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Experimentacion con proyectiles de retoque plano y resultados de su analisis funcional.

Experimentation with projectiles of flat retouch and their functional analysis results

1. Introduccion (1)

Las puntas de retoque plano son un tipo de arma litica imperante en la panoplia de las poblaciones calcoliticas de la cuenca alta y media del valle del Ebro durante el ill milenio a. C. Estos proyectiles, que se fabricaron para armar flechas, sin duda fueron necesarios para desarrollar actividades cinegeticas y se utilizaron en enfrentamientos interpersonales o conflictos intragrupales (Etxeberria y Vegas, 1988; Marquez et al., 2008; Liseau et al., 2014; Pique et al., 2015). Se atestiguan en ambitos domesticos y es recurrente su presencia en sepulcros megaliticos y otros lugares de enterramiento adscritos al momento de transicion del Neolitico al Calcolitico, como el ejemplo bien conocido de San Juan ante Portam Latinam (Alava), que se relaciona con un episodio belicoso que causo la muerte de algunos de los individuos alli inhumados (Etxeberria y Herrasti, 2007). Dentro de este marco regional, en la Zona Media del actual territorio navarro, destacan un conjunto de construcciones funerarias, con distintas arquitecturas monumentales, cuyos depositos arqueologicos han deparado lotes numerosos de puntas. Nos referimos al hipogeo de Longar (Viana) y a los dolmenes de Aizibita y Charracadia, ambos situados en el valle del rio Salado (Armendariz e Irigaray, 1993-1994; Beguiristain, 2007) (2). En los dos primeros monumentos megaliticos existen ademas testimonios de actos de violencia, en el caso de Longar son varias las inhumaciones asociadas a lesiones por puntas de flecha (Armendariz et al., 1994; Armendariz e Irigaray, 1995: 26; Beguiristain y Etxeberria, 1994).

Analisis funcionales de piezas prehistoricas similares procedentes de espacios sepulcrales han propuesto su uso como proyectiles y sugerido que pudieran haber llegado a las camaras mortuorias alojados en los cuerpos de ciertos individuos (Palomo y Gibaja, 2003; Marquez, 2007). Desde esta optica, ahondar acerca de su utilizacion podia permitir aproximarnos a la interpretacion de estos objetos en el seno de los contextos funerarios en los que fueron hallados, a la par que complementar las rigurosas analiticas tecnotipologicas en las que se ha centrado hasta ahora el interes de la investigacion (Cava, 1984; Beguiristain, 2011). Con el presente estudio, realizado en el marco de un proyecto (3) mas amplio, abordamos la reconstruccion del uso de las puntas a partir de las propuestas metodologicas propias de la traceologia. Para ello hemos desarrollado una experimentacion de tiro con arco y un minucioso analisis microscopico a bajos y altos aumentos. Los resultados obtenidos se han utilizado de referente previo al estudio en curso sobre las puntas de retoque plano recuperadas en los citados dolmenes del Salado, con el fin de comprender mejor las practicas y comportamientos que afectan, en ultimo termino, a la esfera territorial, social y simbolica de estas comunidades.

2. Protocolo experimental

2.1. Las puntas y el montaje de las flechas

Dada la naturaleza y objetivos del estudio, que requiere una notable inversion de tiempo y esfuerzo -se trata de una tarea que dificilmente puede afrontarse de manera individual, entre otras razones, por la dificultad tecnica que implica la elaboracion de las puntas, los propios costes de produccion y el caracter artesanal de la fabricacion de las flechas, ademas de los imperativos de contar con un/a tallista experimentado y un arquero/a para la ejecucion practica de los tiros experimentales-, y tomando como referencia otros estudios funcionales ya publicados, se planifico limitar el objeto de analisis a una pequena muestra de puntas (Lombard y Parteger, 2008: 2525). Consideramos que la reducida coleccion experimental era representativa del material arqueologico que estudiariamos en un futuro y lo suficientemente abarcable para controlar con ciertas garantias una sesion de tiro y abordar despues un detallado analisis traceologico.

Un conjunto de 27 puntas, con distintos niveles de dificultad tecnica, fueron realizadas por la Dra. Maite Garcia. Para la obtencion de los soportes recurrio a la percusion directa y en la conformacion final de las piezas se llevo a cabo, mediante presion, una reduccion bifacial por medio de un compresor con punta de cobre (Fig. 1a-d). Los retoques planos y cortos, no cubrientes, regularizaron los perimetros de las armaduras, sin llegar a adelgazar demasiado el espesor de alguna de ellas (Fig. 1e-g). El uso del compresor metalico provoco en ocho de las puntas unos diminutos y difusos brillos macroscopicos de color rojizo, localizados principalmente en algunas de las aristas de las extracciones situadas en las zonas basales o en los pedunculos. Estas huellas tecnologicas desaparecieron tras una limpieza con agua y jabon.

En la seleccion de variedades siliceas a explotar se ha tenido en cuenta la determinacion de la procedencia de los silex de las puntas prehistoricas recuperadas en las tumbas megaliticas del valle del Salado (4). Domina el silex local de las canteras proximas de la sierra de Urbasa, pero, dada la dificultad de obtener materia prima de dichos afloramientos, se opto por otro silex, tambien representado en la muestra, pero en menor proporcion, y que proviene de las formaciones del Flysch de Barrica (Vizcaya). Con este se confecciono la practica totalidad de las replicas, excepto una pieza fabricada en silex melado de excelente calidad de Bergerac (Francia). Las cualidades del silex elegido, con un grano de textura fina y color gris oscuro, favorecian ademas una buena visualizacion microscopica de su superficie.

2.1.1. Caracteristicas de las replicas

A partir de la cuidada factura y el analisis tecnomorfologico de las armaduras prehistoricas, colegimos que la propulsion experimental de estas puntas, con el fin de comprobar su comportamiento balistico, requeria una serie de exigencias relacionadas con el tipo de enmangue y con una cierta uniformidad en los parametros relativos a la simetria de las morfologias, las proporciones de las diferentes partes de los proyectiles y el pequeno tamano y reducido peso de las puntas (f Fig. 12).

Respecto a las morfologias, estan representados los tipos primarios mas numerosos hallados en las estructuras dolmenicas mencionadas (Beguiristain, 2007; Velaz, 2003), principalmente el foliforme con base apuntada o convexa (10 ejemplares reproducidos; Fig. 2, nos. 1-10); puntas pedunculadas con aletas en apendice o apenas protuberantes, tanto simetricas como mostrando una leve asimetria axial, conformadas con espigas de diferentes longitudes (8 piezas; Fig. 2, nos. 11-18); romboidales (5 armaduras; Fig. 2, nos. 19-23), y segmentiformes (4 puntas; Fig. 2, nos. 24-27). Se ha excluido la morfologia de pedunculo y aletas desarrolladas porque, aunque son frecuentes por ejemplo en el dolmen de Charracadia, han sido objeto de otros programas experimentales especificos (Palomo y Gibaja, 2002, 2003).

Los modulos dimensionales de las replicas se aproximan a los de las piezas prehistoricas y para ello se tomaron como referencia aquellas puntas que se conservaban completas o en las que era posible reconstruir su tamano original. En la Fig. 3 se ofrece una comparativa dimensional con la poblacion arqueologica de referencia y se aprecian las diferencias metricas entre los componentes de la muestra experimental. En estos ultimos, las medias de longitud y anchura indican que las puntas mas largas y anchas son las foliformes y las pedunculadas con aletas en apendice -32,2 x 14,25 mm y 31,4 x 15 mm respectivamente-. En un segmento metrico mas pequeno se incluye el grupo de las puntas romboidales -27,2 x 13,4 mm--y las magnitudes mas cortas y estrechas corresponden a las piezas segmentiformes -21,3 x 10,8 mm-.

En cuanto a los espesores medios, son bastante homogeneos, predominan las puntas con 4 mm de grosor--el 37,03% del total, las mas representadas, las pedunculadas-, si bien se registran oscilaciones superiores en las armaduras foliformes -6/7 mm--y menores en las romboidales -3/3,5 mm-. Para evitar una sobrecarga en el extremo superior de los astiles y compensar el balance adecuado de las flechas, las puntas debian ser ligeras de peso, los tipos de fisonomia mas robusta, foliformes, alcanzan una media de 2,68 g, seguidos de aquellos dotados de pedunculo y aletas en apendice -1,83 g-; el resto de las categorias se pueden considerar bastante livianas, con valores medios que fluctuan entre 1,26 g las romboidales y 0,95 g las armaduras segmentiformes.

Se han medido tambien los angulos apicales (cf Fig. 12) para comprobar su influencia en la penetracion de las puntas y tratar de determinar posibles limitaciones balisticas. La distribucion de los mismos segun tipos, expresada en la Fig. 4, se caracteriza por un predominio de los angulos superiores a 70[grados] en los foliformes, presentes en el 50% de las piezas. El intervalo comprendido entre 60[grados]-70[grados] se ha registrado en todas las morfologias, con valores oscilantes, del 50% en los ejemplares pedunculados con aletas apenas esbozadas y en los segmentiformes, y frecuencias menores en las armaduras foliformes y romboidales. Proporciones variables, pero discretas, muestran todas las categorias respecto a los angulos agrupados entre 50[grados]-60[grados] y es escasa la representatividad de las puntas mas agudas (40[grados]-50[grados]), siendo los ejemplares catalogados como romboidales los que ofrecen un mayor porcentaje -40%-, seguidos a gran distancia de los foliformes -10%-.

2.1.2. El montaje de las flechas

Cada punta se inserto en una varilla de pino -Pinus sylvestris--de fabricacion industrial, con una longitud de 77 cm y un diametro de 9 mm, dimensiones que garantizaban la estabilidad de la trayectoria de las flechas. Los astiles se identificaron con un numero arabigo correlativo, coincidente con el de las armaduras. El sistema de sujecion ha consistido en introducir las piezas en la zona distal de los vastagos dentro de unas hendiduras a modo de horquilla, alineando sus ejes longitudinales en paralelo a los ejes de las flechas (Fig. 5 a y b), excepto un enmangue oblicuo aplicado a una punta segmentiforme (Fig. 5c), con el fin de probar su capacidad de penetracion. Se ataron con cordeles y fijaron con un adhesivo natural que los recubria, resultante de la mezcla caliente de resina de pino y cera natural de abeja, emulsionada con ceniza. De este modo se reforzo la solidez del conjunto.

En la zona proximal del astil se practico una entalladura, de 4 mm de profundidad, que constituye el culatin para ajustar la cuerda del arco (Fig. 5d) y se colocaron, a 35 mm de distancia del mismo, los estabilizadores de vuelo, tres plumas artificiales de plastico, cortadas a medida a distintas larguras, comprendidas entre 11, 15 y 17 cm. Estaban dispuestas de forma radial, con sus raquis encolados al vastago y aseguradas con finas cuerdas en los extremos (Fig. 5e).

El peso total de las flechas montadas variaba segun el tipo de punta engastado, siendo las armadas con replicas foliformes las mas pesadas--media: 35,7 g--y aquellas con ejemplares segmentiformes las mas ligeras de la muestra--media: 29,2 g-. Las flechas con cabezales de morfologia romboidal o equipadas de pedunculo y aletas incipientes presentaban pesos medios similares -33,8 g y 33,7 g respectivamente-. Estos rangos, acordes con los constatados en ejemplares etnograficos actuales (Cattelain, 1997: 229), garantizaban que las masas a desplazar durante la propulsion favorecieran la velocidad y estabilidad del vuelo de las flechas, asi como una penetracion efectiva.

2.2. La sesion de tiro

La sesion de tiro experimental se efectuo en diciembre de 2013, en la localidad de Guelbenzu (valle de Odieta, al no de Navarra). El lugar elegido fue un camino ubicado en el paraje de Luberri que, desde el casco urbano, conduce al cementerio del pueblo. La eleccion de nuestro punto de tiro respondio a motivos logisticos y operativos, con el fin de que el desarrollo de los disparos se realizara con el maximo control y rigor. En este sentido, las caracteristicas del emplazamiento, una suave pendiente, muy despejada, permi tian en principio que en el caso de disparos fallidos en el espacio circundante, un suelo cubierto con hierba, las puntas pudieran recobrarse con mas facilidad.

Las flechas se transportaron con mucho cuidado para evitar roces o choques entre ellas, llegando al sitio en perfecto estado (Fig. 6a). El blanco, un ejemplar joven de corzo macho--Capreolus capreolus-, abatido la tarde anterior, no mostraba indicios de rigor mortis. De unos 20-22 kg de peso y sin eviscerar, fue suspendido de perfil mediante dos ganchos en un bastidor (Fig. 6c). Debajo del animal se coloco una tela, con la finalidad de recoger las armaduras o los fragmentos de las puntas que pudieran desgajarse. Se llevaron a cabo dos series de lanzamientos, con un arco simple fabricado artesanalmente en madera de tejo--Taxus baccata--y con una potencia de 40 a 45 libras, ejecutados por un avezado arquero, desde una distancia de 9 m.

En la primera de ellas y con el objeto de comprobar la capacidad de resistencia de las puntas de flecha a la fractura en relacion con su uso reiterado (Rodriguez Rellan, 2013: 290-291; Rodriguez Rellan et al., 2011: 1947), se planifico que seis flechas (nos. 1, 5, 12, 16, 20 y 27), representativas de las diferentes morfologias, se dispararan varias veces hasta que quedaran inservibles por su propia fractura o por danos irreversibles que se produjeran en la zona de enmangue o en los astiles. La segunda serie incluyo las 21 flechas restantes, con cada una de las cuales se realizo un solo tiro. Nada mas disparar, se recuperaba la flecha antes del siguiente lanzamiento. Cuando los tiros resultaron errados, fuera del objetivo, las armaduras se buscaron en los alrededores.

El registro de campo consistio en cumplimentar sobre el terreno fichas individuales en papel de cada una de las flechas (Fig. 6b) que recogian la posicion, profundidad, circunstancias e incidencias de cada disparo, ademas de las observaciones relativas a la recuperacion y estado de conservacion de las puntas y a los danos que sufrieron los astiles. El control in situ de los datos se complemento con una nutrida documentacion grafica, compuesta por fotografias digitales y la grabacion de la dinamica general del ejercicio de tiro (Fig. 6d). Tras su conclusion, se realizo una diseccion del animal para recuperar las replicas que habian quedado en el interior del corzo y tratar de comprobar posibles huellas de impacto en el esqueleto o en las partes blandas (Fig. 6e).

2.3. Los resultados de las practicas de tiro

Con la informacion obtenida, registrada de modo sintetico en la Fig. 7, es posible valorar el desarrollo de la experimentacion. Se realizaron un total de 37 lanzamientos, de los cuales 23 (62,16%) fueron certeros y 14 (37,83%) fallidos, englobando entre estos ultimos los que rebotaron en el cuerpo del animal y aquellos que impactaron en el terreno inmediato o en el bastidor (18,91% respectivamente).

Conviene senalar, no obstante, que el empleo del numero de tiros como unidad de computo introduce ciertas distorsiones en el recuento aplicado a las flechas propulsadas varias veces, de manera que tanto los disparos atinados como los errados resultan sobrestimados en dicha serie (Fig. 8). Pero, respecto a la reutilizacion y la recuperacion de las flechas en epoca prehistorica, existen evidencias concretas en el excepcional hallazgo de la momia de Otzi (Spindler, 1995: 181; Pernter et al., 2007), de modo que, teniendo en cuenta ademas el coste que conlleva la preparacion de astiles y la fabricacion de este tipo de proyectiles, no es aventurado suponer que fuese habitual la practica de asaetear a varias presas o individuos con una misma flecha.

Si atendemos a la morfologia de las puntas, todas las segmentiformes impactaron en el cuerpo del corzo, al igual que un 80% de las romboidales y casi las dos terceras partes de las armaduras pedunculadas con aletas incipientes -62,5%--y de las foliformes -60%-.

En la Fig. 9a se refleja la ubicacion simulada de los impactos en el interior del animal. La mayor parte se situan por detras de una de las extremidades anteriores (Fig. 9b) y concentrados en la caja toracica, cavidad donde se alojan organos vitales--corazon, pulmones e higado-. Como pudimos constatar con posterioridad, se produjeron colisiones contra dichas visceras (Fig. 9d), lo que significa que, si se tratara de una presa viva, le hubieran causado heridas muy graves o mortales de necesidad, de modo que la muerte hubiese sobrevenido muy rapidamente. Una de las flechas incluso llego a traspasar el cuerpo, desgarrandole la vejiga y sobresaliendo la punta por el lado opuesto (Fig. 9c).

De menor importancia podrian considerarse las cisuras originadas en los paquetes musculares situados junto a las vertebras cervicales y toracicas (Fig. 9e) y que poco hubieran afectado a la supervivencia del animal. La diseccion del animal nos permitio tambien comprobar la ausencia de puntas alojadas dentro de algun hueso, aunque se distinguio una perforacion entre dos costillas que ocasiono una de las flechas (Fig. 9f).

La capacidad de penetracion y, en consecuencia, la eficacia de las flechas para infligir danos se ha estimado teniendo en cuenta dos variables mensurables. A partir de las profundidades alcanzadas por cada flecha, que fueron medidas tras cada disparo certero (Fig. 6d), se hallaron las medias que corresponden a cada una de las diferentes morfologias. Otro factor es el angulo del apice, cuyo grado de influencia, no siempre determinante, ha sido comprobado en distintas experimentaciones con proyectiles (Odell y Cowan, 1986: 203; Rodriguez-Rellan et al., 2011: 1947).

Hemos calculado que entre 11-14 cm del extremo distal de las flechas se introdujeron en el interior del cuerpo del corzo, porciones suficientemente penetrantes en relacion con la pequena talla y escasa corpulencia de este mamifero. Cuanto mas agudas eran las puntas, en este estudio las de morfologia romboidal, con angulos entre 43[grados]-55[grados], mayor fue su penetracion en el animal, hasta 14,1 cm de media. Por contra, los apices del resto de los tipos, con angulos incluidos en un amplio y variable intervalo comprendido entre 52[grados] y 83[grados], tuvieron un alcance medio algo menor--foliformes, 12,5 cm; segmentiformes, 11,6 cm, y pedunculadas con aletas en apendice, 10,4 cm-.

Estan excluidas de estos parametros dos flechas -nos. 7 y 25-, que tan solo agujerearon la piel del animal, clavandose parcialmente (Fig. 9g). Una menor potencia y velocidad de estas flechas, unidas a la resistencia al impacto que ofrecio la piel del corzo, que lucia un denso pelaje de invierno, serian algunos de los factores que explicarian tal circunstancia.

Por otra parte, debido al alto porcentaje de puntas -62%--que presentaban elevados angulos apicales (Fig. 4), cabia la posibilidad, como han senalado ciertos autores, de que no penetraran en el blanco (Odell y Cowan, 1986: 203; Palomo y Gibaja, 2003: 185). Sin embargo, solamente cinco piezas--nos. 1, 12, 16, 20 y 27-, pertenecientes a la primera serie y, por tanto, disparadas varias veces, en alguno/os de los lanzamientos rebotaron en el cuerpo del corzo. Se han contabilizado siete disparos de este tipo que suponen un 18,91% del total. Aunque no es posible establecer una relacion directa entre el angulo de las zonas activas puntuales y los tiros fallidos, si se ha constatado que las armaduras con angulos mas grandes--no. 27 (71[grados]) y no. 12 (81[grados])--rebotaron en el primer disparo, si bien en el siguiente se clavaron en el interior. Las piezas restantes, tras un inicial tiro certero, fallaron despues, con independencia del angulo del apice, probablemente porque el extremo distal estaba roto o mellado.

En cuanto al estado de conservacion de las puntas, esto es, su capacidad de resistencia a la fractura, apreciamos diferencias segun donde impactaron. Entre los tiros certeros, 14 armaduras -51,85%--se recuperaron practicamente completas -5 foliformes, 4 pedunculadas, 3 romboidales y 2 segmentiformes-, la mayoria dentro del astil (Fig. 10a-e). Enteras se hallaban tambien cuatro puntas mas -14,81%-, cada una de ellas con una morfologia distinta (Fig. 7), las cuales se separaron del vastago, recobrandose completas en el interior del corzo.

Los disparos errados, que chocaron contra el suelo o el bastidor, por su parte, causaron efectos dispares en un 25,92% de las piezas: la rotura en varios fragmentos y el desprendimiento de los cabezales liticos (Fig. 11, nos. 2 y 4), o danos irreparables en las puntas debido a severas fracturas, con la perdida de la zona activa (Fig. 11, nos. 1, 3 y 5). De estas piezas tan solo se conservaban las partes proximales-mediales, todavia insertadas en el astil (Fig. 10f y g). A pesar de una minuciosa busqueda, no fue posible recuperar los fragmentos correspondientes a los extremos distales de cuatro de ellas y tambien se extraviaron otras dos puntas mas, una fabricada en silex de Bergerac -7,40% del total-, de las cuales desconocemos su grado de integridad.

Los astiles sufrieron igualmente desperfectos que afectaron sobre todo a la zona del enmangue -en un 51,85% de los ejemplares--y se materializaron en su astillado (Fig. 10d y e) y en el agrietamiento o hendido de los fustes como consecuencia del contragolpe de las zonas proximales de las puntas en las ranuras donde se alojaban (Fig. 10h). Ello implico que algo mas de un tercio de las flechas quedasen inservibles para nuevos disparos. Tampoco pudieron reaprovecharse los vastagos fracturados -14,81 %--tras lanzamientos fallidos. Por el contrario, las flechas con los astiles indemnes suponen un 37,03% del total, de modo que hubieran podido reciclarse las varillas para futuros usos y prolongar su vida util.

3. Analisis funcional

3.1. Metodologia

Los medios tecnicos empleados han sido una lupa binocular Carl Zeiss, con un objetivo de aumento entre 0.8x-5x, y un tubo de dibujo acoplado que se utilizaron para observar y representar las zonas activas y las macrofracturas. La inspeccion a altos aumentos, en un rango medio comprendido entre 100x y 200x, se llevo a cabo con un microscopio metalografico Nikon Epiphot y el registro fotografico mediante una camara digital, modelo Dino-Lite 7013/7023, adaptada indistintamente a los oculares de ambos aparatos opticos.

Las replicas experimentales se sometieron, tras un lavado inicial con agua y jabon neutro, y antes de ser insertadas en los astiles de las flechas, a un primer examen microscopico, de resultados negativos, para tratar de identificar otras posibles marcas de retoque, distintas a las ya observadas a simple vista y producidas por el compresor. Una vez utilizadas y extraidas de su enmangue, se limpiaron de nuevo del mismo modo, eliminandose los restos de adhesivo con un algodon impregnado en trementina mineral.

En el analisis riguroso del conjunto de huellas producto del uso hemos seguido las directrices propuestas por otros autores (Fischer et al., 1984; Fischer, 1990; Odell y Cowan, 1986; Dockall, 1997; Palomo y Gibaja, 2003; Rots y Plisson, 2014). La aplicacion de estos planteamientos, adaptados a las particularidades de nuestra coleccion, nos ha permitido establecer unos criterios validos para abordar de modo coherente la reconstruccion funcional de estas armas.

3.2. Huellas de uso

La presencia de estigmas indicativos del empleo de las puntas como proyectiles, si exceptuamos dos piezas extraviadas, se ha identificado en 16 armaduras -64%-, de las 25 recuperadas (Fig. 12). El elevado indice porcentual obtenido podria obedecer a la conjuncion de diversos factores como la precision de los disparos, la velocidad y profundidad de penetracion de las flechas y el grado de violencia de los impactos. En los lanzamientos certeros, estas variables, a su vez, estuvieron quizas condicionadas por las caracteristicas del blanco utilizado, un joven corzo de pequena talla, y la relativamente proxima distancia de tiro.

De dicho conjunto, un total de 11 ejemplares -44%-, que acertaron en el objetivo, presentaban huellas diagnosticas de impacto combinadas: macrofracturas, micropulidos o estrias. Fracturas a escala macroscopica se detectaron tambien en otras cinco puntas -20%-, engastadas en flechas cuya trayectoria fue errada, y rotas por colisionar contra la tierra o contra un travesado del bastidor. Por otra parte, es apreciable la proporcion de armaduras con diversa morfologia -36%--sin rastros reconocibles, la practica totalidad ademas se conservaban intactas (Fig. 13).

3.2.1. Estigmas de impacto

El analisis de los estigmas ha comenzado con el cotejo de las siluetas de las piezas antes y despues de su uso. Se observan diversas incidencias, resultado de los efectos de las colisiones en las puntas, que varian segun si los tiros fueron certeros o fallidos. Respecto a los primeros, produjeron, con independencia del morfotipo, la fractura de los apices en un 44% de las piezas. La merma de muy pequenas porciones de los extremos distales no impidio, sin embargo, la penetracion en el blanco de las puntas de flecha, algunas de ellas incluso se lanzaron varias veces.

Una consecuencia positiva fue tambien el mantenimiento integro de aletas incipientes y pedunculos en aquellas replicas que estaban dotadas de los mismos. Las cuerdas del dispositivo de enmangue sobre las que se apoyaban las pequenas aletas actuaron como elemento amortiguador durante los choques y los cajeados absorbieron las fuerzas de resistencia de las puntas, evitando el retroceso y choque de los pedunculos en su interior.

Las secuelas de los disparos errados fueron mucho mas intensas y evidentes, en relacion directa con la contundencia de los impactos y conllevaron la inutilidad de las puntas. El tamano estilizado de algunas armaduras, en concreto ciertas siluetas foliformes, propicio que perdieran buena parte de la masa de la zona medial-distal (Fig. 11, nos. 1 y 5), al igual que la presencia de largos pedunculos favorecio su rotura en varios fragmentos debido a los contragolpes contra los astiles (Fig. 11, nos. 2-4).

3.2.1.1. Huellas macroscopicas

Son las mas abundantes y se trata de los negativos que dejan las esquirlas que se desprenden de los apices o los filos durante su flexion y rotura. En su formacion han intervenido de manera determinante las propiedades fisicas y mecanicas del silex del Flysch en el que se fabricaron las armaduras, la violencia del choque y la resistencia de la zona activa a la fractura. Se han identificado en 15 puntas (60%), principalmente en los extremos distales (86,66%) y, en menor medida, en las partes mediales (13,33%). Todos los tipos de puntas muestran estos saltados producto del impacto, si bien las piezas mas numerosas afectadas por los mismos son las foliformes y pedunculadas con aletas en apendice (33,33% cada una de ellas), respecto a las morfologias romboidales o segmentiformes (16,66% respectivamente).

Los dos primeros atributos considerados para su estudio son el numero y posicion de las melladuras generadas, registrandose una a una, tanto por piezas como en cada una de las caras de las zonas activas. En las puntas disparadas una sola vez, la comparacion de los resultados permite apreciar cantidades de esquirlamientos mas elevadas concentradas en las categorias romboidales y foliformes, aunque con porcentajes discretos (31,74% y 30,15%), frente a la mas limitada presencia de desconchados en las piezas con pedunculo y aletas apenas esbozadas y segmentiformes, que ofrecen proporciones equilibradas que alcanzan el 19,04%. Predomina la distribucion bifacial de las macrofracturas, si bien se localizan en mayor cuantia en una de las caras, con mas frecuencia en la ventral (72,72%), configurando pequenas agrupaciones compuestas por entre dos y seis melladuras (Fig. 16, nos. 3 y 4; Fig. 17, no. 2, y Fig. 18, nos. 2 y 3).

En cuanto a las puntas utilizadas en varios tiros, se han observado dos diferentes fenomenos unifaciales detectados a partir del segundo o tercer lanzamiento: por un lado, una eliminacion del apice, acompanada de un numeroso amontonamiento de saltados en una de las caras, que le confieren un apariencia astillada (Fig. 16, no. 2) y, por otro, el incremento paulatino y notable del numero de desconchados, de considerables dimensiones, en los filos de alguna de las caras (Fig. 17, no. 3), alcanzando su mayor densidad en el cuarto o quinto disparo.

Con los datos obtenidos, sin embargo, podemos concluir que del analisis de estos atributos no es posible establecer patrones claros de inferencia funcional ya que en la cantidad de esquirlamientos originados en cada una de las puntas debieron influir variables, dificilmente mensurables, como la fuerza que impulsa la propulsion de las flechas, la solidez y modo de enmangue o la violencia del roce/choque de las armaduras.

Otros criterios clasificatorios seguidos para el control detallado de los desconchados macroscopicos se basan en diversos estudios y experimentaciones con replicas de distintos tipos de proyectiles (Barton y Bergman, 1982; Fischer et al., 1984; Gonzalez e Ibanez, 1994; Dockall, 1997; Palomo y Gibaja, 2003), y son los siguientes:

--Los modelos de macrofracturas establecidos en la literatura traceologica. Se incluyen tipos especificos como aburilados o burinoides; en charnela, que ostentan una lengueta destacada y spin-off Ademas de ellos, la mayor parte de las melladuras producidas por la flexion ocasionada en el momento del impacto se definen segun sea la terminacion de su parte distal, distinguiendose tres variantes:

a) Afinada: los negativos describen una suave curvatura.

b) Abrupta: el desarrollo del negativo se interrumpe por un escalon.

c) Transversa: el negativo secciona perpendicularmente la zona afectada por la fractura.

--Tamano: dimensiones de longitud y anchura maximas medidas en decimas de milimetro, estableciendose dos modulos: inferior a 2 mm y superior a 2 mm. La longitud es la distancia perpendicular desde el borde hasta el extremo distal de un desconchado y la anchura es la medida paralela al filo que existe entre las aristas laterales de una melladura.

--La disposicion de los desconchados: aislada, alineada o superpuesta.

Respecto a los tipos de macrofracturas, se ha registrado en todas las variantes morfologicas de las puntas un predominio, en los extremos distales, de aquellos con terminacion abrupta o afinada, alcanzando elevados porcentajes, comprendidos entre un 75%-89,47%, si se comparan con las proporciones del resto de desconchados, claramente minoritarias (Fig. 14a).

El analisis metrico de estas especificas melladuras evidencia el elevado indice que alcanzan los tamanos muy pequenos, con dimensiones menores a 2 mm tanto en longitud como en anchura. Esta importancia cuantitativa de los esquirlamientos muy cortos y estrechos se ha reflejado en una mayor proporcion en los de terminacion abrupta (60,25%). Otro modulo registrado se caracteriza por notorias diferencias entre las magnitudes basicas medidas. Se trata de desconchados mas anchos (>2 mm) que el grupo anterior, aunque tambien de escasa largura (<2 mm), asi lo confirman los equilibrados, pero nada desdenables valores porcentuales constatados (30,76%, las macrofracturas abruptas y 31,57%, las afinadas). Por ultimo, resta mencionar la escasa presencia de desconchados con longitudes y anchuras superiores a 2 mm, si bien los ejemplos mas significativos se hallan entre los de terminacion transversa (14,28%) (Fig. 14b).

Atendiendo a la seccion observada en la inspeccion con lupa binocular, abundamos en lo ya apuntado acerca de la preponderancia, en todas las categorias formales, de una rotunda mayoria de las terminaciones abruptas--las proporciones mas altas en piezas foliformes (91,1%) y romboidales (82,3%), mientras que en las armaduras pedunculares los porcentajes descienden al 76,4% y en las segmentiformes al 66%--frente a las afinadas, cuya representacion es muy discreta, entre un 8,8% y un 33% (Fig. 15).

Las disposiciones identificadas se concretan en agrupaciones superpuestas (Fig. 17, no. 2) que, en ocasiones, invaden las zonas inmediatas e internas de las caras de las puntas (Fig. 16, nos. 2 y 4) y alineaciones extendidas por los bordes conservados tras las roturas de los apices (Fig. 16, no. 3; Fig. 17, no. 3). En cambio, el valor porcentual de las melladuras aisladas tan solo alcanza un 8,79%.

Los esquirlamientos de terminacion transversa, de limitada incidencia en el conjunto, estan presentes en todas las morfologias, pero en pequenas proporciones (Fig. 14a). Suponen un 26% de los desconchados reconocidos en las armaduras segmentiformes, muestran frecuencias muy bajas -10%--en las puntas romboidales y pedunculadas con aletas en apendice y en las replicas foliformes apenas superan el 5%. Se caracterizan por un plano de rotura perpendicular al eje de simetria longitudinal de las puntas. Alli donde se produce abarca toda o la practica totalidad de la anchura de las piezas. En nuestra experimentacion se asocian a macrofracturas de terminaciones afinadas (Fig. 18, no. 1) e incluso en un caso ha seccionado un desconchado previo de tipo aburilado. Estas relaciones han reforzado el limitado valor diagnostico de las melladuras transversales. Sin embargo, resulta dificil distinguir estas fracturas de naturaleza macroscopica de aquellas que a menudo se observan en puntas prehistoricas y que bien pudieron ser producto de procesos naturales o fortuitos ocasionados en el transcurso de la vida util de las armaduras o tras su abandono. Por esta razon, planteamos la necesidad de que en los estudios funcionales se consignen y analicen en relacion con otros estigmas de impacto, lo cual ayudara a interpretarlas como fracturas de uso.

Concluimos este apartado aludiendo a otros tipos de macrofracturas. Las morfologias aburiladas o burinoides son muy escasas y equivalen al 4,54% del total de las melladuras. Se han originado en dos puntas, una foliforme y otra pedunculada con aletas incipientes (Fig. 11, nos. 1 y 4). Son fracturas con tamanos comprendidos en un intervalo entre >3 mm y 6 mm de anchura (vid. Fig. 14b), localizadas en las zonas mediales-distales y que afectan a los laterales de las piezas. Se ha identificado tambien un spin-off o rotura transversa que secciona perpendicularmente una buena parte del extremo distal de una armadura foliforme y lleva asociados los negativos de pequenos desconchados (<2 mm) de terminaciones abrupta y afinada, originados a partir del plano de fractura y que tienen un desarrollo unifacial (Fig. 11, no. 1).

3-2.1.2. Huellas microscopicas

Constituyen las huellas mas significativas para reconstruir la utilidad de las puntas como proyectiles e implican alteraciones microscopicas de la superficie original del silex. Hemos identificado micropulidos lineales en un 40% de la coleccion experimental y solamente estrias en un 8% de las puntas. Los primeros son finas bandas de pulido brillante, de variada longitud, con una disposicion lineal (Fig. 16b y d; Fig. 17b y c; Fig. 18a), en ocasiones doble (Fig. 16a; Fig. 17a) (Fischer et al., 1984: 32; Fig. 16), que pueden estar asociados a finas estrias (Fig. 18c).

La velocidad con la que se han clavado las flechas en el blanco, justo en el momento de la penetracion, propicia un desplazamiento por la superficie de minusculas esquirlas liticas desprendidas de los apices y/o filos de las puntas. Durante esta friccion instantanea, el recorrido de dichas esquirlas, condicionado por la trayectoria de las flechas, determinara la direccionalidad de los micropulidos. Se han observado orientaciones paralelas y ligeramente oblicuas respecto al eje longitudinal de las piezas. Por otro lado, la mayor parte de los micropulidos se situan en las caras ventrales, en relativa cercania a los apices rotos, pero nunca parten de los bordes de las macrofracturas identificadas, y siempre en zonas lisas, sin retocar, circunstancia que ha favorecido su desarrollo. Este hecho nos lleva a aventurar la dificultad tanto para que se produzcan como para detectarlos en armaduras fabricadas con retoque plano cubriente o invasor, que se caracterizan por estar configuradas por superficies irregulares.

A traves del microscopio optico hemos reconocido tambien, en una punta segmentiforme, una nitida estria (Fig. 18d). Su apariencia visual es la de un trazo linear brillante largo y angosto, excavado en la superficie del silex, con una direccion algo oblicua en relacion con el eje vertical de la pieza. La observacion a 200 y 400 aumentos ha permitido apreciar que el fondo es rugoso y los bordes que la definen irregulares, fruto del arrastre y extraccion de cristales de la estructura del silex. Esta percepcion nos permite atribuir el origen de la hendidura a un proceso de formacion mecanico, en el que la superficie silicea debio de ofrecer resistencia a la presion del roce generada por la intrusion de particulas liticas que rayaron la superficie y provocaron la perdida de materia.

3.2.2. Huellas de enmangue

Los diferentes modos de configurar las zonas proximales--bases apuntadas o redondeadas, acondicionamiento de pedunculos--tuvieron por finalidad mejorar la insercion de las armaduras como cabezales de las flechas, con su eje de simetria longitudinal dispuesto paralelamente al del astil. Este sistema aseguro un correcto balance de las flechas y se aplico a todas las puntas excepto a un ejemplar segmentiforme--no. 25-, que se engasto con una orientacion de su eje tecnologico oblicua al eje del vastago, pero no resulto tan eficaz porque el proyectil no alcanzo una penetracion suficiente, tan solo perforo la piel del animal, clavandose parcialmente.

Las huellas de enmangue registradas son muy escasas. Desde el punto de vista macroscopico, unicamente se han detectado roturas multiples pedunculares, con planos de fractura originados por flexiones producidas unos milimetros despues de las muescas desde donde arrancaban las espigas. Ello fue debido a que en el momento del impacto estas puntas no pudieron retroceder en el dispositivo del enmangue al hallarse mas firmemente fijadas al astil que el resto de las armaduras. En las diferentes partes basales del resto de las puntas, la mayoria apuntadas, tampoco se apreciaron desconchados asociados a posibles contragolpes contra el fondo de los cajeados en las que se hallaban engastadas.

La observacion microscopica meticulosa a la que se han sometido cada una de las replicas ha permitido reconocer abrasiones o micropulidos difusos en filos (Fig. 19, nos. 1-2) y aristas de los retoques de zonas proximales y pedunculos (Fig. 19, nos. 3-4) (Gutierrez, 1996: 58; Lammers-Keijsers et al., 2014: 464). La falta de estigmas o su limitado desarrollo podrian justificarse porque el adhesivo empleado fijo las piezas, impidiendo la friccion contra la madera del vastago o al menos la mitigo en los casos en los que las puntas se desplazaron o desprendieron del engarce tras los disparos.

4. Discusion final

Los resultados obtenidos del analisis traceologico de la coleccion experimental evidencian una clara adecuacion entre la forma de las puntas y su funcion como proyectiles. Sin embargo, la diversidad de tipos no ha entranado diferentes comportamientos balisticos, y tampoco hemos constatado una correlacion entre cada variante morfologica y rastros funcionales especificos, todos los formatos presentan semejantes estigmas de impacto (Lammers-Keijsers et al., 2014: 462-463). El angulo de los apices y la variabilidad tipometrica de la muestra si influyeron en la penetrabilidad y eficacia de las puntas, que se reforzo en los proyectiles mas aguzados y en las formas mas alargadas al disponer de bordes cortantes laterales de mayor longitud que complementaban a las zonas activas puntuales. Ademas, los espesores bastante homogeneos de las zonas proximales de las diferentes puntas facilitaron su adaptacion al sistema de enmangue y que las armaduras se insertaran centradas y ajustadas a las extremidades de los astiles.

Por otra parte, la fragilidad propia de estas armaduras, en algunas piezas incrementada por su estilizacion, es el caso de ciertas foliformes, o por estar dotadas de pedunculos desarrollados constituyen variables que intervinieron en el grado de fracturacion de las mismas y repercutieron negativamente en el rendimiento funcional de algunas de las puntas. Pero el factor decisivo no solo en la formacion de huellas funcionales sino tambien en la integridad y rotura de las puntas es la violencia y el punto del impacto. En efecto, una punta sufre un intenso estres cuando colisiona de este modo contra una materia dura--atraviesa densas masas musculares, se estrella en un hueso, contra tierra apelmazada, un tronco de un arbol, etc.-, propiciando su fragmentacion.

El hecho llamativo, sin embargo, de que la mayor parte de las puntas disparadas se conserven practicamente completas pudo deberse a dos factores: a) las puntas no se clavaron en huesos y b) el sistema y solidez del enmangue. La insercion de las puntas fue firme, pero el adhesivo empleado resulto quebradizo y no demasiado resistente porque en el momento del impacto se cuarteo y desprendio, casi en su totalidad en numerosas puntas, lo cual pudo influir en que ciertas ligaduras se destensaran, favoreciendo la separacion de algunas armaduras del astil y que, en consecuencia, apenas sufrieran danos. Este modo de enmangue propicio tambien que la mayor parte de las puntas permanecieran fijadas al astil sin fracturarse (Rots y Plisson, 2014: 156; Lammers-Keijsers, 2014: 463).

Las huellas diagnosticas producto del impacto, utiles para la identificacion funcional como proyectiles de las puntas, son de naturaleza macroscopica, los desconchados, y microscopica, los pulidos lineales y las estrias, si bien no podemos proponer un patron general taxativo, por el limitado numero de piezas que componen la coleccion experimental.

Todas las puntas, en el momento del choque, experimentaron una tension interna como respuesta a fuerzas de compresion y flexion, pero el origen de las macrofracturas estuvo condicionado por el propio proceso de fracturacion--ubicacion y tamano del area de contacto, inicio y propagacion de los desconchados--y por la resistencia mecanica que ofrecio la materia prima silicea del Flysch. Las morfologias apuntadas de las zonas activas de las armaduras debieron sufrir un traumatismo frontal que en la mayoria de los casos no es proporcional a los exiguos danos registrados, que se concretan en el esquirlamiento y la eliminacion de tan solo una minima parte de los apices de un buen numero de puntas, siendo aquellas mas agudas las que se han desconchado con mas facilidad (Odell y Cowan, 1986: 203-204).

El mellado se ha materializado tanto en el escaso numero de macrofracturas, cuya cantidad se incremento cuando el uso de las puntas de flecha fue continuado (Figs. 15, no. 2 y 16, no. 3), como en el limitado grado de destruccion de los apices. Se distinguen a simple vista de los retoques de las piezas, pero los prototipos morfologicos que se consideran diagnosticos del uso de una punta como proyectil apenas se han identificado, en nuestro caso dominan los esquirlamientos agrupados, con una disposicion bifacial y terminaciones abruptas (Odell y Cowan, 1986: 200 y 204). Suelen aparecer combinados con melladuras de terminacion afinada o transversa (Palomo y Gibaja, 2003: 200). En general, presentan tamanos muy pequenos que tampoco pueden equipararse a los frecuentes estandares dimensionales--superiores a 2 mm--registrados en otros estudios de huellas de uso. Como se acaba de senalar, tambien se han consignado, pero en menor medida, fracturas en las zonas mesiales y medial-distales de diversas puntas. Pertenecen a la variante burinoide, generada por una flexion oblicua axial y tienen un desarrollo longitudinal.

A diferencia de otros analisis traceologicos (Palomo y Gibaja, 2002: 245; 2003: 201) no se han observado macrofracturas en otras partes que definen determinadas morfologias como las aletas. En nuestro caso, podria justificarse porque al ser tan poco protuberantes quedaron parcialmente protegidas por las ataduras del enmangue, sobre las que se apoyaban, que debieron de amortiguar los choques y mitigar los rozamientos. Ni siquiera las aletas que conferian una silueta asimetrica a algunas de las armaduras sufrieron dano alguno. Y tampoco la extraccion de las flechas tras cada disparo conllevo ningun tipo de rotura.

Los indicios sobre la percusion lanzada aportados por las macrofracturas se han complementado y confirmado con la presencia de estigmas microscopicos. A los micropulidos lineales y a las escasas estrias identificadas les otorgamos una gran fiabilidad para interpretarlas como resultado del uso de las armaduras como proyectiles. Ademas la disposicion que muestran estas huellas permite inferir la posicion de las puntas en el extremo superior del astil.

Sin embargo, no siempre los lanzamientos de las puntas, incluso en los casos reiterados, generaron trazas de impacto reconocibles o provocaron que alguna de sus partes se fracturase. Prueba de ello es que, de 25 puntas recuperadas, un 36% no sufrio ningun tipo de dano, mostrando su resistencia a los impactos, ni se detectaron alteraciones microscopicas en la superficie silicea. Esta circunstancia, constatada por otros analistas (Palomo y Gibaja, 2003: 200), tiene implicaciones funcionales a la hora de realizar computos de indices de utilizacion de armaduras en colecciones arqueologicas, ya que las piezas carentes de huellas podrian interpretarse como puntas que se abandonaron o se depositaron intencionalmente sin llegar a utilizarse, cuando quizas fueron efectivamente usadas. En el estado actual del conocimiento, esta cuestion dista de ser resuelta.

Se ha registrado una frecuencia de uso relativamente alta -64%--ya que mas de la mitad de las piezas de la coleccion experimental conservaban huellas que permitian reconstruir su utilizacion como proyectiles. Este indice de empleo es el reflejo estadistico valido de una muestra que consideramos numericamente representativa, pero resulta complicado compararlo con los obtenidos en otros estudios similares porque estos son escasos. Se anaden otros inconvenientes relativos a que las pocas experimentaciones con armaduras de proyectil liticas publicadas, en ningun caso contemporaneas, estan dedicadas a morfologias diferentes a las que nos ocupan, el numero de efectivos es muy diverso de unos a otros analisis, las replicas utilizadas responden a prototipos procedentes de variados contextos arqueologicos y ambitos geograficos y tambien son distintos los metodos de observacion aplicados para detectar estigmas funcionales (Fischer et al., 1984; Fischer, 1990; Odell y Cowan, 1986).

La unica referencia comparativa es el programa experimental desarrollado para el estudio de las puntas de flecha de pedunculo y aletas recuperadas en el hipogeo de la Costa de can Martorell (Barcelona), pero tan solo es posible cotejar el numero de puntas afectadas por macrofracturas, que en este caso se cifra en un 50% de la coleccion (Palomo y Gibaja, 2002: 246). La confrontacion de nuestros resultados indica que el porcentaje de puntas con huellas macroscopicas consignado en este estudio -64%--es elevado respecto a las variables proporciones obtenidas en distintas experimentaciones, que varian entre un 40% (Fischer et al., 1984: 25; Fischer, 1990: 31) y casi un 100% (Odell y Cowan, 1986: 204). En cuanto a los estigmas microscopicos, en nuestras armaduras se registraron con una menor frecuencia -44%-, en relacion con el valor medio -60%--alcanzado en otros proyectiles experimentales (Fischer et al., 1984: 33).

Por otra parte, los datos extraidos demuestran la capacidad penetrante de las armaduras para infligir en el animal potenciales lesiones o heridas, de distinto alcance letal, aunque hubiera sido conveniente efectuar lanzamientos a diferentes distancias para confirmar con mas rigor esta constatacion. La eficacia de las penetraciones no ha ido pareja, en el caso de las replicas con pequenas prominencias laterales, de su retencion en el interior del animal una vez clavadas, a excepcion de un ejemplo --punta no. 12--. Las caracteristicas de estas partes de las puntas y el modo de quedar protegidas por el sistema de enmangue dificultaron que cumplieran con el objetivo funcional para el que quizas fueron disenadas.

La extraccion de las flechas provoco que algunas de las puntas se desprendieran y recuperaran dentro del corzo, hincadas en las partes blandas y paquetes musculares, en optimas condiciones para ser recicladas en futuros usos. Esta circunstancia explicaria parcialmente el registro de armaduras en ambitos domesticos, al llegar alojadas en presas enteras cobradas durante las partidas de caza o en las porciones resultantes del despiece y transporte selectivo a los habitats. Su presencia entre los restos oseos humanos hallados en depositos funerarios se justificaria porque pudieron estar incrustadas en visceras o tejidos de individuos en el momento de ser inhumados.

Sugieren tambien los datos la posibilidad de reutilizacion de al menos un tercio de los proyectiles -36%-, plenamente operativos porque se recobraron intactos bien insertados o desprendidos del astil. Este porcentaje podria incrementarse hasta el 76% si sumasemos las piezas con minimas roturas apicales que probablemente hubieran podido volver a ser utilizadas, con mas garantia, tras una reparacion para su afilado. Esta posible continuidad del uso conllevaria una prolongacion de su vida util con implicaciones funcionales que pudieran ser un reflejo, aproximado que no fiel, de supuestas situaciones preteritas de la realidad prehistorica.

Por ultimo, la eficacia probada de algunas de las puntas y su capacidad de resistencia a la fractura han quedado demostradas incluso tras un uso mas intenso. En efecto, aun siendo lanzadas en varios disparos reiterados--entre 2 y 5-, se clavaron igualmente en el cuerpo del animal en uno o en varios de los intentos, conservando las armaduras su integridad. En estos casos, el abandono de las flechas se produjo por danos irreversibles en los astiles.

Puede concluirse que el programa experimental y el analisis traceologico aqui descritos, aunque de caracter preliminar, han permitido conocer el comportamiento de las puntas de retoque plano al ser utilizadas como proyectiles, en aspectos relativos a las huellas generadas y a su capacidad funcional. A partir de esta base, es posible abordar la reconstruccion del uso de armaduras prehistoricas, teniendo en cuenta dos premisas:

a. La aplicacion de los criterios funcionales propuestos no es extrapolable al estudio de otras puntas de flecha sin que medie una contrastacion pertinente (Gonzalez e Ibanez, 1994: 69).

b. La coleccion experimental de referencia no se puede equiparar en terminos de comparacion estricta con los modelos y conjuntos de piezas arqueologicas (Rots y Plisson, 2014: 163). En este sentido, el diagnostico sobre su uso va a depender del estado de conservacion de los materiales liticos, de la variedad silicea en la que se fabricaron y de la presencia de estigmas de impacto. Ademas, las posibilidades que nos ofrecen estas huellas de utilizacion en el proceso de inferencia funcional han de complementarse, para prevenir sobrevalorarlas, con la informacion contextual procedente del registro arqueologico, las referencias etnograficas y las aportaciones de otras analiticas.

Con todo, esperamos que los resultados expuestos promuevan en un futuro el desarrollo de nuevos estudios que amplien la comprension de la funcionalidad de este tipo de armas.

DOI: http://dx.doi.org/10.14201/zephyrus2016773157

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Maria Amparo LABORDA MARTINEZ

Dpto. de Historia, Historia del Arte y Geografia. Facultad de Filosofia y Letras. Universidad de Navarra. Campus Universitario. 31080 Pamplona (Navarra). Correo-e ampalaborda@hotmail.es

Recepcion: 3/10/2015; Revision: 6/02/2016; Aceptacion: 24/03/2016

(1) Son muchas las personas e instituciones que, de un modo u otro, han contribuido a que esta investigacion llegara a buen termino. En primer lugar, la Universidad de Navarra y su Dpto. de Historia, Historia del Arte y Geografia y, en especial, la Dra. M. A. Beguiristain, cuyo estimulo y decidida voluntad facilitaron el proceso de desarrollo del trabajo. Le agradezco asimismo las gestiones realizadas al efecto con A. Oyarzun, miembro de la Asociacion de Cazadores Deportivos de Atez Gascue.

Esta iniciativa hubiera sido dificil de materializar sin la colaboracion del director del proyecto en el que se inserta este estudio, Dr. J. A. Mujika, de la Universidad del Pais Vasco, y tambien de la Dra. M. Rojas, autora de la fabricacion de las replicas utilizadas en la experimentacion.

Igualmente quiero expresar mi agradecimiento a J. Zumeta, experto arquero, y a A. Arrese, de la empresa Suhar Arkeologia, que participaron en el montaje de las flechas, por su buena disposicion para la adecuada practica de la sesion de tiro. Por ultimo, estoy en deuda con la desinteresada ayuda que me ha dispensado G. Oyarzun, quien realizo un detallado registro fotografico de campo, y el Dr. J. Sesma, artifice de algunas de las fotografias de laboratorio. A todos ellos, mi mas sincera gratitud.

(2) Cf. tambien Velaz, D.: El megalitismo en el valle del Salado (Navarra): un estudio territorial desde los Sistemas de Informacion Geografica, 2 vols. Tesis doctoral inedita defendida en 2003 en la Univ. de Navarra.

(3) Proyecto HAR 2011-26956: Estudio de las relaciones entre las poblaciones megaliticas en el Pirineo occidental y su entorno a traves de los enterramientos, asentamientos, ajuares y ADNmt, dirigido por J. A. Mujika, de la Univ. del Pais Vasco.

(4) Propuesta por A. Tarrino (com. personal).

Leyenda: FIG. 1: Fabricacion de las puntas.

Leyenda: FIG. 2: Puntas experimentales.

Leyenda: FIG 3: Relacion longitud/anchura segun las diferentes morfologias de las puntas.

Leyenda: FIG. 4: Angulos de los apices de las replicas experimentales.

Leyenda: FIG. 5: Montaje de las flechas.

Leyenda: FIG. 6: Sesion de tiro experimental.

Leyenda: FIG. 9: Localizacion de los impactos de las puntas de flecha en el corzo.

Leyenda: FIG. 10: Estados de conservacion de algunas de las puntas dentro de los astiles y danos en los vastagos.

Leyenda: FIG. 11: Roturas y macrofracturas en las puntas nos. 10, 14, 15, 11 y 21 tras disparos errados.

Leyenda: Fig. 14: Tipos y tamanos de las principales macrofracturas.

Leyenda: Fig. 16: Estigmas macroscopicos y microscopicos en las puntas nos. 2, 5, 8 y 9; fotografias: a (200x); b-d (100x).

Leyenda: Fig. 17: Huellas de impacto en las puntas nos. 12, 13 y 16; fotografias a 100x.

Leyenda: Fig. 18: Trazas de uso como proyectil de las puntas nos. 19, 23, 24 y 26; fotografias a 100x.

Leyenda: Fig. 19: Huellas microscopicas de enmangue en las puntas nos. 25, 13, 17 y 18; fotografia, a 100x.
FIG. 7. Resumen de los resultados de la sesion de tiro.

Tipo    Flecha   Lanzam.             Observaciones
punta

          1         1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

                    2      fallido   rebota en el
                                     cuerpo

          2         1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          3         1      fallido   impacta contra
                                     la tierra

          4         1      fallido   impacta contra
                                     la tierra

                    1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          5         2      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

                    3      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          6         1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          7         1      certero   se clava
                                     parcialmente en
                                     el cuerpo

          8         1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          9         1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          10        1      fallido   impacta contra
                                     la tierra

          11        1      fallido   impacta contra
                                     la tierra

          12        1      fallido   rebota en el
                                     cuerpo

                    2      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          13        1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          14        1      fallido   impacta contra
                                     la tierra

          15        1      fallido   impacta contra
                                     el bastidor

                    1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

                    2      fallido   rebota en el
                                     cueipo

          16        3      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

                    4      fallido   rebota en el
                                     cuerpo

                    5      fallido   rebota en el
                                     cuerpo

          17        1      certero   atraviesa el
                                     cuerpo

          18        1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          19        1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          20        1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

                    2      fallido   rebota en el
                                     cuerpo

          21        1      fallido   impacta contra
                                     la tierra

          22        1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          23        1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          24        1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          25        1      certero   se clava
                                     parcialmente en
                                     el cuerpo

          26        1      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

          27        1      fallido   rebota en el
                                     cuerpo

                    2      certero   se clava en el
                                     interior del
                                     cuerpo

Tipo    Recuperacion      Astil
punta   punta

        extraida          indemne
        completa dentro
        del astil

        recuperada        enmangue
        completa, pero    astillado
        desplazada
        dentro del
        astil

        desprendida del   indemne
        astil y
        recuperada
        completa dentro
        del cuerpo

        desprendida del   indemne
        astil y
        extraviada

        desprendida del   enmangue
        astil y           astillado
        extraviada

        extraida          indemne
        completa dentro
        del astil

        extraida          indemne
        completa dentro
        del astil

        recuperada        enmangue
        completa dentro   astillado
        del astil

        extraida          indemne
        completa dentro
        del astil

        desprendida       enmangue
        completa del      astillado
        astil

        extraida          enmangue
        completa dentro   agrietado
        del astil

        extraida          enmangue
        completa dentro   astillado
        del astil

        solamente se      enmangue
        recupera la       agrietado
        parte
        medial-proximal
        dentro del
        astil

        recuperada        enmangue
        incompleta y      astillado
        rota en varios
        fragmentos

        recuperada        mdemne.
        completa dentro   enmangue
        del astil

        desprendida del   desbaratado
        astil y
        recuperada
        completa dentro
        del cuerpo

        extraida          mdemne
        completa dentro
        del astil

        recuperada rota   fracturado
        en varios
        fragmentos

        solamente se      fracturado
        recupera una
        parte del
        pedunculo
        dentro del
        astil

        extraida          mdemne
        completa dentro
        del astil

        recuperada        mdemne
        completa dentro
        del astil

        extraida          mdemne
        completa dentro
        del astil

        recuperada        mdemne
        completa dentro
        del astil

        recuperada        enmangue
        completa dentro   fracturado
        del astil

        extraida          enmangue
        completa dentro   hendido
        del astil

        extraida          mdemne
        completa dentro
        del astil

        desprendida del   mdemne
        astil y
        recuperada
        completa dentro
        del cuerpo

        extraida          mdemne
        completa dentro
        del astil

        recuperada        enmangue
        completa dentro   agrietado
        del astil

        solamente se      enmangue
        recupera la       fracturado
        parte
        medial-proximal
        dentro del
        astil

        extraida          mdemne
        completa dentro
        del astil

        extraida          mdemne
        completa dentro
        del astil

        desprendida del   enmangue
        astil y           agrietado
        recuperada
        completa dentro
        del cuerpo

        desprendida del   mdemne
        astil

        extraida          enmangue
        completa dentro   astillado
        del astil

        recuperada        mdemne
        completa dentro
        del astil

        extraida          enmangue
        completa dentro   hendido
        del astil

FIG. 8. Resultados de las series de disparos.

Disparos   Primera serie

           Foliforme   Pedunculada   Romboidal   Segmentiforme   Total
                       con aletas
                       en apendice

Certeros       4            3            1             1           9
Fallidos       1            4            1             1           7

Disparos   Segunda serie

           Foliforme   Pedunculada   Romboidal
                       con aletas
                       en apendice

Certeros       5            3            3
Fallidos       3            3            1

Disparos   Segunda serie              Total

           Segmentiforme   Total

Certeros         3          14     23 (62,16%)
Fallidos        --           7     14 (37,83%)

FIG. 12. Resultados del analisis traceologico.

No.   Tipologia

      Foliforme   Pedunculada   Romboidal   Segmentiforme
                  con aletas
                  en apendice

01        *
02        *
03        *
04        *
05        *
06        *
07        *
08        *
09        *
10        *
11                     *
12                     *
13                     *
14                     *
15                     *
16                     *
17                     *
18                     *
19                                  *
20                                  *
21                                  *
22                                  *
23                                  *
24                                                *
25                                                *
26                                                *
27                                                *

No.   Dimensiones                    Peso
      (mm)                            (g)

      Longitud   Anchura   Espesor   Punta

01       29        14         7       2,8
02       29        17         6       3,1
03       26        17        4,5      2,3
04       31        13         6       2,5
05       36        14         5       2,7
06       32        12         5       2,2
07       31        12         6       2,3
08       43       15,5        5       3,5
09       37        13         5       2,8
10       38        13         5       2,6
11       29       14,5        4       1,7
12      23,5       16         4       1,4
13       27        14         4       1,3
14       40        12         3       1,3
15       33        13         5       1,8
16       31        18         4       2,3
17       34        18         4       2,5
18       34        15        4,5      2,4
19       34        15         4       1,7
20       29        15        3,5      1,5
21       27       14,5        4       1,5
22       23        12         3       0,9
23       23       10,5       3,5      0,7
24      23,5       13         5       1,4
25       18         8         3       0,4
26       24       11,5        4        1
27       20        11         4        1

No.    Peso    Angulo apice   Huellas de impacto
       (g)

                              Macrofracturas

                              Localizacion

      Flecha                  Apice    Zona
                                      medial

01      38      65[grados]
02     36,1     83[grados]     **
03     35,1     72[grados]
04     38,1     67[grados]
05     30,3     76[grados]     **
06     32,2     77[grados]
07     33,4     65[grados]
08     37,7     45[grados]     **
09     32,4     80[grados]     **
10     40,4     58[grados]
11     32,6     66[grados]
12     31,9     81[grados]     **
13     31,2     67[grados]     **
14      31      52[grados]     **
15     37,5     62[grados]              **
16     36,9     60[grados]     **
17     37,4     63[grados]
18     31,4     60[grados]
19     38,7     47[grados]     **
20     32,4     55[grados]
21     32,3     67[grados]              **
22     31,2     54[grados]
23     34,6     43[grados]     **
24     29,8     65[grados]     **
25     29,3     54[grados]
26      31      70[grados]     **
27     26,8     71[grados]

No.   Huellas de impacto

      Macrofracturas   Micro

      Localizacion

           Zona        Micropulido   Estrias
         medial-         lineal
          distal

01
02                         ***
03
04
05                         ***
06
07
08                         ***
09                         ***
10          **
11          **
12                         ***
13                         ***       ***
14
15
16                         ***
17
18
19                         ***
20
21
22
23                         ***
24                         ***
25
26                                   ***
27

No.   Huellas      Huellas de
      de impacto   enmangue

         Sin
       rastros
        de uso

                   Localizacion

                     Base/     Aleta
                   pedunculo

01        X
02
03        ?
04        ?
05
06        X
07        X
08
09
10
11
12
13                   ****
14
15
16
17        X                    ****
18        X                    ****
19
20        X
21
22        X
23
24
25        X          ****
26
27        X

FIG. 13. Indices de utilizacion.

Morfotipos      Puntas recuperadas (25)

                Tiros certeros

                Huellas de impacto
                macro y micro

                Macrofracturas   Macrofracturas   Macrofracturas
                      +                +                +
                 Micropulido     Micropulido +       Estrias
                                    estrias

Foliforme             4                --               --
Pedunculada           3                --               --
  con aletas
  en apendice
Romboidal             2                --               --
Segmentiforme         --               1                1
Total           11 [flecha diestra] 44%

Morfotipos      Puntas recuperadas (25)

                 Tiros certeros    Tiros errados

                                   Huellas de impacto
                                   macroscopicas

                  Sin rastros       Macrofracturas
                     de uso

Foliforme              3                  2
Pedunculada            2                  --
  con aletas
  en apendice
Romboidal              2                  --
Segmentiforme          1                  --
Total                  9                  5
                [flecha diestra]   [flecha diestra]
                      36%                20%

Morfotipos      Puntas recuperadas (25)

                Tiros errados

                Huellas de impacto
                macroscopicas

                 Macrofracturas    Sin rastros
                       +             de uso
                   Rotura en
                   fragmentos

Foliforme              --              --
Pedunculada            3               --
  con aletas
  en apendice
Romboidal              --              --
Segmentiforme          --              --
Total                  5                0
                [flecha diestra]
                      20%

Fig. 15. Terminaciones abruptas y afinadas de las melladuras.

                Abrupta   Afinada

Foliforme       91,17%    8,80%

Pedunculada     76,47%    23,52%
con aletas en
apendice

Romboidal       82,35%    17,64%

Segmentiforme   66%       33%

Nota: Tabla derivada de grafico de barra.
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Author:Laborda Martinez, Maria Amparo
Publication:Zephyrus
Date:Jan 1, 2016
Words:11735
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