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Expresividad cognitiva en Los pazos de Ulloa.

Gran parte de los estudios criticos focalizados en torno a la conocida novela Los pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazan versa sobre las caracteristicas mas sobresalientes del movimiento literario naturalista, conforme se reflejan a lo largo de la trayectoria diegetica de dicho relato. Como muestra ejemplificatoria de tales enfoques textuales, pudieran ciarse las valiosas aportaciones adelantadas por Emilio Gonzalez Lopez en "Dona Emilia Pardo Bazan y el naturalismo espanol en la narrativa: Los pazos de Ulloa, La madre naturaleza, Un destripador de antano y otros cuentos", Mercedes Tasende-Grabowski en "Otra vez a vueltas con el naturalismo...", Nelly Clemessy en Emilia Pardo Bazan como novelista, Benito Varela Jacome en Estructuras novelisticas de Emilia Pardo Bazan, Ana Torrico Gil en Claves de "Los pazos de Ulloa ", Zoe Jimenez Corretier en "Los miedos de Nucha y la depresion post-partum en la novela Los pazos de Ulloa de Emila Pardo Bazan", Robin Ragan en "Another Look at Nucha's Hysteria: Pardo Bazan's Response to the Medical Field of Late Nineteenth-Century Spain" y Diane Urey en "Incest and Interpretation in Los pazos de Ulloa y La madre naturaleza". Partiendo de lo explicado con conocimiento de causa por dichos estudios, las paginas que siguen aspiran a evidenciar una serie de rasgos constitutivos del comportamiento ostentado por dos personajes considerados claves dentro de la estructura narrativa de la novela, tal y como son el clerigo don Julian y Marcelina, conocida como Nucha, con quien contrae matrimonio legalmente don Pedro Moscoso, presunto marques de Ulloa. (1) Al tener en cuenta los actos y expresiones de dichos personajes, la aproximacion critica utilizada a continuacion responde a los presupuestos proporcionados por lo entendido propiamente como narratologia cognitiva, diferenciada de la narratologia estructuralista, aunque refuerce los planteamientos de esta. Si dicho enfoque textual se interesaba por la arquitectura discursiva de lo relatado del modo que fuere, la narratologia cognitiva presta atencion, sobre todo, a las emociones y pensamientos poseidos por los personajes tanto con anterioridad como simultaneamente a la ejecucion de determinadas acciones concretas. Conforme se puede observar, tal procedimiento critico otorga una prioridad manifiesta a la experiencia que se halla en la base fenomenologica y existencial de las expresiones consiguientes. Por tanto, ya se esta en condiciones de poder afirmar que la aproximacion adoptada por corrientes narratologicas de caracter cognitivo no desdena en modo alguno los raciocinios y argumentaciones propiamente dichas proporcionadas por la fenomenologia de las emociones y sentimientos integrados en la caracterizacion de personajes que se sirven de tales experiencias o impulsos pasionales para actuar de un modo u otro y en circunstancias no siempre favorables ni tampoco elegidas por ellos con plena libertad. (2)

De lo expresado por el narrador heterodiegetico de Los pazos de Ulloa se deduce que para los mencionados personajes, insertos en la historia relatada, hablar o expresarse no consiste meramente en modificar una experiencia disponible, sino en hacerla existir. Por consiguiente, las expresiones de esos personajes ponen de relieve una profunda intimidad e interpenetracion genuina existente entre sus pensamientos y emociones, por un t lado, y los actos realizados o palabras emitidas por otro. Dicho de modo algo diferente, tales palabras se cubren de necesidad para el desarrollo de los sentimientos pertinentemente involucrados. De hecho, lo aludido por el narrador heterodiegetico en cuestion evidencia que las palabras pronunciadas por los personajes cumplen una funcion heuristica de descubrimiento y adquisicion, encaminada a conocerse a si mismos y a los que les rodean, de un modo cada vez mas penetrante y hasta exacto. Ahora bien, en dicha tarea cognitiva resulta imprescindible recurrir una y otra vez a la dimension corporea de la existencia, conforme lo ha reconocido, en terminos teoricos y raciocinantes, Maurice Merleau-Ponty tanto en La estructura del comportamiento como tambien en Fenomenologia de la percepcion. (3) No deberia olvidarse, a este respecto, que, de acuerdo con lo advertido por Paul Ricoeur en El discurso de la accion y Si mismo como otro, el cuerpo humano se conceptualiza de manera mas eficaz cuando se le considera como un objeto empirico, siguiendo el procedimiento de las ciencias experimentales. Por otro lado, en tanto el cuerpo no es solo una realidad observable como objeto, sino una dimension del propio ser experimentado peculiarmente, se podria llegar hasta cuestionar el monopolio que la ciencia empirica parece tener, en general, sobre el conjunto de la corporeidad. En contraste con planteamientos cientificos, la fenomenologia se complace en destacar la experiencia existencial, irreducible a objetivizaciones conceptuales reduccionistas. De la conducta reflejada por don Julian y Nucha, a lo largo del itinerario narrativo de Los pazos de Ulloa, se deduce que la percepcion de la corporeidad, tanto propia como ajena, puesta de relieve por tales personajes, forma parte de la riqueza existencial de su experiencia vivida, aun en medio de todo tipo de dolencias, enfermedades y sufrimientos, los cuales resultan resistirse a caer victimas de presuntos y posteriores consideraciones cientificas, propensas a ser deconstruidas, incluso desde las bases discursivas proporcio nadas por la misma fenomenologia.

Lo relatado, con detalle y minuciosidad precisa, en Los pazos de Ulloa subvierte cualquier aproximacion objetivizante otorgada a la experiencia de la corporeidad, la cual es percibida por don Julian y Nucha desde diversos angulos focalizadores y perspectivistas que no dejan de provocar desgarramientos existenciales, pues implican, muchos de ellos, un horizonte nihilista de muerte e irremediable aniquilacion, frente a los que enfoques cientificos no hacen sino demostrar una sobresaliente y atosigadora impotencia. El motivo de tal fracaso reside en que algunas experiencias narradas en Los pazos de Ulloa pudieran considerarse, sin duda alguna, como tal vez no muy lejanas de lo entendido como el mundo de la vida a lo largo de las especulaciones fenomenologicas expuestas por Edmund Husserl en The Crisis of European Sciences and Transcendental Phenomenology. (4) El mundo de la vida es anterior a cualquier conceptualizacion objetivizadora que se encontraria en la base de posteriores aproximaciones cientificas, alejadas, sin duda alguna, de la indiscutible realidad primigenia, con la que se precisa contar, a pesar de las numerosas dificultades surgidas si se pretendiera acceder a ella, conforme lo ha evidenciado Salvador Paniker en Aproximacion al origen. Este pensador no halla reparo alguno en advertir perspicazmente que es muy facil caer en la tentacion de mitificar el mundo de la vida, sin haber conseguido acceder a el. Dicha mitificacion se produce al rechazar, de forma intencionada, los procedimientos cientificos objetivizadores, al margen del conocimiento proporcionado por una experiencia inmediata, asentada en percepciones fenomenologicas, a todas luces indesdenables. Se precisa tener en cuenta, a este respecto, que lo narrado a lo largo de la trayectoria diegetica de Los pazos de Ulloa parece aproximarse a ese mundo de la vida, abierto a percepciones que adoptan frecuentemente la modalidad de intensidades, captadas fe en su ingenuidad basica, aunque acaso no dejen de hallarse amenazadas por disposiciones objetivizadoras, siempre predispuestas a hacerse notar de un modo u otro. Para poder reconocer la diferencia precisa existente entre lo connotado semanticamente por las respectiva nociones de intensidades y disposiciones, convendria tener en cuenta los raciocinios posmodernos expuestos, con cierto detalle esclarecedor, por Jean-Francois Lyotard en Libidinal Economy. (5) Las intensidades se hallan constituidas por los afectos, sentimientos, acciones y sucesos, en el momento en que se producen y con anterioridad a intento alguno de categorizarlos, objetivizandolos o reflexionando, con mas o menos frialdad, sobre ellos. Las disposiciones analizan y estructuran, de alguna forma, las intensidades. Sin embargo, Lyotard se complace en llegar a admitir que dichas disposiciones han perdido gran parte de la energia y la habilidad para emerger libremente, propia de las intensidades, las cuales no proyectan ni poseen significados fijos e inmutables. El dinamismo inherente a las intensidades se pierde cuando se las estructura en disposiciones con el fin de averiguar algun significado por ellas proyectado. Por consiguiente, pudiera muy bien afirmarse que, en terminos generales, las disposiciones debilitan la energia de las intensidades, aunque aquellas, algunas veces, dependan de estas, sin cuya existencia previa tal vez no existirian en determinadas circunstancias. No obstante, tambien resulta ser cierto que las disposiciones se prestan a convertirse en fuentes de nuevas intensidades y, por tanto, poseen alguna energia no eliminada en su totalidad. (6)

Lo relatado en Los pazos de Ulloa evidencia que el comportamiento basico y los rasgos caracterizadores de la personalidad tanto de don Julian como de Nucha se constituyen en muestras relevantes de disposiciones, repletas de un bagaje racional altamente significativo. No deberia perderse de vista, a este efecto, que las motivaciones ultimas por las que ese clerigo llega a los pazos por primera vez, viaja posteriormente a Santiago acompanando a don Pedro, se instala en una apartada parroquia durante diez anos y regresa de nuevo para ejercer su ministerio pastoral en Ulloa resultan ser ejemplos manifiestos de disposiciones integradas en el ambito de lo simbolico, en contraposicion al de lo imaginario, en donde residirian las intensidades. Ha sido Jacques Lacan quien en Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanalisis se refiere al orden de lo simbolico como inundado de represiones racionales ocasionadas por algun sector del entorno cultural dominante. De acuerdo con lo manifestado en dicho estudio, seria muy dificil poder tener exito en la ejecucion de planes fijados meticulosamente con anticipacion, sin tener en cuenta las demandas impositivas del orden de lo simbolico, amenazado siempre por el de lo imaginario. (7) En lo que respecta a las acciones emprendidas por don Julian al inicio de la trayectoria narrativa de Los pazos de Ulloa, conviene prestar atencion al hecho de que tal personaje no las ejecuta movido por intensidades impulsivas, sino como consecuencia de las disposiciones procedentes del orden de lo simbolico y que se hallan ejemplificadas por los dictamenes emanados de un poder jerarquico no puesto en tela de juicio por tal clerigo. No debiera olvidarse, a tal respecto, que es el Arzobispo de Santiago quien presuntamente decide el destino de Julian al enviarlo a los pazos para cumplir la mision de organizar racionalmente dicho entorno comunitario, contextualizado dentro de una pragmatica de texto rural, en contacto directo con la naturaleza del lugar. Con posterioridad, sera de nuevo el mismo poder establecido el que dictamine destinar a don Julian a una parroquia distante, cuando se habia extendido el rumor malicioso de que tal clerigo se dejaba llevar de sus deseos e impulsos focalizados en la vida y costumbres de un personaje altamente vulnerable, tal y como era la propia Nucha. Aunque las connotaciones semanticas de dichos rumores no solo resistian cualquier verificacion imparcial, sino que hasta resultaban ser falsas, el Arzobispo no se presta a contemporaneizar lo mas minimo ni con el ambito de lo imaginario ni tampoco con posibles intensidades surgidas del modo que fuere y, en consecuencia, decide otorgar un nuevo destino a don Julian, conforme se deriva de lo expresado por el narrador heterodiegetico de Los pazos de Ulloa en los terminos siguientes:
   No olvida cuando el Arzobispo le llama a su camara, a fin de
   inquirir que hay de verdad en todo lo ocurrido, y el, despues de
   arrodillarse, lo cuenta sin poner ni quitar una silaba, encontrando
   en la sincera confesion inexplicable alivio, y besando, con el
   corazon desahogado ya, la amatista que brilla sobre el anular del
   Prelado. No olvida cuando este dispone enviarle a una parroquia
   apartadisima, especie de destierro, donde vivira completamente
   alejado del mundo. (407)


Reparese en el hecho de que las expresiones utilizadas por el narrador heterodiegetico, al referirse al impacto producido en don Julian su conversacion con el Arzobispo, ponen de relieve el caracter omnisciente de tal narrador, de acuerdo con la practica discursiva adoptada en gran parte de las novelas naturalistas del siglo XIX. Dicho narrador no solo se complace en relatar el contenido semantico de esa conversacion, sino que ademas penetra en la interioridad emocional del propio don Julian al afirmar que este personaje no solo es consciente de la determinacion dictaminada por el Arzobispo, sino que ademas la recuerda pertinentemente. Para decirlo de modo algo distinto, Don Julian, tanto al interiorizar lo hablado con su superior jerarquico como al obedecerle, aceptando el destino que se le da, evidencia un comportamiento repleto de disposiciones e inserto e el ambito de lo simbolico. A todo esto se precisa agregar que ese clerigo obediente habia sido entrenado, a lo largo de sus anos formativos del seminario, para aceptar sin cuestionamiento ni discusion alguna las decisiones que sobre su vida tomaran los superiores jerarquicos a los cuales se encontraba sometido. Semejantes disposiciones, calificadas con toda propiedad como dociles, aun hallandose revestidas con matices de timidez y hasta de pasividad, contrastan con la contundencia que demuestra poseer don Julian cuando es consciente de las amenazas que para el orden simbolico proceden del de lo imaginario. En concreto este personaje demuestra una fortaleza de animo decisivo cuando la criada Sabel le visita en su propia habitacion de forma provocadora. Don Julian no solo le hizo saber a la intrusa que no era bienvenida dentro de su cuarto, sino que hasta la prohibio volver a subir nunca mas a ese sitio, auque despues tuviera que reprocharse a si mismo aquel acceso de ira. Tal autocritica interior involucra, sin duda alguna, una manifiesta disposicion racional, en abierto acuerdo con el orden de lo simbolico. Ahora bien, el modo airado con que se habia comportado el clerigo se presta a ser considerado como una intensidad emocional, que, a la vez, es reprimida por don Julian, cuando se arrepiente, no de la decision por el tomada, sino de la forma con la que la expreso. Este incidente revela que el mencionado impulso, propio de una intensidad airada, se subordina, tanto al materializarse previamente como al reflexionar sobre ella, a una disposicion racional que estaria de acuerdo con la tarea encomendada a ese clerigo docil y sumiso.

De acuerdo con lo ya advertido, el entorno social en el que predominan abundantes comportamientos movidos por intensidades impulsivas se materializa a traves de determinadas formas de vida y habitos de conducta adoptados por la mayoria de los personajes de los pazos, a donde habia llegado don Julian, con el encargo de crear un cierto orden racional, correspondiente al ambito de lo simbolico. El aludido incidente, protagonizado por Sabel al proponerse, con explicitez, seducir sexualmente a ese clerigo, vendria a constituirse en un ejemplo manifiesto de las intensidades que pretenden ser reprimidas y encauzadas por las determinaciones tomadas por don Julian, cuando se propone que don Pedro viaje a la ciudad de Santiago, con el fin de orientar su vida en un entorno burgues, distante del ambito de lo imaginario, favorable a promover los instintos naturales, a pesar de las deplorables y corruptas consecuencias que pudieran derivarse de ellos. En tal ambito se desenvolvian las vidas de los personajes con los que se encuentra don Julian al llegar a los pazos, contradiciendo, de hecho, la linea argumentativa esgrimida por JeanJacques Rousseau cuando afirma en El contrato social que el ser humano, cuando se hallaba primigeniamente en contacto con la naturaleza no solo podia gozar de los frutos provenientes de una libertad gratificadora, sino que ademas sus acciones se distinguirian por la posesion de rasgos repletos de ingenuidad e inocencia. Segun dicho pensador, resultan ser las demandas impuestas por el orden social las que llegarian a ocasionar el deterioro progresivamente malevolo de conductas, alejadas cada vez mas de las virtudes favorecidas por la naturaleza. (8) Sin embargo, la trayectoria narrativa de Los pazos de Ulloa parece contradecir tal linea de pensamiento, ya que la brutalidad violenta reside entre los habitantes del entorno rural al que habia llegado don Julian, mientras que la delicadeza, el respeto y la consideracion complaciente entre diversos personajes resplandece en el comportamiento de los vecinos de una ciudad como Santiago, a donde consiguio ese clerigo que se dirigiera don Pedro, con el fin de hacerle salir de un medio ambiente tan deteriorado como el que evidencio el regocijo colectivo producido por la borrachera de un nino indefenso, tal y como era Perucho, hijo ilegitimo del presunto marques de Ulloa, quien vivia amancebado con Sabel. De la siguiente forma relata el narrador heterodiegetico de Los pazos de Ulloa las circunstancias en las que el mayordomo Primitivo, padre de la criada despreocupada, contribuyo a consumar la borrachera de Perucho, inmediatamente despues de que don Julian protestase con indignacion ante lo que se estaba produciendo:
   Primitivo, de pie tambien, mas sin soltar a Perucho, miro al
   capellan fria y socarronamente, con el desden de los tenaces por
   los que se exaltan un momento. Y metiendo en la mano del nino la
   moneda de cobre y entre sus labios la botella destapada y terciada
   aun de vino, la inclino, la mantuvo asi hasta que todo el licor
   paso al estomago de Perucho. Retirada la botella, los ojos del nino
   se cerraron, se aflojaron sus brazos, y no ya descolorido, sino con
   la palidez de la muerte en el rostro, hubiera caido redondo sobre
   la mesa, a no sostenerlo Primitivo. (143)


De lo ejemplificado cuando se lleva a cabo la borrachera de que fue objeto Perucho, lo mismo que de muchos otros acontecimientos que tienen lugar a lo largo del itinerario narrativo de Los pazos de Ulloa, se deduce que Primitivo vendria a ser un personaje actante, defensor del entorno natural de lo imaginario y enemigo, mas o menos disimulado, del ambito de lo simbolico, representado por las disposiciones que desea implementar don Julian, cuya presencia no deja de ser, en ultima instancia, sino la de un personaje reducido a desempenar la funcion diegetica de comparsa. Se precisa destacar, a este respecto lo advertido, en terminos teoricos por A. J Greimas en "Narrative Grammar: Units and Levels", lo mismo que en Structural Semantics, al referirse al actante como a un sujeto narrativo cuya presencia, implicita en algunas ocasiones, promueve y hasta modifica el dinamismo de la historia relatada, ya sea a nivel anecdotico en cuanto sucesion de diversos acontecimientos referidos, o en el plano de la expresividad discursiva, que contribuye a adquirir un determinado conocimiento de las motivaciones, pensamientos y emociones de los diversos personajes involucrados. Para decirlo de forma algo diferente, el actante desempena un papel imprescindible a la hora de entender la estructura diegetica en la que se halla inserto. Dicha funcion textual tiene en cuenta, por consiguiente, los impulsos provenientes de determinados personajes para dinamizar el movimiento de las acciones relatadas. Ahora bien, cuando, de hecho, no se consigue tener exito al intentar que los acontecimientos se desplacen en una direccion u otra, entonces, los personajes que se hallan presentes no desempenan sino el papel diegetico de comparsa. (9) En lo concerniente al comportamiento de don Julian cuando es testigo de la borrachera de Perucho y tambien durante gran parte de lo narrado en Los pazos de Ulloa, convendria no perder de vista que tal clerigo, aun esforzandose por ser actante, no consigue tener exito a la hora de mover lo acaecido en la direccion que a el se le habia jerarquicamente encomendado. (10) De hecho, el desenlace de gran parte de las acciones narradas en la novela pone de relieve que el ambito de lo imaginario, repleto de intensidades impulsivas, parece prevalecer sobre el ambito de lo simbolico, en donde se hallaban insertas las disposiciones que deseaba implantar infructuosamente don Julian.

En conformidad con lo ya advertido, si don Pedro realiza un viaje a la ciudad de Santiago en busca de alguien que pudiera ser su esposa, consiguiendo asi reconducir su vida de acuerdo con las demandas del orden de lo simbolico, no es como resultado de los impulsos provenientes de intensidades por el sentidas apremiantemente, sino como consecuencia del caracter persuasorio de las argumentaciones que don Julian se complace en esgrimir. Tales raciocinios vendrian a ser ejemplos de disposiciones. Una vez ya llegado a Santiago y a pesar de que las intensidades de don Pedro le inclinaban a contraer matrimonio con su prima Rita, son las disposiciones emanadas de lo expresado por don Julian las que contribuyen, en gran medida, a que la mujer elegida como esposa sea Marcelina, conocida tambien como Nucha. Ese clerigo le aconsejo a don Pedro, haciendole ver que, sin duda alguna, Marcelina era la mujer ideal, pues habia cuidado de su hermano Gabriel, como lo hubiera hecho una madre, aun cuando la diferencia de edad entre ellos era muy escasa. Prestando atencion a las apremiantes recomendaciones de don Julian, el presunto marques de Ulloa decide que su esposa sea Nucha, a pesar de sentir una gran atraccion hacia Rita. De modo no muy diferente a como don Pedro habia viajado a Santiago, aunque las intensidades que le acechaban de una u otra forma le impulsaban a quedarse retenido en los pazos, ese personaje tampoco seguira los instintos de las nuevas intensidades surgidas en la ciudad y llegara a contraer matrimonio con Nucha, la cual parecia haber caido victima de una incomprensible verguenza, sin saber a ciencia cierta la procedencia o las motivaciones ultimas de tal actitud emocional que se recubre de connotaciones mortiferas, conforme lo pone de relieve el narrador heterodiegetico de Los pazos de Ulloa, de la siguiente forma:
   Casaronse al anochecer, en una parroquia solitaria. Vestia la novia
   de rico gro negro, mantilla de blonda y aderezo de brillantes. Al
   regresar hubo refresco para la familia y amigos intimos solamente:
   un refresco a la antigua espanola, con almibares, sorbetes,
   chocolate, vino generoso, bizcochos, dulces variadisimos, todo
   servido en macizas salvillas y bandejas de plata, con gran etiqueta
   y compostura. No adornaban la mesa flores, a no ser las rosas de
   trapo de las tartas o ramilletes de pinonate; dos candelabros con
   bujias, altos como mecheros de catafalco, solemnizaban el comedor;
   y los convidados, transidos aun del miedo que infunde el terrible
   sacramento del matrimonio visto de cerca, hablaban bajito, lo mismo
   que en un duelo, esmerandose en evitar hasta el repique de las
   cucharillas en la loza de los platos. Parecia aquello la comida
   postrera de los reos de muerte. (235-236)


La forma como se relata la boda entre don Pedro y Nucha, repleta de aislamiento y lejania emocionales, al tiempo que aparecen alusiones explicitas a imagenes y expresiones de muerte, viene a constituirse en una muestra narratologica de lo entendido propiamente como una mencion avanzada de acontecimientos posteriores aludidos por tal recurso discursivo. Conforme ha senalado Gerard Genette en Narrative Discourse. An Essay in Method, lo connotado semanticamente por las menciones avanzadas llegara a esclarecerse cuando se logre acceder a algun acontecimiento relatado mas tarde por el narrador, favoreciendo asi que existan suficientes elementos diegeticos de juicio como para permitir la adquisicion de un cierto conocimiento panoramico de las acciones y sucesos que, de hecho, tuvieron lugar. (11) Ahora bien, en el caso de lo relatado en Los pazos de Ulloa, tal conocimiento se extiende, sobre todo, a la propia personalidad de Nucha y a lo realmente sentido por ella, al verse segregada a un desolado e inquietante aislamiento existencial, despues de haberse instalado con su esposo en los pazos y como consecuencia del nacimiento de una nina que estropeo los planes de descendencia masculina trazados previamente por don Pedro. Reparese en el hecho de que tal personaje se habia encontrado muy incomodo en Santiago, donde no podia menos de percibirse como aprisionado por las disposiciones del orden de lo simbolico impuestas por la ciudad, prefiriendo sentirse impulsado por intensidades, ajenas a los planes de don Julian. En consecuencia, don Pedro no dudo en tomar la determinacion de regresar a los pazos, acompanado ya de su legitima esposa, que no tardara mucho en sufrir un doloroso parto y dar a luz a una hija. Tal acontecimiento ocasionara que Nucha quede fatidicamente enferma, al tiempo que don Pedro se sumerge, de nuevo, en el orden de lo imaginario, obedeciendo fielmente a los impulsos de sus intensidades, al margen de su condicion de padre y hombre casado. En tales circunstancias, a don Julian se le apartara de los pazos, debido a una decision jerarquica del Arzobispo de Santiago, y Nucha fallecera, padeciendo un aislamiento y soledad ya preconizados en la mencion avanzada que se evidencia al narrar la boda de ese personaje humillado y ofendido por el ambito cruel y amenazante de lo imaginario, que parece prevalecer dentro del entorno rural descrito. Ahora bien, parece que las intensidades incontrolables favorecidas por dicho ambito se encuentran manipuladas por intereses espurios, lanzados a corromper tanto el horizonte en el que predominaran las disposiciones propias del ambito de lo simbolico, como tambien el originario mundo de la vida.

La decision implementada por don Pedro de abandonar la ciudad de Santiago viene a ser un efecto obvio de los impulsos que le producen las intensidades por el sentidas y cuyo horizonte existencial no es otro que el proporcionado por el orden de lo imaginario. Conviene puntualizar, a este respecto, que aunque el entorno sociologico de Santiago no resulta ser el de una poblacion industrial, ni tampoco el de una urbe cosmopolita, posee, sin embargo, algunos rasgos caracterizadores, procedentes de una racionalidad moderna, abocada a controlar todo lo que fuera posible. Semejante concepto de ciudad, coincidente con lo explicado teoricamente por Manuel Delgado en El animal publico y Sociedades movedizas, puede resultar opresor y hasta tal vez paralizante para un personaje como don Pedro, acostumbrado a disfrutar de la espontaneidad incontrolable de un entorno rural, como el de los pazos, propenso al florecimiento y cultivo de todo tipo de intensidades, al margen de los dictamenes que las disposiciones de don Julian pretendian establecer. (12) Conviene precisar una vez mas, no obstante, el hecho de que la proliferacion de intensidades en los pazos no favorece en modo alguna la caracterizacion de semejante medio rural con la inocencia y bondad moral a que se referia Rousseau en El contrato social cuando se interesaba por la inocencia originaria del ser humano individual, sin haberse corrompido todavia por las demandas de la sociedad. Por otro lado, tampoco dicho orden se corresponderia con la ingenuidad primigenia del mundo de la vida. Semejante alejamiento existencial tanto de la inocencia natural como de cualquier tipo de conceptualizacion estereotipada en los pazos se debe a que, a pesar de encontrarse algo aislados geograficamente, los habitantes no han podido dejar de sentir las amenazas provenientes de otros entornos sociologicos, mas o menos distantes, ni tampoco se hallan, por completo, al margen de las presiones ocasionadas por determinados grupos de poder. (13)

Al la hora de recapitular brevemente lo que precede, conviene insistir en que la presencia de personajes como don Julian o Nucha, a lo largo de la trayectoria diegetica de Los pazos de Ulloa, pone de relieve que tanto el clerigo destinado a los pazos como la malograda esposa de don Pedro no consiguen trascender su condicion de comparsas para convertirse en actantes. El conocimiento que se va adquiriendo de la manera de ser de ambos personajes se basa en su propia expresividad un tanto silenciosa y apocada, si se la compara con la efusion de intensidades impulsivas que imperaban en el entorno natural de los pazos. Ahora bien, aun siendo cierto que don Julian y Nucha se caracterizan por sentirse identificados con las disposiciones, repletas de racionalidad, por ellos esgrimidas, no se debe perder de vista que en esos personajes tambien se desarrollan ciertas intensidades, aunque no sean coincidentes con las del resto de los personajes de los pazos. La atencion generosa y desprendida con que don Julian se aproxima a Nucha, cuando esta abatida esposa se hallaba marginada de la vida cotidiana imperante en su propio hogar de mujer casada, se reviste de connotaciones emocionales que dificilmente pudieran ser calificadas unica y exclusivamente de disposiciones. Tal vez los sentimientos de don Julian hacia Nucha y los de esta hacia su hija recien nacida sean, en ultima instancia, intensidades, derivadas de determinadas disposiciones, propensas a definir el caracter de ambos personajes. Ahora bien, aun habiendose producido esas intensidades, tanto don Julian como Nucha se prestan a ser calificados taxonomicamente como comparsas, mostrando una pronunciada impotencia para mover el curso de acontecimientos sobre los que no poseen control satisfactorio. Tal incapacidad vendria a constituirse en una muestra derivada de comportamientos deterministas, propios de lo evidenciado por el naturalismo literario de finales del siglo XIX, segun se refleja a lo largo de la trayectoria narrativa de Los pazos de Ulloa, novela repleta de valores culturales, dignos de ser tenidos en cuenta.

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WILLIAMS, James. Lyotard. Towards a Postmodern Philosophy. Cambridge: Polity Press, 1998.

WILLIS, F. Roy. Western Civilization. An Urban Perspective. Volume II: From the Seventeenth Century to the Contemporary Age. Lexington, Massachussets: D. C. Heath and Company, 1981.

(1) De lo averiguado por Don Julian al escrutar numerosos documentos que se hallaban desperdigados en el archivo de los pazos de Ulloa, se desprende la existencia constatable de un pleito entre el padre de don Pedro y el genuino marques del lugar. Como consecuencia de dicho incidente legal, el marquesado de Ulloa y la hacienda de los pazos pertenecian a dos individuos diferentes, aunque las gentes del lugar siguieron la costumbre de llamar marqueses a los duenos de los pazos, costumbre que no le era desagradable, ni mucho menos, a don Pedro.

(2) Ha sido Jose Ortega y Gasset quien en Meditaciones del Quijote se refiere a la circunstancia no como algo adyacente que rodea a la subjetividad del yo, sino como parte fundamental e inasequible del mismo. El concepto de circunstancia, en el pensamiento de Ortega, vendria a coincidir en parte con las connotaciones proyectadas por el de creencia, en marcada contraposicion al de idea. Para una mayor esclarecimiento de dicha dicotomia, lo expuesto por tal filosofo en Ideas y creencias no deja de ser relevante, en modo alguno.

(3) Si se deseara prestar atencion al nexo existente entre la fenomenologia de la corporeidad y una ontologia no exenta de proyecciones epistemologicas, deberian consultarse los acertados comentarios esgrimidos por Jose Luis Arce Carrascoso en "Ontologia y conocimiento en Merleau-Ponty" y "M. MerleauPonty: el hombre como unidad ontologica y proyectiva," lo mismo que los razonamientos altamente esclarecedores evidenciados por Richard Shusterman en "The Silent, Limping Body of Philosophy" y Xavier Escribano en Sujeto encarnado y expresion creadora.

(4) Lo raciocinado por Husserl, al enfatizar el papel experiencial desempenado por el mundo de la vida, tal vez contraste con lo que este mismo filosofo habia defendido en etapas anteriores de su desarrollo fenomenologico, correspondientes a las reflexiones especulativas recogidas en Investigaciones logicas e Ideas relativas a una fenomenologia pura. Para tratar de esclarecer la notable diferencia existente entre las tesis adoptadas por Husserl en esos escritos y lo que posteriormente mantendra en The Crisis of European Sciences and Transcendental Phenomenology, convendria tener en cuenta las valiosas aportaciones de Juan Ramon Medina Cepero explicadas, con claridad nitida y precision rigurosa, en El pensamiento de Husserl en "La crisis de las ciencias europeas y la fenomenologia trascendental".

(5) A la hora de tratar de delimitar, con cierta precision, el pensamiento posmoderno de Lyotard, no estaria de mas recurrir a las aportaciones criticas proporcionadas por Perry Anderson en The Origins of Postmodernity, Geoffrey Bennington en Lyotard. Writing the Event, Alberto Ruiz de Samaniego en La inflexion posmoderna y James Williams en Lyotard. Towards a Postmodern Philosophy.

(6) Se advierte, en Libidinal Economy, que no se produce un enfrentamiento tajante entre intensidades y disposiciones, pues el nexo coordinante resulta ser de una doble dependencia. No deberia olvidarse, a tal respecto, que las disposiciones dependen, en cierto sentido, de las intensidades previas, a las que estructuran dotandolas de significacion y, por otra parte, tales disposiciones no consiguen eliminar exhaustivamente la energia de aquellas, dando lugar, con frecuencia, a intensidades posteriores.

(7) Para el esclarecimiento de la diferencia existente entre el orden de lo simbolico y el de lo imaginario, correspondientes respectivamente al superego y al id freudiano, convendria consultar las precisas aportaciones proporcionadas por las argumentaciones expuestas en terminos conceptuales por Juan David Nasio en Cinco lecciones sobre la Teoria de Jacques Lacan y tambien por Gilbert D. Chaitin en Rhetoric and Culture in Lacan, lo mismo que los oportunos comentarios de Juliet Flower MacCannell expuestos en Figuring Lacan. Criticism and the Cultural Unconscious o los de Bruce Fink adelantados en The Lacanian Subject. Between Language and Jouissance.

(8) A la hora de delimitar con precision las disquisiciones de Rousseau dentro del desarrollo teorico a que son propensos los raciocinios evidenciados por diversos enfoques historicos, convendria recurrir a lo expuesto argumentativamente por F. Roy Willis en Western Civilization. An Urban Perspective.

(9) Aunque F. J. Prado en Como se analiza una novela caracteriza al comparsa como a un personaje sin funcion dinamica en la arquitectura textual del relato, su presencia puede contribuir a engendrar un ambito pragmatico o especular, desvelador de la sintaxis del discurso narrativo y de la semiologia de algun otro personaje.

(10) El concepto de actante y su distincion respecto al de comparsa proceden de las aportaciones conceptuales ofrecidas por raciocinios relacionados con la narratologia estructuralista. No obstante, el aceptar tal diferenciacion no implica negar, por necesidad, la autonomia de los personajes. Incluso se podria llegar hasta defender que los conceptos de actante y comparsa trascienden su aplicacion reduccionista al estudio taxonomico de los personajes. Existen, de hecho, otros elementos textuales que, de algun modo, se prestan a ser calificados tambien como actantes o comparsas, segun los casos.

(11) Desde planteamientos narratologicos estructuralistas no resulta superfluo diferenciar a la mencion avanzada de la prolepsis y de la noticia avanzada. La prolepsis conlleva una ruptura de la linealidad temporal de la historia, narrando en el discurso diegetico algo que acontecera con posterioridad. En la noticia avanzada se relata no solo lo que acaecera mas tarde, sino tambien lo que volvera a ser narrado de nuevo.

(12) En los escritos ensayisticos de Delgado, se contraponen las connotaciones semanticas proyectadas por el concepto de ciudad a las de la nocion de lo urbano. La ciudad seria lo equivalente al control racional, del que nada deberia escapar, mientras que en lo urbano predomina la movilidad espontanea y rizomatica, exenta de permanencia fija o definitiva. Aunque en la trayectoria diegetica de Los pazos de Ulloa no se evidencian ejemplos de lo entendido como urbano por Delgado, si que incipientemente pudieran aplicarse a la poblacion de Santiago algunas caracteristicas burguesas embrionarias, propias del entorno de la ciudad.

(13) El perturbador comportamiento de un personaje como Primitivo, a lo largo del itinerario narrativo de Los pazos de Ulloa, evidencia una ansia de control financiero y avaricia desmedida que no se reduce a la propiedades de don Pedro, sino que posee ramificaciones por diversas zonas de la region, incluso mas alla de determinados entornos rurales, tal y como se pone de relieve cuando no duda en intrigar de un modo u otro para que el resultado de las elecciones politicas fuera por el manipulado. En ultima instancia, tal actitud pronunciadamente corrupta ocasionara que Primitivo muera asesinado. Sin embargo, en modo alguno deberia entenderse que la muerte de este personaje respondiera a un acto de justicia moral, pues tal vez se podria arguir que no es sino el resultado de la venganza de sus enemigos. La diferencia entre la virtud de la justicia y el vicio de la venganza ha sido tratada teoricamente a lo largo de la historia del pensamiento, desde los raciocinios expuestos por Platon en la Republica hasta las argumentaciones discursivas esgrimidas por John Rawls en A Theory of Justice.

Francisco Javier Higuero

Wayne State University
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Title Annotation:CAJON DESASTRE
Author:Higuero, Francisco Javier
Publication:Siglo Diecinueve
Date:Jan 1, 2009
Words:6979
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