45000 individuos en 1966, en 2001 se contabilizaron tan solo 34 especimenes. Esta situacion se repite casi a todo lo largo de su distribucion. La destruccion de su habitat en los cuerpos de agua continentales es una de sus principales amenazas (Close, 2002).

Evidencia baio la lente

Como cientificos tarde o temprano tendriamos que confrontar hipotesis, ya sean propias o ajenas, sobre la base de la evidencia que se considere mas solida y convincente y ofrecer, de ser necesario, una propuesta alternativa; porque al fin y al cabo el motor de la ciencia es la mancuerna entre la critica y la dialectica que de ella se deriva. A continuacion presentaremos algunos de los casos en los que la evidencia presentada por Dulvy et al. (2003) no apoya adecuadamente las declaraciones sobre extinciones o extirpaciones marinas.

Considerese el caso que impulso a desarrollar la presente revision: el abulon chino. Desde 1996 se sugirio que esta especie, habiendo sido explotada sin regulacion en los EEUU, corria el riesgo de desaparecer por completo. De hecho, Hobday y Tegner (2000), investigadores del Servicio Nacional de Pesquerias Marinas de los Estados Unidos (National Marine Fisheries Service, NMFS) calcularon que el numero total de individuos que componen la especie era de cerca de 1600 y que a la vuelta de 10 anos probablemente ya no habria ninguno; sin embargo, nunca se llevaron a cabo evaluaciones en Mexico. Entre 2002 y 2004 Butler et al. (2006), tambien del NMFS, mediante un sofisticado sistema de sonares, realizaron una prospeccion para estimar de nuevo el tamafio de la poblacion. Encontraron que, en total, existen alrededor de 7000 individuos; ademas, la variedad de habitat en el que la especie puede ocurrir es mucho mayor de lo que se creia. Este aumento inusitado puede deberse a que se amplio el area de estudio con respecto a prospecciones anteriores, aunque no se descarta la posibilidad de que la poblacion haya crecido. Nuestra interpretacion es que si bien en los EEUU las poblaciones de abulon chino en su estado actual no pueden sostener una pesqueria, lo cual sin duda es lamentable, la especie en definitiva dista mucho de estar extinta.

Entre de las aves, llama la atencion el caso del pelicano mofiudo (Pelecanus crispus) considerado como erradicado del Mar de Wadden, al norte de Alemania. Sin embargo, al indagar en la bibliografia resulta que es una especie del Mediterraneo, relativamente sedentaria, cuyas principales colonias reproductivas se encuentran en Grecia y Rusia. En el Mar de Wadden, los reportes del pelicano mofiudo se basan en un craneo que data del periodo romano (0200DC) encontrado durante una excavacion arqueologica (Wolff, 2000). al no registrarse recientemente, Dulvy et al. (2003) dan por sentada su erradicacion. Es decir, declaran una extirpacion en un lugar donde per se esta especie era y es muy rara de observar.

La raya Dipturus laevis es otra de las que tambien se creia en peligro. Habita en el Atlantico de EEUU y Canada. En 1998 se reporto como la primera "quasi-extincion" de un condrictio ampliamente distribuido (Casey y Myers, 1998). al igual que la raya comun, no es objeto de pesqueria sino que forma parte de la fauna de acompafiamiento de recursos como el rape blanco, almejas, bacalao y otras. Un estudio publicado en 2002 mostro que 1) la poblacion remanente se traslado hacia aguas mas profundas en la misma region, fuera del alcance de los artes de pesca, de manera que solo desaparecio de las areas someras donde se capturaba normalmente; 2) su distribucion es mucho mas amplia de la registrada, tan al norte como 62[degrees]N, en tanto su limite se tenia registrado hasta 51[degrees]N; y 3) su abundancia se ha incrementado lo suficiente como para olvidar lo concerniente a su extincion, al menos en el corto plazo (Kulka et al., 2002).

En la lista de referencia tambien figuran otras 12 especies de tiburones y rayas que parecen haber sido erradicadas del Golfo de Lions, en la parte mediterranea de Francia. Esta afirmacion, sin embargo, es una interpretacion de los resultados del trabajo de Aldebert (1997). En dicho trabajo se presentaron datos obtenidos por la flota de pesca que opera en la region de Lions y de diversos cruceros de investigacion llevados a cabo entre 1950 y 1995. El propio autor del estudio advierte que la forma en la que opera la fiota comercial induce un sesgo importante en los datos, ya que no se toman muestras de todas las zonas; como buen negocio, las operaciones se centran donde las probabilidades de capturar especies comerciales son mayores, las que no necesariamente coinciden con las 12 especies mencionadas. Asimismo, el autor menciona que el disefio del muestreo permite comparar solo aquellos datos obtenidos despues de 1983. Es curioso, no obstante, que siete de los 12 casos de extirpacion sucedieran antes de este ano. Mas aun, nueve de las 12 especies no se observaron durante los cruceros en los primeros 10 anos, pero aparecieron en las ultimas campanas de muestreo. Por ejemplo, el tiburon lija (Dalatias licha) aparecio y desaparecio dos veces, acumulando cerca de 17 anos de ausencia intermitente durante 28 anos de muestreo. En contraste, una interpretacion alternativa es que a pesar de que los resultados del estudio son innegables en cuanto a la disminucion de las poblaciones, no son suficientes para declarar las extirpaciones.

Otro caso que merece ser mencionado es el de las extirpaciones reportadas para el Mar Adriatico. En 2001 se publico un trabajo donde se describen los cambios de largo plazo experimentados por los recursos pesqueros en esa zona (Jukic-Peladic et al., 2001). En el estudio se comparan los resultados obtenidos durante dos cruceros de investigacion, uno llevado a cabo en 1948 y otro en 1998, y se presentan sendos registros de especies. Pero en el escrito original tambien puede apreciarse que las especies supuestamente erradicadas no son el objetivo de ninguna pesqueria y dentro de estas, ninguna de las que fueron mas abundantes en el primer crucero excede una frecuencia de aparicion de 4%, lo que sugiere que son poco abundantes de forma natural. Despues, estos resultados se utilizarian para proponer nueve extirpaciones: aquellas especies que aparecieron en el primer crucero pero no en el segundo. Consideramos que esta evidencia no es apropiada como para proponer una extirpacion.

Extineiones en el mar: mitos y realidades

Los resultados de la revision pueden analizarse desde varios angulos. Por ejemplo, segun su origen, es evidente que casi todas las extinciones marinas han sido causadas por el hombre. Las consecuencias ecologicas de dichas perdidas se antojan importantes; sin embargo, no han podido evaluarse con precision ya sea porque los impactos no se manifiestan de manera cuantificable, porque la causalidad entre las extinciones y su repercusion ecologica no esta del todo entendida, o tal vez porque no se han medido las variables adecuadas. Por otra parte, todas las especies involucradas poseen atributos que las hacen susceptibles a los cambios tanto antropogenicos como naturales (del Monte-Luna y Lluch-Belda, 2003); algunas son relativamente grandes y tienen poblaciones poco numerosas y poco fecundas, como la vaca marina de Steller y ciertas aves; otras son endemicas, es decir, su distribucion geografica es muy restringida, como la doncella verde, los invertebrados y algas aqui citadas; o bien, son especies que dependen de dos habitat para sobrevivir pero en uno de ellos se vuelven mas vulnerables, como el grayling de Nueva Zelanda y la lamprea marina del Pacifico en los cuerpos de agua continentales.

Ademas de la morfologia y el ambito de distribucion, existen otros atributos que hacen unas especies mas proclives a la extincion que otras. Por ejemplo, las especies costeras frente a las de aguas abiertas o del medio profundo, las bentonicas frente a las planctonicas, las que presentan una gran especializacion alimentaria frente a las que son mas generalistas (Clark, 1994), las que pertenecen a grupos taxonomicos compuestos por pocas especies en comparacion con las que pertenecen a clados (grupo de especies relacionadas) numerosos. Igualmente, parece ser que las especies con escasa o nula movilidad y que carecen de desarrollo larvario planctonico, tambien llamadas especies de desarrollo lecitotrofico, tienen una vida evolutiva mas corta que las que tienen fases larvarias planctonicas (desarrollo planctotrofico; Hansen, 1978; Jablonski, 1986).

Bajo una perspectiva historica, se han evidenciado un total de 16 extinciones marinas, en comparacion con las mas de 580 no marinas (UICN, www.iucnredlist.org); una sucedio a finales del s. XVIII, siete en el s. XIX y ocho en el s. XX. En promedio, en el mar, se han documentado 0,08 extinciones por ano durante los ultimos 200 anos, con tendencia positiva; sin embargo, durante el s. XX casi todas las especies dejaron de verse antes de 1950, excepto la foca monje del caribe y el coral de fuego, de tal suerte que en el siglo pasado la tendencia de la tasa de extinciones registradas es negativa. Mas aun, si se descartan el coral de fuego y la lapa, especies que se extinguieron por causas naturales, habrfa una extincion mas en el s. XIX que en el s. XX.

Es posible que la cantidad de extinciones marinas registradas sea menor que el total de extinciones sucedidas y no documentadas. Sin embargo este argumento, hasta el momento, carece de evidencia comprobable. Incluso bajo el supuesto de que las extirpaciones son el preludio de una extincion, parece ser que estas tampoco muestran una tendencia creciente, al menos no durante los ultimos 50 anos.

Si bien seria deseable no haber causado ninguna extincion, las cifras aqui mostradas son desproporcionadas con respecto a la nocion publica relacionada a la perdida de biodiversidad en el mar, entendida como el recorte sistematico de especies.

En este punto deben hacerse dos parentesis. Primero, en ecologia, la biodiversidad no solo se refiere al numero de especies sino tambien a la abundancia de cada una; y mas recientemente ha sido concebida como la estructura y organizacion de los sistemas ecologicos en funcion de las especies que los componen (Reaka-Kudla et al., 1996; Loreau et al., 2002). En este sentido, el efecto de las extinciones y extirpaciones apenas se esta estudiando. En segundo lugar, no se pone en duda que el hombre puede explotar las poblaciones hasta el punto de llevar una pesqueria a niveles economicamente insostenibles, como se ha hecho con el 10% de los recursos pesqueros a nivel mundial (SOFIA, 2004). Sin embargo, la idea que el colapso de una pesqueria equivale al colapso de una poblacion y este, a su vez, a la extincion de una especie, no siempre es correcta.

El bacalao (Gadus morhua) en el Mar del Norte y el atun aleta azul (Thunnus maccoyii) en Japon son tipicos ejemplos de recursos sobreexplotados, pero aun asi, las poblaciones remanentes se calculan en cerca de un millon y medio millon de individuos, respectivamente (Matsuda et al., 2000), tamafio insuficiente como para hacer rentable una pesqueria, pero suficiente como para descartar una extincion. La secuencia "pesqueria colapsada--pobtacion colapsada--extincion" solo tiene sentido cuando se trata de una especie endemica compuesta por una sola poblacion, ya que la desaparicion de esta ultima automaticamente se traduce en la extincion de la especie, como en el caso de la vaca marina de Steller o las algas marinas citadas. Cabe enfatizar que en terminos estadisticos las especies endemicas tienen mayores posibilidades de extincion de manera natural (del MonteLuna y Lluch-Belda, 2003).

El enfoque tecnico-logistico ilustra bastante bien el problema de las extinciones. Es facil entender que una extincion ocurre cuando muere el ultimo representante de una especie, lo dificil es comprobar que esto haya ocurrido. Por ejemplo, se puede decir con absoluta certeza que Tyrannosaurus rex esta extinto, incluso sabiendo muy poco acerca de su biologia o biogeografia. Desde que un ejemplar quedo fosilizado hasta que fue descubierto, ha pasado tanto tiempo sin que hubiera registros de su presencia que no hay posibilidad de encontrar un solo representante vivo. Hay casos excepcionales, no obstante, en los que se han encontrado poblaciones establecidas de especies que se suponian extintas hace mas de 10 millones de anos, como la rata laosina Laonastes aenigmamus (Dawson et al., 2006) y la conifera australiana Wollemia nobilis (Jones et al., 1995).

Por otra parte, en el caso del alga Vanvoorstia bennettiana, que es un organismo inmovil, conspicuo y que solo habita en un recoveco dentro de la Bahfa de Sydney, se necesitaron casi 50 anos de investigacion constante antes de que las probabilidades de volver a observarla se redujeran tecnicamente acero. Los problemas logisticos se incrementan de torma exponencial conforme la movilidad del organismo aumenta; es decir, a medida que sus distribuciones latitudinal, longitudinal y vertical son mas amplias. Los problemas aumentan aun mas cuando entran en juego interacciones poblacion-ambiente que pueden causar de manera natural la desaparicion temporal de poblaciones enteras hasta por 30 anos a lo largo de amplios dominios de su distribucion (Lluch-Belda et al., 1992).

Ante esta situacion se han propuesto varias soluciones que, de acuerdo a criterios cientificos rigurosos, permiten hacer una seleccion cuidadosa de los casos que ameritan ser considerados como extinciones, discriminandolos de aquellos que no cumplen dichos criterios, pero que al mismo tiempo permiten identificar de manera oportuna las especies que se acercan, en algun grado, a esta condicion. El CREO (http://creo.amnh.org) y la Lista Roja de la IUCN son dos iniciativas que han ofrecido planteamientos valiosos en este sentido. El CREO se encarga de crear y proponer criterios para saber cuando una especie puede considerarse como extinta, y la Lista Roja tiene como finalidad identificar el grado de vulnerabilidad de las especies a la extincion.

Asimismo, existen tecnicas numericas que usan registros museograficos y datos de avistamientos para calcular fechas probables de extincion y los intervalos de confianza correspondientes, lo que representa una herramienta conveniente cuando no existe otro tipo de informacion (Roberts y Solow, 2003). Infortunadamente, dado que estos planteamientos no constituyen una norma, las extinciones pueden ser anunciadas sin haber sido evaluadas con anticipacion.

Por ultimo, cabe abordar el tema de las extinciones matinas en el contexto pragmatico del uso y conservacion de los recursos vivos. La sociedad es quien en ultima instancia financia y determina la direccion de las investigaciones relacionadas a la administracion de los recursos naturales, estableciendo un dialogo iterativo entre el desempeno de la ciencia y los nuevos problemas que requieren de su participacion. Grosso modo, cuando la ciencia propone una solucion a las demandas de la sociedad, esta, asumiendo que se le presenta toda la informacion disponible, puede responder fomentando la investigacion y planteando nuevas necesidades. Este proceso, de por si lento, se entorpeceria aun mas si la sociedad recibe informacion incompleta o sesgada, ya que tomaria tiempo presentar la evidencia que hiciera el contrapeso respectivo, lo cual tiene el potencial de debilitar la credibilidad en la ciencia.

En este caso, cuando la ciencia declara y difunde la extincion o extirpacion de especies, como en efecto sucede, la sociedad recibe un mensaje y responde en consecuencia aumentando los fondos para la conservacion, por ejemplo. Pero si despues de esto las especies "resucitan", como se ha reportado en numerosas ocasiones (Fernandez y Fernandez Arroyo, 2004) o las cifras de extincion resultan ser menos espectaculares de lo que se cree, como aqui sugerimos, no puede esperarse que la sociedad, ya predispuesta, responda de forma alentadora. Por ello, declarar la extincion de las especies o proyectar escenarios catastroficos sin una base cientifica solida, plural y consensuada, puede afectar negativamente los esfuerzos que se invierten en conservacion.

Conclusiones

--El ser humano tiene la capacidad de exterminar especies marinas, en especial aquellas que poseen caracteristicas que han demostrado historicamente hacerlas mas susceptibles a la extincion. Entre los atributos mas importantes se tiene una distribucion geografica restringida, baja tasa de reproduccion, gran tamano corporal, distribucion en aguas someras, alto grado de especializacion, desarrollo larvario de tipo planctotrofico y requerimien to de ambientes complementarios al marino (dulceacuicolas).

--Las extinciones recientes en el mar son menos frecuentes de lo que se asume, y mucho menos numerosas que en el medio terrestre. Entre mas de 130 extinciones y extirpaciones marinas documentadas, se encontro que en el 50% de los casos existe evidencia que indica lo contrario, o bien que la informacion existente es insuficiente o inadecuada para apoyar tales aseveraciones. Si bien existe una tendencia positiva en el numero promedio de extinciones documentadas entre los s. XIX y XX, esta es negativa durante los ultimos 100 anos.

--Se recomienda que antes de que una especie sea considerada extinta, la evidencia que apoya tal declaracion sea evaluada con todo el rigor cientifico, debiendose cumplir una serie de criterios jerarquizados, producto de un consenso a nivel internacional y propuestos por expertos en la materia. Dichos criterios, a su vez, deben ser constantemente evaluados, validados y actualizados.

--Al declarar de manera prematura la extincion de las especies, se corre el riesgo de debilitar la credibilidad cientifica, al menos, de la categoria "extinto" de las listas nacionales e internacionales de conservacion y pudiera afectar negativamente los propios esfuerzos que se dedican a la conservacion.

AGRADECIMIENTOS

Los autores dedican este trabajo a la memoria de Juan Felix Elorduy-Garay y agradecen el apoyo financiero del IPN a traves de la COFAA, el Proyecto SIP 20070254, el EDI, y al SNI del CONACyT.

Recibido: 20/04/2007. Modificado: 26/10/2007. Aceptado: 29/10/2007.

REFERENCIAS

Aldebert Y (1997) Demersal resources of the Gulf of Lions (NW Mediterranean). Impact of exploitation on fish diversity. Vie Milieu 47: 275-284.

Butler J, Neuman M, Pinkard D, Kvitek R, Cochrane G (2006) The use of multibeam sonar mapping techniques to refine population estimates of the endangered white abalone (Haliotis sorenseni). Fishery Bull. 104: 521-532.

Carlton JT, Geller JB, Reaka-Kudia ML, Norse EA (1999) Historical extinctions in the sea. Annu. Rev. Ecol. System. 30: 515-538.

Casey JM, Myers RA (1998) Near extinction of a large, widely distributed fish. Science 281: 690-692.

Clark KB (1994) Ascoglossan (=Saccoglossa) molluscs in the Florida Keys: rare marine invertebrates ar special risk. Bull. Mar. Sci. 54: 900-916.

Close D (2002) The ecological and cultural importance of a species ar risk of extinction, Pacific lamprey. Fisheries 27: 19-25.

Dawson MR, Marivaux L, Li Ch, Beard C, Metais G (2006) Laonastes and the "Lazarus Effect" in recent mammals. Science 311: 1456-1458.

DEFRA (2005) Charting progress: an integrated assessment of the state of UK seas. Stage 1, Ch. 4: Marine Fish and Fisheries.

DEFRA Publications. Londres, RU. www.defra.gov.uk/environment/water/marine/uk/stateofsea/#note

del Monte-Luna P, Lluch-Belda D (2003) Vulnerability and body size: tetrapods versus fish. Popul. Ecol. 45: 257-262.

del Monte-Luna P, Lluch-Belda D, Serviere-Zaragoza E, Carmona R, Reyes-Bonilla H, AuriolesGamboa D, Castro-Aguirre JL, Guzman del Proo S, TrujilloMillan O, Brook BW (2007) Marine extinctions revisited. Fish Fisheries 8:107-122

Dulvy NK, Sadovy Y, Reynolds J (2003) Extinction vulnerability in marine populations. Fish Fisheries 4: 25-64.

Fernandez y Fernandez-Arroyo FJ (2004) Algunos descubrimientos zoologicos recientes. Naturalicante, www.naturalicante.com/mochila/Art-e-infor/descub-zool/descub-zool.htm.

Hansen TA (1978) Larval dispersal and species longevity in Lower Tertiary gastropods. Science 199: 885-887.

Hobday A J, Tegner MJ (2000) Status review of white abalone (Haliotis sorenseni) throughout its range in California and Mexico. NOAA Technical Memorandum NMFS. NOAATM-NMFS-SWR-05. EEUU. 101pp.

Hooper DU, Chapin III RF, Hector EA, Inchausti P, Lavorel S, Lawton JH, Lodge DM, Loreau M, Naeem S, Schmid B, Setala H, Symstad AJ, Vandermeer J and Wardle DA (2005) Effects of Biodiversity on ecosystem functioning: a consensus of current knowledge. Ecol. Monogr. 75: 3-35.

ICES (2005) Report of the Working Group on Elasmobranch Fishes (WGEF). ICES CM 2006/ACFM: 03 Lisboa, Portugal. 229 pp.

Jablonski D (1986) Larval ecology and macroevolution in marine invertebrates. Buli. Mar. Sci. 39: 565-587.

Jablonski D (2004) Extinction: past and present. Nature 427: 589.

Jones WG, Hill KD, Allen JM (1995) Wollemia nobilis: a new living Australian genus and species in the Araucariaceae. Telopea 6: 2-3.

Jukic-Peladic S, Vrgoc N, Krstulovic-Sifner S, Piccinetti C, Piccinetti-Manfrin G, Marano G, Ungaro N (2001) Long-term changes in demersal resources of the Adriatic Sea: comparison between trawl surveys carried out in 1948 and 1998. Fisheries Res. 53: 95-104.

Kulka DW, Frank K, Simon J (2002) Barndoor skate in the Northwest Atlantic off Canada: distribution in relation to temperature and depth based on commercial fisheries data. Res. Doc. 2002/073. DFO CSAS. 16 pp.

Lluch-Belda D, Schwartzlose RA, Serra R, Parrish RH, Kawasaki T, Hedgecock D, Crawford RJM (1992) Sardine and anchovy regime fluctuations of abundance in four regions of the worlds oceans: a workshop report. Fisheries Oceanogr. 1: 339-347.

Loreau M, Naeem S and Inchausti P (2002) Biodiversity and Ecosystem Functioning. Synthesis and Perspectives. Oxford University Press. Nueva York, EEUU. 294pp.

MacPhee RDE, Flemming C (1999) Requiem AEternam: the last tive hundred years of mammalian species extinctions. En MacPhee RDE (Ed.) Extinctions in Near Time: causes, contexts, and consequences. Kluwer. Nueva York, EEUU. pp. 333-372.

Malakoff D (1997) Extinction in the high seas. Science 277: 486-488.

Matsuda H, Yahara T, Kanejo Y (2000) Extinction risk assessment of threatened species. Popul. Ecol. 42: 3-4.

Moore SE, Urban JR, Perryman WL, Gulland F, Perez-Cortes HM, Wade P, Rojas-Bracho L, Roules T (2001) Are gray whales hitting 'K' hard? Mar. Mam. Sci. 17: 954-958.

Raup DM (1994) The role of extinction in evolution. Proc. Natl. Acad. Sci. 91: 6758-6763.

Roberts CM, Hawkins JP (1999) Extinction risk in the sea. Trends Ecol. Evol. 14: 241-246.

Roberts DL, Solow AR (2003) When did the dodo become extinct? Nature 426: 245.

Signor PW (1990) The geologic history of diversity. Annu. Rev. Ecol. System. 21: 509-539.

SOFIA (2004) The State of World Fisheries and Aquaculture. FAO. Roma, Italia. 153 pp.

Solan M, Cardinale B J, Downing AL, Engelhardt KAM, Ruesink JL and Srivastava DS (2004) Extinction and Ecosystem Function in the Marine Benthos. Science 306: 1177-1180.

Reaka-Kudla ML, Wilson DE, Wilson EO (Eds.) (1996) Biodiversity H: Understanding and Protecting Our Biological Resources. Joseph Henry Press, National Academy Press. Washington DC. EEUU. 551 pp.

Sole RV, Montoya JM and Erwin DH (2002) Recovery after mass extinction: evolutionary assembly in large scale biosphere dynamics. Phil. Trans. Roy. Soc. Lond. Ser. B 357: 697-707.

UICN (2001) Categorias y Criterios de la Lista Roja de la UICN. Ver. 3.1. Comision de Supervivencia de Especies. UICN. Gland, Suiza. 33 pp.

Wolff WJ (2000) The south-eastern north sea: losses of vertebrate fauna during the past 2000 years. Biol. Cons. 95: 209-217.

Worm B, Barbier EB, Beaumont N, Duffy JE, Folke C, Halpern BS, Jackson JB, Lotze HK, Micheli F, Palumbi SR, Sala E, Selkoe KA, Stachowicz JJ, Watson R (2006) Impacts of biodiversity loss on ocean ecosystem services. Science 314: 787-790.

Pablo del Monte-Luna, Daniel Llucb-Belda, Roberto Carmona, Hector Reyes-Bonilla, Jose Luis Castro-Aguirre, Elisa Serviere-Zaragoza, David Aurioles-Gamboa, Sergio A. Guzman del Proo, Oscar Trujillo-Millan, Juan Felix Elorduy-Garay y Barry W. Brook

Pablo del Monte-Luna. Investigador, Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas, Instituto Politecnico Nacional (CICIMAR-IPN), Mexico. Direccion: Av. IPN s/n, Col. Playa Paio de Santa Rita. AP 592, CP 23096. La Paz, BCS, Mexico. e-mail: pdelmontel@ipn.mx

Daniel Lluch-Belda. Investigador, CICIMAR-IPN, Mexico. e-mail: dlluch@ipn.mx.

Roberto Carmona. Investigador, Universidad Autonoma de Baja California (UABCS), Mexico. e-mail: beauty@uabcs.mx

Hector Reyes-Bonilla. Investigador, UABCS, Mexico. e-mail: hreyes@uabcs.mx

Elisa Serviere-Zaragoza. Investigadora, Centro de Investigaciones Biologicas del Noreste (CIBNOR), Mexico. e-mail: eserviere04@cibnor.mx

David Aurioles-Gamboa. Investigador, CICIMAR-IPN, Mexico. e-mail: dgamboa@ipn.mx

Jose Luis Castro-Aguirre. Investigador, CICIMAR-IPN Mexico. e-mail: jlcastro@ipn.mx

Sergio A. Guzman del Proo. Investigador, Escuela Nacional de Ciencias Biologicas (ENCBIPN), Mexico. e-mail: sguzman@encb.ipn.mx

Oscar Trujillo-Miilan. Estudiante de doctorado, CICIMAR-IPN, Mexico. e-mail: otrujillom@ipn.mx.

Juan Felix Elorduy-Garayl-. Investigador, CICIMAR-IPN, Mexico.

Barry W. Brook. Investigador, Universidad de Adelaida, Australia, e-mail: barry.brook@adelaide.edu.au
COPYRIGHT 2008 Interciencia Association
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2008 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Title Annotation:ESSAYS/ENSAYOS/ENSAIOS
Author:del Monte-Luna, Pablo; Lluch-Belda, Daniel; Carmona, Roberto; Reyes-Bonilla, Hector; Castro-Aguirre,
Publication:Interciencia
Date:Jan 1, 2008
Words:6843
Previous Article:Bio-fuels and human nutrition/Los bio-combustibles y la alimentacion humana/Os biocombustiveis e a alimentacao humana.
Next Article:Forthcoming events/Reuniones venideras.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters